domingo, 2 de noviembre de 2008

El papel de Celia Hart en la contraiformación: Teoría y Praxis


No es habitual que sea un medio de información quien convoque a un acto público sino que sea el convocado por una organización, un sindicato, un partido, etc. Evidentemente, el medio es el mediador entre la información y el receptor pero no es la noticia ni el protagonista.
En la contraiformación esta afirmación es relativa ya que a diferencia de la mayoría de los medios burgueses, quienes participamos en ella no tenemos que aparentar una falsa neutralidad que no tenemos. Incluso al contrario, muchas y muchos participamos activamente en diversas broncas. Cuando alguien de un medio alternativo informe de una marcha o de un congreso de una organización, es posible que además esté participando en los mismos.
Sabemos que seguimos siendo el mediador y no debemos extralimitarnos más de lo necesario pero, en todo caso, nunca un mediador pasivo.
Comenzamos así no sólo para justificar el por qué de esta convocatoria por parte del Colectivo Kaos en la Red sino para a continuación referirnos al doble papel de Celia Hart como activista y escritora.
Celia redactaba, opinaba, analizaba…. Pero también participaba en las luchas. No fue, o no fue únicamente, una intelectual de biblioteca que observaba la sociedad desde su atalaya sino que bajaba al fango de la acción cotidiana sin temer enlodarse en las disputas.
Unió teoría y praxis y, ante todo, fue fiel a sus ideas y principios. Unos principios muy heterodoxos a juzgar de muchas voces- hoy no vamos a decir que piensan las nuestras- pero nunca faltos de coherencia y razonamiento interno. Nuestra compañera recibió muchas críticas duras, más próximas a mentadas de madre que a réplicas serias; ganó enemistades y hasta odios pero demostraba ser más lúcida en sus juicios que la verborrea ponzoñosa de buena parte de sus detractores. Jamás oculto su filiación al trotskismo; explicó además en varias ocasiones que fue su guevarismo lo que la hizo trotskista.
Siempre nos hizo reflexionar acerca de nuestro papel en las luchas que cada uno, desde nuestro país o región, está emprendiendo; pero sobre todo ella siempre supo como dibujar una sonrisa en nuestros rostros con sus ocurrencias y sus irreverencias aun en los momentos más duros en esta ardua tarea por conseguir que este mundo sea un mejor lugar para vivir.
Cuando nuestro compañero Olmedo Beluche nos dio la fatal noticia del accidente que le costo la vida a Celia vino a nuestra mente aquella frase de que los seres humanos realmente mueren hasta que muere la última persona que les recuerda. En este sentido nos atrevemos a decir que nuestra compañera Celia Hart sigue tan viva como siempre, como la recordamos todos aquellos que alguna vez tuvimos la oportunidad de debatir nuestras ideas con ella.
No ha sido una tarea fácil el decidir por dónde debemos empezar a hablar esta noche acerca de lo que ella nos ha dejado a todas y todos. Son tantas las cosas que se pueden decir de esta compañera entrañable: "trotska" y guevarista, como ya hemos mencionado, marxista, internacionalista... pero ante todo una revolucionaria de corazón. Una compañera a la que siempre llevaremos muy dentro de nosotros.
Nació al poco tiempo de que triunfó la Revolución cubana, en 1962, mismo año de la crisis de los misiles. Quizá muchos simplemente la recuerden como la hija ilustre de Armando Hart y Haydée Santamaría, veteranos revolucionarios que pelearon junto a Fidel Castro y Che Guevara en contra de Fulgencio Batista y de quienes heredó un profundo amor por la isla de Cuba. Sin embargo, a diferencia de otros hijos de la Revolución, ella logró trascender a sus padres, pudiendo brillar con luz propia haciéndose un nombre en la historia de la Revolución, en la cual siempre tuvo una gran fe que le permitía tener el puño arriba pero sobre todo el corazón en su pueblo.
Ella siempre otorgó todo su apoyo a los cinco héroes cubanos antiterroristas injustamente presos en EEUU. Precisamente en uno de sus últimos trabajos mostraba su repudio a las injustas condenas de las que son víctimas, y por supuesto brindándoles todo su apoyo a sus compatriotas.
Su incansable lucha por el pueblo y con el pueblo de Cuba nunca le impidió vincularse y solidarizarse con otros procesos revolucionarios de América Latina y el mundo. Esto nos da muestra del espíritu internacionalista de nuestra querida camarada, siempre dispuesta a tenderle una mano a quien lo necesitara, como cuando se solidarizó de manera totalmente desinteresada con las compañeras que fueron reprimidas, violadas y torturadas en San Salvador Atenco en mayo de 2006, ahí estuvo ella mostrando su repudio e indignación ante tan lamentable hecho.
Su carácter inquieto y audaz siempre nos tenía trabajando a los que tuvimos el honor de compartir espacios con ella. Fue precisamente Celia la que propuso que el 27 de octubre sea declarado Día Internacional de la prensa alternativa y la contraiformación como una forma de homenajear al compañero Brad Will, periodista independiente quien fue asesinado en Oaxaca por atreverse a contar la historia de un pueblo que se levantó en la lucha para acabar con un régimen tiránico. Ese mismo internacionalismo también la llevó a implicarse en otros procesos. En estos últimos años la vimos apoyando al MAS y a Evo Morales en Bolivia.
Para muchos es sabido que ella participó y alimento el proceso revolucionario en Venezuela, llegando a entablar un debate con el propio Heinz Dietrich; a diferencia de muchos teóricos que han analizado este proceso desde un escritorio, ella lo hizo desde el proceso mismo, como parte de él, logrando entender que un proceso como el que hoy por hoy vive América Latina no puede analizarse de otra manera.
Otra muestra de la coherencia y lucidez de nuestra compañera, aunque muchos digan lo contrario, fue la denuncia y condena que le hizo al propio Daniel Ortega, quien se ha erigido como otro de los salvadores de la izquierda latinoamericana. Fue debido a la persecución ejercida por parte del aparato estatal nicaragüense en contra de Ernesto Cardenal, cuyo único delito ha sido el de denunciar los abusos cometidos por el propio Ortega. Cuando se dio a conocer la absurda condena a Cardenal, Celia no tardó en mostrar su repudio y la vergüenza que le produjo que uno de los personajes más emblemáticos del sandinismo actuara de tal forma, atreviéndose a reprimir a la propia Nicaragua revolucionaria.
Como la propia Celia dijera: no se trata de defender la “democracia” así sin más, ya que en su nombre se han cometido las peores aberraciones en el mundo entero. Se trata de ser coherente consigo mismo, se trata de decir lo que se piensa al tiempo que se hace lo que se dice, nunca traicionarse así mismo, ya que al hacerlose traiciona a la propia Revolución.
De esto ella siempre fue un ejemplo a seguir. De Celia podrán decirse muchas cosas, pero de lo nunca se le podrá acusar es de inconsecuente e hipócrita como muchos pseudorrevolucionarios lo han sido. Ella comprendió a la perfección cuál debía ser el camino que debería seguir el proceso revolucionario cubano y nunca tuvo el menor empacho en plantearlo, tal como lo hizo en una de sus últimas entrevistas donde planteo su escepticismo entorno a Raúl Castro y su preocupación de que Cuba siguiera el modelo Chino, a pesar de que más de uno levantara las cejas.
Siempre amó y defendió a toda costa la Revolución cubana, como pocos lo hicieron, pero siempre con una visión reflexiva y consciente de los errores que se cometieron durante el proceso, errores que ella siempre estuvo de acuerdo con que sean rectificados, por esta razón ella resultaba un personaje incomodo para muchos defensores a ultranza del pensamiento único y del estalinismo que ella siempre criticó férreamente.
James Petras lo dijo claramente: “Celia Hart llego a convertirse en un referente para nuevas generaciones en los debates sobre Cuba”, ya que según las palabras del propio norteamericano: “ella elaboraba una comprensión del Socialismo que planteaba la democracia del poder popular en el eje de proceso de renovación y profundización”. Celia nunca dio nada por sentado, su hambre de conocimiento la llevo a aprender no sólo de los textos, sino también de su realidad práctica.
Estuvo participando en Kaos durante un año, desde el principió ella se sintió muy a sus “anchas” dentro de la web; creemos que fue debido en parte a la pluralidad y respeto en las posturas que encontró y en parte también porque así era su propia naturaleza: dinámica, inquieta, pero sobre todo una gran amiga.
¿Qué nos lega Celia Hart Santamaría? Podríamos decir que su ejemplo, su militancia, su compromiso… pero ante todos estos elogios, ella nos soltaría una palabrota por hacer culto a la personalidad y nos llamaría estalinos. Lo que Celia nos deja es su imagen dialéctica que, como dijo uno de nosotros dos: “¡En que líos nos metías, Celia…!”
Kaos, obviamente, lamenta su fallecimiento y el de su hermano Abel, y da su pésame a sus allegados- si mal no recuerdamos, Celia deja dos hijos pequeños-. Pero no hemos pretendido ni nunca pretenderemos mitificarla como la compañera ausente así como evitamos en su día el discurso del victimismo y el martirologio en una situación tan jodida como fue el encarcelamiento de nuestro compañero David Venegas Reyes, el "Alebrije".
Hemos convocado este acto como un pequeño homenaje porque sí, porque era nuestra compañera y amiga, y una persona valiosa a la que recordaremos. Sin frases grandilocuentes, más allá de que la tristeza de su despedida nos haya a veces arrancado de nuestras plumas que la mejor forma de recordarla es seguir en la lucha.
Celia nunca nos va a perdonar si en algún momento bajamos el puño.

Lorena Aguilar Aguilar
Raúl Calvo Trenado
29/09/2008