sábado, 1 de noviembre de 2008

A Celia Hart…POR SIEMPRE

Mi hermano llama desde Caracas. Su voz suena solemne, triste, apesadumbrada. “Ha muerto Celia”, me dice. Un silencio se instala en mi teléfono a miles de kilómetros de Caracas, en La Paz. No podían mis oídos creer lo que me decían. Mi compañera, mi amiga querida, la revolucionaria, en pleno momento de producción, justo ahora cuando más necesitamos mujeres valientes y revolucionarias…Muerta!!
Parecería que fue una conspiración de la derecha celestial, si es que existe. Celia, la compañera que siempre estuvo ahí, ahora ya no está. Con lo que ahora hacen falta los revolucionarios!!! Con lo importante que es ahora una palabra valiente que rasgue el velo confuso y engañador de la dictadura que los medios nos han impuesto en Latinoamérica para impedir, afortunadamente sin suerte, que sepamos la verdad. Con lo necesaria que era su sonrisa irreverente, su fe en la vida, en Fidel, en el Che, en la Revolución y en todo aquello que era bueno y justo en la vida y en lo que ella creía firmemente.
La última vez que la vi, fue en su casa de La Habana a finales de este Julio; nos sentamos y conversamos largo y tendido, con café y cigarrillo de los buenos y hablamos de todo un poco: De la Revolución, nuestro primer y único amor, de Fidel de Evo, del proceso y de sus enemigos, de nuestros amores, de nuestros hijos…. Hablamos tanto, pero tanto, que se nos hizo noche y salimos entonces a caminar por el Vedado, ella, como quien me acompañaba hasta la casa donde me encontraba yo viviendo y yo, como intentando aprovechar hasta la última letra, hasta la última frase de aquella hermana entrañable que la vida y la Revolución me habían regalado. Me mostró sus últimos artículos; criticó algunos de los míos por tibios (ella era muy crítica, pero yo sabía que sus críticas eran con amor de hermana). Nos despedimos con un abrazo enorme, franco y lleno de cariño y me hizo prometer que a mi retorno a Cuba a finales de Noviembre, me quedaría en su casa. Le dije que si, que así lo haría y la vi alejarse, con tranquilidad y soltura…Jamás hubiera imaginado que esa iba a ser la última vez que nos abrazáramos.
Ahora estoy seca. Celia, amiga, hermana, perdóname. No puedo derramar una lágrima por ti. Solo puedo acercarme a esta máquina y escribir y a lo mejor, estas líneas exorcicen la pena, la angustia que me cabe en el alma y me rebalsa, asfixiándome. Porque la vida se lleva a los mejores??; Dicen los budistas ( ellos, no yo) que los mejores se van primero porque vienen solo a dejar la huella que hay que seguir…Será?? La verdad es que quisiera que siguieras aquí, la misma machacona y peleona revolucionaria sin pelos en la lengua, que tan pronto se fajaba con los gusanos, como también sabía tener la altura suficiente para criticarle a Chávez de Venezuela sus errores o derramar la más grande ternura cuando hablaba de Fidel….
Te voy a extrañar compañera, ni lo dudes. Como te extrañaremos todos los Rothe, que de verdad te queríamos. Pero eso es solo un detalle. Lo más importante es que te extrañará la Revolución que necesitaba siempre de una voz de mujer aguerrida y fuerte como tú. Te vamos a extrañar, pero nunca te sentiremos muerta, porque como decía el buen Bretch, tú eres de las imprescindibles y seguirás hablando a través de todas y todos nosotros.

Hasta la Victoria Siempre!!!

Paz en tu Tumba

Ma. Bolivia Rothe
La Paz Bolivia, 9 de Septiembre de 2008-09-09