domingo, 27 de julio de 2014

Ramiro Valdés: “Las nuevas generaciones son fruto de esta Revolución”




Discurso pronunciado por el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, en la clausura del acto nacional por el 26 de Julio, en Artemisa.

sábado, 26 de julio de 2014

26 de julio...Canto íntimo...




Hermanos míos:

Estamos ya en vísperas del 26 de julio. En Cuba decimos que es el día de la Rebeldía Nacional, mas yo creo que es un día que nos pertenece a todos los revolucionarios del mundo y no sólo a los cubanos. De igual manera y con el mismo ardor que el Octubre del 17 no es propiedad de los rusos; el 26 de Julio pertenece a la Revolución y nunca a un país. Ser cubano significa tan sólo haber nacido casualmente sobre esta ligera isla, ser revolucionario significa, sin embargo ser cómplice del porvenir de esta hermosa humanidad.
La revolución es una patria amplia y sin fronteras que es sin dudas la anfitriona última de este maravilloso 52 aniversario de la toma de otro Palacio de Invierno. Derrocar a la tiranía de Batista era apenas un detalle frente al impulso de aquellos jóvenes por tomar el Cielo por Asalto. Tengo pruebas: Y no recurriré a la inspirada voz de Fidel, que en medio de una orgía de sangre defendió los derechos sociales del pueblo de Cuba en su autodefensa. Fue mi madre, Haydée Santamaría, la que confesara en una carta que le escribiera a mi abuela desde el reclusorio de mujeres de Guanajay: “Vas a vivir más que nunca para él (Abel Santamaría, su hermano asesinado en el Moncada) vas a amar lo que tanto amó; puedes dedicarte a defender lo que fue la razón de su vida: los trabajadores de Constancia, no los Luzárragas” (terratenientes de la zona).
Ya ven, ni siquiera una pueblerina de sexto grado luchó tan sólo por liberar a Cuba de la tiranía...no lo sabía, no había leído a Carlos Marx, pero tengo el gran gusto de saber hoy que ella lucho por el único sistema que hace libre a los hombres ¿Ven? El corazón tiene su propia literatura y sus propias razones.
Es por eso que un día como hoy se alzaron unos jóvenes contra el capitalismo, y todavía hoy los sobrevivientes que valen, siguen luchando contra él; pues el cuartel Moncada fue tan sólo la continuación de la lucha de los mejores bolcheviques, de los mejores comuneros. Y el único aplauso que merecen aquellos revolucionarios es el sonido de las balas en nuestras selvas, son los piquetes bien organizados, son los gritos de guerra contra el único opresor que se disfraza año por año con diferentes máscaras. Ayer fascismo y tiranías sangrientas, después corruptas y serviles democracias, el Imperialismo es también un disfraz del mismo asesino...ya por último nos quieren vender la túnica cínica del antiterrorismo ¡Son los mismos! Sigue siendo el capital el único enemigo del trabajo y por tanto de la humanidad ¡Cuidémonos de esos disfraces!, cuidemos juntos las revoluciones que tenemos en pie y conquistemos otras. La burocracia es la más servil aliada del capitalismo y trabaja en silencio, tratando de devorar a las revoluciones desde sus huesos ¡Cuidemos todos a la ya veterana revolución cubana de esos y otros peligros! ¡Empujemos a la adolescente revolución bolivariana para que caiga de bruces en el socialismo!, hagamos repicar después los tambores de la revolución mundial.
Este es entonces vuestro 26 de Julio también, los días que marcan pauta en las revoluciones no son jamás fechas nacionales.
Todos ustedes luchan por lo mismo. Todos estamos luchando por aquellos trabajadores de Constancia de 1953 y en contra de los Luzárragas de nuevo tipo, esta vez en el mundo entero.
Por eso están este día, acá muy cerca de mí. Y hoy Cuba es tan sólo la sede de la rebeldía, desde donde nos proyectaremos todos juntos a conquistar las estrellas.

Vuestra siempre... Celia

Celia Hart
Fecha de publicación: 26/07/05

Cubadebate pregunta: ¿Cómo se supo la noticia del Moncada y qué hicieron los periodistas?




Momento en que la joven periodista Marta Rojas le pregunta al Coronel Chaviano, asesino de los asaltantes al Cuartel Moncada, quiénes son las dos mujeres que acababa de ver mientras eran interrogadas.

Una sola pregunta le hace Cubadebate a la colega Marta Rojas. Su respuesta es esta:
Primero fue un rumor, un falso rumor que, sin embargo, lo sustentaba una base fuerte. La población escuchó los disparos, muchos disparos. Venían de “allá arriba”, de lo alto de la ciudad.
Yo estaba en la esquina de Trocha y Corona en medio del carnaval, haciendo una crónica con Panchito Cano, el reportero de Bohemia en Santiago. Cuando sentí las detonaciones, no creí que eran tiros sino “cohetes chinos”, o fuegos artificiales. Él me aclaró: son tiros.
En segundos todo el mundo dijo: “¡Ah, se están fajando los soldados entre ellos!”. La población pensó, al igual que los periodistas, que seguramente los militares se estaban tiroteando entre ellos. Hacía un año del golpe militar y podía haber facciones díscolas.
Hasta se habló de que el General José Eleuterio Pedraza estaba enemistado con Batista.
Los periodistas que andábamos cubriendo el carnaval nos dirigimos al periódico Diario de Cuba, en Corona y Enramadas. Allí supe que alguien de la redacción había llamado a un amigo que vivía cerca del Cuartel Moncada, y este le dijo que él y los vecinos vieron que “efectivamente se están fajando los soldados”. Estos vestían uniforme de caki amarillo. Yo no sé qué periodista fue el que llamó, no conocía a casi ninguno, pues aún no trabajaba en ningún órgano de prensa. Hacía poco había llegado de La Habana, donde acababa de terminar mi carrera.
Los periodistas decidieron partir desde allí -desde el Diario de Cuba. Al lado de ese periódico estaba, por Eramadas, Prensa Universal y estos se unieron al grupo. Yo me incorporé. Ya le había dicho antes a Panchito que si se nos había “fastidiado la crónica del carnaval, pues haríamos la noticia de los tiros…”.
El objetivo era llegar al Moncada. Ya cerca de la clínica Los Ángeles, por la Avenida Garzón, vimos algunos yipis del ejército y había gente que decía: “Asaltaron el Moncada unos que vivieron de La Habana”.
Realmente en ese momento que llegamos a la posta 6 del Moncada tanto el grupo de periodistas como gente de las llamadas entonces “fuerzas vivas” -del Club de Leones, del Club de Rotarios y otros, además del Gobernador, de apellido Almaguer, que recuerdo tenía el pelo muy blanco y otra gente-. Aquel lugar era identificada por cualquiera en la ciudad como por La Posta de la Coca Cola, porque la fábrica del refresco estaba frente, en el Reparto Sueño. Ahí es donde escuchamos decir que los asaltantes era “gente que mandó mando Prío, el ex Presidente.”
La Posta estaba reforzada y no dejaban entrar a nadie. No podría decir quienes gestionaban el ingreso al Cuartel, pues no conocía personalmente a todos. Pero recuerdo que el fotógrafo del Diario de Cuba, Ernesto Ocaña, muy famoso y a quien conocía de vista, hizo fuerza para entrar y unos soldados le rompieron una cámara.
Ya allí los propios soldados le decían a los periodistas que los asaltantes no eran militares, aunque llevaban la misma ropa de reglamento.
No cesó el empeño por saber más y un oficial, a quien llamaban Ávila, llegó allí, pasado un buen rato y anunció que pasarían los periodistas, y también los fotógrafos, desde luego, porque el Coronel daría una Conferencia de Prensa. Entre los periodistas que participaron en la conferencia yo conocía a Carlos Nicot, a Milá Ortiz -que era también corresponsal de El Mundo-, a Arístides Garzón Masó -un joven periodista de la radio y estudiante de Derecho-, a otro periodista de apellido Hernández, que era corresponsal de la AP -él era cubano-, otros dos se identificaron como de Prensa Universal y cuyos nombres no recuerdo. Estaba Ocaña, y otros más que se me extravía ahora en la memoria.
Y así fue, bien entrada la mañana, serían como las 10, entramos. Yo seguía junto a Panchito, desde luego y llegué al antedespacho del Moncada para esperar la hora de la conferencia, que según comentaban sería al mediodía. Por cierto llevaba espejuelos oscuros, porque había pasado toda la noche sin dormir.
Panchito era un gran fotógrafo, y representante de Bohemia. Todo el mundo lo conocía y trabajaba, por contrato, para la Policía Judicial. Se ocupaba de hacerles fotos a los delincuentes comunes. De manera que no le era extraño a policía y soldados. Él se movía por algunos de los pasillos interiores, aunque un perímetro pequeño cerca del Estado Mayor, esperando la hora de la conferencia y en un momento dado llegó hasta donde yo estaba esperando con los demás para decirme: “Hay dos mujeres presas, las vi. Están tomándole declaraciones en una oficina aquí al lado”. Se refería al lado de las oficinas del Estado Mayor, obviamente.
Disimuladamente las vi. No sabía quienes eran.
Llegó la hora de la Conferencia de Prensa. Chaviano leyó un parte donde acusaba a Prío y decía lo que resultaron grandes mentiras, entre otras que Prío le había dado un millón de pesos al abogado Fidel Castro para el asalto.
Solicité hacer una pregunta. Para ello me dirigí a Carlos Nicot, presidente del Colegio de Periodistas, pues yo no representaba ningún órgano de prensa y por tanto no podía participar en una conferencia oficial. Aún no trabajaba en Bohemia -comencé después del juicio-. Carlos Nicot me preguntó su yo era la hija del sastre Rojas, la que estudiaba Periodismo. Le dije que si y casi por una gracia amistosa me dijo:
–Si Martica, preguntale lo que tú quieras. Y fue entonces cuando le pregunté a Chaviano quienes eran las mujeres que estaban presas.
La conferencia fue larga y el recorrido más.
En 1954, el 6 de enero ya trabajando en Bohemia fui a la cárcel de Guanajay a un acto por el Día de Reyes. Fotografiando a los niños con los juguetes que las damas católicas le regalaban, me acerqué a la celda donde estaban Haydeé y Melba. Ellas sabían que yo iría. La madre de Melba se lo había adelantado. Haydée me preguntó.
–“¿Quién fue el fotógrafo que nos retrató detenidas?” ¿Viste la foto?”.
Le contesté:
–“Esa foto no existe, Haydeé. El tenía la cámara, pero no las retrató a ustedes porque estaba conservando rollos para la conferencia y lo que viniera.”
El guardia que las interrogaba les había dicho que estaban vivas “porque el fotógrafo las retrató.”

Marta Rojas

martes, 22 de julio de 2014

Gaza: el genocidio y sus (sin)razones




En medio del espanto y del baño de sangre que inunda Gaza se oye una voz, metálica, glacial. Pronuncia un soliloquio similar al que en su obra Enrique VI William Shakespeare puso en boca de Ricardo, un ser deforme, monstruoso, pero aguijoneado por una ambición ilimitada y orgulloso de su villanía: “Soy el espíritu del estado de Israel. Sí, agredo, destruyo y asesino a mansalva: a niños, ancianos, mujeres, hombres.
Porque en Gaza todos son terroristas, más allá de sus apariencias. Uno de los jerarcas de la dictadura genocida en la Argentina, el General Ibérico Saint Jean, dijo que ‘Primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos’. Nosotros invertimos esa secuencia y comenzamos por la población civil, gente cuyo crimen es vivir en Gaza.
En el proceso caerán centenares de inocentes, gente que simplemente trataba de sobrevivir en ese encierro nauseabundo; luego iremos por los tímidos, los indiferentes y después de este brutal y aleccionador escarmiento llegaremos a los colaboradores y los terroristas.
Sé muy bien que el rudimentario y escaso armamento de Hamas apenas puede ocasionarnos un rasguño, como lo demuestran las luctuosas estadísticas de nuestros periódicos ataques a las poblaciones palestinas. Sus amenazas de destruir al estado de Israel son bravuconadas sin sentido porque no tienen la menor capacidad de llevarlas a la práctica.
Pero nos son de enorme utilidad en la guerra psicológica y en la propaganda: nos sirven para aterrorizar a nuestra propia población y así obtener su consentimiento para el genocidio y nuestra política de ocupación militar de los territorios palestinos. Y también sirven para que Estados Unidos y los países europeos, embarcados en la ‘lucha contra el terrorismo’ nos faciliten todo tipo de armamentos y nos amparen políticamente.
En Gaza no me enfrento a ningún ejército, porque no le hemos permitido que lo tenga. Yo, en cambio, tengo uno de los mejores del mundo, pertrechado con la más sofisticada tecnología bélica que me proporcionan mis protectores: Washington y las viejas potencias coloniales europeas, y la que he podido desarrollar, gracias a ellos, dentro de Israel.
Tampoco tienen los palestinos una aviación para vigilar su espacio aéreo, y una flota que custodie su mar y sus playas. Mis drones y helicópteros sobrevuelan Gaza sin temor y disparan sus misiles sin preocuparse por el fuego enemigo, porque no hay fuego enemigo. Hemos perfeccionado, con las nuevas tecnologías bélicas, lo que hizo Hitler en Guernica.
Soy amo y señor de vidas y haciendas. Hago lo que quiero: puedo bombardear casas, escuelas, hospitales, lo que se me antoje. Mis poderosos amigos (y, seamos honestos, cómplices de todos mis crímenes) convalidarán cualquier atrocidad que decida perpetrar.
Ya lo hicieron antes, en innumerables ocasiones y no sólo con nosotros: lo harán conmigo cuantas veces sea necesario. Su mala conciencia me ayuda: callaron desvergonzadamente durante la Shoá, el sistemático genocidio perpetrado contra los judíos por Hitler ante la vista y paciencia de todo el mundo, desde el Papa Pío XII hasta Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill. Callarán también ante el genocidio que metódicamente y en etapas estoy realizando en Gaza, porque matar palestinos a mansalva es eso, genocidio.
Como lo hacía Hitler cuando alguien de su tropa de ocupación era hecho prisionero o matado por los maquís de la resistencia francesa o los partisanos italianos: juntaban a diez o quince personas al azar, que tuvieran la desgracia de pasar por el lugar, y las ametrallaban en el acto, como escarmiento y como didáctica advertencia para que sus vecinos no cooperasen con los patriotas. Nosotros ni siquiera esperamos que maten a uno de los nuestros para hacer lo mismo, y lo hacemos de modo más cobarde.
Al menos los nazis veían los rostros de las víctimas cuyas vidas cegarían en un segundo; nosotros no, porque disparamos misiles desde aviones o navíos, o proyectiles desde nuestros tanques. Nos intranquiliza recordar que tanta crueldad, tanto horror, fue en vano. Seis millones de judíos sacrificados en los hornos crematorios y millones más que cayeron por toda Europa no fueron suficientes para evitar la derrota de Hitler. ¿Será diferente esta vez, será que ahora nuestro horror nos abrirá el camino a la victoria?
Eufórica por ver tanta sangre árabe derramada una de mis diputadas se fue de boca, y dijo lo que pienso: que hay que matar a las madres palestinas porque engendran serpientes terroristas. Desgraciadamente no todos en Israel piensan así; hay algunos judíos, románticos incurables, que creen que podemos convivir con los árabes y que la paz no sólo es posible sino necesaria. Nos dicen que eso fue lo que hicimos por siglos.
No entienden al mundo de hoy, mortalmente amenazado por el terrorismo islámico, y se dejan llevar por la nostalgia de una época definitivamente superada. No son pocos en Israel los que caen en este equívoco y nos preocupa que sus números estén creciendo.
Pero desde el gobierno trabajamos activamente para contrarrestar esa sensiblería pacifista y, para colmo, laica. ¡Laica, en un estado en el que para ser ciudadano se debe ser judío (y tenemos cerca de un 20 % de árabes, que han vivido por siglos en la región y no son ciudadanos) y dónde no existe el matrimonio civil, sólo el religioso! Para combatir estas actitudes contamos con los grandes medios de comunicación (de Israel y los de afuera) y nuestras escuelas le enseñan a nuestros niños a odiar a nuestros indeseables vecinos, una raza despreciable.
Para involucrarlos en nuestro esfuerzo militar los invitamos a que escriban mensajes de muerte en los misiles que, poco después, lanzaremos contra ese gentío amontonado en Gaza. Otros niños serán los que caerán muertos por esos misiles amorosamente dedicados por los nuestros.
No ignoro que con mis acciones arrojo un asqueroso escupitajo a la gran tradición humanista del pueblo judío, que arranca con los profetas bíblicos, sigue con Moisés, Abraham, Jesucristo y pasa por Avicena, Maimónides, Baruch Spinoza, Sigmund Freud, Albert Einstein, Martin Buber hasta llegar a Erich Fromm, Claude Levy-Strauss, Hannah Arendt y Noam Chomsky. O con extraordinarios judíos que enriquecieron el acervo cultural de la Argentina como León Rozitchner, Juan Gelman, Alberto Szpunberg y Daniel Barenboim, entre tantos otros que sería muy largo nombrar aquí. Pero ese romanticismo ya no cuenta. Dejamos de ser un pueblo perseguido y oprimido; ahora somos opresores y perseguidores.
Duras palabras y frases se utilizan para calificar lo que estamos haciendo. Criminal cobardía, delito de lesa humanidad, por agredir con armas mortíferas a una población indefensa, día y noche, hora tras hora. Pero, ¿no merece acaso la misma calificación lo que hizo Estados Unidos al arrojar sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki? Y quién se lo reprocha? ¿Terrorismo de Estado? Mejor digamos realpolitik, porque ¿desde cuándo a mis amigos y protectores de Occidente les ha preocupado el Terrorismo de Estado o las violaciones a los Derechos Humanos que cometen ellos mismos, un aliado, o un peón? Apoyaron por décadas a cuantos déspotas y tiranos poblaron esta tierra, siempre que fueran funcionales a sus intereses: a Saddam Hussein, al Sha de Persia, a Mubarak, a Alí, a Mobutu, a Osama Bin Laden, y, en Latinoamérica, a Videla, Pinochet, Geisel, Garrastazú, Stroessner, “Papá Doc” Duvallier, antes a Somoza, Trujillo, Batista y tantísimos más.
Asesinaron a centenares de líderes políticos antiimperialistas, y Obama lo sigue haciendo hoy, donde todos los martes decide quién de la lista de enemigos de Estados Unidos que le proporciona la NSA debe ser eliminado con un cohetazo disparado desde un dron o mediante una operación de comandos. ¿Por qué habrían de escandalizarse ante lo que está ocurriendo en Gaza? Además me necesitan como gendarme regional y base de operaciones militares y de espionaje en una región del mundo con tanto petróleo como Medio Oriente, y saben que para cumplir con esa misión no sólo no deben maniatarme sino que es preciso contar con su inquebrantable respaldo, lo que hasta ahora jamás me ha sido negado.
Sé también que estoy violando la legalidad internacional, que estoy desobedeciendo la resolución Nº 242, de Noviembre de 1967, del Consejo de Seguridad de la ONU, que por unanimidad me exige retirarme de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días de 1967. Incumplí esa resolución durante casi medio siglo, sin tener que enfrentar sanciones de ningún tipo como las que arbitrariamente se le imponen a otros, o las que aplican a Cuba, a Venezuela, a Irán y, antes, a Irak después de la primera guerra del Golfo.
¿Razones de tanta tolerancia? Mis lobbistas en Estados Unidos son poderosísimos y tienen a la Casa Blanca, al Congreso y a la Justicia en un puño. Según Norman Finkelstein (un mal judío, enemigo del estado de Israel) la ‘industria del holocausto’ goza de tal eficacia extorsiva que impide percibir que quienes ahora estamos produciendo un nuevo holocausto somos nosotros, los hijos y nietos de aquellos que lo padecieron bajo los nazis. Por eso pese a que las víctimas mortales en Gaza ya superan los 500 palestinos (contra 25 soldados de nuestro ejército, uno de los cuales fue muerto por error por nuestras propias fuerzas, según informara este lunes 22 de Julio a medio día el New York Times) el presidente Obama hizo un estúpido llamado a evitar que israelíes y palestinos quedasen atrapados en el ‘fuego cruzado’ de este enfrentamiento. ¡Pobre de él si hubiera dicho que aquí no hay ‘fuego cruzado’ ni enfrentamiento alguno sino una masacre indiscriminada de palestinos, una horrible ‘limpieza étnica’ practicada contra una población indefensa! ¡Nuestro lobby lo crucificaría en cuestión de horas! Ahora que nuestras tropas entraron en Gaza tendremos que sufrir algunas bajas, pero la desproporción seguirá siendo enorme.
Claro, no puedo evitar que me califiquen técnicamente como un “estado canalla”, porque así se denominan los que no acatan las resoluciones de la ONU y persisten en cometer crímenes de lesa humanidad. Pero como Estados Unidos y el Reino Unido son violadores seriales de las resoluciones de la ONU, y por lo tanto ‘estados canallas’ también ellos, sus gobiernos han sido invariablemente solidarios con Israel.
Más allá de la turbación que por momentos puedan ocasionar estas reflexiones necesitamos completar la tarea iniciada en 1948 y apoderarnos de la totalidad de los territorios palestinos: los iremos desplazando periódicamente, aterrorizándolos, empujándolos fuera de sus tierras ancestrales, convirtiéndolos en eternos ocupantes de infectos campos de refugiados en Jordania, en Siria, en Irak, en Egipto, donde sea.
Y si se resisten los aniquilaremos. Podemos hacer eso por nuestra apabullante fuerza militar, el apoyo político de Occidente y la degradación y putrefacción de los corruptos y reaccionarios gobiernos del mundo árabe, que como era previsible (y así nos lo habían asegurado nuestros amigos en Washington y Londres) no les importa en lo más mínimo la suerte de los palestinos. A tal extremo llega nuestra barbarie que inclusive un amigo nuestro, Mario Vargas Llosa, se escandalizó cuando en 2005 visitó Gaza y nos sorprendió con unas críticas de insólita ferocidad.
Llegó a decir, por ejemplo, que ‘me pregunto si algún país en el mundo hubiera podido progresar y modernizarse en las condiciones atroces de existencia de la gente de Gaza. Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí … Yo lo he visto con mis propios ojos.
Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya.
Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz.
Por el contrario, los cadáveres y ríos de sangre de estos días sólo servirán para alejarla y levantar nuevos obstáculos y sembrar más resentimiento y rabia en el camino de la negociación.’ [1] Pero nada de lo que diga Vargas Llosa, y tantos otros, nos hará mella: somos el pueblo elegido por Dios (aunque los ilusos estadounidenses también creen en eso), una raza superior y los árabes son una pestilencia que debe ser removida de la faz de la tierra.
Por eso construimos ese gigantesco muro en Cisjordania, peor aún del que erigieran en Berlín y que fuera apropiadamente caracterizado como el ‘muro de la infamia’. Nuestros lobbies han sido muy eficaces en invisibilizar esta monstruosidad y nadie habla de nuestro ‘muro de la infamia’. Reconozco que nuestra traición a los ideales del judaísmo nos inquieta. No era esto lo que querían los padres fundadores.
Nos hemos convertido en una máquina de usurpación y despojo colonial que ya no guarda ninguna relación con nuestra venerable tradición cultural. Algunos dicen que Israel es al judaísmo como Hitler lo era al cristianismo. Por eso es que a veces nuestro sueño se perturba y las muertes y sufrimientos que hemos causado durante tantos años –y que para ser sinceros, comenzaron mucho antes de que naciera Hamas- nos acosan como el fantasma de Hamlet.
Pero retrocedemos horrorizados ante la posibilidad de una paz que no queremos porque perderíamos los territorios arrebatados durante tantos años, envalentonaríamos a la turbamulta árabe que nos rodea y le haríamos perder miles de millones de dólares a nuestros amigos del complejo militar-industrial estadounidense, que es el verdadero poder en ese país, y a sus socios israelíes que también lucran con este estado de hostilidades permanentes.
Por eso seguiremos en esta guerra hasta el final, aun a riesgo de que esta actitud pueda desencadenar un cataclismo universal. El horror padecido bajo el nazismo justifica todo lo que estamos haciendo.”

Atilio Borón

[1] Mario Vargas Llosa, “Morir en Gaza”, El País (Madrid), 11 Enero 2009, en:http://elpais.com/diario/2009/01/11/opinion/1231628411_850215.html

Otra red es posible

No es un secreto que el servicio de internet en Cuba es malo. El bloqueo norteamericano es en buena medida responsable de esta situación y así nuestro país lo ha denunciado en numerosos foros internacionales. Pero pocos creen que ETECSA, la empresa responsable de las telecomunicaciones en el país, está excenta de culpas. Sea esta percepción correcta o no, nada parece indicar que la empresa será capaz de cerrar la brecha digital que separa a nuestro país del resto del continente en poco tiempo. Cuando pensamos en regiones lejanas de los centros urbanos más importantes, ni siquiera los más optimistas apostarían porque sea posible en menos de lustros. La empresa se abstiene de hacer previsiones públicas al respecto.
Quizás sería una buena idea comenzar a plantearse soluciones alternativas. Por ejemplo impulsar de manera inteligente lo que en el mundo se conoce como “Mesh Network”, Este tipo de red, si la comparamos con la internet tradicional, en vez de basarse en la existencia de unos pocos proveedores del servicio, está compuesta por computadoras que se conectan unas con otras directamente. Ciertamente, el desarrollo de este tipo de sistema posee dificultades técnicas que aún esperan por una solución definitiva, especialmente cuando se piensa en grandes escalas. Pero en el mundo son cada vez más comunes y su importancia no pasa inadvertida para los expertos. Cuba podría ser un excelente banco de prueba para su desarrollo.
Su descentralización las hace más robustas a ataques externos, insostituibles en caso de desastres naturales. Son económicas y eficientes. Practicamente garantizan la privacidad y anonimidad de los usuarios, ideal para esta época marcada por el espionaje. Su localidad las convierte en semilla para el desarrollo de otros proyectos comunitarios. Todos estos, principios defendidos históricamente por nuestro país.
¿Por qué entonces no atreverse y apostar también por ellas? Su diseño, desarrollo y mantenimiento generará fuente de empleo calificado, pero también de innovación. Acelerará seguramente la conexión de los lugares más intrincados y vulnerables económicamente del país. Lugares a los que ETECSA tardaría décadas en llegar. Pero no solo. Ocuparíamos de golpe un espacio que en este momento el imperialismo usa para atacarnos. Se haría más fácil burlar el bloqueo, pués el equipamiento necesario para mantener estas redes es económico y estandard. En un momento en que el país apuesta por el desarrollo de cooperativas es difícil imaginarse una oportunidad más clara para impulsarlas.
Una experiencia parecida ya triunfó en nuestro país, recordemos la agricultura urbana y la expansión de los organopónicos. Si se piensa dos veces, se descubrirá que ese modelo no es muy diferente al que proponemos. La idea es apostar por el desarrollo local de manera flexible y sostenible. Un concepto que podría extenderse luego a otras áreas de la economía y la tecnología. Por ejemplo, en aras de aprovechar a plenitud la energía solar, tarde o temprano se impondrá involucrar al sector residencial en el esfuerzo, este mecanismo de desarrollo podría ser ideal para lograrlo.

Roberto Mulet

domingo, 20 de julio de 2014

Cuba: ¿Reforzamiento del modelo o giro al capitalismo?




La revolución cubana es uno de los más importantes acontecimientos para las masas oprimidas de América Latina y el mundo. La revolución ha demostrado durante más de 45 años que gracias a una economía planificada, un pueblo orgulloso de su libertad con respecto al imperialismo ha sido capaz de solventar un sinfín de dificultades políticas y económicas (el bloqueo criminal por parte del imperialismo americano principalmente) para mantener en alto sus conquistas sociales sin parangón en nuestro continente.
Si la revolución cubana no hubiera conseguido liberarse de la bota imperial y abolir el capitalismo, este país sería igual a cualquier país caribeño, un patio trasero más del gran capital. Esto justifica su existencia ante los cínicos ataques de la burguesía sobre “derechos humanos” y demás. La revolución no triunfó en un país adelantado económicamente, esto representó desde el comienzo grandes dificultades y retos para la misma revolución. Marx y Engels insistieron que para que el socialismo pudiera existir tendría que haber ciertas condiciones materiales: un desarrollo de las fuerzas productivas, por lo menos iguales, a las de un país capitalista desarrollado. Sólo bajo la base de un desarrollo industrial, técnico y agrícola se puede garantizar el desarrollo íntegro de la humanidad. También, sobre estas bases, se podría reducir la jornada laboral y así repartir el trabajo entre las manos existentes, y al mismo tiempo dejar horas libres para que todo mundo se implicara en las tareas del Estado. De tal manera que este órgano estatal fuera desapareciendo poco a poco, pues en el momento en que todos somos burócratas la burocracia se va extinguiendo. Cuba, en el momento que se implantó el bloqueo imperialista y después de integrarse de forma ventajosa a la economía soviética, dejó de desarrollar las fuerzas productivas y dependió casi enteramente del intercambio comercial con el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Estas medidas causaron un debate importante dentro de la isla donde participaron muchos, incluido el Che, quien defendía la necesidad de la industrialización del país y la no dependencia general con respecto a la Unión Soviética. La caída de la Unión Soviética significó un verdadero trauma económico para Cuba y esto se reflejó duramente en la bajada de su Producto Interno Bruto (PIB): Entre 1989 y 1993 la caída acumulada del PIB fue del 35% (comparable al crack del 29 en EEUU), la caída de las exportaciones del 79%, la caída de las importaciones del 75% y la caída de la inversión bruta del 61%. En medio de esta ruina, el llamado período especial, los cubanos hicieron hasta lo imposible para no dejarse vencer por las necesidades más acuciantes y la acción colectiva fue fundamental para salir de tal crisis.i El gobierno cubano, en el intento por reactivar su economía, implementó una serie de medidas económicas que representaban una apertura al capital privado, particularmente en el turismo. Existía la necesidad de hacer negocios con el capitalismo y la inserción de la economía cubana a escala internacional era muy desfavorable por el bloqueo. Se optó por la inversión extranjera y al mismo tiempo potenciar el turismo como palanca económica del país. Al mismo tiempo se legalizó el dólar, se abrió el mercado para los productos agropecuarios y el trabajo por cuenta propia (el cuentapropismo). Todas estas medidas encerraban grandes riesgos, ya que al implementar políticas económicas de mercado se generan dinámicas que no son fáciles de detener -incluso teniendo una economía planificada sólida- como, por ejemplo, el individualismo como forma fundamental para salir de apuros y todos los demás fenómenos sociales que de él se desprenden (egoísmo, robos, etc.). Para el 2003, el gobierno dio un giro para reconcentrar la economía, se recentralizó el comercio exterior, se limitó la inversión extranjera y el cuentapropismo. ii Gracias a los procesos evolucionarios que se vivieron en América Latina a partir del 2000, particularmente a la revolución venezolana y la llegada al poder de Hugo Chávez las cosas mejoraron un poco para Cuba. Venezuela comenzó a apoyar con petróleo y la importación de servicios de salud -médicos cubanos-. Esto fue un respiro para la economía que por ejemplo en el 2005 crecía a un 11%. De alguna forma, se ve claramente que una de las soluciones para el aislamiento económico y político de la isla es el desarrollo de la revolución a nivel internacional. El internacionalismo que Lenin defendía a capa y espada sigue siendo la única alternativa viable para salvaguardar las conquistas de la revolución cubana. La crisis económica internacional del 2008 y los desastres naturales afectaron de forma directa a Cuba. En 2008 el precio del níquel -una de las principales exportaciones - cayó en un 41% con respecto al 2007. Otro factor que ha influido ha sido el aumento del costo de las mercancías de primera necesidad que la isla consume. Este efecto lo podemos ver más claramente en el turismo donde a pesar de haber aumentado la cantidad de turistas, los montos recaudados por esta actividad han disminuido. Las remesas enviadas por cubanos que viven en el exterior también disminuyeron. “En primer lugar, el precio del petróleo y la comida aumentaron masivamente en 2007-08. Cuba importa cerca del 80% de toda la comida que consume, un total de 1.500 millones de dólares, principalmente de los Estados Unidos. Luego, el precio del níquel colapsó de un máximo de $24 dólares por libra hasta $7 dólares por libra a inicios del 2010. Como resultado de estos factores, los términos de intercambio cayeron en un 38% en el 2008”.iii
Ese terrible año también representó una pérdida de cosechas, casas e infraestructura por el paso de huracanes, los costos del desastre ascendieron a 10.000 millones de dólares (20% del PIB). Así el crecimiento del PIB cayó de forma espectacular a un 4,5% hasta llegar a un 2% promedio por año.
El gobierno cubano, desde entonces a la fecha, ha tratado de lanzar una serie de iniciativas para “fortalecer” la economía. Iniciativas como apoyar el cuentapropismo, arrendamiento de tierras, la descentralización de pequeñas empresas del estado dejándolas en manos de cooperativas, más recientemente la flexibilización de las empresas estatales y la nueva ley de inversión extranjera. Todas estas medidas se hacen en nombre de actualizar el modelo pero en realidad el rumbo que llevan es el de hacer concesiones al capitalismo en la isla.

La Ley de Inversión Extranjera

El pasado 29 de marzo se votó en la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba la Ley de Inversión Extranjera. Esta Ley se da en el marco de modificaciones que se viene dando después del VI congreso del Partido comunista Cubano en 2011 con la finalidad, dice el gobierno, de mejorar el modelo económico.
Aunque a la fecha no se ha publicado en La Gaceta Oficial de la República esta nueva ley sí se ha dejado claro cuál es la parte medular de su contenido. En los periódicos Granma y Juventud Rebelde de los días posteriores a la discusión se fueron publicando algunos ejes fundamentales de la nueva ley:
La inversión extranjera se podrá realizar en todos los sectores de la economía, a excepción de los servicios de salud, educación y las instituciones armadas, salvo sus sistemas empresariales.
La inversión podrá ser en varias modalidades: la Directa, en la que el inversionista extranjero participa como accionista en una empresa Mixta o de capital totalmente extranjero, o con aportaciones en contratos de asociación económica internacional, participando de forma efectiva en el control del negocio.
La segunda forma es la inversión en acciones o en otros títulos –valores públicos o privados, que no tienen la condición de inversión directa. Este tipo de inversiones podrá adaptarse a las de inversión mixta, totalmente extranjero y de asociación económico internacional – está última entendida como los contratos a riesgo para la explotación de recursos naturales no renovables (petróleo), para la construcción, la producción agrícola, la administración hotelera, productiva o de servicios, y los contratos para la prestación de servicios profesionales.
La nueva Ley prevé que se pueda realizar inversiones en inmuebles y obtener su propiedad u otros derechos reales, tanto en viviendas y edificaciones dedicadas a domicilio particular o para fines turísticos; para oficinas o domicilio de personas jurídicas extranjeras o en desarrollos inmobiliarios con fines de explotación turística.
Se garantiza a la inversión extranjera importar y exportar directamente lo necesario para sus fines, si bien adquirirán preferentemente bienes y servicios en el mercado nacional. Se pueden abrir cuentas bancarias en el Sistema Bancario Nacional o en su caso abrir cuentas en bancos radicados en el extranjero, en moneda convertible, siempre y cuando lo haya aprobado el Banco Central de Cuba.
La actividad donde intervenga el capital extranjero deberá cumplir la legislación laboral y de seguridad social vigente, con las adecuaciones que figuren en la ley y su reglamento (este reglamento laboral también será emitido en la Gaceta al mismo tiempo que la nueva ley). El personal cubano o residente permanente en Cuba que preste sus servicios en las empresas mixtas, con excepción de los integrantes de su órgano de dirección y administración, será contratado por una entidad empleadora, a propuesta del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, y con la autorización del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social.
Se eximirá del pago de impuestos sobre los ingresos personales a los inversionistas extranjeros socios en empresas mixtas o partes en contratos de asociación económica internacional, también se eximirá del pago de impuestos sobre las utilidades a las empresas mixtas y partes en los contratos de asociación económica internacional por un periodo de ocho años a partir de su constitución.
Las garantías para los inversionistas que el gobierno plantea son la transferencia de acciones o capitales al gobierno o un tercero, previa autorización. El Estado garantiza la libre transferencia al exterior en moneda libremente convertible sin pago de tributos u otro gravamen relacionados con dicha transferencia, de los dividendos o beneficios que obtenga por explotación de la inversión y las cantidades que deberá recibir en el caso de vender sus derechos en una asociación económica internacional o en una empresa de capital totalmente extranjero, o en caso de expropiación por motivos de utilidad pública o interés social previamente declarado por el consejo de Ministros.iv

Flexibilización de empresas estatales

En la misma tónica de las reformas anteriores se ha dado a conocer la llamada flexibilización de regularizaciones de empresas estatales como la minería, el turismo y las telecomunicaciones. Hasta antes de esta flexibilización solo habíamos visto esto en el sector agrícola.
“Tras los últimos cambios más de 5 mil empresas pasarán a operar con más independencia del gobierno, podrán quedarse con 50 por ciento de las utilidades luego de pagar impuestos, lo que representa un 20 por ciento de lo que rige ahora, y también diseñar sus propias políticas salariales, y no tendrán que devolver las reservas no utilizadas, según el nuevo reglamento publicado en la Gaceta Oficial”.
También se prevé que podrán vender sus excedentes de producción una vez cubiertos los compromisos con el Estado, esto implica que tendrán libre albedrío para imponer los precios, salarios, intensificación de la explotación, etc. esto es a todas luces una medida para incentivar en los directivos de estas empresas el que se vuelvan dueños de una buena parte de lo que genera la empresa supuestamente estatal, ampliar la diferenciación salarial y dejar de lado la economía planificada estatal.

Los argumentos

Los argumentos esgrimidos por el gobierno son fundamentalmente el mejorar el modelo económico y hacer un socialismo viable y sustentable. Plantean de forma reiterada la necesidad de flujos de capital extranjero para mejorar la infraestructura y aprovechar los avances tecnológicos que se tienen en países capitalistas avanzados para poder desarrollar de esta forma las fuerzas productivas – desarrollo de la industria y técnicas de producción laboral.
“Concebir la inversión extranjera como una fuente de desarrollo económico para el país a corto, mediano y largo plazo. Su atracción debe plantearse como objetivos el acceso a tecnología de avanzada, la captación de métodos gerenciales, la diversificación y ampliación de los mercados de exportación, la sustitución de importación, el acceso a financiamiento externo, la creación de nuevas fuentes de empleo y la captación de mayores ingresos a partir de los encadenamientos productivos con la economía nacional”.vi
Con esta ley se pretende introducir el mercado para incentivar la productividad del trabajo, desarrollar las fuerzas productivas, aumentar las finanzas macro económicas y descentralizar (terminar de desnacionalizar) las empresas estatales. En realidad este paquete de leyes no plantea una simple reforma sino que al final se plantea la introducción del mercado capitalista y por ende terminar con todas las ventajas de la economía planificada. Aunque se insiste que todas estas medidas son para fortalecer el sistema socialista, en realidad todas van en contra del mismo. Hasta cierto punto sus discursos son retóricos al insistir que de lo que se trata es de una modificación del modelo –al cual delimitan en la estrategia de desarrollo, las políticas económicas y el funcionamiento de la economía- y reduciendo su planteamiento de sistema socialista a las conquistas sociales de educación y salud. Es cierto que existen necesidades económicas de fondo para reimpulsar la economía cubana pero con estas medidas lo que se intenta es terminar con la planificación económica, echándole la culpa a ésta de la baja productividad e ineficiencia. En realidad la ineficiencia y baja productividad se debe al control burocrático que existe y que limita la participación democrática de los trabajadores. Se insiste mucho en la necesidad de los cambios culturales para adaptarnos a las nuevas reformas. Se dice que la igualdad que se ha extendido desde el triunfo de la revolución ha generado trastornos culturales que se deben de terminar además con esto se argumenta la necesidad de que quien trabaje más tiene que tener más: “nosotros tenemos intereses individuales si el modelo no los soluciona se tienen que cambiar”. Ahora mismo ya se está creando la zona económica especial del puerto Mariel en la nueva provincia de Artemisa. El gobierno dice que en Cuba caben todos los tipos de propiedad, “todos tienen su espacio” la privada, la cooperativa y la estatal. Cabe destacar que el capital brasileño es de los que más invierten ahora en la isla. Otro de los argumentos repetidos hasta el cansancio es que el Estado no puede seguir participando en lo económico a pesar de que la propiedad sea estatal. El Estado simplemente tiene que cuidar el derecho de ejercer los “derechos cívicos”.

Una base material para el capitalismo

Ahora mismo existe una base real dentro de Cuba para la penetración del capital, el turismo, elcuentapropismo, las remesas, los salarios bajos, la crisis económica, el bloque, etc. han generado un caldo de cultivo fecundo para el capital. El papel del turismo ha generado una nueva ideología capitalista, la obtención del dinero fácil. Hay ya 20.000 graduados que trabajan en el sector turístico. De 1990 al 2014 han visitado Cuba 35 millones de turistas, por esta actividad se mantiene el 11% de la población. Con el turismo ha incrementado la prostitución y el jineterismo. Con el boom del turismo se ha creado 60 empresas mixtas nuevas, estas son del sector de construcción, alimento, comida, transporte aéreo, telefónica, etc. el turismo representa aproximadamente el 7% del PIB (datos distorsionados por las dos monedas existentes). La crisis ha hecho que haya una disminución del gasto en sectores fundamentales. Desde el 2011 con los nuevos planteamientos del congreso se han descentralizado unidades que recibían dinero del estado (se han entregado en cooperativas a los antiguos empleados del Estado, ahora son dueños y ellos pagan el arrendamiento del local al estado y cumplen con sus impuestos). En 2010 el gasto en salud, educación, vivienda, etc. (gasto social) era del 70%; en 2011 de 68%; en 2012 del 64%. Esto se debe particularmente a la disminución de la libreta de racionamiento. Ahora mismo se habla de una reforma en la educación con la cual se intenta reducir las carreras universitarias de 5 a 4 años y dar impulso a carreras cortas técnicas (como en los países capitalistas donde la educación no es un bien fundamental y lo que buscan es cualificar para explotar). El gobierno tiene el control de algunos precios de productos agrícolas pero en general los precios se rigen a partir de la ley de la oferta y la demanda. Esto ha significado una caída del poder adquisitivo pues los precios de los productos son en pesos convertibles (CUC). Para poder mantener el nivel de compra ha habido una migración del trabajo estatal al individual. Así podemos ver como hay una menor demanda en puestos de trabajo como profesores y otros, mientras que hay una fuerte atracción del sector turismo. Esto plantea una serie de distorsiones económicas y políticas, así como un ambiente de expectativa frente a las nuevas medidas, así como una receptividad hacia todo lo que se presente como medidas que van a llevar a un mejor salario.

Economía capitalista

Se piensa que las políticas capitalistas de mercado van a poder mejorar la economía en Cuba, que gracias a estas inversiones se va a poder desarrollar la industria y técnicas de trabajo, cabría preguntarnos si esto es cierto. En los países atrasado o ex coloniales donde los capitales imperialistas han penetrado la inversión extranjera se ha centrado primero en el sector bancario y especulativo, se hacen dueños de los bancos que reportan ganancias tremendas por los cobros excesivos que no pueden hacer en sus países de origen. Solo se invierte en la industria a condición de que exista una mano de obra barata (que no tenga derechos laborales ni sindicatos combativos, salarios de hambre, etc.) y donde la materia prima se pueda utilizar a precios prácticamente regalados. Esta inversión va orientada a crear maquiladoras donde la riqueza producida no se queda en el país sino que se va al extranjero, no se genera un mercado interno mínimo. Las máquinass que utilizan no las fabrican en ninguno de los países, simplemente son transportadas de los países imperialistas, no fomentan el desarrollo tecnológico pues éste se desarrolla en los países imperialistas. La única forma en que se puede desarrollar la economía dentro del capitalismo es desarrollando las fuerzas productivas y acelerando con eso la productividad del trabajo, es decir invirtiendo en nuevas máquinas con tecnología más avanzada. Pero hacer esto en medio de una crisis internacional donde ahora mismo las grandes empresas no son capaces de utilizar toda su industria instalada, no es una muy buena idea para los inversores seguir invirtiendo en desarrollar la industria. No se puede hablar de que la producción que se desarrolle en Cuba sea para alimentar un mercado interno porque este es muy pequeño y la única forma en que se podría desarrollar es con buenos salarios pero esto está en contradicción con la ganancia del capitalista. Hay otro aspecto, más político, en la ecuación sobre la inversión. Los capitalistas no están seguros de que sus inversiones estén aseguradas o de que este proceso no retroceda. Y sus razones tendrán para tener esa consideración. Aunque el gobierno ha planteado algunas medidas para asegurarles sus inversiones, no están seguros que el gobierno pueda garantizar una reacción del pueblo cubano. Este miedo va ser uno de los argumentos a la hora de la negociación y aquí el estado no va poder servir a dos amos al mismo tiempo, o se posiciona con los trabajadores, o con los empresarios que pedirán mano dura, como en China, para que sus ganancias vayan viento en popa.

El papel del Partido Comunista

En los procesos de restauración capitalista en la Unión Soviética y otros países del Este, los “partidos comunistas” han jugado un papel nefasto. En realidad, en la URSS el PCUS no era un partido comunista sino un club de burócratas y arribistas que buscaban por todos los medios convertirse en dueños de los medios de producción. En China los llamados dirigentes del PC Chino son millonarios que utilizan las finanzas del Estado para financiar sus empresas personales. Esta actitud es justamente la contraria de lo que representaba ser un comunista en los tiempos de Lenin cuando aquél que tuviera un carnet entre sus manos significaba que era el más sacrificado y que estaba dispuesto a ir en la primera línea a la lucha contra la intervención extranjera en la URSS. Aunque el PC en Cuba es diferente y hay aún muchos militantes, particularmente entre la juventud y los veteranos, que están dispuestos a defender el proyecto revolucionario socialista, también hay sectores que ven al capitalismo como la única salvación, no para el pueblo cubano sino para sus propios negocios que se han agenciado por su vínculo con el turismo, por su puesto gerencial en tal o cual empresa, etc. Este ala que ahora asoma la cabeza tímidamente y que aún no se atreve a decir sus pensamientos claramente, con la dinámica económica que se está empujando, de apertura de mercado y la introducción de elementos capitalista, poco a poco perderá la timidez y será más agresiva en sus pretensiones. Estos elementos no se han generado espontáneamente en el último periodo, después de que el PCC haya lanzado los lineamientos que dan pie a todas las reformas, 2011, sino que se han venido acentuando a lo largo de décadas en las que han ido escalando en el aparato del partido. No son revolucionarios, como la vieja guardia, la dirección histórica, sino burócratas que se han formado en el aparato, que no tienen vínculos con los trabajadores y la juventud y que se han enseñoreado bajo el amparo del despotismo burocrático.

Lucha de clases

A pesar de lo escandaloso que resulta la Ley de Inversión Extranjera y todo el conjunto de medidas, entre las amplias masas hay un ambiente de expectación. Entre la juventud también hay expectativa pero claramente más crítica, no es casualidad que donde más hay discusiones sobre estas reformas en un primer momento sea en las universidades, y entre intelectuales y artistas. Una de las primeras demandas por las que se va a luchar va a ser por espacios democráticos donde se pueda, no solo hablar y opinar sobre las reformas, sino que se tenga poder de decisión sobre todas aquellas medidas que se puedan ir tomando. En las escuelas y las calles es común la demanda de pedir que se les tome en cuenta. De alguna forma esta demanda refleja un interés por lo que pueda pasar con el futuro del país y del socialismo. Si bien esa expectativa está presente nadie quiere perder las conquistas de la revolución, particularmente la salud y educación. Estas medidas que se han impulsado desde el 2011 han creado una dinámica fuerte de mercado, con la aplicación de la Ley de Inversión, sin duda, ésta se reforzará. En un primer momento puede no haber una oposición seria a estas medidas. Pero esto cambiará rápidamente una vez que se comiencen a sentir los efectos de estas medidas. Un ejemplo muy emblemático es lo que pasó recientemente en Santiago donde los cuentapropistas del transporte público se reunieron y acordaron subir la tarifa a 2 pesos, aumentar el 100% simplemente porque ellos lo plantearon. Al día siguiente hubo prácticamente un motín en la ciudad donde los trabajadores, particularmente los jóvenes, se opusieron fieramente a pagar el aumento, se movilizaron rápidamente y yendo a las estructuras partidarias y de gobierno hicieron que el precio volviera su nivel anterior. Podemos ver que aunque la gente en primera instancia no se va a movilizar en contra del gobierno, menos cuando aún hay algunos –cada vez menos- de la dirección histórica, al frente del Estado, sí lo hará contra los resultados de las políticas de mercado que se están impulsando rápidamente. Ahora mismo los sectores más críticos aún se mantienen entre la intelectualidad pero esto cambiará cuando el mercado comience a ejercer las presiones capitalistas habituales. El pueblo cubano tienen en gran estima las conquistas de la revolución y responderá a todos los niveles ante cualquier intento de atacarlas. Es nuestro deber advertir que, independientemente de las intenciones que pueda haber detrás de estas medidas, las mismas llevan inexorablemente a fortalecer el mercado capitalista y la penetración del mercado mundial y el debilitamiento de la economía planificada. Esto a su vez, más pronto o tarde llevará a minar la base sobre la que se asientan las conquistas de la revolución. En nuestra opinión, los revolucionarios cubanos deben desarrollar una alternativa a este rumbo, que no puede ser otra que la democracia obrera y la perspectiva de extender la revolución a otros países.

Ubaldo Oropeza

NOTAS

i Jorge Martin, Cincuenta años después ¿hacia dónde va la revolución cubana?
ii (ídem)
iii Jorge Martin ¿A dónde va Cuba? ¿Hacia el capitalismos o al socialismo?
iv “En 2010 Cuba empezó a despedir a cientos de miles de empleados públicos y a desregular pequeños negocios minoristas, al tiempo que autorizó la creación de un sector no estatal de más de 450 mil pequeños negocios y entregó tierras en concesión a 180 mil granjeros” (La Jornada, 29 de abril 2014)
v Juventud Rebelde, 30 de marzo del 2014
viLa Jornada, 29 de abril del 2014
viiGranma, 31 de marzo. Presentación del proyecto de Ley de Inversión Extranjera en la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular por el diputado Rodrigo Malmierca Díaz, Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, el 29 de marzo del 2014.

sábado, 19 de julio de 2014

El arte del conocimiento




Alumnos integrantes del Contingente Manuel Ascuce Domenech

Entró al aula y su cuerpo tembló, sabía de un control a clase por parte del subdirector docente. En sus brazos los materiales necesarios, el borrador, las tizas, el libro de texto, el registro de asistencia y las tarjetas con el tema resumido.
Miró a sus alumnos, todos uniformados de color azul, con edad superior a sus 16 años. Recordó a su madre, una maestra graduada en la Escuela Normal antes del triunfo de la Revolución que se sumó a la campaña de alfabetización de forma voluntaria y llevó a sus hijos al trabajo con pocos días de nacido.
Gisela Mesa Leal conoció con pocos años del polvo de la tiza, el verde del pizarrón, el olor a libros, el silencio de la atención en una clase y la dinámica de una escuela. Cuando tuvo que decidir por una profesión no lo pensó dos veces, la escuela era parte de sus arterias.
Sus alumnos, de pie, en saludo protocolar esperaban una señal para ocupar sus puestos e iniciar la clase. Como un ritual, cada uno ocupó sus asientos, ella escribió el tema de la clase en la pizarra y en la mención de los nombres de la lista recordó las veces que dijo presente en las aulas de la escuela Ocho de Octubre del municipio habanero del Cotorro, entonces Regional 10 de Octubre.
En los años 70, una gran explosión de matrículas, devenido del ordenamiento para alcanzar grados superiores en la meta del sexto y noveno grado, ideó un proceso acelerado para incorporar jóvenes al Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, creado a partir del segundo Congreso de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media el 4 de abril de 1972.
Se requirió captar a los mejores estudiantes que concluyeran el décimo grado para finalizar el bachillerato formándose en las especialidades docentes, con mayor incidencia en el sur de La Habana, Isla de Pinos y Jagüey Grande, polos educacionales con escuelas internas de nuevo tipo donde convergían estudiantes de diferentes provincias y con desnivel en sus estudios.
Gisela seleccionó la especialidad de historia, las anécdotas escuchadas en boca de su madre de los líderes de la independencia del siglo XIX y las epopeyas históricas narradas, la deslumbró y en un acto de completa voluntad pidió trabajar en el lugar de mayor necesidad. Así llegó a Jagüey Grande en Matanzas.
Una vida conjunta con sus alumnos provocó una madurez prematura para enfrentar situaciones de convivencia, conocer sus interioridades, aconsejar como una madre, buscar soluciones a los problemas, encarar los momentos de tristeza y gozar la alegría del éxito en cada escolar.
Ella, vestida de uniforme color azul oscuro, portando un emblema del 3er Contingente del Destacamento Pedagógico en el brazo izquierdo se encontró al Subdirector sentado como un alumno más al final del aula. Se trataban como compañeros de trabajo y sabía que la evaluación de la clase la ayudaría en su desempeño futuro, pero sintió temor.
Temor traducido en la preocupación por no equivocarse, por vomitar el contenido sin errores, memorizar cada letra, punto o coma, decir lo exacto y encontrar las palabras para enlazar ideas sin tartamudear.
De pronto, un viento abrió la puerta, cerró ventanas violentamente, voló los papeles y ella quedó muda, desconcentrada totalmente. El sudor corrió por sus manos y descubrió las tarjetas elaboradas. Entonces leyó y dictó el contenido en la peor clase de su vida.
Pasado 30 años de profesión, aprendió de aquel momento que las 24 horas del día son insuficientes para preparar un tema y una buena oratoria docente se alcanza cuando se estudia con rigor y se indaga más allá de los libros de textos.
Si le preguntan el significado de la palabra profesor, responde con certeza: persona capaz de cambiar a otras sólo con el arte del conocimiento.

Nuria Barbosa León