lunes, 20 de octubre de 2014

Artículo de Fidel: La hora del deber




No tardó nuestro país un minuto en dar respuesta a los organismos internacionales ante la solicitud de apoyo para la lucha contra la brutal epidemia desatada en África Occidental.
Es lo que siempre ha hecho nuestro país sin excluir a nadie. Ya el Gobierno había impartido las instrucciones pertinentes para movilizar con urgencia y reforzar al personal médico que prestaba sus servicios en esa región del continente africano. A la demanda de Naciones Unidas se dio igualmente respuesta rápida, como se ha hecho siempre ante una solicitud de cooperación.
Cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.
El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando no está movido por interés material alguno. Sus familiares más allegados también aportan a tal misión una parte de lo más querido y admirado por ellos. Un país curtido por largos años de heroica lucha puede comprender bien lo que aquí se expresa.
Todos comprendemos que al cumplir esta tarea con el máximo de preparación y eficiencia, se estará protegiendo a nuestro pueblo y a los pueblos hermanos del Caribe y América Latina, y evitando que se expanda, ya que lamentablemente se ha introducido y podría extenderse en Estados Unidos, que tantos vínculos personales e intercambios mantiene con el resto del mundo. Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano en esa tarea, y no en búsqueda de la paz entre los dos Estados que han sido adversarios durante tantos años, sino en cualquier caso, por la Paz para el Mundo, un objetivo que puede y debe intentarse.
El lunes 20 de octubre, a solicitud de varios países del área, tendrá lugar una reunión en La Habana con la participación de importantes autoridades de los mismos que han expresado la necesidad de dar los pasos pertinentes para impedir la extensión de la epidemia y combatirla de forma rápida y eficiente.
Los caribeños y latinoamericanos estaremos enviando también un mensaje de aliento y de lucha a los demás pueblos del mundo.
Ha llegado la hora del deber.

Fidel Castro Ruz
Octubre 17 de 2014
9 y 23 p.m.

sábado, 18 de octubre de 2014

“El gobierno estadounidense ordenó asesinar al Che Guevara”




Entrevista a Michael Steven Smith, coautor de ¿Quién mató al Che?

Este abogado neoyorquino intregra el Centro para los Derechos Constitucionales, una organización sin fines de lucro que litiga a favor de los derechos humanos, y escribió junto con Michael Ratner este libro basado en los documentos que obtuvo de la CIA.

La batalla contra la manipulación de la información, el ocultamiento y la falsificación continúa. “Las manos limpias”, ahora se puede comprobar con la documentación apabullante desplegada en ¿Quién mató al Che? (Paidós), de Michael Ratner y Michael Steven Smith, están manchadas de sangre. “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.” Esta frase de George Orwell ilustra la práctica de la “negación plausible”, una forma de sistematizar la mentira a la que apeló la CIA (Agencia Central de Inteligencia) para desligarse del asesinato del Che Guevara en Bolivia, el 9 de octubre de 1967. La versión inicial de su muerte, tal como la presentaron los militares bolivianos, fue que había muerto en medio de la batalla. Luego se supo que había caído prisionero y había sido fusilado. El presidente Lyndon Johnson afirmó que la orden de matarlo había sido emitida por el alto mando del gobierno boliviano y no por los Estados Unidos. Smith, abogado neoyorquino que integra el Centro para los Derechos Constitucionales, una organización sin fines de lucro que litiga a favor de los derechos humanos, plantea que “los documentos incluidos en el libro muestran que el gobierno estadounidense dio la orden directa de asesinar al Che”.
Hace muchos años, Ratner, abogado especializado en derechos humanos y ex presidente del Centro para los Derechos Constitucionales, le solicitó al gobierno estadounidense, en virtud de la Ley de Libertad de Información, todos los documentos sobre el Che Guevara que tienen el FBI, la CIA, el Departamento de Defensa y la Casa Blanca. Luego de algunos años recibió una caja enorme del FBI. Smith y Ratner leyeron juntos todo ese material y en 1997 publicaron El Che Guevara y el FBI: el expediente de la policía política estadounidense sobre el revolucionario latinoamericano. “Cuando menos lo esperábamos, después de diez años, llegó otra vez una enorme caja con más documentos de la CIA, de la Casa Blanca y el Departamento de Defensa –cuenta Smith a Página/12–. Pudimos comprobar que el Che fue asesinado por la CIA con la colaboración de su Estado cliente de Bolivia, la dictadura militar de René Barrientos. En la década del ’60, los líderes del ejército boliviano habían sido entrenados en la Escuela de las Américas en Panamá, sarcásticamente conocida como ‘la escuela de los golpes’.”
La pasión de Smith por demostrar que no fue un crimen común y corriente es quijotesca. “La Revolución Cubana fue una victoria del pueblo al tomar el control de su propia economía; fue el Che Guevara quien escribió la Ley de Reforma Agraria. La tierra en Cuba era mayoritariamente propiedad de las corporaciones estadounidenses. El pueblo de Cuba, conforme al derecho internacional, nacionalizó esas tierras y le ofreció pagarles a los estadounidenses lo que ellos decían que esa tierra valía, según los impuestos que pagaban. Pero los estadounidenses dijeron que no y como propietarios de las refinerías de petróleo se rehusaron a refinar petróleo; entonces el pueblo cubano no tenía energía y esto amenazó la estabilidad de su economía. Por eso el gobierno cubano nacionalizó las refinerías de petróleo, las minas de níquel y las compañías telefónicas y esto fue lo que se convirtió en la Revolución Cubana. El gobierno estadounidense intentó aislar a Cuba y aquellos países de América latina que se resistieron a Estados Unidos pagaron un precio muy alto”, explica este abogado que vive en Nueva York junto a su esposa Debby y su loro hablador Charlie Parker. Smith tenía 25 años aquel 9 de octubre de 1967 en que mataron al Che; estaba cursando Derecho en la Universidad de Wisconsin. “Apoyé y apoyo la Revolución Cubana –afirma–. A diferencia de los partidos comunistas tradicionales que estaban alineados con Moscú, que practicaban la coexistencia pacífica y colaboraban con el imperialismo, el Che era un internacionalista que comprendió que el imperialismo tenía que ser resistido y derrotado. Su ejemplo continúa siendo una inspiración para muchos jóvenes que quieren un mundo mejor.”
–¿Cuál es el precio que pagaron aquellos países de América latina que intentaron resistir las políticas de los Estados Unidos?
–En Bolivia, en 1964, el gobierno democrático de Víctor Paz Estenssoro fue derrocado por el golpe de René Barrientos; luego sufrieron golpes Brasil, Uruguay, Chile y finalmente la Argentina en 1976. El gobierno cubano intentó defenderse al extender la Revolución Cubana. Eso es lo que estaba haciendo el Che en Bolivia. Como los guerrilleros en la Sierra Maestra pudieron derrocar a la dictadura de (Fulgencio) Batista, respaldada por los Estados Unidos, el Che pensó que la Cordillera de los Andes sería la Sierra Maestra de Bolivia y que la revolución se diseminaría a Chile, la Argentina y así sucesivamente. El Che eligió Bolivia porque era el gobierno más inestable de Latinoamérica, con un ejército muy débil que no tenía servicio de inteligencia. La CIA lo estaba buscando hasta que en mayo del ’67, cuando supieron dónde estaba, un agente de la CIA, Gustavo Villoldo, voló a La Paz, donde se encontró con Barrientos y le dijo: “Cuando atrapes al Che, queremos que lo maten”. Barrientos le dio su palabra: “Cuando lo capturemos, vamos a ejecutarlo”. En el contexto histórico de fines de la década del ’60, el asesinato del Che era el gran negocio de la CIA.
–¿Por qué?
–Estados Unidos participó de los asesinatos o intentos de asesinatos de Kim Koo, líder coreano de la oposición; Sukarno, presidente de Indonesia; Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto (1957); José Figueres, presidente de Costa Rica (en los años ’50 y ’60); Patrice Lumumba, primer ministro del Congo, entre otros. También intentó asesinar al Che Guevara anteriormente y por supuesto a Fidel Castro. En 1962, la CIA arregló con Johnny Rosselli, uno de los líderes de la mafia de Chicago, envenenar al Che. Le dieron píldoras de veneno a un contrarrevolucionario cubano que estaba en Miami, pero el intento falló. A Félix Rodríguez, uno de los agentes de la CIA que fue entrevistado por el Congreso estadounidense, se le hizo la siguiente pregunta: “¿Es verdad que intentó asesinar a Fidel Castro con un cigarrillo explosivo?”. Rodríguez respondió: “No, intenté matar a ese hijo de puta con un rifle de alto calibre”. Cuando supieron que el Che estaba en Bolivia, no sólo Gustavo Villoldo se reunió con Barrientos, sino que una cantidad de oficiales de alto rango viajó a Bolivia para arreglar un entrenamiento para los militares bolivianos, de hecho firmaron un documento llamado “Memorándum de entendimiento”, que está incluido en el libro. El contrato requería que Bolivia proporcionara un lugar para entrenar a los soldados y los Estados Unidos tenían que hacer el resto. Viajaron hasta Bolivia 19 boinas verdes con experiencia en contrainsurgencia en Vietnam para entrenar al 2º Batallón de Rangers del Ejército Boliviano, que fue el batallón responsable de rodear y capturar al Che hace 47 años. Rodríguez se regocija de haber dicho que fue él quien encontró al Che. El y Gustavo Villoldo se vistieron con uniformes del ejército boliviano y estuvieron en la búsqueda del Che junto con los soldados bolivianos. Cuando el Che fue herido y desarmado, se lo llevó a una pequeña escuela en el pueblo de La Higuera. Rodríguez intentó interrogarlo, pero el Che no quiso. Al día siguiente, la promesa que Barrientos le había hecho a Villoldo fue ejecutada.
–¿Cómo explica que el gobierno de Estados Unidos nunca admitió públicamente que había asesinado al Che?
–El pretexto que utilizaba era que en el ojo de la opinión pública debían tener las manos limpias y ningún tipo de responsabilidad. No quería que se los conociera como un gobierno que practicaba y ejecutaba asesinatos. Cuando la CIA se estableció por primera vez en 1947, su misión era proporcionar servicios de inteligencia al presidente. Al año siguiente, se convirtió en una organización paramilitar que quebraba la ley, pero tenía que hacerlo en silencio. Desarrollaron un concepto que ellos llamaban “negación plausible”, un término orwelliano. El Comité Church, que intentaba investigar los asesinatos cometidos por la CIA, le preguntó a Richards Helms, que fue líder de la CIA, si alguna vez le dijeron al presidente lo que hacían. Y Helms contestó que no, que nunca, que no querían poner al presidente en una situación embarazosa. Un crimen de guerra, como fue el crimen del Che, no prescribe. A diferencia de otros actos ilegales, no hay límite en el tiempo en que un asesino puede ser enjuiciado; en virtud de la ley el asesino no es el único responsable. También son responsables las personas que ordenaron el asesinato del Che y las personas que lo encubrieron. Si se cumpliera la ley en Estados Unidos, Gustavo Villoldo y Félix Rodríguez serían procesados, enjuiciados y si se los declarara culpables, estarían en prisión. La CIA mantenía en secreto los asesinatos. Ahora justamente no es el caso.
–¿A qué se refiere?
–La CIA abiertamente afirma que asesina a personas que ellos denominan “terroristas”. A veces usan aviones no tripulados para cometer estos asesinatos; hay jóvenes que manejan estos aviones a control remoto en una base que está afuera de Las Vegas, jóvenes que son muy buenos con los videojuegos. Todos los martes el líder de la CIA se encuentra con el presidente (Barack) Obama en la Casa Blanca y revisan una lista de personas que ellos consideran que deben asesinar. Tienen unas tarjetas con el nombre de cada persona, fotografías y una pequeña biografía. Estos encuentros se conocen como “los martes de terror”. Mi organización, el Centro para Derechos Constitucionales, inició un juicio en nombre de Anwar al Awlaki, cuyo hijo adolescente, ciudadano estadounidense de origen musulmán, estaba entre los objetivos de la CIA, pero hasta ese entonces no lo habían encontrado. Iniciamos un juicio para limitar a la CIA y que no mate al hijo, el juez no entendió en esta causa y la CIA asesinó al hijo. Esto muestra qué tan lejos ha llegado los Estados Unidos en la violación del imperio de la ley.
–¿En qué sentido cree que el Che sigue siendo una inspiración?
–El Che permanece vivo en las nuevas políticas de independencia y solidaridad de Latinoamérica. El ejemplo más reciente ocurrió en Ginebra cuando el canciller Héctor Timerman pronunció un discurso en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en el que condenó a los Estados Unidos por su actividad predatoria en cuanto a los fondos buitre. En ese Consejo, 30 de los 35 países respaldaron a la Argentina. El canciller Timerman dijo que es un asunto de derechos humanos porque los fondos buitre están atentando contra las escuelas y los hospitales, que están creando inestabilidad y violencia. Los representantes estadounidenses dijeron que los derechos humanos no tienen nada que ver con la deuda soberana. Tengo una historia muy graciosa para ilustrar la arrogancia estadounidense. La CIA siguió al Che desde que se encontraba en Guatemala, antes de la Revolución Cubana. Cuando abrieron el expediente que se convirtió en el más grande de la historia que tienen en la CIA, lo siguieron de México a Cuba y hasta Bolivia. Cuando estaba en la Sierra Maestra en 1956, la CIA infiltró un agente en el campamento del Che que durmió en la misma carpa donde durmió el Che, y lo observó durante una semana. Tenemos el documento que escribió para la CIA. El informó que el Che tenía mal olor, que fumaba cigarros y que todas las noches les leía libros de literatura a sus hombres y que parecía “bastante inteligente para ser latino”...
–¿Es difícil para usted defender los derechos humanos en Estados Unidos cuando los sucesivos gobiernos de su país han violado sistemáticamente los derechos humanos?
–Sí, es muy difícil. Desde el 11 de septiembre (de 2001), el imperio de la ley ha estado subordinado a las órdenes del presidente como jefe del ejército. Establecieron un área sin ningún tipo de legislación en Guantánamo, donde los hombres que están allí todavía no han sido acusados de ningún crimen ni tampoco se los ha sometido a ningún tipo de juicios. Todos los juicios que el Centro para los Derechos Constitucionales ha iniciado para restaurar el imperio de la ley han sido perdidos. La ironía es que Estados Unidos sigue utilizando la premisa de los derechos humanos y se presenta como el único país del mundo que defiende los derechos humanos, aunque constantemente los está violando. El presidente Obama está inmerso en la séptima guerra en seis años y ninguna de ellas ha sido votada por el Congreso estadounidense, con la posible excepción de la guerra contra Afganistán. Pero las cosas están cambiando...
–¿Qué es lo que está cambiando?
–La teoría de que el capitalismo es el único sistema que puede proporcionar una mejor calidad de vida y que es el único compatible con la democracia no es verdad y cada vez más personas se están dando cuenta de esto. La última prueba es una encuesta de opinión pública, realizada hace tres años por Pew (Pew Research Center), que reveló que el 49 por ciento de los jóvenes menores de 30 años tiene una reacción favorable a la palabra socialismo. Están comenzando a entender que el capitalismo no funciona para ellos. Que funciona para el uno por ciento de la población más rica, pero no para el resto.

Silvina Friera
Página 12

miércoles, 15 de octubre de 2014

Artículo de Fidel: Lo que no podrá olvidarse nunca




Ayer, domingo 12 de octubre, por la mañana, la edición dominical en Internet del The New York Times —órgano de prensa que en determinadas circunstancias traza pautas sobre la línea política más conveniente a los intereses de su país—, publicó un artículo que tituló “Tiempo de Acabar el Embargo a Cuba”; con opiniones de lo que a su juicio, debe seguir el país.
Hay momentos en que tales artículos son suscritos por algún prestigioso periodista, como alguien a quien tuve el privilegio de conocer personalmente en los primeros días de nuestra lucha en la Sierra Maestra con los restos de una fuerza que había sido casi totalmente eliminada por la aviación y el ejército de Batista. Éramos entonces bastante inexpertos; ni siquiera concebíamos que dar esa impresión de fortaleza a la prensa constituía algo que pudiera merecer una crítica.
No era así como pensaba aquel valiente corresponsal de guerra con una historia que le dio nombre en los tiempos difíciles de la lucha contra el fascismo: Herbert Matthews.
Nuestra supuesta capacidad de lucha en febrero de 1957 era un poco menor, pero más que suficiente para desgastar y derrotar al régimen.
Carlos Rafael Rodríguez, dirigente del Partido Socialista Popular, fue testigo de lo que, después de la Batalla del Jigüe ―en que una unidad completa de tropas selectas fue obligada a capitular tras 10 días de combate, expresé sobre mi temor de que las fuerzas del régimen fueran a rendirse en julio de 1958, cuando sus tropas élites se retiraban precipitadamente de la Sierra Maestra, a pesar de estar entrenadas y asesoradas por los vecinos del norte. Habíamos encontrado la forma adecuada para derrotarlas.
Era ineludible extenderme un poco en este punto si deseaba explicar el ánimo con que leí el mencionado ar­tículo del periódico norteamericano el pasado domingo. Citaré sus partes esenciales que irán entre comillas:
“…el Presidente Obama debe sentir angustia al contemplar el lamentable estado de las relaciones bilaterales que su administración ha intentado reparar. Sería sensato que el líder estadounidense reflexione seriamente sobre Cuba, donde un giro de política podría representar un gran triunfo para su gobierno.
“Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo insensato. El régimen de los Castro ha usado dicho embargo para excusar sus fallas y ha mantenido a su pueblo bastante aislado del resto del mundo. Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una larga era de enemistad, y ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años después de que Fidel Castro llegó al poder.”
“…el deplorable estado de su economía ha obligado a Cuba a implementar reformas. El proceso se ha vuelto más urgente a raíz de la crisis financiera en Venezuela, dado que Caracas le proporciona petróleo subsidiado. Con el temor de que Venezuela tenga que recortar su ayuda, líderes en la isla han tomado pasos importantes para liberalizar y diversificar una economía que históricamente ha tenido controles rígidos.”
“…el gobierno cubano ha comenzado a permitir que sus ciudadanos se empleen en el sector privado y que vendan propiedades como automóviles y casas. En marzo, la Asamblea Nacional de Cuba pasó una ley con el fin de atraer inversión extranjera. (…) En abril, diplomáticos cubanos comenzaron a negociar los términos de un tratado de cooperación que esperan firmar con la Unión Europea. Han asistido a las primeras reuniones preparados, ansiosos y conscientes de que los europeos van a pedir mayores reformas y libertades ciudadanas.
“El gobierno autoritario sigue acosando disidentes, quienes frecuentemente son detenidos por períodos cortos. La Habana no ha explicado la sospechosa muerte del activista político Oswaldo Payá.”
Como puede apreciarse una acusación calumniosa y gratuita.
“El año pasado se flexibilizaron las restricciones de viaje para los cubanos, lo cual permitió que disidentes prominentes viajaran al exterior. En la actualidad, existe un ambiente de mayor tolerancia para aquellos que critican a sus líderes en la isla, pero muchos aún temen las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos.
“El proceso de las reformas ha sido lento y ha habido reveses. Pero en conjunto, estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una era post-embargo. El gobierno afirma que reanudaría con gusto las relaciones diplomáticas con Estados Unidos sin condiciones previas.
“Como primer paso, la Casa Blanca debe retirar a Cuba de la lista que mantiene el Departamento de Estado para penalizar países que respaldan grupos terroristas. Actualmente, las únicas otras naciones en la lista son Sudán, Irán y Siria. Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya no existen. Actualmente, el gobierno estadounidense reconoce que La Habana está jugando un papel constructivo en el proceso de paz de Colombia, sirviendo de anfitrión para los diálogos entre el gobierno colombiano y líderes de la guerrilla.
“Las sanciones por parte de Estados Unidos a la isla comenzaron en 1961 con el objetivo de expulsar a Fidel Castro del poder. A través de los años, varios líderes estadounidenses han concluido que el embargo ha sido un fracaso. A pesar de eso, cualquier iniciativa para eliminarlo ha traído consigo el riesgo de enfurecer a miembros del exilio cubano, un grupo electoral que ha sido decisivo en los comicios nacionales. (…) la generación de cubanos que defienden el embargo está desapareciendo. Miembros de las nuevas generaciones tienen distintos puntos de vista, y muchos sienten que el embargo ha sido contraproducente para fomentar un cambio político. Según una reciente encuesta, el 52 por ciento de norteamericanos de origen cubano en Miami piensan que se debe terminar el embargo. Una amplia mayoría quiere que los países vuelvan a tener relaciones diplomáticas, una posición que comparte el electorado norteamericano en general.
“Cuba y Estados Unidos tienen sedes diplomáticas en sus capitales, conocidas como secciones de interés, que desempeñan las funciones de una embajada. Sin embargo, los diplomáticos estadounidenses tienen pocas oportunidades de salir de la capital para interactuar con el pueblo cubano y su acceso a los dirigentes de la isla es muy limitado.
“En 2009, la administración Obama tomó una serie de pasos importantes para flexibilizar el embargo, facilitando el envío de remesas a la isla y autorizando a un mayor número de cubanos radicados en Estados Unidos a viajar a la isla. También creó planes que permitirían ampliar el acceso a telefonía celular e internet en la isla. Aún así, sería posible hacer más. Por ejemplo, se podría eliminar los límites a las remesas, autorizar mecanismos de inversión en las nuevas microempresas cubanas y expandir las oportunidades para norteamericanos que deseen viajar a la isla.
“Washington podría hacer más para respaldar a las empresas norteamericanas que tienen interés en desarrollar el sector de telecomunicaciones en Cuba. Pocas se han atrevido por temor a las posibles repercusiones legales y políticas.
“De no hacerlo, Estados Unidos estaría cediendo el mer­cado cubano a sus rivales. Los presidentes de China y Ru­sia viajaron a Cuba en julio con miras a ampliar vínculos.
“El nivel y envergadura de la relación podría crecer significativamente, dándole a Washington más herramientas pa­ra respaldar reformas democráticas. Es factible que ayu­de a frenar una nueva ola migratoria de cubanos desesperanzados que están viajando a Estados Unidos en balsas.
“Una relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross, un experto en desarrollo que lleva casi cinco años detenido en la isla. Más aún, crearía nuevas oportunidades para fortalecer la sociedad civil, con lo cual gradualmente se disminuiría el control que ejerce el estado sobre la vida de los cubanos. Si bien la Casa Blanca puede tomar ciertos pasos unilateralmente, desmantelar el embargo requeriría una acción legislativa en Washington”.
“… varios líderes del hemisferio se reunirán en Ciudad de Panamá con motivo de la séptima Cumbre de las Américas. Varios gobiernos de América Latina insistieron en invitar a Cuba, rompiendo así con la tradición de excluir a la isla por exigencia de Washington.
“Dada la cantidad de crisis a nivel mundial, es posible que la Casa Blanca considere que darle un giro sustancial a su política respecto a Cuba no es una prioridad. Sin embargo, un acercamiento con la isla más poblada del Caribe que incentive el desbloqueo del potencial de los ciudadanos de una de las sociedades más educadas del hemisferio, podría representar un importante legado para la administración. También ayudaría a mejorar las relaciones de Estados Unidos con varios países de América Latina y a impulsar iniciativas regionales que han sufrido como consecuencia del antagonismo entre Washington y La Habana.”
“…a raíz de la invitación a Cuba a la cumbre, la Casa Blanca no ha confirmado si Obama asistirá.
“Tiene que hacerlo. Sería importante que hiciera presencia y lo considerara como una oportunidad para de­sencadenar un logro histórico.”
¡¡¡¡Una de las sociedades más educadas del hemisferio!!!! Eso sí que es un reconocimiento. Pero, por qué no lo dice de una vez, que en nada se parece a la que nos legó Harry S. Truman cuando su aliado y gran saqueador del tesoro público Fulgencio Batista asaltó el poder el 10 de marzo de 1952, a solo 50 días de las elecciones generales. Aquello no podrá olvidarse nunca.
El artículo está escrito, como puede apreciarse, con gran habilidad, buscando el mayor beneficio para la política norteamericana en la compleja situación, cuando los problemas políticos, económicos, financieros y comerciales se acrecientan. A ello se suman los derivados del cambio climático acelerado; la competencia comercial; la velocidad, precisión y poder destructivo de armas que amenazan la supervivencia de la humanidad. Lo que hoy se escribe tiene una connotación muy diferente de lo que divulgaban hace solo 40 años cuando nuestro planeta se veía ya obligado a albergar y abastecer de agua y alimentos al equivalente de la mitad de la población mundial actual. Esto sin mencionar la lucha contra el Ébola que amenaza la salud de millones de personas.
Añádase que dentro de unos días la comunidad mundial expondrá ante Naciones Unidas si está de acuerdo o no con el bloqueo a Cuba.

Fidel Castro Ruz
Octubre 13 de 2014
8 y 30 p.m.

martes, 14 de octubre de 2014

1961: Se profundiza la Revolución




Reseña al libro: Bell Lara, J., López García, D.L y Caram León, T. (2008). “Documentos de la Revolución cubana 1961”. Instituto Cubano del Libro, Editorial de Ciencias Sociales: La Habana, Cuba.

El año 1961 significó en el decursar de la realización de la obra revolucionaria en Cuba, un espacio para consolidar el cúmulo de medidas aprobadas durante la joven Revolución, sin dejar de continuar con el proceso de nuevas transformaciones que demandaba la construcción del nuevo edificio social. Significó además, un año de duros enfrentamientos, de alertas, de defensa constante, provocada por la agresividad de los Estados Unidos hacia la isla, lo cual resultó en victorias y en la reafirmación de las convicciones socialistas.
En el tercer año de Revolución, la educación constituyó uno de los espacios más priorizados y con más logros obtenidos, pues se logró nacionalizar este sector y se trabajó arduamente en la eliminación del analfabetismo, hasta lograr en el mes de diciembre que el Comandante Fidel Castro declarara a Cuba territorio libre de analfabetismo; sucesos como este condujeron a que 1961 fuese proclamado como el Año de la Educación.
La obra Documentos de la Revolución cubana 1961, ha sido concebida con la intención de acoger la riqueza documental que ilustra el momento histórico por el que transitaba Cuba. Sin perder la dinámica que distingue a las obras que la preceden, esta tercera entrega de Documentos de la Revolución cubana mantiene la frescura entre sus líneas y regala a quien no vivenció este período o a quien no conozca lo suficiente del tema, la oportunidad de entrar al interior del proceso revolucionario, para así conocer el modo en que Cuba dejó de ser un país dependiente y oprimido, para devenir en una nación independiente y soberana. Sus autores: el Doctor en Ciencias Filosóficas José Bell Lara, la Doctora en Ciencias Económicas Delia Luisa López García y la Doctora en Ciencias de la Educación Tania Caram León, han logrado, a través del complejo proceso de rescate de los documentos históricos, la creación de un libro que, al estilo de un nuevo capítulo de la aventura revolucionara, muestra cómo 1961 fue un año de grandes sucesos que marcarían el rumbo de la nueva Cuba.
La proclamación del carácter socialista de la Revolución por Fidel Castro el 16 de abril en el duelo de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos cubanos, la invasión mercenaria de Girón, organizada, financiada y equipada por el gobierno de los Estados Unidos, la cual fue derrotada en menos de 72 horas, el embargo total impuesto por el presidente Kennedy a las mercancías destinadas a Cuba, figuran entre los sucesos que inciden sobre la marcha revolucionaria.
Durante 1961 los Estados Unidos proyectaron su agresividad hacia Cuba de manera interna, mediante el apoyo a los grupos contrarrevolucionarios existentes en Cuba, para realizar sabotajes y otras acciones desestabilizadoras, mientras de manera externa prepararon una fuerza militar mercenaria para actuar contra la Revolución. Crearon además, campañas ideológicas para tratar de aislar a Cuba de América Latina mediante la OEA. Ante los intentos desestabilizadores, el gobierno revolucionario y el pueblo cubano, lejos de vacilar en momento alguno, permanecieron en pie de lucha. Las Milicias Nacionales Revolucionarias de distintas provincias llegaron a interceptar 945 armas ligeras y pesadas enviadas por el Departamento de Estado Americano a los elementos contrarrevolucionarios. En la arena internacional, Raúl Roa denunció ante la Comisión Política y de Seguridad de la ONU, la agresión perpetrada por los Estados Unidos el día 15 de abril.
El año 1961 fue muy productivo desde lo educativo, pues además del impacto provocado por la campaña de alfabetización, donde se constató un alto nivel de participación popular y la cual costó la vida de jóvenes alfabetizadores, enfocó la necesidad de revolucionar la educación como motor del socialismo con vistas a hacer más productivo el trabajo, a organizarlo de una manera más científica y a instaurar una moral basada en la práctica del trabajo socialmente útil.
Se analizaron durante el año cuestiones educacionales tales como la carencia de recursos materiales para la solución de los problemas educativos, la dispersión de la población infantil en los campos, imposibilitando la concentración escolar, la carencia de personal docente, la necesidad de establecer una verdadera educación humanista y la democratización de la enseñanza a través de la dirección del Estado.
Como parte de la política cultural de la Revolución, se creó el Consejo Nacional de Cultura. Fue creado además, el Conjunto Folklórico Nacional, las Escuelas de Instructores de Arte, con las que se inició la enseñanza gratuita de las artes, así como la Escuela Nacional de Arte.
Durante 1961 se avanzó decisivamente en la conformación del nuevo aparato estatal de la Revolución; se crearon nuevos organismos y se redefinieron otros, tal es el caso de la creación del Ministerio de Industrias, del Ministerio de Comercio Exterior, de la Junta Central de Planificación, del Ministerio de Comercio Interior y las Juntas de Coordinación, Ejecución e Inspección (JUCEI) por iniciativa del Comandante Raúl Castro.
En el ámbito económico se procedió al establecimiento de las bases de la economía socialista; se dio inicio al proceso de planificación económica y se elaboró el primer plan de la economía nacional para 1962. En otro aspecto, las organizaciones de masas, creadas en 1960, continuaron en crecimiento, tal es el caso de los CDR pues en un año se crearon 107 mil Comités de Defensa de la Revolución en toda Cuba; surgió la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y Fidel en su discurso del 26 de julio analizó la concepción del Partido como un producto de la unión de todas las organizaciones revolucionarias.
El grupo de sucesos mencionados anteriormente, constituye un esbozo de los acontecimientos más importantes que desarrolla Documentos de la Revolución Cubana 1961, a través de los discursos y artículos escritos en publicaciones de la época, las leyes, decretos y resoluciones emitidas por el Consejo de Ministros y los Organismos de la Administración Central del Estado, haciéndose sentir en todo momento la voz del líder inquebrantable Fidel Castro, quien tras analizar la posición y el rumbo de la Revolución, reafirmó la senda tomada por la nación cubana: el camino de la lucha antiimperialista y del socialismo

Yasminka Bombus Cabello
La pupila insomne

Los peligros del mercado capitalista acechan a Cuba

A propósito del intento de comercializar al Che Guevara y a Hugo Chávez

La ingenuidad de algunos en Cuba con respecto al capitalismo daría risa si no fuera tan serio lo que está en juego.
En el marco de un congreso científico propio, especialistas en perfumería de los Laboratorios Biológicos Farmacéuticos cubanos Labiofam presentaron las fragancias "Ernesto" y "Hugo". Dos perfumes en el que trabajaron durante todo un año y medio un equipo de químicos de la empresa para rendir homenaje a Ernesto Che Guevara y Hugo Chávez.
La repercusión de esta noticia en las redes sociales muestra el calibre de la "ingenuidad". Los críticos se mofaban, los revolucionarios se indignaron.
¿Acaso estos funcionarios desconocían las posiciones del gobierno cubano respecto a la utilización de los iconos revolucionarios como marcas comerciales? Cuba se opuso en su momento a la "cerveza Che", que se comercializó en Londres hace ya un tiempo. ¿O creyeron que los empresarios "socialistas" cubanos sí podrían hacerlo? La respuesta del gobierno no dejó lugar a dudas y en un comunicado divulgado por la prensa cubana reafirmó sus posiciones ante este hecho que calificó de "grave error".
"Por este grave error serán tomadas las medidas disciplinarias que correspondan"- expresó la nota del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros publicada en el periódico Granma.
El comunicado desmintió la información que aseguraba que los familiares habrían dado el consentimiento para emplear los nombres de los emblemáticos revolucionarios.
"Quedó esclarecido que no es cierto que los familiares del Che y Chávez hubiesen aprobado semejante utilización de sus nombres, como afirmó uno de los funcionarios a la agencia de noticias norteamericana AP".
Un hecho como este, en medio de los cambios que en la Isla se han dado en llamar actualización del socialismo cubano, pone sobre el tapete los peligros reales que representan las leyes del mercado en una economía socialista.
Muchas preguntas se suscitan si se tiene en cuenta que se trata de funcionarios de los que se esperaría cierto nivel de conciencia respecto del mercado y sus leyes. Porque quizás haya sido precisamente por exigencias de las propias leyes del mercado que estas personas decidieron emprender una acción que técnicamente estaría justificada como reclamo para aumentar las ventas. Algo tan manido en la mercadotecnia.
En el socialismo, sin embargo, se debe tener especial cuidado con la "eficiencia" cuando está es capitalista, porque el capitalismo engendra sus propios valores.
He aquí los primeros saldos visibles de las formas capitalistas que han introducido los cambios necesarios que en Cuba se implementan.
Ya lo advirtió Fidel Castro en aquel autocrítico discurso del Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005. ¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad, que las revoluciones se derrumben? ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse?

Andrés Pérez Rodríguez
Canarias-semanal.org

Declaración del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba:

En el Congreso recientemente organizado por LABIOFAM, se incluyó la presentación de dos perfumes que, según declaraciones a la prensa internacional de funcionarios de esa empresa, llevarían como marcas los nombres de "Ernesto" y "Hugo", en un supuesto "ho­menaje" a los comandantes Ernesto "Che" Guevara y Hugo Chávez Frías.
Los pormenores de esta acción irresponsable fueron analizados a fondo en la noche de ayer, viernes 26 de septiembre, con el director de la empresa y los funcionarios que presentaron el producto, aún en fase de desarrollo, por lo cual no está producido comercialmente ni mucho menos registrado. Quedó esclarecido que no es cierto que los familiares del "Che" y Chávez hubiesen aprobado semejante utilización de sus nombres, como afirmó uno de los funcionarios a la agencia de noticias norteamericana AP.
Por este grave error serán tomadas las medidas disciplinarias que correspondan.
Iniciativas de esta naturaleza no serán aceptadas jamás por nuestro pueblo ni por el Gobierno Revolucionario.
Los símbolos ayer, hoy y siempre, son sagrados.

Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

domingo, 12 de octubre de 2014

Che: el Pensador, la Teoría, la Crítica y el Legado




La obra de Ernesto Che Guevara es una de las cumbres de la historia del pensamiento político cubano; al mismo tiempo, él fue uno de los más prominentes entre los pensadores que participaron en el proceso de universalización del socialismo y el marxismo que sucedió en el siglo XX. Su actuación y su concepción constituyen una de esas expresiones supremas del radicalismo que existen siempre dentro de la compleja diversidad de componentes que contiene el campo de cada revolución. Fue un caso análogo al que constituyó José Martí respecto a la Revolución del 95, que pudiéramos sintetizar mencionando cinco rasgos principales de las ideas y la actuación martianas: el tipo de política insurreccional que promovió –que era a la vez el arma indispensable y la escuela para transformar a los participantes–, y la práctica que hizo de ella; su propuesta de convertir la independencia en una liberación nacional y de forjar una república nueva; el extraordinario y singular cuerpo de ideas que desarrolló, que entre otros aspectos contiene una interpretación pionera de comprensión y crítica del mundo moderno, y postula la necesidad de revolucionarlo desde la perspectiva de los que fueron colonizados; la consecuencia absoluta entre sus ideas y su conducta; y el alcance de los cuatro rasgos citados, que trascendió mucho a un mero enfrentamiento de las circunstancias en que actuó.
Expondré algunos aspectos seleccionados de la actuación y la concepción del Che que dan cuenta de ese papel descollante que tuvo en el pensamiento cubano, en la universalización del socialismo y el marxismo y en el radicalismo revolucionario. Su examen también puede sintetizarse en cinco rasgos, referidos al tipo de política que promovió y practicó, la propuesta que hizo, el extraordinario y singular cuerpo de ideas que desarrolló, la consecuencia absoluta entre sus ideas y su conducta, y el alcance superior de su actuación y su concepción respecto a sus circunstancias. Lo haré en forma más bien telegráfica y destinada a estimular el diálogo.
En el proceso de la insurrección y hasta su muerte durante la primera etapa de la Revolución en el poder –la que va de 1959 a inicios de los años setenta–, el Che compartió con Fidel la colosal aventura de la Revolución y lo siguió siempre, como el líder supremo del proceso y como un pensador radical excepcional. En el transcurso de aquellos años, Fidel debió asumir sobre todo las funciones de dirigente máximo y de educador popular, y el Che, que desempeñó un cúmulo de responsabilidades prácticas en numerosos terrenos, elaboró al mismo tiempo una obra teórica que es el más importante monumento intelectual de la Revolución, obra que ha resultado muy trascendente para la estrategia y el proyecto cubanos hasta el día de hoy, y que lo será en el futuro que alcanzo a pensar.
Las revoluciones son procesos complejos, que para triunfar deben subvertir y negar el orden vigente, demoler sus instituciones y desvalorizar sus símbolos; promover el carácter libertario e implantar disciplinas férreas, hacer de la unidad un valor superior, ser muy desafiantes y llegar a ser respetables, y construir un nuevo orden que reúne creaciones, adaptaciones, nuevas relaciones, instituciones, valores y costumbres, permanencias; en suma, un orden que combina promesa y administración, defensa y autocrítica, novedades y rutina. Si se estudia, se puede historiar el proceso, periodizarlo y hacer valoraciones sobre su curso. Alguna vez se ha propuesto el símil de un péndulo para mostrar el ciclo que suele caracterizar el curso y el mundo ideal de las revoluciones: primero, avances hasta un punto de máximo radicalismo; después, detenciones, retrocesos y estabilización. El péndulo, que había oscilado hasta un punto máximo hacia delante, hace giros cada vez menores y se va deteniendo al centro de la escena, pero el eje que lo sostiene se ha trasladado ya a un punto mucho más adelantado que el que ocupaba al inicio del ciclo. Martí y el Che habrían llevado el péndulo a su máximo punto de avance.
Aunque fueron hombres de acción que con ella colmaron sus vidas y llenaron sus épocas, y esa actuación y sus virtudes constituyen un tesoro moral y un ejemplo imperecederos, cuando volvemos –como hacemos hoy– sobre aquellos líderes radicales, lo principal que atendemos es a sus ideas y sus propuestas, porque en ellas reside lo fundamental de su trascendencia y de la utilidad que podemos obtener de ellos. Por cierto, el hecho de haber sido muy superiores a sus circunstancias les suele acarrear una posteridad inmediata sumamente difícil, precisamente porque resultan irreductibles a las concesiones y retrocesos que forman parte, junto a los avances, de la estabilización que se produce durante las posrevoluciones, mientras que su peso simbólico es enorme y se les identifica con la revolución.
La mundialización de su sistema ha sido un destino inevitable para el capitalismo, un tipo de dominación que es singular en la historia humana. Desde que ella comenzaba, el joven pensador alemán Carlos Marx les planteó a los anticapitalistas el requisito de la mundialización de la revolución para que esta pudiera tener posibilidades de vencer. La consigna final del Manifiesto Comunista no es una frase feliz: es una tesis. Pero el modo fundamental de ser de la mundialización capitalista ha consistido en las colonizaciones de la mayor parte del planeta, y, por otra parte, el ámbito de todas y cada una de las revoluciones sucedidas contra la dominación capitalista ha sido el nacional. Esas dos realidades han sido una gran fuente de tensiones, contradicciones y retos para las concepciones y las prácticas revolucionarias opuestas al dominio capitalista, y más de una vez han tenido inclusive consecuencias trágicas. El socialismo marxista ha vivido desde hace más de un siglo esos desafíos entre las ideas, los movimientos y las luchas que se han representado como prioritarios –o que han asumido en política– los antagonismos de clases sociales o la necesidad de liberar las naciones, o han hecho intentos diversos de combinar esos dos polos.
Otros dos condicionamientos que han marcado la historia del socialismo marxista han sido más graves. El primero y más general es el de la renuncia en muchas situaciones y casos a la pretensión de derrocar al capitalismo e implantar poderes socialistas, y la consecuente adecuación práctica a constituir solamente formas de oposición muy limitadas al sistema de dominación, que le resultan funcionales a este, o incluso a colaboraciones con ese sistema. El segundo, el curso de la experiencia que se inició con el triunfo de la Revolución de Octubre en Rusia y terminó en 1991, llena de eventos y procesos que no puedo tratar aquí. Apunto al menos que entre la segunda posguerra mundial y los años sesenta su impacto general era muy contradictorio. Por un lado, el inmenso prestigio ganado en aquella guerra, el ser para muchos la antítesis del capitalismo imperialista, genocida, guerrerista y sujeto de una crisis prolongada, y la conversión de la URSS en una enorme potencia, rival de Estados Unidos, el nuevo campeón único del campo capitalista. Por otro, la dictadura del grupo que en los años treinta liquidó la Revolución bolchevique, hasta mediados de los años cincuenta, y, desde entonces, tímidas y muy parciales reformas desde arriba. Y una política mundial creciente, pero sujeta al convenio de esferas de influencia de 1945 con el imperialismo, por lo que manipulaba a los movimientos y la ideología de su campo y se guiaba por la razón de Estado en vez de por el internacionalismo.
Ernesto Guevara se crió en un ambiente en que eran muy fuertes la contradicción entre las perspectivas nacional y social, los condicionamientos prácticos de origen internacional y los conflictos que todo esto generaba. El paso decisivo que dio junto a Fidel y sus compañeros hizo que su vida política transcurriera en un medio en que se logró una victoria extraordinaria frente a los grandes obstáculos de la mundialización de las revoluciones: la insurrección y el triunfo de la Revolución cubana, su plasmación como una revolución socialista de liberación nacional y el predominio dentro de ella del socialismo cubano.
El Che fue hijo de la ruptura y la destrucción del orden dominante en Cuba, que permitió movilizar y concientizar a escala permanente y profunda al pueblo, y que unidos poder revolucionario y pueblo se apoderaran del país, lo reorganizaran y repartieran la dignidad humana, las riquezas y las oportunidades a partir de los principios de la justicia social y la igualdad de derechos, base social del edificio político de la Revolución desde entonces hasta hoy. Un proceso que aprendió de inmediato a defenderse, derrotó a sus enemigos y se enfrentó victoriosamente a los intentos de Estados Unidos de acabar con la Revolución, que obtuvo la soberanía nacional plena y tuvo un pensamiento propio, y que se vio obligado a ser crítico y contradecir al tipo de socialismo establecido por el sistema de la URSS, el campo de países y organizaciones que lideraba y el llamado movimiento comunista internacional y la ideología teorizada que llamaban marxismo-leninismo.
Al mismo tiempo, la segunda gran ola revolucionaria del siglo XX se había extendido por el llamado Tercer Mundo y obtenido algunas grandes victorias, combatía en Viet Nam y en otros lugares; y transcurría en el marco de numerosos intentos de consolidar las independencias, lograr desarrollos económicos nacionales y coordinar posiciones en esos tres continentes, y en el de un rechazo virulento a las políticas imperialistas que fue compartido por sectores internos en varios de esos mismos países, los cuales aportaron, además de sus críticas y resistencias, novedades importantes en el campo de la vida social y las relaciones interpersonales. Esa ola también pretendió liberar al pensamiento revolucionario de sus ataduras, por lo que tuvo que incluir la crítica de gran parte de las posiciones y los instrumentos del socialismo existente.
Desde aquella coyuntura actuó y pensó Ernesto Che Guevara. Dadas la sólida argumentación y la densidad teóricas con que elaboró y presentó su concepción, elaboró la base de un cuerpo de pensamiento muy rico que todavía necesita, quizás, la mayor parte de su desarrollo, y, sin duda, la mayor parte de su experimentación práctica. La violentación de sus circunstancias en su teoría y en sus prácticas, el comunismo y el internacionalismo en su proyecto, y el socialismo de liberación nacional como vehículo de su actuación, son tres aspectos esenciales para comprender al Che.

DESCOLLANTE EN LA ACCIÓN Y EL PENSAMIENTO

Entre muchas cuestiones que podrían abordarse, quisiera destacar que Che comprende y expone que el radicalismo en la concepción teórica, la posición política y las nuevas creaciones de las personas y las relaciones sociales que él defiende y promueve, pertenecen a una nueva época. En ella les resulta factible a los revolucionarios irse por encima de las insuficiencias del despliegue del capitalismo en sus países, pero ya las revoluciones no pueden proponerse menos que el socialismo y la liberación nacional, conquistarlos en un único proceso, profundizar de manera sistemática en ambas direcciones, y ser internacionalistas. Esta no es una opción entre las adoptables, sino que es la opción, la única forma de evitar el retorno y la reproducción de la dominación capitalista sobre las personas y las sociedades, un destino inexorable que de no asumirse esa alternativa esperaría a la experiencia socialista al final de su camino. A la vez, Che plantea que esa concepción y esa posición práctica deben proveer la escuela imprescindible, el complejo y gigantesco proceso educacional permanente que irá forjando las liberaciones de las personas y las sociedades. Esto es lo que explica su urgencia, su tenacidad sin límites y su descomunal batalla intelectual.
El Che es uno de esos raros casos de una persona que es muy descollante al mismo tiempo en la acción y en el pensamiento. Es bueno recordar que Ernesto comenzó sintiéndose marxista cuando todavía no tenía experiencias políticas, en un ambiente en el que entre los que estaban en su caso predominaba la admiración por la URSS que había vencido a los nazis y por el socialismo y el marxismo de orientación soviética. Pero, ¿por qué este joven no se sumó a los seguidores ni se sujetó a aquella “línea”? Opino que varios factores lo ayudaron. Primero, la vastísima información y la contrastación de tendencias intelectuales y teorías que adquirió, mediante la lectura de una multitud de obras y el ejercicio de escribir sus comentarios a ellas, es decir, una posición activa de pensamiento y de preguntas pertrechada de copiosos estudios. Mientras que la mera asunción de la llamada cultura universal por estudiosos de nuestros países puede hacerlos desembocar en la condición de colonizados mentales, que en buena medida son extranjeros en su propia tierra, una actitud intelectual como la que asumió Ernesto suele ser una vacuna eficaz contra los dogmatismos y la dependencia.
Por otra parte, el joven Ernesto asumió un antimperialismo beligerante que nunca lo abandonará, y lo asoció acertadamente al anticapitalismo, un paso que puede parecer lógico, pero que era en realidad difícil en aquel tiempo, y aún hoy sigue siéndolo. Antes de ser capaz de compartir o enunciar tesis sobre esa cuestión, la resolvió con su praxis: se puso de parte de los humildes. Por el largo camino que recorrió entre Buenos Aires y Guatemala, a través de sus vivencias y sus reflexiones, fue transitando desde el ansia altruista de prestarles servicios a los desposeídos y desvalidos hasta el arduo reconocimiento de que era necesario asumir una posición política. De esa manera pudo identificar al imperialismo y las variantes del colonialismo como enemigos de los pueblos, y al capitalismo como la fuente de aquel sistema y de sus consecuencias de opresión, explotación y enajenación. Conocer ese desarrollo de Ernesto puede ser útil hoy, cuando muchas veces la preocupación por el mejoramiento humano –que es tan valiosa– no quiere o no ve la necesidad de pasar a la actuación política.
Esa posición de Ernesto lo apartó del eurocentrismo que caracterizaba al marxismo-leninismo, y de las formulaciones abstractas que priorizaban al llamado sistema socialista y a la “clase obrera” de los países industrializados como palancas de hipotéticos cambios que sucederían en un futuro indeterminado. Lo hizo inmune también al doloroso proceso de esterilización de su voluntad de entrega y sacrificio de por vida y sus abnegadas prácticas y resistencias, que sufrían tantos militantes. La revolución anticapitalista y antimperialista no estaba en el plan de aquel movimiento político, ni en el de su ideología teorizada. Por eso, lo decisivo fue que Ernesto buscó por el continente una causa revolucionaria a la cual entregarle todo su ser, no solo el pensamiento, hasta que la encontró.
En la etapa que siguió desde que se incorporó a la organización fidelista en México hasta el triunfo de la Revolución, lo fundamental fue la experiencia práctica. Cuando un periodista le pregunta en la Sierra, en febrero de 1958, si él era marxista desde antes de venir a Cuba, el Che le responde que en la guerra él ha tenido que olvidar todo lo que aprendió antes. Es decir, ha sabido desaprender, como un instrumento más de su desarrollo personal. Pero no ha abominado de la teoría, ni la abandonará nunca.
Como otras grandes personalidades, Che comparte diferentes inclinaciones. La vida y las prioridades asumidas le acotan sus campos de labor, pero sus propensiones más fuertes permanecen, reaparecen cada vez que pueden o marcan con su impronta los modos de aproximarse a los problemas y tratarlos. Su vocación teórica es muy poderosa. Ella le ayudará a exigirle su sentido a los hechos, las conductas y los problemas, a ser analítico y problematizar; es decir, a utilizar el único modo de buscar lo cierto, lo esencial y los caminos. Le dará contenidos más trascendentes a su decisión de entregarse a la actuación social y política revolucionaria, le brindará instrumentos para evaluar y para inscribir lo contingente y los eventos en una totalidad de los procesos de liberación social y humana, y trabajar con ellos en el taller de los conceptos y las teorías. El ejercicio permanente de esa vocación le aportará al Che una mayor capacidad para prever y hacer proyectos, para exponer sus ideas y para conducir a sus compañeros. Y por último, pero no menos importante, formará una mente capaz de inquirir, dudar, preguntar, desconfiar, derribar las prisiones de los lugares comunes, lo establecido, la reproducción de lo existente y lo que se considera posible, y atreverse a crear y ser original. En una palabra, ejercer la ciencia más difícil: la de la revolución.

PENSAMIENTO ABIERTO Y PODEROSO

Su elocuencia sencilla y ajena a la estridencia, su lenguaje claro, son los vehículos del pensamiento abierto y poderoso de este hombre que jamás olvida los fosos profundos mediante los que las sociedades de dominación han separado a los que cultivan el intelecto de la masa enorme de la gente común, la gente de abajo. Él siempre es uno con ellos, y ellos lo premian con su devoción, pero al mismo tiempo advierten la densidad de pensamiento que está siempre detrás de la calma decidida con que el Che aborda las cuestiones cotidianas y los grandes desafíos. La huella de la teoría, unas veces expresa y otras no, lo acompañó a lo largo de su vida.
El Che estuvo produciendo teoría marxista a partir del triunfo de 1959, desde puntos de partida que son los naturales para un revolucionario: el análisis de la política, la economía, las ideologías y las teorías, sus contenidos, sus métodos e instrumentos, sus condicionamientos y los conflictos en que participan. Eso hace conveniente aclarar que buena parte de sus proposiciones y su posición teóricas se encuentran precisamente en el conjunto de sus productos escritos y orales, y allí hay que buscarlos. A la vez, el Che estudiaba textos teóricos y los comentaba, y hacía exposiciones propias directamente teóricas. Estudiando unas y otras fuentes podremos encontrar al Che pensador y al filósofo.
Este hombre que se sabía histórico y estuvo tan consciente del papel que desempeñaba y de lo que debía hacer, se puso un límite en cuanto pensador: su entrega a las tareas prácticas y a la causa; y otro en cuanto a la libre exposición de su ideas: sus compromisos como dirigente revolucionario. Pero supo comprender –y este es un aspecto más de su grandeza– que a la Revolución cubana le era indispensable elaborar un pensamiento creador y eficaz, y que esa debía ser una de sus dimensiones importantes, y logró desplegar una actividad intelectual ejemplar al servicio de esa tarea. Che fue elaborando una concepción suya dentro del marxismo, cumplió los requisitos de ese tipo de trabajo y avanzó en el desarrollo de ella hasta donde la vida se lo permitió.
No emplearé tiempo en referirme al contenido de su concepción teórica, que desde hace más de veinticinco años he tratado de exponer en extenso; estoy seguro de que será manejada y debatida en el curso de este coloquio. Solo quiero afirmar que esa concepción, que hoy puede parecerles improcedente a muchos, nos muestra precisamente su carácter trascendente con su capacidad de servir como instrumento para comprender las circunstancias actuales y plantearse conductas y estrategias ante ellas, y para enfrentar el formidable desarme ideológico al que han sido sometidos los pueblos en las últimas décadas.
Por entender que es uno de los aspectos de su legado que puede ser muy útil para Cuba y para la América Latina en la actualidad, voy a referirme a su crítica al socialismo que llamaban “realmente existente”, crítica que evolucionó y se hizo cada vez más dura y fundamentada. Al hacerla, el Che no olvidó en ningún momento su responsabilidad como dirigente cubano. Para situarnos mejor ante su crítica, es preciso tener en cuenta la existencia de dos formas de socialismo en Cuba, que se iniciaron desde la tercera década del siglo XX y han tenido una historia de contradicciones y conflictos, y también de coexistencias y colaboraciones. Esas dos formas son el socialismo proveniente del movimiento comunista internacional y el socialismo cubano.
El movimiento revolucionario insurreccional contra la dictadura dirigido por Fidel –en el cual el Che se incorpora desde los días de México– tuvo que abocarse en la práctica a la victoria para que el socialismo seguidor del movimiento comunista internacional lo admitiera como una opción política decisiva. El carácter de la revolución –una noción que entonces era muy manejada por la izquierda– estuvo determinado por la praxis organizada y consciente de los revolucionarios, y no fue consecuencia de características de la estructura económica del país. Por eso pudo ser una revolución socialista de liberación nacional la que triunfó en 1959. Esos dos choques con los principios de la teoría-ideología del socialismo guiado por la Unión Soviética y el movimiento comunista de su campo pronto fueron seguidos por otros. Se fue haciendo obvio que este evento trascendental por haber sido inconcebible y por su increíble alcance, que conquistó la liberación nacional y social del país, estableció un poder popular fortísimo, enfrentó con éxito a sus enemigos y sus obstáculos y produjo colosales transformaciones de las personas, las relaciones y las instituciones, constituía, además, una herejía dentro del campo de las experiencias y las ideas socialistas.
En octubre de 1963, al planear un seminario de profundización sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento para los cuadros del Ministerio de Industrias, Che orienta relacionar y comparar los sistemas de dirección con la estimulación al trabajo y con la centralización. Comenta que hay que estudiar las relaciones entre el sistema de dirección y los problemas económicos y las concepciones de los países socialistas. Encerrarse en una “falsa concepción de la ley del valor”, dice, les hizo perder contacto con el mundo exterior. La productividad mundial dejó atrás a los países socialistas que, a diferencia de la USSS, dependían del comercio exterior.
En una reunión posterior analizan la norma soviética de premiar o castigar a las empresas si cumplen o no el plan. Se produce una lucha continua entre los aparatos centrales y las empresas, dice el Che, porque estas buscan tener metas menores para sobrecumplir fácilmente o arriesgar menos un incumplimiento; su éxito consiste en obtener mayores premios. “Se está estableciendo entre el aparato central y la empresa una contradicción que no es socialista, una contradicción que atenta contra el desarrollo de la conciencia”. Los dirigentes de empresas socialistas se van convirtiendo así en expertos en engañar al Estado, deformándose como individuos, y ante el obrero, la imagen del buen dirigente es la del que “sabe” organizar para “sobrecumplir” siempre. De ese modo, el sistema se va apartando de sus objetivos y la gente se va separando de aquellos que debían ser capaces de dirigirlos. El Che aprovecha para exponer con vigor las cualidades que debe tener un director de empresa.
En julio de 1964, Che comenta con sus compañeros: “cuando el cálculo económico llega, como debe llegar, a un callejón sin salida, conduce por la lógica de los hechos a tratar de resolverlo por el mismo sistema, aumentar el estímulo material, la dedicación de la gente específicamente a su interés material y por ahí al libre fuero de la Ley del Valor. Y por ahí al surgimiento en cierta manera de categorías estrictamente capitalistas”. Denuncia de manera categórica la apelación a tomar “como arma para luchar contra el capitalismo, las armas del capitalismo”. La autogestión intenta valorar al hombre por lo que rinde, dice, pero el capitalismo es el que sabe hacer eso perfectamente. Las motivaciones de “la sociedad donde la filosofía es la lucha del hombre contra el hombre, de los grupos contra los grupos y la anarquía de la producción” no podrán ser despertadas y utilizadas eficazmente para servir a una sociedad cuya base era el poder socialista. Esta exige control riguroso, control conciente, “la colaboración entre todos los participantes como miembros de una gran empresa (el conjunto de la economía), en vez de ser lobitos entre sí dentro de la construcción del socialismo”.
Opina que en vez de ir al fondo de los problemas, la práctica y el pensamiento de estos socialistas se deja llevar a la seguridad aparente de acudir a lo ya probado, reforzar el mercado, sus mecanismos y el estímulo material individual. Las reformas pueden relucir como “descubrimientos” que remediarían la falta de motivaciones suficientes en los actores económicos y lograrían la subordinación de la producción para el consumo a las demandas de sus consumidores, relacionar la rentabilidad con la venta del producto, etcétera. Esos experimentos y ensayos de política económica son, sin embargo, remedos de lo que el capitalismo hace eficazmente, porque lo universaliza y porque corresponde a las relaciones fundamentales de su sistema. Che cree firmemente que el socialismo no puede emplear los métodos capitalistas para resolver hipotéticamente sus problemas económicos a nivel de base, y mucho menos extrapolarlos a escala de la sociedad, porque todo eso contradice lo esencial de su sistema. “El único problema que hay es que cuando eso se traslada de una fábrica a todo el conjunto de la sociedad, se crea la anarquía de la producción y viene la crisis, y después tiene que venir el socialismo de nuevo”.
La última frase retrata al Che teórico revolucionario: existe una lógica de las sociedades, cuyo conocimiento debemos al propio marxismo; si la olvidamos, pagaremos un precio muy caro. Pero el socialismo no es un régimen determinado por el libre juego de las fuerzas económicas: después, tiene que venir el socialismo de nuevo. Es decir, tendrá que imponerse la acción consciente y organizada de los revolucionarios para recuperar el socialismo.

ESPÍRITU CRÍTICO Y EJERCICIO DEL CRITERIO

El Che insiste en desbaratar la imputación que se hace a sus ideas de mantener un desprecio “idealista” por el interés material, un simplismo que busca devaluarlas y rehuir la discusión. Nadie en sus cabales desconoce la fuerza y el arraigo del interés material, instalado a lo largo de la historia de las sociedades de dominación y multiplicado y refuncionalizado por el capitalismo. La elección está entre utilizarlo llana y acríticamente –aunque se pueda declarar o lamentar que sea nocivo–, o utilizarlo como un mal necesario, sin depender de él. Ser creativo desde la situación concreta e inevitable, y organizar un proceso de erradicación paulatina de los comportamientos económicos egoístas e individualistas. Ir forjando otro mundo de actuaciones y valores mediante una red de instrumentos diversos, económicos, sociales, políticos, legales, administrativos.
El Che aprendió –al mismo tiempo– a reflexionar sobre los problemas, la circunstancia en curso, las decisiones y la actuación inmediata; sobre los métodos, la organización y los fines mediatos; y a teorizar acerca de los asuntos fundamentales. La formidable experiencia práctica que realizó al frente de más de doscientos mil trabajadores industriales en esos primeros años sesenta ha sido sometida al olvido. Recuperar el conocimiento de su extraordinaria riqueza contribuiría a aumentar nuestras capacidades actuales. Y permitiría conocer al Che de los cómo, que es tan grande como el Che de los hechos históricos y las ideas expresadas en frases rotundas.
En aquel ámbito que tuvo como centro a Ernesto Che Guevara regía el principio de que la creación de otra realidad desde la existente, sin la cual no hay revolución socialista, tiene que incluir el espíritu crítico y el ejercicio del criterio, el fomento de la independencia y la capacidad de pensar y valorar con cabeza propia. Che estimulaba estas cualidades de manera sistemática. En el aspecto que estoy abordando, es impresionante la profundidad y el alcance del análisis teórico logrado, en medio de la tormenta de la Revolución, un avance que permitía una verdadera autonomía del pensamiento, salvado de no ver los graves peligros de la copia y el seguidismo, y no apto para conocer las deficiencias del socialismo existente y evitar o enfrentar la colonización mental, la apologética y la rutina.
El despliegue simultáneo de su concepción y de la profundización de la Revolución cubana lo llevan a hacer más general y más adversa su crítica del socialismo existente. Rechaza la noción tan repetida de que existe un sistema socialista mundial, porque los países del campo del socialismo también tienen desarrollos desiguales, como los del mundo capitalista: “…la práctica ha planteado el problema de contradicciones insalvables; de índole ideológica a veces, tienen siempre una base material, económica. De allí las posiciones que toman la URSS, China, Rumanía o Cuba, en problemas aparentemente desligados de la economía.” Al examinar conflictos bilaterales entre países del campo socialista, afirma que en la realidad “se dan fenómenos de expansión, de cambio no equivalente, de competencia, hasta cierto punto de explotación y ciertamente de sojuzgamiento de los Estados débiles por los fuertes”. Tacha al CAME de “olla de grillos” y plantea que los precios y la calidad de muchos artículos que venden los socialistas de Europa a los demás serían inaceptables en el mercado internacional capitalista. Reconoce que en este campo y en el de los créditos, la política de la URSS y China es más consecuente con el internacionalismo. Pero aclara que los precios fijos sostenidos a productos de países socialistas menos desarrollados, en el mejor caso, mitigan el intercambio desigual, pero no lo anulan.
No existe una confrontación planetaria principal entre el capitalismo y las supuestas tres fuerzas revolucionarias, como repiten las declaraciones del socialismo “realmente existente”, que las relacionan por orden de importancia: primera, el llamado sistema socialista mundial; segunda, la “clase obrera” de los países capitalistas desarrollados; y tercera, las luchas por la independencia y la democracia nacional en las “jóvenes” naciones del Tercer Mundo. La razón de Estado y los intereses económicos de cada país socialista, las esferas de influencia pactadas, la estrategia de potencias son la regla y la conducta usual. De la unión entre proletarios a escala mundial que preconizan las declaraciones dice el Che: “Falso de toda falsedad. No hay punto de contacto entre las masas proletarias de los países imperialistas y los dependientes; todo contribuye a separarlos y crear antagonismos entre ellos (…) el oportunismo ha ganado una inmensa capa de la clase obrera de los países imperialistas…” Sobre las revoluciones: “También es falso que el proletariado (…) sea el que cumpla el papel dirigente en la lucha de liberación, en la mayoría de los países semicoloniales”. Ya no se puede admitir la idea de que la burguesía nacional sea un factor progresivo en las luchas revolucionarias: “La lucha contra la burguesía es condición indispensable de la lucha de liberación, si se quiere arribar a un final irreversiblemente exitoso.”
También rechaza la consigna de la “crisis general del capitalismo”, supuesta teoría que deben acatar los partidarios del socialismo. No estamos en la “tercera etapa”; en realidad, dice, el imperialismo no agoniza: “ni siquiera ha aprovechado al máximo sus posibilidades en el momento actual y tiene una gran vitalidad (…) La tendencia es a invertir capitales propios en el aprovechamiento de las materias primas o en la industria ligera de los países dependientes”. La aguda competencia “provoca una incesante marea de innovaciones técnicas…”
Los jóvenes de hoy no han escuchado nada del “sistema socialista mundial”, “las tres fuerzas revolucionarias” o la “crisis general del capitalismo”, y seguramente sonríen al escuchar su explicación. Pero en aquel tiempo estaban entre los principales dogmas que debían admitirse como artículos de fe y esgrimirse para entender las cosas más importantes, acallar todo criterio diferente y “vencer en la lucha ideológica”. El Che y los que como él escogían actuar como revolucionarios en aquella época debían salir de esas prisiones y pensar con cabeza propia. Recordar hoy la falta total de asideros en la realidad que tenían aquellas consignas seudocientíficas es una lección contra la tendencia a admitir ser gobernados por frases vacías.

MADUREZ DE LA CONCEPCIÓN TEÓRICA DEL CHE

En los primeros meses de 1965 la madurez de la concepción teórica de Ernesto Che Guevara se hace evidente en El socialismo y el hombre en Cuba, uno de los textos fundamentales de la historia del socialismo en América Latina. Pero enseguida comenzará la última fase de su vida, en la que vuelve a dedicarse a la acción armada, ahora como dirigente internacionalista cubano que intenta contribuir al desarrollo de las revoluciones de liberación. Y ahora emprende también una tarea intelectual que considera indispensable: la necesidad de llegar a conclusiones sobre el socialismo realmente existente, asunto crucial para todos en el mundo, y la de ofrecer una alternativa revolucionaria desde las ideas de los pensadores de los países que han sufrido o sufren el colonialismo y el neocolonialismo, que quieren pelear por la liberación total de las naciones y de las personas, y por el avance de la revolución mundial.
“Es un grito dado desde el subdesarrollo”, escribe en “La Necesidad de este libro”, breve introducción a los Apuntes críticos a la Economía Política, un texto que contiene planteamientos trascendentales. Se refiere a El capital, de Carlos Marx, a las nuevas situaciones de la época imperialista, los aportes extraordinarios de Lenin y la detención ulterior del desarrollo de la teoría marxista. Enseguida expone las razones por las cuales hace la crítica de la Economía Política:
Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere sólo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables (…) Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la NEP han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura. Se está regresando al capitalismo.
Che confía en que muchos podrán sentirse atraídos por este “intento de retomar la buena senda”. A ellos se dirige el libro, “y también a la multitud de estudiantes cubanos que tienen que pasar por el doloroso proceso de aprender ‘verdades eternas’ en las publicaciones que vienen, sobre todo, de la URSS, y observar como nuestra actitud y los repetidos planteamientos de nuestros dirigentes se dan de patadas con lo que leen en los textos”.
Un largo camino había recorrido Ernesto Guevara en una década. La revolución había sido su maestra. En la guerra y desde el poder revolucionario se desarrolló su estatura como combatiente, dirigente y pensador, y ahora él –como reclamara Lenin sesenta años antes– debía, en justo pago, enseñarle algo a la revolución. Y lo logró. La aventura socialista de un pequeño país aislado producía un pensamiento capaz de continuar el trabajo excepcional mediante el cual Marx había encontrado ideas capaces de subvertir el control de las ideas de la sociedad por la clase dominante. Che escribió: “nosotros aportamos nuestro modesto granito de arena”. Y a los compañeros cercanos más estudiosos les pidió componer un “manual” cubano. Pensó seguramente que los que compartían su posición continuarían la campaña de difusión de las actitudes y las ideas más revolucionarias que con tanto ardor y sistematicidad él llevó a cabo en su última etapa en Cuba.
El acierto y el alcance de los planteamientos del Che acerca de la esencia y el destino del socialismo realmente existente solo se comprobaron veinticinco años después. Pero cuando hacia el final del siglo XX pareció que todo lo logrado por la humanidad se perdería, incluso la esperanza, el Che regresó. Celebramos ese regreso, que evidencia la resistencia de los pueblos y el valor permanente de las ideas y del ejemplo. Sin embargo, el pensamiento del Che ha seguido encontrando escollos y ha tenido que ir ganando espacios paulatinamente. Ese pensamiento es uno de los lugares principales de los combates actuales.

Fernando Martinez Heredia – CubaDebate

sábado, 11 de octubre de 2014

Descubriendo a los Cinco - 16 años es demasiado tiempo!




Esta es la historia de los 5 Cubanos Antiterroristas presos en cárceles de EEUU hace 16 años acusados de conspiración para cometer espionaje, cargo que nunca pudo ser probado ya que los Cinco nunca tuvieron acceso a información clasificada que ponga en peligro a la Nación. Por el contrario, luchaban y monitoreaban las actividades de las mafias terroristas de Miami que planeaban atentados en Cuba y en EEUU. 16 años es demasiado!