martes, 25 de junio de 2019

Raúl Roa García: Un canciller de armas tomar



Antológica es su oratoria en aquellas épicas ba-tallas verbales en la ONU y la OEA

Ya desde agosto de 1959, el Departamento de Estado de la administración Eisenhower buscaba, con la complicidad de algunos gobiernos del área, en las reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Estados Americanos (OEA), la creación y perfeccionamiento de herramientas que serían claves en la aplicación de directrices contra Cuba en el seno de esa organización regional.
El recién entonces estrenado canciller cubano, Raúl Roa, alertaba por aquellos días a la opinión pública internacional: “El Gobierno de Cuba está convencido que todas esas acusaciones lo que pretenden es crearle a Cuba un ambiente internacional hostil, y organizar en Cuba una conjura internacional de tipo intervencionista, a los efectos de interferir, obstaculizar o malograr el desarrollo de la Revolución Cubana”.
Las palabras de Roa fueron proféticas. En la VII Reunión de Consulta, celebrada del 22 al 29 de agosto de 1960 en San José, Costa Rica, se adoptó una Declaración que en sus párrafos operativos 4 y 5 señalaba: “El Sistema Interamericano es incompatible con toda forma de totalitarismo y que la democracia solo logrará la plenitud de sus objetivos en el continente cuando todas las repúblicas americanas ajusten su conducta a los principios enunciados en la Declaración de Santiago de Chile y todos los Estados miembros de la Organización regional tienen la obligación de someterse a la disciplina del sistema interamericano, voluntaria y libremente convenida y que la más firme garantía de su independencia política proviene de la obediencia a las disposiciones de la Carta de la Organización de Estados Americanos”. De esta forma se establecían las condiciones necesarias, conforme a los términos yanquis, para imponer la exclusión del Gobierno cubano.
Convencido que en esa sesión de la OEA las denuncias de Cuba ante la inminente agresión de mercenarios pagados por la CIA nunca encontrarían eco, pidió la palabra para una cuestión de orden y anunció la retirada de su delegación: “Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América”.
Oscar Pino Santos rememoraría años después: “Con Roa nos levantamos todos (los de la delegación cubana) y salimos… afuera había una multitud que gritaba: Cuba sí, yanquis, no. Y nos pusimos a cantar el Himno Nacional”. De ahí fueron a un restaurante, en la capital costarricense. Según testimonio del periodista y narrador deportivo Eddy Martin, “nos sentamos a comer y le dicen a Roa que Mario Ramírez, un periodista costarricense insistía en pasar. Lo manda a buscar y entra con equipos, trasmisores. Saca un micrófono y empieza a hablar: ‘Estamos en la Casa Italia con el Canciller de la Dignidad, que acaba de retirarse de la reunión de la OEA…’”.
A partir de entonces, con ese nombre lo conocerían en todo el orbe, desde Montevideo y Santiago de Chile, hasta El Cairo y Argel, en los barrios negros y latinos de Nueva York, en su Habana, cuando retornaba triunfal a la patria tras cumplir exitosamente con la defensa de Cuba en organismos internacionales.

Cuando le llamaban El Flaco

Al principio, en su adolescencia y juventud, era solo Raulito. O simplemente Roa. Según el autorretrato que ofreciera en entrevista concedida en 1968, “era larguirucho, flaco, intranquilo, boquigrande, orejudo, ojillos soñadores con relumbres de ardilla, a veces melancólico, jocundo casi siempre, lenguaraz a toda hora y más peludo que un hippie aunque ya antihippie por naturaleza”.
Quienes le conocieron, recordaban sus “mataperrerías” de barrio, siempre empinando papalotes, jugando a la quimbumbia, arañando las polvorientas calles con los patines o la bicicleta. Era un apasionado a la pelota y maestro en recoger short-bounds (tiros cortos) en primera base. Lector desenfrenado de Salgari, Julio Verne, Fenimore Cooper, Daniel de Foe, soñaba ser un mosquetero del Rey o un protector de huérfanas como Enrique de Lagardere, un ladrón de manos de seda al estilo de Raffles o un omnipotente Fantomas.
Fue muy buen estudiante. En 1926, entró en la Universidad. Era más hueso que carne y por eso le decían El Flaco. Ya desde entonces dominaba
en las asambleas a la audiencia con su oratoria. “Era el más greñudo de todos los greñudos, el más malhablado de todos los insolentes y el más ingenioso de todos los hidalgos”, solía decir su amiga de entonces, la escritora Loló de la Torriente.
Miembro fundador del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) de 1930, Roa escribió el manifiesto distribuido en la jornada revolucionaria del 30 de septiembre de ese año, de la que fue uno de sus organizadores y protagonistas. Por divergencias ideológicas con el DEU se separó de este y fundó con Gabriel Barceló, Pablo de la Torriente y otros el Ala Izquierda Estudiantil (AIE), de posiciones muy cercanas al primer Partido Comunista. Entre 1931 y 1933 sufrió cárcel dos veces y Machado lo internó en el tenebroso Presidio Modelo.

El profesor universitario

A la caída de la tiranía machadista, formó parte de la depuración de profesores y alumnos de la Universidad de La Habana. Mantuvo una posición crítica contra el Gobierno de los 100 días, pero fue de los pocos que supo diferenciar el nacionalismo revolucionario de Guiteras del demagógico reformismo de Grau. Se graduó en 1935 de doctor en Derecho y publicó Bufa subversiva, recopilación de sus trabajos más significativos hasta la fecha. Por su participación en la huelga de marzo de 1935, durante el régimen Caffery-Batista-Mendieta, tuvo que exiliarse. En 1940, obtuvo por oposición la cátedra de Historia de las Doctrinas Sociales en la Universidad de La Habana.
Opuesto al bonche y al pandillerismo universitario de la época, esgrimió el verbo para vapulear a la indolente FEU de aquellos tiempos. En 1949 apareció el primer tomo de su Historia de las Doctrinas Sociales, al que sucedieron otros dos títulos que recopilan sus trabajos periodísticos, ensayos y polémicas: Quince años después (1950) y Viento Sur (1953). Director de Cultura del Ministerio de Educación desde 1949, financió la publicación de importantes libros, subvencionó al Ballet de Alicia Alonso, echó a andar un movimiento de puestas teatrales, salones de plástica y humorismo.
Ante el golpe de Estado batistiano del 10 de marzo de 1952, integró la Triple A, dirigida por Aureliano Sánchez Arango, la cual aparentaba enfrentarse a la tiranía mediante la lucha armada. Cuando se percató de que el sátrapa dominicano financiaba la organización, se separó de ella. Luego se incorporó a la Resistencia Cívica, muy vinculada al Movimiento 26 de Julio.

El canciller

La Revolución en el poder necesitaba de una diplomacia de nuevo tipo, que en las confrontaciones internacionales se inspirara en el espíritu guerrillero de la gesta de la Sierra Maestra. No es de extrañar que apenas unos días después del triunfo se designara a Roa embajador en la Organización de Estados Americanos (OEA).
En su presentación como representante de la mayor de las Antillas, después de dejar claro “la profunda desconfianza del pueblo cubano” en la Organización, advirtió: “A la diplomacia de la Revolución Cubana corresponden deberes y responsabilidades congruentes con su naturaleza democrática, proyección continental y trascendencia universal”.
Ante las insuficiencias del primer canciller del Gobierno Revolucionario, se le encomendó a Roa sustituirlo como ministro el 11 de junio de 1959. Fidel tuvo en él a un intérprete idóneo de sus concepciones sobre la diplomacia revolucionaria. Y llevó la Revolución al Ministerio de Estado, que pronto cambiaría su nombre por el de Relaciones Exteriores.
A los antiguos funcionarios, sin vinculación con la tiranía, les fueron respetados sus puestos. Ellos ayudarían al nuevo canciller a adiestrar a toda la savia joven que en oleada inundó el Ministerio. A los jóvenes les advirtió de la necesidad de aprender de los veteranos, cuyas experiencias y conocimientos eran invaluables.
Como ministro, Roa estaba pendiente del chofer que no cobraba por insuficiencias burocráticas, de la trabajadora ingresada en un hospital, de las medicinas que requería alguien o la nieta de alguien.
Su sentido del humor le granjeaba la simpatía de todos y generó una serie de fabulaciones y leyendas no siempre exactas. Se cuenta que a un embajador foráneo que no cuidaba el protocolo en el vestir, lo recibió en camiseta y le espetó: “La próxima vez que usted venga en mangas de camisa, lo recibiré en calzoncillos”. Mientras se dirigía a los movilizados en un campamento agrícola, cayó un mango cerca de él. “Ese es mío, que yo lo vi primero”, dijo. En una reunión interparlamentaria, ante un diplomático yanqui que exigía con apuro que se le concediese hablar, apuntó: “Tiene la palabra el delegado de Estados Unidos, pero sin guapería”.
Antológica es su oratoria en aquella épica batalla verbal en la ONU, durante los días de Girón, contra la diplomacia yanqui, encabezada por Adlai Stevenson, a quien literalmente vapuleó. Roa refutó todas las mentiras estadounidenses, demostró fehacientemente que la invasión mercenaria había sido organizada y entrenada por la CIA, con la complicidad de los gobiernos títeres de Centroamérica. Hizo justicia, en esa batalla y las demás que librara en el escenario internacional, al apelativo que los pueblos de nuestra América y el mundo ya le daban: Canciller de la Dignidad.

Pedro Antonio García
Bohemia

Falleció en Cuba general de brigada Oscar Fernández Mell




El general de brigada de la Reserva Oscar Fernández Mell falleció hoy a la edad de 88 años, comunicaron familiares.
Fernández Mell nació el 24 de marzo de 1931 en la provincia central de Matanzas, donde estudió hasta matricular en la universidad, en la cual se graduó de médico.
A finales de la década de 1950 se incorporó al Ejército Rebelde bajo las órdenes de Ernesto Che Guevara, hasta ser designado para el III Frente Mario Muñoz.
Luego del triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 ocupó varias responsabilidades, incluidas las de jefe de servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Fernández Mell participó en la victoria sobre las tropas mercenarias en Playa Girón y por su destacada trayectoria mereció varias condecoraciones.
Además, combatió con el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara en la misión internacionalista del Congo.

La Habana, 23 jun (Prensa Latina)

Oscar Fernández Mell, el ejemplo como legado




Ofrendas florales del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, y del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, acompañaron el tributo al general de brigada retirado Oscar Fernández Mell, fallecido este domingo a los 88 años de edad.
Más de un centenar de personalidades y antiguos combatientes rindieron homenaje, en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, a quien llegara a ser comandante del Ejército Rebelde, al cual se incorporó como médico y combatiente bajo las órdenes de Ernesto Che Guevara.
El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, miembro del Buró Político del Partido y vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, lo recordó así en la tarde de ayer, fiel a sus ideales y a la trayectoria revolucionaria que lo llevó a cumplir diversas tareas: miembro de la Columna no. 8 y luego del iii Frente Mario Muñoz; tras el triunfo del 1ro. de Enero asumió diferentes responsabilidades en el Ejército Occidental, fue jefe de servicios médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, combatiente de Playa Girón y de la misión internacionalista del Congo, en 1965, junto al Che; embajador cubano y presidente del Gobierno de Ciudad de La Habana.
Natural de Matanzas, Fernández Mell dejó como legado su ejemplo, ese que impulsa a las nuevas generaciones por el camino de quienes nos ganaron la libertad.

Granma,
24 de junio de 2019 23:06:24

lunes, 24 de junio de 2019

La otra historia de Chernobyl




El anticomunismo surfea en la cresta de la ola de los debates que han acompañado la miniserie Chernobyl, de HBO. Muchos de los que se han apurado en llamarla la mejor producción televisiva de todos los tiempos, han reducido sus indiscutibles valores artísticos a una lectura utilitaria y simplista que no se permite otro punto de vista que el de introducir en la izquierda un sentimiento de culpa de dimensión universal.
Sin embargo, la historia de la tragedia de Chernobyl tiene otros capítulos que han quedado fuera de la serie y que trascienden el accidente nuclear, el juicio a los burócratas soviéticos que coartaron la información de los hechos y el suicido del científico Valeri Legásov, director del Instituto Kurchatov de Energía Atómica y uno de los que dirigió la operación de control de daños, héroe trágico de la exitosa producción de HBO.
Craig Mazin, el guionista, no esconde su admiración por quienes se encargaron, muchos a costa de sus propias vidas, de neutralizar en la medida de lo posible las consecuencias de la explosión atómica. Bomberos, mineros, obreros de la construcción, soldados y simples funcionarios, realizaron trabajos en condiciones de exposición radiológica extrema.
Los “liquidadores” -como se les llamó- no fueron una horda de pobres diablos. “Una turba de ignorantes no sirve en un accidente tan complejo. La mayoría eran físicos nucleares, geólogos, mineros del uranio con experiencia en la manipulación de estas sustancias, que sabían perfectamente a lo que se exponían”, contaría hace casi diez años el blog La pizarra de Yuri. Los “liquidadores” supervivientes en Ucrania, Biolorrusia y Rusia, siguen estando orgullosos de haber salvado y seguir salvando tantas vidas.
Hay otra historia del accidente sepultada durante décadas junto con el reactor de Chernobyl. Las víctimas de las radiaciones, durante 21 años consecutivos, viajaron más de 9 000 kilómetros para curarse de las terribles secuelas en una playa del Atlántico. Veintiséis mil 114 afectados, de ellos unos 23 000 niños, ocuparon las casas de Tarará, un balneario de arenas blanquísimas a 27 kilómetros de la capital cubana, donde está, según Ernest Hemingway, “el mejor embarcadero de La Habana”.
Recibidos por Fidel Castro al pie de la escalerilla del avión, los primeros pacientes iniciarían el 29 de marzo de 1990 el proyecto de atención integral a niños afectados por desastres, que benefició también a víctimas del terremoto de Armenia en 1988 y a brasileños que manipularon una fuente radioactiva de Cesio 137 en la ciudad de Goiâgnia, otro accidente nuclear que contaminó a cientos de personas en 1987, un año después de Chernobyl y del cual no se habla.
Cuba fue el único país que respondió al llamado del gobierno de Ucrania para atender a las víctimas del reactor con un programa de salud masivo y gratuito, que incluyó no solo los servicios médicos y el seguimiento a cada caso hasta su recuperación final, sino la atención sicológica y docente. Además de hospitales, en Tarará se crearon aulas y centros de recreación para aquellos niños que necesitaban estancias prolongadas y que viajaron a la Isla con familiares y maestros.
Los efectos de la radioactividad de Chernobyl se prolongaron por más tiempo que las bombas que lanzó el gobierno de Estados Unidos en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, pero su mortalidad fue mucho más reducida gracias a los “liquidadores” y al sistema de salud cubano. Aunque no hay cifras concluyentes, expertos de Naciones Unidas han evaluado que unas 4 000 personas murieron como consecuencia del accidente nuclear frente a 246 000 muertes en Hiroshima y Nagasaki, el 20 por ciento a consecuencia de lesiones o envenenamiento por radiación.
En la actualidad no se ha detectado un aumento significativo de leucemia en la población de las zonas contaminadas en las ex Repúblicas soviéticas. La razón parece responder al hecho de que ucranianos, bielorrusos y rusos se beneficiaron de los primeros ensayos clínicos con las vacunas contra el cáncer creadas por científicos cubanos, y también, de tratamientos pioneros en el mundo para combatir la leucemia y la despigmentación de la piel. Los mejores científicos y los pediatras más renombrados atendieron a aquellos niños que necesitaron de una legión de traductores para cumplir los programas médicos y aliviar el terror de las familias. No sin costo para Cuba. El proyecto Tarará se mantuvo contra viento y marea incluso durante la terrible década 90 del siglo pasado, cuando el país caribeño vivió la peor crisis económica que se recuerde, tras el derrumbe de la Unión Soviética y el endurecimiento de las sanciones de Washington, que oportunistamente apretó el cerco para rendir a la Isla rebelde.
La mayoría de los niños que llegaron a Tarará regresaron sanos a su país, pero Aleksander Savchenko se quedó viviendo en la Isla. Totalmente curado, estudió Estomatología, se casó y tiene una niña mitad cubana, mitad ucraniana. Si usted mira ahora mismo en su muro de Facebook, verá que su último post es una noticia reciente: “50 niños ucranianos serán atendidos en Cuba, como parte de un nuevo programa de cooperación inspirado en el programa ‘niños de Chernobyl’”.

Rosa Miriam Elizalde
La Jornada

domingo, 23 de junio de 2019

Historias de Vida




La prestigiosa investigadora marxista, Isabel Monal Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas y el Profesor Gilberto Silva Taboada, reconocido naturalista, Premio de la Academia de Ciencias, son los protagonistas de “Historias de Vida”

sábado, 22 de junio de 2019

`Cuba no va a un nuevo Periodo especial´: José Luis Rodríguez




El exministro de Economía y Planificación de Cuba durante los años más duros del llamado Periodo Especial (1995-2009), José Luis Rodríguez García, habló con Cubainformación TV en el marco del XV Encuentro de Solidaridad con Cuba del Estado español (Rivas-Vaciamadrid del 7 al 9 de junio)

viernes, 21 de junio de 2019

Otra vez la isla prohibida por Trump, pero ¡qué heroica y linda es Cuba!

Una aclaración importante, este puede ser un aviso turístico: Certificamos que este artículo esta libre del virus de la mentira y sólo se acepta como pago el amor por la verdad.

Un artículo similar publiqué el 6 de mayo de 2006, titulado Cuba: La isla prohibida, pero ¡Qué linda es Cuba!, que por la vigencia de sus argumentos considero importante retomar y enriquecer a la luz de las nuevas medidas represivas del actual dictador de la Casa Blanca contra los estadounidenses (ciudadanos, instituciones y empresas), y los cubanos (ciudadanos, instituciones y empresas).
Ya es conocido que después de una corta etapa de intentos de normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos a partir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas durante la etapa final del mandato de Obama, tan pronto asumió su cargo Donald Trump comenzaron a subirse de tono las declaraciones contra Cuba y se fueron adoptando distintas medidas tendientes a abortar la política de respeto mutuo y acercamientos entre ambos países.
Como es tradicional en los gobiernos de EE.UU., empezaron a tejerse distintas campañas que, como las presuntas agresiones sónicas contra los diplomáticos yanquis y el retiro de la función consular de la embajada, llegó a su climax con la activación del Título III de la Ley Helms-Burton y las prohibiciones reguladas de las visitas de norteamericanos a Cuba, así como las prohibiciones a navieras y a otras modalidades de transporte, entre otras medidas. Se trata de un intento demencial y criminal de asfixiar al pueblo cubano, a la vez que se proclama la buena intención del genocida de “ayudar al pueblo cubano”.
Así que, como decíamos en el 2006, este artículo puede convertirse en un AVISO TURÍSTICO dirigido a todos los ciudadanos del mundo, ya que según los Estados Unidos (USA), Cuba representa "el infierno en la tierra" y es un ejemplo de un modelo político, económico y social caduco y fracasado. Es según su percepción el último vestigio del experimento del socialismo en el mundo contemporáneo, y cuya imagen merecería ser guardada en un museo para ilustrar a las generaciones futuras "las aberraciones que la maldad de los hombres" (es decir, los revolucionarios), fueron capaces de concebir. Además, afirman, que Cuba forma parte de una triada infernal con Venezuela y Nicaragua, y es responsable de la permanencia del presidente Maduro y de la Revolución Bolivariana en Venezuela. En concordancia con tal posición cavernaria, el Gobierno de Estados Unidos ha diseñado una estrategia "para la transición democrática de Cuba", equivalente a la destrucción de la nación cubana sin miramientos de las normas y principios internacionales vigentes. Veremos qué van añadir en la ONU cuando en pocos meses se discuta la resolución contra el bloqueo contra Cuba en la Asamblea General. Pero antes y después van a tener que oír la condena general del mundo por la política genocida implantada y constar su aislamiento político y moral en esa instancia.
Como ya es suficientemente conocido en el lapso de 60 años, para evitar la posible contaminación del ambiente político mundial, los Estados Unidos ha tratado, por todos los medios posibles (agresiones, invasiones, bloqueos, acusaciones falsas, campañas mediáticas, estímulo y coacción a terceros países para promover el asedio diplomático y de otras naturalezas, etc., etc.), de aplastar esta experiencia, aunque ello conllevara el exterminio por hambre y enfermedades del pueblo cubano, que según su parecer, merece por ser un defensor rebelde de su causa. Además prohíbe, aún a expensas de violar este derecho constitucional, que sus ciudadanos visiten a Cuba, y procura impedir también que los ciudadanos del resto del mundo visiten ese "antro perverso y demoníaco" situado en el Caribe.
Al parecer, con "noble y justificado temor", USA, la mayor potencia hegemónica del mundo y de la historia, quiere impedir este mal ejemplo que Cuba constituye para la humanidad Esto puede reflejarse en hechos objetivos e incontrovertibles como los siguientes:
Es una islita demasiado rebelde en la época revolucionaria, caracterizada en otras partes por tanta cobardía y genuflexión ante el insolente amo imperial. Persiste en construir una sociedad nueva y mantener su independencia, su soberanía y autodeterminación a pesar de la globalización neoliberal de moda en estos tiempos. Y aprueba recientemente una Constitución que garantiza y es fiel al rumbo originario de la Revolución Cubana y al ideario de sus próceres.
Es un país raro que ofrece educación gratuita en todos los niveles de enseñanza (desde la primaria hasta la universitaria, y desde maestrías hasta doctorados en ciencias).
Y también ofrece los servicios de salud a todos los niveles y para todos sus ciudadanos, en forma enteramente gratuita (desde una consulta a una persona sana hasta un trasplante de corazón u otros órganos).
Es un país cuyo pueblo padece de una enfermedad contagiosa llamada solidaridad e internacionalismo, que le lleva, a pesar de sus limitaciones económicas, a ofrecer ayuda solidaria a otros pueblos necesitados sin que medien condicionamientos irrespetuosos o humillantes. Sus médicos andan con la adarga solidaria al brazo como Quijotes en pleno siglo XXI, recorren el mundo de misión en misión, desde un confín a otro del planeta, allí donde el dolor los llama y el deber los lleva. En todas partes depositan consuelo, concitan simpatía, siembran amor, curan las heridas físicas y del alma, y salvan vidas. Sin embargo, esto que todo el mundo reconoce, el gobierno de USA y sus agentes lo manipulan y torpedean su generosa misión.
Es un país que contrariamente a la realidad social de otros pueblos subdesarrollados adscriptos al modelo capitalista de desarrollo, ha logrado poseer el primer lugar en el mundo en los índices de educadores, de médicos, y de entrenadores y profesores de educación física, por habitantes.
Es un país que ha reducido la mortalidad infantil hasta niveles similares o por debajo de los países del mundo desarrollado (4.0 x 1000 habitantes), y en particular de Estados Unidos. ¿Quieren un atrevimiento mayor?
Es un país que ha logrado en los Juegos Olímpicos más medallas que todos los países juntos de América Latina y del Caribe, y sus resultados son superiores a los de algunas potencias ricas de Occidente. ¿Habrá otro motivo más palmario para el resentimiento de Estados Unidos?
Es un país extrañamente pacífico, en un mundo caracterizado por los continuos conflictos y las represiones bárbaras de los cuerpos armados contra sus pueblos. En Cuba, como reflejo de que su ejército es el pueblo uniformado, jamás se ha reprimido al pueblo, sino que ha combatido y construido junto a ese pueblo del cual forma parte indisoluble. Y cosa más extraña aún para la visión made in USA de las cosas, no participa en guerras crueles e ilegítimas, no hace alianza con los conquistadores ni acepta los edictos imperiales, no practica las torturas ni tratos humillantes para la condición humana. Y vaya que es atrevido este país llamado Cuba, que se planta en treinta y uno para decir que está contra la guerra y contra el terrorismo. El propio Papa Francisco ha expresado que Cuba es tierra de paz y promoverte de la paz a nivel mundial.
Es un país con tal potencial científico que ya ha hecho sus aportes relevantes al mundo, incluyendo medicamentos y vacunas, que por ser exclusivas, también pudieran salvar vidas de norteamericanos. Sus resultados científicos están sin condiciones a disposición de la humanidad, que constituye para los cubanos la gran patria común.
Es un país con ansia de redimir al género humano de tanta incultura y ceguera física y espiritual. Plantea y defiende la estrategia y brinda sus recursos para eliminar el analfabetismo de comunidades, países y el mundo. Nunca nadie oyó tal osadía en los escenarios internacionales para poner fin a esta ignorancia cultural.
También desde muchos decenios se ha propuesto contribuir y brindar una alternativa para formar los médicos que necesita el mundo pobre y hasta el rico, y a la vez enfrentar el SIDA, y la ceguera y otras enfermedades de los ojos. Es una meta que abarcará millones de personas. ¿Qué les cuesta a los operados de cataratas y de otras afecciones oculares? Nada: es gratis. No se asombre. Esta campaña de salud se llama OPERACIÓN MILAGRO, y se concibió en Cuba y se generó con los recursos humanos y materiales del país. Hoy está en marcha este proyecto con la participación activa de otros países beneficiados con este proyecto solidario. Ah, no se olvide, que a pesar de lo noble y hermoso del mismo, Estados Unidos mira esto con malos ojos y con ojeriza colérica.
Es un país convencido de que los niños son la esperanza del mundo, según afirmara su Héroe Nacional José Martí, y por eso dedica el máximo de sus recursos para desarrollarlos integralmente.
Es un país que profesa una lealtad indestructible por sus hijos, y no los abandona a su suerte. Antes fueron el niño Elián, luego los 5 Héroes prisioneros del imperio, y siempre serán todos los cubanos representados por su pueblo. .
Es un país en que la elección de los órganos de poder estatal a todos los niveles, se hace en forma directa por los ciudadanos o sus representantes, sin que medie manipulación, compra del voto, fraude, promesas engañosas, etc. Sus niños cuidan las urnas durante las elecciones. Sus ciudadanos votan en un porcentaje asombroso, a pesar de que su ejercicio no es obligatorio, sino un honroso deber. Y para mayor transparencia de los resultados eleccionarios, el conteo de los votos en los colegios electorales se realiza en presencia de todos los ciudadanos interesados en este acto.
Es un pueblo que afirma con su Héroe Nacional José Martí que "nada piden los cubanos al mundo, sino el conocimiento y respeto de sus sacrificios, y dan al universo su sangre (…) Y al mundo preguntamos, seguros de la respuesta, si el sacrificio de un pueblo generoso, que se inmola por abrirse a él, hallará indiferente o impía a la humanidad por quien se hace".
Y este pueblo está bien convencido, -que ayer y hoy (¿lo será mañana?)-, que como Martí también expresara “jamás fue Cuba para los Estados Unidos más que una posesión apetecible”.
En fin, es un país que para descubrir todo lo que tal parece temer justificadamente los Estados Unidos, tanto en lo bueno como en lo malo, lo que le guste o no a cualquier ciudadano del mundo, debe ser visitado, auscultando sus entrañas y escrutando su imagen real.
Por lo que Colón dijo cuando descubrió esta isla: "esta es la tierra más hermosa que ojos humanos vieran", y por todas las razones que han sido expuestas, vale la pena romper con las aprensiones, desafiar campañas publicitarias y prohibiciones legales e ilegales, para ver con los propios ojos este país tan acosado, cuyo bloqueo dura ya casi sesenta años, y cuya capital –La Habana- cumplirá este año su quinientos aniversario.
Y después que se conozca toda su realidad y se establezcan las comparaciones pertinentes con las realidades imperantes en todos los países subdesarrollados, que saquen los visitantes, sin influencias ajenas, y lo que es más importante, sin que medie el edicto conminatorio del imperio, sus propias conclusiones.
Ah, una última advertencia. ¿Por qué Cuba no teme que se conozca su realidad, si es tan frágil, y, por el contrario, los Estados Unidos, el todopoderoso imperio, lo teme?
Para poder responder a esta interrogante, ciudadanos del mundo, conozcan a Cuba primero. Después, respondan con sinceridad esta pregunta y todas las demás interrogantes que puedan motivar su viaje, al denominado primer territorio libre de América, porque en él, en las playas de Girón, hace cincuenta y ocho años, ocurrió la humillante derrota de la invasión mercenaria, que fue organizada, financiada, apertrechada, dirigida, escoltada por Estados Unidos. Este fue el instante de la historia en que ocurrió la primera derrota del imperialismo en América. ¿Cómo no va a sentir rencor y odio el imperio que hasta entonces hizo villas y castillas en este continente? ¿Cómo no va a sentirlo el imperio hegemónico que pretende ser la Roma americana de estos tiempos, cuando intenta llevar sus conquistas hasta los más apartados oscuros rincones del mundo, pero también, si lo dejan, hasta los más cercanos y claros sitiales del mundo? Eso lo demuestra con sus sanciones a medio mundo, incluyendo a la Unión Europeo y a otros aliados cercanos y lejanos. No lo olviden sus aliados, que si intentan algún día ser verdaderamente independientes, el imperio poseído de sus ínfulas de grandeza ilegítima, puede, (ya lo puede y hace), condenarle con sanciones diversas cuando sus caprichos e ínfulas lo crean conveniente. La era Trump lo demuestra descarnadamente.
Ah, no se olvide: ¿por qué Estados Unidos teme que sus ciudadanos conozcan la realidad de Cuba? ¿Por qué su gobierno le viola su derecho a viajar libremente a cualquier país del mundo? ¿Por qué no quiere tampoco que los ciudadanos del mundo visiten Cuba y se encanten o no con lo que en ella vean y constaten?
Simplemente, porque todo lo que han afirmado y afirman son puras mentiras y campañas engañosas que forman parte de una guerra global diseñada y puesta en práctica contra Cuba desde hace 60 años.

Wilkie Delgado Correa