lunes, 24 de noviembre de 2014

Guillermo Fariñas: ¿El fin de su negocio?




Basado en un texto de Arthur González – Blog “Heraldo Cubano”.- Si Estados Unidos normalizara sus relaciones con Cuba, muchas de sus empresas ganarían millones de dólares por ventas e importaciones de productos y servicios de ambos países.
Edición: Ivana Belén Ruiz Estramil.

85 médicos emigran de España cada semana. Pero si 15 lo hacen de Cuba `huyen en masa´




Eugenio Martínez, Embajador de Cuba en España, en una carta dirigida al diario ABC, expresaba su “sorpresa” por convertir en “noticia de gran destaque” el reportaje titulado “Los médicos enviados por Cuba a Venezuela huyen en masa a EEUU”, cuando en España “3.400 médicos han pedido ya este año el certificado para emigrar”. Lo que serían 85 cada semana, seis veces más que los supuestos 15 médicos cubanos que –según el ABC- “huyen en masa a EEUU”. Edición: Esther Jávega.

Cuba ante el Ébola, fuera de El Mundo




Doy mi Voto por la pronta recuperación del Compatriota, el Doctor Félix Báez Sarría, y denuncio ante la opinión pública la nueva Ignominia del periódico español

Leí el trabajo Ébola: Jaque, y casi mate, aparecido hoy 19 de Noviembre en el periódico madrileño El Mundo firmado por Luis Encinas, un enfermero de Médicos Sin Fronteras (MSF) que ha estado en varias ocasiones en países afectados por el último brote de este padecimiento. Y desde ya, le adelanto a mis lectores/as que sentí todo un Reconocimiento por la altruista institución en la que milita el enfermero en cuestión y, simultáneamente, una enorme pena me embargó por el ¿desconocimiento? del firmante y el rotativo que le amparó. Aquí van algunos detalles al respecto.
Con datos muy reveladores de por dónde anda y hasta qué punto pudiera llegar la tragedia que amenaza con crece a la Humanidad, en el ese trabajo se precisan elementos que develan a las claras la ¿ignorancia? acerca del papel de la Mayor de las Antillas en este asunto. Así, usted puede encontrar que el Sr. Encinas escribe:
“La evolución de la epidemia comienza a alcanzar una velocidad que nos deja atrás a todos: el número de casos comienza a duplicarse o triplicarse cada tres o cuatro semanas. Médicos Sin Fronteras advierte de que está llegando al límite de sus capacidades, que el problema está adquiriendo una magnitud tan grande que todos sus esfuerzos, que son muchos, se están quedando cortos. Avisa por primera vez a la comunidad internacional de que hay que reaccionar rápido [estas negritas son mías —¿y la advertencia de Cuba?] si no queremos que la cosa se nos vaya de las manos y las víctimas en el seno del personal médico local son cada vez más. La situación está tan descontrolada que los epidemiólogos ya no tienen tiempo de actualizar las cifras diarias de muertos. Máxima velocidad, avalancha sin piedad. Implosión perfecta”.
En otro párrafo, complementa la idea anterior:
“Aquí y allá, mencionamos tímidamente el aumento de la ayuda por parte de los países occidentales [estas negritas son mías —Cuba, ajena al tema]. Sin embargo, las necesidades básicas que se necesitan de manera inmediata sobre el terreno siguen sin cubrirse:personal sanitario, medicinas, y hospitales para los pacientes de ébola, pero también para atender a aquellos que sufren enfermedades crónicas y que se han quedado sin posibilidad de ser tratados. La gente sigue muriendo en sus casas, abandonados a su triste suerte. Las infecciones respiratorias, los partos con complicaciones y la malaria se convierten en mortales si no hay hospitales, personal o medicamentos”.
Estas ¿omisiones? sobre el desinteresado protagonismo que ante la terrible enfermedad está desempeñado nuestro Caimán Verde, me conducen a reiterar lo que redacté en Cuba ante el Ébola, un divorcio de la migajaa partir de la realidad que testifica que nuestra nación convocóalosgobiernosyministrosdesalud pública de todos los países a sumarse a la lucha contra esta dolencia, en Ginebra, Suiza, el 12 de Septiembre último. Puntualmente, manifesté:
“Otros datos revelan que Cuba está presente hoy en 66 países con 50 731 cooperantes, de los cuales el 64,6 por ciento son mujeres y 25 412 médicos; que como resultado de todos estos años de solidaridad y cooperación, se han cumplido 595 482 misiones en 158 países, con la participación de 325 710 trabajadores de la salud, muchos de ellos con dos, tres y más misiones; y que durante estos años de cooperación se han realizado más de 1 207 millones de consultas médicas, más de 2 280 000 partos, 8 millones de intervenciones quirúrgicas y más de 12 millones de niños y embarazadas han sido inmunizados.
“Es decir, nuestra participación en el enfrentamiento al Ébola en África occidental no es un hecho aislado, sino que forma parte de la ayuda y solidaridad que hemos brindado en estos 55 años de Revolución en sectores como la educación, el deporte, la cultura, las ciencias y de manera particular en el sector de la salud, bajo el principio de no dar lo que nos sobra, sino de compartir lo que tenemos. He aquí el elemento decisivo”, “sin estar transitando por avenidas anchas —verbigracias, el Odio Made in USA”.
También, los “oídos sordos” de El Mundo y su firmante de ocasión me llevan a significar otra vez la actitud de su par madrileño EL PAÍS, el mismo que en múltiples ocasiones ha tratado de opacar el prestigio de nuestra Revolución y, sin embargo, divulgó el título Cuba se coloca a la vanguardia en la lucha contra el ébola y certeros comentarios —a contrapelo de que no tardó en ¿volver? a la mala fe.
No obstante, pienso que la Desvergüenza de El Mundo alcanzó ribetes mayúsculos frente a la noticia que circula desde un día antes (18 de Noviembre) de que ese periódico diera luz a Ébola: Jaque, y casi mate, a saber:

Enferma de Ébola médico cubano en Sierra Leona. Su salud, estable

El 16 de noviembre, el Doctor Félix Báez Sarría, especialista en Medicina Interna, miembro de la Brigada del Contingente Internacional “Henry Reeve” que se encuentra en Sierra Leona en el enfrentamiento a la epidemia de Ébola, y que ya había atendido a pacientes con este virus, comenzó a presentar fiebre de 38 y 39 grados, sin otros síntomas.
Inmediatamente fue trasladado al Centro de Tratamiento para el Ébola “Kerry Town” en la capital, designado para tratar funcionarios de Naciones Unidas, donde también laboran profesionales cubanos.
El pasado día 17 de noviembre se le realiza prueba diagnóstica de Ébola, la que resultó positiva. Nuestro colaborador está siendo atendido por un equipo de profesionales británicos, con experiencia en el tratamiento a pacientes que han presentado la enfermedad, los cuales mantienen comunicación permanente con especialistas de nuestra Brigada.
A propuesta de la Organización Mundial de la Salud se ha decidido trasladar al Dr. Félix Báez Sarría hacia el hospital universitario de Ginebra en Suiza al ser este un centro especializado con experiencia en el tratamiento y manejo de casos infecciosos de alta transmisibilidad.
Expertos y directivos, mantienen el seguimiento a la evolución del paciente, quien hasta el momento se encuentra sin complicaciones y hemodinámicamente estable.

Ministerio de Salud Pública de Cuba.

Por tanto —al tiempo que subrayo la nota para acallar la Infamiade El Nuevo Herlad que insinuó que la Isla pudieran dejar abandonados a sus Hijas e Hijos que combaten a la enfermedad de marras—, unido a nuestro pueblo doy mi Voto por la pronta recuperación del Compatriota, el Doctor Félix Báez Sarría, y denuncio ante la opinión pública la nueva Ignominia de El Mundo de cara al Reconocimiento Internacional a la Fraternidad de Cuba manifestada una vez más ante el caso Ébola.

Noel Manzanares Blanco

sábado, 22 de noviembre de 2014

Cuba libre




Activista por los derechos Lgbti, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) de Cuba, diputada en la Asamblea Nacional, hija del presidente Raúl Castro y sobrina de la leyenda Fidel, en realidad alcanza un solo concepto para presentar a Mariela Castro Espín: militante revolucionaria del siglo XXI. Soy la entrevistó en el marco de la XXVII Conferencia Mundial de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA) para evaluar las disputas ideológicas libradas, las que están en construcción y las que se vienen.

Su perfil militante se espeja sin distorsiones cuando uno la tiene frente a frente: es cálida y accesible, ávida por conocer otras experiencias y siempre lista para discutir sobre política. No se inquieta frente a las preguntas más críticas y contesta apasionada. En la reunión anual de ILGA, en la Ciudad de México, 500 representantes de la militancia global llamaron a “descolonizar los cuerpos”, una premisa que Latinoamérica debatió sin disociarla de la necesidad más amplia de “descolonizar los pueblos”. La preocupación no se concentró solamente en la franja del mapa que suele aparecer en el foco mediático, de Africa a Rusia, sino también en la violencia en países “centrales” de Europa y en algunos estados de EE.UU. No faltaron los trapitos sucios para lavar en la azotea de la propia casa: intersex y bisexuales interpelaron a la llamada “hegemonía gay”, al igual que en su momento lo hicieran con toda precisión lesbianas y trans.
La conferencia consensuó un documento que reclamó Verdad y Justicia por los estudiantes secuestrados en Guerrero y hubo un repudio estruendoso a la administración Peña Nieto. A su vez –por iniciativa argentina– se condenó el “bloqueo genocida” de EE.UU. sobre Cuba, con adhesiones que incluyeron a activistas estadounidenses presentes.
El tono político de la conferencia fue anunciado el primer día por Castro Espín, cuya presentación de apertura en el foro parlamentario junto a autoridades latinoamericanas, asiáticas y europeas permitió insertar la discusión Lgbti en el marco de las luchas por la justicia social de los pueblos de nuestro continente. No se trata ni debe tratarse de una lucha aislada.
Reconociéndose como continuadora de las luchas de otras referencias militantes (entre ellas su propia madre), impulsó el debate para la construcción de un nuevo paradigma en derechos Lgbti en el seno del Partido Comunista, la llave maestra que abre todas las puertas en Cuba, pues lo que allí se define luego se vuelve política pública nacional.
“Se han visto muchos cambios en la sociedad cubana en estos 50 años, desde un paradigma emancipador del ser humano. Trabajar por los derechos Lgbti era una asignatura pendiente de la política social cubana: la justicia social debe abarcar todas las temáticas.”

Miserias del hombre nuevo

En Cuba en los años ’60, entre otros oprobios, se destinó a homosexuales a instalaciones de “reeducación” similares a campos de trabajo. Un caso emblemático fue la opresión que soportó, hasta que no soportó más, el escritor Reinaldo Arenas, reflejado en su autobiografía Antes que anochezca, que Hollywood no se privó de evocar como un festín, pero
el Hombre Nuevo nació arrastrando viejas concepciones y la segregación por orientación sexual no estuvo ajena. Muchos años después, el gobierno revolucionario pidió perdón y rectificó sus políticas. Ya en 1995, en la conferencia mundial sobre la mujer celebrada en Beijing, la delegación cubana fue la única de toda América latina en defender todas las referencias contra la discriminación por orientación sexual.
Hoy, Castro Espín es la cara visible del paradigma de pleno respeto a la diversidad sexual que construye Cuba.
¿Qué autocrítica hacés sobre la ferocidad con que Cuba trató a los homosexuales? Por ejemplo, las escuelas de reeducación...
–Autocrítica no puedo hacer porque yo no he tenido nada que ver. Sí hago una valoración crítica. Esas escuelas funcionaron poco más de tres años, entre el ’65 y el ’69. En Cuba, en 1959 triunfó un proceso revolucionario que provocó cambios radicales en nuestra sociedad, en nuestra economía y en nuestras conciencias, la generación de nuestros padres fue la más sacrificada en este proceso: mi propia generación ha hecho sacrificios importantes en su participación en los cambios revolucionarios y las nuevas generaciones están incorporándose también, con su propio lenguaje. No bastó el proceso revolucionario para cambiar todos los esquemas previos. En el mundo se reproducían y se siguen reproduciendo miradas que conducen a inequidades y a discriminación. Despojarse de todos esos esquemas de pensamiento no es tan sencillo. En el salto cualitativo que dio la Revolución a una nueva sociedad, son los mismos seres humanos procedentes de distintas partes los que reproducen los esquemas que habían aprendido. En los años ’60, ’70, ’80 hubo expresiones homofóbicas y transfóbicas muy fuertes, mientras la mayoría de las discriminaciones, el racismo, la misoginia, se iban superando.
¿Se está revisando ese pasado? ¿Te parece que sirve hacerlo?
–Estamos haciendo una investigación sobre la homofobia en las unidades militares que revela que en aquellos años lo verdaderamente homofóbico era el procedimiento de reclutamiento al servicio. Se segregaba a grupos de homosexuales, a grupos religiosos y otros grupos que eran identificados en forma peyorativa. Hubo un momento en el que también se opinó que los homosexuales no podían ser maestros, porque transmitían “el mal ejemplo”. Eso para mí fue lo peor que pasó, peor que las unidades militares que a los tres años de creadas se cerraron. Queremos recoger toda esa historia, ponerla sobre la mesa y crear los mecanismos para que nunca más se discrimine, ya sea por ignorancia u otro motivo. Tampoco se le puede pedir más a la Revolución Cubana en un contexto en el que las ciencias médicas patologizaban la homosexualidad. El mundo entero era homofóbico. Y todavía hoy desde la medicina patologizan a las personas travestis y transexuales. No se le podía pedir en aquella época a la Revolución Cubana que fuera más extraordinaria de lo que fue. Quien cree en un proceso de búsqueda de justicia, espera de la revolución que sea perfecta.
¿Cuba sigue siendo homofóbica?
–Alguna vez dije que era una homofobia blanda, no violenta. No existen crímenes de odio, pero se da un tipo verbal contra los homosexuales, contra las mujeres. Existen ciertos lugares donde vemos homosexuales con una personalidad tremenda y se imponen, pero existen otros que necesitan ayuda, porque no tienen esa personalidad y los aplastan con una mirada. Yo he escuchado cuando alguno ha querido entrar al Partido, pero dicen: “Ese no tiene condiciones”. Entonces existen personas que se toman prerrogativas que no están escritas, pero se las toman, porque son culturales. Y como no se ha hablado lo suficiente y aún no se desarticulan esas ideas, prejuicios y la mala onda, estamos tratando de que se hable en distintos espacios, académicos, culturales, artísticos y de los medios.
En ILGA contaste lo mucho que cuesta concretar los cambios y cómo, siempre que se quiere avanzar en ampliaciones de derechos, se erigen resistencias. ¿Cuáles fueron las claves y los desafíos para poder avanzar en la agenda Lgbti en Cuba?
–Las claves pasan por haber creado un programa nacional de educación y salud sexual, haber introducido el enfoque de género en el campo académico a fines de los ’80, principios de los ’90. Después, identificar que había que generar experiencias valiosas, pero sostenibles. Muchas veces se crean buenas propuestas, pero que luego no pueden sostenerse en el tiempo.
¿Por ejemplo?
–Trabajar en estrategias de educación permanente que favorezcan las actualizaciones, acompañadas por campañas de bien público sobre temáticas específicas. Estudiar, enseñar, aprender. Cuando asumo en el Cenesex, en 2000, un grupo de transgéneros me pide ayuda y entonces empiezo a estudiar sobre el tema, porque considero que, si no, no las puedo ayudar. Sus demandas en ese momento eran el acceso a una cirugía de reasignación sexual, el cambio en el documento y que la policía dejara de molestarlas. Yo les digo que tengo que estudiar el tema y les digo que trabajemos en conjunto para poder hacer una estrategia y que busque un cambio en el conjunto de la población. Ahí empezamos a trabajar una estrategia de atención integral que contemplara más ampliamente la integración social. Formar a las transexuales como activistas ha sido uno de los elementos clave del programa. La investigación científica ha sido otro elemento clave para dar insumos a las propuestas de decisión. El intercambio con otras organizaciones a nivel regional y mundial también. Otro factor ha sido la intersectorialidad en el trabajo, que participen distintas organizaciones de la sociedad civil junto al Estado.
Haber empezado a celebrar el día internacional contra la homofobia en 2007 ha sido otro factor fundamental.
–Desde ese momento comenzó un diálogo más generalizado sobre estas temáticas, en el que todo el mundo se sintió convocado. Y empezó a aparecer el tema en la televisión. Las novelas brasileñas ayudaron mucho al presentar entre sus personajes parejas gays felices, parejas lesbianas felices.
Escapar al signo trágico como único desenlace...
–¡Exactamente! ¿Por qué siempre terminaban muriendo las parejas? Ahora la televisión nacional está intentando replicar el modelo de lo que muestran las novelas brasileñas, todavía sin la misma calidad.
¿Hubo alianzas estratégicas?
–Las primeras alianzas estratégicas fueron con la Federación de Mujeres Cubanas y el Ministerio de Salud. Después se fue involucrando al Ministerio de Educación y a la Unión de Jóvenes Comunistas para introducir nuevos elementos desde lo ideológico, un proceso no exento de complejidades, pero eso no quiere decir que no se pueda.
¿Cómo surge la idea del Cenesex?
–Para implementar las ideas que se iban discutiendo en 1989 en estas alianzas que te cuento. En el Partido Comunista fue muy duro entender estos temas, llevó mucho tiempo, pero había que discutirlo allí.
¿Por qué?
–Porque el Partido Comunista es el que te abre y te cierra los caminos, diría yo, atrevidamente. Como militante del Partido, a mi mamá (Vilma Espín Guillois, ex presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas) le costó introducir estos temas entre los camaradas. Me dirás que reconocer estos derechos es simplemente justicia, pero mientras no se entendió, se siguieron reproduciendo desigualdades lamentablemente, en una revolución que todos queríamos que fuese perfecta. Mi papá mismo lo cuenta: “Nosotros no lo entendíamos”. Me he encontrado hombres del Partido, de más de 80 años, que me han dicho: “Tu mamá me ha educado, ella me ha ayudado a entender”. Me da mucha ternura y me da tranquilidad que tengan la honestidad de decírmelo.
¿Qué impacto tuvo la conferencia del PC de 2012?
–Eso fue esencial. Ahí me sentí con la satisfacción de que no habíamos estado arando en el mar. Siempre estamos viendo qué vamos a hacer y cómo lo vamos a comunicar para que haya menos resistencias, para que se comprenda bien. En todo este proceso fueron fundamentales la capacitación y las herramientas teórico-metodológicas del pensamiento marxista, y esa lucha contra la discriminación es lo que se plasmó en esa primera conferencia del Partido Comunista de Cuba, cuyas resoluciones luego serían trasladadas a la política del país. Los grupos LGBT que formamos en todo el país aportaron a la discusión sobre los nuevos elementos de las estrategias económicas y sociales del Partido, que serían llevadas a la política del país y aportaron su visión desde su lugar de sujetos de derecho, como lo hicieron las mujeres en su momento. Eso me dio mucha satisfacción. No hay nada más parecido al socialismo que cambiar las conciencias, transformar la cultura, en un proceso que conduzca a la emancipación verdadera de los seres humanos. Estamos aportando un granito de arena a ese camino.
¿Los más grandes logros?
–Por primera vez en la historia de la Revolución se aprobó un artículo que insta explícitamente a luchar contra toda forma de discriminación, incluyendo entre todos los puntos la discriminación por orientación sexual. Hubo gente un poco prepotente que decía por qué se incluyen las distintas categorías. Les dijimos que si no se introduce el concepto identidad de género, se deja afuera a un montón de personas en sus necesidades. No logramos que en el documento final al que se llegó eso quedara, pero se instaló como recomendación que se incluyera también en la política la identidad de género. Ahora, como no salió esta cuestión en el reciente código de trabajo que se aprobó, estamos discutiendo en el Partido y en la asamblea que entonces tiene que salir la ley de identidad de género. Lo venimos discutiendo desde hace muchos años, y por suerte ya tenemos la referencia de Argentina.
Recientemente manifestaste que la inspiración para el proyecto de ley de identidad de género en Cuba es el modelo argentino, y que buscarán hacer una norma “igual o incluso mejor”. ¿Cómo será?
–Mira, no sé cómo lo haremos porque superar a Argentina está difícil... Vamos a tratar de lograrlo en el nuevo plan legislativo. En Argentina, las organizaciones han luchado duro y parejo, para mí es un ejemplo. Y hay que reconocer el apoyo político de Cristina Fernández de Kirchner y de otras fuerzas políticas. También hubo avances en Uruguay, en el Distrito Federal de México... Me da mucho orgullo como latinoamericana.
En 2012, Adela Hernández se convirtió en la primera mujer transexual cubana en ser elegida como funcionaria. Pasó de vivir sucesivas encarcelaciones durante los años ’80, por “peligrosidad social”, a ganar las elecciones en su pueblo, Caibarién. ¿Cómo ha sido el proceso que llevó a una persona trans a ocupar un cargo público?
–Eso fue maravilloso, nos sorprendió a todos. Mi interpretación es que el pueblo cubano a la hora de hacer valer sus derechos es capaz de dejar atrás todo tipo de prejuicio. La comunidad encontró en ella, Adela, una activista de base, la persona ideal para representarla a nivel de gobierno del municipio, lo que sería el equivalente a una concejal en Argentina. Eso fue una respuesta a quienes dicen que el pueblo cubano no está preparado todavía para estos cambios.

Diana Sacayán y Diego Bocchio

Artemisa




Raúl Torres

Cuando yo nací, en Cuba había seis provincias y, para evocarlo, se cantaba aquello de “Seis lindas cubanas”. Unos años después del triunfo revolucionario, aquellas seis se convirtieron en catorce. Se fragmentaron sobre todo los extensos territorios del oriente de Cuba, donde había muchos latifundios, para facilitar su administración. De aquella nueva partición, resultó que la pequeña provincia de La Habana se convirtió en dos: Ciudad de La Habana, que comprende el área capitalina y sus alrededores, y La Habana. Después La Habana, popularmente conocida como Provincia Habana, volvió a partirse en dos, dando lugar a las nuevas provincias de Mayabeque y Artemisa. En la cabecera de esta última, anoche, fue el concierto número 60 de la gira interminable.
Cuando yo nací, Artemisa era la ciudad más oriental de la provincia de Pinar del Río. Tiene el mérito de ser la ciudad de Cuba que contribuyó con más jóvenes patriotas al asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, fecha que dio nombre al Movimiento 26 de julio, que luego de una lucha de casi seis años derrocó la tiranía batistiana, el 1º de enero de 1959.
Hoy mi ciudad natal, San Antonio de los Baños, que siempre fue habanera, es parte de la provincia de Artemisa. Por eso, además de arigüanabense (del Arigüanabo, por el río), ahora también soy artemiseño.
Por cosas del destino, el barrio de Artemisa en que estuvimos también se llama San Antonio. Qué felices se veían los ciudadanos de ese barrio. Qué bien recibieron a los especiales de la noche: el magnífico Raúl Torres y sus excelentes músicos.
A mi llegada saludé a un compañero que conozco desde la época del semanario Mella y que después estuvo conmigo en el 1er llamado del servicio militar. Me encontré con otro que —increíblemente— me recordaba de la 3234, unidad donde pasé “la previa”, mis duros 3 primeros meses como recluta. Otro guajiro me retorció una mano y me gritó: “¡Yo soñé con aviones!”. Le dije que iba a tratar, porque hacía rato que no la tocaba. Durante todo el concierto una muchacha de voz atronadora pidió “La era”, haciendo temblar la tierra. La titulé “La voz del pueblo” y me esperó al final, para tronarme ante los ojos y llorarme en las manos.
Muy intenso este San Antonio de Artemisa.
Gracias a la ciudad, al pueblo bravo que nos abrazó con tanta fuerza y lo hizo posible.

Silvio Rodríguez
Segunda Cita

Haydée: Morir sin una bala en el rifle




Mirada de quien fue testigo del infierno, dice su hija Celia María. Ojos de sobreviviente, de resucitada dice Cintio Vitier, “ojos (…) agresivos de amor ante la catástrofe inminente de una injusticia intolerable”, y añade “(…) en verdad Haydée era ante todo madre”: Hablaba del Moncada como una madre habla de un parto. Su maternidad expansiva, evoca Silvio.
Todos hablan de sus ojos, de los ojos de la heroína. Todos hablan de orfandad cuando hablan de su muerte, su suicidio. Parece que la intensidad de su espíritu hablaba en sus pupilas, y que fue madre más que de sus hijos, más que de hombres o de mujeres. Parece que se le extraña.
“Haydée, hace falta tu voz”, le dice Fina García-Marruz. Es lógico: la voz de la madre siempre se añora, ella es guía, ve más allá porque es más alta, acoge en brazos tibios ante la confusión o la tristeza, protege con su falda como un ala, y es fuerte porque nos carga.
La añoranza de Fina da título al libro de Ediciones Ojalá, editado por Camilo Pérez Casal, que reúne evocaciones como estas, en voz de hijos e hijas de Haydée Santamaría; un libro que la trae a ella misma –en los demás y en sus propias palabras– para devolvernos la imagen de la “muchacha a quien hubieran hecho mujer de golpe a puro golpe” [Jorge Enrique Adoum dixit]; la niña que se inventa un abuelo mambí y lleva flores a su tumba imaginaria; la que confiesa, haciendo recuento del Moncada, lo que le impresionó ver morir a un enemigo, sentir su cuerpo caer… “Es un dolor matar”.
Solo alguien realmente sabio pudo haber convertido el dolor en tanta luz; como el dolor del alumbramiento, justamente: “(…) su dolor de alma, lo trágico de su vida le fueron refinando la ternura hasta lo sublime”, dice Silvio, quien la define en uno de los dos textos suyos que reúne el volumen como “una gran academia de humanidad en un cuerpo pequeño y con voz de flauta”.
Haydée pudo ver que “nada se debe quedar como nace”, porque lo que “lo que no se transforma no existe”; supo que es preciso “distinguir entre el arte popular y el populero” y se dio perfecta cuenta de que dentro de la cultura ella había “podido ser un punto de equilibrio”. Es la mujer que supo que “el pueblo entiende la belleza más que nadie”, porque ella misma llegó a luchar contra la tiranía por pura sensibilidad, por intuición de que el sacrificio es ascenso en la escala humana y de que es bello. Una lección es Haydée, una consciencia que marcó la ruta de “para qué han de utilizarse siempre el poder moral y el poder político” [Eusebio Leal dixit].
El libro la llama con testimonios íntimos como el de Armando Hart o la correspondencia con el Che o las visiones de la hija sobre su vida, sobre su muerte; la llama en el recuerdo de la Haydée que se piensa, como tiene que haberse pensado mil veces, como tiene que haber reacomodado cosas en la cabeza y el pecho para poder seguir adelante. “No sé hasta dónde llega el dolor y hasta dónde la alegría. Creo que se entremezclan”: le confiesa en entrevista a Jaime Sarusky.
Un texto hermoso de Cintio Vitier habla de la heroína “en su intemperie cegadora”, mira no un miedo, sino “temor de amor o sagrado temor, iracundo ante el peligro que acecha siempre a lo valioso”.
Abel atraviesa todo como quien sobrevuela, no por encima, sino dentro: el hermano mártir que duele en la carne, en la sangre; la parte que se le muere a Haydée y la hace sentir que es más difícil vivir que morir; pero a la vez la impulsa a seguir viva inspirada por aquella madrugada fundacional. Dice Cintio que la muerte fue con Haydée desde el último disparo del Moncada.
Entonces ese otro julio fue como un cierre, como la confirmación de un sino, la concreción de un plan antiguo, pospuesto. En el Moncada se había planteado, al ver que no había salida, morir sin una bala en el rifle; morir habiendo invertido todo, morir sin deudas. Así murió Yeyé, para seguir viviendo.
El libro la llama también, por supuesto, desde Casa de las Américas, su Casa, que rompió bloqueos y fue mucho más que una institución para inscribirse en aquellos años como “una manera de actuar, de percibir, de comportarse, una amalgama sentimental entre talento, bondad y aventura…”, tal como la define Celia Hart.
Llaman a Haydée, en tiempos nuevos, de “nuevas prisas y mucho menos amor” sentenciaría su propia hija. Bien saben todos que Haydée no está más, que no entrará de improviso por alguna puerta, pero está siempre como a punto de hacerlo, así que se encuentran todos en la esperanza de verla, por un instante, reaparecer.

Haydée*

Qué viva en el retrato. Qué imposible
que haya huido de ti ya toda vida
y estés en un papel frágil tan viva.
Cómo es que puede tanto lo imposible.

Tu pelo rizadillo, descuidado
siempre un poco, tu blusa americana.
La boca, aún entreabierta a la palabra,
los ojos, aún del crimen alarmados.

Tu voz chillada escucho, malcriada
del dolor, de la patria consentida.
Tu voz tenía cadencia larga

del clarín, que una sola nota aguda
por el héroe muerto en la batalla.
Hace falta tu voz, amiga, hoy muda.

Fina García-Marruz

*Poema inédito.

Haydée, hace falta tu voz, libro-homenaje a Haydée Santamaría Cuadrado, de Ediciones Ojalá, será presentado por Pedro Pablo Rodríguez en la Casa del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, calle 2 No. 411 e/ 17 y 19, Vedado; el viernes 21 de noviembre de 2014, a las 3:00 pm.

Mónica Rivero

Presentan en La Habana libro dedicado a la heroina Haydée Santamaría




El historiador Pedro Pablo Rodríguez y la periodista Arleen Rodríguez Derivet durante la presentación de “Haydée, hace falta tu voz”.

El libro Haydée, hace falta tu voz, del sello Ojalá, con edición de Camilo Pérez Casal, fue presentado esta tarde en la Casa del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
La periodista Arleen Rodríguez introdujo al historiador Pedro Pablo Rodríguez, Premio Nacional de Ciencias Sociales, quien realizó la presentación de la obra.
El destacado intelectual se refirió a la heroína del Moncada como una alguien superior a cualquier cargo, dueña de una figura y elegancia espiritual, cuya vida dedicó a servir. “Fue original, auténtica y, por tanto, verdadera”.
Se refirió asimismo a algunos fragmentos del volumen, alejado de lugares comunes y de la retórica del heroísmo; celebró la obra y concluyó expresando que tenemos su voz, la voz de Haydée Santamaría: “tenemos que escucharla, seguirla, recrearla (…) Tengamos todos hoy su voz”.
Estuvieron presentes figuras de la cultura y la política, como son Silvio Rodríguez, Roberto Fernández Retamar, René González, Martha Rojas, Augusto Blanca, Ricardo Alarcón, entre otros.
Los ejemplares del libro serán puestos a la venta en la librería Alma Mater y la Red Ateneo. Llegarán gratuitamente a la Biblioteca Nacional, las bibliotecas provinciales y todas las públicas del país, Casa de las Américas, la Casa Museo Abel Santamaría y la casa de la familia en Encrucijada. Los beneficios de esta publicación serán donados a la sala infantil del Hospital de Oncología y Radiobiología de La Habana.

Mónica Rivero