lunes, 24 de agosto de 2015

Al imperialismo ni un tantico así, nada




Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices
¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!

Fidel Castro Ruz, 16 de abril de 1961

El nuevo vínculo diplomático entre Cuba y los Estados Unidos precisa, por su importancia, un análisis profundo sobre qué implica, en qué contexto se realiza, y qué queda por resolver.

Un conflicto de más de medio siglo. La ruptura de vínculos

A Estados Unidos a fines de 1958 y principios de 1959 no le desagradaban tanto los barbudos que derrotaron al dictador Fulgencio Batista. Tampoco creían que la revolución promulgada por Fidel Castro, el Ejército Rebelde y el Movimiento 26 de Julio se radicalizarían. Fueron dos intensos años de agresiones imperialistas y de respuestas revolucionarias (nacionalizaciones, reforma agraria, etc.) que tendrán su punto más álgido en la intervención militar de Playa Girón y la declaración del carácter socialista de la revolución entre los días 15 y 17 de abril de 1961. Cuba declara una “Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes”, frente al imperialismo estadounidense.
Previamente, el 3 de enero de 1961, Estados Unidos rompe las relaciones diplomáticas con Cuba y cierra su embajada en La Habana. Un año más tarde, Cuba, por iniciativa de los Estados Unidos, es excluida de la Organización de los Estados Americanos.

Los anuncios de diciembre y el contexto mundial

El 17 de diciembre de 2014 será un día que quedará en la historia. Junto a la victoria del pueblo cubano materializada en la liberación de los tres de “los cinco” que permanecían presos en Estados Unidos, hubo una capitulación del imperio importante de consideración: Obama tuvo que reconocer de distintas maneras su incapacidad frente a Cuba: “El aislamiento no ha funcionado”, el bloqueo representa un “enfoque desactualizado” hacia Cuba; “no podemos seguir haciendo lo mismo y esperar obtener un resultado diferente”; “esta política (el bloqueo) se basó en la mejor de las intenciones” pero “su efecto ha sido prácticamente nulo”. Como resumen, la postura de Washington y sus futuras intenciones se condensa en lo que Obama expresó: “terminaremos con un enfoque obsoleto que por décadas fracasó en promover nuestros intereses y, en cambio, comenzaremos a normalizar la relación entre los dos países”.
Raúl Antonio Capote, periodista cubano, hace un aporte a la cuestión: “El gobierno de los Estados Unidos tuvo que reconocer al gobierno cubano, nunca lo había hecho en 56 años, tuvo que reconocer la legitimidad del gobierno revolucionario en vida de los principales líderes de la revolución, algunos de ellos en ejercicio del poder. Estados Unidos tuvo que sentarse a dialogar y eso es fruto de la resistencia del pueblo cubano frente a una guerra de agresión que ensayó todo el arsenal del Imperio para derrotar a la Revolución, guerra económica, militar, biológica, etc.”. La correlación de fuerzas en el continente también es un factor importante: “Es fruto de los cambios ocurridos en nuestro hemisferio, de la existencia del ALBA y la CELAC, es la derrota de una política equivocada, obsoleta, que no les dio ningún resultado, ahora buscan una nueva manera de derrotar a Cuba socialista” explica Capote.
La voz del líder histórico de la revolución se hizo esperar un tiempo. “No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra”, sentenció en una carta dirigida a los “compañeros de la Federación Estudiantil Universitaria”, por el 70 aniversario de su ingreso a la Universidad de La Habana.

Las conversaciones

Luego de más de 50 años sin diálogos diplomáticos, intentar un balance de las incipientes reuniones y mesas de diálogos es por demás apresurado. Hemos analizado en Marcha las distintas mesas que se sucedieron desde entonces (Conversaciones Cuba-Estados Unidos y la voz de Fidel; Nueva ronda Cuba-EEUU: el otro Diálogo de Paz y Tercer encuentro entre Cuba y Estados Unidos).
En la primer reunión se trabajaron las problemáticas del narcotráfico, las migraciones, y otros ejes referidos a las posibilidades de evitar o limitar el impacto de derrames de petróleo, gestiones de búsqueda y salvamento, casos de accidentes aéreos y marítimos, y el monitoreo de movimientos sísmicos. En la segunda oportunidad el objetivo principal fue el de lograr avanzar en resolver las trabas para la apertura de las embajadas. Y en la tercera ronda de negociaciones se lograron avances referidos a la decisión del presidente Obama de excluir a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional y la reanudación de los servicios bancarios de la sección de intereses de Cuba en Washington.
Los resultados de estas negociaciones tuvieron su última noticia con la apertura de las embajadas en cada una de las capitales. En primer lugar, el 20 de julio, Cuba tuvo su reapertura de la embajada en Washington. A esto se suma la visita oficial del secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, a Cuba el pasado 14 de agosto. Sus dichos fueron claros: “No somos enemigos ni rivales, somos vecinos”.

El Bloqueo, la gran deuda pendiente

“Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto. El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar. Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en ley, el presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas”, advertía Raúl el 17 de diciembre. Este eje también estuvo presente en todas sus posteriores declaraciones y en la de los representantes y delegados en las mesas de diálogos.
El 3 de febrero de 1962, John Fitzgerald Kennedy, el entonces presidente de los Estados Unidos, ordenó el bloqueo económico, comercial y financiero total contra Cuba. Este fue el eslabón más complejo a sortear por el gobierno de la isla. Casi tres décadas después, caída la Unión Soviética, Estados Unidos apretó aún más el cinturón. Las pérdidas económicas se cuentan en miles de millones de dólares.
Meses previos a diciembre de 2014, desde los sectores de poder económico de Estados Unidos –a través de las editoriales del New York Times– presionaban al gobierno de Barack Obama para que facilite la posibilidad de ingresar a Cuba para abrir los mercados y facilitar sus negocios. Las empresas de telecomunicación, algunos sectores del agro y del turismo fueron quienes se mostraron más interesados.
Frente a la situación de estos sectores empresariales ansiosos de eliminar el bloqueo, explica Rolando Astarita: “Yo veo CNN y da la impresión de que CNN está a favor a que se acabe con el bloqueo. Ahora, hay sectores muy fuertes, que tienen peso político, que están en contra. Si se levanta el bloqueo, se va a acelerar la tendencia de entrada de capitales de mercancía, de formas de acumulación. Ya en estos momentos, por lo menos hasta 2014, la principal entrada de divisas de Cuba eran las remesas de Miami”.
Para graficar la situación, explica citando a “un personaje de Padura, que dice `hay cansancio histórico´. Cansancio histórico es gente que se sacrificó en la zafra para batir los récords, o en las misiones en África, en las guerras, etc. Hoy es muy difícil reconstruir para mucha de esta gente que apenas sobrevive, para una juventud que no encuentra salida, hay un problema gravísimo de falta de perspectiva. Esto aparece reconocido en el Granma, amplios sectores de la juventud cubana que descreen de la política, del socialismo”. Al contrario, Capote explica que el pueblo cubano está “dispuesto a demostrar la viabilidad de su modelo económico, afectado por 56 años de guerra económica” y se pregunta “¿cuánto podríamos hacer? si tanto hemos hecho con tan poco. Si tanto hemos logrado, ha sido gracias al éxito de nuestro modelo socialista, en condiciones normales estaríamos en mejores condiciones para construir el socialismo próspero y sustentable que deseamos, ¿cuánto podremos hacer entonces por nuestro pueblo y por el resto del mundo, si tanto hemos hecho con apenas nada?” grafica en relación al ahogo que es condenado Cuba a través del bloqueo.
Cuba es un pueblo libre de analfabetismo desde 1960, con el mejor nivel de salud en América Latina y llegando así a sostener la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia en un promedio de 4,2 por cada mil nacidos vivos. Los Estados Unidos apenas han cambiado su estrategia y no su objetivo frente a Cuba. La victoria frente al reclamo histórico y justo por el levantamiento del bloqueo –considerando la situación económica de la isla– puede ser, según algunos análisis, un arma de doble filo. Sólo podrán sostenerse los logros y los derechos del pueblo, mientras los nuevos escenarios sirvan para consolidar y fortalecer el socialismo.

Francisco Farina

domingo, 23 de agosto de 2015

Días históricos, épocas históricas




El pasado viernes 14 no fue un día histórico, y resulta necesario negar que lo haya sido. Llamarlo así podría ser una hipérbole perdonable, si no estuvieran en juego la soberanía nacional y la sociedad que hemos creado en el último medio siglo.

Cuba tiene un buen número de días históricos que recordar, hitos memorables del camino que este pueblo ha recorrido. El 10 de octubre es el primer día de la patria cubana, el día en que comenzaron a ser derrotados el imposible que marca el cálculo frío y el destino inexorable que hace un ser inferior al colonizado. Ese día comenzamos a aprender que la libertad y la justicia tienen que andar muy juntas, tienen que casarse. El 24 de febrero es el día en que empezó la epopeya popular nacional, en la que la gente se fue en masa a la guerra revolucionaria, arrostró todos los sacrificios y se ganó la palma del heroísmo. Esa gesta creó a las cubanas y los cubanos, a la nación y la cultura nacional, a la república cubana. El 1º de enero es el día de la victoria del pueblo y el inicio de la liberación de todas las dominaciones y la creación de una sociedad y una vida nuevas. Marca el fin del dominio colonial y neocolonial en la historia de Cuba El 19 de abril el socialismo, bañado en sangre, venció en Girón al bloque de los enemigos del pueblo cubano: los imperialistas y los burgueses.

¡Esos sí son días históricos!

También el 20 de mayo fue un día histórico, aunque no sobreviviera a la época que inauguró. Día singular y ambiguo como pocos, conciliaba dos realidades opuestas. Por un lado, tremenda alegría popular, goce inmenso por el hecho que parecía realizar las motivaciones e ideales por los cuales un pueblo de castas, unificado por una conciencia política, se fue en masa a la gran guerra popular y al holocausto, y exigió después la retirada del ocupante extranjero con todas sus energías y de todas las formas posibles. Por otro, las angustias y desilusiones que traía consigo el nuevo Estado con una soberanía nacional muy recortada por la potencia extranjera, y la quiebra del proyecto revolucionario, porque desde el final de la guerra las clases rectoras del país priorizaron el retorno al orden y se negaron a satisfacer los anhelos de justicia social.
Aquel fue un día histórico de posrevolución, el inicio de una época que llevó a un compañero cercano de Antonio Maceo a escribir, en 1909:
La mente se abisma al solo pensamiento de lo que hubiera acaecido en este país, viviendo los dos Maceo en el período de la primera intervención americana y en medio de las grandes miserias que han venido después. Pero es forzoso llegar a este dilema: o no hay ensayos de república jamás, y corren ríos de sangre, y la convulsión no es intermitente, sino continua, o la república se establece sobre bases firmes y perdurables con toda la verdad de los principios revolucionarios.[1]
Esa época tuvo que ser derrotada por otra gran revolución para que Cuba llegara a ser dueña de sí, realmente libre y soberana. Y la colosal transformación expulsó al 20 de mayo del lugar secundario que tenía en la galería de días históricos de la patria.
Desde diciembre del año pasado asistimos a una nueva coyuntura política. Dos Estados que tienen una diferencia abismal entre sí en cuanto a poder material, y que han vivido más de cincuenta y seis años en virtual estado de guerra –porque el más poderoso le aplica permanentemente medidas de guerra al otro–, se han sentado a negociar la paz y han logrado dar un primer paso, muy pequeño: restablecer relaciones diplomáticas. El más poderoso las había roto hace cincuenta y cuatro años, cuando estaba seguro de que derrocaría el gobierno del otro mediante una invasión y la fuerza militar. El planeta entero conoce la historia de su agresión sistemática, transcurrida desde entonces hasta hoy.
Cada uno tiene cartas a su favor. Estados Unidos, la necesidad de Cuba de mejorar su posición en las relaciones económicas internacionales en un mundo en el que predomina hasta ahora el capitalismo imperialista. La posibilidad de regatear y obtener concesiones del gobierno cubano a cambio de ir desmontando paulatinamente su sistema de agresión permanente. La esperanza de dividirnos entre los prácticos y sagaces, los que comprenden, y los rabiosos y ciegos, los aferrados y anticuados. El sueño de que Estados Unidos encarne el ideal de “tecnologías” y consumos que pueda perseguir una suerte de clase media que se asoma en el espectro nacional cubano. Parecerle la esperanza de mejorar su situación a los sectores menos conscientes de la amplia franja de pobreza que existe. Ejercer su capacidad de hacernos una guerra que no es de pensamiento, sino de inducción a no pensar, a una idiotización de masas. Y, siempre, algo que ha dejado muy claro: el recurso a utilizar todas las formas de subversión del régimen social cubano que estén a su alcance.
Cuba es muy fuerte y tiene muchas cartas a su favor. La primera es la inmensa cultura socialista de liberación nacional y antimperialista acumulada. Ella ha sido decisiva para ganar las batallas y guiar la resistencia en las últimas décadas, y ella rige la conciencia política y moral de la mayoría, que de ningún modo va a entregar la soberanía nacional ni la justicia social. La legitimidad del mandato de Raúl y el consenso con los actos del gobierno que preside aseguran la confianza y el apoyo a su estrategia, y le permiten conducir las negociaciones con apego absoluto a los principios y flexibilidad táctica. La solidez del sistema estatal, político y de gobierno cubanos, la potencia y calidad de su sistema de defensa, el control de los elementos fundamentales de la economía del país, y los hábitos y reacciones defensivas, proveen un conjunto formidable que está en la base de las posiciones cubanas.
La historia de las actitudes de Estados Unidos contra la independencia de Cuba en el siglo XIX, el crimen que cometió contra la revolución triunfante en 1898 y su explotadora y humillante opresión neocolonial hasta 1958, y todo lo que ha hecho y hace contra nuestro pueblo desde 1959, conforman una condición culpable y deleznable que lo descalifica como parte en la cual confiar en una negociación. Me llega a admirar que funcionarios norteamericanos crean que hacer visitas y parecer simpático sea suficiente para que los cubanos se sientan reconocidos y gratificados, algo solamente explicable por la subvaloración del que se siente imperial y el desprecio que ya les conocía José Martí.
Que a Cuba le asiste la razón en sus reclamaciones contra Estados Unidos ha sido casi universalmente reconocido durante décadas, por gobiernos, parlamentos, instituciones internacionales, organizaciones sociales y políticas y las más variadas personalidades. Las negociaciones no avanzarán realmente mientras Estados Unidos no dé pasos unilaterales que cambien la situación ilegal y criminal creada por sus actos continuados en perjuicio de Cuba. Devolverles a sus ciudadanos parte de los derechos que les ha conculcado y facilitarles a ciertos empresarios suyos tener relaciones con Cuba no tiene que ver con esos pasos imprescindibles, ni puede sustituirlos. Esa asimetría favorece a Cuba. La compensación en derecho por las nacionalizaciones cubanas de los años sesenta tendría un monto muy inferior al de las indemnizaciones que deben por la pérdida de varios miles de vidas y los daños y perjuicios ocasionados a Cuba.
Eventos internacionales como el del viernes 14 son muy ruidosos, y sumamente publicitados. Pero lo decisivo para la política internacional de todo Estado son siempre los datos fundamentales de su situación y su política internas. La cuestión realmente principal es si el contenido de la época cubana que se está desplegando en los últimos años será o no será posrevolucionario.
En las posrevoluciones se retrocede, sin remedio, mucho más de lo que los juiciosos involucrados habían considerado necesario al inicio. Los abandonos, las concesiones, las divisiones y la ruptura de los pactos con las mayorías preludian una nueva época en la que se organiza y se afinca una nueva dominación, aunque ella se ve obligada a reconocer una parte de las conquistas de la época anterior. Las revoluciones, por el contrario, combinan iniciativas audaces y saltos hacia adelante con salidas laterales, paciencia y abnegación con heroísmos sin par, astucias tácticas con ofensivas incontenibles que desatan las cualidades y las capacidades de la gente común y crean nuevas realidades y nuevos proyectos. Son el imperio de la voluntad consciente que se vuelve acción y derrota a las estructuras que encarcelan a los seres humanos y a los saberes establecidos. Y cuando logran tener el tamaño de un pueblo son invencibles.
Pronto estaremos en medio de una gran pelea de símbolos. La tranquila y desvergonzada exposición de carros “americanos” durante el acto del viernes pasado pretendió borrar toda la grandeza cubana y reducir al país a la nostalgia de “los buenos tiempos”, antes de que imperaran la chusma y los castristas.[2] La estrategia actual de Estados Unidos contra Cuba nos deparará un buen número de recursos “suaves” e “inteligentes”, modernos “cazabobos” de la guerra del siglo XXI. Ha sido muy positiva la declaración de que estamos dispuestos a tener relaciones diplomáticas aunque ellas formen parte de una nueva fase de la política dirigida a derrotar y dominar a Cuba. Además de prescindir de la hipocresía que suele adornar ciertas salidas diplomáticas, está más dirigida a nuestro pueblo que a la otra parte. Desbaratar confusiones y desinflar esperanzas pueriles es una de las tareas necesarias. En la medida en que la mayoría de la población participe en la política, cada vez más activamente, ella misma producirá iniciativas y generará fórmulas que desbaraten la pretensión norteamericana y sus mercaderías materiales y espirituales. En las revoluciones, el pueblo siempre es decisivo.

Fernando Martínez Heredia

Notas

[1] José Miró Argenter: Cuba: crónicas de la guerra. Las campañas de Invasión y de Occidente, 1895-1896, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1968, p.544.
[2] Ver “Símbolos”, el magnífico artículo que publicó el domingo 18 Rosa Miriam Elizalde en Cubadebate.

sábado, 22 de agosto de 2015

Cuba-Estados Unidos: alta en el cielo




La ceremonia de izamiento de banderas, en ocasión de la reapertura de embajadas de Cuba y Estados Unidos, fue resaltada como una manifestación de conciliación internacional en línea con el pacto nuclear con Irán y hasta con el acuerdo leonino impuesto a Grecia, que habría frenado una precipitada crisis en la Unión Europea. Pocos la caracterizaron como un final-final de la guerra fría, en primer lugar porque Cuba dejó de ser una plataforma estratégica contra Estados Unidos hace ya un cuarto de siglo. En segundo lugar porque la crisis en Ucrania es cada vez más grave, esto con independencia de que Rusia no represente hoy el contenido social de la Unión Soviética.

OEA

Desde el punto de vista internacional, la reanudación de relaciones diplomáticas después de más de medio siglo, y sólo después de un cuarto de siglo de supervivencia de la Isla sin apoyos exteriores, se produce cuando América Latina atraviesa una crisis de un alcance enorme luego de la borrachera de los precios elevados de las materias primas. El terreno de ensayo de esta recomposición política ha sido, por supuesto, la mediación de Cuba para el desarme de las Farc. Ahora puede jugar un papel en la transición que enfrenta el chavismo en Venezuela, cuya crisis es final. Dada la autoridad política que goza Cuba aún hoy, su papel podría ser relevante para asegurar el tránsito pacífico en varios otros países que han vivido la corta experiencia bolivariana. Existe una negociación a todo vapor para que Cuba se reintegre a la OEA, lo cual no sería moco de pavo a la luz de los intentos de rebajar su rol mediante la creación de infinidad de organismos exclusivamente latinoamericanos. En esto está empeñado el nuevo secretario general de la OEA, el uruguayo frenteamplista, Almagro.

El bloqueo sigue

El ondeo de las banderas de unos y otros ha dejado relegado el hecho que el bloqueo de Estados Unidos sigue en pie. El Congreso no lo ha levantado; las medidas de acercamiento diplomático se limitan a las prerrogativas ejecutivas de Obama. Es decir que las negociaciones proceden en un marco de extorsión: el levantamiento del bloqueo, que nunca sería tampoco completo, está condicionado a las concesiones que el imperialismo arranque a Cuba. Entre los ítems que se conocen de la agenda de discusión figuran reclamos de indemnizaciones por los capitales expropiados en los años ’60, por parte de la Revolución, y una apertura de Cuba al comercio y a las finanzas norteamericanas. De acuerdo a las informaciones conocidas, Obama reclama la libre instalación de bancos norteamericanos en la Isla. Cuba reclama también una indemnización, esto por los daños causados por el bloqueo, así como la devolución de la provincia de Guantánamo. Sobre este punto, es insistente la versión de que habría, al menos en una primera etapa, una soberanía compartida -una expresión intrínsecamente contradictoria.

Lucha de clases

Es claro que Cuba recurre al capital internacional como una salida al estancamiento de sus fuerzas productivas, aunque el PBI se encuentre creciendo cuando en América Latina retrocede. En Cuba, la diferenciación social que se ha desarrollado con el sistema burocrático y los diversos privilegios que fueron acrecentando esa diferenciación social, son el factor histórico fundamental del convite al capital extranjero. La apertura es la salida social ascendente para esta minoría. Como estado que ha expropiado al capital, Cuba reivindica un gran sistema de salud y de educación, pero su régimen laboral se asemeja al de los sistemas de mayor explotación social en lo que tiene que ver con la falta de derechos. Esto lo percibe cualquier visitante, pero es más manifiesto en las zonas francas (Mariel) donde opera el capital brasileño afectado por la operación anti-corrupción ‘lava jato’. Se trata de un marco apetecible para el capital internacional.
El capital extranjero se convierte en una expresión abstracta en Cuba si no se hace referencia al exilio de Miami, que tiene sus propias apetencias sobre la Isla Mayor. Estados Unidos deberá hacerse cargo de una función de arbitraje sobre este sector capitalista, si pretende llevar a buen término su penetración en Cuba. No importa que los conciliadores estén prevaleciendo sobre los gusanos, lo que importa es que con su dinero exportan a la Isla una clase social entera.

Programa

Desconocemos con qué expectativa siguen los acontecimientos los trabajadores en Cuba. Sería comprensible que las ilusiones sean muchas en amplios sectores. Pensamos que se deba abordar el aspecto progresivo de ellas, lo que significa que el levantamiento del bloqueo sea incondicional, que los derechos de los trabajadores sean defendidos por sindicatos independientes libremente elegidos, que la defensa de la salud y la educación gratuitas sea garantizada por una gestión directa de los trabajadores -planteos de ese orden. La defensa, asimismo, de una economía que aún es planificada, implica el monopolio del comercio exterior y de los bancos.
Muchos en la izquierda descuidan el aspecto contradictorio del proceso en marcha, lo ven como un retroceso histórico fatal. No hay un signo igual entre el levantamiento del bloqueo y la privatización de la economía; al revés, para imponer esta privatización el imperialismo necesita usar el bloqueo como arma de presión. Una perspectiva revolucionaria haría del levantamiento incondicional del bloqueo un arma de agitación en los Estados Unidos.

Crisis mundial

Lo que distingue al periodo actual del que presidió la restauración capitalista en la ex URSS, es la crisis mundial, que esa restauración ha potenciado. Cuba ya no se puede mirar en una China con fisonomía de tigre, porque en este momento las contradicciones en China se están desarrollando hacia un climax. A Cuba le pasaría lo mismo mucho antes de que vea los beneficios momentáneos de una afluencia de capitales, que tampoco se ve que quieren arriesgar en Cuba, en el marco internacional de fuga de esos capitales hacia sus refugios y cuevas.
Cuando la lucha de clases vuelve a arreciar en Estados Unidos y despliega sus variadísimas manifestaciones, es necesario intervenir en estos acontecimientos con un programa revolucionario ajustado a una buena caracterización.

Jorge Altamira

¿Hacia dónde va Cuba?




El socialismo cubano está en pleno proceso de transformaciones, tal vez las de mayor importancia en el más de medio siglo de revolución. Los Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista Cubano iniciaron una ruta que ha abierto a la isla a los mercados internacionales y que hoy la tiene en una inédita relación de cercanía con Estados Unidos.

Si bien el bloqueo económico y comercial a la isla sigue en pie, no son pocas las voces que exigen su derogación. Esta nueva relación ha tenido que ver con la nueva conducción que le ha dado el presidente Raúl Castro a Cuba. El VI Congreso reconoció la necesidad de actualizar el modelo económico, sumido en una profunda crisis de falta de productividad, inestabilidad de precios, mercados negros, bajos salarios, baja eficiencia y estancamiento.
Los lineamientos marcan la ruta de que continuará siendo el socialismo el modelo económico del país y que no se permitirá la propiedad privada. Pero, sin estar faltos de ambigüedades,señalan la necesidad de inserción en el mercado y, al mismo tiempo, desarrollar distintas formas “no estatales de gestión”.También se acordó eliminar el igualitarismo en los mecanismos de distribución del ingreso, suprimir las “gratuidades indebidas y subsidios excesivos”, avanzar en la eliminación de la doble moneda, etc.
Los primeros cambios se dieron a partir de la creación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel y de la Ley de Inversiones Extranjeras de 2014, que han incentivado la inversión de empresas foráneas. En los últimos 4 años, Cuba ha tenido importantes acuerdos económicos con países como China, Rusia y Brasil, reduciendo la dependencia al precio del petróleo venezolano.

Las cifras de la economía cubana

Cuba ha tenido importantes negociaciones en relación a su deuda externa en los últimos años. Si bien ha aumentado en los números, representaba en 2014 un menor porcentaje del PIB que en 2008. Clave en esto fue la condonación realizada por Rusia del 90% de la antigua deuda. Cuba ha firmado 10 importantes acuerdos comerciales con este país.
Sin embargo, China parece ser el nuevo socio de honor de Cuba. Son 29 los acuerdos del país oriental, que se suman a la visita de Estado de Xi Jinping a la isla en 2014, cuando se oficializaron dos líneas de crédito hacia Cuba. China se convirtió en el segundo socio comercial de la isla después de Venezuela y le exporta actualmente níquel, azúcar y medicamentos.
Cuba le quiere dar señales a la comunidad internacional de que su economía es capaz de cumplir compromisos. Ha implementado las reformas prometidas de los Lineamientos como la disminución del empleo estatal, que desde 2011 se redujo en 14,7% según el Anuario Estadístico de Cuba. Esto, sin embargo, ha ido de la mano del aumento del empleo por fuera del Estado y de la desocupación, que ha pasado de 1,7% a un 3,3%.
Si bien el crecimiento económico en 2014 fue bastante bajo (1,3%, se esperaba un 2,2%), durante el primer semestre de 2015 la situación parece revertirse. El país ha crecido a un 4,7%, revirtiendo el proceso de los últimos dos años. Además, la productividad también ha aumentado.
Sin embargo, estos cambios no son lo suficientemente significativos para repercutir en la población, pues alientan más a la gestión empresarial. La tensión entre los bajos ingresos y el empleo sigue presente y es una de las causas del desequilibrio en la fuerza de trabajo: si bien el salario ha aumentado en números, no ha sido así en el poder de compra real de la población.

¿Cómo interpretar la apertura al mercado?

Esta serie de cambios pueden ser interpretados como reformas pro mercados según Rolando Astarita, docente de economía de la UBA: “Cuba va hacia el capitalismo. Lo mismo que se pudo haber dicho con la Unión Soviética y con China, que hoy es un país capitalista. Esto se disimula porque Raúl dice que China fortalece el socialismo a nivel internacional y que ellos hacen lo mismo. Pero China es capitalista y el carácter capitalista cada vez se acentúa más. Yo inscribo esto en una tendencia de largo plazo del sistema capitalista que ha sido la creciente internacionalización del capital. Y Cuba no podía estar al margen”.
Existen hoy en Cuba prácticas que Astarita define como “protocapitalistas”. Por ejemplo, funcionarios del Estado que desvían recursos hacia el mercado negro. No es propietario de capital, pero se apropia de plusvalía y acumula riqueza.
Raúl Capote, periodista cubano, tiene una opinión contraria: “Cuba no está poniendo en venta la propiedad de sus fábricas, de su tierra ni desus empresas. Cuba pone en práctica nuevas formas de gestión, necesita inversiones extranjeras en sectores claves de la economía, pero no privatiza a la manera en que se ha hecho en otros lugares, no liquida la propiedad del pueblo. Es una política socialista que preserva la propiedad del pueblo sobre los medios de producción. Seguimos apostando por la empresa socialista y por la gestión socialista como principal forma de gestión”.

Las cooperativas como forma de construcción socialista

Sin embargo, la sociedad cubana, consciente de la necesidad de enfrentar la dura situación económica en la que se encuentra, debe abrirse nuevas inversiones, principalmente para hacer frente a la crisis de productividad.Es por eso que se repite: los cambios deben ser económicos, no ideológicos.
El futuro de Cuba se encuentra en disputa. Clave será la realización del VII Congreso del PC Cubano en abril de 2016, que deberá realizar un análisis de la aplicación de los Lineamientos y ratificar los principios socialistas en esta nueva época que se viene.
Los lineamientos del último Congreso enfatizan en dar pie a nuevas formas de producción, mediantes cooperativas y trabajadores de cuenta propia. Esto puede ser clave para el futuro del socialismo en Cuba.
El correcto funcionamiento de una cooperativa puede garantizar la gestión democrática de parte de los trabajadores en la toma de decisiones gerenciales. El propio Raúl Castro ha reconocido que uno de los mayores retos de la sociedad cubana es lograr que los trabajadores se sientan dueños de las riquezas de la sociedad. Una forma, no solo de sentirse dueño, sino efectivamente poder controlar sus empresas es mediante un control democrático.
Las cooperativas en Cuba se han concentrado principalmente en el sector agropecuario, donde mediante sus distintas modalidades producen cerca del 60% de la producción de alimentos en el país.
Las cooperativas han demostrado ser rentables, como señala el artículo “Las cooperativas agropecuarias en Cuba: de 1959-presente” de Armando Nova González, presente en el libro “Socialismo y Cooperativas en Cuba”.
Sin embargo, Nova González da cuenta de una tendencia de intentar controlar las cooperativas por parte del aparato estatal con la creación de grupos administrativas, que dificultan la gestión de estas. Pese a las cifras, no tienen la autonomía suficiente.
Las cooperativas no han sido estimuladas en todo este tiempo (se han visto limitadas exclusivamente al sector agropecuario), principalmente por la concepción absolutista del Estado como principal camino hacia el socialismo.
Sin embargo, los tiempos están cambiando. La dirección del país ha decidido una actualización del modelo económico, reconociendo y permitiendo a partir de los Lineamientos aumentar las facilidades a las cooperativas como forma de construcción socialista. Existe la necesidad objetiva de “desestatización” de la economía, ya que no todo puede ni debe ser propiedad del Estado. Elevar los niveles de eficiencia, disminuir los gastos del presupuesto del Estado, desarrollar el sentido de pertenencia, crear nuevas formas de empleo y fortalecer la base del modelo económico son algunos de los beneficios a los que puede contribuir el desarrollo del cooperativismo en Cuba.
La opción del cuentapropismo y las cooperativas (ideas alejadas del capitalismo como lo conocemos) viene acompañada de una fuerte carga impositiva –un desafío importante para una sociedad no familiarizada con los impuestos–. De esta manera, la reducción del empleo estatal y la existencia de nuevas formas productivas que aporten impuestos a las arcas del Estado, permite financiar (y mejorar) los servicios públicos y el pago a los profesionales de la salud y la educación, por ejemplo.
Porque –y los Lineamientos son lo suficientemente enfáticos en recalcarlo- los derechos obtenidos por la Revolución no se transan. La educación, la salud y previsión seguirán siendo un derecho básico y gratuito para todos y todas los cubanos.
El proceso de actualizar el modelo vía descentralización deberá ir de la mano con la apertura a inversiones extrajeras y relaciones económicas con Estados Unidos que, por beneficiosas que sean, no deben conducir a nuevas formas de dependencia externa que Cuba ya conoce bastante bien.

Francisco Parra

El VI Congreso del PCC, un punto de inflexión en Cuba




Cuando se refiere a los “cambios en Cuba” no debe hacerse solamente, en relación a los anuncios de diciembre pasado y la relación con Estados Unidos. Cuatro años atrás se realizó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba donde se construyeron cambios sustanciales para la sociedad cubana y sobre todo para la economía de la isla.

“La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”. Estas son las palabras con las que comienza el documento de “Lineamientos de la Política Económica y Social” que condensa el trabajo del pueblo cubano y sus representantes en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.
Este trabajo final –que servirá de organizador y dinamizador de la sociedad cubana– cuenta con 313 lineamientos, pero fue producto de tres etapas de trabajo: la discusión del proyecto de Lineamientos por el pueblo que se realizó entre diciembre 2010 y febrero 2011, incluyendo la discusión de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular realizada en diciembre de 2010; la segunda etapa se realizó del 8 al 10 de abril de 2011, en cada provincia por los delegados e invitados al VI Congreso; y por último, se realizó discusión en las Comisiones durante el VI Congreso el 17 y 18 de abril de 2011.
Esta construcción y debate entre el pueblo y sus delegados durante más de cuatro meses generó importantes cambios y aportes al resultado final, como explica el documento “Información sobre el resultado del Debate de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”: “Los 291 lineamientos iniciales se analizaron en 163 mil 79 reuniones, con 8 millones 913 mil 838 participantes; (…) Se realizaron 3 millones 19 mil 471 intervenciones, que se agruparon en 781 mil 644 opiniones. Más de 395 mil opiniones fueron aceptadas e incluidas en la reformulación de los Lineamientos; unas 210 mil correspondieron a acciones de la implementación; más de 65 mil fueron dudas”. En la segunda etapa, de “Discusión en las provincias (…) participaron 978 delegados y 216 invitados, organizados en cinco comisiones. (…) Las plenarias provinciales aprobaron presentar al Congreso 257 propuestas sobre 146 Lineamientos (57% del total de Lineamientos)”. Por último, “durante el VI Congreso. En las cinco Comisiones participaron 986 delegados y 97 invitados. Se modificaron 86 lineamientos, para un 28 % de los 311. Además se aprobaron dos lineamientos adicionales, lo que hace un nuevo total de 313 lineamientos.” La Presentación concluye explicando que “Esto ratifica que los Lineamientos de la Política Económica y Social son la expresión de la voluntad del pueblo, contenida en la política del Partido, el Estado y el Gobierno de la República de Cuba”.
El VI Congreso del Partido Comunista se erige como un punto de inflexión necesario en la isla. Tanto la situación nacional como internacional, enmarcadas en un contexto de crisis, exigían cambios en todos los ámbitos de la vida social, sobre todo en el económico. La trascendencia de este Congreso también se grafica en su fecha de realización: el comienzo del mismo se realizó el 16 de abril de 2011, al cumplirse el 50 aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, en 1961.
La Introducción a los “Lineamientos…” posee una fuerte carga de autocrítica: “En el orden interno, han estado presentes factores tales como: baja eficiencia, descapitalización de la base productiva y la infraestructura, envejecimiento y estancamiento en el crecimiento poblacional”.
Rolando Astarita es docente de economía en la UBA y en su blog hizo una larga presentación sobre la situación actual de la isla. Entrevistado por Marcha, explica que “el VI Congreso lo que plantea desde el punto de vista económico es que la productividad es muy baja. Esto es un problema fundamental. Aquí entran muchos factores, tanto de atraso tecnológico, objetivos, etc., como también de falta de compromiso de las fuerzas del trabajo con el sistema: Desatención, falta de disciplina, robo hormiga, corrupción generalizada. El VI Congreso plantea que esto es un problema central y toma medidas en el sentido de racionalizar, pero sin atacar el problema de fondo, que es el atraso tecnológico, la desafección de los trabajadores en relación a los medios de producción que ven como extraños, ajenos”.
Se sostienen algunas premisas fundamentales para dar pie a las innovaciones y renovaciones en el sistema económico y social: “El sistema económico que prevalecerá en nuestro país continuará basándose en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción, donde deberá regir el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”. La política económica en la nueva etapa se corresponderá con el principio de que sólo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución, y que en la actualización del modelo económico primará la planificación y no el mercado”, explica el documento de los “Lineamientos…”.
Se ratificó la planificación socialista como la principal vía para la dirección de la economía nacional, se alienta a la desestatización de algunos empleos, como también –y este es uno de los cambios fundamentales– la posibilidad creación de pequeñas cooperativas de servicios, contratación de empleados y la obtención de microcréditos. Otra definición fue la eliminación gradual de la libreta de abastecimiento y la mantención de los programas y políticas de gratuidad y universalización de la salud, la educación y la cultura.
En relación a las nuevas formas de gestión que fomenta el documento, Astarita considera que esto dará paso a una transición a una economía de mercado, fortaleciendo lo que llama “formas proto-capitalistas” que ya existen en la isla y afectando también la universalización de los servicios básicos e indispensables: “En la medida en que se empiezan a desarrollar relaciones capitalistas esto se erosiona también. Primero, la salud hoy no es la misma para todos. (…) Lo mismo podemos decir con la educación. No son las mismas las posibilidades de educación que tiene el hijo de un funcionario del partido que las que tiene alguien que vive en las afueras de La Habana, indocumentado y con muchos problemas de sobrevivencia. Y en la medida en que vayan entrando las relaciones capitalistas, esto se va desarticulando. Ya hoy por ejemplo hay toda una red de profesores particulares en Cuba. Subrayo, empieza a disolverse esto. Son fenómenos objetivos, no es una cuestión que sea planificada por alguien. En la medida en que empiece a haber diferenciaciones sociales crecientes, estas se hacen sentir al interior de todos los servicios. Ahora, puede ser que si Cuba vuelve al capitalismo su sistema de salud se parezca más a Suecia que a Estados Unidos, eso es posible, pero es en un mercado capitalista”.
Con el VII Congreso ya anunciado para abril de 2016 –exactamente a cinco años del VI–, en la clausura del V Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 15 de julio de 2015, Raúl Castro realizó un balance de “las principales tareas llevadas a cabo en interés de la actualización de nuestro modelo económico y social. Entre ellas se encuentra la elaboración de la conceptualización teórica del socialismo en Cuba y las líneas y sectores estratégicos que conformarán el programa de desarrollo económico y social hasta el 2030. Ambos documentos formarán parte de los temas que se analizarán en el próximo Congreso del Partido”.
Entre las principales evaluaciones, enumeró que “se continuó avanzando en la elevación del papel que corresponde desempeñar a la empresa estatal socialista como figura fundamental de la economía nacional”; “se han ejecutado diversas transformaciones en el proceso de planificación económica en consonancia con el perfeccionamiento del sistema empresarial”; “prosigue el avance en el cumplimiento del conjunto de medidas orientadas a la unificación monetaria”; “se mantiene en marcha el proceso experimental de creación de cooperativas no agropecuarias”; “a ello se une que poco más de medio millón de cubanos se desempeñan como trabajadores por cuenta propia en múltiples actividades, cifra que seguirá creciendo de manera paulatina, al trasladarse a esta forma de gestión un conjunto de establecimientos gastronómicos y de servicios a la población, preservando el Estado la propiedad de los inmuebles”.
Frente al diagnóstico con el que se iniciaba el VI Congreso en 2011, el anunció más importante refiere a que “se ha revertido la tendencia a la desaceleración de la economía cubana”. Esta situación se complementa con la férrea decisión política que expresa Raúl: “Continuaremos a nuestro ritmo el proceso de transformaciones en la sociedad cubana, que hemos decidido soberanamente con el apoyo mayoritario del pueblo, en aras de la construcción de un socialismo próspero y sostenible, garantía esencial de nuestra independencia”.
El escenario que se abre luego de este VI Congreso, las contradicciones y paradojas de los lineamientos referidos al cuentapropismo, las formas no estatales de gestión, las pequeñas cooperativas y trabajadores en relación de dependencia; sumado al descongelamiento de relaciones con Estados Unidos y a la luz del ya anunciado VII Congreso, serán los disparadores de la próxima entrega del Especial de la Actualidad de Cuba de Marcha Noticias.

Francisco Farina

Cuba: Socialismo en disputa




Se vienen nuevos tiempos en la isla: Los recientes acercamientos entre Cuba y EE. UU. no han dejado indiferentes a nadie, el presidente Raúl Castro anunció para abril próximo el VII Congreso del Partido Comunista Cubano y una nueva generación de jóvenes se alista para encabezar el gobierno.

“Los cambios tienen que ser económicos, pero no ideológicos. No se puede confiar en el imperialismo ni un tantito así”.
La frase refleja con una exactitud inusitada la realidad que hoy se vive en Cuba. No la dijo Fidel, Raúl ni nadie de la dirección del PC. La dijo Ramón, contador cubano e ingeniero de Baracoa, citado en la edición de julio de Le Monde Diplomatique.
Es esa mezcla entre esperanza y escepticismo lo que provocan los acercamientos entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama. La reapertura de las embajadas diplomáticas en ambos países el pasado 20 de julio es un paso más en la normalización de relaciones iniciada en diciembre pasado, que ha tenido hasta ahora el encuentro de ambos mandatarios en la VII Cumbre de las Américas y el retiro de Cuba de la arbitraria lista de países patrocinadores del terrorismo.
Para el 14 de agosto está anunciada la visita del secretario de Estado John Kerry a la isla, con la posibilidad aún abierta de la visita del propio Obama a la isla antes de que termine su mandato. Aunque, para Cuba, la normalización de relaciones solo estará completa con el levantamiento total del bloqueo económico, comercial y financiero y la devolución de la base naval de Guantánamo.
Y todo parece ir en esa dirección: pese a la oposición conservadora de los republicanos, el establishment estadounidense presiona activamente para que se levante el bloqueo y se abra un nuevo mercado para los capitales del país del norte. Encuestas estiman que un 60% de la población de EE. UU. está de acuerdo con levantar el bloqueo. Y las medidas administrativas ya tienen efectos. Tras las primeras conversaciones, Obama flexibilizó la política de prohibición de viajes de estadounidenses a la isla, lo que permitió un aumento de 54% de visitantes de dicho país a la isla solo entre enero y julio, según un estudio de la Facultad de Turismo de la Universidad de la Habana.
Se estima que si se liberan completamente los viajes a Cuba, la llegada de turistas estadounidenses sería en promedio 500 mil al año, lo que significaría frescos recursos para una economía estancada.

Apertura a mercados

Las empresas estadounidenses quieren invertir en Cuba. Y Cuba está abierta a la inversión de capitales extranjeros. Así lo viene demostrando desde hace un par de años con la creación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, creada para atraer la inversión extranjera con facilidades como la exención de pago de utilidades por 10 años, no pago de impuestos sobre ventas durante un año, importación de equipos y bienes sin pago de arancel.
En 2014 se aprobó la Ley de Inversiones Extranjeras que les entrega garantías como pago de 15% de impuesto a empresas que inviertan en Cuba y la autorización de llevar su propia mano de obra para desarrollar construcciones. Esta ley limita el capital internacional al 49%, dejando el 51% en exclusividad del Estado Cubano; algunas áreas consideradas fundamentales para el socialismo cubano están excluidas, como ser la educación y la salud, entre otras.
Estos cambios responden a los lineamientos del VI Congreso del Partido Comunista Cubano, que reconoció en 2012 que la economía pasaba por una profunda crisis de productividad y decidió dar paso a inversiones extranjeras y “considerar formas no estatales de gestión donde sea conveniente”.

VII Congreso del Partido

El socialismo en Cuba está en disputa. La burocratización y corrupción en aparatos del Estado es un problema reconocido en la isla. Sumados a una economía estancada, un sector privado en constante crecimiento y la entrada de capitales extranjeros, surgen dudas sobre el futuro del socialismo cubano. La oposición ya se hace sentir y demanda la disolución del Partido Comunista y la adopción de una economía de mercado y garantía de la propiedad privada.
El VI Congreso ratificó que temas como la educación, la salud y la previsión no pasarán a manos privadas, pero también marcó la definición de abrirse al mercado mundial. Una economía necesariamente dependiente por las características de la isla y por las condiciones que provoca el bloqueo, obliga a pensar las estrategias para sostener el sistema socialista en Cuba. El escenario actual se enmarca en la complejidad de la Revolución Bolivariana en una situación de estancamiento y de crisis interna, donde Cuba no puede apoyarse como hace unos años.
Raúl Castro anunció hace unas semanas la realización del VII Congreso del Partido para abril próximo, tal vez el más importante en los más de 50 años de revolución socialista. En la ocasión se hará un balance de lo que fue el documento de Lineamientos de la Política Económica y Social del último Congreso.
La cita de abril será fundamental para ratificar los principios socialistas que ha levantado Cuba todo este tiempo. Y también lo será para el futuro: en 2012 Raúl Castro anunció un máximo de dos períodos de cinco años para detentar cargos en la isla. Lo que significa que en 2018 habrá una sucesión en el poder de toda una generación nacida después de la revolución que viene a reemplazar a los líderes salientes, que la mayoría supera los 80 años.
Será esta nueva generación la que liderará un Congreso que deberá armonizar la nueva realidad económica del país con la continuidad del socialismo y la revolución. Nombres como los del vicepresidente Miguel Díaz Canel, el canciller Bruno Rodríguez, el ministro de Economía Marino Murillo y los hijos del actual mandatario, Alejandro y Mariela Castro, parecen ser los llamados a liderar una nueva época de la isla.

Francisco Parra

jueves, 20 de agosto de 2015

Las 10 verdades del New York Times sobre las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba




El más prestigioso diario del mundo lanza un llamado al Congreso estadounidense para que ponga término al estado de sitio que asfixia al pueblo cubano. [1]

1. La administración Kennedy impuso sanciones económicas totales en 1962 con el objetivo de derrocar al Gobierno revolucionario de Fidel Castro. Esta política hostil, que los distintos gobiernos estadounidenses han reforzado, salvo algunas excepciones, es un fracaso total.

2. Una gran mayoría de los ciudadanos y la inmensa mayoría de los cubanos desean un levantamiento de las sanciones económicas anacrónicas, crueles e ineficientes. “Un número creciente de parlamentarios de ambos partidos han emprendido pasos alentadores en ese sentido estos últimos tiempos”, con la introducción de diferentes proyectos de ley destinados a poner término al estado de sitio económico.

3. Los ciudadanos estadounidenses pueden visitar cualquier país del mundo, incluso China, Vietnam y Corea del Norte, pero no están autorizados a viajar a Cuba como turistas ordinarios.

4. “El embargo […] ha hecho daño al pueblo cubano”.

5. “El embargo perjudica de modo sustancial a las empresas estadounidenses. Los capitales extranjeros invierten en Cuba para conseguir cuotas de mercado, dejando lo menos posible para las empresas estadounidenses cuando se levanten las sanciones”.

6. Sin un cambio rápido de la política exterior hacia Cuba y la eliminación de las sanciones, los intereses estadounidenses se verán inevitablemente afectados. “Lo que va a pasar es que cuando los americanos estén autorizados a viajar a Cuba, se hospedarán en hoteles españoles, comerán comida alemana y usarán ordenadores chinos”.

7. Durante años los legisladores de origen cubano “han controlado la política hacia Cuba” y “han favorecido el embargo”. Los políticos estadounidenses han seguido esa vía temiendo perder al electorado cubanoamericano.

8. Los tiempos han cambiado. Según un sondeo del 21 de julio de 2015, el 72% de los estadounidenses es favorable a un levantamiento de las sanciones económicas. “El 55% de los republicanos apoya el fin del embargo”.

9. Pronunciarse ahora a favor del mantenimiento de las sanciones contra Cuba, como es el caso de Marco Rubio y Jeb Bush, dos de los candidatos republicanos a las elecciones presidenciales de 2016, es un hándicap. Entre los cubanoamericanos, el 40% declara que brindaría su apoyo a un candidato que siguiera la política de acercamiento con La Habana que ha emprendido Barack Obama. Sólo el 26% afirma que no votaría a favor de semejante política. Entre la comunidad latina de Estados Unidos, el 34% está a favor del diálogo con Cuba y sólo el 14% ha expresado su desacuerdo al respecto.

10. Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia en 2016, ha entendido muy bien este cambio de época y ha lanzado un llamado para levantar las sanciones económicas contra Cuba durante un discurso en Miami, bastión de la comunidad cubana, en julio de 2015.

Salim Lamrani
Al Mayadeen

Nota:

[1] The New York Times , «Growing Momentum to Repeal Cuban Embargo», 3 de Agosto de 2015. http://www.nytimes.com/2015/08/03/opinion/growing-momentum-to-repeal-cuban-embargo.html?_r=0 (sitio consultado el 7 de agosto de 2015).

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, New York, Monthly Review Press, 2014, con un prólogo de Eduardo Galeano. http://monthlyreview.org/books/pb4710/ Contacto: [email protected] ; [email protected] Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel