domingo, 13 de octubre de 2019

Ecuador: lucha de clases y crisis política en el cinturón del continente




Las imágenes impactan. Del otro lado de la pantalla las barricadas arden. Los hechos ocurren a miles de kilómetros. Y, sin embargo, suceden muy cerca de la Argentina.

Desde hace más de diez días, Ecuador se sacude por una potente movilización social. En las calles confluyen indígenas, trabajadores, mujeres, jóvenes y el pueblo en su conjunto. Enfrentan la represión policial, hacen arder vehículos, atacan los símbolos del poder. Evocando aquellos primeros años del siglo XXI, elevan la temperatura de este subcontinente que es América Latina.

Continuidad, cambio, ajuste

Lenín Moreno llegó a la presidencia ecuatoriana en abril de 2017. De la mano del propio Rafael Correa, su elección fue presentada como una batalla épica por todo el progresismo latinoamericano. En aquel entonces, en un efusivo saludo, Cristina Kirchner expuso el resultado electoral como un triunfo “para el Ecuador y para toda la Patria Grande”.
Presentado como “continuidad con cambios” de la Revolución Ciudadana de Correa -cuya vicepresidencia ocupó entre 2007 y 2013-, Moreno expresó un giro a derecha para pactar con los sectores conservadores y neoliberales, buscando adaptarse a las nuevas condiciones económicas internacionales.
El derrotero que siguió da una idea de la posible dinámica que hubiera tenido lugar en una Argentina gobernada por Daniel Scioli. A solo dos meses de haber asumido, detonó la alianza gobernante destituyendo al vicepresidente Jorge Glas, cercano a Correa. La medida, tomada en el marco de un discurso anticorrupción, fue aplaudida por el gran capital.
Dentro del progresismo que lo había empujado al poder se ganó el mote de “traidor”, epíteto que se usa con demasiada frecuencia y se olvida con otra aún mayor.

Shock de neoliberalismo

El pasado 1.° de octubre, en el marco de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, el gobierno de Lenín Moreno encaró un brutal ataque contra las grandes mayorías populares.
Por medio del Decreto 883 estableció el fin de los subsidios a los combustibles. En un país signado por la dolarización de la economía, la medida supone un durísimo ataque a las condiciones de vida de amplias capas de la población, golpeando de lleno sobre el precio del transporte y empujando el aumento de todos los productos básicos. Los transportistas y amplias capas de los campesinos están entre los principales afectados.
Sin embargo, los empresarios del transporte –que son quienes encendieron la mecha de las protestas el 1.° de octubre– levantaron el paro sectorial a los pocos días, tras negociar un aumento del pasaje, que pasará de 25 a 35 centavos de dólar. Desde ese momento el protagonismo de las protestas quedó centralmente en manos del movimiento indígena, agrupado en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).
A esa inyección de neoliberalismo puro se suma un paquete de medidas destinadas a profundizar un ajuste al servicio del gran capital. Allí hay que contabilizar un combo que incluye reforma tributaria y laboral.
En el marco de la primera, como señala Alejandro Olmos en una entrevista publicada en este suplemento, el gobierno condona alrededor de U$D 3.000 millones de deuda a petroleras, telefónicas, grandes exportadores e importadores. “Están condonando a los grandes grupos que manejan la economía del país”, señala el investigador. La magnitud de la cifra se hace evidente cuando se compara con el préstamo que el país negocia con el FMI: U$D 4.200 millones.
La reforma laboral supone medidas tan reaccionarias como reducir un 20 % el salario para todos los nuevos trabajadores, habilitar por un año la contratación a plazo fijo y achicar el período vacacional de los empleados públicos a la mitad. Propone, además, nuevos avances en materia de flexibilización de las condiciones de trabajo para el conjunto de los asalariados. Además, por medio de la reforma tributaria se les quitará un día de sueldo por mes a todos los empleados estatales.
Las medidas empujaron a la calle a cientos de miles de manifestantes. Las organizaciones sindicales que agrupan a sectores de la clase trabajadora y del campesinado se movilizaron masivamente, enfrentándose con las fuerzas represivas. Aunque la rebelión cuenta con la participación del conjunto de las masas, el protagonismo político y mediático ha caído sobre la Conaie.
La creciente radicalización se expresa también en el cuestionamiento a las instituciones del poder estatal. En localidades del interior del país, esto empujó a la toma de control en algunos territorios por parte del movimiento indígena, destituyendo a las autoridades y arrestando, incluso, a efectivos de las fuerzas represivas.
Sin embargo, esa dinámica choca con los límites impuestos por la cúpula de las organizaciones sindicales. Aunque en cada barricada se reclama la inmediata renuncia de Lenín Moreno, las conducciones de la Conaie, el FUT (Frente Unitario de Trabajadores) y del movimiento estudiantil vienen limitando las demandas al retiro del Decreto 883 y a la renuncia de los ministros de Defensa y de Gobierno. Además, plantean vagamente que se tiene que ir el FMI. En esa perspectiva, este sábado anunciaron que podrían sentarse a negociar con el gobierno una posible “revisión” del decreto.
¿El argumento? No hacerle el juego al ex presidente Rafael Correa. La realidad es, sin embargo, bastante distinta. El hombre que gobernó los destinos de Ecuador por una década solo pide la renuncia de Moreno. Correa exige adelantar elecciones en pos de desviar el levantamiento en curso hacia una salida electoral, que permita oxigenar al régimen para volver a la carga con más ajuste.
Hoy es imposible expulsar al FMI sin plantear la caída de Moreno, tal como se niega a levantar la Conaie. Eso tampoco puede ocurrir desviando el levantamiento hacia una salida electoral, como sostiene Correa. Ese fue el camino bajo el que se terminaron encauzando las rebeliones populares previas, que llevaron a la salida de Bucaram (1997), Mahuad (2000) y de Lucio Gutiérrez (2005). De hecho, el ascenso del mismo Correa fue producto del desvío de todo aquel proceso, cuando asumió en 2007.
La única forma de acabar con los planes del FMI es derrotando efectivamente a Moreno e imponiendo una salida independiente de los trabajadores, indígenas y el pueblo pobre. Cualquier otra perspectiva dará sobrevida al gobierno actual o allanará una vuelta de Correa. Para avanzar en ese camino es necesario comenzar por unificar a los sectores en lucha, superando a las direcciones burocráticas, para imponer mediante una huelga general política, y sobre las ruinas del actual régimen, una Asamblea Constituyente libre y soberana, que se proponga abordar todos los grandes problemas del país.
La lucha por una asamblea de estas características, sostenida y defendida por la movilización organizada de las masas, puede permitir que el movimiento avance en la convicción de que solo un gobierno de los trabajadores, el pueblo pobre y las naciones indígena-campesinas podrá establecer una salida definitiva a los males que aquejan al pueblo ecuatoriano.

Dependencia enraizada

El politólogo argentino Andrés Malamud sentenció alguna vez que “después de tanto debate sobre progresismo y populismo, los padres de la voluntad política resultaron ser la soja y el petróleo. Pero la madre es China” [1].
Ecuador, como el conjunto de América Latina, sufre las consecuencias de un enorme atraso económico y del lugar subordinado que ocupa en la división mundial del trabajo. Con una estructura notoriamente primarizada, el balance de su economía depende de las exportaciones de petróleo crudo, minerales, plátanos y bananos, camarones y flores naturales, entre otros productos [2].
Ese atraso y dependencia tiene su expresión más cruda en la dolarización de la economía, adoptada en enero del año 2000, bajo la gestión de Mahuad. La medida, sostenida a lo largo de dos décadas por todos los gobiernos, implica una restricción severa de la soberanía nacional, al tiempo que impone enormes tensiones estructurales.
Durante la década en la que Correa dirigió los destinos de Ecuador esta estructura se sostuvo. El breve período transcurrido entre 2007 y 2010 constituyó una suerte de “momento dorado” de su gestión. Fueron años signados por el llamado a una Asamblea Constituyente y por la auditoría y renegociación de la deuda externa.
Sin embargo, acompañando el destino de sus pares progresistas de América Latina, el momento de un giro hacia el ajuste llegó pronto. La vuelta al endeudamiento externo se combinó con medidas destinadas a favorecer el negocio petrolero y la minería. El extractivismo se ratificó como política de Estado y se convirtió en uno de los puntos de ruptura entre el correísmo y las direcciones indígenas.
En esa dinámica, el entonces presidente se abalanzó, tijera en mano, sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora. Lo hizo limitando el derecho a la sindicalización, flexibilizando las condiciones laborales y, particularmente, atacando a los empleados públicos, lo que incluyó miles de despidos [3]. El período correísta estuvo muy lejos de revertir la herencia de precarización construida en el país durante los años ’90.
Aquel ciclo tampoco cuestionó la concentración de la tierra. Un estudio publicado por la Secretaria Nacional de Planificación (Senplades) a fines de 2014 señalaba que “en el país aún existe un modelo de desarrollo agropecuario excluyente para el campesinado y acaparador de la tierra cultivable; la pequeña y mediana agricultura representan el 84,5% de las UPAs [Unidades Productivas Agropecuarias, NdR] y controlan el 20% de la superficie de tierra, mientras que la agricultura empresarial representa el 15% de las UPAs y concentra el 80% del suelo cultivable” [4].
Mirada de conjunto, la llamada Revolución Ciudadana perpetuó los problemas estructurales que hacen al atraso de Ecuador. Al mismo tiempo sostuvo y profundizó la extendida precariedad laboral de la clase obrera.
El último período de Correa estuvo signado por el enfrentamiento con sectores del movimiento obrero y el campesinado, como resultado de sus políticas de ajuste. Salvando una multiplicidad de diferencias, el correísmo operó como el PT en Brasil en el segundo mandato de Dilma Rousseff, o como el kirchnerismo en la Argentina de 2012-2015. Esa dinámica fortaleció a las fracciones políticas orgánicamente ligadas al gran capital y al imperialismo, abriendo el camino para que alcanzaran el poder.
La elección del “mal menor” volvió a ser, una vez más, el camino directo hacia males mayores. La izquierda reformista latinoamericana le abrió la puerta a la derecha de los Bolsonaro, Macri y Lenín Moreno.
Recordemos que Michel Temer, artífice del golpe contra Rousseff, era su vicepresidente y parte de la coalición del gobierno del PT. En Argentina, Scioli fue el candidato propuesto por el kirchnerismo para cumplir el papel del Moreno local. Durante estos años dejó claro su aval a múltiples medidas de ajuste implementadas por Macri. Lejos estuvo de ser el único político peronista en hacerlo.

Los límites al ajuste

Lenin Moreno se estrelló contra dos elementos que recorrieron, en mayor o menor medida, a todos los proyectos de la llamada “nueva derecha” regional. En primer lugar la crisis –que va mucho más allá de Ecuador– de la hegemonía neoliberal y de la llamada “globalización”. A eso hay sumar una situación económica gravosa, con tendencias hacia una recesión global, cruzada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que afecta tanto al financiamiento como las exportaciones de los países dependientes de la región.
En segundo lugar, y con diferencias según el país, debieron lidiar con la relación de fuerzas continental y un movimiento de masas que no ha recibido derrotas significativas. Una relación de fuerzas que ha impedido a la derecha imponer fácilmente el conjunto sus planes de ajuste. La inestabilidad política de esos “experimentos” –como llamó el periodista Carlos Pagni a Cambiemos– debe buscarse también en esa resistencia.
La dura derrota electoral sufrida por Macri en agosto pasado, las tensiones que recorren al gobierno de Bolsonaro en su primer año o la imposibilidad de imponer la salida golpista en Venezuela, son solo algunas de las evidencias de esos límites políticos y sociales más profundos. En esa inestabilidad –ligada a la relación de fuerzas más general– hay que contabilizar también la caída del gobernador puertorriqueño Ricardo Rosselló por la movilización de masas –ocurrida en agosto pasado–; la crisis que asola por estas horas a Perú; o las violentas movilizaciones callejeras en Haití que también tienen un trasfondo de ajuste y miseria como consecuencia de los planes del FMI.
La respuesta en las calles al ajuste de Lenín Moreno viene a ratificar que en la situación latinoamericana lo único estable es la inestabilidad.

Los contornos de la Patria Grande

En la presentación de un libro publicado recientemente, Massimo Modonesi sostiene que “la América Latina de inicio del siglo XXI fue caracterizada por la irrupción un antineoliberalismo desde abajo que derivó en proyecto progresista implementado desde arriba, que se proclamó posneoliberal, fue cuestionado por sus rasgos populistas y terminó siendo acorralado por una combinación de protestas surgidas a su izquierda y por la reacción restauradora de las derechas neoliberales de matriz oligárquica” [5].
A trazo grueso se puede suscribir la afirmación. Lejos del relato progresista construido por años, el ciclo neoliberal fue cuestionado en las calles por la movilización popular. En esa tarea, el pueblo ecuatoriano supo ser vanguardia derribando a tres presidentes. En el historial de aquel período hay que incluir las caídas revolucionarias de Fernando De la Rúa en Argentina (diciembre de 2001), Gonzalo Sánchez de Lozada (2003) y Carlos Mesa (2005), ambos en Bolivia.
Los gobiernos posneoliberales se limitaron a tomar el guante de la relación de fuerzas dejadas por aquellas rebeliones y administrar sus Estados en el contexto de un ciclo mundial más que favorable para las commodities. Lejos de revertir el atraso latinoamericano, los voceros de la “Patria Grande” profundizaron la primarización de las economías y la dependencia del mercado mundial. A pesar de los discursos pomposos, los limitados procesos distributivos se dieron en el marco de un sagrado respeto al poder del gran capital local e imperialista.
Como a inicios de siglo, el fuego que arde en las barricadas de Quito ilumina el continente. La lucha de clases, eterno motor de la historia, se vuelve a encender. Los elencos gobernantes de cada nación pueden tomar nota: los ejemplos recientes indican que, cuando ya no hay lugar para concesiones y se pretenden aplicar los planes de ajuste del FMI sin anestesia, la resistencia en las calles se hace presente.
Cuatro mil kilómetros al sur, cabe preguntarse si Alberto Fernández no debería mirarse en el espejo de Lenín Moreno. Las vagas promesas del candidato presidencial peronista de “encender la economía” y “volver a levantar al país” chocan con los determinantes que imponen al país la tutela del FMI y el masivo endeudamiento. La publicidad de la “dura negociación” culminó hace semanas. Por estas horas se propone una salida “a la uruguaya” que implica pagar hasta el último centavo del último dólar. Los grandes especuladores miran, sonríen y empiezan a aplaudir.
Yendo un paso más allá en el mismo camino, hace pocos días Sergio Massa se allanó al discurso imperialista en Washington, señalando que en Venezuela “hay una dictadura”. La declaración tenía lugar mientras el gobierno de Lenín Moreno acusabar falsamente a Nicolás Maduro de estar detrás de las movilizaciones.
Los levantamientos populares que marcaron el inicio del siglo tuvieron un límite. Diluida en la marea popular, la clase trabajadora no pudo imponer su impronta y un programa propio que diera salida a la crisis poniendo en jaque el poder capitalista. Kirchnerismo, correísmo, chavismo o lulismo fueron algunos de los resultantes de esa impotencia. Reconstruyendo la institucionalidad capitalista y pasivizando la movilización de masas, los gobiernos posneoliberales se convirtieron en un largo rodeo para que la derecha volviera a ocupar el centro político y el poder.
Un destino independiente para América Latina está ligado, indefectiblemente, a que la clase trabajadora construya sus propias organizaciones independientes, y levantando un programa anticapitalista, antiimperialista y socialista, logre agrupar a los pobres de la ciudad y del campo, a los pueblos originarios y al conjunto de los oprimidos y oprimidas del continente, en la perspectiva de la conquista revolucionaria del poder.

Juan Andrés Gallardo
Eduardo Castilla

Notas

[1] Por qué retrocede la izquierda, Capital Intelectual, p. 55.
[2] Evidenciando el peso de las exportaciones petroleras, un informe del Ministerio De Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca señala que “al mes de diciembre de 2018, la balanza comercial total registró un déficit de USD 264 millones. La balanza no petrolera mostró un déficit de USD 4.751 millones”. En el mismo informe se indica que el 77 % de los productos exportados son bienes primarios.
[3] "Según Cano y Buitrón (2012), en el periodo que va del 2008 al 2011, en el sector público hay 68 instituciones públicas que han separado a 12.077 trabajadores por distintas razones: jubilación 321; retiros obligatorios por más de 70 años 653, supresión de partidas 3.999; terminación laboral 1.375; sumarios administrativos 0; vistos buenos 580; despidos
intempestivos 4.512; y destituidos 637". Citado en Situación, estrategia y contexto de los sindicatos en el Ecuador, en http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20150407122930/VFSindicatosEcuador.pdf.
[4] Citado en problemáticas de la tierra en el Ecuador, Esteban Daza Cevallos, en https://lalineadefuego.info/2015/06/23/problematicas-de-la-tierra-en-el-ecuador-por-esteban-daza-cevallos/.
[5] Los gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI. Ensayos de interpretación histórica, UNAM, p. 9.

sábado, 12 de octubre de 2019

También Camilo y Che hicieron el histórico cruce ‘de Júcaro a Morón’




Las rutas y el empuje de las columnas de Che y Camilo se llamaron de conjunto Invasión, en honor a las acciones comandadas por el Generalísimo Máximo Gómez y el Lugarteniente General Antonio Maceo en la Guerra del 95.
Después de una amplia y cuidadosa labor política desarrollada por el Che y Camilo, se sentaron las bases para la creación del Frente de Las Villas

Dos días de diferencia marcaron la llegada, a principios de octubre de 1958, de las columnas guerrilleras Números dos, Antonio Maceo; y ocho, Ciro Redondo, lideradas por los Comandantes del Ejército Rebelde Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, respectivamente, a la provincia central de Las Villas, en su indetenible misión de expandir la guerra revolucionaria de Oriente a Occidente.
Un suceso repleto de patriótico simbolismo había ocurrido en jornadas precedentes, concretamente el 30 de septiembre. Se trataba del paso de ambos destacamentos de combate por el territorio donde radicó la célebre trocha militar colonial de Júcaro a Morón.
Con ese nombre era conocido en la historia cubana el poderoso sistema militar de fortificaciones y unidades de soldados, construido por los españoles de 1871 a 1897 con el fin de impedir de manera objetiva la propagación de las luchas de los libertadores. Pero fracasaron.
Fue un emporio formidable, de 68 kms de extensión. Solo sobreviven hoy algunos vestigios, pertenecientes con justicia a la historia de la nación. Ciego de Avila y Morón son ciudades actuales que estuvieron vinculadas a su acción perimetral, así como el legendario Baraguá, donde Antonio Maceo hizo la histórica Protesta contraria al fin de la primera campaña.
Fidel Castro, desde la Sierra Maestra, había pensado en el enorme valor moral, además de táctico, de la ofensiva rebelde. El propio Che Guevara se lo refirió entonces a Camilo en nota enviada desde mayo: “Te aviso que tenemos, con el mandamás, un proyecto bonito mediante el cual plantarás la maceica bandera en Pinar y yo laburaré [sic] de Máximo [Gómez], como corresponde”.
Las rutas y el empuje de las columnas se llamaron de conjunto Invasión, en honor a las acciones comandadas por el Generalísimo Máximo Gómez y el Lugarteniente General Antonio Maceo en la Guerra del 95.
Y realmente, como lo hicieron los jefes mambises en otras condiciones, cruzaron la franja donde estuvo la Trocha de Júcaro a Morón, en la extensa llanura camagüeyana, una demarcación que hay que mirar de sur a norte, desde el poblado de Júcaro al septentrional Morón, colindante hoy con la actual provincia de Sancti Spíritus, antes perteneciente a la citada Las Villas.
Al llegar a ese punto y arribar a los dominios villaclareños, Camilo, Che y sus hombres habían pasado empero por su propia Trocha, riesgosa y llena de peligros, para lo cual vencieron terribles obstáculos como el hambre lacerante y la desorientación.
Eso lo sufrieron durante su tránsito completo por el Camagüey, cuyo territorio se volvió extremadamente inhóspito para ellos, por los caminos que se vieron obligados a tomar.
Por esos extensos llanos hicieron durante un mes un recorrido calificado de infernal por algunos combatientes, casi hundidos en pantanos y marismas, lugares desolados e inhabitados, hambreados hasta casi el dolor, perseguidos por soldados y la aviación de la tiranía y la falta de prácticos e información de dónde estaban.
Se movían en la noche y descansaban de día, con el cuidado de no acercarse a los poblados, a fin de no propiciar combates directos con el ejército. Salieron lo mejor posible de los encuentros sostenidos, con muy pocas bajas. El imperativo nacido sobre la marcha era llegar a Las Villas para poder obtener mejores resultados. El curso ulterior de la guerra les dio la razón.
Aunque iban por separado y con pocos días de camino de diferencia ambas columnas fueron emboscadas por el enemigo en la zona nombrada La Federal, poco después de llegar a suelo camagüeyano.
El Che continuó por Laguna Baja, luego a Faldiguera del Diablo, Sumacará, San Miguel del Junco, Jiquí Castrado, —nuevamente se produce un encuentro con el ejército de la tiranía de Fulgencio Batista en el lugar conocido como Cuatro Compañeros—, para proseguir marcha hasta el marabuzal de San Antonio y luego a la finca La República.
De modo que, una vez atravesado el tramo donde estuviera la afamada trocha colonial, los rebeldes igualmente habían vencido con gloria, la misión dada por el Jefe de la Revolución en la última campaña revolucionaria, vinculada en su esencia con todo el accionar revolucionario de los cubanos.
Ya en Las Villas, otras condiciones de lucha y combate los esperaban y ambos pudieron reorganizar, aumentar y hacer más efectivas sus fuerzas. Camilo se consagró definitivamente como Señor de la Vanguardia y pasó a la historia también como el Héroe de Yaguajay. El Che dirigió la famosa batalla de Santa Clara, tan decisiva en el curso final de la guerra y la obtención de la victoria.

Martha Gómez Ferrals/ Especial de ACN

Fidel en Yemen: ecos del internacionalismo cubano




El espíritu revolucionario se engrandece al apoyar una causa libertaria. Fidel predicó con el ejemplo al darse en su solidaridad mundial. Testimonios de un oficial cubano de las FAR lo reafirman.

Una “onda expansiva” de calor llenó su pecho, y no pudo menos que buscar una similitud entre lo que sentía y su profesión. Así de intenso imagino debe haber sido su compromiso con el deber: Pablo Edelio Valdés Pérez, hoy Teniente Coronel (R) jamás olvidará las horas en que le tocó custodiar al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz en una parte de su trayecto por Oriente Medio.
Tampoco le dejará de contar a su nieta, una y otra vez, la gratitud expresada a él por ese hombre inmenso que es Fidel, en el aeropuerto de Adén, Yemen, en marzo de 1977. Pero no se trató de un gesto protocolar ni de ringo rango, simplemente fue un apretón de manos de un internacionalista a otro. Más que el reconocimiento al mérito personal, que lo hubo, Fidel, al saludar al oficial, le pidió que les transmitiera su agradecimiento a todos los militares cubanos por el apoyo a su misión en Etiopía y Yemen.
Episodio este prácticamente desconocido por nuestro pueblo dada la humildad con que siempre Cuba ha llevado a cabo su solidaridad para con el mundo: en silencio y sin pedir nada a cambio.
Sin embargo, consciente de la importancia de que las nuevas generaciones conozcan más sobre nuestra Historia, incluso la de etapas relativamente recientes, Pablo Edelio Valdés Pérez ha escrito un libro testimonial titulado Secretos de un soldado, en proceso de edición y publicación por la Casa Editora del Minfar, Verde Olivo, y aprobado por la Comisión de Historia de las FAR.
Aquí se hace un recorrido por algunos de los episodios vitales de resistencia de este cubano, que bien pueden ser los de millones en la Isla pero que en la voz del oficial adquieren su singularidad, desde su experiencia: como soldado raso, como tanquista, como oficial y miembro de las comisiones constructoras del Partido en las FAR en el batallón de la Frontera, y también como internacionalista.
Bohemia supo de la eventual entrega editorial y contactó a este ser sencillo, hijo de obrero agrícola y ama de casa, quien, en su natal Zulueta, en la antigua provincia de Las Villas abrió los ojos a la sufrida realidad cubana en abril de 1940. Ese tránsito hasta la temprana juventud estuvo caracterizado por una toma de conciencia política, la cual alcanzaría su esplendor a partir del 1 de enero de 1959.
La Revolución y Fidel lo convirtieron en un hombre pleno y digno. Pero nunca pudo imaginar que algún día estaría tan cerca del número Uno de Cuba.
Pablo Edelio ha acumulado varios méritos entre los que se destaca la Medalla Lealtad de Primer Grado otorgada por el Consejo de Estado de la República Democrática Popular de Yemen del Sur por su magnánima entrega solidaria.
Al explicarnos sobre qué va su obra en el capítulo dedicado a la visita de Fidel a esa nación árabe en marzo de 1977 señala que “(…) una noticia impactó a todos los compañeros que nos encontrábamos cumpliendo nuestra misión internacionalista en la entonces República Popular Democrática de Yemen: El Comandante en Jefe Fidel Castro partió hacia la República de Libia en visita oficial.
Aunque nadie conocía cuál sería el recorrido ulterior de Fidel, algunos miembros de nuestra misión militar presagiaron que no sería descabellada, bajo las diversas circunstancias geopolíticas existentes en aquellos momentos, la posibilidad de una estancia del Comandante al país donde nos encontrábamos, si se tenía en cuenta la profunda estima mostrada hacia Cuba por el gobierno yemenita y la Organización Política Frente Nacional Unido-, (OPFNU), encabezada por Abdul Fatah Ismail”.
Esa convicción de los internacionalistas cubanos se hizo firme y palpable cuando “(…) el primer miércoles de la segunda decena de marzo se anunció el inminente arribo del Comandante en Jefe a Adén, la capital yemenita, donde el ambiente era festivo a juzgar por el entusiasmo reinante de la población, así como por el engalanamiento de las principales calles de esa ciudad. Al siguiente día, jueves 10, el avión IL-18 que transportaba a Fidel se posó en la losa del aeródromo citadino, donde se desató la apoteosis popular y la de todos los cubanos asistentes al recibimiento”.
El autor de Secretos de un soldado relata que Fidel sostuvo conversaciones oficiales con las autoridades del país, así como un encuentro con los artífices de la colaboración civil y militar. Y entonces sobreviene lo que tanto ha significado para el orgullo patrio de este Teniente Coronel: se le planteó una tarea que “(…) solo el jefe de la Misión Militar Cubana coronel Gerardo Cabrales Lara, dominaba en su contenido. Ir a Addis Abeba, capital de Etiopía, un grupo de los oficiales y reservistas que prestábamos servicio de asesoría en Yemen del Sur para reforzar la seguridad del Comandante en Jefe durante su visita a ese país”.
Con la modestia que lo retrata Pablo Edelio le insistió a esta reportera para que dejara asentado que su participación fue coyuntural porque coincidió con las vacaciones en la Isla del jefe de estado mayor de la Misión Militar, el mayor Ernesto Ferrior Martí.
Pero, lo que pudo haber sido fruto de la casualidad se instaló en su psiquis con un total acatamiento, con los cinco sentidos bien alerta, que nos habla todavía en este 2019 de la alta preparación de nuestro ejército y de la incondicionalidad de sus hombres a la Revolución y a sus líderes.
Pablo evoca aquellos instantes y el gran impacto dejado en ellos. “(…) actividad incesante en el patio interior de la Misión Militar Cubana, ubicada en el recodo de una ladera costera del barrio de Tawahe, donde tanto los oficiales como los soldados transportaban, descargaban y contaban proyectiles y fusiles empacados en huacales, que eran revisados y vueltos a empacar.
El Jefe de la Misión Militar estuvo al frente de dicha tarea todo el tiempo, hasta que alrededor de las 18:00 horas ordenó reunir a todo el personal en el vestíbulo de la edificación para dar a conocer los nombres de los veinte compañeros que presumiblemente marcharían a una operación combativa en la fecha siguiente. Allí, tanto los oficiales curtidos en combates y maniobras precedentes, como los novicios que tomaban un AKM en sus manos por vez primera, juraron ser consecuentes y cumplidores del deber hasta el fin (…)”.
Antes de partir hacia el objetivo encomendado, todos fueron invitados a la recepción que el gobierno de la nación amiga le brindaba al Comandante: “(…) Fidel, tal y como era su costumbre, estaba atento a todo, y, en un aparte mientras todos nos preparábamos para una foto colectiva, inquirió sobre la selección de los 20 hombres acompañantes en el viaje (…)”. A esas alturas casi nadie, salvo los imprescindibles, conocían el destino asignado.

El Imperialismo quiere el neocolonialismo en África

Tomando como referencia testimonios del reservista Rogelio Letusé, el teniente coronel nos cuenta en su libro que “(…) al cruzar por encima del Mar Rojo y observar el relieve de mesetas y altiplanos sin mucha vegetación se coligió que volábamos hacia Etiopía. Al arribar al aeropuerto de Bore, en Addis Ababa, el primero en descender fue el jefe y fuimos así bajando hasta completar el número de veinte.
Lo más llamativo resultó la rapidez con que tuvimos que partir del aeródromo, porque en todo momento, pero sin poder determinar la procedencia, se escuchaba claramente un incesante tableteo de ametralladoras en las cercanías de la instalación. Después supimos que dichos tiroteos respondían a una ofensiva del ejército etíope contra grupos armados que habían fraguado un intento de golpe de estado para derrocar a Mengistu Haile Mariam, dos o tres semanas previas a nuestra llegada allí (…)”.
El testimoniante aclara un aspecto esencial: Fidel no se quedó en Etiopia ese día, el 12 de marzo, sino que siguió hacia Somalia, donde manteníamos una cooperación civil y militar desde hacía algunos años atrás.
Se concreta de esta manera el conocido encuentro de Fidel con miles de africanos, reunidos en el estadio de Mogadiscio, la capital somalí. Allí estuvo acompañado por el presidente Mohamed Siad Barre, quien hasta esa fecha se mantenía fiel a la integración del continente africano en sus luchas por la liberación total, aunque ya con declaraciones públicas sobre su enemistad con Etiopía (hubo después una guerra entre los dos estados por Eritrea).
Como era habitual en Fidel, anticipó los peligros antes de que muchos fueran conscientes de su fatalidad. En su discurso a los presentes expresó: “El imperialismo quiere destruir la revolución en esta área del mundo. El imperialismo quiere destruir la revolución palestina, quiere destruir la revolución en el Yemen Democrático, quiere destruir la revolución libia, quiere destruir la revolución etíope, quiere aislar al heroico pueblo de Argelia. El imperialismo quiere subvertir el orden y agredir a la revolución angolana, el imperialismo pretende establecer un régimen neocolonialista en Zimbabwe, mantener el dominio de los monopolios y de los racistas sudafricanos en Namibia”.
“El imperialismo trabaja para preservar indefinidamente el odioso régimen racista en África del Sur. El imperialismo organiza agresiones contra el pueblo de Mozambique. El imperialismo maniobra para establecer el neocolonialismo en Djibouti y mantener bases militares contra los intereses de los pueblos de Yemen, Etiopía y Somalia. “(…) El imperialismo no quiere socialismo en África. El imperialismo quiere el neocolonialismo en África. Contra esos propósitos debemos luchar (…)”.
Para el 15 de marzo regresó a Adis Abeba, donde realizó un grupo de actividades. De vuelta a Yemen, a la mañana siguiente, Fidel propició el diálogo entre el mandatario etíope Mengistu Haile Mariam (que posteriormente le dio también la espalda al ideal socialista en África) y Siad Barre. Evidentemente el Comandante ejerció de mediador (porque así se lo pidieron) para conciliar los intereses de las partes con vistas a que primara la paz, único escenario posible para el triunfo de la justicia social y el compañerismo entre los pueblos.
No lo logró. Pablo Edelio, quien protegía (subordinado a la seguridad personal del “Jefe”) la carpa en que tuvo lugar la cita, cuenta que un Fidel indignado y sumamente molesto le expresaba a Carlos Rafael Rodríguez: “eso es una traición al movimiento revolucionario, Carlos, una cobardía”.
Ya para el 17 de marzo, el narrador me explica que al misterio le fue descorrido el velo: El mandatario somalí (envalentonado por el apoyo de los Estados Unidos, después se supo) se había negado a negociar con la parte etíope las reclamaciones que le hacían del territorio del Ogadén. Por el contrario, se manifestó exigente hacia el recién proclamado presidente de Etiopía.
Y es que para el líder histórico de la Revolución cubana la unidad es la columna vertebral de toda realización revolucionaria que solo puede coronarse si se respetan y veneran los principios de hermandad, lealtad, transparencia y valentía.
Todos estos elementos han sido puestos sobre la mesa en cada negociación internacional en la que ha participado Cuba, cuyo ejemplo cimero quedó patentizado el 22 de diciembre de 1988 cuando en Nueva York, en la ONU, nuestro Canciller Isidoro Malmierca suscribía, a nombre de Cuba, los diversos acuerdos que garantizarían la independencia de Namibia, la seguridad de Angola y la paz entre los países del suroeste africano, y por derivación el victorioso regreso de las tropas internacionalistas cubanas.
Desgraciadamente en el Cuerno africano los episodios evolucionaron hacia un camino diferente al visionado por Fidel. Llegado a este punto es esencial recalcar que el Comandante acató la voluntad de ambas personalidades y dio su respaldo internacionalista a Etiopía porque así se le pidió. Esto habla a las claras del respeto a la voluntad nacional y a la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, bandera enarbolada constantemente por el gobierno y Partido Comunista de Cuba. Hemos extendido los brazos, sí, pero únicamente con la aprobación de los amigos.

Secretos develados

Aunque el libro testimonial de Pablo Edelio Valdés Pérez en su conjunto llama la atención debido al amplio y entregado espectro de una vida revolucionaria, es sin duda el capítulo dedicado a Yemen, Ecos de una medalla, el que, a juicio de esta reportera, destaca por la peculiaridad de anécdotas apasionantes sobre el internacionalismo de Cuba en ese país.
Por tanto, constituirá un gustazo para el lector ávido de vivencias emocionantes. También la juventud, por intermedio de las páginas de los muchos relatos, puede llegar a comprender mejor “(…) ¿Qué motiva al cubano a alejarse de la familia y entregarse a una causa, más allá de su frontera, aun a costa de la vida? ¿Es la Revolución Cubana un hecho aislado o puede un país pequeño, privado de recursos naturales, tener derecho a un mundo mejor? (…)”.
Si bien la nación yemenita se vio a la larga abocada, por la nefasta división, a una cruenta guerra entre el norte y el sur, de la que los cubanos no formamos parte, -precisamente por los principios morales y éticos legados por Fidel-, todavía en ese pueblo (ahora nuevamente víctima de la violencia interna y extranjera) perviven los ecos de nuestro internacionalismo.
Amigos. Eso seguimos siendo. Nos hemos ganado esa alta consideración por el desprendimiento de un líder que como ningún otro llevó a la práctica el espíritu martiano de que Patria es humanidad.
En 1977 Fidel también visitó la Facultad de Medicina, donde se encontraban profesores cubanos, fundadores de ese centro en 1975. En ese sacerdocio del bien, junto a Salen Robaya Alí, presidente de la República Democrática de Yemen, en ese momento, recorrió los laboratorios y otras instalaciones: lindo paradigma de lo mucho que se avanza unidos; generosidad de una Isla, multiplicada en Yemen a través de profesionales y especialistas en las esferas de la educación, la salud, la cultura, la agricultura y el deporte.
Deseosos de llevar hacia adelante su proceso, Yemen del Sur solicitó asesoría para crear sus propios CDR (episodio al que valdría la pena volver en otro texto) así como personal para formar y entrenar sus milicias. En este último evento mucho contribuyó el hoy Teniente Coronel (R) Pablo Edelio Valdés Pérez por ser el asesor principal de las Milicias Populares en Yemen del Sur, y al frente del trabajo político de su Misión Militar.
A esta reportera le emocionó agradablemente cuando leyó en Secretos de un Soldado, el siguiente episodio (Letusé) a propósito del viaje de Fidel a Yemen en 1977: “El séquito encabezado por el Jefe de los Consejos de Estado y de Ministros no era muy numeroso; mas se organizó un apretado programa que incluía visitas a la Segunda y Tercera gubernaturas del país, cuyos pobladores no cesaban de gritar “¡Cubi, Tamán!”: Los cubanos son buenos (…)”.
Cuba y Fidel nunca han buscado nada material en otras tierras. Nunca ha habido un interés militarista: solo la satisfacción de la amistad; el deber de la solidaridad.
“¡Cubi, Tamán!”: Los cubanos son buenos (…)”. ¡Qué mejor resonancia a nuestros actos que el afecto de los humildes!

María Victoria Valdés Rodda

Se desarrolla en Camagüey un programa de medio ambiente y desarrollo territorial sostenible

Entre los objetivos del programa figuran desarrollar un sistema de información ambiental como soporte de la gestión en el territorio y perfeccionar e integrar el sistema de vigilancia y alerta temprana para la reducción de riesgos de desastres, además de incrementar la calidad de vida de la población

Camagüey contará con el programa Medio ambiente y desarrollo territorial sostenible, cuya convocatoria demanda los esfuerzos de todas las instituciones relacionadas con el cuidado del entorno.
Realizada en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, de la ciudad, como eje de la jornada estuvo la adaptación al cambio climático, en tanto urgencia investigativa que pasa, en primer lugar, por la innovación ante la necesidad de buscar soluciones mediante la Ciencia.
Luego de la exposición de la convocatoria por la jefa del programa, la Dra. C. Josefa Primelles Fariñas, el debate definió importantes puntos a tener en cuenta, como la incorporación jurídica —dada la ausencia de normas que faculten la exigencia para el estricto cumplimiento de todo lo que establezca el proyecto— y la importancia de la dimensión social.
El hecho de que el ser humano está al centro de cualquier transformación científica fue resaltado por la Dra. C. María Teresa Caballero, quien enfatizó también en que es imprescindible un enfoque de género equitativo que no excluya a los hombres.
Entre los objetivos del programa figuran desarrollar un sistema de información ambiental como soporte de la gestión en el territorio y perfeccionar e integrar el sistema de vigilancia y alerta temprana para la reducción de riesgos de desastres, además de incrementar la calidad de vida de la población.
Con un plazo de ejecución de diez años cuenta este programa territorial, similar a los ya existentes en varias provincias del país, y con el cual también Camagüey unirá a organismos y entidades en un propósito común: la protección del medio ambiente en beneficio de todas las especies, incluida la humana.

Grama

El cobalto pudiera ser el oro azul de Cuba

El experto economista cubano Joaquín Benavides Rodríguez, quien se ha desempeñado como ministro de gobierno y dirigente del partido comunista de su país en el área de su especialidad, estima que Cuba tiene en el cobalto una gran riqueza mineral que, al igual que el litio, se está convirtiendo en un mineral estratégico para la producción de baterías en la era electrónica.
Según fuentes internacionales, Cuba tiene reservas de este mineral de alrededor de medio millón toneladas métricas que le sitúan en el tercer lugar mundial entre los trece países con mayores reservas estimadas de cobalto en el planeta. Se estima que la mayor la tiene la República Democrática del Congo con una reserva estimada de 3,4 millones de toneladas métricas, seguida de Australia con 1,2 millones y Cuba aparece en tercer lugar. Siguen Filipinas con 280 mil, Canadá y Rusia con 250 mil cada una, China con 80 mil y Estados Unidos 38 mil, según datos del portal estadístico alemán Statista 2019 citado por el experto cubano.
El consumo mundial de cobalto en 2019 se calcula que será de 122 mil toneladas. En el 2011 fue de 78 mil toneladas, un aumento del 56% en 8 años. El precio en el presente año 2019 se cotiza en más de 46 mil dólares la tonelada. La mayor extracción se registra en la RDP de Congo, que ha tenido años de sacar 90 mil toneladas. Rusia extrae 5,9 mil toneladas.
China es el mayor productor de cobalto refinado. Aporta el 43% del total mundial según la consultora británica Euromonitor International, citada por Benavides.
Hace algunos años en el mundo se producía más cantidad de este metal que lo que se consumía. Pero, a partir de 2017, con el incremento de la demanda, los precios se dispararon casi un 100%.
El cobalto tiene una gran demanda en los grandes productores de efectos electrónicos como TESLA que lo requiere para mejorar el rendimiento de sus automóviles eléctricos. O Apple, que lo usa para las baterías de los IPhones, que produce masivamente en China.
La razón es que el cobalto potencia las cualidades de otros metales como el litio que se ha vuelto el componente más usado en las baterías. Hasta la última década este metal había pasado inadvertido hasta que hace unos tres años despertó el interés del mundo financiero. Antes de que se extendiera el uso de baterías de litio y cobalto, las empresas que realizaban grandes aleaciones eran las que hacían el mayor uso de este metal. Hoy estas compañías han sido desplazadas por los fabricantes de baterías, que cada año acaparan el 45% de la producción global de cobalto, cuya demanda registró durante una década crecimientos anuales de al menos 5%, según el presidente del Instituto de Desarrollo del Cobalto (CDI) de Estados Unidos, David Weight, cita Benavides.
El interés aumento aún más cuando TESLA anuncio un modelo de vehículo auto eléctrico e inauguró una mega fábrica que le permitirá suministrar 35GWh de energía de baterías. Es decir, un volumen mayor de producción que el total realizado en 2014.
En la actualidad hay otras 13 mega fábricas de baterías de diferentes marcas en fase de construcción o de planificación.
China necesita el cobalto para fabricar productos portátiles y celulares dentro de sus fronteras, según a BBC Mundo la analista de Economía y Consumidores de Euromonitor, Oru Mohiuddin. Casi la mitad de los hogares del planeta cuenta con un Smartphone y un portátil y se prevé que esto aumente en al menos el 70% para el 2030. Una gran concentración de las fábricas que elaboran estos productos está en China.
El cobalto es el mineral más estratégico con que cuenta Cuba. En la refinería que la Isla tiene en Canadá conjuntamente con la compañía Sherrit, se produce el 15% del cobalto mundial con un 99,98 de pureza. Es un metal que almacena en poco espacio mucha energía. Sus aplicaciones en la medicina son importantes y en los alabes de las turbina o motores a reacción de todos los aviones se utilizan aleaciones con cobalto, por su capacidad de resistir los cambios bruscos de temperatura sobre la que se ejerce la acción del fluido motor.
El Gobierno de China ha venido lanzando un gran programa inversionista de alcance mundial, llamado el Camino y la Ruta de la Seda, fundamentalmente para Asia, Europa y África; pero también hay ya países latinoamericanos que han planteado su interés en participar. Benavides considera que quizás está llegando el momento en que “el Gobierno de nuestro país plantee a las autoridades chinas el interés de Cuba por participar en este gran proyecto inversionista de la Ruta de la Seda, particularmente en lo que concierne a la extracción y refinado de cobalto en la zona minera de Moa”.
También pudiera ser planteado el interés de Cuba de invertir conjuntamente con países como Japón y Alemania, con economías industriales de mucho desarrollo en tecnologías avanzadas y que carecen de cobalto.

Manuel E. Yepe
Por Esto!

Gobierno electrónico vs. Gobierno abierto

Acorde al referéndum constitucional y los lineamientos establecidos en el VI Congreso del PCC, Cuba ha comenzado el proceso hacia una administración pública con mayor descentralización. Un abordaje resumido de este concepto sería: la aplicación de los recursos del Estado con el objetivo de fomentar el desarrollo y el bienestar de lxs ciudadanxs.
Mediante dicha estructura se construyen métodos de mejoramiento público, permitiendo eliminar normas que entorpecen la vida económica y social, optimizando resultados y sustituyendo regulaciones burocráticas que dificultan el día a día. La implementación de una estrategia de administración pública, permite generar modelos más eficientes y democráticos, dejando menos margen a la corrupción.
La administración pública en Cuba resulta un tema complejo, en tanto no existen referentes dentro de la ciencia política del socialismo. La carencia de prototipos de esquemas similares, nos llevan a indagar sobre bases acordes con nuestro modelo aún en construcción.
Lograr un modelo administrativo así, es un reto de perfeccionamiento que incluye una transformación cultural y preparación rigurosa de los dirigentes.
En este marco, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ha hablado desde los comienzos de su gestión, sobre la necesidad de implementar un Gobierno Electrónico (GE). Resulta palpable su puesta en marcha. Nos hemos acostumbrado rápidamente a ver las intervenciones de funcionarios en las redes sociales, así como resulta un lujo entrar en la página oficial de la Asamblea Nacional, pero el GE es mucho más que eso.
Este tipo de administración supone la utilizar las TICs (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) en los procesos internos del gobierno y productos que brinda el Estado a la ciudadanía. Los GE constituyen un cambio de paradigma en la forma de interacción del gobierno y el estado, acercándose a la sociedad civil a través de las tecnologías y las posibilidades que ellas brindan.
Este proceso comprende cuatro fases fundamentales: presencia, interacción, transacción y transformación. Las dos primeras constituyen un salto tecnológico, donde en el primero de ellos el gobierno pone en línea información básica sobre leyes, reglamentos, documentos. La fase de interacción posibilita la primera actividad con respecto a la información brindada. Tanto las empresas, la sociedad civil y el gobierno, crean canales de comunicación a través de formularios, comentarios de opinión, foros.
Las siguientes fases constituyen un salto cultural; las organizaciones permiten completar y consultar trámites, pagos de impuestos y acceso a información que antes de irrumpir las TICs en la sociedad solo podía realizarse en el lugar.
Tener aceitadas las dinámicas anteriores propiciará la transformación como cuarta etapa. En esta instancia surge un cambio en la relación entre el gobierno y la sociedad, creando una integración entre los sectores estatales, cuentapropistas, ONGs y la ciudadanía, permitiendo servicios especializados.
Algunxs autorxs hablan de una quinta fase a la que denominan participación democrática; desde el gobierno se estimula la contribución en la toma de decisiones, una disposición formal, a implicar a la sociedad en una red de diálogo de doble dirección.
¿Hasta qué punto puede modificarse la relación del gobierno y la sociedad civil, con la incorporación total y efectiva de un GE en Cuba?
Un gobierno de este tipo nos permitirá elaborar estrategias y poner a al alcance del pueblo información que generalmente nos cuesta obtener. Una mayor transparencia de las administraciones de los diferentes organismos, eficacia en los procesos, agilidad y por ende menos burocracia que entorpece los procedimientos cotidianos.
¡Qué lindo sería ir al registro civil y no tener que volver en repetidas ocasiones, para saber si encontraron lo que buscamos entre las carpetas del archivo! Pero sin dudas el beneficio esencial lo constituye una mayor interacción sociedad-gobierno, sin cartas que puedan perderse en pasamanos burocráticos.
Cuba es uno de los países firmantes de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (CLAD 2007). Aún estamos en pañales, muchos organismos carecen de la presencia requerida, pero concretar acciones significa el paso fundamental para conseguir una meta. El GE es un objetivo dentro de este proceso; una herramienta que posibilitará aquello que en realidad exige la sociedad civil: un Gobierno Abierto (GA), democrático y socialista.
El modelo de GA se sustenta en tres pilares fundamentales: transparencia, colaboración y participación. La importancia de implementar el GE para un GA radica en aportar un valor a la hora de tomar decisiones en el mejor uso de la tecnología.
Lograr esto requiere acondicionamiento gubernamental, la responsabilidad de funcionarixs de todos los sectores y la construcción de una conciencia ciudadana que esté dispuesta a exigir e involucrarse en la transformación de la administración pública en una forma a la que aún no estamos acostumbradxs.

Gabriela Mejías Gispert
La Joven Cuba