martes, 15 de abril de 2014

“Fuimos conscientes de que estábamos pagando por ser revolucionarios”




Entrevista realizada por Hernando Calvo Ospina al antiterrorista cubano recientemente liberado.

Los vi venir. La cita era en la Plaza de Armas, del lado de El Templete, en La Habana Vieja. Creí que nunca llegarían. Su paso era lento, despreocupado. Querían mirar y reparar en todo. Era como si quisieran descubrir la ciudad. Como si fueran los más dedicados turistas. Quise ir a su encuentro pero desistí cuando miré a su alrededor. Muchos ojos se abrían desmesurados, como no creyendo que eran ellos. Entonces una mujer se acercó a ellos, y los tocó para constatar que sí eran. Se lanzó en abrazos. Avanzaron unos pasos y llegaron otros tres jóvenes para saludarlos. Pero la mayoría se contentaba con admirarlos. Ellos, con la mayor ternura recibían y observaban esas demostraciones de cariño. Después de haber escuchado una versión de la Guantanamera, adaptada a los “Cinco Héroes” por tres músicos callejeros, al fin llegaron al lugar de la cita. Ahí sí me acerqué. Mejor, me fui directo para abrazar a Fernando.
Nos fundimos en un abrazo como poquísimos he dado y he recibido de un hombre. Mi admiración por su noble labor y sus años pasados en prisión se fueron en el mío. Luego saludé a su esposa, Rosa Aurora Freijanes. No supe a quién debía saludar en primero: René, el otro antiterrorista libre, o a su esposa Olga, con los cuales ya había tenido la oportunidad de compartir unos momentos meses atrás. Creo que primero la abracé a ella. En ese momento noté que una dama trataba de pasar desapercibida: Elizabeth Palmeiro, la esposa de Ramón Labañino, otro de los antiterroristas cubanos que aún sigue pagando injusta condena en Estados Unidos.
Dominique Leduc, secretaria general de la Asociación de solidaridad France-Cuba, estaba más que sorprendida. Yo la había invitado sin precisarle de qué se trataba.
Había mucho viento, lo que dificultaba filmar en la calle. Por eso pedí a la dirección de un hotel que me permitiera hacerles la entrevista en el pequeño patio. Apenas dije de quienes se trataban aceptaron de inmediato: “Es un gran honor para nosotros acoger a nuestros Héroes”. No había dado la espalda para ir en su búsqueda, cuando sentí que la noticia comenzaba a propagarse entre los trabajadores. “Este pueblo les debe mucho”, le escuché decir a un hombre de piel bien negra, muy emocionado.
Ahí tenía sentado a Fernando para hacerle unas preguntas. Antes de que Roberto Chile, el reconocido camarógrafo cubano, diera luz verde a la filmación lo observaba y me preguntaba: ¿¡cómo pueden ser tan humildes, tan humanos, cuando en cada esquina y hogar de Cuba están presentes!?
“Los guardias me despertaron a la una de la madrugada del jueves 27 de febrero. Después me encadenaron de manos, cintura y pies, y a las 3h30 me sacaron de la prisión de Safford (Arizona). Presuntamente estaba en libertad, pero ahí mismo, en la puerta, fui detenido por las autoridades de migración. Y me llevaron en una caravana de vehículos muy custodiado hasta la ciudad de Phoenix. Luego a Miami… El operativo duró unas 36 horas. Siempre estuve esposado, y en medio de un gran operativo de seguridad que me sorprendió.
Hasta en el avión que me trajeron a Cuba traía esposas, aunque eran de plástico, las que cortaron cuando el avión abrió la portezuela en el aeropuerto José Martí de La Habana. Sólo en este momento me sentí libre.
¿Cómo se comportaron los presos contigo? ¿Sabían quién eras?
Al comienzo era un preso más. Pero poco a poco se fue haciendo conocido el caso debido a la solidaridad internacional. La solidaridad de las organizaciones en Estados Unidos logró que en algunos canales de televisión alternativos se informara de nosotros. Además, los materiales de lectura que recibíamos los compartíamos con los otros presos. Esto fue llamando la atención, y así se fueron dando cuenta que éramos personas con un pensamiento diferente. Entonces venían para charlar de Cuba, de la Revolución.
Estuviste preso quince años, cinco meses y quince días. ¿Fue un castigo que se le dio a Fernando González?
Desde el inicio de este proceso fuimos conscientes de que estábamos pagando por ser cubanos revolucionarios. Por estar realizando una labor para el pueblo de Cuba, para la Revolución, y hasta para el pueblo de Estados Unidos, pues evitamos acciones terroristas que le hubieran podido afectar. El castigo no fue contra mí, contra nosotros: fue una necesidad de venganza por el odio que tienen contra un proceso revolucionario, contra una historia. Y así lo asumimos.
¿Cómo te sientes en Cuba?
Me siento bien libre, y no solo por haber salido de un régimen de cárcel. Tengo esa libertad que me negaron en Estados Unidos. Aquí tengo la libertad de hacer lo que quiero, incluyendo la libertad política. Es que en Estados Unidos no se es libre de pensamiento, porque ellos tienen muchos mecanismos para controlar y manipular a las conciencias de las personas.
Quedan tres antiterroristas cubanos en prisión…
Tenemos una deuda de gratitud con todos los amigos del mundo por lo que han hecho por nuestra libertad. Pero tenemos aún muchísimo por hacer, porque no nos conformamos que Ramón y Antonio cumplan su sentencia, como la cumplimos René y yo. Hacerlo significaría que Gerardo nunca regresara. Por eso los amigos de la solidaridad en el mundo deben seguir presionando para que los tres salgan y regresen lo más pronto posible
¿Sientes que la Revolución y el pueblo cubano te cumplieron?
Me cumplieron. Nos cumplen. Pero es que nunca tuve dudas. Nosotros estábamos claros de cuál era nuestra responsabilidad, y que debíamos resistir. Estábamos conscientes de que públicamente, o no, íbamos a tener el apoyo de la Revolución, del pueblo de cuba. Y esto incluye a muchos cubanos residentes en Estados Unidos y el mundo. Un día se decidió que la defensa y apoyo a los Cinco se hiciera pública. Eso fue una decisión política. Pero aunque no hubiera sido así, nosotros sabíamos que no íbamos a estar solos.

Hernando Calvo Ospina

lunes, 14 de abril de 2014

Ernesto “Che” Guevara enfermero de YPF, en la marina mercante argentina.




Ernesto quería conocer en profundidad toda América latina, esto lo lleva a trabajar como enfermero de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) recorriendo parte de la costa marítima de aquel continente.

Transcurría octubre de 1950 Ernesto había sido invitado al casamiento de su amiga Carmen González Aguilar, que se realizaba en Córdoba. En aquella fiesta nace su noviazgo con María del Carmen Ferreyra, hija de una familia rica cordobesa. Entre “Chichina” como le decían y Ernesto comienza un noviazgo casi epistolar. A pesar de la pasión que la relación sentimental suscito entre ellos, la distancia entre Córdoba y Buenos Aires y los sucesivos viajes de Ernesto fueron convirtiendo a este romance en un amor, que solo lo alimentaba la fantasía y la distancia. A Ernesto le gustaba mucho Chichina, aunque tenía miedo que ese amor lo atara y no le permitiera cumplir sus sueños de conocer el mundo. Es por ello que su nueva meta era embarcarse en la flota mercante argentina, con el fin de conocer una parte de América latina. Sí sacaba el carnet de enfermero y conseguía que lo contrataran, podría viajar, ahorrar algún dinero para futuros viajes y en el barco seguir estudiando las materias que le faltaban de sus estudios de medicina, esa era su meta. Ernesto gracias a las gestiones de su padre -que recurrió a varios amigos influyentes- logro conseguir el certificado de enfermero. Su carrera avanzada en medicina lo acreditaba para ejercer la enfermería. Para Ernesto era una buena oportunidad para hacer algunas prácticas, aunque su interés más importante era conocer otros lugares de América latina. Después de una espera de varias semanas logro conseguir la anhelada matricula profesional, con fecha del 22 de diciembre de 1950. Con el carnet en la mano, dejo pasar las fiestas de fin de año y se presento ante la empresa estatal Flota Argentina de Navegación de Ultramar (FANU) que posteriormente se denomino (ELMA), con el objetivo de cubrir algún puesto vacante en esa categoría. Por aquellos años del gobierno peronista, la flota mercante argentina estaba en su mayor apogeo. Sus barcos surcaban los mares del mundo trasportando carmes, cueros, cereales o trayendo productos del exterior. También estaba en su mayor desarrollo la explotación petrolera de Comodoro Rivadavia. Ernesto no tardo mucho en conseguir la primera suplencia en el buque carguero Anna G. embarcándose el 9 de febrero de 1951. Confirmado para hacer su primer viaje, Ernesto recordó las novelas de Emilio Salgari en el Caribe, que tanto les gustaba. Desde niño Ernesto se convirtió en un gran lector de novelas de aventuras. Entre sus autores predilectos estaban Julio Verne y Alejandro Dumas. Aunque sentía una admiración especial por el escritor italiano Emilio Salgari. Este autor había escrito cerca de 200 novelas, muchas de ellas ambientadas en el Caribe. Algunos de los más populares personajes fueron El Corsario Negro y El Capitán Morgan, que luchaban contra la injusticia. La imaginación del joven Ernesto lo llevo en un sinfín de veces a soñar con conocer estas lejanas tierras. Por ello cuando se entero que los buques tanques hacían escala en aquellos puertos que Salgari narraba con tanta descripción, se sintió trasladado en el tiempo, ahondando aun más sus deseos de descubrir esos lugares tan lejanos y exóticos. El Anna G era un carguero relativamente nuevo, había sido construido en el astillero de Levingston Shipbuilding (EEUU) en 1942. Estaba preparado para transportar cereales o carga general, como así también combustibles líquidos o aceites vegetales. El buque tanque tenía 101, 25 metros de eslora y 15,25 de manga, contaba con una tripulación de 37 hombres.
Según la escritora Julia Constenla, Guevara en este viaje: “Conocerá allí las costas sureñas de Comodoro Rivadavia y puertos del Brasil, Venezuela y Trinidad Tobago”. El carguero fue haciendo escalas en los puertos brasileros, navegando lentamente a 11 nudos de velocidad media. Ernesto se aburría esperando atender a algún tripulante que podía padecer algún trastorno leve. En la mayoría de los casos se acercaban a la enfermería para solicitar algún analgésico para los dolores de cabeza, también eran comunes alguna que otra descomposturas o mareos sin mayor trascendencia. Aunque según se cuenta en alta mar realizó una apendicetomía con un cuchillo de cocina, porque el único bisturí de abordo había sido utilizado en una pelea a cuchillo y embargado luego como prueba judicial. En las largas horas de espera, mirando siempre a un mar infinito Ernesto aprovechaba para leer sus libros de cabecera. También aprovecho aquel viaje para escribir y filosofar sobre la vida. En las pocas oportunidades que tuvo de bajar en algún puerto de la costa del Brasil pudo comprobar la belleza de su paisaje, al mismo tiempo quedo sorprendido por la belleza de la mujer brasileira. Desde Puerto Alegre le escribe a su tía: “Querida Beatriz: Desde esta tierra de bellas y ardientes mujeres te mando un compasivo abrazo hacia Buenos Aires que cada vez me parece más aburrido…” De Trinidad Tobago le envía otra postal: “Después de sortear mil dificultades, luchando contra los tifones, los incendios, las sirenas con sus cantos melodiosos (aquí son sirenas color café) llevo como maravilloso recuerdo de esta isla maravillosa 1500000 (un millón quinientos mil) v.i de Penicilina y el corazón saturado de “bellezas”. Para tu pobre alma burguesa te envió un abraso.” Años después estando en Praga, preparando su entrada secreta a Cuba para luego marcharse a Bolivia, en una charla informal con sus compañeros que compartían aquella misión, recordó su paso por el Brasil, así lo cuenta José Gómez Abad en su libro “Como el Che burlo a la CIA”: “En las sobremesas como en las conversaciones que frecuentemente sosteníamos en el resto del día, tanto el Pacho (Alberto Fernández Montes de Oca), que lo conocía de años, como principalmente yo, que tenía el privilegio de escucharlo en un círculo pequeño e íntimo, disfrutábamos al charlar con él. Al escuchar sus anécdotas era como si nos adentráramos en sus secretos, expuestos con toda naturalidad, en una atmósfera distendida y amena. A veces las conversaciones eran en nuestra habitación y él se recostaba sobre una de las camas. Generalmente no hablaba de sí mismo ni acostumbraba a hacerlo en primera persona y menos aún de realzar su protagonismo. A solicitud de Pacho nos hizo diversos relatos sobre sus andanzas de joven, recorriendo primero en una bicicleta con motor media Argentina y después en una motocicleta con su amigo Alberto Granado, diversos países de América del Sur. Personalmente me agradó mucho su relato sobre el cruce del río Amazonas en la balsa a la que llamaron Mambo-Tango. Cuando años después he leído los libros donde aparecen reseñadas sus aventuras juveniles, me parece estarlo escuchando, ver sus expresiones, gestos y sonrisas. No era un moralista intransigente, pues en ningún momento mostró disgusto de que en su presencia Pachungo y yo habláramos sobre mujeres, aunque dentro de un plano no obsceno. En ocasiones hacía sus comentarios, pero era muy reservado en este aspecto, excepto la tarde en que Pachungo le insistió para que nos comentara en dónde había conocido mujeres más hermosas durante sus periplos juveniles. Fue cuando nos habló de la etapa en que se enroló como enfermero de un barco argentino y llegó hasta Brasil, donde conoció a las negras y mulatas, “las que me deslumbraron”, según su expresión. Es entonces cuando Pachungo le dice: Oiga, Ramón, usted cuando joven era tremendo jodedor, así que le gustaba quemar petróleo.” Me quedé pasmado, pues no sabía como él reaccionaría. Inesperadamente, al escuchar este ocurrente comentario, el Che comenzó a reírse y le dijo: “Pacho, estamos hablando en serio, y tú todo lo tiras a relajo, no te burles de mis experiencias juveniles.” Pachungo le siguió insistiendo para que nos diera detalles de esas aventuras, a lo que le respondió algo más serio pero sin estar disgustado: “A ti lo que te interesa es el chisme y a mí no me agrada hablar de mis intimidades.” Ahí cortó el tema y pasamos a hablar de asuntos políticos…” Al retornar a Buenos Aires y luego de pasar algunos días con su familia logra una nueva suplencia esta vez en el buque Tanque Argentino General San Martin. Esta vez el barco era mucho más grande tenía 172,44 metros de eslora y de manga 21, 64 metros. El General San Martin estaba recién incorporado a la flota argentina. Había sido construido en Inglaterra en los astilleros Cammell Laird y tenía 61 tripulantes. Su misión era el traslado de crudo y derivados desde el exterior. El enfermero Guevara, se embarcó en Buenos Aires el 9 de mayo de 1951, la empresa YPF yacimiento Petrolíferos Fiscales estaban en un auge gigantesco, y el combustible que se cargaba en Venezuela y Trinidad, era utilizado para la industria que se encontraba también en un destacado crecimiento. El barco estaba bajo el mando del Capitán Mario Aguiar. En las fojas 36 del libro de rol (documento que registra la tripulación en la tarea para la que se la embarca), aparece, en el renglón correspondiente al tripulante n° 51, que bajo el rol de ENFERMERO, indica en el cuadro correspondiente al nombre: Ernesto Guevara. En el mismo se señala como “argentino de 22 años”, domiciliado en “Araoz 2180 Capital Federal”. El buque cubría el derrotero entre Buenos Aires, San Lorenzo (Santa Fe), Trinidad y Venezuela (Puerto de Caripito). Llevaban petróleo. En el mismo libro, aparece casi en todos los viajes, el enfermero efectivo de la nave: Ismael Zabaleta, domiciliado en Villa Domínico (Partido de Avellaneda). La gran cantidad de viajes realizados por el enfermero Zabaleta, y el único donde aparece Guevara, indica claramente que “EL Che”, realizó ese viaje en carácter de “relevo”.
El enfermero relevante, aparece bajo el número de prontuario de Prefectura Nacional Marítima (Hoy Prefectura Naval Argentina) PP51-521. El 12 de mayo, tres días después de su embarco en el Petrolero General San Martín, el buque entra (a las 14,35hs) en el puerto petrolero santafesino de San Lorenzo. Zarpa de allí al día posterior (lo que indica que la carga no debía ser mucha), luego de descargar, con rumbo a Trinidad, arribando al puerto petrolero de Pointe-a-Pierre. Esta ciudad caribeña se encuentra en el Golfo de Paria y es un importante puerto para la exportación e importación de productos derivados del petróleo. El 13 de junio a las 13,25hs, vuelve a entrar en Buenos Aires procedente de Trinidad y con carga completa. El buque, realizaba un “Triángulo” entre Buenos Aires, San Lorenzo (Santa Fé) y el puerto petrolero de Point-a-Pierre, en la Isla de Trinidad. También era normal, cargar hidrocarburo en el puerto fluvial venezolano de Caripito, en el Estado Monagas. Estos puertos abastecedores de petróleo (Point-a-Pierre y Caripito), al igual que los actuales (monoboyas) eran inhóspitos parajes, donde se instalaba un oleoducto que se internaba varios cientos de metros en el mar (o río), sitio donde existía una boya o pequeño muelle de amarre. Allí (normalmente pudiendo bajar a tierra, solo por medio de botes) permanecían los buques petroleros, unidos a la destilería o tanque por medio de una gigantesca manguera a través de la cual se bombea el hidrocarburo en caliente. Esta característica de los buques petroleros era (y es) de gran importancia. El hidrocarburo pesado (petróleo) es de hecho una viscosa y pesada pasta más parecida a la brea que al líquido fluido que se muestra en las películas. Por esto, debe calentarse para que fluya, y debe permanecer caliente mientras se lo transporta, ya que si se enfriase, se solidificaría y sería imposible su descarga, salvo que fuese “a pala”. El puerto de Caripito en Venezuela, es un puerto de gran singularidad se ingresa por el delta del Río Orinoco, y, subiendo el serpenteante curso fluvial, se debe navegar introduciéndose en lo más profundo de la selva amazónica.
El historiador Horacio Vázquez, profesor de la Escuela de la Marina Mercante Argentina, en relación a estos viajes marítimos de Guevara señala: “Este singular y espectacular viaje a las profundidades de la América salvaje e indómita, tuvo –necesariamente- que reflejarse en el ánimo del joven enfermero Guevara. La vida en el mar; la disciplina y monotonía de las tareas a bordo, sincronizadas casi mágicamente dentro de la estructura vertical (aunque flexible) de un buque mercante. La naturalidad con que se acepta algo tan anti-natural como el asilamiento y la confinación en que viven los marinos mercantes. La convivencia con alimañas salvajes de las profundidades amazónicas y el salvajismo con que se extraían los incalculables frutos de la tierra, tuvo que marcar a fuego las ideas del “Che”. Centenares de kilómetros río adentro, navegando muy lentamente por el curso casi inexplorado en medio del siglo XX, en condiciones casi idénticas que en tiempos de la conquista. Llegar al medio de “la nada”. Solo un gran “tubo” que asoma de la espesura selvática. El buque, moderno y tripulado por argentinos acostumbrados a la vida de un país en claro avance y desarrollo, se topa de repente con una realidad que parece salir de una novela colonial: Barcas y canoas cargadas de indígenas nativos, desnudos como Dios los trajo al mundo, intentando subir al buque para intercambiar “chucherías” artesanales. Los tripulantes efectivos, toman el hecho como natural y cambian camisas y zapatos (de fino cuero argentino), relojes y cámaras fotográficas por conchas marinas, perlas, piedras preciosas en bruto (esmeraldas sobre todo). Los tripulantes bisoños (entre los que se cuenta el enfermero Guevara) debieron sentir que durante los 450 años que mediaron entre los relatos de Cristóbal Colon y lo que están viendo sus ojos, no cambió nada. Y eso, no era justo. Seguramente que ese viaje del buque petrolero General San Martín a las profundidades de América, forjaron el carácter de una persona, Ernesto Guevara". Durante sus travesías de cabotaje tenía el tiempo necesario para estudiar y escribir. En uno de esos viajes redacta “Angustia, eso es cierto” un cuento autobiográfico semi filosófico donde relata una historia real que le sucede durante una breve estancia en Trinidad Tobago. En su primera obra narrativa cuenta su estado de depresión durante una larga travesía. Su pelea interior por salir de aquella situación que lo hace reflexionar desde una perspectiva existencialista. En esa pelea consigo mismo logra vencer la depresión. La angustia que se apodera de Ernesto no es otra que la relación sentimental con “Chichina”. En el prologo dice: “Caigo de rodillas, cansado de buscar una solución, una verdad, un motivo. Pensar que nací para amar, que no nací para permanecer frente a un escritorio preguntándome si el hombre es bueno puesto que si el hombre es bueno porque me codeo con él en el campo, en la fábrica, en el obraje, en el ingenio, en la ciudad. Pensar que se es físicamente sano, que se tiene espíritu de cooperación, que se es joven y rijoso como un macho cabrío, y verse excluido del panorama por años y años: eso es angustia… que sea un sacrificio estéril, que no se ayude a levantar una nueva vida: Eso es angustia”. El cuento relata una de las salidas que realiza por aquella caribeña isla de Trinidad junto a un grupo de tripulantes.
Otro de los buques tanque de la Flota que lo tiene a Guevara como enfermero es el San José. El buque navegaba a una velocidad de 13 nudos y media 164,7 de eslora y 20,2 metros de manga. Este buque se llamaba previamente "Buenos Aires", fue construido para el armador griego Onassis, que residía por aquellos años en la argentina. El barco estuvo inmovilizado durante la guerra en el puerto de Gotemburgo. En 1944 fue integrado en la flota de YPF. El ultimo buque tanque en el que viaja Ernesto es el “Presidente Perón”, que con el golpe de Estado de la mal llamada Revolución Libertadora le cambian el nombre por el de “General Las Heras.” Este barco estaba recién incorporado a la flota. El mismo tenia de Eslora: 172,50 y de manga 21,65 el mismo estaba integrado por 46 tripulantes. Su padre Ernesto Guevara Linch en su libro “Mi hijo el Che” nos cuenta esta etapa Ernesto como enfermero: “… Sus largos viajes como enfermero de la flota mercante del estado, le impidieron asistir como alumno regular a los cursos de la Facultad. No obstante, no solo no se atraso en sus estudios, sino que gano tiempo examinándose de materias adelantadas…”. Con relación a sus estudios durante aquel año señala: “Durante el año 1951 vuelve a rendir exámenes y aprueba cinco materias”. Ernesto y Alberto Granados su amigo de Córdoba, llevaban varios años hablando y planificando un hipotético viaje por el continente. En todas las reuniones de amigos y familiares era el tema central. Para Ernesto había llegado el momento de cumplir su sueño. La experiencia de enfermero estaba agotada y contaba con algunos ahorros. El propio Granados nos cuenta como fueron estos acontecimientos: “Por entonces, el fue hasta el norte de Brasil y hasta la Patagonia. Yo estaba en Buenos Aires precisamente, y ahí nos encontramos. Hablamos mucho acerca de los planes para nuestro viaje. Yo pensaba que para viajar había que hacerlo acompañado y con gente que estuviera dispuesta de verdad. Después de que Ernesto hizo ese recorrido, un día me dijo: “Que razón tenias, Mial, he perdido cuatro meses de mi vida. Estuve en el norte de Brasil y lo que visite fueron prostíbulos. Nadie me podía decir nada interesante, es verdad que, definitivamente, hay que hacer ese viaje ´acompañado´. Nos miramos y nuestras carcajadas, debieron haberse escuchado en la acera de enfrente.”. Pocos meses después el 29 de diciembre de 1951 parte de Córdoba con Alberto Granados en la ya mítica Poderosa II, motocicleta de 500 cc de cilindrada. A partir de allí comienza un nuevo capítulo de Ernesto Guevara.

Lois Pérez Leira

BIBLIOGRAFIA / ARCHIVOS CONSULTADOS

SECRETARIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO YACIMIENTOS PETROLIFEROS FISCALES SERVICIOS DE NAVEGACION Y PUERTOS ROL DE LA TRIPULACION

Anderson, Jon Lee (1997). Che Guevara. Una vida revolucionaria. Barcelona: Anagrama.
Castañeda, Jorge G. (1997). Compañero: vida y muerte del Che Guevara. Buenos Aires: Espasa.
Constenla, Julia (2006). Che Guevara. La vida en juego. Buenos Aires: Edhesa.
Guevara Lynch, Ernesto (1988). Mi hijo el "Che". La Habana: Ed. Arte y Literatura.
Taibo II, Paco Ignacio (1996). Ernesto Guevara, también conocido como el Che. México: Planeta/Joaquín Mortiz.
Vázquez Horacio, Historiador, profesor Escuela de la Marina Mercante Argentina.
Guevara Linch, Ernesto. Mi Hijo el Che. Editorial Arte y Literatura, La habana 1988.
Fernández Sofía, Rosa María: El Che confía en mí; entrevista a Alberto Granado, Casa Editora Abril. La Habana 2010.

Entrevista Carlos “Calica Ferrer”

Entrevista Alfredo Gabela.

BARCOS:

Anna G

Florentino Ameghino

San José (ex Buenos Aires)

General San Martín

Presidente Perón (posteriormente General Las Heras).

El congreso y la cultura del combate

Razones históricas sobran para servirle de fondo propicio a la celebración del Congreso durante los días 11 y 12 de abril. ¡En este empalme histórico no hay azar ni sorpresa!
El VIII Congreso de la UNEAC ha sido precedido del evento, celebrado del 8 al 10 de abril, en que se ha exhaltado la dimensión de la figura y el legado político e intelectual de Nicolás Guillén, fundador y primer presidente de esa organización.
Sobre la misión militante y revolucionaria de la poesía de Guillén, debo apuntar que a finales de diciembre de 1958 la situación de la dictadura de Batista era insostenible en el campo militar. Por ejemplo, en el caso de Baracoa, en el extremo oriental del país, ya le era imposible el envío de refuerzos, ya que las principales ciudades de la provincia de Oriente, incluyendo su capital, Santiago de Cuba, estaban sitiadas y con la amenaza inminente del asalto final. Fue así que las Fuerzas Armadas de Batista decidieron la evacuación de las tropas acantonadas en la ciudad de Baracoa, y procedió a ejecutarla en la tarde y noche del 27 de diciembre en una fragata fondeada en el puerto. Con la partida de todas las tropas batistiana, se produjo la entrada del Ejercito Rebelde al amanecer del día 28. Algunos soldados y clases simpatizantes o colaboradores de las fuerzas revolucionarias no se evacuaron y desertaron, entregándose o presentándose a las tropas del Ejército Rebelde. También se evadieron o fueron liberados por sus custodios un conjunto de jóvenes revolucionarios que habían permanecido presos en la cárcel, sin que hubieran sido sometidos a juicio.
En la mañana del día 28 las calles angostas y vetustas de Baracoa eran un mar humano que saludaba y abrazaba a los miembros del Ejército Rebelde y a los miembros de las milicias clandestinas revolucionarias, que en conjunto empezaron a adoptar las medidas organizativas, de dirección y orientación a la población. Nunca se había visto una fiesta tan sui géneresis en medio de un conflicto armado. La libertad, tanto tiempo perdida por la usurpación de un régimen tiránico, era recobrada a un precio alto de lucha, de sacrificio y de muerte.
Al tomar la radioemisora local CMDX, ese día, se inició la transmisión de las orientaciones revolucionarias. A cargo de esa programación, recuerdo que uno de los mensajes estaba dirigido a los soldados que ya habían desertado y a los que aún se mantenían en las filas del régimen. Y entonces recurrimos a la poesía social de Nicolás Guillén, en especial un poema muy pertinente para el contexto y circunstancias revolucionarias que en aquel momento se vivía.
El mensaje leído entonces, 28 de diciembre de 1958, y en los días subsiguientes, decía: “Y mientras hoy Baracoa respira el aire puro de la libertad. Mientras Sagua de Tánamo es libre y decenas de pueblos más se incorporan a la cadena de pueblos libres, otros pueblos de la Isla esperan su liberación, ocupadas aún por hombres de uniformes amarillos y con órdenes de seguir pisoteando la libertad de esos pueblos. A esos soldados decimos:
“Ya nos veremos yo y tú,/ Juntos en la misma calle,/ Hombro con hombro, tú y yo,/ Sin odios ni yo ni tú,/ Pero sabiendo tú y yo,/ A donde vamos yo y tú./ No sé porque piensa tú,/ Soldado, que te odio yo.”
La poesía de Guillén, representada por el poema No sé por qué piensas tú, participaba de esta forma en la lucha revolucionaria del país, 21 años después de haber sido publicada en México, en 1937, su obra Cantos para soldados y Sones para turistas, dedicada a su padre, “muerto por soldados” en 1917, en una de las guerras civiles donde las facciones políticas dirimían disputas electorales.
En ese entonces vivía exiliado, en Argentina, Nicolás Guillén, quien ese mismo año de 1958 había escrito en Buenos Aires su poema Che Guevara, cuya primera estrofa expresa: “Como si San Martín la mano pura/ a Martí familiar tendido hubiera,/ como si el Plata vegetal viniera/ con el Cauto a juntar agua y ternura”.
Con el triunfo de 1959 y el retorno del poeta a Cuba, la poesía de Guillén se fundiría con la realidad del pueblo en plena revolución, formaría tribuna en su voz y en la del pueblo y se harían reales y tangibles los vaticinios y esperanzas cantados en sus versos.
El VIII Congreso de la UNEAC debe abrir sus sesiones a la realidad del país y de la cultura, teniendo como brújula la historia de lucha precedente. Esa que estuvo encarnada en la resistencia y actitud rebelde de Hatuey en los primeros tiempos del encuentro de dos culturas. Esa patentizada en la ruptura decisiva con la dominación colonial y que está simbolizada como Cultura Nacional en nuestro Himno Nacional. La misma que quedó ratificada con la ruptura con el dominio neocolonial del imperialismo yanqui. Esa historia que se ha nutrido con el sudor, las lágrimas y la sangre de generaciones de cubanos a lo largo de siglos, y ha ido creando, en procesos de arremetidas, caídas y subidas, la obra revolucionaria y perfectible que nos caracteriza y enorgullece.
Porque, al fin y al cabo, la cultura refleja las manifestaciones multifacéticas de la vida de los seres humanos, y, en lo nacional, refleja aquellas que distinguen a un pueblo. Y a la hora de tener en cuenta lo que identifica, salva, engrandece y eterniza a un pueblo, se trata de sembrar y cosechar las mejores de sus manifestaciones y creaciones. Y esta labor de artífice corresponde a todo el pueblo y a sus vanguardias, recordando siempre un principio que fuera reiterado a principios de la Revolución, por el entonces presidente Dorticós: “al pueblo se asciende, no se baja”. Este ha sido siempre un antídoto sano ante toda posible manifestación o visión distorsionada por el elitismo.
En torno al papel de la cultura, cabe subrayar que sin cultura la mecánica del movimiento espiritual de los pueblos carecería de sentido moral. La cultura influye decisivamente en la formación moral de los pueblos y de las instituciones. La capacitación intelectual del hombre, cualquiera que sea la índole de sus actividades y la naturaleza de sus funciones, deja expedito el camino para más estrechos vínculos con el hombre mismo. La vida de relación adquiere un sentido más alto, ya que la cultura humaniza, eleva los sentimientos morales y predispone a la comprensión y el amor.
La cultura es poder y es alma de la nación. Mientras más culto es un pueblo, mejor uso hace de sus libertades. Al respecto Martí dijo: “Ser cultos para ser libres.” Por eso, propagar la cultura es propender a la solidaridad, es crear ese vínculo fraterno y poderoso que enlaza espiritualmente a los pueblos y logra identificarlos entre sí por los valores eternos del pensamiento. En toda la evolución histórica, la cultura insta persuasivamente a los hombres, los conduce al cumplimiento de sus fines esenciales, a la vertical sustanciación de sus aspiraciones e ideologías.
Existen grandes expectativas en torno a los análisis y proyecciones del congreso de los escritores y artistas cubanos. Muchas serán las ideas que se debatirán en torno a aspectos teóricos y prácticos de la sociedad cubana, así como las conclusiones a la que se arribarán para mejorar la obra de la organización y su influencia social. Y algo debe resplandecer sin duda, la lealtad de la UNEAC a los fines fundacionales de servicio, defensa y lucha por el presente y futuro mejor del país.
Razones históricas sobran para servirle de fondo propicio a la celebración del Congreso durante los días 11 y 12 de abril, con hechos indelebles como fueron la celebración en abril de 1869, de la Asamblea Constituyente de la República de Cuba en Armas, la aprobación de la Constitución de Guáimaro, la constitución de la Cámara de Representantes, y la proclamación de Carlos Manuel de Céspedes como primer presidente de la nación. Y en un hito de continuidad consecuente, el desembarco de José Martí por Playitas de Cajobabo, veintiséis años después, el 11 de abril de 1895, para reiniciar la lucha en la guerra necesaria de aquellos tiempos. ¡En este empalme histórico no hay azar ni sorpresa!

Wilkie Delgado Correa


jueves, 10 de abril de 2014

ZunZuneo, una nueva victoria de Cuba sobre Estados Unidos




Cuba viene obteniendo victorias sobre su mal vecino. Ahora se suma el descubrimiento de una red social creada por la USAID para operar sobre población cubana, especialmente la juventud. Querían ponerla de punta contra el gobierno.

Estados Unidos sigue acumulando derrotas en su bloqueo a Cuba y búsqueda de derrocamiento de su revolución social. La última se conoció el 3 de abril pasado y paradojalmente no fue divulgada en primera plana del Granma ni el informativo de Radio Habana. Associated Press (AP) dio a conocer ese día una larga información, afirmando que entre 2009 y 2012 había operado una red social estilo Twitter para Cuba, llamada ZunZuneo, creada clandestinamente por la USAID (Agencia Internacional del Desarrollo).
AP dijo poseer mil páginas de documentos secretos que probaban la maniobra ilegal. La mencionada USAID, cobertura de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y la CIA, puestas en evidencia antes por Wikileaks (Julian Assange) y Edward Snowden, habían fundado en España una empresa tecnológica, Creative Associates , como fachada. En verdad era una creación de Mobile Accord, firma yanqui con sede en Denver. También utilizaron cuentas bancarias en las islas Caimán, para disimular en sus transferencias financieras todo vínculo directo con el imperio.
Así dieron los primeros pasos delictivos. Luego robaron o coimearon o hackearon una base de datos de medio millón de celulares de usuarios cubanos (entre paréntesis quiere decir que en la isla tienen mucha comunicación y no andan haciéndose señales de humo, como pinta la propaganda anticomunista).
A esos celulares los bombardearon con millones de msn tipo spam hasta lograr que 40.000 cubanos se enrolaran en esa red Zunzuneo, que como la más conocida mundialmente, permite el envío de mensajes de 140 caracteres. La idea era ampliar esa base para ir avanzando en el plan de captar sobre todo a los jóvenes para la mal llamada disidencia. Según el cálculo del Departamento de Estado, también en Cuba se iba a verificar la metodología de la “primavera árabe” donde miles de personas se convocaban por esas redes para protestar contra “gobiernos autoritarios”.
El emprendimiento había gastado 1,6 millón de dólares al momento en que capotó. Algo relativamente modesto, teniendo en cuenta los 200 millones de esa moneda que EE UU lleva gastado en los últimos años en alentar la contrarrevolución en la mayor de las Antillas.

Los hechos, probados

La existencia de esta red montada ilegalmente por Washington contra Cuba está probada.
La cancillería cubana, por medio de Josefina Vidal, directora del área América del Norte de esa cartera, emitió un comunicado exigiendo que Obama termine con “sus acciones ilegales y encubiertas”.
El vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, sin hacerse cargo completamente de lo denunciado, admitió que “el presidente Obama apoya los esfuerzos por ampliar las comunicaciones en Cuba”. Y añadió que ese gobierno “intenta ser discreto cuando trabaja en entornos no permisivos como es el caso de Cuba”.
La vocera adjunta de la Casa Blanca, Marie Harf, corroboró esos dichos al día siguiente, en conferencia de prensa. Insistió en que ese programa se desarrolló en forma “discreta debido al ambiente hostil en Cuba respecto a EE UU”. Añadió, suelta de cuerpo, como lenguaraz del imperio: “los cubanos necesitan plataformas para expresarse y decidir cómo quieren que sea su futuro”.
La obstinación imperial no les permite a Carney y Harf, ni a sus jefes, admitir que hace 63 años que la población cubana se expresó y decidió cómo quiere que sea su presente y su futuro. A las autoridades norteamericanas no les gusta esa opción martiana y socialista, pero ése es su problema.
Las acciones encubiertas de la USAID, ahora al desnudo, la dan la razón al gobierno de Raúl Castro en el caso de Alan Gross, un estadounidense condenado por espía de aquella agencia. Lo detuvieron fines de 2009 en la capital cubana, a raíz de su labor de montaje de una red ilegal con distribución gratuita de equipos tecnológicos. Fue condenado a 15 años de prisión en 2011 y admitió que trabajaba para Development Alternatives (DAI), una contratista de USAID, y manifestó que fue engañado por ambas, las que le arruinaron la vida y la familia.
Gross era parte del operativo Zunzuneo o revoloteaba cerca de ese proyecto de espionaje urdido por la agencia.

¿Dónde está la libertad?

EE UU pontifica que su sistema político, económico y social es el reino de la libertad, la democracia y los derechos humanos. Se le podría aplicar el refrán de “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”.
El caso de marras lo ratifica una vez más. Era un plan de agencias norteamericanas pero mintieron y quisieron ocultarlo tras interpósitas empresas. “ No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos; es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión”, se lee en un informe de la contratista Mobile Accord, en poder de Associated Press.
Los cubanos que usaban celulares y fueron englobados en la red no sabían de qué se trataba. Otro engaño, al que debe sumarse el acopio de información privada de esos usuarios, que era colectada para la segunda parte de la operación, cuando se considerara llegado el momento de la sedición modelo Túnez o Egipto.
No hace falta ser cubano para advertir las ilegalidades del emprendimiento de la USAID. El senador Patrick Leahy, demócrata por Vermont y titular de la Subcomisión del Senado sobre el Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, manifestó que las revelaciones de AP eran preocupantes.
“ Existe el riesgo de que cubanos jóvenes usasen el servicio en sus teléfonos móviles sin saber que era una actividad financiada por el gobierno de Estados Unidos; también está la naturaleza clandestina del programa, de lo que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones que tiene la responsabilidad de hacer supervisión”, dijo el senador.
El zunzún o colibrí es el pajarito delicado que evocaba al logo del programa norteamericano, al pajarito de Twitter. Pero por la forma brutal como han trabajado, hasta quedar al descubierto, deberían haber acuñado la imagen del elefante, con perdón de los paquidermos. Han sido tan torpes como un elefante en un bazar, donde hay muchas cosas de vidrio que se rompen.
A partir de lo sucedido el zunzún quedará exclusivamente como emblema de la organización de “Niños pioneros de Cuba José Martí”. Un autor cubano, Nelson P. Valdés, ironizó con que los espías deberían haberse llamado Zonzoneo, de zonzos.

Pescando en las redes

Uno de los periodistas que más difundió los materiales de Snowden sobre el espionaje mundial de la NSA es Glenn Greenwald. Se refirió al escándalo Zunzuneo con un artículo titulado “El 'Twitter cubano' es una gota más en el cubo de la propaganda sucia en Internet”.
Allí se recordaba que las reuniones de espías, militares y expertos de una alianza para la vigilancia internacional donde participan Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y EE UU ya en 2010 habían propuesto maneras de explotar Twitter, Facebook, YouTube y otras redes sociales como plataformas secretas para la propaganda.
Greenwald alertaba que esas acciones “amenazan la integridad de la propia Internet, utilizada como espacio para la propaganda difundida por Estados que disfrazan su voz en línea, y la presentan como libre expresión y organización. Existe, pues, poca o ninguna capacidad de un usuario de Internet para saber cuando está siendo secretamente manipulado por su gobierno”.
No se salva nadie del espionaje de la superpotencia en declive mundial. Están apuntados los gobiernos considerados enemigos, como el de Cuba, Venezuela, China, Rusia e Irán. También se espía a los amigos, como Alemania, Francia y Japón, y contra países del Tercer Mundo, como Brasil y Argentina. Y, como recordaba Greenwald, sobre millones y millones de ciudadanos del mundo, usuarios de esas redes sociales aparentemente tan inocentes.

Tres victorias

El fracaso de Zunzuneo es objetivamente una victoria de la patria de José Martí porque puso en paños menores, o en cueros directamente, la política de bloqueo y desestabilización del imperio. Para ponerle una fecha: 3 de abril de 2014.
Esta seguidilla de victorias isleñas de 2014 comenzó el 28 y 29 de enero, cuando La Habana fue la sede de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Extraño caso de un país bloqueado que se convierte por dos días en capital política de una región con 33 países y una población total cercana a los 600 millones de habitantes. El documento de esa cumbre deploró el bloqueo norteamericano, en línea con las 22 resoluciones de la ONU (la última, de octubre de 2013 en la 68° Asamblea General).
Y el 28 febrero fue la segunda victoria del año en curso, cuando arribó a Cuba Fernando González, uno de los Cinco Cubanos presos en EE UU, que volvió luego de 15 años, cinco meses y quince días de prisión. A diferencia de Alan Gross, que dice haber sido abandonado y traicionado por la USAID y su país, González regresó íntegro, victorioso y Héroe de la República, orgulloso de su labor antiterrorista. Al liberado lo recibió un tal Castro, Raúl, al que la red colectora de la CIA quería derrocar.

Emilio Marín
La Arena

domingo, 6 de abril de 2014

“Ningún lenguaje es inocente. El inocente es uno, si se lo cree”




La Rectora Miriam me incorporó amablemente a una información muy amplia sobre la UCI que ella ofreció a los periodistas. Fue sumamente interesante para mí, pero a la vez me he sentido angustiado al pensar que estaban ustedes esperándome desde las diez. Bueno, sabemos que estas cosas forman parte de la vida.
El cuestionario que me pasó Juan Manuel para nuestra reunión necesitaría dos sesiones para abordarlo. En una no cabe. Es ambiciosísimo, por eso me gustó mucho. Pero vamos a tener que prorrogar una parte, y continuarlo, quizás como decían los sindicatos antiguos: declarándonos en sesión permanente. Esta vez, como ya tenemos poco tiempo, voy a asomarme a los problemas, sintetizar, y también tendré que ser omiso.
La primera cuestión: ¿por qué hablamos de un socialismo cubano?, ¿qué vicisitudes ha arrostrado? Una segunda pregunta: si crear socialismo implica sucesión y simultaneidad de revoluciones y cambios culturales, como pienso yo, ¿qué rasgos ha tenido concientizar durante este proceso? Y en la actualidad, ¿esa tarea va bien?, ¿les llega realmente a las personas?, ¿cómo relanzar el proceso concientizador? Me da la impresión de que quien pregunta cree que no le va bien, porque habla de relanzar. La tercera cuestión: ¿a su juicio, qué tipo de socialismo debemos construir? La cuarta y la quinta pregunta: ¿estamos asumiendo como algo imposible crear una sociedad más igualitaria?, ¿qué se esconde tras la crítica mayoritaria al igualitarismo? Y todavía queda una pregunta: ¿cómo pueden ayudar los medios a la concientización y las transformaciones positivas de la sociedad cubana? Además, el reclamo de la presencia de los intelectuales y de la cultura en los medios.
Entre otros defectos, tengo el de ser marxista. Creo, como el joven Carlos Marx del Manifiesto Comunista, que los comunistas se diferencian de otros revolucionarios en que nunca dejan de ver el movimiento en su conjunto, y no solo algunas partes de él. Esto obliga, entonces, a tratar de alcanzar una comprensión totalizadora del conjunto, operación que no intenta convertirnos en sabios; como decía Federico Engels, no es para escribir libros que llenen estantes, es para la lucha revolucionaria. Es decir, para trabajar con eficiencia sobre los problemas en detalle, sobre las cosas concretas. Los conceptos que no sirvan para trabajar con algo, no sirven. Aunque suenen bonitos, aunque estén de moda. Por eso yo traía una introducción histórica del proceso revolucionario desde 1959, porque resulta imposible comprender la actualidad para actuar sobre ella sin tener en cuenta ese proceso. Pero no hay tiempo para hacerlo, y esa es una ausencia muy fuerte que lastrará mi exposición.
El problema actual cubano no puede abordarse solamente desde la coyuntura. La coyuntura es condicionada por los últimos 55 años en su conjunto; en ciertos aspectos, por eventos de años específicos, como 1961-1962, o 1989-1992. En otros, por los tiempos del asalto al Moncada, por los de la república burguesa neocolonial del siglo XX y hasta por el siglo XIX. La Revolución del 95 fue la gran epopeya que hizo a los cubanos, y cuando aquí la gente se pone demasiado disgustada, se sigue emocionando con el Himno Nacional. La gente puede estar disgustadísima, pero sigue detrás de la bandera cubana. Cuando algunos quisieron cambiar el nombre al país y llamarle República Socialista de Cuba, durante las discusiones del Proyecto de la Constitución de 1976, la propuesta fue derrotada en todas las asambleas en que se presentó. Cuba es comunista, se decía, pero se llama República de Cuba.
Es decir, si no tenemos en cuenta la acumulación cultural histórica del país no entenderemos nada y, por tanto, no podremos trabajar. El problema es grave porque, por otra parte, lo histórico ha sido verdaderamente devaluado. Por ejemplo, la enseñanza de la Historia de Cuba es de muy baja calidad: simplista, omisa, sin conflictos ni contradicciones, formalista. Una cantidad enorme de muchachos saben muy poco de la historia de Cuba y, algo peor, no se sienten atraídos por ella, sobre todo por lo deficiente que es su enseñanza.
Es desesperante el escaso tiempo que tendremos hoy. ¿Por qué no hacemos otra actividad conmigo en una fecha posterior? Así hablaríamos tranquilamente las cosas necesarias, y a ustedes les daría tiempo no solo a preguntarme, sino a expresarme sus opiniones, sus desacuerdos. Quisiera recordarles que ustedes no son un colectivo más: por lo que aprenden y por las características de este plantel es necesario que ustedes se conviertan en cuadros políticos. Yo sé que la palabra cuadro es feísima. Nadie quiere ser cuadro, es verdad, tienen la razón. Sin embargo, lo que necesita el país es que sean cuadros políticos como los que quería el Che, e intelectuales en el sentido en que el comunista Antonio Gramsci identificaba a los intelectuales orgánicos de la revolución. Por consiguiente, ustedes deben cumplir unos deberes que no tienen otros. No se trata meramente de criticar, sino, sobre todo, de hacer cosas positivas. Los que hacemos muchas críticas tenemos la obligación de afirmar primero, una y otra vez: hay que hacer, sobre todo, cosas positivas. Quienes tienen más preparación, y medios para llegar a más gente y que sus mensajes influyan en la gente, tienen sin duda más obligaciones. Muchas más obligaciones.
¿Por qué hablamos de un socialismo cubano? No tenemos tiempo hoy para desarrollarlo, quisiera que no dejemos de abordar la última pregunta. Seré telegráfico. Hablamos de un socialismo cubano por necesidad, no por nacionalismo. Unir el socialismo y la liberación nacional fue un requisito sin el cual no era posible que triunfara y se mantuviera una revolución en Cuba. Y no solo en Cuba, creo que ese requisito habrá que satisfacerlo en la mayor parte del planeta. Eso implica una gran contradicción en el seno del socialismo marxista. Aunque Carlos Marx no era el único antiburgués ni el único socialista de su tiempo, fue capaz de desarrollar una teoría y una propuesta que han resultado insuperables como bases para comprender las sociedades capitalistas, los modos de combatir el capitalismo y la formulación de un proyecto mundial de una sociedad liberada con una nueva cultura. Marx negó todo regreso a sociedades previas para lograr la liberación, y las llegó a ver como conservadoras. La diferencia entre el capitalismo y todas las sociedades de dominación anteriores –dice en El Capital– es que estas viven reproduciéndose a sí mismas, mientras el capitalismo vive revolucionándose a sí mismo. Esa sociedad europea avanzada del siglo XIX crearía las premisas para el gran salto: enormes fuerzas productivas y un antagonismo insalvable entre burgueses y proletarios. Solo mediante la práctica revolucionaria sería posible acabar con el capitalismo y crear la sociedad liberada comunista, los protagonistas serían los proletarios europeos.
El capitalismo solo pudo desarrollarse y tener un alcance mundial mediante la colonización de la mayor parte del mundo, a la cual saqueó y explotó, arrasó culturas y estableció divisiones, le impidió ser dueña de sus recursos y satisfacer las necesidades de las mayorías, y convirtió el resultado en un sistema permanente. Por eso, en países como Cuba, la revolución socialista ha estado obligada a ser de liberación nacional, mientras que en Europa la nación y el nacionalismo han sido denunciados por los marxistas como recursos de la hegemonía de la burguesía. Esta es la primera razón de ser de un socialismo cubano.
En la historia cubana ha habido dos posiciones y dos concepciones del socialismo, y no una sola. Una de ellas procede de la idea europea que referí, que la Internacional Comunista trató de universalizar a partir de 1919. Ella inspiró la fundación de Partidos Comunistas en Cuba y muchos otros países. La otra procede de las necesidades, la historia y la cultura de resistencia y de rebeldía del pueblo cubano, y de sus representaciones, motivaciones y acciones sociales y políticas. En Cuba, los iniciadores y primeros líderes del socialismo cubano fueron Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras. En un gran número de países se produjo una historia de desencuentros, contradicciones y conflictos, a veces trágicos, entre el socialismo procedente de la Internacional Comunista y las necesidades, movimientos y luchas de los pueblos colonizados y neocolonizados.
Los dos modos de concebir y entender el socialismo se desplegaron durante la Revolución del 30 y después continuaron existiendo en nuestro país. Frente a la dictadura implantada en marzo de 1952, Fidel y sus compañeros partieron de la práctica consciente y organizada de minorías, iniciaron la lucha, la mantuvieron y se ganaron la conducción de sectores cada vez más amplios, que se movilizaban y se volvían simpatizantes o combatientes. Las gestas del Moncada y del Granma fueron criticadas por la otra manera de entender el socialismo en Cuba, como actos de pequeño-burgueses, militaristas y otros dicterios, cuyas actividades perjudicaban las demandas de la clase obrera. Es decir, aquel era un conflicto de ideas y de posiciones políticas. Fue decidido por la práctica revolucionaria: la insurrección se convirtió en la expresión suprema de la lucha de masas, derrotó a la tiranía y abrió la puerta a una revolución verdadera y profunda.
Con el triunfo de su revolución en 1959, Cuba produjo un aporte cultural revolucionario descomunal. Fue la victoria de un movimiento insurreccional convertido en revolución popular, socialista de liberación nacional, al pie mismo de los Estados Unidos, en un país neocolonizado, absolutamente occidental, donde todo se medía por el valor del dinero. Los cambios tuvieron que ser insólitos, porque era casi imposible concebir una transformación tan profunda y abarcadora como la que sucedió, y las personas tuvieron que violentar a fondo sus comportamientos, motivaciones, relaciones sociales, sentimientos e ideas. Un joven economista mexicano muy destacado, Juan Noyola, vino a Cuba en 1959 al frente de una delegación de la CEPAL –Comisión Económica para América Latina, de la ONU—que hizo un estudio de la situación. Noyola escribió: “En el fondo de Cuba, el campesino más miserable, descalzo, en harapos, todo lo mide a partir del dinero. En Cuba, el dinero es el equivalente general de las mercancías”. Para ser, la gran revolución debió abatir ese poder del dinero sobre la gente. Aquel mexicano decidió quedarse a trabajar y vivir aquí, y murió junto a toda la delegación cubana de la que formaba parte en un accidente aéreo en Los Andes, en noviembre de 1962. Por cierto, el edificio de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana lleva su nombre, aunque sospecho que gran parte de los estudiantes no sepan quién fue Noyola.
Como tantas veces, la historia nos brinda lecciones fundamentales. La idea de que el socialismo es la conversión de cosas imposibles en cosas posibles y en realidades mediante la actuación de los revolucionarios es básica para hoy, para el 2014. Si uno cree, o lo inducen a creer, que solo se puede reproducir lo existente, está situado en una posición totalmente diferente: la que piensa que las fuerzas productivas son las que determinan las relaciones de producción y la vida social, es decir, que ciertos datos económicos seleccionados determinan el sistema económico y toda la vida social. Es la “obligada correspondencia” que se estudiaba en los manuales del dogmatismo marxista. Los más jóvenes de ustedes son más felices, porque nunca tuvieron que estudiar eso, pero los demás no hemos sido tan felices. Por eso el Che escribió en su Diario de Bolivia, al inicio de la entrada del día 26 de Julio: “26 de Julio. Asalto al Moncada. Asalto contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios”. Un asalto contra el poder de ellos y contra los dogmas nuestros.
Ese conflicto no fue resuelto, sin embargo, con las experiencias históricas que acabo de mencionar. Continúa hasta hoy, lo que va cambiando son su contenido específico y sus condicionantes. En mi opinión, el socialismo economicista no podrá darle una salida socialista y eficaz a la situación actual: tendremos que apelar al socialismo cubano.
Traigo en mis notas al menos otras cuatro razones de la procedencia del socialismo cubano. Las veremos en el próximo encuentro. Pero permítanme al menos comentarles un aspecto que me parece importante no dejar para después. La democratización del consumo cultural, emprendida por el capitalismo desde 1945 en adelante, la estamos pagando muy caro los demás. Además de resultar efectiva para la reformulación de su hegemonía a escala planetaria después de la prolongada etapa de crisis iniciada con la Primera Guerra Mundial y la Revolución de Octubre, se anticipó al proceso del último cuarto del siglo, de hipercentralización y financiarización del gran capital transnacional, gigantesco sistema internacional de cobro de tributos, despojo a países de sus recursos naturales y deterioro acelerado de las condiciones de vida en la Tierra. Un proceso que lleva adelante mediante eliminación de soberanías nacionales, agresiones militares y presiones de todo tipo, gran depredación del medio, especulación con los alimentos y otras muchas fechorías. El imperialismo actual no respeta las conquistas del siglo XX, ni siquiera las que puso a su servicio, confiado en que las luchas de clases y de liberación nacional no volverán a ganar fuerza y extenderse.
Este sistema, que llega a violentar su propia naturaleza y a eliminar las promesas del progreso, el desarrollo y la autodeterminación de los pueblos, tiene que volverse muy superior en el terreno del control de las ideas, las conciencias, los deseos, los sentimientos y la vida espiritual en general, para prevenir las resistencias y las rebeldías que lo pondrían en peligro mortal. La democratización del consumo cultural en manos del imperialismo es hoy un arma más importante que las contiendas con soldados y drones, en la guerra cultural mundial que libra contra los pueblos. Estamos obligados a identificarla bien, y a actuar con suma inteligencia para enfrentarla, y al mismo tiempo avanzar en una extraordinaria labor positiva de utilización de los medios que se van poniendo a nuestro alcance, para ponerlos al servicio de nuestra sociedad. Tendremos que ser muy creativos y tener muy claros y firmes nuestros principios. Y, en mi opinión, será imprescindible que nos situemos en las ideas y las posiciones del socialismo cubano.
La segunda pregunta que me hacen tiene como premisa la concepción que comparto, porque entender que la época de transición socialista implica y exige una sucesión y una simultaneidad de revoluciones y cambios culturales es asumir la concepción del socialismo cubano. Pero no da tiempo a abordar hoy esa pregunta. Lo mismo debo hacer con la tercera –¿qué tipo de socialismo debemos construir?–; mi comentario iba a ser larguísimo.
¿Estamos asumiendo como imposible crear una sociedad más igualitaria? ¿Qué se esconde tras la crítica mayoritaria al igualitarismo? Esta cuarta pregunta es un poco provocadora, lo que hace que me guste más. Lo primero es constatar que hay una ausencia crónica de debate de ideas y de fundamentación conceptual de la Revolución, y, por tanto, de sus problemas, sus estrategias, sus principios, sus tácticas y su proyecto. Esa ausencia ya lleva años, por eso es que le llamo crónica. Fue impuesta primero por la gran crisis del inicio de los años noventa, de la calidad de la vida, la economía, la viabilidad del país, ya no de una forma o de otra, sino de cualquier forma, y la crisis de la seguridad nacional, puesto que había terminado la geopolítica de la bipolaridad. También era una situación crítica para la idea misma de socialismo, porque en esos años se había desprestigiado el socialismo a escala mundial, y el sistema dominante intentaba que todos consideraran que el socialismo era algo que había sucedido, un hecho del pasado.
Dejemos a un lado el examen de un evento que, sin embargo, fue el fundamental: el socialismo cubano no cayó. Para el sistema totalitario de formación de opinión pública dominante en el mundo era tan lógico y esperable que cayera, que la única respuesta que pudo articular cuando la Revolución cubana no pasó a la historia fue no referirse nunca más a ese hecho. Para ellos, eso es suficiente; pero, para nosotros, no. Debemos conocer lo que sucedió y por qué pudo suceder, y extraer las valiosas lecciones que contiene.
La opción de confiarse a las prácticas y limitarse a repetir algunas verdades y algunas consignas tuvo su razón de ser, pero ha tenido sus costos, como toda decisión importante. La ausencia de debate de ideas y de elaborar o reelaborar una fundamentación de nuestro socialismo se fue volviendo crónica, y en el vacío resultante también aparecieron o se fortalecieron creencias y lugares comunes que son erróneos y resultan muy perjudiciales, nos debilitan. ¿Por qué? Porque ellos sustituyen a las ideas y porque oscurecen u ocultan las fuerzas históricas que han sido y son vitales para la Revolución, que forman parte de nuestra acumulación cultural revolucionaria.
Esas ideas o creencias –son, sobre todo, creencias–, esos lugares comunes, producen formulaciones que se contradicen con los principios de la Revolución, o son por lo menos ajenas a ella, y a sus experiencias históricas. Sumándome a la provocación, agregaría también la expresión “paternalismo”. Y la extrema timidez en el uso público de la palabra socialismo.
Es un grave error atacar, utilizando generalidades despectivas, la idea de una sociedad igualitaria. Eso induce a que podamos creernos que aquellos fueron grandes errores que cometimos, que nos han hecho mucho daño, que al fin nos hemos dado cuenta y por fin los echaremos a un lado. La Revolución cubana plasmó la idea igualitaria a una escala colosal, con las medidas tan profundas como tan justas de redistribución de la riqueza social entre la población, y al establecer como regla la igualdad de oportunidades. Esas realidades han estado en la base del consenso sumamente activo de la mayoría de la población con el poder revolucionario, y formó parte de una totalidad revolucionaria que nos aportó inmensas fuerzas morales y políticas, pero que también nos aportó enormes logros materiales, y representaciones y proyectos nacionales, personales y familiares que son singulares en el mundo. Recuerdo que un embajador en Cuba de un país del llamado Primer Mundo dijo una vez: “En materia de política exterior todos los países son Sancho Panza, menos Cuba, que es Don Quijote”. Un elogio de una persona cuya ideología está lejos de la nuestra, pero sabe discernir lo que es digno y admirable de lo que no lo es.
Esos ideales superiores convertidos en realidades fueron los que salvaron a Cuba de sus enemigos. Todas las veces que surgió la tentación, o la necesidad, la Revolución no se transó ni claudicó, por sus principios y porque aprendimos que si nos hubiéramos transado, al final habríamos perdido todo. Lo que este país ha hecho transformó en un grado y un contenido maravillosos la conciencia social del pueblo. Hace sesenta años era muy difícil imaginarse un país donde el dinero fuera más importante que en Cuba. En realidad, desde hace doscientos años era así, porque el enorme negocio burgués de la esclavitud masiva en Cuba fue modernísimo. No fue un atraso, eso es falso. Todavía es usual recordar, erróneamente, como abuelitos de la nación, a unos caballeros criollos de Cuba que se mantuvieron siempre rigurosamente dentro del orden colonial que protegía su propiedad sobre empresas y personas y su lugar social predominante. Eran tan modernos que estaban al día de lo último de Europa, pero tuvieron tanto dinero, rango y cultura a costa del trabajo y la vida de los esclavos. Los ingenios azucareros en los que molieron junto con las cañas las vidas de un millón de personas no llevaban tantos nombres de santos o vírgenes como de lugares geográficos –a veces exóticos–, asuntos de negocios o heroínas de las novelas románticas europeas. Muy modernamente cometieron crímenes horrorosos durante un siglo.
En aquella Cuba, la libertad del esclavo urbano estaba ligada a su capacidad de ahorrar algún dinero. Llegó a haber una ley, le llamaban de coartación, que le permitía ir pagando su precio de compra en la comisaría de policía, si su dueño no se lo quería aceptar. Piensen en la esperanza en el poder del dinero que generaría la libertad individual que llegaba a obtener una pequeña minoría.
La Revolución, que incluyó el igualitarismo entre sus virtudes, desarrolló e inspiró los trabajos y los sacrificios de millones de personas, a las cuales hizo muchísimo mejores como seres humanos. Personas más capaces de ser solidarios, de aspirar a felicidades altruistas, es decir, felicidades que no existen mediante la miseria, el despojo o el desvalimiento de los otros. La idea igualitarista forma parte de lo que ha hecho a Cuba admirable y muy admirada por millones de personas, que nos siguen viendo como su esperanza: “ellos han logrado lo que nosotros quisiéramos lograr”. Silenciar, olvidar o negar nuestros logros también contribuye a desmoralizarnos, precisamente por la fuerza moral que tienen esos logros. Y baja la capacidad defensiva de la Revolución.
Esas creencias erróneas se apoyan mucho en lo que parece ser de “sentido común”, sin darse cuenta de que el sentido común es burgués. Alientan el planteo de dilemas falsos, como el de que hay quien tiene éxito y quien fracasa. ¿Ustedes no se han fijado en los seriales y las películas norteamericanos a los que nos somete todos los atardeceres y las noches la televisión cubana? Parecen tener el objetivo de que nos aficionemos a la manera de vivir de los jovencitos y las jovencitas de Estados Unidos por las tardes, y a la de los adultos por las noches. Uno de los axiomas que divulga para que lo consuma la mayoría es: “él es un hombre de éxito” o “él es un fracasado” Ustedes saben que ningún lenguaje es inocente. Ningún lenguaje es inocente. El inocente es uno, si se lo cree. Esas creencias pueden favorecer tendencias que son potencialmente opuestas al socialismo, como el apoliticismo y la conservatización social.
El conservatismo social y el apoliticismo son diferentes entre sí, pero son complementarios. Estos enemigos de la sociedad que hemos logrado construir se han desarrollado y crecido en las dos últimas décadas. El apoliticismo ha disminuido en los últimos años, la politización ha experimentado una recuperación. Contamos hoy con una parte de la generación joven que tiene ansia de actuar en política. En los años noventa no era así, fue más bien una generación de frustraciones. Pero como no puedo hacer trizas por falta de tiempo lo que quería explicarles, quiero al menos resaltar que el apoliticismo parece ser ajeno a lo político y no comprometer a quien lo practica con ninguna posición política, pero en Cuba tiene una consecuencia política funesta para el socialismo, al corroer por omisión la imprescindible participación política del pueblo, sin dar oportunidad de persuasión o de confrontación de ideas.
Por su parte, la conservatización social puede parecer incluso que tiene que ver solamente con la vida privada de las personas. No pretende otra cosa que recuperar los usos, las normas, los comportamientos, las reacciones, los valores, las visiones de la vida y del mundo, “que había antes”. Su propósito, en última instancia, sería “volver a la normalidad”. Pero, en el fondo, esa supuesta normalidad es la de la vida y las relaciones sociales que regían antes de la Revolución. Cuando yo era un niño, por ejemplo, lo normal era que yo ni era blanco ni negro, y que no nos moríamos de hambre; comíamos bien, aunque con un solo cubierto. Mi familia había subido unos peldaños en la escala social durante el último medio siglo. Pero los muchachos aprendimos a no aspirar a trabajar en ningún banco, comercio u otros lugares donde no permitían trabajar a personas que no tuvieran la piel blanca. Desde que era pequeñito me enseñaron a darme mi lugar. Así se llamaba eso: “aprender a darse su lugar”. Eso es lo que pretende el conservatismo social en la Cuba actual: que volvamos “a lo normal” y que cada cual “se dé su lugar”. Es decir, que la sociedad que hemos creado se suicide.
No me olvido que tenemos dos formidables enemigos en la burocratización ya cristalizada –el burocratismo– y en la inercia. Son dos enemigos malos que han crecido como la mala hierba. La inercia es más “democrática” que el burocratismo, es un desarme general que consiste en no actuar, sino esperar: “no vamos a actuar, vamos a esperar”. Ya bastante cosas negativas tendríamos con lo dicho, pero lo peor es que está en marcha una campaña subversiva muy bien ideada por el imperialismo contra Cuba. Sería muy tonta la persona consciente que no se dé cuenta. Tal vez hasta esté bien organizada, no solo bien ideada. Con ella se pretende reforzar cada vez más las tendencias a admitir el capitalismo en Cuba. Es decir, desarmarnos ideológicamente por dentro, debilitar la conciencia y el deseo de seguir siendo socialistas, y facilitar acciones de desestabilización y deslegitimación del orden vigente que sirvan como marco para iniciativas de subversión que sean más abiertas y efectivas, y faciliten el intervencionismo. Los contrarrevolucionarios de siempre, lo que hacen y dicen, ya no están en la línea principal de subversión. Los importantes ahora para el imperialismo son más jóvenes, son inteligentes y graduados universitarios, con más capacidades y más posibilidad de comunicarse.
Por consiguiente, es un deber de todos los que tenemos actividades y papeles intelectuales enfrentarnos con inteligencia y decisión al conjunto de nuestros problemas, a la totalidad del enfrentamiento cultural que existe en Cuba entre el capitalismo y el socialismo, a la tarea de hacer crecer la conciencia y lograr que las transformaciones sociales en curso tengan un saldo positivo para el socialismo. Es esencial enfrentar la situación como una totalidad. Si atendemos la cuestión de la subversión como algo aparte y lo absolutizamos cometeríamos un gran error, y nos debilitaríamos. Para decirlo de una manera más clara: si entendemos la subversión como el problema de reprimirla solamente, nos debilitaremos, porque ese es solo un aspecto de lo que es necesario hacer.
El compañero Raúl ha dicho una y otra vez que hay que debatir y llegar a tener divergencias, para plantear bien los problemas y encontrarle las mejores soluciones. Ha sido muy difícil que los medios se hagan eco efectivo de esos llamados. Recuerdo que hace unos años Raúl despedía al presidente de Angola en el aeropuerto y hubo una especie de conferencia de prensa con él al final, pero como nadie le preguntaba por ese tema, Raúl aprovechó la ocasión y dijo que debemos tener discusiones y tiene que haber divergencias. Nadie se lo había preguntado, y yo me dije: “¿qué es esto? Si el presidente está obligado a utilizar ese recurso es porque, si no lo hace así, no se lo publican”. Es decir, tenemos que ir a contracorriente de algunos hábitos que son muy perjudiciales. Por ejemplo, el amplio espectro de cuestiones que se sospecha que puedan ser peligrosas. O la autocensura que hemos padecido, un mal infinitamente peor que la censura. La censura incluso se puede despreciar u odiar, se puede rechazar. Pero la autocensura se la hace uno mismo, y por lo tanto se disimula por completo, mediante la buena intención, el patriotismo o el oportunismo disfrazado de cobardía.
¿Cómo pueden ayudar los medios a la concientización y a transformaciones positivas de la sociedad cubana? ¿Cómo lograr más presencia de los intelectuales y de la cultura en los medios? Esto es lo más importante para ustedes, pero mi función no puede ser dedicarle la mayor parte del tiempo y por eso es que no lo pretendía, porque de eso ustedes saben incomparablemente más que yo. Sería bailar en la casa del trompo. Lo que puedo intentar es ayudarlos en aspectos de su formación y su información que pueden servir a esa especialización que ustedes tienen, y desde mi ignorancia llamarles la atención con comentarios agudos. A mí me parece que hay que adquirir una sólida formación, una formación mayor que lo que la especialización exige, para poder ser un buen especialista y para tener claridad de por qué uno hace una cosa, por qué no hace otra, por qué lo que le están diciendo es bueno o malo, por qué a uno se le deben ocurrir ideas o prácticas que nadie le ha orientado. Una de las cosas más terribles de la necesidad que hemos tenido de una unidad férrea es eso de que no se te debe ocurrir nada, sino esperar que te digan qué y cómo, algo que es tan desarmante y negativo.
Viendo el problema en términos más generales, es muy duro que a la suma inmensa de capacidades que tiene el pueblo cubano le corresponda un porcentaje tan escaso de utilización de ellas. Los cubanos tienen un nivel extraordinario de formación general y de formación especializada, de conocimiento de profesiones, incluso de ciencias, de investigación-desarrollo y básica, pero es escasísimo el porcentaje de su utilización, con evidente perjuicio de todos los campos afectados y todas las iniciativas de eficiencia y de cambios necesarios. Solo añado que además de ver y criticar esto, ya es lo más importante cambiar la situación en el área en que cada uno se mueve y pelear entre todos por cambios más generales.
Hay que tener una información suficiente y honesta sobre nuestro propio país. Real y bastante. A veces la información no es real, y por lo general no es bastante. Y esto incluye su historia, su Revolución, sus problemas. A veces escucho un dato que ofrecen en un medio sobre un tema económico que es realmente absurdo, imposible. Y sucede porque los que tuvieron que ver con su confección y aprobación para emitirse no sabían nada del tema. Se ofrece, por ejemplo, un dato de producción que podría alcanzarse en Canadá o Brasil, pero no en Cuba, o, al contrario, se reduce lo que existe en miles a unidades. No es posible que los conocimientos de economía se reduzcan a cómo están las guaguas en La Habana. Saber, por ejemplo, lo relativo al níquel de Cuba, es poder actuar como especialista y contribuir a la concientización revolucionaria en los medios.
Se puede ser revolucionario y no saber nada del níquel, pero no es conveniente si uno trabaja en los medios. Saber que la Cuba revolucionaria tenía la reserva de níquel más grande del mundo, y que al extraer el níquel la cola, que es como se llama lo que sobra, tenía un contenido de 49 % de hierro, y que con eso se puede hacer un complejo siderúrgico muy poderoso, y que de las veintisiete formas en que se mejora el níquel –y se obtiene mayor valor agregado– en Cuba se podían mejorar 21, un número absolutamente superior al mínimo que permite una explotación muy satisfactoria. Si uno ignora todo eso, ¿cómo va a saber qué cosa es ser una colonia?, ¿en qué se diferencia un recurso natural de su explotación económica viable?, ¿por qué la URSS, un país que dice ser su hermano durante los treinta años que duraron nuestras relaciones estrechas, no le vende a Cuba una siderúrgica? Para que no fuéramos demasiado libres. Si uno convierte ese níquel y ese hierro en laminados de acero y en aceros de alta calidad; si uno puede separar el níquel del cobalto que contiene también, para no venderlos juntos como un sínter de níquel más cobalto, porque el cobalto vale muchísimo más que el níquel y además se usa en la producción de aceros de alta calidad y para la cosmonáutica…
Hay que aprender las cuestiones económicas. Saber de economía para ejercer la profesión de comunicador. En un plano más general, uno está colocado en un lugar estratégico de comunicación de las personas, de uno depende que los demás conozcan o no conozcan lo que sucede, reciban datos e ideas para orientarse mejor, y sepan que existe una multitud de temas diversos de interés para su desarrollo humano y social.
Pero hay otro problema actual que me preocupa mucho. ¿Se queda corto una y otra vez el registro de lo que se ha entendido en Cuba por medios? Tengo la sensación, alimentada por lo que me cuentan, de que a través de redes informales un número y un porcentaje enorme de jóvenes de La Habana no ven ya la televisión. Yo que me la paso criticándola, ¿no estaré perdiendo la mitad de mi tiempo, porque la mitad de los jóvenes ya no la ven? Me contaron de un edificio en Centro Habana en que han hecho un sistema de red con treinta y cinco entradas y además socializan los “paquetes” que se adquieren; cada uno aporta una cuota irrisoria al colectivo. En ese edificio ningún muchacho se interesa en ver nuestra televisión. Estos son nuevos medios, totalmente fuera de control estatal o social, y están proveyendo una parte creciente del consumo, con un conjunto de implicaciones culturales e ideológicas que me temo que estén mucho más cerca del modo de vida y los valores del mundo del capitalismo desarrollado que del nuestro.
Jóvenes periodistas de Juventud Rebelde me pidieron hace tres meses que les escribiera un texto breve para el primer número de su blog Soy Cuba. Mi artículo se llamó “No seamos siervos de ellas, trabajemos con ellas”. Ellas son lo que de manera muy reduccionista se llama “nuevas tecnologías”. Además de tratar de precisar al complejo cultural en cuestión, decidí escoger un aspecto crucial de su actualidad: su dimensión favorable al dominio mundial del capitalismo. Por consiguiente, aprendamos a no ser siervos de ellas. Pero, al mismo tiempo, aprendamos que tratar de prohibirlas es una manera nueva de suicidarse. Hay que trabajar con ellas, y aprovechar sus potencialidades a favor del desarrollo humano y socialista de los cubanos.
Les cuento un ejemplo, que acabo de ver en la Feria del Libro de Santiago de Cuba, El Proyecto de Promoción Literaria Claustrofobias, que preside el poeta Yunier Riquenes, proveyó información audiovisual inmediata sobre prácticamente todas las actividades, títulos en venta, entrevistas, etcétera, que sucedían, y estableció un servicio mediante una red inalámbrica (WiFi) para que los interesados copiaran libros y revistas digitales en sus memorias, celulares y otros medios aptos para hacerlo. Acciones como esa son pasos hacia una revolución de las posibilidades de ofrecer masivamente textos para su lectura. Yunier me comentó: “no es tanto lo que cuesta”. Ellas le multiplican las posibilidades de desarrollo cultural a una población que tiene muy alta escolaridad promedio y durante décadas el clima cultural ha sido favorable a sus potencialidades. Pero hoy existe también una corriente contraria, que tiende a alejar a sus adeptos de la lectura, del gusto por la calidad en los productos artísticos e intelectuales, del estudio y del conocimiento en general. El que ha sido ganado por esa corriente no iría a copiar nada al stand de ese proyecto, porque ¿a buscar qué? Sería más bien receptivo de esos “paquetes” audiovisuales que suelen estar repletos de materiales de calidad ínfima.
Pero el fondo de la cuestión no es de buen gusto o mal gusto, o de talento contra mediocridad. Esta otra corriente está inscrita dentro de la gigantesca operación internacional de irle quitando a la gente la facultad de pensar, de ofrecer a los ojos y los oídos una avalancha interminable de imágenes y sonidos que carezca de sentido pero se vuelva necesaria, de extranjerizar sin ofrecer nuevos gentilicios, de colonizar con el consentimiento del colonizado. Ya sabemos quién es el propietario de esta supuesta universalización de los sueños. Se trata, entonces, de un combate, y como tal hay que entenderlo.
¿Cuánta claridad tenemos hoy de las realidades contradictorias de utilizar medios y sujetarse a lenguajes que portan condicionamientos muy férreos en cuanto a su contenido y su orientación? A mí me encantó Duaba, y después me hicieron una narración muy interesante acerca de cómo Duaba logró ser. Porque no fue coser y cantar, fue una contienda. Hubo quien pensó que se trataba de filmar una lección de historia aburridísima, que nadie querría ver. Pero el serial ha obtenido un éxito de público descomunal, y ha emocionado a miles de cubanos y cubanas, entre ellos a una gran cantidad de jóvenes. Alguien me explicó que desde el punto de vista técnico Duaba apela a medios más actuales, que no son más caros y que permiten situarlo en lugares donde con medios menos actuales nunca lo podríamos vender. Pero yo me pregunto: ¿por qué no ha habido un estremecimiento de debates en los medios y de divulgaciones alrededor de Duaba? No lo ha habido. Hacemos comentarios, nos encantó, pero no aparece en los medios nada de lo que hemos dicho, u opiniones críticas que le señalen defectos o ausencias. O que planteen emular con Duaba. No se trata de hacer algo igual, sino de incitar a que se nos ocurran iniciativas creadoras como esa, y las realicemos.
Ellos han dado un ejemplo de cómo combinar ser creador y audaz con ser muy laborioso y sacar provecho a lo que parecería imposible. Con dos actores que son oficiales en activo de las Fuerzas Armadas que nunca habían actuado, y uno es protagonista, militares que proveen las tropas de ambos contendientes y un helicóptero de las FAR, una dirección de actores que tiene que ser excepcional para que se alcanzara un logro como este en esas condiciones, un colectivo de artistas y técnicos que supieron entregarse sin remilgos a aquella tarea, que se volvió una tribu que festejó sencillamente en la ladera de una loma el día que terminaron la filmación. No digo más, no tengo la capacidad de un crítico. Pero, ¿no había mucho que narrar, que opinar, que discutir ante Duaba?
Sí quiero llamar la atención sobre el tratamiento óptimo que le dio el serial a un tema complejo pero vital como es el de la hegemonía. De muchas maneras, que ilustraré refiriéndome a una sola. La gente más humilde de la zona por donde desembarcaron Maceo y sus compañeros fue movilizada militarmente contra los expedicionarios y combatió con más eficacia que los españoles a sus paisanos. Se hacían llamar Los Indios de Yateras, y por sus sentimientos obedecían al Rey de España, al que se le suponía protector de los indios frente a los desmanes de los dueños de Cuba. Esa era la creencia de estos campesinos pobres que poseían una identidad étnica. Se sentían apoyados por la benevolencia de Su Majestad hispana y se lanzaron a combatir a sus paisanos con valentía y con la maestría de su capacidad sobre el terreno. ¿Recuerdan la reacción de aquel “indio” al que le atribuían la muerte del general mambí Flor Crombet? El anciano que en los años treinta no quiere que sus entrevistadores lo retraten (quizás para que no le roben el alma). Con una sincera alegría aquel hombre salta y grita de alegría y le da vivas a la Virgen y a España cuando comprueban que han matado a Flor.
Si nosotros no aprendemos esas lecciones de la historia estaremos perdidos, ¿saben? Sobre todo los que creen ser representantes de los humildes sin saber quiénes son ellos, sin haber convivido nunca con ellos. Tiene una fuerza incomparablemente mayor esta historia de los seres humanos, por la cual uno se entera de que fue un muchachito “indio”, sobrino del imputado, el que realmente mató a Flor en aquel combate. Y se entera de que la Revolución le alumbró el camino y se unió a ella un mes después. Lo busqué en el libro de Roloff y encontré su nombre y su regimiento: se alzó en mayo de 1895 y terminó la guerra con el grado de teniente. El muchacho había ido contra los mambises en abril, porque su tío le pidió que lo acompañara. Cuando yo era muy joven todavía hubo jóvenes en Cuba que se fueron con sus familiares y se hicieron bandidos; ellos hubieran podido ser revolucionarios y no pelear contra la Revolución que venía a redimirlos. Porque los que pelearon como bandidos en Cuba hace cincuenta años eran pobres, la mayoría eran campesinos y trabajadores agrícolas: los ricos se fueron para Estados Unidos a esperar. Fue terrible. Son enseñanzas, son cosas que se pueden aprender.
Mencionaba hace un rato la baja calidad de la enseñanza de la Historia de Cuba. ¿Por qué no se aprovechó Duaba para destacar en los medios la diferencia tan grande entre el serial y la enseñanza de la historia de Cuba? Yo tuve un compañero muy querido, José Tabares, un gran historiador cubano, al que su nieto, alumno de secundaria, le dijo un día: “Abuelo, yo no vengo a que tú me expliques las cosas como fueron, yo sé que tú tienes la razón, pero yo no las quiero oír. Lo que quiero es que tú me expliques lo qué yo debo responder a estas preguntas que traigo, para aprobar el examen”. Es decir, si existen esas duras contradicciones, ¿por qué los medios suelen comportarse como si no existieran?
Pero la respuesta positiva no puede ser solamente criticar. Hay que tratar de ayudar a los maestros y las maestras, y lograrlo. Ellos son muy sacrificados, y todavía no les van a subir el salario. Y el sistema educacional está lleno de personas con capacidades y con deseos de acertar y cumplir: hay que ayudar.
Opino que los intelectuales tenemos el deber en esta situación actual de participar y ofrecer nuestros aportes al sistema educacional, y participar en los medios también. Ha habido una larga historia de impedir u obstaculizar que lo hagamos, pero ya es tiempo de que termine esa situación. Tenemos que ofrecernos, y si es necesario presionar para que suceda. A nosotros se nos hace más caso cuando protestamos. Sé que es difícil, me ha sucedido más de una vez que una muchacha inteligente y consciente me pide entrevistarme, y al responderle a alguna pregunta le aclaro: “no te la van a dejar salir”. Me gusta cuando me dicen: “usted verá que sí”, aunque no lo consigan. Pero ya sale mucho más que antes, y queda la variante digital, por donde sale de todo. Claro que es difícil, pero todas las cosas importantes son difíciles.
Vamos a aprovechar el poco tiempo que queda para que hablen ustedes.

Preguntas del auditorio

Haniel: ¿Qué acciones debe tomar la UJC de hoy para retomar la vanguardia política de nuestra generación, de los jóvenes de hoy? Mi punto de vista es que la UJC ha dejado de ser esa vanguardia política de los jóvenes para convertirse en un esquema, en algo fijo que no se desarrolla.
¿Cómo actuar en pos de rescatar de la inopia cultural a los jóvenes de hoy, asediados por la industria cultural que responde precisamente a la ideología que se combate? Hoy hay escasez cultural en nuestra generación, en las aulas. Y seguimos viendo La Voz Kids, Nuestra Belleza Latina…
¿Cuán preocupante es el desapego a la formación cultural de la población cubana de hoy, y la tendencia a convertir los tecnicismos económicos en casi el único debate cotidiano? Hoy la gente está hablando de la dualidad monetaria, de términos económicos, y nos alejamos de nuestra formación cultural. A la gente ya no le importa leerse un libro, oír buena música o apreciar un buen cuadro. Inclusive estudiar nuestra historia, saber de dónde venimos, sino que se enfocan en el dinero.
La tendencia a la reaparición de la pequeña propiedad privada, el cuentapropismo, entre otros mecanismos propios del mercado capitalista, ¿no acarrea consigo la aparición de valores propios del capitalismo, el individualismo, la tendencia a la derecha generalizada de los jóvenes de hoy?
Niurka: Nosotros tuvimos la oportunidad de tener un encuentro con los realizadores de Duaba. Y me llevé la idea de que surge Duaba por los deseos que había de hacer una serie que tributara a la historia de una forma diferente, que brindara la historia de Cuba de una forma diferente, con curiosidades que apenas se conocían. Lo de Duaba ha sido algo prácticamente inédito, por lo menos para nosotros los más jóvenes. Había muchas cosas que no conocíamos. Y ahí caigo en la forma en que se está enseñando la Historia de Cuba. Realmente hoy por hoy no cumple con las expectativas, principalmente de los jóvenes universitarios. Nosotros llegamos aquí en primer año y seguimos dando la Historia que dimos en quinto, sexto, y toda la Secundaria. Lo hemos planteado ya, en el Congreso de la FEU también lo planteamos, y creo que se debe proyectar un poco más mejorar la impartición de esta asignatura. Hablábamos con una profesora que nos visitó en el marco de un “Diálogo de Generaciones” de cosas nuevas, de curiosidades de cada guerra que se hizo en nuestra historia, que son cosas que apenas conocemos, y que eso nos tributa quizás un poco más que seguir repitiendo lo que hemos dado ya en cinco cursos consecutivos, me refiero a la primaria y la secundaria. Cosa que tributa también, y nosotros en todos los espacios lo planteamos, es que somos muy malos haciendo televisión, no tenemos un camino definido quizás de cómo mejorar la televisión, cómo le transmitimos mejor a la juventud, que les llegue lo que queremos dar. Hoy por hoy la juventud se basa en La Voz Kids, las series, Nuestra Belleza Latina. Y no es eso, que yo las catalogaría como cosas banales, sino en hacer cosas que realmente le tributen a uno en su preparación cultural, con más peso. Mejorar la televisión que hacemos hoy.
Profesor: No tenemos dudas de que el problema económico se va a resolver en algún momento. Pero creo que el talón de Aquiles está en el tema cultural. Porque podemos salvarnos económicamente, y culturalmente perder la Revolución. La Revolución no es un hecho económico, más que un hecho económico es un hecho cultural, si perdemos ese punto de vista podemos trastocar todo lo que hagamos en materia económica. Tengo la percepción, el miedo de que en las ansias de mejorar económicamente el país, descuidemos un poco la parte cultural. Y ahí hay que centrar también el debate de los intelectuales. Ir a conversar con los jóvenes a ver qué hablan, qué ven, qué sienten. Para construir juntos el conocimiento de lo que queremos como socialismo. ¿Qué es ser revolucionario hoy en el siglo XXI? Eso para los jóvenes es importante. ¿Qué es ser revolucionario para un joven hoy, de la UCI, de la capital? ¿Cómo debe proyectarse un joven? ¿Como usted en los 60, cuando dirigía Pensamiento Crítico, o de otra manera?

Otras preguntas no realizadas durante el intercambio:

Nairovin: ¿Cómo debemos enfrentar los desafíos relacionados con las desigualdades raciales en nuestro país? ¿A que se deben los bajos niveles de adquisición económica o pobreza que se observan en la población negra cubana? Juan Manuel: ¿Qué estrategia integral podemos desplegar para que prime el factor subjetivo y las personas sean capaces de resistir las duras condiciones objetivas?
Fernando Martínez Heredia: Ahora no podemos regresar a cualquier marxismo. No puede volver el marxismo dogmático de obedecer, de legitimar, de clasificar, de repartir premios y castigos. Es necesario asumir críticamente todo el marxismo, toda la historia del marxismo.
Dentro de esa gran tarea, háganle mucho caso a Carlos Marx, porque se lo merece. Él planteó, por ejemplo, en Los fundamentos de la economía política –el libro que llaman Grundrisse en alemán–, que hay que lograr que el tiempo de trabajo no sea la unidad de medida de la economía. El gran pensador que expuso esa idea dentro de su teoría del modo de producción capitalista, postuló la necesidad de que durante el tránsito al comunismo se logre que el tiempo de trabajo deje de ser la medida, y que una de las características del comunismo será lograrlo. Planteó también que el tiempo de juego llegue a ser más importante que el tiempo de trabajo. Es mejor hacerle caso a Marx. Por cierto, ustedes saben que tuvo un yerno santiaguero, Pablo Lafargue, que escribió un folleto que no debemos olvidar, “Elogio de la pereza”. Fue el mejor divulgador de las ideas de su suegro en Francia y el primer francés socialista elegido como diputado. ¿Saben lo que escribió en el acta al tomar posesión?: “Paul Lafargue. Mulâtre Cubain”. Mulato cubano puso al pie de su firma.
Nada más que me he detenido contigo y ya usé el tiempo que tenía. Efectivamente, la UJC se formalizó totalmente, pero yo tuve la satisfacción y la suerte de ir por primera vez a un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes –a uno le pasan cada cosas–, en diciembre pasado. Al cabo de la vejez, pero me divertí muchísimo. Y fui feliz al ver que los compañeros de la UJC estaban clarísimos y querían cambiar las cosas y hacer de la organización una cosa viva y fuerte. Y me dije: “bueno, vamos a ver. No nos dejemos llevar por prejuicios, vamos a juntarnos y salir adelante…” Los de la FEU me pidieron una sesión durante su reunión del Consejo Nacional, el último domingo de enero. Me dijeron: “Profe (le dicen a uno “profe” para disimularle la edad), venga con críticas duras”. Y yo lo hice. Les dije: “Vamos a ver el país, las universidades y la organización de ustedes, esas tres cosas”. Y fueron maravillosos con la profundidad y la honestidad de sus participaciones, con lo que querían, lo que buscaban.
Este país que tiene una conciencia política de nivel récord mundial y unos niveles de escolaridad y de conocimientos especializados altísimos. La rectora Miriam lo decía: ¿qué hacer con todos los graduados de la UCI? La disponibilidad de empleos correspondientes a la formación de los graduados es inferior a su número. Es decir, la riqueza mayor que tiene Cuba está en las personas que ha formado y forma, y no en los medios materiales con que cuenta. Pero eso no es para echarse a llorar, es para actuar. La rectora tiene conciencia de las implicaciones que tiene esa situación, incluidas las más negativas, lo que me parece un indicador muy positivo. Si tenemos conciencia de los problemas y las insuficiencias, si nos duelen, ya comenzamos a avanzar en su enfrentamiento y en la probabilidad de resolverlos.
Se acabó el tiempo. Quisiera terminar recordando una de tantas actividades que he tenido la suerte de compartir en universidades cubanas. Ellas me ayudan mucho y me dan vida, quisiera que sucedieran también en centros de trabajo industriales y agrícolas, que tengan otra vez una fuerza grande los trabajadores manuales, que hoy no la tienen. Fue en la Universidad Central de Las Villas, invitado a hablar y debatir en una actividad semanal de la FEU, los martes por la noche, que se llama el Aula 14. Me pidieron hablar de los estudiantes en las luchas revolucionarias del siglo XX en Cuba. Cosa que hice, pero sabiendo que ellos querían llevar la discusión a la actualidad. Terminé de exponer y les dije: “ahora van a hablar ustedes”. Uno dijo: “Profe, el problema es que ustedes todo lo tenían muy claro, porque ustedes sabían quiénes eran ustedes y quién era el enemigo. Pero nosotros no”. Les dije que ese era un gran avance, porque ya se habían dado cuenta de algo muy importante. Ahora es más difícil saber quiénes somos y quién es el enemigo, pero si nos damos cuenta del problema, estamos salvados. Entonces se hicieron varias buenas intervenciones, pero no he olvidado a un estudiante que se dirigió a sus compañeros: “Miren, yo estoy pensando mejor todo esto que hemos discutido, y he llegado a una conclusión. Nosotros, los jóvenes de ahora, tenemos que volver a tomar el tren blindado”.
Eso no fue una frase poética, tenía razón. Hay que volver a tomar el tren blindado. Claro que ya no es como lo hicieron los rebeldes de la Columna 8, es de otra manera. Es otro tren blindado. Tienes que identificarlo, tienes que ver cómo, tienes que prepararte, y tienes que tomarlo.

Intercambio sostenido por Fernando Martínez Heredia con trabajadores y alumnos de la Universidad de las Ciencias Informáticas, el 11 de Marzo de 2014.

Operación secreta en ciberguerra de EE.UU. contra Cuba estalla en los medios




Esta es una historia de guerra secreta que tiene de todo: Clandestinidad, ilegalidad, extraterritorialidad, humor y sobre todo fracaso. El mundo amaneció este 3 de abril con el escándalo, revelado por un reportaje de investigación de la agencia Associated Press, que reproducen las páginas digitales de numerosos periódicos estadounidenses, latinoamericanos y europeos y varios canales de televisión: Estados Unidos gastó ilegalmente más de un millón y medio de dólares en una red social llamada ZunZuneo para el “cambio de régimen” en Cuba, financiada por la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda al Desarrollo (USAID).
El gobierno de Estados Unidos se involucró así en una red de empresas fantasmas y flujos financieros en paraísos ficales y violó sus propias leyes para esconder la trama que acaba de salir a la luz.
Con una investigación que abarca más de mil páginas de documentos y entrevistas a personas involucradas, varios elementos destacan en las revelaciones que seguramente tendrán consecuencias sobre la administración norteamericana del presidente Barack Obama.

Carácter clandestino

LA USAID tiene prohibidas las acciones encubiertas pero en el reportaje se dice “…los detalles descubiertos por la AP parecen contradecir los argumentos que por mucho tiempo ha esgrimido la USAID en el sentido de que no participa en acciones encubiertas, algo que podría socavar su misión de asistencia a los pobres y vulnerables del mundo, un esfuerzo que requiere de la confianza y la cooperación de gobiernos de otros países.”
En los documentos citados se afirma: “No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos…Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión” y se describe que la palabra Misión aparece con mayúscula en el documento original en inglés. En declaraciones a la agencia, el senador estadounidense Patrick Leahy señaló “la naturaleza clandestina del programa, de lo que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones que tiene la responsabilidad de hacer supervisión”

Ilegalidad

Dice AP: “No está claro si el proyecto es legal bajo las leyes estadounidenses, que exigen autorización por escrito del Presidente y una notificación al Congreso para adelantar cualquier operación secreta. Funcionarios de la USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, declinaron decir quién aprobó el programa o si la Casa Blanca conocía de su existencia”. El reportaje señala además la obtención ilícita de más medio millón de números de teléfonos móviles en Cuba y el desvío de fondos: “Los 1,6 millones de dólares que se calcula que invirtieron en ZunZuneo estaban asignados públicamente a un proyecto no especificado en Pakistán, según la información pública del gobierno, pero esos documentos no revelan dónde realmente se gastó el dinero.”
El sensible tema del que tanto se ha hablado ultimamente a partir de la revelaciones de Edward Snowden. Se usaron los datos de los usuarios sin autorización de estos. Afirma el reportaje: “sus usuarios nunca supieron que el proyecto fue creado por una agencia de Estados Unidos vinculada al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses estaban reuniendo datos personales sobre ellos con la esperanza de que algún día esa información fuera utilizada con propósitos políticos.” Agrega: “USAID creía que la información demográfica sobre los disidentes los iba a ayudar dirigir otros programas que tenían en Cuba y a “maximizar nuestras posibilidades de ampliar nuestro alcance”.

El objetivo de utilizar a los jóvenes en el cambio de régimen

Según las revelaciones, el proyecto estaba dirigido a menores de 35 años. “Los documentos muestran que el gobierno EE.UU. planeaba construir una base de suscriptores a través de “contenido no controversial “: mensajes de noticias sobre el fútbol, la música, y las actualizaciones de los huracanes”
“En primer lugar, la red se volvería popular entre los jóvenes en Cuba; luego el plan era para empujarlos hacia la disidencia.” Más adelante se añade: “Al final, según documentos y entrevistas, la red reuniría una masa crítica suficiente -según AP, llegó a tener 45 000 usuarios- como para que los disidentes convocaran en la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, conocidos en inglés como “smart mobs”, y que pudieran provocar manifestaciones políticas o “una renegociación del equilibrio de poder entre el estado y la sociedad”.

Iroel Sánchez