martes, 24 de marzo de 2015

Ya están en Cuba colaboradores de la salud que combatieron el Ébola




Arriban a Cuba, médicos y licenciados en enfermería, procedentes de Liberia y Sierra Leona, que se encontraban en el África Occidental combatiendo la epidemia del Ébola , en el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez, en Matanzas, el 23 de marzo de 2015.

Contentos de haber puesto bien en alto el prestigio de Cuba en el combate al virus del Ébola en África Occidental, regresaron este lunes a la Patria 150 colaboradores de la salud, 98 de ellos provenientes de Sierra Leona y 52 de Liberia.
Por el aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez, de Varadero, a la 1:06 de la madrugada un avión A310-300, de la aerolínea portuguesa Whyte, aterrizó con tan valioso grupo de médicos y enfermeros, que en apenas cinco meses salvó la vida de más de 400 personas en ambas naciones.
Ellos forman parte del contingente internacional Henry Reeve, integrado por 256 colaboradores, el cual ante el llamado del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki moon, y de la Organización Mundial de la Salud, en octubre del 2014 viajó a enfrentar el virus también en Guinea Conakry.
En esas tres naciones de África Occidental, las más afectadas por la epidemia, el personal sanitario cubano no solo tuvo un rol preponderante en la cura del Ébola, sino en la prevención, como han reconocido las autoridades competentes.
Ahora en la Patria, los médicos y enfermeros recién llegados pasarán por el proceso de vigilancia epidemiológica y de control establecido para todos los que proceden de países que han estado con la referida epidemia.
En Sierra Leona los colaboradores trabajaron en los Centros de atención al Ébola creados en Kerry Town Freetown y Maforki Port Loko, mientras en Liberia lo hicieron en el conocido por MoD1-ETU.

Marcelino Vázquez Hernández

domingo, 22 de marzo de 2015

Rafael Hernández:'El socialismo es la democracia de la ciudadanía´




Rafael Hernández es el Director de la emblemática revista cubana de pensamiento `Temas´ y del espacio de debate `Último jueves´, que se celebra en La Habana, cada mes, en la sala "Fresa y Chocolate". Precisamente en esta sala entrevistó Cubainformación TV a Rafael Hernández, persona clave en el actual proceso de impulso de la cultura del debate en Cuba.
Equipo: Ida Garberi, Juan Caunedo, Patricia Moncada, Javier Garijo, Orlando Pereda (ICAP) y José Manzaneda.

Concierto de Solidaridad con la Revolución Bolivariana (parte I)




Concierto de Solidaridad con la Revolución Bolivariana, en respaldo a la Revolución Bolivariana ante el reciente decreto ejecutivo de EE.UU. que tilda a Venezuela como una amenaza para su seguridad nacional, Escalinata de la Universidad de La Habana, Cuba, 15 de marzo de 2015.

Concierto de Solidaridad con la Revolución Bolivariana (parte II)


sábado, 21 de marzo de 2015

Venezuela amenaza(da)




1

¿Cómo Venezuela puede ser considerada “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses”? Somos país de extensión mediana, modesto desarrollo industrial, armamento convencional, ejército con moderado número de efectivos y desde que liberamos lo que ahora son cinco repúblicas a principios del siglo XIX, nunca hemos agredido a otro pueblo.

2

Venezuela amenaza con el ejemplo. El Imperio vive de la predación de los recursos naturales y las industrias básicas de las naciones periféricas. Venezuela es elocuente demostración de que un país puede utilizar los unos y las otras en beneficio de su pueblo por vías democráticas y constitucionales.

3

El Imperio recurrirá a ocho vías complementarias para aniquilar a Venezuela. La primera, la profundización de la guerra económica con un bloqueo progresivo a fin de forzar un resultado adverso al bolivarianismo en las elecciones para el Poder Legislativo. La segunda, utilizar dicha esperada mayoría en un golpe de Estado parlamentario a la paraguaya. La tercera, la intensificación del terrorismo por paramilitares y mercenarios para simular un escenario de “guerra civil”. La cuarta, para coronar dicho montaje intentar un magnicidio o un atentado de falsa bandera. La quinta, intervención militar de otro país de la región. La sexta, agresión directa con tropas y equipos imperiales, desde las bases que ya ocupan en América Latina y el Caribe. La séptima, la campaña mediática para ocultar y deformar ante el país y el mundo la naturaleza de las agresiones anteriores. La octava, agresión diplomática para arrancar de las instancias internacionales veredictos condenatorios para el país.

4

¿Cómo salvarnos? Combatamos la guerra económica que desmoraliza a la ciudadanía, con la asunción por el Estado del control de las importaciones básicas, con implacables sanciones contra empresas de maletín y cómplices en fraudes cambiarios, acaparadores, especuladores, bachaqueros y contrabandistas de extracción, y con la promulgación de leyes para tipificar delitos financieros, traición a la patria e infracciones a la seguridad. Ganemos las elecciones parlamentarias con candidatos de reputación inmaculada, no incursos en delitos ni corruptelas.

5

Así como terceriza su economía, Estados Unidos terceriza sus ejércitos. Primero los integra con mercenarios reclutados entre sus hispanos, sus afroamericanos, sus marginales; luego, funda, financia y pertrecha organizaciones terroristas compuestas de sicarios y terroristas a sueldo como Al Qaeda y el Daesh. Lo más probable es que la agresión a Venezuela se tercerice a través de un tercer país o de sus fuerzas paramilitares, que han infiltrado profundamente nuestra sociedad. Muchos de sus integrantes fueron detenidos actuando durante las oleadas terroristas de 2014. Es precisa una tarea conjunta de inteligencia entre organismos de seguridad y movimientos sociales para localizar y neutralizar estos invasores silenciosos antes de que se movilicen de nuevo. En todo caso, no es seguro el triunfo de los agresores.

6

Extrememos las medidas de seguridad para dirigentes y figuras claves, así como para instalaciones y personas estadounidenses. Convenzamos a países vecinos que llevan medio siglo combatiendo infructuosamente una insurrección interna, de que les sería imposible vencer contra una sublevaciones interna y otra externa.

7

En las agresiones imperiales, el ejército convencional del país víctima es a veces destruido a las pocas semanas. Lo que decide el conflicto es la resistencia popular. El pueblo venezolano no puede esperar a que caigan las bombas para preparar su defensa. Organizaciones populares, movimientos sociales, sindicatos, partidos, comunas, cooperativas, deben desde ya coordinar con el gobierno y el ejército regular respuestas, estrategias de supervivencia y coordinación para preparar la guerra del pueblo.

8

Hemos construido un sistema de medios de servicio público, comunitarios y alternativos que nos permiten manejar la batalla comunicacional interna. Reformemos y dinamicemos sin contemplaciones este sistema para llevarlo a su máxima eficacia. Utilicemos los satélites de que disponemos para llevar este mensaje al mundo.

9

Venezuela ha hecho casi más que cualquier otro país por el desarrollo de una diplomacia multipolar. Incorporada al Mercosur, impulsora de organizaciones integracionistas latinoamericanas como el ALBA, la CELAC y UNASUR que excluyen a Estados Unidos y Canadá. Venezuela ha consolidado relaciones con Asia y África y con los No Alineados. Estas redes diplomáticas tienen peso en los organismos internacionales y deben ser usadas para propiciar en el Consejo de Seguridad de la ONU el veto de Rusia y China, impenetrable escudo contra intervenciones. Cuba pudo. Nosotros también.

Luis Britto García

Raúl Castro: “Es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela”*




Estimados Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América;

Estimados Jefes de delegaciones e invitados;

Compañeras y compañeros:

El ALBA nos convoca hoy para ratificar nuestro más firme respaldo al pueblo y gobierno bolivarianos ante las últimas acciones injerencistas y amenazas del gobierno norteamericano contra Venezuela.
Los hechos demuestran que la historia no se puede ignorar. Las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe han estado marcadas por la “Doctrina Monroe” y el objetivo de ejercer dominación y hegemonía sobre nuestras naciones.
Bolívar había anticipado que los Estados Unidos “parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad” y Martí había caído en combate sin concluir la carta en que explicaba el “deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.
Después vinieron las intervenciones militares, los golpes de Estado, las maniobras para derrocar gobiernos nacionalistas o progresistas, el respaldo a sangrientas dictaduras militares, las operaciones encubiertas, el amparo al terrorismo y la subversión, así como la apropiación y el saqueo de nuestros recursos para perpetuar la dependencia y el subdesarrollo.
La osadía victoriosa de llevar adelante una Revolución Socialista a solo 90 millas de Estados Unidos, ha supuesto inmensos sacrificios, sufrimientos, pérdidas humanas y privaciones materiales para el pueblo cubano, sometido desde el mismo triunfo revolucionario, hace 56 años, a todo tipo de hostilidad, incluyendo el apoyo y la organización de bandas armadas en las montañas desde finales del propio año 1959 —o sea, desde el mismo año del triunfo de la Revolución—, la invasión de Playa Girón en 1961 y la oficialización del bloqueo en 1962, todo ello con la intención declarada de derrotar la Revolución y cambiar el orden político, económico y social que decidimos libremente y luego confirmamos en referendo constitucional.
El resultado ha sido el rotundo fracaso, el daño a nuestro pueblo y el completo aislamiento de Estados Unidos en sus propósitos, como ha reconocido recientemente el Presidente Barack Obama al anunciar una nueva política y proponerse abrir otro capítulo. Sin embargo, los voceros de su gobierno se empeñan en aclarar que los objetivos persisten y solo cambian los métodos.
El triunfo de la Revolución Bolivariana fue un extraordinario hito en la historia de Venezuela y de toda la región, que comenzó a despertar de la larga noche neoliberal. Una época de cambios se inició en el continente y otras naciones decidieron emprender el camino de la plena independencia e integración y retomar las banderas de nuestros próceres.
Nacieron el ALBA, UNASUR, la CELAC, que se unieron, en su diversidad, a anteriores agrupaciones e iniciativas de genuina vocación latinoamericanista y caribeña, fundadas en principios de solidaridad, cooperación, justicia social y defensa de su soberanía.
PETROCARIBE fue una extraordinaria, generosa y humanista contribución del Presidente Hugo Chávez Frías. Ahora se pretende destruir a PETROCARIBE para amenazar a sus Estados miembros, someterlos a las trasnacionales petroleras y separarlos de Venezuela. No se percatan de que nuestros pueblos han decidido, de manera irrevocable, continuar su indetenible avance y batallar por un mundo multipolar y justo, donde tengan voz, esperanza y dignidad los que fueron históricamente excluidos.
El imperialismo estadounidense ha ensayado, sin éxito, prácticamente todas las fórmulas de desestabilización y subversión contra la revolución bolivariana y chavista, para recuperar el control de la mayor reserva petrolera del planeta y asestar un golpe al proceso integrador y emancipador que tiene lugar en Nuestra América.
La arbitraria, agresiva e infundada Orden Ejecutiva emitida por el Presidente de Estados Unidos contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, calificándolo como una amenaza a su seguridad nacional, demuestra que Estados Unidos puede sacrificar la paz y el rumbo de las relaciones hemisféricas y con nuestra región por razones de dominación y de política doméstica.
Resulta insostenible la idea de que un país solidario como Venezuela, que jamás ha invadido ni agredido a ningún otro y que contribuye de manera sustancial y altruista a la seguridad energética y a la estabilidad económica de un considerable número de naciones del continente, pueda representar una amenaza para la seguridad de la potencia más poderosa de la historia.
Respaldamos la posición digna, valiente y constructiva del Presidente Nicolás Maduro (Aplausos), quien no obstante la gravedad de la amenaza ha tendido la mano al Presidente de Estados Unidos para iniciar un diálogo basado en el derecho internacional y el respeto mutuo, que conduzca a la derogación incondicional de la Orden Ejecutiva del Presidente Obama y a la normalización de sus relaciones (Aplausos). El ALBA y la CELAC deberían acompañar esa propuesta.
Hoy Venezuela no está sola, ni nuestra región es la misma de hace 20 años. No toleraremos que se vulnere la soberanía o se quebrante impunemente la paz en la región.
Como hemos afirmado, las amenazas contra la paz y la estabilidad en Venezuela representan también amenazas contra la estabilidad y la paz regionales.
La paz que hoy reclama Venezuela y necesitamos todos, una “paz con justicia, con igualdad, la paz de pie, no la paz de rodillas, es la paz con dignidad y desarrollo”, como dijo Maduro, es a la que nos comprometimos en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la II Cumbre de la CELAC en La Habana.
La posición de nuestro país en estas circunstancias permanece invariable. Reitero la firme solidaridad de la Revolución Cubana con la Revolución Bolivariana, con el Presidente constitucional Nicolás Maduro y con la unión cívico-militar que este encabeza (Aplausos). Reitero la absoluta lealtad a la memoria del Comandante Hugo Chávez Frías, el mejor amigo de la Revolución Cubana (Aplausos).
Como se ha declarado, ratificamos “una vez más, que los colaboradores cubanos presentes en la hermana Nación, continuarán cumpliendo con su deber bajo cualquier circunstancia, en beneficio del hermano, solidario y noble pueblo venezolano”.
Estados Unidos debería entender de una vez que es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela. Nuestra unidad es indestructible (Aplausos).
Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni condicionamiento en nuestros asuntos internos.
No cejaremos en la defensa de las causas justas en Nuestra América y en el mundo, ni dejaremos nunca solos a nuestros hermanos de lucha. Hemos venido aquí a cerrar filas con Venezuela y con el ALBA y a ratificar que los principios no son negociables (Aplausos).
Para defender estas convicciones, asistiremos a la VII Cumbre de las Américas. Expondremos nuestras posiciones, con firmeza, claridad y respeto. Rechazaremos con determinación toda tentativa de aislar y amenazar a Venezuela y reclamaremos el cese definitivo del bloqueo a Cuba.
La sociedad civil cubana será la voz de los sin voz y desenmascarará a los mercenarios que presentarán allí como sociedad civil de Cuba y a sus patrones.
Debemos convocar a todos los pueblos y gobiernos de Nuestra América a movilizarnos y estar alertas en defensa de Venezuela. La solidaridad es el cimiento de la unidad y la integración regional. (Tomado de Granma)

*Discurso del Presidente cubano Raúl Castro Ruz en la IX Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, convocada en solidaridad con el pueblo de Venezuela, Caracas, 17 de marzo de 2015

martes, 17 de marzo de 2015

`Demostramos que es posible una agricultura sostenible en Cuba´




Idalmis Nazco Chaviano es la Presidenta de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), en cuya sede Cubainformación TV realizó esta entrevista. La ACTAF es una ONG cubana con sólidos lazos con organizaciones internacionales de cooperación y que trabaja, además, intensamente, en las transformaciones económicas que vive Cuba en el sector primario.
Equipo: Patricia Moncada, Javier Garijo y José Manzaneda.