sábado, 23 de mayo de 2015

Declaraciones de Antonio Guerrero, uno de los Cinco cubanos




"Quien considera que Cuba sea una pequeña luz, debería desear el cambio en su propio país"

«Como dijo nuestro héroe revolucionario José Martí: “Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”; y por un período nuestras celdas, en los Estados Unidos, eran en práctica unos huecos. Pero nosotros siempre fuimos determinados, nunca débiles. Hasta cuando pensábamos que quizás pudiéramos morir en prisión. No pudimos traicionar un pueblo que resistió a todas las agresiones». Antonio Guerrero, uno de los Cinco héroes cubanos («los 5»), ingeniero, poeta y pintor, relató en Roma, en un evento organizado por la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba y la Embajada de Cuba en Italia, entre los aplausos, su larga reclusión, por una sentencia de condena por espionaje excesivamente injusta: los Cinco sólo trataron de proteger Cuba de las actividades terroristas estadounidenses que colmaron la historia de los dos países.
Ya, la historia: Antonio, que repitió más que una vez que representa los Cinco pero también es uno de los once millones de cubanos, explicó: «la historia de mi país está llena de acontecimientos importantes, quizás lo que pasó a nosotros Cinco no es tan grande como lo que hicieron nuestros médicos en Sierra Leona mientras luchaban contra el Ebola», y precisó: «un nuestro médico me contó que los de los otros países les dejaron a los cubanos las situaciones y los casos más difíciles». «Ya hace años el presidente norteamericano Barack Obama dijo que las decenas de millares de médicos cubanos que salvaron vidas en las situaciones más desesperadas estuvieron entre los papeles vencedores de Cuba y perdedores por el EE.UU.». «A solos 90 millas del imperio que amenaza de llevar el mundo a la catástrofe, la revolución continúa, Cuba resiste y sigue escribiendo páginas importantes. Y todo eso demuestra que un mundo mejor es posible».
El caso de «los 5» sensibilizó muchas personas. Pero por ejemplo los estadounidenses supieron algo de los Cinco solo cuando los solidarios de muchos países compraron una página publicitaria en el New York Times. «El pueblo estadounidense –y no sólo– vive desinformado, vive en otro mundo. Es que los grandes medios de comunicación y las cabezas “pensantes” en muchos lugares del mundo buscan, por sus intereses, que el ser humano sea egoísta. Pero una vez más, recordamos a José Martí: “El verdadero hombre no mira de que lado se vive mejor, sino de que lado está el deber”; esta es una de las grandes batallas de la humanidad. Nuestro héroe también dijo: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida».
Antonio Guerrero, agradeció quién luchó por la liberación de los Cinco cubanos antiterroristas («la primera manifestación de solidaridad pública la tuvimos en la celda, al regreso de las terribles sentencias; todos los presos aplaudieron y nos animaron»), exhortó a los partidarios de Cuba para que actúen por el cambio en su propio país: «Si usted ve Cuba como un pequeño faro que hace la diferencia en el mundo, cada uno de vosotros debería tener el deseo que el país en el que viva sea diferente. La lucha no puede estar en un solo lugar. Nosotros tenemos pocos recursos, ustedes tienen mucho más. Pero la puerta de la esperanza está abierta».
Guerrero habló del presente y del futuro de los Cinco en el contexto de la Cuba de ahora. «No sé qué haremos, lo importante es hacer las cosas con amor y por el bien de todos. ¡Hay mucho que hacer, no logro imaginar cómo hay personas que se despiertan en la mañana y no piensan en todo eso! Y siempre para citar a Martí: “Mientras haya algo que hacer, un hombre entero no tiene derecho a reposar”. Y también: “La mejor forma de decir es hacer”…lo cierto es que nosotros hablamos muchos, por todas partes, ¿hasta cuándo daremos conferencias?…»
La actualidad está llena de dudas, aparentemente confundida. «Ahora los medios de comunicación occidentales hablan mal más de Venezuela que de Cuba. Tenemos que apoyar la revolución en Venezuela, y estudiar el pensamiento de Hugo Chávez». Los Cinco fueron invitados a Caracas por el presidente bolivariano Nicolás Maduro. Antonio cuenta: «La visita nos ha hecho entender la complejidad, los desafíos y los éxitos de la revolución encaminada en el 1999. Venezuela tiene derecho a decidir sobre su propia suerte, sin injerencias. ¡Siempre estaremos con la Revolución Bolivariana!». Guerrero también narró que fueron a visitar un barrio, que antes de la Revolución Bolivariana, como muchos otros, estaba en una situación de total miseria. El rescate está en curso, también con la ayuda de la misión médica cubana, en el cuadro de la colaboración fraterna entre los dos países. Sobre el acercamiento a los Estados Unidos, y sobre los eventuales peligros, contestando a una pregunta del público, Guerrero fue claro: «El capitalismo no es la solución por los problemas de este mundo. Nosotros decimos que tal como acabaron los demás imperios, quizás un día acabará esta pesadilla, pero hasta aquel momento no será posible una política totalmente honesta y justa con Cuba y con los otros países. Para sustentar el estilo de vida en los Estados Unidos, ellos necesitan dominar otros países por la fuerza. En el pasado, vimos lo que hicieron a Cuba, ahora los mecanismos son otros. Los EE.UU. se dieron cuenta que estaban perdiendo oportunidades. Ahora tratan de introducirse en la nueva abertura. Y lo están haciendo con un cálculo bien preciso». Además, hasta lo declararon Obama y la Clinton: «a pesar de las buenas intenciones, nuestra política de décadas de aislamiento sólo reforzó el régimen de los Castro en el poder». Está muy claro.
Pero, Antonio Guerrero continuó, «nosotros los cubanos no somos idiotas. A lo mejor alguien piensa que los jóvenes cubanos tengan menos conciencia, menos sentido histórico. Pero todo esto vale también por la juventud italiana» (quisimos decir a Antonio: “¡mucho más!”), «los tiempos cambiaron, pero yo encontré ya varias veces a los jóvenes cubanos y puedo decirlo: las jóvenes generaciones pasaron en Cuba momentos económicos muy difíciles –en el período especial– pero siguen defendiendo a la Revolución. Tienen la responsabilidad de suceder a la generación histórica de la Revolución, y serán ellos a defender el futuro de Cuba. Estoy seguro que ellos conocen el monstruo. Estamos preparados. Y ahora nuestros jóvenes también están en Nepal a ayudar a las víctimas del terremoto. Ésta es la juventud cubana».
Sin embargo, le preguntamos por il AntiDiplomatico y por Radio Habana Cuba, a pesar del compromiso político y moral de los cubanos, ¿no se perfila el peligro de una invasión del consumismo, por la visita de millones de turistas estadounidenses y los demás aspectos del acercamiento si se cae el bloqueo? ¿No será el consumismo a derrotar los ideales de la Revolución Martiana, que es también bastante extraterrestre en este mundo? ¿Antonio, después de muchos años de ausencia, cómo encontró a Cuba? Respondió: «en 24 años el mundo cambió. También Cuba cambió. El consumismo no existe en Cuba. Nosotros tenemos el desafío de satisfacer las necesidades de las personas, no tiene nada que ver con el consumismo. Hay que estar en Cuba y confrontarla con otros países. Tenemos que dar más al pueblo. Producir más. Eliminar la doble moneda. En el mundo de hoy nadie puede huir a la pobreza. Y quién tiene el consumismo tiene más problemas, hay más diferencias. Tienen de todo, incentivan la gente a comprar y la gente se siente cada vez más frustrada. Nosotros estamos trabajando para mejorar el nivel de vida de las personas, principalmente después del período especial. En Cuba no hay consumismo. Hay más posibilidades, para comer y para todo. Y queremos que llegues a todos. Todo eso es lo que percibo, después de 24 años de ausencia». Por lo tanto no hay ningún peligro de invasión? «No hay peligro. No hay peligro. No hay peligro».

Marinella Correggia
Traducido por Ida Garberi

lunes, 18 de mayo de 2015

José Martí: A 120 años del inicio de nuevas luchas




“Yo creo que podemos ir a Cuba sin que se sepa hasta después de haber llegado. ¿Me alcanzará la vida para ir?” "Si vuelvo, para nuevas luchas, recíbanme con una sonrisa.”…“ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber”
El 120 aniversario de la muerte en combate del Héroe Nacional José Martí nos convoca a la reflexión sobre su vida y su obra, ya que su caída en combate el 19 de mayo de 1895, más que muerte fue siembra fecunda para que su pueblo, bajo el influjo de sus virtudes y su ejemplo, diera inicio a nuevas luchas
En 1895 se acerca el fin de la corta pero intensa vida de José Martí. En ese año fracasa, por delación a las autoridades norteamericanas, el Plan de Fernandina. Remite a Juan Gualberto Gómez la orden de alza­miento armado. Se inicia la llamada por él guerra necesaria contra España el 24 de febrero. Viaja a Santo Domingo y firma con Gómez, el 25 de marzo, el Manifiesto de Montecristi. Se produce su despedida para un largo viaje hacia la guerra, la muerte y la gloria. Escribe su carta a Federico Henríquez y Carvajal, considerada su testamento político. Sale en compañía de Gómez, y otros cuatro patriotas hacia Cuba. Desembarca por Playitas de Cajobabo el 11 de abril. El 5 de mayo se produce el encuentro con Gómez y Maceo. En el período del 14 de febrero al 17 de mayo escribe los Diarios conocidos como de Montecristi a Cabo Haitiano y de Cabo Haitiano a Dos Ríos. Escribe el 18 de mayo su carta inconclusa a Manuel Mercado, de carácter antiimperialista. El 19 de mayo cae en combate en Dos Ríos, y su cadáver es capturado por los españoles, que lo trasladan y entierran en Santiago de Cuba. Tenía cuarenta y dos años, tres meses y veintiún días de edad.
En las misivas de Martí durante los cinco meses que le quedan para dar remate a la obra cardinal de su vida, desfilan todas las grandes ideas y los sentimientos que han sostenido la armazón comple­ja de su existencia. Se pone de manifiesto su trabajo febril de organización de la Revolución en todos sus detalles, la fe y confianza que trata de transmitir a sus compañeros, la declaración de su voluntad de servir y de cumplir con su deber, que constituyen la razón de ser de toda su vida. He aquí las confesiones de Martí:
A Antonio Maceo, convocado con Gómez, para el inicio de la guerra, escribe a principios de enero: "[ Y así le cumpliré lo que le dije: a nada lo expondré a que no me exponga yo…Siempre estaremos de la misma parte en la pelea por levantar a los cubanos al decoro de la libertad".
A Juan Gualberto Gómez, patriota encargado de transmitir la fecha del alzamiento en el interior de Cuba, escribe: "[...] Ese es mi primer pensamiento. Ayudar, sí. Oprimir, o encabezar a la fuerza, no…No teman desmayos, ni esperas injustas. Andaremos como la luz”.
¡Qué hermosa imagen literaria y simbólica sobre sus pasos de preparación de las batallas por la redención del hombre y del pueblo! ¡Qué hermoso símil para describir la misión de los hombres generosos: "¡Andaremos como la luz!"
En cartas diversas manifiesta confesiones claves sobre su estado de ánimo y su apreciación de cómo marchan los preparativos revolucionarios. Un hombre necesitado de amor confiesa al final de su vida: "Siento cariño justo". Un hombre que encabeza el movimiento libertador cubano, afirma: "Estoy levantando la Patria a manos puras". Un hombre que arde en sus ansias por echar a andar la "guerra necesaria", convoca con palabras de profeta: "Si es preciso, háganlo todo, den la casa. No me pregunten. Un hombre como yo, no habla sin razón este lenguaje.”
En medio de las dificultades naturales que encuentra la Revolu­ción en su camino, y la conmoción lógica que esto produce en los hombres que la llevan adelante, Martí alienta con optimismo y argumentos contundentes "en estos días de deber y de honor", en que le han dado pruebas de las virtudes más extraordinarias. Y lanza su reclamo decisivo: "Júntense".
Entre el cúmulo de las actividades de alta responsabilidad política, de la tarea colosal de unir a las personas y a sus voluntades en un objetivo común, Martí halla tiempo para comunicarse con las niñas María y Carmen Mantilla, a quienes quiere como a hijas. A María envía una declaración de principios humanos que se sintetiza en la frase: "Quiere y sirve.". Por otra parte, a Carmen, enfatiza: "Tú sabes que la pureza y la lealtad son la dicha única".
En carta a Gonzalo de Quesada, de fecha 3 de febrero, que bien pudiera considerarse su testamento íntimo, se conjugan sus querencias personales con los destinos supremos de su existencia. En ella están implícitas las ideas del mejoramiento humano y en forma realista y presentida, las alternativas a la que aboca su propia vida en forma inminen­te: "Si vuelvo, para nuevas luchas, recíbanme con una sonrisa. Si no vuelvo, será la hora de enseñar a la niña a que junte sus manecitas para que vuelva a los cobardes el valor…”
"Si no vuelvo", fue la parte cumplida del vaticinio, tras su muerte en combate, o sea, la hora de dar valor, paciencia y piedad a los hombres.
Pero ahora es la nostalgia de cariño familiar, de hacerse presen­te en el corazón y el recuerdo de sus seres queridos, de dar noticias de sus nuevos encuentros, de querer extender la bondad a fuerza de cariño: "Haz algo bueno cada día en nombre mío", escribe a la niña María Mantilla.
Se acerca el inicio de la guerra, los días de la guerra que ha soñado, planificado y organizado, y que está a punto de desatar. Y barrunta en estos caminos sangrientos, "la pelea rabiosa de los hombres", o sea, los conflictos que puedan ocurrir y teme. Pero en medio de los presagios azarosos, pronuncia y reafirma la opción victoriosa, cualquiera que sea la alternativa: "Bien, si nos vemos. Y si no, bien también. Para nosotros no hay derrota".
Y ha comenzado la guerra el 24 de febrero. A impulsos de sus jefes, el pueblo de Cuba abraza de nuevo a su causa santa, la revolución, para hacer realidad su aspiración de ser libre e independiente. Martí está convencido de que "sólo empujan el ejemplo, y el éxito". Por eso insta y alienta el próximo y pla­neado arribo a tierras cubanas de Gómez, de Maceo y de él mismo. Y deja una consigna para los grandes tiempos de peligros con el enemigo acechándolos a cada paso y justo al frente. "Hoy es el gran trabajo: unanimidad, solemnidad, magnanimidad, preci­sión. Que en todo vaya esto".
Al fin llega la hora de la despedida más dolorosa de todas. Es el 25 de marzo “en víspera de un largo viaje”. El adiós a su madre es un acto de infinito amor filial: "Yo sin cesar pienso en Ud." También es un acto de inmensa lealtad con su destino: "El deber de un hombre está allí donde es más útil". Bella y doliente carta, arrancada a un corazón impaciente en los trascendentales momentos en que se dispone a viajar hacia la patria y la gloria.
Y a la hora de la despedida, también llega la oportunidad a los hermanos. Al dominicano Federico Henríquez y Carvajal va su carta-testamento político, una declaración de principios humanos y políticos que universaliza su obra. "Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir, callado. Para mí ya es hora", escribe. También a Gonzalo de Quesada, a Benjamín Guerra y a Estrada Palma hace llegar sus previsiones y su valoración sobre las circunstancias personales que prevalecen en medio del torbellino de los aconte­cimientos históricos que están en marcha. "Voy con la justicia", afirma. Y es como si marchara con un talismán invisible que le abrirá los valladares físicos o espirituales.
“Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar…Para mí, ya es hora. Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo.”
Y, al fin, también la carta desgarradora a su hijo. Corta como un beso y un abrazo que las circunstancias le ponen apuros. Y al principio y final de un adiós que será para siempre, dos pedidos paternos conminatorios: uno, velado, contenido en su "salgo sin ti cuando debieras estar a mi lado". Y otro manifiesto en su escueta frase: "Sé justo". Con los dos mandatos cumplió su hijo, que más tarde se incorpora­ría a la guerra.
Y cuando se trata de confesar querencias, de hablar con dulzura de las cosas de este mundo, de soñar despierto mientras recorre un camino a la vez placentero y escabroso, va regando cariños con las artes de un mago y va cosechando cariños con la tenacidad de un agricultor.
A la niña María Mantilla, escribe: [...] Y si no me vuelves a ver, haz como el chiquitín cuando el entierro de Frank Sorzano: pon un libro -el libro que te pido- sobre la sepultura. O sobre tu pecho, porque ahí estaré enterrado yo si muero donde no lo sepan los hombres.-Trabaja."
Y cuando ya está cerca de ver cumplidos sus sueños de pisar la tierra cubana y alzar a su pueblo hacia la conquista de su liber­tad e independencia, Martí escribe a Benjamin J. Guerra y Gonzalo de Quesada.
"[...] A mi alrededor, como van viendo todo se encariña y unifica y ese es alivio grande. Estos días han sido útiles y me siento creído... Quiero, y veo con creciente ternura, el sacrificio pleno y sencillo que me acompaña.”
Ha puesto los pies en Cuba el 11 de abril. Es un lugar inhóspito Playitas de Cajobabo en Baracoa, pero los seis expedicionarios llegan al fin al paraíso terrenal que es parte de sus sueños libertarios. Martí comienza a vivir su vida más plena. "Hasta hoy no me he sentido hombre", confiesa. Y a partir de ahí va trasmitiendo las noticias de sus ánimos acrecidos, de sus alegrías desbordantes, de sus sueños realizados, de sus actos, hechos y propósitos. Son los días que llevan su vida como en alas por sobre de las caminatas, los encuentros, los combates, el paisaje agreste y la cali­dez acogedora de la campiña insurrecta y su gente.
“Voy bien cargado, mi María, con mi rifle al hombro, mi machete y revólver a la cintura, a un hombro una cartera de cien cápsulas, al otro, en un gran tubo, los mapas de Cuba, y a la espalda mi mochila, con sus dos arrobas de medicina y ropa y hamaca y frazada y libros, y al pecho tu retrato.”
En circular a los hacendados expresa con firmeza algo que debe ser también legado consustancial para “la patria con todos y para el bien de todos” que ha decidido fundar: "Duele tener que hacer la guerra para conquistar la independen­cia y la honra de la noble Nación Cubana, y hacerla poniendo en vigor leyes penosas, pero necesarias.” Y afirma sin titubeos ni medias tintas: “Todo el que respete la revolución será respetado por ella. Todo lo que sirva a los enemigos de la revolución, será destruido por ella."
Y ha seguido su marcha, con Gómez al lado, insuflando vida a la Revolución, agitando el proceso de desarrollo de esos momentos y planeando con celo y previsión su rumbo futuro.
En las líneas escritas para la intimidad en su Diario de Campaña, como en las cartas escritas en este período, se nos presenta la figura del hombre que presiente como cercanos, posibles y reales, los sueños e ideales que han guiado toda su vida. Y marcha hacia la guerra, hacia el corazón de su pueblo, hacia la muerte y hacia la inmortalidad.
Y en un alto del camino es la hora de conversar con su hermano mejicano Manuel Mercado. Y en esta carta inconclusa que iniciara un día antes de su muerte, vuelca las ideas que han sido norte y han dado sentido a su vida. Es una carta al estilo de la que hiciera dos meses antes al dominicano Federico Henríquez y Carvajal, y junto con ésta debe formar parte de su testamento político. Aunque inconclusa es concluyente el pensamiento expresado sobre su visión de la Revolución Cubana como instrumen­to formidable de la liberación de Cuba y de América y de su carácter antiimperialista y de su papel personal dentro de la Revolución. Sobre todos estos temas medita y escribe el 18 de mayo, la víspera de su caída en combate, ocurrida el 19 de mayo de 1895.
“[...]; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy y haré es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas y de proclamarse en lo que son levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.”
Ese día, en Dos Ríos, cayó el líder de la revolución independentista, ascendido por sus méritos acumulados, en reunión de Jefes de la Guerra, al grado militar de Mayor General, poco después de su desembarco. Allí cayó después de librar su primer y único combate en la guerra necesaria que organizara y dirigiera con las manos de un artista, la inteligencia de un genio, la pasión y estoicismo de un espíritu indomable de guerrero, y la visión y predicción de un visionario de los tiempos futuros de su patria y del mundo.
Cuando el hombre tiene a su patria como madre, cuando la ama más allá de todo interés o temor, cuando asume el significado del Himno Nacional de Cuba de que “morir por la patria es vivir”, el destino de su pueblo se convierte en su propio destino. Por eso Martí razona:
“Pero cuando se está dispuesto a morir, se piensa poco en la muerte, ni en la propia ni en la ajena. Con el dolor y la sangre, lo mismo que los hombres, nacen los pueblos.”
Tal como había confesado en carta a un amigo, apenas dos años y meses antes, el l4 de febrero de 1893, pudo convertir en realidad su sueño de pisar suelo patrio –“que es mi almohada la muerte, y Cuba mi sueño”. “Yo creo que podemos ir a Cuba sin que se sepa hasta después de haber llegado. ¿Me alcanzará la vida para ir?”
La vida le alcanzó con creces para ver el sueño convertido en realidad montado en un brioso corcel y con arma en mano en lucha frontal contra el enemigo. La muerte significó el otro viaje humano hacia la gloria y la inmortalidad, librando junto a su pueblo las nuevas luchas del pasado, presente y futuro.

Wilkie Delgado Corrrea

sábado, 16 de mayo de 2015

Dossier con Walter Martínez: “Cinco Héroes” Cubanos




“Dossier” análisis de los sucesos internacionales y las noticias en “pleno desarrollo” por el periodista Walter Martínez. Desde nuestra querida contaminada y única nave espacial que ha dado otra vuelta a través de su eje imaginario.

Bloqueo contra Cuba


El objetivo sigue siendo acabar con la revolución



Este documental, recientemente exhibido en Francia y realizado por el periodista Hernando Calvo Ospina, muestra que el bloqueo a Cuba no ha terminado. Que Estados Unidos quiere cambiar de táctica pero su objetivo sigue siendo acabar con la revolución. Y que la gran mayoría de cubanos sigue con su revolución. Altas autoridades políticas y personas "de a pie" dejan en claro el ayer y, en particular, el hoy del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

Realización y entrevistas: Hernando Calvo Ospina.
Producción: Asociación Francia-Cuba,
Con la colaboración de Associazione Nazionale Di Amicizia Italia-Cuba y CubainformacionTV, Bilbao.
Montage: Enrique Gracia Herrera.
Musica: Lucas Herrera, Yohan Calvo y Ana Catherine Martinez.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Fidel sigue haciendo historia, presente y futuro




Para desdicha de sus perturbados detractores, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, sigue haciendo historia, presente y futuro, en defensa y beneficio de la mayor de las Antillas, a la que con su incansable lucha, junto a la del presidente Raúl Castro y la de su pueblo, convirtió en ejemplo de dignidad para el mundo.
En los últimos días el Comandante en Jefe, como lo siguen llamando sus compatriotas, recibió al primer presidente francés, François Hollande, que visitó la nación caribeña, un encuentro calificado por el propio mandatario galo de histórico.
Horas antes, Fidel es Fidel escribió otro de sus siempre impactantes artículos titulado “Nuestro derecho a ser Marxistas-Leninistas”, en ocasión del 70 aniversario de la Victoria soviética de la Gran Guerra Patria sobre el fascismo, escasos días después de dialogar también en su residencia con el Canciller japonés.
Como es costumbre, en su más reciente artículo periodístico el expresidente cubano brindó, en poco más de una cuartilla, una magistral clase de historia, y auguró el futuro, al subrayar que hoy es posible una sólida alianza entre los pueblos de Rusia y China, llamados a convertirse en “un escudo poderoso de la paz y la seguridad mundial, a fin de que la vida de nuestra especie pueda preservarse”.
La activa presencia de Fidel evidencia su buen estado de salud, y su bien conocida clarividencia acerca de los acontecimientos internacionales y en su país, convertido actualmente en un destino obligado para dignatarios, grandes empresarios y políticos de todos los rincones del planeta tierra.
La avalancha de visitantes a La Habana, luego que la actual administración norteamericana del mandatario Barack Obama reconoció el fracaso de su política hostil hacia Cuba y abrió una nueva etapa de sus vínculos con la vecina Isla, mantiene al presidente Raúl Castro con una apretada agenda de trabajo, que incluyó asimismo sus recientes viajes a Argelia, Rusia y el Vaticano, Estados en los cuales se reunió con sus máximos dirigentes Abdelaziz Buteflika, Vladímir Putin y el Papa Francisco, respectivamente, además de su participación en las actividades en Moscú por el triunfo de la Gran Guerra Patria.
Precisamente, el Sumo Pontífice latinoamericano será otro de los huéspedes ilustres de la mayor de las Antillas en septiembre venidero, previo a su antes programado viaje a Estados Unidos.
Los frustrados y añejados adversarios de Fidel y de Raúl sangran por la herida porque perennemente intentaron impedir que los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca dialogaran con “los Castro”, y que la Revolución cubana no fuera reconocida, como hoy lo es por el mundo entero, incluido Washington.
La derrota de la mafia terrorista de Miami es un hecho consumado, y el ocaso político de sus histriones una realidad.

Patricio Montesinos

domingo, 10 de mayo de 2015

Por nuestro derecho a pensar y a ser socialistas, ser marxistas-leninistas, ser comunistas




Pasado mañana, 9 de mayo, se conmemorará el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria. Dada la diferencia de hora, cuando elaboro estas líneas, los soldados y oficiales del Ejército de la Federación de Rusia llenos de orgullo, estarán ejercitando en la Plaza Roja de Moscú con los rápidos y marciales pasos que los caracterizan.
Lenin fue un genial estratega revolucionario que no vaciló en asumir las ideas de Marx y llevarlas a cabo en un país inmenso y solo en parte industrializado, cuyo partido proletario se convirtió en el más radical y audaz del planeta tras la mayor matanza que el capitalismo había promovido en el mundo, donde por primera vez los tanques, las armas automáticas, la aviación y los gases asfixiantes hicieron su aparición en las guerras, y hasta un famoso cañón capaz de lanzar un pesado proyectil a más de cien kilómetros hizo constar su participación en la sangrienta contienda.
De aquella matanza surgió la Liga de las Naciones, una institución que debía preservar la paz y no logró siquiera impedir el avance acelerado del colonialismo en África, gran parte de Asia, Oceanía, el Caribe, Canadá, y un grosero neocolonialismo en América Latina.
Apenas 20 años después, otra espantosa guerra mundial se desató en Europa, cuyo preámbulo fue la Guerra Civil en España, iniciada en 1936. Tras la aplastante derrota nazi, las naciones cifraron sus esperanzas en la Organización de las Naciones Unidas, que se esfuerza por crear la cooperación que ponga fin a las agresiones y las guerras, donde los países puedan preservar la paz, el desarrollo y la cooperación pacífica de los Estados grandes y pequeños, ricos o pobres del planeta.
Millones de científicos podrían, entre otras tareas, incrementar las posibilidades de supervivencia de la especie humana, ya amenazada con la escasez de agua y alimentos para miles de millones de personas en un breve lapso de tiempo.
Somos ya 7 300 millones los habitantes en el planeta. En el año 1800 solo había 978 millones; esta cifra se elevó a 6 070 millones en el año 2000; y en el 2050, según cálculos conservadores, habrá 10 mil millones.
Desde luego, apenas se menciona que a Europa Occidental arriban embarcaciones repletas de emigrantes que se transportan en cualquier objeto que flote, un río de emigrantes africanos, del continente colonizado por los europeos durante cientos de años.
Hace 23 años, en una Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo expresé: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.” No sabía entonces sin embargo cuan cerca estábamos de ello.
Al conmemorarse el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria, deseo hacer constar nuestra profunda admiración por el heroico pueblo soviético que prestó a la humanidad un colosal servicio.
Hoy es posible la sólida alianza entre los pueblos de la Federación Rusa y el Estado de más rápido avance económico del mundo: la República Popular China; ambos países con su estrecha cooperación, su avanzada ciencia y sus poderosos ejércitos y valientes soldados constituyen un escudo poderoso de la paz y la seguridad mundial, a fin de que la vida de nuestra especie pueda preservarse.
La salud física y mental, y el espíritu de solidaridad son normas que deben prevalecer, o el destino del ser humano, este que conocemos, se perderá para siempre.
Los 27 millones de soviéticos que murieron en la Gran Guerra Patria, lo hicieron también por la humanidad y por el derecho a pensar y a ser socialistas, ser marxistas-leninistas, ser comunistas, y a salir de la prehistoria.

Fidel Castro Ruz
Mayo 7 de 2015, 10 y 14 p.m.

El más puro luchador antimperialista.




Antonio Guiteras, visto por el pintor Servando Cabrera Moreno

Este 8 de mayo se cumplen 80 años de que fuera asesinado el revolucionario cubano Antonio Guiteras junto al internacionalista venezolano Carlos Aponte, llegado a Cuba después de vivir la gesta de Augusto César Sandino contra los marines yanquis.
El Comandante Che Guevara calificó a Guiteras como “el más puro luchador antimperialista”. En tributo a este “hombre guapo”, republico el prólogo que en 2009 hice para la biografía que escribiera sobre Antonio Guiteras el escritor Paco Ignacio Taibo II y que ya compartiera aquí en 2011.
Incorporamos los videos de las dos partes que Paco le dedicara en la serie “Los nuestros” que actualmente transmite TeleSUR”.
“Yo solo escribo de revolucionarios. Los reaccionarios que escriban de su gente, yo solo de gente de izquierda”, son palabras recientes del autor de este libro. Luego de biografiar al Che y a Pancho Villa, Paco Ignacio Taibo II ha asumido el reto de un libro sobre Antonio Guiteras que es también escribir sobre la Revolución del 30 en Cuba, sobre los personajes que la marcaron o que a partir de ella entraron en la vida de nuestro país en un sentido o en otro. Es, sin duda, apasionante, este relato de un período convulso y decisivo de nuestra historia, contado con la garra de la novela que no permite respiro.
Junto al luchador antimperialista que en palabras de Fidel “quería hacer lo que nosotros hemos hecho y cayó como han caído otros muchos revolucionarios, porque se lanzó a hacer lo que nosotros estamos haciendo hoy”, aparecen aquí personajes legendarios como Julio Antonio Mella, Pablo de la Torriente Brau y Rubén Martínez Villena. Sus vidas luminosas se unen aquí con el origen del siniestro papel de Fulgencio Batista en la historia de Cuba y su temprana alianza con los intereses norteamericanos. Taibo logra también un agudísimo retrato del embajador Sumner Welles, desnuda el mediacionismo de las fuerzas reaccionarias, y revela el rol en las sombras de una figura como Jorge Mañach, ideólogo del filofascista ABC, que tan hábilmente supo utilizar en aquellas jornadas su condición de graduado de Harvard.
Quizá uno de los pasajes más aleccionadores es el que nos cuenta la noche en que la cobardía de Ramón Grau San Martín perdonó las conspiraciones de Batista en la embajada yanqui. Las proféticas palabras de Guiteras: “Los que se perdonan hoy, nos matarán mañana”, no dejan de estremecernos.
El libro alude en varias ocasiones a las contradicciones entre las distintas fuerzas revolucionarias y especialmente a la incomunicación entre el Partido Comunista y Guiteras, y a la incomprensión hacia el enorme papel revolucionario que éste jugaba dentro del Gobierno de los Cien Días. Las críticas de Raúl Roa y Blas Roca de estas incomprensiones, que cita el propio Taibo, junto al relato del enfrentamiento entre Villena y los enviados de la Internacional Comunista, explican el desafío que en lucha contra concepciones ajenas a nuestras realidades tuvieron que enfrentar entonces los militantes comunistas y otras fuerzas revolucionarias. Acerca de esta problemática, Carlos Rafael Rodríguez, afirmaría en 1970: “Cuando en 1934 la Internacional Comunista recomendó a los comunistas cubanos distinguir entre el nacional-reformista Grau San Martín y el nacional-revolucionario Guiteras, tenía razón, y sólo un sectarismo originado también en la política mantenida por la Internacional Comunista hasta poco tiempo antes, había llevado a los comunistas cubanos a no apreciar las evidentes diferencias”.
Los revolucionarios cubanos podemos no compartir enfoques del autor sobre nuestra historiografía, o el desenfado con que aborda algunas figuras o hechos de la época, entrañables para nosotros, pero al menos dos grandes y muy útiles conclusiones extraeremos de esta obra: lo imprescindible de la unidad de los revolucionarios en la lucha por el socialismo y la soberanía nacional, y el carácter irreconciliable de esa lucha con el imperialismo norteamericano.
La Revolución Cubana, triunfante en 1959, conquistó el poder para los oprimidos, se enfrentó al imperialismo norteamericano y lo derrotó, porque aprendió las lecciones de los fracasos anteriores y articuló y consolidó, bajo la guía de Fidel, la unidad de los revolucionarios en el proceso de realizar el programa antimperialista de justicia social por el que luchó y murió Antonio Guiteras. Su clarísima y valiente idea de que un movimiento que no sea antimperialista en Cuba, no es Revolución, ya no es sólo asumida en esta isla, sino que cada vez más los pueblos de América Latina la hacen Gobierno.
Por eso, nunca fue más oportuna una biografía. Ojalá el hecho de que esté escrita por un autor del prestigio de Paco Ignacio Taibo II contribuya a su difusión por todo nuestro continente. Hoy, ante la llegada de un nuevo gobierno a la Casa Blanca, vale la pena recordar que fueron los embajadores en Cuba del Roosevelt del Buen Vecino y el New Deal los que conspiraron contra el Gobierno de los Cien Días y alentaron las represiones y el ascenso de Batista.
En estos días, en que nuevas legislaciones proclaman los derechos postergados a las mayorías durante siglos, y desde las embajadas norteamericanas no cesan de alentarse conspiraciones que les roben a los pueblos sus victorias, llega este libro. Discutamos con él, aprendamos de él, críticamente, como seguramente harían Mella, Pablo, Rubén y el propio Guiteras, sabiendo que su protagonista es, como dijera el Che, el más puro luchador antimperialista.
Enero de 2009

Prólogo a Tony Guiteras. Un hombre guapo, de Paco Ignacio Taibo II, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 2009

Iroel Sánchez