lunes, 18 de junio de 2018

Tecnología, educación y cambio social: en busca de hipervínculos

Entrevista a Yohana Lezcano, periodista y educadora popular

Empoderamiento Ciudadano en la Web: esa fue la propuesta de la periodista y educadora popular Yohana Lezcano Lavandera cuando en 2012 defendió su tesis de licenciatura. No fue una propuesta solo teórica. Implicó una experiencia de talleres basados en la concepción y metodologías de la Educación Popular, en la que un grupo diverso de estudiantes universitarios, que participaron de manera voluntaria, aprendió a hacer un uso crítico y activo de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Durante seis meses debatieron, construyeron sus propios conceptos, crearon un grupo en Facebook y un blog (Trazo digital) en el que sistemáticamente publicaban textos sobre la realidad cubana. Casi seis años después, en un escenario comunicativo distinto, Yohana Lezcano conversa con Periodismo de Barrio.
¿Cuáles fueron los principales aprendizajes que se generaron durante los talleres educativos sobre Empoderamiento Ciudadano en la Web que coordinaste?
Uno de los principales aprendizajes fue que es posible hacer un uso crítico de Internet cuando se generan procesos educativos que parten del análisis de las relaciones de dominación y proponen un camino plural, amplio y liberador. Y que no solo es posible, sino necesario. Internet y las tecnologías están ahí y no aprender a usarlas de manera crítica puede ser un peligro. No estar o no participar es casi imposible hoy. Entonces, si ya de todas maneras vas a estar, ¿por qué no hacerlo con un sentido crítico?
¿Qué significaría estar con un sentido crítico?
Pasaría por saber discriminar y jerarquizar información ante la avalancha informativa que hay hoy en las redes, saber cuáles son las fuentes confiables, saber dónde yo puedo posicionarme, y saber que existen también relaciones de dominación en esos espacios. El empoderamiento es un proceso. No es llegar a decir: “Me empoderé y ya terminé”. Siempre decimos que no es un fin sino la capacidad de cuestionar, de desconfiar de ciertas cosas y tener conciencia de las implicaciones de lo que hacemos.
¿Y cómo se vivenció y materializó en los talleres ese proceso de empoderamiento?
Se trabajó primero en reflexionar sobre las relaciones de poder que existen en la web y fuera de ella, en deconstruir y problematizar nuestras prácticas comunicativas diarias, en aprender a utilizar plataformas como Facebook, Twitter, Wikis y Blog, y en labrar un camino en el que los participantes se sintieran como protagonistas de cambios importantes. En una segunda etapa, se continuó el trabajo de reflexión, pero los estudiantes comenzaron a participar ya no solo reaccionando a los contenidos que podían encontrar en las aplicaciones web sino también generando contenidos propios, y para ello organizaron estratégicamente un blog grupal (Trazo digital), que sirvió para poner en práctica la voluntad de tomar decisiones desde un colectivo, con responsabilidades claras.
Existe el prejuicio de que empoderarse es algo que tiene que ver con la política más tradicional o “aburrida” y hay mucha gente que dice que no le interesa hacer un uso crítico de Internet sino comunicarse con su familia y amigos y entretenerse. A esas personas, con esa actitud frente a las redes, ¿crees que le sirva de alguna manera el concepto de empoderamiento?
Esa es la idea. Por eso yo defiendo la educación y la comunicación populares, porque develan que por más apático que seas, siempre estás asumiendo un rol político. El político no es solo la figura tradicional que sale en los grandes medios. Los ciudadanos también pueden hacer política y les toca hacer política. Y si se unen pueden llegar a algo que dé respuesta a sus necesidades.
¿Pero tendría sentido posicionarse críticamente en las redes sociales si luego en la vida cotidiana no hay una coherencia con ese posicionamiento?
Para mí no. La coherencia es un concepto muy grande, no creo que todas las personas podamos ser cien por ciento coherentes todo el tiempo, pero evidentemente no es tan auténtico un empoderamiento ciudadano que solo funciona en la web. Desde las redes se apoya, pero no se transforma profundamente, no si las acciones dentro de las redes carecen de un correlato sustantivo en la vida cotidiana. Las aplicaciones web son instrumentos que facilitan el empoderamiento ciudadano, pero no constituyen el proceso en sí mismas. Las oportunidades que ofrecen no garantizan que ocurra una participación contrahegemónica.
¿Crees que los debates y posicionamientos que ocurren hoy en las redes en torno a Cuba tienen un correlato sustantivo en la vida cotidiana?
Creo que en Cuba la gente que está dando la batalla en las comunidades no está tan cerca de las redes. Y al revés: la que está dando la batalla en las redes no está tan cerca de las comunidades. Es posible que haya gente que empiece a ser activa dentro de la web y luego comience a ser activa en su vida cotidiana. La web puede servir para movilizar, pero no se transforma una sociedad solo desde ahí. Es necesario tener una mirada crítica que entienda las ventajas y limitaciones de ese entorno tecnológico.
¿Qué significaría para quienes están intentando transformar su comunidad contar con mayor acceso a Internet?
Visibilidad, reconocimiento, legitimidad. Que se sepa que existen, cuáles son sus problemas y cómo se organizan para solucionarlos. Pero eso depende del contexto en que está la gente, de sus necesidades y de cómo entiende la tecnología. Hay algunas comunidades a las que ahora mismo no se puede llegar con el discurso de un uso con sentido de la web, porque tienen necesidades de vida más básicas, como la electricidad o el agua. Ese problema todavía existe en Cuba hoy. Además, a veces hay que empezar por crear comunidad, porque la comunidad se crea estableciendo sentidos compartidos, y eso requiere tiempo y trabajo sistemático.
Cuando expusiste los resultados de tu tesis en 2012, el escenario comunicativo cubano era muy distinto. Ahora el acceso de los ciudadanos a Internet es mucho mayor. ¿Qué perspectivas ves de generar un proceso de empoderamiento ciudadano en la web en el escenario actual?
Primero hay que convencer a la gente de participar, de que puede hacer, de que su opinión vale, de que si se une puede lograr algo, porque tampoco es que la gente en Cuba se muera de ganas de participar, sea dentro o fuera de la web. Lo que se ha naturalizado es que los ciudadanos no somos actores políticos, que no podemos cambiar nada. Eso es lo que es natural hoy en Cuba. Pero eso hay que desnaturalizarlo. Y después entonces veremos cómo la tecnología nos puede ayudar y cómo podemos incorporarla.
¿Cuál sería el rol de la educación en impulsar un proceso de esa índole?
Sin dudas, tiene que haber educadores que medien ese proceso, porque muy poca gente llega por sí misma a entender que puede haber un uso crítico de Internet. El sistema educativo tradicional nos forma para acumular y reproducir conocimientos de manera acrítica. Por eso una de las recomendaciones de mi tesis fue que se impulsaran, en las escuelas cubanas, procesos de aprendizaje participativos que propusieran un uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones menos instrumental y más consciente de para qué sirven y para qué las usas.
¿Qué potencialidades existen para desarrollar en Cuba procesos educativos que enseñen a los ciudadanos a hacer un uso crítico, distinto, de Internet?
Ciertamente, el hecho de contar con educación pública nos coloca en una posición de ventaja. Yo en eso veo un potencial importante. Sin embargo, hay condiciones estructurales que tienen que madurar. Para sentir que tenemos que hacer un uso crítico de Internet, primero la tenemos que usar, aunque sea acríticamente. Primero hay que conocer la herramienta. Aquí todavía estamos en la fase de deslumbramiento, de exploración.
¿Y qué significa estar en esa fase?
Que todavía para gran parte de los cubanos Internet es algo muy distante, que no forma parte de la gestión diaria de su vida, que se utiliza sobre todo para establecer comunicación con las personas queridas que viven fuera del país. Entonces, no podemos poner a competir un uso crítico de Internet con la necesidad básica de comunicarse con hijos, parejas, madres… Pero tampoco debemos esperar a que Internet tenga mayor presencia en nuestras vidas para empezar a educar en una relación diferente con Internet, las redes sociales, las tecnologías. En cinco años puede cambiar el escenario comunicativo y tecnológico de Cuba, pero formar ciudadanos críticos y activos en el uso y apropiación de la web, con capacidades para proponer y generar proyectos autóctonos, requiere un proceso gradual de cambios en el sistema educativo cubano que implica mucho más tiempo.

Mónica Baró Sánchez
Periodismo de barrio

domingo, 17 de junio de 2018

Díaz-Canel: «El país cuenta con sus universidades»

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, asistió este sábado en la Universidad de La Habana a la última de las asambleas a nivel de centros, previa al XI Congreso de la FEU, donde dialogó con los delegados que participaron en esa cita estudiantil

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado junto al presidnete de la FEU de La Universidad de La Habana, Vicente Luis Diaz Melian Foto: ACN
El de hoy ha sido un debate sincero, comprometido, que muestra que los jóvenes cubanos están orgullosos y sienten, realmente, la historia de su país, aseguró Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, durante la asamblea de los estudiantes de la Universidad de La Habana (UH), previa el IX Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).
En la cita celebrada este sábado y última de una cadena de 39 congresos de universidades que comenzó en el país el pasado tres de mayo, el mandatario añadió que este ha sido un espacio propicio para el intercambio de las proyecciones creativas, inquietudes y aportes de la organización en los últimos años.
Díaz-Canel comentó los esfuerzos que hace la dirección del gobierno cubano para incrementar el vínculo de los organismos de la administración central del Estado con cada una de las provincias, para dar respuestas efectivas a las necesidades de la población.
Así podremos enfrentar la inacción y el silencio administrativo, mostrar más calidad en los servicios, dar respuesta a las quejas del pueblo, alcanzar una mayor cultura científica, de innovación, comunicacional, de informatización y automatización y eliminar trabas en la toma de decisiones, argumentó.
«Para alcanzarlo –aseguró– contamos con las universidades. Vendremos muchas veces, para conocer sus criterios. De ese mismo modo, cada vez que ustedes tengan una inquietud o deseen tener un encuentro para debatir cualquier tema, estamos en entera disposición».
Luego de este encuentro no quedan dudas. La FEU es el futuro de lo que queremos lograr, entre todos podremos construir un mundo mejor, dijo Miguel Díaz-Canel.
En la asamblea, los estudiantes de la universidad más antigua del país reflexionaron sobre el funcionamiento de la organización, el liderazgo de sus dirigentes, la docencia e investigación, la extensión universitaria, la vida en las residencias estudiantiles y, una vez más, ratificaron su compromiso con la Revolución, el Partido Comunista de Cuba y la sociedad.
Raúl Alejandro Palmero, presidente de la FEU nacional, recordó al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y significó que el IX Congreso de la organización, a celebrarse en el mes de julio próximo, será el primero sin la presencia física del líder histórico de la Revolución cubana, quien tuvo una relación entrañable con los jóvenes universitarios.
Durante el evento, los delegados de la organización también denunciaron el carácter injerencista de la Organización de Estados Americanos (OEA), y demás agentes internacionales del imperialismo que intentan desestabilizar los gobiernos populares y progresistas de la región.
Además, rechazaron la hipocresía del Secretario de Estado de los Estados Unidos por intentar dar lecciones de gobernabilidad democrática, mientras vulnera el derecho de los pueblos a su autodeterminación; y condenaron la exigencia de expulsar a Venezuela de la OEA, con infundados argumentos sobre supuestas crisis del orden constitucional, y el no reconocimiento de las elecciones de ese país latinoamericano, celebradas el pasado 20 de mayo.
Entre los principales retos de la organización, Yaima Oña, estudiante de la Facultad de Historia de la UH, reconoció que «necesitamos estar más cercanos a las bases. Son el eslabón principal del funcionamiento de la organización».
Mientras, Antonio Torres, estudiante de la carrera de Geografía, señaló la necesidad de mantener «un comportamiento adecuado en nuestras residencias estudiantiles, para que se parezcan cada vez más a nuestras casas. No podemos permitir en ellas el consumo de sustancias ilícitas, ni tampoco alterar la paz de la comunidad con música o escándalos a altas horas de la madrugada».
Para Ania Terrero, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación, y expresidenta de la FEU en esa institución, «no permitamos que las inquietudes se repitan de congreso en congreso. Resolvamos los problemas con la misma agilidad con que los identificamos».
El joven angolano Antonio Buta Numba agradeció la oportunidad de estudiar en Cuba, donde se vive una realidad muy diferente a la de otros países, en los que no basta con tener un buen índice académico y la voluntad de estudiar en la universidad.
«Sin dinero no es posible acceder a los altos estudios y los políticos no se interesan por el criterio de los jóvenes. Gracias por eso, Cuba», añadió Buta.
Susely Morfa González, secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas y miembro del Consejo de Estado, instó a los jóvenes a ser mejores seres humanos y profesionales, mientras Mercedes López Acea, miembro del Buró Político y Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba en La Habana, reconoció la labor de la Federación Estudiantil capitalina en las comunidades.
López Acea destacó particularmente la participación de esta casa docente en la tarea Educando por Amor, y el protagonismo de sus estudiantes y profesores durante la recuperación de la ciudad ante los desastres naturales.
Asistieron también al encuentro Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC); José Ramón Saborido Loidi, Ministro de Educación Superior; Dr. Gustavo Cobreiro Suárez, Rector de la Universidad de La Habana; Vicente Díaz Melián, presidente de la FEU en la Universidad de La Habana; secretarios del PCC y UJC de esa casa de altos estudios y decanos y otros miembros del Consejo Universitario.

Alejandra García | internet@granma.cu

Como quien lleva clavado al alma un par de espuelas




Un 17 de junio, hace 113 años, falleció Máximo Gómez, cubano por mérito y amor

«A caballo por el camino, con el maizal a un lado y las cañas a otro, apeándose en un recodo para componer con sus manos la cerca, entrándose por un casucho a dar de su pobreza a un infeliz, montando de un salto; arrancando velos, como quien lleva clavado al alma un par de espuelas, como quien no ve en el mundo vacío más que el combate y la redención, como quien no le conoce a la vida pasajera gusto mayor que el de echar los hombres del envilecimiento a la dignidad, va por la tierra de Santo Domingo, del lado de Montecristi, un jinete pensativo, caído en su bruto como en su silla natural, obedientes los músculos bajo la ropa holgada, el pañuelo al cuello, de corbata campesina, y de sombra del rostro trigueño el fieltro veterano. A la puerta de su casa, que por más limpieza doméstica está donde ya toca al monte la ciudad, salen a recibirlo, a tomarle la carga del arzón, a abrazársele enamorados al estribo, a empinarle la última niña hasta el bigote blanco, los hijos que le nacieron cuando peleaba por hacer a un pueblo libre: la mujer que se los dio, y los crió al paso de los combates en la cuna de sus brazos, lo aguarda un poco atrás, en un silencio que es delicia, y bañado el rostro de aquella hermosura que da a las almas la grandeza verdadera: la hija en quien su patria centellea, reclinada en el hombro de la madre lo mira como a novio: ése es Máximo Gómez».

José Martí

sábado, 16 de junio de 2018

Fernando Martínez Heredia, te fuiste para apurarnos

Siempre que alguien se ponía a la cabeza de una meta cuyo tamaño excediera las fuerzas propias –al menos las fuerzas conocidas y supuestas–, toda vez que una persona oponía su voluntad a valladares de semblante infranqueable, cuando cualquiera mostraba empecinamiento tras objetivos en desuso o mal usados, Fernando Martínez Heredia les apoyaba en el hombro un aserto: “Eres el anuncio de los tiempos que vendrán”. Quien lo afirmaba, sin embargo, no creía en destinos inexorables. Ningún tiempo llega solo. Ningún anuncio sin práctica puede traerlo. Tampoco, cualquier práctica.
Si asumimos bien las ideas que pasó la vida defendiendo, no haremos de ellas el fijador de un retrato suyo, el salvoconducto de algún capítulo de tesis, o la cita sin vocación, a la postre, traicionera. Si las asumimos bien tendremos que crearles instrumentos, sin confundir al instrumento con la idea; conducirlos, sin semejar la conducción con el monólogo; y desarrollarlos para que sigan dando de sí.
Anoto algunos principios que aprendimos en su voz entrecortada y tosedora:
1. Al plantearnos actuar en política debemos tomar en cuenta las condiciones de partida, no para someternos a ellas sino para trascenderlas –incluidas las condiciones creadas por la cuarta Revolución Cubana, de 1959. Esta superación mediante la práctica es el vector más importante de la reproducción ampliada de un proyecto de liberaciones y el modo de prefigurar un espacio futuro al cual referir las actuaciones del presente y sus promesas.
2. Para no ser cómplices de esa ganancia de la dominación que implica naturalizar los fenómenos sociales y los productos de la actividad humana, debemos estudiarlos –y comprenderlos– en su historicidad. No asumir como “dados” los procesos o relaciones que pudieran impedir la liberación de las personas y las sociedades, pero tampoco, los que pudieran ayudarnos a hacerla avanzar. En el primer caso, para no suponer una predestinación que después de largos períodos de procesos revolucionarios estos se rutinicen o, al cabo, terminen siendo vencidos, idea que ya Fidel Castro había planteado con audacia en 2005 [1]. En segundo lugar, para no creer(nos) que es un resultado evolutivo la sociedad de bienandanzas y emancipaciones por la que Fernando pugnaba. Hay que ganarla luchando.
La historicidad es también un valor para la asunción de los legados y del pensamiento.
3. Consecuente con los dos puntos anteriores, Fernando no fue nunca martiano, fidelista y marxista de forma mimética. En su concepción de la cultura y de la lucha cultural, por ejemplo, se pone de manifiesto su capacidad –que es la misma de todo pensamiento revolucionario– de concebir ideas superiores a las condiciones vigentes. Fue sin dudas un martiano histórico al entender que la posesión de cultura –“ser cultos”– aunque nos predispone a ser libres, puede predisponernos también a no serlo. Valga aclarar que “ser cultos” para Fernando no incluye únicamente los atributos que desde un sentido común decimonónico encasillan esa cualidad, sino implica –sobre todo en el mundo de hoy– ser convivientes de procesos culturales, portadores de significaciones diferentes y hasta contradictorias, y reproductores en escalas desiguales de la cultura que portamos.
Por ello siempre encontramos en Fernando un cuestionamiento de los contenidos de la cultura que se posee, y la apelación a apoderarnos de y crear una cultura determinada , donde no caben las discriminaciones de ningún tipo, ni las jerarquías que justifican la explotación, ni el tratamiento de las identidades –personales o nacionales– como muñecos de feria.
Cuando José Martí escribió en “Maestros ambulantes”, 1884, aquella idea famosa que todos citamos [2], la ignorancia era el principal instrumento de dominación. Desde mediados del siglo XX comenzó a serlo la cultura misma.
Armado de esa certeza, por haber estudiado a fondo aquel tránsito, es que Fernando aboga por una emancipación que debe serlo también –si aspira a la sostenibilidad– en los contenidos de la cultura, y rebasa la explicación de esta última como antónimo de ignorancia. Por eso puede decir, en la madurez de su concepción, “la rebeldía es la adultez de la cultura” [3]. Y al conferirle valor político, amplía sus predios, le asigna nuevas tareas. Porque mientras ella no es rebelde permanece infante, sujeta, minusválida, postrada por el fardo secular de la opresión, que en la medida en que fue sofisticándose utilizó a la cultura como vehículo de oscurantismo y sumisión.
4. El socialismo no es en Fernando Martínez Heredia un lugar “al cual” llegar sino “del cual” llegar, a otro superior –el comunismo–. Por tanto, siempre usó el concepto de “transición socialista” –y no de “construcción del socialismo”– para llamar la atención sobre dos aspectos decisivos: a) el carácter que debía tener la transición para conducirnos a cotas de libertad y justicia superiores, y b) la condición conflictiva e inacabada de un camino donde solo en la medida en que cambiamos la vida, las relaciones sociales y a nosotros mismos de un modo revolucionario, nos acercamos al horizonte comunista.
Delante de esta idea para Fernando va Ernesto Guevara, con su llamado de “(…) empezar a construir el comunismo desde el primer día, aunque nos pasemos toda la vida tratando de construir el socialismo” [4].
Una consagración total a ese propósito basta, para que como le ha sucedido al Che, Fernando no sea tampoco visto como un hombre del pasado histórico de la revolución, sino de su futuro.
5. Más referida al trabajo de ciencia social y pensamiento social, el autor de Cuba en la encrucijada nos deja una lección que refrendó con su propia obra: la objetividad está en el modo como encaramos los objetivos, pero no en la ausencia de estos. Dos principios lo sustentan:
a). Que todo trabajo de ciencia social –y todo científico social– persigue objetivos “extra científicos”, tiene intereses ideológicos. Lo que resta valor a la ciencia social es la pretensión de neutralidad e imparcialidad, y no las finalidades políticas que le animan.
b). Que, por lo tanto, el medidor de “cientificidad” no está en la “pureza ideológica” –inexistente e improbable– de la ciencia social, sino en la seriedad, rigor y honestidad intelectual con que el científico social encara o sustenta sus filiaciones al hacer ciencia [5].
6. La combinación entre militancia y libertad es necesaria no solo al hacer trabajo intelectual, sino a la hora de conducirnos como ciudadanos, de pensar con cabeza propia, de imaginar futuros para los cuales el pensamiento no puede tener ataduras. Es preciso “convertir los ideales en militancia y la militancia en ideales” [6].

Los revolucionarios no enviudan

La clausura del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana (1963–1971) y de la revista Pensamiento Crítico (1967–1971) [7], fue un episodio duro. Tan bien lo comprendió Fernando que no pudo secarlo el ostracismo ulterior. No transigió con la “autocrítica” que le sugirieron. No pactó. Supo distinguir entre la revolución y sus usufructuarios. En el tiempo que sobrevino chocó a consciencia una y otra vez con la misma piedra –solo así las piedras ceden–.
Y jamás enviudó. Tampoco los de su grupo, los de su estirpe. A no enviudar le ayudó la idea de que “se gana mucho con la derrota si uno no se convierte en un derrotado” [8]. Los inmaculados no han vivido jamás revoluciones, aun cuando su ciclo vital transcurra dentro del ciclo histórico de alguna. O aun cuando supongan actuar en su nombre, administrar sus legados, conducir sus estructuras. Debemos desconfiar de aquellos a los que siempre les va bien en las revoluciones. Y desconfiar de la prevalencia del carácter revolucionario en procesos donde la estabilidad de la norma obsede más que el ejercicio de su interpelación.
Llena de abolladuras nos entrega Fernando su indumentaria. Ninguna es moral. Él ha estado en revolución. En brega por un socialismo que no llegue a homologarse con el pedacito de poder personal de un grupo [9]. O que, como gustaba repetir, citando a Lezama, no se vuelva tan pequeño “que quepa en la chapita de una botella”. Él jamás permutó del centro de una batalla para evitarle al pensamiento la humillación de “adorno” o “actividad permitida”. Allí se mantuvo para volverlo un prefigurador de caminos y un chofer de la política.
Los inmaculados, ¿qué indumentaria exhiben?, ¿cuáles abolladuras?

Profeta, periodista, historiador

Fue decisivo aquel curso que impartiera Fernando en el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, entre el 3 de marzo y el 12 de junio de 2015: “El marxismo de Marx, problemas de su conversión en instrumento revolucionario mundial” [10]. Quince sesiones de cinco a seis horas los martes y catorce de ocho horas los viernes. Recesos fugaces, como este suyo de ahora.
Fernando, renqueante, trepaba hasta el salón. Su esperanza ardía con la misma intensidad sobre 26 personas que sobre siete. Bromeó el primer encuentro con aquella premonición de Máximo Gómez cuando las tropas bajo su mando salieron hacia Occidente en la invasión: “En estas filas que hoy veo tan nutridas, la muerte abrirá grandes claros”.
De Carlos Marx y La Gaceta Renana a José Martí y aquel opúsculo en La Edad de Oro donde Fernando nos enseñó a ver fundamentado el comunismo[11]. De las Cartas a Kugelmann [12] y Lenin pidiendo que todos las clavasen en las paredes de sus casas, al Che que desde Tanzania le dice a Armando Hart: “(…) ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar” [13].
En tamañas travesías se nos fue revelando cuán preciso era Fernando en aquella forma jocosa de describirse: “Yo he sido a un tiempo profeta, periodista e historiador. Primero me ha tocado alertar: ‘va a pasar esto’; luego decir: ‘está pasando esto’; y por último contar: ‘pasó esto’”.
Entendimos en toda su complejidad personal y social el valor de esa tríada al abordar en sus clases el segundo intento de universalización del marxismo, que a diferencia del primero, aconteció en el tercer mundo hacia la segunda mitad del siglo pasado. Y en el fragor de ese segundo intento, desde la Cuba de los 60, descubrir al imberbe que se fuga con su revólver de una escuela emergente cuando ante la Crisis de Octubre llega la orientación a los alumnos de permanecer estudiando [14]; que, cuatro años y varias broncas después escribe la pieza fundamental de su profecía: El ejercicio de pensar [15]; que analiza los reveses –con optimismo histórico– mientras suceden, en ese testimonio de la resistencia y el pase a la ofensiva que es En el horno de los 90 [16]; y que en las dos décadas siguientes argumenta –andando en la historia [17]–, por qué seguir abrazado(s) a idéntico mástil.
Era el mismo Fernando que nos insistía: “Ustedes la tienen más difícil que nosotros: nosotros lo teníamos todo más claro, ustedes lo tienen todo menos claro”, y añadía: “Quizás porque está todo menos claro ahora”.
Rumiando las posibles causas de esa menor claridad, se me ocurre que una de ellas está asociada a que la lucha por el relanzamiento de la revolución en Cuba debe vérselas con un asunto muy serio: el de las propias creaciones de la revolución. ¿Cómo lograr que esas creaciones se trasciendan sin negarlas? O dicho de otra manera: ¿cómo convertir la superación en causa principal de su pervivencia? ¿Cómo evitar el drenaje de sus contenidos? Las respuestas supondrán encontrarles rápido a nuestros vehículos un nuevo modo de funcionar, porque ellos también nos conducen.

Allí donde renazca, hacerlo envejecer

Nos contaba Fernando que en algún momento de su ostracismo su hija Liliana le preguntó: “Papá, ¿tú eres el jefe de la generación del silencio?”, a lo que él no supo responder. Después bromeaba con un pensamiento que lo asaltó en sordina: “Caramba, si esta muchacha sigue avanzando tendré que matarla”.
Me regocija que la suya, la de sus compañeros, no haya resultado ser la generación del silencio.
Muchos atribuyen lo anterior al fracaso del “socialismo” en Europa del Este, que interpretan como la coyuntura que les dio la razón y los colocó otra vez en la palestra. Yo prefiero asociarlo a algo no coyuntural: la permanencia en ellos de la idea, los principios y una forma específica de defenderlos.
La generación a que pertenezco tiene entre sus peligros el de la repetición o el adocenamiento, lo cual a la larga terminaría convirtiéndola en una generación del silencio, pero de uno peor: antes de ser acallados luchando, enmudecer sin haberlo hecho.
Entonces, nos corresponde hablar donde quiera que se abra un espacio digno, y martianamente, con los actos: como mejor se habla. Ser conscientes de que tan perjudicial e indecoroso resulta servir a emisarios de lógicas empresariales, los que colocan la motivación fuera de la idea, como a la poda de las ideas en nombre de la custodia del socialismo. Darnos nuevos medios de expresión y salvar entre todos los que existen. Saber distinguir bien cuáles son las demarcaciones de nuestro campo, para ensancharlas y volverlo el campo más grande. Las revoluciones no se administran, se hacen.
Si es con ojos de funeral que en derredor miramos, Fernando deja un claro terrible en tropas menos nutridas que antes. Pero esos son solo ojos de cristal, de ver afuera. Los suyos, los de afilada cuenca y bolsón debajo, nos dicen que entró a movernos mejor, con esa forma de “orientar” –¿o debería decir “proponer”?– a la que una pedagogía política en la transición socialista no puede dar espalda.
Falleció el 12 de junio de 2017. El mismo día, dos años antes, cerraba el último seminario del curso que nos cambió la vida.
Acertó aquel compañero suyo cuando en uno de los homenajes póstumos inició así su intervención: “A Fernando no digo ‘donde quiera que esté’, porque ‘Fernando está en todas partes’”. Tenía que estarlo para el amigo de tanto trecho. Pero cuando apenas comenzaba a llenar partes de mi generación, se fue Fernando. Estoy por creer que para apurarnos.
Si ya provoca escándalo morirse a los 78 años sin geriatría, seguir siendo joven en la muerte es un bochorno para los vivos. Él sabe que volverá con frecuencia, pero quiere, necesita, regresar más viejo cada vez. Ayudemos al hereje. Ahora somos los responsables de su ubicuidad, que cambió el “don” por la conquista.

Alejandro Gumá
La Tizza

Notas

[1] http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e .html
[2] “Ser culto es el único modo de ser libre” Martí, José (1884): “Maestros ambulantes” en José Martí. Obras completas — Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, 2016, p.124.
Nota del autor: Propongo la lectura completa y cuidadosa del artículo de José Martí para una mejor comprensión del uso que hace del concepto “cultura” y de los problemas específicos a que con él se enfrenta.
[3] http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-10-07/che-expresion-viva-de-la-herejia-cubana
[4] Martínez Heredia, Fernando (2001): “El Che Guevara: los sesenta y los noventa”, en El corrimiento hacia el rojo , Editorial de Letras Cubanas, La Habana, pp. 254–255.
[5] Dos ejemplos clásicos paradigmáticos –y diferentes entre sí– son Karl Marx (1818–1883) y Max Weber (1864–1920).
[6] http://www.epoca2.lajiribilla.cu/articulo/4546/un-duelo-de-labores-y-esperanzas
[7] Para ahondar sobre las causas del cierre de ambos empeños, propongo la lectura de “Pensamiento social y política de la Revolución”, conferencia dictada por Fernando Martínez Heredia como parte del ciclo La política cultural del período revolucionario: memoria y reflexión, organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios. Puede verse en: Martínez Heredia, Fernando (2010): El ejercicio de pensar , Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
[8] Martínez Heredia, Fernando (2010): El ejercicio de pensar , Editorial de Ciencias Sociales, Ruth Casa Editorial, La Habana, p.76.
[9] Martínez Heredia, Fernando (2017): “No seamos siervos de ellas: trabajemos con ellas”, en: Cuba en la encrucijada , ob.cit., p.137.
[10] El curso está grabado en su totalidad y ya se edita para su publicación.
[11] “(…) y en que ha de parar el mundo, cuando sean buenos todos los hombres, en una vida de mucha dicha y claridad, donde no haya odio ni ruido, ni noche ni día, sino un gusto de vivir, queriéndose todos como hermanos, y en el alma una fuerza serena, como la de la luz eléctrica”, Martí José (1889): “La última página”, en La Edad de Oro , p.128, disponible en: https://elsudamericano.files.wordpress.com/2017/06/jose-marti-la-edad-de-oro .pdf
[12] Ver: https://www.marxists.org/espanol/m-e/indice .htm
[13] Carta del Che Guevara a Armando Hart Dávalos, Dar-Es-Salaam, Tanzania, 4 de diciembre de 1965, disponible en: https://www.rebelion.org/hemeroteca/argentina/filosofia310702 .htm
[14] Ver entrevista a Fernando Martínez Heredia en: Suárez Salazar, Luis y Dirk Kruijt (2015): La Revolución Cubana en Nuestra América: El internacionalismo anónimo , Ruth Casa Editorial, libro electrónico.
[15] Véase en: Martínez Heredia, Fernando (2010): El ejercicio …, ob.cit., pp.139–158.
[16] Martínez Heredia, Fernando (2005): En el horno de los 90 , Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
[17] Ver Martínez Heredia, Fernando (2009): Andando en la historia , Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC) “Juan Marinello” y Ruth Casa Editorial, La Habana.

viernes, 15 de junio de 2018

Che Guevara y sus cumpleaños en los días guerrilleros




“Sé que cumples los treinta y ocho el día 14. ¿Piensas acaso que a esa edad un hombre empieza a ser viejo?” Carta de Fidel de 3 de junio de 1966

En el periodo del 2 de diciembre de 1956 al 31 de diciembre de 1958, Ernesto Guevara de la Serna inició y desarrolló su trayectoria guerrillera convertido en el legendario Comandante conocido popularmente y oficialmente como Che, y no por azar designado por Fidel como el primer Comandante del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.
Fue en este periodo de su vida guerrillera en el que, sin previo fogueo en la lucha revolucionaria armada, e insertado en un contingente revolucionario hasta entonces extranjero, tuvo la ocasión de demostrar, a pesar de las ocasionales y hasta graves limitaciones físicas por sus crisis asmáticas, su indomable voluntad, su recio y estoico carácter, sus claras y avanzadas ideas políticas y revolucionarias, su sobresaliente don de mando y pericia estratégica y su identificación plena con el espíritu, el sentimiento, la idiosincrasia y los ideales patrios del pueblo cubano y de su líder máximo Fidel Castro.
Tenía 28 años cumplidos cuando inició su meteórica carrera guerrillera. Según su Diario de un combatiente de la Sierra Maestra a Santa Clara (1956-1958), el día previo a su cumpleaños 29, en 1957, escribió que “teníamos que buscar una cueva donde escondernos, pues ya era peligroso tanto tiempo de permanencia en el mismo sitio pero debí dejarlo para las 12 pues estaba con bastante asma, probablemente a causa del tabaco pues le metí duro a la cachimba. (…) debimos improvisar una búsqueda de la flor del clarín para el asma. (…) Me inyecté ACTH de nuevo.
El día 14 de junio, primer cumpleaños en Cuba, no refiere en el Diario nada sobre este acontecimiento personal, y relata incidentes y hechos relacionados con la supervivencia de su grupo guerrillero en el entorno campesino.
Al año siguiente, el 13 de junio narra incidentes propios del ambiente guerrillero y que “la aviación estuvo activísima durante toda la mañana bombardeando las zonas (…)”. El día 14 tal vez no tuvo ocasión de pensar en su cumpleaños, pues en cuatro líneas reflejó lo siguiente: “Invertimos todo el día en llegar al Macío, donde estaba Acuña, iniciando inmediatamente la investigación del caso, tarea en la que me dieron las 12 de la noche. Crescencio me había dicho que aceptaba mi fallo como bueno y me daba plena libertad para actuar.”
En los meses siguientes de 1958, Ché continuó tejiendo su leyenda guerrillera hasta la toma de la Ciudad de Santa Clara, y después del triunfo de la Revolución, pasó a ocupar múltiples responsabilidades del gobierno y del partido en Cuba, que lo distinguieron como político y estadista de la primera fila de la Revolución Cubana. Quizás no sabremos nunca como transcurrieron todos sus cumpleaños en el periodo que culminó aquella mañana del jueves 1ro de abril de 1965, cuando partía desde La Habana hacia su destino en el Congo, y en que según escribiera en su Pasaje de la guerra revolucionaria, Congo: “Dejaba atrás casi once años de trabajo para la Revolución Cubana al lado de Fidel, un hogar feliz, hasta donde puede llamarse hogar la vivienda de un revolucionario consagrado a su tarea y un montón de hijos (tres hembras y dos varones) que apenas sabían de mi cariño. Se reiniciaba el ciclo.”
Sobre esta misión Fidel declaró a Gianni Miná, en Un encuentro con Fidel: “Esto nunca lo hemos publicado. Entonces, el movimiento revolucionario (del Congo) nos pidió una ayuda, que le enviáramos instructores, combatientes, en una misión internacionalista. (…) Entonces yo mismo le sugerí a Che la idea de que había que ganar tiempo, esperar; él quería desarrollar cuadros, desarrollar más la experiencia, y lo hicimos responsable del grupo que fue a ayudar a los revolucionarios en el actual Zaire (…).”
William Gálvez en su obra El sueño africano de Che relata que “Poco antes de la medianoche del viernes 23 de abril de 1965 tal vez aquel hombre, del que muy pocos sabían su verdadera identidad, no recordara que 9 años, 4 meses y 29 días atrás realizó un viaje semejante. Aunque en aquella ocasión la travesía fue más larga, ambas no estuvieron exentas de los mismos peligros y ambas perseguían un mismo objetivo. El 25 de noviembre de 1956, el joven Ernesto Guevara de la Serna subía a una embarcación, en el puerto del río Tuxpan, en México. Con anterioridad había aceptado ser el médico de la expedición de 82 hombres comandada por Fidel Castro que, apretujados, irían en el yate Granma decididos a combatir la tiranía que imperaba en Cuba. Aquella salida fue lo más clandestina posible (…). Esta vez deben cruzar un inmenso lago de unos 70 kilómetros también a oscuras y los riesgos de ser atrapados o hundidos serán los mismos.”
Pisaron la tierra congolesa en la madrugada del sábado 24 de abril, según relato de Ché.
Y Gálvez apunta que “el 14 de junio, Ché cumplió 37 años, pero nadie más que él lo supo en aquella región africana, pues a nadie se lo dijo.”
El tiempo pasó y las circunstancias de la política internacional africana, determinaron poner fin a la misión internacionalista encabezada por el Che, que se estableciera en el Congo desde el 24 de abril hasta la madrugada del domingo 21 de noviembre de 1965. Después transcurrirían meses, periodo en que escribió Pasajes de la Guerra Revolucionaria, El Congo, y se dedicó a otras tareas relacionadas con su próximos planes latinoamericanos.
A pesar de que al principio estaba renuente a regresar a Cuba, mientras aquí se hacían los preparativos para su inmediata contienda guerrillera en Bolivia, cumpliendo sus peticiones de coordinaciones, recursos y hombres, Fidel logra convencerle de la necesidad y utilidad de regresar para poner a punto tal empresa en una carta de fecha 3 de junio de 1966, definitoria por su carga argumental y la comunión de sentimientos y de respeto compartidos por ambos. En la misiva, en respuesta a una observación del Che sobre su edad, Fidel le señala: ““Sé que cumples los treinta y ocho el día 14. ¿Piensas acaso que a esa edad un hombre empieza a ser viejo?”
Los días guerrilleros del Che en Bolivia se sucedieron desde el 7 de noviembre de 1966, en que escribió en su Diario “Hoy comienza una nueva etapa”, hasta el 9 de octubre de 1967 en que fue asesinado. Quizás por las circunstancias vividas durante su estancia en Cuba y la cercanía familiar, las nostalgias se reflejaron en sus apuntes diarios, señalando en las fechas correspondientes los cumpleaños de: Aliucha (su segunda hija); de su padre Ernesto; de Hildita, su primera hija; de su esposa Aleida; de Ernestico, su hijo menor; de Roberto y Juan Martin, sus hermanos; de Camilo, su hijo; de Celita y el suyo, el día 14 de junio. También menciona los cumpleaños de dos guerrilleros: Benigno y Pablito (el menor en la guerrilla).
Resulta significativo lo expresado sobre las condiciones de aquel día 14 de junio de 1967, en un sitio situado a una altura de 840 metros, y su juicio sobre el cumpleaños, en el que emplea un criollo cubanismo: “Pasamos el día en la aguada fría, al lado del fuego, esperando noticias de Miguel y Urbano que eran los chaqueadores. (…). Quedamos en el lugar, comiéndonos el último potaje, no queda más que una ración de maní y 3 de mote.
He llegado a los 39 y se acerca inexorablemente una edad que da que pensar sobre mi futuro guerrillero; por ahora estoy “entero”.
Así transcurrió el último cumpleaños en la vida del Che Guevara. Los siguientes cumpleaños después de su caída, etapa perenne de su siempreviva inmortal, han sido recordados y conmemorados por su pueblo cubano, junto al del General de la independencia Antonio Maceo; y hombres y mujeres de muchos otros pueblos del mundo rinden todos los años el homenaje que merece el Guerrillero Heroico.
Esta vez, en el 90 aniversario de su natalicio, la historia ha puesto de manifiesto que, a pesar del tiempo transcurrido, Che se mantiene joven, entero e íntegro como paradigma de los revolucionarios consecuentes del pasado, presente y futuro.

Wilkie Delgado Correa

Gobierno Electrónico: Un mecanismo de participación popular

El pasado 8 de junio concluyó en la provincia de Mayabeque la Primera Jornada Nacional de Gobierno Electrónico, auspiciada por la Unión de Informáticos de Cuba. En este evento se dieron cita más de 200 empresarios, especialistas y académicos de todo el país que expusieron sus experiencias en este importante proyecto del programa de informatización de la sociedad cubana.
Es una realidad que el desarrollo de soluciones y servicios en función del Gobierno Electrónico en Cuba ha sido lento e insuficiente; sin la prioridad, integralidad, soporte y seguridad requeridos. Tampoco se han aprovechado adecuadamente las potencialidades del capital humano, en especial las universidades y centros de investigación para avanzar más rápido en su implementación.
No obstante, en los últimos dos años se aprecia una evolución positiva en varios territorios como Pinar del Río, Granma, Isla de la Juventud, Matanzas, entre otros. En este propósito ha resultado vital la integración de todas las fuerzas que participan en la informatización de la gestión del gobierno y la creación de una cultura informática en los directivos administrativos y de gobierno.
En el año 2007, Cuba fue firmante de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico, en ocasión de la IX Conferencia Iberoamericana de Ministros de la Administración Pública y Reforma del Estado (CLAD, 2007). En ella se expresa el alcance y la importancia que tiene para los países de la región el empleo de las TIC por los gobiernos y administraciones públicas.
En las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos, se expresa cualitativamente el contenido de la estrategia a seguir hacia un gobierno socialista, eficaz, eficiente y de integración social con el objetivo de garantizar un sistema de administración pública transparente, ágil, eficaz y eficiente, cuyo propósito esencial sea la obtención de resultados en beneficio de la sociedad y del desarrollo nacional y local; perfeccionar los mecanismos de acceso de la ciudadanía a la información de la administración pública con el propósito de garantizar la rendición de cuentas a todos los niveles y la calidad y la eficacia de las políticas públicas; fortalecer la participación popular en todas las esferas y garantizar una eficaz implementación de la política de comunicación social del Estado y el Gobierno.
En la política integral para el perfeccionamiento de la informatización de la sociedad cubana, aprobada en febrero de 2017 y publicada en el sitio del Ministerio de Comunicaciones, se define como Gobierno Electrónico:
“El uso de las TIC en los órganos de la Administración para mejorar la información y los servicios ofrecidos a los ciudadanos, orientar la eficacia y eficiencia de la gestión pública e incrementar sustantivamente la transparencia del sector público y la participación de los ciudadanos”. [1]
De la definición se dejan claro tres elementos fundamentales: la información que se brinda al pueblo y donde el portal del pinareño es un ejemplo a seguir; los servicios a la población que incluye los trámites, asunto que requiere el estudio de las experiencias de la provincia de Granma y de la oficina de trámites de Güines con el objetivo de extender al resto del país lo que resulte positivo, y la participación del pueblo, componente fundamental en el proyecto “Bienestar” que implementa el gobierno de Matanzas para informatizar el proceso de gestión de los planteamientos de los electores a los delegados del Poder Popular; la gestión de los asuntos planteados por la población al gobierno (quejas, denuncias, solicitudes y sugerencias), gestión de los inspectores de los organismos para detectar y enfrentar violaciones de la legalidad; gestión de los subsidios a la población; trámites de la población e instituciones, como pueden ser: gestión de turnos para consultas médicas, inscripción de nacimiento, otorgamiento de licencias de construcción, otorgamiento de la propiedad de vivienda, gestión bancaria, información sobre la disponibilidad de medicamentos, disponibilidad de los cajeros automáticos, horarios de las rutas de transporte local y otros.
El Ministerio de Comunicaciones ha establecido cuatro etapas en la ejecución del Gobierno Electrónico:
Presencia de los organismos y gobierno con información útil para la población en el sitio del gobierno.
Interacción de la Administración Pública, el gobierno y el pueblo.
Transacción donde se usen los pagos electrónicos en los trámites y servicios.
Transformación, que incluye la participación del pueblo en la construcción de las políticas públicas y en la gestión de la administración y el gobierno.
En este sentido se amplían las capacidades y el uso de Internet por la población, implementan acciones que eleven la cultura y las buenas prácticas de los directivos y el pueblo en el uso de las TIC, se trabaja para habilitar una plataforma de pagos electrónicos, fundamentalmente para los servicios a la población, prioriza la informatización de los registros públicos del país, como fuente primaria de información de cara a los servicios al ciudadano y se establecen transformaciones organizacionales, que propicien la integración y conducción de los procesos asociados al Gobierno Electrónico.
Queda demostrada una vez más la voluntad política del gobierno revolucionario cubano de acercar cada vez más el uso de estas tecnologías a la población de nuestro país.
Como dijera el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 14 de julio de 2017:
“En lo social, si estamos hablando de Gobierno Electrónico, lo que tenemos que lograr es desarrollar plataformas informáticas que permitan que el ciudadano cubano pueda interactuar con el Gobierno, con las instituciones, y pueda encontrar la información que necesita, donde además pueda sugerir, criticar, argumentar, proponer. Eso es lo que nos da una verdadera democratización en el uso de estas tecnologías, muy contrario a lo que sucede en la mayor parte del mundo”.

Omar Pérez Salomón
Cubadebate

Nota:
[1] Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico aprobada en 2007.

¿Qué régimen encarceló más artistas en 2017?




¿Saben cuál es el estado del mundo donde más artistas fueron a la cárcel en 2017? Si nos dejamos llevar por lo que leemos en la prensa, pensaremos en lugares como China… o Cuba. Pues no: es España, con un total de 13 artistas en prisión, y en tercer lugar en número de juicios a creadores, detrás de Egipto y Etiopía.