sábado, 28 de mayo de 2016

Una vuelta de tuerca más y la injerencia colonialista de siempre.




El candidato joven de un partido joven de la viejísima derecha española se traslada a Venezuela para hablar de derechos humanos y hacer campaña política a favor de si mismo y de las derechas golpistas y violentas de América Latina, aliadas a las derechas europeas cuando no financiadas y sostenidas por ellas.
El joven candidato –Alberto Rivera- es un producto realmente notable. Bien comido, bien vestido, educado para las cámaras de televisión, tiene la retórica del vendedor de estampitas, o peor aún del vendedor de productos caducados que sabe que está mintiendo pero debe vender y lo hace con total impunidad. Vende derechos humanos que repudia, vende palabras como libertad y justicia que repudia, vende mentiras que necesita y en su retórica resuenan los ecos más atroces del fascismo.
Cara de buen chico, como todos los candidatos que lo acompañan, parecen recién salidos de uno de esos masters carísimos en administración de empresa y habituales de las páginas de papel couché y los burdos programas televisivos, y es así, porque son la voz y el rostro de las grandes corporaciones y los bancos, aunque el pueblo español siempre encuentra apodos divertidos y los llama “los chicos de la corporación dermo-estética”, refiriéndose a una conocida marca de empresas de dermatología, cirugía plástica y embellecimiento general. Tampoco es casual el nombre del partido al que me refiero, Ciudadanos, ni su color naranja.
Ellos vienen a decirnos, más de lo mismo, pero con un cierto orden y más moderno que el ya derrengado partido popular cuyas principales figuras están imputadas, juzgadas o a punto de serlo por robo de los fondos públicos y asociación claramente mafiosa. Rivera es el recambio, una mafia más brillante, un modelo de última generación, y como dice aquí la gente, con la dermo-estética ya realizada.
Y este señor Rivera se atreve a ir a Venezuela a dar lecciones derechos humanos y a hablar de presos políticos cuando hoy en Madrid se cumplen diez días de huelga de hambre y acampada de los jornaleros andaluces que piden la liberación de Andres Bódalo, un jornalero de Jaen, injustamente encarcelado y condenado a tres años de prisión, después de un juicio a todas luces amañado. Se lo acusa de haber insultado a un concejal del PSOE, y se lo acusa sin pruebas.
¿Pero quién es Andrés Bodalo, un preso político, jornalero y luchador, del que el señor Rivera no hablará jamás?
Andrés nació en Jaén y trabajó en el campo desde los 9 años. Portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) en Jaén desde 2006, es como bien dice Diego Cañamero –histórico dirigente del SAT- un luchador que ha participado en el Foro social mundial, en las Marchas de la dignidad, militante de la Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT) y que en las elecciones municipales fue elegido concejal por Jaen en Comun y cabeza de lista de Podemos por Jaen en el Congreso de los diputados. Un hombre del pueblo que lucha por su pueblo.
Pero Rivera ni quiere conocerlo, el va a pedir que liberen a los financistas y empresarios guarimberos y violentos de Venezuela, que son culpables de la muerte de 43 personas y de cientos de heridos y destrozos en esas atroces jornadas contra el pueblo bolivariano. El partido de Rivera acompaña a los socios de la guarimba en Madrid y salen en todas las televisiones chillando contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro.

Tampoco conoce Rivera, ni quiere conocer la situación de cientos de presos políticos españoles, que como Alfon, un joven que también está en la cárcel, condenado a cuatro años por una causa totalmente amñanada, y simplemente por ser de izquierdas, bukanero (organización juvenil de izquierdas vallecana) y luchar en las calles por el pan y la dignidad de todos.
Tampoco dirá nada sobre la ley mordaza, vigente en la democrática España, y por la cual te pueden encarcelar sin ningún motivo, basta con sacar una foto al policía que te está pegando un golpe, o denunciar un atropello, o pronunciarte en la calle.
No olvidemos que el demócrata Rivera se opuso a que los inmigrantes tuvieran derecho a la sanidad pública. No olvidamos ni perdonamos.
Pero hemos de analizar el sentido de este viaje del señorito demócrata dermo – estético: Viaja a apoyar el golpe y la violencia en tierras venezolanas. Viaja a apoyar la guerra económica contra el pueblo venezolano. Viaja para continuar con la campaña de terror que se lleva a cabo en España para demonizar a aquellos que se atrevan a decir que la revolución bolivariana ha sido, es y será un salto adelante para las mayorías populares. Y que hay pruebas para decirlo: que la educación, la salud y la vivienda son derechos humanos básicos. Que la nacionalización del petróleo y de la industria ha de servir para fines sociales y no para los bolsillos de la oligarquía parasitaria y la banca. Que el socialismo es posible y para eso el pueblo venezolano está organizado en la más democrática de las democracias participativas.
La prensa española ni la T.V. , ningún medio, ha sacado una línea sobre los jornaleros del SAT, sobre su digna lucha por la justicia, pero llena las primeras páginas con las fotos y las absurdas declaraciones de este niño mimado de la banca y la mafia, haciendo declaraciones lamentables sobre los derechos humanos de la mafia venezolana y pretendiendo dar lecciones de libertad. Una vergüenza y además una arbitrariedad colonialista más. ¿Con que derecho se interviene en asuntos de otro país? ¿Podría algún político latinoamericano hacer lo mismo en tierra española sin que se considerase un abuso o una injerencia directa en asuntos internos?
Una evidente asimetría que pretende expandir una campaña de terror que nos impida pensar que es posible otro mundo. Claro que imaginamos otro mundo, con otro tipo de relaciones sociales que no sean la explotación del hombre por el hombre, un mundo de justicia para todos y todas, y lo imaginamos y lo deseamos y lo luchamos porque es posible.
Dejemos al señorito Rivera con sus discursos vacuos, el tiene eco en su amo de la patronal española que hace poco declaró sin inmutarse frente a las cámaras de televisión que “el trabajo (ese derecho humano básico) como nosotros lo pensamos es del siglo XIX”. Lo dijo Rosell, un jefe de la patronal, lo dijo para tapar el sol con el dedo, y para decir que ya no tendremos ni tenemos siquiera derecho a trabajar más que como esclavos. Eso es la ley laboral y las leyes tan democráticas de este democrático país; traducido al castellano, el señor Borrel, uno de los amos del señorito Rivera, dijo que si queremos trabajar hemos de aceptar no sólo salarios basura, horarios de doce o más horas, sino todo lo que sea necesario aceptar, para eso hay un ejército de mano de obra disponible.
Esta impunidad, esta barbarie en la que el sistema capitalista nos coloca, está siendo respondida a escala internacional. En America Latina, en Francia, en España, en todas partes, allí donde haya memoria y dignidad .
Por eso es tan necesario unirnos y comprender que el imperialismo necesita desarmarnos ideológicamente y hacer que olvidemos que siempre la lucha es, ha sido y será entre explotados y explotadores. Todo por ganar, nada que perder, salvo las cadenas.
Y si, España, las dos Españas están ahí: una lucha por la dignidad humana y la igualdad de los trabajadores y trabajadoras, la otra viaja a expandir el viejo discurso colonialista del imperio con muletas.
Y hoy en Madrid resuena desde lo más hondo la palabra Justicia: ¡Libertad para Andrés, la lucha sigue!

Sara Rosenberg
26 mayo2016

La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta.




Introducción

La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. Desde principios de los años 50 al presente, la intrusión de la CIA en el campo de las fundaciones fue y es inmensa. Una investigación del congreso de EE.UU. en 1976, reveló que cerca de un 50% de las 700 subvenciones otorgadas en el campo de las actividades internacionales por las principales fundaciones fue financiado por la CIA (Saunders, pp. 134-135). La CIA considera a fundaciones como Ford “la mejor y más plausible forma de cobertura para financiamientos (Saunders 135).1 La colaboración de fundaciones respetables y prestigiosas, según un antiguo agente de la CIA, permitió que la Agencia financiara una “variedad aparentemente ilimitada de programas de acción clandestina que afectan a grupos juveniles, sindicatos, universidades, editoriales y otras instituciones privadas.” (p. 135). Estas últimas incluyeron a grupos de “derechos humanos” desde comienzos de los años 50 al presente. Una de las “fundaciones privadas” más importantes que han colaborado con la CIA durante un período prolongado en proyectos significativos en la Guerra Fría cultural es la Fundación Ford.
Este ensayo demostrará que la conexión entre la Fundación Ford y la CIA fue un esfuerzo conjunto, deliberado y consciente, por fortalecer la hegemonía cultural imperial de EE.UU. y debilitar la influencia política y cultural de la izquierda. Procederemos considerando los lazos históricos entre la Fundación Ford y la CIA durante la Guerra Fría, examinando los presidentes de la Fundación, sus proyectos conjuntos, así como sus esfuerzos comunes en varias áreas culturales.

Antecedentes: La Fundación Ford y la CIA

A fines de los años 50, la Fundación Ford poseía activos de más de 3 mil millones de dólares. Los dirigentes de la Fundación estaban completamente de acuerdo con la proyección del poder mundial en Washington posterior a la Segunda Guerra Mundial. Un destacado erudito de ese período escribe: “A veces parecía como si la Fundación Ford fuera simplemente una extensión del gobierno en el área de la propaganda cultural internacional. La fundación tenía un historial de participación íntima en acciones clandestinas en Europa, trabajando en estrecha relación con el Plan Marshall y los funcionarios de la CIA en proyectos específicos.” (Saunders, p. 139). Esto es gráficamente ilustrado por el nombramiento de Richard Bissell como presidente de la Fundación en 1952. En sus dos años en el cargo, Bissell se reunió a menudo con el jefe de la CIA, Allen Dulles, y otros funcionarios de la CIA, en una “búsqueda común” de nuevas ideas. En enero de 1954, Bissell dejó la Ford para convertirse en asistente especial de Allen Dulles (Saunders, p. 139). Bajo Bissell, la Fundación Ford (FF) fue la “vanguardia del pensamiento de la Guerra Fría”. Uno de los primeros proyectos de la Guerra Fría de la FF fue el establecimiento de una editorial, Inter-cultural Publications, y la publicación de una revista en Europa: Perspectives, en cuatro idiomas. El propósito de la FF, según Bissell no era “tanto derrotar a los intelectuales izquierdistas en el combate dialéctico (sic) como atraerlos, alejándolos de sus posiciones” (Saunders p. 140). El consejo de dirección de la editorial estaba totalmente dominado por partidarios de la Guerra Fría. Ante la potente cultura izquierdista en Europa en el período de la posguerra, Perspectives no logró atraer lectores y quebró. Otra revista Der Monat financiada por el Fondo Confidencial de los militares de EE.UU. y dirigida por Melvin Lasky fue adquirida por la FF, para darle un aspecto independiente. (Saunders p. 140). En 1954, el nuevo presidente de la FF fue John McCloy. Era la personificación del poder imperial. Antes de llegar a ser presidente de la FF, había sido SubSecretario de Guerra, presidente del Banco Mundial, Alto Comisionado de Alemania ocupada, presidente del Chase Manhattan Bank de Rockefeller, abogado en Wall Street de las siete grandes compañías petroleras y director de numerosas corporaciones. Como Alto Comisionado en Alemania, McCloy había provisto coberturas para muchos agentes de la CIA (Saunders p. 141). McCloy integró a la FF a las operaciones de la CIA. Creó una unidad administrativa dentro de la FF específicamente para tratar con la CIA. McCloy dirigió un comité consultivo de tres personas con la CIA para facilitar el uso de la FF como cobertura y canalización de fondos. Con esos lazos estructurales, la FF era una de esas organizaciones que la CIA podía movilizar para la guerra política contra la izquierda antiimperialista y pro comunista. Numerosos “frentes” de la CIA recibieron importantes subsidios de la FF. Muchas organizaciones culturales, grupos de derechos humanos, artistas e intelectuales, supuestamente independientes, auspiciados por la CIA, recibieron subsidios de la CIA y la FF. Una de las donaciones más grandes de la FF fue al Congreso por la Libertad de la Cultura organizado por la CIA, que recibió 7 millones de dólares a principios de los años 60. Numerosos agentes de la CIA consiguieron empleo en la FF y continuaron la estrecha colaboración con la Agencia (Saunders p.143).
Desde su origen mismo hubo una estrecha relación estructural y un intercambio de personal a los niveles más altos entre la CIA y la FF. Este lazo estructural estaba basado en los intereses imperiales comunes que compartían. El resultado de esa cooperación fue la proliferación de una cantidad de revistas y el acceso a los medios de comunicación de masas que los intelectuales pro-EE.UU. utilizaron para lanzar polémicas vituperantes contra los marxistas y otros antiimperialistas. El financiamiento de la FF para esas organizaciones e intelectuales antimarxistas suministraba cobertura legal para sus afirmaciones de que eran “independientes” de los fondos gubernamentales (CIA).
El financiamiento de frentes culturales de la CIA por la FF era importante para reclutar a intelectuales no comunistas a los que alentaba a que atacaran a la izquierda marxista y comunista. Muchos de estos izquierdistas no-comunistas pretendieron más adelante que fueron “engañados,” que si hubieran sabido que la FF era una fachada de la CIA, no le hubieran prestado su nombre y su prestigio. Sin embargo, esta desilusión de la izquierda anticomunista, no tuvo lugar hasta después de que las revelaciones sobre la colaboración entre la FF y la CIA fueron publicadas en la prensa. ¿Eran de verdad tan ingenuos esos socialdemócratas anticomunistas como para creer que todos esos Congresos en mansiones de lujo y en hoteles de cinco estrellas en el lago Como, en Paris y en Roma, todas esas costosas exposiciones de arte y esas brillantes revistas eran simples actos voluntarios de filantropía? Tal vez. Pero hasta los más ingenuos deben haberse dado cuenta de que en todos los congresos y revistas el objetivo de la crítica era el “imperialismo soviético” y la “tiranía comunista” y los “apologistas izquierdistas de la dictadura”: -a pesar de que era un secreto a voces que EE.UU. intervino para derrocar el gobierno democrático de Arbenz en Guatemala y el régimen de Mossadegh en Irán y que los derechos humanos eran masivamente violados por las dictaduras respaldadas por EE.UU. en Cuba, la República Dominicana, Nicaragua y en otras partes. La “indignación” y las afirmaciones de “inocencia” de muchos intelectuales de izquierda anticomunistas después de que se reveló que fueron miembros de los frentes culturales de la CIA, deben ser tomadas con una buena dosis de cínico escepticismo. Un prominente periodista, Andrew Kopkind, escribió sobre un profundo sentido de desilusión con los frentes culturales financiados por las fundaciones privadas y la CIA. Señaló que: “La distancia entre la retórica de la sociedad abierta y la realidad del control fue mayor de lo que alguien se hubiera podido imaginar. Todo el que viajó al extranjero para una organización estadounidense era, de una u otra manera, testigo de la teoría de que el mundo estaba dividido entre el comunismo y la democracia y que todo lo demás constituía una traición. La ilusión del disenso fue mantenida: la CIA apoyaba a socialistas partidarios de la guerra fría, a fascistas partidarios de la guerra fría, a negros y blancos partidarios de la guerra fría. La amplitud y la flexibilidad de las operaciones de la CIA fueron sus principales ventajas. Pero era una farsa de pluralismo y era extremadamente corruptor.” (Saunders, pp. 408-409). Cuando un periodista estadounidense, Dwight Macdonald, que era redactor deEncounter (una influyente revista cultural financiada por la FF y la CIA) envió un artículo criticando la política cultural y política de EE.UU. el que fue rechazado por los editores, en estrecha relación con la CIA (Saunders pp. 314-321). En el campo de la pintura y el teatro, la CIA trabajó con la FF para promover el expresionismo abstracto contra cualquier expresión artística con contenido social, suministrando fondos y contactos para exposiciones altamente publicitadas en Europa y que recibieron reseñas favorables de periodistas “auspiciados”. El directorio entrelazado entre la CIA, la Fundación Ford y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, llevó a una generosa promoción del arte “individualista,” alejado de la gente – y a un maligno ataque contra los pintores, escritores y dramaturgos europeos que trabajaban desde una perspectiva realista. “El expresionismo abstracto,” sea cual fuere la intención del artista, se convirtió en un arma en la Guerra Fría (Saunders, p. 263).
La historia de colaboración y nepotismo entre la CIA y la Fundación Ford en su promoción de la hegemonía mundial de EE.UU. es ahora un hecho bien documentado. Queda por ver si esa relación continúa en el nuevo milenio después de las revelaciones de los años 60. La FF ha hecho algunos cambios superficiales. Es más flexible en el suministro de pequeños subsidios a grupos de derechos humanos y a investigadores académicos que a veces discrepan con la política de EE.UU. No es probable que recluten agentes de la CIA para que dirijan la organización. Lo que es más importante, es probable que cooperarán más abiertamente con el gobierno de EE.UU. en sus proyectos culturales y educacionales, particularmente con la Agencia de Desarrollo Internacional. La FF ha refinado de cierta manera su estilo de colaboración con el intento de Washington de lograr la dominación cultural mundial. Como el FMI, la FF impone condiciones como ser la “profesionalización” del personal académico y la “mejora de los estándares”. En la realidad, esto se traduce en la promoción del trabajo científico social basado en las suposiciones, valores y orientaciones del imperio de EE.UU.; tener profesionales desligados de la lucha de clases y relacionados con los académicos y funcionarios pro-imperiales de EE.UU., partidarios del modelo neoliberal.
En la actualidad, como en los años 50 y 60, la Fundación Ford financia selectivamente a grupos anti-izquierdistas de derechos humanos que se concentran en el ataque contra las violaciones de los derechos humanos cometidas por los adversarios de EE.UU. y se distancian de las organizaciones de derechos humanos antiimperialistas y sus dirigentes. La FF ha desarrollado una estrategia sofisticada de financiamiento de grupos de derechos humanos (GDH) que llaman a Washington a cambiar su política, mientras denuncian a los adversarios de EE.UU. por sus violaciones “sistemáticas.” La FF apoya a GDH que igualan el terror estatal masivo de EE.UU. con los excesos individuales de sus adversarios antiimperialistas. La FF financia a DGS que no participan en las acciones de masas contra la globalización y contra el neoliberalismo y que defienden a la Fundación Ford como “organización no-gubernamental” legítima y generosa.
La historia y la experiencia contemporánea nos dicen algo diferente. En circunstancias en las que un financiamiento de actividades culturales por Washington se hace sospechoso, la FF llena una función muy importante en la proyección de las políticas culturales de EE.UU. como una organización aparentemente “privada,” filantrópica y no política. Los lazos entre los principales funcionarios de la FF y del gobierno de EE.UU. son explícitos y continuos. Una revisión de los proyectos recientemente financiados por la FF revela que nunca ha financiado un proyecto de importancia que contravenga la política de EE.UU.
Presenciamos una importante ofensiva político-militar de EE.UU. Washington ha presentado la alternativa como “terrorismo o democracia,” igual como durante la Guerra Fría cuando se trataba de “Comunismo o democracia.” En ambos casos, el imperio reclutó y financió “organizaciones, intelectuales y periodistas de fachada, para atacar a sus adversarios antiimperialistas y neutralizar a sus críticos democráticos. La Fundación Ford está bien ubicada para volver a jugar su papel para contribuir una cobertura para la Nueva Guerra Fría Cultural.

James Petras

1 Frances Stonor Saunders “La Guerra Fría Cultural”. La CIA en el mundo de las artes y las letras. (The New Press: Nueva York 2000). Este libro es el estudio definitivo sobre el papel de la CIA en la organización de frentes culturales y la colaboración con fundaciones filantrópicas. Se basa en entrevistas exclusivas y documentos recientemente desclasificados. Este ensayo se inspira en ese estudio.

Golpes blandos y silencios duros.




Un comunicado del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) señala que el pasado 19 de mayo el Papa Francisco expresó a la presidencia de esa instancia que
“le preocupan los conflictos sociales, económicos y políticos de Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina…De pronto se puede estar pasando a un “golpe de estado blando” en algunos países.”
En la actual situación, en que los países mencionados ocupan las primeras planas de los medios de comunicación, las declaraciones de Francisco sobre lo que allí está ocurriendo deberían ser noticia. Sin embargo, solo medios alternativos y la prensa pública de Cuba y Venezuela han reflejado las palabras del líder espiritual de la mayoría de los latinoamericanos y buena parte de Occidente calificando de “golpe de estado blando” lo que está sucediendo.
El presidente boliviano Evo Morales acaba de viajar a Cuba. Poco antes de concluir su visita concedió una entrevista al periodista Oliver Zamora Oria de la televisión cubana, donde abordó entre otros asuntos, su reciente revés en el referendo que le permitiría un cuarto mandato presidencial y la reversión sufrida por varios de los procesos progresistas que ha vivido Latinoamérica en los últimos años. Evo apuntó al papel de los medios de comunicación privados y las mentiras a través de las redes sociales en Internet amplificadas por estos entre los factores claves en ese resultado adverso que la realidad de la enorme mejoría de la vida de millones de bolivianos bajo su gobierno no pudo vencer. El rol en ello del encargado de negocios de Washington en La Paz, Peter Brennan, ha salido a la luz pero después que cien días de mentiras mediáticas condicionaron el resultado del referendo.
En entrevista con TeleSUR sobre el actual proceso de impeachment en que se buscarán las pruebas aun no presentadas para destituir a la presidenta electa de Brasil Dilma Rousef mientras que un informante de la embajada de Estados Unidos en Brasilia ocupa el gobierno, el ex presidente de ese país, Luis Inacio Lula da Silva, expresó:
“La prensa brasileña lo sabe: Ellos han sido los responsables de este golpe. La prensa estaba unánime contra Dilma”
Los aludidos por Lula y Evo, que suelen enarbolar la libertad de expresión y el derecho a la información, tampoco han recogido estas declaraciones de dos de los más importantes políticos latinoamericanos del siglo XXI.
Pero tal vez no se deba esperar que las denuncias de políticos de izquierda, ni de los Papas que hablan de golpes de estado blandos en los que los medios de comunicación tienen un elevado protagonismo deban ser publicadas por los mismos acusados. Allí deben tener espacio analistas, economistas, intelectuales… que aporten datos, cifras y elementos que contribuyan a echar luz sobre lo que sucede y si critican a los gobiernos, entonces mejor.
Luis Britto García, destacado intelectual venezolano, acaba de escribir el más lúcido análisis sobre las causas del desabastecimiento que vive Venezuela. Demostrando que si ni la importación ni la producción de alimentos han disminuido, “sectores que hacen oposición al gobierno nacional para generar desestabilización política y social, han hecho uso de métodos de no cooperación económica, ya no por la vía de llamado a huelga, que requiere el concurso de diversos y múltiples sectores políticos, sino a través del boicot en el suministro de los bienes”, Britto García hace una ácida crítica al gobierno por haber “entregado la llave de su marcapasos al adversario económico capitalista al confiarle 60.000 millones de dólares preferenciales o más para que los disipe en importaciones fantasmas o en bienes que luego acaparará o que impedirá que lleguen al público.”
Pero ni así Luis Britto García conseguirá un espacio en El Nacional de Caracas, El País de Madrid o La Nación de Buenos Aires porque lo que está denunciando afecta los intereses de quienes pagan los anuncios, son accionistas en esos medios de comunicación y pertenecen a la misma clase social que se beneficia con un regreso de las políticas neoliberales a América Latina.
En sus declaraciones a la presidencia de CELAM, el Papa Francisco también ha dicho que
“Le preocupan las elecciones en Estados Unidos por la falta de una atención más viva a la situación social de los más pobres y excluidos.”
Una situación social que difícilmente cambiará porque los pobres y excluidos no aportan dinero a las campañas de candidatos políticos ni pueden tener acciones o anuncios en la prensa que los promueve.

Iroel Sánchez

jueves, 26 de mayo de 2016

Otra Vuelta de Tuerka - Pablo Iglesias con Silvio Rodríguez




Programa #18 - Emisión, miércoles 11 de mayo de 2016.

Así fue el Concierto de Silvio Rodríguez “por los barrios” de Madrid




En los alrededores del Auditorio Villa de Vallecas una chica de unos 15 años le canturrea Papá cuéntame otra vez a su progenitor, que espera junto a ella poder hacerse paso entre la gente, para tener una mejor perspectiva del concierto. Es un recinto al aire libre, pero no caben todos los que quieren disfrutar del directo, y la masa se apretuja entre las calles cercanas que rodean el auditorio. Al final, caben todos.

África en Cuba, Cuba en África




Mesa Redonda “África en Cuba, Cuba en África”, con la participación de diplomáticos cubanos y africanos, protagonistas y testigos de la histórica relación entre nuestro país y ese continente al que el mundo dedica cada año la celebración del 25 de mayo.

martes, 24 de mayo de 2016

Silvio Rodríguez en la escalinata de la universidad de la Habana - 1984




01. Llover sobre mojado
02. Canción del elegido
03. Playa Girón
04. Te doy una canción
05. Réquiem
06. El mayor
07. Yo soy como soy
08. Canción urgente para Nicaragua
09. Unicornio

Octubre de 1984, Jornada por el día de la Cultura Cubana.

El concierto, que fue junto a Pablo Milanés y su grupo, duró más de dos horas y se emitió por el Canal 6 de la Televisión Cubana. Este video nos trae algunos de los temas con los que Silvio hizo enloquecer a más de 40.000 personas que estuvieron en las escalinatas de la Universidad de la Habana, en los árboles y hasta en los faroles.