domingo, 29 de abril de 2012

Muy personal


Recuerdo Grato




Documental Recuerdo Grato
Dirigido por José Sulaimán

www.silviorodriguez.cl

Puede no ser o ser




Serie Persona y Pensamiento
Idea y Dirección General
Alfredo Guevara

Documental - Puede no ser o ser
Silvio Rodríguez
Dirección
René Arencibia
2006

www.silviorodriguez.cl

Vilma Espín, la revolucionaria mas bonita


jueves, 26 de abril de 2012

domingo, 22 de abril de 2012

Cuba: Las trampas del camino



Publicamos este artículo del militante comunista cubano Frank Josué Solar Cabrales en el que hace un balance de la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba celebrada en enero de 2012 en el que advierte que las medidas capitalistas llevan al capitalismo y defiende la democracia obrera y el internacionalismo proletario como salida a la encrucijada de la revolución cubana. La Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba fue una oportunidad única que se nos presentó a los revolucionarios cubanos para saldar cuentas con nuestro pasado, con la historia del socialismo en el siglo XX, con el modelo socialista verticalista y burocrático que copiamos de los soviéticos en gran medida. Ella pudo haber sido el inicio para un debate que lleva mucho tiempo postergado en la sociedad cubana: el análisis de la experiencia de la Unión Soviética, de cómo una gran revolución fue traicionada y el poder le fue usurpado a los trabajadores. Del proceso de restauración capitalista en la URSS y Europa del Este podemos aprender mucho para saber por qué se produjo, enmendar los errores de ellos, que repetimos aquí, y evitar el mismo destino. Sin embargo, no se aprovechó el momento para una revisión a fondo de nuestro modelo político. Ya desde antes de la Conferencia era evidente que ella tendría un perfil inferior al del Congreso. Inicialmente se había dicho que ambos eran momentos distintos, con igual nivel, de un mismo proceso de actualización, y que se separaban sólo para debatir con mayor profundidad los temas económicos en el Congreso, y los políticos, sociales y culturales en la Conferencia. Aunque en ese momento señalamos que la realidad social no se puede separar arbitrariamente, como si ella transcurriera en compartimentos estancos. Teníamos la esperanza de que la reunión dedicada a los asuntos políticos produjera impactos tan trascendentes como la referida a la economía. Pero pronto se dijo que la Conferencia se concentraría en los asuntos internos del Partido, que su documento base no sería discutido con todo el pueblo, como se hizo con los Lineamientos, sino sólo con los militantes, y que no debían levantarse muchas expectativas sobre ella, porque ya las decisiones importantes se habían adoptado en el Congreso, y de lo que se trataba ahora era de adecuar el trabajo del Partido a las nuevas condiciones. Mucho más imperativa se torna esta necesaria actualización de nuestro funcionamiento político cuando ya empiezan a formar parte cotidiana de la realidad muchas de las contradicciones y tensiones sociales que advertimos se iban a generar con el rumbo económico trazado. Bajo su amparo van surgiendo nuevas constelaciones sociales, con intereses propios. Un ejemplo de lo que decimos fue la tentativa de los transportistas privados en Santiago de Cuba de subir en diciembre pasado el precio del pasaje de uno a dos pesos, un aumento del 100%. El episodio, aunque no pasó del intento y duró sólo unos cuatro días, encendió varias señales de alarma y despertó otras tantas interrogantes. La actitud de los transportistas durante esos días demostró que el sector privado tiende a actuar (y lo hará cada vez más en el futuro) corporativamente, concertando voluntades a fin de ejercer presión como grupo social que defiende intereses propios en contra de la mayoría. Ahora puede ser aislado, pero en otro momento pudiéramos estar viendo un acuerdo a mayor escala, y podríamos perder el control. Hoy lo harán para incrementar las ganancias, pero mañana será por objetivos políticos. Por otro lado, también resultaron significativas las respuestas de las personas, con reacciones espontáneas que iban desde los reclamos directos ante los dueños de las camionetas, o las quejas ante los órganos locales del Partido y el Gobierno para que tomaran cartas en el asunto, hasta una suerte de resistencia pasiva que consistía en la negativa a abordar el transporte privado y pagar los dos pesos que se exigían. Al boicot privado se oponía un boicot social. Este tipo de iniciativas populares, que al final resultaron decisivas para hacer retroceder el aumento, debían servir de ejemplo para el diseño de estrategias de resistencia social ante las relaciones de contenido capitalista que empiezan a aparecer. Dejar al libre juego de la oferta y la demanda asuntos tan sensibles como la alimentación (en el caso de los mercados agropecuarios privados) y el transporte público (1), sin regulación por parte del Estado, va directamente contra el poder adquisitivo del pueblo, con salarios que no alcanzan y precios cada vez más altos. Esto es jugar con fuego y añadir un peso más a las dificultades materiales de la gente. Medidas como estas de la aplicación de la oferta y la demanda pueden socavar la unidad y el consenso político del pueblo trabajador, que es el que en realidad sostiene económica e ideológicamente a la Revolución, y no el sector privado emergente, cuyos números jamás podrán ser más importantes que el aporte de los trabajadores. Por mucho que se declare públicamente que nuestro Estado no dejará desamparado a nadie, si adoptamos el criterio de que el Estado no intervendrá en las relaciones comerciales entre las personas y dejamos que el sector privado funcione sin regulaciones, entonces la gente se verá sin protección ante las fuerzas ciegas del mercado. No es posible que digamos que entre nosotros van a regir, para espacios y servicios privados, los precios que imponga la puja de la oferta y la demanda, y el Estado se desentenderá de ello. ¿Cómo se corregirán entonces las injusticias del mercado? ¿A través de una política asistencialista? Eso no dista mucho de lo que hacen otros gobiernos del mundo. Esta es justamente una de las cosas que más temo. Que Cuba, un país “anormal” por pretender siempre la “locura” de conquistar toda la justicia, y sufrir por ello el acoso más despiadado que haya padecido pueblo alguno, vaya pareciéndose cada vez más a todos los países burguesa y capitalistamente normales. Permitir que surjan privilegios demasiado hondos en el sector privado, que se convierta en una fuerza económica con suficiente acumulación capitalista, en medio de circunstancias cada vez más hostiles, en las que el mercado capitalista y su dinámica se van incrementando en Cuba, y se va agotando el ciclo de vida de la dirección histórica de la Revolución, puede significar nuestro suicidio político. Otro ejemplo de cómo va cambiando aceleradamente nuestra realidad social lo viví en una experiencia personal hace unos días en La Habana, en una cafetería privada del Vedado, cuya decoración, confort y condiciones de equipamiento demostraban, por detalles evidentes, la presencia de inversión extranjera. Una rápida conversación con sus dos empleadas, uniformadas para más señas, me aportó varios datos de interés. Ellas debían trabajar en días alternos, de 7:00 am a 7:00 pm, sin contar allí con un baño para satisfacer sus necesidades fisiológicas, y sin poder sentarse ni un solo momento, porque si el dueño las sorprendía sentadas les imponía una multa de 20 pesos de su salario. Sobra decir que ellas, universitarias además, continuaban allí, aún bajo esas condiciones, porque necesitaban el empleo y el dinero. Una cosa es escribir sobre procesos que uno puede prever en teoría, y otra es chocar con ellos en la realidad. Comprobar que algo así estuviera sucediendo en mi Cuba revolucionaria y constructora del socialismo me dejó muy preocupado. Y esa preocupación aumentó con lo que escuché luego en la Conferencia Nacional del Partido. En uno de los mejores momentos del debate que pudimos ver por televisión, un sencillo hombre de pueblo, trabajador por cuenta propia, exponía la contradicción existente entre la autorización a contratar fuerza de trabajo por los cuentapropistas y el principio socialista expresado en la Constitución de que el Estado cubano prohibía cualquier forma de explotación del hombre por el hombre. Vale la pena el análisis de las respuestas que se dieron en el debate posterior por los argumentos que ellas contuvieron. La respuesta que planteó que no había contradicción porque los trabajadores de los cuentapropistas en Cuba no eran explotados no merece ningún comentario porque es insostenible desde cualquier planteamiento marxista medianamente serio. Las otras posiciones, que aún admitiendo la existencia de una contradicción, defendieron la medida por considerarla necesaria, tampoco me parecen válidas. La argumentación de que esa explotación en Cuba se halla “amortiguada” por toda la serie de conquistas sociales garantizadas por la Revolución, algo así como una explotación de baja intensidad, me recordó el cuento de la hija que para calmar la reacción airada del padre ante la noticia de su embarazo, le dijo que no se preocupara, que ella nada más estaba un “poquito” embarazada. La explotación no depende de la mayor o menor cantidad de prestaciones o protecciones sociales, o de una mayor o menor distribución social de la riqueza, ni de la maldad o bondad de algún explotador, sino de la condición de asalariado, aquella que Marx llamó esclavitud moderna, en la que el patrón nunca paga al trabajador el valor total de lo que produce, siempre se queda con una parte, llamada plusvalía, de la que obtiene ganancia, viviendo así de la apropiación de trabajo ajeno. Esto es marxismo elemental. De la misma manera que una mujer sólo puede estar embarazada o no estarlo, se está explotado o no se está. Sencillamente, no puede ser que se esté sólo un “poquito” explotado. También me resultó poco feliz la respuesta de que lo que se había hecho era legalizar algo que ya venía ocurriendo en la práctica, de hecho, y que era muy difícil controlar. Así, si la gente lo seguía haciendo de todas maneras, lo mejor era autorizarlo y ponerle impuestos. Si nos atenemos a esa línea argumentativa debíamos entonces despenalizar los delitos que la gente sigue cometiendo, a pesar de los esfuerzos por controlarlos, tales como la corrupción, el robo o el hurto y sacrificio de ganado mayor. Total, si se siguen haciendo de todas maneras… Al final, al compañero le pidieron tranquilidad, que no se preocupara porque la contradicción sería resuelta en futuras revisiones de la Constitución para adecuarla a las nuevas realidades que se van imponiendo. El principal problema no es ya que sea inconstitucional, sino que la prohibición de la explotación del hombre por el hombre es, junto a la abolición de la propiedad privada, un pilar básico del socialismo. Es cierto que durante el período de transición perviven elementos del capitalismo, pero ellos son referidos fundamentalmenteal funcionamiento de la ley del valor, el uso del salario como retribución y estímulo al trabajo, la existencia de la pequeña propiedad y de relaciones mercantiles. Pero pretender la construcción del socialismo con la utilización de la explotación del hombre por el hombre, es una contradicción en sí misma. Tendré que trasmitirles a las muchachas de la cafetería la tranquilidad de que el patrón que no las deja sentarse ni un momento podrá seguir viviendo del trabajo de ellas, y lo hará con respaldo constitucional. Es posible que hasta compartan con él la misma sección sindical. Todo esto que va sucediendo contribuye a desmontar en el pueblo la creencia ilusoria, ingenua, en el beneficio de medidas de corte capitalista. Como venimos advirtiendo desde que se empezó a pensar en ellas, con estas reformas una minoría se enriquecerá y saldrá ganando, pero la inmensa mayoría será la perdedora y se verá marginada de los beneficios económicos. De un socialismo obligado por las circunstancias a repartir la pobreza, ahora pasaremos paulatinamente a uno donde se acentuarán y profundizarán las desigualdades sociales. Durante 50 años mantuvimos un consenso social basado en uno de los modelos redistributivos de la riqueza más justos y equitativos del mundo y en el disfrute universal y gratuito de derechos sociales básicos que sólo eran un sueño en cualquier otro país. A cambio, se aceptaban recortes importantes en los derechos políticos, y se depositaba todo el poder en un liderazgo histórico carismático, que se había ganado una enorme autoridad moral y política. Se entendía y aceptaba que el Estado actuaba siempre a favor y en nombre del pueblo, y garantizaba la permanencia de las conquistas revolucionarias. Entonces el control político estricto era visto como un arma contra la actividad subversiva enemiga. Una frase lo resumía de la siguiente manera: “Si el estado ahora pertenece a los trabajadores, los trabajadores no pueden hacer huelgas contra ellos mismos.” Por tanto, las huelgas, iniciativas autónomas de organización social, y otras herramientas de lucha política, estaban descartadas y eran consideradas algo dañino para la Revolución. Este modelo de control político riguroso ha sido efectivo para defender la Revolución frente al acoso imperialista y la contrarrevolución burguesa. Sin embargo, en las limitaciones a la participación política está el origen de dos fenómenos que ahora amenazan a la economía planificada: uno, en el terreno económico, el despilfarro, la corrupción, el mal uso de los recursos, porque no existe ni el mecanismo de control que supone la libre competencia capitalista, ni tampoco el mecanismo de control que supone la democracia obrera; y dos, la falta de participación política real lleva a una situación de apatía, de aceptación de lo que viene de arriba, en la que se atrofia el músculo de la crítica por no ejercitarse, lo que finalmente puede llevar a la aceptación de medidas pro-capitalistas sin prácticamente contestación. El efecto económico de la burocracia se vio atenuado durante un tiempo, entre otras razones, por la relación con la Unión Soviética que hasta cierto punto creaba una situación de abundancia de productos básicos. Pero con la caída de la URSS se reveló con toda su fuerza. Ya necesitamos una nueva definición de nuestro modelo político. Si a partir de ahora Cuba empezará a parecerse a los países “normales” donde el sector privado toma medidas para aumentar sus ganancias, y sube los precios guiado por la ley de oferta y demanda, entonces deberemos redefinir también los espacios y los mecanismos para que las personas puedan protestar y defenderse de los desmanes y abusos del sector privado, y ejercer presión en sentido contrario. Nuestro Estado debe ser de los trabajadores, no de los nuevos ricos. El estado siempre representa los intereses de una clase determinada, no es neutral, ni árbitro por encima de las clases, favorece a una o a otra, no a las dos al mismo tiempo. Ya algunos de los nuevos ricos tienen más de un negocio, a través de diversos métodos y argucias, y van aumentando su poder económico. Esa es la tendencia natural y lógica del capital, incrementarse y concentrarse. Pretender otra cosa es querer que un tigre se alimente de vegetales. En el discurso de clausura de la Conferencia Nacional, Raúl expresó: “Renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos”. Estoy completamente de acuerdo. Mientras tengamos la enorme amenaza del imperialismo y la reacción capitalista necesitaremos el partido único como garantía de unidad de los revolucionarios y de supervivencia de la Revolución. Pero en el mismo discurso Raúl lanzó una advertencia a la que hay que prestarle especial atención porque reconoce una peligrosa debilidad: “La Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, que tanta sangre costó a nuestro valeroso pueblo, dejaría de existir sin efectuarse un solo disparo por el enemigo, si su dirección llegara algún día a caer en manos de individuos corruptos y cobardes.” Algo así fue lo que sucedió en la Unión Soviética. Allá también tenían un partido único y eso no los salvó de una restauración capitalista salvaje. Una militancia habituada a no funcionar democráticamente y a obedecer las órdenes que venían de arriba, asistió pasiva al derrumbe de las conquistas revolucionarias, decretado por los “individuos corruptos y cobardes” de la dirección, sin que se disparase un solo tiro. La única manera de evitar que nos pase lo mismo es contar con un partido unido, capaz de actuar como un solo puño, y que a la vez reconozca la existencia de cada dedo de la mano. Con un partido controlado por sus bases, no importaría que, por engaño o accidente, llegaran a la dirección “individuos corruptos o cobardes”. No podrían hacer lo que quisieran, porque el poder estaría abajo, y no arriba. Raúl dijo que nuestro partido único debía ser el más democrático del mundo. Es nuestra responsabilidad convertir eso en realidad y establecer los mecanismos para llevarlo a la práctica. Pero la democracia no la podemos entender sólo como escuchar las opiniones de la gente y procesarlas adecuadamente, o las consultas con las masas, o discrepar “incluso” hasta de lo que digan los jefes (lo que debía verse como algo natural y no casi como un extremo). Democracia es que las bases tengan decisión y control sobre todos los asuntos fundamentales. Conservando intacta la unidad orgánica e ideológica del Partido, en su seno se debe brindar espacio al debate político entre distintas opciones y visiones revolucionarias. Cuando existe un partido único, necesariamente todos los intereses de clase, de una manera u otra, intentan hallar expresión dentro de él. Más tarde o más temprano los elementos pro-capitalistas en Cuba, en la medida que consoliden su posición económica, aumentarán sus presiones e influencias sobre el partido, para verse reflejados en su seno. Por ese motivo es decisivo que los elementos revolucionarios, marxistas, el ala izquierda que representaría más directamente los intereses de los trabajadores, tengan la posibilidad de organizarse y dar la batalla. También debemos definir entre todos el significado de los términos del “lugar adecuado”, el “momento oportuno” y la “forma correcta”, porque si se lo dejamos a la libre interpretación de jefes y burócratas siempre encontrarán la manera de condenar alguna opinión incómoda por no expresarse de modo adecuado. La historia del Partido Bolchevique desde su fundación estuvo caracterizada por el debate y la controversia. Existía la democracia más amplia para poder exponer libremente todas las opiniones. Debemos practicar el centralismo democrático de tiempos de Lenin, no el centralismo burocrático que impuso Stalin después. El centralismo debe contemplar, respetar y dar expresión a la diversidad de opiniones y perspectivas entre revolucionarios. Hay que propiciar mecanismos democráticos y canales efectivos que permitan al militante luchar en el seno del Partido por las ideas que considera correctas, aún cuando sean diferentes o se opongan a las decididas en niveles superiores. En cuanto a la política de cuadros debemos regresar a las reglas simples de la democracia obrera que propuso Lenin en El Estado y la Revolución, no para el comunismo ni el socialismo, sino para el día después de la Revolución: que todos los funcionarios sean electos y sujetos al derecho de revocabilidad, que ningún funcionario tenga un salario más alto que el de un obrero calificado, que haya rotación de todos los puestos después de un tiempo determinado. Raúl también advirtió sobre el peligro de la burocracia. ¿Pero cómo se combate la burocracia? No es un fenómeno individual, de personas malas, oportunistas o corruptas, que esperan agazapadas la oportunidad de hacer daño, que les gusta mucho el papeleo o la comodidad del buró y el aire acondicionado, o que se sienten felices mientras más trabas ponen a la gente común. Pensar que ellas puedan ser controladas o combatidas por otro grupo de burócratas, personas buenas, responsables, honestas, decentes, comprometidas con el pueblo y el socialismo, es una actitud totalmente ingenua, y que deja intacto el problema del poder burocrático. No se puede plantear el problema en términos éticos, donde un grupo de funcionarios honrados controla a otros que no lo son. La burocracia es un fenómeno objetivo, de un grupo dominante, que en condiciones de atraso y aislamiento de la revolución, escapa al control popular y crea sus propios privilegios e intereses. Que dentro de ella no todos sean corruptos, oportunistas y arribistas, y que los haya revolucionarios y honrados, es un dato importante, pero secundario, para el análisis que nos ocupa. La burocracia no puede controlarse a sí misma. El único control efectivo que se le puede oponer para evitar que ella se convierta en un peligro contrarrevolucionario es el de los trabajadores y pueblo en general. La planificación socialista sin una completa democracia obrera es pasto para el despilfarro, la ineficiencia y el robo. Lamentablemente en la actualidad el discurso político no apunta en dirección de un mayor control democrático de los trabajadores, sino en el reforzamiento del papel de los jefes. Una de las contradicciones principales en Cuba es la que existe entre la burocracia y sus intereses, y los revolucionarios y el pueblo. Es necesario luchar contra la burocracia, organizar al pueblo para dar esa pelea. Es necesario el fortalecimiento del poder popular, la transferencia del poder al pueblo, a través de los Consejos Populares y los Consejos de Trabajadores, como órganos de verdadero poder popular y obrero. Ningún análisis que pretenda el avance del proyecto cubano de justicia, libertad e igualdad social, puede limitarse al ámbito interno, a lo que está en nuestras manos y podemos hacer aquí. Al final, el factor decisivo del que dependerá el triunfo o no del socialismo cubano será el desenlace de la lucha de clases a nivel mundial. Las condiciones actuales de crisis capitalista y los vientos revolucionarios y de indignación que recorren el mundo, desde Estados Unidos y Europa hasta el mundo árabe, nos permiten mirar con optimismo el futuro y nos reafirman que nuestra causa es lo suficientemente justa y válida como para no ceder ni un ápice frente al capitalismo, que hace aguas por todos lados. En la variable internacional un asunto importante para Cuba es el destino de la Revolución Venezolana. Y ahí se cierne un nuevo peligro para nosotros que, afortunadamente, por el momento parece haberse alejado. Un empeoramiento de la salud del Presidente Chávez y una eventual derrota bolivariana en las urnas en octubre serían de consecuencias nefastas para los cubanos, en varios sentidos. Ante esa posibilidad, algunos lamentan la supuesta dependencia que hemos creado hacia Venezuela, y que nos pondría en un situación muy difícil en caso de cumplirse los peores augurios. Esas opiniones, que ponen el acento en una estrategia más fuerte de desarrollo interno para depender menos del exterior, suelen olvidar que en las actuales condiciones en que la expansión desenfrenada del capitalismo a nivel mundial ha creado una mayor interconexión globalizada entre los países, ninguna economía nacional (mucho menos las de escasos recursos, como Cuba) puede escapar al intercambio desigual y los influjos y vaivenes que impone el mercado mundial. Las necesarias relaciones con la Venezuela bolivariana no sólo han sido un modelo de justicia y solidaridad que ha permitido la creación de espacios como Petrocaribe o la Alianza Bolivariana para las Américas, sino que para Cuba ha sido providencial encontrarse en el camino con una revolución hermana luego de casi una década de heroica resistencia solitaria. Si algo debíamos lamentar es que en estos 13 años de Revolución Bolivariana no hayan avanzado las suficientes transformaciones socialistas como para no depender tan agónicamente del carisma y la personalidad de un solo hombre. Si en todo este tiempo no se hubieran perdido tantas oportunidades para nacionalizar las principales palancas de la economía y ponerlas en manos de los trabajadores, si se hubiera arrebatado el poder económico a la burguesía y se hubiera destruido su aparato estatal para sustituirlo por uno basado en el control popular directo, si no se hubiera prolongado esta situación inestable en que la revolución no termina de completarse y la contrarrevolución no cuenta con las fuerzas para imponerse; hoy el proceso bolivariano estaría en condiciones de mayor fortaleza y significaría un impulso enorme para las revoluciones socialistas en el continente. Para nosotros es cuestión de vida o muerte la extensión de la revolución socialista por toda América Latina, empezando por el ALBA. La Revolución Cubana debe argumentar a favor de la expropiación de la oligarquía, los capitalistas y el imperialismo, como la única forma de poder avanzar en los países latinoamericanos. Para la Revolución Cubana una política internacionalista no es sólo una cuestión moral o de tradición, sino de sobrevivencia. El camino que se ha emprendido hoy en Cuba prioriza sobre todo un pragmatismo economicista destinado a obtener mayor productividad, eficiencia y crecimiento, aún cuando en ocasiones implique costos sociales y estratégicos. La filosofía que parece preeminente es aquella expresada por Deng Xiaoping al inicio de las reformas capitalistas en China en la frase de que no importa el color del gato, sino que cace ratones. Por supuesto que necesitamos, casi desesperadamente, mejorar los índices de productividad de nuestra maltrecha economía y terminar de una vez con el despilfarro y la corrupción, pero hay varias maneras de hacerlo, y no nos vale cualquiera. Para nosotros es muy importante que el gato cace ratones, y debe hacerlo cada vez mejor, pero de modo socialista. No se puede aspirar a una sociedad superior si las riquezas obtenidas se alcanzan a través de relaciones de producción que fomenten la desigualdad, la explotación, la competencia. Frente a una vía de utilización de medidas de corte capitalista, que no tendrá otra puerta de salida que el capitalismo, hay alternativas. Además del cuentapropismo, válido y permisible sólo a una pequeña escala, debíamos estar pensando también en fomentar cooperativas socialistas para determinados servicios, y en la implementación del control obrero en todas las fábricas y empresas, entre otras medidas que promuevan prácticas y valores solidarios. La solución socialista de la encrucijada cubana pasa por la democracia obrera en el partido y las estructuras estatales y de gobierno, la participación democrática de los trabajadores en la planificación de la economía, y una política internacionalista que promueva la extensión de la revolución socialista por América Latina y el mundo. [1] En la resolución número 368 del 2011 del Ministro del Transporte, relativa al “Reglamento de la licencia de operación de transporte para personas naturales”, su artículo 4.1 establece: La licencia se otorga a cualquier persona natural que la solicite propietaria del medio de transporte, para prestar profesionalmente servicios públicos de transportación de carga o de pasajeros, según la oferta y la demanda, válida en todo el territorio nacional. Gaceta Oficial de la República de Cuba, no. 029 Extraordinaria de 7 de septiembre de 2011, p. 323. (El subrayado es mío).

sábado, 14 de abril de 2012

Discurso del Comandante Che Guevara en la Asamblea General de las Naciones Unidas



“Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América” Esta epopeya la van a escribir las masas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados

Señor Presidente,
Señores Delegados:

La representación de Cuba ante esta Asamblea se complace en cumplir, en primer término, el agradable deber de saludar la incorporación de tres nuevas naciones al importante número de las que aquí discuten problemas del mundo. Saludamos, pues, en las personas de su Presidente y Primeros Ministros, a los pueblos de Zambia, Malawi y Malta y hacemos votos porque estos países se incorporen desde el primer momento al grupo de naciones no alineadas que luchan contra el imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo.
Hacemos llegar también nuestra felicitación al Presidente de esta Asamblea, cuya exaltación a tan alto cargo tiene singular significación, pues ella refleja esta nueva etapa histórica de resonantes triunfos para los pueblos de Africa, hasta ayer sometidos al sistema colonial del imperialismo y que hoy, en su inmensa mayoría, en el ejercicio legítimo de su libre determinación, se han constituido en Estados soberanos. Ya ha sonado la hora postrera del colonialismo y millones de habitantes de Africa, Asia y América Latina se levantan al encuentro de una nueva vida e imponen su irrestricto derecho a la autodeterminación y el desarrollo independiente de sus naciones. Le deseamos, Señor Presidente, el mayor de los éxitos en la tarea que le fuera encomendada por los países miembros.
Cuba viene a fijar su posición sobre los puntos más importantes de controversia y lo hará con todo el sentido de la responsabilidad que entraña el hacer uso de esta tribuna, pero, al mismo tiempo, respondiendo al deber insoslayable de hablar con toda claridad y franqueza.
Quisiéramos ver desperezarse a esta Asamblea y marchar hacia adelante, que las Comisiones comenzaran su trabajo y que éste no se detuviera en la primera confrontación. El imperialismo quiere convertir esta reunión en un vano torneo oratorio en vez de resolver los graves problemas del mundo; debemos impedírselo. Esta Asamblea no debiera recordarse en el futuro sólo por el número XIX que la identifica. A lograr ese fin van encaminados nuestros esfuerzos.
Nos sentimos con el derecho y la obligación de hacerlo debido a que nuestro país es uno de los puntos constantes de fricción, uno de los lugares donde los principios que sustentan los derechos de los países pequeños a su soberanía están sometidos a prueba día a día, y minuto a minuto y, al mismo tiempo, una de las trincheras de la libertad del mundo situada a pocos pasos de imperialismo norteamericano para mostrar con su acción, con su ejemplo diario, que los pueblos sí pueden liberarse y sí pueden mantenerse libres en las actuales condiciones de la humanidad. Desde luego, ahora existe un campo socialista cada día más fuerte y con armas de contención más poderosas. Pero se requieren condiciones adicionales para la supervivencia: mantener la cohesión interna, tener fe en los propios destinos y decisión irrenunciable de luchar hasta la muerte en defensa del país y de la revolución. En Cuba se dan esas condiciones, Señores Delegados.
De todos los problemas candentes que deben tratarse en esta Asamblea, uno de los que para nosotros tiene particular significación y cuya definición creemos debe hacerse en forma que no deje dudas a nadie, es el de la coexistencia pacífica entre Estados de diferentes regímenes económico-sociales. Mucho se ha avanzado en el mundo en este campo; pero el imperialismo -norteamericano sobre todo- ha pretendido hacer creer que la coexistencia pacífica es de uso exclusivo de las grandes potencias de la tierra. Nosotros expresamos aquí lo mismo que nuestro Presidente expresara en El Cairo y lo que después quedara plasmado en la declaración de la Segunda Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de países No Alineados: que no puede haber coexistencia pacífica entre poderosos solamente, si se pretende asegurar la paz del mundo. La coexistencia pacífica debe ejercitarse entre todos los Estados, independientemente de su tamaño, de las anteriores relaciones históricas que los ligara y de los problemas que se suscitaren entre algunos de ellos, en un momento dado.
Actualmente, el tipo de coexistencia pacífica a que nosotros aspiramos no se cumple en multitud de casos. El reino de Cambodia, simplemente por mantener una actitud neutral y no plegarse a las maquinaciones del imperialismo norteamericano se ha visto sujeto a toda clase de ataques alevosos y brutales partiendo de las bases que los yanquis tienen en Viet Nam del Sur. Laos, país dividido, ha sido objeto también de agresiones imperialistas de todo tipo, su pueblo masacrado desde el aire, las convenciones que se firmaran en Ginebra han sido violadas y parte del territorio está en constante peligro de ser atacado a mansalva por las fuerzas imperialistas. La República Democrática de Viet Nam, que sabe de todas estas historias de agresiones como pocos pueblos en la tierra, ha visto una vez más violadas sus fronteras, ha visto como aviones de bombardeo y cazas enemigos disparaban contra sus instalaciones; como los barcos de guerra norteamericanos, violando aguas territoriales, atacaban sus puesto navales. En estos instantes, sobre la República Democrática de Viet Nam pesa la amenaza de que los guerreristas norteamericanos extiendan abiertamente sobre su territorio y su pueblo la guerra que, desde hace varios años, están llevando a cabo contra el pueblo de Viet Nam del Sur. La Unión Soviética y la República Popular China, han hecho advertencias serias a los Estados Unidos. Estamos frente a un caso en el cual la paz del mundo está en peligro, pero, además, la vida de millones de seres de toda esta zona del Asia está constantemente amenazada, dependiendo de los caprichos del invasor norteamericano.
La coexistencia pacífica también se ha puesto a prueba en una forma brutal en Chipre debido a presiones del gobierno turco y de la OTAN, obligando a una heroica y enérgica defensa de su soberanía hecha por el pueblo de Chipre y su gobierno.
En todos estos lugares del mundo, el imperialismo trata de imponer su versión de lo que debe ser la coexistencia; son los pueblos oprimidos, en alianza con el campo socialista, los que le deben enseñar cuál es la verdadera, y es obligación de las Naciones Unidas apoyarlos.
También hay que esclarecer que no solamente en relaciones en las cuales están imputados Estados soberanos, los conceptos sobre la coexistencia pacífica deben ser bien definidos. Como marxistas, hemos mantenido que la coexistencia pacífica ente naciones no engloba la coexistencia entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos. Es, además, un principio proclamado en el seno de esta Organización, el derecho a la plena independencia contra todas las formas de opresión colonial. Por eso, expresamos nuestra solidaridad hacia los pueblos, hoy coloniales, de la Guinea llamada portuguesa, de Angola o Mozambique, masacrados por el delito de demandar su libertad y estamos dispuestos a ayudarlos en la medida de nuestras fuerzas, de acuerdo con la declaración del Cairo.
Expresamos nuestra solidaridad al pueblo de Puerto Rico y su gran líder, Pedro Albizu Campos, el que, en un acto más de hipocresía, ha sido dejado en libertad a la edad de 72 años, sin habla casi, paralítico después de haber pasado en la cárcel toda una vida. Albizu Campos es un símbolo de la América todavía irredenta pero indómita. Años y años de prisiones, presiones casi insoportables en la cárcel, torturas mentales, la soledad, el aislamiento total de su pueblo y de su familia, la insolencia del conquistador y de sus lacayos en la tierra que le vio nacer; nada dobló su voluntad. La Delegación de Cuba rinde, en nombre de su pueblo, homenaje de admiración y gratitud a un patriota que dignifica a nuestra América.
Los norteamericanos han pretendido durante años convertir a Puerto Rico en un espejo de cultura híbrida; habla española con inflexiones en inglés, habla española con bisagras en el lomo para inclinarlo ante el soldado yanqui. Soldados portorriqueños han sido empleados como carne de cañón en guerras del imperio, como en Corea, y hasta para disparar contra sus propios hermanos, como es la masacre perpetrada por el ejército norteamericano, hace algunos meses, contra el pueblo inerme de Panamá -una de las más recientes fechorías del imperialismo yanqui.
Sin embargo, a pesar de esa tremenda violentación de su voluntad y su destino histórico, el pueblo de Puerto Rico ha conservado su cultura, su carácter latino, sus sentimientos nacionales, que muestran por sí mismos la implacable vocación de independencia yacente en las masas de la isla latinoamericana.
También debemos advertir que el principio de la coexistencia pacífica no entraña el derecho a burlar la voluntad de los pueblos, como ocurre en el caso de la Guayana llamada británica, en que el gobierno del Primer Ministro Cheddy Jagan ha sido víctima de toda clase de presiones y maniobras y se ha ido dilatando el instante de otorgarle la independencia, en la búsqueda de métodos que permitan burlar los deseos populares y asegurar la docilidad de un gobierno distinto al actual colocado allí por turbios manejos, para entonces otorgar una libertad castrada a este pedazo de tierra americana.
Cualesquiera que sean los caminos que la Guayana se vea obligada a seguir para obtenerla, hacia su pueblo va el apoyo moral y militante de Cuba.
Debemos señalar, asimismo, que las islas de Guadalupe y Martinica están luchando por su autonomía desde hace tiempo, sin lograrla, y ese estado de cosas no debe seguir.
Una vez más elevamos nuestra voz para alertar al mundo sobre lo que está ocurriendo en Sur Africa; la brutal política del «Apartheid» se aplica ante los ojos de las naciones del mundo. Los pueblos de Africa se ven obligados a soportar que en ese continente todavía se oficialice la superioridad de una raza sobre otra, que se asesine impunemente en nombre de esa superioridad racial. ¿Las Naciones Unidas no harán nada para impedirlo?
Quería referirme específicamente al doloroso caso del Congo, único en la historia del mundo moderno, que muestra cómo se pueden burlar con la más absoluta impunidad, con el cinismo más insolente, el derecho de los pueblos. Las ingentes riquezas que tiene el Congo y que las naciones imperialistas quieren mantener bajo su control son los motivos directos de todo esto. En la intervención que hubiera de hacer, a raíz de su primera visita a las Naciones Unidas, el compañero Fidel Castro advertía que todo el problema de la coexistencia entre las naciones se reducía al problema de la apropiación indebida de riquezas ajenas, y hacía la advocación siguiente: «cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra.» Pero la filosofía del despojo no sólo no ha cesado, sino que se mantiene más fuerte que nunca y, por eso, los mismos que utilizaron el nombre de las Naciones Unidas para perpetrar el asesinato de Lumumba, hoy, en nombre de la defensa de la raza blanca, asesinan a millares de congoleños.
¿Cómo es posible que olvidemos la forma en que fue traicionada la esperanza que Patricio Lumumba puso en las Naciones Unidas? ¿Cómo es posible que olvidemos los rejuegos y maniobras que sucedieron a la ocupación de ese país por las tropas de las Naciones Unidas, bajo cuyos auspicios actuaron impunemente los asesinos del gran patriota africano?
¿Cómo podremos olvidar, Señores Delegados, que quien desacató la autoridad de las Naciones Unidas en el Congo, y no precisamente por razones patrióticas, sino en virtud de pugnas entre imperialistas, fue Moisé Tshombe, que inició la secesión de Katanga con el apoyo belga?
¿Y cómo justificar, cómo explicar que, al final de toda la acción de las Naciones Unidas, Tshombe, desalojado de Katanga, regrese dueño y señor del Congo? ¿Quién podría negar el triste papel que los imperialistas obligaron a jugar a la Organización de Naciones Unidas?
En resumen se hicieron aparatosas movilizaciones para evitar la escisión de Katanga y hoy Tshombe está en el poder, las riquezas del Congo en manos imperialistas... y los gastos deben pagarlos las naciones dignas. ¡Qué buen negocio hacen los mercaderes de la guerra! Por eso, el gobierno de Cuba apoya la justa actitud de la Unión Soviética, al negarse a pagar los gastos del crimen.
Para colmo de escarnio, nos arrojan ahora al rostro estas últimas acciones que han llenado de indignación al mundo.
¿Quiénes son los autores? Paracaidistas belgas, transportados por aviones norteamericanos que partieron de bases inglesas. Nos recordamos que ayer, casi, veíamos a un pequeño país de Europa, trabajador y civilizado, el reino de Bélgica, invadido por las hordas hitlerianas; amargaba nuestra conciencia el saber de ese pequeño pueblo masacrado por el imperialismo germano y lo veíamos con cariño. Pero esta otra cara de la moneda imperialista era la que muchos no percibíamos.
Quizás hijos de patriotas belgas que murieran por defender la libertad de su país, son los que asesinaran a mansalva a millares de congoleños en nombre de la raza blanca, así como ellos sufrieron la bota germana porque su contenido de sangre aria no era suficientemente elevado.
Nuestros ojos libres se abren hoy a nuevos horizontes y son capaces de ver lo que ayer nuestra condición de esclavos coloniales nos impedía observar; que la «civilización occidental» esconde bajo su vistosa fachada un cuadro de hienas y chacales. Porque nada más que ese nombre merecen los que han ido a cumplir tan «humanitarias» tareas al Congo. Animal carnicero que se ceba en los pueblos inermes; eso es lo que hace el imperialismo con el hombre, eso es lo que distingue al «blanco» imperial.
Todos los hombres libres del mundo deben aprestarse a vengar el crimen del Congo.
Quizás muchos de aquellos soldados, convertidos en subhombres por la maquinaria imperialista, piensen de buena fe que están defendiendo los derechos de una raza superior; pero en esta Asamblea son mayoritarios los pueblos que tienen sus pieles tostadas por distintos soles, coloreadas por distintos pigmentos, y han llegado a comprender plenamente que la diferencia entre los hombres no está dada por el color de la piel, sino por las formas de propiedad de los medios de producción, por las relaciones de producción.
La delegación cubana hace llegar su saludo a los pueblos de Rhodesia del Sur y Africa Sudoccidental, oprimidos por minorías de colonos blancos. A Basutolandia, Bechuania y Swazilandia, a la Somalia francesa, al pueblo árabe de Palestina, a Adén y los protectorados, a Omán y a todos los pueblos en conflicto con el imperialismo o el colonialismo y les reitera su apoyo. Formula además votos por una justa solución al conflicto que la hermana República de Indonesia encara con Malasia.
Señor Presidente: uno de los temas fundamentales de esta Conferencia es el del desarme general y completo. Expresamos nuestro acuerdo con el desarme general y completo; propugnamos además, la destrucción total de los artefactos termonucleares y apoyamos la celebración de una conferencia de todos los países del mundo para llevar a cabo estas aspiraciones de los pueblos. Nuestro Primer Ministro advertía, en su intervención ante esta Asamblea, que siempre las carreras armamentistas han llevado a la guerra. Hay nuevas potencias atómicas en el mundo; las posibilidades de una confrontación crecen.
Nosotros consideramos que es necesaria esta conferencia con el objetivo de lograr la destrucción total de las armas termonucleares y, como primera medida, la prohibición total de las pruebas. Al mismo tiempo, debe establecerse claramente la obligación de todos los países de respetar las actuales fronteras de otros estados; de no ejercer acción agresiva alguna, aun cuando sea con armas convencionales.
Al unirnos a la voz de todos los países del mundo que piden el desarme general y completo, la destrucción de todo el arsenal atómico, el cese absoluto de la fabricación de nuevos artefactos termonucleares y las pruebas atómicas de cualquier tipo, creemos necesario puntualizar que, además, debe también respetarse la integridad territorial de las naciones y debe detenerse el brazo armado del imperialismo, no menos peligroso porque solamente empuñe armas convencionales. Quienes asesinaron miles de indefensos ciudadanos del Congo, no se sirvieron del arma atómica; han sido armas convencionales, empuñadas por el imperialismo, las causantes de tanta muerte.
Aun cuando las medidas aquí preconizadas, de hacerse efectivas, harían inútil la mención, es conveniente recalcar que no podemos adherirnos a ningún pacto regional de desnuclearización mientras Estados Unidos mantenga bases agresivas en nuestro propio territorio, en Puerto Rico, Panamá, y otros estados americanos donde se considera con derecho a emplazar, sin restricción alguna, tanto armas convencionales que nucleares. Descontando que las últimas resoluciones de la OEA, contra nuestro país, al que se podría agredir invocando el Tratado de Río, hace necesaria la posesión de todos los medios defensivos a nuestro alcance.
Creemos que, si la conferencia de que hablábamos lograra todos esos objetivos, cosa difícil, desgraciadamente, sería la más trascendental en la historia de la humanidad. Para asegurar esto sería preciso contar con la presencia de la República Popular China, y de ahí el hecho obligado de la realización de una reunión de ese tipo. Pero sería mucho más sencillo para los pueblos del mundo reconocer la verdad innegable de que existe la República Popular China, cuyos gobernantes son representantes únicos de su pueblo y darle el asiento a ella destinado, actualmente usurpado por la camarilla que con apoyo norteamericano mantiene en su poder la provincia de Taiwan.
El problema de la representación de China en las Naciones Unidas no puede considerarse en modo alguno como el caso de un nuevo ingreso en la Organización sino de restaurar los legítimos derecho de la República Popular China.
Debemos repudiar enérgicamente el complot de las «dos Chinas». La camarilla Chiangkaishekista de Taiwan no puede permanecer en la Organización de las Naciones Unidas. Se trata, repetimos, de expulsar al usurpador e instalar al legítimo representante del pueblo chino.
Advertimos además contra la insistencia del Gobierno de los Estados Unidos en presentar el problema de la legítima representación de China en la ONU como una «cuestión importante» al objeto de imponer el quórum extraordinario de votación de las dos terceras partes de los miembros presentes y votantes.
El ingreso de la República Popular China al seno de las Naciones Unidas es realmente una cuestión importante para el mundo en su totalidad, pero no para el mecanismo de las Naciones Unidas donde debe constituir una mera cuestión de procedimiento. De esta forma se haría justicia, pero casi tan importante como hacer justicia quedaría, además, demostrado de una vez que esta augusta asamblea tiene ojos para ver, oídos para oír, lengua propia para hablar, criterio certero para elaborar decisiones.
La difusión de armas atómicas entre los países de la OTAN y, particularmente la posesión de estos artefactos de destrucción en masa por la República Federal Alemana, alejarían más aún la posibilidad de un acuerdo sobre el desarme, y unido a estos acuerdos va el problema de la reunificación pacífica de Alemania. Mientras no se logre un entendimiento claro, debe reconocerse la existencia de dos Alemanias, la República Democrática Alemana y la República Federal. El problema alemán no puede arreglarse si no es con la participación directa en las negociaciones de la República Democrática Alemana, con plenos derechos.
Tocaremos solamente los temas sobre desarrollo económico y comercio internacional que tienen amplia representación en la agenda. En este mismo año del 64 se celebró la Conferencia de Ginebra donde se trataron multitud de puntos relacionados con estos aspectos de las relaciones internacionales. Las advertencias y predicciones de nuestra delegación se han visto confirmadas plenamente, para desgracia de los países económicamente dependientes.
Sólo queremos dejar señalado que, en lo que a Cuba respecta, los Estados Unidos de América no han cumplido recomendaciones explícitas de esa Conferencia y, recientemente, el Gobierno norteamericano prohibió también la venta de medicinas a Cuba, quitándose definitivamente la máscara de humanitarismo con que pretendió ocultar el carácter agresivo que tiene el bloqueo contra el pueblo de Cuba.
Por otra parte, expresamos una vez más que las lacras coloniales que detienen el desarrollo de los pueblos no se expresan solamente en relaciones de índole política: el llamado deterioro de los términos de intercambio no es otra cosa que el resultado del intercambio desigual entre países productores de materia prima y países industriales que dominan los mercados e imponen la aparente justicia de un intercambio igual de valores.
Mientras los pueblos económicamente dependientes no se liberen de los mercados capitalistas y, en firme bloque con los países socialistas, impongan nuestras relaciones entre explotadores y explotados, no habrá desarrollo económico sólido, y se retrocederá, en ciertas ocasiones volviendo a caer los países débiles bajo el domino político de los imperialistas y colonialistas.
Por último, Señores Delegados, hay que establecer claramente que se están realizando en el área del Caribe maniobras y preparativos para agredir a Cuba. En las costas de Nicaragua sobre todo, en Costa Rica también, en la zona del Canal de Panamá, en las Islas Vieques de Puerto Rico, en la Florida; probablemente, en otros puntos del territorio de los Estados Unidos y, quizás, también en Honduras, se están entrenando mercenarios cubanos y de otras nacionalidades con algún fin que no debe ser el más pacífico.
Después de un sonado escándalo, el Gobierno de Costa Rica, se afirma, ha ordenado la liquidación de todos los campos de adiestramiento de cubanos exiliados en ese país. Nadie sabe si esa actitud es sincera o si constituye una simple coartada, debido a que los mercenarios entrenados allí estén a punto de cometer alguna fechoría. Esperamos que se tome clara conciencia de la existencia real de bases de agresión, lo que hemos denunciado desde hace tiempo, y se medite sobre la responsabilidad internacional que tiene el gobierno de un país que autoriza y facilita el entrenamiento de mercenarios para atacar a Cuba.
Es de hacer notar que las noticias sobre el entrenamiento de mercenarios en distintos puntos del Caribe y la participación que tiene en tales actos el Gobierno norteamericano se dan con toda naturalidad en los periódicos de los Estados Unidos. No sabemos de ninguna voz latinoamericana que haya protestado oficialmente por ello. Esto nos muestra el cinismo con que manejan los Estados Unidos a sus peones. Los sutiles Cancilleres de la OEA que tuvieron ojos para ver escudos cubanos y encontrar pruebas «irrefutables» en las armas yanquis exhibidas en Venezuela, no ven los preparativos de agresión que se muestran en los Estados Unidos, como no oyeron la voz del presidente Kennedy que se declaraba explícitamente agresor de Cuba en Playa Girón.
En algunos casos es una ceguera provocada por el odio de las clases dominantes de países latinoamericanos sobre nuestra Revolución; en otros, más tristes aún, es producto de los deslumbrantes resplandores de Mammon.
Como es de todos conocido, después de la tremenda conmoción llamada crisis del Caribe, los Estados Unidos contrajeron con la Unión Soviética determinados compromisos que culminaron en la retirada de cierto tipo de armas que las continuas agresiones de aquel país -como el ataque mercenario de Playa Girón y las amenazas de invadir nuestra patria- nos obligaron a emplazar en Cuba en acto de legítima e irrenunciable defensa.
Pretendieron los norteamericanos, además, que las Naciones Unidas inspeccionaran nuestro territorio, a lo que nos negamos enfáticamente, ya que Cuba no reconoce el derecho de los Estados Unidos, ni de nadie en el mundo, a determinar el tipo de armas que pueda tener dentro de sus fronteras.
En este sentido, sólo acataríamos acuerdos multilaterales, con iguales obligaciones para todas las partes.
Como ha dicho Fidel Castro: «Mientras el concepto de soberanía exista como prerrogativa de las naciones y de los pueblos independientes; como derecho de todos los pueblos, nosotros no aceptamos la exclusión de nuestro pueblo de ese derecho. Mientras el mundo se rija por esos principios, mientras el mundo se rija por esos conceptos que tengan validez universal, porque son universalmente aceptados y consagrados por los pueblos, nosotros no aceptaremos que se nos prive de ninguno de esos derechos, nosotros no renunciaremos a ninguno de esos derechos.»
El señor Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, entendió nuestras razones. Sin embargo, los Estados Unidos pretendieron establecer una nueva prerrogativa arbitraria e ilegal: la de violar el espacio aéreo de cualquier país pequeño. Así han estado surcando el aire de nuestra patria aviones U-2 y otros tipos de aparatos espías que, con toda impunidad, navegan en nuestro espacio aéreo. Hemos hecho todas las advertencias necesarias para que cesen las violaciones aéreas, así como las provocaciones que los marinos yanquis hacen contra nuestras postas de vigilancia en la zona de Guantánamo, los vuelos rasantes de aviones sobre buques nuestros o de otras nacionalidades en aguas internacionales, los ataques piratas a barcos de distintas banderas y las infiltraciones de espías, saboteadores y armas en nuestra isla.
Nosotros queremos construir el socialismo; nos hemos declarado partidarios de los que luchan por la paz; nos hemos declarado dentro del grupo de países no alineados, a pesar de ser marxistas leninistas, porque los no alineados, como nosotros, luchan contra el imperialismo. Queremos paz, queremos construir una vida mejor para nuestro pueblo y, por eso, eludimos al máximo caer en las provocaciones maquinadas por los yanquis, pero conocemos la mentalidad de sus gobernantes; quieren hacernos pagar muy caro el precio de esa paz. Nosotros contestamos que ese precio no puede llegar más allá de las fronteras de la dignidad.
Y Cuba reafirma, una vez más, el derecho a tener en su territorio la armas que le conviniere y su negativa a reconocer el derecho de ninguna potencia de la tierra, por potente que sea, a violar nuestro suelo, aguas jurisdiccionales o espacio aéreo.
Si en alguna asamblea Cuba adquiere obligaciones de carácter colectivo, las cumplirá fielmente; mientras esto no suceda, mantiene plenamente todos sus derechos, igual que cualquier otra nación.
Ante las exigencias del imperialismo, nuestro Primer Ministro planteó los cinco puntos necesarios para que existiera una sólida paz en el Caribe. Estos son:
«Primero: Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra nuestro país.
Segundo: Cese de todas las actividades subversivas, lanzamiento y desembarco de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices.
Tercero: Cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde bases existentes en los Estados Unidos y en Puerto Rico.
Cuarto: Cese de todas las violaciones de nuestro espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
Quinto: Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos.» No se ha cumplido ninguna de estas exigencias elementales, y desde la Base Naval de Guantánamo, continúa el hostigamiento de nuestras fuerzas. Dicha Base se ha convertido en guarida de malhechores y catapulta de introducción de éstos en nuestro territorio.
Cansaríamos a esta Asamblea si hiciéramos un relato medianamente detallado de la multitud de provocaciones de todo tipo. Baste decir que el número de ellas, incluidos los primeros días de este mes de diciembre, alcanza la cifra de 1.323, solamente en 1964.
La lista abarca provocaciones menores, como violación de la línea divisoria, lanzamiento de objetos desde territorio controlado por los norteamericanos, realización de actos de exhibicionismo sexual por norteamericanos de ambos sexos, ofensas de palabra; otros de carácter más grave como disparos de armas de pequeño calibre, manipulación de armas apuntando a nuestro territorio y ofensas a nuestra enseña nacional; provocaciones gravísimas son: el cruce de la línea divisoria provocando incendios en instalaciones del lado cubano y disparos con fusiles, hecho repetido 78 veces durante el año, con el saldo doloroso de la muerte del soldado Ramón López Peña, de resultas de dos disparos efectuados por las postas norteamericanas situadas a 3,5 kilómetros de la costa por el límite noroeste. Esta gravísima provocación fue hecha a las 19:07, del día 19 de julio de 1964, y el Primer Ministro de nuestro Gobierno manifestó públicamente, el 26 de Julio, que de repetirse el hecho, se daría orden a nuestras tropas de repeler la agresión. Simultáneamente, se ordenó el retiro de las líneas de avanzada de las fuerzas cubanas hacia posiciones más alejadas de la divisoria y la construcción de casamatas adecuadas.
1.323 provocaciones en 340 días significan aproximadamente 4 diarias. Sólo un ejército perfectamente disciplinado y con la moral del nuestro puede resistir tal cúmulo de actos hostiles sin perder la ecuanimidad.
47 países reunidos en la Segunda Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno de países No Alineados, en El Cairo, acordaron, por unanimidad:
«La Conferencia advirtiendo con preocupación que las bases militares extranjeras constituyen, en la práctica, un medio para ejercer presión sobre las naciones, y entorpecen su emancipación y su desarrollo, según sus concepciones ideológicas, políticas, económicas y culturales, declara que apoya sin reserva a los países que tratan de lograr la supresión de las bases extranjeras establecidas en su territorio y pide a todos los Estados la inmediata evacuación de las tropas y bases que tienen en otros países.
La Conferencia considera que el mantenimiento por los Estados Unidos de América de una base militar en Guantánamo (Cuba), contra la voluntad del Gobierno y del pueblo de Cuba, y contra las disposiciones de la Declaración de la Conferencia de Belgrado, constituye una violación de la soberanía y de la integridad territorial de Cuba.
La Conferencia, considerando que el Gobierno de Cuba se declara dispuesto a resolver su litigio con el Gobierno de los Estados Unidos de América acerca de la base de Guantánamo en condiciones de igualdad, pide encarecidamente al Gobierno de los Estados Unidos que entable negociaciones con el Gobierno de Cuba para evacuar esa base.»
El gobierno de los Estados Unidos no ha respondido a esa instancia de la Conferencia de El Cairo y pretende mantener indefinidamente ocupado por la fuerza un pedazo de nuestro territorio, desde el cual lleva a cabo agresiones como las detalladas anteriormente.
La Organización de Estados Americanos, también llamada por los pueblos Ministerio de las Colonias norteamericanas, nos condenó «enérgicamente», aun cuando ya antes nos había excluido de su seno, ordenando a los países miembros que rompieran relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. La OEA autorizó la agresión a nuestro país, en cualquier momento, con cualquier pretexto, violando las más elementales leyes internacionales e ignorando por completo a la Organización de las Naciones Unidas.
A aquella medida se opusieron con sus votos los países de Uruguay, Bolivia, Chile y México; y se opuso a cumplir la sanción, una vez aprobada, el gobierno de los Estados Unidos Mexicanos; desde entonces no tenemos relaciones con países latinoamericanos salvo con aquel Estado, cumpliéndose así una de las etapas previas de la agresión directa del imperialismo.
Queremos aclarar, una vez más, que nuestra preocupación por Latinoamérica está basada en los lazos que nos unen: la lengua que hablamos, la cultura que sustentamos, el amo común que tuvimos. Que no nos anima otra causa para desear la liberación de Latinoamérica del yugo colonial norteamericano. Si alguno de los países latinoamericanos aquí presentes decidiera restablecer relaciones con Cuba, estaríamos dispuestos a hacerlo sobre bases de igualdad y no con el criterio de que es una dádiva a nuestro gobierno el reconocimiento como país libre del mundo, porque ese reconocimiento lo obtuvimos con nuestra sangre en los días de la lucha de liberación, lo adquirimos con sangre en la defensa de nuestras playas frente a la invasión yanqui.
Aun cuando nosotros rechazamos que se nos pretenda atribuir ingerencias en los asuntos internos de otros países, no podemos negar nuestra simpatía hacia los pueblos que luchan por su liberación y debemos cumplir con la obligación de nuestro gobierno y nuestro pueblo de expresar contundentemente al mundo que apoyamos moralmente y nos solidarizamos con los pueblos que luchan en cualquier parte del mundo para hacer realidad los derechos de soberanía plena proclamados en la Carta de las Naciones Unidas.
Los Estados Unidos sí intervienen; lo han hecho históricamente en América. Cuba conoce desde fines del siglo pasado esta verdad, pero la conocen también Colombia, Venezuela, Nicaragua y la América Central en general, México, Haití, Santo Domingo.
En años recientes, además de nuestro pueblo, conocen de la agresión directa Panamá, donde los «marines» del Canal tiraron a mansalva sobre el pueblo inerme; Santo Domingo, cuyas costas fueron violadas por la flota yanqui para evitar el estallido de la justa ira popular, luego del asesinato de Trujillo; y Colombia, cuya capital fue tomada por asalto a raíz de la rebelión provocada por el asesinato de Gaitán.
Se producen intervenciones solapadas por intermedio de las misiones militares que participan en la represión interna, organizando las fuerzas destinadas a ese fin en buen número de países, y también en todos los golpes de estado, llamados «gorilazos», que tantas veces se repitieron en el continente americano durante los últimos tiempos.
Concretamente, intervienen fuerzas de los Estados Unidos en la represión de los pueblos de Venezuela, Colombia y Guatemala que luchan con las armas por su libertad. En el primero de los países nombrados, no sólo asesoran al ejército y a la policía, sino que también dirigen los genocidios efectuados desde el aire contra la población campesina de amplias regiones insurgentes y, las compañías yanquis instaladas allí, hacen presiones de todo tipo para aumentar la ingerencia directa.
Los imperialistas se preparan a reprimir a los pueblos americanos y están formando la internacional del crimen. Los Estados Unidos intervienen en América invocando la defensa de las instituciones libres. Llegará el día en que esta Asamblea adquiera aún más madurez y le demande al gobierno norteamericano garantías para la vida de la población negra y latinoamericana que vive en este país, norteamericanos de origen o adopción, la mayoría de ellos. ¿Cómo puede constituirse en gendarme de la libertad quien asesina a sus propios hijos y los discrimina diariamente por el color de la piel, quien deja en libertad a los asesinos de los negros, los protege además, y castiga a la población negra por exigir el respeto a sus legítimos derechos de hombres libres?
Comprendemos que hoy la Asamblea no está en condiciones de demandar explicaciones sobre hechos, pero debe quedar claramente sentado que el gobierno de los Estados Unidos no es gendarme de la libertad, sino perpetuador de la explotación y la opresión contra los pueblos del mundo y contra buena parte de su propio pueblo.
Al lenguaje anfibológico con que algunos delegados han dibujado el caso de Cuba y la OEA nosotros contestamos con palabras contundentes y proclamamos que los pueblos de América cobrarán a los gobiernos entreguistas su traición.
Cuba, señores delegados, libre y soberana, sin cadenas que la aten a nadie, sin inversiones extranjeras en su territorio, sin procónsules que orienten su política, puede hablar con la frente alta en esta Asamblea y demostrar la justeza de la frase con que la bautizaran: «Territorio Libre de América.»
Nuestro ejemplo fructificará en el Continente como lo hace ya, en cierta medida en Guatemala, Colombia y Venezuela.
No hay enemigo pequeño ni fuerza desdeñable, porque ya no hay pueblos aislados. Como establece la Segunda Declaración de La Habana: «Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de doscientos millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo.
Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina. Lucha en masas y de ideas, epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño. Nos consideraban rebaño impotente y sumiso y ya se empieza a asustar de ese rebaño, rebaño gigante de doscientos millones de latinoamericanos en los que advierte ya sus sepultureros el capital monopolista yanqui.
La hora de su reivindicación, la hora que ella misma se ha elegido, la vienen señalando con precisión también de un extremo a otro del Continente. Ahora esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el Continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir, porque ahora los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o el tráfico de las ciudades, en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de corazones con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros. Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron.
Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia.»
Todo eso, Señores Delegados, esta disposición nueva de un continente, de América, está plasmada y resumida en el grito que, día a día, nuestras masas proclaman como expresión irrefutable de su decisión de lucha, paralizando la mano armada del invasor. Proclama que cuenta con la comprensión y el apoyo de todos los pueblos del mundo y especialmente, del campo socialista, encabezado por la Unión Soviética.
Esa proclama es: Patria o muerte.

Periódico Revolución, 12 de diciembre de 1964.

domingo, 8 de abril de 2012

¡Girón!....por si alguien se olvida



A 45 años de la Victoria

Más de una vez he dicho que las fuerzas revolucionarias del mundo necesitamos a estas alturas un análisis de fondo sobre la revolución cubana. Sé que se ha escrito mucho, pero me refiero a un análisis más allá de lo anecdótico, lo heroico o subyugante. Pues este proceso constituye ya un clásico de libro de texto de lo qué es, cómo se funda y cómo se defiende una auténtica revolución socialista.
Nos sobran historiadores, economistas y filósofos para hacerlo. Tienen la pericia, academia y compromiso. Tenemos vivos a muchos de sus protagonistas, entre ellos por supuesto Fidel, y ya tenemos tiempo para que se perfile el contorno con la distancia suficiente para reconocer el significado de la revolución socialista en Cuba, que no se reduce por supuesto a sus índices de sanidad,educación, y demás logros sociales.
Sé que es difícil separarse emocionalmente de los hechos vibrantes que han envuelto uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia del mundo. A veces creo que su tiempo de vida es ya mayor que la gran revolución de los soviet, la cual fue traicionada, manteniendo por mucho tiempo el adjetivo de socialista. De la revolución china...mejor no hablo. James Petras acaba de publicar un artículo1 sobre el tema y no quiero reflexionar sobre la extinta URSS y mucho menos sobre la “emergente” China, cuando tenemos delante de nosotros el recuerdo, educativo, fascinante y ya bíblico de la Victoriadela recién nacida revolución cubana contra el imperialismo norteamericanoen Playa Girón.
El émulo de la Historia de la Revolución Rusa2 escrita por León Trotsky puede ya escribirse. Trotsky fue protagonista de aquella epopeya, por eso un buen punto de partida (para mí por supuesto) son Pasajes de la Guerra Revolucionaria3 y Aldabonazo4 de Ernesto Che Guevara y Armando Hart respectivamente.
Nuestros dirigentes competentes y brillantes no fueron exiliados a Turquía o Siberia y no hansido asesinados, ni han sufrido purgas denigrantes dentro de la revolución. En Cuba quien se ha exiliado es la derecha troglodita y casi siempre inepta. La izquierda con sus vaivenes está aquí dentro, comprometiendo su sangre por el porvenir del socialismo. A riesgo de ser acusada de tremendista, mucho tendrá que ver con el triunfo de la revolución mundial.
¿Qué nos falta? Desprendernos del miedo, y saber que el futuro es siempre mucho, pero mucho más importante que el presente. Y que si Paris bien vale una Misa....esta revolución vale los errores que cometamos tratando de defenderla.Pasajes de la Guerra Revolucionaria y Aldabonazo deben leerse sin piedad para sus respectivos autores, para encontrar esos hilos conductuales de una revolución verdadera y lograr descubrir en qué consistió exactamente la pericia de Fidel Castro para fundar un verdadero partido político desde las raíces de las montañas de la Sierra Maestra, y para saber como se forja la verdadera unidad. La que es útil a los empeños y no la unidad panfletaria. Él no lo ha escrito, ni lo escribirá , porque estoy convencida que Fidel morirá con el pie en el estribo y tratando de hacer crecer la revolución en el mundo, y las entrevistas que le hacen pueden servir de referencias, pero serán siempre obra del preguntador...Que siempre preguntamos lo que de antemano queremos escuchar.
Girón nos recuerda siempre como se defiende una revolución verdadera. Ahora que andamos todos confusos preguntándonos las vías de resistencia contra el imperialismo y soñando con algún mundo mejor; es bueno releer en la revolución cubana algunos de sus primeros episodios: En el diario Granma5 sale por estos días un copioso resumen de la ingerencia norteamericana desde el propio inicio de la revolución incluso antes de 1959. Las bandas armadas y financiadas por el gobierno norteamericano; los atentados a instalaciones públicas como tiendas, cines, etc. Los atentados al compañero Fidel en numerosas ocasiones. Estos informes desclasificados nos permiten sacar conclusiones. El aquello de que ladran, luego cabalgamos se hace prominente en la historia de esta epopeya.
Estos atentados, infiltraciones, no lo hacía Estados Unidos porque éramos una islita indisciplinada y calurosa, sino que ellos más que nadie tenían clarito el camino consecutivo al que conducía una Reforma Agrariaa unos meses de tomar el poder; crear en Octubre del propio 59 las Milicias Populares, o la nacionalización masiva concreta e irrestricta (sin dudas, ni contratos, ni ambages) de las principales industrias norteamericanas o extranjeras.
Baste leer de nuevo uno por uno los nueve puntos de la I Declaración de la Habana expuesta el dos de Septiembre de 1960 El punto séptimo de la I DH reza:
“LaAsamblea General Nacional del Pueblo de Cuba postula: El deber de los obreros, de los campesinos, de los estudiantes, de los intelectuales, de los negros, de los indios, de los j6venes, de las mujeres, de los ancianos, a luchar par sus reivindicaciones econ6micas, políticas y sociales; el deber de las naciones oprimidas y explotadas, a luchar par su liberaci6n; el deber de cada pueblo, a la solidaridad con todos los pueblos oprimidos, colonizados, explotados a agredidos, sea cual fuere el lugar del mundo en que éstos se encuentren y la distancia geográfica que los separe. Todos los pueblos del mundo son hermanos”6
Es de un internacionalismo diáfano como el agua de la plataforma cubana, por donde pateamos el trasero de los invasores.
Siga usted estos pasos: “Historia me absolverá”, I Declaración de la Habana, la II Declaración, La Conferencia de OLAS y así sucesivamente hasta el Primer Congreso del PCC y podrá enseñar a los niños de diez años que significa el concepto de revolución permanente. No hubo un solo instante en que no la profundizáramos, ni uno en que no apeláramos al internacionalismo más completo.
Y con esto la URSS no tenía nada que ver. A la sazón allá pensaron que un grupo de barbudos medio locos trataban de destruir a una tiranía y jugaban con pistolitas de agua. EL Partido Socialista Popular sólo tomó conciencia de que Fidel estaba en lo cierto casi al final, con las honradísimas excepciones que siempre necesita una regla. Por ahí andan los documentos que acusaban a Fidel y los moncadistas de aventureros.
El Movimiento 26 De Julio con Fidel al frente le pasó por el carril de al ladocomo siete veces a todos los “comunistas” atorados por las tesis del estalinismo sin Stalin más demoledor. No lograron sacar la cuenta de quiénes fueron aquellos que apelando tan sólo a José Martí esgrimieron el Manifiesto Marxista en la pequeña isla de Cuba.
No por pequeña deja de seresta isla uno de los paradigmas del comunismo mundial. Estoy segura que allá dentro de mil años será recordada como la Grecia de la revolución, y de seguro compartiendo sueños con un Universo Socialista, y todavía en combate permanente.
Era obvio que Estados Unidos interviniera en Cuba. En menos de lo que canta un gallo o en menos de lo que dura un mandato presidencial en Norteamérica, habíamos destruido todo el aparato de dominación burgués.
Sin mucho ruido y sin INTERNET, tan sólo con lámparas chinas y criaturas adolescentes, habíamos logrado liberar a toda la población del analfabetismo ¡Ah! Aquel ritmo que se cantaba siendo niña: “¡Cuba, Cuba: estudio, trabajo, fusil!” Aquella vanguardia de la revolución cuando, unos adolescentes se lanzaron a conquistar sin trámite la luz de la verdad y para aquello contaban entre otras cosas con la apasionada “experiencia” del joven Fidel y delministro de educación que apenas alcanzaba los treinta años.
En menos de esos cuatro años no tuvimos miedo de nada, ni de nadie. Nos echaron de la OEA y nos burlamos de ella sin perder el sentido del humor, esgrimido por nuestro Canciller de la Dignidad Raúl Roa. El Che experimentaba en el Ministerio de Industria como acelerar la revolución socialista Cuando los yankees hicieron estallar el buque francés la Coubre con armas adquiridas en Bélgica, con la mayor tranquilidad se las solicitamos a los países socialistas, sin estresarnos ni una sola vez.
Los ataques frontales del imperialismo contra nosotros han sido y seguirán siendo porque desde el principio se dieron cuenta, antes quizás que muchos comunistas en el mundo, que esta isla del Caribe construiría el socialismo: Así socialismo a secas; sin apellidos, ni prefijos, ni sufijos.
Socialismo es eso: socialismo; tal cual una mesa es una mesa y un perro no es un perro del siglo XXI, sino un perro. Lo único que puede ser del siglo XXI es el collar del perro, que puede tener lucecitas de colores, mas el perro debe saber ladrar a los extraños y cuidar a sus dueños.
Por cierto que ese lenguaje de “no capitalismo” por pudor a no mencionar la palabra socialismo como si se tratara del diablo para los países subdesarrollados, ya fue referida por Ernesto Guevara en su Crítica la Manual de la Economía Política, publicado recientemente en la Feria del Libro de la Habana del 2006 : Dice el Che:
“Habría que investigar dónde Lenin pronunció o escribió esa frase “vía no capitalista”; es ambigua y no creo que lo haya dicho. De todas maneras, si no es capitalista ¿qué es? ¿Hermafrodita? ¿Híbrida? Los hechos han demostrado que puede haber un corto período de lucha política antes de definir la vía, pero ésta será capitalista y socialista”7
La operación 40 de la CIA se creaba tan temprano como marzo de 1960. A veces pienso que Nixon cuando estrechó la mano del compañero Fidel en la visita de éste a los Estados Unidos en 1959, sintió que esas manos conducirían a un pueblo y a millones de seres humanos por el camino del socialismo y que esas manos jóvenes y alargadas se levantarían para declarar el carácter socialista de la revolución dos años después. Es hermoso recordar también donde fue que se alojó el Comandante en Jefe en su siguiente visita de 1960 (en el barrio de negros pobres; enhotel Theresa de Harlem); como iba vestido; y su dulce acento al hablar directamente en inglés.
Porque aquí y no en otra parte está el dilema de las relaciones internacionales de una revolución socialista. Como todo en este mundo debe poseer un mínimo de equilibrio, y la revolución cubana pasa de una u otra forma por el Estado Cubano enmarcado en una comunidad de naciones capitalistas. En algunos instantes....en algunos no más, Fidel Castro, el compañero Fidel,el líder de mi revolución, es además un Jefe de Gobierno. Es un asunto de equilibrio. Pero aun así jamás deberemos perder la perspectiva de la revolución en virtud de que somos una República. Ese (entre otros) fue el error de la URSS: que privilegió el Estado Soviético frente a los deberes internacionales de la revolución bolchevique. Como siempre el filo de la navaja es la solución y como todo lo bueno es bien difícil de encontrar.
El 16 de abril frente a una multitud enardecida, levantando sus enigmáticas manos y 45 años más joven, Fidel Castro definía el rumbo de la “pequeña Grecia”: Y explicó clarito:
” Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices y hayamos hecho una revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos “8
Por eso los atentados; por eso los intentos de subversión; por eso los Estados Unidos se han ensañado contra Cuba desde hace 45 años... porque nos hemos burlado del sistema capitalista ¡en sus propias narices
Con el objeto de defender una revolución socialistahace 45 años, un pequeño pueblo de una pequeña isla le hacía frente a una invasión organizada por el país más poderoso y prepotente que se extendía imperial a unas escasas 90 millas de distancia. !Fidel acaba de decirnos que el 69% de los milicianos de Girón tenían procedencia obrera y su promedio de edad 24, 7 años. ¿Entonces? Frente a un por ciento elevadode procedencia de latifundistas y propietarios que desembarcaron a Playa Girón...¿Qué era lo que se defendía en Cuaba? El socialismo ha sido el único liberador de la Patria. Tres días y dos noches 156 compañeros muertos y 1197 prisioneros, los cuales por cierto todos se “reconvertían” en cocineros en el momento de las interrogaciones.
Para ello, la revolución contaba con 7 pilotos, 10 aviones remendados con piezas para camiones y con un pueblo mal preparado para el combate, pero pidiendo armas para defender aquello impreciso que había declarado Fidel: La revolución socialista. Aquellos niños (porque eran niños todavía), derribaron aviones y hundieron barcos, y cambiaron a los mercenarios por compotas infantiles.
En las imágenes de archivo se desagua Ud, en lágrimas viéndolos con los cañones de cuatro boca disparando, los tanques ..y Fidel , con una boina ladeada hablando por un viejo teléfono con esa misma prontitud de hoy; montado en el primer tanque y organizando la defensa ¡Sí! es un líder por eso.
De los mercenarios que organizaron el ataque ninguno vino al frente.
Contaban además que en las ciudades los “gusanos” se rebelaran. Pero ni uno , frente a aquellos Comités de Defensa de la Revolución , fabricados casa a casa con todo el pueblo revolucionario , ni un mosquito se atrevía a volar.
Todavía andan los mercenarios esperando el pelo de la barba de Fidel, que les solicitaría el asesino de Somoza al despedir a la brigada 2506 de Nicaragua. A cambio de ese pelo lo que recibió Somoza fue un bien merecido bazucaso por parte de los sandinistas. La barba de Castro nos seguirá guiando todavía y los pelos de labarba alcanzaran a ver triunfar varias revoluciones socialistas si es que nos armamos de valor y recordamos bien aquel bendito 16 de abril de 1961, cuando declaramos nuestro carácter socialista.
Además no tienen vergüenza. Se reúnen en Miami a contemplarse sus lágrimas por la derrota más fulminante que haya sufrido brigada alguna en la historia. A decir verdad los días 19 de abril deberían esos cobardes quedarse en cama con un balde en la cabeza. Pero no, tienen la poca dignidad de hacer discursos sobre el porvenir de Cuba. Andan haciendo un Museo con el coste de diez millones de dólares donde enseñar sus calzones sucios, y para recordar que no pueden hacer nada contra esta revolución. Esperando que se le caiga uno a uno los pelos de la barba a Fidel. Lo matan, lo enferman, y yo digo que el sistema de los records Gines le debe un premio a la Fundación Cubano-americana radicada en Miami por lograr mezclar con la más depurada eficiencia la estupidez, la incultura y la desfachatez.
No hacen cuentas que mientras más demuestren su perfidia hacia Cuba, más sabemos que esa “inmigración”, que odia de esa manera a su país de origen, recibirá por siempre el desprecio de los que estamos “de este lado del Río” parafraseando la bonita canción del film “Diario en motocicleta” .
Pero es importante que los que estamos de este lado del Río, que no sólo somos cubanos, entendamos de una vez y por todas que: o es socialismo lo que pretendemos hacer o nos perderemos en el vacío; que todas las fuerzas de los movimientos sociales del mundo deben sentirse apoyados por la revolución cubana y viceversa tal como dijo el Che en el emblemático Discurso de Argel; que en esta batalla no hay termino medio: o es cero o es uno....Es una lógica digital.
Las burguesías nacionales antiimperialistasson otro de los sofismas recurrentes ¡Por Dios! Los burgueses antes de medir las fronteras cuentan su bolsa. Nunca antes fueron más serviles al imperialismo. Sea la burguesía argentina, la norteamericana o la china... Revivir los frentes amplios, llamados populares es chocar con la misma piedra y esta vez si nos vamos a ir de cabeza.
Pero esto no lo digo yo. El mil veces citado José Carlos Mariátegui lo dijo espléndidamente, al que por cierto le “calcan y le copian “su frase sobre la creación heroica sin piedad:
“Elantiimperialismo, para nosotros noconstituye, ni puede constituir por sí solo un programa políticopara nosotros un programa políticoun movimiento de masas apto para la conquista del poder. El antiimperialismo admitido que pudiese movilizar al lado de las masas obreras y campesinas a la burguesía y pequeña burguesía nacionalistas (ya hemos negado terminantemente esa posibilidad no anula el antagonismo entre las clases, no suprime su diferencia de intereses”
Y continúa aclarando “Sin prescindir de ningún elemento de agitación anti-imperialista, ni de ningún medio que eventualmente puedan concurrir a esta lucha, nuestra misión es explicar y demostrar a las masas que sólo la revolución socialista opondrá al avance del imperialismo una valla definitiva y verdadera”9.
Y lo dijo el Che, y Mella, y Fidel y todo aquel que pudo en estas tierras hablar con profundidad y con conocimiento de causa.
Otro tema recurrente es el neo pánico a la lucha armada. No veo por qué a priori es descartada... ¿Por el poderío militar? Girón demostró en un par de días con qué se cuenta para defender y para fundar una revolución. Ni sí, ni no a la lucha armada, Ni sí ni no a las urnas. Todas son armas para la batalla. Depende de las circunstancias.
Quien describió esto mejor que nadie fue José Martí. Él dijo trinchera de ideas pueden más que trincheras de piedras ¡Pero NO dijo que dejáramos de construir las trincheras de piedras! Es más José Martí líder ideológico indiscutible del siglo XIX en América dejó la pluma por el fusil después de haber organizado un partido político afianzado en la clase obrera para organizar la lucha armada. Y señaló:
“Cuando se habla en nombre del país- o se dice lo que de veras dice el país, o se calla. Es lícito y honroso aborrecer la violencia, y predicar contra ella, mientras haya modo visible y racional de obtener sin violencia la justicia indispensable al bienestar del hombre; pero cuando se está convencido de que por la diferencia inevitable de los caracteres , por los intereses irreconciliables y distintos , por la diversidad, honda como la mar, de mente política y aspiraciones , no hay modo pacífico suficiente para obtener siquiera derechos mínimos en un pueblo donde estalla ya, en nueva plenitud la capacidad sofocada,- o es ciego el que sostiene , contra la verdad hirviente , el modo pacífico; o es desleal a su pueblo el que no lo ve , y se empeña en proclamarlo”10
Afortunadamente los sofismas van quedando atrás. El brillante economista cubano Oswaldo Martínez acaba de pronunciar unas excelentes palabras en el V Encuentro de lucha contra el ALCA, donde ha llamado a enfrentar el Tratado de Libre Comercio (TLC) y lo ha considerado una mutación del ALCA.
“Como virus maligno el ALCA ha mutado al encontrar resistencia el gran proyecto abarcador de 34 países en una sola Área de Libre Comercio. Ahora el ALCA mantiene la esencia del proyecto de dominación para apoderarse del petróleo y el gas, el agua, la biodiversidad, los mercados y la fuerza de trabajo de la región, pero su rostro es el de Tratados de Libre Comercio envueltos en la propaganda de la liberalización comercial”. Y termina diciendo:
“El mundo futuro, el de la historia real nunca detenida, el de la vida, la belleza y la justicia, es el mundo mejor por el que luchan los movimientos sociales y por el que también luchamos los cubanos, dándole su nombre más exacto: Socialismo.”11
La oscilación que vivimos hacia la izquierda no será eterna, ni esperará por nosotros. Los movimientos sociales; desde los estudiantes franceses hasta los migrantes en Estados Unidos, desde el movimiento del MST hasta los piqueteros de la Argentina, Los revolucionarios bolivianos (El MAS incluido, que mucho más que un gobierno debe mantenerse como un movimiento social), tenemos apurarnos en saber que sólo el socialismo resolverá los problemas nacionales, raciales, de género y salvará al mundo de su posible implosión en guerras por los recursos naturales.
La Victoria de Girón no sólo alecciona el imperialismo y los enemigos de clases, para que se recuerden qué sucede si vuelven a intentar una escaramuza en Cuba: Debemos recordarla nosotros también y saber quéfue lo que defendimos.
“Y que esta Revolución socialista – para decirlo en labios de Fidel aquel 16 de abril- la defenderemos con esos fusiles; y que esa revolución socialista la defenderemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores”8.
Y a los revolucionarios del resto mundo que anhelan apoyarnos le repito lo que Ernesto Che Guevara le dijera a principios de Enero del 1959 al revolucionario peruano Ricardo Napurí “cuando éste cometió la ingenuidad de preguntarle a él(El Che) cómo podía colaborar con la revolución cubana y, cuando pensaba que me iba a sugerir mediante propaganda, me dijo que había que impulsar un proceso similar (al de Cuba) en el Perú”12.
Es ésa la ayuda que estamos necesitando

¡Viva el recuerdo y la vigencia de Playa Girón!

¡Socialismo o muerte!

Referencias

1.James Petras. Pasado, presente y futuro de China: ¿De semicolonia a potencia mundial?La Haine. 10 de Abril 2006
2.León Trotsky. Historia de la Revolución Rusa. IEd. Constantinopla 1936
3.Ernesto Che Guevara. Pasajes de la Guerra Revolucionaria Ediciones Uneac, La Habana 1963
4.Armando Hart Aldabonazo. Editorial Letras CubanasC. Habana1997
5.EditorialesGranma (11-19 de abril 2006)
6.Fidel Castro. I Declaración de La Habana(1960) Tomado de Pryección Internacional de la revolución cubana . Ed. Ciencias Sociales. La Habana 1975
7.Ernesto Guevara Ernesto Che GuevaraX Preguntas sobre la enseñanza de un libro Apuntes críticos a la Economía Política”Centro de Estudios Che Guevara y Ciencias Sociales 1 Ed2006, p 99
8.Fidel Castro Honras Fúnebres de las Víctimas del Bombardeo a diferentes sitios del país.(Esquina de 23 y 12 La Habana 16 de abril 1961. Tomado deMirta Muñiz Egea (40 años de Discursos y diálogos primera parte ) Nuestra AméricaBuenos Aires 2004
9.José Carlos Mariátegui. Punto de vista antiimperialista.(Tesis Presentada a la Primera Conferencia Comunista latinoamericana Buenos Aires 1929) Tomado de Colección Pensamiento de Nuestra América . Casa de las AméricasLa Habana 1982
10.Oswaldo Martinez Palabras en la inauguración del V Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA, que comenzó este 12 de abril en La Habana.
11.Entrevista deIván Hinojosa a Ricardo Napurí “Cometí la imprudencia de preguntarle al Che Guevara CaretasBuenos Aires 22 de diciembre 2003

Celia Hart Santamaría

lunes, 2 de abril de 2012

Llegó René González a la Patria




Minutos después del mediodía de este viernes, arribó a la Patria, en visita privada y familiar, el Héroe de la República de Cuba, René González Sehwerert, uno de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos condenados injustamente a cumplir largas sanciones de privación de libertad en cárceles norteamericanas.
Como es conocido, después de haber sufrido 13 años de injusta prisión, René se encuentra bajo un régimen de libertad supervisada, por otros tres años, durante los cuales deberá permanecer en los Estados Unidos, lo cual constituye una sanción adicional.
El 24 de febrero pasado, René había presentado, a través de su abogado, una moción de emergencia ante la Corte para el Distrito Sur de Florida, en la cual solicitó que se le autorizara a visitar a su hermano gravemente enfermo en Cuba.
Casi un mes después, el 19 de marzo, la jueza Joan Lenard, quien ha estado a cargo del caso de los Cinco desde el inicio de su proceso judicial, autorizó el viaje de René a Cuba por 15 días, bajo un grupo de condiciones: la obtención de todos los permisos necesarios para viajar a Cuba por parte del Gobierno de los Estados Unidos, la entrega del itinerario detallado del viaje, su localización en Cuba e información de contacto en el país, así como el mantenimiento de comunicación telefónica sistemática con su oficial probatorio. Asimismo, la Jueza dejó claro que todas las condiciones de la libertad supervisada de René permanecen invariables y tiene que regresar a los Estados Unidos en cuanto se cumplan dos semanas, a partir de la fecha del viaje.
La decisión de autorizar el viaje de René se corresponde plenamente con las condiciones establecidas para su libertad supervisada, las cuales permiten que viaje a Cuba, previa aprobación del oficial probatorio o de la jueza.
Incluso, el propio Gobierno de los Estados Unidos, que se ha opuesto a todas las mociones presentadas por René para que se le permita tanto su regreso definitivo a Cuba como la visita temporal a su hermano, reconoció que las condiciones de su libertad supervisada no le prohíben viajar a nuestro país. Al respecto, ya desde el 7 de marzo del 2011, la Fiscalía argumentó que “los términos de la libertad supervisada de René no le impiden viajar a Cuba durante ese período… Nada le impedirá solicitarle a su oficial probatorio (o a la corte, si le es negado por este) un permiso para viajar a Cuba a visitar a su esposa, sus padres ancianos u otros”.
En la moción presentada por su abogado, René expresó que cumplirá con los términos establecidos para la visita y regresará a los Estados Unidos.
Pese a las condiciones impuestas, nuestro pueblo, con hondo respeto, le da la bienvenida a la Patria a nuestro querido René y no ceja en la lucha por su regreso definitivo junto a sus cuatro entrañables hermanos.

La Habana, 30 de marzo de 2012

domingo, 1 de abril de 2012

Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental




Crear dos, tres... muchos Vietnam, es la consigna.

Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.
José Martí


Ya se han cumplido ventiún años desde el fin de la última conflagración mundial y diversas publicaciones, en infinidad de lenguas, celebran el acontecimiento simbolizado en la derrota del Japón. Hay un clima de aparente optimismo en muchos sectores de los dispares campos en que el mundo se divide.
Ventiún años sin guerra mundial, en estos tiempos de confrontaciones máximas, de choques violentos y cambios repentinos, parecen una cifra muy alta. Pero, sin analizar los resultados prácticos de esa paz por la que todos nos manifestamos dispuestos a luchar (la miseria, la degradación, la explotación cada vez mayor de enormes sectores del mundo) cabe preguntarse si ella es real.
No es la intención de estas notas historiar los diversos conflictos de carácter local que se han sucedido desde la rendición del Japón, no es tampoco nuestra tarea hacer un recuento, numeroso y creciente, de luchas civiles ocurridas durante estos años de pretendida paz.
Bástenos poner como ejemplos contra el desmedido optimismo las guerras de Corea y Vietnam.
En la primera, tras años de lucha feroz, la parte norte del país quedó sumida en la más terrible devastación que figure en los anales de la guerra moderna; acribillada de bombas; sin fábricas, escuelas u hospitales; sin ningún tipo de habitación para albergar a diez millones de habitantes. En esta guerra intervinieron, bajo la fementida bandera de las Naciones Unidas, decenas de países conducidos militarmente por los Estados Unidos, con la participación masiva de soldados de esa nacionalidad u el uso, como carne de cañón, de la población sudcoreana enrolada.
En el otro bando, el ejército y el pueblo de Corea y los voluntarios de la República Popular China contaron con el abastecimiento y asesoría del aparato militar soviético. Por parte de los norteamericanos se hicieron toda clase de pruebas de armas de destrucción, excluyendo las termonucleares pero incluyendo las bacteriológicas y químicas, en escala limitada. En Vietnam, se han sucedido acciones bélicas, sostenidas por las fuerzas patrióticas de ese país casi ininterrumpidamente contra tres potencias imperialistas: Japón, cuyo poderío sufriera una caída vertical a partir de las bombas de Hiroshima y Nagasaki; Francia, que recupera de aquel país vencido sus colonias indochinas e ignoraba las promesas hechas en momentos difíciles; y los Estados Unidos, en esta última fase de la contienda.
Hubieron confrontaciones limitadas en todos los continentes, aun cuando en el americano, durante mucho tiempo, sólo se produjeron conatos de lucha de liberación y cuartelazos, hasta que la Revolución cubana diera su clarinada de alerta sobre la importancia de esta región y atrajera las iras imperialistas, obligándola a la defensa de sus costas en Playa Girón, primero, y durante la Crisis de Octubre, después.
Este último incidente pudo haber provocado una guerra de incalculables proporciones, al producirse, en torno a Cuba, el choque de norteamericanos y soviéticos.
Pero, evidentemente, el foco de las contradicciones, en este momentos, está radicado en los territorios de la península indochina y los países aledaños. Laos y Vietnam son sacudidos por guerras civiles, que dejan de ser tales al hacerse presente, con todo su poderío, el imperialismo norteamericano, y toda la zona se convierte en una peligrosa espoleta presta a detonar. En Vietnam la confrontación ha adquirido características de una agudeza extrema. Tampoco es nuestra intención historiar esta guerra. Simplemente, señalaremos algunos hitos de recuerdo.
En 1954, tras la derrota aniquilante de Dien-Bien-Phu, se firmaron los acuerdos de Ginebra, que dividían al país en dos zonas y estipulaban la realización de elecciones en un plazo de 18 meses para determinar quienes debían gobernar a Vietnam y cómo se reunificaría el país. Los norteamericanos no firmaron dicho documento, comenzando las maniobras para sustituir al emperador Bao Dai, títere francés, por un hombre adecuado a sus intenciones. Este resultó ser Ngo Din Diem, cuyo trágico fin es conocido de todos.
En los meses posteriores a la firma del acuerdo, reinó el optimismo en el campo de las fuerzas populares. Se desmantelaron reductos de lucha antifrancesa en el sur del país y se esperó el cumplimiento de lo pactado. Pero pronto comprendieron los patriotas que no habría elecciones a menos que los Estados Unidos se sintieran capaces de imponer su voluntad en las urnas, cosa que no podía ocurrir, aun utilizando todos los métodos de fraude conocidos.
Nuevamente se iniciaron las luchas en el sur del país y fueron adquiriendo mayor intensidad hasta llegar al momento actual, en que el ejército norteamericano se compone de casi medio millón de invasores, mientras las fuerzas títeres disminuyen su número, y sobre todo, han perdido totalmente la combatividad.
Hace cerca de dos años que los norteamericanos comenzaron el bombardeo sistemático de la República Democrática de Vietnam en un intento más de frenar la combatividad del sur y obligar a una conferencia desde posiciones de fuerza. Al principio los bombardeos fueron más o menos aislados y se revestían de la máscara de represalias por supuestas provocaciones del norte. Después aumentaron en intensidad y método, hasta convertirse en una gigantesca batida llevada a cabo por unidades aéreas de los Estados Unidos, día a día, con el propósito de destruir todo vestigio de civilización en la zona norte del país. Es un episodio de la tristemente célebre escalada. Las aspiraciones materiales del mundo yanqui se han cumplido en buena parte a pesar de la denodada defensa de las unidades antiaéreas vietnamitas, de los más de 1,700 aviones derribados y de la ayuda del campo socialista en material de guerra.
Hay una penosa realidad: Vietnam, esa nación que representa las aspiraciones, las esperanzas de victoria de todo un mundo preterido, está trágicamente solo. Ese pueblo debe soportar los embates de la técnica norteamericana, casi a mansalva en el sur, con algunas posibilidades de defensa en el norte, pero siempre solo. La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.
Cuando analizamos la soledad vietnamita nos asalta la angustia de este momento ilógico de la humanidad.
El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartido por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, así, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.
Preguntemos, para lograr una respuesta honrada: ¿Está o no aislado el Vietnam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna? Y ¡qué grandeza la de ese pueblo! ¡Qué estoicismo y valor, el de ese pueblo! Y qué lección para el mundo entraña esa lucha.
Hasta dentro de mucho tiempo no sabremos si el presidente Johnson pensaba en serio iniciar algunas de las reformas necesarias a un pueblo para limar aristas de las contradicciones de clase que asoman con fuerza explosiva y cada vez más frecuentemente. Lo cierto es que las mejoras anunciadas bajo el pomposo título de lucha por la gran sociedad han caído en el sumidero de Vietnam.
El más grande de los poderes imperialistas siente en sus entrañas el desangramiento provocado por un país pobre y atrasado y su fabulosa economía se resiente del esfuerzo de guerra. Matar deja de ser el más cómodo negocio de los monopolios. Armas de contención, y no en número suficiente, es todo lo que tienen estos soldados maravillosos, además del amor a su patria, a su sociedad y un valor a toda prueba. Pero el imperialismo se empantana en Vietnam, no halla camino de salida y busca desesperadamente alguno que le permita sortear con dignidad este peligroso trance en que se ve. Mas los "cuatro puntos" del norte y "los cinco" del sur lo atenazan, haciendo aún más decidida la confrontación.
Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos. Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio.
El panorama del mundo muestra una gran complejidad. La tarea de la liberación espera aún a países de la vieja Europa, suficientemente desarrollados para sentir todas las contradicciones del capitalismo, pero tan débiles que no pueden seguir ya seguir el rumbo del imperialismo o iniciar esa ruta. Ahí las contradicciones alcanzarán en los próximos años carácter explosivo, pero sus problemas y, por ende, la solución de los mismos son diferentes a las de nuestros pueblos dependientes y atrasados económicamente.
El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan.
América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui. Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía. Su política es mantenerlo conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.
Bajo el slogan, "no permitiremos otra Cuba", se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.
Asia es un continente de características diferentes. Las luchas de liberación contra una serie de poderes coloniales europeos, dieron por resultado el establecimiento de gobiernos más o menos progresistas, cuya evolución posterior ha sido, en algunos casos, de profundización de los objetivos primarios de la liberación nacional y en otros de reversión hacia posiciones proimperialistas.
Dado el punto de vista económico, Estados Unidos tenía poco que perder y mucho que ganar en Asia. Los cambios le favorecen; se lucha por desplazar a otros poderes neocoloniales, penetrar nuevas esferas de acción en el campo económico, a veces directamente, otras utilizando al Japón.
Pero existen condiciones políticas especiales, sobre todo en la península indochina, que le dan características de capital importancia al Asia y juegan un papel importante en la estrategia militar global del imperialismo norteamericano. Este ejerce un cerco a China a través de Corea del Sur, Japón, Taiwan, Vietnam del Sur y Tailandia, por lo menos.
Esa doble situación: un interés estratégico tan importante como el cerco militar a la República Popular China y la ambición de sus capitales por penetrar esos grandes mercados que todavía no dominan, hacen que el Asia sea uno de los lugares más explosivos del mundo actual, a pesar de la aparente estabilidad fuera del área vietnamita.
Perteneciendo geográficamente a este continente, pero con sus propias contradicciones, el Oriente Medio está en plena ebullición, sin que se pueda prever hasta dónde llegará esa guerra fría entre Israel, respaldada por los imperialistas, y los países progresistas de la zona. Es otro de los volcanes amenazadores del mundo.
El África ofrece las características de ser un campo casi virgen para la invasión neocolonial. Se han producido cambios que, en alguna medida, obligaron a los poderes neocoloniales a ceder sus antiguas prerrogativas de carácter absoluto. Pero, cuando los procesos se llevan a cabo ininterrumpidamente, al colonialismo sucede, sin violencia, un neocolonialismo de iguales efectos en cuanto a la dominación económica se refiere. Estados Unidos no tenía colonias en esta región y ahora lucha por penetrar en los antiguos cotos cerrados de sus socios. Se puede asegurar que África constituye, en los planes estratégicos del imperialismo norteamericano su reservorio a largo plazo; sus inversiones actuales sólo tienen importancia en la Unión Sudafricana y comienza su penetración en el Congo, Nigeria y otros países, donde se inicia una violenta competencia (con carácter pacífico hasta ahora) con otros poderes imperialistas.
No tiene todavía grandes intereses que defender salvo su pretendido derecho a intervenir en cada lugar del globo en que sus monopolios olfateen buenas ganancias o la existencia de grandes reservas de materias primas. Todos estos antecedentes hacen lícito el planteamiento interrogante sobre las posibilidades de liberación de los pueblos a corto o mediano plazo.
Si analizamos el África veremos que se lucha con alguna intensidad en las colonias portuguesas de Guinea, Mozambique y Angola, con particular éxito en la primera y con éxito variable en las dos restantes. Que todavía se asiste a la lucha entre sucesores de Lumumba y los viejos cómplices de Tshombe en el Congo, lucha que, en el momento actual, parece inclinarse a favor de los últimos, los que han "pacificado" en su propio provecho una gran parte del país, aunque la guerra se mantenga latente.
En Rhodesia el problema es diferente: el imperialismo británico utilizó todos los mecanismos a su alcance para entregar el poder a la minoría blanca que lo detenta actualmente. El conflicto, desde el punto de vista de Inglaterra, es absolutamente antioficial, sólo que esta potencia, con su habitual habilidad diplomática presenta una fachada de disgustos ante las medidas tomadas por el gobierno de Ian Smith, y es apoyada en su taimada actitud por algunos de los países del Commonwealth que la siguen, y atacada por una buena parte de los países del África Negra, sean o no dóciles vasallos económicos del imperialismo inglés.
En Rhodesia la situación puede tornarse sumamente explosiva si cristalizaran los esfuerzos de los patriotas negros para alzarse en armas y este movimiento fuera apoyado efectivamente por las naciones africanas vecinas. Pero por ahora todos sus problemas se ventilan en organismos tan inicuos como la ONU, el Commonwealth o la OUA.
Sin embargo, la evolución política y social del África no hace prever una situación revolucionaria continental. Las luchas de liberación contra los portugueses deben terminar victoriosamente, pero Portugal no significa nada en la nómina imperialista. Las confrontaciones de importancia revolucionaria son las que ponen en jaque a todo el aparato imperialista, aunque no por eso dejemos de luchar por la liberación de las tres colonias portuguesas y por la profundización de sus revoluciones.
Cuando las masa negras de Sudáfrica o Rhodesia inicien su auténtica lucha revolucionaria, se habrá iniciado una nueva época en el África.

Che

Publicado por primera vez en La Habana - Cuba, en abril de 1967.
Texto digitalizado aparece aquí por cortesí de la Biblioteca de Textos Marxistas en Internet.
Recodificado para el MIA por Juan R. Fajardo.