miércoles, 22 de mayo de 2019

Cuba: una `represión´ de fresa y chocolate




El reconocimiento internacional a los avances legales y las políticas públicas de Cuba en materia de diversidad sexual y de género es algo insoportable para la ultraderecha de Miami, ahora en el gobierno de EEUU. Para ello dirige, desde hace tiempo, una campaña de desprestigio contra la diputada cubana Mariela Castro y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) que dirige. En esta campaña se insertan los incidentes ocurridos, hace unos días, en el Malecón de La Habana.

“En Cuba nos faltaba Trotsky para comprender lo que pasó en la Unión Soviética”

Entrevista a Frank García Hernández, organizador del reciente “Primer evento académico internacional sobre León Trotsky”, realizado en Cuba

IdZ: ¿Cuál es tu valoración del evento sobre Trotsky que se realizó en Cuba?
Yo siempre pensé que el evento iba a marcar un antes y un después. Sé que si lo hubiéramos hecho en Brasil o en México –países donde es posible que se hagan las 2.da y 3.ra edición de este encuentro– no hubiera sido igual, porque, aunque no hemos tenido mucho financiamiento por todos los problemas económicos que tiene Cuba, sí logramos una participación internacional muy grande, con expositores de altísimo nivel como Robert Brenner, Paul Le Blanc, Susy Weissman o Eric Toussaint, han venido ustedes [CEIP León Trotsky, N. del E.], los del Centro de Estudios Socialistas Karl Marx, la Casa Museo León Trotsky, han llegado investigadores de las tres universidades más importantes de Brasil, vinieron participantes y académicos que en otros momentos no se encuentran por las disputas tradicionales que tienen sus organizaciones políticas, pero que vienen porque Cuba es un terreno de todos y de nadie.
Trotsky, Cuba y la situación que se está viviendo ahora en el país, ha hecho que vinieran personas de todo el mundo: de la India, Irán, Turquía, Italia, Austria, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Argentina, Canadá, España, Estados Unidos, México, Perú, Venezuela, Brasil, se alistaron también intelectuales de Colombia y Pakistán, que al fin no pudieron asistir, Michael Löwy y Tariq Ali también querían estar presentes, y otros diez expositores más como mínimo. El evento, en realidad, debió tener cuatro días, pero era imposible, casi y no puede salir. Teníamos una situación muy difícil en el plano logístico por lo cual no pudimos recibir público extranjero. Ojalá hayan comprendido y no se hayan molestado con nosotros. A quienes les pedimos que no vinieran no lo hicimos nunca por cuestiones políticas y mucho menos personales. Si hubiéramos aceptado las 192 solicitudes de participación como público habríamos colapsado, de hecho, tú viste que en el salón donde estábamos no hubiesen tenido espacio.
Lo único que no me gustó del evento es que no hubo mucho público cubano, lo cual creo que fue por mala gestión, es responsabilidad nuestra, y eso pudo dar la falsa idea de que en Cuba no hay voluntad de conocer a Trotsky. Y la traducción robó mucho tiempo y restó dinámica; además, la falta de tiempo provocó que el programa no estuviera listo para el primer día.
Pero el evento, para mí, a pesar de sus problemas, es un avance total. Además, el Instituto de Filosofía se comprometió a publicar las memorias del evento, un instituto que si no hubiese sido por él no estaríamos hoy aquí. Como también hay que darle las gracias al director de la Casa Benito Juárez, donde radicó este congreso. Y agradecer también el apoyo logístico que nos dio el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, que parece también se dispone a colaborar en la publicación de las memorias. Si esto se hace, si se logra publicar ese libro, sería la primera vez que aparecería en Cuba un libro dedicado a Trotsky y los fenómenos sociopolítico-culturales que se han generado en torno a él.
El otro texto de Trotsky que apareció, como libro, fue publicado en la década de los años sesenta por los militantes del Partido Obrero Revolucionario (Trotskista), que militaban en la IV Internacional posadista. Ese libro no recorrió el país porque fue decomisado y nunca salió de imprenta.
IdZ: ¿Fueron publicados otros artículos o materiales de Trotsky?
En Cuba solo se han publicado los siguientes artículos de Trotsky sin sufrir censura: uno en el periódico Revolución, del Movimiento 26 de Julio, en el suplemento cultural "Lunes de Revolución", donde apareció un fragmento muy corto de Historia de la revolución rusa, que publicó Guillermo Cabrera Infante. Eso fue en 1960.
Después en 2014-2015 se publicó en Cuba La última batalla de Lenin, compilación de escritos y cartas de Lenin, que publicó originalmente la editorial Pathfinder, que cedió sus derechos a la Editorial de Ciencias Sociales; ahí aparecieron unas cartas de Trotsky a Lenin.
Y después de que yo imparto el curso de posgrado sobre León Trotsky, en noviembre del 2016 –el primero que se dio en Cuba y tuvo gran impacto en el estudiantado–, casi dos años después, en enero del 2018, cuando se cumplió el centenario del Ejército Rojo, se publicó, en una revista cultural de Santa Clara, parte del discurso que dio Trotsky en la fundación del Ejército Rojo.
Entonces ahora, cuando publiquemos este libro, vamos a vivir en Cuba un antes y un después, porque al publicarse todas las exposiciones que se hicieron, vamos a saltar el tabú político que es Trotsky.
Con Trotsky en Cuba aconteció algo muy similar a lo que dice el escritor peruano Héctor Béjar en su libro, que fue Premio Casa de las Américas de ensayo en 1966, cuando afirmaba que después del XX Congreso del PCUS todos sabíamos los crímenes de Stalin pero nadie nos dijo que el que no era un criminal era Trotsky.
Y lo mismo sucedió en Cuba: después de la caída de la Unión Soviética, todos supimos los crímenes de Stalin, pero nadie ha dicho aquí que Trotsky no era culpable de lo que se le acusaba. Esa es la importancia del evento. Comenzar a decir en Cuba que nada de lo que se dijo de Trotsky es verdad. Y es que de Trotsky ni siquiera hay mención en los libros de historia que reciben los estudiantes. Quizá los universitarios lo conozcan, pero es muy difícil que los secundaristas sepan de él.
Sin dudas, la obra de Padura, El hombre que amaba a los perros, ayudó a levantar la curiosidad, pero no tienen ningún libro al cual ir a cubrir las dudas y conocer más. Por otra parte, la amiga y camarada Celia María Hart Santamaría, no pudo difundir con éxito a Trotsky en Cuba. Las circunstancias hicieron que terminara siendo una francotiradora en el tejado de una torre. Nadie la veía, nadie la podía ver, aunque sentían sus disparos, certeros, muy certeros.
IdZ: Háblanos de la dinámica del evento y de las primeras repercusiones.
El nivel académico muy bueno, excelente, no hay ninguna queja. Hay que agradecer la presencia de todas y todos. Hubo la colaboración incluso de Lindy Laub, una cineasta norteamericana muy conocida, que había participado en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, aquí en La Habana en 1999, y Suzi Weissman su productora, la cual a su vez fue ponente. Ambas trajeron un documental del que pudimos disfrutar el working-progress de 42 minutos, El hombre más peligroso del mundo, con imágenes inéditas que nadie ha visto nunca. Esto lo realizamos en una sala pequeña pero muy colaborativa, de la Muestra de Jóvenes Realizadores. Lamentablemente no había muchos cubanos, pero lo importante es que se pudo proyectar en Cuba.
Lo que sí es real es que Trotsky, como personaje histórico ha impactado en sectores del estudiantado universitario cubano, ya que al evento querían venir estudiantes de Santiago de Cuba, vinieron de Santa Clara sin tener incluso las condiciones económicas, vinieron desde Matanzas. Hoy ya en Santa Clara y en La Habana hay estudiantes que están leyendo y estudiando los libros que ustedes y otros compañeros trajeron al evento. Para ellos, para esos estudiantes cubanos, pido la más solidaria de las ayudas. Tienen solo dos títulos. Llamo entonces al internacionalismo, a que les envíen material, revistas, libros.
Escritos latinoamericanos es, por demás, un texto que ha impresionado mucho a algunos historiadores cubanos, pues nunca habíamos podido, ni siquiera sabíamos, que León Bronstein le había dedicado artículos de análisis político a la coyuntura cubana de su tiempo y en especial al Partido Bolchevique Leninista. Para mí, que escribo la historia del trotskismo cubano, ese es un aporte fundamental. Otro punto importante es que este viernes Escritos latinoamericanos será donado, junto al texto de Gabriel García Higueras, Trotsky en el espejo de la historia, a la biblioteca de la Casa de las Américas, la institución que atrajo a intelectuales como Cortázar, Benedetti, Galeano, y que hoy sigue siendo uno de los mejores puntos de convergencia del continente. Esa biblioteca es muy visitada por la intelectualidad habanera. También este viernes 17 de mayo Escritos… llegará a las bibliotecas de la Facultad de Filosofía e Historia, y a la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana.
Yo siempre hago una aclaración muy necesaria: el evento fue una actividad académica sobre Trotsky y todos los fenómenos políticos, sociales y culturales que se desprendieron de él. No fue una convocatoria para hacer una convergencia internacional trotskista. La percepción que tenemos los jóvenes que nos sentimos parte de la izquierda marxista cubana, que empleamos el marxismo para entender la realidad, es que Trotsky pertenece al sistema de ideas comunistas, a toda la teoría que nos aporta Gramsci, Rosa Luxemburgo, Lenin, Marx, Mariátegui. Algunos burócratas nos quieren señalar de trotskistas; yo no tengo nada en contra del trotskismo, evidentemente, sí unas necesarias y enriquecedoras divergencias de criterios, pero recordemos que Stalin comenzó a emplear ese término para hacer creer que los seguidores de la Oposición de Izquierda no eran bolcheviques leninistas, sino una tendencia ajena a la revolución.
Nos faltaba Trotsky. Nos faltaba Trotsky para comprender lo que pasó en la Unión Soviética, porque ninguno de los referentes del marxismo que mencioné, así como el Che Guevara o Fidel Castro, pudieron, por diferentes motivos, dar una explicación sistémica de lo que sucedió. Trotsky tiene el valor de haberlo hecho desde el año 1936, el valor de haber desarrollado un análisis sociológico el cual no conocíamos, y por el cual nosotros, las cubanas y los cubanos, estamos muy interesados.

Pablo Oprinari
Ideas de Izquierda

martes, 21 de mayo de 2019

“La causa más bella de la humanidad”




La contribución de Cuba a la liberación de África y a la lucha contra el apartheid

Desde el advenimiento de la Revolución en 1959, Cuba ha hecho de la solidaridad con los pueblos en lucha por su emancipación un pilar de su política exterior. Desde los primeros instantes, pese a la hostilidad de Estados Unidos y las innumerables dificultades internas ligadas al proceso de transformación social, Fidel Castro hizo de Cuba una tierra de asilo para todos los grupos revolucionarios y movimientos de liberación nacional de América Latina, África y Asia. Cuba desempeñó un papel importante en los distintos procesos de liberación nacional en África, ofreciendo ayuda y recursos.
En el espacio de treinta años, cerca de medio millón de cubanos, mujeres y hombres, participaron en las guerras anticoloniales en África, convirtiendo a la pequeña isla del Caribe en igual de las grandes potencias. ¿Cuáles fueron las razones que motivaron a La Habana, asediada por Washington, para comprometerse de tal modo a más de 10.000 kilómetros de su territorio nacional? ¿Cómo cambió la acción cubana el destino de los países de África austral y contribuyó de modo decisivo a la caída del régimen racista de Pretoria? ¿Por qué Nelson Mandela realizó su primera visita fuera de África a la Cuba de Fidel Castro?
Cuba apoyó primero a Argelia en su lucha anticolonial contra Francia y contribuyó a preservar su independencia conquistada en 1962. Luego, La Habana respondió favorablemente a la solicitud de ayuda del movimiento lumumbista del Congo belga y contribuyó a las epopeyas independentistas de Guinea Bissau y Cabo Verde y defendió la soberanía de Etiopia. Finalmente, Cuba brindó su concurso decisivo para preservar la independencia de Angola tras la agresión del régimen supremacista de Pretoria, doblando así las campanas del apartheid y abriendo el camino a la independencia de las naciones de África austral.

1. Apoyo a la independencia de Argelia

El primer país africano en beneficiarse del internacionalismo cubano fue Argelia. Los cubanos siguieron con mucho interés la lucha de los independentistas del Frente de Liberación Nacional (FLN) contra el colonialismo francés. En 1961, el gobierno de Fidel Castro estableció los primeros contactos con la dirección del FLN, principal fuerza política argelina en el combate contra la opresión colonial. [1] Así, el 27 de junio de 1961, Cuba fue el único país del hemisferio occidental en reconocer al gobierno argelino en el exilio. [2]
La Habana no se limitó a expresar su apoyo político a la lucha por la libertad. En enero de 1962, Cuba decidió suministrar una ayuda material y militar a los revolucionarios argelinos que llevaban la lucha desde 1954. Las autoridades cubanas mandaron un cargamento de 1.500 armas por barco con destino al campamento del FLN en Ujda, cerca de la frontera argelina. El barco “Bahía de Nipe” regreso a Cuba con 78 guerrilleros argelinos heridos y 20 niños refugiados, la mayoría huérfanos de guerra. [3]
Así, a pesar de un contexto geopolítico sumamente complejo, frente a la hostilidad creciente de Estados Unidos que había impuesto sanciones económicas, que había organizado la invasión de Bahía de Cochinos y que multiplicaba los atentados terroristas en la isla, Fidel Castro no vaciló en arriesgar las relaciones de Cuba con la Francia del General de Gaulle, en nombre del principio de solidaridad internacionalista con los pueblos en lucha por su emancipación.
Argelia no olvidó esta expresión de solidaridad por parte de La Habana. En octubre de 1962, tras realizar una visita oficial en Estados Unidos, Ahmed Ben Bella decidió viajar directamente a La Habana desde Washington, a pesar de las advertencias de Kennedy. [4] Fidel Castro expresó su gratitud el 16 de octubre de 1962 en presencia del Primer Ministro argelino:
Visitar Cuba cuando el rico y poderoso imperio yanqui redobla su hostilidad y odio hacia nosotros […] visitar Cuba cuando los imperialistas yanquis amenazan también con atacar nuestro país en cualquier momento […] es, por su parte, señor Primer Ministro, un acto de valor y resolución […]; es un gesto de amistad que nunca olvidaremos. Es también un acto que honra a la nación argelina ante los pueblos del mundo”. [5]
Argelia necesitó pronto el concurso de Cuba. En septiembre de 1963, el Marruecos de Hassan II decidió aprovechar la debilidad del nuevo Estado independiente desde el 5 de julio de 1962 para lanzar una conquista territorial, apoderándose de la zona fronteriza argelina rica en recursos naturales. Debilitada por ocho años de guerra que asolaron al país, Argelia no tenía una estructura de defensa organizada ni las armas necesarias para proteger su integridad territorial. Ahmed Ben Bella solicitó entonces la ayuda urgente de Cuba para hacer frente a esta agresión armada y preservar la independencia del país. En octubre de 1962, el gobierno de La Habana mandó a una división blindada y a 700 combatientes al mando del Comandante Efijenio Ameijeras, que disponían de los armamentos soviéticos más modernos. [6]
Frente a este despliegue de fuerzas, Marruecos estuvo obligado a firmar un alto el fuego el 30 de octubre de 1963 y abandonar los territorios ocupados unas semanas después, sin que las tropas cubanas entraran en combate. Después de su primera misión internacionalista, Cuba obsequió la integralidad del armamento a Argelia y formó al ejército local para su uso. [7] Cuba pagó el precio de su solidaridad activa con Argelia. En efecto, Rabat decidió romper sus relaciones diplomáticas con La Habana, las cuales se restablecería sólo en 2017. [8]
La ayuda cubana a Argelia no sólo fue política, material y militar. Fue también médica. En efecto, el país estaba confrontado a una grave crisis sanitaria después de la salida de la mayor parte de los médicos franceses, con apenas 200 médicos para una población de 4 millones de habitantes [9] . Así Argelia consiguió en mayo de 1963 el apoyo de una brigada médica de 55 profesionales de la salud. No obstante, Cuba se encontraba frente a una situación nacional sumamente severa. En efecto, además de la grave crisis sanitaria que afectaba a la población cubana en 1959 en una isla que sólo contaba con 6.000 médicos para 6 millones de habitantes, cerca de la mitad del personal cubano eligió emigrar hacia Estados Unidos en los primeros meses de 1959, atraído por mejores oportunidades profesionales. A pesar de las serias dificultades a las cuales Cuba hacía frente y al éxodo del personal de salud, La Habana ofreció su ayuda médica a Argelia. [10]
El Frente de Liberación Nacional recuerda que “desde las primeras horas de su independencia, Argelia encontraría en Cuba un apoyo de envergadura en sus esfuerzos de reconstrucción nacional, particularmente en el campo de la salud”. [11] Hoy día, varias decenas de médicos cubanos y otro personal de salud trabajan en las distintas regiones de Argelia. [12]
Por todas estas razones Abdelaziz Bouteflika, Presidente de la República argelina, decretó un duelo de ocho días tras el fallecimiento de Fidel Castro el 25 de noviembre de 2016. En su mensaje de condolencias al pueblo cubano, expresó la gratitud de Argelia por el apoyo indefectible de La Habana:
"Es también una gran pérdida para el pueblo argelino que tiene una relación particular con El Comandante hecha de respeto, admiración y afecto mutuos. Una relación que encuentra también su singularidad por haber compartido algunas páginas de la historia de la gloriosa lucha de Liberación Nacional y en las cuales El Líder Máximo desempeñó un papel importante al lado del pueblo argelino. Este compañerismo de lucha encontraría su extensión después de la accesión de Argelia a la independencia y se manifestó mediante una solidaridad y un apoyo a la reconstrucción de nuestro país arruinado por una guerra colonial devastadora […]. Rindo tributo a un auténtico defensor de los valores de paz, respeto de la soberanía nacional y a su combate intransigente a favor del derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos”. [13]
La misión internacionalista cubana en Argelia sería la primera de una larga serie que vería a La Habana brindar su apoyo al Congo, Guinea Bissau y Cabo Verde y Etiopía.

2. Ayuda a la lucha armada en el Congo y Guinea Bissau y defensa de la soberanía de Etiopía

Congo

En 1961, Estados Unidos ordenó el asesinato de Patrice Lumumba, líder independentista del Congo belga. Lauwrence Devlin, Jefe de la Oficina de la CIA en el país, reconoció la responsabilidad de Washington: “Yo tenía que proceder a la eliminación física, es decir asesinar a Lumumba. Pregunté inmediatamente quién había dado estas instrucciones y la respuesta fue que eran del Presidente Eisenhower”. [14] Con la complicidad de Bélgica y de las tropas de Naciones Unidas, el Primer Ministro congoleño fue asesinado por Mobutu, el cual instauró una dictadura que duraría hasta 1997 con el apoyo de Estados Unidos. [15]
Las fuerzas lumumbistas desataron un movimiento insurreccional en el país bajo el liderazgo de Laurent-Désiré Kabila, jefe de la rebelión congoleña. Kabila solicitó entonces la ayuda de Cuba para luchar contra el régimen de Mobutu, apoyado por las potencias occidentales. En abril de 1965, Che Guevara, a la cabeza de una columna de 120 combatientes cubanos, llegó al Congo para ayudar a la guerrilla. Su presencia duró ocho meses y seis internacionalistas cubanos cayeron en combate. [16]
Pero el combate era desigual entre una rebelión debilitada y un régimen que disponía del apoyo militar de Estados Unidos y de mercenarios blancos pagados por Washington. Cléophas Kamitatu, entonces Ministro de Interior de Mobutu, estuvo encargado de aplastar a los insurgentes: “Organizamos una operación de recuperación del país y usamos el ejército [y] los mercenarios […] pagados por Estados Unidos”. [17]
Frente a la ofensiva del ejército de Mobutou Tanzania, que apoyaba a la guerrilla, pidió la salida de Guevara y sus hombres, los cuales tuvieron que marcharse en noviembre de 1965. La experiencia congoleña fue un fracaso según el Che, a causa de las luchas internas, de la falta de disciplina entre los insurrectos y de la decisión unilateral de Tanzania de dejar de suministrar a los rebeldes. [18]
En una carta al Presidente Julius Nyerere, Guevara expresó su incomprensión y su disgusto:
“Cuba ofreció ayuda sujeta a la aprobación de Tanzania, ésta aceptó y la ayuda se hizo efectiva. Era sin condiciones ni límites de tiempo. Comprendemos las dificultades de Tanzania hoy, pero no estamos de acuerdo con sus planteamientos. Cuba no retrocede de sus compromisos ni puede aceptar una fuga vergonzosa dejando al hermano en desgracia a merced de los mercenarios”. [19]

Guinea-Bissau y Cabo Verde

Ese mismo año, 1965, Amilcar Cabral, líder revolucionario del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGCV), recibió ayuda militar de Cuba para sus guerrilleros en su lucha contra el colonialismo portugués. En 1966, después de la Conferencia Tricontinental que tuvo lugar en Cuba y que reunió a los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo, La Habana mandó a decenas de instructores, técnicos y médicos a la guerrilla del PAIGCV, para formar y curar a los combatientes guineanos. La guerra de desgaste que lanzó Cabral contra la ocupación portuguesa desató la Revolución de los Claveles en abril de 1974 contra la dictadura de Salazar, orquestada por capitanes que lucharon en Guinea Bissau. Dobló las campanas de la presencia colonial de Portugal en África, desembocó en la independencia de Guinea Bissau en 1974 y abrió el camino para la liberación de Mozambique y Angola. [20]
Pedro Pires, Presidente de Cabo Verde de 2001 a 2011, expresó el homenaje de su pueblo a los cubanos:
“Durante nuestra lucha de Liberación Nacional, nos beneficiamos de la solidaridad indefectible de Cuba. Nadie puede permanecer indiferente frente a la contribución cubana, particularmente de Fidel Castro, para la liberación de África. Yo mismo me formé en Cuba e hice mi formación militar allí. Los africanos tenemos una deuda moral y una deuda de honor hacia Cuba, Fidel y sus combatientes internacionalistas”. [21]
Por su parte, Maneca Santos, miembro del Comité Central del PAIGC, enfatizó la contribución decisiva de cuba “durante la lucha de liberación nacional”. La Habana desempeñó un papel preponderante “en las luchas de las antiguas colonias portuguesas, particularmente en Guinea Bissau y en Cabo Verde”. [22]
Por su parte, Iva Cabral, hija de Amilcar Cabral, expresó el sentimiento de su pueblo hacia Cuba:
“Fidel Castro apoyó nuestras luchas de liberación nacional sin ninguna restricción. Desempeñó un papel fundamental en la independencia de Angola y en la caída del apartheid en Sudáfrica. No se puede hablar de la historia del siglo XX sin hablar de Fidel Castro […] Es una figura fundamental de la historia mundial del siglo XX y particularmente del Tercer Mundo. Como africana, siento respeto y una admiración profunda por Fidel Castro”. [23]

Etiopía

En junio de 1977, Somalia, apoyada por Estados Unidos, lanzó una guerra de conquista territorial contra Etiopía, con el objetivo de apoderarse de la región de Ogaden de alrededor de 300.000 kilómetros cuadrados, o sea una tercera parte del país. El ejército somalí realizó una incursión de 1.000 kilómetros en el interior del territorio etíope y alcanzó las ciudades de Hara y Dire Dawa. En diciembre de 1977, el Gobierno etíope de Mengistu Haile Marian solicitó la ayuda de Cuba para rechazar la invasión. La Habana lanzó entonces la Operación Protesta de Baraguá en enero de 1978 y mandó a sus tropas. Después de violentos combates, los etíopes y los internacionalistas cubanos sacaron al ejército somalí fuera de las fronteras en marzo de 1978. [24] Mulatu Teshome, Presidente de la República de Etiopía, recordó la contribución de Cuba “en nuestra lucha por defender nuestra integridad territorial”, así como “su apoyo durante los tiempos difíciles”. [25]

3. Angola, África Austral y “la causa más bella de la humanidad”

La Revolución de los Claveles y la caída de la dictadura de Salazar pusieron fin a la presencia colonial portuguesa en África. Después de Guinea Bissau y Cabo Verde en 1974, Mozambique y Angola consiguieron su independencia en 1975. En Angola varias organizaciones se enfrentaron por el poder: El Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) de Agostinho Neto, apoyado por Cuba y la Unión Soviética; el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) de Holden Roberto y la Unión Nacional por la Independencia Total de Angola (UNITA) de Jonas Savimbi, ambos apoyados por Estados Unidos, Sudáfrica y el Zaire de Mobutu. [26]
En enero de 1975, Portugal instaló un gobierno provisional en el que estaban representados la antigua potencia colonial y los tres principales movimientos independentistas. Durante ese periodo de transición de un año, el ejército portugués debía encargarse del mantenimiento del orden hasta el día de la proclamación de la Independencia el 11 de noviembre de 1975. [27]
Consciente de la popularidad del MPLA en el país, Estados Unidos decidió neutralizar al principal movimiento independentista angoleño de orientación marxista para impedir que accediera al poder. Además de los instructores y armas enviados al FLNA y a la UNITA, Washington pudo contar con la colaboración de la Sudáfrica del apartheid. En marzo de 1975, siguiendo las instrucciones del secretario de Estado Henry Kissinger, Mobutu mandó a sus tropas a Angola y lanzó un ataque desde el norte con el FLNA. Por su parte, Pretoria había previsto una ofensiva desde el sur con la UNITA. El objetivo era apoderarse de la capital, Luanda, antes del 11 de noviembre. [28]
Frente a esta agresión internacional y la complicidad pasiva de las fuerzas portuguesas cuyo papel era garantizar el orden, el MPLA resistió firmemente a la coalición dirigida por Estados Unidos y solicitó la ayuda urgente de Cuba. A partir del mes de septiembre, el MPLA retomó el control de 12 de las 16 provincias del país, incluyendo toda la costa. En octubre de 1975, 500 instructores cubanos llegaron a Angola con armas suficientes para formar 40 unidades de batallón y batería. Se abrieron cuatro centros de instrucción en el país para entrenar a las tropas. [29]
El 14 de octubre de 1975, Sudáfrica, primera potencia militar del continente gracias al apoyo de los países occidentales, decidió invadir a Angola con sus tropas regulares. El 4 de noviembre de 1975, Fidel Castro respondió al llamado del MPLA y lanzó la Operación Carlota, del nombre de una esclava cubana que lideró una revuelta contra la opresión colonial en el siglo XIX. Asumiendo el riesgo de debilitar su propia seguridad nacional, La Habana mandó a sus tropas más aguerridas y su armamento más moderno para preservar la integridad territorial de Angola e impedir que el régimen racista de Pretoria instalara un gobierno títere. En el espacio de unas semanas, 35.000 internacionalistas cubanos llegaron a Angola para brindar su concurso militar a la nación agredida por el régimen de Pretoria y Zaire, siguiendo las órdenes de Washington. [30]
El 10 de noviembre de 1975, el ejército surafricano llegó a Kifangondo, a 20 kilómetros de la Luanda y lanzó un ataque de envergadura para apoderarse de la capital. Las Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola (FAPLA), apoyadas por los instructores cubanos, ofrecieron una resistencia feroz que permitió preservar la ciudad. [31] El ataque al enclave de Cabinda, rico en recursos minerales, también fue repelido por los internacionalistas cubanos y los angoleños. [32] El 11 de noviembre, Agostinho Neto proclamó la independencia de Angola desde Luanda y expresó su gratitud a Fidel Castro, alabando “la solidaridad extraordinaria del pueblo cubano”. [33]
Por primera vez en su historia, las fuerzas del apartheid tuvieron que retirarse frente a las tropas negras cubanas y abandonar el territorio de Angola el 27 de marzo de 1976. El régimen supremacista del apartheid acababa de sufrir su primera derrota, rompiendo el mito de la invencibilidad del ejército blanco de Pretoria. [34]
La intervención de Cuba fue una decisión de Fidel Castro. Se hizo contra la voluntad de la Unión Soviética, que estaba a favor de un proceso de distensión con Estados Unidos. Karen N. Broutens, Director del Departamento de Asuntos Exteriores del Politburó soviético, reconoció que Moscú fue colocado ante el hecho consumado: “El envío de tropas cubanas en África nos tomó completamente por sorpresa. No sabíamos nada […]. Fue un choque para nosotros. Estábamos molestos porque los cubanos actuaban sin consultarnos”. [35] La intervención militar de La Habana ilustró la independencia total de la política exterior del Gobierno cubano hacia el aliado soviético.
Fidel Castro explicó las razones del involucramiento de Cuba en África:
“Algunos imperialistas se preguntan por qué ayudamos a los angoleños, qué intereses tenemos nosotros allí. Ellos están acostumbrados a pensar que cuando un país hace algo es porque está buscando petróleo, o cobre, o diamante, o algún recurso natural. ¡No! Nosotros no perseguimos ningún interés material, y es lógico que los imperialistas no lo entiendan […]. ¡Estamos cumpliendo un elemental deber internacionalista cuando ayudamos al pueblo de Angola! […] Simplemente aplicamos una política de principios. No nos cruzamos de brazos cuando vemos a un pueblo africano, hermano nuestro, que de repente quiere ser devorado por los imperialistas y es brutalmente atacado por África del Sur”. [36]
Washington consideró incluso lanzar un ataque aéreo contra Cuba, a guisa de represalias. “Si decidimos usar la fuerza militar debemos conseguir la victoria. No podemos hacer las cosas a medias”, declaró Henry Kissinger al General del Estado Mayor George Brow el 24 de marzo de 1976. Durante su encuentro con el presidente Gerald Ford, Kissinger se mostró más preciso: “Creo que vamos a tener que aplastar a Castro. Pero probablemente no podremos actuar antes de las elecciones [presidenciales de 1976]”. “Estoy de acuerdo”, replicó el presidente Ford. Kissinger deseaba a cualquier precio proteger al régimen del apartheid: “Si los cubanos destruyen Rodesia, Namibia será la próxima en la lista y luego Sudáfrica. Si realizan un movimiento hacia Namibia o Rodesia, tendremos que pulverizarlos”. Secretamente elaborado por el Grupo de Acciones Especiales de Washington, el plan preveía bombardeos estratégicos, minar los puertos y una cuarentena de Cuba. [37] No obstante, Kissinger no pudo contener su admiración hacia Fidel Castro. Según él, “era probablemente el más genuino líder revolucionario entonces en el poder” [38] .
Después de la derrota infligida por los cubanos y angoleños, Sudáfrica y Estados Unidos incrementaron la ayuda a la UNITA de Jonas Savimbi, hundiendo al país en una guerra civil que duraría hasta 2002. Por su parte, Luanda y La Habana brindaron su ayuda a los revolucionarios de la Organización del Pueblo de Suroeste Africano (SWAPO) de Namibia, entonces protectorado surafricano, y a los militantes del Congreso Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela que luchaban contra el apartheid, ofreciéndoles una base en Angola. Así, en 1978 la aviación surafricana lanzó un ataque aéreo mortífero contra el campo de refugiados de la SWAPO y mató a cerca de 700 personas, entre las ellas más de 150 mujeres y cerca de 300 niños. [39]
Una década después, en 1987, las FAPLA, siguiendo las recomendaciones de los asesores militares soviéticos, lanzaron una ofensiva contra la UNITA. Los cubanos habían exhortado a Luanda a no lanzar un ataque pues Pretoria controlaba el aire en el sur de Angola. Había que neutralizar primero la aviación surafricana. La Habana no fue escuchada y Sudáfrica intervino masivamente, particularmente con bombardeos aéreos y una ofensiva de vehículos blindados, obligando a las fuerzas angoleñas a replegarse hacia el pueblo de Cuito Cuanavale, zona estratégica del sureste del país [40] .
Frente a esa situación crítica, Angola solicitó otra vez la ayuda urgente de Cuba, que tenía desde 1975 a 20.000 soldados permanentes en el país. Fidel Castro decidió llevar la cifra a 55.000 combatientes internacionalistas que llegaron al país en unas semanas, y desplegó sus mejores pilotos así como su defensa antiaérea más sofisticada. [41] “No hubo ninguna cooperación con la Unión Soviética, todo lo contrario”, enfatizó Fidel Castro, respecto a la oposición de Moscú a una nueva intervención militar en Angola. [42] El Presidente cubano se encargó personalmente de dirigir las operaciones desde La Habana. Asediando la zona, el ejército surafricano intentó varias veces apoderarse de Cuito Cuanavale, pero fue rechazado por las tropas cubanas y angoleñas. Gracias a la nueva supremacía aérea, La Habana lanzó una contraofensiva en marzo de 1988 con 40.000 soldados cubanos y 30.000 combatientes angoleños, sin olvidar el apoyo de los revolucionarios namibios. El poderío de fuego era impresionante: más de 1.000 armas antiaéreas y todos los aviones disponibles permitieron a Cuba dominar el cielo y obligaron a las tropas surafricanas a retirarse más allá de la frontera. Cuito Cuanavale infligió un “golpe político, militar y moral demoledor” al ejército del apartheid”. [43]
Tras la derrota de Cuito Cuanavale, frente a la presencia militar disuasiva de Cuba y la amenaza de proseguir la contraofensiva más allá de la frontera angoleña, en territorio namibio, Estados Unidos y Sudáfrica se vieron obligados a abrir negociaciones con Cuba y Angola. Durante los diálogos en El Cairo en junio de 1988, Chester Crocker, Secretario de Estado Adjunto encargado de África, intentó descubrir si Cuba tenía la intención de pasar la frontera namibiana. La respuesta de Jorge Risquet, representante de Cuba en Angola, fue sin ambages:
“Yo no le puedo dar esa respuesta. Yo no le puedo dar un meprobamato [calmante] ni a usted ni a los surafricanos […] Entiéndame bien, yo no estoy amenazando. Si yo le dijera que van a detenerse, yo le estaría dando un meprobamato, un Tylenol, y no quiero amenazar ni quiero darle un calmante […]. Lo que he dicho es que solo los acuerdos sobre la independencia de Namibia pueden dar las garantías.” [44]
Las reivindicaciones cubanas eran las siguientes: Sudáfrica debía poner fin a su apoyo a la UNITA y permitir elecciones libres en Namibia, bajo el control de las Naciones Unidas. Pretoria capituló y aceptó las condiciones de La Habana, y firmó un acuerdo de paz en diciembre de 1988. [45] Sudáfrica puso fin a su ocupación militar de Namibia y se realizaron elecciones. Por su parte, Cuba se comprometió a salir de Angola, una vez que se garantizase su seguridad. Dos años después, Namibia consiguió su independencia y la SWAPO ganó las elecciones. [46]
La victoria de Cuito Cuanavale fue decisiva para la salvaguardia de la independencia de Angola. José Eduardo Dos Santos, Presidente del país de 1979 a 2017, enfatizó “la solidaridad que Cuba ofreció a la lucha de los pueblos colonizados, particularmente al pueblo angoleño, y la contribución inolvidable de este país a la defensa y preservación de la soberanía e integridad territorial de Angola, en su resistencia a la agresión del régimen racista surafricano”. [47]
Cuito Cuanavale también tuvo un impacto decisivo en la liberación de Namibia, entonces bajo el yugo del régimen de Pretoria. Durante la visita de Fidel Castro a Namibia en 1998, Sam Nujoma, Presidente de la nación, lo recibió en el aeropuerto y pronunció esta frase histórica: “Bienvenido a la República de Namibia, el país que usted contribuyó a liberar”. [48] Hage Geingob, actual Presidente de Namibia, miembro histórica de la SWAPO, rindió homenaje a Cuba por su compromiso a favor de la libertad en África austral:
“Fidel es un referente para muchos de nosotros, particularmente en África austral. […] Fue mi mentor. La independencia de Namibia se debe a la batalla de Cuito Cuanavale donde los surafricanos sufrieron una derrota [...]. En Namibia, Cuba es amada. Cuando nuestros hijos fueron atacados en Cassinga, Cuba vino para auxiliarnos. Tres mil de ellos fueron acogidos en Cuba y hoy día están de regreso. Eso significa mucho para nosotros. Cuba no vino para mandarnos o apoderarse de nuestros recursos. […] Mientras que Inglaterra, Francia y Estados Unidos estaban del lado del apartheid que nos oprimía y mataba, Fidel Castro vino a liberarnos”. [49]
La derrota que los cubanos infligieron al ejército de Pretoria dobló las campanas del régimen del apartheid, el cual estuvo obligado a legalizar al ANC y liberar a Nelson Mandela en febrero de 1990, después de 27 años de prisión, y abolir el apartheid en junio de 1991. Mandela, el héroe de la lucha contra la opresión racial, reservó su primer viaje fuera de África a Cuba. El Gobierno de Fidel Castro había apoyado al ANC desde los primeros instantes. [50] En un discurso pronunciado en Cuba en 1991, Nelson Mandela rindió tributo al pueblo de la isla y expresó su gratitud por su contribución a la libertad en África austral:
Desde sus días iníciales, la Revolución Cubana ha sido una fuente de inspiración para todos los pueblos amantes de la libertad. El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan. […] De modo particular nos conmueve la afirmación del vínculo histórico con el continente africano y sus pueblos. Su invariable compromiso con la erradicación sistemática del racismo no tiene paralelo. Somos conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. ¿Qué otro país puede mostrar una historia de mayor desinterés que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con África […]? ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África! ¡Esta derrota indiscutible del ejército racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberanía! ¡La derrota del ejército racista permitió al pueblo combatiente de Namibia conquistar finalmente su independencia! ¡La derrota decisiva de las fuerzas agresivas del apartheid destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco! ¡La derrota del ejército del apartheid sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Sudáfrica! ¡Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no habrían sido legalizadas! ¡La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes! ¡Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberación del África austral! ¡Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha para liberar el continente y nuestro país del flagelo del apartheid!” [51]
Thabo Mbeki, Presidente de Sudáfrica de 1999 a 2008, rindió homenaje a la contribución cubana a la libertad de su pueblo:
“Fidel fue una gran inspiración para todos nosotros. Se comprometió plenamente en nuestra lucha. Algunos de nuestros mejores cuadros militares se formaron en Cuba […]. Tenemos lazos muy fuertes con los cubanos por esta lucha. Nunca olvidaremos a los cubanos caídos en Angola, quienes lucharon contra las fuerzas del apartheid. […] La derrota de los surafricanos en Angola abrió directamente el camino a la independencia de Namibia y a nuestra propia liberación en Sudáfrica”. [52]
Del mismo modo, Jacob Zuma, Presidente de Sudáfrica de 2009 a 2018, recordó que Cuba entrenó a los guerrilleros del ANC, transmitiéndoles los valores de la Revolución Cubana: “Nuestros cuadros que vivieron mucho tiempo en Cuba fueron los que mejor entendieron el vínculo entre patriotismo e internacionalismo”. Muchos médicos, ingenieros, diplomáticos y otros se formaron en Cuba. “Para nosotros, Castro no sólo era un amigo. Era nuestro líder, nuestro mentor y nuestro internacionalista revolucionario”. [53]
En 1991, los últimos internacionalistas cubanos salieron de Angola. En total, desde la primera misión en Argelia en 1963, 380.000 combatientes y 70.000 colaboradores civiles, o sea un total de 450.000 cubanos, brindaron su concurso a la liberación de África. [54] En Sudáfrica, en el Parque de la Libertad de Pretoria, se encuentran escritos en piedra los nombres de los 2.107 cubanos caídos en combate por la emancipación de los pueblos de África Austral. [55]
Thenjiwe Mtintso, militante antiapartheid torturada y encarcelada bajo el régimen de Pretoria en los años 1970 y embajadora de Sudáfrica en Cuba de 2007 a 2010, rindió tributo a Cuba:
“Hoy Sudáfrica tiene muchos amigos nuevos. Ayer estos amigos se referían a nuestros líderes y a nuestros combatientes como terroristas y nos acosaban desde sus países a la vez que apoyaban a la Sudáfrica del apartheid. Esos mismos amigos hoy quieren que nosotros denunciemos y aislemos a Cuba. Nuestra respuesta es muy simple, es la sangre de los mártires cubanos y no de estos amigos la que corre profundamente por la tierra africana y nutre el árbol de la libertad en nuestra Patria”. [56]
A esos múltiples homenajes, Fidel Castro respondió recordando la máxima de José Martí, héroe nacional cubano, “Patria es humanidad”:
¿Qué hacíamos nosotros, sino pagar nuestra deuda con la humanidad, nuestra deuda con África, nuestra deuda con aquellos que lucharon por nuestra dignidad, con aquellos que lucharon por nuestra independencia en muchos campos de batalla? Eso es lo que hemos hecho, no merecemos ningún especial reconocimiento, no merecemos ninguna especial gratitud, simplemente cumplimos un deber”. [57]

Conclusión

De Argelia a Sudáfrica, pasando por el Congo, Guinea Bissau, Cabo Verde, Etiopia, Angola y Namibia, la contribución cubana a la liberación del continente no tiene equivalente en la historia de las luchas anticoloniales. “Es la primera vez que un país vino de otro continente no para llevarse algo, sino para ayudar a los africanos a conseguir su libertad”. Tales fueron las palabras que redactó Nelson Mandela desde su prisión en Robben Island. [58] Mientras los Estados Unidos, y la mayoría de las potencias occidentales, brindaron un apoyo firme al régimen segregacionista del apartheid, mientras Washington incluyó a Nelson Mandela en la lista de los miembros de organizaciones terroristas hasta 2008, incluso cuando era Premio Nobel de la Paz en 1993 y Presidente de la República de Sudáfrica de 1994 a 1999, La Habana, por su parte se comprometió plenamente en la lucha contra la opresión racial del régimen de Pretoria, porque se trataba, según las palabras de Fidel Castro, de “la causa más bella de la humanidad”.
Para comprender el prestigio de la Revolución Cubana en América Latina, África y Asia, lejos de la imagen a menudo caricatural vehiculada en Occidente, es necesario recordar el papel fundamental que desempeñó una pequeña isla asediada por Estados Unidos en la lucha mundial por la emancipación humana. Muchas veces desconocido, este aporte mayor de Cuba a la dignidad de los explotados está grabado en la memoria de los pueblos del Sur que sufrieron de la servidumbre colonial y racial.
El internacionalismo revolucionario, es decir, la solidaridad activa y concreta con los pueblos en lucha por su libertad, ha sido un pilar fundamental de la Revolución Cubana desde 1959. Mientras que las potencias occidentales colonizaron la cuna de la humanidad, humillando a los pueblos y saqueando los recursos naturales, Cuba, por su parte, intervino para romper las cadenas de la opresión y sólo se llevó de África los cuerpos de sus soldados caídos en combate en nombre del derecho inalienable de los pueblos a la libre determinación. +

Salim Lamrani

Notas:

[1] Jorge Risquet Valdés, «Las profundas raíces del internacionalismo de los cubanos», Revista Tricontinental, 6 noviembre de 2018.
[2] Alger Républicain, « Les révolutionnaires cubains étaient en Algérie pendant la guerre de Libération», 6 de mayo de 2015.
[3] Fidel Castro Ruz, « Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la cena oficial ofrecida por el Presidente de la República Argelina Democrática y Popular», República de Cuba, 6 de mayo de 2001. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2001/esp/c060501e.html (sitio consultado el 14 de abril de 2018).
[4] John F. Kennedy Presidencial Library and Museum , “Ben Bella Visit”, 15 de octubre de 1962. https://www.jfklibrary.org/Asset-Viewer/Archives/JFKWHF-WHS26.aspx (sitio consultado el 3 de abril de 2018).
[5] Piero Gleijeses, «La primera experiencia cubana en África: Argelia (1961-1965), Temas, n°16-17, octubre 1998, p. 63.
[6] Ibid.
[7] Gabriel Molina, «Para Argelia cualquier ayuda que necesite», Granma, 22 de octubre de 2015.
[8] Ministère de la Culture et de la Communication, «Rétablissement des relations diplomatiques entre le Royaume du Maroc et la République de Cuba», Royaume du Maroc, 21 de abril de 2017. http://www.maroc.ma/fr/actualites/retablissement-des-relations-diplomatiques-entre-le-royaume-du-maroc-et-la-republique-de (sitio consultado el 2 de abril de 2018).
[9] Fidel Castro Ruz, « Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la cena oficial ofrecida por el Presidente de la República Argelina Democrática y Popular», op. cit.
[10] Gabriel Molina, «Para Argelia cualquier ayuda que necesite», op. cit.
[11] El Moujahid, «Décès de Fidel Castro, le président Abdelaziz Bouteflika : ‘Une perte’ pour le peuple algérien», 27 de noviembre de 2016. http://www.elmoudjahid.com/fr/actualites/102165 (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[12] Ernesto J. Gómez Figueredo, «Cuba y Argelia firman acuerdo para continuar cooperación bilateral», Granma, 30 de enero de 2018.
[13] El Moujahid, «Décès de Fidel Castro, le président Abdelaziz Bouteflika: ‘Une perte’ pour le peuple algérien», 27 de noviembre de 2016. http://www.elmoudjahid.com/fr/actualites/102165 (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[14] Jihan Al Tahri, «Cuba, une odyssée africaine», Temps Noir/ Arte, 2007.
[15] Scott Chain, «Laurence R. Devlin, 86, C.I.A Officer Who Balked on a Congo Plot, Is Dead», The New York Times, 11 de diciembre de 2008, p. B10.
[16] Che Guevara, Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, Barcelona, Editorial Mondadori, 1999.
[17] Jihan Al, «Cuba, une odyssée africaine», op. cit.
[18] Che Guevara, Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, op. cit.
[19] Ramón Pérez Cabrera, La historia cubana en África 1963-1991, p. 115.
[20] Jorge Risquet Valdés, «Las profundas raíces del internacionalismo de los cubanos», op. cit.
[21] Álvaro Lidgero Andrade, «Pedro Pires: ‘Africa tem uma dívida moral e de honra para com Fidel Castro’”, Voice of America, 27 de noviembre de 2016. https ://www.voaportugues.com/a/pedro-pirs-africa-divida-moral-fidel-castro/3613197.html (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[22] Maneca Santos, «‘A historia o absolverá’, afirma Maneca Santos sobre Fidel Castro», Voice of America, 28 de noviembre de 2016. https ://www.voaportugues.com/a/a-historia-o-absolvera-manecas-santos-fidel-castro/3614138.html (sitio consultado el 26 de abril de 2018).
[23] Alvaro Lidgero Andrade, «Iva Cabral: ‘Como africana tenho respeito e admiraçao por Fidel Castro’», Voice of America, 27 de noviembre de 2016. https ://www.voaportugues.com/a/iva-cabral-fidel-castro-admiracao-e-respeito/3613601.html (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[24] Fidel Castro Ruz, «Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de conmemoración del centenario de la Protesta de Baraguá, Municipio ‘Julio Antonio Mella’, Santiago de Cuba», República de Cuba, 15 de marzo de 1978. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1978/esp/f150378e.html (sitio consultado el 29 de abril de 2018); Vilma Thomas Ramírez, «Cuba en Etiopía: Aniversario 40 de una hazaña internacionalista», Cubadebate, 18 de marzo de 2018.
[25] Ethipian News Agency , «President Mulatu, PM Hailmariam Express Condolences Over Death of Castro», 26 de noviembre de 2016. http ://www.ena.gov.et/en/index.php/politics/item/2340-president-mulatu-pm-hailemariam-express-condolences-over-death-of-castro (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[26] Jorge Risquet Valdés, «Las profundas raíces del internacionalismo de los cubanos», op. cit.
[27] Ibid.
[28] Ibid.
[29] Ibid.
[30] Fidel Castro Ruz, «Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de masa efectuado en Mandela Park, Kingston, Jamaica, el día 30 de julio de 1998», República de Cuba, 30 de julio de 1998. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1998/esp/f300798e.html (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[31] Jorge Risquet Valdés, «Las profundas raíces del internacionalismo de los cubanos», op. cit.
[32] Fidel Castro Ruz, “Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en la Clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Celebrado en el Teatro ‘Carlos Marx’”, República de Cuba, 22 de diciembre de 1975. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1975/esp/f221275e.html (sitio consultado el 28 de marzo de 2018).
[33] Jihan El Tahri, «Cuba, une odysée africaine», op. cit.
[34] Piero Gleijeses, Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2002, p.
[35] Jihan El Tahri, «Cuba, une odysée africaine», op. cit.
[36] Fidel Castro Ruz, “Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en la Clausura del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Celebrado en el Teatro ‘Carlos Marx’”, República de Cuba, 22 de diciembre de 1975. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1975/esp/f221275e.html (sitio consultado el 28 de marzo de 2018).
[37] The National Security Archive , « Kissinger Considered Attack on Cuba Following Angola Incursion”, 1 de octubre de 2014, George Washington University. http://www2.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB487/ (sitio consultado el 21 de febrero de 2015).
[38] Henry Kissinger, Years of Renewal, New York, 1999, p.785 in Piero Gleijeses, “Carta a Obama”, Cubadebate, 3 de febrero de 2014.
[39] Piero Gleijeses, «A test of Wills: Jimmy Carter, South Africa, and the Independence of Namibia”, Diplomatic History, noviembre 2010, p. 853-91.
[40] Piero Gleijeses, Visiones de libertad: La Habana, Washington, Pretoria y la lucha por el sur de Africa (1976-1991, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2015, Tomo II, p. 209-220.
[41] Fidel Castro Ruz, «Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de masa efectuado en Mandela Park, Kingston, Jamaica, el día 30 de julio de 1998», República de Cuba, 30 de julio de 1998. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1998/esp/f300798e.html (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[42] Democracy Now, «The Untold Story of Cuba’s Support for African Independence Movements Under Fidel Castro», 28 de noviembre de 2016. https://www.youtube.com/watch?v=U1iUe3NmMh8 (sitio consultado el 31 de marzo de 2018).
[43] Fidel Castro Ruz, «Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de masa efectuado en Mandela Park, Kingston, Jamaica, el día 30 de julio de 1998», op. cit.
[44] Piero Gleijeses, «El adiós a un hermano», Cubadebate, 29 de septiembre de 2015.
[45] Piero Gleijeses, Visiones de libertad: La Habana, Washington, Pretoria y la lucha por el sur de África (1976-1991, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2015, Tomo II, p. 311-368.
[46] Ibid ., 395-403.
[47] Francisco Marques, «Presidente de Angola ‘profundamente consternado’ pela morte de Fidel Castro», Euronews, 26 de noviembre de 2016. http://pt.euronews.com/2016/11/26/presidente-de-angola-reage-a-morte-de-fidel-castro (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[48] Sam Nujoma, «Fidel Castro y Nelson Mandela», Youtube, 13 de octubre de 2010. https://www.youtube.com/watch?v=iksYRLDo3w8 (sitio consultado en 30 de marzo de 2018).
[49] BBC , «Fidel Castro ‘Came to Free Us’, Says Namibia President», 4 de diciembre de 2016. http://www.bbc.com/news/av/world-africa-38190601/fidel-castro-came-to-free-us-says-namibia-president (sitio consultado el 29 de marzo de 2018).
[50] Nelson Mandela Foundation , «Deepest Condolences to the People and Government of Cuba on the Passing of Fidel Castro», 26 de noviembre de 2016. https://www.nelsonmandela.org/news/entry/deepest-condolences-to-the-people-and-government-of-cuba-on-the-passing-of (sitio consultado el 1 de abril de 2018).
[51] Salim Lamrani, Cuba. Ce que les médias ne vous diront jamais, Paris, Editions Estrella, 2009, prologue.
[52] Thabo Mbeki, «Interview : Mbeki Says Fidel Castro Was Committed to SA’s Liberation », SABC Digital News, 26 de noviembre de 2016. https://www.youtube.com/watch?v=Vzgx8M-_AcA (sitio consultado el 30 de marzo de 2018).
[53] Jacob Zuma, «Interview: Pres. Zuma Speaks Fondly about the late Fidel Castro», SABC Digital News, 26 de noviembre de 2016. https://www.youtube.com/watch?v=OUcmi2RwZpQ (sitio consultado el 30 de marzo de 2018).
[54] Jorge Risquet Valdés, «Las profundas raíces del internacionalismo de los cubanos», op. cit.
[55] Freedom Park , «The Cuban 5 Visit Freedom Park», 29 de junio de 2015. http://www.freedompark.co.za/stay-informed/news-and-media-releases/142-the-cuban-5-visit-freedom-park (sitio consultado el 30 de marzo de 2018).
[56] Piero Gleijeses, «Cuito Cuanavale: batalla que terminó con el apartheid», Cubadebate, 23 de marzo de 2013.
[57] Fidel Castro Ruz, «Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto de masa efectuado en Mandela Park, Kingston, Jamaica, el día 30 de julio de 1998», op. cit.
[58] Max Bearak, «Fidel Castro, African Hero», The Washington Post, 28 de noviembre de 2016.

Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

En francés: https://www.humanite.fr/la-plus-belle-cause-de-lhumanite-661874

lunes, 20 de mayo de 2019

La cultura en sesenta años de Revolución

Advierto que sería un gran atrevimiento de mi parte hablar aquí de la cultura en estos sesenta años transcurridos después del triunfo de la Revolución, ni siquiera pretendo sentar cátedra con una conferencia. Mi único propósito es compartir algunos criterios generales sobre un tema de importancia significativa para la mejor comprensión de la Nación cubana en su devenir.
Pienso que hoy día es ya posible, libre de prejuicios, hacer un balance del transcurrir de la cultura en el período que nos ocupa. No hay que pretender fundamentarlo en rigurosa doctrina, aunque debe establecerse sobre los principios, que guiaron a mi generación, niña o adolescente, durante los años de lucha insurreccional hasta el triunfo de la Revolución. Entonces, implicó el evidente compromiso con aquella juventud que había luchado un 26 de Julio en el cuartel Moncada contra la tiranía y, luego de 1959, llevó a cabo las transformaciones imprescindibles para el progreso de la sociedad cubana.
Bajo la autoridad y carisma de Fidel, en el Ejército Rebelde —esencia del pueblo humilde— descansaba el respaldo a la Revolución. Formado este por estudiantes, campesinos, obreros, en general era portador de una conciencia política colectiva que se había forjado en la intuición de un pasado por reivindicar, al cabo del reciente centenario del natalicio del más preclaro hombre, el periodista y poeta José Martí, quien había logrado la unidad de los pinos nuevos y viejos para continuar la lucha por la independencia.
La Revolución de 1959 era consecuencia de una inexcusable acción cultural, cuyos atributos éticos procedían de nuestro acervo más íntimo. En aquellos primeros años se crearon instituciones fundamentales para la marcha de la cultura, según la perspectiva de la nueva república: Casa de las Américas, el ICAIC, el Ballet Nacional, la Imprenta Nacional, Danza Nacional y algunos otros. El Sistema de Enseñanza Artística constituyó un ejemplo para otras naciones de Latinoamérica.
He aquí mi convicción sobre las razones de la sobrevivencia de la estructura socio-política que comenzó a instituirse en 1959 con el liderazgo de Fidel Castro. Durante esos primeros años, padeció los ataques a su ejercicio político tanto en el seno de la propia Revolución como en el enfrentamiento a las violentas agresiones de los Estados Unidos, interesados en derrocar a un Gobierno revolucionario que ponía coto a su dominio imperial y, peor aún, servía de ejemplo a una América Latina en marcha hacia la renovación y respeto propios. La alfabetización fue la tarea colosal que llenó aquellos primeros años. La resistencia hizo más estrecho y riguroso el proyecto a cumplir, consecuente con la necesidad de asegurar el avance de las radicales transformaciones que buscaban suprimir las trabas de la dependencia foránea.
Los hombres que asumieron el poder en enero de 1959 no eran políticos a la usanza tradicional, ni administradores del Estado. Aquellos primeros años fueron de tanteos, de indagación del camino correcto; por esta razón, la máxima para la cultura de Fidel fue: “Por la Revolución todo, contra la Revolución nada”.
El imprescindible apoyo de la Unión Soviética y del campo socialista permitió nuestra inserción en un régimen educativo que introdujo una filosofía marxista, nada despreciable, si tenemos en cuenta su punto de vista socio-histórico como proceso, cuando en nuestra generalizada idiosincrasia prevalecía la interpretación mayormente positivista y pragmática en la que no se buscaba ni relación ni continuidad en los fenómenos de la cotidianidad. Solo algunos intelectuales se habían aprovechado del hegelianismo, la mayoría preconizaba el laize faire o, en el mejor de los casos, la “virtud doméstica”; ahora bien, muchos de nuestros ciudadanos eran ajenos a las visiones estereotipadas introducidas por el dogmatismo recalcitrante, cuando se respiraban los aires del Caribe. Esta interpretación del marxismo sería aprovechada por demagogos y oportunistas para emplearla como instrumento y reducir los principios revolucionarios a una doctrina cerrada e inerte. Y como esta es la Isla Grande del Caribe, la editorial de “El Oficial” publicó la biografía Stalin, del troskista Isaac Deutscher, forma indiscutible de apuntar un equilibrio.
Y hubo búsqueda, liberalidades y rigidez con honradez, del que quiere lo mejor para la colectividad cubana. El Congreso de educación y cultura se desarrolló en 1970, posteriormente se crearía el Ministerio de Cultura en 1976. Por encima de todo, había que preservar el producto cultural neto de la sociedad cubana, la Revolución. Hubo prejuiciados y, claro está, muchos perjuicios.
Los cambios en el panorama mundial, suscitados en los años 80 permitieron corroborar cómo la subsistencia de la Revolución estaba dada por su capacidad de resistencia, principio de la filosofía caribeña, que no requería de una doctrina ajena a la idiosincrasia antillana. Nuestras limitaciones son infinitas como secuela del bloqueo impuesto durante tantos años, y se trabaja por superar este abismo. En el cine y el arte siempre se han rechazado esquemas; es la literatura la más afectada por patrones, también la historia, que vuelve continuamente a formulaciones de la primera mitad del pasado siglo sustentada en intereses de clases. Téngase presente que el fracaso de la Guerra Grande se argumentaba principalmente en los regionalismos y no en la falta de unidad por intereses racistas o de clases. Esto mismo permitía soslayar las razones de una connivencia propiciatoria a la ocupación norteamericana y las intenciones de anexión. Únicamente la unidad de integración social durante la lucha armada y sus conquistas impidió la realización de los propósitos imperiales.
Lo peor es la autocensura, si se pretende la seguridad que ofrece lo ya aprendido, con todas sus limitaciones. Se trata de estudiar y ponernos al día, conservando el principio de Fidel de que hay que salvar la cultura cubana y su producto más genuino, la Revolución. Se requiere la diversidad de opiniones, sobre un mismo tema, y el análisis crítico.
La filosofía en la que descansa la vida del cubano no es una filosofía del quietismo, de la contemplación; tiene que ser una filosofía activa para el servicio de la colectividad. En el pasado, la inteligencia criolla se propuso defender el criterio de la cultura latina sobre la anglosajona, que justificaba el rechazo a la doctrina Monroe, pero pretendía conservar las ataduras hispánicas. Los preclaros próceres de nuestra historia dieron por válido el justiciero principio de resistencia caribe, garantía de la calidad de sus propósitos en el devenir. Martí, Gómez y Maceo tenían la convicción de la unidad caribeña, y trabajaron por su consecución como vía para la fortaleza de sus idiosincrasias en respeto a la diversidad, pero también a la unidad de liberarse de las tutelas imperiales.
Se demuestra, con el dominio del saber universal y el papel que desempeña en esta parte del mundo, la defensa de nuestro destino como nación. No hay arbitrariedades, es el complemento requerido para la misión contemporánea de la juventud. En una época se reclamó su concurso para la independencia de España, luego para romper la dependencia neocolonial y sus representantes; ahora exige la consagración al deber de cada cual por sostener lo ya conquistado. Es también una filosofía de convicción y de afirmación de nuestra propia personalidad, que no puede ser negada luego de más de una generación en el seno de una identidad que imbrica lo mejor de su pasado con lo ocurrido hace 60 años.
La juventud contemporánea cubana precisa la convicción de que el progreso de nuestro pueblo está en seguir la línea emprendida en 1959; siempre y cuando estemos atentos a los cambios que se presentan en el conjunto de la sociedad y el mundo. Recuerdo el rechazo de algunos a volver la mirada hacia el devenir de la “patria chica” por atender a la historia universal. Hoy día, las ediciones territoriales han incrementado las publicaciones de las investigaciones históricas en cada una de las provincias de Cuba con valía para profundizar en la historia nacional. Tal y como nos educa lo acaecido, la microhistoria es un puntal fundamental para la defensa de la unidad nacional, así se refleja en muchos de los artículos de la Constitución aprobada el mes anterior, y que refrenda las transformaciones indispensables para adecuarse a las épocas que marchan con el sentido de los tiempos que corren y para cambiar lo que ha de ser cambiado.
Aporte esencial de la filosofía caribeña, que anima nuestro espíritu y nuestra cultura, es la ética, la que reconoce la acción para el beneficio común y rechaza la práctica del consumismo per se. El Padre de la Patria, cuando proclamó la independencia de España el 10 de octubre de 1868, pensaba en la eticidad de sus correligionarios para alzarse sin más respaldo que el deseo de ser libres. Recordemos que Martí dedicó la mayor parte de su obra a educar en el humanismo, en la perfección del comportamiento humano, el que transita por el respeto a su prójimo. Si valoramos sistemáticamente las palabras del Primer Secretario del PCC, Raúl, y del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel, siempre nos convocan a prestar atención a los principios éticos para el mejor curso del desarrollo en nuestro país.
Hace un tiempo, un modesto miembro de nuestra sociedad decía que “Sin técnica no hay técnica”. Y es una verdad indiscutible, para adelantar en el desarrollo de un país, es preciso el conocimiento científico y técnico. No como en el siglo XIX, cuando se pretendía que el maquinismo iba a favorecer el progreso humano, o como cuando se nos enseña que solo en esto radica el progreso, y justifica la esclavitud del africano en las plantaciones cañeras o cafetaleras.
En una de las cunas de la humanidad, el griego podía generar la alta cultura entre los elegidos, lo cual quiere decir privativo suyo, sin considerar a las mujeres y los desposeídos. Ha llegado a nosotros, entonces era solo para los elegidos, como en el antiguo Egipto, en Mesopotamia o en Roma. La ciencia sin humanismo conduce al fascismo. No, la ciencia ha de ir acompañada de la virtud en el ser social. Y la cultura es recurso de educación, en todas sus artes posibles.
Para la vanguardia de los jóvenes intelectuales y artistas, el conocimiento de la Historia de la Cultura, no en las simples manifestaciones, sino en la evidencia de la sicología colectiva que le da origen, es premisa para saber mejor cómo orientar, desde la Asociación Hermanos Saíz, el futuro de la producción artística y literaria para que contribuya al mejor saber, filosófico y ético cubanos, de los ciudadanos de nuestra patria.

Olga Portuondo Zúñiga
La Jiribilla

Con la conferencia La cultura cubana en 60 años de Revolución, impartida por la historiadora y Premio Nacional de Ciencias Sociales (2010) Olga Portuondo Zúñiga, comenzó en la ciudad de Holguín el XXI Congreso de Pensamiento Memoria Nuestra, como parte del programa de las recién finalizadas Romerías de Mayo.

El mundo contra la Helms-Burton

La decisión de la administración estadounidense de Donald Trump de activar el pasado 2 de mayo el Título III de la extraterritorial Ley Helms-Burton ha demostrado al mundo la prepotencia del gigante del Norte que utiliza cualquier método para tratar de doblegar a las naciones que no obedecen sus propósitos.
El Título III que había permanecido congelado desde su promulgación en 1996, permite a ciudadanos y empresas estadounidenses demandar a compañías que se beneficien de propiedades y terrenos confiscados a partir de 1959 en Cuba, lo que según los expertos podría provocar la presentación de unas 200 000 denuncias en los tribunales de Estados Unidos lo cual inundaría y saturaría el sistema de justicia del país.
El verdadero propósito de esa legislación es la de imponer obstáculos adicionales al desarrollo económico-social de Cuba, atacar la soberanía de terceros países al amenazarlos si comercian o invierten en la Isla del Caribe y, como colofón, asfixiar y destruir a la Revolución cubana.
Pero hasta sus aliados históricos han rechazado esa medida, que ha sido impulsada por elementos ultraderechistas de la administración estadounidense y de la emigración cubana que tienen secuestrada la política de la Casa Blanca.
La presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa recordó en declaraciones recientes, la resolución aprobada en esa instancia el primero de noviembre de 2018 sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini emitió un comunicado recordándole a Estados Unidos que estaba incumpliendo acuerdos bilaterales en vigor desde hace dos décadas . Lamentamos profundamente, sentencia el documento, la aplicación del Titulo III lo que supone una violación de los compromisos asumidos en los acuerdos UE-Estados Unidos de 1997 y 1998, que ambas partes han respetado sin interrupción desde entonces. Ello originará fricciones innecesarias y debilitará la confianza y la previsibilidad de la asociación transatlántica.
La UE considera que la aplicación extraterritorial de medidas restrictivas unilaterales contraviene el Derecho internacional y recurrirá a todas las medidas adecuadas para abordar las consecuencias de la aplicación de la Ley, y considerará todas las opciones a sus disposición para proteger sus legítimos intereses , incluidos los vinculados a sus derechos en la Organización Mundial del Comercio y el Estatuto de Bloqueo de la Unión Europea.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, calificó de arbitraria la actitud de Washington de recrudecer las sanciones económicas contra Cuba y vaticinó que Estados Unidos y Europa van a “entrar en una fase de extremo litigio” ante la OMC por esa decisión.
Agregó Borrell que se trata de la adopción de medidas extraterritoriales que en su opinión constituyen un “abuso de poder”.
Desde Ottawa, la canciller Chrystia Freeland y el ministro de Justicia David Lametti enfatizaron que Canadá está profundamente decepcionada con el anuncio y revisan todas las opciones en respuesta a esta decisión de Estados Unidos.
Freeland explicó que su país implementó desde 1996 la Ley de Medidas Extraterritoriales Extranjeras (FEMA) para proteger a los canadienses, a sus empresas y a los trabajadores que emplean. Entre otros aspectos la FEMA recalca que cualquier sentencia emitida de conformidad con la ley de Estados Unidos de 1996, no será reconocida ni ejecutable de ninguna manera en Canadá.
En esa misma línea, el gobierno mexicano emitió un comunicado en el que lamenta la aplicación del Titulo III y anunció que protegerá a las empresas mexicanas que hacen o tienen interés en hacer negocios con Cuba . México “como lo ha hecho históricamente, rechaza la aplicación de leyes comerciales unilaterales con carácter extraterritorial , pues violan las normas del derecho internacional.
Todas estas declaraciones se unen a la de un sinnúmero de países que han condenado fuertemente esa ilegal medida, entre estos los gobiernos de Rusia, China, Irán, Turquía, Bolivia, por solo citar algunos.
Otra vez la prepotencia de las administraciones estadounidenses dejan a su gobierno en el más absoluto aislamiento internacional, mientras Cuba pese a las dificultades que esa medida implica para su economía, sigue mostrándose como faro de independencia y soberanía ante el mundo.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

sábado, 18 de mayo de 2019

“60 años del fin del latifundio”




El Comandante del Ejército Rebelde, Julio Camacho Aguilera, firmante de la primera Ley de Reforma Agraria y Rafael Santiesteban Pozo, Presidente de la ANAP, junto a dirigentes de base del movimiento cooperativo, comparecerán en la Mesa Redonda, en vísperas del aniversario 60 del transcendental acontecimiento que puso fin al abusivo latifundio en Cuba.

Las consignas y las realidades

Cuando parecía que la coincidencia de las reformas económicas, un clima político favorable en América Latina, y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos creaban oportunidades para que, bajo premisas nuevas, Cuba se enfocara en el crecimiento económico y el desarrollo, inesperados giros frustraron aquellas expectativas, y empujan a la isla a confrontaciones y tensiones con Estados Unidos que recuerdan a los años sesenta.
Para no mencionar al bloqueo, los gonfalones de las batallas de hoy son la resistencia interna, la solidaridad con Venezuela, y la lucha contra la ley Helms-Burton.
La contienda interna es de carácter predominantemente ideológico, se libra a cuenta del capital político acumulado, y tiene lugar en los territorios, las instituciones y los hogares. Los instrumentos de ese esfuerzo son la propaganda y la labor política para esclarecer al pueblo sobre la matriz de las tensiones, persuadirlos de la solvencia del sistema para resolverlas, deponer algunas aspiraciones, moderar el consumo, y apoyar el desempeño del Partido y del Gobierno.
La actividad exterior se encamina a la promoción de la solidaridad con Cuba, lo que aporta al pueblo la satisfacción de sentirse acompañado y apoyado por fuerzas políticas y sociales avanzadas. Otro flanco de este frente son las gestiones bilaterales y la actividad en los organismos multilaterales, en los cuales se trabaja para lograr el rechazo a las medidas y acciones anticubanas mediante pronunciamientos que, aunque no suelen ser vinculantes, tienen cierta eficacia.
En esos empeños, los escenarios más relevantes son Europa y Canadá, que muestran apoyo y solidaridad con la isla, lo cual no significa que estén dispuestas a confrontar a Estados Unidos, cosa que en ningún caso cabe esperar. De lo que se trata es de la defensa de los intereses de compañías operadas por sus nacionales.
En cuanto a Venezuela, el mayor servicio que Cuba puede prestar es el apoyo al gobierno que procura el diálogo, lo cual no significa asumir todas sus posiciones, sino introducir iniciativas y mostrar el modo de realizarlas para crear escenarios de posibles avenencias.
Aunque sea una paradoja, la reactivación de los procesos políticos y judiciales asociados a la aplicación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, aunque en ángulo cerrado, ofrecen al liderazgo y a la diplomacia cubana oportunidades de reflexionar y maniobrar para avanzar en su objetivo supremo que es, en la medida de lo posible, dar pasos que tributen a retomar la normalización de las relaciones con Estados Unidos.
En ese ámbito los expertos cubanos no la tienen fácil, no sólo por las desfavorables condiciones generadas por la actual administración, sino también por las alertas y los prejuicios de quienes desconfían, y tratan de paralizarlos advirtiéndoles con diversos argumentos.
En el frente interno hay también dificultades debido a la parálisis que afecta a las estructuras políticas, sociales, profesionales, culturales y gremiales, cuyos métodos y estilos de trabajo no han conseguido “desempolvarse”, dejando sentir sus efectos sobre la práctica de las organizaciones políticas y sociales, los medios de difusión, y la academia, lo cual significa un handicap para el proceso en su conjunto.
Afortunadamente, a pesar de esas condicionales, el aparato estatal y el gobierno, encabezados por el presidente Díaz-Canel, operando dentro de las facultades y los límites que el sistema les concede, aportan aires de renovación que, aunque significativos, aún no suplen otras carencias.
Las críticas al adversario, las consignas y los llamamientos no bastan. Se requieren pasos al encuentro. Raúl mostró que se podía. Allá nos vemos.

Jorge Gómez Barata
Por Esto!

viernes, 17 de mayo de 2019

Radical transformación del campo cubano




Se escogió para promulgar esta legislación el día en que se conmemora la muerte de Niceto Pérez, mártir y héroe de las luchas campesinas

Era un espléndido día el 17 de mayo de 1946. En la finca El Vínculo, ubicada dentro de un realengo limítrofe con las propiedades del terrateniente Lino Mancebo, Niceto Pérez desyerbaba con sus hijos un boniatal. En los últimos días el geófago lo acosaba para que abandonara el lugar, pues pretendía agrandar su latifundio a costa de su sembradío. Frente a las intimidaciones, la respuesta del agricultor fue tajante: “Para quitarme la tierra, hay que matarme”.
Aquel 17 de mayo, irrumpieron los esbirros de Mancebo en El Vínculo, acompañados de la Guardia Rural. El campesino se hallaba desarmado. Uno de los matones descargó un revólver calibre 38 contra su pecho. Apenas sobrevivió una hora. El crimen cometido no acobardó, sino que encendió la indignación del pueblo. Guantánamo, acogió a los trabajadores del campo y de la ciudad, quienes se unieron en manifestación de duelo y de repulsa por el asesinato de Niceto Pérez, que sería desde ese momento y para siempre el héroe del campesinado cubano.

Fidel 1953

En el juicio por los sucesos del 26 de Julio en Santiago de Cuba y Bayamo, al asumir su autodefensa, Fidel pronunció el alegato conocido como La Historia me absolverá, donde al precisar su concepto de pueblo, incluía a “los quinientos mil obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra”.
Definió cómo los graves problemas que aquejaban entonces a Cuba, el de la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo. Sobre el primero de ellos abundó: “El 85 por ciento de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas está en manos extranjeras. En Oriente, que es la provincia más ancha, las tierras de la United Fruit Company y la West Indies unen la costa norte con la costa sur. Hay 200 000 familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hambrientos hijos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses, cerca de 300 000 caballerías de tierras productivas.
“Si Cuba es un país eminentemente agrícola, si su población es en gran parte campesina, si la ciudad depende del campo, si el campo hizo la independencia, si la grandeza y prosperidad de nuestra nación depende de un campesinado saludable y vigoroso que ame y sepa cultivar la tierra, de un Estado que lo proteja y lo oriente, ¿cómo es posible que continúe este estado de cosas?
“Un gobierno revolucionario, después de asentar sobre sus parcelas con carácter de dueños a los 100 000 agricultores pequeños que hoy pagan rentas, procedería a concluir definitivamente el problema de la tierra, primero: estableciendo como ordena la Constitución un máximo de extensión para cada tipo de empresa agrícola y adquiriendo el exceso por vía de expropiación, reivindicando las tierras usurpadas al Estado, desecando marismas y terrenos pantanosos, plantando enormes viveros y reservando zonas para la repoblación forestal; segundo: repartiendo el resto disponible entre familias campesinas con preferencia a las más numerosas, fomentando cooperativas de agricultores para la utilización común de equipos de mucho costo, frigoríficos y una misma dirección profesional técnica en el cultivo y la crianza y facilitando, por último, recursos, equipos, protección y conocimientos útiles al campesinado”.

Seis mayos después

Los torrenciales aguaceros del 17 de mayo de 1959, hicieron más difícil la llegada a La Plata del Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario, encabezado por Fidel y Manuel Urrutia, entonces premier y presidente de la República respectivamente. Jorge Enrique Mendoza, uno de los legendarios locutores de Radio Rebelde, quien años después dirigiría el matutino Granma durante dos décadas, inició el acto presentando a Violeta Casals, su compañera de locución en los días de la Sierra Maestra, cuya voz devino emblema y carta de presentación de la emisora guerrillera.
Ambos, para Cuba y el mundo, dieron lectura al cuerpo de la Ley de Reforma Agraria y a los decretos del Consejo de Ministros en los que se designaba a Fidel como presidente y a Antonio Núñez Jiménez, como director ejecutivo, del Instituto que llevaría a cabo la aplicación de la legislación que transformaría al campo cubano. En el resumen del acto, el líder de la Revolución expresó: “Nosotros entendemos que esta ley inicia una etapa enteramente nueva en nuestra vida económica y que un esplendoroso porvenir espera a la patria, si nos dedicamos todos a trabajar con el mayor ahínco […].
“No se nos escapa que se lesionan algunos intereses, no se nos escapa que la Ley producirá la natural oposición que una medida revolucionaria de esta índole siempre origina. Sin embargo debemos exponer aquí que solo hacemos leyes para beneficiar a la nación, aunque dolorosamente estas tengan que perjudicar a algún sector del país […] No era justo que nuestro país siguiera avanzando hacia la mayor miseria a que lo llevaban como consecuencia de los gravísimos conflictos sociales, a un caos de imprevisibles consecuencias”.

La ley que caracterizó una etapa

La Reforma Agraria proscribió el latifundio, aunque la primera ley, suscrita el 17 de mayo de 1959, fijaba en 30 caballerías (unas 402 hectáreas) “el máximo de extensión de tierra que podrá tener una persona natural o jurídica”. A la vez, esta legislación entregó a quienes las trabajaban propiedades de hasta un máximo de cinco caballerías (es decir, unas 67 hectáreas) y socializó una parte del área cultivable del país a través de las cooperativas y granjas del pueblo. Para los académicos, esta primera ley, al abrir el camino hacia transformaciones socioeconómicas más profundas, signó a la Revolución al otorgarle un carácter democrático-popular agrario y antimperialista, al lesionar incluso intereses foráneos, sobre todo estadounidenses, por lo que el diferendo de Washington con la Revolución Cubana se ahondó aún más.
En la segunda Ley, promulgada en 1963, en medio de una agudización de la lucha de clases, que en el Escambray alcanzó altos niveles de violencia debido al terror implantado contra la población civil por las bandas contrarrevolucionarias que allí operaron, se rebajó el máximo a cinco caballerías. De esta forma desaparecieron los residuos de la burguesía rural. También se redujo el desempleo y mejoró ostensiblemente el nivel de vida del campesinado. Cerca del 30 por ciento del área cultivable quedó en manos de los pequeños agricultores.
La obra de la Revolución se hizo sentir en el campo cubano. La electrificación llegó hasta los lugares más apartados. Se construyeron escuelas y postas médicas hasta en las montañas.

Revolución, transformación constante

A partir de la promulgación de las leyes de Reforma Agraria surgieron en la década de los 60, casi de manera espontánea, las llamadas Sociedades Agropecuarias o Asociaciones Campesinas como formas de producción cooperativa. Luego se estructuraron las Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), en la que los campesinos miembros mantienen la propiedad individual sobre la tierra, pero se unen para contratar determinados servicios, solicitar créditos y realizar trámites. Tomando como punto de referencia estas dos anteriores es que surgen las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), en las que los propietarios de la tierra y restantes medios de producción deciden, bajo el principio de la voluntariedad, aportar dichos medios a la cooperativa, pasando a ser propietarios colectivos.
En los años 90 surgieron las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC), integrada por trabajadores con autonomía en su gestión y administración de sus recursos, que como organización socioeconómica recibe la tierra y otros bienes en usufructo indefinidamente y posee personalidad jurídica propia. Desde 2007, entre una serie de medidas encaminadas a reactivar el sector agropecuario, se descentralizaron funciones, el municipio devino centro para el desempeño y toma de decisiones, se han simplificado estructuras y funciones ministeriales y se procedió a la entrega de tierras agrícolas ociosas.
Estas entregas, bajo condiciones de usufructo a personas naturales, se realizan bajo contrato de arrendamiento, por un período de 10 años renovables. De esta forma casi las tres cuartas partes del área cultivable pasaron al sector no estatal. La Revolución, para los cubanos, es un proceso de constante transformación, sin abandono de su esencia y sus principios, y el sector agropecuario no constituye una excepción. En cada momento hay que hacer lo que en cada momento es necesario, alertaba Martí, y nuevas situaciones exigen nuevas soluciones.
Para hacer una agricultura eficiente y sostenible, ha manifestado la dirigencia del Estado cubano que se harán todos los cambios requeridos, acordes con el momento histórico. Porque como señaló Fidel en su genial concepto, Revolución es cambiar lo que debe ser cambiado.

Pedro Antonio García

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Fuentes consultadas

Los libros Gobierno revolucionario cubano: génesis y primeros pasos, de Luis Buch; y Reforma Agraria 40 años después, de Carmen María Díaz García. La compilación Fidel en el año de la Libertad, de Eugenio Suárez y Acela Caner.

Guiteras : Representación del más puro antimperialismo




Así lo calificó el Che, quien lo consideraba además precursor de la lucha guerrillera que luego librara el Ejército Rebelde

Cuando la Pentarquía, aquella presidencia colectiva que surgió tras el golpe de Estado del 4 de septiembre de 1933, no sobrevivió por su inoperancia, el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) llevó al profesor de Fisiología, Ramón Grau San Martín, a la primera magistratura. Conformar su gabinete ministerial no le fue fácil al docente, pues muchos de los nombres con que pensaba integrarlo rehusaron la supuesta distinción. Para el puesto de Secretario de Gobernación, un expentarca, José Miguel Irisarri, le propuso a Antonio Guiteras.
Ante el gesto afirmativo de Grau, el periodista Sergio Carbó se apoderó de un teléfono y llamó a Santiago de Cuba. Tardaron algo en localizar a Toni. Carbó le habló de cómo apoyaban su nombramiento los integrantes del DEU. Guiteras partió para La Habana al día siguiente.
Dicen que al llegar a la capital, cuando lo vieron sus amigos con una ropa que evidentemente no era suya, reunieron dinero y le compraron un traje gris de rayas, zapatos, medias y pañuelos para que acudiera presentable a su toma de posesión. Muchos no aquilataron sus palabras, cuando el 12 de septiembre, al asumir el cargo, expresó: “Seré firme defensor del Gobierno, hasta tanto no se convierta en lacayo fiel de Washington”. De esta forma, Antonio Guiteras Holmes fijaba una posición de principios, que no abandonaría hasta su muerte.

El Ministro

Pronto se comenzó a hablar de él. A los portuarios les dio la razón en su conflicto con la patronal; igual pasó en los centrales Chaparra y Delicias, en los que el Gobierno Provisional Revolucionario tomó la dirección ante la soberbia de sus dueños. Entretanto, llevó a la firma del presidente Grau “los decretos que atacaban más duro al imperialismo”, como el propio Toni comentara después. Entre otras leyes, implantó la jornada laboral de ocho horas, rebajó las tarifas de electricidad y del gas (ambos suministrados por compañías yanquis), suspendió los desahucios, estableció la sindicalización libre y el jornal mínimo e instituyó un sistema de seguridad social.
En Washington crecía la preocupación y su embajador en La Habana, Benjamin Sumner Welles, en el colmo de la prepotencia, exigió la excarcelación de los contrarrevolucionarios que se habían alzado en armas contra el Gobierno Provisional Revolucionario en la sedición del 8 de noviembre de 1933. El diplomático acudió al campamento de Columbia, hoy Ciudad Libertad, pero no lo recibió Batista sino Toni Guiteras, quien por su cargo en el gabinete ministerial era el superior de aquel, entonces jefe del ejército.
El yanqui no reparó en quien tenía delante y sin sonrojo alguno, amenazó con el desembarco de tropas para proteger la vida de los contrarrevolucionarios. Guiteras le escuchó tranquila y serenamente. Cuando el norteño terminó de hablar, de acuerdo con el testimonio de Vizcaíno, Toni extrajo su reloj del bolsillo y lo colocó sobre el escritorio: “Señor Welles […] le concedo 10 minutos para que abandone mi despacho y toda el área del campamento de Columbia que es una zona militar o de los contrario me veré obligado a ordenar su arresto”.
Desconcertado, el estadounidense alegó su inmunidad diplomática. El cubano replicó: “Como usted sabe, su gobierno no ha reconocido al mío y como es lógico suponer, usted para mí es solo un ciudadano norteamericano, y ni a usted ni a ningún ciudadano de cualquier otro país le puedo permitir ofensas personales ni amenazas a mi Gobierno”. Señaló entonces al reloj: “Me place comunicarle que ya han transcurrido tres minutos”.
Semanas después, la compañía yanqui de electricidad no cumplía lo prometido a los trabajadores y estalló la huelga. La Habana quedó a oscuras. Guiteras intentó mediar, pero cuando comprendió que la patronal no abogaba por solución alguna, dijo: “Sigan ustedes discutiendo, que yo voy a dar agua y luz al pueblo”. Y decretó la intervención de la compañía.
El 15 de enero de 1934 Grau presentó su renuncia como presidente del Gobierno Provisional Revolucionario. Los antiguos miembros del DEU promovieron a uno de los suyos, Calos Hevia, como sustituto. Batista no lo aceptó y tras un “golpe suave” de Estado, dio vía libre para que Carlos Mendieta, su candidato, enrumbara hacia la primera magistratura. Ante tales acontecimientos, acudieron a la casa de Guiteras varios de sus seguidores leales, entre los que se encontraba Newton Briones Fernández. Según el testimonio de este último, le preguntaron qué se podía hacer ante la nueva situación. El ya exministro dijo simplemente: “Comenzar de nuevo la lucha, ahora mismo”.

Septembrismo

Estaba ya Guiteras en la total clandestinidad, cuando apareció un texto firmado por Sergio Carbó (BOHEMIA, 25 de marzo de 1934) donde se emitían criterios sobre el Gobierno Grau-Guiteras, o de los 100 días, como ya lo llamaban desde su reciente caída. Guiteras decidió entonces enviarle a la revista sus consideraciones, las cuales, bajo el título de Septembrismo, BOHEMIA las publicó el 1º de abril de ese año. Allí expuso su visión sobre los sucesos acaecidos entre el derrocamiento de Machado hasta su toma de posesión como ministro. “Nuestra labor desde el gobierno, luchando contra los sectores mediacionistas, era ardua; pero más arduo era nuestro esfuerzo gigantesco para convertir el Golpe del 4 de septiembre en una revolución anti-injerencista y sobre todo, determinar hasta dónde llevar el anti–injerencismo.
“Nuestro programa no podía detenerse simple y llanamente en el principio de la No Intervención. Tenía que ir forzosamente hasta la raíz de nuestros males: al imperialismo económico […]. Un estudio somero de la situación político-económica de Cuba, nos había llevado a la conclusión de que un movimiento, que no fuese anti-imperialista en Cuba, no era una revolución. Se servía al imperialismo yanqui o se servía al pueblo, pero sus intereses eran incompatibles”.
Puntualizó igualmente las causas de la caída del Gobierno de los 100 días: “Fracasamos, porque una Revolución solo puede llevarse adelante cuando está mantenida por un núcleo de hombres ideológicamente poderoso por su unión inquebrantable, aunados por los mismos principios”. Pero no perdía el optimismo, pues opinaba que a pesar de la derrota momentánea, esos 127 días en el poder no fueron estériles: “Esa posición erguida mostró a los revolucionarios el camino. Esa fase de nuestra historia es la génesis de la revolución que se prepara -que no constituirá un movimiento político con más o menos disparos de cañón, sino una profunda transformación de nuestra estructura económica-político-social”.

Su programa político

A finales de mayo de 1934, fundó La Joven Cuba, con el fin de preparar una insurrección popular armada para derrocar al régimen Caffery-Batista-Mendieta. En el programa de esta organización, publicado íntegramente por el periódico Ahora en su edición del 24 de octubre de 1934, se define la necesidad de que el Estado cubano “se estructure conforme a los postulados del socialismo”. Se aclara que “al Estado socialista nos acercaremos por sucesivas etapas preparatorias. Fijada la gran meta a la que dirigimos la marcha, nuestro programa debe interpretarse como el trazado de la primera etapa”.
El Programa suscribía “como esencial el credo antimperialista, a cuya luz se desenvolverá una política exterior e interior genuinamente cubana. Y puesto que la libertad de Cuba debe significar la independencia integral de su economía, la estructura nacional vendrá determinada por las fuerzas de la producción en cuyas manos se concentre la soberanía, de manera que el poder político sea reflejo fiel del poder económico”.
Entre los principales objetivos económicos del programa estaban la nacionalización de las riquezas del subsuelo y la implantación de una reforma agraria. Para implementar esta última medida se proponía crear un Instituto agrario. Igualmente se proyectaba estimular la creación de cooperativas de agricultores, la nacionalización de los servicios públicos, la creación de una marina mercante, la intervención y regulación del comercio exterior y la institución de una Banca Nacional.
En lo social, se declaraba la igualdad civil, económica y política de la mujer y se le otorgaba los mismos derechos electorales activos y pasivos que el hombre. En lo educacional, la lucha contra el analfabetismo, la supervisión e intervención de la escuela privada, laica y religiosa, mientras no se implante integralmente la escuela única, la creación de ciudades escolares en todo el país, la institución de becas para la población trabajadora.

Legado

El 8 de mayo de 1935 Guiteras cayó en combate en el Morrillo mientras intentaba partir hacia México, donde proyectaba organizar una expedición para iniciar la lucha guerrillera en las montañas orientales. En las décadas posteriores a su muerte, devino personalidad satanizada tanto por la derecha, temerosa de su ejemplo, como por buena parte de la izquierda, increíblemente cegada por el dogmatismo y el sectarismo.
Sería la Generación del Centenario, al retomar sus banderas, quien lo pondría en el justo sitio que siempre debió ocupar en el pensamiento socialista cubano. Fidel, al convocar al pueblo contra la tiranía batistiana, proclamaba: “Hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos y Guiteras”. En el manifiesto A la nación, los moncadistas hacían suyo el programa revolucionario de la Joven Cuba.
A solo cuatro meses del triunfo revolucionario, se le rindió homenaje en todo el país. El Che dijo entonces: “Representa al más puro luchador antimperialista, y al precursor de la nueva etapa, la lucha guerrillera”. Raúl, por su parte, afirmó: “Esta de ahora es la Cuba Libre que soñara Martí, es la Cuba progresista que agitara en la década de los ‘20 Julio Antonio Mella; es la Joven Cuba, extinguida al florecer, que soñó Antonio Guiteras”. Y Fidel, también por aquellos días, aseveró que Toni “quería hacer lo que nosotros hemos hecho y cayó como han caído otros muchos revolucionarios, porque se lanzó a hacer lo que nosotros estamos haciendo hoy”.

Pedro Antonio García
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Fuentes consultadas

Los libros Guiteras, de José A. Tabares del Real, y Aquella decisión callada, de Newton Briones Montoto; las compilaciones Guiteras 100 años, a cargo de Ana Cairo, y Antonio Guiteras, su pensamiento revolucionario, de Olga Cabrera.

Assange, los informantes y la impunidad para crímenes de EE.UU.




En pocas semanas hemos tenido acontecimientos importantes que marcan la intencionalidad expresa del gobierno de Estados Unidos de garantizar la impunidad de sus crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La impunidad siempre es protección de quién ya cometió un delito, pero es, al mismo tiempo, un impulso a nuevos crímenes por parte de quienes sienten que no deberán responder por sus faltas.

Assange o el arresto del mensajero

El primero es el arresto de Assange, en un acto que avergüenza al Ecuador y que violó la soberanía de una de nuestras embajadas. Theresa May, Primera Ministra de Reino Unido, al anunciar su arresto en la Cámara de los Comunes, dejó claro que “También ha sido arrestado en relación con una solicitud de extradición de las autoridades de los Estados Unidos”. Ese día, 11 de abril, se desbarató la justificación morenista de que había un acuerdo con Reino Unido, del cual no ha presentado ni un documento.
¿Por qué Estados Unidos lo busca? Esto es lo realmente importante. Se trata de persecución por haber difundido videos y documentos de crímenes de guerra. Por la misma razón persigue y encarcela a Chelsea (antes usaba el nombre de Bradley) Maning, quien en 2010 entregó a Wikileaks más de 92.000 documentos sobre la guerra en Afganistán, importantes al grado que la británica MaireadCorrigan-Maguire, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 1976, candidatizó a Manning a ese mismo premio, porque: “Su increíble revelación de documentos secretos a WikiLeaks ayudó a poner fin a la guerra de Irak y puede haber ayudado a prevenir más conflictos en otros lugares”.
No se puede olvidar el caso de Edward Snowden, que en 2013 dio las pruebas de violación del derecho a la privacidad y espionaje del gobierno de Estados Unidos dentro y fuera de su país.Continua perseguido aunque tiene refugio en Rusia.
En los tres casos, se trata de informantes, de gente que denuncia crímenes a riesgo de su seguridad personal, ya que ninguno lo hizo por existir un juicio en su contra. Su calidad de informantes de delitos,cuyos culpables deben estar procesados, obliga a los estados a protegerlos. Hay claros casos en la historia que demuestran la importancia judicial e histórica de estas personas (ver: El caso Snowden: entre filtraciones y neocolonialismo. por Edgar Isch L. lalineadefuego.info), por lo que se ve la necesidad de su información para conocer la verdad.
Esta es la información que los halcones de la guerra encumbrados en el gobierno de Trump quieren ocultar y, más aún, que no se pueda juzgar. Su presión es tal que los medios que reprodujeron en su momentos los documentos presentados por wikileaks, ahora atacan a Assange repitiendo cosas de segundo orden: que no es periodista, como si la verdad tuviera que entubarse en los grandes medios de comunicación; que es antipático y malcriado, como si ello significara que no merece derechos humanos incluyendo el de asilo en un embajada; que es información lograda de manera oscura, como si los delincuentes dejaran las pruebas a luz pública y no señalaran como “secretos de Estado” a los crímenes de guerra.Sin embargo, la veracidad de lo difundido por wikileaks no se discute.
Argumentos de ese tipo ponen en riesgo a todo periodismo de investigación. El tratamiento del “lava jato”, de los “papeles de Panamá”, de investigación sobre casos ocultados de acoso y violencia sexual en escuelas ecuatorianas, entre muchos otros, difícilmente podrán realizarse sin temor de juicios contra los periodistas.

Otras formas de impedir denuncias

El 23 de abril el New York Times publicó un reportaje sobre la manera en que fueron presionados siete SEAL (fuerzas de operaciones especiales de la Armada) para que “dejen de hablar” sobre acciones de su oficial en Irak, que incluyen “apuñalar hasta la muerte a un adolescente indefenso cautivo”, “escoger a una niña en edad escolar y a un anciano desde un puesto de francotiradores” y “rociar indiscriminadamente los barrios con cohetes y disparos de ametralladoras”.
A pesar de las amenazas sobre su futuro en la Armada y otros, los denunciantes mantuvieron su posición dentro y fuera de la institucion por más de un año y el oficial denunciado enfrentará un juicio desde mayo próximo.El informe de la investigación indica que varios otros SEALde alto rango también conocían las acusaciones y no las informaron. Sin embargo, ninguno está acusado de encubrimiento de los crímenes de guerra.

Las cortes secretas de EEUU

Chelsea Maning, quien ya estaba libre por haber entregado información sobre los crímenes de guerra, hoy está nuevamente detenido por haberse negado a declarar contra Assange ante un jurado a puerta cerrada. A Manning no se le dijo lo que estaba investigando el gran jurado, y una audiencia en la que ella presentó objeciones a la obligación de testificar ocurrió en secreto.
Es decir que la verdad y la justicia no son asunto de interés de ese jurado, sino armar pruebas sobre los supuestos delitos de Assange. Una declaración forzada no puede considerarse de validez y castigar a quien se niega a realizar una es prueba de que se imponen mentiras.
“Se supone que los grandes jurados deben determinar si existe una causa probable para devolver una acusación penal. Originalmente, se suponía que debían actuar como un control del poder fiscal. Sin embargo, hoy en día, se suele decir que un fiscal puede hacer que un gran jurado "condene un emparedado de jamón". Como resultado, los grandes jurados a menudo se utilizan como expediciones de pesca contra activistas políticos y movimientos sociales. Manning citó estas preocupaciones al explicar su negativa a declarar. Luego, ella señaló: "En solidaridad con muchos activistas que enfrentan las dificultades, mantendré mis principios" ... (Chip Gibbons, "Let Chelsea go", The Jacobin, 27 de marzo de 2019).

La Corte Penal Internacional cae en el lodazal

Pues bien, hasta aquí está el interés de ocultamiento de la información. Pero ¿Qué pasa si la información sale? Entonces hay que impedir los juicios. Por tanto, la noticia complementaria, del 12 de abril, es que nada menos que la Corte Penal Internacional (CPI), tras amenazas del gobierno de Trump, anunció que no investigará los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad de los que esté acusado Estados Unidos y otros actores en Afganistán. La CPI sugirió que su decisión se debía a la falta de cooperación del gobierno de Estados Unidos con la investigación, con lo que si no hay colaboración del acusado no podrá haber juicio, un antecedente terrible para la justicia en el mundo.
Esta caída de la CPI en el lodazal se da luego de amenazas de John Bolton, asesor de Trump de sanciones económicas a los miembros de la Corte y pocos días después de que el gobierno estadounidense revocó la visa de la fiscal principal, FatouBensouda que encabezaba desde 2016, la acusación contra el ejército de EE.UU. por torturas en al menos 61 presos en Afganistán durante la guerra. Dicho informe también acusaba a la CIA de someter a prácticas de tortura —incluyendo violaciones— a por lo menos 27 presos en los centros de detención de la CIA en Afganistán, Polonia, Rumania y Lituania.Estados Unidos no es parte de la CPI pero puede ser juzgado porque los crímenes se cometieron en estados miembros.
Si no se puede acusar a los criminales a pesar de la presentación de pruebas, significa que la justicia no es un interés de la CPI ni las víctimas un asunto de su atención. Y más graves porque estos no son los únicos casos, debido a que Estados Unidos y otras potencias activan guerras en muchas partes y cometen crímenes permanentes. Las guerras son, además un gran negocio de la industria de armas, pues como buenos capitalistas crean las condiciones para vender aceleradamente sus productos, de manera que nuevas guerras y crímenes de lesa humanidad vendrán.
Hay que considerar la declaración de Trump “Desde la creación de la CPI, los Estados Unidos se han negado sistemáticamente a unirse a la corte debido a sus poderes fiscales amplios e irresponsables; la amenaza que representa para la soberanía estadounidense; y otras deficiencias que lo hacen ilegítimo. Cualquier intento de atacar al personal estadounidense, israelí o aliado para ser procesado recibirá una respuesta rápida y vigorosa". Por tanto, la impunidad abarca a otros criminales, mientras estén en la lista de aliados del criminal mayor. Si es pro yanqui, está perdonado.

Enjuiciar al denunciante y proteger al criminal

En suma, el gobierno de Estados Unidos, cuando se trata de crímenes de guerra cometidos por sus militares, lo que pretende es enjuiciar a los que denuncian y proteger a los criminales. Claro, esta es parte de la naturaleza del imperialismo a lo largo de la historia. Otras potencias han actuado de la misma manera, siendo las guerras de agresión un crimen gigantesco en si mismo. Recuérdese que principalmente, pero no solo de allí, fue desde Estados Unidos y el Reino Unido que salieron las mentiras sobre las armas de destrucción masiva que justificaban destruir Irak. Aunque en ambos países más tarde y tras cientos de miles de muertes se reconoció en los respectivos congresos que fue todo mentira, no hay nadie enjuiciado por enormes daños humanos, ecológicos, culturales y otros cometidos.
La lucha por la verdad está en momentos difíciles, pero lógicamente es obligatorio continuarla. La gente debe conocer estos hechos y antecedentes, antes que caiga en la trampa de las mentiras miles de veces dichas y que justifican crímenes mayores. Pero, ante todo, comprender que a las potencias imperialistas no les importan los derechos humanos,qué si los mencionan o hablan de crisis humanitarias, es solo como coartada de sus ataques a pueblos enteros. Justificación que la vemos hoy todos los días en los noticiarios y periódicos más vendidos (en los dos sentidos de la palabra).

Edgar Isch L. Académico y exministro de Medioambiente de Ecuador. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)