viernes, 23 de junio de 2017

Cuba, EE.UU. y España: entre esclavos y guerras




Los Estados Unidos y la Corona española se disputaban Cuba como un botín de guerra. El 23 de junio de 1898 desembarcaban los norteamericanos en el Caribe. Aquí reseñamos el inicio de su dominio.

Hija directa de la llegada de Colón a América, la isla estuvo marcada por los grilletes en los pies del esclavo, el látigo, la zafra, la caña de azúcar y el tabaco; pero también por las ideas insurgentes. Pues con los barcos españoles no solo anclaban años de saqueo, sino tambien hacia mediados del siglo XIX, desembarcaban los primeros anarquistas, que fundarían las primeras organizaciones del movimiento obrero.
La economía cubana estaba basada en el trabajo esclavo, literalmente hasta la muerte de los negros traídos como ganado, en los infectados barcos desde el Africa.
Este sistema comenzó a agotarse porque el régimen esclavista convivía con la comercialización y el avance de la tecnología capitalista. Si a este cuadro le sumamos la caída de los precios del azúcar; se fue gestando la crisis que posibilitaría la entrada del capital británico y norteamericano en la isla. De esta manera, los EEUU no solo tendría cada vez más participación en la industria azucarera sino que comenzaría una lenta y cada vez más agresiva intervención en la isla.
En su primera guerra de independencia del periodo 1868-1878, fueron los propios hacendados quienes dieron la libertad a sus esclavos para luchar contra los españoles, pero fracasaron antes la superioridad militar colonial.
Mientras tanto Cuba se afirmaba en el capitalismo mundial, especializando su industria azucarera y el tabaco.
Esta lucha tardía por su independencia, se explica por el temor de la burguesía azucarera y los terratenientes a impulsar las fuerzas revolucionarias que habían marcado a fuego al Caribe con la Revolución Negra Haitiana. Tales recuerdos, alejaban los ánimos independentistas de la oligarquía local.
En 1895, Cuba vuelve a la guerra de independencia contra España. El poeta José Martí, quien fuera el fundador del Partido Revolucionario Cubano, estará entre sus principales inspiradores y combatientes. La pequeña burguesía liberal encabeza el movimiento confluyendo con el movimiento obrero –influenciado por el anarquismo- que lucha junto al PRC, los afrocubanos, peones rurales, campesinos tabacaleros y la pequeñoburguesía urbana. La lucidez de José Martí lo lleva a comprender que el carácter de esta lucha es anti-imperialista, agudizando su visión y solidaridad de los pueblos oprimidos del continente como se ve reflejado en su obra. Sin embargo, su visión de la lucha que se libraba era policlasista y, luego de su temprana muerte en combate, el PRC subordinó al movimiento a la dirección de la burguesía y los terratenientes. Estos últimos actores son los que pedirán la intervención de los EEUU en la lucha contra los españoles.
El 15 de febrero de 1898, una explosión del acorazado “Maine” enviado a La Habana por los EEUU para custodiar sus propiedades, fue hundido con un saldo de más de 260 muertos (entre tripulantes y oficiales). La causa de la explosión sigue siendo una incógnita. Sucedió por la noche cuando todos dormían y nunca se supo si en verdad fue un ataque de los españoles (aunque la pericias de la época indicarían que no) o si en verdad la explosión había sido provocada -desde adentro del barco- por los propios norteamericanos para encontrar “la excusa” perfecta para declarar la guerra a España. Y así sucedió.
En un clima de ferviente patriotismo yankee, y en uno igual de reaccionario se inició la contienda bélica.
El 23 de junio de 1898 desembarcan en territorio cubano las tropas voluntarias de caballería norteamericanas llamadas Rough Riders (Jinetes Duros). Si bien por vía terrestre no eran muy fuertes, contaban con el apoyo de la población local que querían sacarse de encima a los españoles. Uno de los comandantes era Theodore Roosvelt, quien pocos años más tarde seria presidente de los EEUU. Su mision era apoderarse del bastión de los españoles en la ciudad de Santiago y ganan su primera batalla en San Juan, asestando un duro golpe al colonialismo.
Mientras aumentan las bajas españolas, el 3 de julio la flota intenta escapar del sitio del puerto de Santiago. Pero a la salida del mismo lo esperaba formando una media luna la poderosa armada norteamericana. La superioridad militar yankee fue notable.
En poco más de dos horas la derrota de la flota española estaba hundida. Es llamativo que el barco insignia de los españoles en ser derrotado, el mas importante, se llamaba “Cristóbal Colón”.
El 13 de agosto la bandera española es bajada del mástil de la ciudad. Pero en su lugar no se iza la bandera cubana, sino la de EEUU.
Así terminaban cuatro siglos del saqueo y colonialismo español. Sin embargo, comenzaba el dominio de los EEUU en la región. Bajo la tutela del naciente imperialismo yankee se declara la “independencia” formal de Cuba.
El 12 de junio de 1901 la Asamblea Constituyente cubana redacta su propia Constitución. Pero el senador de EEUU llamado Edward Platt le impone una cláusula, que pasará a conocerse con el nombre de la “enmienda Platt” que impone claramente el “precio” de la “libertad” y las nuevas condiciones: “Cuba reconoce el derecho de EE.UU. a intervenir en sus asuntos internos; siempre que este último país lo estime necesario para la conservación de la independencia cubana, y para el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de la vida, propiedad y libertad individual (…) Para poner en condiciones a los EE.UU. de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como de su propia defensa, Cuba arrendará o venderá tierras a los EE.UU.; destinadas al establecimiento de bases carboneras y navales”.
Hasta el día de hoy el símbolo de aquélla injerencia es la base militar de Guantánamo, reconocida mundialmente por las torturas y crímenes de lesa humanidad y todo tipo de violaciones a los más elementales DDHH.
Toda la lucha de clases desatada en la isla en el siglo XX, incluso mediando la Revolución Cubana de 1959, tuvo como blanco de todo su odio y desprecio a esta imposición del imperialismo yankee. Desprecio que, al día de hoy, continúa incrementándose.

Daniel Lencina

Trump: truenos y trampas

Mucho se ha dicho y se dirá sobre el grotesco show que tuvo lugar en Miami el 16 de junio y las mentiras y amenazas contra Cuba allí proferidas. El discurso de Trump, incoherente y torpe como todos los suyos, dejó en claro al menos dos cosas: que hará todo lo que pueda para endurecer la política contra Cuba, anulando los tímidos pasos que había dado su predecesor y que el actual Presidente es un mentiroso irremediable.
Es costumbre allá en el Norte mezclar la política con el espectáculo, la información con el divertimiento, aunque sea, como en este caso, de pésimo gusto. Para quien lo observa desde fuera es recomendable una buena dosis de duda cartesiana y la prudencia necesaria para no dejarse confundir. Sobre todo si se trata de lo que diga alguien como el estrafalario ocupante de la Casa Blanca.
Con razón la congresista federal Barbara Lee, incansable luchadora por la justicia y los derechos civiles, al rechazar el discurso de Trump, subrayó la importancia de pelear por evitar que las regulaciones específicas para traducir en normas obligatorias la directiva presidencial sean aun más perjudiciales para los pueblos de los dos países. Allí mismo ese día se dio una prueba evidente de la justeza de su preocupación.
En su perorata Trump anunció que iba a emitir una nueva orden ejecutiva para reemplazar la ya derogada que había orientado la política de Obama en sus últimos dos años. Allí delante de todos, estampó su firma en el documento que aparece en el sitio oficial de la Casa Blanca pero que nadie leyó.
Lo que dijo no corresponde exactamente con lo que suscribió y esto último es lo que vale, lo que tiene fuerza legal y guiará la conducta de su Administración. El contraste es evidente, por ejemplo, en el caso de las remesas que reciben muchos cubanos en la isla de sus familiares residentes en Estados Unidos. Según el que habló en Miami tales remesas continuarían y no serían afectadas.
Pero allí mismo, en el mismo acto, sin esconderse, firmó una orden que dice exactamente lo contrario. A esta cuestión de las remesas dedica varios párrafos el documento titulado “Memorandum Presidencial para el Fortalecimiento de la Política de Estados Unidos hacia Cuba”, que firmado por Trump publicó la Casa Blanca y con todas las letras establece que serían millones los cubanos residentes en la isla a quienes no se les permitiría recibir remesas.
En la Sección III, inciso (D) la definición de “funcionarios prohibidos del gobierno de Cuba” se amplía ahora para abarcar más allá de los dirigentes del Estado y el Gobierno cubanos a sus funcionarios y empleados y a los miembros y empleados de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, a los cuadros de la CTC y a los de los sindicatos y los Comités de Defensa de la Revolución locales. El profesor William M. Leogrande calcula que se trataría de más de un millón de familias.
Trump alardeó de que echaría abajo todas las medidas adoptadas por Obama y probablemente se propone hacerlo. Pero sabe que ello contradice los intereses y opiniones de algunos sectores empresariales vinculados al Partido Republicano y por eso se escudó tras su retórica agresiva y su jerga a menudo indescifrable. Respecto al tema de los cubanos y las remesas no le quedó otro remedio que emplear su arma favorita: la mentira.
Habrá que ver ahora como redactan y aplican esta nueva orden que pretende castigar al conjunto de la población cubana.

Ricardo Alarcón de Quesada

martes, 20 de junio de 2017

`Cuando un pueblo se une no hay imperialismo que lo pueda derrotar: el ejemplo de Cuba´: A. Guevara




En el XIV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba (Bilbao, 9 al 11 de junio de 2017) Aleida Guevara March, medica pediatra, miembro del Centro de Estudios Che Guevara de La Habana e hija del Che, desarrolló el panel “El Che, la Revolución cubana y la lucha permanente frente a la desinformación”.

lunes, 19 de junio de 2017

Conferencia de Prensa Bruno Rodríguez, Canciller de Cuba




Transmisión íntegra de la Conferencia de Prensa ofrecida en Viena, Austria, por el Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla donde responde a los pronunciamientos y medidas de Trump sobre Cuba

Hemingway está en La Habana




La certeza de que el autor de El viejo y el mar no ha muerto fue una tesis cabalmente defendida por el investigador cubano Walfrido López al exponerla en su ponencia con la que se inició la segunda jornada del 16 Coloquio Internacional Ernest Hemingway, acaecida ayer en el hotel Ambos Mundos de La Habana, centro donde se respira la presencia del escritor norteamericano.
Muchas razones ofreció el ponente para demostrar esa verdad de Perogrullo que es la supervivencia del escritor insigne que no pasa de tiempo, autor de diez novelas, 12 libros de cuentos, relatos excelentes y periodista excepcional.
Entre las claves sostenidas está su condición de héroe, el que participó en la Primera Guerra Mundial y que fue herido en ella; el héroe de su país; el galardonado; corresponsal en la Guerra Civil Española; el galán y el valiente; el cazador de búfalos; el pescador de los mares de Cuba, y del Caribe; el cazador africano capaz de enfrentarse a un elefante, el sobreviviente de accidentes aéreos, aunque a intervalos pequeños.
Otros referentes son su estancia durante tantos años en Cuba, donde creó un mundo hemingwayano; sus gestos generosos como el de «entregar» la medalla del Premio Nobel a la Virgen de la Caridad; y el carácter de santuarios, que adoptan sus viviendas, como la propia Finca Vigía y el Ambos Mundos.
El argentino Ricardo A. Koon, miembro de la Cátedra Ernest Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, es biógrafo del autor de Por quién doblan las campanas. «Lo estudio hace 40 años y ya presenté mi libro aquí –expresó a Granma–. Vengo al coloquio porque me encanta aportar sobre la vida de Hemingway. Mi ponencia tratará de la filmación de El viejo y el mar; para ello el escritor pidió a los productores de Hollywood que el rodaje se llevara a cabo en escenarios originales».
Desde su correspondencia el escritor revela múltiples aristas. La profesora norteamericana Sandra Spanier lleva la avanzada en esta zona de la escritura de Hemingway. «Vengo al coloquio desde que se fundó. En mi ponencia hablo sobre el tercer tomo, que está ya en muchas partes del mundo. Pero ya en meses sale el cuarto tomo. Las cartas son muy reveladoras. Dejan ver lo mismo su humor, su sensibilidad que su pasión por la escritura de turno, reveló a Granma.
Como este evento que concluirá mañana, se celebran muchos en el mundo. Cada vez son más los estudiosos de su vida y obra. La concurrencia de los llamados «similares» –seres con asombroso parecido al escritor–; competencias de pesca deportiva; actividades en bares donde bebió un trago o donde besó a una mujer son, entre otras patentes, muestra de la vida eterna de Hemingway, que por estos días revisita sus sitios predilectos en la Isla desde la voz y de la mano de los participantes del foro, que ya se preparan para su próxima edición prevista del 20 al 23 de junio del 2019.

Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu

LCB: La otra guerra




Los actores Osvaldo Doimeadiós y Fernando Echeverría en los roles de Mongo Castillo y el teniente El Gallo.

La otra guerra, por tanto, es, de una parte, historia viva, pero, de otra a la vez, entrega artística. No es un relato documental ni testimonial aunque se tenga como punto de partida documentos y testimonios...

El último capítulo de La otra guerra se transmitió cuando todavía estaban frescos los ecos de la intervención del Presidente de los Estados Unidos en el teatro Manuel Artime –nombre de un traidor- donde anunció un patético y ridículo cambio de política de su gobierno hacia Cuba, que refrendó la hostilidad y el bloqueo como principios de la tradicional conducta de Washington hacia la Isla.
En el auditorio, aplaudiendo a rabiar, se hallaban los fracasados expedicionarios de la Brigada 2506, derrotada en las arenas de Playa Girón en abril de 1961. Para el caso que nos ocupa, la presencia de estos y la propia alocución del mandatario emiten dos señales: la persistencia de uno y los otros en anclarse en la decrepitud del pasado, y la pertinencia de recordar a quienes vivieron esa etapa, pero sobre todo transmitir a las nuevas generaciones, el costo en vidas y sacrificio de los hombres, mujeres y familias por librar la Patria de los impulsos criminales de los mismos que alentaron la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos.
La otra guerra, por tanto, es, de una parte, historia viva, pero, de otra a la vez, entrega artística. No es un relato documental ni testimonial aunque se tenga como punto de partida documentos y testimonios. Sabemos que sus protagonistas se inspiran en personas reales pero a fin de cuentas el espectador se halla frente a una obra de ficción, con las reglas propias de esa manera de crear una realidad diversa a lo real.
La serie debe alentar, y de hecho lo ha logrado, la búsqueda de referencias históricas y la avidez por conocer quiénes fueron Puro Villalobos y Gustavo Castellón, el Caballo de Mayaguara, Obdulio Morales, Mongo Treto y Andrés Hurtado, el Capitán Descalzo, y esos jefes que no debemos olvidar, pienso en Tomasevich, Proenza, Pineo, Piti, Denis y en los agentes clandestinos que tipificamos en Alberto Delgado.
Pero a quienes nos enfrentamos es a Mongo Castillo (Osvaldo Doimeadiós) y Porfirio (Félix Beatón), al teniente que nombran El Gallo encarnado por Fernando Echevarría y esa madre tremenda, Fila, que asume Yailín Coppola. A gente de a pie, que intuyen por primera vez en su existencia que son dueños de sus destinos, guajiros de pura cepa, milicianos voluntarios, experimentados y bisoños combatientes, hermanos y novias, y en la acera opuesta, asesinos y cobardes, desclasados y confundidos, oportunistas y judas.
El espectador se ve atrapado por conflictos marcados por la violencia, en los que no hay término medio, aunque sí suficientes angustias, sentimientos encontrados y terribles decisiones, en medio de una geografía escarpada y agreste, de abruptos contrastes sociales, cacicazgos y clientelas políticas, poblada por muchas personas sujetas a cadenas de falsas lealtades y erróneas percepciones sobre lo que significaba el cambio revolucionario.
Eduardo Vázquez, el guionista de la serie, optó por contar y no teorizar, es decir, por darle protagonismo a la narración y no al discurso conclusivo. El director Alberto Luberta, en consecuencia, se inclinó por la sobriedad épica, la contención, el pulso dramático, sin dejarse ganar por los excesos. Sabía que tenía que lidiar con la huella dejada en el imaginario del espectador por una obra fílmica paradigmática, El hombre de Maisinicú, de Manolo Pérez, y, más que todo, por evitar la tentación del tono grandilocuente y el panfleto. Halló complicidad en las soluciones visuales del director de fotografía Alexander Escobar y en una banda sonora admirable por su economía expresiva.
Hay que lamentar, eso sí, su emisión una vez a la semana (con una repetición).
De sábado a sábado fue difícil reconstruir el hilo de los acontecimientos y guardar en la memoria los avatares que llevaban de uno a otro capítulo la continuidad narrativa.
Tal vez el mayor elogio a la eficacia de la serie provenga de quienes se molestaron con ella, los mismos que aplaudieron el discurso del presidente de Estados Unidos en Miami. Para uno de ellos resulta que La otra guerra «distorsiona» la historia del Escambray, puesto que aquello fue «una respuesta democrática». No es un invento mío, se puede leer en cierta prensa de ese país.

Pedro de la Hoz | pedro@granma.cu

domingo, 18 de junio de 2017

Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba




Declaración del Gobierno Revolucionario

El 16 de junio de 2017, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso cargado de una retórica hostil, que rememoró los tiempos de la confrontación abierta con nuestro país, pronunciado en un teatro de Miami, anunció la política de su gobierno hacia Cuba que revierte avances alcanzados en los dos últimos años, después que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes Raúl Castro Ruz y Barack Obama dieran a conocer la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar un proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
En lo que constituye un retroceso en las relaciones entre los dos países, Trump pronunció un discurso y firmó en el propio acto una directiva de política denominada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba” disponiendo la eliminación de los intercambios educacionales “pueblo a pueblo” a título individual y una mayor fiscalización de los viajeros estadounidenses a Cuba, así como la prohibición de las transacciones económicas, comerciales y financieras de compañías norteamericanas con empresas cubanas vinculadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los servicios de inteligencia y seguridad, todo ello con el pretendido objetivo de privarnos de ingresos. El mandatario estadounidense justificó esta política con supuestas preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Cuba y la necesidad de aplicar rigurosamente las leyes del bloqueo, condicionando su levantamiento, así como cualquier mejoría en las relaciones bilaterales, a que nuestro país realice cambios inherentes a su ordenamiento constitucional.
Trump derogó asimismo la Directiva Presidencial de Política “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, emitida por el presidente Obama el 14 de octubre de 2016, la cual aunque no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense, ni el objetivo de hacer avanzar sus intereses en la consecución de cambios en el orden económico, político y social de nuestro país, había reconocido la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y al gobierno cubano como un interlocutor legítimo e igual, así como los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos. También admitía que el bloqueo era una política obsoleta y que debía ser eliminado.
Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos recurre a métodos coercitivos del pasado, al adoptar medidas de recrudecimiento del bloqueo, en vigor desde febrero de 1962, que no solo provoca daños y privaciones al pueblo cubano y constituye un innegable obstáculo al desarrollo de nuestra economía, sino que afecta también la soberanía y los intereses de otros países, concitando el rechazo internacional.
Las medidas anunciadas imponen trabas adicionales a las muy restringidas oportunidades que el sector empresarial estadounidense tenía para comerciar e invertir en Cuba.
A su vez, restringen aún más el derecho de los ciudadanos estadounidenses de visitar nuestro país, ya limitado por la obligación de usar licencias discriminatorias, en momentos en que el Congreso de los Estados Unidos, como reflejo del sentir de amplios sectores de esa sociedad, reclama no solo que se ponga fin a la prohibición de viajar, sino también que se eliminen las restricciones al comercio con Cuba.
Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.
En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.
Posteriormente haremos un análisis más profundo del alcance y las implicaciones de este anuncio.
El Gobierno de Cuba denuncia las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que están destinadas a fracasar como se ha demostrado repetidamente en el pasado, y que no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas.
El Gobierno de Cuba rechaza la manipulación con fines políticos y el doble rasero en el tratamiento del tema de los derechos humanos. El pueblo cubano disfruta de derechos y libertades fundamentales, y exhibe logros de los que se siente orgulloso y que son una quimera para muchos países del mundo, incluyendo a los propios Estados Unidos, como el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, los derechos de los niños, y el derecho a la alimentación, la paz y al desarrollo. Con sus modestos recursos, Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.
Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.
Asimismo, son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.
Recordamos que Cuba es Estado Parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos, mientras que los Estados Unidos lo es solo de 18, por lo que tenemos mucho que mostrar, opinar, y defender.
Al confirmar la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar vínculos respetuosos y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basados en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En su Declaración, emitida el 1 de julio de 2015, el Gobierno Revolucionario de Cuba reafirmó que “estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional”, tal como refrendó la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre, en La Habana. Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.
El Gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo, así como la negociación de los asuntos bilaterales pendientes con el Gobierno de los Estados Unidos. En los dos últimos años se ha demostrado que los dos países, como ha expresado reiteradamente el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia, ni acepte condicionamientos de ninguna índole.
Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba, ya sea la que pretenda lograrlo a través de presiones e imposiciones, o empleando métodos más sutiles, estará condenada al fracaso.
Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.
Como hemos hecho desde el triunfo del 1ro. de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

La Habana, 16 de junio de 2017.

“Continuaremos firmes y seguros”




Tras la interrupción de una política más flexible hacia Cuba y la reivindicación de las invasiones a la isla, el gobierno de Raúl Castro dijo que “como desde 1959, asumiremos cualquier riesgo”.

Los Estados Unidos “no están en condiciones de darnos lecciones”, sostuvo el gobierno de Cuba en respuesta al endurecimiento anunciado el viernes por el presidente norteamericano Donald Trump. Granma, el diario del Partido Comunista Cubano, publicó el extenso documento de respuesta que termina así: “Como hemos hecho desde el triunfo del 1° de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”.
El gobierno del presidente Raúl Castro, quien concluirá su mandato en febrero del año que viene y según su promesa no buscará la reelección, replicó así tanto al discurso beligerante pronunciado por Trump en Miami como la firma de una directiva llamada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”.
De acuerdo con el texto cubano las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, vigente desde 1962, “están destinadas a fracasar, como se ha demostrado repetidamente en el pasado”.
Esas medidas “no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas”.
Si Trump y la realidad cumplen con las medidas anunciadas, algo es seguro: habrá contramarchas en la flexibilización entre Cuba y los Estados Unidos iniciada en diciembre de 2014, y que incluyó una visita de Barack Obama a Cuba y la reapertura de embajadas.
Ya con una Cuba sin Fidel Castro, muerto el 25 de diciembre, pero a la vez estable, el viernes último Trump refirmó el bloqueo como política de fondo.
Prometió oponerse a toda convocatoria de las Naciones Unidas o de cualquier otro foro que pida el fin del bloqueo.
El turismo y la educación serán más controlados. En los anuncios de Miami el tono fue que, incluso permitiendo los viajes, quedarán restringidos los traslados individuales que Obama había autorizado. Los viajes con fines educativos no académicos deberán ser en grupo. También los turísticos.

Símbolos

El acto de Trump en Miami estuvo plagado de referencias a los peores momentos de la relación entre los Estados Unidos y Cuba.
“Estamos muy honrados de que nos acompañen los asombrosos veteranos de la Bahía de Cochinos”, dijo. Fue una alusión al intento de invasión ejecutado por la CIA y mercenarios anti Fidel Castro en 1961. Fracasó. Antes de las elecciones Trump había sido distinguido con el Premio Bahía de Cochinos por la comunidad ultraderechista de Miami.
“Es un honor estar en un teatro que lleva el nombre de un verdadero héroe del pueblo cubano”, dijo también en referencia a Manuel Artime.
Artime fue el jefe civil de la Brigada 2506, uno de los comandos que intentó desembarcar en Playa Girón dentro de la Operación Pluto que desde 1960 buscaba entrar a la Cuba revolucionaria por Bahía Cochinos. Miembro de las fuerzas de Fidel que desertó luego hacia los Estados Unidos, Artime fue una de las caras elegidas por la CIA para presentar el denominado Frente Revolucionario Democrático, una máscara urdida en la base de operaciones de Guatemala para que el desembarco no fuera mundialmente visto como una simple operación de sabotaje.
Fue detenido y enviado a los Estados Unidos tras el pago de una indemnización. Se mantuvo en actividad durante el gobierno de John Kennedy y pasó a la actividad comercial privada luego de que, asesinado Kennedy, el sucesor Lyndon Johnson le transmitiera que cesarían las incursiones al estilo Cochinos.
En otro momento de su discurso Trump agradeció a los miembros de la Operación Peter Pan. “Ustedes saben de qué hablo”, dijo. A comienzos de los ’60 la CIA y la Oficina Católica de Bienestar a cargo del sacerdote Brian Walsh desplegó una campaña de temor y logró forzar la salida de 14 mil chicos desde Cuba porque supuestamente serían quitados a sus madres.
En el acto estaban el senador Marco Rubio y el representante (diputado) Mario Díaz-Balart. Rubio es uno de los mayores activistas contra el gobierno de Cuba. Nacido en los Estados Unidos en 1961, Díaz-Balart pertenece a una familia que, curiosamente, fue pariente de la primera esposa del líder cubano. “Trump no está con los que reprimen al pueblo cubano como estaba Obama”, dijo el diputado por Florida el jueves, un día antes del acto y de la firma de la directiva.
Rubio viene también de familia cubana y del ultraconservador Tea Party. En 2014 fue muy agresivo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Es probable que tengamos una crisis económica pronto en la Argentina”, dijo el senador republicano. Tildó al país de ser “el aliado más peculiar en el mundo, porque no paga sus deudas y no coopera militarmente”.
Aquellas declaraciones de Rubio sonaron no solo a cuestionamiento sino a programa para el futuro. Las deudas con los buitres quedarían pagas a comienzos del gobierno de Mauricio Macri. La cooperación militar formaría parte del primer memorándum de entendimiento firmado con Obama el 24 de marzo de 1976.
En el discurso del salón Artime Trump ligó el pasado con el presente, y lo hizo a escala de todo el continente. Usó varias veces la palabra “hemisferio”, que en la geopolítica estadounidense es sinónimo de América. “Ahora que soy presidente los Estados Unidos expondrán los crímenes del régimen de Castro y se pondrán junto al pueblo cubano en la lucha por la libertad”, dijo. “Sabemos que lo mejor para los Estados Unidos es tener libertad en nuestro hemisferio, sea en Cuba o en Venezuela, y asegurar un futuro en el que los pueblos de cada país puedan regirse por sí mismos”, agregó el jefe de la Casa Blanca.

Letra chica

Hay algunos acuerdos logrados entre los Estados Unidos y Cuba que no cambian. Al menos por el momento. Los cubano-americanos podrán seguir visitando Cuba. También podrán seguir enviando remesas a sus parientes en la isla.
Entidades de los Estados Unidos podrán seguir manteniendo vínculos con el sector cuentapropista cubano.
Quedan limitadas las actividades económicas con empresas relacionadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que en Cuba forman parte importante del sector público.
En 30 días más quedará claro el alcance de las medidas comerciales. Ése es el plazo que Trump dio a los ministerios del Tesoro y de Comercio para emitir nuevas regulaciones.
El sitio web Cubadebate, que suele expresar la visión oficial, resaltó dos elementos que Trump no cambió.
El primero es el mantenimiento de los acuerdos migratorios.
El segundo es que “Cuba NO regresa a la controvertida lista estadounidenses de países que financian el terrorismo”. La palabra “no” en mayúsculas es textual. Antes de dejar la Casa Blanca Obama había alcanzado a quitar a Cuba de esa lista. Integrarla o no determina mayor o menor dificultad crediticia y comercial. Formar parte de ella hace que el país en cuestión califique mejor como blanco.
La declaración del gobierno cubano otorga importancia a la derogación por parte de Trump de una directiva de Obama llamada “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba” firmada por Obama el 14 de octubre de 2016. Analiza el gobierno de Castro que esa directiva “no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense” ni la búsqueda de cambios económicos y políticos en Cuba, pero al mismo tiempo significaba un reconocimiento de “la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba”. También operaba como un reconocimiento del gobierno cubano “como un interlocutor legítimo e igual, así como de los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos”.
“El Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del Estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino”.
Obama había suavizado las relaciones con Cuba tranquilo porque las encuestas revelaban que la normalización progresiva con La Habana tenía el apoyo mayoritario incluso de la comunidad hispana y hasta de los norteamericanos de origen cubano. Por eso el documento del gobierno cubano dice que Trump está “mal asesorado”.
Al polemizar sobre derechos humanos, sostiene la declaración que Cuba es Estado parte en 44 instrumentos internacionales, mientras que los Estados Unidos son signatarios de solo 18.
“Asimismo son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado”, dice otro párrafo del documento cubano.
El territorio de Guantánamo fue arrebatado a Cuba mucho antes de la Guerra Fría. La Revolución Rusa de 1917 ni siquiera se había producido cuando en 1903 el flamante Estado independiente cubano fue obligado forzosamente a alquilar una porción de Guantánamo para alojar una base naval. Firmaron el acuerdo el presidente cubano Tomás Estrada Palma y norteamericano Theodore Roosevelt, el constructor del nuevo imperio. Washington se había involucrado en la guerra de independencia de Cuba, a finales del siglo XIX, solo para emerger de esa guerra como un tutor inamovible.
Después de cuestionar la prisión establecida en Guantánamo, la declaración cubana publicada en el Granma critica como violaciones a los derechos humanos “las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones, y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente”.

Martin Granovsky
martin.granovsky@gmail.com

sábado, 17 de junio de 2017

Che Guevara conversa en francés con la Televisión suiza




El 11 abril de 1964, el equipo de la emisión “Punto” de la Radio y Televisión Suiza (RTS), a cargo del periodista Jean Dumur, sostuvo un encuentro con el Comandante Ernesto Che Guevara en el Hotel Intercontinental, en Ginebra, en el que el Comandante Guevara respondió todas las preguntas en idioma francés y abordó temas como las relaciones de Cuba con Estados Unidos y América Latina, entre otros asuntos de actualidad.

Diario español “El País” gana el premio a medio más mentiroso contra Cuba




Reunidos en Bilbao, más de medio centenar de organizaciones de amistad con Cuba confirieron al diario español El País el Premio al Medio de Comunicación más Mentiroso contra esa nación caribeña.

`Hablando de sexualidad y diversidad sexual en Cuba hablo de la Revolución y de sus valores´




Cubainformación TV les presenta el conversatorio del comunicador Eneko Calle, colaborador de nuestro medio, socio de Euskadi-Cuba, miembro de la ONG Paz con Dignidad y activista solidario con Palestina y el Sahara, con Mariela Castro Espín, diputada cubana y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), titulado “Estrategias de comunicación frente a la desinformación sobre la diversidad sexual en Cuba”. La diputada también respondió preguntas del público y de personas que visionaron la transmisión en directo vía Facebook. Video: Lázaro Oramas, Ana Gil, Carlos Fiallos - Fotos: Txema Esteban, Eduardo Camino.

La epopeya de Angola


miércoles, 14 de junio de 2017

La Revolución Cubana en el siglo XXI




Último análisis de Martínez Heredia sobre el presente de Cuba y América Latina

En la madrugada de este lunes falleció Fernando Martínez Heredia, profesor, ensayista e historiador cubano y uno de los principales pensadores latinoamericanos. A modo de homenaje, publicamos por primera vez online el artículo que enviara en marzo pasado para el libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”, compilado por Pablo Solana y Gerardo Szalkowicz y editado por Sudestada en Argentina y La Fogata en Colombia. Allí elabora un agudo análisis de la etapa y los desafíos que atraviesa el proceso cubano en el marco del escenario continental.

La Revolución Cubana en el siglo XXI

Como todos saben, Cuba es un país realmente singular. Solo mencionaré los cambios colosales de la vida de las personas, las relaciones sociales y las instituciones generadas por el proceso revolucionario, conquistadas y desarrolladas con la participación decisiva de las mayorías, codificadas por las leyes y convertidas en costumbres. El consenso por parte de las mayorías de que el poder político ha gozado durante más de medio siglo tiene bases muy firmes en el imperio de la justicia social, la redistribución sistemática de la riqueza del país en beneficio de esas mayorías, la identificación general del gobierno como servidor de los altos fines de la sociedad y administrador honesto -y no como una sucesión de grupos corrompidos que medran, engañan y lucran- y la defensa intransigente de la soberanía nacional plena.
La sociedad de justicia, bienestar y oportunidades para todos que se logró como saldo del proceso hasta 1990 ha sufrido deterioros y reducciones de esos rasgos en los últimos 25 años. No me detengo en la profunda crisis que vivió Cuba en la primera mitad de los años ´90, que originó esa tendencia negativa, solamente añado dos constantes que operan siempre y sistemáticamente en contra: la agresión permanente de Estados Unidos, desde 1959, que incluye el funesto estado de guerra económica del bloqueo; y las profundas y abarcadoras desventajas económicas que sufrimos, como la mayor parte de los pueblos del planeta, causadas por el sistema de financiarización, centralización, robo de recursos y exacciones parasitarias del gran capital.
La crisis pudo ser enfrentada y remontada porque se produjo la conjunción de una gran sagacidad, decisión de resistir, valentía y un apego estricto a los principios socialistas, combinados con una enorme flexibilidad táctica y con la abnegación, la combatividad y la pericia de las mayorías, franqueada por el extraordinario desarrollo que habían experimentado sus capacidades y su conciencia política en las décadas previas. Fue mucho más que el mantenimiento de un gran pacto social. No hubo ninguna rendición, ni apelación al repertorio neoliberal que era usual: la política social ejemplar cubana se mantuvo, aun en los peores momentos. La maestría y la firmeza de Fidel y la sabiduría política del pueblo, unidos, impidieron la caída del socialismo cubano.
Pero los efectos de la profunda contracción de la actividad económica y la calidad de la vida, y los de una parte de las medidas que fue necesario tomar, se hicieron sentir de manera aguda primero y, aunque pronto fueron atenuados, comenzaron a tener consecuencias que se han vuelto en parte crónicas, y que han recibido impactos muy diversos en las dos décadas que siguen hasta hoy.
En la actualidad se puede apreciar la consolidación de desigualdades ante el ingreso que percibe la población, que eran desconocidas antes de la crisis. Hay sectores empobrecidos, y esto es más agudo en grupos sociales que estaban en desventaja por razones históricas y/o territoriales, o a los que la evolución de la situación fue llevando a ese estado. De un nivel ínfimo de pobreza y cero pobreza extrema hace 30 años, hemos pasado a tasas de pobreza que para Cuba son notablemente altas. Las deficiencias más significativas se encuentran en vivienda, remuneración del trabajo, situación de comunidades y acceso a una parte de los consumos necesarios o deseados. De una sociedad en la que las relaciones entre los esfuerzos laborales y los consumos y la calidad de la vida eran muy indirectas, hemos pasado a una situación en la que los ingresos directos que se obtienen desempeñan un papel grande en esos consumos y en la calidad de la vida. El papel del dinero ha crecido muy sensiblemente en un gran número de campos.
Las remesas desde el exterior, importantes para la macroeconomía, pueden erosionar también las ideas socialistas. Es probable que una parte de ellas esté sirviendo para crear empresas pequeñas, pero privilegiadas en cuanto a operar y sostenerse.
Junto a esas realidades han sido impactadas las representaciones, los valores, la conciencia y las ideas, de manera paulatina pero que no puede subestimarse. Entre sus efectos está la existencia de una franja de población que es ajena a la Revolución, privilegia los asuntos personales y las relaciones familiares y de pequeños grupos, y suele creerse ajena a militancias y contaminaciones políticas. Ese apoliticismo convive en paralelo con las convicciones políticas y las costumbres socialistas arraigadas, como conviven en paralelo en nuestra sociedad un enorme número de relaciones sociales, representaciones y valores socialistas y capitalistas. Se está librando una guerra cultural abierta entre el socialismo y el capitalismo.
Agrego aún otro rasgo negativo que ha crecido: la conservatización de la vida social. Parece ser aún más neutra que la despolitización, y pudiera verse solamente como una portadora de modas, comportamientos, satisfacciones y normas que tienen su referente en algo que porta el aura de lo intemporal. Como una “vuelta a la normalidad” de la sociedad. Pero en realidad es un enemigo peligroso del socialismo, porque es una forma efectiva de desarmar la actividad política y promover la simpatía por soluciones conservadoras a los problemas de la sociedad.

¿Avanzará el desarme ideológico? ¿Llegaremos a ser un país “normal”?

Frente a esas realidades adversas, Cuba conserva fuerzas profundas y enormes para mantener su revolución socialista de liberación nacional, y un sólido potencial para desarrollarla hacia nuevas metas, ambiciosas pero necesarias. Ante todo, se ha mantenido la mayor parte de una política social que asigna recursos, brinda un enorme número de servicios sobre bases socialistas de gratuidad y universalidad, sostiene sistemas como los de salud, educación, seguridad social y cultura, y protege a los grupos humanos con necesidades especiales.
El acumulado con el que contamos es impresionante a nivel mundial. Un buen ejemplo de ello son los datos sobre las mujeres cubanas brindados por el presidente Raúl Castro en su discurso ante la Conferencia sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres de la ONU, el 27 de septiembre de 2015. Las enormes capacidades de formación general, técnica y científica, que fueron un factor tan relevante para enfrentar la crisis, siguen siendo una gran ventaja permanente. La pacificación de la existencia personal y familiar garantizó y elevó la calidad de la vida, las posibilidades, los derechos, los nuevos problemas y los proyectos de las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos. En Cuba no existen, desde hace más de 50 años, la violencia en la política, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzosas ni las torturas a detenidos. Las tasas de homicidios y de consumo de drogas son bajas. No existe como problema de alguna entidad la seguridad de la población.
Tenemos, desgraciadamente, barrios marginales, pero no tenemos seres humanos marginales que hayan interiorizado su inferioridad y su destino. Nuestros investigadores estudian la pobreza en el país, pero no tenemos clases subalternas. No se ha producido, ni permitiremos que llegue a producirse, esa victoria de la dominación que es la naturalización de las relaciones sociales que producen la desigualdad, la explotación del trabajo, la exclusión, la opresión. Un escamoteo de lo esencial que es básico para la hegemonía del capitalismo.
Frente a los desafíos cruciales de la actualidad y el futuro cercano, es imprescindible conocer lo mejor posible los problemas, los límites y los retrocesos, identificar lo que nos perjudica, además de los enemigos externos y las insuficiencias estructurales, como son el burocratismo y la inercia, males muy graves, la falta de cumplimiento o el mal ejercicio de tareas que son indispensables, los errores, la formación de grupos conservadores o de intereses materiales y de poder social, y los manejos corruptos. Es decir, ganar conciencia de lo que necesitamos cambiar en nuestro propio campo.
Una forma eficaz de oponerse a la expansión de las desventajas y exclusiones, por ejemplo, es discutir y encontrar los modos acertados de combatir la reproducción de las desventajas de determinados grupos y áreas, incluyendo desatar las fuerzas unidas de especialistas y masas de población que poseen cualidades suficientes para hacerlo, y hacer los cambios institucionales que sean necesarios.
Desde 1959 hasta hoy Estados Unidos ha mantenido su objetivo estratégico de destruir el socialismo cubano y socavar nuestra soberanía nacional. A partir de diciembre de 2014 comenzó una etapa diferente dentro de la misma estrategia, mediante lentas y astutas negociaciones, gestos formales, algunas medidas según sus intereses y una “ofensiva de paz” que erróneamente nos supone ingenuos. Pero mantiene incólume el sistema ilegal y criminal de agresiones sistemáticas contra Cuba, a la espera de recibir concesiones y que nos dividamos, mientras intenta seducir a una suerte de nueva clase media con comercio, inversiones, consumos y “tecnologías”, y esperanzar a sectores menos conscientes de la franja de pobreza existente. Sin prescindir, naturalmente, de todas las formas de subversión que estén a su alcance. Así fue durante la presidencia de Obama. Es una incógnita –al momento de escribir estas líneas- si Donald Trump continuará esa fase o si le introducirá cambios.
Nadie puede ni podrá imponerle a Cuba cambios que no sean los que las cubanas y los cubanos quieran darse libremente, en el ejercicio de su cultura, sus intereses, sus ideales, sus proyectos y su soberanía.
No podemos separar las respuestas a la política imperialista de las acciones dirigidas a defender y profundizar nuestro socialismo: en realidad, estas últimas serán lo decisivo. La sociedad pasa al centro del combate político, y ella necesita que entre todos hagamos política social, y hagamos política. Un requisito básico será la activación de muchos medios organizados que no están siendo eficaces ni atractivos, y la creación de nuevos espacios y mecanismos para fomentar la actuación y la creatividad populares. Son innumerables los asuntos, los retos, las necesidades, los campos en los que podrían ejercitar su participación quienes sientan que deben hacerlo.
La economía es una dimensión estratégica que no tengo espacio para abordar aquí. Las referencias a ella han tenido un lugar central en los últimos años. Pero las relaciones y los problemas económicos son algo demasiado importante para reducirlos a invocaciones pragmáticas y medidas que involucren a unos pocos: tienen que ser campo de debates y de labores de todos. Por otra parte, necesitamos que la educación escolar se renueve y se desarrolle, pero ese objetivo es completamente factible, por el intenso amor a la educación que caracteriza a nuestra cultura, la multitud de personas muy capacitadas que hay en todas partes del país y la gigantesca cultura institucional que existe en ese campo.
Necesitamos más rescate en términos ideales y materiales de las relaciones y la manera de vivir socialista; mayor socialización dentro del ámbito y la gestión estatales; un impulso cierto de la municipalización y otras formas de descentralización que beneficien a empeños de colectivos, a las comunidades y al país, y no al individualismo y el afán de lucro; enfoques integrales de los problemas.
Se está produciendo un aumento de la politización en sectores amplios de población, que estimula al nivel inmenso de conciencia política que posee el pueblo cubano. Emergen sectores de jóvenes expresamente anticapitalistas. Ha crecido la expresión pública de críticas y criterios diferentes hechos por cubanos socialistas y dirigidos a fortalecer el socialismo. El pueblo cubano ha ejercido la justicia social, la libertad, la solidaridad y el pensar con su propia cabeza, y se ha acostumbrado a hacerlo. Tenemos conciencia política del momento histórico en que vivimos y lo que se juega en él.

“Yo soy Fidel”

Aquella consigna que salió a enfrentar su muerte fue inventada por la gente, no fue orientada por nadie, y se convirtió en la expresión nacional por excelencia, porque contiene homenaje, orgullo del que la pronuncia y determinación personal de continuar la causa revolucionaria, encarnada en el líder mayor y más amado. Fidel dio muchas lecciones en los nueve días del duelo, y ganó su primera batalla póstuma. El pueblo mostró abiertamente qué es realmente, y demostró que está dispuesto.
Durante más de 30 años, Cuba se vio prácticamente privada de tener relaciones económicas y estatales con la región. Pero en los últimos 25 esa situación se transformó radicalmente. Existe hoy una masa enorme de vínculos sociales, económicos, políticos y estatales, y por sus posiciones y su alto nivel de actividades internacionales, Cuba goza de gran prestigio en todo el ámbito regional. Al mismo tiempo, casi 60 años de solidaridad en ambos sentidos entre los pueblos del continente y el nuestro, y el ejemplo permanente constituido por la sociedad de justicia y libertad creada por la Revolución en la isla, su soberanía nacional plena y su antimperialismo e internacionalismo, configuran un hecho muy relevante entre las realidades latinoamericanas.
Eventos recientes adversos en Venezuela y algunos otros países latinoamericanos nos preocupan a todos y podrían indicar que el tipo de proceso que tuvo muchos logros en una parte de la región y generó tantas esperanzas está chocando con sus límites, y el imperialismo y sectores capitalistas locales han pasado a la ofensiva con el fin de liquidarlo y esparcir el derrotismo. Cuba mantiene su apoyo y acompañamiento a esos procesos, y lo expresa muy claramente. Si la tendencia actual avanza y se consolida, sin duda tendremos más dificultades y menos compañía, pero, como siempre, haremos causa común con nuestros pueblos hermanos y el país mantendrá la política de apoyo a las coordinaciones de América Latina y el Caribe, y al horizonte integracionista.

Fernando Martínez Heredia

martes, 13 de junio de 2017

Falleció Fernando Martínez Heredia, uno de los grandes del pensamiento revolucionario de Nuestra América




En la madrugada de este lunes, ha fallecido de un infarto en su querida Cuba, el pensador y activo agitador en el debate de ideas, Fernando Martínez Heredia.

Martínez Heredia era pedagogo y abogado, Director del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y sus escritos ayudaron y ayudarán a futuro a comprender no sólo la savia fundamental de la que está alimentada la Revolución Cubana sino que desde su concepción latinoamericanista y caribeña siempre estuvo el pie del cañón en la solidaridad con la lucha de los pueblos.
Actualmente, y lo podemos decir desde Argentina con todo dolor, era uno de los grandes impulsores de las Cátedras Fidel Castro, que rescatan el legado del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana.
Vayan estos datos sobre la biografía de Martínez Heredia para conocer aún más y extrañarlo desde este mismo momento, aunque sus enseñanzas seguirán rodando por todo el continente, alumbrando la lucha por el socialismo.
Ha recibido múltiples reconocimientos.
Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Doctor en Derecho, Profesor Titular de la Universidad de La Habana, Investigador Titular. Especialista en Ciencias Sociales, ensayista e historiador.
Nació el 21 de enero de 1939 en Yaguajay, provincia de Sancti Spíritus, Cuba.

Inicio de su vida laboral

Su extensa y exitosa trayectoria como educador revolucionario, se inicia en los primeros años de la Revolución al graduarse como profesor de Secundaria Básica del Plan Fidel, impartiendo las asignaturas de ciencias sociales en la Escuela Lazo de la Vega. Posteriormente como Profesor de Filosofía de la Universidad de La Habana y director de su Departamento de Filosofía.
Al finalizar la década del 60 participó como miembro del grupo que elaboró el “plan de universalización de la enseñanza y acceso a la educación superior”, y también formó parte del grupo que tuvo a su cargo investigaciones sobre Educación Superior.

Contribuciones

Como profesor de enseñanza postgraduada ha impartido cursos y conferencias sobre temas sociales en diversas instituciones del País y de otros diecinueve países, en los cuales ha trabajado como profesor o investigador invitado.
Permanente investigador de la realidad cubana y latinoamericana, ha participado de las investigaciones sociales de la Universidad de La Habana, del Centro de Estudios sobre Europa Occidental, del Centro de Estudios sobre América y del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades y de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Ha sido colaborador científico del Programa de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Cuba; miembro de la Cátedra “Ernesto Che Guevara” y del Seminario Problemas del Mundo Actual del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Trabajador del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y presidente de la cátedra de estudios “Antonio Gramsci”.

Publicaciones

Ciencias Sociales, 2015.
Enriquece de forma extraordinaria con sus criterios, el diálogo educativo que caracteriza sus intervenciones y publicaciones que en el orden de más de doscientos artículos y ensayos aparecen en revistas especializadas en Cuba y en el extranjero.
También sus resultados investigativos alimentan los textos que como autor ha editado o los más de diez libros donde aparece como coautor, entre los últimos títulos están: “Socialismo liberación y democracia”; “La revolución cubana del 30” y “El ejercicio de pensar”.

Responsabilidades asumidas

• Miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Sociología, de las Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.
• Director de la Revista Pensamiento Crítico.
• Miembro de los Consejos de las revistas latinoamericanas América Libre, Caminos, Debates Americanos (Cuba), y Anuario de la Fondazione Che Guevara (Italia).
• Miembro del Comité Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
• Director del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello actual director (2016), desde hace 8 años.
Reconocimientos
Ha recibido numerosos reconocimientos y condecoraciones, pero sólo destacaremos:
• Distinción “Por la Educación cubana”.
• Distinción por la Cultura Nacional.
• Premio Ensayo de Casa de las Américas.
• Premio Nacional de Ciencias Sociales.
• 2015 Premio Nacional de Investigación Cultural [1]
Sobre el Premio Nacional de Investigación Cultural recibido, expreso en entrevista a la periodista Lisdanys Alfonso Rivas :
““ …sigo impartiendo mis conferencias unas tras otras… No puedo dejar de trabajar. De hecho, este premio constituye un reto, una invitación a seguir adelante, a seguir superándome. Uno debe dedicar su tiempo a lo que hace y sabe útil, y sacrificarse si de verdad está comprometido con el mundo en que vive y la sociedad que lo formó.” ”

Resumen Latinoamericano

`El pueblo cubano tiene el record mundial en conciencia política´: Fernando Martínez Heredia




Uno de los intelectuales imprescindibles para entender la Cuba de hoy y de mañana es Fernando Martínez Heredia, actual Director del Instituto Cubano de Investigación Cultural `Juan Marinello´. Ante la evidente estrategia de la Casa Blanca de "anexión cultural o simbólica" de Cuba, a través de la confusión y la división, nuestra primera pregunta es directa: ¿EEUU lo está consiguiendo?

domingo, 11 de junio de 2017

Mariela Castro, Aleida Guevara y Claudia Camba aclararon `verdades y mentiras´ sobre Cuba




Los pasados días 7 y 8 de junio cumplieron una intensa agenda de actividades en la provincia vasca de Gipuzkoa: la diputada cubana Mariela Castro Espín, Directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) de La Habana; la pediatra cubana Aleida Guevara March, miembro del Centro de Estudios Che Guevara e hija de Ernesto "Che" Guevara; y la activista argentina Claudia Camba, Presidenta de la Fundación `Un mundo mejor es posible´ y coordinadora de las Misiones Solidarias de salud y educación de Cuba en Argentina.

Emotivo homenaje al Che y Fidel en Bilbao en arranque de XIV Encuentro Estatal Solidaridad con Cuba




Este viernes 9 de junio, en la sala Bilborock de Bilbao quedó inaugurado el XIV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba, con una gala cultural de homenaje a Fidel Castro y al Che Guevara, en el 50 aniversario de su asesinato por órdenes de la CIA.

sábado, 10 de junio de 2017

Historias de Vida : El Maestro Alcides Sagarra


Disidentes no, asalariados

Para quienes aún se creen que en Cuba existen “disidentes”, las declaraciones realizadas en días pasados durante la discusión del Reporte Anual de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, resultan suficientes para entender que esos llamados “opositores” al gobierno cubano, son solamente asalariados que hacen y dicen lo que les ordenan, pues quien paga manda.
La FNCA fue creada en 1981 bajo la administración de Ronald Reagan, uno de sus propósitos fue aparentar que el conflicto entre Estados Unidos y Cuba no era tal, sino un problema de los cubanos, algo que la historia se encarga de desmentir, porque en la última reunión del Consejo de Seguridad Nacional de diciembre de 1958, el entonces director de la CIA, Allen Dulles, dijo con fuerza:
“…Hay que evitar la victoria de Castro…”, siendo apoyado por Dwight Eisenhower, a la sazón presidente de Estados Unidos.
Para no dejar dudas, el informe de balance anual divulgado el 22/05/2017 reconoce abiertamente que la FNCA gastó solo en el año 2016, 400 mil dólares en financiar a la denominada “disidencia cubana” a fin de llevar a cabo acciones provocativas, como las ejecutadas por las “Damas” de Blanco, los asalariados de la Unión Patriótica de Cuba en la región oriental de la Isla, y otros grupúsculos fabricados desde afuera que solo trabajan por dinero, no por ideología.
Las declaraciones de Karina Álvarez, directora de programa de la FNCA, son suficientes para conocer qué papel juega Miami en la dirección de los contrarrevolucionarios en Cuba, cuando sin vergüenza alguna afirmó:
“Apoyamos a 18 grupos de la sociedad civil, trabajamos en 14 provincias del país y como beneficiarios directos de nuestra labor se cuentan 500 personas mensualmente”.
El día que estados Unidos no remese dinero para esos llamados “disidentes” no podrán contar con nadie para llevar a cabo actos provocativos, ni habrá más “Damas” de Blanco, porque todos sin excepción actúan solo por cobrar los dólares que envían desde los EE.UU.
Hoy para preparar a los llamados “disidentes” se gastan cientos de miles de dólares en boletos de viaje, hospedaje, alimentación y salarios, pues las instrucciones se imparten en Miami y no en la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, como antes del 14/01/2014, cuando se implementó la nueva ley migratoria cubana.
Una idea precisa de que la contrarrevolución solo trabaja por el interés material, la ofreció la propia FNCA, cuando expusieron que enviaron a Cuba 15 computadoras, 59 celulares y 16 mil dólares en equipos electrónicos.
Para más detalles, el informe afirma que gastaron 245 mil dólares en financiar acciones provocativas dentro de Cuba; 60 mil dólares en dietas durante los viajes al exterior de varios contrarrevolucionarios; 46 mil en recargas telefónicas que significaron el pago de 54 mil minutos de conversación a través de la red móvil cubana, donde un minuto cuesta 0.35 centavos de dólar.
Sin tener en cuenta que con sus propias declaraciones demuestran el carácter mercenario de esos contrarrevolucionarios, expusieron a la prensa que también sufragaron el viaje a Estados Unidos del asalariado santiaguero José Daniel Ferrer, y las decenas de visitas a Miami de otros “disidentes”, con el objetivo de que hicieran denuncias a la prensa sobre inventadas violaciones de los derechos humanos, aspecto con el que tratan de conformar matrices de opinión contrarias a la Revolución cubana.
Otro de los grupúsculos mantenidos por la FNCA que también son receptores de sus dólares, son la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, el mini grupo jurídico Cubalex y la Asociación Sindical Independiente de Cuba, porque el plan trazado por la CIA con respaldo del Departamento de Estado, es potenciar grupos de la llamada sociedad civil mediante proyectos de todo tipo, que den la imagen de que nace una sociedad civil diferente, y para eso la FNCA dedicó 245 mil dólares asignados por el gobierno norteamericano.
El informe presentado reconoce que “buscan potenciar esa llamada sociedad civil y preparar nuevos empresarios que sean capaces de gestionar los recursos que se les faciliten, con transparencia y eficacia”.
Queriendo aparentar una separación con el gobierno yanqui, afirman que los fondos de la FNCA provienen de donaciones privadas y no del Gobierno estadounidense, como si nadie supiera que desde hace más de medio siglo Washington está empañado en destruir a la Revolución y para ello han malgastado miles de millones de dólares.
En su comunicado oficial del 17/12/2017 la Casa Blanca dijo:
“El congreso de EE.UU. financia la programación de la democracia en Cuba para proporcionar asistencia humanitaria, promocionar derechos humanos y libertades fundamentales y apoyar la libre circulación de información en lugares en donde está restringida y censurada”.
“Nuestras políticas en materia de viajes y remesas están ayudando a los cubanos, al brindarles nuevas fuentes de información, oportunidades de trabajar como autónomos y acceso a bienes de propiedad privada, además de fortalecer a la sociedad civil independiente”.
“Estas medidas servirán para fomentar aún más los contactos personales, respaldar con mayor fuerza a la sociedad civil en Cuba”.
“La administración continuará implementando programas de EE.UU. enfocados en promover el cambio positivo en Cuba…”
Esto prueba la total injerencia del gobierno de Estados Unidos en la política interna de Cuba.
Una situación similar de cualquier país hacia su sociedad, sería considerada como una declaración de guerra que no permitirían jamás bajo ningún concepto.
Es así como ellos evalúan el tema de los derechos humanos, con la arrogancia imperial que los caracteriza y por esas razones afirmó José Martí desde New York: “…de esta tierra no espero nada para nosotros, más que males”.

Arthur González, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano.

viernes, 9 de junio de 2017

Cuba ante el derecho de autor: compartir o pagar

Dicen que la gente en el cine Yara se puso de pie, aplaudiendo con fervor, cuando en el pasado Festival de Cine Leonardo Padura hizo un anuncio, respecto a la película de Mario Conde, de que pronto podrían tenerla en el Paquete Semanal. Y seguramente hay otras escenas para ilustrar esa filosofía del “todo es de todos”.
Sin embargo, algunas pistas sugieren que podría no ser siempre así. Por ejemplo, en septiembre pasado Cuba y Estados Unidos tuvieron su primer encuentro oficial sobre propiedad intelectual. De lo que pasó allí sabemos poco: “ambas partes intercambiaron opiniones sobre las regulaciones vigentes en los respectivos países”, y se habló por supuesto del épico litigio por la titularidad de las marcas Havana Club y Cohíba.
De acuerdo con la única información sobre el suceso, publicada por Cubaminrex.cu, los representantes cubanos subrayaron que la protección recíproca de marcas y patentes será un aspecto esencial para el mejoramiento de las relaciones bilaterales. Esto ocurrió justo un año después de que Sony y la EGREM firmaran un acuerdo de distribución musical, cuyos términos también desconocemos.
A la lista de “lo que se cuece” podemos agregar otros hechos. En 2016 una delegación de BMI (Broadcast Music, Inc.), la segunda sociedad de autores más importante de Estados Unidos, visitó la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical (ACDAM), “con el fin de estrechar vínculos, intercambiar experiencias, y lograr en un futuro la firma de contratos de representación recíproca”, según se lee en el Anuario de la ACDAM.
En opinión de Brett Perlmutter, jefe de Estrategia y Operaciones de Google para Cuba, los buenos contenidos cubanos son la razón fundamental para que la Isla esté conectada a Internet. Y claro, en Estados Unidos “hay mucha sed” por esos buenos contenidos. Tanto así, que desde junio pasado funciona Cuba Max TV, que transmite a espectadores norteamericanos programas nacionales.
Hasta aquí las noticias. Luego, ¿en qué condiciones llega a este momento el derecho de autor en Cuba? ¿Se acerca el fin del Paquete Semanal y de los vendedores de discos? ¿Cómo se las arreglará el canal Multivisión si buena parte de su programación son series y películas norteamericanas? ¿Y el espacio de las películas del sábado, que también son casi siempre de ese país? Por lo pronto, aparecen más incógnitas que certezas.

A priori

Esta historia podría empezar, como otras, en los sesenta. Cuando Cuba se dio cuenta de que necesitaba profesionales, y no podía pagar por los libros para su formación, surgieron las Ediciones Revolucionarias: “fusilar” a conciencia y de buena fe, sin fines comerciales, porque nos asistía el derecho moral.
“Nosotros hemos nacionalizado parte de la tierra, el subsuelo, la banca, el comercio exterior, la educación, la medicina… Pues declaremos hoy nacionalizada también la cultura, la ciencia, el arte y toda la literatura que sea requerida para llevar adelante la nueva Universidad”, fueron las palabras de Fidel Castro, según las recuerda el profesor Julio Fernández Bulté [1].
Esa postura también predomina en la Ley 14 de Derecho de Autor, la cual establece que tales derechos están subordinados al interés superior de la más amplia difusión de la ciencia, la técnica, la educación y la cultura en general. Pero esta ley data de diciembre de 1977: cuando no había Internet ni tecnologías digitales, existía la Unión Soviética y no teníamos relaciones con Estados Unidos.
A mediados de los noventa hubo intentos para modificar la legislación, que finalmente no cuajaron. En 2012 el viceministro de Cultura Abel Acosta, declaró que se trabajaba en normativas para enfrentar la piratería y regular la divulgación musical y audiovisual. Pero tampoco hemos visto resultados de ese proceso legislativo.
Entretanto, despuntan algunas contradicciones: la venta de discos copiados, como actividad legal —que genera impuestos—; y por otro lado, la postura oficial en contra de la piratería. Voces autorizadas crucifican el Paquete Semanal, mientras los Joven Club impulsan la Mochila, una versión más pequeña, peinada y vestida.
Por demás, la mayor parte de la música y los audiovisuales extranjeros que se consumen en el país es de procedencia norteamericana, tanto lo que circula en las redes informales, como en la radio y la televisión. Claro, porque estamos frente a la primera industria cultural del mundo.
Todo sin pagar nada. El investigador Hamlet López señala que la ausencia de relaciones económicas normales con Estados Unidos, no permite cumplir las obligaciones contraídas con los propietarios de los derechos de copia provenientes de ese país.

Como pan caliente

“Cuando nosotros empezamos con el rap, y también comenzaba el reguetón en Santiago, muchos productores venían, se llevaban la música y la vendían”, recuerda Isnay Rodríguez, Dj Jigüe. Porque ellos sabían que los artistas cubanos no tenían herramientas para defenderse. Eso ocurría bastante: la música estaba distribuyéndose, y ni un peso ganaba ese artista, porque no firmó un contrato”.
Para muchos músicos cubanos, el Norte geográfico resulta también la Meca de realización profesional y económica. “Desde siempre, eso no es de ahora. El sueño de la mayoría de los artistas es llegar a la mayor cantidad de público, ser más visible; y una de las formas más directas es firmar con alguna gran disquera”.
Si alguna vez hablamos del “efecto Buena Vista Social Club”, ahora podríamos estar viendo la secuela de ese fenómeno: el “efecto Gente de Zona”. “Ya hay un resultado, un modelo de éxito —explica Dj Jigüe—. La gente piensa: si fulano llegó por este camino, entonces yo también puedo. De hecho, ya hay quien dice: vamos a hacer un tema con tal sabor, a ver si se pega en el mercado latino de Estados Unidos”.
En cambio, apenas se repara en los contra. “Incluso los artistas que han crecido en ese contexto aprenden con los golpes: cuando firman un contrato y se dan cuenta de que cinco años fueron esclavos de una disquera; perdieron la potestad sobre su obra. A muchos músicos cubanos les ha pasado, tal vez más que a cualquier músico, porque como nosotros hemos estado tan desconectados del mundo, en cuanto a la información, a cómo funcionan las cosas…
“Además en Cuba hay pocos abogados especializados en la industria de la música —opina Isnay—. Entonces es muy fácil para un empresario venir y pintarle tres globos a un artista. Te dicen: ‘brother, este es el contrato, lo tomas o lo dejas’. Lo lees mil veces, no lo entiendes —porque el músico no tiene formación en ese sentido—; y firmas, y ahí mismo te embarcaste”.

Y entonces…

Cuba y Estados Unidos son signatarios de la Convención Universal sobre el Derecho de Autor de la UNESCO, la Convención de Berna, y el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Llegado el momento, este sería un marco común del cual partir.
No obstante, aquí también el conflicto es de fondo: la Isla mantiene sus paradigmas sobre la cultura, el arte y la ciencia como derechos; mientras la industria norteamericana ha llevado el derecho de autor a extremos demenciales, hasta privar a los creadores de sus obras, y volver muy restrictivos sus usos y consumo.
“Cuando tengamos que sentarnos a una mesa, y empezar a cumplir lo establecido, la correlación será muy desproporcionada, como es la de ellos con todos los países del mundo”, valora una abogada de derecho de autor, que prefirió no ser identificada.
Por si fuera poco, Internet y las tecnologías de la información y la comunicación cambiaron todo: los tipos de obras, las formas de acceder y de consumir. Y lo digital implica compartir, multiplicar. A nivel mundial existe un debate anti derechos de autor y anti copyright, que los cuestiona como meros derechos de propiedad capitalista, individualistas y caducos.
¿Cuáles serían algunos escenarios posibles? “Para ver las series y las películas, como no las podremos pagar, habrá que abrir la televisión a la publicidad. Si no, ¿de qué otra manera le das a las personas lo que están acostumbradas a tener?”, adelanta la abogada.
¿Deberíamos esperar un aluvión de demandas por piratería? “Si un Dj pone música en fiestas, y se está ganando 10 dólares aquí y 20 allá, una compañía no se mete en eso, es insignificante —aduce Isnay Rodríguez—. Ellos saben que la gente lo hace, no solo aquí, en muchas partes del mundo. Esos pleitos legales se generan cuando hay grandes ganancias, como en la radio y la televisión”.
“Ponte en la función del Estado: ¿realmente sería rentable crear una división especial de la policía para ir tras los vendedores de discos, o los ‘paqueteros’? A muchos países se les ha criticado poner la policía a trabajar para los productores de Hollywood. Es absolutamente ridículo”, afirma Fidel Alejandro Rodríguez Fernández, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
La antropóloga canadiense Alexandrine Boudreault-Fournier, resume que Cuba está luchando ideológicamente con sus modelos de acceso, y quizás no sabe todavía cómo posicionarse acerca de las leyes internacionales de derechos de autores, porque contraviene esa idea de acceso universal.
En últimas, la “normalización” en esta área dependerá de concepciones trascendentales. “Hay que pensar la cultura como un recurso común de la sociedad, en función del desarrollo nacional —concluye Rodríguez Fernández—. Es parte de la definición ética del modelo social al que queremos llegar”.

Eileen Sosin Martínez
Progreso semanal

Nota:

(1) Prólogo a “Derecho de ¿autor? El debate de hoy”, de Lilian Álvarez Navarrete. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006.
* Las máximas autoridades del Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA), de la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical (ACDAM), y de la Empresa comercializadora de la Radio y la Televisión, RTV Comercial, no accedieron a entrevistas para este trabajo.

martes, 6 de junio de 2017

30000 cooperantes cubanos, tropas colombianas en la frontera, 7 bases de EEUU ¿injerencia en Venezuela?




Cubainformación TV – Basado en un texto de Iroel Sánchez - La pupila insomne / Al Mayadeen.- En las noticias sobre Venezuela, cada día aparece con mayor frecuencia la palabra “Cuba”.
Edición: Ane Lópes.

La diferencia de informar sobre un ataque a un hospital de París... o de Caracas


Trump, los truenos y Cuba

The Daily Caller no es un sitio web noticioso de mucha influencia y prestigio. Ni en Washington DC, donde tiene su sede, ni en todo el territorio de la Unión. Fundado hace siete años por el editor Neil Patel, el ex vicepresidente Dick Cheney y Tucker Carlson, actual comentarista político de Fox News y protagonista del show “Tucker Carlson Tonight”, de la misma cadena, constituye una respuesta conservadora al liberal The Hunffington Post, y no se caracteriza precisamente por incursionar en asuntos cubanos. El haberlo hecho el 29 de mayo con un titular muy llamativo, “Exclusive: Trump Set to Roll Back Obama’s Cuba Policies”, podría tener distintas lecturas.
Una de ellas es que allí se están amplificando los criterios de sectores dentro del GOP opuestos a ese roll back o al desmontaje más o menos parcial de las políticas de Obama hacia la Isla. Esto es más significativo si se considera que, según un sondeo, la mayoría de sus lectores (64,8 por ciento) se identifican como republicanos. Y también pudiera significar que, desde el punto de vista del poder corporativo, algunos elefantes de por allá arriba andan de la mano con negocios de aviación, cruceros, telecomunicaciones y hotelería que ya han invertido cierto capital político, y también contante y sonante, en los movimientos hacia el vecino del sur.
Tal vez lo anterior explique el tono nada aséptico de ese reportaje, de hecho una especie de alarma acerca de las presiones de tres miembros del lobby cubanoamericano sobre la administración Trump para producir el gran salto hacia atrás, puestas en boca de John S. Kavulich, presidente del US-Cuba Trade Economic Council, institución no partidista con sede en Nueva York cuyo solo enunciado habla por sí mismo. Y en un segundo round sobre el tema, al día siguiente, los del Caller fueron más específicos: un donante miamense del Partido Republicano que favorece las relaciones con Cuba sabía de buena tinta de las palancas de un connotado miembro de ese mismo lobby, que votó a favor del Trumpcare a cambio de un endurecimiento en la política hacia la Isla, práctica que en los corrillos del DC se conoce como horse-trading.
La Casa Blanca no lo ha ni confirmado ni negado. Anda consumida por el fuego de sus propias balalaikas y tratando de corregir, en lo posible, el quilombo interno que la ha caracterizado desde el inicio. Lucha de facciones. Nacionalistas vs. globalistas. Bannon vs. Kushner / Ivanka. Fantomas vs. Scotland Yard. Sustituciones / renuncias de funcionarios. Filtraciones a la prensa… Escándalos y problemas de ese tipo constituyen su pan cotidiano, al punto de que acaba de trascender la creación de una “sala de guerra” cerca de la Oficina Oval para lidiar con la avalancha y el imbroglio. Y también porque después de todo, en medio de ese gran repeluco, Cuba no es una prioridad sino (otra vez) una isla del Caribe.
A partir del anuncio, en febrero pasado, de una completa revisión (full revision) de la política previa, a lo que sobrevino un silencio casi sepulcral, acaba de saberse que esos cambios se iban a dar a conocer originalmente el 20 de mayo (fecha que se ve de manera muy distinta a ambos lados del Estrecho), pero fueron diferidos por el viaje del presidente al exterior. En política, escribió José Martí, lo real es lo que no se ve. Eso llevaba tiempo, no era cuestión de un solo plumazo ejecutivo, y entre ellos andan divididos. Tienen gente dentro que no están de acuerdo con botar a Obama por la borda. Ni en hacer tábula rasa de un proceso negociador que ha rendido sus innegables frutos, a pesar de los problemas implicados, las diferencias mutuas y las señales provenientes de allá abajo, que por razones propias fueron de la cautela a las respuestas diferidas o de última hora.
Ahora es, quizás, el tiempo. Hay un proyecto de ley en el Senado, reciclado y de autoría bipartidista, que restauraría a los estadounidenses un derecho constitucional largamente prohibido: viajar a la Isla como simples turistas, como lo hacen a cualquier parte del mundo. Y otro sobre exportaciones agrícolas a Cuba, que pasa por otorgar créditos a productores privados, apoyado por Sonny Perdue, el secretario de Agricultura de la administración Trump. Un grupo de 16 ex almirantes, que entre ellos se entienden, le enviaron a H. R. McMaster, el asesor de seguridad nacional que entró en el juego por Michael Flynn, un mensaje claro y distinto: “No rompan esto, que nos conviene”.
El Consejo Nacional de Seguridad, según trascendidos, le ha presentado al presidente un menú de opciones. La presión sobre el sistema cubano en materia de democracia y derechos humanos no está en discusión, pero no vendría sino a ratificar lo que Talleyrand afirmaba de los Borbones: ni olvidan ni aprenden. Es bastante fácil remitirse a valores actuantes en la política exterior estadounidense, pero un poco más difícil prescindir del clásico doble estándar, sobre todo cuando el presidente acaba de regresar con una compra de armas de 110 mil millones de dólares de Arabia Saudita, un lugar del Reino de este Mundo donde una mujer no puede hacer cosas tales como obtener un pasaporte o viajar al exterior sin el consentimiento del esposo, padre o familiar masculino. Por no mencionar palabras igualmente mayores como la decapitación por protestar y manifestarse contra la monarquía y la familia real, la pena de muerte por homosexualidad o la existencia de una policía religiosa para garantizar la pureza del credo.
Lo más probable es que se trate de un curso de política ecléctico. Se han anunciado extraoficialmente, mediante filtraciones y fuentes no siempre grises, cambios en la política de viajes y negocios administrados por los militares cubanos, un viejo reclamo del lobby (y sus alrededores). Ciertas preguntas específicas, sin embargo, podrían resultar pertinentes. ¿Se meterá Trump en Miami con los viajes familiares de cubanos y cubanoamericanos, que se tiran sobre la Isla cuantas veces quieran, como lo autorizó el presidente Obama? ¿Y con las remesas, no solo fuentes de reproducción simple para quienes la reciben, sino también para el capital inicial de esos negocios independientes del Estado? La última encuesta de Florida International University no deja dudas al respecto. La gran mayoría de los cubanos de Miami Dade se oponen al embargo / bloqueo (63 por ciento), favorecen las relaciones económicas con Cuba (57 por ciento en general, y 90 por ciento en la nueva emigración), el 74 por ciento está a favor de eliminar las restricciones de viajes a los norteamericanos (93 por ciento de los llegados recientemente, 69 por ciento de los votantes registrados) y el 72 por ciento informan haber enviado dinero a familiares y amigos en la Isla. Una expresión de los cambios que caracterizan a la gran urbe transnacional, plaza fuerte del exilio histórico hoy desafiada por cambios migratorios, generacionales y culturales. No podrían meterles un tajazo sin algo que normalmente suele aterrorizar a cualquier político: el costo.
Pero Trump es Trump. El gallo de la veleta. Un bisonte suelto y sin vacunar corriendo en la gran pradera americana. Mercurial. Tuiteante –a pesar de sus abogados. Y si en junio se rompe el corojo, como se afirma, el sur de la Florida no sería obviamente el mejor lugar para anunciarlo, a pesar de lo antes dicho. Trump miraría al pasado, como la otra vez. No se favorecería el pragmatismo sino el modo de campaña, una de las pocas cosas que sabe hacer bien, igual que evadir tax returns –porque es muy listo–, comer carne con kétchup, mandar a tirar la madre de todas las bombas frente a un fabuloso cake de chocolate, bailar con espadas saudíes o poner sus grandes manos blancas en ciertas zonas innombrables de la otredad. Ben Rhodes, uno de los que de este lado conoce bien de lo que se trata, acaba de soltar un axioma: “Dada la completa falta de preocupación por los derechos humanos alrededor del mundo, sería una ironía trágica si la administración Trump acude a ellos para justificar políticas que dañan al pueblo cubano y restringen la libertad de los estadounidenses para viajar y hacer negocios donde les guste”. Entonces, y solo entonces, en junio o después, se sabrán finalmente las partes de Obama –para decirlo con Roberto Fernández Retamar– que veremos arder.

Alfredo Prieto
OnCuba

domingo, 4 de junio de 2017

Cuba: de la Constitución neoburguesa a la Constituyente Socialista




El porvenir de progreso, emancipación, solidaridad y paz sólo puede garantizarlo en Cuba el socialismo.


La Constitución de la República de 1976 ha quedado obsoleta, suspendida en un vacío político que desarma la voluntad socialista del pueblo cubano.
Un análisis de los momentos jurídicos neurálgios de la Constitución sobre la que se arma la inicial constitucionalidad de la Revolución nos indican – a la luz del avance social, educativo, cultural y de la consecuente puja por la emancipación social y económica de la sociedad – la dimensión política del carácter ya hoy francamente reaccionario de la misma.
En el sistema político cubano la democracia de los poderes institucionales aún en el sentido heredado de la democracia burguesa es figurativa, por cuanto la función de control entre los poderes del estado ha sido anulada por el régimen de poder de partido-único.
“La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el órgano supremo del poder del Estado… que representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo” – según define el Art. 69 de la Constitución -, el poder legislativo no se enraiza como poder del pueblo, como cabe asumir la razón de ser del parlamento (ajustados incluso al precepto burgués de la democracia representativa). Por su parte el poder ejecutivo (gobierno) no responde ante la ANPP, puesto que la Asamblea no ejerce ni estatutaria ni en la práctica la función de control del poder ejecutivo. No existe el control de la oposición política (fuerzas políticas con visión y programas socialistas dialécticamente alternativos) ni del propio parlamento al Gobierno. En la doctrina del poder del PCC el Parlamento no controla al Gobierno. Mientras que, para consagrar el descontrol social sobre el estado y el libre albedrío del poder ejecutivo, el poder judicial, ejercido por la Fiscalía de la República, no posee autonomía jurídica.
Obedeciendo a ese desorden de cosas, la figura institucional del Tribunal Constitucional no existe, se desecha el instrumento garante por excelencia del estado de derecho. La suplantación de identidad jurídica y de función política del Tribunal Constitucional por la Fiscalía de la República devela el vicio político con que los redactores de la Constitución de 1975 lastran el estado de derecho y enajenan la idea y la práctica de la democracia.
Si el Art. 127 de la Constitución refrenda que la: “Fiscalía General de la República es el órgano del Estado al que corresponde, como objetivos fundamentales, el control y la preservación de la legalidad, sobre la base de la vigilancia del estricto cumplimiento de la Constitución”, obsérvese que, al mismo tiempo: “El Fiscal General de la República recibe instrucciones directas del Consejo de Estado” – según le autoriza el Art. 128 de la Constitución. El Consejo de Estado es el órgano institucional del poder político del Partido único.
En cambio, cuando se establece que: “La Fiscalía General de la República constituye una unidad orgánica subordinada únicamente a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado”(Art. 128), lo que en realidad se está planteando es que el PCC ejerce el poder sobre la Fiscalía General de la República, por cuanto según el Art. 5 de la Constitución el Partido-único es el órgano de poder hegemónico y, como tal, le dicta condiciones a la ANPP. Y es así como se da en la práctica de más de 50 años de ejercicio del poder absoluto por el Partido-único.
En consecuencia, no es en absoluto una mera “insuficiencia” que la Constitución no conciba la figura jurídica del Tribunal Constitucional. Entre Tribunal y Fiscalía existe, además de la diferencia de propósito jurídico, una función que hace la diferencia cualitativa política para el estado de derecho. El Tribunal Constitucional juzga y dicta sentencia con obligación de irrevocable cumplimiento sobre la violación de la letra y el espíritu de la Constitución. He escrito “letra y espíritu”, por cuanto las sentencias del Tribunal Constitucional – según el derecho constitucional en el estado moderno – valen como precedentes con fuerza jurídica también sobre la interpretación de la letra, allí donde la misma no haya sido lo suficientemente obvia como para que no cunda la ambigüedad en su aplicación.
Lo anterior significa, que en un estado de derecho tanto el partido de gobierno (sistema de partido único o no) como las instituciones del estado, incluidos el Parlamento y el Gobierno, se ajustan en el cumplimiento de sus funciones irrestrictamente a la letra de la Constitución, si es que esta ha de ser la Constitución de la República como tal. Dicho entendimiento toma especial relevancia cuando tratamos sobre el valor supremo de lo que hayamos de considerar como república socialista: la democracia. En esa dimensión emancipatoria de poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Cuando cada vez más voces de cubanos desde posiciones que ven la continuidad de la Revolución en la transición socialista abogan por una Constituyente en Cuba, el mensaje es claro y no admite interpretación oportunista. Lo que se está cuestionando es el carácter anti democrático del orden constitucional cubano. La necesidad de la Constituyente tiene una esencia política: el empoderamiento del pueblo como condición sine qua non de la transición socialista.
El poder constituido hasta hoy ha respondido a una circunstancia histórica donde el soberano, el pueblo, en tanto legítimo y único poder constituyente, no tiene pleno derecho a reevaluar desde el prisma de sus intereses legítimos la realidad y transformarla adecuadamente.
El problema deja de ser un mero análisis de formalidad jurídica. El carácter anti democrático del orden constitucional cubano es el que ha permitido que los “Lineamientos de Política Económica y Social del PCC” (LPES) hayan sido impuestos violando la Constitución vigente. Desconocer la necesidad del Tribunal Constitucional pone en evidencia crítica el sistema político, por cuanto todo el accionar del PCC en el establecimiento de la llamada “actualización del modelo económico” es susceptible de inconstitucionalidad.
Igualmente ha sucedido con la convocatoria al pueblo para discutir sobre un proyecto sin alternativa (los LPES) y sin posibilidad de debate democrático sobre el rumbo socialista. El “llamado a la discusión” de los LPES se ha hecho bajo el precondicionamiento ideológico (coacción política) de la voluntad popular, aprovechando el estado de inconciencia jurídica y de derechos políticos que desde la violación sistémica del estado de derecho se ha inducido a la sociedad. Todo el procedimiento lleva el agravamiento moral de que se ha aprovechado para ello el estado de necesidad del pueblo, marcado por su inconformidad con el orden imperante y las expectativas de mejora material y emancipación que en el mismo anidan.
Cuando el PCC, en declaraciones de su Primer Secretario, declara abiertamente como una “innecesaria” pérdida de tiempo en la implantación de los LPES la discusión sobre enmiendas o reformas constitucionales (Raúl Castro, Conferencia del PCC), lo hace porque se conoce el estado de impunidad en que desde el poder político dominante se actúa, en un Estado dirigible sin apego al derecho establecido ni al respeto del principio democrático de la oposición del criterio y la acción política independiente del pueblo.
No es casualidad alguna, que el supuesto estado de derecho cubano tampoco conciba el Tribunal de Estado, ante el cual habrían de responder políticamente todos aquellos ciudadanos que en el ejercicio de funciones institucionales – de partido, gobierno y estado – atenten contra la constitucionalidad del estado, a saber: “contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución” – según reza el Art. 3 de la Constitución. Como sucedaneo burocrático el Partido crea la Contraloría de la República, subordinando este órgano al Consejo de Estado. Juez y parte, es la lógica del poder autoritario.

Constituyente Socialista

Para los revolucionarios cubanos, la Constituyente no admite ser concebida desde alguna supuesta neutralidad política. Se trata de una constituyente socialista, que emana de la necesidad de llenar con el contenido político apropiado el carácter socialista que la actual Constitución le confiere declarativamente al estado cubano. Una Constituyente socialista viene a cuestionar toda la filosofía del poder único en tanto expresión de exclusión política y condición de servidumbre del pueblo. Una Constituyente socialista ha de establecer los principios político-jurídicos para la subjetivación del poder popular: económico y político. En este respecto ha de consultarse el análisis contenido en la publicación: “Cuba. Hacia el Socialismo”i.
Atenidos a la idea sobre el estado de derecho socialista, el contenido que hace la diferencia cualitativa con respecto al principio de la división de poderes institucionales es la democracia directa. El sistema de poder del régimen de partido-único queda en frontal contradicción con el carácter emancipador de la democracia directa. De ahí que, en contraposición, el PCC haya cultivado el modelo de democracia representativa como legitimación del sistema político monopartidista.
La idea-fuerza de democracia directa – no indirecta como la parlamentaria originaria del poder busgués en el estado capitalista – articula la participación dándole el sentido de protagonismo popular. El cuestionamiento del sistema de partido-único de poder político como anti democrático tiene en la idea de democracia directa el fundamento para la transición hacia un sistema de poder político que no esté mediado por el sistema de partidos políticos. La oposición derechista, posicionada ideológicamente contra el socialismo aspira a la definitiva instauración del régimen burgués. Mantener el parlamentarismo como base de la participación sociopolítica y reinstaurar el multipartidismo como fuente del poder político.
Un orden socialista del estado y el sistema socioeconómico en cambio expresa la voluntad política popular, negando el sectarismo en la sociedad que refrenda el juego de intereses particulares de las fuerzas organizadas en partidos políticos. Una realidad atenida a la idea de la sociedad dividida en clases. Cuyo orden discriminatorio se arraiga en la medida que que toma fuerza el poder económico fáctico del capital privado como vehículo de la concentración y acumulación excluyente.
Estado comunitario, democracia directa y sistema socioeconómico cooperativo donde queda reducida la propiedad privada del capital a su forma de reproducción simple y negada constitucionalmente toda hegemonía económico-política de las formas de reprodución ampliada de capital (estatal, comunitario, cooperativo), se presentan como atributos de la nueva y superior cualidad del sistema político en que se sostiene el estado. Bajo tal estructuramiento del estado y las relaciones sociales de producción e intercambio el sistema de partido-único, asumido como partido de masas y fuerza revolucionaria motriz del ordenamiento y el desarrollo socialista de la República, adquiríría legitimidad democrática como poder político directo del pueblo en la transición hacia el socialismo. Así podría definirlo el debate de la Constituyente Socialista. Este carácter convierte el partido-único en un foro político constituyente estructurado y permanente, controlador y decisorio sobre el rumbo de la revolución socialista.
Sin embargo, la premisa de fondo para encaminar el cambio en la perspectiva de la revolución socialista exige la crítica y el debate democrático sobre las barreras sistémicas, políticas, económicas y sociales que impiden la lucha por una cualidad verdaderamente socialista del estado y la sociedad.
La burocracia política oficiosa del PCC y el Estado se apuró en interpretar d manera más sesgada posible la denuncia del Líder de la Revolución acerca de que el modelo cubano ya no le sirve a los cubanos. Buscando reducir el problema a la forma, se expone que la denuncia apuntó a la corrupción que mina tanto los círculos de poder como a la propia sociedad. Así lo vendría a confirmar la supuesta cruzada del actual Presidente de la República contra manifiestas expresiones de corrupción en las altas esferas del Gobierno y el Estado. La corrupción como fenómeno, sin embargo, se cuelga del vacío y eso permite no enfrentar la cosa, al decir de Marx. La vulgaridad política de que eliminar a los corruptos (detectarlos y juzgarlos) elimina la corrupción se impone cual interesado ejercicio de fe religiosa. Eliminando el “perro” se pretende eliminar la “rabia”. La esencia se esconde. Que el estado de derecho resulte un ente políticamente disfuncional no ocupa la centralidad de ningún debate. Más aún, que el estado de derecho transite hacia el estado de derecho socialista, donde la revolución democrática define el carácter del socialismo, pasa a segundo plano.
Ante la implosión del modelo “que ya no le sirve ni a los cubanos” (F.Castro), el sistema de poder que subordina el Estado al Partido único no se cuestiona como causa de la crisis del modelo. Razón por la cual los LPES se limitan a la declaración política sobre la necesidad de la separación entre las funciones del Partido y los órganos de Poder Popular establecidos. El desorden constitucional que hemos argumentado no es identificado como fuente de la disfuncionalidad política y jurídica del estado.
En consecuencia, que el modelo político armado sobre el régimen de poder de partido-único – donde al Partido se le confiere el estatus constitucional de poder supra-estatal – haya definitivamente estrangulado la democracia, no preocupa ni ocupa al PCC. Con un grado de insoportable levedad política se ignoran las relaciones causa-efecto del problema de fondo. Se negará, por lo tanto, que la centralización del poder político que ha servido para impulsar un proyecto social avanzado con base en la concentración de la acumulación de capital, monopolizado en el estado, se ha convertido al cabo de 55 años de ejercicio en freno al desarrollo de las fuerzas productivas. El modelo político, justamente el “cuello de botella” para el desempeño de la sociedad, muy interesadamente no se identifica como condicionamiento estructural de la crisis socioeconómica que se ha hecho crónica. Sin embargo, los cambios políticos se dan de manera anti democrática con la reforma liberal que cambia los preceptos constitucionales e introduce de facto un régimen de relaciones socioeconómicas contrarias al supuesto sistema socialista declarativo que asume la propia Constitución.
Al no reconocerse que la disfuncionalidad del estado y el sistema económico derivan del modelo político, lo que se está haciendo es rechazar la democracia como idea-fuerza de los cambios conceptuales y estructurales que se necesitan para la exitosa transición al socialismo.
Asumir la verdad objetiva sobre la implosión del modelo político significaría reconocer el carácter contra-revolucionario de la reforma económica auspiciada por los LPES. Lo que se ha impuesto en el seno del grupo de personas que compone la dirección del PCC es la idea de que la crisis no es política, sino económica, y como tal lo que importa primero son reformas económicas. Las fundamentaciones que sustentan dicha determinación se soportan sobre la vulgaridad ideológica de que “al pueblo primero hay que darle frijoles”. Bajo el régimen político que justo se intenta perpetuar nunca ha habido suficientes frijoles. El fin justificará en lo adelante los medios. La deriva hacia un cambio neocapitalista del modo de producción está avalada por las circunstancias. No es propicio discutir el problema de fondo democráticamente con el pueblo, por lo cual se impone la politica de hechos consumados y un procedimiento anti democrático, mediante el cual se llega a sancionar en el VI Congreso del PCC y en su Conferencia el proceso de transición del sistema de socialismo de estado al sistema de neocapitalismo de estado. El nuevo modelo lo suministra China, como antes aquel lo suministró la URSS.
Cuba se encuentra varada en las arenas movedizas del interregno gramsciano. El estado neocapitalista mediado por la revolución social habida, no acaba de morir, y el estado socialista mediado por la revolución socialista que ha de ser no acaba de nacer. La síntesis no cuaja. La era no acaba de parir su nuevo corazón.
El proceso por la Constituyente Socialista – convocada por el Pdte. aún en funciones de la República Raúl Castro, mediante referendo consultivo iniciador, dada la ausencia del sancionamiento del derecho democrático a Constituyente en la Constitución vigente – ha de ser el detonante de una verdadera revolución popular en debate por el socialismo en Cuba.
Es la hora martiana en Cuba. La hora de los hornos y no se ha ver más que la luz que blinde la constitución del estado realmente socialista sobre la idea-fuerza de la democracia protagónica como atributo y divisa inalienable del socialismo. “Democracia o Capitalismo” sigue siendo la convicción que emana del llamado luksemburguista para evitar con el socialismo la barbarie que más temprano que tarde, si es que no reaccionamos a tiempo, se apoderará también de Cuba, como lava avasalladora proveniente del Norte revuelto y brutal.
Es todo lo que nos estamos jugando los pueblos del mundo en Cuba y Venezuela. El porvenir de progreso, emancipación, solidaridad y paz que sólo puede garantizar el socialismo, tal como Marx desde su crítica mortal e imbatible del capitalismo hubo de vislumbrarlo.

Roberto Cobas Avivar