martes, 12 de diciembre de 2017

Los esclavos de CNN en Libia, el fraude tranquilo en Honduras: duelo mundial de hipocresías




Imaginemos que en las últimas elecciones de Venezuela el Consejo Nacional Electoral hubiera tardado ocho días en dar los resultados. Que, con el 57 % de los votos contados y llevando la oposición un 5 % de ventaja, el sistema informático se hubiera caído durante más de diez horas y, a su regreso, como por arte de magia, la mayoría hubiera pasado a la candidatura del gobierno.

lunes, 11 de diciembre de 2017

¡Gracias, Desiderio!




No estoy seguro de que en Cuba se tenga la exacta dimensión de lo que ha representado en nuestro tiempo Desiderio Navarro, fallecido este pasado jueves 7 de diciembre. Vivimos tan de prisa e inmersos en los apremios de lo cotidiano que en no pocos casos se nos escapa poder apreciar lo que en verdad es esencial. Pensé en ello en varias de las cinco emisiones de entrega de los Mil y un textos, al comprobar la relativa baja asistencia de interesados en acceder de manera absolutamente libre a tan impresionante compendio del mejor saber humanístico contemporáneo. ¡Y después hay que oír a algunos que se quejan de no tener la indispensable bibliografía en el ámbito de las ciencias sociales para poder acometer determinada investigación académica!
Por supuesto que para sumergirse en las profundidades conceptuales del rico universo de la culturología, hay que tener ganas y voluntad pues si se hace en serio, ello implica una buena cantidad de horas nalgas en un asiento. Yo lo he intentado en la medida que está a mi alcance y en ello, para mí ha sido fundamental la ayuda recibida de parte de Desiderio Navarro y de lo que es su prolongación, o sea Criterios, que ha sido mucho más que una revista o un centro teórico-cultural.
En no pocas ocasiones, durante mis estancias como profesor invitado en distintas universidades fuera de Cuba, me han preguntado cómo hago para estar relativamente al día en materia de lecturas teóricas, teniendo en cuenta lo difícil que es acceder a tal clase de materiales desde nuestro país, a lo que habría que agregar mi condición de persona ciega. Entre los argumentos que he manejado para responder semejantes interrogantes, siempre he aludido a la ayuda que para mí ha sido contar con la amistad de una figura como Desiderio Navarro, porque además de todos los materiales que él ha puesto a la disposición de los interesados en poseerlos, tengo que decir particularmente que él me facilitó numerosos libros en formato digital y que cada vez que apelé a su persona para conseguir este o aquel material, Navarro se mostró solidario conmigo y tarde o temprano me lo hacía llegar. Es algo que siempre le agradeceré.
Quien nunca se haya acercado a la revista Criterios, debe saber que los autores escogidos por la publicación a lo largo de su historia —la mayoría de ellos presentados por primera vez en nuestra lengua— han estado entre las personalidades de mayor destaque en su momento en las líneas académicas representadas por ellos, tanto en sus países de origen como a escala internacional, y han pertenecido a las más diversas tendencias de la humanística contemporánea.
Criterios surge en febrero de 1972, con un número especial (el 100) de La Gaceta de Cuba, órgano de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Aquel fue un número monográfico, dedicado a los problemas de la teoría y la crítica literarias. Entre los materiales que incluía (además de textos de autores locales sobre el pensamiento francés y checo), aparecía lo que a la postre resultó la especificidad de la publicación ideada por Navarro: traducciones de artículos de destacados teóricos extranjeros, de otro modo inaccesibles por entonces para la gran mayoría o la totalidad de nuestros estudiosos (en esa primera entrega: un formalista ruso, dos estructuralistas checos y un neoestructuralista ruso casi desconocidos en el mundo de habla hispana, a saber, Tyniánov, Mukařovský, Vodička y Meletinski).
Como expresaba Desiderio Navarro –el gestor, alma y hacedor del proyecto—, Criterios ha respondido a la urgente necesidad de que a críticos, investigadores, profesores y estudiantes universitarios, escritores y artistas de Cuba y de lengua española en general —o sea, de la América Latina y, también, de la europea España— se les ofrezca la posibilidad de sostener un contacto directo, amplio, continuo y sistemático con lo mejor del pensamiento mundial sobre la literatura, el arte y la cultura y en relación con la metodología de la investigación y crítica de éstos.
Desiderio siempre argumentó que ese contacto, en muchos casos durante lustros y décadas, se ve muy demorado por razones lingüísticas (la escasez o ausencia total de traductores especializados en estas ciencias o de investigadores culturales que dominen ciertas lenguas, en particular las de Europa oriental y Asia), por causas ideológicas y políticas, pero también, sobre todo en la América Latina de nuestros días, por motivos económico-comerciales (la no-importación de libros y revistas especializados de ciertos países o los elevadísimos precios de las publicaciones científicas importadas y de los derechos de reproducción, la disminución de los títulos teóricos en las editoriales locales por su orientación hacia ganancias más rápidas y masivas, entre otras limitaciones que impone el subdesarrollo económico al aprovechamiento de la información científica foránea).
En semejante infausto panorama, Criterios ha tenido como especificidad el ofrecernos traducciones de artículos sobre los más diversos problemas de la literatura, las artes plásticas, el teatro, la música, el cine y el arte y la cultura en general, textos redactados por eminentes teóricos extranjeros, de otro modo inaccesibles a la gran mayoría o la totalidad de nuestros estudiosos del tema.
Vale también resaltar que esta publicación se ha caracterizado a lo largo de sus 45 años de vida, por lo que puede catalogarse como una “actividad divulgativa” independiente de las coyunturas político-culturales nacionales y de las valoraciones oficiales sobre tendencias teóricas o autores en Cuba y en los respectivos países de origen.
Fiel a dicho postulado, Navarro consiguió lo que no dudo en catalogar de proeza; es decir, que su revista nunca se haya vinculado de manera exclusiva a alguna escuela, moda o tendencia teórica y en sus páginas ha habido espacio para autores de múltiples orientaciones metodológicas y disímiles países. Así, hemos podido leer materiales que van desde un enfoque en el que prevalece el marxismo “ortodoxo” y “heterodoxo”, hasta otros en los que se apuesta por el estructuralismo, la teoría de la recepción y el postestructuralismo postmoderno.
Si seguimos la trayectoria de Criterios a lo largo de sus 45 años de existencia, como ha expresado la escritora y profesora Maggie Mateo: «es posible apreciar cómo los trabajos que divulga vibran en profunda consonancia con lasinquietudes y puntos más candentes del debate cultural y artístico de cada etapa del contexto insular.»
Gracias a la visión ecuménica que todo el tiempo animó el accionar en vida de Desiderio, en las páginas de Criterios hemos podido leer a autores como Bajtín, Todorov, Eco, Moles, Genette, Uspenski, Bürger, Kristeva, Tarasti, De Marinis, Dubois, Huyssen, Markiewicz, Eagleton, Morawski, Clifford, Sławiński, Foster, Popovič, Bourdieu, Flaker, Fischer-Lichte, Hutcheon, Ďurišin, Lachmann, Even-Zohar, Barilli, Marin y Vattimo, entre muchos otros representantes de los estudios literarios, la estética, la culturología, la teoría de las artes plásticas, el teatro, el cine, la televisión, la música, la antropología y la sociología de la cultura; o escuchar en directo conferencias de personalidades como Loman, Jameson, Culler, Prince, Pavis, Ivanov y Pfister, llegadas a Cuba solo por la amistad y el respeto que profesaban por la figura de Navarro.
Si en el plano cultural y pese a la voluntad de los castradores de sueños y reticentes a todo tipo de transformación hemos sido testigos de un fuerte proceso de desautomatización, de superación de muchos tabúes (aún quedan unos cuantos pendientes), de erradicación de absurdos dogmas y formas unívocas de pensar, como expresión de un cambio de mentalidad, hay que decir que a ello ha contribuido el accionar de Desiderio y Criterios al poner a artistas, intelectuales y funcionarios en contacto con lo mejor del pensamiento mundial acerca de la cultura, en su sentido más abarcador, y así propiciar que todos los interesados (siempre que lo deseemos) estemos menos desinformados.
A partir de este 7 de diciembre de 2017, el hombre que fue él solo un organismo cultural, como lo definiese Gerardo Mosquera, ya no está físicamente entre nosotros. Nos queda su legado a favor de la comprensión del rol de los intelectuales y artistas en una sociedad como la cubana. En mi caso, no lo recordaré únicamente como el autor de artículos y libros críticos y polémicos, como eminente lingüista, como un erudito y políglota descomunal, sino como un amigo pensador, un marxista no adocenado ni dogmático, con el que sostuve intensas charlas telefónicas o instructivas conversaciones en sus oficinas en el edificio del ICAIC en 23 entre 10 y 12, fluidos intercambios de correos electrónicos y que siempre me ayudó en cuanto estuvo a su alcance.
Por último, quiero concluir esta evocación de Desiderio Navarro con unas palabras suyas que me parecen definitorias para comprender su quehacer en pro de la reflexión y el debate imprescindibles en Cuba y que ojalá llegase el día en que muchos de los llamados entre nosotros «decisores» hicieran suyas:
“…he dedicado más de 35 años de vida a abrirles horizontes del pensamiento teórico mundial a mis compatriotas, porque, en mi concepción del socialismo, creo que tienen derecho a conocer por lo menos lo mejor, lo más importante o lo más influyente de lo que pasa en el pensamiento cultural más allá de las costas de nuestra isla; derecho a ser revolucionarios o socialistas o marxistas no por ignorancia, por forzoso desconocimiento de todo lo demás, sino, como yo, justamente por el máximo conocimiento personalmente posible de lo que ocurre en el pensamiento en escala mundial.”

Joaquín Borges-Triana
El Caimán Barbudo

domingo, 10 de diciembre de 2017

Asociación de Combatientes




Cubadebate conversa con Víctor Dreke y Orestes Román.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Historias de vida: Un médico y un profesor excepcionales




Dos personalidades villaclareñas, el prestigioso intensivista y maestro de generaciones de médicos doctor Armando Caballero López y el excelente profesor universitario y Doctor Honoris Causa en Pedagogía Juan Virgilio López Palacio cuentan sus Historias de vida este viernes en la Mesa Redonda

Necesidades urgentes

Por supuesto, la primera es eliminar el bloqueo estadounidense que ya le costó a Cuba casi 150 mil millones de dólares y obtener la indemnización correspondiente, pero eso con el neonazi Trump por el momento es imposible. La segunda es una ayuda económica inmediata e importante para restañar las heridas causada por el huracán Irma que inundó, destruyó y deshizo los servicios en toda la isla y eso es también muy difícil pues los países imperialistas son, por definición, nacionalistas e insensibles ante los sufrimientos de los pueblos y quienes deberían ser los primeros en la solidaridad, como Brasil y Argentina, tienen gobiernos de derecha y agentes de Washington mientras Venezuela, que sigue sosteniendo la economía cubana y la de otros países de la región, tiene graves problemas económicos que le impiden ser aún más generosa.
Vienen después, como prioridades elementales e inmediatas, la autosuficiencia alimentaria, la reducción del desempleo oculto, el aumento urgente de los ingresos y del poder adquisitivo de los trabajadores, la satisfacción de la necesidad de vivienda digna y con servicios modernos.
Todo eso es imposible sin democracia, sin plena participación creativa del pueblo al nivel de la definición de las necesidades y las prioridades y de la distribución de los recursos disponibles. Eso implica la eliminación del paternalismo y del decisionismo vertical del Partido-Estado y, en consecuencia, la reducción de la burocracia al nivel estrictamente necesario desde el punto de vista técnico (para los servicios, la protección civil, la defensa nacional y un aparato estatal ágil y, por lo tanto, sólido y eficaz). Lo primero requiere voluntad y capacidad políticas; lo segundo exigirá más tiempo porque habrá que desaprender lo que impusieron los mal llamados “países socialistas” y aprender, en cambio, a formar gente en una economía autogestionaria.
El partido comunista debe conquistar la libertad y la democracia en su vida interna y reconocer el derecho a disentir y debe controlar al Estado y marchar separado de éste. No puede ser un apéndice del capitalismo de Estado pues, por el contrario, debe ser promotor de la solidaridad, de la lucha por la igualdad, de la democracia -entendida como gobierno de hecho del pueblo y no como delegación de derechos políticos-, todo lo cual es indispensable para empezar a construir el socialismo.
La juventud cubana actual es inteligente y está más preparada que en 1959. Pero –salvo en pequeños sectores aislados y hostilizados- no tiene objetivos ni ideal, no está motivada, está políticamente desmovilizada, no se siente responsable de su vida y su futuro, no discute, no critica ni propone y reclama como hacían los jóvenes que se alzaron contra Batista.
Esto no se debe sólo al consenso que la inmensa mayoría de los jóvenes y del pueblo en general brindan a la defensa de Cuba frente al imperialismo. Se debe también a que la palabra “socialismo” no les dice nada a los jóvenes que vieron esa etiqueta aplicada a los países controlados por una burocracia contrarrevolucionaria que, como la Unión Soviética, desconfiaba de Fidel Castro y sus compañeros y reconoció por eso la revolución cubana recién dos años después del triunfo de ésta, y además ven que, en Cuba misma, se les presentan como “socialistas” medidas y hasta políticas que ni siquiera son democráticas.
Para que los jóvenes sean políticamente activos hay que presentarles objetivos y metas generosos, es indispensable un clima de libertad para escoger trabajo, líneas de estudio e investigación, caminos artísticos y hay que decirles, antes que nada, la verdad.
¿Cómo pueden confiar en una prensa que no estudia los problemas, no señala contradicciones ni critica, no hace trabajo cultural ni analiza los problemas políticos nacionales e internacionales y sólo sirve para publicar comunicados oficiales e informar sobre visitas de gobernantes que, muchas veces, son impresentables (como lo era Mugabe o lo es Obiang, para dar sólo dos ejemplos)?
Granma, por ejemplo, entrevistó a Salinas de Gortari, presidente de México gracias a un fraude masivo, para preguntarle qué pensaba sobre el levantamiento zapatista en 1994 lo cual equivale a preguntarles a los nazis qué pensaban sobre la resistencia en los territorios europeos ocupados. Recientemente el Comité Central del PCC cubano acaba de “liberar” de su cargo “por sus errores” a Pelayo Tierry Cuervo, director de Granma, sin decir qué nuevo puesto va a tener el bruscamente defenestrado ni cuáles son esos errores. Por supuesto, el CC tiene el derecho de elegir quién dirige su órgano, que es el diario principal del país, pero no debería considerar que los lectores de Granma son analfabetas o deficientes mentales a los que no vale la pena informar ni debería tampoco afectar la dignidad de un despedido por “errores” que no se especifican y que permiten cualquier sospecha.
Por el contrario, para educar a los jóvenes hay que ventilar los errores y decir la verdad, que es siempre revolucionaria, y a las eventuales críticas se debe responder con argumentos, no con medidas punitivas. Los jóvenes sólo aprenderán a ser socialistas –o sea, a tener un pensamiento crítico y a buscar siempre la verdad a cualquier costo- analizando los errores propios pero también los ajenos…
¿Cómo identificar los problemas y solucionarlos sin la participación popular en su detección y en el esfuerzo creativo para suprimirlos? ¿Cómo desencadenar compromiso y entusiasmo sin dar rienda libre al pensamiento crítico? ¿Por ejemplo, por qué impedir burocráticamente una serie de profesiones y oficios en vez de hacer una lista de unos pocos campos reservados al Estado y de orientar hacia algunos campos ofreciendo beneficios? ¿Cómo frenar la inevitable influencia negativa del turismo y de las inversiones extranjeras y el ejemplo consumista y hedonista si el Partido no combate y en cambio estimula la burocratización y no da un ejemplo permanente de ética, de austeridad, de respeto por la verdad?

Guillermo Almeyra

Un gran revolucionario cubano

Falleció Armando Hart Dávalos

Ha muerto en La Habana Armando Hart Dávalos, uno de los más notables integrantes de la Generación del Centenario encabezada por Fidel Castro. Lo conocí cuando era ministro de educación, en una pequeña reunión en la ciudad de Ciego de Ávila a la que citó a un grupo de estudiantes revolucionarios de preuniversitario. Acababa de producirse la traición de Hubert Matos, jefe militar de la entonces provincia de Camagüey, y Hart centró sus planteamientos en el imperativo de la unidad del movimiento estudiantil y de todos los revolucionarios ante los embates de la contrarrevolución y el imperialismo, así como en la importancia de trabajar con y respetar a los profesores que no hubiesen tenido complicidad probada con el régimen batistiano. No imaginaba que pocos años después tendría el privilegio de colaborar de cerca con el dirigente revolucionario que me había impresionado tanto por su agudeza y lucidez en aquel primer encuentro. Su defensa de la necesidad de la unidad de los revolucionarios cubanos y latino-caribeños sería una constante a lo largo de su actividad política y teórica. Hart insistía en que al clásico proverbio de “divide y vencerás” había que oponer el martiano y fidelista “unir para vencer”.
Desde sus años universitarios combatió infatigablemente contra el golpe de Estado proimperialista de Fulgencio Batista y el corrupto y sanguinario régimen dictatorial que instauró. Posteriormente a conocer a Fidel, fue fundador y miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y uno de los organizadores junto a Frank País y Vilma Espín del heroico alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba en apoyo al desembarco del Granma. Más tarde ascendería a la Sierra Maestra para coordinar con Fidel el apoyo de la organización desde el llano a la joven y hostigada guerrilla al tiempo que conducía al periodista Herbert Mathews a realizar una entrevista al jefe de la Revolución, que echó por tierra la mentira de que había muerto, difundida por la dictadura. Siempre dijo que su vida se dividía en dos partes: antes y después de conocer a Fidel.
Brillante pensador marxista de profundas raíces en el pensamiento de Martí, ajeno a los dogmas y al sectarismo, hizo importantes contribuciones a la teoría y la práctica revolucionarias en los campos de la educación, la cultura y la lucha de ideas. Como primer ministro de educación de la Revolución(1959-1965) y artífice de la Campaña Nacional de Alfabetización, sentó junto a Fidel las bases filosóficas, pedagógicas y organizativas del sistema de educación sustentado en la amplia participación popular organizada, que tanto prestigio ha dado a Cuba. Dirigente del Partido Comunista de Cuba desde su fundación y de las organizaciones unitarias que lo precedieron, a su construcción y labor ideológica realizó importantes aportes. Capítulo aparte merecen sus relaciones con los jóvenes, las organizaciones estudiantiles y la Unión de Jóvenes Comunistas, a los que siempre escuchó y hacia quienes ejerció un fecundo magisterio.
También primer ministro de cultura de la Revolución (1976-1997), restableció el diálogo y la transparencia en la relación con los creadores, rectificó errores, curó cicatrices y supo mantener alejado al llamado realismo socialista, del cual siempre afirmó que no era una corriente artística sino un error político. Fomentó un clima abierto, de confianza y de creación en el movimiento intelectual y artístico, fundó el sistema nacional de instituciones culturales y el sistema de enseñanza artística, que propiciaron un creciente acceso y participación del pueblo en el disfrute y extensión de la cultura. Latinoamericanista convencido, creó e impulsó el mecanismo de las reuniones de ministros de cultura de América Latina y el Caribe.
Hart investigó y desentraño las raíces éticas del arte fidelista de hacer política inspirado en Marx y en el impresindible legado del padre Félix Varela y de José Martí, de cuyo pensamiento fue siempre uno de los más apasionados intérpretes y difusores. En los últimos años desde el Programa Nacional Martiano y la Sociedad Cultural José Martí fomentó una articulación internacional inspirada en las ideas martianas y fidelistas. Sus discursos, ensayos y papelería contienen ideas muy originales sobre la educación, la cultura, la identidad nacional y de nuestra América, así como la esencia del pensamiento de Fidel. Hombre noble, modesto y carismático, a él debo parte de mi formación revolucionaria.

Ángel Guerra Cabrera

Sobre Desiderio Navarro

Palabras del autor pronunciadas el 5 de julio de 2017 en la Universidad de las Artes, con motivo del otorgamiento del Doctorado Honoris Causa a Desiderio Navarro y publicadas en La Jiribilla.

A pesar de estar sobrecargado de trabajos, he recibido como un honor y una alegría la solicitud de decir estas palabras, que serán pocas pero sinceras, con motivo del merecidísimo otorgamiento por la Universidad de las Artes del Doctorado Honoris Causa al compañero Desiderio Navarro, quien desde hace muchos años es uno de los mayores y más admirados protagonistas de nuestra vida intelectual.
El conocimiento del casi millonario currículo de Desiderio me provocó dos comentarios. Uno lo haré de inmediato, y otro más tarde. El primero es que me recordó la petición que hizo James Joyce de un ser humano dedicado de por vida a leerlo. No menos haría falta para devorar y asimilar como Dios manda todos lo extraordinarios materiales propios traducidos que Desiderio ha estado dando a conocer durante cerca de medio siglo, así como asistir a los casi incontables coloquios que ha organizado en Cuba, adonde ha traído a una pléyade de intelectuales extranjeros de primer orden, y las varias reuniones fuera del país en que ha participado, e incluso auspiciado, brillantemente.
Accediendo a una cariñosa conspiración de mi hija Laidi a propósito de un inminente arribo mío a una numerosa edad Desiderio me escribió unas cálidas, generosas y sonrientes líneas con el título “¿Así que yo, a pesar de tanto ‘coger lucha?’, llegaría, bastante sano y salvo, a verlo a usted cumplir sus 85 años”. En esas líneas me dijo: “todavía en Camagüey, en los años sesenta, recorría yo ávidamente las páginas de su Idea de la estilística”. Y más adelante: “ya en La Habana, en 1970, lograba entrar de oyente a sus clases de Teoría literaria en la Escuela de Letras –a las que pronto (ya a tercera) me impediría el acceso la Decana- “Curiosamente, que este hecho azaroso significó algo en la vida de Desiderio lo prueba que pasado el tiempo me dedicara un ejemplar de Criterios así: “Para Roberto, 25 años después de aquel furtivo oyente de sus clases. Con un abrazo. Desiderio”
Se sabe que he disfrutado del privilegio de tener en mis aulas a no pocas criaturas que serían (o acaso eran ya) notables escritores y escritoras, quienes estoy seguro de que no tomarán a mal que diga que aquel joven procedente de lo que en La Habana llaman el interior, a quien solo se le permitió entrar de oyente dos o tres veces a mis clases, llegaría a saber más de Teoría literaria no solo que ellos y ellas, sino que yo y cuantos en nuestra América tienen que ver con esa disciplina.
Volviendo a aquellas palabras suyas, Desiderio evocó “cuando ambos, animados por aquellos círculos de Praga y Moscú, soñamos fugazmente con un circulo teórico-literario de La Habana –que solo el temor setentesco de algunos a lo sospechoso de las reuniones intelectuales extrainstitucionales no dejó siquiera nacer- “a lo cual debo añadir dos cosas: que también compartió aquel sueño la argentino-cubana Basilia Papasmatiú, quien había sido en París alumna de Roland Barthes, que ella me presentó en esa ciudad, y que, a pesar de todo, como he explicado en otra ocasión tal circulo llegó a existir, y se llama Desiderio Navarro.
Por ultimo mencionaré palabras de Desiderio “cuando compartimos textos y referencias a propósito del eurocentrismo y de su frontal lucha teórica contra este, a la que dediqué mi texto de homenaje en ocasión de su 50 aniversario”
Se trata de “Un ejemplo de lucha contra el esquematismo eurocentrista en la ciencia literaria de América Latina y Europa”, que publicó en 1980 en la revista Casa de las Américas, la cual se ha enriquecido en varias ocasiones con textos de Desiderio.
A propósito del importante ensayo de Desiderio “Eurocentrismo y antieurocentrismo en la teoría literaria de la América Latina y de Europa”, de 1982, Luis Álvarez Álvarez, después de citar palabras suyas, añadió “Por eso el ensayista aborda en su texto una problemática principal: la urgencia de una reflexión teórica cabal generada desde nuestro continente. Navarro comentando algunas ideas de Fernández Retamar, enfatiza una cuestión de gran relieve intelectual”. A continuación, Álvarez transcribe juicios atinados de Desiderio, ratifica su coincidencia con líneas fundamentales del pensamiento martiano (sobre lo que volveré), señala como aquellos juicios desembocarían en la necesidad de una teoría de la cultura latinoamericana, lamenta que el ensayo de Desiderio no haya sido suficientemente aquilatado en Cuba, y contrasta este hecho con la resonancia que ha tenido en otras latitudes. Como ejemplo de lo último, aporta esta cita del teórico eslovaco Dionýz Durisin, a quien Desiderio considera “la principal figura mundial de la comparatística marxista”:
En el estudio de Desiderio Navarro vemos una de las primeras tentativas de analizar de manera totalmente consecuente la problemática de los centrismos y resolver así, entre otras, la mencionada tarea de la actual teoría del proceso interliterario. //En este sentido, es preciso valorar altamente su intento de distinguir el eurocentrismo en el plano metodológico y el eurocentrismo en el plano teórico, si bien en estos aspectos en muchos casos se interprenetran y a veces se funden. Desde el punto de vista historiográfico es muy valioso el señalamiento de la necesidad de conocer y analizar el material literario de muchas comunidades interliterarias no europeas, como es, por ejemplo, la comunidad de las literaturas latinoamericanas, que se recibe una atención especial en su trabajo. Esta exigencia, ciertamente, no puede ser cumplida sin una investigación colectiva más ampliamente concebida. Es valiosa sobre todo porque, por su carácter es activa y estimula a salvar, mediante una actividad histórico-literaria concreta, un obstáculo que a menudo era concebido como un dilema insoluble del estudio histórico-literario. Así, es preciso subrayar de nuevo la necesidad de la reprocidad del estudio, tanto de parte de la ciencia literaria “centrista” (en nuestro caso la europea o la euroccidental) como también —y hasta tal vez, ante todo- desde la posición de las llamadas comunidades periféricas—.
Pero me he adelantado en el tiempo, y debo remitirme de inmediato a una época anterior. Luis Álvarez Álvarez ha recordado también con razón, a propósito de Desiderio, que:
su extensa obra crítica empieza a gestarse […] en sus juveniles indagaciones sobre literatura y teatro en su ciudad natal. Es revelador que, en unos años en que la vida cultural cubana empezaba a orientarse en una dirección más bien unilateral y restrictiva, aquel muchacho, a pesar de ello, se interesara particularmente en una apertura esencial al pensamiento estético y critico internacional, en consonancia plena con esa actitud cultural que José Martí consignó en términos de injertar el mundo en el tronco de [la] América Latina, precisamente para logar lo que solo un injerto consigue: la apertura fundamental de la creación y el pensamiento. Navarro se atuvo, desde su primera juventud, a este principio y a la advertencia martiana acerca de que el tronco esencial había de ser el de nuestra propia cultura. Creo que pocos tuvieron una perspectiva tan clara del problema que había formulado Martí como aquel jovencísimo aprendiz de critico que, desde las páginas del periódico de su provincia, alentaba sobre la necesidad de una perspectiva ancha sobre la creación artística.
El propio Desiderio ratificaba más tarde aquella filiación al escribir: “Martí, el latinoamericano que en su ‘voraz asimilación del mundo’ incorporó a nuestra cultura mayor caudal de creencias foráneas que ningún otro, afirmó: ‘Conocer diversas literaturas es el modo mejor de librarse de la tiranía de algunas de ellas’.”
Desde muy temprano, y prácticamente hasta hoy, Desiderio ha venido difundiendo notables artículos y ensayos suyos en muchas revistas culturales de Cuba y en algunos de sus periódicos, y también, a menudo traducidos, en numerosas revistas extranjeras: al menos una entrega de tales revistas le fue dedicada por entero. Pero fue sobre todo al publicarse el número 100 de La Gaceta de Cubaen febrero de 1972, elaborado por él, cuando su vida daría un vuelco fundamental. Apareció allí su artículo introductorio “Coordenadas actuales de la crítica” seguido de textos y traducciones, algunas suyas, que inauguraron la sección Criterios, la cual está cumpliendo ahora cuarenta y cinco años de fértil existencia, y por la imbatible tenacidad de Desiderio conocería varias encarnaciones hasta asumir, al principio de los años ochenta del siglo pasado, su forma y su título definitivos: Criterios, Revista Internacional de Teoría de la Literatura y las Artes, Estética y Cultorología. En su estela se crearían más tarde la Colección editorial Criterios, que da a conocer antologías representativas de un autor, país, problemática o enfoque, y el Centro Teórico-Cultural Criterios. Todos son hechura personal de Desiderio, de quien se ha dicho (yo también lo he dicho) que vale por si solo lo que una gran institución que se respete.
En los inicios, la meta principal de Desiderio en Criterios era publicar estudios, procedentes de países europeos que eran o se decían socialistas, seleccionados y traducidos por él. Siendo Cuba un país socialista, era lógico el propósito de difundir creaciones de otros países al parecer de similar orientación, con el marxismo como pensamiento común. Y Desiderio asumiría y desarrollaría ese pensamiento con los caracteres que Margarita Mateo, quien ha estudiado con acierto en más de una ocasión, incluso risueñamente, su labor, explicó: “Coordenada medular de Criterios es la perspectiva marxista, pero no la de un marxista adocenado y dogmático, sino la que proviene de una asimilación crítica y original de esta herencia, y contribuye a su actualización.”
Por otra parte, Desiderio desbordó los límites del comienzo, y no paró hasta que su faena alcanzara la dimensión internacional que con toda justicia proclama el título de su revista. La propia Margarita Mateo citó palabras de una carta que hace tiempo envió a ella y a otros colegas Desiderio y mantienen plena vigencia:
he dedicado más de 35 años de mi vida a abrirles horizontes del pensamiento teórico mundial a mis compatriotas, porque en mi concepción del socialismo creo que tienen derecho a conocer por lo menos lo mejor, lo más importante o lo más influyente de lo que pasa en el pensamiento cultural más allá de las costas de nuestra isla, derecho a ser revolucionarios o socialistas o marxistas no por ignorancia, por forzoso desconocimiento de todo lo demás, sino como yo, justamente por el máximo conocimiento personalmente posible de lo que ocurre en el pensamiento a escala mundial.
Poco antes, al presentar un número de Criterios, había mencionado Desiderio
la posibilidad de dedicar más de un año a la lectura, selección, correspondencia internacional, traducción, revisión y demás trabajos que la publicación de un volumen teórico monográfico internacional implica, y la aparición del primer fruto de esa labor no en España o México, sino en Cuba, mi país de nacimiento y elección, cuyo pensamiento socio-cultural tan necesitado está de una apertura al conocimiento y diálogo con lo mejor del pensamiento realmente mundial, esto es, del “Norte” y del “Sur”, del “Occidente” y del “Oriente”.
En su revista, Desiderio hace gala de una amplísima y renovada in formación en muchas disciplinas, y aborda los más variados temas, por lo general de viva actualidad, trátese de la globalización, la repolitización del arte, el racismo o las homofobias. Creo, para poner un solo ejemplo, que es el introductor en nuestra lengua de los estudios semióticos. Y en su pasmoso crecimiento llegó a traducir al español, por el momento, trabajos escritos en veinte lenguas, lo que hace un émulo criollo de Mitridates Eupator, quien según Jorge Luis Borges “administraba justicia en los 22, idiomas de su imperio”. Gracias a lo cual Desiderio ha podido hacer publicar en Criterios, en español, medio millar de estudios debidos a una multitud de relevantes autores pertenecientes, como ha dicho él mismo, al Norte, el Sur, el Occidente y el Oriente, quienes lo han autorizado a traducir dichos estudios. Es imposible nombrarlos a todos, y sería injusto hacerlo con solo unos pocos. La revista de Desiderio no tiene parigual en nuestra lengua, y quizá (los modestos cinco idiomas que leo no me autorizan a absolutizar) en ninguna otra lengua.
Los ingentes trabajos que implica la edición de una revista como la suya, y a los que él ha eludido según cita reciente, no le han obstaculizado encontrar tiempo para presentar, en antologías aparecidas en Cuba y en otros países, textos relativos a muy variados asuntos y autores, a los cuales con frecuencia ha dado a conocer en español; y tampoco le han impedido producir libros propios como Cultura y marxismo. Problemas y polémicas, Ejercicios del criterio, ideología y sociedad, las causas de las cosas, A pe(en)sar de todo.
No quiero dejar de mencionar el papel de Desiderio cuando en 2007 aparecieron en la televisión cubana imágenes edulcoradas de quienes habían sido responsables directos de medidas que implicaron, entre otras cosas infelices, el torpísimo estrechamiento de nuestra vida intelectual en la década del setenta del siglo pasado, que el compañero Ambrosio Fornet, el gran nombrador, llamó el Quinquenio Gris, y algunos han considerado más dilatado y más oscuro. Muchos de los afectados por dichas medidas, u hostiles a ellas, protestamos por diversas vías, especialmente a través de e-mails. Había la sospecha de que aquellas apariciones inesperadas fueran el preludio del regreso de las medidas de marras. En ese ambiente polémico, Desiderio le propuso al Ministro de Cultura, el compañero Abel Prieto, también disgustado por dichas extrañas apariciones, la organización de un ciclo de conferencias sobre el tema, y Abel asintió. Con habitual humor, le escuchamos decir que lo acusarían por encomendar la extinción de un incendio a un pirómano. La verdad es que quizá nadie en Cuba estaba tan autorizado para la labor como Desiderio, quien, entre otros materiales, había escrito su memorable ponencia “In medias res publicas”, que apareció en español en 2001 y sería republicada después en muchos países e idiomas. Allí Desiderio abordo la presencia de los intelectuales en la Cuba revolucionaria. Con ese y muchos otros avales organizó el ciclo de conferencias, de sano espíritu crítico, la mayoría de las cuales se recogió en 2008 en el libro La política cultural del período revolucionario: memoria y reflexión, que editaron Eduardo Heras León y Desiderio y publicó el Centro Teórico-Cultural Criterios con prólogo de este último titulado “¿Cuántos años de qué color? Para una introducción al Ciclo”.
Cuando Criterios cumplió treinta años, La Gaceta de Cuba, en cierta forma su buque madre, le dedicó un valioso dosier con colaboraciones de un grupo de intelectuales cubanos entonces jóvenes. En aquella ocasión, Víctor Fowler llamó a Desiderio “uno de los animadores culturales más grandes que jamás haya tenido el país”. Y al cumplir la revista de Desiderio cuarenta y cinco años, es decir en nuestros días, Fowler escribió el artículo “La alegría de tener Criterios”, donde saludó el carácter descomunal de la tarea que desempeña su director y alma, sintetizó la historia de la revista, recordó que ella fue en 2007 una de las publicaciones culturales escogidas a nivel mundial por Documenta Magazines, parte de Documenta 12, en Kassel, Alemania, se refirió a otras creaciones que también llevan el sello de Criterios, y añadió:
De estas, mis favoritas son esa obra única de generosidad y perseverancia que son las cinco entregas de 1.001 textos (de estética y teorías del arte y la literatura) en las ya populares “Noches de Criterios” y el envío por e-mail de los artículos de la serie Denken Pensée, uno de los más grandes ejemplos entre nosotros de teoría transformada en herramienta de lucha ideológica y en activismo social urgente.
Fowler concluye así su artículo:
Y es que Desiderio–Criterios son el trabajo de un obrero minucioso, y su obra en construcción permanente el edificio de la ciencia y el conocimiento, pero también una fiesta del saber universal, de defensa de la cultura nacional y un arma firme en las batallas que organizan y definen el campo simbólico //Gracias, amigo promotor, traductor, crítico, organizador cultural, polemista. //Es un privilegio estar en tu época […]
Quiero aprovechar estas últimas palabras para llamar la atención sobre hecho de que, al involucrarse Desiderio con mucha frecuencia en discusiones, importantes o no, de varia naturaleza, algunas personas hayan tenido a desconocer, o no han sabido nunca, que contar con Desiderio entre nosotros es un verdadero privilegio, como ha dicho Fowler, y como saben bien las numerosas hornadas de intelectuales jóvenes y no tan jóvenes que aprecian altamente cuando él ha estado ofreciendo de manera ejemplar.
Dije al principio que el conocimiento del currículo de Desiderio me había provocado dos comentarios. Expuse el primero y anuncié que abordaría más tarde el segundo Helo aquí: sorprendentemente, en dicho currículo, a pesar de su vasta riqueza, no se menciona que él haya concluido estudios universitarios. Desiderio Navarro, el sabio insondable y poliglota, es pues lo que Giambattista Vico llamara un autodidascalo, el prodigioso maestro de sí mismo. Y el título de Doctor Honoris Causa que la Universidad de las Artes, con total acierto, le ha otorgado teniendo en cuenta sus gigantescos aportes es, por increíble que parezca, el primero de esa clase que recibe en su vida admirable.

Roberto Fernández Retamar
Cubadebate

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cuba formó a miles de jóvenes de África sin pedir nada a cambio: ¿a quién no interesa publicarlo?




Basado en un texto de Manuel Alejandro Hernández Barrios - Mesa Redonda.- Este año se celebra el 40 Aniversario de la fundación de las Escuelas Internacionalistas de la Isla de la Juventud, en Cuba.
Edición: Ana Gil.

martes, 5 de diciembre de 2017

"Fidel en su obra: La Salud Cubana"


Un hombre que alcanzó el cielo

Los enviados cubanos a combatir el virus del Ébola en las naciones de África Occidental dieron una lección de voluntad, valentía y profesionalismo a todo el mundo. Roberto Gómez Castellanos, doctor de una de las brigadas, ofrece su testimonio

Roberto Gómez Castellanos no es solo el jefe de la terapia intensiva del Hospital Militar Mario Muñoz Monroy, de Matanzas; también uno de los hombres más valientes que he conocido.
Lo veo pasar y sin pensar dos veces lo llamo: «Dóctor, ¿cuándo me va a conceder una entrevista?» Me mira sonriente, duda unos instantes y responde:
«En el momento que tú quieras, mijo». Quince minutos más tarde está sentado frente a mí en la mesa de mi propia casa.
Rápidamente su memoria recorre medio mundo, y llega en específico a esas tierras de Sierra Leona, en las que retó al Ébola.
–Cuando se expandió la noticia de la epidemia del Ébola, ¿imaginó que Cuba brindaría su ayuda?
–Sabía que Cuba enviaría ayuda, pero no pensé formar parte de ella. Ser seleccionado me asustó, me sorprendió, pero me gustó.
–Y la familia… ¿cuál fue su reacción?
–Regular. Ambigua. El niño no se mostró muy sensible en el sentido de ver el riesgo, pero mi mamá y mi esposa sí. La vieja ya tenía sus prejuicios por la edad y la distancia, y llegó a decirme que prefería que no fuera.
«Entonces le recordé una anécdota de mi niñez cuando no quería estar interno y ella me dijo: “Te voy a sacar de la beca si tú quieres, pero cuando te miren en el barrio y te digan ‘rajao’, ¿qué vas a hacer?” En ese momento se quedó en silencio, consternada, y explicó: “Está bien mijo, pero es que tengo miedo a que te pase algo y no sé si estaré viva para verte cuando vires”».
–¿Cómo fueron las relaciones entre los colaboradores cubanos?
–Al inicio resultó complicado porque todos éramos hombres y teníamos caracteres muy diferentes, pero luego nos entendimos bastante bien.
«Cuando nuestro instructor de la Organización Mundial de la Salud, un psiquiatra, nos convidó a evitar contacto físico con los pacientes, un grupo decidió acatar. Otros teníamos una inquietud: «La opción del psiquiatra es aparentemente buena, pero, ¿qué experiencia tendremos en caso de que uno de nosotros se enferme?», le dije a mis compañeros.
«Primero unos pocos y luego la mayoría seguimos la política de intervenir en la enfermedad siempre que fuera posible. Algo que también nos motivó fue sentir que no estábamos en vano en esa situación; si habíamos ido para dominar una enfermedad, no estaríamos conformes con hacer de cosméticos, debíamos actuar.
«Aumentó la preocupación por el de al lado. Todos nos manteníamos pendientes de quien tuviera un poco de malestar o algún síntoma, sobre todo de paludismo que nos afectó sobremanera».
–¿Cómo los veían los otros colaboradores internacionales?
–Ah, curioso. Al principio nos miraban como novatos, un personal excedente del Ministerio de Salud Pública –hace un gesto de desprecio con sus manos–. Esta idea se basó en que muchos de los empleados no tenían vínculo laboral en su país y su opción inmediata resultaba el contrato del Ébola. Pensaban que estábamos ahí porque nos convenía. Su postura parecía un tanto discriminatoria y no contaban con nuestra opinión para tomar decisiones.
«Ellos limitaban el tratamiento endovenoso por miedo a pincharse con la aguja infectada y nosotros, aunque sabíamos que representaba un riesgo, comenzamos a hacerlo; trabajamos de forma más invasiva con el virus y tuvimos grandes resultados.
Llegamos al punto de que siempre esperaban por los cubanos para comenzar los procedimientos de riesgo. Nos ganamos su respeto.
«En las reuniones y fiestas buscaban contacto con nosotros por las curiosidades de lo que suponía ser de Cuba. Las preguntas sobre Fidel siempre venían. Muchos terminamos siendo amigos».
–¿La experiencia de Sierra Leona le mostró una nueva cara de la vida o acaso de la muerte?
–De la vida. A la gente le sorprende si uno ve muchas personas muertas.
Desgraciadamente, mi trabajo como intensivista me adapta a este fenómeno. Lo más difícil era cuando nos encariñábamos con un niño y fallecía. Resultaba muy impactante por el vínculo, porque para ganarse su confianza había que invertir parte sensible de uno, de esa porción que un médico tanto tiene que reservar para no afectar su salud.
–¿Cuál fue el momento más emotivo durante la misión?
–En la despedida de dos niños jimaguas que fueron dados de alta. Me impactó que reconocieran mi voz y lo que yo había hecho aun cuando en aquellos momentos solo podían haber visto mis ojos y mi nombre escrito en el traje. Ahí fue cuando escribí para Cuba que había llorado por primera vez; y lo hice en verdad.
–¿Quedan secuelas de esa experiencia en su actuar diario?
–Permanentes. Los pacientes piensan que yo me limito de sus olores porque ahora paso visita con gorro y nasobuco; a veces se ofenden. Los tranquilizo diciendo que tengo catarro y no quiero perjudicarlos.
–¿Exageran los que lo llaman «héroe»?
–Creo que sí. Conozco a muchos que hubieran hecho lo mismo, aunque también a otros que se hicieron los sordos. Fui sin pensarlo; solo dije que allí había personas trabajando y, ¿por qué no yo? En el sentido de que hice algo extraordinario no lo acepto. Pero no desprecio un gesto de admiración por quien reconoce que fue algo bonito en bien de mucha gente; lo agradezco.
–¿Qué dejó en África?
–África es misteriosa y allí se me quedó la deuda de haber vencido ese misterio. Su estilo de vida muestra el principio de la sociedad porque ellos todavía viven en los orígenes. Me recuerdan al cubano antiguo; en Cuba ya no quedan muchas tradiciones, y ellos conservan casi todas.
–¿Piensa volver algún día?
No sé. Creo que regresar a África me gustaría, y si fuera específicamente a donde me quedó la deuda, en Sierra Leona, lo disfrutaría más. Allí, con nuestras diferencias ideológicas, sociales, políticas, idiomáticas, nos unimos en una idea, en un sueño. Y logramos alcanzar el cielo.

Mario Ernesto Almeida
Granma

domingo, 3 de diciembre de 2017

La Patria es…. El Yate Granma




En un yate con capacidad para 8 tripulantes, 82 cubanos liderados por Fidel entraron a Cuba el 2 de diciembre de 1956 decididos a ser “libres o mártires”, de esta historia se habla en esta Mesa Redonda, El Cuate, su dueño original; el director del Museo de la Revolución donde se guarda la reliquia y un fotógrafo testigo del tránsito de la nave por la historia de Cuba.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Sobre el mangle




El desembarco. Ese momento exacto en que se agota una ruta, un medio de transporte, y cambia bajo los pies el agua por la tierra –lento, muy poco a poco, de una forma pesada, como una prueba de fe, de resistencia–, fue de todo el recomienzo de la gesta por la libertad de Cuba, la más grande premonición.
¿Qué otras cosas podrían ocupar las mentes de los hombres empapados de mar y de cansancio, que atravesaban el mangle; con una mano en la rama, la otra asida al fusil, a la espalda la mochila con menos peso de plomo que el que llevaban las botas enfangadas?
¿Qué otros pensamientos martillando sino el conteo obstinado de las dificultades sucesivas que empezaron después del abordaje, con las primeras olas de la náusea incontenible, del calambre en la estrechez, de la sed entre un sorbo y el siguiente, del hambre que antecede a la ración, al bocado?
Esas fueron las visibles, las más evidentes y colectivas. ¿Qué hay de las otras, humanas por naturaleza?
Del miedo del novato marinero que se sabe en una cáscara de coco en medio de una tormenta en el golfo; de la desventaja de un combate en el mar contra una nave artillada de los guardacostas mexicanos no aparecidos, por suerte; o contra esas otras dos que bien pudieron ser de la avisada marina batistiana, y no los barcos pesqueros que siguieron de largo; del susto por el compañero Roque, que los sobrecogió creyéndolo ahogado; del lamento por el levantamiento de un Santiago ajeno a los retrasos de la expedición…
Y entonces las boyas del canal de Niquero que no coinciden con la carta náutica, la duda sobre el punto justo de la costa, el rumbo que se corrige una vez, dos, tres, y el amanecer que apremia una decisión mayor –«por aquí mismo, ahora»–, apenas a dos kilómetros del playón despejado y firme.
Pero estaba cantado desde antes, desde el Moncada mismo, desde el juicio, el presidio, los peligros del exilio, los inconvenientes en los preparativos…
Nada se le da tan fácil a un revolucionario, porque una idea que es un sueño y quiere hacerse verdad, necesita fraguarse en el crisol del rigor y el sacrificio.
Por eso ahora es el agua hasta el pecho, el lodo que se abre con el peso de las armas, los pertrechos, la comida, el mangle y toda su flora cortante y resbaladiza, las lanchas areneras que los vieron en pleno desembarco cuando todavía faltaba el pelotón de retaguardia, aún sobre el yate blanco, ya sin petróleo para el escape previsto a Caimán Brac.
La mano que se aferra a las ramas cambia con la del fusil, pero los pies no tienen alternativas, ahora el mangle, ahora el fango, y en la cabeza martillando el pensamiento al compás de cada paso pesado, pesadísimo; que busca darse ánimo, inyectar desde la psiquis una fuerza que venza toda la angustia de creer que son demasiadas pruebas para un comienzo, para una guerra que todavía no sonó el primer disparo de combate en aquel grupo de 82.
Y es que al frente hay un hombre que guía, que compulsa, que incluso sin hablar empuja y hala, porque no retrocedió a los vientos ni las olas, y ordenó zafarrancho en las cercanías sospechosas, y detuvo la marcha amén del gran retraso hasta encontrar la aguja en el pajar que era Roque en el agua, y administró la estrechez, y pensaba y actuaba con antelación, como cuando colimaba los fusiles a pesar del oleaje; porque llegar a tierra siempre fue para él una certeza, tanto como hacer la guerra y vencer, sin otra opción: libres o mártires.
Fuera entonces todos los pensamientos, que este mangle sobre el que se camina es apenas el primero. La guerra es en sí misma un largo manglar, la Revolución la tierra firme.
Premonición. El primer refugio la casa de un campesino. ¿Cuál sería el más grande y salvador apoyo sino el de los guajiros de la Sierra?
Mala consecuencia la sorpresa de Alegría de Pío, la dispersión, la cacería sangrienta, la caída terrible de muchos y valiosos compañeros.
Pero hubo un Cinco Palmas, y otra vez un Fidel optimista, a una distancia en que el triunfo se ve, claramente. Bastan los siete fusiles, los hombres, la voluntad: «¡Ahora sí ganamos la guerra!».
Vino en el yate para eso, para hacer la guerra, para ganarla. Lo había dicho: «si salimos, llegamos; si llegamos, entramos; si entramos, triunfamos».
En el Granma salió, llegó y entró. Fidel hizo la guerra. La ganó.

Dilbert Reyes Rodríguez | dilbert@granma.cu

viernes, 1 de diciembre de 2017

Fidel y la democracia




Al escribir democracia no me refiero al concepto y la práctica dominante en el mundo “occidental”. Allí los candidatos, todos millonarios o ricos, son seleccionados por los partidos políticos periódicamente para disputarse los puestos de elección popular. Las campañas cuestan fortunas y ofertan a los candidatos mercadológicamente. Cuando surge una opción alternativa, se le intenta frenar mediante encarnizadas guerras, campañas mediáticas combinadas con el fraude electoral. Más aún, esa democracia admite que mandatarios electos como Mel Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff en Brasil sean derrocados con nuevas variables de los golpes de Estado. Sin olvidar los fracasados intentos de golpe contra Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Ni el golpe continuado y permanente en Venezuela contra el presidente Nicolás Maduro.
No me refiero a esa democracia sin pueblo sino a las que se practica en otros países como Venezuela, Bolivia y Cuba, denominados dictatoriales o autoritarios. Pero me centraré en Cuba, en su singular democracia con pueblo, viva y directa, practicada por Fidel Castro y el liderazgo revolucionario cubano desde el triunfo mismo de la Revolución. Una democracia ejercida en medio de largos años de campañas terroristas de la CIA, graves acciones de guerra biológica, invasiones y amenazas de invasión y un férreo bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Prefiero llamarle guerra económica pues dura ya casi 60 años y su objetivo declarado siempre ha sido rendir a Cuba por hambre, aunque no lo haya conseguido. Pero ha constituido un serio obstáculo al desarrollo económico de la isla y ha tenido y tiene altos costos en sufrimiento humano.
La democracia fidelista ha consistido en gobernar con el pueblo y para el pueblo, en escuchar su opinión sobre los temas políticos y económicos más importantes siempre que las circunstancias lo han permitido. Y también, desde que fue aprobada la nueva Constitución en 1976 por más del 97 por ciento de los electores sobre una asistencia a las urnas de 98 por ciento, en periódicas elecciones para los órganos de gobierno municipales, provinciales y nacionales.
Justamente, el 26 de noviembre, un día después de primer aniversario del paso de Fidel a la eternidad, concurrieron a votar, en las elecciones a delegados a las Asambleas Municipales en la isla, más de 7 millones 600 mil electores, equivalente a 85,94 del padrón. Considerando los votos válidos, que representan 91,7 del total, puede afirmarse que cuando menos esa proporción votó por los candidatos de la Revolución. Ya expliqué la semana anterior que son los vecinos los que eligen a los candidatos y deciden luego por quiénes votar.
Pero en Cuba la democracia, sin ser perfecta, lastimada por incomprensiones de burócratas y los límites materiales a que fuerzan el bloqueo y los errores, es mucho más que los días de elecciones. Es imposible enumerar los ingredientes de la democracia cubana en este espacio. Pero tomo dos ejemplos. Uno, la revolución cultural y educacional iniciada con la misma guerra revolucionaria y continuada con la extraordinaria Campaña Nacional de Alfabetización, que erradicó el analfabetismo en un año mediante una ejemplar y masiva participación del pueblo y, sobre todo, de los estudiantes. Cien mil jóvenes, dispersados por llanos y montaña convivieron con los analfabetos en sus casas. Aprendieron los alfabetizados pero tal vez más sus alfabetizadores. La alfabetización dio un impulso descomunal a la creación del prestigioso sistema de educación de Cuba.
¿Por qué los gobiernos neoliberales no erradican el analfabetismo ni impulsan sistemas de educación pública gratuitos y universales como ha hecho Cuba? ¿Es posible siquiera hablar de democracia con pueblos ignorantes y marginados? Escuché muchas veces a Fidel hacerse estas preguntas, inclusive cuando estaba en sus preparativos la Operación Yo sí Puedo que erradicó el analfabetismo en Venezuela y Bolivia y ha alfabetizado a millones en el mundo.
Otro vibrante ejemplo de democracia participativa y protagónica es la consulta seria y organizada al pueblo sobre los documentos del último Congreso del Partido Comunista de Cuba y los importantes cambios en la política económica y social del país desde 1992, práctica sistemática y contrastante con la de los gobiernos neoliberales, que han impuesto sus “reformas” estructurales mediante la manipulación, la fuerza y el engaño.

Ángel Guerra Cabrera

jueves, 30 de noviembre de 2017

Laureles y Olivo




Canción dedicada al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en el primer aniversario de su desaparición física.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Fidel filósofo, el eslabón más alto de la dignidad




Recuerden que el eslabón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario.
Che

Es preciso estudiar el carácter filosófico de la obra revolucionaria de Fidel de la mano de su pueblo. No por ambiciones museísticas o enciclopédicas, sino porque la humanidad vive una crisis de dirección revolucionaria donde son indispensables los aportes y los debates posibles que su pensamiento y su obra fecundan permanentemente. Siempre creyó Fidel que es posible cambiar al mundo, porque es insostenible e insoportable la aberración oligarca que hace de la vida un esperpento desolador donde se destruye a la especie humana y al planeta entero.
Entre todas las dimensiones revolucionarias de Fidel, la de “filósofo” tiene brillo y definiciones propias. En su pensamiento, y especialmente en su praxis, fijó coordenadas clarísimas para entender su inteligencia y su vigencia revolucionaria capaces de superponerse al paso del tiempo y a toda forma del olvido. Fidel, por ejemplo, prestó carne al pensamiento de José Martí, lo hizo suyo y lo profundizó. Fidel trabó litigio permanente contra la realidad miserable que carcomía al pueblo no solo bajo la dictadura de Batista, sino mucho antes. De aquel Martí y de ese litigio contra la injusticia emerge la certeza definitiva de un filosofar en lucha que asciende hacia la praxis revolucionaria y que por cumplirse como ejemplo y con lealtad durante toda una vida, derrota a la muerte y derrota al olvido. Porque las ideas revolucionarias son ideas que deben perfeccionarse permanentemente.
Contra la operación mediática o psicológica imperial que ha tratado de convencernos de que muerto Fidel está muerta la revolución, tenemos por herencia el bastión de su Filosofía crítica, que supo ser vertedero ético mundial, que supo ser luz de dignidad a prueba de todo. Que supo llamar por su nombre a cada una de las virtudes de los revolucionarios y también a cada uno de sus errores. Que supo ser visionario ejemplar y estudioso riguroso de las luchas (y de las amenazas contra esas luchas), gracias al privilegio de su inteligencia creadora en pleno uso del método de Marx y Engels en la acción directa. Supo esclarecer la premisa más importante en una Revolución que no es “propiedad” de Fidel sino del pueblo revolucionario de Cuba.
En el repertorio de las ideas filosóficas de Fidel destaca su preocupación esencial por la humanidad, especialmente por el carácter revolucionario de la humanidad, y destaca su siempre ejemplar confianza en que es posible e irrefrenable el ascenso de los seres humanos hacia una sociedad superior. Por eso Fidel está presente en toda rebeldía, a pesar de los debates, las contradicciones y los retrocesos que la humanidad sufre. La filosofía socialista de Fidel, su filosofar la sociedad superior y los caminos hacia ella, continua su marcha y perfeccionamiento en manos del propio pueblo cubano. “Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole: ¡Que sean como el Che! Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Que sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che!”
Pero la consigna es defenderlo de ser Dios, tal cual Feliú lo invoca pensando en el Che. Como todo ser humano revolucionario hay en Fidel errores —que él mismo reconoció y faltantes que él mismo admitió—, en la dinámica misma de su formación o de las tensiones mundiales que Cuba tuvo y tiene. “He cometido errores, pero ninguno estratégico, simplemente táctico. No tengo ni un átomo de arrepentimiento de lo que hemos hecho en nuestro país”, dijo en una entrevista.
Fidel incubó en su pensamiento la certeza de que una Revolución (que alguna vez pareció imposible) debía realizarse (hacerse realidad) convirtiendo su teoría y su método en acción concreta. Todo a pesar de las amenazas y los ataques del imperialismo norteamericano… había una revolución en marcha. Confianza en la humanidad, desconfianza en el imperio. El pensar filosófico de Fidel, que no es obra decorativa, está impregnado de verdades humanas y eso es lo que lo hace, junto a su raíz revolucionaria, materia contagiosa.
Eso contagió a millones de seres humanos, e hizo a Fidel madurar como líder al mismo tiempo que se hizo educador popular y estadista de nuevo cuño, alejado de las formas políticas acartonadas, diluyendo las veleidades diplomáticas convencionales y pariendo el nuevo orden de la fraternidad revolucionaria con todos los pueblos y la unidad de la Revolución al Socialismo con la liberación nacional. Pieza clave de su filosofar la Revolución —como revolucionario— se expresa en el pensar de su pueblo, que se transformará a sí mismo para ver nacer una nueva conciencia que es logro epistemológico, ético y estético. Todo ello filosofado en clave de humanista, de nuevo tipo, forjado en la lucha revolucionaria. Fidel siempre audaz y fraterno. Su pensamiento ha trascendido las fronteras. Fidel supo darse tiempo para reflexionar profundamente, sin dejar las urgencias y sin frenar el combate. Especialmente la “Batalla de las Ideas”. Filósofo sin dejar de ser soldado, pensador en acción para la libertad y la justicia. Soldado de las ideas y de la moral de la práctica. Exigió, junto a Chávez, la existencia de una Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.
Fidel, desde su altura y anchura intelectual, desde su envergadura moral y política, tenía entre sus preocupaciones el problema permanente de hacer conocer las ideas, trasmitirlas, contagiarlas. Dilema de todos nuestros frentes y nuestras luchas. Apelaba Fidel a cuanta gracia y a cuanta audacia hicieran expandir (con claridad) los idearios revolucionarios (su Filosofía) madurados por los pueblos, con sus sueños de justicia y de igualdad; con sus planes de equidad y de felicidad. Estaba Fidel dispuesto a admitirlo todo, sin confundir la táctica con las estrategias, porque su ética tenía también claridad meridiana, márgenes irrefutables y solvencia a toda prueba. Su ética humanista… su ética en pie de lucha. Su consigna filosófica vigente: “Dentro de la revolución todo; fuera de la revolución nada”. Está claro.

Fernando Buen Abad Domínguez
La Jiribilla

lunes, 27 de noviembre de 2017

Armando Hart, discípulo y hermano de Fidel




Cada tarea que se le confió a Hart fue asumida desde el compromiso y la responsabilidad: la esfera de Organización del Partido Comunista, la estancia en tierras orientales y la creación del Ministerio de Cultura en 1976

Una profunda amistad, forjada en el calor de la lucha, unió a Armando Hart y a Fidel. Foto: roberto salas
«Con certeza puedo afirmar que mi vida está dividida en dos etapas fundamentales: antes y después de conocer a Fidel Castro». Fue el 26 de noviembre del 2016 cuando Armando Hart encabezó con esas palabras, en medio del dolor, su evocación personal del líder de la Revolución Cubana.
Un año después de aquel testimonio –es decir, un año y un día después de la partida de Fidel–, Hart se despide. Era uno de los más leales y aventajados discípulos del Comandante en Jefe y, a la vez, uno de sus más entrañables hermanos de lucha y esperanza.
Se descubrieron mutuamente en el fragor del combate contra la tiranía; luego del asalto al Moncada, Hart supo que Fidel era «el líder y el movimiento a que aspirábamos, el que Cuba necesitaba y dentro del cual valdrían la pena los mayores sacrificios, incluidos el de entregar la vida misma a la causa de la libertad y la justicia para el pueblo cubano»; y Fidel supo que en Hart tenía a un luchador creativo, tenaz y decidido, al que le unían ideas, proyectos y la firme vocación para llevarlos a vías de hecho aun en las más difíciles y complejas circunstancias. Ambos coincidieron, por supuesto, en el amor y conocimiento de la obra martiana, en el estudio, comprensión y aplicación a las condiciones concretas de Cuba del legado de Marx, Engels y Lenin, y en una irreductible militancia antimperialista.
La identificación de Hart con Fidel quedó sellada en 1955 durante la constitución de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en una reunión efectuada en Factoría 62, en La Habana. Vinieron días de clandestinidad conspirativa, de preparación del apoyo a la expedición del Granma, de otra fraternidad combativa inolvidable, la de Frank País, de burlar la vigilancia represiva, de conocer la muerte de su hermano Enrique, del amor forjado en la lucha con Haydée Santamaría, de caer prisionero y protagonizar una espectacular fuga del tribunal, y volver a caer preso y ser confinado a Isla de Pinos, desde donde asiste al triunfo de la insurrección.
A la Revolución victoriosa dedicó inteligencia, energía y vocación. Nombrado Ministro de Educación en los primeros días de 1959, llevó adelante, por mandato de Fidel, una de las proezas de mayor alcance épico y humano de que se tenga memoria en la historia de la nación, la Campaña de Alfabetización.
En aquellos años dejó una honda huella en él su relación con el Che Guevara. Particularmente le impactó la lectura de El socialismo y el hombre en Cuba y el Mensaje a la Tricontinental. Del guerrillero argentino-cubano y universal, diría después: «La síntesis que el Che representa nos puede conducir a conclusiones certeras en los más diversos campos de la filosofía, la cultura y la acción revolucionaria. El comandante Guevara, al asumir los valores espirituales de nuestra América y elevarlos con su talento, heroicidad y decisión al plano más alto, se convirtió en uno de los símbolos éticos más elevados de nuestra historia».
Cada tarea que se le confió, fue asumida por Hart desde el compromiso y la responsabilidad: la esfera de Organización del Partido Comunista, la estancia en tierras orientales y la creación del Ministerio de Cultura en 1976.
Si la política cultural concebida por Fidel halló desde entonces su cauce más consistente, se debió a los métodos y el estilo de trabajo de Hart en el organismo, bajo los principios de la unidad, el consenso, el respeto a las jerarquías, el fortalecimiento de las instituciones, el diálogo, y en especial, la interpretación creadora de las pautas fidelistas.
«Él fue situado donde hacía falta –ha escrito el poeta Miguel Barnet–, ahí donde había que desbrozar las malas yerbas (…)
Y lo hizo con elegancia, con cautela, sin cercenar cabezas, más bien sacando del hueco aquellas que iban a rodar y poniendo a un lado rencores y revanchas. Él es uno de los marxistas más consecuentes de Cuba, más convencidos y uno de los más lúcidos. El fidelista, el amigo leal y el honesto, el gladiador de mil batallas, el incansable que convierte lo cotidiano en extraordinario; él es él, inquieto, hiperquinético, creativo, con las balas en la cartuchera y el gatillo listo en el disparador de ideas, proyectos y acciones que encontrarán ecos en los amigos agradecidos para quienes él, impoluto con su cubanísima guayabera blanca, será siempre el Ministro, porque sin duda clasificó en la categoría de ministros de lujo. Y un ministro de lujo no es otra cosa que un hombre culto, modesto y generoso. En dos palabras su ejemplo, su espejo».
No hace mucho, en ocasión del Día de la Cultura Cubana, celebración que Hart promovió desde su instauración, Abel Prieto, quien lo sucedió el frente del Ministerio, insistió en no perder de vista una de las pautas trazadas por el intelectual y combatiente revolucionario: hacer de la escuela la principal institución cultural de la comunidad.
Martí estuvo siempre en la raíz de su pensamiento y acción. Foto: Fernando Lezcano
Providencial resultó el encargo en 1997 de crear la Oficina Nacional del Programa Martiano y casi de inmediato la Sociedad Cultural José Martí. Nuevamente Hart se sintió a sus anchas. Estaba convencido de la necesidad de colocar a Martí en el centro del núcleo irradiante de la política, la cultura, la sociedad y la ética del modelo socialista cubano, enlazarlo con las más depuradas tradiciones culturales e históricas nacionales, latinoamericanas y caribeñas y universales, y promoverlo como referencia ineludible de la teoría y la práctica socialistas, sobre todo a raíz de su desarticulación en el Este europeo y el derrumbe de la Unión Soviética.
Con el pensamiento martiano y el fidelista como plataformas, Hart dedicó los últimos años a propiciar encuentros para el debate y entendimiento de una dialéctica de continuidad en el proceso revolucionario. Al respecto dijo: «Cada día me convenzo más de la pertinencia de lo que vengo planteando acerca de la necesidad de promover un diálogo de generaciones en el que intervengan quienes traemos la experiencia vivida como partícipes en la vida política en la segunda mitad del siglo XX, y los que asumen responsabilidades crecientes en estos inicios del XXI y desarrollarán su vida política hasta bien entrada la actual centuria. Se trata, de hecho, de un intercambio de experiencias entre dos siglos».
Afortunadamente el legado testimonial y teórico de Hart ha quedado plasmado en libros. Su compañera durante las tres últimas décadas, Eloísa Carreras ha llevado adelante un proyecto editorial, aún en desarrollo, mediante el cual es posible acceder a su pensamiento original. Recordemos entre sus títulos Aldabonazo, Hacia una dimensión cultural del desarrollo, Cultura en Revolución, Perfiles, Cambiar las reglas del juego, Marx, Engels y la condición humana, Una pelea cubana contra viejos y nuevos demonios y Cuando me hice fidelista.
Entre las mayores satisfacciones de su vida guardó en su memoria la condecoración con la Orden Nacional José Martí, al cumplir 80 años, impuesta por el General de Ejército Raúl Castro. De este afirmó que era la mayor garantía para asegurar el relevo generacional y la pervivencia de los sueños de Fidel en las generaciones venideras. Por su obra y su condición humana, Hart será de los que permanecen.

Pedro de la Hoz | pedro@granma.cu

Falleció Armando Hart Dávalos




El destacado combatiente revolucionario Armando Hart Dávalos falleció en la tarde de este domingo, a causa de una insuficiencia respiratoria.

Hart nació el 13 de junio de 1930 en La Habana. Siendo estudiante de la Universidad, en la que ingresó en 1947, ocupó diversas responsabilidades en la Federación Estudiantil Universitaria y en la Juventud Ortodoxa. Se graduó de Doctor en Derecho en 1952. Tuvo una actitud vertical de rechazo a la dictadura de Fulgencio Batista. Integró el Movimiento Nacional Revolucionario que dirigía Rafael García Bárcena, y cuando este en abril de 1953 fue acusado de conspiración, lo defendió como abogado, sosteniendo ante el tribunal el derecho del pueblo a la rebelión. Sufrió prisión en varias ocasiones.
Fue uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio y formó parte de la Dirección que el compañero Fidel Castro dejó constituida en Cuba. Participó en el levantamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba. Trabajó muy cerca de Frank País en la organización del Movimiento 26 de Julio en el llano y en el apoyo a la Sierra Maestra. En 1957 fue detenido y sancionado a varios años de prisión. Cuando era conducido a los tribunales por otras acusaciones, se fugó y se reincorporó a la lucha clandestina. Llegó a ser el Coordinador Nacional del Movimiento 26 de Julio y participó en varias reuniones en la Sierra Maestra. En 1958 fue arrestado y encarcelado hasta la caída de la tiranía.
Tras el triunfo del Primero de Enero de 1959 desempeñó importantes responsabilidades políticas y gubernamentales. Integró la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, así como el Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su constitución en octubre de 1965 hasta su fallecimiento. Fue secretario de Organización del Comité Central, primer secretario del Comité Provincial del Partido en la antigua provincia de Oriente y miembro del Buró Político desde 1965 hasta 1991.
Como ministro de Educación, primero nombrado por la Revolución, realizó una valiosa labor, en la que se destacó su papel durante la Campaña de Alfabetización. Designado en 1976 como ministro del recién fundado Ministerio de Cultura, responsabilidad que desempeñó durante más de 20 años, le correspondió un lugar significativo en la materialización de la política cultural de la Revolución diseñada por Fidel. Fue miembro del Consejo de Estado desde 1976 hasta 2008 y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde que ésta se constituyó en 1976 hasta su muerte.
Como Director de la Oficina del Programa Martiano y Presidente de la Sociedad Cultural José Martí desde 1997, se dedicó con devoción a la difusión de la vida y obra de Martí en Cuba y en el extranjero. En el año 2010 recibió la Orden “José Martí”, la más alta condecoración que otorga la República de Cuba. Fue distinguido como Doctor Honoris Causa por numerosas universidades cubanas y extranjeras.
Su extensa obra intelectual, de honda raíz martiana y fidelista, tiene un lugar destacado entre lo mejor del pensamiento revolucionario cubano.
Hart sobresalió por su sencillez, por su lealtad absoluta a Fidel y Raúl, su defensa permanente de la unidad entre los revolucionarios y su consagración, hasta su último aliento, a las tareas que la Revolución le encomendó.
Su cadáver será expuesto en el Centro de Estudios Martianos, en Calzada y 4, en el Vedado, a partir de las 9 de la noche de este domingo, donde será velado hasta las 10 de la mañana del lunes. Posteriormente, por decisión familiar, será cremado.

Granma

La acción y el pensamiento de Fidel hoy enfrentan huracanes




El 22 de octubre de 2017, alrededor de las 11:30 pm, llego de Canadá al Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, donde me está esperando René González Barrientos, presidente del Instituto de Historia de Cuba. Ha venido a recogerme a pesar de haberle pedido que no lo hiciera, dadas sus importantes responsabilidades en la organización del II Simposio Internacional La Revolución Cubana: génesis y desarrollo histórico. René insiste en que, en mi calidad de invitado, es su responsabilidad hacerlo. Solos, en un coche y sin conductor, halamos mi pesado equipaje cargado con libros para hacer una presentación en la capital cubana. Nos dirigimos hacia el modesto pero muy acogedor Hotelito del Partido Comunista de Cuba.
Es mi primera visita a Cuba después del devastador huracán Irma. Después de indagar acerca de su salud y la de su esposa y familia, le pregunto acerca de la situación en Cuba después de Irma. Lo que sigue es el equivalente a un discurso magistral adaptado a las circunstancias, mientras conduce un coche en La Habana a altas horas de la noche.
René señala de forma entusiasta y descriptiva cómo Cuba se recupera del huracán, cual consecuencia de la acción y pensamiento de Fidel para enfrentarlos, como si uno hubiese estado presente en cada uno de los enormes esfuerzos de recuperación durante los numerosos huracanes que se han abalanzado sobre el archipiélago desde 1959. Varios son los aspectos acerca de cómo Fidel confrontaba los “golpes de los fenómenos naturales” (haciendo quizás referencia al golpe de Estado de Batista, derrocado durante la Revolución Cubana).
Una de esas características es la estrategia, inspirada por Fidel, de mantener reservas para enfrentar las incursiones militares o naturales en Cuba, sin dejar ningún cabo suelto. El destacado historiador y anfitrión lleva como audiencia tan sólo a una persona ávida de esta experiencia en el tiempo y el espacio, confiando en la política de su país, como bien lo hace él mientras conduce, con frecuencia, en condiciones difíciles.
Desde los primeros huracanes que sacudieron violentamente las palmas −y mucho más después del Triunfo de la Revolución− Fidel elaboró su pensamiento con un doble enfoque: salvar vidas y mantener informada a la gente. Así, hablando metafóricamente, la Palma Real, árbol nacional de Cuba, se mantiene fuerte a pesar de las repetidas agresiones.
Llegamos al Hotelito. René insiste en tomar el tiempo necesario para asegurarse que el huésped sea bien recibido y acomodado, sin dejar pasar ningún detalle.
Es conveniente añadir que, debido a las inspecciones de Fidel en el terreno y al ánimo de su gente durante todos los huracanes, él sigue siendo una leyenda que cobra vida una vez más a través de las fotografías publicadas por Cubadebate, luego de los estragos de Irma. ¿Siguen siendo las acciones del Comandante, así como sus ideas, aún válidas como ejemplo actualmente?
Sí, su ejemplo de sacrificio en la lucha contra estos “golpes de Estado” continúa vigente y floreciendo. Durante Irma, por ejemplo, desde mi casa en Montreal, vi en la televisión cubana una excelente entrevista a un trabajador en una de las zonas más devastadas en la costa norte central de Cuba. Mientras terminaba lo peor de las operaciones de recuperación en su región, declaró naturalmente que él y su brigada de trabajadores se dirigían a La Habana ¡para apoyar los esfuerzos allí desplegados!
Aun cuando, dada su modestia, es posible que a René puedan no gustarle las siguientes palabras, hoy, al conmemorarse el primer aniversario del fallecimiento de Fidel, es oportuno afirmar que la pasión y la profundidad con la que el historiador expuso sus opiniones acerca de la tradición de lucha de Fidel contra los desastres naturales, recuerdan al mismo Fidel. La obra de René, así como muchos otros ejemplos similares en Cuba, constituye otra prueba de que el trabajo y la acción de Fidel siguen siendo válidos actualmente.
Supongo que esa es la razón por la cual los enemigos de la Revolución Cubana intentan, como lo hicieron hace un año, desacreditar −directa o indirectamente y de manera cobarde− la vigencia actual de Fidel. Sin embargo, las palmeras cubanas continúan estoicas, enfrentando la tormenta de la continua agresión dirigida por Occidente contra la cultura socialista cubana.

Arnold August, periodista y conferencista canadiense, es el autor de los libros Democracy in Cuba and the 1997–98 Elections (1999), Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento (2014) y Relaciones Cuba-EE.UU.: ¿Que ha cambiado? (2018). Es un colaborador de teleSUR.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Cinco planes para dañar la Revolución Cubana


Ducumental sobre Celia Sánchez




Documental sobre Celia Sanchez Manduley producido por Mundo Latino / 2016

Fidel es FIDEL




#RazonesDeCuba les propone el documental "Fidel es Fidel", del reconocido realizador cubano Roberto Chile, que recoge en emotivas imágenes momentos de la historia de la revolución cubana y su máximo líder, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

El 25 de noviembre, el 1 de enero de 1959

El 25 de Noviembre tiene impresa la fecha que continúa siendo la puerta abierta a la independencia, la soberanía y la libertad de los pueblos: 1 de Enero de 1959. El 25 de Noviembre se nos fue Fidel, pero la obra que ayudó a crear empezó el 1 de aquel Enero, ejemplo y puerta abierta al camino del antiimperialismo, pero del antiimperialismo sin ningún menoscabo, sin ninguna reducción del honor, de la dignidad, de la ética, es puerta abierta al camino del socialismo, a la justicia social.
Por eso el gobierno de EEUU, o los gobiernos de EEUU, que desde su creación se instituyeron sobre la conquista de territorios, la esquilmación de los bienes de los pueblos a los que eliminaba, no ha dejado desde el primer día del 59 de agredir a Cuba. Cuba es la lucha presente, denuncia viva, actual, contra la corriente que vuelve atrás en la Historia, la oposición férrea a vivir sometidos a la minoría, a la antidemocracia, a la vieja concepción del mundo: Es el No, a servir a la minoría tiránica. Sí, a obrar con decisión y valor para gobernarnos.
¿Por qué el gobierno de EEUU, desde el 1 de Enero de 1959, ha mantenido la violencia armada, la propaganda, la ocupación de Guantánamo?: porque Fidel y el pueblo de Cuba lo ha derrotado una y otra vez. Cuba es soberana.
Hace tan sólo unos días se ha podido saber con cuántos millones de dólares alimenta a la contrarevolución enmascarada en ongs y otros tipos de asociaciones que se encuentran en el interior de la isla y se mueven desde fuera: entorno a 30, que reciben del presupuesto estatal de su gobierno imperial cantidades que llegan a alcanzar los 650.000 dólares. ¿En cuántas partes del mundo el imperio arma, entrena, financia, compra, a mercenarios, y los emplea en la destrucción de un país y otro?. Es fácil imaginar lo que esos mercenarios de esas 30 organizaciones tienen como objetivo para el pueblo de Cuba, y lo deben odiar mucho porque no pueden con él.
Sus nombres comienzan con términos como Directorio, Diario, Asociación, Centro de Investigación, Grupo Internacional, Acercamiento, Observatorio, Apoyo, Fundación, Instituto… curiosamente emplean términos ambíguos o que pueden emplearse en la dirección de la colaboración social, los lobos con piel de cordero, mercenarios por un plato de lentejas.
Ninguna de las tales organizaciones, engordadas con el dinero dado a Judas, puede repetir sin echar a correr temblando para esconderse, la declaración de Fidel Castro el 1º de Mayo del año 2000 ante el pueblo de Cuba: “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroismo.”
Ahí está Fidel, su causa, el antiimperialismo, el socialismo, que es nuestra causa, por eso el 25 de Noviembre tiene impresa la fecha que continúa siendo la puerta abierta a la independencia, la soberanía y la libertad de los pueblos: 1 de Enero de 1959. Siempre gracias, Maestro.

Ramón Pedregal Casanova

Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: “Gaza 51 días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”, “Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.

Fidel: el tributo de los recuerdos y la lealtad

Y hoy que le rendimos el tributo al héroe que fue y será siempre, confiaremos que Ud. siga mandando, junto con sus predecesores Carlos Manuel de Céspedes y José Martí, para preservar la revolución y la patria.
Comandante, el tiempo ha continuado su decurso inexorable y los días han empezado a acumularse con su carga de sucesos nuevos, muchos quizás repetidos inevitablemente, pero ese viernes 25 de noviembre de Ud., apenas arriba al primer aniversario y muchas cosas pasarán, esperemos que para bien, en ese escenario de la humanidad que llamamos historia, y que un día mientras se le juzgaba, prisionero y en condiciones aciagas para sus ideales, Ud. vaticinó, -desafiando la condena segura que entonces le esperaba por sus actos de rebeldía y el asalto al Cuartel Moncada-, que la historia lo absolvería. Y aquel final premonitorio de su alegato en el juicio fue realidad durante su larga vida de 90 años.
Fueron tantas las veces que los enemigos le mataron en planes, deseos, declaraciones y en anuncios de muerte en las más variadas circunstancias, que Ud., estratega como nadie, quiso despedirse de la vida, después de sugerirlo en su último mensaje ante el VII Congreso del Partido, con esas afirmaciones de que “Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala", y en cuanto al legado, consciente de su siembra, afirmó, con ese su tacto de modestia, y despojando la frase del carácter personal, le imprimió al final el sello plural al afirmar que “Pronto deberé cumplir 90 años… Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos…” Apenas unos meses después de aquella intervención y despedida, fallecía en la misma fecha en que se cumplía el 60 aniversario de la salida del yate Granma hacia Cuba con su carga de libertadores.
Y estas palabras en voz de Ud. fue como una idea dominante, heredada de José Martí, quien afirmó en su última carta inconclusa del 18 de mayo de 1895: “Para mí ya es hora… Sé desaparecer. Pero no desaparecerá mi pensamiento”. Un día después, el domingo 19 de mayo, caería en combate para levantarse para todos los tiempos, pues como expresara: “Yo moriré sin dolor, será un rompimiento interior, una caída suave, y una sonrisa… Se ha de vivir y morir abrazado a la verdad. Y así, si se cae, se cae en una hermosa compañía… Triunfaremos”.
Y para mayor consecuencia con su credo, filosofía y convicciones, heredado de Martí, muchas veces, en formas variadas, Ud. expresó. “Hay un pensamiento, una idea, una frase de Martí que produjo en mí profunda e inolvidable impresión. Me enseñó, me agradó y desde entonces siempre la he tenido presente: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Era para Ud., además de un mandato moral esencial, un antídoto contra la vanidad, endiosamiento y los delirios de grandeza, que han perdido a tantos hombres públicos, incluso grandes.
Y para una vez más sorprender y enseñar aún después de su muerte, hizo en vida un pedido sagrado a los dirigentes de la Revolución y al pueblo para que no se erigieran monumentos en su memoria ni dieran nombre a las miles de posibles instituciones y otros sitios que, sin duda, se hubieran hecho realidad con el propósito de rendirle el merecido homenaje. Se acató esta última voluntad, y se asumió como natural y justo en Ud. algo que jamás había ocurrido en país alguno ni en época ninguna desde que “el mundo es mundo”. En ello iba implícita además la estocada final a sus inveterados enemigos. Sólo sus cenizas, guardadas en el interior de una roca, a modo de monolito, con su nombre FIDEL al frente, en el cementerio de Santa Ifigenia, proclaman su existencia ya ida y sempiterna, junto a una idea esencial de su pensamiento que es su concepto de Revolución. Nada más, y es todo, porque allí, allá y acullá, en cercanos y lejanos confines, se le recordará y venerará como ese David de los siglos XX y XXI que fue capaz de enfrentar a ese Goliat imperial y vencerlo en todas sus tentativas de asesinarle y destruir a su pequeña y grande patria.
En este primer aniversario de su partida hacia la eternidad, debemos reiterar que a los cubanos nos unen a Ud. muchas afinidades e identifica­ciones, muchos valores que dan sentido a la vida, muchas visiones y sueños que sirven de rumbo para el quehacer revolucionario, rebeldías para intentar una y otra vez transformar los mundos chicos y grandes. La antorcha de luz que entregara en vida a la multitud de relevos que le acompañaron en la marcha luctuosa hasta el camposanto, no se puede apagar ni puede detenerse jamás la marcha hacia el futuro, predicando y haciendo revolución.
Y hoy que le rendimos el tributo al héroe que fue y será siempre, hay que recordar las ideas expresadas en el primer gran discurso de Ud. el primero de enero de 1959, el día del triunfo de la revolución, en Santiago de Cuba. En este discurso están contenidas las principales ideas y los principios que han sido guía de la Revolución durante más de cincuenta años en que, apegada a la verdad, cumplió con las promesas y el compromiso hechos ante el pueblo de Cuba, en el cual ha confiado consecuentemente durante toda su trayectoria al frente de los destinos del país. Por eso la revolución existe con su pujanza. Decía Ud. entonces:
“(…) He demostrado suficientemente mi fe en el pueblo, porque cuando vine con 82 hombres a las playas de Cuba y la gente decía que nosotros estamos locos y nos preguntaban que por qué pensábamos ganar la guerra, yo dije: “porque tenemos al pueblo”. Y cuando fuimos derrotados la primera vez, y quedamos un puñado de hombres y persistimos en la lucha, sabíamos que esta sería una realidad, porque creemos en el pueblo; cuando nos dispersaron cinco veces en el término de 45 días, y nos volvimos a reunir y reanudar la lucha, era porque teníamos fe en el pueblo, y hoy es la más palpable demostración de que aquella fe era fundamentada.”
“Tengo la satisfacción de haber creído profundamente en el pueblo de Cuba y de haberles inculcado esa fe a mis compañeros; esa fe que es más que una fe, es una seguridad completa en nuestros hombres.”
“(…) Trataremos de hacer lo más posible por nuestro pueblo, sin ambiciones, porque afortunadamente estamos inmunes a las ambiciones y a la vanidad. ¡Que mayor gloria que el cariño de nuestro pueblo!”
“Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, porque como dijo nuestro Apóstol: “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, y no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber, como lo hemos estado haciendo hasta hoy y como lo haremos siempre. Y en esto no hablo en mi nombre, hablo en nombre de los miles y miles de combatientes que han hecho posible la victoria del pueblo; hablo del profundo sentimiento de respeto y devoción hacia nuestros muertos, que no serán olvidados. Los caídos tendrán en nosotros los más fieles compañeros. Esta vez no se podrá decir como otras veces que se ha traicionado la memoria de los muertos, porque los muertos seguirán mandando”.
Por suerte así ha sido en la historia de la revolución, e interpretando dialécticamente el presente y futuro previsibles, nos consuela y alienta que junto a los vivos de todas las generaciones, siempre confiaremos que Ud. siga mandando, junto con sus predecesores Carlos Manuel de Céspedes y José Martí.

Wilkie Delgado Correa

viernes, 24 de noviembre de 2017

Catalunya y Cuba: un barco a la deriva llamado Amnistía Internacional




El último informe de Amnistía Internacional sobre Cuba, titulado “Es una prisión mental” y que, al contrario que sus escritos sobre EEUU o España, sí ha sido noticia internacional, está contaminado de raíz. Su fuente principal es el testimonio de un grupo de migrantes cubanos en México, a quienes sorprendió, en enero pasado, la derogación por Barack Obama de la política de asilo automático a cubanos y cubanas, y que ahora necesitan construir un “expediente político” para ser aceptados en EEUU. Y para ello mienten sin el menor pudor.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Fragua en el modelo académico de la medicina

Victoria de Girón, símbolo de la enseñanza de medicina al erigirse en rectora de la atención metodológica de las diferentes asignaturas del modelo académico cubano

La Universidad de Ciencias Médicas de la Habana actualmente presenta vigente 9 Proyectos con 7 países y 3 Universidades implicadas, además de llevar a cabo 22 convenios con 14 países y 22 universidades

«Y la Revolución tiene hoy fuerzas y tiene recursos y tiene organización y tiene hombres —¡hombres!, que es lo más importante— para comenzar un plan de formación de médicos en las cantidades que sean necesarias», Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, al dejar inaugurado el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, el 17 de octubre de 1962.
La dermatóloga Fernanda Pastrana Fundora, recuerda muy bien el 17 de octubre de 1962 y la presencia del Comandante en Jefe en el acto inaugural del Victoria de Girón. Ella estudió en ese primer curso al responder a un llamado formulado por el gobierno revolucionario ante la carencia de profesionales para dar cobertura asistencial al ciento por ciento de la población.
Antes del 1ro. de enero de 1959, Cuba contaba con 6286 médicos y en los años posteriores emigraron más de 3000, alentados por el gobierno de Estados Unidos para tratar de destruir el justo sistema político naciente.
Al proceder del municipio matancero de Cárdenas, la doctora se acogió al sistema de becas creado en aquel momento con un internamiento total para los estudiantes, en una de las lujosas mansiones abandonadas por la burguesía criolla. Por tales razones en varias ocasiones compartió con Fidel, asiduo visitante al Instituto.
«Un día le dijeron al Comandante que yo estaba muy mal en los estudios porque me ausenté a las clases de educación física, una asignatura obligatoria dentro del currículo docente. Él se sentó conmigo y me dio una explicación de lo necesario del ejercicio físico para la salud. Cuando concluyó, con mucha pena le dije que lo entendía pero que no me gustaba la materia. Entonces me pidió ir donde el profesor y decirle que la Revolución no podía darse el lujo de perder a un médico por la falta de asistencia a la educación física y por tanto, yo debía convencer al docente para recuperar las clases en el menor tiempo posible. Así mismo hice hasta que aprobé y me gradué.
«Creo que Fidel me ayudó dos veces, primero con la facilidad de estudiar medicina y luego por darme un consejo necesario para la vida. Me enseñó que debemos asumir tareas aunque no sean totalmente de nuestro agrado en aras de construir un proyecto social humanista», cuenta Fernanda.
El doctor Ernesto Bravo Matarazo, integró el claustro docente fundacional y también relata otra anécdota: «La asignatura de bioquímica siempre fue muy compleja para su aprendizaje y los estudiantes la rechazaban. En realidad se necesitaba de un conocimiento previo en química para entenderla. En una de las visitas de Fidel, los estudiantes trataron de que él intercediera con los profesores para que fueran más flexibles. Él les preguntó por la fecha del examen y en los días previos se puso a estudiar junto a los alumnos. Los profesores pensamos que él nos iba a decir que bajáramos la presión académica, pero él sólo dijo: “¡Qué hermosa es la bioquímica!”. Elogió los contenidos de la asignatura como un conocimiento muy necesario para la sociedad. Esas palabras le dio más entusiasmo a los muchachos, ellos estudiaron con seriedad y nunca se bajó el rigor académico en los exámenes».
El profesor, oriundo de Argentina, piensa que Victoria de Girón nació en un momento muy convulso de la Revolución, después de derrotar a mercenarios enviados por Estados Unidos a las arenas de Playa Girón en abril de 1961 y luego de finalizada la campaña de alfabetización. Además, el país estaba viviendo los días de lo que fuera conocido como la crisis de los misiles.
El también profesor consultante agrega: «Pusimos en práctica varias premisas de la Reforma Universitaria aprobada en la ciudad argentina de Córdoba en 1918 en cuanto a formar círculos científicos y alumnos ayudantes para que los jóvenes se integraran a las investigaciones y a la docencia. Nuestra principal tarea ha sido fomentar hábitos de estudio a partir de bibliografía actualizada para responder a las exigencias académicas y elevar el conocimiento».
Considera que Victoria de Girón compone un laboratorio para ensayar los programas docentes a generalizar en todo el país y asegura que en aquellos años 60 del siglo pasado, nunca pudo imaginar que contarían con un claustro docente, altamente formado a través de cursos de maestrías y doctorados.
Hoy conoce a directivos de prestigiosas universidades médicas del mundo que se asombran ante la existencia en Cuba de una facultad dedicada a las ciencias básicas y preclínicas, porque la carrera se concibe internacionalmente como una formación teórica desde el primero hasta el quinto año, con poco margen para la práctica con el paciente.

Atención académica internacional

De esa primera etapa, Bravo Matarazo recuerda la llegada de los estudiantes vietnamitas, víctimas de la guerra con Estados Unidos y de la partida del primer grupo de médicos internacionalistas que prestaron servicios en Argelia. «Hoy enseñamos a centenares de estudiantes extranjeros dentro de la institución y en facultades radicadas en otros países», puntualizó.
Este tema lo corrobora la máster en ciencias de la salud María Elena Fernández Roque, Directora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, y señala que en estos momentos más de 6000 jóvenes de otras naciones cursan las carreras de medicina, estomatología, licenciatura en enfermería y tecnología de la salud. Además, algunos estudian en el nivel medio de estas profesiones.
Ellos acceden a los estudios por diferentes vías de ingreso, como son autofinanciados (pagando su carrera), financiados por el gobierno (convenio entre países) y por becas gratuitas otorgadas por Cuba. «A todos se les aplica un mismo plan de estudio, se acogen a los mismos deberes y derechos que los estudiantes cubanos e incluso visten igual uniforme», señaló la también profesora asistente.
«Estos estudiantes se sienten muy a gusto con nosotros» y rememoró las palabras de Fidel cuando vaticinó que Victoria de Girón formaría a médicos para Cuba y para el mundo. «En nuestras aulas convergen estudiantes de decenas de naciones y ello ayuda a la integración, prestándose ayuda entre ellos mismos. Decimos que con nosotros está representada desde la A de Angola hasta la Z de Zimbabue», acotó.
Ella comenta que los estudiantes extranjeros llevan una atención especializada y esmerada, pero nunca privilegiada por encima de los cubanos. Son atendidos por profesores guías, que los ayudan a incorporar el modo de vida de la Isla caribeña. Los jóvenes no hispanohablantes cursan la facultad preparatoria para aprender español y nivelar su conocimiento para que puedan asimilar un contenido académico universitario.
«Estos estudiantes se vinculan a los proyectos de investigación aprobados en nuestro país, concurren a las jornadas científicas, pueden optar por la condición de alumnos ayudantes, e incluso participar en las competencias deportivas de la universidad y en el festival de artistas aficionados. Igualmente se integran voluntariamente a la Federación Estudiantil Universitaria y asumen cargos dentro de la organización», añadió.
La doctora Nidia Márquez Morales, vicerrectora de la Universidad de Ciencias Médicas, especificó que esos estudiantes mantienen sus costumbres y tradiciones culturales. «Varios están asociados a la Unión Africana y realizan encuentros interculturales donde se visten con sus trajes típicos, hacen comidas y exhiben su arte nacional. Ahí se mezclan todos, incluso los cubanos».

Particularidades de las ciencias médicas

Victoria de Girón constituye la facultad insigne en la enseñanza de las ciencias médicas porque se erige en rectora de la atención metodológica y de conducción de las diferentes asignaturas del modelo académico cubano, aseguró la doctora Nidia.
Esta facultad se incluye dentro de las trece que integra la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana con una matrícula de casi 17 000 estudiantes y 21 perfil de la enseñanza técnica, con dos vías de ingreso: al concluir la secundaria básica o el 12 grado, por tanto existe un politécnico de la salud.
Ello se complementa con postgrados de amplio espectro, la formación de más de 4000 residentes en 62 especialidades y 37 programas de maestría. «Esta universidad está insertada en la certificación de la calidad, un proceso que conduce y dirige el Ministerio de Educación Superior mediante su agencia reguladora que es la Junta de Acreditación Nacional», explicó la vicerrectora.
«Nuestra universidad tiene acreditado todas las carreras de medicinas y de ellas un 50 % de excelencia. Aquí se incluyen 17 programas de maestría, de ellos, once son de excelencia. Ahora estamos inmersos en el proceso de acreditación de las especialidades», agregó.
El principal escenario docente de la universidad son los 54 hospitales con que cuenta la capital y se vinculan a la docencia 7443 profesionales, un 80 % de ellos prestan servicios a los pacientes, es decir son médicos, enfermeros, tecnólogos que laboran en las instituciones y desde ahí, participan en el proceso docente-educativo.
En los últimos dos cursos se ha hecho una revitalización de las edificaciones y sus áreas interiores. En las 13 facultades se cuentan con laboratorios de ciencias básicas, algunos de ellos con espacios más desarrollados como las aulas multipropósito. Además se abastecieron con microscopios, laminarios y piezas frescas para el estudio de la anatomía.
«Exigimos –advirtió la directiva- el uso del uniforme para el porte y el aspecto personal como premisa para prestar servicios médicos. Se insiste mucho en la actividad ética de nuestros estudiantes porque desde el primer año se relacionan con los pacientes, en los consultorios, policlínicos y hospitales. Ellos interactúan con las familias y la sociedad para adquirir las habilidades y competencias para el buen desempeño en la profesión».
Así lo atestigua el residente en bioquímica clínica Javier González Argote, mejor graduado en docencia, investigaciones e historia del año 2017 con varios premios científicos e investigador de las neurociencias, principalmente en los trastornos causados por la diabetes mellitus en el embarazo.
Estudios similares los realiza Alexis Alejandro García Rivero, estudiante de quinto año de medicina, quien se desempeña como alumno ayudante en la asignatura de Fisiología. Él asegura: «Ser estudiante de ciencias médicas, y en específico de la facultad Victoria de Girón es un privilegio. Siento mucho orgullo por estudiar en este recinto universitario».

Nuria Barbosa León