lunes, 3 de noviembre de 2008

Cuba, en marcha revolucionaria... y sin Fidel (primera parte)

Notas iniciales

Difícil es hablar del futuro de la revolución cubana para cualquiera que en el mundo sostenga que la sociedad socialista es la única verdadera posibilidad que tienen la humanidad y todos los seres vivos -que conocemos hasta ahora- de no esfumarse: de fenecer cual si no hubiesen existido jamás. Ni las flores, las gaviotas o los niños.
En el arrastre final, si no conseguimos usar nuestra conciencia como recurso de supervivencia, devolveríamos al espacio sideral todos los recuerdos: las partituras de Mozart, las ecuaciones de Einstein y los record deportivos. Nunca existieron. Somos responsables del futuro; pero peor aún, de nuestro pasado.
En una isla del Caribe se asienta el único experimento mundial de una revolución socialista. Si sobre eso habla alguien que ha nacido y vivido en ella y que por tanto no ha tenido otro líder que no sea Fidel Castro; ése que ha vencido una tras una las administraciones imperialistas, la mega traición del campo socialista "irreal"; la incomprensión e incluso el desprecio de muchos que llegaron a llamarse marxistas alguna vez, entonces las palabras pueden revolcarse y la pasión puede ganarle a la razón irremediablemente.
Es por eso que los lectores de estas líneas no encontrarán un análisis "imparcial" y frío de lo que pueda suceder en Cuba después de la retirada parcial del Comandante en Jefe del gobierno de mi país.
Logren pues los lectores de este espacio sacar provecho, sabiendo de antemano que desde que nací he tenido como presidente al que lideró una revolución socialista "en las propias narices del imperialismo" para citar sus palabras, y que eso era tan natural como beber agua todos los días; o como para muchos camaradas lo es tener un corrupto servil detrás de otro en la dirección de sus respectivos países.
Ese lujo que teníamos, debemos ahora hacerlo sin él. Es como si para beber agua debiera buscar en medio de tanta impotencia los dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno para sintetizarla...
El futuro de la revolución socialista de Cuba debe ser uno de los desvelos de los revolucionarios de todo el orbe, pero si se es cubano con el peso de saber que esta revolución fue fabricada por Fidel y el Che, entonces ese compromiso se convierte en el mismo sentido de la propia vida.

Breve de historia

En Cuba, al ser la última de las colonias de la necia metrópoli española, al luchar por la independencia, se produjo un milagro: independencia nacional, justicia social, lucha de género y raza... marcharon bajo la misma bandera. Si algún estudiante quiere aprender algo sobre la teoría del desarrollo desigual y combinado que desarrolló León Trotsky de forma magistral, basta con leer algo de la historia de Cuba. El propio Lenin caracterizó la guerra hispano-norteamericana como el debut del imperialismo por expandirse.
En el mismo sitio geográfico del mundo se buscaba la independencia, mostraba cartas credenciales la nueva fase del capitalismo moderno y se hacía trizas el orden colonial que gobernó el mundo por siglos. Desde allí viene el milagro de Cuba
José Martí, siendo patriota, se diferencia de manera esencial de los libertadores de América del siglo XIX... El internacionalismo de Martí, su concepción de patria, su conocimiento parcial de las ideas socialistas que llegaban sueltas y dispersas a Estados Unidos, vivir en el monstruo y conocerle las entrañas, entender que sin un partido de vanguardia fundado por la clase trabajadora no se ganaría una guerra, y que la independencia de Cuba era tan sólo el trámite para que los Estados Unidos no cayeran sobre nuestras tierras de América, lo colocan más cerca de un revolucionario social que de un independentista.
Entre los fundadores del Partido Comunista de Cuba estuvo un fundador del Partido Revolucionario Cubano: Carlos Baliño entró en el Partido Comunista fundado por Julio Antonio Mella como algo consustancial.
Mucho deberemos hablar de Julio Antonio Mella, que sin trámites intermedios soldó el pasado misteriosamente radical de José Martí con el comunismo internacional ¡Y no con cualquier comunismo internacional! En contra de todos los "comunis-tólogos" de su época apostó por ayudar a Sandino en su lucha, preparar una invasión armada a Cuba para librarnos del dictador Gerardo Machado, luchó por la autonomía sindical en México y regresó entusiasmado con el programa de Oposición de Izquierda de manos de Andréu Nin en la URSS... "para refundar el socialismo" (le expresó en una dedicatoria a un camarada).
Y por ahí podemos seguir la pista de cuáles fueron las ideas comunistas que integraron la verdadera historia de Cuba.
La Carta Fundacional de la Juventud Ortodoxa, de donde provino casi toda la dirigencia de lo que fue después el Moncada y el Movimiento 26 de Julio, después de fijar en su capítulo III que la línea política ideológica de la organización sería el socialismo, reza textualmente: «Pero el Socialismo no está reñido con la democracia... Estas convicciones democráticas significan que somos opuestos radicalmente al "totalitarismo" que es la característica más acusada del régimen impuesto por Stalin en Rusia.» (1)
El Partido Socialista Popular, vinculado a Moscú y a Stalin, a pesar de su innegable influencia en la clase obrera organizada... llamó aventureros a ésos que comenzaron con el asalto al Moncada... Pero ya constituía el Movimiento 26 de Julio un autentico partido de vanguardia. Estaban "embarazados" con lo mejor del socialismo... lo que no le había crecido es la panza y muchos de ellos no lo sabían (por tan sólo hacer una parábola).
Ese movimiento derrocó a una tiranía y, sin hablar de socialismo, fundaron la primera y única verdadera revolución socialista perdurable en el hemisferio. Si Lenin llevaba razón en el "Qué hacer", Fidel y sus camaradas eran comunistas. Si todavía, como muchos dicen, eran pequeños burgueses radicalizados, entonces en Cuba no triunfó una revolución socialista. Una de dos.
Algo diferencia a Fidel de muchos de los líderes revolucionarios actuales... radicalizar más los hechos que las palabras.
Ahora que se pone de moda la palabra socialismo... más vale que todos ellos piensen primero en la palabra revolución socialista. Porque sin revolución socialista, hablar de socialismo del siglo que sea, es un verdadero eufemismo.

Cambios revolucionarios en Cuba... cuando Fidel

Desde 1959 no se detuvo la revolución. No vale la pena ahora recordar hazañas ni retrocesos, pues son ya conocidos... Para empezar por los malos recuerdos, sabemos todo lo sucedido cuando fracasamos en la zafra de los 10 millones. Nuestros escritores y artistas lo analizaron con mucha eficacia en su reciente Congreso de la UNEAC: le llamaron el Quinquenio Gris. Yo diría que fue más que un quinquenio...
El arte y la literatura fueron de alguna manera reflejo de lo que logró robarnos el estalinismo y el post-estalinismo a nuestra revolución. Pero el primero en dar el zarpazo revolucionario fue Fidel Castro en su inolvidable Rectificación de Errores y Tendencias Negativas que nos llevó a la construcción antiburocrática y popular de círculos infantiles, edificaciones populares; a concebir nuevamente el trabajo como debe ser en el socialismo. Nadie le resultó más útil a Fidel que el Che, que merece de los revolucionarios y sobre todo de los cubanos algo más que homenaje, flores o estatuas... Nadie en Cuba pensó en la construcción del socialismo con más profundidad y desvelo que Ernesto Guevara. Ahora que se habla de reformas, más nos vale recordarlo y recordar aquel discurso de Fidel, cuando de alguna forma se publicaba por primera vez algo de los Apuntes a la economía política de la URSS en forma de inéditos, en 1987, con la pluma fiel de Carlos Tablada (2). Un par de años después se derrumbaba la URSS.
El otro momento fue a raíz del secuestro del pequeño Elián González en pleno período especial. El contragolpe ha sido una de las armas más eficientes del Comandante en Jefe. Los cubanos con-trarrevolucionarios envolvían con Mickey Mouse a un niño huérfano y náufrago, mientras en Cuba se desató la movilización permanente del pueblo, incluyendo la aparición recurrente de Fidel por la televisión. Se activaron todas las instituciones del país, desde psicólogos, abogados, periodistas, estudiantes... Todos en función de hacer regresar a Elián con su valiente padre. Desde ese instante se activó la Batalla de Ideas que no fue más que entender la importancia de una revolución versus las instituciones de una nación.
La Batalla de Ideas creó organizaciones inimaginables y hubimos de hacer los milagros que sólo le permite Dios al socialismo: Los trabajadores sociales, la regio-nalización de la enseñanza universitaria, la Universidad de Ciencias Infor-máticas, la revolución energética, que significó la adquisición de equipos electrodomésticos ahorradores para todas las familias del país, pero mucho más importante: el tema del cambio cli-mático, el ahorro, la capa de ozono, el calentamiento global, fueron términos manejados por el pueblo como si se tratase de las reglas del béisbol.
No hay precedente de algo similar en revolución alguna y no creo cercana la posibilidad de que se repita esa sensación de estar todos envueltos en un proceso revolucionario cambiante y permanente. Los problemas sociales de los jóvenes se resolvían usando a los propios jóvenes como líderes de la batalla. Una vez dije que Fidel tenía por ahí un partido nuevo con su Grupo de Apoyo, sus misivas casi diarias en la tele, los trabajadores sociales, las diarias Mesas Redondas y todo este sorprendente movimiento.
En un momento en que volvía a detenerse un tanto la revolución, y recordando el 60º aniversario de su entrada en la Universidad de La Habana, una de sus trincheras favoritas, Fidel lanzó el sorprendente discurso del 17 de noviembre del 2005 (3), donde nos advirtió que la revolución cubana era posible de derrumbarse desde adentro, por nuestras propias carencias. Era el inicio de una nueva batalla revolucionaria... Unos meses después tuvo que dejar su protago-nismo, pues se enfermó de gravedad. Las perspectivas de aquel discurso están todavía abiertas y no creo que todos hayan hecho la misma lectura del mismo, partiendo de conocer a Fidel Castro. Escribí un artículo en aquel entonces (3) y no quiero repetirme.
José Carlos Mariátegui se cansó de advertirnos de la importancia de los "mitos revolucionarios". Los partidos de la izquierda radical en general los rechazan por temor al culto a la personalidad que ocurrió en la época de Stalin. Y es un grave error. Stalin se imponía no como una personalidad, sino bajo el terror... No es el caso de Fidel Castro. No entender la importancia de Fidel en el pueblo de Cuba es alejarse de la revolución cubana de manera peligrosa. Fidel es consecuencia de un proceso real de lucha de clases... Una vez forjado el líder, éste, en simbiosis dialéctica, se convierte en motor de la revolución.
Y con Fidel fuera de este escenario perdimos ese motor... Negarlo sería de una estupidez que la historia no va a perdonarnos.

Y ahora, ¿Nueva Política Económica en Cuba?

El ya famoso discurso de Raúl Castro el 24 de febrero (4) de este año despertó todo tipo de expectativas, fuera y dentro del país.
Más de un millón de opiniones se generaron en los centros laborales y en las células del Partido Comunista. Guerra contra la burocracia, más descentralización, la doble moneda, etc.
Algunas de las medidas más importantes que se han aprobado o están en plan de aprobación, tanto desde la reunión plenaria del Comité Central del Partido, y en la Asamblea Nacional del Poder Popular:
1) Beneficios ostensibles a los trabajadores por cuenta propia (jubilación, apertura de licencias nuevas, etc.).
2) Entrega en usufructo las tierras a familias y cooperativas agrícolas, créditos bancarios y reducción de la centralización de la venta de los productos del campo, jubilación para este sector de trabajadores privados.
3) La ley de jubilación, que dado el envejecimiento del país, propone extender la edad de jubilación cinco años más, aunque con regulaciones proporcionales a los que están cerca de esa edad.
4) Aceptación del multiempleo sin tope salarial.
5) Eliminación de múltiples restricciones, como el permiso de hospedarse en hoteles a los cubanos residentes en Cuba, venta de teléfonos móviles etc.
Hago atención a los lectores que estoy mencionando las nuevas propuestas de leyes sin el término jurídico, pues eso lo encuentran en la gaceta oficial Granma (4)
Con Fidel se aprobó el trabajo por cuenta propia como un mal necesario... Eso no lo puede negar nadie... Para la autora también lo es: un mal necesario. Convertir las armas melladas del capitalismo en solución definitiva a nuestras angustias es muy peligroso.
En el sitio virtual Kaos en la Red Sección Cuba se pueden leer muchos trabajos de intelectuales, analistas de izquierda. Más conocidos o menos. No voy a detenerme en ellos, pero en general el gran espectro de la izquierda aboga por reformas que de una manera u otra apelan a la descentralización. Los trotskistas... también lo hacen y según mi criterio -por supuesto sujeto a estar errado a su vez-, es un peligroso desvío del pensamiento económico de León Trotsky.
"Todavía más traída por los cabellos parecía la insistencia de Trotsky en la necesidad de planificar. Que la planificación era esencial para una economía socialista era un axioma marxista que los bolche-viques por supuesto conocían muy bien y siempre habían aceptado en términos generales. Bajo el comunismo de guerra pensaron que se hallaban en una situación propicia al establecimiento de una economía plenamente planificada y Trots-ky no encontró entonces ninguna oposición cuando habló sobre la necesidad de un "plan único" (5) para garantizar la reconstrucción económica equilibrada... Poco antes del fin del Comunismo de Guerra, el 22 de febrero de 1921, el gobierno decidió crear la Comisión Estatal de Planificación, la Gosplan. Pero después de la promulgación de la NEP, cuando todos los esfuerzos fueron encaminados al resurgimiento de la economía de mercado, la idea de la planificación cayó en un eclipse. La idea estaba tan vinculada, en la mentalidad popular, al comunismo de guerra, que un recordatorio de la misma parecía inoportuno..."
«Casi desde el comienzo Trotsky criticó este estado de cosas. Sostuvo que, con la transición a la NEP, la necesidad de planificar se había hecho más urgente aún... Precisamente porque el país volvía a vivir bajo una economía de mercado, argumentó, debía tratar de controlar el mercado y de prepararse para ejercer el control. Volvió a plantear la demanda del plan único sin el cual, dijo, era imposible racionalizar la producción, concentrar los recursos en la industria pesada, y establecer el equilibrio entre los diferentes sectores de la economía... La propiedad nacional, argumentaba, había transformado a toda la industria en una sola empresa que no podía administrarse de forma eficiente sin un plan único...» (6)
Por supuesto que esto no lo digo yo... Lo dijo Isaac Deutscher usando referencias explícitas de León Trotsky que son reseñadas en las Notas. Y no creo que alguien dude de su veracidad.
Por supuesto lo digo ahora con toda la intención del mundo... salvando tiempo y espacio, el «plan» en contra de la Ley del Valor... ¿A quién me recuerda? ¿Quién, mucho más cercano, me convenció de que el socialismo no se creaba con las armas melladas del capitalismo?
Ese otro gran marxista revolucionario y economista -a fuerza de necesidad- lo expresó en sus Apuntes críticos a la Economía Política.
Dice Ernesto Che Guevara, criticando el método del cálculo económico en la URSS:
«Se trata a la planificación como un ente mecánico al que hay que ‘concederle la vuelta'. Se olvida que la planificación es la primera etapa de la lucha del hombre por adquirir pleno dominio sobre las cosas. Casi se puede decir que la idea de la planificación es un estado de espíritu condicionado por la posesión de los medios de producción y la conciencia de de la posibilidad de dirigir las cosas, de quitarle al hombre su condición de cosa económica...» (7)
A veces quisiera no haber estudiado ciencias exactas para no deslumbrarme con las simetrías, pues adquiero entonces un espíritu supersticioso.
Porque el «plan» concebido por ambos (Trotsky y el Che) era absolutamente democrático. Los trabajadores debían participar en él, decidir qué iría para la reproducción y qué para el consumo general de toda la sociedad y nunca de un grupo aislado de trabajadores que se convertirían en propietarios del excedente de una empresa específica. ¿Ilusión? Ninguna.
La solución posible para el triunfo de la revolución socialista de la Grecia moderna es la conciencia de los trabajadores y la expansión de la revolución. Las teorías de El Hombre Nuevo y la Revolución Permanente se dan la mano para facilitarnos el trabajo. Eso sí: ojo con la palabra conciencia, que dista mucho de ser lo que muchos piensan: discursos triunfalistas, demagogia, conminación etc... Conciencia es sacar del hombre lo mejor de sí. Encontrar esa fuerza impulsora que es como un don que tiene todo ser humano. La conciencia del Hombre Nuevo sólo es posible dentro del marco de la propiedad social; la propiedad privada despierta en el hombre sus peores instintos, porque estos instintos son necesarios para la productividad.
Si es que necesitamos incrementar por razones tácticas el trabajo privado en Cuba, cosa que puede ser perfectamente, esto debe ser acompañado por un incremento más férreo del «plan único» que proponían Trotsky y el Che. Y además, que se siga viendo como un "mal necesario" la propiedad privada.
La estrategia en la revolución cubana no puede ser "enriqueceos", como promulgó el Comité Central del Partido Comunista de la República Popular China en uno de sus congresos. Así terminaríamos con todo este empeño.

Sin Fidel en el poder... pero con el poder de sus ideas

Quien ha hecho conjugar los principios del ideal socialista de manera prolongada en esta Tierra y tratar de acomodarlo tácticamente se llama Fidel Castro.
Intentos de todo tipo se hicieron y fracasaron sin piedad. Volver a fracasar por jugar con la mercancía y el capitalismo en la Cuba de hoy es equivalente a fumarse el primer cigarrillo... para aprender a dejar de fumar.
Buscar los resortes económicos que mejoren nuestra vida es más que importante, es imprescindible, mas sin perder ni uno solo de lo alcanzado: ni nuestro 5,3% de mortalidad infantil, ni el más de 77 años de esperanza de vida, ni el nivel de casi 12º grado de escolaridad, ni la salud gratuita, ni los condones que se venden en las cafeterías populares sin rubor, ni esta libertad que no vive ningún ser humano en el mundo que comprenda esa palabra, de saber que nuestros hijos, ahora que estamos en las Olimpíadas, sean negros, humildes, sin tener que venderse al mercado ni al egoísmo insoportable de los clubes privados del deporte rentado, puedan subir al podio de premiación y escuchar su himno de combate, y más aun: que para ser felices.... no necesiten 10 millones de dólares. Y si es que cambian una cosa por otra, como ha ocurrido... que venga otro urgentemente a ocupar su lugar, pues se forman de manera continua; que siga siendo un honor salvar vidas en Pakistán, o en Angola, o en la luna.
Cambiemos todo lo que deba ser cambiado en Cuba, para que no cambie lo que no puede ser cambiado, a no ser muertos.
La política internacional de la revolución es el otro tema... pero ése para más adelante, pues se me acaba el tiempo y el espacio.
La profundización socialista de la revolución, sin usar las armas melladas del capitalismo, y un inclau-dicable internacionalismo son el camino. El futuro interminable de la revolución más linda está allí, sabiendo por qué fracasaron las demás y elevando al hombre a la condición del hacedor de su historia y no de su vulgar engranaje.

Revolución o Muerte.

1) El Pensamiento Ideológico y Político de la Juventud cubana Tesis de la comisión nacional organizadora de la sección juvenil del Partido del Pueblo Cubano ( ortodoxo) La Habana 1948
2) Carlos Tablada El pensamiento Económico de Ernesto Che Guevara Editora. Nuestra América . Buenos Aires. 2005
3) Celia Hart Profundizar la Revolución Cubana , única vía de salvarla Rebelión, 13 de diciembre de 2005
4) Raúl Castro. Discurso pronunciado el al ser electo presidente del Consejo de Estado y de Ministros. 24 de febrero 2007
5) León Trotsky , Obras (ed. Rusa) vol XV, pág 215-232
6) Isac Deutscher Trotsky . El Profeta desarmado edición ERA México 1968 pág 50
7) Ernesto Che Guevara Apuntes críticos a la economía política Ocean Press 2006 pág 146

Celia Hart
Fecha de publicación: 23/08/08

Publicado en Revista de América N° 3