domingo, 2 de noviembre de 2008

Celia Hart en la orbita revolucionaria de Nuestra América

Ponencia presentada en el foro: A la Memoria de Celia Hart, el día 25 de Septiembre en la Biblioteca Manuel Cepeda Peraza de Mérida Yucatán.

A pocos meses de que la Revolución Cubana celebre su cincuenta aniversario el huracán Ike a tratado de derrotarla descargando toda su furia, como si se tratara de un enviado del imperialismo para llevar acabo su más intimo sueño de las últimas cinco décadas. No ha podido realizar esa tarea, aunque los estragos dejados han lastimado a la población y dañado la economía, ¡Cuba sigue en Pie! eludiendo cada una de las embestidas que ha enfrentado desde su liberación. Asido un camino sinuoso, con altibajos, con errores y fallas, con pérdidas materiales y humanas en manos de la voracidad capitalista, pero siempre se ha seguido con el convencimiento que es el camino correcto, que es el camino de la realización del ser humano, y por tanto la tarea más imprescindible de nuestros tiempos.
Una de esas vidas perdidas en la larga batalla, es la que nos reúne hoy, no fue vencida por el genocidio del capital, en esta ocasión nos fue arrancada por las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Nuestra comunión esta noche, no es para llorar lo que se fue y lamentar lo que no se hizo, muy al contrario, nos hemos reunido para celebrar una vida en libertad, una vida constructora, y continuar el camino a la liberación.
Hija literal de la Revolución Cubana debido a las circunstancias históricas que solo el movimiento emancipador pudo crear para la unión de sus padres -Armando Hart y Haydée Santamaría-. Celia Hart es sin duda una de las más destacadas intelectuales cubanas de los últimos años.
Conocedora de las contradicciones que el socialismo real albergó en el seno de la RDA y de la URSS, asumió una postura crítica frente a la realidad cubana, sin dar cabida en ningún momento aposturas contrarrevolucionarias, ni a traiciones de corte estalinista que dieron origen a la destrucción de la Revolución Bolchevique. Agobiada por la burocracia inerte y parasitaria de los organismos institucionales y de los Partidos Comunistas del “Bloque del Este”, comprendió de forma cabal la inviabilidad de la política del socialismo en un solo país, y a esta le ante puso el internacionalismo revolucionario como única forma de mantener las conquistas sociales conseguidas a través de la lucha en cualquier parte, y como el ejercicio para extender “ese otro mundo posible” (que solo tiene un nombre, y este es socialismo) a todos los rincones del mundo devastados por el capitalismo.
Dedicó sus últimos años al estudio profundo de los clásicos del marxismo, Comprendió en tiempos del voluntarismo y del pesimismo, las palabras de Lenin cuando dijo que “sin teoría revolucionaria no hay revolución”. Enriqueció su comprensión de la lucha de clases y se comprometió con todas las causas humanas, viajo a diversos lugares de Nuestra América, para conocer las diferentes realidades y aprender de las diversas formas de resistencia empleadas. Se solidarizo con los indígenas, los campesinos, los maestros, las mujeres, los obreros y los estudiantes que mantienen viva la llama de la dignidad ante la destrucción burguesa de la humanidad.
Ante la desilusión y retracción de diversos sectores de la izquierda mundial a raíz de la difusión sin limites del llamado pensamiento hegemónico después de la desintegración del campo socialista, y frente a los desvíos reformistas cargados de ilusiones infundamentadas, Celia ayudo a reactivar el debate sobre la vitalidad del pensamiento marxista, y muy particularmente sobre el de León Trostky. Acusada de “terrorista” por los intelectuales más reaccionarios del capital, etiquetada como “ultraizquierdista” por los progresistas bien pagados, se mantuvo firme en su apoyo incondicional a la revolución de su país y a su máximo comandante Fidel Castro, para quienes siempre conservó una posición crítica y propositiva.
Apoyó el proceso Bolivariano de Venezuela, por concebirlo como un elemento fundamental para la integración y la extensión del socialismo en toda Latinoamérica, pero siempre lo hizo con la mirada en duda, celebró cada uno de los avances de la revolución, así como enjuicio cada paso en falso emprendido por su dirigente Hugo Chávez. Justamente una de sus últimas críticas a este mandatario fue por las lamentables declaraciones en las que afirma que la guerrilla esta pasada de moda y que las FARC deberían entregar las armas y a los prisioneros unilateralmente a las manos del imperialismo yanqui. Además de las infames exclamaciones de amistad y hermandad entre el fascista Uribe y el presidente venezolano. Lo que Celia Hart pretendió con estas críticas, no es mostrar su cara “terrorista y ultraizquierdista” como sus detractores afirman, sino simplemente dejar en claro que nunca ha sido posible y nuca será posible la coexistencia pacífica propuesta por Stalin, entre una potencia imperial y un proceso revolucionario aun que este se mantenga localizado en un país determinado. Esta imposible coexistencia no es solo entre las naciones, sino también al interior de los países, pues las clases permanecen en contradicción mientras existan, y dar un solo beneficio de duda a los empresarios y terratenientes latinoamericanos, puede significar poner los cimientos para la contrarrevolución imperialista.
Frente al riesgo latente que día a día amenaza a la Revolución Cubana en parte por sus deformaciones internas, y externamente por el bloqueo genocida y el acecho imperialista, Celia propone siguiendo a Trostky y al Che, la extensión del socialismo en toda América Latina. Pero sobretodo, hace hincapié en el carácter permanente de la revolución. Consiente de la necesidad de profundizar su revolución, de eliminar la burocracia y de extender la democracia, Celia dice en su polémico artículo titulado “El Socialismo en un solo país” y la Revolución cubana; “Nuestra única salida es ser cada vez más radicales, más consecuentes con nuestra savia que ha sido el internacionalismo y la justicia social” (Rebelión: 11-05-2004). La mejor defensa es el ataque y la supervivencia del socialismo radica en profundizarse y extenderse.
Para Celia Hart el carácter permanente de la revolución socialista radia en tres aspectos que menciona en su artículo El magnetismo de la Revolución Permanente;
“Primero: en países atrasados el camino de la democracia pasa necesariamente por la dictadura del proletariado y no al revés, como se venía pensando. Segundo: una vez en el poder la sociedad, a lo largo de un período indefinido, se va trasformando. Las múltiples revoluciones tales como las económicas, las científicas las educacionales, se desenvuelven de tal manera que la revolución socialista nunca llega al equilibrio. Y tercero es su carácter internacional, es decir: una revolución socialista no termina con la dictadura del proletariado y no termina en las fronteras nacionales” (Rebelión: 12-09-2004).
En la praxis de la revolucionaria cubana el internacionalismo resalta a la vista, pero este no es concebido como un sentimiento de bondad o complacencia misericordiosa. Sino como la única vía para hacer perdurar a una revolución.
Sus controversias con intelectuales burgueses, reformistas, estalinistas y sectarios son la muestra del convencimiento que tiene por enzima de todo, de que el socialismo triunfará. Sus innumerables llamados a la unidad de Nuestra América, a la unidad de todos los revolucionarios socialistas, se vieron reflejados cuando en el 2006 escribió pronunciando su apoyo y exhortando a todos a manifestarse a favor de los maestros oaxaqueños pertenecientes a la APPO, que se enfrentaban al asesino Ulises Ruiz, “de nada nos serviría los intentos de unidad en Latinoamérica si no nos pronunciamos en contra del asesinato que en estos instantes se realiza en Oaxaca” exclamaba en su artículo Oaxaca …¡A plena Luz! (Aporrea.org: 30-10-06).
Celia puso su mirada en el México de abajo, difundiendo y analizando las luchas emprendidas, los maestros oaxaqueños no fueron los únicos que recibieron su apoyo. Los ejidatarios de San Salvador Atenco reprimidos brutamente por el gobierno federal en mayo de 2006, y principalmente las mujeres también contaron con sus palabras de aliento y su llamado a la solidaridad internacional a favor suyo. En su momento recordó la matanza de Tlatelolco -que ahora cumple cuarenta años-, denuncio el fraude electoral realizado por la burguesía fascista de México y siguió los pasos de la Otra Campaña zapatista.
Pero México y Venezuela no fueron los únicos países en los que siguió el curso de la lucha de clases, sino que encada frente de batalla estaban sus reflexiones y su solidaridad (Ecuador, Bolivia, Panamá, Brasil, Haití, Colombia, Nicaragua, etc.), pues estaba convencida de que América Latina no se quedará quieta ante los embates que sufre por el imperialismo.
A Celia le parecía incomprensible que los movimientos de izquierda renunciaran la mayoría de las veces a hablar de marxismo, de revolución, de socialismo, cuando es este el único camino para perpetuar a la humanidad en base aun verdadero desarrollo armonioso del ser.
Ella estaba conciente de que el capitalismo ha fracasado como proyecto humano debido a que; los niveles de hambruna se incrementan convirtiéndose en incalculables; la pauperización producto de la explotación y el desempleo no puede ser reducida por las políticas burguesas; las migraciones masivas en busca de una mejor condición de vida aumentan cada día; la destrucción de la naturaleza por su explotación irracional sigue causando estragos en la vida humana; la opresión y discriminación, racial, étnica y de genero siguen presentes lacerando al ser humano. La disputa por los recursos naturales trae consigo invasiones e imposiciones que violan la autodeternimación de los pueblos y destruyen culturas milenarias. El terrorismo de Estado con olor a droga se incrementa, junto al terrorismo fanático que sacrifica a diario vidas de inocentes.
Por eso es necesario volver a la historia, no como retroceso, si como adelanto. Comprender los orígenes de las derrotas sociales y de sus traiciones es necesario, más aun, ahora que el imperialismo lleva acabo un golpe fascista en Bolivia, con grandes similitudes del efectuado hace 35 contra el gobierno socialista de Salvador Allende. Alguna vez Rosa Luxemburgo planteo que la sociedad burguesa tendrá que enfrentar el dilema de construir el socialismo o dar marcha a través y regresar a la barbarie. ¿Capitalismo o socialismo? es la disyuntiva de nuestra época. Celia lo sabía, y también sabía que la solución no es una ley natural de carácter positivista, sino que es una necesidad y esta en nuestras manos. Retomemos el camino que ella emprendió al retornar a lo más puro del marxismo y del pensamiento de nuestras libertario latinoamericano, caminemos construyendo la sociedad socialista a lo largo de la orbita revolucionaria de Nuestra América, y demos así el mejor homenaje a la memoria de Celia Hart.

Cristobal León Campos | Para Kaos en la Red | 27-9-2008 |