sábado, 10 de julio de 2021

Delta y las vacunas - un estadio superior de la pandemia

Diferentes científicos han indicado que la cantidad de variantes de coronavirus puede ser ilimitada si no se rompe con la “circulación comunitaria” del virus en todo el mundo, esto es, si no se completa la vacunación necesaria de la población y a la vez se completan los confinamientos necesarios de la población no esencial para “aislar” al virus y evitar nuevos contagios. Es una advertencia demoledora contra quienes reclaman e imponen un “retorno a la normalidad” en tiempo breve, para no obstaculizar la acumulación capitalista. Por otro lado, la extensión de los contagios, incluso después de la aplicación de las vacunas, tendrá un efecto disruptivo contra la ‘normalidad’ capitalista que lo ocurrido hasta ahora.
 La variante Delta es más transmisible que otras cepas de coronavirus, y también algo más resistente debido a sus mutaciones. La mayoría de las vacunas demuestran una eficacia menor que frente a la cepa original. 
La variante Delta surgida en India ya se ha expandido a 80 países y la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que su transmisibilidad la está convirtiendo en la cepa dominante. En Reino Unido, Rusia e Israel, la cepa está impulsando nuevos brotes y se espera que para fines de agosto Delta sea la causa del 90% de nuevos contagios en Europa. Los brotes de Delta generaron que cuatro ciudades australianas volvieran a los aislamientos y el gobierno de Malasia prolongó indefinidamente la orden de “quedarse en casa”. En EEUU, por esta variante, se discuten nuevas restricciones, la vacunación obligatoria, nuevas dosis y el uso obligatorio del barbijo salvo en la casa propia (NYT, 1/7).
 La OMS sostiene que las personas vacunadas deben usar barbijo en lugares donde se encuentra un número elevado de personas, estrechos o con poca ventilación y continuar con otras medidas preventivas, como el distanciamiento social. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país, dijo que Delta es “la mayor amenaza” para la supresión del virus en Estados Unidos.
 Delta está impulsando una nueva escalada de brotes en Israel, a pesar de que el 60% de la población ya está vacunada con ambas dosis de Pfizer. En los últimos días Israel registra un pico de casos. “Para los especialistas es un indicio de que esa variante podría ser resistente a las vacunas” (Página 12, 5/7). 
 Esto llevó al nuevo gobierno de Naftalí Bennett a restringir las actividades (la entrada de extranjeros con visado de turista sigue vetada desde que comenzara la pandemia en marzo de 2020) y a volver a reglamentar el uso de barbijos en lugares públicos cerrados, como así también la aplicación de la tercera dosis en población de riesgo. No se trata de casos en personas no vacunadas, ya que la mitad de ellos se produjo en adultos vacunados con ambas dosis. 
 Ran Balicer, experto en covid-19 de Israel, dijo que el aumento de los casos de aquellos que recibieron la vacuna Pfizer es "una señal preliminar" de que este inmunizante puede ser menos eficaz para prevenir las formas leves del covid-19 provocadas por la variante Delta. 
 El instituto de Prevención de Enfermedades de China admitió que los anticuerpos generados por las vacunas de ese país (Coronavac, con la que se vacunó a grandes partes de la población en Brasil, Chile y Uruguay, por ejemplo) son menos eficaces contra Delta que frente a otras variantes. Por eso recomienda una nueva dosis de refuerzo. La necesidad de terceras o cuartas dosis plantea un problema global que el sistema Covax de reparto de vacunas no puede resolver. 
 Lo que los expertos y autoridades advierten, como es obvio, que sólo se va a derrotar a la pandemia de manera internacional. Para eso es necesaria la colaboración entre los estados. Lo que prima, en el sistema capitalista, es todo lo contrario – de un lado, una agudización de la lucha comercial entre laboratorios y el boicot al intercambio de insumos básicos para la producción de toda clase de medicamentos, en primer lugar, las vacunas; una interrupción en la cadena de producción internacional de las grandes firmas; y una acentuación de las rivalidades políticas. La precariedad de la fuerza de trabajo (la vida) bajo el capitalismo, ha alcanzado una dimensión histórica con la pandemia. El metabolismo entre la organización social, el capitalismo, por un lado, y la naturaleza, por el otro, ha ingresado en una fase de dislocación inédita. La decadencia del capitalismo y la tendencia al desarrollo de fuerzas de destrucción ha alcanzado un estadio sin precedentes. La reproducción de la sociedad capitalista sobre sus bases históricas, ha devenido inviable. 

 Emiliano Monge 
 09/07/2021

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