lunes, 29 de junio de 2026

Bolivia: Paz Pereira mantiene el "estado de excepción" para imponer un golpe devaluatorio exigido por el FMI


Desde el martes pasado, las carreteras bolivianas se encuentran sin bloqueos ni movilizaciones. Al levantamiento de la huelga general por parte de la COB y el “cuarto intermedio” de los bloqueos por parte de la Túpac Katari (ver artículo La COB y Paz Pereira pactan la liquidación de la rebelión boliviana), le siguió el levantamiento de los bloqueos por parte de la Coordinadora de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, dirigidas por Evo Morales, acusando de traidores a los dirigentes de la COB y la Túpac Katari (Los Tiempos, 22/06). 
 El presidente boliviano no dudó en jactarse de haber “derrotado los bloqueos”. De todos modos, afirmó que el 'estado de excepción' continuará, sin precisar su duración, que por ley puede extenderse hasta 90 días (El Deber, 23/06). Cuando el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, levantó la huelga general y llamó a levantar los bloqueos de las organizaciones campesinas, después de firmar un acuerdo político con el gobierno de Paz Pereira, afirmó que lo hacía para “evitar un derramamiento de sangre y la imposición del estado de excepción” (El Deber, 19/06); pero la COB ha guardado completo silencio ante su declaración y continuidad. El ejército y la policía patrullan y realizan controles por las calles de La Paz, El Alto y las principales ciudades del país, en un claro acto de intimidación pública. 

 Trump festeja con Paz Pereira

 La victoria política de Paz Pereira fue festejada por EEUU, que desde el y principio se jugó por el sostenimiento del presidente boliviano, acusando a los obreros y campesinos rebelados como “narcoterroristas”. En el marco de la 56° reunión de la OEA, la embajada norteamericana impulsó la realización de un comunicado firmado por 16 países del continente, entre ellos Argentina, para solidarizarse con Paz Pereira y la “defensa de la democracia” (El Deber, 23/06), haciendo del 'estado de excepción' una línea de acción para enfrentar a las masas que enfrenten sus políticas de ajuste en todo el continente.
 El “moderado” Paz Pereira no solamente incorporó a Bolivia al Escudo de las Américas del fascista Donald Trump; ahora es el puntal para la conformación de una Coalición Anticarteles de las Américas (ACCC), impulsada por Trump y su ministro de Guerra, Pete Hegseth (El Deber, 16-06). Mientras negociaba con la COB el levantamiento de la lucha, firmaba un acuerdo de “políticas de seguridad hemisférica contra el crimen organizado transnacional” con el gobierno de EEUU, con el objetivo de “perseguir, derrotar y destruir” a organizaciones “terroristas”. Por el acuerdo, Bolivia recibirá un financiamiento de 20 millones de dólares y habilitará la intervención militar norteamericana en Bolivia, como ya sucede en Venezuela y se organiza en Ecuador y Guatemala (Ídem). La intervención del imperialismo norteamericano en favor de Paz Pereira limitó una crisis por derecha contra su gobierno y llevó a la oligarquía cruceña y sus facciones políticas a no torpedear la línea política del presidente contra la rebelión boliviana.

 Avanzada penal

 En el acuerdo con la COB, Paz Pereira se comprometió a no “criminalizar” la protesta; un eufemismo utilizado para negociar que el Estado no promovería las causas abiertas contra los dirigentes de la COB y que no “impulsaría” una ley antibloqueos, como hizo después de la rebelión de enero pasado contra su decreto 5503. Sin embargo, el gobierno anunció procesos judiciales contra los “responsables” de los bloqueos, sin especificar quienes (El deber, 24/06) y sigue deteniendo dirigentes sociales. Tampoco han sido liberados los detenidos en los bloqueos y movilizaciones que enfrentan procesos judiciales. Por otro lado, la Cámara Nacional de Comercio, el Comité Pro Santa Cruz, la dirigencia de Transportes pesados y diputados de la alianza Libre, del derechista Tuto Quiroga, han presentado, cada uno por separado, denuncias penales contra Mario Argollo de la COB, Vicente Salazar de la Túpac Katari, el expresidente Evo Morales y algunos parlamentarios que apoyaron los bloqueos (Visión 360, 24/06). A la vez, se han incrementado los proyectos de ley “antibloqueos” en ambas cámaras de la Asamblea Plurinacional Boliviana (Ídem), en donde el Partido Demócrata Cristiano de Paz Pereira no tiene mayoría simple. 
 Esta avanzada penal no ha sido respondida ni por la COB ni la Túpac Katari; tampoco por Evo Morales. La COB se ha limitado a declarar “persona no grata” al diputado derechista de la alianza Unidad, Carlos Alarcón, uno de los impulsores del tratamiento inmediato de una ley antibloqueos. Por su parte, la Túpac Katari, suspendió sin fecha su cabildo en donde se iba a discutir cómo continuar la lucha y se sumó en un pase de facturas con otros sectores que promovían la movilización y acusaron a su dirección de ser sobornada por el gobierno (La Razón, 23/06). El expresidente boliviano aseguró que él nunca había pedido la renuncia de Paz y que algunos sectores “exageraron” con ese pedido (Los Tiempos, 25/06). De todos modos, este recule no ha servido para que el gobierno deje de amenazar con su arresto por la causa de estupro en su contra, aunque ahora se discute su arresto como una acción política contra la posibilidad de nuevas rebeliones (a pesar de que Evo Morales se montó muy tarde en la lucha del pueblo boliviano contra Rodrigo Paz Pereira y no jugó un rol dirigente más allá de las Federaciones del Trópico de Cochabamba). 
 Del mismo modo que durante la rebelión de los obreros y campesinos bolivianos, sus direcciones se muestran impotentes para luchar contra esta avanzada, a la vez que la desconfianza de buena parte de sus bases se ha generalizado. 

 Desabastecimiento 

La llamada “derrota de los bloqueos” que Paz Pereira festeja no ha terminado, sin embargo, con el desabastecimiento de gasolina y diesel, como afirmaban los funcionarios del gobierno. Las colas por combustibles en las estaciones de servicio de todo el país persisten, con una duración de “hasta días y noches” (La Razón, 25/06). Ahora Paz Pereira afirmó que el desabastecimiento se debe a controles de calidad y que la cantidad de combustible está “más que garantizada”. A la vez, afirmó que en una semana estaría solucionado, reiteró que la demora es producto de más de 50 días de bloqueos y volvió a acusar al gobierno anterior, del masista Arce, por la gasolina basura (El deber, 24/06).
 El ministro de hidrocarburos anunció una deuda de 500 millones de dólares de YPFB por la importación de combustible, lo que obligó a que las autoridades de la empresa estatal explicaran que las demoras en las estaciones de servicio se deben a cuestiones de logística y no a esa deuda. Transportistas ya han emplazado al gobierno con retomar medidas de lucha en 48 horas (La Razón, 26/06). 
 Desde diferentes sectores de la población se ha cuestionado qué es lo que Paz Pereira ha hecho con el ahorro de 10 millones de dólares diarios que garantizó su gasolinazo de enero, mediante el fin de las subvenciones en el mercado interno, dejando en evidencia que la derrota de la rebelión no ha revertido la desconfianza y el choque de buena parte de las masas bolivianas contra Paz Pereira. En este marco, el presidente de YPFB ha descartado nuevos aumentos en nombre de la “normalización” de los precios internacionales (Ídem).

 Devaluación 

Confiado en el reflujo de la rebelión en su contra y de los límites insalvables de las actuales direcciones de las masas bolivianas, Paz Pereira aprovechó la ocasión para imponer una devaluación del 40 % desde el lunes próximo y un nuevo esquema de flexibilidad cambiaria (El Deber, 27/06), que plantea devaluaciones sucesivas. La medida estaba programada desde el inicio de su gobierno y figuraba dentro del extenso articulado del abrogado decreto 5503 por una primera rebelión contra su política. Ahora es exigida por el FMI para otorgar 3 mil millones de dólares al gobierno, que serían claves para hacer frente a los vencimientos de deuda de este año bajo la crisis de divisas del Estado boliviano. 
 Objetivamente, el golpe que implica para los ingresos de la masa asalariada y campesina boliviana es motivo para una nueva rebelión. Licúa además los aproximadamente 4 mil millones de bolivianos que implican los diferentes acuerdos con los diferentes sectores gremiales y sindicales para bajarlos de la rebelión. Diferentes analistas advierten sobre el impacto que tendrá esta medida en la posibilidad de hacer frentes a las importaciones de combustibles (Ídem), aunque está clara que la línea del gobierno es financiarse con endeudamiento externo. Los senadores y diputados de la Asamblea Plurinacional han aprovechado para aprobar nuevos créditos con organismos internacionales en nombre de paliar la crisis provocada por los bloqueos.
 Con el avance de la influencia del imperialismo norteamericano sobre el país, el 'estado de excepción' y este golpe devaluatorio, la clase obrera y el campesinado boliviano afrontan un golpe político y económico que replantea la necesidad de retomar la lucha contra el gobierno de Paz Pereira y por un gobierno propio. 

 Julio Quintana 
 27/06/2026

sábado, 27 de junio de 2026

Terremoto en una Venezuela bajo asedio imperialista


Dos terremotos golpearon a Venezuela 

Un terremoto sacudió Venezuela este miércoles, dejando hasta el momento 235 muertos y más de 4.500 heridos. "Parece una zona de guerra", dijo un periodista venezolano que vive en la capital, Caracas. Las imágenes de familias buscando un lugar donde pasar la noche con sus pertenencias encima son estremecedoras. 
 Dos sismos golpearon la región norte del país, incluyendo a Caracas. El terremoto se produjo en una zona de fallas geológicas. Se trata del más fuerte desde el año 1900, cuando el terremoto San Narciso causó la muerte de 21 personas, decenas de heridos y la destrucción de edificios en la capital. 
 Los rescatistas, que sufren condiciones de precarización y enfrentan la escasez de equipos y materiales, están trabajando en la búsqueda de personas. Varias familias intentan, también, encontrar a sus seres queridos entre los escombros. Se ha denunciado, asimismo, que muchos edificios no cumplen con las disposiciones sísmicas que están contempladas en los códigos de construcción. A esto se suma el deterioro de la infraestructura por la falta de mantenimiento. 

 Fuera el imperialismo 

Delcy Rodríguez, la presidenta que asumió el poder tras el golpe que dio Estados Unidos e incluyó el secuestro de Nicolás Maduro, agradeció al presidente estadounidense Donald Trump por su "solidaridad", ya que el magnate prometió ayuda logística militar ante el terremoto. 
 El gobierno de Rodríguez está postrado ante Trump, siendo una vía de la expoliación imperialista de Venezuela. En este sentido, se inscriben las reformas para facilitar el copamiento de los recursos petroleros y mineros por parte del capital extranjero. Trump tiene en la mira el petróleo venezolano -las mayores reservas del mundo-, e incluso selló un acuerdo con Caracas en enero para la compra de crudo, cuyos fondos fueron a parar a una cuenta supervisada por la Casa Blanca. 
 Toda la solidaridad con el pueblo venezolano en estos difíciles momentos.

 Prensa Obrera

viernes, 26 de junio de 2026

Trump presiona al Congreso para avanzar en la estafa electoral


Deja en suspenso la ley de vivienda, hasta que se apruebe la ley electoral SAVE. Donald Trump ha suspendido la promulgación de la recién aprobada (por ambos partidos) ley sobre vivienda. Cuando todo estaba preparado para una ceremonia donde el presidente firmaría lo que NYT define como “la legislación sobre vivienda más importante en 36 años”, Trump decidió dejar en suspenso la ley planteando un nuevo chantaje al congreso: no la firmará hasta que sea aprobada la ley SAVE -a través de la que impulsa una gran estafa electoral. 
 La ley de vivienda fue negociada en forma bipartidista durante meses, y es presentada como una reforma tendiente a reducir el costo de la vivienda. La cuestión del costo habitacional se ha demostrado como una de las principales preocupaciones de la población, y fue uno de los ejes de la campaña victoriosa de Zohran Mamdani en Nueva York. Los Republicanos consideraban la aprobación como “un logro crucial para su partido a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato, en las que están en juego sus mayorías en el Congreso. Los votantes han criticado duramente la gestión económica del presidente, con tan solo un 33% de aprobación” (NYT, 23/6). 
 La ley “busca abordar la crisis de la vivienda impulsando la oferta en un país que enfrenta una grave escasez de viviendas nuevas”. “Los precios de las viviendas existentes han aumentado un 54 por ciento desde 2020, y las casas cuestan casi cinco veces el ingreso medio, muy por encima de los estándares históricos”. Según el New York Times, “Durante años, la crisis de la vivienda se concentró en las ciudades más grandes y liberales de Estados Unidos, como Nueva York y San Francisco. Pero el auge inmobiliario de la pandemia disparó los precios de las viviendas y los alquileres a máximos históricos en ciudades que nunca antes habían experimentado tales presiones, como Boise (Idaho) y Bozeman (Montana). Esto generó una crisis para los legisladores republicanos y una oportunidad excepcional para alcanzar un consenso bipartidista en un Congreso profundamente dividido” (ídem). 
 Trump -un capitalista del sector inmobiliario- no impulsó la ley, que provocó en su tratamiento muchas crisis a la interna de los Republicanos, pero tampoco la frenó. “Ante el tibio apoyo del presidente, las luchas internas dentro del Partido Republicano amenazaron repetidamente con frustrar la aprobación de la medida. El proyecto de ley también se enfrentó a una fuerte oposición por parte de legisladores de extrema derecha, quienes lo calificaron de ejemplo de despilfarro y extralimitación del gobierno, e incluso horas antes de la votación final amenazaron con intentar bloquearlo en la Cámara de Representantes.” Tras las negociaciones la ley se aprobó y Trump la calificó con su usual estilo grandilocuente como “la legislación de vivienda más completa y trascendental en la historia de nuestro país”. 

 Especulación y crisis habitacional

 La llamada “escasez” de viviendas no significa que falten casas o apartamentos, sino que la especulación inmobiliaria ha disparado los precios tanto para la compra como para el alquiler. Grandes fondos de inversión no sólo poseen edificios de apartamentos sino también casas unifamiliares, lo que eleva el costo de la vivienda a niveles históricos. La nueva norma promete limitar la compra masiva de viviendas unifamiliares por parte de esos fondos, lo que se afirma tendería a bajar el precio de esas casas. La ley votada “prohíbe a las empresas poseer más de 350 viviendas unifamiliares ya existentes, aunque no les obliga a vender las viviendas adquiridas antes de su entrada en vigor. Una propuesta más estricta, que habría exigido a los inversores vender las viviendas unifamiliares construidas específicamente para alquiler tras siete años, fue descartada”. Los especuladores sostienen que el efecto de la norma va a implicar no más sino menos construcción de viviendas, ya que gran parte de ellas son directamente construidas por los especuladores con vistas a alquilar. 
 La ley también incentiva a los gobiernos locales a simplificar los trámites (acelerar permisos de construcción, recategorizar zonas donde está limitada la construcción, reducir las exigencias ambientales). Otro eje es habilitar en mayor medida las viviendas prefabricadas de baja calidad.
 La crisis de la vivienda no se va a resolver con estas medidas parciales, cuando está ligada a la existencia de una enorme masa de capital ficticio que busca su valorización a través de la especulación inmobiliaria entre otros rubros que afectan la canasta familiar.
 La ley pretende tomar en cuenta la cuestión de la “asequibilidad”, es decir, el alto costo de vida, que se ha convertido en una bandera política de cara a las elecciones en el marco de una carestía creciente. Ahora Trump la deja en suspenso para exigir a sus propios legisladores que vayan a fondo en la estafa electoral que se viene preparando.

 Trump presiona a su partido

 La Casa Blanca justificó la suspensión de la firma de la ley de vivienda al calificar la aprobación del paquete electoral como una “emergencia nacional” (Infobae, 24/6). 
 La SAVE Act busca suprimir el derecho al voto a millones de ciudadanos -especialmente jóvenes y trabajadores de bajos ingresos. Ha sido aprobada ya varias veces en la Cámara de Representantes, pero no logra el apoyo de todos los senadores Republicanos ni mucho menos de los Demócratas. Trump ha venido presionando a su bancada para que el Senado termine con el llamado “filibusterismo”, por el que la minoría puede obstruir la aprobación de una ley extendiendo el debate, ya que declarar el cierre de la discusión requiere un 60% de los votos de la cámara. El propio Senado podría cambiar su reglamento por mayoría simple y eliminar el requisito del 60% que protege a la minoría. Ya existen antecedentes respecto a eliminar esa mayoría especial en algunos casos puntuales en gobiernos anteriores. Sin embargo, una buena parte de los Republicanos se resiste a ese cambio, con el criterio de que ellos pueden ser en el futuro la minoría y perderían el poder de obstruir leyes. La construcción de la dictadura personal de Trump requiere, por el contrario, acabar con toda esa deliberación parlamentaria que limita o enlentece las medidas adoptadas por el presidente. 
 Dejar en suspenso la ley de vivienda va a profundizar la crisis entre los Republicanos, donde los más fieles trumpistas vienen apurando a la aprobación de la SAVE Act para que tenga efecto en las elecciones de medio término. Trump ya había planteado un chantaje similar respecto a la ley FISA (Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera) que también busca aprobar el Congreso, diciendo que no la aprobaría hasta que se vote el paquete del fraude electoral.

 Georgia se rebela contra el fraude 

Otra faceta del fraude electoral es el que se desarrolla a nivel de los Estados dominados por los Republicanos, donde a exigencia del Presidente -y con el aval de la Suprema Corte trumpista- se viene redibujando los distritos electorales para inflar artificialmente la representación del Partido de gobierno. Estos cambios ya se aprobaron en varios Estados del “sur profundo”, como Luisiana (se eliminó un distrito de mayoría negra), Alabama (la Corte autorizó un cambio similar), Tennessee (se modificó el distrito de Memphis), Florida, que siguieron el ejemplo de Texas, Misuri, Ohio, Carolina del Norte. Se estima que los Republicanos se asegurarían (o serían más competitivos) en 10 a 17 distritos que antes favorecían a los Demócratas. Por su parte, los Demócratas podrían ganar unos 6 Representantes en distritos nuevos en California y Utah.
 En el caso de Georgia -otro Estado del sur profundo- se produjo una gran protesta de la población contra una maniobra similar. “Georgia iba a ser el último estado del sur en considerar la redistribución de distritos tras un reciente fallo de la Corte Suprema que debilitó las protecciones de la Ley de Derechos Electorales para la representación de la población negra” (NYT, 17/6). Sin embargo, “activistas y manifestantes por los derechos civiles se congregaron en Atlanta, considerada la cuna del movimiento por los derechos civiles”. “Marchas y manifestaciones recibieron a los legisladores cuando se reunieron para [una] sesión especial” convocada para tratar la modificación distrital de cara a las elecciones de 2028 (ya no para noviembre de este año). Las protestas provocaron el levantamiento de la sesión y el anuncio del gobernador que no se trataría (por ahora) la modificación. El gobernador Kemp ya había resistido la presión de Trump para aprobar de apuro los cambios con vistas a noviembre (como hicieron muchos Estados) y prefirió esperar a los fallos judiciales respecto a los cambios en otros Estados, y apuntar a un cambio recién para 2028. Esto también quedó por ahora en suspenso, ya que una parte de los Republicanos teme que este tema se convierta en un eje en las próximas elecciones en el Estado (para gobernador y legisladores), lo que permitiría a los Demócratas movilizar al electorado en el que “se ha convertido en el estado indeciso más importante del sur profundo”. 
 La cuestión de la reforma electoral forma parte de la intentona trumpista de establecer un régimen de dictadura personal, incluso en el contexto de una presidencia que ha perdido popularidad, en particular por los efectos de la guerra imperialista sobre las condiciones de vida populares. 

 Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay) 
 25/06/2026

jueves, 25 de junio de 2026

miércoles, 24 de junio de 2026

Colombia: de la rebelión popular al triunfo de la ultraderecha


El ultraderechista Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) se atribuyó la victoria sobre el candidato oficialista Iván Cepeda (Pacto Histórico), por apenas 250.000 votos, en un balotaje en el que participaron 26 millones de colombianos, una cifra récord. Hoy se conocerá el resultado definitivo. Cepeda anticipó que impugnará 33.000 mesas de votación. 
 El domingo por la noche los festejos de la derecha se concentraron en Cúcuta, la localidad fronteriza con Venezuela, donde Espriella arrasó. En cambio, en Bogotá y en Medellín se registraron refriegas y choques con la policía. El candidato de Pacto Histórico llamó a "la tranquilidad" a sus seguidores y aguardar a que se certifique el resultado definitivo.
 Espriella recibió las salutaciones de todos los presidentes derechistas del continente, empezando por el norteamericano Donald Trump, quien había hecho público su apoyo político al candidato fascista. En el último tramo de la campaña el imperialismo redobló su intervención política en las elecciones colombianas. El año pasado, el Departamento de Estado canceló la visa del presidente Gustavo Petro el año pasado por haber asistido a una manifestación propalestina en Manhattan y le impidió asistir a una reunión este mes con el acalde progresista de Nueva York, Zohran Mamdani. La derecha republicana con influencia en Colombia, como en el caso del senador de Florida Bernie Moreno, se encargó de articular el cerco trumpista sobre la elección colombiana. “La fiesta en Cúcuta fue una gran caravana, muy cerca de la Riviera, donde estaba la sede central de De la Espriella. Sobre todo, se sintió el fervor de saber que viene el cambio con un presidente que trabaje con Estados Unidos y nos traiga apoyo armamentístico para recuperar la soberanía del país y territorios totalmente olvidados. Hay que combatir a la guerrilla y acabarla de una vez por todas”, se congratuló David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y uno de los mandos políticos de la campaña ganadora (La Nación, 23/6).
 La comunidad colombiana en Estados Unidos es grande, y es una carta que Trump jugó a favor de De La Espriella. La diáspora colombiana, de 5 millones de personas que se fueron del país por la violencia armada, es la segunda mayor comunidad de un país sudamericano rediente en el extranjero, después de Venezuela. Los radicados en Estados Unidos votaron, en un 70%, por Espriella. El peso del voto colombiano en el extranjero ha crecido en los últimos años, al punto que “sus remesas anuales representan casi el 3% del PIB”. “La diáspora colombiana es abrumadoramente de derecha”, asegura The Economist (18/6). 
 Espriella promete una nueva "ofensiva militar" contra los grupos armados y las bandas de narcotraficantes, para lo cual involucraría a fuerzas militares norteamericanas que se desplegarían en territorio colombiano. La operación militar norteamericana contra un presunto grupo narcotraficante en el Ecuador del derechista Noboa en marzo de este año, y el reciente accionar de Estados Unidos en territorio venezolano contra el supuesto líder de una banda “narco-terrorista”, es el modelo que Espriella pretende adoptar en su país. Colombia se transformaría así en otro protectorado norteamericano en América del Sur. Espriella descartó cualquier negociación con los grupos armados y prometió "cancelar o capturar" a 10 líderes de grupos del crimen organizado en los primeros 90 días.
 El oficialismo logró atraer el voto de sectores empobrecidos de la población que mejoraron su situación con las reformas del salario mínimo. Sin embargo, en las regiones rurales, Espriella capitalizó el fracaso del mandatario saliente. Los acuerdos de paz firmados por Petro prometían resolver el problema de la tierra para los campesinos, pero esto no sucedió. La mayoría de los agricultores de las Zonas de Reforma Agraria quedaron bajo el fuego cruzado de las bandas armadas, que sobrevivieron actuando como intermediarios. “Cobran impuestos a los narcotraficantes que compran pasta de cocaína elaborada con la planta de coca, que es el sustento económico de muchos agricultores de la zona. También imponen impuestos a la minería del carbón y a la venta de aceite de palma” (Clarín, 22/6). “Bajo la administración de Petro, los grupos armados se han expandido y tememos que, si Cepeda gana, esta tendencia continúe”, afirmó un campesino a The Guardian (17/6). Las promesas de Espriella de expandir el uso de la fracturación hidráulica también genera temores sobre su impacto en el medio ambiente y las comunidades locales. Es un firme representante de los terratenientes ricos. La llegada del Espriella al poder marca el reinicio de la guerra civil rural, que marcó buena parte del último siglo de la historia colombiana. 
 La elección de Espriella marca un nuevo giro drástico en la situación de Colombia. De la rebelión popular de 2022 contra el gobierno de Iván Duque y la elección histórica de Petro, luego de décadas de gobiernos derechistas, una versión ´recargada´ de la derecha llega al poder. El programa de Espriella es de guerra sin cuartel contra los trabajadores colombianos. Pero la ultraderecha colombiana no las tiene todas consigo. Al estrecho margen que validó su triunfo, se le debe agregar el fracaso político de su socio estratégico en Irán y su probable derrota en las elecciones de medio término en Estados Unidos, que se celebrarán en noviembre. Por otro lado, la deuda pública de Colombia ronda el 60% del PBI. Para evitar la cesación de pagos, el nuevo presidente necesitará 5.600 millones de dólares en 2027 y 20.000 millones de dólares a lo largo de un mandato de cuatro años, lo que equivale a cuatro puntos del PBI. Espriella, sin embargo, prometió bajar los impuestos apenas asuma. “Algunos analistas se muestran escépticos sobre la continuidad del repunte de los bonos, incluso si De la Espriella llega a la presidencia. Los analistas de BCA Research afirmaron esta semana que su plan para las finanzas públicas era 'favorable en términos generales', pero carecía de plazos, una composición adecuada y era poco viable” (FT, 18/6). 

 Política Obrera 
Redacción 
 23/06/2026

lunes, 22 de junio de 2026

Ballotage reñido en Colombia


Preconteo dio la victoria a De la Espriella, pero el Pacto Histórico impugna más de 30 mil mesas. 

 El preconteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales indicó un triunfo muy ajustado del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, frente al candidato del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda. Según el preconteo, de la Espriella obtuvo casi el 50 por ciento de los votos, contra el 48.7 por ciento de Cepeda. Esto representa una diferencia de apenas 250 mil votos. Sin embargo, como el candidato del Pacto Histórico anunció la impugnación de 33 mil mesas (más de un cuarto del total), aún habrá que esperar al escrutinio para conocer al nuevo presidente colombiano. 
 De la Espriella es un abogado defensor de paramilitares, promotor de las políticas de "mano dura" (es admirador del salvadoreño Nayib Bukele) y de un plan de ajuste brutal que bien podría llamarse la "motosierra" colombiana, ya que plantea, por ejemplo, el despido de 700 mil trabajadores estatales. Cepeda es un abogado ligado a los derechos humanos que fue senador del viejo Polo Democrático. 
 Siempre según el preconteo, Cepeda se impuso en Bogotá y ganó ampliamente en Cauca, Valle del Cauca y otros departamentos (fundamentalmente costeros) empobrecidos y afectados por la violencia narco y paramilitar, pero fue derrotado por mucha diferencia en Antioquía (donde está Medellín) y perdió en las regiones del centro del país. La participación fue del 63 por ciento, cinco puntos por encima del ballotage de la elección presidencial anterior. De la Espriella, un millonario famoso por su estilo de vida opulento y exhibicionista, se impuso en la primera vuelta de las presidenciales, con más del 43 por ciento de los votos, dos puntos por encima de Cepeda, que cuenta con el respaldo del presidente saliente Gustavo Petro. 
De la Espriella recibió para el segundo turno el apoyo del Centro Democrático (el uribismo), de Trump y de Milei.Petro llegó al poder en 2022 en una elección histórica que puso fin a dos décadas de dominio derechista. Canalizó, entonces, el repudio popular a ese régimen criminal, tras la rebelión de 2021. Sin embargo, una política de reformas limitadas, de contemporización con sectores tradicionales del régimen político y de la burguesía, y la ausencia de un plan de ruptura con el imperialismo, permitieron a la derecha reorganizarse.
 El resultado de De la Espriella en el primer turno actuó como un revulsivo que disparó asambleas, plantones y pronunciamientos de organizaciones populares (juveniles, campesinas y de afrodescendientes) contra un regreso de la ultraderecha al poder y por el voto a Cepeda. En el caso de las centrales obreras (CUT, CGT, CTC), también se pronunciaron por el voto al Pacto Histórico, pero su movilización fue limitada. El 11 de junio participaron de una marcha de velas en apoyo a Cepeda y contra los 700 mil despidos que planea De Espriella.
 La ofensiva de Trump y sus socios en América Latina plantea la necesidad de una estrategia independiente de la burguesía y una lucha de alcance continental de los trabajadores, campesinos, indígenas y de la juventud para derrotar a los Milei, los Paz y compañía en las calles y abrir paso a gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina. 

 Gustavo Montenegro

domingo, 21 de junio de 2026

Una actualización del estadio de la guerra mundial imperialista


Al cabo de varios días de haber sido acordado un Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra dentro de sesenta días, aunque con la posibilidad de una prórroga, no se conocen los términos del texto y abundan las negativas de ambas partes acerca de las versiones que tienen su origen en fuentes no citadas. La confusión más perversa es la que asigna el objetivo de guerra de Estados Unidos e Israel a una neutralización de las investigaciones nucleares de Irán y a la destrucción de unas 400 toneladas de uranio enriquecido al 90%, cuando el propósito verdadero ha sido la conversión de Irán en un protectorado, que habría dejado la arteria geopolítica que une a Asia oriental con Asia occidental y el flujo del petróleo y otras materias primas fundamentales, en manos el imperialismo norteamericano. En esa arteria se encuentra también el estrecho de Bab al Mandeb, al sur de Arabia Saudita, en las cercanías de Yemen, un aliado de Irán. Se trata de un botín importante en una guerra mundial que apunta en primer lugar a socavar la posición de China y Rusia, y de la Unión Europea, por todos los medios paramilitares, como la guerra comercial y financiera, y la guerra por el monopolio internacional del dominio de la computación cuántica y la Inteligencia Artificial. Los experimentos de Irán con el enriquecimiento de uranio han sido, desde siempre, un pretexto, que en 2015 dieron lugar a un acuerdo, bajo la supervisión de la Organización Mundial de Energía, que firmaron nueve potencias mundiales. Trump lo quiere convertir ahora en tema decisivo para, mediante un eventual acuerdo, disimular su fracaso estratégico.
 El Memorando de Entendimiento es objeto de tantas interpretaciones, que en realidad constituye una extensión del cese del fuego acordado el 8 de abril pasado. El Memo deja de lado el asalto de Israel a Líbano, como algo alejado o diferente o alejado de la guerra contra Irán, cuando es un núcleo fundamental. La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán fue preparada por el genocidio en Gaza, que ahora se encuentra casi totalmente ocupada por Israel y donde Trump anunciado la instalación una enorme base militar. Lo mismo ocurre con la guerra de exterminio contra Hezbollah, que para analistas internacionales cerraría un acuerdo entre Israel y Turquía por el reparto de Líbano y Siria – o, en su defecto, una guerra de envergadura. El asalto continuo de Israel al Líbano es un poderoso motivo para quebrar el Memorando en cualquier momento y un arma de provocación con esa finalidad. El levantamiento del bloqueo de Ormuz, por parte de Irán, y de los puertos iraníes por parte del Pentágono, no modifica nada esencial, porque Irán ha dejado establecido que esa vía se encuentra bajo su dirección.
Trump ha repetido, en las últimas 72 horas, que ha recurrido a lo que no es más que extensión del cese del fuego establecido hace dos meses, con el propósito exclusivo de evitar un derrumbe mayúsculo de la fiebre especulativa sin precedentes con referencia a las suba astronómica de la acciones de SpaceX y los anuncios de ingreso a la Bolsa de Meta, Anthropic y otras empresas de IA. A los representantes de la reunión del G7 en Evian, Francia, en estos días, les dijo que había salvado sus propias economías gracias al Memorando, que ha precipitado una caída fuerte del precio del barril del crudo. Llegó al extremo de que no tenía la intención de asumir la responsabilidad del estallido de una crisis como la de los años 30 del siglo pasado. La inflación de precios causada por los aranceles a la importación y la suba del crudo desvaloriza la deuda pública y aumenta la tasas de interés, lo cual encarece la enorme deuda de las IA con los fondos de crédito privado. 
 Trump ha puesto el dedo en la llaga. La guerra transcurre mundialmente con potencias imperialistas que atraviesan una fuerte crisis de finanzas públicas y de dominación política; un revés en el campo militar precipita un agravamiento o estallido de esas crisis políticas, aunque no se trate necesariamente de una derrota militar en el terreno. 
Trump y el Pentágono dejaron de lado la posibilidad de una invasión terrestre, como sería la ocupación de la isla de Kharg, por ese motivo. Trump ha reconocido que teme las consecuencias de una crisis financiera de alto rango, en medio de una fuerte especulación de las empresas de IA, en un período electoral rodeado de ‘razzias’ internas contra migrantes y activistas. La Unión Europea, inversamente, aunque teme lo mismo, se ha lanzado a un rearme militar furioso para forzar a Rusia a una carrera que le ocasionaría gran daño fiscal. Mientras fracturas en la oligarquía del Kremlin se están poniendo a la vista, Putin ha reconocido en forma pública el deterioro fiscal y la inflación. Mientras el imperialismo ralentiza, hipotéticamente, la guerra con Irán, el frente de la guerra con Rusia se ha acentuado. Putin oscila entre buscar una salida ‘a la iraniana’, mientras responde a los bombardeos dentro del territorio ruso con bombardeos masivos contra Kiev – y Xi Jinping se acerca al coreano Kim Jong-il, frente a Taiwán y el rearme de Japón. Trump, por su lado, ha agradecido lo que llamó una colaboración de China y Rusia para alcanzar el Memorando con Irán, que reabre el comercio por Ormuz de Irán con China. 
 En la reunión del G7, Trump desmintió las versiones de que EEUU financiaría una reconstrucción de Irán y reafirmó que levantaría en cuotas las sanciones contra la República Islámica en función del cumplimiento de los términos del Memorando, lo que significa que no debería apoyar a Hezbollah en la guerra de exterminio que ha declarado el estado sionista. Esto no ha sido suficiente para apaciguar a la derecha republicana, que ha advertido reiteradamente que forzará a Trump a que presente el Memorando (y cualquier otro acuerdo de nivel superior) en el Congreso. Mientras los editoriales del New York Times y del Financial Times saludan el Memorando como el mal menor, el Wall Street Journal señala el recule de Trump como una calamidad. Los imperialismos europeos enfocan la guerra como una cruzada contra Rusia y confrontan con los anuncios de Trump de anexar a Canadá y Groenlandia, y con la intención de las IA norteamericanas de no pagar impuestos en Europa. El Memorando no puede ser caracterizado como un episodio en si mismo, sino en función del posicionamiento de cada potencia en la presente guerra de conjunto -por un nuevo reparto social y geopolítico del mundo-. Los corrimientos y cambios de alianzas no han sido pocos en las guerras mundiales del pasado; basta mencionar el acuerdo Hitler-Stalin, por el reparto de Polonia, al comienzo de la guerra pasada, que habilitó al nazismo a ocupar Francia pocos meses más tarde, con la cobertura del frente oriental por parte de Stalin.
 Lo ocurrido estas semanas deja ver el cruce de la guerra con el temor a las crisis financieras y a rebeliones de masas. Aunque la burguesía europea cree que su guerra de anexión de Ucrania cuenta, si no con el apoyo, al menos con la benevolencia de la clase obrera, el rearme acelerado de los estados europeos, solventado con ajustes violentos a las prestaciones sociales, los salarios y el empleo, están empujando una movilización de las masas que deberá incentivar una consciencia derrotista contra las burguesías europeas y contra el mismo Kremlin, en Rusia. La guerra contra Irán y las masacres sionistas han sido respondidas con acciones vigorosas, a pesar de los obstáculos de las burocracias y de varios partidos de izquierda. La iniciativa del momento se encuentra aún en manos del imperialismo, pero el fracaso estratégico de Trump frente a la resistencia iraní muestra que el cambio de tendencia ya se encuentra en la balanza.

 Jorge Altamira
 18/06/2026

jueves, 18 de junio de 2026

El hombre más rico de la historia y una empresa que pierde millones: la paradoja de SpaceX


Apenas tres días después de su debut histórico en la bolsa de valores NASDAQ, SpaceX anunció este martes la adquisición de Anysphere, empresa matriz del asistente de programación Cursor, por 60.000 millones de dólares en un acuerdo enteramente en acciones (Financial Times, 16/06). La operación consolida el bloque monopólico que Elon Musk viene construyendo a ritmo acelerado: cohetes, inteligencia artificial, redes satelitales, semiconductores y ahora las herramientas de software más usadas por los programadores del mundo.
 Las acciones de SpaceX treparon más de un 10% en la apertura del martes, elevando su capitalización de mercado a 2,77 billones de dólares y superando a Amazon -valuada en 2,6 billones- para convertirse en la quinta empresa más grande del mundo (Forbes, 16/06). La fortuna personal de Musk superó los 1,4 billones de dólares, consolidándolo como el primer billonario ("trillonaire" en inglés) de la historia. Sin embargo, detrás del relato del éxito bursátil, los números reales de la compañía cuentan otra historia: SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares y acumuló otros 4.280 millones en rojos durante el primer trimestre de 2026 (Forbes, 16/06). Como señaló el inversor Michael Burry -conocido por anticipar la crisis de 2008-, no hay nada en los documentos presentados ante la SEC que justifique una valuación de siquiera un billón de dólares (Forbes, 16/06).

 La lógica del monopolio integrado

 La adquisición de Cursor no es un movimiento comercial ordinario. Es la pieza que completa un rompecabezas estratégico. En febrero de 2026, Musk fusionó SpaceX con xAI -el laboratorio creador del chatbot Grok- absorbiendo también la red social X en una estructura valuada en más de un billón de dólares (New York Times, 16/06). En mayo anunció el proyecto Terafab, una planta de fabricación de chips avanzados en Texas con una inversión inicial de al menos 55.000 millones de dólares. Ahora, con Cursor, incorpora la herramienta de programación asistida por IA de mayor crecimiento en el mercado, fundada en 2022 y respaldada por fondos como Andreessen Horowitz y Thrive Capital. 
 El objetivo declarado es construir "los centros de datos espaciales más útiles del mundo" (New York Times, 16/06). El objetivo real, como señalamos en notas anteriores, es blindar la infraestructura informática del imperialismo norteamericano: trasladar el procesamiento de datos a la órbita terrestre para ponerlo fuera del alcance de sabotajes, ciberataques o apagones, garantizando la superioridad militar de los Estados Unidos en la guerra mundial imperialista en curso.

 Una burbuja sostenida por el Pentágono

 El mercado convalida pérdidas siderales porque sabe que detrás de SpaceX no hay un negocio civil rentable, sino contratos militares garantizados por el Estado imperialista. El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas tecnológicas -entre ellas SpaceX- para integrar inteligencia artificial en sus redes clasificadas. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia ratifican que su rentabilidad no se mide en ganancias comerciales, sino en su valor estratégico para la guerra.
 La absorción de Cursor profundiza esta lógica. Cursor utilizó originalmente el modelo Claude de Anthropic para potenciar su agente de programación; luego de que Anthropic lanzará su propio producto competidor -Claude Code-, la startup desarrolló modelos propios (New York Times, 16/06). Ahora, bajo el paraguas de SpaceX y xAI, esa capacidad quedará integrada directamente en la cadena de producción de tecnología militar. Los mismos algoritmos que hoy escriben código para startups de Silicon Valley serán mañana optimizados para los sistemas autónomos de combate del Pentágono. 

 El billonario y la clase obrera 

Mientras Musk se convierte en el primer billonario de la historia, la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX se presenta en los grandes medios como una victoria del "capitalismo popular": miles de empleados recibirán acciones millonarias, se nos dice. Lo que no se dice es que ese esquema de compensación en acciones funcionó durante años como mecanismo de disciplinamiento: los trabajadores de los complejos de Texas debieron someterse a jornadas extenuantes y contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones quedaran en firme. Quienes no resistieron el régimen o se fueron antes perdieron todo derecho al cobro. 
 La unificación de cohetes, IA, redes de información, robótica y semiconductores bajo un solo bloque monopólico -lo que Musk llama ProjectX- no es el triunfo de la innovación, que no ha dado resultados tangibles como tal, salvo en su aplicación para la guerra. Es la forma que adopta el capital, en un cuadro de anarquía de mercado: empresas deficitarias sostenidas por una especulación sin precedentes, que convierte a una minoría de capitalistas en una oligarquía con derecho a una descomunal apropiación de la riqueza social. Mientras los gobiernos capitalistas desfinancian la salud y la educación, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para perfeccionar los instrumentos de destrucción material y social.

 Iara Bogado 
 17/06/2026

Taty Almeida (1930-2026)


Este domingo falleció Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora desde 2024, tras la muerte de Nora Cortiñas. Mucho antes se había convertido en vocera destacada de aquella organización. Era una activa militante kirchnerista. 
 Nació en el barrio porteño de Belgrano en 1930. Su padre era oficial de Caballería. Su hermano seguiría la vocación militar y alcanzaría el grado de coronel. Sus hermanas se casaron con oficiales de la Aeronáutica. Ella eligió el camino de la docencia. Allí, en el magisterio, conocería a Jorge Almeida, quien sería padre de sus tres hijos, Jorge, Alejandro y Fabiana.
 Alejandro, militante del ERP "22 de Agosto", desapareció el 17 de junio de 1975, a manos de la Triple A. Ese día comenzó la búsqueda infatigable de Taty Almeida para dar con su paradero. Ella siempre aseguró que desconocía la militancia de Alejandro y que se enteraría de ella tiempo después de su secuestro, mientras revisaba sus papeles personales. Cuando se produjo el golpe, apeló a los vinculos familiares con las fuerzas armadas para recorrer los despachos oficiales, sin obtener resultados. Recién en 1979 se incorporaría a Madres de Plaza de Mayo. Cuando se produjo la escisión, en 1986, continuó militando en Línea Fundadora. 
 El caso de Alejandro Almeida nunca fue llevado a juicio. Como la mayoría de los crímenes de las Tres A -al menos 2.000 secuestros y asesinatos documentados-, su desaparición permanece impune. 
 La Alianza Anticomunista Argentina fue creada por Juan Domingo Perón cuando asumió su tercera presidencia, tras el desplazamiento de Héctor Cámpora. La actividad de la Triple A se extendió a todo el país, mientras se sucedían los golpes de estado promovidos por la derecha peronista contra los gobernadores de su propio partido afines a Montoneros. La Triple A precedió a los grupos de tareas de Videla y Massera, que adoptaron su metodología y la ampliaron en escala. También anticiparon el Operativo Independencia, ordenado por Isabel Perón en 1975. Aquel fue el ´ensayo general´ del genocidio dictatorial, montado en la provincia de Tucumán. Allí el Ejército Argentino generalizó el secuestro, la tortura y la desaparición para suprimir al activismo obrero y estudiantil de la provincia. Las células de las Tres A se disolvieron en el nuevo esquema represivo dirigido por los militares. Tras la dictadura, varios de sus integrantes se reciclaron en el PJ. 
 En 2008, la Justicia argentina declaró imprescriptibles los crímenes de la Triple A, pero la mayoría de sus jerarcas ya habían perecido. Apenas un puñado de sus crímenes llegaron a juicio, con resultados dispares y arrojando penas menores. Isabel Perón, quien aún vive en Madrid, nunca rindió cuentas por la represión bajo su gobierno. El Estado argentino guarda celosamente los archivos y órdenes secretas de sus masacres. 
 Los restos de Alejandro Almeida no fueron recuperados hasta ahora. Era un anhelo de su mamá poder hallarlos. Esa cuenta pendiente queda ahora en manos de las nuevas generaciones.
 Todos los nombres de los desaparecidos y asesinados por el Estado argentino están inscriptos en la lucha de los trabajadores contra la opresión capitalista y sus guerras. 

 Jacyn
 15/06/2026

miércoles, 17 de junio de 2026

¿Todo está viejo en Cuba?


“Todo está viejo en Cuba”, repite la metralla colonial con su tableteo de reloj ideológico. No obstante, quizá el verdadero terror de los relojes ideológicos burgueses no provenga de la vejez que ellos han inventado contra Cuba, sino de otra posibilidad mucho más inquietante para el “orden” capitalista dominante: que millones de seres humanos descubran que el valor de una sociedad no puede medirse únicamente por la velocidad con que reemplaza mercancías. Porque cuando las clases trabajadoras descubren que la dignidad humana posee una temporalidad distinta a la del mercado, el cronómetro del capital pierde autoridad. Y en ese instante la historia vuelve a abrirse como territorio de combate consciente, no como escaparate administrado por comerciantes del tiempo. 
 Esa modalidad de guerra cognitiva burguesa ideada para fabricar enemigos “avejentados” aparece en titulares, sobremesas turísticas, informes empresariales, emisiones radiales fabricadas para exportación ideológica y laboratorios digitales dedicados a la manufactura industrial del desaliento. Se pronuncia con una mezcla de suficiencia antropológica y desprecio clasista, como quien diagnostica el deterioro de un objeto decorativo, olvidando deliberadamente que la historia humana no transcurre en vitrinas, transcurre en campos de batalla económicos, culturales y simbólicos. En tal sentencia opera una semántica del bloqueo sexagenario y criminal cuya astucia consiste en desplazar el análisis histórico hacia la superficie fetichizada de las mercancías. 
 “Viejo” ya no designa la temporalidad concreta de los objetos afectados por bloqueos, desabastecimientos, agresiones financieras y persecuciones comerciales. “Viejo” deviene categoría moral destinada a naturalizar el capitalismo como juventud perpetua de las cosas y a representar cualquier experiencia emancipadora como desgaste prematuro del tiempo. Convierten su metralla de obsolescencia en criterio ontológico de verdad. Y los incautos aprenden a contemplar un automóvil de 1957 como símbolo de atraso, aunque ignoren las décadas de asfixia económica impuestas para impedir su reemplazo. 
 Esta guerra cognitiva contemporánea ha refinado hasta extremos microscópicos el control de las percepciones temporales. Ya no basta bombardear territorios físicos; resulta imprescindible regimentar las experiencias del tiempo. El capitalismo tardío necesita imponer la sensación de aceleración infinita para legitimar el consumo permanente. En consecuencia, cualquier sociedad que no exhiba la velocidad neurótica del reemplazo mercantil queda etiquetada como fósil histórico. El problema radica en que la burguesía global no compara sistemas de vida; compara ritmos de circulación de mercancías. Allí reside una de las grandes mutilaciones epistemológicas de nuestro tiempo. 
 Cuba constituye un blanco privilegiado para esa emboscada cronológica debido a que representa, con todas sus contradicciones, una revolución histórica intolerable para el capitalismo. La persistencia de la revolución cubana no se ha subordinado a las lógicas agusanadas del capital financiero que se irritan histéricamente. Por ello, fabrican metrallas capaces de construir una equivalencia automática entre socialismo y ruina temporal. Las fachadas despintadas se transforman en argumentos filosóficos; las dificultades del transporte adquieren estatuto metafísico; la escasez material inducida se convierte en esencia antropológica del pueblo cubano. Ningún noticiero burgués explica con idéntico fervor la violencia estructural del bloqueo económico, las multas multimillonarias contra bancos que comercien con la isla, las persecuciones navieras, las prohibiciones tecnológicas o la sistemática obstaculización de combustibles, medicamentos y créditos. El deterioro se presenta como causa autónoma, jamás como consecuencia de una estrategia internacional de estrangulamiento económico diseñada durante más de seis décadas.
 Esa retórica de la vejez, como fase de la guerra cognitiva, cumple entonces una función política precisa: deshistorizar y disfrazar la agresión imperial y moralizar las consecuencias de la pobreza inducida. Se habla de edificios envejecidos con el mismo tono empleado para describir una fruta podrida, como si la materialidad urbana no resultase de agresiones geopolíticas criminales. El “espectador” contempla la ruina sin percibir la mano que administró cuidadosamente las condiciones de esa ruina. De ahí la extraordinaria eficacia ideológica de la frase “todo está viejo”. En apenas tres palabras se condensa una sofisticada y violenta operación de engaño histórico. 
 Bajo el capitalismo se rejuvenecen los más viejos aparatos de dominación para “envejecer” a poblaciones enteras. Cuba, en cambio, ha sostenido durante décadas indicadores sanitarios, educativos y científicos que desmienten brutalmente la caricatura colonial del atraso absoluto. La longevidad intelectual de su sistema educativo, la densidad cultural de sus debates, la expansión de capacidades médicas internacionalistas y la preservación de formas de solidaridad social imposibles de cuantificar mercantilmente revelan otra temporalidad histórica. 
 Una calle deteriorada, fotografiada estratégicamente, vale más para la propaganda que cien estudios sobre coerción financiera internacional. Su plan es inhibir el pensamiento histórico. Por eso proliferan videos donde turistas semicoloniales recorren barrios cubanos con voz compasiva y mirada zoológica, convirtiendo la vida cotidiana en espectáculo antropológico para consumidores digitales. La miseria exotizada se transforma en mercancía audiovisual altamente rentable. Cada plano pretende susurrar la misma moraleja: “He aquí el destino inevitable de quienes desafían el orden capitalista”. La operación alcanza niveles obscenos cuando no pocos “turistas” que habitan ciudades atravesadas por indigencia masiva, narcotráfico, privatización sanitaria y endeudamiento crónico se sienten autorizados para dictar lecciones civilizatorias a un pueblo sometido durante décadas al asedio económico más prolongado del continente. 
 Queda fuera lo verdaderamente nuevo para la especie humana que en Cuba florece generacionalmente; queda fuera de escena la alfabetización crítica, la organización comunitaria, la soberanía tecnológica, la salud pública, la memoria histórica y la democratización cultural. Resulta revelador que los mismos centros mediáticos obsesionados con la “vejez” cubana celebren monarquías hereditarias, aristocracias financieras y conglomerados corporativos cuya lógica de acumulación conserva mecanismos propios del saqueo colonial clásico. 
 Está claro que la batalla contemporánea por el sentido se libra también en torno a la experiencia del tiempo. El capitalismo pretende monopolizar el futuro presentándose como única forma posible de organización social. Toda alternativa debe aparecer envejecida antes incluso de desarrollarse plenamente. De ahí la insistencia enfermiza en representar a Cuba como museo detenido. Sin embargo, existe otra lectura posible: la revolución cubana constituye un escándalo histórico para un sistema acostumbrado a destruir rápidamente cualquier proyecto de soberanía popular en América Latina. La mera continuidad de una experiencia insumisa desafía el dogma neoliberal según el cual ningún pueblo puede resistir indefinidamente la presión combinada del capital financiero, el cerco mediático y las operaciones de desestabilización. El odio propagandístico agusanado contra Cuba nace también de esa resistencia simbólica. 
 Y la pregunta fundamental jamás debería ser si los automóviles son antiguos o modernos, ni si las fachadas lucen restauradas según estándares turísticos internacionales. La interrogación decisiva consiste en determinar qué relaciones opresivas e injustas soporta una sociedad durante décadas, qué distribución del conocimiento produce, qué dignidad garantiza a sus trabajadores, qué soberanía conserva frente a los poderes financieros genocidas y qué horizonte ético ofrece frente a la barbarie competitiva e ideológica del mercado mundial. Una sociedad puede exhibir rascacielos luminosos y al mismo tiempo condenar millones de seres humanos a la exclusión sanitaria, al racismo estructural y a la precarización absoluta. Otra puede sufrir limitaciones materiales severas mientras preserva núcleos de solidaridad revolucionaria que el capitalismo adjetiva de manera criminal. La noción burguesa de modernidad merece una crítica rigurosa. Y nadie mejor que Cuba para dirigir semejante disputa por el sentido. 

Fernando Buen Abad Domínguez | 30/05/2026

martes, 16 de junio de 2026

Memorando EEUU-Irán: la guerra no ha terminado


La política y la economía del fracaso de Trump. 

 Donald Trump se apresuró a anunciar el domingo reciente un Memorando de Acuerdo con Irán para poner fin a la guerra desatada por él mismo y Netanyahu hace cuatro meses, sin dar a conocer casi ninguno de sus términos. El acuerdo se firmaría en Ginebra, Suiza, el viernes próximo, con la presencia de JD Vance, el vicepresidente de Estados Unidos. En una entrevista brindada al New York Times, Trump se adjudicó concesiones que Irán no ha hecho o que serán parte de la agenda de negociaciones, en Europa, durante 60 días. Israel ha recibido el acuerdo con desagrado y no se ha comprometido a dejar de bombardear Líbano, algo que volvió a hacer el mismo domingo, mucho menos retirarse de las zonas que ha ocupado en el sur de ese país, decenas de kilómetros más allá del río Litani, al que asumió, al principio, como una nueva “frontera natural”. En la entrevista mencionada, Trump descarga la adopción de una tregua en el Líbano al completo cese de la resistencia militar de Hizbollah a la ocupación sionista de un territorio extranjero. Israel mantiene en Siria una tesitura similar. Tampoco han dado a conocer un apoyo al Memorando los países del Golfo. En la entrevista con el NYT, Trump amenazó con que, en caso de que fracase la firma de un tratado de paz al cabo de las negociaciones, tomaría por la fuerza el estrecho de Ormuz y cobraría un 20 % sobre el monto de las cargas de los navíos. El NYT escribió enseguida que una acción de ese tipo convertiría en “mercenarias” a las FF. AA. estadounidenses. Aunque el precio del petróleo bajó y la Bolsa subió con la noticia, el acuerdo que se habría alcanzado no ha terminado la guerra; las fuerzas en disputa preparan un reforzamiento de sus recursos y arsenales militares. 
 No importa cómo la presente Trump, el Memorando ignoto constituye un reconocimiento del fracaso abismal de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel. Ha servido para desatar una destrucción enorme de vidas e infraestructuras, pero no ha alcanzado sus objetivos políticos, como convertir a Irán en un protectorado, con o sin cambio de régimen político; ni liberar el estrecho de Ormuz, que antes de la guerra imperialista no se encontraba afectado por ninguna restricción; Irán lo puede volver a colocar bajo su tutela ante cualquier circunstancia adversa. Ha creado, sí, una crisis de régimen en Estados Unidos. El lobby “judeo-cristiano” y la derecha del Partido Republicano han rechazado el acuerdo ya antes del presente Memorando, en tanto que legisladores del Partido Demócrata han reclamado discutir sus términos en el Congreso. En opinión del NYT, el Memorando ha llegado tarde para impedir los daños económicos que la guerra ha causado a la economía de Estados Unidos o para evitar una derrota electoral de Trump en las elecciones de noviembre venidero. El imperialismo norteamericano, sin embargo, solamente puede recular para preparar en forma más adecuada el próximo asalto. Irán ha quedado conectada a la guerra mundial de diversas maneras, porque linda por el norte con toda la región comprometida en la guerra entre la OTAN y Rusia, más allá de que integra los corredores que unen a Asia entera. El Comando Central de Operaciones no retirará el despliegue militar en la zona. Estados Unidos ha rechazado devolver los cien mil millones de dólares retenidos a Irán o pagar resarcimientos de guerra. Hay una discusión sobre veinticinco mil millones de dólares que Trump devolvería en cuotas a medida que se cumplan sus exigencias. 
 Trump utilizó la entrevista con el NYT para agradecer a Rusia y a China por el meneado Memorando. Saludó que no buscaran desafiar el bloqueo a los puertos iraníes, por parte de Estados Unidos, por medio de escoltas a sus navíos comerciales. Ninguno ha desafiado los bloqueos de Trump a Cuba y a Venezuela. Pero es altamente probable que hayan inducido a Irán a ingresar en negociaciones con agenda definida, con el propósito de liberar el estrecho, por donde debe pasar el petróleo que importa China. 
 La colocación de acciones por más de cien mil millones de dólares, por parte de SpaceX, y de otros tantos centenares de miles en las próximas semanas, por parte de Alphabet, Meta, OpenAI en las próximas semanas, han incidido también en el recule de Trump. Estas tecnológicas han agotado sus fondos propios y los créditos privados para financiar costosos centros de datos y la producción de cohetería espacial para instalarlos en el espacio extrarrestre, sin reportar flujos de ingresos suficientes, menos aún ganancias liquidas o contables. La sobresuscripción de acciones ofrecidas ha succionado capital accionario de otras empresas y atraído capital, en especial de China, vía Hong Kong, incluso en negro, por más de doscientos cincuenta mil millones de dólares (SCMP 6.6). Ha abierto, de otro lado, toda clase de vías especulativas, como la compra de Indices que toman como referencia las cotizaciones bursátiles. La caída de este castillo histórico de naipes provocaría una catástrofe. En las semanas previas, se había producido una oleada de ventas de Broadcom, una empresa de chips e inteligencia artificial, que perdió 300.000 millones de dólares de valor de mercado en un solo día (el viernes 3 de junio). Estados Unidos necesita defender y desarrollar esta primacía tecnológica si pretende imponer su hegemonía mundial, que en este caso monopolizaría la industria mundial. Trump ha buscado evitar que el fracaso en Irán repercuta en la incierta posición financiera de las IA, las que, sin embargo, dependen de la guerra mundial como fuente principal de beneficios y como condición de monopolio indiscutido del mercado mundial. 

 Jorge Altamira
 15/06/2026

lunes, 15 de junio de 2026

CON FILO | No nos entendemos, Rubio


La salida de SpaceX a la Bolsa y la guerra planetaria de Estados Unidos


Elon Musk busca recaudar la cifra récord de US$ 75.000 millones en Wall Street. 

 Este viernes 12 de junio, Elon Musk habrá protagonizado en Wall Street el mayor debut de la historia bursátil global. La salida a la bolsa de SpaceX, la compañía aeroespacial busca recaudar la cifra récord de US$ 75.000 millones en el NASDAQ, una operación que triplica las mayores marcas históricas registradas hasta la fecha (Clarín, 9/06). Apenas unas horas antes de la colocación, el magnate buscó apuntalar las expectativas del mercado mostrándose públicamente junto al monopolio de semiconductores ASML, y anunciar el proyecto "Terafab" para fabricar chips propios avanzados en Texas (Urgente24, 11/06). Sin embargo, detrás del relato del éxito corporativo y la fiebre de la Inteligencia Artificial (IA), se esconde una realidad descarnada: SpaceX es una firma estructuralmente deficitaria que sale a la Bolsa para absorber liquidez y rescatar financieramente un entramado informático diseñado explícitamente para la guerra imperialista. 

 Los números rojos

 Los balances oficiales de SpaceX, filtrados recientemente ante la SEC, demuestran que la compañía es una colosal máquina de quemar capital. Aunque la red Starlink arrojó beneficios operativos, el balance consolidado de SpaceX en 2025 cerró con pérdidas catastróficas de US$ 4.937 millones. El agujero negro financiero se profundizó en el primer trimestre de 2026, registrando rojos por otros US$ 4.947 millones en tan solo tres meses. El hundimiento responde al costo de su filial xAI (desarrolladora del chatbot Grok), que perdió US$ 6.355 millones el año pasado en su ciega competencia contra OpenAI, obligando a Musk a destinar más de US$ 10.000 millones a inversiones tecnológicas de capital a principios de este año (El País, 4/06). 
 Para salvar el negocio, Musk pretende convalidar en la Bolsa un precio inflado de US$ 135 por acción, apuntando a una capitalización total de aproximadamente US$ 1,75 billones; apenas un 4% serán acciones comunes (Clarín, 9/06); las preferidas tienen un dividendo asegurado y prioridad de rescate La maniobra especulativa quedó expuesta por calificadoras independientes como Morningstar, que valoran a SpaceX en US$ 63 por acción (US$ 780.000 millones), es decir, menos de la mitad de lo que pretende capturar el magnate. Al obligar a los grandes fondos de inversión a rebalancear sus carteras para no quedar afuera del índice, SpaceX aspira a absorber la liquidez del mercado montándose sobre una brutal burbuja tecnológica global donde las corporaciones prevén quemar más de US$ 750.000 millones este año (El País, 4/06).

 La cooptación laboral y la ilusión del capitalismo popular

 Esta monumental inyección de dinero es utilizada por los grandes medios internacionales para agitar la ilusión del "sueño americano" y el "capitalismo popular". El debut bursátil convertirá teóricamente a más de 4.400 empleados y ex-empleados en millonarios a través de los paquetes de acciones otorgados como parte de sus salarios. Mientras Elon Musk se encamina a ser el primer billonario del planeta, unos 400 técnicos e ingenieros de la firma recibirán sumas superiores a los US$ 100 millones (The New York Times, 10/06).
 Sin embargo, el pago mediante acciones (stock-based compensation) funciona como una herramienta de sujeción y disciplinamiento de la fuerza de trabajo. Para poder materializar esa supuesta riqueza, los trabajadores -muchos de ellos operarios por hora (drawing) que cobran salarios comunes- debieron someterse durante años a ritmos de explotación extenuantes en complejos aislados como el de Texas, atados a contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones queden en firme (vested). Como detalla la investigación del NYT, aquellos trabajadores que no resistieron el régimen laboral o decidieron irse antes han perdido su derecho al cobro. Lejos de una democratización de la propiedad, este esquema de cooptación tecnológica busca alinear los intereses individuales de una capa de asalariados calificados con el rendimiento bursátil de la patronal y la suerte de sus contratos militarizados, ligando el destino de los trabajadores a la maquinaria de guerra del Pentágono.

 Centros de datos y autarquía militar 

¿Por qué el mercado convalida semejante nivel de pérdidas financieras? La respuesta no está en la rentabilidad civil, sino en la infraestructura estratégica para la guerra. El motor principal del entusiasmo de los inversores es un mercado que hoy no existe en la Tierra: los centros de datos espaciales. SpaceX inició trámites ante la FCC para desplegar una constelación de hasta un millón de satélites interconectados equipados con aceleradores gráficos (GPU). El objetivo es mudar el procesamiento de datos informáticos y la IA directamente a la órbita terrestre en menos de tres años (Ámbito, 12/02).
 Este plan de infraestructura adquiere todo su sentido geopolítico ante la guerra internacional de Estados Unidos. En un contexto de guerra abierta, las terminales de datos en la Tierra son blancos vulnerables a sabotajes, ciberataques o apagones energéticos. Al trasladar el procesamiento a la órbita exterior y buscar la autarquía en la provisión de chips avanzados mediante el acuerdo con ASML (Urgente24, 11/06), el imperialismo norteamericano busca blindar su superioridad informática. Por sobre todas cosas, el costo de la producción de electricidad en el espacio es un infinitésimo de la tierra.
Como ya demostró el antecedente de Starlink en Ucrania (Ámbito, 12/02), SpaceX opera como un brazo contratista directo del Pentágono. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa de EE.UU. e inteligencia ratifican que la rentabilidad de SpaceX se mide en ganancias comerciales derivadas de su valor estratégico para asegurar la supremacía yanqui en el control de sistemas autónomos de combate y logística militar en los conflictos globales 

 Contra los monopolios de la guerra

 La unificación de todas las empresas de Musk bajo el bloque monopolístico del ProjectX -que busca fusionar cohetes, internet, redes de información, robótica y semiconductores en una sola firma (Clarín, 9/06)- demuestra la completa descomposición de la burguesía. Mientras los gobiernos capitalistas descargan planes de ajuste brutales, desfinanciando la salud y la educación de las mayorías trabajadoras a nivel global, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para financiar empresas deficitarias cuyo único fin real es perfeccionar los instrumentos de destrucción y asegurar la tasa de ganancia de los señores de la guerra. 
 Bajo el dominio del capital, los saltos científicos de la inteligencia artificial y la tecnología aeroespacial no significan la liberación del trabajo humano, sino el aumento del desempleo, la precarización y la barbarie bélica. La lucha por desmilitarizar el espacio y poner los desarrollos informáticos al servicio de las necesidades sociales es indisociable de la lucha contra el Estado imperialista. Se vuelve urgente construir una dirección política independiente de la burguesía y organizar asambleas soberanas desde las bases para exigir la expropiación sin pago y bajo control de los trabajadores de monopolios tecnológicos como SpaceX. Solo una alternativa obrera y socialista internacional podrá planificar democráticamente la ciencia y los recursos del planeta para el bienestar de la humanidad y no para su destrucción. 

 Iara Bogado 
 12/06/2026

domingo, 14 de junio de 2026

Che y Fidel


Albania: levantamiento contra la venta del país al capital trumpista


En las últimas semanas, Albania ha sido escenario de masivas protestas que han sacudido al gobierno de Edi Rama. Miles de trabajadores, jóvenes, campesinos y vecinos de las zonas costeras han tomado las calles de Tirana (la capital) y otras ciudades con la consigna “¡Albania no está en venta!”. Lo que comenzó como una protesta local para proteger un humedal de un megaproyecto turístico de lujo se ha convertido en un estallido de descontento popular contra la corrupción, la cesión de recursos nacionales a inversores extranjeros y quienes lo facilitan. El detonante han sido dos ambiciosos proyectos turísticos promovidos nada menos que por Ivanka Trump y Jared Kushner, hija y yerno del presidente de EEUU, en un enclave paradisíaco del mar Adriático. El plan, valorado en miles de millones de euros, pretende transformar un área de ecosistemas frágiles, en un complejo de hoteles de lujo y resorts exclusivos. Las máquinas ya han entrado en terrenos protegidos. Un video viral en el que guardias de seguridad privada golpean a un manifestante, mientras la policía observa sin intervenir, encendió aún más los ánimos.
 Cada tarde, miles de albaneses, en su mayoría jóvenes, se concentran en la plaza Skanderbeg, el gran espacio simbólico de Tirana de más de cuarenta mil metros cuadrados, para protestar contra el proyecto que busca convertir la isla de Sazan y la península adyacente en un destino de élite. Durante una entrevista reciente, Ivanka Trump se refirió a la zona, uno de los ecosistemas más ricos de Albania, como “una hermosa isla privada en medio del Mediterráneo” (El País de Madrid 12/6). Los proyectos amenazan a cerca de 250 especies de aves, incluidas importantes colonias de flamencos, que se han convertido en el emblema de las movilizaciones, conocidas ya como la “Revolución de los Flamencos”. Las protestas comenzaron a finales de mayo en el pueblo de Zvërnec y se extendieron rápidamente a la capital. No se trata solo de una defensa ambiental: es la expresión de un malestar más profundo ante la realidad semicolonial de Albania tras más de tres décadas de transición capitalista. 
 El Gobierno del Partido Socialista de Edi Rama, en el poder desde hace más de una década, ha impulsado con fuerza la atracción de inversión extranjera a cualquier precio. Leyes de “inversores estratégicos” aceleran trámites, saltándose estudios de impacto ambiental, derechos de propiedad y consultas a la población. Esta lógica ha convertido al país en un paraíso para oligarcas, capitales especulativos e intereses mafiosos, mientras la juventud emigra masivamente en busca de mejores condiciones de vida. Los trabajadores albaneses siguen siendo de los más precarios de Europa. 
 El descontento va más allá. Los manifestantes han incorporado demandas contra la corrupción sistémica del ejecutivo, incluyendo escándalos anteriores como el que involucra a la ex viceprimera ministra Belinda Balluku, acusada de amaños en licitaciones y desvío de fondos públicos. La oposición del Partido Democrático de Sali Berisha intenta capitalizar el enfado, pero tanto Rama como Berisha representan las dos caras de un mismo régimen que se alterna en el poder desde la caída de la República Popular en 1991. 
 De un régimen stalinista extremo, Albania pasó a las garras del FMI y la UE, y ahora también de capitales estadounidenses ligados al trumpismo. Mientras sus recursos naturales y costas se subastan, la mayoría de la población enfrenta pobreza, desempleo y migración forzada. Un país de menos de tres millones de habitantes cuenta con una diáspora que supera los 2,2 millones de personas, según datos oficiales. Albania es un Estado capturado por clanes, donde la “democracia” es apenas una máscara. 
 Los manifestantes exigen la cancelación inmediata de los proyectos, la revisión de las leyes de inversión, una protección real de las zonas naturales y, en muchos casos, la dimisión de Rama y su Gobierno. Un fiscal especial ha abierto una investigación sobre la venta de los terrenos. Es que el caso se ha convertido en un laberinto de disputas inmobiliarias, un problema común dado que el país nacionalizó propiedades durante la era de Enver Hoxha (un equivalente de los Kim norcoreanos) y luego llevó a cabo un proceso caótico para devolverlas a la propiedad privada. Los litigios han colapsado los tribunales durante años, con casos plagados de acusaciones de corrupción y falsificación de escrituras. Incluso el brazo ejecutivo de la Unión Europea ha expresado su preocupación, lo que genera dudas sobre el futuro de la candidatura albanesa para ingresar al bloque.
 Jared Kushner, que dirigía la empresa inmobiliaria de su familia antes de incorporarse a la primera administración Trump, opera el fondo Affinity Partners “recaudando inicialmente más de 3 mil millones de dólares, principalmente de fondos soberanos o familias reales de Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos” (The Wall Street Journal 10/6). 
 El asunto guarda paralelismo con otra operación encabezada por Kushner a finales del año pasado en Serbia. Allí pretendía levantar un hotel de la marca Trump sobre un terreno en Belgrado que había sido bombardeado por la OTAN durante la guerra. Tras la apertura de una investigación por parte de un fiscal especial sobre la concesión acelerada de los permisos oficiales, las protestas se intensificaron y Kushner terminó retirándose del proyecto. Kushner actúa como arquitecto inmobiliario de Trump, y es una figura clave del magnate en su plan “New Gaza”, que busca reconstruir la franja como zona turística de lujo erigida sobre los cadáveres del pueblo palestino.
 La defensa del medio ambiente está ligada a la lucha contra la guerra y el sistema capitalista que lo destruye. El descontento contra la dominación imperialista crece en todas partes. 

 Camilo Márquez
 13/06/2026

viernes, 12 de junio de 2026

Elecciones en Armenia: la erosión de Rusia en el Cáucaso Sur


Turquía gana terreno.

 Erevan se encuentra en un momento definitorio tras las elecciones parlamentarias del 7-8 de junio, donde el partido Contrato Civil de Nikol Pashinyan, actual primer ministro, se impuso con alrededor del 50% de los votos. Este resultado, aunque menor al previsto, consolida la línea de “Armenia Real” (Real Armenia): un giro hacia Occidente, diversificación de alianzas y “normalización” con Azerbaiyán y Turquía, todo ello en medio de la decadencia acelerada de la influencia rusa en el Cáucaso Sur. “Esta votación fue la más importante de Armenia desde su independencia de la Unión Soviética en 1991. Se trató de un plebiscito sobre el proceso de paz con la vecina Azerbaiyán y sobre el impulso de Pashinyan para estrechar lazos con Europa y Estados Unidos sin romper por completo con Moscú” (Financial Times, 8/6). El resultado, con todo, no le otorga la mayoría constitucional necesaria para convocar a un referéndum sobre una nueva constitución, requisito que Azerbaiyán ha establecido como condición previa para la firma de un tratado de paz. Persiste el riesgo de que todo el proceso se estanque o incluso fracase por completo.

 De bastión ruso a “puente” euroasiático ambivalente 

Armenia es un país sin salida al mar, enclavado entre potencias rivales: Azerbaiyán y Turquía al oeste y este (ambos turco-parlantes y aliados), Georgia al norte e Irán al sur. El “paraguas de seguridad” ruso a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y bases militares le valieron como respaldo ante un vecindario hostil.
 La elección se celebró en medio de un intenso debate sobre la orientación internacional del país. Aunque Armenia y Rusia mantienen oficialmente su alianza y conservan profundos vínculos históricos forjados a lo largo de casi dos siglos -primero dentro del imperio ruso y luego en la Unión Soviética-, su relación atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.
 La derrota de Armenia en 2020 y la operación relámpago azerbaiyana de septiembre de 2023, que culminó en la disolución de Artsaj (Nagorno-Karabaj) y el éxodo de más de 100.000 armenios, expusieron la vacuidad de esa garantía. Moscú, absorbido en Ucrania, no intervino de forma decisiva. Armenia acusó a Rusia y a sus fuerzas de paz de no haber disuadido la ofensiva militar de Bakú. Pashinyan suspendió la participación en la OTSC, buscó armas en India (que se convirtió en su principal proveedor), profundizó lazos con la UE y EE.UU, y participó en el acuerdo de paz mediado por Washington en agosto de 2025. Ese pacto incluye la “Ruta Trump” (TRIPP por sus siglas en inglés), un corredor de tránsito a través del sur de Armenia que conectaría el enclave Najichevan con Azerbaiyán continental. Este corredor se estipula inicialmente en el acuerdo de alto el fuego negociado por Rusia que puso fin a los combates en 2020 e incluía una cláusula que determinaba que la ruta sería custodiada por tropas fronterizas rusas. Sin embargo, tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, la influencia del Kremlin en la zona se desplomó. El TRIPP ampliará la influencia de la OTAN a lo largo de toda la periferia sur de Rusia en el Cáucaso Meridional, el mar Caspio y Asia Central. Irán también se opone porque disminuye la importancia del país como corredor de tránsito entre el Cáucaso y Oriente Medio. 
 El botín detrás de esta múltiple red de dependencias es el reparto de los recursos energéticos y el control de los corredores de transporte que conectan la región con los mercados circundantes, así como de la compleja red de gasoductos y oleoductos existentes y proyectados. 
 En este espacio volátil, los marcos legales sólo ofrecen una apariencia de estabilidad. Cuando las armas hablan, las leyes callan. 

 Turquía 

Turquía se ha convertido en uno de los actores más influyentes en la región. Bajo la presidencia de Erdoğan, ha impulsado una ambiciosa estrategia construyendo una esfera de influencia panturca. Sus intervenciones militares y políticas en Irak, Siria, Libia, Gaza, Somalia, el fortalecimiento de su alianza estratégica con Azerbaiyán, su creciente presencia en Armenia y los lazos cada vez más estrechos con las repúblicas túrquicas de Asia Central. El gas azerbaiyano llega a Europa por medio del gasoducto Transanatoliano, que atraviesa territorio turco antes de conectarse con el gasoducto Transadriático. Sus intereses son multidimensionales. 
 Turquía es miembro de la OTAN y posee la mayor fuerza militar del bloque después de Estados Unidos. Sin embargo, es el único país de la alianza que se ha negado a adherirse al régimen de sanciones contra Rusia. En términos de guerra híbrida y competencia de grandes potencias, Armenia se ha convertido en un teatro de primer orden. Rusia ve el giro como una amenaza existencial a su “extranjero cercano”; la OTAN (especialmente bajo influencia trumpiana) busca un corredor euroasiático alternativo que eluda tanto el control ruso como las rutas tradicionales: “Moscú observa atentamente los esfuerzos de Ankara por integrar a las diversas naciones túrquicas bajo el paraguas de una organización liderada por Turquía” advirtió Dmitriy Trenin uno de los funcionarios más cercanos a Putín al ser consultado (russiancouncil). 
 La economía armenia depende del comercio con Rusia y de los descuentos en el suministro energético que esta le ofrece. La UE difícilmente puede sustituir esos beneficios, y su integración al bloque podría llevar tiempo. Varios observadores coinciden en que lo más probable es que Armenia termine dependiendo de Turquía.
 Moscú ha amenazado con suspender el acuerdo de suministro de gas natural subvencionado si las autoridades continúan buscando estrechar lazos con la Unión Europea. “Si bien Armenia aún alberga una base militar rusa, Ereván ha impulsado su adhesión a la UE y ha expandido rápidamente su industria de defensa nacional, registrando pedidos militares por valor de 460 millones de dólares en los últimos tres años, según Pashinyan.” (The Moscow Time 27/5). Vladimir Putin amenazó con que una mayor integración europea conlleva los mismos riesgos que afronta Ucrania. 
 La ruta Trump expone a Rusia a un cerco occidental sin precedentes.

 Camilo Márquez - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
 11/06/2026

miércoles, 10 de junio de 2026

Venezuela: fisuras en el protectorado


En un cerco de censura y persecución política empezaron a salir a la luz críticas de chavistas históricos hacia el gobierno actual y recomenzaron las protestas de la oposición reclamando elecciones. 
 Para la base chavista son varias las cosas para digerir. A la confiscación de los hidrocarburos -las divisas entran directamente a Washington y de ahí “algo” retorna a Venezuela- se le suman las maniobras militares estadounidenses que Delcy “autorizó” en Caracas. Los aviones norteamericanos sobrevolaron durante cuatro horas sobrevolaron la ciudad. Hace una semana el gobierno deportó a Alex Saab, el exministro y testaferro de Nicolás Maduro, a Washington. Mientras aumentan las sospechas acerca del apoyo interno con que contó el secuestro de Maduro, Trump ha ordenado a la CIA archivar el prontuario contra Delcy Rodríguez. 
 Desde Mario Silva -gran propagandista del gobierno de Maduro- hasta el exvicepresidente de Chávez, Elías Jaua, criticaron todas las agachadas de la “comendadora” Delcy Rodríguez. El 23 de mayo hubo movilizaciones, aunque poco concurridas, contra las maniobras militares comandadas por el jefe del Comando Sur, Francis Donovan. Durante estas maniobras, dos aeronaves Osprey del Cuerpo de Marines aterrizaron en la embajada de Estados Unidos. El supuesto objetivo de los ejercicios era realizar un simulacro de evacuación de la embajada. Una de las protestas, convocada por el partido de centroizquierda Comunes, contó con la participación de chavistas de base. En el programa televisivo que dirige Diosdado Cabello, ministro del Interior, no pudieron bloquear la intervención de un dirigente, en el público, que cuestionó los escasos esfuerzos del gobierno por liberar a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. 
 Andrés Izarra, ministro de Comunicación con Chávez y ministro de Turismo con Maduro, fue más allá y dijo que el chavismo terminó cuando su fundador murió en 2013. La periodista y exfuncionaria chavista Mary Pili Hernández le exigió al Parlamento que aclarara por qué la autorización de la maniobra militar no había pasado por la Asamblea, tal como establece la Constitución.
  Otro punto de roce es la extradición de Alex Saab. Este agente financiero de Maduro ya había estado preso y fue liberado por el gobierno de Joe Biden en un intercambio de prisioneros. Una vez libre, fuera recibido con honores y designado ministro de Industria. Delcy Rodríguez se limitó a responder que Saab es “es un ciudadano de origen colombiano, cumplió funciones en Venezuela y son asuntos entre Estados Unidos y Alex Saab”. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior y jefe del partido, Diosdado Cabello, fueron más allá - dijeron que Alex Saab usaba un documento venezolano falso y que cultivaba vínculos con “agencias” de Estados Unidos. 
 El testimonio de Saab -empresario, testaferro y ministro de Maduro- es crucial para las causas que le están armando en Estados Unidos al presidente secuestrado. 
 En el otro extremo, la oposición derechista tampoco está conforme. En Maracaibo, más de mil personas se movilizaron el 30 de mayo en reclamo de la realización de votaciones libres. 
 Dos días antes, la oposición liderada por María Corina Machado se había reunido en el exilio para firmar el Manifiesto de Panamá, que reclama elecciones libres apadrinadas por Estados Unidos.
 Sin embargo, parece que los planes de Trump son otros. Urgido de aumentar el flujo mundial de crudo para subsanar las pérdidas por la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz, a Trump poco le importa incomodar a sus amigos derechistas venezolanos. En los últimos meses, Estados Unidos levantó las sanciones contra Rodríguez y la reconoció como la única jefa de Estado de Venezuela. Esto le permitió a Venezuela a restablecer vínculos con bancos occidentales y colaborar con inversores estadounidenses interesados en explotar las reservas de petróleo. Delcy ha recibido un flujo constante de empresarios petroleros estadounidenses, acompañados por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum. En medio de tanto franeleo, no se habla de elecciones, a pesar de que Rodríguez superó el mes pasado el límite de 90 días establecido por el Tribunal Supremo de Venezuela para cubrir el puesto de Maduro de forma interina.
 El aumento de las exportaciones de petróleo -que ya superan 1.200.000 barriles diarios- está disparando el crecimiento del PBI. No puede ser de otra manera mientras los ingresos se siguen centralizando y distribuyendo desde Washington. Reuters calcula que la inflación anual para 2026 va a superar el 600 %, mientras los salarios y las jubilaciones siguen rezagados y la economía permanece dolarizada. 
 El secuestro de Maduro y la instauración del protectorado en nada han mermado la crisis humanitaria. Los balseros venezolanos fueron noticia este fin de semana cuando 16 fueron declarados muertos y 65 continúan desaparecidos después de naufragar mientras intentaban llegar a Aruba y Curazao. La mayoría tiene entre 18 y 25 años. Entre los desaparecidos hay siete niños. 
 En la zona operan bandas que se dedican al tráfico de personas y cobran entre 400 y 2.000 dólares por cabeza y las islas ahora exigen visa a los venezolanos. Aruba aún mantiene la prohibición de los vuelos directos con Venezuela. Naciones Unidas señala que, hasta febrero de 2026, solo en América Latina y el Caribe se contabilizaban casi 7 millones de venezolanos en condición de refugiados y migrantes. 
 Tampoco la situación de los presos políticos ha mejorado. Los organismos internacionales denuncian que más de 400 continúan recluidos -algunos incluso incomunicados- y que las cifras de liberaciones dadas por el gobierno están harto infladas. 
 A la crisis económica, humanitaria y política de Venezuela, el protectorado solo le ha sumado una obscena sumisión al imperialismo que ni siquiera intenta embellecer con algunos modos democráticos.

 Aldana González 
 08/06/2026