jueves, 30 de julio de 2026

Perú: con fraude asume Keiko Fujimori la presidencia


Reorganizar al movimiento obrero y de los explotados en forma independiente 

 El 28 de julio 1821, hace 205 años, el General San Martín proclamó, en la plaza central de Lima, la independencia de Perú, mientras todavía continuaba la lucha por expulsar de América Latina al imperio español. El 28 de julio de este año, el día de la conmemoración de la independencia, fue el elegido para que Keiko Fujimori -hija del dictador Alberto Fujimori que se fugó en el 2000 acusado de múltiples crímenes y casos de corrupción- asumiera como presidenta del Perú. A la ceremonia vino la flor y nata de la reacción derechista: en primer lugar, el rey de España, Felipe VI, junto al presidente argentino Javier Milei y los presidentes derechistas latinoamericanos, José Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Nasry Asfura (Honduras), Santiago Peña (Paraguay), José Mulino (Panamá) y, también el centroizquierdista presidente uruguayo Yamandu Orsi. Donald Trump mandó al vicesecretario de Estado, Christopher Landau. El fraude La Fujimori es la cuarta vez que intentaba llegar a la presidencia, siendo derrotada las tres veces anteriores en segunda vuelta. Ahora, fraude mediante, asumió. Las denuncias de fraude fueron contundentes. En las elecciones del 7 de junio, Roberto Sánchez, de la coalición liderada por Juntos Por el Perú, ganó la elección dentro de las fronteras nacionales del Perú. Pero… la “justicia” declaró, finalmente, ganadora a Keiko Fujimori gracias a los resultados fraudulentos de las urnas del exterior (particularmente de EEUU y Argentina) que vinieron por “valija diplomática”, fuera de todo control efectivo. El resultado final declarado por la Justicia Electoral fue de una ¡diferencia de 49 mil votos a favor de Keiko Fujimori, sobre un total de casi 20 millones de votantes! 

 Cómo se llego al fraude 

 El presidente constitucional Pedro Castillo fue volteado por un golpe (diciembre 2022), impulsado por Keiko desde el parlamento. El golpe fue enfrentado por grandes movilizaciones populares, especialmente de las comunidades indígenas, que se extendieron varios meses, donde la represión de las fuerzas armadas se cobró la vida de más de 70 trabajadores y campesinos, centenares de heridos y presos políticos. En estos tres años y medio, donde se sucedieron diversos “presidentes” nombrados por el Parlamento Unicameral derechista, Fujimori se dedicó a copar todos los estamentos del aparato estatal peruano. Particularmente la justicia incluida, especialmente, la electoral. Para blindar que en un proceso electoral pudiera llegar a la presidencia. Incluso impulsó una “reforma constitucional”, sin pasar por una Asamblea Constituyente, modificando el Poder Legislativo, pasando de un sistema Unicameral a otro Bicameral, más antidemocrático y más caro (incorporando 60 senadores al presupuesto público). Incluso, días antes de asumir el cargo, una de las últimas votaciones de la Unicameral fue la de blindar a los mandos de la Policía Nacional del Perú y de las Fuerzas Armadas, con leyes de impunidad por los crímenes que hubieran cometido, o que cometan en el futuro, reprimiendo al pueblo (por ejemplo: no serían juzgados por los tribunales ordinarios que abarcan a todo el pueblo, sino por sus propios tribunales). Terminó así de constituir un bloque común con los altos mandos de las fuerzas represivas. 
 Keiko constituyó en la Unicameral, lo que el pueblo denominó un “pacto mafioso”, que fue vacando presidentes y ministros si estos no conformaban las expectativas de Keiko Fujimori, el derechista Aliaga y otros exponentes oportunistas, reaccionarios, racistas y antiobreros. El Parlamento Unicameral tenía un rechazo popular del ¡97% de la opinión pública!, según diversas y reiteradas encuestas de opinión. Toda movilización era reprimida. Se trataba de una “dictadura parlamentaria” asociada a los mandos de las fuerzas policiales y militares, a la Confiep (federación empresaria) y la Embajada norteamericana. 
 El frente que se constituyó a último momento en torno a Roberto Sánchez y Juntos por Perú, canalizó el voto de la bronca popular y expuso, a pesar de todas las maniobras realizadas, que Keiko Fujimori había perdido, otra vez, la elección. Tuvieron que intervenir Donald Trump (como hizo antes en las elecciones argentinas, hondureñas y colombianas) y Milei para torcer el rumbo con un burdo fraude que le diera el triunfo a Keiko Fujimori. Es el accionar de una “Santa Alianza” reaccionaria y proimperialista, que se constituyó en marzo de este año, impulsada por Trump, Milei y los derechistas latinoamericanos, llamada el “Escudo de América”. Y que intervino abiertamente en la reciente crisis de Bolivia, contra la huelga general y los 53 días de piquetes bloqueando las carreteras, contra las decenas de miles de campesinos y trabajadores que se movilizaban reclamando que el presidente Rodrigo Paz renunciara. 
 Keiko dirige el gobierno hace (por lo menos) tres años y medio, desde que impuso el derrocamiento golpista de Pedro Castillo. Los periodistas pro FMI plantean que Perú tiene una “macroeconomía” perfecta: 100 mil millones de dólares de reservas, baja deuda externa, inflación del orden del 3%, etc. Lo que no dicen es que el 75% de la población trabaja en negro y precarizada, que la pobreza causa estragos especialmente en la niñez, que los jubilados se mueren de hambre. El “éxito” macroeconómico es producto, afirman, de que el Banco Central del Perú, está dirigido por Julio Velarde, desde hace 20 años cuando fue nombrado para el cargo por Alan García y atravesó todas las presidencias (una decena) de Ollanta Humala, Pablo Kuczynski y demás, incluyendo a Pedro Castillo, Dina Boularte y Cía. Ahora lo acaba de ratificar, nuevamente, Keiko Fujimori. Julio Velarde es el que realmente definió el accionar de todos los gobiernos. No es el mago del “milagro financiero” peruano, sino el responsable del empobrecimiento inaudito del pueblo trabajador. 

 Las primeras medidas 

 Sin pelos en la lengua, el embajador yanqui, Bernie Navarro, ha declarado que la asunción de Keiko plantea un “nuevo amanecer” para la alianza del Perú con el proyecto trumpista. Los gobiernos derechistas de Chile, Bolivia y ahora Perú, unidos a Ecuador y Colombia, podrían reconstituir un “pacto andino”.
 Carlos Espa, que ha sido nombrado ministro de Relaciones Exteriores, tiene como antecedente… haber trabajado durante 15 años seguidos en la Embajada Norteamericana de Lima. Puesto que dejó para presentarse a las elecciones. Tendría como uno de sus objetivos disputar los espacios de poder económico de los chinos a favor del imperialismo yanqui (creación de un nuevo megapuerto en las cercanías de Lima, que compita con el de Chancay, dominado por un consorcio estatal chino, etc.). El ministro de Energía y Minería es Guillermo Shinno, cuyos antecedentes profesionales son haber actuado en “altos cargos del sector minero”. ¡Se ha puesto al zorro a cuidar el gallinero! 
 El ministro de Educación, José Chang, ha sido acusado de hacer negociados a favor de empresas privadas cuando era rector universitario. Llevado a juicio este se ha cajoneado. 
 El nuevo ministro del Interior, es el General (retirado), Cesar Augusto Astudillo, que fue comandante del Ejército. En el discurso inaugural de su mandato, Keiko sentó doctrina: son las Fuerzas Armadas las que van a dirigir la represión en casos de “conmoción interna”.
 El ministro de Economía, Elmer Cuba, fue director del Banco Central de Reserva del Perú (2016-2021), trabajo con el Banco Mundial, el BID y de fluidas relaciones con las cámaras patronales. 
 Y así podríamos seguir viendo las características reaccionarias de todos los ministros del gabinete nombrado por Keiko Fujimori.
 La presidenta en su discurso inaugural anunció que iba a aumentar el salario mínimo en un 15%, de 1025 (fijado el 1° de enero del 2025, hace 19 meses) a 1130 soles: unos 105 soles de incremento. Pero a no entusiasmarse, porque luego aclaró que esto sería un incremento implementado en forma progresiva, no inmediato. La resolución tiene que ser reglamentada. Las Cámaras Patronales se han mostrado sorprendidas y piden que la forma y condiciones del aumento sean discutidas, oportunamente, en el “Consejo Nacional del Trabajo”. Aparte, la presidenta anunció que daría un subsidio a las patronales Pymes (por única vez) para amortiguar el efecto en sus finanzas, del aumento salarial. Tienen que “estudiar” –dicen- de donde salen los recursos fiscales de este subsidio, antes de dar el aumento.
 El aumento de los aranceles decretado por Trump a las importaciones, llevándolos del 10 al 12,5%, no afecta en lo fundamental las exportaciones peruanas: las mineras están exentas de pagar ese gravamen. Los buenos precios del cobre, del oro, el zinc y demás minerales estratégicos alcanzarían de sobra para solventar ese mínimo e insuficiente gasto salarial. Pero la avaricia capitalista… También anunció en su discurso inaugural que el Estado va a duplicar el monto paras los Bonos Pensión 65, de 350 soles cada 2 meses, a 700 soles bimensuales… también “progresivamente”. Son los que se pagan, a 800 mil personas, aproximadamente, que están en situaciones ultra menesterosas y no se pueden jubilar. El presidente depuesto, Pedro Castillo, sigue preso desde hace tres años y medio. Y ahora la “justicia” acaba de extender la “prisión preventiva” hasta marzo 2027. 
 El discurso de Keiko, a diferencia del de Milei, no ha sido una oda a la “violencia libertaria”, sino el coqueteo con promesas de encarar la situación social. La actual polarización electoral, el fraude y el levantamiento, esencialmente indígena, del 2023, indica que el “horno no está para bollos”. Keiko está maniobrando y tratando de cooptar a sectores del frente que apoyó a Roberto Sánchez. En la Cámara de Diputados fue electo presidente Oscar Reto, un general retirado, en nombre de la oposición a Keiko. Pero en la Cámara de Senadores, donde también se consideraba que iba a triunfar la oposición, fue electo presidente el fujimorista Miguel Torres, por un voto de diferencia (30 a 29 y 1 abstención). El voto de los senadores se resolvió que fuera secreto, violando el principio de publicidad del accionar de los “representantes del pueblo”. Los opositores a Keiko habían resuelto que al meter el voto en la urna lo mostraban ante las cámaras. Una diputada de Juntos por el Perú, Silvina Robles, NO lo mostró adrede. Fue una “traición comprada”: decidió votar por el fujimorista Miguel Torres. Roberto Sánchez la suspendió de su frente. Varios diputados hicieron trascender que quisieron cooptarlos, comprando sus votos. 

 Ninguna confianza en la "oposición" parlamentaria 

 Los derechos y reivindicaciones de los trabajadores y campesinos peruanos se conquistarán con la organización independiente de los partidos burgueses y del Estado y con la lucha organizada. Trabajar para formar un partido obrero marxista revolucionario y poder encarar las luchas reivindicativas, fortaleciendo organizaciones sindicales de masas, asambleas populares en los barrios y centros de estudiantes, es la tarea. 

 Rafael Santos

miércoles, 29 de julio de 2026

CON FILO | ¿Por quién suenan los calderos?


India: la renuncia del ministro de Educación da por terminadas las protestas de los estudiantes


El ministro de Educación de la India, Dharmendra Pradhan, renunció este sábado antes la demanda del movimiento juvenil Cockroach Janta Party (CJP), conocido como "Cucarachas", y frenar el ascenso de luchas en el país. 
 El CJP responsabilizó políticamente a Dharmendra Pradhan de las filtraciones e irregularidades denunciadas en exámenes como la prueba nacional de acceso a la carrera de Medicina, una de las más competitivas de la India. El 7 de mayo se difundió la noticia de que había evidencias de que se habían vendido los resultados de los exámenes, lo que provocó un escándalo. La respuesta fue anular todos los exámenes para que volvieran a ser rendidos, lo que generó, a su vez, una ola de suicidios. Las familias de más de 20 estudiantes que se quitaron la vida responsabilizan al gobierno y atribuyen esa decisión trágica al estrés de enfrentar nuevamente el examen, visto como una de las pocas posibilidades de movilidad social en la India. Con más de 2 millones de inscriptos para estudiar medicina, por cada plaza hay más de 20 aspirantes. Las protestas comenzaron el 15 de mayo y fueron escalando. 
 El Partido Popular de las Cucarachas anunció este mismo sábado que ponía fin a las protestas juveniles en Nueva Delhi después de que el gobierno indio aceptara sus exigencias: la renuncia del ministro de Educación, el resarcimiento económico para las familias de las víctimas, una investigación independiente sobre las filtraciones y medidas para combatir la corrupción en el sistema educativo y en los sistemas de contratación pública. Un pliego muy limitado que ni siquiera plantea un aumento del presupuesto educativo ni el incremento de las plazas para estudiar medicina. Los líderes tuvieron que llamar a reanudar las protestas si no eran liberados sin cargos las decenas de estudiantes que habían sido encarcelados durante la represión ordenada por el gobierno de Modi. 
 El gobierno cedió también a este reclamo y medios locales informaron, además, del despido de 47 funcionarios o empleados vinculados a la Agencia Nacional de Pruebas y de planes para que el examen en cuestión pase al formato digital a partir de 2027. 
 En paralelo, hay un sector de los activistas que reclama contra la vigilancia en las protestas. Estos estudiantes presentaron ante la Justicia una demanda para declarar inconstitucional el uso de vigilancia con inteligencia artificial contra los manifestantes y ordenar la destrucción de todos los datos personales recopilados durante las concentraciones. La ira estalló cuando manifestantes publicaron en redes sociales imágenes de una furgoneta policial equipada con cámaras sobre un mástil telescópico que ofrecía una visión de 360 grados y recopilaba datos biométricos. También se denunció a agentes que anotaban los nombres de usuario de Instagram de los manifestantes a su llegada. Además, Narendra Modi aplicó disposiciones de la Ley de Seguridad Nacional, que permite detenciones preventivas sin juicio por hasta 12 meses, y que ha sido utilizada en este contexto contra activistas, instalando un régimen de excepción. 

 Las protestas 

El 15 de mayo, asociaciones estudiantiles convocaron a la primera movilización al Ministerio de Educación y, ese mismo día, el presidente del Tribunal Supremo de la India, Surya Kant, declaró desde el estrado que las decenas de millones de jóvenes indios desempleados eran "parásitos" y "cucarachas". Al día siguiente, un consultor político llamó a conformar el Partido de las Cucarachas, primero como una sátira, pero rápidamente se transformó en un movimiento de protesta. A sus reivindicaciones en favor de una reforma educativa, los jóvenes sumaron preocupaciones por el desempleo y críticas a la deriva autoritaria del gobierno. También se sumaron los graduados que, aun teniendo un título, están desempleados. En junio, las manifestaciones se extendieron a otras ciudades y sumaron a otros sectores, incluidos desocupados y estudiantes de otras carreras. El 20 se instaló un campamento permanente de protesta en Jantar Mantar y, el 28, un activista inició una huelga de hambre. Las movilizaciones de miles de personas hacia el Parlamento, ocurridas a partir del 16 de julio, fueron fuertemente reprimidas, con numerosos detenidos y heridos -incluyendo fracturas y una chica internada en terapia intensiva-. El gobierno desalojó el acampe por la fuerza y pretendió prohibir las protestas; intentó frenar la llegada de los manifestantes al centro de Nueva Delhi, sin lograrlo. La oposición trató de capitalizar el conflicto y paralizó el Parlamento en varias oportunidades, pidiendo la renuncia del ministro de Educación. 
 Lo interesante del movimiento es que tiene un carácter transversal, de clase, que atraviesa a todas las religiones, escapando a la dinámica de conflictos religiosos y étnicos que suelen ser protagonistas en la India desde que está Modi en el poder. El desempleo y los problemas para el acceso a la educación afectan a jóvenes hindúes, musulmanes, sijes y de otras comunidades por igual. 
 La protesta estudiantil fue precedida por el paro general de febrero, que llevaron adelante millones de trabajadores y agricultores de todo el país, reclamando la derogación de la reforma laboral y las privatizaciones, entre otras reivindicaciones.
 Después de febrero hubo una sucesión de huelgas, en apariencia desconectadas, en el sector fabril, especialmente en los alrededores de Nueva Delhi, por aumentos salariales, cumplimiento de la jornada de ocho horas y equiparación de los derechos laborales de los trabajadores temporarios con los de los permanentes. Estos conflictos fueron escalando y hubo represión, pero llegaron a vincularse con el movimiento estudiantil. Algunos dirigentes sindicales relacionaron los problemas estructurales que afectan socialmente a ambos sectores. 
 La carestía, en especial el aumento del gas -consecuencia de la guerra en Irán-, es un detonante de los conflictos. La India crece a tasas chinas, pero la brecha social no hace más que aumentar, mientras el nacionalismo hindú de Modi aviva la diferenciación entre las castas y el odio religioso para dividir a la clase, al tiempo que le rinde pleitesía al imperialismo y al sionismo. Los mismos datos del gobierno revelan que la tasa de desempleo del país es la más alta en 45 años. 
 Para muchos analistas, el movimiento de las cucarachas fue el conflicto más desestabilizante de los 12 años que lleva Modi en el gobierno. La escualidez del pliego de reclamos y la incapacidad para reformularlo durante la marcha, cuando el movimiento estaba en ascenso y tenía la posibilidad de confluir con otros sectores, son una ofrenda al gobierno de Modi. 

 Aldana González 
 28/07/2026

martes, 28 de julio de 2026

Cisjordania: escalada de ataques de colonos entre cálculos electorales sionistas


Un salto cualitativo en los pogroms con la complicidad del ejército y el gobierno sionista. ¿Puede la limpieza étnica evolucionar hacia otro episodio del genocidio abierto? ¿Es posible un resurgimiento de la resistencia palestina? 

 En los últimos días, la violencia paraestatal de las bandas de colonos en Cisjordania ocupada dio un salto de calidad. Así lo expresan medios de comunicación y activistas en el terreno. El incendio intencional de dos mezquitas en las localidades palestinas de Qusra y Kur, el bloqueo militar absoluto sobre la región de Nablus —que obligó a varias mujeres a dar a luz en ambulancias impedidas de circular— y la quema sistemática de campos de cultivo y vehículos en Beitillu y Beit Furik son ejemplos de profundización de una política deliberada de provocación colonialista. 
 El detonante de esta última ola de agresiones fue el choque producido en la localidad de Tell, al sur de Nablus. En una incursión de colonos armados en territorio palestino, la resistencia de los pobladores fue tenaz. Cuatro palestinos fueron asesinados luego de que dos israelíes fueron abatidos con una de las armas que portaban los colonos. El relato sionista habla de “terroristas palestinos” que asesinaron a civiles israelíes, por supuesto. Pero se trataba de un oficial del ejército y el coordinador de seguridad de un asentamiento. Hasta el “izquierdista” ex–Meretz Yair Golan, actualmente referente de Los Demócratas, dijo: “el terror debe ser derrotado con un brazo militar fuerte , con determinación y sin compromisos” (citado por Gideon Levy en Haaretz, 26/6). Incluso cobra fuerza la hipótesis de que uno de los dos haya caído como resultado de “fuego amigo”. 
 El gobierno israelí ordenó al ejército genocida imponer toques de queda, cercar municipios enteros y ejecutar razzias que derivaron en más de 70 detenciones. Al Jazeera por su parte reportó tropas israelíes ingresando violentamente a los campos de refugiados de Aqabat Jabr, las ciudades de Qalqilya y Kafr Aqab, y las aldeas de Kobar (Ramallah), Yabad, Zababdeh Burqin (Jenín) y Faroun (Tulkarem). (El Salto, 26/07). Las agresiones de colonos, claro está, no motivaron ningún arresto, y como resultado de este episodio, 5 nuevos uestos de avanzada fueron instalads, incluyendo uno en un Área B (suburbana). (Breaking The Silence 26//) 

 Impunidad oficial 

Las propias estadísticas del aparato de seguridad israelí confirman que los ataques y crímenes de odio perpetrados por colonos aumentaron un 50% durante la primera mitad de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, alcanzando más de 660 incidentes documentados y provocando la muerte de seis palestinos y heridas a más de 140. La impunidad es total: solo el 6,6% de las investigaciones policiales contra colonos concluye en algún tipo de procesamiento, y menos del 3% de las escasas causas abiertas derivan en algún tipo de condena. (Haaretz, 26/7). 
 La integración entre el terrorismo de los colonos y el Estado está a la vista. El ministro de Defensa, Israel Katz visitó a Tal Yinon Dardik, un colono encarcelado tras ser imputado por un ataque multitudinario en marzo contra la comunidad palestina de Khirbet Humsa, que incluyó torturas, agresiones sexuales, saqueos y el robo de cientos de cabezas de ganado. Katz acudió a respaldar al detenido luego de la presión pública de 13 ministros y legisladores de la extrema derecha que exigían su inmediata liberación, argumentando problemas de salud. 

 Cálculos electorales en la limpieza étnica 

Para la coalición de gobierno de Benjamin Netanyahu, Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, las crisis de seguridad permanentes en Cisjordania en general y este salto cualitativo en particular buscan manipular políticamente el panorama de cara a las elecciones del 27 de octubre. Incluso existió el intento de que se suspendan las elecciones internas del Likud, en medio de disputas partidarias por la sucesión de Netanyahu y ataques de los aliados dentro de la coalición. Mientras, continúa la agresión genocida en Gaza y hay marchas de las bandas fascistas con Daniella Weiss a la cabeza exigiendo recolonizar Gaza.
 El Estado sionista viene avanzando en varias iniciativas (proyecto E1, ley de pena de muerte, construcción del “muro carmesí”, régimen de anexión de facto, legalización de puestos de avanzada) que apuntan a la desarticulación de la Autoridad Palestina, aunque hace décadas le proporciona un servicio valioso como subcontratista de la ocupación. Todo indica que la AP ya no es lo que un sector de la ultraderecha israelí prefiere, y busca cerrar la etapa abierta por los Acuerdos de Oslo para dar paso a una nueva realidad, con la totalidad de las familias palestinas recluidas en centros urbanos actualmente denominados Zona A, anexando por completo las áreas rurales y suburbanas B y C, recluyendo a la población en bantustanes aislados sin ninguna continuidad territorial. 
 El aparato estatal también viene operando para el borrado cultural y territorial mediante la instrumentalización de la arqueología. A través de la declaración de «parques nacionales» o «sitios de conservación del patrimonio bíblico» en localidades emblemáticas como Sebastia o Nabi Samwil, el régimen israelí ejecuta un mecanismo burocrático de expropiación que desaloja a la población nativa, le quita sus tierras agrícolas y busca erradicar los vestigios materiales de la presencia histórica palestina (+972 Magazine, 24/7). 

 El peligro de un salto genocida, la necesidad de una Tercera Intifada. 

Esta estrategia de provocación choca cada vez más con las contradicciones materiales del propio aparato militar israelí. Según Haaretz, altos mandos del Ejército de Ocupación de Israel (FDI) expresaron en los últimos días su preocupación por la insostenible carga que representa mantener 24 batallones desplegados en Cisjordania —muchos de ellos reubicados desde los frentes de Gaza y Líbano—, en un contexto de agotamiento de las fuerzas de reserva, caída en los niveles de presentación y una crisis de reclutamiento sin precedentes. En paralelo, la tensión entre Estados Unidos e Irán abre la puerta a una nueva intervención israelí, lo que podría exigir aún más al ejército genocida.
 El fomento del accionar de los lúmpenes de las “hilltop youths” (juventudes de la cima de los montes) desde las colonias y los puestos puestos de avanzada buscan acelerar el proceso a fondo. Pasar del despojo gradual sostenido y apartheid a un proceso directo aniquilación y limpieza étnica acelerada, bloqueando totalmente el acceso al agua, destruyendo la infraestructura de subsistencia y utilizando el aislamiento geográfico para replicar en Cisjordania la lógica genocida aplicada en la Franja de Gaza.
 Sin embargo, la pretensión sionista de dosificar y manipular la violencia territorial en función de sus necesidades electorales puede ser un mal cálculo. La combinación entre la devastación económica, la violencia de los colonos y el hostigamiento militar sobre las comunidades está agotando los márgenes de contención de la AP. Con más de 70 pueblos palestinos organizando comités civiles de autodefensa, incluyendo miembros de Tanzim, brazo armado de Al Fatah (Haaretz, 24/6), las provocaciones sionistas pueden ser la chispa que desencadene una nueva oleada de resistencia popular.
 Una tercera Intifada a escala regional, apoyada por una movilización internacional solidaria como hemos visto en 2025, en el marco de profundas crisis políticas, sociales y económicas en Israel y Estados Unidos, puede ser el comienzo de un cambio en el curso de los acontecimientos. Los socialistas tenemos que seguir apoyando la lucha del pueblo palestino, hasta que sea libre, del río al mar. El camino es la derrota del imperialismo y todos sus cómplices en la región. 

 Iván Zeta

lunes, 27 de julio de 2026

Cuba celebra aniversario 72 del asalto al Moncada


Las elecciones brasileñas: Bolsonaro, Lula y el factor Trump


Las próximas elecciones presidenciales de Brasil, a realizarse el 4 de octubre próximo, se han convertido en un escenario de disputa de la guerra mundial en desarrollo. La presidencia es disputada por el actual presidente Lula da Silva, que iría por su cuarto mandato, y el senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, encarcelado y condenado a 27 años de prisión por su intento de golpe de estado en las elecciones en 2022. Trump juega abiertamente a favor de la candidatura de Bolsonaro hijo, quien se comprometió a integrar a Brasil al Escudo de Las Américas, aunque no ha dejado en claro si romperá el BRICS. El presidente argentino Javier Milei viajará mañana a Brasil para brindar su apoyo al fascista brasileño.
 Según las últimas encuestas, Lula aventajaría a Flávio Bolsonaro por 8 puntos (45% contra 37%) en un eventual ballotage, que se realizaría el 25 de octubre próximo. Hasta mayo, se registraba un virtual “empate técnico”. 
 La diferencia a favor de Lula no se debe tanto a un crecimiento de éste, sino al derrumbe de su rival. El retroceso electoral del senador ultraderechista comenzó con su involucramiento en casos de corrupción derivados de la quiebra del Banco Master. Más recientemente, se vio golpeado por el rechazo de parte importante del electorado de su país a las medidas arancelarias impuestas por Donald Trump. Flavio Bolsonaro se vio obligado a solicitar públicamente al presidente norteamericano que no imponga el paquete de aranceles del 25% que comenzó a regir desde el 22 de julio, advirtiendo que tal medida perjudicaría su campaña. Los aranceles norteamericanos afectan a unos 3.000 productos que suman el 18% de las exportaciones brasileñas (un costo de alrededor de 7.400 millones de dólares).

 La estafa del Banco Master

 La quiebra del banco Master causó pérdidas de 2000 millones de dólares a sus inversionistas en noviembre de 2025 y es catalogada como la mayor estafa financiera en la historia brasileña, salpicando a políticos de diversos sectores, jueces y empresarios. Mientras Lula hizo renunciar como presidente del Senado a un viejo aliado y líder del PT, Jaques Wagner, acusado de haber recibido sobornos en esta estafa, Flavio Bolsonaro había negado relación alguna con la entidad financiera. Sin embargo, una investigación periodística puso en evidencia la fluida relación entre el senador derechista y el director del banco Master, quien financió la producción de una serie sobre el gobierno de su padre que iba a ser estrenada como parte de la campaña electoral. La crisis llegó a un punto tal que Michelle Bolsonaro, esposa de Jair y un alfil de los sectores evangélicos, ha salido a criticar públicamente a Flavio, en lo que, según afirma El País (27/6), podría ser la preparación de un intento de relevo ante una eventual caída de su candidatura. La derecha brasileña está sufriendo una fragmentación en diferentes camarillas enfrentadas entre sí. En un intento de cohesionar estas facciones, Jair Bolsonaro escribió una carta pidiendo la unidad alrededor de la candidatura de su hijo, lo que le valió un agravamiento de sus condiciones de detención. La visita que el presidente argentino Javier Milei le hará en las próximas horas a Flavio y, probablemente, a Jair Bolsonaro, aparecen en este cuadro como un salvavidas de plomo. 

 Lula

 Lula, sin embargo, ha encontrado serios límites para poder aprovechar toda esta situación en su favor e inclinar definitivamente la balanza electoral hacia su lado. El presidente brasileño enfrenta una degradada situación social, marcada por la creciente inflación y un alto endeudamiento de la clase obrera y las clases medias. La banca carioca se encuentra temerosa por el crecimiento de la morosidad. El Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) llama la atención sobre la potencial crisis fiscal del Estado brasileño para el año que viene por el costo de financiamiento de su actual esquema de gasto público (Bloomberg, 27/06). Como medida de rescate, Lula impulsó un plan de refinanciación de deudas para sectores informales a una tasa subvencionada y con la posibilidad de ampliación del monto de deuda y de los plazos de amortización hasta 6 meses (Bloomberg, 29/06). La medida representa patear la crisis hacia adelante, mientras los salarios se mantienen planchados. Incluso las refinanciaciones tendrán como garantía los fondos de indemnización por despidos, que garantizaría hasta el 50% de los préstamos (Ídem), lo que puede producir una mayor confiscación a término. El proyecto oficial de reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, que ya cuenta con media sanción de diputados, no ha escandalizado a ningún sector de la burguesía, e incluso ha logrado el apoyo de las fuerzas patronales en la legislatura, toda vez que Lula ha dejado intacta toda la contrarreforma laboral impuesta en 2018 por el golpista Temer (el régimen de banco de horas y el de horas extras, que Temer amplió y flexibilizó al extremo, pueden compensar ampliamente esa reducción de la jornada laboral semanal). 
 Lula ha aprovechado la injerencia del imperialismo norteamericano para proclamarse defensor de la “soberanía nacional brasileña”, sin contraponer antagónicamente este latiguillo a la manutención de relaciones con el gobierno de Trump y sus socios derechistas del continente. Los reclamos en defensa de la “soberanía nacional”, no han llevado a Lula a ningún choque significativo con el imperialismo norteamericano en el plano internacional. En el caso de la invasión a Venezuela, o el bloqueo criminal y la amenaza de invasión contra Cuba, el presidente brasileño se ha limitado a delimitaciones diplomáticas y no ha sido capaz de desafiar el bloqueo petrolero a Cuba. En el caso de Bolivia, cerró filas con el trumpista Rodrigo Paz Pereira ante la rebelión obrera y campesina en su contra, contribuyendo a su liquidación. 
 El techo que ha alcanzado la intención electoral de Lula todavía amenaza sus chances de ganar las próximas elecciones, dada la volatilidad de los procesos electorales en la región, la creciente injerencia norteamericana en los procesos electorales y los antecedentes de ajustadísimos márgenes de diferencia en los últimos ballotages latinoamericanos (Colombia, Perú). A fines de 2025, Lula aventajaba por más de 15 puntos a Flávio Bolsonaro para después pasar a un “empate técnico” y ahora volver a remontar, pero por una diferencia menor de 8 puntos. Por otro lado, todavía las alianzas están en pleno desarrollo y con los números actuales, no está asegurada una mayoría en el congreso ni para Lula ni para Bolsonaro hijo. El PT y la burocracia sindical de la CUT, con sus partidos aliados, que incluyen al PSOL y al PCB, no se han jugado a una movilización obrera y popular, porque ésta hubiera chocado con Lula. 

 Trump

 El gobierno norteamericano todavía no ha dicho su última palabra sobre su injerencia en las elecciones en Brasil. Trump busca integrar a Brasil al Escudo de Las Américas, entre otras cosas para combatir la creciente influencia comercial china. China ha desplazado a Estados Unidos como principal socio comercial de Brasil, el cual a su vez ha sido el país que más inversiones chinas ha recibido durante el 2025, por un monto de 6.100 millones de dólares. China acapara más del 80% de los nuevos proyectos mineros y energéticos de Brasil. El tercio de las exportaciones brasileñas se colocan en China, principalmente de soja y petróleo. Por otra parte, Brasil posee la segunda mayor reserva mundial de tierras raras, minerales claves para la industria tecnológica, militar y de electro movilidad. El imperialismo norteamericano tiene sus miras puestas en las tierras raras brasileñas para sus cadenas de producción y ha sido el eje de discusión entre Lula y Trump, bajo la negociación de los diferentes aranceles impuestos por el Departamento de Estado norteamericano, particularmente los que entrarán en vigencia esta semana. El Departamento de Estado norteamericano ya ha declarado como organizaciones terroristas al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho, por pedido expreso de Flavio Bolsonaro, lo que abre la posibilidad de que Estados Unidos busque llevar adelante operaciones militares y de inteligencia en su territorio nacional (bajo la excusa de la lucha contra el “narcoterrorismo”, el gobierno de Trump bombardeó las costas de Venezuela y preparó el terreno para la operación de secuestro de Maduro).
 Trump también encabeza la embestida contra Pix, el sistema de pagos desarrollado por la banca pública brasileña. Por no cobrar comisión, ha dejado fuera del negocio a grandes operadores Fintech. 
 En caso de ganar, Lula deberá hacer frente a una agudización de las contradicciones de su política económica en un contexto mundial de crisis y guerras. Las proyecciones sitúan el déficit de Brasil en cerca del 8,5% del PBI y la deuda bruta en un 81% del PBI. La burguesía reclama medidas de ajuste para paliar la crisis. Es lo que el gobierno pateará para después de las elecciones. Finalmente, tal vez no sea una casualidad que Lula acabe de hacerle a la jefa del FMI, Cristalina Georgeva, una confesión que quedó registrada en un micrófono que quedó abierto en la última cumbre del G7: “yo nunca fui un izquierdista”. 

 Julio Quintana 
 26/07/2026

domingo, 26 de julio de 2026

Cada acto de agresión del gobierno de EE. UU. demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo


El Canciller denunció las nuevas medidas dictadas por el Departamento de Estado contra la Mayor de las Antillas 

 Aún cuando en todos los escenarios, Washington niega la existencia y, por consiguiente, el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla, este jueves el Departamento de Estado anunció nuevas medidas, de conformidad con la Orden Ejecutiva (EO) 14404. 
 Al respecto, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó, por medio de la red social X: «Cada acto de agresión del gobierno de EE. UU., como las medidas anunciadas este 23 de julio por el Secretario de Estado, demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo contra todo el pueblo cubano».
 «A pesar de que el gobierno estadounidense continúa negando la existencia del cerco económico contra Cuba, le resulta cada vez más difícil esconder sus intenciones genocidas y el ánimo de provocar una crisis humanitaria», aseveró el Canciller. 
 Asimismo, acerca de la inclusión en las nuevas medidas de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A (CSMC) y la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM), señaló que, «el ataque contra la cooperación médica cubana equivale a una agresión contra el derecho humano al acceso a servicios de salud para cientos de miles de personas en muchas partes del mundo. Castigan a Cuba por prestar un servicio humano y solidario que ha sido reconocido por la comunidad internacional».
 «Lo hace el gobierno del país más rico del mundo, empeñado en negar dicho derecho humano elemental a decenas de millones de sus propios ciudadanos», puntualizó Rodríguez Parrilla.

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 23 de julio de 2026 20:07:20

Mundial 2026: Gianni Infantino, el gran ganador


Récord de recaudación, reelección asegurada y hasta postulación para presidir la ONU.

 El campeonato obtenido por la selección española ha dejado grandes titulares deportivos, pero también relacionados con aquello que sucede lejos del campo de juego. Una vez pasados los festejos (y tristezas) por el partido final, los medios han colocado en la tapa los grandes millones que ha embolsado la FIFA en este torneo mundial. Se han superado todas las previsiones y ahora se entusiasman con impulsar aún más lejos la potencialidad económica del deporte más popular del mundo.
 La información oficial, comunicada por el presidente del ente del fútbol mundial, Gianni Infantino, afirma haber obtenido un ingreso por 15.000 millones de dólares, cifra que duplica lo obtenido en Qatar 2022, donde fueron recaudados 7.600 millones de dólares. En la previa al Mundial, la FIFA había estimado ingresos por 11.000 millones. El resultado final superó en un 36 % la cifra prevista inicialmente. La ganancia “limpia” para la FIFA ronda los 9.000 millones de dólares. 
 Infantino había apostado el todo por el todo en esta edición mundialista, la primera de la historia que involucró a tres países y 16 sedes distribuidas a lo largo y ancho de medio continente, con distancias de miles de kilómetros entre cada una de ellas. Las federaciones, principalmente la que representa a los países europeos (UEFA), habían acumulado reclamos contra el presidente del organismo internacional. El momento de mayor tensión se vivió durante el desarrollo del propio torneo, cuando Trump intervino para retirar una tarjeta roja a Folarin Balogun, máximo goleador de Estados Unidos, a fin de que pudiera disputar el partido de octavos de final frente a la selección de Bélgica. Ese partido finalmente fue dominado por los europeos que celebraron la victoria imitando el baile de Donald Trump en el campo de juego. 
 Sin embargo, una vez que dejó de girar la pelota, las ganancias extraordinarias culminaron en aplausos y promesas de reelección para Infantino, que debe someterse a elecciones en marzo de 2027. El actual dirigente cuenta con más de 200 compromisos favorables. 
 La FIFA logró transformar un ingreso secundario en su principal ganancia, la venta de entradas. Cerca de 5.000 millones de dólares fueron aportados por la venta y la reventa de entradas. Por primera vez en su historia, la FIFA habilitó un sitio de reventa oficial, gracias a las normas legales estadounidenses. Por cada reventa, el organismo se quedaba con una comisión del 15 % del vendedor y otro 15 % del comprador, un negocio redondo. Las entradas para la final del Mundial rondaron los 10.000 dólares, aunque en los sitios de reventa se observaron tickets ofrecidos a 50.000 o, incluso, 100.000 dólares cada uno. Los informes oficiales informaron una ocupación del 99,7 % promedio de las butacas disponibles. El informe oficial ha contabilizado una asistencia de 6,6 millones de personas a los 104 partidos del mundial, duplicando el récord previo de 3,6 millones obtenido en Estados Unidos 1994. 
 Las críticas sobre los precios de las entradas involucraron al propio Donald Trump, que al ser consultado por el valor de las entradas para asistir al partido inaugural de su propio seleccionado, cerca de los 1.000 dólares, aseguró que nunca abonaría precio semejante. Infantino defendió permanentemente que los precios de las entradas estaban en sintonía con otros eventos deportivos y culturales de los Estados Unidos. 
 Infantino logró estrechar sus vínculos con Donald Trump, a quien hizo protagonista de la organización y de los eventos claves del torneo. La copa entregada a los nuevos campeones fue sostenida por Trump e Infantino, gesto que se había dado en el Mundial de Clubes organizado también en Estados Unidos. En la previa al Mundial, Infantino había inventado y otorgado el premio “FIFA de la Paz” a Trump, un insulto a la humanidad. 
 El magnate ya se ha aventurado a reclamar ser nuevamente sede de la Copa del Mundo, aunque exigió hacerlo en soledad: "Deberían elegir de nuevo a Estados Unidos. Esta vez dejaremos fuera a Canadá y México" (Ámbito, 19/07). Lo que fue entendido como una alusión a la Copa que tendrá lugar en 2028, puesto que la FIFA ya votó las sedes para 2030 y 2034, puede ser leído como una exigencia inmediata del magnate.
 La “buena letra” de Infantino puede catapultarlo lejos. En los medios estadounidenses circula abiertamente que Trump respaldará al presidente de la FIFA como candidato a secretario general de las Naciones Unidas, en la elección que debe celebrarse a fin de año ante el vencimiento del mandato de su actual secretario, el portugués Antonio Guterres. 

 Otros ganadores 

Pero no solo Infantino fue el gran ganador del evento. Las televisoras, las marcas de ropa que visten a los jugadores, con registros de venta récord, y las marcas que aprovecharon el nuevo espacio publicitario del “cooling break” amasaron también grandes fortunas. La cadena Fox Sports se ubicó primera en el ranking; mediante un acuerdo con la FIFA por la transmisión del Mundial 2022 de Qatar obtuvo a precio rebajado todos los derechos televisivos en exclusiva a 500 millones de dólares. La reventa a otras emisoras superó los 1.500 millones de dólares, dejando un saldo favorable de 1.000 millones de dólares. A esto deben sumarse las inversiones que significaron los espacios publicitarios creados por las pausas de hidratación de tres minutos, también exigidos por Fox desde hace tiempo. La FIFA las justificó como necesarias por el calor del verano, aunque su inclusión se encontraba siendo reclamada por motivos extradeportivos. 
 Un espacio de publicidad de 30 segundos en el “cooling break” rondaba los 300.000 dólares en la televisión estadounidense; para las rondas finales ese número escaló hasta los 800.000 dólares. La transmisión del Mundial en los Estados Unidos batió todos los récords previos y a nivel mundial se calcula que la final fue vista por entre 1.800 y 2.200 millones de personas, cerca de un tercio de la población mundial.
 Quienes lograron ingresar al podio de los ganadores también fueron las casas de apuestas, que obtuvieron ganancias cercanas a los 500 millones de dólares. El mayor impulso para las casas de apuestas lo obtuvieron por el crecimiento espiralado del mercado en Estados Unidos y Brasil. El cálculo observa un aumento de apuestas por partido disputado, cerca de 50 millones de dólares por partido. El crecimiento de las apuestas online se observa no en un mercado previo de “predicción de resultados”, el popular “prode”, sino en las apuestas en vivo durante el desarrollo del partido, incluso por jugadas puntuales (errar un pase, sacar mal un córner, hacer un foul para obtener una amarilla en un momento determinado del partido, etc). Grandes estrellas como el brasileño Bruno Guimaraes, debieron enfrentar juicios y sanciones por estas conductas. En varios casos, los jugadores han declarado en sede judicial que sus compromisos con los grupos de apuestas nacieron por deudas creadas a partir de su adicción al juego. En la considerada mejor liga del mundo, la liga inglesa, los sponsors de las camisetas han sido monopolizados por las mismas casas de apuestas. En el Mundial, han copado las pausas de hidratación que, como fue registrado, favorecieron picos de apuesta en medio de los partidos. 
 La intención de seguir expandiendo el Mundial a más seleccionados -se ha propuesto un cupo de 64 participantes- busca llevar el negocio a China e India, muy débiles de tradición futbolística propia. 

 Los perdedores 

En esta Copa Mundial hubo espacio para los perdedores, principalmente, los hinchas del fútbol que recibieron precios de entradas por las nubes y una “avivada” de las empresas de transporte que elevaron los precios del transporte los días de partido. Las aerolíneas no perdieron la oportunidad de elevar los precios de los pasajes, a pesar de que las demoras y cancelaciones fueron una constante durante el torneo. Las ciudades-sedes esperaban obtener un récord de visitantes que fueran un incentivo a la actividad económica. Sin embargo, los hoteles y restaurantes no tuvieron la afluencia esperada previamente. Las ganancias fueron ínfimas y la creación de puestos de trabajo, que había sido una promesa de la propia FIFA, se resumió en trabajadores contratados de manera informal, con salarios bajos y condiciones de trabajo precarias. La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento denunció a la propia FIFA de inflar la demanda de habitaciones con pedidos para su propio personal. La ocupación hotelera se redujo a episodios particulares por el desarrollo de algún partido. 
 Distintos informes aseguraron que la utilización de estadios y estructuras ya existentes no generaron ningún incremento en la demanda laboral o una creación de nuevos activos locales. Se estima que el Mundial introdujo cerca de 40.000 millones de dólares al mercado mundial, pero los mismos fueron embolsados por contados bolsillos. El evento del deporte más popular del mundo expuso como nunca el monopolio de la acumulación capitalista en cada vez más reducidas manos. “Infantino lo hizo”. Aplaudido en los salones de Trump y la FIFA, abucheado en el estadio Met Life por los hinchas presentes. 
 La guerra imperialista, los atropellos criminales sobre Cuba e Irán, siguieron su curso sin detenerse al ver la pelota girar. Es la ofensa del imperialismo, que ha quebrado todas las tradiciones de hermandad entre los pueblos que rodeaban al deporte. La clase obrera al barrer con los odios que al mundo envenenan devolverá al fútbol -y al deporte en general- el lugar que siempre le ha pertenecido. 

 Joaquín Antúnez 
 22/07/2026

sábado, 25 de julio de 2026

Trump, el esclavista que fija aranceles en nombre de combatir el trabajo forzoso


La impostura de una guerra comercial que busca recomponer la hegemonía de quienes más lucran con la superexplotación en todo el mundo. 

 El gobierno de Donald Trump impuso nuevos aranceles a 60 países, justificados en nombre de un supuesto combate contra el trabajo forzoso. La impostura no podría ser mayor. Las grandes empresas norteamericanas son las que más se benefician de la superexplotación de trabajadores en todo el mundo. Su medida es, de hecho, parte de su guerra comercial para recomponer la hegemonía del imperialismo yanqui, imponiendo un mayor saqueo capitalista que incluye una embestida contra los derechos laborales tanto dentro de Estados Unidos como en el resto de los países. 
 Los aranceles sobre las importaciones podrían llegar hasta el 12,5%. Afectan a la Unión Europea y a países de otros continentes como Bangladesh, Camboya, Canadá, El Salvador, Sri Lanka, India, Brasil, Chile, Colombia. Incluso la Argentina del trumpista Milei sería damnificada. 
 Lo de Trump es demagogia pura, ya que es un promotor de la ofensiva del capital contra los trabajadores. Él apoya la reforma laboral esclavista que Milei implementó en Argentina. Pero más allá de eso, empresas estadounidenses han sido denunciadas por incurrir en estas prácticas o estar vinculadas a ellas de alguna u otra forma. Capitalistas yanquis mudan sus plantas a países en los que la mano de obra es barata para obtener superganancias. Por ejemplo, han aterrizado en México, Bangladesh, China o India. 
 En México, empresas yanquis explotan trabajadores en el régimen de las maquilas. Las maquiladoras son fábricas que importan materiales (con beneficios impositivos), procesan o ensamblan los productos, y luego los exportan de regreso al país de origen. Se caracterizan por el imperio de regímenes inhumanos de explotación. La empresa Cooper Lighting llegó a poner cadenas para evitar que sus trabajadores salieran de la planta durante la pandemia.
 Apple enfrentó cargos, el año pasado, por beneficiarse del suministro de cobalto, estaño, tantalio y tungsteno relacionado con el trabajo infantil y forzoso en países como el Congo y Ruanda. La demanda fue presentada por International Rights Advocates, que antes denunció a otras empresas como Tesla por motivos similares. Starbucks fue denunciada por abastecerse de trabajo de productores brasileños que trabajaban en condiciones de semiesclavitud, en un caso en el que también estaría implicada McDonald's (Cenital, 26/4/2025). 
 Nike fue investigada en Canadá por el trabajo forzoso de uigures, una minoría musulmana, en China. Se la conoce, además, por haber hecho uso de talleres clandestinos para producir calzado y prendas de vestir en Asia y por haber recibido denuncias por trabajo infantil. En Camboya, en una de sus plantas, el año pasado trabajadores se desmayaron por realizar sus labores en condiciones de altas temperaturas y poca ventilación. Además, son sometidos a jornadas extenuantes a cambio de salarios muy bajos (Pro República, 1/5/2025). 
 Cargill fue condenada a pagar una multa de 600.000 reales por daños morales y colectivos. La empresa, que se dedica al agro, adquiría directa e indirectamente materias primas para la producción de chocolates y mantequilla de cacao en estados donde reinaba el trabajo esclavo (DW, 26/9/2023). La empresa de golosinas Mars y la gigante alimenticia Mondelez fueron demandadas por estar vinculadas al trabajo esclavo de niños en plantaciones de cacao ubicadas en Costa de Marfil (The Guardian, 12/2/2021).
 Otras empresas como Amazon, Uber y Walmart han sido denunciadas por imponer regímenes de trabajo precarizantes. El fenómeno descripto sucede, incluso, dentro de las fronteras estadounidenses. En 2022, bajo el gobierno del demócrata Biden, la Justicia impulsó un operativo para detener empleadores agrícolas de Georgia que explotaban abusiva y coercitivamente a cientos de trabajadores mexicanos. Se han denunciado jornadas excesivas, salarios bajos y amenazas a migrantes en la construcción, el empleo doméstico y la industria alimentaria (Cadena Ser, 24/7). Por esto es que han surgido, por otra parte, luchas por la sindicalización y la mejora de las condiciones de trabajo en compañías como Starbucks y Amazon. 
 El trabajo forzoso es una realidad que, bajo el capitalismo, afectó a casi 28 millones de personas en 2021, según la Organización Internacional del Trabajo. Se suele incluir en la categoría "esclavitud moderna": millones, incluyendo niños, son explotados bajo estas condiciones tanto en el sector privado como en el estatal. En Asia del Sur, por ejemplo, hay hasta esclavos por deudas. De acuerdo a la OIT, el trabajo forzoso en la economía privada generó 236.000 millones de dólares anuales en 2024 (los ingresos aumentaron un 37% desde 2014).
 Más en general, hay una tendencia del capital en todo el mundo a imponer reformas laborales y ataques de todo tipo contra las condiciones de vida de los trabajadores. Es la vía que encuentran para salir de la crisis en la que se encuentra su propio modo de producción. Que el capitalismo recurra a formas de trabajo que tienen muchos puntos de contacto con las que existían en regímenes sociales pretéritos da cuenta de su incapacidad para desarrollarse sobre sus propias bases. 
 La lucha por la derrota de la ofensiva imperialista y por el socialismo es apremiante. 

 Nazareno Suozzi

jueves, 23 de julio de 2026

Crisis en Kiev: Zelensky descabeza a los mandos de la guerra


En el marco de una crisis de reclutamiento y de la guerra misma. El presidente Volodímir Zelensky ha destituido casi simultáneamente al ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, y al comandante en jefe del Ejército Oleksandr Syrskyi. 
 El despido del primero, unos pocos días antes, había provocado protestas en todo el país. Zelensky ha presentado la controversia como producto de un conflicto personal entre estos dos jefes militres. 
 El ministro Fedorov (35 años) asumió el cargo en enero de 2026 con un mandato para impulsar la modernización tecnológica, la interconexión de las tropas y un uso más eficiente de recursos. Muchos lo consideran el arquitecto del vuelco que dio la guerra, o sea, del éxito de los ataques en profundidad sobre territorio interior ruso y Crimea.
 Tras evaluar las 120 brigadas ucranianas, Fedorov identificó que alrededor de una sexta parte sufría por liderazgo deficiente y propuso “consolidarlas”, reasignando personal a unidades más eficaces en lugar de seguir enviando nuevos reclutas a formaciones ineficientes. Otras reformas clave incluían mejorar la rotación de tropas: según la Inspección General los recambios deben ser cada 40 días -actualmente los soldados permanecen hasta 200 días en el frente-, reorganizar los Cuerpos de Ejército para facilitar el mando y la rotación, y priorizar a comandantes innovadores que reducen bajas mediante el uso intensivo de tecnología. 
 Sin embargo, estas iniciativas chocaron con el general Syrskyi, quien veía en ellas una intromisión del Ministerio en el mando operativo. Mientras este último ordenaba consolidaciones y reasignaciones, el Estado Mayor creaba nuevas brigadas y dispersaba unidades de élite. La tensión alcanzó su punto máximo cuando recursos y personal se desviaron hacia formaciones con altos índices de bajas y métodos controvertidos Fedorov ordenó una auditoría que destapó gastos excesivos por 300 mil millones de dólares, aplicó pruebas de detector de mentiras a funcionarios y destituía a quienes se negaban o fallaban. También impulsó licitaciones públicas que habrían, afectado intereses establecidos. Mientras Fedorov se presenta como un “modernizador”, a Syrskyi lo llaman “el carnicero” por su predisposición a sacrificar a su propia tropa en el frente. Cada facción se atribuye el éxito de las operaciones con drones y los ataques a la Península de Crimea.
 Esta crisis oculta otro andarivel, que no es la privatización de la guerra y el monto de asistencia militar del imperialismo, sino el reclutamiento. Ucrania atraviesa una rebelión popular contra el alistamiento para la guerra. Fedorov defiende una política de ‘incentivos’, incluyendo notificación previa, períodos definidos de servicio y mejor entrenamiento de tropas antes de enviarlas al frente. Además, prevé triplicar el salario de la infantería de primera línea hasta 7.000 dólares mensuales, desmovilización parcial para los soldados con más antigüedad y un plan para regularizar la situación de unos 300.000 ausentes sin permiso, concediendo un plazo de cien días para regresar sin castigo. Tras la salida del ministro estos ajustes se han puesto en entredicho. 
 Fedorov es señalado por crear su propio ecosistema de inspección del presupuesto (por ejemplo, fabricantes de drones), lo que ha entrado en conflicto con los "controladores" cercanos al presidente y su entorno. La designación de un ministro interino no alcanza a disimular esta pelea, que en última instancia es el dominio sobre las Fuerzas Armadas, cuando los planes de guerra contra Rusia, de parte de la OTAN, han crecido en forma exponencial. 
 La remoción de Oleksandr Syrskyi como comandante en jefe es inseparable de la destitución previa de Fedorov. Su salida se aceleró tras la caída de Fedorov, cuando quedó claro que el enfrentamiento entre el Estado Mayor y el equipo reformista había dañado la cadena de mando. Al remover primero al ministro y luego al comandante, Zelensky busca cortar de raíz cualquier polo de autoridad alternativo dentro de las Fuerzas Armadas, especialmente en un momento en que las encuestas mostraban a ex militares como Zaluzhny (ex jefe del ejército destituido en 2024) y al propio Fedorov con creciente apoyo popular: “La popularidad de Fedorov se dispara un 30% en medio de las protestas y supera la de Zelensky” (The Kiev Independent, 22/7). Detrás de las disputas internas operan las diferencias en la OTAN acerca de la aceleración de la guerra en el este de Europa, cuando Trump prepara un desembarco terrestre en Irán. Todos los frentes de guerra del imperialismo (y de Rusia) enfrentan el síndrome del “fracaso estratégico”. El costo de esta doble remoción es alto en un escenario de crisis de reclutamiento.
 En Ucrania existe una larga disputa interna que, en el pasado, tuvo como epicentro el mando de los organismos anticorrupción del país por el control del enorme presupuesto militar. Zelensky se vio obligado a recular en su intento de copar estos organismos luego de que su círculo íntimo terminara enredado en casos de malversación de fondos. Esas agencias quedaron finalmente bajo supervisión europea. 
 Aunque Ucrania ha registrado avances en la guerra, en particular con los ataques a buques rusos en el mar de Azov, Moscú ya ha iniciado una respuesta simétrica, con intensos bombardeos sobre Odesa y el ataque sistemático a cualquier embarcación que intente entrar en el puerto. 
 “Zelensky dijo que, si Putin anuncia una movilización general el 23 de septiembre, entonces nadie estará de humor para bromas ni reformas digitales. Tenemos que abordar la movilización antes de esa fecha”, cita el Pravda. Según la inteligencia ucraniana el Kremlin estableció esa fecha para un llamado general a las armas. 

 Camilo Márquez 
 23/07/2026

martes, 21 de julio de 2026

Los colonos israelíes se valen del genocidio para impulsar la usurpación de Gaza


La organización Nachala marchó para reclamar la creación de asentamientos en el territorio costero.

 Colonos israelíes nucleados en el Movimiento Nachala se movilizaron este domingo 19 a la frontera con la Franja de Gaza para reclamar la recolonización de ese territorio costero palestino, en el que ya son más de 70 mil los muertos desde el inicio de la operación genocida del Estado israelí, en octubre de 2023.
 El ejército israelí ocupa actualmente el 60 por ciento de Gaza y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que esa presencia se extenderá al 70 por ciento del territorio, lo que viola, incluso, los términos del acuerdo del cese al fuego de octubre de 2025, que restringía la presencia israelí a la mitad del territorio. Israel también sostiene su bloqueo al ingreso de ayuda humanitaria y continúa sus crímenes. Más de 1.400 gazatíes fueron asesinados durante la vigencia del cese al fuego.
 El Movimiento Nachala busca aprovechar el genocidio para imponer una recolonización del territorio, del que Israel se retiró en 2005. "Después de 21 años, volvemos a casa", fue una de las consignas de la jornada, en que los manifestantes, acompañados por diputados y ministros, se acercaron hasta el vallado que rodea Gaza. 
 No es la primera vez que se movilizan. Ya lo habían hecho en febrero de este año y en diciembre de 2025, cuando un grupo de colonos traspasó el vallado divisorio e ingresó en Gaza. En esta ocasión, según asegura Nachala en un comunicado, llegaron a un acuerdo con el ejército para acercarse hasta el vallado.
 La expansión de los asentamientos coloniales por parte del Estado sionista, con la consecuente expulsión de sus tierras de los palestinos, es un proceso sistemático. Actualmente ya son 700 mil los colonos diseminados en Cisjordania y Jerusalén Este. Bandas de colonos armados atacan a pobladores palestinos, incendian sus casas y olivares para incentivar el desplazamiento. Este último sábado, cerca de Hebrón, fue incendiada una mezquita.
 Las movilizaciones fascistas de los colonos buscan incidir también en el proceso electoral israelí, que tendrá lugar el 27 de octubre. "Con las elecciones por delante, tenemos una oportunidad real de restablecer asentamientos judíos en Gaza, un paso clave en el camino hacia la victoria", aseguró Nachala en un comunicado. En efecto, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, prometió el establecimiento de tres colonias en el norte de Gaza. 
 No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Fuera las tropas israelíes de Gaza, Líbano y Siria. Por el derecho al retorno de los palestinos desplazados de sus tierras. Abajo el Estado sionista. Por una Palestina única, laica y socialista. 

 Gustavo Montenegro

Guillén, junto al árbol luminoso de la idea


Guillén es nuestro porque sintió la esencia colectiva de este pueblo y la definió con su palabra aguda; y lo es porque estamos en su obra, latiendo en ella

 Julio nos trajo, en su décimo día de 1902 a Nicolás Guillén, humanista marcado por la condición de poeta, que llevó a las páginas de la literatura cubana y universal la radiografía social de una nación; y nos lo llevó del mundo físico un día como hoy, hace 37 años. 
 El sentido de pertenencia que se advierte al nombrarlo, trasciende el hecho de su designación –por sobradas razones– de Poeta Nacional de Cuba. Guillén es nuestro porque sintió la esencia colectiva de este pueblo y la definió con su palabra aguda; y lo es porque estamos en su obra, mezclados, como dijo, y latiendo en ella, entre el humor, la sátira, la belleza, la crítica a los males sociales, la justicia revolucionaria, y el infinito amor por la tierra en que nacimos. 
 Al espíritu de Cuba lo llamó «mestizo», convencido de que la pureza «tan puntiaguda», y en el más estricto sentido, es poco o nada probable. Mucho menos sería «puro» un pueblo con una composición étnica, «donde todos somos un poco níspero»; y entendió que en esta tierra era muy profunda «la inyección africana», tanto, que «se cruzan y entrecruzan en nuestra bien regada hidrografía social tantas corrientes capilares, que sería trabajo de miniaturista desenredar el jeroglífico».
 Aseguraba Guillén, con pulso de sociólogo, que «del espíritu hacia la piel» nos vendría «el color definitivo» y aspiró a que algún día se diría «color cubano». Con la lucidez de su obra contribuyó a «adelantar» ese día; y en ella, nos contempló en tiempos eternos.
 Si bien, ante la obra de un autor, el lector escoge y se identifica con lo que más se le aviene, resulta innegable que hay poemas que integran el corpus emotivo de la nación, tanto por la belleza lírica de que son objeto, como por la posibilidad de estremecernos.
 Decir Guillén es pensar en clave de versos. Pronto acuden a la memoria poemas como Balada de los dos abuelos, con esa fuerte sentencia inicial: Sombras que sólo yo veo, me escoltan mis dos abuelos., tras la que se despliegan las razones por las que sus abuelos Federico y Facundo le son tan determinantes: Los dos del mismo tamaño, / ansia negra y ansia blanca, / los dos del mismo tamaño, / gritan, sueñan, lloran, cantan. 
 La Elegía a Jesús Menéndez, entre las grandes composiciones de su tipo en el continente, es otro de los poemas antológicos suyos
 (…) Cañas / desesperadas / te avisaban, / agitando las manos. / Tú andabas entre ellas. Sonreías / en tu estatura primordial y ardías. / Violento azúcar en tu voz de mando, / con su luz de relámpago nocturno / iba de yanqui en yanqui resonando. / De pronto, el golpe de la pólvora. El zarpazo / puesto en la punta de un rugido, / y el capitán de plomo y cuero, / el capitán de diente y plomo y cuero, / ya en tu incansable, en tu marítima, / ya en tu profunda sangre sumergido. (…)
 ¿Podría olvidarse un poema como La Muralla, que atrapa al lector por la identificación con el bien y el rechazo irrestricto a la ignominia y la vileza –referidas por medio de símbolos como el sable del coronel, el alacrán y el ciempiés, el veneno y el puñal, y el diente de la serpiente– a cuya popularidad contribuyeron con creces los cantantes españoles Ana Belén y Víctor Manuel? 
 Otro tanto sucede con las piezas de Sóngoro Cosongo, entre las que cuentan Llegada y La canción del bongó. La primera abre con un verso –Aquí estamos–, que ha tomado como uno de sus lemas la Uneac, institución que agrupa a los artistas y escritores cubanos, y de la que fuera fundador Guillén, su primer presidente. 
 ¡Cómo no evocar las impresiones percibidas por quienes, creyendo en un Guillén encartonado, autor de poemas meramente sociales, descubrieron los versos de Un poema de amor o de Digo que yo no soy un hombre puro! ¿Quién no quedó atónito ante las antítesis y paradojas de Soneto, en que el poeta se pregunta: Ay, ¿por qué este tenerte sin tenerte? /Este llanto ¿por qué, no la alegría? / ¿Por qué de mi camino te desvía / quien me vence tal vez sin ser más fuerte? 
 En opinión de Lezama, clasificaron entre las mejores poesías cubanas escritas hasta 1960, Ébano real, Iba yo por un camino, Ácana, El apellido y Elegía a Jesús Menéndez. Hay tanto que pudiera citarse para recordar a Guillén, que no hallando espacio ni en jornadas de homenaje, ni en largas evocaciones, se precisa de una vida, para (re)descubrir los resortes de su obra, que, como es sabido, no se restringe a la poesía. 
 La prosa guilleniana, en palabras de su biógrafo, Ángel Augier, «tanto por su calidad artística como por su apreciable volumen es de tanta trascendencia literaria como su poesía» y «no puede negarse el vigor y la elegancia con que una y otra se relacionan como expresión de un gran artista enraizado en lo profundo de su pueblo y su época, con aliento de inmortalidad y de universalidad. 
 En las páginas de Granma, publicó, entre muchos otros, el texto Otra vez el Moncada. De ese artículo, es este segmento: «Los sesenta años de república falsa con su oropel chillón y su tambor electorero, con sus tiburones y sus mayorales, con sus delatores y sus policías, con su charada, con su lotería, con su bolita, con aquella mezcla, en fin, de lodo y sangre, que parecía manchar todo, era una pústula inmensa que reclamaba cauterio implacable. Esa fue la bandera que tremoló la juventud del Moncada, la bandera de la continuidad revolucionaria cubana: reinició la guerra del 95, se comprometió con los más profundos planteamientos de esta y puso en práctica el ideario martiano de cerrar el camino a Estados Unidos con la violencia armada, como en su día lo aprendió España del machete de Maceo, que hoy se prolonga en el rifle de Fidel». 
 Guillén es uno de los grandes poetas de la vanguardia de nuestras letras. Su voz, a disposición de la mejor poesía y del pensamiento revolucionario se erige a la altura de estas horas. El calibre de sus razonamientos es el de un intelectual coherente, que mucho contribuyó con esa lucha que sigue en pie, en contra de la colonización cultural. Por eso, nos es tan útil. Por eso, su adiós es incierto, mientras nos hable su obra.
 Cerremos estas líneas con uno de esos poemas suyos, que invitan a la movilización en torno al crecimiento espiritual, al humanismo y a la elevación de las almas, condiciones que requieren prestar atención a estas Palabras fundamentales: 
 Haz que tu vida sea / campana que repique / o surco en que florezca y fructifique / el árbol luminoso de la idea. / Alza tu voz sobre la voz sin nombre / de todos los demás, y haz que se vea / junto al poeta, el hombre. / Llena todo tu espíritu de lumbre; / busca el empinamiento de la cumbre, / y si el sostén nudoso de tu báculo / encuentra algún obstáculo a tu intento, / ¡sacude el ala del atrevimiento / ante el atrevimiento del obstáculo!

 Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu 
 16 de julio de 2026 12:07:15

Contrastes de la asfixia a Cuba


Mientras en el resto del mundo el problema sería la probable disminución de una materia prima y sus implicaciones para el resto de la economía, en Cuba se trata de cómo se mantiene un país prácticamente sin acceso a ella 

 El mundo lleva meses con la mirada sobre el Golfo Pérsico, aunque no exactamente por la agresión estadounidense al territorio iraní y las vidas que ha cobrado, incluidas las de decenas de niñas asesinadas en su escuela por la desgracia caída del «cielo». 
 Lo que parte del mundo está mirando no es a quien mata o no EE. UU., sino si se abre o no el Estrecho de Ormuz, por donde transita regularmente la quinta parte de los hidrocarburos del mercado internacional.
 A lo interno de los distintos países, se han ido dando discusiones en torno a la potencial escalada del precio del petróleo, que apenas empieza e implica una subida subsecuente del costo de casi todo, al ser un rubro esencial en la energía y en las grandes, medianas y pequeñas cadenas de suministros para productos de cualquier clase. 
 Durante el primer tercio del mes en curso, la Agencia Internacional de Energía advertía que los precios del diésel y la gasolina se mantenían aproximadamente un 30 % por encima de la norma, si se toma como partida los indicadores previos a la agresión contra Irán. En lugares como EE. UU., la vara se mantenía 50 % sobre lo habitual. 
 La propia agencia alertaba que sus países miembros habían liberado casi tres cuartas partes de los 400 millones de barriles de emergencia anunciados en marzo, por lo que los suministros podrían agotarse en pocas semanas. 
 Ponemos estos datos sobre la página para ilustrar las serias preocupaciones económicas de países, digamos, «normales», por el cierre de un paso marítimo que, para algunos, está del otro lado del mundo. Ello ayuda a dimensionar lo que ocurre en Cuba, adonde, en contraste, apenas ha entrado un buque petrolero en los últimos seis meses. Mientras en el resto del mundo el problema sería la probable disminución de una materia prima y sus implicaciones para el resto de la economía, en Cuba se trata de cómo se mantiene un país prácticamente sin acceso a ella, aunque va más allá. 
 Días atrás, la naviera francesa CMA CGM se negó a proseguir la transportación de contenedores con destino a Cuba, algunos de ellos con ayuda humanitaria recabada por organizaciones de solidaridad internacionales (3,5 millones de jeringuillas y agujas destinadas al sistema de Salud en la provincia de Santiago de Cuba). La mercancía quedó retenida en Kingston, Jamaica, y el barco siguió su camino.
 En mayo de este año, Jean-Luc Mélenchon, líder del partido Francia Insumisa, denunció que los repuestos que el Gobierno francés había prometido enviar a Cuba, destinados a la central termoeléctrica Antonio Guiteras Holmes, permanecían en contenedores que la propia compañía CMA CGM se negaba a entregar. 
 ¿El argumento? Temor ante represalias legales tras la orden ejecutiva emitida por la Casa Blanca el pasado 1ro. de mayo, la cual promete nuevas sanciones a personas, entidades o instituciones financieras que realicen o faciliten transacciones con personas o entidades cubanas sancionadas en virtud del propio documento. Un párrafo anterior especifica la imposición de sanciones a «agentes, funcionarios o partidarios del Gobierno cubano». 
 La orden ejecutiva previa (29 de enero) ya amenazaba con arancelar los «productos procedentes de países que vendieran o suministraran petróleo a Cuba, protegiendo así la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos frente a las acciones y políticas malignas del régimen cubano».
 Estas son citas de la página oficial de la Casa Blanca, que también contrastan con declaraciones de funcionarios estadounidenses –y de otras partes– que pretenden poner en una misma balanza errores internos de un país soberano, por un lado, y por otro, a una estrategia de asfixia, documentada y confesa, extraterritorial, recrudecida minuto a minuto y desatada por los mismos que dejaron caer un misil sobre una escuela de niñas en Irán. 

 Mario Ernesto Almeida Bacallao | internet@granma.cu 
 18 de julio de 2026 16:07:14

viernes, 17 de julio de 2026

Victoria de la Selección, derrota de Milei


Apenas concluido el partido con Inglaterra, Argentina asistió a un verdadero estallido popular. El Obelisco se pobló con decenas de miles de personas, al igual que los puntos neurálgicos de todas las ciudades del país. El festejo popular apuntó en un sentido definido: “el que no salta es un inglés”, se repitió miles de veces hoy, junto a la canción de cancha que recuerda a “los pibes de Malvinas”. Antes de que esto ocurriera, en el estadio de Atlanta donde se jugó la semifinal se cantaba lo mismo en sus tribunas. Para rematarla, los jugadores de la Selección saludaron a los hinchas con una bandera casera que llevaba el lema: “Las Malvinas son argentinas”.
 Pero la mayor derrota no se la llevó el equipo inglés, integrado por magníficos jugadores. Quienes de verdad mordieron el polvo con la victoria argentina fueron Milei, la ministra de Seguridad Monteoliva, su antecesora Patricia Bullrich y toda la caterva de entreguistas del gobierno, que se pasaron los últimos días empeñados en un operativo dirigido a “despolitizar” y “desmalvinizar” el partido con Inglaterra. No se trató solamente de las visitas de funcionarios a la televisión, asegurando que se trataba de “un partido más”. Fueron mucho más lejos: en Atlanta, la ministra Monteoliva colaboró activamente con las disposiciones represivas de la “seguridad” de Trump e Infantino, dirigidas a impedir que los simpatizantes argentinos ingresaran con banderas “alusivas” (a Malvinas) al estadio de Atlanta. La integración entre los aparatos de represión del Pentágono y de Argentina, acordada entre Milei y Trump, debutó nada menos que en el Mundial de Fútbol. Los mismos energúmenos que envenenan a las hinchadas con apuestas, alcohol y drogas a discreción, resolvieron mostrarse “restrictivos” a la hora de proscribir el derecho de los simpatizantes argentinos a expresarse políticamente. 
 Esta mordaza tiene razones políticas muy claras. El Atlántico Sur se ha convertido en un bocado de cardenal para el imperialismo norteamericano y la OTAN, en el marco de la guerra internacional en desarrollo. En ese cuadro, la cuestión Malvinas vuelve a colocarse al rojo vivo: hoy, se discute una “cogestión” de las islas y su espacio marítimo, con la participación de Estados Unidos, Inglaterra y, ahora, la Argentina de Milei, devenida en protectorado comercial y militar del imperialismo. Milei no quiere ninguna perturbación en estas negociaciones, que involucran la instalación de una base naval de la Cuarta Flota de EE. UU. en Ushuaia y, un poco más arriba, la habilitación al fascista Peter Thiel y su firma Palantir para las inversiones vinculadas a la IA y el control digital de la vida social y política del continente. La “mordaza” contra cualquier reivindicación de Malvinas, pactada con los jefes del ICE americano, estaba al servicio de esa operación entreguista. Teniendo en cuenta todo esto, la agitación antiimperialista desplegada en las calles argentinas y en el estadio norteamericano de Atlanta ha sido una sonora bofetada a los propósitos de Milei y Trump. 
 El Gobierno vino preparando la “sanitización” de la presencia argentina en el Mundial desde bastante antes. Hemos escuchado a los Viale, Majul y compañía referirse a que esta es “otra” selección, siempre comparándola con los once que, de la mano de Maradona, vencieron a Inglaterra en el histórico partido del Mundial del 86. A diferencia de Diego, que arengó a sus compañeros recordando a “los pibes que nos mataron en el Sur”, acá tendríamos a la selección “juiciosa” e integrada al mundo de la “Libertad, carajo”. Pero el estallido de euforia de hoy derrumbó esa construcción, porque los jugadores se sumaron a denunciar a los usurpadores de Malvinas.
 La pretendida “despolitización” del fútbol es una gigantesca hipocresía. Los regímenes capitalistas y sus partidos han manipulado una y mil veces la pasión popular por la pelota y otros deportes masivos. Ocurrió con Mussolini en el Mundial de Italia el 34, cuando el fascista manipuló alevosamente a los árbitros de los partidos donde jugaba la selección local. Pasó con Videla, celebrando los goles de Kempes a pocos metros de la siniestra ESMA. Volvió a ocurrir ahora con Trump, que “manejó” el Mundial con los métodos de la guerra sin conseguir, no obstante, que la selección local saliera de la mediocridad. Pero esta manipulación termina jugándole una mala pasada a los opresores: ello ocurre cuando la politización del fútbol se termina convirtiendo en un arma de los de abajo. Es lo que pasa en estas horas, cuando el pueblo argentino une la victoria deportiva a una reivindicación nacional. Entonces, los alcahuetes del capital reclaman desesperadamente que el fútbol no se “embandere” o “politice”, como hicieron los Bullrich y Milei en estos días. 
 Para las masas volcadas a las calles, la victoria contra Inglaterra tiene también otro significado. La selección dio vuelta las cosas cuando el partido agonizaba, y la victoria inglesa estaba casi descontada. En Argentina, los liberticidas que gobiernan se han largado a blindar una reelección, y buscan para ello el apoyo del gran capital que se ha beneficiado con la liquidación del derecho laboral, el derrumbe del salario, las jubilaciones, las prestaciones por discapacidad, la educación o la salud. Como ha ocurrido con tantos regímenes capitalistas, la camarilla liberticida imagina una victoria definitiva de sus propósitos políticos, sin tener en cuenta que deberán pasar la prueba de las contradicciones del régimen social que defienden y, principalmente, de una clase obrera con una historia tenaz de luchas. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Esa es la lección que deja la banda de Enzo Fernández, Messi y compañía para la lucha extraordinaria que tenemos por delante: los usurpadores de ayer en Malvinas son los perpetradores de la guerra imperialista que hoy se extiende a escala mundial. Más temprano que tarde, la calle, que hoy le mojó la oreja a los Milei y Bullrich, será protagonista de acontecimientos decisivos en favor de la clase obrera y los explotados. 

 Marcelo Ramal
 15/07/2026

jueves, 16 de julio de 2026

miércoles, 15 de julio de 2026

Trump: del Memorando de Entendimiento a una guerra de aniquilamiento contra Irán


Donald Trump ha lanzado contra Irán una guerra “à la Netanyahu”, una guerra de aniquilamiento. Bombardea centenares de blancos civiles y militares cada día, ha impuesto un completo bloqueo naval al país y ha declarado la intención de ocupar la isla de Kharg, de donde sale el petróleo iraní, y tomar por la fuerza el Estrecho de Ormuz. El asalto genocida del Estado sionista contra Gaza es aplicado ahora a una nación de 90 millones de habitantes, luego del fracaso sucesivo del propósito de extraer una rendición incondicional del régimen iraní y proceder a un cambio del mismo. Irán enfrenta una crisis humanitaria de proporciones bíblicas, porque a la crisis del agua que avanza en Teherán, Trump ha sumado la orden de destruir las plantas de desalinización existentes. De acuerdo al siempre muy bien informado periodista norteamericano Seumour Hersh, el régimen de Trump se encuentra deliberando acerca de la conveniencia de utilizar armas atómicas “tácticas” para destruir los misiles e industrias que el gobierno de Irán ha guardado bajo tierra para evitar su destrucción a cielo abierto. Nada de esto es desconocido por los estados de la OTAN que acaban de reunirse en Ankara, Turquía. Ayer mismo, en París, en las vísperas del aniversario de la Revolución Francesa, la Unión Europea estableció la llamada “Coalición Antibalística (sic)”, para dotar de misiles antiaéreos a Zelensky para profundizar la guerra contra Rusia y reformar la sucesión política de la coalición neo-nazi en Ucrania. El desencadenamiento de una guerra genocida contra Iran no ha suscitado ninguna reacción relevante de los estados del Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), ni la reacción del partido Demócrata de Estados Unidos. A la cabeza demencial de Trump se le ha ocurrido declarar el control militar del Estrecho de Ormuz y a cobrar un 20% de la carga total transportada como una prima de seguro por el pasaje de los navíos. Sólo la clase obrera internacional puede parar esta guerra de aniquilamiento. Quienes saludaron el acuerdo del cese del fuego por sesenta días sobre la base de un Memorando de Entendimiento, tendrán que aplacar sus ilusiones pacifistas, que ya se tornan, a esta altura de los acontecimientos, una complicidad con el imperialismo mundial. Cuando caracterizamos desde estas páginas el comienzo de una guerra mundial, no nos estábamos “comiendo ningún amague” como los tantos que han sufrido las selecciones nacionales en el Mundial. 
 Trump ha relanzado el propósito de ocupar militarmente Irán – una ‘idea’ que había desechado por el costo de vidas norteamericanas que habría representado el intento. Un intento de este tipo plantearía la necesidad de un operativo de la OTAN, algo inviable en un cuadro de desintegración del régimen de dominación capitalista internacional. Una ocupación de Irán rivalizaría con Ucrania como amenaza “existencial” declarada para Rusia, lo mismo que para China. Trump se ha entrampado, a cien días de las elecciones norteamericanas, en la necesidad de una demagogia electoral acerca del “excepcionalismo norteamericano”, frente a una población contraria a la guerra. La guerra de aniquilamiento de Irán redundará en una campaña política violenta en el interior. Trump ha mantenido, en este escenario, la posibilidad de negociaciones sin deponer la agresión criminal y la mediación de Pakistán, que recoge las posiciones de China, y de Qatar, blanco de las represalias de Irán contra el nuevo asalto de Trump. Pero Irán no está más cerca de una rendición que antes, ni tampoco la población iraní. De nuevo, la lucha para poner fin a la guerra mundial recae cada vez más en una movilización independiente de la masas. En Alemania, Volkswagen ha anunciado 100.000 despidos y una parcial reconversión a la industria de guerra para no caer en una quiebra. Todo el entramado del capitalismo se encuentra efectivamente cuestionado. 

Política Obrera
 14/07/2026

martes, 14 de julio de 2026

La guerra de la OTAN y Rusia en un punto de inflexión


La guerra entre la OTAN y Rusia ha ingresado, definitivamente, en una nueva etapa internacional. Las operaciones militares no se limitan ya a las regiones prorrusas del Donbas o a bombardeos complementarios de Rusia a Kiev o Kherkov; el centro lo ocupan ahora los ataques aéreos de Ucrania a la infraestructura civil y militar al interior de Rusia, y a operaciones de enorme porte contra Crimea, una península ucraniana que Rusia ha ocupado históricamente como puerta de salida comercial y militar al Mediterráneo y a las “aguas calientes” – alternativo a los puertos de aguas congeladas en el invierno del Báltico. El asalto a Crimea mediante miles de drones de todo tipo y misiles balísticos ha determinado un movimiento de emigración masiva en la península organizado por el Estado. La flota rusa se ha retirado hacia los puertos continentales del país, mientras el puente de Kherk, que conecta a Rusia con Crimea, construido por Putin se encuentra a la espera de un bombardeo que lo inhabilite como conexión terrestre y ferroviaria. En el Mar Negro opera una flota ‘en la sombra’ de Ucrania con capacidad para lanzar misiles contra territorio ruso. Rusia se encuentra, definitivamente, a la defensiva. 
 La respuesta de Putin a este giro de la guerra han sido los bombardeos devastadores sobre Kiev – en especial las estructuras de energía (gas y electricidad). El jefe de estado ruso ha advertido, no obstante, que, como consecuencia de estos desarrollos, la totalidad de los países de la OTAN, que financian la totalidad de los gastos de Ucrania, pasaban a ser considerados blancos legítimos de las fuerzas armadas de Rusia. El Financial Times ha dado a conocer una investigación acerca del mapeo de la estructura militar y civil de los países europeos, que habría sido llevada adelante durante una década. La OTAN ha atribuido a Rusia los drones detectados sobre Rumania y Polonia y, hasta en un caso, Francia. El país más mencionado como blanco de una ocupación de parte de Rusia es Estonia, que cuenta con una población rusa muy numerosa. En algunas oportunidades, el mismo Putin o sus voceros han amenazado con represalias a Alemania, que cuenta con bases militares en el Báltico y es un protagonista exclusivo en cuanto a ensayos militares en el Báltico con los países ribereños.
 La reciente ‘cumbre’ de la OTAN en Ankara, Turquía, le ha sumado varias castañas al fuego. La Comisión Europea anunció el aumento de la ayuda militar y la financiación del Presupuesto de Ucrania, al mismo tiempo que el aumento de los propios Presupuestos de guerra de los principales estados europeos para comprar armamento a Estados Unidos (como lo exigía Trump). Trump se avino a licenciar la producción de misiles Patriot a Ucrania, para dotarla de defensa anti-aérea, aunque el tiempo y el costo que lleva su producción echa sombras sobre la ‘promesa’. Erdoğan, el presidente del país huésped, aprovechó la ocasión para legitimar su pliegue a Trump, lo cual convierte a Turquía, junto con Armenia y Azerbaiyán, en el gendarme del Mar Negro y del Cáucaso -fronteras de Rusia. El cerco contra Rusia se encuentra relativamente montado. Un escenario ideal para que los servicios ‘occidentales’ difundan la inminencia de una acción preventiva de Putin, o sea mediante el ataque o la invasión parcial de algún estado miembro de la OTAN. Desde el Wall Street Journal ya han advertido que una falta de respuesta por parte de la OTAN, o sea de Trump, sería el final de la OTAN. 
 No todos, sin embargo, lo ven de esa manera. El involucramiento militar de Putin en el ataque a otro país, opinan otros, sería funcional al debilitamiento de Rusia o serviría para justificar ataques más amplios al territorio ruso de parte de Ucrania. Una ruptura de Trump con la OTAN serviría al propósito de éste de alcanzar un acuerdo por separado con Putin para repartirse Ucrania (y sus cereales y tierras raras), y para poder, de este modo, saldar cuentas con la Unión Europea en cuanto a quedarse con Groenlandia o para declarar la inmunidad impositiva de las tecnológicas norteamericanas en el continente europeo – dos puntos que no se saldaron en la reunión de Ankara. Sea como fuere, un gobierno francés de la condenada Marie Le Pen, del Frente Nacional, que va primera en las encuestas para las presidenciales de 2027, cambiaría el escenario diplomático en beneficio de Putin – lo mismo en el caso la neo-nazi Alternativa para Alemania, que también va primera. 
 El ataque preventivo de Putin a un país de la OTAN guarda una analogía con el caso de Galtieri y Malvinas – dos aventuras “preventivas”. Galtieri creía contar con la venia de Reagan, como Putin con la de Trump. Thatcher estaba desmantelando la flota británica, como Trump está levantando bases militares en Europa. Galtieri presidía una dictadura en ruinas que pretendía rescatar con una quijotada nacionalista, y a Putin le ocurre algo parecido, de la que buscaría salir con una declaración de estado de guerra nacional. Galtieri pagó el fracaso con un cambio de régimen; es lo que también podría ocurrir con Putin. Ambos casos podrían emparentarse con la creación de situaciones semi-revolucionarias que, por carencia de un proletariado revolucionario, desembocarían en salidas imperialistas. Pero también podría ocurrir lo contrario si trabajadores con un pasado combativo reciente, como el francés y el italiano, irrumpieran en escena para arrastrar a las masas de la mayoría de otros países europeos. La revolución, como ocurre con la guerra, representa la explosión de todas las formas sociales atrapadas por el fetichismo de la organización social capitalista. 
 Se explica, entonces, que The Economist, haya dado relevancia a un artículo escrito para la revista por el oligarca ruso, Andrei Melnichenko, un putinismo de cuño propio, que se encuentra sancionado por la OTAN. El titular es atractivo: “Porqué una Rusia quebrada sería malo para el mundo”. “Quebrada”, en su original en inglés, significa simultáneamente “bancarrota” y “despedazada”. El descuartizamiento de Rusia, en hipótesis, podría provocar un descuartizamiento mundial o un hundimiento de la civilización humana (una “guerra” como la de “los treinta años”, que devastó a Europa en el siglo XVI/XVII y retrasó a la civilización europea por un siglo). Enseguida de publicado el artículo, The Economist organizó una mesa debate entre sus periodistas. Caracteriza al planteo del oligarca como un pedido para que Occidente rescate a Rusia, aunque en los términos que viene planteando Putin: Una defensa de derechos nacionales dentro de una integración total al sistema imperialista. Como se ve, una contradicción sin salida. 
 “Muy poco, demasiado tarde”, respondió The Wall Street Journal – vamos con la guerra, como los cowboys en la conquista del Oeste. El artículo del ruso era sencillo, copiado de Putin: ‘organicemos una arquitectura de seguridad internacional que le permita al estado ruso mantener su unidad’; muerto Putin, o desplazado antes del gobierno, la dirección del estado pasará a manos de la oligarquía. Del mismo modo que una burocracia colectiva asumió el poder muerto Stalin, un colectivo de oligarcas haría lo propio oportunamente con Putin. Se ha abierto una transición, promete el oligarca, bajo el régimen actual. Este tipo de polémicas y de argumentos ha tenido lugar en todas las transiciones revolucionarias – antes de Stalin había ocurrido eso con el Zar. En definitiva, la guerra introduce la revolución por medio de los eslabones más débiles que deja la guerra. La respuesta del WSJ advierte, en primer lugar, que no hay espacio para retornar al pseudo equilibrio internacional previo a la guerra, y en segundo lugar, que Rusia es uno de los principales, si no el principal, botines de guerra del imperialismo. El WSJ no pone siquiera a consideración la principal oferta del oligarca: el rechazo a convertir a Rusia en un eslabón de las cadenas de producción de China, algo que Putin jamás haría público. 
 Este es el estado de la guerra al momento, en el terreno europeo. La continuación de la guerra contra Irán, Líbano, y la hostilidad en ascenso contra Cuba e incluso Brasil, ha ampliado la geografía y la política de la guerra. Se ha formado, de alguna manera, un “frente de la resistencia” entre China-Rusia-Irán-Cuba con varias colectoras añadidas. Los ajustes contra los trabajadores llevan la guerra al plano de la lucha de clases en cada país y en los protagonistas principales. Hay un claro punto de inflexión hacia una transición con contornos en parte indefinidos. La inminencia de un giro ha llevado a Zelensky a un mayor entrelazamiento con el nazismo ucraniano para obtener una reelección presidencial que le otorgue autoridad para extender la guerra; Putin tiene un desafío similar, porque quiere integrar a las regiones ocupadas de Ucrania y oficializadas como rusas, a las elecciones presidenciales del año corriente. Envalentonado por haber conseguido llevar la guerra a territorio ruso, reclama una reunión directa con Putin para convertir el rechazo en una muestra de una salida pacífica de su parte. De una u otra manera habrá elecciones en todos lados en Europa continental. La cuestión de la guerra será el eje de la agenda de los partidos frente al electorado.
 El derrotismo revolucionario, o sea la promoción de la derrota de todos los estados imperialistas envueltos en la guerra, por medio de acciones de oposición, debe ser adaptado a la comprensión de las masas y a las modalidades políticas de cada país. ¿Estamos por la paz? Sí, por una paz sin anexiones ni exacciones económicas, con vigencia plena de la autodeterminación nacional (para separarse o para unirse). La resistencia del imperialismo a una paz sin anexiones, servirá como comprensión de la necesidad de terminar con el imperialismo. Que la guerra de la oligarquía financiera la pague ella misma; nacionalización de las industrias de guerra y de Inteligencia Artificial, la más importante de ellas: no a los ajustes sociales o impuestos directos o indirectos a los trabajadores; por un salario y jubilación mínimos igual al costo de la canasta familiar.

 Jorge Altamira 
 13/07/2026