jueves, 30 de julio de 2026

Perú: con fraude asume Keiko Fujimori la presidencia


Reorganizar al movimiento obrero y de los explotados en forma independiente 

 El 28 de julio 1821, hace 205 años, el General San Martín proclamó, en la plaza central de Lima, la independencia de Perú, mientras todavía continuaba la lucha por expulsar de América Latina al imperio español. El 28 de julio de este año, el día de la conmemoración de la independencia, fue el elegido para que Keiko Fujimori -hija del dictador Alberto Fujimori que se fugó en el 2000 acusado de múltiples crímenes y casos de corrupción- asumiera como presidenta del Perú. A la ceremonia vino la flor y nata de la reacción derechista: en primer lugar, el rey de España, Felipe VI, junto al presidente argentino Javier Milei y los presidentes derechistas latinoamericanos, José Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), Nasry Asfura (Honduras), Santiago Peña (Paraguay), José Mulino (Panamá) y, también el centroizquierdista presidente uruguayo Yamandu Orsi. Donald Trump mandó al vicesecretario de Estado, Christopher Landau. El fraude La Fujimori es la cuarta vez que intentaba llegar a la presidencia, siendo derrotada las tres veces anteriores en segunda vuelta. Ahora, fraude mediante, asumió. Las denuncias de fraude fueron contundentes. En las elecciones del 7 de junio, Roberto Sánchez, de la coalición liderada por Juntos Por el Perú, ganó la elección dentro de las fronteras nacionales del Perú. Pero… la “justicia” declaró, finalmente, ganadora a Keiko Fujimori gracias a los resultados fraudulentos de las urnas del exterior (particularmente de EEUU y Argentina) que vinieron por “valija diplomática”, fuera de todo control efectivo. El resultado final declarado por la Justicia Electoral fue de una ¡diferencia de 49 mil votos a favor de Keiko Fujimori, sobre un total de casi 20 millones de votantes! 

 Cómo se llego al fraude 

 El presidente constitucional Pedro Castillo fue volteado por un golpe (diciembre 2022), impulsado por Keiko desde el parlamento. El golpe fue enfrentado por grandes movilizaciones populares, especialmente de las comunidades indígenas, que se extendieron varios meses, donde la represión de las fuerzas armadas se cobró la vida de más de 70 trabajadores y campesinos, centenares de heridos y presos políticos. En estos tres años y medio, donde se sucedieron diversos “presidentes” nombrados por el Parlamento Unicameral derechista, Fujimori se dedicó a copar todos los estamentos del aparato estatal peruano. Particularmente la justicia incluida, especialmente, la electoral. Para blindar que en un proceso electoral pudiera llegar a la presidencia. Incluso impulsó una “reforma constitucional”, sin pasar por una Asamblea Constituyente, modificando el Poder Legislativo, pasando de un sistema Unicameral a otro Bicameral, más antidemocrático y más caro (incorporando 60 senadores al presupuesto público). Incluso, días antes de asumir el cargo, una de las últimas votaciones de la Unicameral fue la de blindar a los mandos de la Policía Nacional del Perú y de las Fuerzas Armadas, con leyes de impunidad por los crímenes que hubieran cometido, o que cometan en el futuro, reprimiendo al pueblo (por ejemplo: no serían juzgados por los tribunales ordinarios que abarcan a todo el pueblo, sino por sus propios tribunales). Terminó así de constituir un bloque común con los altos mandos de las fuerzas represivas. 
 Keiko constituyó en la Unicameral, lo que el pueblo denominó un “pacto mafioso”, que fue vacando presidentes y ministros si estos no conformaban las expectativas de Keiko Fujimori, el derechista Aliaga y otros exponentes oportunistas, reaccionarios, racistas y antiobreros. El Parlamento Unicameral tenía un rechazo popular del ¡97% de la opinión pública!, según diversas y reiteradas encuestas de opinión. Toda movilización era reprimida. Se trataba de una “dictadura parlamentaria” asociada a los mandos de las fuerzas policiales y militares, a la Confiep (federación empresaria) y la Embajada norteamericana. 
 El frente que se constituyó a último momento en torno a Roberto Sánchez y Juntos por Perú, canalizó el voto de la bronca popular y expuso, a pesar de todas las maniobras realizadas, que Keiko Fujimori había perdido, otra vez, la elección. Tuvieron que intervenir Donald Trump (como hizo antes en las elecciones argentinas, hondureñas y colombianas) y Milei para torcer el rumbo con un burdo fraude que le diera el triunfo a Keiko Fujimori. Es el accionar de una “Santa Alianza” reaccionaria y proimperialista, que se constituyó en marzo de este año, impulsada por Trump, Milei y los derechistas latinoamericanos, llamada el “Escudo de América”. Y que intervino abiertamente en la reciente crisis de Bolivia, contra la huelga general y los 53 días de piquetes bloqueando las carreteras, contra las decenas de miles de campesinos y trabajadores que se movilizaban reclamando que el presidente Rodrigo Paz renunciara. 
 Keiko dirige el gobierno hace (por lo menos) tres años y medio, desde que impuso el derrocamiento golpista de Pedro Castillo. Los periodistas pro FMI plantean que Perú tiene una “macroeconomía” perfecta: 100 mil millones de dólares de reservas, baja deuda externa, inflación del orden del 3%, etc. Lo que no dicen es que el 75% de la población trabaja en negro y precarizada, que la pobreza causa estragos especialmente en la niñez, que los jubilados se mueren de hambre. El “éxito” macroeconómico es producto, afirman, de que el Banco Central del Perú, está dirigido por Julio Velarde, desde hace 20 años cuando fue nombrado para el cargo por Alan García y atravesó todas las presidencias (una decena) de Ollanta Humala, Pablo Kuczynski y demás, incluyendo a Pedro Castillo, Dina Boularte y Cía. Ahora lo acaba de ratificar, nuevamente, Keiko Fujimori. Julio Velarde es el que realmente definió el accionar de todos los gobiernos. No es el mago del “milagro financiero” peruano, sino el responsable del empobrecimiento inaudito del pueblo trabajador. 

 Las primeras medidas 

 Sin pelos en la lengua, el embajador yanqui, Bernie Navarro, ha declarado que la asunción de Keiko plantea un “nuevo amanecer” para la alianza del Perú con el proyecto trumpista. Los gobiernos derechistas de Chile, Bolivia y ahora Perú, unidos a Ecuador y Colombia, podrían reconstituir un “pacto andino”.
 Carlos Espa, que ha sido nombrado ministro de Relaciones Exteriores, tiene como antecedente… haber trabajado durante 15 años seguidos en la Embajada Norteamericana de Lima. Puesto que dejó para presentarse a las elecciones. Tendría como uno de sus objetivos disputar los espacios de poder económico de los chinos a favor del imperialismo yanqui (creación de un nuevo megapuerto en las cercanías de Lima, que compita con el de Chancay, dominado por un consorcio estatal chino, etc.). El ministro de Energía y Minería es Guillermo Shinno, cuyos antecedentes profesionales son haber actuado en “altos cargos del sector minero”. ¡Se ha puesto al zorro a cuidar el gallinero! 
 El ministro de Educación, José Chang, ha sido acusado de hacer negociados a favor de empresas privadas cuando era rector universitario. Llevado a juicio este se ha cajoneado. 
 El nuevo ministro del Interior, es el General (retirado), Cesar Augusto Astudillo, que fue comandante del Ejército. En el discurso inaugural de su mandato, Keiko sentó doctrina: son las Fuerzas Armadas las que van a dirigir la represión en casos de “conmoción interna”.
 El ministro de Economía, Elmer Cuba, fue director del Banco Central de Reserva del Perú (2016-2021), trabajo con el Banco Mundial, el BID y de fluidas relaciones con las cámaras patronales. 
 Y así podríamos seguir viendo las características reaccionarias de todos los ministros del gabinete nombrado por Keiko Fujimori.
 La presidenta en su discurso inaugural anunció que iba a aumentar el salario mínimo en un 15%, de 1025 (fijado el 1° de enero del 2025, hace 19 meses) a 1130 soles: unos 105 soles de incremento. Pero a no entusiasmarse, porque luego aclaró que esto sería un incremento implementado en forma progresiva, no inmediato. La resolución tiene que ser reglamentada. Las Cámaras Patronales se han mostrado sorprendidas y piden que la forma y condiciones del aumento sean discutidas, oportunamente, en el “Consejo Nacional del Trabajo”. Aparte, la presidenta anunció que daría un subsidio a las patronales Pymes (por única vez) para amortiguar el efecto en sus finanzas, del aumento salarial. Tienen que “estudiar” –dicen- de donde salen los recursos fiscales de este subsidio, antes de dar el aumento.
 El aumento de los aranceles decretado por Trump a las importaciones, llevándolos del 10 al 12,5%, no afecta en lo fundamental las exportaciones peruanas: las mineras están exentas de pagar ese gravamen. Los buenos precios del cobre, del oro, el zinc y demás minerales estratégicos alcanzarían de sobra para solventar ese mínimo e insuficiente gasto salarial. Pero la avaricia capitalista… También anunció en su discurso inaugural que el Estado va a duplicar el monto paras los Bonos Pensión 65, de 350 soles cada 2 meses, a 700 soles bimensuales… también “progresivamente”. Son los que se pagan, a 800 mil personas, aproximadamente, que están en situaciones ultra menesterosas y no se pueden jubilar. El presidente depuesto, Pedro Castillo, sigue preso desde hace tres años y medio. Y ahora la “justicia” acaba de extender la “prisión preventiva” hasta marzo 2027. 
 El discurso de Keiko, a diferencia del de Milei, no ha sido una oda a la “violencia libertaria”, sino el coqueteo con promesas de encarar la situación social. La actual polarización electoral, el fraude y el levantamiento, esencialmente indígena, del 2023, indica que el “horno no está para bollos”. Keiko está maniobrando y tratando de cooptar a sectores del frente que apoyó a Roberto Sánchez. En la Cámara de Diputados fue electo presidente Oscar Reto, un general retirado, en nombre de la oposición a Keiko. Pero en la Cámara de Senadores, donde también se consideraba que iba a triunfar la oposición, fue electo presidente el fujimorista Miguel Torres, por un voto de diferencia (30 a 29 y 1 abstención). El voto de los senadores se resolvió que fuera secreto, violando el principio de publicidad del accionar de los “representantes del pueblo”. Los opositores a Keiko habían resuelto que al meter el voto en la urna lo mostraban ante las cámaras. Una diputada de Juntos por el Perú, Silvina Robles, NO lo mostró adrede. Fue una “traición comprada”: decidió votar por el fujimorista Miguel Torres. Roberto Sánchez la suspendió de su frente. Varios diputados hicieron trascender que quisieron cooptarlos, comprando sus votos. 

 Ninguna confianza en la "oposición" parlamentaria 

 Los derechos y reivindicaciones de los trabajadores y campesinos peruanos se conquistarán con la organización independiente de los partidos burgueses y del Estado y con la lucha organizada. Trabajar para formar un partido obrero marxista revolucionario y poder encarar las luchas reivindicativas, fortaleciendo organizaciones sindicales de masas, asambleas populares en los barrios y centros de estudiantes, es la tarea. 

 Rafael Santos

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