martes, 31 de marzo de 2026
La naciente Revolución fue también hacer libros
¡Cómo no iba a ser el 31 de marzo el Día del Libro Cubano! ¿Cuál otro podría ser, sino aquel que marca la fecha en que quedaría fundada, a solo tres meses del triunfo revolucionario, la Imprenta Nacional?
Junto a un librero grande, poblado en su mayoría de libros cubanos, nacen estas líneas, que una vez más recuerdan el acontecimiento, un hecho que habría de forjarse en una escena de desolaciones, en la que el primer paso para transformarla sería alfabetizar a un pueblo noble, sufrido e iletrado, para poner después en sus manos nuevos saberes, de la mano de los libros.
Los míos escuchan ahora el sonido de las teclas. Mientras escribo, pienso en aquellos primeros libros que llegaron a mis manos, muchos a modo de premio, por ganar una carrera de saco en un plan de la calle, organizado por los CDR; o como regalo de cumpleaños con bellas dedicatorias, como aquellas que me hacía mi abuelo; o como esa respuesta a la pregunta de la niña que le decía al padre: –¿Qué me trajiste? Y del portafolio le sacaba un libro. De esos, algunos están aquí, como el de Fábulas, con primera edición en 1973 y con sello de Gente Nueva; o el de Oros Viejos, de 1974, por solo citar algunos.
También de esa época –y heredados después como las joyas que son– están aquí los que tantas veces leyó mi padre, entonces un jovencito devorador de lecturas de todo tipo.
Nombrarlos haría una lista interminable, no solo la de los libros preservados de aquellos años, sino los que después fueron llegando. Hay muchas vidas que podrían contarse por las lecturas que se fueron haciendo, según salían de la imprenta los libros.
No fue obra de hechos milagrosos, o mejor sí, de un milagro llamado Revolución, que costó mucho sacrificio y la hicieron sencillos y grandes seres, convencidos de que era imprescindible cambiar el entorno, también en la escena cultural.
LA REVOLUCIÓN FUE TAMBIÉN PONER EN LAS MANOS DEL PUEBLO LOS LIBROS
Hablando de libros, ninguno como Fidel y la industria editorial cubana: una Revolución desde las letras –que con idea original de Juan Rodríguez.
Cabrera, presidente del Instituto Cubano del Libro, y que firman Francisca López Civeira y Fabio Enrique Fernández Batista– recoge el proceso de transformación que entrañó ese sueño.
«En enero de 1959, la triunfante Revolución se encontró, entre otros horrores, un país marcado por su endeble universo editorial (…). El país que algunos pretenden presentar como representación absoluta del progreso manifestaba aquí otra de sus falacias estructurales. Tuvo que llegar el torbellino del cambio revolucionario para que la compleja realidad existente se modificara».
Para transformar la espiritualidad del pueblo, había que saber leer, y había que hacer libros. Conocido es lo que significó la gloriosa Campaña de Alfabetización, que logró borrar de la faz de la Isla la ignominia de no saber leer y escribir.
Amparada por la ley 187, y adscrita al Ministerio de Educación, el 31 de marzo se creó la Imprenta Nacional de Cuba. Para administrar la Editorial de Libros Populares en Cuba, se nombró al insigne novelista Alejo Carpentier, quien estimuló la creación de los festivales del libro cubano. Se vivió una efervescencia que así describen los diversos intelectuales que atestiguaron esa trascendental empresa.
En 1960, desafiando entuertos y molinos, como el protagonista de la obra, recorrió la Isla El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, con una tirada de 100 000 ejemplares, a un precio de 25 centavos, y con el que se inauguraba la Biblioteca del Pueblo.
La historia del libro cubano es cautivadora. Lo hasta aquí descrito son apenas sus albores. El título citado muy bien la cuenta y su lectura es, en nuestro criterio, de altísima recomendación.
Bien sabía Fidel lo que significaba que el pueblo leyera libros. Aquella colosal idea, compartida en abril del año 1961, al concluir un evento académico, desmantelaba para los incrédulos, toda duda. «Nosotros no le decimos al pueblo: ¡Cree! Le decimos: ¡Lee!», y con ello exhortaba a los cubanos a encontrar la verdad en los libros. La génesis de ese propósito nació, para bien de una increíble isla, un día como hoy, 31 de marzo, fecha en que con toda justicia se celebra el Día del Libro Cubano.
Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu
30 de marzo de 2026 19:03:11
¿Qué es, si no punitivo, el bloqueo contra Cuba?
Así cuestionó en X el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, a propósito de las recientes declaraciones de instancias del Gobierno de la nación norteña, donde niegan cambios formales en la política de sanciones hacia la Isla.
En ese sentido, el Jefe de la Diplomacia cubana enfatizó: «¿Qué objetivo cumplen las listas selectivas y arbitraria como la de Estados patrocinadores de terrorismo, la de entidades restringidas y la de alojamientos restringidos?».
Al respecto, se refirió a «las presiones abusivas contra gobiernos caribeños y latinoamericanos para que renuncien a programas de cooperación médica con Cuba, en aras de privar al país de ingresos legítimos», lo cual ha sido palpable en las últimas semanas, y daña, también, a los pueblos a los que se priva de la atención de los especialistas de la Mayor de las Antillas. «Una acción netamente punitiva», aseveró.
Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
30 de marzo de 2026 22:03:44
El "ICE" de la Unión Europea
La Unión Europea descarga su crisis de rentabilidad sobre el proletariado. Para sostener el rearme militar de 1.000 billones de euros y frenar la decadencia frente a la guerra con China y EE. UU., la burguesía necesita disciplinar a la fuerza de trabajo. Los centros de retorno en países fuera de la UE —que organizaciones civiles ya denuncian como una réplica del ICE estadounidense— no buscan "ordenar" fronteras, sino producir una masa de trabajadores "ilegales" y aterrorizados. Es la infraestructura necesaria para un modelo de explotación semiesclava que compense la caída industrial en Alemania y Francia.
La política migratoria de la UE no es más humana que la del ICE: la única diferencia es que aquí la violencia se traslada al Mediterráneo y al norte de África para hacerla invisible, donde se financian fosas comunes y mercados de esclavos en Libia para mantener la pulcritud de las instituciones de Bruselas (Jacobin / Swissinfo.ch, 27/02/2026). Esto explica el voto de abstención -de los países colonialistas europeos -como España, Francia y Alemania- en la ONU sobre una moción de Ghana que pretendía condenar la esclavitud y el despojo colonial (El País, 25/03/2026). El temor de las burguesías imperiales es que el reconocimiento de sus crímenes históricos desate una ola de reclamos de restitución del oro y el arte que hoy adorna sus museos y tiene una explicación simple: el que hoy comete crímenes no puede permitir que se castiguen los de ayer.
La votación del jueves demostró que el "centrismo" europeo ha capitulado totalmente ante la agenda de la extrema derecha. El PPE (Partido Popular Europeo) rompió el tradicional 'cordón sanitario' para unirse a la extrema derecha de Vox (Buxadé) y ECR (Weimers) y aprobar este sistema de detención. Buxadé, celebró el acuerdo como un paso hacia la "reemigración" (Urgente24, 27/03/2026). Esta convergencia política confirma que figuras como Meloni o Weidel son los imitadores de Milei en Europa: los verdugos que la gran burguesía utiliza para quebrar la resistencia obrera mediante la xenofobia y el miedo.
En Estados Unidos, la respuesta a este mismo modelo de terror ha sido la movilización de millones bajo la consigna "No Kings, No ICE, No War". La lucha de los trabajadores en Minnesota contra el asesinato de activistas por parte del ICE es la misma lucha que debe librar el proletariado europeo contra el Reglamento de Retornos. Frente a una burguesía que está dispuesta a todo para salvar sus balances comerciales, la única alternativa a la "Fortaleza Europa" de los banqueros y los centros de detención es la lucha por el derrocamiento de los gobiernos de la guerra.
Abajo el Reglamento de Retornos y los centros de deportación.
Basta de criminalizar a las familias trabajadoras.
Unidad internacional de clase contra el ajuste, la represión y la guerra imperialista.
Iara Bogado
28/03/2026
lunes, 30 de marzo de 2026
Adam Smith y la centralidad del trabajo humano para crear valor
Publicado en Clarín, 29 de marzo de 2026.
¿Cómo apreciaría el filósofo y economista escocés al mundo capitalista dos siglos y medio después de la publicación de La riqueza de las naciones? Para contestar esta pregunta, hay que referirse a su legado. Smith caracterizó a la economía mercantil como la consagración de la libertad humana. El hombre económico, despojado de los lazos de sujeción personal, establecía con sus semejantes un vínculo sólo mediado por el intercambio de los productos de su trabajo. A esta extensión del mercado, Smith la relacionó con la división del trabajo, y el salto fantástico en la productividad representado por la manufactura. Smith elaborará entonces el gran aporte de la economía política clásica: la centralidad del trabajo humano en la creación de valor. Llegará muy lejos al presentar al beneficio como “una deducción del trabajo”, pero luego retrocederá de esa conclusión crucial. Nos dirá, entonces, que el “valor trabajo” sólo rige plenamente en una economía de productores independientes. Pero cuando existe acumulación de capital, el beneficio es la recompensa de quien supo ser “frugal” para reunir un acervo -o sea, el capitalista. A diferencia de lo que dicen algunos exégetas tardíos de Smith -hoy devenidos en “nacionales y populares”-, el economista escocés no corrió el telón del “mayor valor” o plusvalor. Ello sólo ocurrió un siglo después con la Crítica de la Economía Política de Karl Marx.
Smith exaltó, en cambio, al orden social capitalista como la consumación de la naturaleza humana. La riqueza de las naciones constituía el último movimiento en la larga Sinfonía de la historia. La humanidad productora había llegado a una cima de la que jamás descendería.
Pero si pudiéramos parar a Smith ante el mundo actual, desde esa “cima” sólo avizoraría vértigo e incertidumbre. La “libertad” del mercado ha parido una nueva sujeción, entre los compradores y vendedores de la fuerza de trabajo, el único bien que el trabajador despojado puede ofrecer en el mercado. El salto extraordinario en la productividad podría, potencialmente, liberar a la humanidad del yugo del tiempo de trabajo. Pero bajo las relaciones sociales fundadas en el beneficio y la competencia, esa revolución de las fuerzas productivas engendra sobreproducción, por un lado, y desempleo masivo, del otro.
La “libre” venta de la fuerza de trabajo se ha trastocado en la sórdida incertidumbre del desempleo crónico. Una conquista fantástica, como la IA, amenaza con liquidar millones de empleos y la bancarrota de los capitales aplicados a ella, que no han encontrado la rentabilidad esperada. Las relaciones sociales capitalistas son una envoltura demasiado estrecha para la riqueza social que ellas mismas han engendrado.
La competencia -el “afán en el empeño propio” que Smith caracterizó como la fuerza motriz de la sociedad- ha devenido en su propia negación, es decir, en las corporaciones monopolistas. Pero lejos de haber cesado, la competencia se ha replanteado en un plano superior y encarnizado. Con corporaciones aliadas a sus respectivos estados nacionales, la disputa por los mercados se traslada al campo de la política y de la guerra. Dos guerras mundiales en el siglo XX marcan a fuego la decadencia de un orden social. Una nueva guerra internacional inaugura al segundo cuarto del siglo XXI.
Imaginariamente colocado ante este escenario, Smith debería revisar su premisa histórica fundamental: la perpetuidad del orden social capitalista. Smith se toparía también con las versiones degradadas de sus propias ideas: su teoría del valor basada en un principio objetivo y de carácter social-el trabajo humano ha sido trastocada por el valor subjetivo, fundado en el individuo aislado y en sus insondables “grados de satisfacción”. Del progreso fundado en la manufactura y el desarrollo del comercio mundial pasamos a la especulación con criptomonedas. La “libertad” que exaltan Javier Milei y sus referentes teóricos es el derecho del capital para liquidar a la clase obrera como sujeto colectivo. El espectro de Smith, invocado por ellos, es una impostura.
Las crisis capitalistas, las guerras, las revoluciones sociales y su marcha contradictoria, son los dolores de parto de una transición histórica que reclama un orden social superior. La “mano invisible” del mercado completó su cometido, dejando un patrimonio material e intelectual edificado, no por la “abstinencia” del empresario, sino por la clase trabajadora que aportó el sudor y el sacrificio de innumerables generaciones. La historia le exige paso a la “mano visible” de esa humanidad trabajadora: el socialismo, el control consciente de la producción social para terminar con la anarquía, el despilfarro y la opresión del hombre por el hombre.
Marcelo Ramal
29/03/2026
viernes, 27 de marzo de 2026
Los criminales de guerra preparan una invasión terrestre de Irán y del Medio Oriente
Cuando en la noche del domingo pasado, Donald Trump anunció una suspensión de los bombardeos a las estructuras eléctricas de Irán, se entendió que la ‘tregua’ obedeció a la advertencia de que la apertura de los mercados del lunes siguiente sería catastrófica. Una característica relevante de la guerra imperialista en desarrollo es el peso que tiene el temor a que desencadene “la madre de todas las crisis financiera” y, por extensión, un golpe político poderoso contra los estados imperialistas comprometidos en esta y otras guerras – Irán, Ucrania, el Caribe. Es un hecho consumado, por lo pronto, que la deuda pública norteamericana ha dejado de ser un "refugio de capitales insoslayable", como lo muestra la caída de sus cotizaciones y el veloz aumento de la tasa de interés. El FMI ya estima que la inflación estadounidense podría aproximarse a una tasa del 5% anual, el doble de la corriente. La agencia Bloomberg advierte que Estados Unidos se encamina, sin desvíos, a un ‘estanflación’. La ‘tregua’ hipócrita calmó por algunas horas los mercados, el financiero y el de combustibles: el primero siguió en su racha negativa y el segundo retomó el sendero de precios en alza. Por algunas horas, sin embargo, la familia Trump embolsó algunas decenas de millones de dólares, porque aprovechó premeditadamente estos giros para comprar títulos baratos antes del lunes y venderlos más caros enseguida después. Un negociado de la lumpen burguesía.
El propósito más importante de la mentada ‘tregua’ ha sido ganar tiempo para trasladar tropas desde California y Japón hacia el terreno de la guerra – en el Golfo Pérsico. Trump no pretende ‘desescalar’ la guerra sino escalarla; más precisamente, lanzar una invasión anfibia o aerotransportada. Nunca dio un centavo por la aceptación de su ‘oferta’ de un cese del fuego condicionado a que Irán entregara su stock de uranio, la prohibición de enriquecerlo para uso pacífico; la destrucción de su arsenal de misiles: la transferencia del control del estrecho de Ormuz al Pentágono estadounidense; y la ruptura de relaciones con el “frente de la resistencia” – Hizbollah y Hamas. Una vía navegable internacional, que Irán pasó a supervisar por razones de defensa contra una guerra no provocada, Trump ofertaba convertirla en un patio trasero del imperialismo norteamericano. Lejos de un proyecto bizarro, el imperialismo trumpista pretende imponer lo mismo con otras vías navegables, como lo anticipa el desalojo del conglomerado chino Hutchinson del canal de Panamá, por una decisión impuesta a la Corte Suprema de ese país. Dicho todo esto, la infraestructura de Irán continuó siendo destruida durante la “tregua” por la aviación israelí, con el soporte de los aviones de reabastecimiento de Estados Unidos. Trump presentó un plan inaceptable con el propósito, precisamente, que no fuera aceptado.
La prensa internacional ha dado a conocer las principales características de las operaciones anfibias y aéreas que ha puesto en movimiento el Pentágono. Constituyen una escalada monumental de la guerra por parte de Estados Unidos e Israel, y una amenaza descomunal para la supervivencia de las fuerzas invasoras. Si se depositaran comandos aerotransportados en la isla de Kharg, a algunos centenares de kilómetros de Ormuz, con el objetivo de destruir la terminal petrolera de Irán, no solamente el precio del petróleo podría llegar a doscientos dólares, como pronostican los especialistas, sino que los invasores podrían ser ‘neutralizados’ por el fuego enemigo desde la costa continental. La alternativa sería ubicar puntos de desembarco en las costas del Golfo Pérsico o del Mar Caspio, apoyadas por una acción destructiva desde el aire. En este caso, Irán y los hutíes de Yemen podrían cerrar el estrecho Bab al-Mandeb, en el noreste de Africa, y cerrar los pasosa los mares Rojo y Aden, y finalmente al canal de Suez. El despliegue de una fuerza invasora terrestre no sería el fin de la guerra sino el inicio de una guerra, probablemente, sin fin. La gran derrota de Trump, presentada como “un error de cálculo”, no es que el imperialismo norteamericano y su lacayo sionista estén perdiendo militarmente una guerra, sino que se han metido en una guerra de enorme alcance que podrían perder políticamente como consecuencia de las crisis sociales y económicas que desate; la oposición abierta o larvada de sus rivales económicos o geopolíticas; una explosión financiera y social en Estados Unidos. Los bloques imperialistas que entrevén esta catástrofe están buscando una rampa de salida. Incluso el vicepresidente J.D. Vance se estaría inclinando por esta variante, según como lo describe The Wall Street Journal. El sábado próximo se anuncian marchas de oposición a la guerra en todo Estados Unidos, con centro en Minneapolis. Las huelgas obreras han crecido en una línea que puede convertirse en exponencial.
La rampa de salida no se encuentra a la vista, porque la guerra desatada contra Irán forma parte de una guerra imperialista mundial. El estado sionista, por lo pronto, continuará la guerra criminal contra Líbano hasta asegurar la anexión del país al sur del río Litani y del sur de Siria y de Cisjordania. No es más una guerra para “hacer grande a Israel” (el gran Israel) sino para desarrollar una red de asociaciones económicas y políticas que se extiende al Mediterráneo oriental y al norte de África. En cuanto a la Unión Europea, no puede gastar su presupuesto en Irán cuando lo necesita para ocupar su ‘espacio vital’, como Hitler denominó a Ucrania y, finalmente, a Rusia. Trump, por su parte, quiere hacer de todo el Caribe un protectorado, al que involucraría a México. Los hilos que aún mantienen viva, en carpa de oxígeno, a la diplomacia y a ciertos acuerdos comerciales se encuentra en un punto de ruptura.
La guerra, como la revolución, es, antes que nada y por, sobre todo, el estallido de todas las contradicciones sociales. La geopolítica sólo describe los intereses particulares de los estados capitales en la disputa desatada por ese estallido.
La guerra, para el capital, tiene el propósito de reorganizar, mediante la violencia, la sujeción de la fuerza de trabajo, o sea el proletariado internacional. Por eso mismo, es una partera de revoluciones. El camino para derrotar y aplastar a la guerra imperialista, que es un crimen contra la humanidad, depende enteramente de la unidad internacional de los trabajadores.
Jorge Altamira
26/03/2026
jueves, 26 de marzo de 2026
Una crisis en el trumpismo frente a la guerra
La renuncia del Director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, ha expuesto una crisis en el aparato de inteligencia y el ejército de los Estados Unidos respecto a la guerra lanzada contra Irán hace cuatro semanas por Trump y Netanyahu. Kent dimitió declarando su oposición a esta guerra y echando por tierra la mentirosa justificación de Trump para los bombardeos y asesinatos contra los gobernantes y la población civil iraní -incluidas más de 160 niñas de una escuela en la primera jornada de la guerra. “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, declaró el que era un firme trumpista.
El ex jefe de contraterrorismo afirmó que ya en junio del año pasado se había opuesto al bombardeo de las instalaciones del programa nuclear iraní, pero que al menos había podido defender su posición. En esta ocasión, “No hubo oportunidad para que se presentaran voces disidentes” con el ataque a Teherán (La Nación, 20/3). “Kent sostuvo que Irán no estaba cerca de desarrollar un arma nuclear y que, incluso, el fallecido líder supremo Ali Khamenei había actuado como un factor de moderación dentro del régimen. Según su análisis, una eliminación violenta de ese liderazgo podría haber generado el efecto contrario al buscado, reforzando la cohesión interna del sistema político iraní”. Frente a las declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio, que pretendió justificar un “ataque preventivo” en función de una respuesta iraní a un inminente ataque de Israel, Kent afirmó que la amenaza “no provenía directamente de Irán, sino del riesgo de una escalada impulsada por Israel. ‘Esto remite a una cuestión más amplia: quién está al mando de nuestra política en Medio Oriente’”.
La reacción de Trump fue en apariencia conciliadora con el renunciante, aunque lo llamó “débil en materia de seguridad” (pese a que hace pocos meses lo había candidateado al cargo frente al Congreso asegurando que era un experto). Paralelamente, el FBI está investigando a Kent para acusarlo de “filtrar información clasificada” (Washington Post, 18/3), una represalia por su ruptura pública del frente guerrerista.
La dimisión de Kent hizo pública una fractura en los mandos militares y de Inteligencia, que hasta ahora se conocía por filtraciones de prensa. Un ejemplo habían sido las filtraciones a la prensa de las advertencias realizadas por el Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Dan Caine, sobre los riesgos de emprender esta guerra, antes incluso del inicio de los ataques de Trump y Netanyahu.
Tras la renuncia del Director de Contraterrorismo, Tulsi Gabard (Directora de Inteligencia Nacional), quien fuera su jefa directa, debió comparecer ante el Congreso a dar un informe de “Evaluación Anual de Amenazas 2026”. El informe aseguraba que el programa nuclear iraní había sido “aniquilado” en los bombardeos de junio 2025 y que el gobierno islámico hasta ahora no había intentado reconstruirlo. La afirmación contradecía las afirmaciones del propio Trump en el sentido de que Irán podría bombardear los propios Estados Unidos en dos semanas, pero Gabard se negó a contradecir abiertamente al presidente, afirmando que “solamente Trump” debía decidir si una amenaza era “inminente”. Kent se había reunido antes de la renuncia con Gabard y el vicepresidente JD Vance, que intentó que desistiera de su dimisión. Según distintas versiones, Vance era más escéptico respecto a lanzar la guerra, y en todo caso tanto él como Gabard y Kent habían realizado muchas veces declaraciones en ese sentido antes de asumir el gobierno.
Tras su salida del gobierno, Kent ha realizado un tour por diversos podcasts de periodistas -tanto de derecha como progresistas- que toman distancia con Israel y que acusan a Netanyahu de haber arrastrado a Estados Unidos a la guerra. Entre los encuestadores uno de los más célebres es el ex presentador de la cadena derechista Fox News, Tucker Carlson, quien ha sugerido que la Inteligencia de Israel dio las coordenadas al ejército yanqui para bombardear la escuela donde fueron masacradas más de 160 niñas al inicio de los ataques. Carlson es un cristiano de ultraderecha de gran influencia en el movimiento M.A.G.A. (“Make America Great Again”) que evita acusar directamente a Trump, pero acusa a su entorno de traicionar el eslogan “América Primero” para sustituirlo por “Primero Israel”. El periodista preguntó a Joe Kent por el asesinato de Larijaní (dirigente iraní que se afirmaba era más proclive a un acuerdo con EE.UU.) y el bombardeo a los campos de gas de Irán y Catar, lo cual según Carlson busca “confinar a Estados Unidos en la guerra sin dejar una salida, al matar a los negociadores”. El ex cabecilla de Contraterrorismo asintió a esta visión, pero aclaró: “los israelíes no podrían haber hecho nada de esto sin nosotros”, “si tienen diferentes objetivos que nosotros, ¿por qué deberíamos dejarlos dirigir la guerra?”.
La narrativa de que nace de la presión israelí presenta a la guerra bajo la forma de una conspiración en función de objetivos geopolíticos del Estado sionista y de la pura influencia del lobby AIPAC (pro-Israel), no de la decadencia capitalista y la declinación del imperialismo. Por otra parte, se presenta a las guerras en Medio Oriente como consecuencia de las creencias de los “neoconservadores” o de los sionistas (judíos o cristianos), cuando en realidad estos planteamientos reaccionarios (seculares o religiosos) son apenas la justificación interesada para emprender una guerra que nace de las contradicciones del régimen social y su encerrona histórica.
La derecha M.A.G.A. está atravesando una guerra civil sobre las relaciones entre Estados Unidos e Israel. El ala sionista (mayoritariamente cristiana) habla incluso de una “guerra religiosa”: “¿Quién la gana al final del día? ¿Los terroristas islamistas radicales que quieren matar a todos los judíos porque Dios se los dijo?” planteó el senador Lindsey Graham. Otro sector M.A.G.A. viene combatiendo al “sionismo cristiano”, como se pudo comprobar en la entrevista-debate entre Tucker Carlson y el embajador de EE.UU. en Israel, Mike Huckabee, quien defendió no solamente “el derecho a la existencia de Israel” sino además el derecho del sionismo a extender su dominio territorial hasta Cisjordania, Jordania, Líbano, Siria, para recuperar el territorio que la biblia asignaba a Israel. Huckabee es un ministro de la iglesia bautista, y justifica en nombre de la biblia el genocidio y la creación del Gran Israel. La crisis de la derecha se manifiesta bajo la forma de una discusión teológica totalmente mediocre y oscurantista, con anatemas y acusaciones de herejía cruzados.
Según el portal Military.com, un suboficial presentó una queja ante la Fundación para la Libertad Religiosa Militar (MRFF), afirmando que sus mandos le ordenaron decir a las tropas que la “guerra con Irán formaba parte del plan de Dios” y que el presidente Donald Trump había sido “ungido por Jesús para encender la hoguera en Irán, provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra”: “la MRFF registró más de 200 denuncias similares en 50 instalaciones que abarcan todas las ramas de las fuerzas armadas”. El Pentágono está llevando adelante una campaña entre la tropa e incluso los contratistas de defensa, realizando ceremonias religiosas mensuales, y “promoviendo el nacionalismo cristiano en las filas militares”. Una treintena de legisladores demócratas dirigió una solicitud al Inspector General del Departamento de Defensa para que abra una investigación sobre estos informes y afirmaciones que “invocan profecías religiosas y teología apocalíptica para justificar las acciones militares de los Estados Unidos en Irán”.
Sin embargo, el establishment demócrata está alineado en la guerra contra Irán, a la que ha cuestionado por cuestiones de forma y legalidad, pero no por razones de fondo. El secretario de Defensa (o “Guerra”, como él se ha bautizado) Peter Hegseth elevó un pedido de fondos para la guerra de 200.000 millones de dólares, que Trump está evaluando cuándo enviar al Congreso. El 4/3, el portal Politico.com informaba que “Algunos demócratas no descartan votar a favor de una inyección de fondos militares multimillonaria, lo que podría provocar un choque interno en las próximas semanas para un partido cuya base política está horrorizada por la agresión del presidente Donald Trump contra Irán”. “Varios demócratas del Comité de Servicios Armados del Senado no descartan apoyar un mayor financiamiento para el Pentágono. Entre ellos se encuentran el principal demócrata del comité, el senador Jack Reed de Rhode Island, así como los senadores Gary Peters de Michigan, Tim Kaine de Virginia y Elissa Slotkin de Michigan.” Entre estos cuatro legisladores han recibido más de 2 millones de dólares de financiamiento de campaña de AIPAC y otros lobbies pro-Israel, aunque están lejos de ser los únicos demócratas que son financiados.
Trump se ha lanzado a la guerra en función de un interés de conjunto del imperialismo, no exclusiva ni principalmente a partir de los planes de Netanyahu. De hecho, fue avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU. La tendencia guerrerista no surge con Trump, por otra parte. La guerra de la OTAN en Ucrania y el genocidio en Gaza son anteriores al gobierno de Trump 2.0 e incluso de Trump 1.0, con Obama y Biden impulsando el armamentismo y la guerra. El reordenamiento político y militar del Medio Oriente es un objetivo del imperialismo en función del control de recursos energéticos vitales sobre todo para sus competidores y del establecimiento de regímenes políticos que sean un punto de apoyo en la guerra mundial en desarrollo. Las disputas en los partidos imperialistas o en los aparatos de inteligencia no desmienten este objetivo común, sino que giran en torno a los métodos políticos y diplomáticos para llevar adelante este proceso guerrerista. En lo interno, el presidente Republicano impulsa un régimen de poder unipersonal y anticonstitucional como complemento indispensable de la orientación guerrerista, buscando liberarse de las restricciones legales y de las negociaciones en el Congreso o en la ONU, y provoca quiebres con la OTAN. Su “salida” para la guerra en Irán no contempla un recule, que podría terminar con su régimen: conduce a más masacres y genocidios.
La derrota de los Trump y Netanyahu sólo será el resultado de la acción de la clase obrera internacional, en un contexto en que el imperialismo lleva adelante una guerra extremadamente impopular que plantea crisis y fracturas en el propio aparato de inteligencia y del ejército. Mientras la guerra dispara los precios del petróleo y el gas, y acelera la inflación, la población estadounidense sufre los recortes en los derechos de salud que ya son anteriores a esta nueva masacre en Medio Oriente. Las privaciones de las masas como consecuencia del militarismo y la guerra empujan a una agudización de la lucha de clases y a grandes crisis políticas.
Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
24 /03/2026
miércoles, 25 de marzo de 2026
Trump finge recular ante el abismo, pero sigue escalando la guerra contra Irán y enviando tropas de ocupación
El mismo viernes, una andanada de misiles iraníes había perforado la infame Cúpula de Hierro del Estado sionista, alcanzando a Dimona, la sede de los arsenales atómicos ‘secretos’ de Israel. ¨El ataque sobre las localidades de Arad y Dimona fue uno de los más potentes contra civiles israelíes en lo que va de guerra, y afectaron a por lo menos 10 edificios, y dejaron 250 personas heridas, algunas de gravedad¨, se limita a informar La Nación. Lejos de una hipotética provocación, este ataque por parte de Irán fue una respuesta al bombardeo del ejército sionista a las instalaciones nucleares de Irán, en Natanz, que habría podido generar un escape radioactivo. Esta sí fue una clara provocación para extender la guerra y llevarla a la frontera de Irán con el Mar Caspio, un puente hacia el Asia Central, como ocurrió asimismo con el bombardeo de la refinería de South Pars, en el norte de Irán. Irán respondió con un ataque al mayor yacimiento de gas del mundo, Ras Laffani, en Qatar, donde Exxon y Shell tienen inversiones de miles de millones de dólares, lo que elevó el precio del fluido en más del ciento por ciento.
Detrás del bombardeo a Natanz se encuentra la tentativa de Israel y Estados Unidos de ´abrir una ventana de oportunidad´ para llevar la guerra al campo nuclear. Por otro lado, Irán lanzó dos misiles contra la isla Diego García, una antigua posesión inglesa que cuenta con una poderosa base militar norteamericana situada en el Océano Índico, a cuatro mil kilómetros del escenario de la guerra. La intención no fue dar en el blanco, sino demostrar, con un armamento de este alcance, que las principales ciudades de Europa se encuentran en el radio de una acción potencial de la Guardia Revolucionaria de Irán.
Las Fuerzas Armadas de Irán han logrado esta elevada performance militar, frente a estados infinitamente más poderos, merced al uso de su arsenal resguardado de misiles y al masivo uso de drones, que han neutralizado los radares de sus enemigos. Es un dato político relevante, porque señala la vulnerabilidad de las grandes proezas tecnológicas de guerra de las potencias mayores. Lo mismo ha ocurrido con la capacidad de intercepción de Estados Unidos e Israel, que han agotado sus reservas en el empeño de neutralizar los drones iraníes. El costo económico de la guerra, para los agresores, es fabuloso: 11.300.000 millones de dólares por semana; Trump ha pedido una ampliación del presupuesto por 200.000 millones de dólares, que podría llegar a los 500.000 millones, un aumento del 50 % de todo el presupuesto 2026.
Por sus implicancias financieras y económicas extraordinarias y por su nuevo desarrollo territorial, la guerra no provocada del imperialismo norteamericano y el Estado sionista contra Irán tiene un incuestionable carácter mundial, que se suma a los asaltos militares de Estados Unidos contra Estados caribeños.
La ¨tregua¨ insinuada por Trump, por cinco días, no debe entenderse como un TACO, la sigla en inglés con la que sus adversarios políticos han resumido su cobardía: ¨Trump siempre recula como una gallina¨, sino, como está dicho antes, por el temor a un derrumbe financiero. Mientras apretaba la tecla ´send´ de su mensaje, las Fuerzas Armadas sionistas destruían el puente que une el sur y el norte del Líbano, con la intención de anexar y repoblar todo este espacio fronterizo, del cual ha expulsado por completo a sus habitantes históricos. Lo mismo está haciendo con el sur de Siria. Este asalto militar anuncia una extensión de la guerra, la cual involucra a Turquía, que es el patrón del nuevo régimen sirio. Más de un millón de personas se encuentra desalojada en las calles de Beirut, que Israel bombardea como lo hiciera en Gaza. Esta expansión ha sido acordada con Trump, mientras el Pentágono ha estrechado sus lazos militares con la llamada Fuerza de Defensa de Israel. El imperialismo norteamericano ha ido muy lejos en esta guerra como para echarse atrás; se considera forzado a ir hasta el final. Con una reserva: está igualmente forzado a reorganizar la economía y la política de Estados Unidos, para adaptarla y someterla a las condiciones de la guerra. Esto implica una crisis mundial con todos sus rivales geopolíticos. La alternativa es un golpe de Estado contra Trump, pero que no tiene todavía a quien la conduzca.
Trump ha publicado su ´tweet', pero no ha interrumpido el envío de tropas para una operación terrestre en Irán: 7500 marines, traslado del destructor USS Tripoli desde el Pacífico y el USS Boxer Amphibiuos Ready Grounp desde California. Tampoco han cesado los asesinatos de los lideres iraníes. El Pentágono está considerando la ocupación de Khrarg Island, la terminal petrolera de Irán. Esta operación de ´asfixia ‘económica de Irán podría llevar el barril a los doscientos o trescientos y más dólares. Los ocupantes podrían ser blanco fácil desde las costas continentales. El Mossad, sin embargo, quiere empalmar esta ocupación con una movilización antigubernamental promovida por sus agentes en el terreno. El aparato de Seguridad de Estados Unidos no ve la situación de la misma manera. Joe Kent, un golpista trumpiano de primera hora, jefe de la sección de contraterrorismo, acaba de renunciar, asegurando que Irán no es un ´peligro inmediato ‘para Estados Unidos, y que Trump está siendo manipulado por Netanyahu y el lobby sionista norteamericano, incluso desde la familia de Trump. El planteo significa que el aparato de Seguridad considera que es la situación interna de EE. UU. la que se encontraría en ´peligro inminente´; es lo que opina también una parte del ´establishment ‘y los imperialismos de la Unión Europea. La superior de Kent, Tulsi Gabbard, secretaria de Seguridad, opinó algo similar a este en una audiencia en el Senado: por ejemplo, que Irán no continuó enriqueciendo uranio desde los bombardeos a sus plantas en junio del año pasado. La iniciativa de enviar tropas al terreno sólo cuenta con una adhesión del 7 % de la población. Netanyahu, sin embargo, ha repetido que ¨una guerra no se gana desde el aire¨. Pero un despliegue de tropas en el terreno señalaría una ocupación por largo tiempo y una repetición de la derrota en Vietnam y de los desastres militares y geopolíticos en Irak y Afganistán. El formato de un acuerdo es desconocido. Trump, de acuerdo a los medios, reclamaría la apertura incondicional del estrecho de Hormuz, el control del armamento iraní y la entrega del uranio enriquecido acumulado por Irán. La Guardia Revolucionaria sostiene, con razón, que el control del estrecho se ha convertido en un derecho adquirido y en una garantía para su seguridad, lo mismo que la reposición de todo el material destruido por la guerra. En el formato eventual no figura el cese del asalto militar a Gaza y al Líbano, ni el fin de la ocupación sionista de Cisjordania, ni el retiro sionista de Siria. Pero estos son asuntos elementales para la vigencia de un cese del fuego en Irán. Lo que está en juego es la crisis interior de Estados Unidos –económica, social y política-, el destino del imperialismo norteamericano. La guerra (como, por otra parte, la revolución) constituye el estallido del conjunto de las contradicciones sociales e históricas del capitalismo. El desarrollo de la guerra expresa las variables de esta ecuación. Por eso solamente puede resolverla la movilización de las masas; fundamentalmente, de la clase obrera. La lucha contra los ajustes y las miserias que provoca la guerra; la lucha contra los gobiernos de la guerra imperialista y sus tentativas de someter a los pueblos a un régimen político de excepción; la lucha contra la entrega de la soberanía nacional de las naciones periféricas (como ocurre en Venezuela, Cuba y toda América Latina); toda esta lucha, con sus reivindicaciones y demandas, debe servir a los fines de forjar una unidad política creciente para derrotar a la guerra imperialista y poner fin al imperialismo y a su base histórica, que es la organización capitalista de la sociedad y el Estado.
Jorge Altamira
23/03/2026
martes, 24 de marzo de 2026
lunes, 23 de marzo de 2026
Milei en Hungría junto a otro ultraderechista
El presidente Javier Milei participará este fin de semana en Hungría de una nueva edición de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), foro ultraderechista animado por el trumpismo, los Bolsonaro y Vox del Estado Español, entre otros. La CPAC se reunió en Buenos Aires en diciembre de 2024, y en Asunción, capital de Paraguay, en 2025. Pero si eso no le dice nada al lector, una imagen aclarará las cosas: en el encuentro de febrero de 2025, en Maryland, Estados Unidos, el presidente argentino hizo furor al regalarle una motosierra a Elon Musk, por entonces en buenos términos con Donald Trump.
El anfitrión de esta nueva cumbre es Viktor Orban, primer ministro de Hungría desde 2010, quien está en plena campaña electoral para lograr un quinto mandato. El 12 de abril, se medirá con Peter Magyar, otro referente de la derecha, que rompió con el oficialismo en 2024 y se convirtió en jefe de la oposición. Magyar está al frente de Tisza, una fuerza personalista adscripta al Partido Popular Europeo que hizo una gran elección en las euroelecciones de 2024.
Orban es conocido por una febril agenda derechista que incluye el ataque a los migrantes, las diversidades sexuales, los derechos de las mujeres y el apoyo a Israel, a tal punto que Hungría se retiró de la Corte Penal Internacional cuando ese organismo emitió una orden de captura contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por crímenes de lesa humanidad en la Franja de Gaza.
Orban cultiva también una buena relación con Trump, así que, como vemos, tiene muchas cosas en común con el presidente argentino. Durante la reunión inaugural de la “Junta de Paz” para Gaza, el magnate estadounidense dijo a la prensa: “apoyo a líderes extranjeros, incluyendo a Viktor Orban (…) y apoyo a este caballero (sic), Milei”.
Pese a este buen vínculo con Trump y a la participación de Hungría en la Otan, Orban sostiene una relación cordial con el Kremlin que se explica por la fuerte dependencia que Hungría –un país mediterráneo- tiene de los hidrocarburos rusos.
En la actualidad, Orban condiciona su aval en el Consejo Europeo a un programa de apoyo a Ucrania por 90 mil millones de euros a la reparación y reactivación del oleoducto Druzhba que atraviesa Ucrania, refacciones que el presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, no tiene ningún apuro por concretar. Este cruce de intereses desató una fuerte pulseada entre Budapest y Bruselas que aún no se ha cerrado.
Las tensiones entre la UE y Hungría sirven para entender la atención que Trump concede a Orban. Es una pieza útil para dividir y socavar a Bruselas por dentro. Por todos estos aspectos, las elecciones húngaras serán, al igual que otras ocurridas recientemente en la zona (Moldavia, Rumania, Eslovaquia), un escenario de disputa internacional.
De todos modos, el rival de Orban no parece un peón de Bruselas. Magyar promete mejorar los vínculos con la UE, pero su plataforma política no contempla revertir la postura respecto a la guerra en Ucrania (Hungría no envía armas a Kiev ni permite el flujo de armas a través de su territorio), y solo se compromete en el plazo de una década a reducir la dependencia de los combustibles rusos.
Hay, a pesar de estos choques, un denominador común entre la Europa “democrática” y el “autoritario” Orban. Ambos impulsan una restricción de las migraciones (elegidas como chivo expiatorio ante la crisis) y un aumento del presupuesto militar, a costa del ajuste sobre el pueblo trabajador.
Frente a los gobiernos de la guerra imperialista y el ataque a las condiciones de vida de las masas, impulsemos la organización internacional y la lucha de los trabajadores.
Gustavo Montenegro
domingo, 22 de marzo de 2026
"Los muertos que vos matáis…
El hallazgo e identificación de una docena de restos de desaparecidos en el vasto predio de La Perla, la sede del Ejército que funcionó como campo de torturas bajo el mando de Benjamín Menéndez, ha provocado un fuerte impacto en vísperas del 50 aniversario del golpe.
La recuperación de sus restos por parte del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha colocado en foco su labor y el desafío que implica hallar el destino de los 30.000 detenidos-desaparecidos de la dictadura. Para tener una medida de ello, basta señalar que La Perla fue uno de los campos de concentración más mortíferos de la dictadura. El Ejército de Videla y Menéndez tenía una política implacable de exterminio. Se cuentan muy pocos casos de sobrevivientes entre quienes cayeron en sus garras.
En el caso de La Perla, se estima que pasaron por allí entre 2.500 y 3.000 personas. Sobrevivientes, se contabilizan menos de 200. Todos los demás fueron fusilados y enterrados en algún punto de sus 16.000 hectáreas, en fosas comunes. En muchos casos, los cuerpos eran fragmentados, triturados o carbonizados para dificultar su identificación. De no mediar la técnica genética moderna, hubiera sido imposible reestablecer sus identidades. Los forenses del EAAF hablan de este hito reciente como el hallazgo de una aguja en un pajar. Es que no sólo alcanza dar con los restos, es necesario además contar con material genético comparable. De hecho, sobre unos 1.800 esqueletos recuperados a lo largo de 40 años de labor, sólo la mitad fueron identificados. Y esto posible gracias a la articulación con el Banco Nacional de Datos Genéticos, (BNDG) otra ´institución´ de prestigio internacional que fue fundada por el empuje de los familiares de las víctimas; en el caso del BNDG, especialmente por el de "Chicha" Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo. El ´índice de abuelidad´ fue una verdadera innovación de la ciencia genética, desarrollada con investigadores norteamericanos de primer nivel, resultado de la insistencia, el dolor y la creatividad de Chicha y sus compañeras. En el BNDG se resguardan muestras de familiares que buscan a sus desaparecidos y de restos hallados que todavía revisten como NN. Así fue posible restituir la identidad de los poco más de 140 nietos recuperados. El EAAF no es un ente estatal, sino que se financia, parcialmente, por los honorarios que recibe por convenios con el Ministerio de Justicia, donaciones y servicios periciales a terceros. El BNDG es un ente autárquico que funcionaba en el seno del Hospital Durand, hasta que -bajo los gobiernos K- se dispuso su incorporación al Ministerio de Ciencia y Técnica, a pesar de las dudas y protestas que presentaron las organizaciones de familiares independientes.
El hallazgo en La Perla volvió a colocar en la palestra la cuestión de la preservación de los llamados "sitios de memoria" y de todos los edificios y predios militares y dependencias policiales que integraron el circuito represivo de la dictadura. Son testimonio, pero también prueba y objeto de análisis vigente. Bajo la consigna banal de "llevar alegría adonde hubo muerte", el kirchnerismo intentó desnaturalizar la ESMA y convertirlo en un centro recreativo, monopolio de su tribu política, Para la derecha, que no quiere dejar vestigio que recuerde los crímenes de la burguesía, las 16 hectáreas que ocupa la ESMA en la zona norte de la Ciudad es una gema codiciada por el capital inmobiliario.
El trabajo del EAAF también echa luz sobre la propia burocracia del aparato represivo y la cuestión de los archivos. Los represores seguían una metodología "ordenada". Los operativos no eran dispuestos al azar sino planificados en torno a objetivos precisos. En muchos casos, dejaban rastros en libros de cementerios, actas de defunción, registros de huellas dactilares y legajos policiales. "Nos pasamos la mayor parte del día con documentos, libros, investigando en la computadora, mirando imágenes. No hay posibilidad de saber o arribar a la identificación si no tenemos una investigación preliminar", explica un integrante del EAAF a La Nación (20/3). Una desclasificación parcial de archivos de la SIDE indica que ésta estaba subordinada al mandato del Batallón de Inteligencia 601. La primera se limitaba a colectar información, mientras que la inteligencia militar tenía el monopolio operativo. Allí revestía el burócrata de la UOCRA Gerardo Martínez, principal interlocutor de la CGT con el Gobierno.
La mayoría de los hallazgos fueron realizados en cementerios, donde los cuerpos de las víctimas eran ingresados como NN. "Al finalizar la dictadura, se abrieron causas judiciales a partir de las denuncias sobre lo sucedido en muchos cementerios. En el marco de estos expedientes se realizaron exhumaciones sin método científico: las sepulturas fueron removidas y los restos óseos, mezclados, dañados y no registrados adecuadamente como evidencia. En muchos casos, los conjuntos de huesos fueron conservados, aunque de manera desordenada; en otros, fueron trasladados a los osarios de los cementerios, de donde no pudieron ser recuperados. En general, estas exhumaciones no conducían a identificar personas", explica el EAAF en su página web. El Estado argentino ha sido un factor de ocultamiento, no de esclarecimiento de los crímenes de la dictadura.
Por último, el EAAF tiene un registro pormenorizado de sus hallazgos. La mayoría de ellos corresponden al área metropolitana, pero el segundo puesto corresponde a Tucumán. No es casual: la provincia fue el escenario del ensayo general de la dictadura, bajo la dirección del gobierno peronista, que ordenó el "aniquilamiento de la subversión" y lanzó el Operativo Independencia, con el pretexto de desarticular un campamento guerrillero del ERP instalado en el monte. Bajo esa cobertura, los milicos del ´gobierno popular´ se ensañaron con la militancia obrera y estudiantil de la ciudad, instalando los primeros campos de tortura y practicando los métodos que poco después generalizarían Videla y Massera.
Los crímenes de la dictadura son una hipoteca ilevantable para la burguesía y sus partidos, para el imperialismo que cobijó a los militares y para el clero que los bendijo. Para que "nunca más" no sea sólo una frase, el 24 nos movilizamos contra el estado policial de los Milei y la guerra imperialista.
Jacyn
21/03/2026
viernes, 20 de marzo de 2026
Milei y la barbarie de las naciones
El homenaje a Adam Smith que protagonizó Javier Milei, acompañado del economista ´libertario´ Adrián Ravier y el profesor Juan Carlos de Pablo, transitó el camino que va de la solemnidad al ridículo. Fue lo que ocurrió con Ravier, cuando parangonó a Milei con Smith y enseguida, consciente del dislate, prefirió recurrir a la broma y asociar a uno y a otro por el hecho de ser solteros. “Ambos se casaron con sus ideas”, dijo, sin advertir que sólo las sectas se “casan con ideas”. En la ciencia, el “casamiento” se enlaza dialécticamente con el divorcio vincular, porque las ideas se construyen y reexaminan en la confrontación con la práctica, la historia y la vida social; la ideología, lo contrario de la ciencia, establece un conchabo a perpetuidad con sus propios prejuicios. Smith indagó al capitalismo de la manufactura, hasta cierto punto, con rigor científico. Gracias a ello, encontró razones objetivas para explicar las leyes del intercambio, donde los bienes tienen como atributo común el trabajo humano. En esa búsqueda, el autor de “La Riqueza de las Naciones” llegó a establecer que la ganancia del capital era una “deducción del trabajo”, de la cual el capitalista “merecía” apropiarse por haber practicado la prudencia y austeridad en sus consumos.
Milei, a diferencia de Smith, pertenece a la corriente que atribuye el valor de lo producido a la “utilidad” o “satisfacción” individual que las cosas reportan al consumidor. Con este prejuicio anticientífico, se han “casado” el 90% de los economistas de nuestro tiempo. No es una teoría, es un fetichismo. Naturalmente, es un pensamiento funcional a los dueños del capital, pues, por un lado, les sirve para negar a la clase obrera como creadora de la riqueza social; y, por el otro, para darle sustento a los beneficios del capital ficticio, que no solamente se reproduce en el campo de la especulación financiera sino también en el comercio de las armas, la trata de personas y de niños. Milei le ha prodigado elogios a todos estos “filones” de negocios. La apropiación de la plusvalía de la fuerza de trabajo, por parte de esta casta parasitaria, no es el resultado de la austeridad y prudencia que Smith atribuía al origen del capital, sino del derroche, de la estafa y de todas las formas de la delincuencia económica – estamos ante “La Barbarie de las Naciones”.
Ravier, el presentador libertario, extendió el paralelismo entre los solitarios Smith y Milei, al sostener que ambos estaban unidos “sobre todo a sus amigos”. Pero en este caso, las comparaciones son todavía más odiosas. El mejor amigo de Smith era el filósofo liberal David Hume, un ateo ferviente, vetado como profesor universitario con el argumento de que “no era una buena influencia sobre los jóvenes”. Milei es admirado por Mauricio Novelli, Hayden Davis y Manuel Adorni, y también por Trump, el ‘good fellow’ del proxeneta Epstein. En “El Capital”, Carlos Marx caracterizaba a esta fauna como una “agradable mezcla de estafadores y profetas” -Un siglo y medio antes de $Libra, el fundador del socialismo científico encontró una definición que le cae como un traje a medida al colectivo “libertario”.
En la Universidad de Glasgow, Smith explicaba el vínculo entre la economía mercantil y la ruptura de los lazos de sujeción directa entre las personas. El mercado, para el economista escocés, o sea la conversión del siervo en mercancía, era la manifestación más elevada de la libertad humana. Tuvo que venir Marx y su “crítica de la economía política” para desentrañar a la última manifestación histórica de la esclavitud: lo que había puesto en pie el libre intercambio era una nueva y aguda sujeción, entre los dueños de los medios de producción y los que sólo pueden vender su fuerza de trabajo. La persona como mercancía es todo lo contrario a la libertad. La economía política, que Smith contribuyó decisivamente a fundar, tuvo que encubrir esa relación social de explotación, luego de haber puesto en evidencia a sus polos antagónicos.
En cuanto a Javier Milei, su foja académica consiste en la enseñanza de maniobras financieras por internet, en la turbia escuela de especuladores regenteada por su amigo Novelli. Allí, Milei explicaba (¿o explica?) el deporte preferido de la claque libertaria: cómo vivir sin trabajar, o mejor dicho, del trabajo de otros, explotando las oscilaciones de la gigantesca masa de capital ficticio que ronda por la economía mundial -por caso, con las criptomonedas. Los beneficios de las bitcoins o los títulos de deuda pública no son un “premio futuro por sacrificar consumos presentes”, como dicen los economistas que Milei ha leído en las solapas de libros. El interés financiero es una detracción de la ganancia del capital industrial, es decir, del trabajo no retribuido a los obreros.
Es cierto que a Milei y Smith los separa un abismo, en términos intelectuales tanto como morales. La sola comparación esta fuera de lugar. Lo que importa es la diferencia en la época histórica que transitaron, uno como científico, y el otro como tarotista.
Smith encarnaba al pensamiento de la burguesía en ascenso, Milei, por el contrario, es un predicador alucinado del capitalismo de la decadencia.
Smith fue el filósofo y economista del nacimiento y pujanza del capitalismo industrial. La reivindicación de la libertad humana expresaba el afán de la burguesía por emanciparse de las ataduras heredadas del régimen social anterior, en el plano económico y político. Milei, en cambio, deambula entre cuevas y festicholas, en la declinación del modo de organización social del capital. La “libertad” que defiende, es la que reclama la clase capitalista para explotar sin límites a los trabajadores.
En el CCK, Milei reivindicó a otro austriaco -Schumpeter- que acuñó el concepto de “destrucción creadora”, para referirse a la aceleración de la obsolescencia del capital con la aparición de inversiones en nuevas tecnologías. Milei, sin embargo, no es un ‘schumpeteriano”, porque la destrucción de capital industrial en Argentina está vinculada a la hipoteca de la deuda pública y al default a repetición, no a un salto tecnológico. De un modo general, las crisis que se adjudican a las innovaciones tecnológicas obedecen a la anarquía de la producción de toda economía de mercado. Ahora mismo, la Inteligencia Artificial amenaza llevar a la quiebra a los monopolios que han invertido en ella, financiados por fondos y bancos. Embarcados en una competencia despiadada entre ellos, no han obtenido resultados que remuneren y amplíen esa inversión. Los pronósticos agoreros ocupan cada vez un mayor espacio en los titulares financieros. Schumpeter, un economista de las grandes crisis de entreguerras, prometió que se podría llegar a “la otra orilla” de esas crisis, pero no ofreció pruebas de ello. Solo el inicio de la segunda guerra mundial y cien millones de muertos desarrollaron la destrucción que emergería como “creativa” después de la guerra, en una Europa y Asia en ruinas.
Una reconversión tecnológica sin desocupación en masa exige la supresión de las relaciones sociales de explotación, y una planificación democrática por parte de los trabajadores desde la dirección política del Estado. Antagónicamente, la competencia entre capitales -y los Estados que los amparan- conduce a la anarquía, al despilfarro de fuerzas productivas -desempleo incluido- y a la guerra internacional. Es el carro al que se ha subido Milei, el carro de Trump y Netanyahu.
Naturalmente, la “libre” explotación de la fuerza laboral, e incluso su liquidación física en el marco de la guerra, exige un cambio de régimen político -la liquidación de libertades y la instauración de un estado policial. El presentador de Milei, Adrián Ravier, cuenta con una página web -Punto de Vista Económico.com - donde reivindica el apoyo brindado por el economista austríaco Frederick Hayek -otro de los ídolos de Milei- a Pinochet, a quien visitara en los tempranos años 80. A la prensa chilena de entonces, Hayek le dijo que “la dictadura era un sistema político necesario bajo un período de transición”. Ravier le da la razón a Hayek, y saluda al gobierno que, en nombre de la “Libertad”, está creando un estado policial en la Argentina. Lo mismo pasa con Kast, en Chile. Los tardíos exégetas de Smith quieren terminar con las manifestaciones y el derecho de huelga, y legalizar las detenciones de los servicios de inteligencia sin orden judicial. En Milei y sus socios, el liberalismo histórico es la mascarada de un fascismo en grado de tentativa.
Marcelo Ramal
19/03/2026
Kast inaugura un muro en la frontera con Perú
El primer acto oficial de José Antonio Kast como presidente de la República de Chile fue la inauguración de una zanja y un vallado en la frontera terrestre de Chile con Perú, en la zona de Arica. Junto a un número importante de sus ministros, inauguró su plan “Escudo Fronterizo”, que incluye el despliegue de efectivos de las Fuerzas Armadas. Promete extender este plan a la frontera oeste – el límite con Bolivia.
Las medidas del gobierno de Kast referidas a la inmigración estaban inscriptas en el “plan de emergencia” que anunció durante la campaña electoral. Consiste en el cierre de fronteras, su militarización y la persecución de más de 330.000 inmigrantes ‘irregulares’. Un proyecto de Ley, ingresado por la bancada oficial prevé la criminalización de la inmigración ilegal (actualmente es una falta) y la cancelación de beneficios sociales y otros derechos.
El corazón de este programa reaccionario se asienta en una imagen construida que asocia el aumento (casi insignificante) de la inseguridad callejera a la oleada de migrantes, principalmente venezolanos, que tuvo lugar en los últimos años. Sin embargo, el flujo de migrantes ha descendido a menos del 50% en cuatro años, luego del pico de 2021. El gobierno “progre” de Gabriel Boric, por otra parte, sostuvo toda la legislación derechista en materia migratoria.
La zanja tendrá una extensión de 30 kilómetros e incluirá la colocación de vallas de más de 5 metros y un muro de concreto en ciertas zonas consideradas “porosas”. La inspiración del proyecto, presentado en el propio escrito presidencial que justifica la ejecución de la obra, son los muros que ha levantado el sionismo en Gaza y Cisjordania así como los del fascista Viktor Orban en las fronteras húngaras del este europeo.
Kast -quien desde hace 20 años habita el parlamento chileno y se ha caracterizado por la intrascendencia de sus proyectos legislativos- ha abusado de la demagogia para asociar a los migrantes al crimen organizado y el narcotráfico. Pero los índices de incidencia de los extranjeros, indocumentados o no, en estos crímenes es marginal. La emergencia de Kast y su “reivindicación soberana” apunta a la regimentación de la vida política y social de los trabajadores chilenos. El ataque a los migrantes sigue la tónica de Trump-Milei y no esconde sus intenciones reaccionarias. De allí se desprenden sus reivindicaciones a la política de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador, que ha instaurado la esclavitud en los centros de detención.
Esta política fronteriza tiene un significado continental. Los anuncios de Kast estuvieron acompañados de una convocatoria a los gobiernos de la región a replicarlas en sus países. El presidente interino de Perú denunció la unilateralidad de la medida. Bolivia, por su parte, no ha emitido una posición oficial. Rodrigo Paz asistió a la asunción de Kast junto con toda la derecha continental. La política de Kast está enmarcada en el acuerdo del “Escudo de las Américas”.
La prensa dentro y fuera de Chile se limita a señalar que el combate a la inmigración irregular es ampliamente popular en las encuestas. Kast ha reivindicado la política migratoria de Boric en su discurso en Arica; la agenda del progresismo la ha impuesto la ultra derecha.
Joaquín Antúnez
19/03/2026
miércoles, 18 de marzo de 2026
La Agenda Setting: el monopolio de la desesperanza
Lograr la descomposición de debates legítimos y críticas necesarias es una misión permanente de la subversión contra Cuba en redes sociales. Foto: Caricatura de Ángel Boligán
Si el Gaslighting opera en el plano interpersonal, la Agenda Setting (Establecimiento de la Agenda) opera en el plano mediático. Acuñada por los profesores Maxwell McCombs y Donald Shaw, en la década de 1970, esta teoría sostiene que los medios de comunicación de masas no nos dicen qué pensar, sino sobre qué pensar.
Es decir, los periódicos, televisoras y portales digitales ejercen un enorme poder, al seleccionar y ponderar los temas del día. Al conceder portadas y horas de debate a un asunto, lo convierten en el centro de la conversación nacional. Al ignorar otro, lo condenan al ostracismo.
La sofisticada maquinaria mediática que opera fuera de Cuba, cuyo objetivo es influir en la percepción pública nacional e internacional sobre la realidad cubana, constituye un caso de manual de manipulación de agenda.
Uno de sus puntos o ejes principales manipula las consecuencias del bloqueo económico impuesto por EE. UU. para culpar al Gobierno cubano. El mecanismo es perverso pero efectivo: 1) El bloqueo genera escasez de combustible, medicamentos y alimentos. 2) Medios financiados por agencias estadounidenses denominados «independientes» amplifican el descontento resultante de esa escasez. 3) La agenda mediática se satura de noticias sobre las colas, la falta de productos o las averías del transporte, atribuyendo la causalidad exclusivamente a la «mala gestión interna» y omitiendo el contexto del cerco que ellos mismos patrocinan.
Por otro lado, se impulsa a figuras con poca representatividad real dentro de la Isla, otorgándoles un estatus de «líderes de opinión», «activistas» o «expertos». Al darles espacio en sus agendas, los medios internacionales los legitiman como interlocutores válidos.
Se presenta la realidad cubana como inherentemente hostil a causas como la lucha contra la discriminación racial o la igualdad de género, para sostener un relato prefabricado de opresión. De esta forma, se intenta alinear la agenda de los defensores de derechos humanos internacionales con la agenda de desestabilización política.
Mientras que los medios públicos cubanos operan con una lógica de servicio y desarrollo social, la maquinaria mediática externa opera con lógica de guerra, financiada con presupuestos multimillonarios y sin límites éticos en la difusión de desinformación.
Frente a esta estrategia, la respuesta no puede ser meramente defensiva. Se requiere una acción proactiva para devolver a los medios nacionales su rol de fuente primaria y confiable. Desplegar una política comunicacional eficaz, para colocar en la agenda global los atributos reales de la sociedad cubana: sus logros científicos, su estabilidad social y su cultura, rompiendo el monopolio del relato de la desesperanza.
Comprender que la manipulación mediática no es un efecto colateral, sino una política de Estado diseñada para desgastar a la Revolución desde dentro, utilizando la información como arma. La batalla por la agenda es, en última instancia, la batalla por la conciencia y la soberanía.
Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
18 de marzo de 2026 07:03:58
Fuentes: La Jiribilla, scielo.sld.cu USA.unir.net, Revistas uned. es, profesionaldelainformación.com.
13 de marzo: una fecha símbolo
Hoy nuestros estudiantes y todo nuestro pueblo conmemoran un nuevo aniversario de las acciones revolucionarias del 13 de marzo de 1957, las cuales se insertan en la historia de la Patria, como expresión de heroísmo del estudiantado universitario en la lucha por la libertad y la independencia.
A 69 años de aquel acontecimiento que conmovió a la capital y a toda la nación, la imagen de los protagonistas del asalto al Palacio Presidencial y la Operación Radio Reloj se agiganta ante los ojos de todo el pueblo, como ejemplo de heroísmo sin límites, de valor a toda prueba, de entrega absoluta al cumplimiento del deber.
«Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Porque tenga o no nuestra acción el éxito que esperamos, la conmoción que originará nos hará adelantar en la senda del triunfo. Pero es la acción del pueblo la que será decisiva para alcanzarlo».
En estas palabras plasmadas en el Testamento Político del inolvidable José Antonio Echeverría, quedaron expresados el sentido revolucionario, el desprendimiento y la grandeza de ideales de los atacantes del Palacio Presidencial, cuyo ejemplo inmortal se inscribe con letras doradas, fundidas con balas y con sangre, en la tradición de rebeldía, intransigencia y dignidad de que es heredero nuestro estudiantado, y constituye estímulo y bandera para la tarea gigantesca que aún tiene por delante —como ha dicho Fidel— la de preservar la Revolución, la de construir el socialismo.
Los combatientes del 13 de marzo fueron al asalto y a la acción con el compromiso contraído en la Carta de México entre el Directorio Revolucionario y el Movimiento 26 de Julio —que ya desarrollaba su energía vital en la Sierra Maestra— con el compromiso contraído de sus convicciones revolucionarias, con el compromiso contraído con el pueblo.
Esos compromisos representaban una militancia antiimperialista, una continuidad de las tradiciones de lucha de lo más puro del estudiantado cubano y una identificación con las masas populares y sus aspiraciones. Y representaban enfrentar a los verdugos del pueblo y desafiar la cal viva de la tiranía, y convertir la idea en fragua, la voluntad en mármol y en acero los principios revolucionarios. Representaban retar la muerte y estar en disposición de realizar el acto supremo del patriotismo: dar la vida por la Patria. Los combatientes del 13 de marzo —hay que decirlo alto, en el tono que ellos en la muerte le imprimieron a la vida— cumplieron sus compromisos. La huella de los mártires del 13 de Marzo está entre nuestros estudiantes, en nuestros recintos universitarios.
Acerca de esta acción, en este aniversario 69 de la heroica acción que protagonizaron, podría repetirse lo que Fidel expresó en el acto de recordación a los mártires del Asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, celebrado en la escalinata de la Universidad de La Habana, el 13 de marzo de 1961: «Muchas son las fechas que podríamos conmemorar, mas, hay algunas que son como símbolos; y esta fecha del 13 de marzo es una de esas fechas símbolos, que la patria debe recordar siempre».
Granma | internet@granma.cu
13 de marzo de 2026 07:03:00
martes, 17 de marzo de 2026
El gaslighting: cuando te hacen dudar de tu propia sombra
Mucho se ha progresado desde que, a finales del siglo XV, Leonardo Da Vinci diseñó el primer robot, al que nombró autómata cavaliere, creado para divertimento de los invitados al palacio Sforza, en Milán.
Hoy, en las redes digitales nos enfrentamos con poderosos sistemas de inteligencia artificial (IA) y Big Data. Los algoritmos de IA tienen la capacidad de controlar casi todo lo que ocurre en el ciberespacio.
Por eso, es necesario estudiar los elementos fundamentales que operan tanto en nuestra intimidad como en el ágora pública, para entender cómo se construye (y se destruye) la realidad, entre ellos el gaslighting, el framing y la agenda setting, la combinación de los tres resulta letal.
Empecemos por el más íntimo y devastador. El término gaslighting, o «iluminación de gas», proviene de la película Gaslight (1944), en la cual un marido manipula a su esposa hasta hacerle creer que ha perdido el juicio: atenúa la luz de gas de la casa y jura que sigue igual de brillante, esconde objetos y le asegura que ella los ha perdido.
En el ecosistema digital, el gaslighting trasciende el ámbito de la manipulación interpersonal para convertirse en un arma de desinformación sistémica. Su objetivo no es engañar, sino erosionar la capacidad del individuo y la sociedad para confiar en su propia percepción de la realidad; no es lograr solo la inestabilidad política, sino una fractura epistemológica.
Se inunda el ciberespacio con narrativas contradictorias sobre un mismo hecho. No se busca imponer una mentira, sino crear un «ruido» tal que la verdad parezca inalcanzable o una cuestión de opinión. Asimismo, se cooptan términos y se les otorgan significados opuestos a los originales, llamar «libertad» a la censura o «paz» a la agresión.
Encima se desacredita sistemáticamente a los medios, periodistas o instituciones que reportan la realidad incómoda, tachándolos de «falsos» de «oficialistas» o «vendidos al régimen». El objetivo es que, cuando se presenten pruebas, el público las rechace automáticamente por provenir de una fuente «oficial».
Además, los algoritmos de las redes sociales, al priorizar la participación (engagement), crean burbujas en las que la narrativa de gaslighting se repite y refuerza sin contrapeso.
Contrarrestar esta forma de manipulación requiere un enfoque multifacético, que combine la resiliencia individual con la acción colectiva. El primer paso sería reconocer que el «ruido» informativo y la contradicción constante son una estrategia deliberada.
Salir del bucle digital y contrastar la información con el entorno tangible o con datos empíricos irrefutables. Antes de compartir un contenido, preguntarse: ¿De dónde viene esto?, ¿cuál es la agenda?, ¿qué pruebas verificables existen? Cultivar un escepticismo saludable.
A nivel colectivo y social, implementar programas educativos que enseñen no solo a detectar noticias falsas, sino a comprender la mecánica de la manipulación sicológica y los sesgos cognitivos en el entorno digital.
Una sociedad con instituciones fuertes es más resistente a la erosión de la confianza, por eso es importante apoyar y defender los medios de comunicación y organismos científicos que operan con estándares de transparencia y método.
La mejor protección contra una mentira atractiva es una verdad igualmente convincente. Es necesario construir y difundir narrativas proactivas que ofrezcan un sentido de pertenencia, propósito y visión de futuro.
El gaslighting en el ciberespacio explota nuestra dependencia de la información digital y nuestras vulnerabilidades cognitivas. Contrarrestarlo no es solo un acto de verificación de datos, sino un ejercicio de soberanía y resiliencia.
Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
16 de marzo de 2026 07:03:03
Fuente: Victor Calef, Edward M. Weinshel, Some Clinical Consequences of Introjection: Gaslighting. The Psychoanalytic Quarterly Volume 50, 1981.
lunes, 16 de marzo de 2026
Trump amenaza a sus socios y a sus enemigos a sumarse a un convoy para aniquilar la resistencia de Irán
Thomas Friedman, un belicista muy activo que escribe en The New York Times, ha llamado a Trump a suspender temporalmente las hostilidades; lo mismo The Economist, que hace referencia a la “confusión” que reina en las altas esferas de Estados Unidos. Trump y los jefes del Pentágono habrían calculado mal la resistencia de Irán, en especial en cuanto a la decisión de cerrar el estrecho y a la capacidad de defenderlo, pero también por la imprevisión acerca de las consecuencias financieras. Muy diferente es la posición del Wall Street Journal, para el cual “terminar la guerra prematuramente será un desastre estratégico”. Un columnista ‘pacifista’ del Financial Times, advierte que “Hormuz va a acosar a Estados Unidos por mucho tiempo”, dada la habilidad demostrada por el régimen iraní para mantenerlo cerrado, una observación que fundamentaría una continuación de la guerra hasta sus últimas consecuencias. Los gobiernos de la OTAN, Rusia y China han denunciado a Irán, mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, por la guerra de defensa que libra contra una agresión no provocada; apunta a que Irán cese las represalias contra los estaduelos del Golfo e Israel, o sea, a una capitulación. El Estado sionista, por su parte, sigue con su invariable propósito, estampado en sus resoluciones sobre seguridad nacional, de barrer del mapa al Estado iraní, impulsando su fragmentación territorial. Trump y Netanyahu han lanzado bombardeos para destruir la terminal petrolera de Irán, la isla de Khark, en el golfo Pérsico, a fin de privarlo de todo recurso económico y para forzar al “resto del mundo” (mediante la agudización del desabastecimiento internacional de petróleo y gas) a intervenir colectivamente contra el Estado iraní. Pero ni EE. UU. ni Israel han logrado que los países del Golfo (y en especial Arabia Saudita) respondan con sus misiles a los ataques circunscriptos de Irán.
Luego de incumplir vergonzosamente con la promesa de ofrecer escolta militar a los buques petroleros que deban atravesar el estrecho de Hormuz, Trump ha pasado a considerar el desembarco de tropas en el terreno. De un lado, para ‘liberar’ el estrecho, asentando tropas aerotransportadas en sus costas. Una operación arriesgada. Pero también, de acuerdo a la prensa internacional, para secuestrar el stock de uranio enriquecido que Irán tiene guardado en el subsuelo profundo. El peligro de radiación que implica esta operación es, por supuesto, enorme. Sería un paso también hacia el desencadenamiento de un ataque atómico. En resumen, Trump pretende salir del impasse y de la guerra ‘mal calculada’, mediante una escalada criminal. Escalada que, al mismo tiempo, desataría una crisis terminal para su gobierno en los Estados Unidos, donde la oposición a la guerra crece sin pausa.
El último movimiento diplomático de Trump (“rampa de salida”) ha sido convocar a una coalición de gobiernos, que incluye a la misma China, para abrir el estrecho por la fuerza y ampliar la guerra. Algunos navíos que portan combustible para China han sido autorizados a pasar por Hormuz por parte de las autoridades de Irán, así como a otros si es que pagan el pasaje en yuanes (fuera del control de Estados Unidos). Trump ha amenazado con romper la OTAN si sus miembros rechazan el convite (entrevista telefónica con Financial Times, el domingo 15) e incluso cancelar la reunión programada con Xi Jinping para fin de marzo: “Donald Trump advierte a la OTAN 'un futuro muy malo' y la postergación de la cumbre con China”. El primero en responder fue Keith Starmer, el primer ministro de Gran Bretaña, quien señaló “que no es su guerra”. Ningún gobierno ha aceptado la extorsión de Trump, que ha quedado políticamente arrinconado. Tiene ahora dos “rampas de salida”: la renuncia a la presidencia de Estados Unidos, con todo el gobierno, o escalar la guerra al punto de mundialización más alto desde la provocación de la OTAN a Rusia para que invada Ucrania, en una guerra de ocupación, a finales de febrero de 2022.
Para salir de esta opción fatal se armará, seguramente, una operación “rescate del soldado Ryan”, para Donald Trump. Las salidas ‘temporarias’ sólo proyectarán guerras más amplias y destructoras en un futuro próximo. El bloque ‘rescatista’ está enfrentado militarmente a Rusia en Ucrania y Europa oriental. Surcorea y Japón, dos de los convidados, no ocultan su preparación para una guerra contra China, camuflada en el ‘conflicto Taiwán’. Trump mismo, en esta crisis, ha acelerado la presión política y militar para convertir a Cuba en un protectorado ‘de facto’ o, eventualmente, ‘de jure’.
La clase obrera de todos los países debe movilizarse para hacer pagar caro al imperialismo mundial su guerra contra la misma humanidad.
Jorge Altamira
16/03/2026
domingo, 15 de marzo de 2026
Estados Unidos avanza en la expoliación de los recursos venezolanos
La licencia establece un marco legal que habilita a la empresa estatal minera venezolana Minerven —junto con sus filiales— a transportar, vender y enviar oro a Estados Unidos, siempre dentro de los parámetros establecidos por la legislación estadounidense. El documento aclara que, bajo esta licencia, no está permitido que el oro sea intercambiado con países como Cuba, Corea del Norte, Irán o Rusia. Asimismo, cualquier pago dirigido a individuos sancionados debe canalizarse a través de cuentas del Tesoro estadounidense denominadas Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros.
Durante años, Minerven y otras empresas estatales, como la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), vinculadas al sector, estuvieron sujetas a sanciones impuestas por Washington.
La licencia habilita a las empresas yanquis a comprar el oro, refinarlo en Estados Unidos y revenderlo o reexportarlo a otros mercados. Las operaciones pueden involucrar a la empresa estatal minera venezolana Minerven o al propio gobierno venezolano.
El punto clave es que, al igual que ocurre con el petróleo, todos los pagos los centraliza el gobierno estadounidense. A Venezuela le entran divisas, pero la metrópoli tiene la facultad de monitorear y bloquear los pagos. Los pagos a entidades venezolanas sancionadas no se entregan directamente: deben depositarse en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esto le da a Washington control financiero sobre los ingresos provenientes del oro.
También hay limitaciones financieras. La licencia prohíbe ciertos tipos de pagos o acuerdos, como canjes de deuda por oro, pagos en especie, en criptomonedas o en monedas digitales del gobierno venezolano.
En cuanto a la jurisdicción legal, todos los contratos derivados de estas operaciones deben regirse por la ley de Estados Unidos y las disputas deben resolverse en tribunales estadounidenses.
Reforma legal
Para adaptarse a esta nueva licencia, la Asamblea Bolivariana se apresta a emprender una reforma de la Ley de Minería análoga a la Ley de Hidrocarburos.
Con la remanida excusa de incentivar la inversión extranjera, la reforma establecería concesiones más largas (30-40 años o más), mayor control operativo de empresas privadas y una participación extranjera más amplia. El cambio permitiría que empresas extranjeras tengan un mayor porcentaje de propiedad y una menor obligación de asociarse con el Estado, además de menores regalías y compromisos fiscales.
Trump se apresta a la expoliación del oro por varios motivos. En primer lugar, éste se encuentra en el Arco Minero del Orinoco, una enorme zona minera en el sur del país donde, además, se hallan coltán, bauxita, diamantes y tierras raras. Así se abre la puerta para acceder a una diversidad de recursos minerales.
Durante los últimos años, el gobierno de Nicolás Maduro había permitido la entrada de empresas y redes comerciales vinculadas a China, Rusia, Irán, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Gran parte del oro venezolano estaba saliendo por circuitos paralelos —también por Colombia y Brasil— para evitar sanciones. El oro venezolano ya estaba entrando al mercado mundial de todos modos, pero por contrabando. La nueva licencia busca redirigir ese flujo hacia el mercado occidental.
Las explotaciones que hoy están en marcha en el Arco Minero del Orinoco están manejadas por grupos armados ilegales, algunos vinculados al ELN, disidencias de las FARC y milicias locales. Consultado al respecto, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, sostuvo que la solución no será militar. O sea que la reforma apunta a legalizar a estos sectores y mantenerlos bajo el control de Estados Unidos.
La importancia del oro
No se trata sólo de los recursos en sí, sino del intento de este sector de países vinculados a los BRICS de construir sistemas comerciales por fuera del dólar. La idea de estos es buscar una alternativa al SWIFT (el sistema de pagos internacional). El oro permitía pagar importaciones esquivando las sanciones y se utiliza como reserva de valor fuera del sistema bancario occidental.
El oro cobró relevancia a partir de 2022, con la guerra de Ucrania y las confiscaciones que sufrió Rusia de todos sus activos en el exterior: 300.000 millones de dólares en el Banco de Londres, por ejemplo. Venezuela también tiene activos congelados en Londres. A partir de entonces, muchos países —Alemania, Turquía, Francia, Polonia y otros— comenzaron a repatriar su oro para prevenir problemas futuros.
El oro es un bien de cambio que tiene valor en sí mismo; no depende del sistema financiero internacional. Alcanza con tenerlo a resguardo para conservar su valor. Por eso China, India, Turquía y Rusia, entre otros países, comenzaron a comprar oro a granel.
También por esa razón, el gobierno de Nicolás Maduro empezó a usar el oro para pagar importaciones, conseguir divisas y sostener reservas.
Controlar la explotación del oro es de una importancia de primer orden, luego —aunque bastante más lejos— del manejo del petróleo.
A partir de esta ola aperturista inaugurada por el protectorado, por Caracas empezaron a desfilar decenas de ejecutivos del sector energético y minero, invitados por Trump, para analizar las nuevas ventajas de expoliación del subsuelo venezolano. En paralelo, ambos gobiernos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas —una formalidad performática, dadas las circunstancias— que habían sido suspendidas en 2019 durante el primer mandato de Trump.
Aldana González
14/03/2026
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