sábado, 22 de agosto de 2015

¿Hacia dónde va Cuba?




El socialismo cubano está en pleno proceso de transformaciones, tal vez las de mayor importancia en el más de medio siglo de revolución. Los Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista Cubano iniciaron una ruta que ha abierto a la isla a los mercados internacionales y que hoy la tiene en una inédita relación de cercanía con Estados Unidos.

Si bien el bloqueo económico y comercial a la isla sigue en pie, no son pocas las voces que exigen su derogación. Esta nueva relación ha tenido que ver con la nueva conducción que le ha dado el presidente Raúl Castro a Cuba. El VI Congreso reconoció la necesidad de actualizar el modelo económico, sumido en una profunda crisis de falta de productividad, inestabilidad de precios, mercados negros, bajos salarios, baja eficiencia y estancamiento.
Los lineamientos marcan la ruta de que continuará siendo el socialismo el modelo económico del país y que no se permitirá la propiedad privada. Pero, sin estar faltos de ambigüedades,señalan la necesidad de inserción en el mercado y, al mismo tiempo, desarrollar distintas formas “no estatales de gestión”.También se acordó eliminar el igualitarismo en los mecanismos de distribución del ingreso, suprimir las “gratuidades indebidas y subsidios excesivos”, avanzar en la eliminación de la doble moneda, etc.
Los primeros cambios se dieron a partir de la creación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel y de la Ley de Inversiones Extranjeras de 2014, que han incentivado la inversión de empresas foráneas. En los últimos 4 años, Cuba ha tenido importantes acuerdos económicos con países como China, Rusia y Brasil, reduciendo la dependencia al precio del petróleo venezolano.

Las cifras de la economía cubana

Cuba ha tenido importantes negociaciones en relación a su deuda externa en los últimos años. Si bien ha aumentado en los números, representaba en 2014 un menor porcentaje del PIB que en 2008. Clave en esto fue la condonación realizada por Rusia del 90% de la antigua deuda. Cuba ha firmado 10 importantes acuerdos comerciales con este país.
Sin embargo, China parece ser el nuevo socio de honor de Cuba. Son 29 los acuerdos del país oriental, que se suman a la visita de Estado de Xi Jinping a la isla en 2014, cuando se oficializaron dos líneas de crédito hacia Cuba. China se convirtió en el segundo socio comercial de la isla después de Venezuela y le exporta actualmente níquel, azúcar y medicamentos.
Cuba le quiere dar señales a la comunidad internacional de que su economía es capaz de cumplir compromisos. Ha implementado las reformas prometidas de los Lineamientos como la disminución del empleo estatal, que desde 2011 se redujo en 14,7% según el Anuario Estadístico de Cuba. Esto, sin embargo, ha ido de la mano del aumento del empleo por fuera del Estado y de la desocupación, que ha pasado de 1,7% a un 3,3%.
Si bien el crecimiento económico en 2014 fue bastante bajo (1,3%, se esperaba un 2,2%), durante el primer semestre de 2015 la situación parece revertirse. El país ha crecido a un 4,7%, revirtiendo el proceso de los últimos dos años. Además, la productividad también ha aumentado.
Sin embargo, estos cambios no son lo suficientemente significativos para repercutir en la población, pues alientan más a la gestión empresarial. La tensión entre los bajos ingresos y el empleo sigue presente y es una de las causas del desequilibrio en la fuerza de trabajo: si bien el salario ha aumentado en números, no ha sido así en el poder de compra real de la población.

¿Cómo interpretar la apertura al mercado?

Esta serie de cambios pueden ser interpretados como reformas pro mercados según Rolando Astarita, docente de economía de la UBA: “Cuba va hacia el capitalismo. Lo mismo que se pudo haber dicho con la Unión Soviética y con China, que hoy es un país capitalista. Esto se disimula porque Raúl dice que China fortalece el socialismo a nivel internacional y que ellos hacen lo mismo. Pero China es capitalista y el carácter capitalista cada vez se acentúa más. Yo inscribo esto en una tendencia de largo plazo del sistema capitalista que ha sido la creciente internacionalización del capital. Y Cuba no podía estar al margen”.
Existen hoy en Cuba prácticas que Astarita define como “protocapitalistas”. Por ejemplo, funcionarios del Estado que desvían recursos hacia el mercado negro. No es propietario de capital, pero se apropia de plusvalía y acumula riqueza.
Raúl Capote, periodista cubano, tiene una opinión contraria: “Cuba no está poniendo en venta la propiedad de sus fábricas, de su tierra ni desus empresas. Cuba pone en práctica nuevas formas de gestión, necesita inversiones extranjeras en sectores claves de la economía, pero no privatiza a la manera en que se ha hecho en otros lugares, no liquida la propiedad del pueblo. Es una política socialista que preserva la propiedad del pueblo sobre los medios de producción. Seguimos apostando por la empresa socialista y por la gestión socialista como principal forma de gestión”.

Las cooperativas como forma de construcción socialista

Sin embargo, la sociedad cubana, consciente de la necesidad de enfrentar la dura situación económica en la que se encuentra, debe abrirse nuevas inversiones, principalmente para hacer frente a la crisis de productividad.Es por eso que se repite: los cambios deben ser económicos, no ideológicos.
El futuro de Cuba se encuentra en disputa. Clave será la realización del VII Congreso del PC Cubano en abril de 2016, que deberá realizar un análisis de la aplicación de los Lineamientos y ratificar los principios socialistas en esta nueva época que se viene.
Los lineamientos del último Congreso enfatizan en dar pie a nuevas formas de producción, mediantes cooperativas y trabajadores de cuenta propia. Esto puede ser clave para el futuro del socialismo en Cuba.
El correcto funcionamiento de una cooperativa puede garantizar la gestión democrática de parte de los trabajadores en la toma de decisiones gerenciales. El propio Raúl Castro ha reconocido que uno de los mayores retos de la sociedad cubana es lograr que los trabajadores se sientan dueños de las riquezas de la sociedad. Una forma, no solo de sentirse dueño, sino efectivamente poder controlar sus empresas es mediante un control democrático.
Las cooperativas en Cuba se han concentrado principalmente en el sector agropecuario, donde mediante sus distintas modalidades producen cerca del 60% de la producción de alimentos en el país.
Las cooperativas han demostrado ser rentables, como señala el artículo “Las cooperativas agropecuarias en Cuba: de 1959-presente” de Armando Nova González, presente en el libro “Socialismo y Cooperativas en Cuba”.
Sin embargo, Nova González da cuenta de una tendencia de intentar controlar las cooperativas por parte del aparato estatal con la creación de grupos administrativas, que dificultan la gestión de estas. Pese a las cifras, no tienen la autonomía suficiente.
Las cooperativas no han sido estimuladas en todo este tiempo (se han visto limitadas exclusivamente al sector agropecuario), principalmente por la concepción absolutista del Estado como principal camino hacia el socialismo.
Sin embargo, los tiempos están cambiando. La dirección del país ha decidido una actualización del modelo económico, reconociendo y permitiendo a partir de los Lineamientos aumentar las facilidades a las cooperativas como forma de construcción socialista. Existe la necesidad objetiva de “desestatización” de la economía, ya que no todo puede ni debe ser propiedad del Estado. Elevar los niveles de eficiencia, disminuir los gastos del presupuesto del Estado, desarrollar el sentido de pertenencia, crear nuevas formas de empleo y fortalecer la base del modelo económico son algunos de los beneficios a los que puede contribuir el desarrollo del cooperativismo en Cuba.
La opción del cuentapropismo y las cooperativas (ideas alejadas del capitalismo como lo conocemos) viene acompañada de una fuerte carga impositiva –un desafío importante para una sociedad no familiarizada con los impuestos–. De esta manera, la reducción del empleo estatal y la existencia de nuevas formas productivas que aporten impuestos a las arcas del Estado, permite financiar (y mejorar) los servicios públicos y el pago a los profesionales de la salud y la educación, por ejemplo.
Porque –y los Lineamientos son lo suficientemente enfáticos en recalcarlo- los derechos obtenidos por la Revolución no se transan. La educación, la salud y previsión seguirán siendo un derecho básico y gratuito para todos y todas los cubanos.
El proceso de actualizar el modelo vía descentralización deberá ir de la mano con la apertura a inversiones extrajeras y relaciones económicas con Estados Unidos que, por beneficiosas que sean, no deben conducir a nuevas formas de dependencia externa que Cuba ya conoce bastante bien.

Francisco Parra