sábado, 3 de enero de 2009

Nota de una infiel



De una cubana: en relación a la censura del padre Jon Sobrino

Vergonzosa es la decisión del Papa BenedictoXVI en relación a la obra del padre jesuita Jon Sobrino. Parecería que toda lectura pertinente y útil se convierte en peligrosa para el poder...sea religioso o ateo.
¡Ah! ¡Qué no sabremos los comunistas de lo que le está sucediendo al padre Sobrino!
La censura es peor que la cárcel o la muerte. Lo más importante de Ernesto Guevara lo vamos sabiendo ahora a cuarenta años de su asesinato(1).
Pocas cosas se ocultan bajo los rayos del Sol y los métodos burocráticos siempre son los mismos ¿Quién sabe? A lo mejor al Vaticano le suceda lo mismo que al Kremlin, y se vaya al piso por sus propios pecados internos.
Culpan a Jon Sobrino por dos de sus obras más importantes (Jesucristo Liberador (Trotta: 1991) y Fe en Jesucristo y Ensayo desde las víctimas (Trotta: 1999) Indican que el teólogo vasco signifique más la humanidad de Jesús que su divinidad (2) Por hacer sentir precisamente a Jesús vivo y presente, le culpa su Iglesia ¿Le temerá la jerarquía eclesiástica al Jesús hombre?
Por mi parte estoy clara que mis criterios son de poco valer al no profesar fe religiosa alguna, al ser una marxista convencida, o ser trotskista, y hasta terrorista me llaman muchos. Mas de algo no podrán desprenderme los jerarcas de la Iglesia, aunque me quemen en una hoguera moderna de rayos infrarrojos. Y es de mi veneración y compromiso por la vida del primer revolucionario de la historia, del primer demandante contra la pobreza, del primero que echó a los mercaderes del Templo. Ese Jesús nos pertenece también a los que aspiramos a que este mundo se salve, sin tener necesariamente que rezar. Reconocer la intrépida vida de Jesús; la creación del primer partido de los pobres para su liberación, resaltar su adicción a la igualdad y la justicia de los hombres......aunque sea yo comunista (o aspire a serlo) es de mi absoluta propiedad, como pertenece también a todo ser humano que mire más alla de su bolsa.
Las crónicas de José Martí en relación a la excomunión del padre McGlynn, parecen estar escritas para Jon Sobrino. Dijo Martí:
¿Con que el que sirve a la libertad no puede servir a la Iglesia? ¿Con que hoy como hace cuatro siglos, el que se niega a retractar la verdad que ve, y que la Iglesia acata donde no puede vencerla, o tiene que ser vil, y negar lo que está viendo (...) es echado al estercolero sin agua bendita, ni suelo sagrado para su cadáver? ¿Con que la Iglesia se vuelve contra los pobres que la sustentan y los sacerdotes que estudian sus males, y echa el cielo en la hora de la hiel del lado de los ahítos , y arremete con ellos ,como en los tiempos del anatema y la flor del Papado, contra los que no hallan bien que las cosas del mundo anden de modo que un hombre vulgar acumule sin empleo los que bastaría a sustentar a cincuenta mil hombres? (...) (3)
Al padre Mc Glynn lo excomulgaron en último caso por lo mismo que al padre Sobrino le imponen silencio en la voz y en las letras.
Dijo Jon Sobrino: El modo de proceder de las curias vaticanas no siempre se distinguió por ser honrado y muy evangélico. No me siento representado en absoluto en el juicio global de la notificación sobre mis libros. No me parece honrado suscribirla (4)
Y dijo Mc Glynn hace dos siglos: (...) Porque el Papa me ha mandado a que peque contra mi conciencia, que jure el nombre de Dios en vano, que niegue lo que creo; y porque aunque me quemen vivo, no lo niego (3)
Es un honor para los católicos y para la humanidad completa tener sacerdotes que logren articular de esa forma la inteligencia, la justicia y la fe en sus convicciones.
No son los libros de Sobrino lo que no se ajustan a la Iglesia. La Teología de la Liberación es más subversiva para ella que el propio Diablo, porque sostiene una verdad molesta y a la vez armoniosa. Para la Iglesia burócrata, para la cual el asesino en serie de Pinochet era apenas un abuelito enfermo, ésa que fue cómplice de los peores asesinos de mi continente, que ideó la satánica idea de arrebatar de su país a quince mil niños cubanos, no soporta el látigo de Jesús contra los que comercian con el nombre de Dios-del verdadero Dios-.
Y acá (al ser yo físico) las comparaciones me tientan irremediablemente: Para el Moscú de los siniestros años treinta el mejor Lenin posible era la momia fría que yacía en el Kremlin y que todos los días iban los “fieles” a llorarle; para los pos-estalinistas el mejor Che posible, era el mártir de Bolivia y no el acusador de las prácticas mercantiles que llevaron a la bancarrota al socialismo. El José Martí que prefieren los reformistas de nuevo tipo es el cantor de la rosa blanca, escuchado preferiblemente en la turística Guantanamera cubana, que fue a morir como utópico suicida en Dos Ríos y nunca el militante que fundó un partido obrero, única forma posible de conquistar la independencia de Cuba sin que cayeran los Estados Unidos con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América (5) Los manuales soviéticos que tanto molestaban al Che y a los verdaderos comunistas , parecían estar escritos también en latín, y las verdades eternas eran dictadas no por los clásicos, sino por sus “representantes en la Tierra” .
Los muertos son más moldeables y sobre todo... más calladitos.
Recuerdo con una mezcla de burla e indignación las pompas de la muerte del Papa Juan Pablo II. Tanto llanto globalizado, cánticos religiosos, cintas, cruces doradas, y liturgia indescifrable, me hicieron reflexionar una vez más sobre la injusticia histórica que ha significado para la humanidad el gran secuestro del joven Jesús a manos de las autoridades eclesiásticas.
En aquellos ritos, en el Cónclave, en las misas, estaban todos: Presidentes, Reyes, cientos de millones de personas, pero faltaba sin embargo aquel palestino humilde y osado que nos trató de enseñar por medio de duchísimas parábolas el camino de la felicidad y el único y verdadero ascenso al cielo....que no es más que luchar por la Tierra y su Libertad. Esta Tierra que se nos despedaza por culpa de los mismos mercaderes de siempre. Necesitaremos ¡Eso sí! muchos más látigos esta vez.
A la muerte de Karol Wojitija, la Catedral de San Pedro se llenó esplendor y mercadería, de tanto lujo y ceremonia política, que esto constituyó un paso más lejos de Jesús. Jesús estaba, sí, pero en brazos de su madre, en la conmovedora escultura de Miguel Ángel, que custodia esa catedral. Lo que nos conmueve de la Piedad hasta las lágrimas, lo que nos revela esa dulce roca de mármol, es precisamente lo contrario, el reverso de lo que se desarrollaba en la Basílica en aquellos días. La juventud de la virgen contrasta con sus ojos resignados de una inquebrantable fe, confiriéndole una firmeza indescriptible frente a levedad y pobreza de la carga de su regazo ¡Ninguno de estos sentimientos fueron evocados en San Pedro durante las ceremonias de entierro de Juan Pablo II y la coronación de Joseph Ratzinger!
No quiero detenerme ahora en lo “maravilloso” y “excelso” que fue Juan Pablo II, pues padezco de errores de calibración: Por razones que mi incompetencia política no alcanza a sopesar, este hombre ha sido más llorado que los íconos conocidos como Gandhi y muchos más, y en todas partes, miles de millones de fieles y ateos han venerado su gran labor, que todavía no acabo de hacer corresponder con los honores que ha recibido.
Pues parece que la máxima actual para muchas organizaciones, instancias internacionales y personalidades es la métrica del estúpido: Es decir: “El Papa pidió perdón por los crímenes de la Inquisición” o “El Papa condenó las medidas criminales contra Cuba.” “O condenó la guerra”, o” hizo muchos viajes de peregrinación”, “o es un carismático políglota”, etc. Y así “Al menos este Papa hizo esto o aquello” Es como si el hecho de ser Papa ya lo ubica en posición desventajosa para tener una actitud coherente con la prédica cristiana.
Es tanto el horror en que vivimos, que basta una media sonrisa para levantar aplausos. Pedir perdón por la inquisición a estas alturas del partido, es una ironía. No sé si habrá algún descendiente lejano de Giordano Bruno, que pueda agradecérselo. Rehabilitar a Galileo Galilei por decir que la Tierra se mueve, es casi el colmo, y sería una buena cinta de comicidad. Ser un dirigente carismático no es gran virtud, de hecho Hitler también lo era. El crimen que comete el imperio contra mi pequeño país es tan obvio, que estados enteros en la ONU, los cuales no nos tienen mucho afecto, condenan el bloqueo económico. Resultaría gracioso que el Vaticano se quedase en este aspecto tan sólo al lado de Estados Unidos e Israel. Y por último oponerse a la guerra,..Bueno pienso que Dios bajaría personalmente a la Tierra, a quitarle la cartera si el Papa que se supone lo representa, no se opone a tanta atrocidad.
Por mi parte le tengo cuentas pendientes a Karol, y sobre todo a su seguidor, actual Ratzinger, antiguo asesor del difunto Papa y ex responsable del Santo Oficio; varias cosas que hubiese querido preguntarle a toda la masa humana que se rindió a sus pies:
La periodista Stella Calloni nos cuenta en sus estremecedoras líneas del 4 de abril del 2005, en virtud de una entrevista que le hiciese a Monseñor Oscar Arnulfo Romero un año antes de su asesinato:
“Ni siquiera quiso (Juan Pablo II) mirar las fotografías de los sacerdotes asesinados. Recuerda López Vigil que monseñor Romero insistió sobre el caso de la víctima más reciente, el padre Octavio Ortiz. “Yo lo ordené y sabía de todos los trabajos en que andaba. El día aquel estaba dando un curso de evangelio a los muchachos del barrio... nos lo mataron diciendo que era un guerrillero.”
”El Papa mira fijamente la foto y no pregunta más. Mira después los empañados ojos del arzobispo Romero y mueve la mano hacia atrás, como queriéndole quitar dramatismo -¿Y acaso no lo era?- contesta”.( 6 )
Un año después nos asesinaron a Monseñor Romero, sin coranas, ni incienso ni laureles. Fue asesinado por los mismos que asesinaron a Cristo, no hubo oro, ni graves discursos, ni CNN....
Wojitija tuvo la posibilidad de alentar una verdadera teología liberadora que surgía, acá en América, en el lugar donde más cantidad de almas profesan la fe católica. Pero no, el Diablo para él no fue el capitalismo denigranante y egoísta que ofende día tras día la corona de espinas de Jesús. Su enemigo fue el socialismo y su enemigo al igual que al actual Papa (derechísima mano de Juan Pablo II) fue la teología de la liberación. La que rescata a Jesús de tanta pompa y tanta ridiculez, y nos lo ofrece como hermano de lucha.
Al padre Sobrino le censuran sus libros....Debieran –de ser consecuentes- censurar la Biblia:
En Hechos 4,34 se anuncia en relación a la creación de la nueva iglesia. No había entre ellos ningún necesitado, porque todos lo que tenían, campos o casas los vendían y ponían el dinero a los pies de los apóstoles, quienes repartían a cada uno según sus necedades.
Es textual, no lo extraje del Manifiesto Comunista.
Jesús fue el primer revolucionario profesional de los pobres. Como tantas cosas y tantas banderas nos lo confiscaron sin piedad,¡lo siguen haciendo! y no caemos en cuenta de eso.
¡Para nada daña a la lucha de clases la fe en Jesús, todo lo contrario!
Dijo José Martí en el cisma de los católicos de New York:”De la controversia encendida en Nueva York, la Iglesia mala queda castigada sin merced, y la Iglesia de misericordia triunfa. Se ve cómo pueden caber sin alarma a la libertad, la poesía y la virtud de la Iglesia en el mundo moderno. Se siente como el catolicismo no tiene en sí propio poder degradante en vista de tanto como degrada y esclaviza; sino que lo degradante en el catolicismo es el abuso que hacen de su autoridad los jerarcas de la Iglesia, y la confusión en que mezclan a sabiendas los consejos maliciosos de sus intereses, y los mandatos sencillos de la fe” (7)
José Martí fue sin dudas uno de los pioneros de la Teología de la Liberación y entre él y Lenin se comparten la primacía de comprender la esencia del nuevo Imperio Romano que se nos avecinaba. Quien sabe...puede que ambas revelaciones estuviesen relacionadas..
Sigue diciendo José Martí:
“¡Y son como siempre los humildes, los descalzos, los desamparados, los pescadores, los que se juntan frente a la iniquidad hombro a hombro, y echan a volar con sus las de plata el Evangelio! ¡La verdad se revela mejor a los pobres y a los que padecen! ¡Un pedazo de pan y un vaso de agua no engañan nunca!
“Esos que no tienen nada que perder, sólo sus cadenas ” a decir de Carlos Marx, son exactamente los que pueden echar a volar con sus alas de plata el Evangelio. La religión, que a decir Martí es tan sólo la “Idea del bien” no queda libre de la lucha de clases. La teología de la liberación que tanto asustó a Juan Pablo II, Benedicto XVI, que hizo que Constantino se bautizara a última hora, es la que ha censurando ahora al padre Sobrino. Esa censura de la Iglesia “mala” (a decir de José Martí) fue a Jesús, cuando en el inmejorable Sermón de la Montaña, destierra a los ricos del Paraíso.
Benedicto XVI no se molesta porque en la tierra donde vivió Jesús estén despedazando a los seres humanos sin piedad a manos de los nuevos fariseos en nombre de la Tierra Prometida. No le interesa siquiera que el presidente de un país blasfeme como lo hace George W. Bush, diciendo que “habla con Dios”. No le interesa que cárceles enteras estén sometidas a la impiedad más tenebrosa, peor que en el Coliseo Romano. No se ruboriza de que hubiese evidencias claras de altos representantes religiosos en México cometieran pedofilía; “No hay ningún proceso canónico en curso, ni lo habrá, respecto a nuestro fundador, el padre Marcial Maciel. El siempre ha afirmado rotundamente su inocencia”, dijo Rafael Jacome, vocero de los Legionarios, en entrevista telefónica desde Roma con la emisora W Radio. (8), donde por cierto la suculenta derecha de la iglesia se horroriza contra el aborto, en virtud del mandamiento “No matarás”. Claro Las mujeres asesinadas en la Ciudad Juárez son menos que un óvulo fecundado y si mueren o no, no es tan importante para esa derecha digna compañera de luchas del fraudulento Presidente de ese país.
Pero sobre todas las cosas Benedicto XVI no se ofende frente al orden social más anticristiano que hayan ideado los hijos de Abraham. A pesar de que Jesús nos advirtiera contra él en el pasaje del joven rico (Mateo10.17). Y se los quiero narrar como lo hizo Frei Betto en su preciosa novela “Entre todos los hombres”: “Lo que hace difícil a los ricos seguir nuestro camino es el apego a sus riquezas y, sobre todo el tiempo y la energía empleada en la administración de sus bienes” (9)
Frei Betto lo dice en buen portugués o buen castellano dado el caso. Porque a él, a Jon Sobrino y a todo buen cristiano les interesa que les entiendan. No que como la Iglesia actual prefiere el latín, que jamás habló Jesús, que nadie habla en el mundo a no ser la abuela del Papa. Bueno, la abuela del Papa de seguro entendía mejor el ¡Heil Hitler!, en buen alemán, cuando su nieto, en lugar de estar censurando a hombres necesarios al mundo, andaba en las juventudes hitlerianas.
El capitalismo hace objetivamente imposible cumplir las demandas de Jesús. Carlos Marx dijo que la religión era el opio de los pueblos, pero esa frase mal sacada de contexto por los fundamentalistas marxistas, hizo que no la entendiéramos ( que hubo épocas en que el marxismo tenía Papado). Porque tal cual la Iglesia nos confiscó a Jesús, el Kremlin lo hizo con Carlos Marx. Que la madeja burocrática es la misma de uno o el otro lado.
Repito no más la bellísima frase del “Moro”, que tanto oportunista ha truncado: “La religión es la tabla de salvación de las criaturas oprimidas, el corazón de un mundo sin corazón, el alma de las condiciones desalmadas, el opio del pueblo” (10) El opio no salva, pero puede ayudar a contener el dolor, mientras la solución es encontrada. Encontrar la solución práctica fue la misión de Carlos Marx.
Eso es: Marx puso cabeza donde Jesús corazón. Carlos Marx hombre y Jesús hombre...y no altares o carteles respectivamente.
Ese Jesús hombre, esa fuerza motriz que tanta falta le hace a la cristiandad pobre y desposeída de Nuestra América, es el que le molesta al Vaticano y es por lo cual al único sobreviviente de los seis jesuitas y de la madre e hija de 1989 en el Salvador, se le ha censurado; castigándole con lo peor para un maestro....no hablarles a sus alumnos.
Pero no le hace. El hermano, compañero, maestro Jon Sobrino tiene misión que cumplir a pesar de que el Imperio Romano sea más vil que nunca, que Herodes sea todavía más corrupto en nuestras tierras americanas y que las manos de Pilatos sean cada vez más sucias y que ya no haya agua para lavarlas, porque hasta comerciarla quieren los mercaderes. Su misión es seguir hablando y seguir escribiendo más que nunca...Y si Roma se molesta por ello...que se compre un psicofármaco.
Por lo pronto ...doy gracias a Dios al estar en un Continente donde el Jesús de Nazaret que necesito, está en manos de hombres, que sin dejar de divinizarlo para sus fieles , nos lo hacen cercano a los infieles. Doy gracias por convivir pues, con el padre Ernesto Cardenal, con Leonardo Boff con Frei Betto y tantos y tantos ...y por supuesto con el padre Jon Sobrino, al que considero ya mi maestro.
Le mando este mensaje desde Cuba revolucionaria, la de Fidel Castro; el marxista más cristiano, y el cristiano más comprometido.
Le mando este saludo de apoyo al maestro Sobrino desde un pedacito de La Tierra, donde sin dudas Jesús hubiera sonreído al ver multiplicado (con todos los humanos defectos) los panes y los peces.

Celia Hart
Rebelión
13-04-2007

Referencias:

1-Néstor Kohan. Otro mundo es posible Nuestra América, 2004 p.208

2-Leonardo Boff Juan Pablo II , el gran restaurador. Rebelión 4-04-2005

3-José Martí La excomunión del padre Mc Glynn (julio 1887)

4-Juan G Bedoya. Jon Sobrino se niega a rectificar y acusa al Vaticano de falta de honradez El País 21-03.2007

5-José Martí Carta a Manuel Mercado (Campamentos de Dos Ríos 18 de Mayo 18895)

6-Stella Calloni La Jornada 4-04-2005

7-José Martí El Cisma de los católicos en Nueva York (enero 1887)

8-Fernando Sánchez Cuadro La derecha católica en su laberinto . Rebelión 11-4-2007

9-Frei Betto Entre todos los hombres Editorial Caminos , La Habana , 1998 pág
229.

10- Haward Zinn “Marx en el Soho” Ed, castellano pág 35