martes, 27 de enero de 2009

Día para trascender las rosas



Es ocho de marzo. Uno más. Ya quizás estemos habituadas a levantarnos más temprano y con mirada coquetona en el espejo, revisemos si el cabello quedó bien arreglado, o si la sonrisa en esta mañana es más blanca... Otras quizás, nos ocupamos de esa arruga inoportuna en los ojos. Todas (aquellas a las que la suerte permite recordar que es ocho de marzo) buscamos la mejor blusa y apuramos la vista esperando que se levante él... y murmure aun dormido “felicidades”, o esperamos un alegre silbar del teléfono..Y respiramos al cielo azul de marzo, movemos la silueta por la calle y esperamos muy atentas a que los vecinos primero, y los compañeros de trabajo después, nos reciban más solícitos que ayer y nos den una flor, rezando por dentro para que nos den libre la tarde o nos hagan un hermosa fiesta.
Pero la Luna tiene una cara oculta... al parecer como todas las cosas del Universo. Habrá ciudades donde las mujeres no sepan que tienen un día especial porque ninguno de sus días son diferentes al anterior a no ser para ser para peor, muchísimas mujeres no tocan rosas olorosas , en el mejor de los casos tocan sus espinas para ensartar un ramo a una señora elegante, a la cual tampoco le interesa que hoy sea ocho de marzo, para esa señora elegante muy devota llena de relicarios y cruces no significa nada lo que pasó en el II Congreso Nacional de Mujeres Socialistas en Copenhague en 1910, y mucho menos esa mujer que acaba de componer su arreglo de rosas. “Esa mezcla de mujer con socialismo -diría- es algo así como perverso y fuera de las costumbres de Dios. Mujer a cuidar los niños y a esperar paciente al maridito de su trabajo, .para eso estamos hechas”. “La pobre y marchita florista no es mujer, no es nada, los hijos de la floristas bien pueden conformarse con esos favores tiernos, empalagosos e hipócritas que les damos las señoras en navidad”. El hecho concreto que María madre de Dios era más pobre que la florista es un detalle de leyenda. El hecho oscuro y poco mencionado que una de las dos mujeres que limpiaron las heridas del “Señor” fuese una prostituta, una desdichada casualidad. Que todo esto ocurriera en “rincones oscuros del mundo” apenas una anécdota bíblica...
Pero mire usted mi buena señora desde cuando las mujeres luchamos por nuestros asuntos , no sólo para poder comer, vivir y tener derecho a las rosas y no a las espinas., Mire usted que recordaremos a Maria Magdalena con más frescura que a las miles de señoras que como usted no aspiraron a conquistar el mundo.
Así empezaron entonces las verdaderas mujeres olvidando las tijeras y el dedal y saliendo a las calles al lado de los hombres. Muchas conmovedoras historias pudiésemos contar a estas señoras que compran rosas en la compañía de su falderillo histérico:
La Revolución francesa no hubiese cantado Liberté, Égualité, Fraternité si las bellas parisinas sin contar con nadie nose soltaran el cabello sudoroso tiraran el delantal de un solo jirón y marcharan como puñado de golondrinas a Versalles en el Octubre de 1789, cercaran el Palacio y obligaran a La Fayette llevar a los reyes a París donde definitivamente dimitió el Luis XVI.... María Antonieta perdió su hermosa cabeza sin saber a ciencia cierta quienes pudieron ser esas facinerosas y muertas de hambre que ayudaron al pueblo de Francia a que sus reyes no lo traicionaran. Porque así es señora, el mundo gira por encima de su mantel bien puesto y sus olores.
Tal es así que la historia no tiene bien claro porqué fue el ocho de marzo el Día Internacional de la Mujer. Clara Zetkin lo propuso por acontecimientos en una fábrica textil en New York, pero se dice que pudo ser en Chicago por una huelga, y otras más. Mejor!! Así recordaremos a más compañeras que lucharon por este propósito de ser reconocidas. Porque en ningún lugar ni tiempo puede ser feliz una mujer a la que se le prohíbe su libertad por su sexo, como si viniéramos al mundo castradas. Porque siempre hemos estado al lado de nuestros hombres sin los cuales no queremos tampoco vivir. Porque todavía la ciencia no es suficiente para decir que podemos o no podemos hacer. Porque somos muy necesarias y porque a decir de Martí “hay cosas más tiernas que las niñas entienden mejor”. Sí, es verdad también, como dijo el hombre que más bello le habló a la mujer...”Que la vida nos señala quehaceres más altos y difíciles” Pero no es difícil lavar o guisar o fregar suelos, o dar patéticas ordenes a las criadas para que tengan listo el traje del señor de la casa. No. Martí quiso decir que sólo la valiente Madame Roland, redactora del Courier pudo brillar en los salones de París y ser la ciudadana de Francia que con más gallardía subió al cadalso. Ni la Comuna de París hubiese tomado el Cielo por asalto sin Louise Michel, la virgen roja , que este año cumple cien de muerta.
Por ejemplo que la bellísima quiteña Manuela Saénz pudo defender al Libertador de América, Simón Bolívar porque tuvo la pericia de saber quien era Santander el traidor, y si no bastase porque lo amaba más que nadie lo defendía mejor, porque sólo Lucía Iñiguez, pudo decir con el tono preciso “Ese sí es mi hijo” al enterarse que su hijo Calixto se había pegado un tiro al saberse apresado por el enemigo, porque sólo mujeres ( las verdaderas mujeres mexicanas) seguían a sus hombres para defender a su Patria sin tener que pedir permiso más que a su corazón y a su Dios que de seguro estaba con ellas durante la revolución y no estaba de ninguna manera con señoras que iban a la Iglesia a rogar que desapareciera a los indios “revueltos”. Porque Jenny tenía que ser mujer para poder renunciar a su familia ver morir a un hijo de hambre en nombre de un descubrimiento para el proletariado con el nombre de El Capital, porque sólo una madre tiene suficiente moral para decirle a sus hijos que “no quería más lagrimas” frente al lecho de su hijo mal herido, como hiciese nuestra Mariana, porque las voces primeras del socialismo se escuchaban mejor de labios de Rosa de Luxemburgo, porque sólo una mujer como Celia pudo ser una flor y guerrillera al mismo tiempo para cuidar simultáneamente a Fidel Castro, a la revolución cubana ... y a la belleza Porque sólo mujeres tal vez puedan ser más valientes para escuchar que sus jóvenes esposos están condenados a no besarlas en los labios nunca más por defender a su pequeño país de las agresiones de unos pandilleros asesinos, como hacen las hermosísimas mujeres de nuestros hermanos encarcelados en los Estados Unidos. Y lo hacen sin perder la sonrisa. La cárcel para ellas es la cárcel perpetua contra el amor...Ellas siguen viviendo Y así gastaríamos cuartillas.
Por esta razón somos diferentes, por esta razón un día como hoy trasciende con mucho el cabello arreglado y las rosas. Para nosotras las que encendemos el mundo con el milagro de la Vida proveniente del amor, el ocho de marzo es para estar dispuestas so pena que unas señoras elegantes y unos curas hipócritas nos llamen facinerosas o prostitutas, de volver a cercar Versalles, o volver a marchar a las selvas. Es un día de combate y de recuerdos para aquellas que sin saber leer o escribir decidieron salvar al mundo entregando su corazón.
Que siga entonces ardiendo esta hoguera ¡Todavía hay mucho que hacer por la liberación de muchas compañeras en el mundo...incluyendo a aquella señora de las rosas...que en definitiva es la más infeliz de todas nosotras.

Por un ocho de marzo de lucha y compromiso!

Celia Hart
12-03-2005