sábado, 25 de abril de 2026

El progresismo mundial, rendido ante la guerra imperialista de Trump

La Global Progressive Mobilisation reunió al progresismo mundial en Barcelona para “defender la democracia ante el avance de la ultraderecha”, según rezaba el lema de la convocatoria. Estuvieron presentes el mandatario local Pedro Sánchez y los presidentes de México, Claudia Sheinbaum; Colombia, Gustavo Petro; Brasil, Lula da Silva; Uruguay, Yamandú Orsi; y Sudáfrica, Cyril Ramphosa; entre otros. También estuvieron presentes el gobernador de Minnesota, Tim Waltz; el expresidente chileno, Gabriel Boric, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Mandaron mensajes, además, el alcalde de Nueva York, Zohran Mandami, y el senador norteamericano Bernie Sanders. 
 Ante la consulta de los medios sobre si la cumbre era una convocatoria “anti Trump”, todos los participantes se esforzaron en negarle ese carácter. Momentos antes de ingresar a la reunión, Petro afirmó que la cumbre “no es contra” Trump (Infobae, 18/4). Sin embargo, todos los medios entendieron que, si no directamente, al menos por elevación, la cumbre debatía cómo enfrentar la política de Trump.

 ONU 

Predispuestos a no debatir de manera directa cómo enfrentar la política de guerra militar, comercial y arancelaria de Trump, el progresismo planteó, en la voz de Lula: “la ONU es un instrumento muy valioso si funciona bien”, para luego agregar: “no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo” (CNN, 18/4). Al mismo tiempo el progresismo atacó a los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU por tomar decisiones “unilaterales” al margen de otras naciones. 
 El pedido unánime del progresismo fue el de "un cambio radical" en la ONU para frenar la política imperialista de Trump. Un camino que nadie de los presentes supo trazar. Salvo el pedido simbólico de Sánchez de que la ONU sea liderada por una mujer, no hubo propuesta alguna de cómo ejecutar este reclamo, mostrando su inviabilidad.

 Cuba, asistencialismo contra la amenaza militar

 El bloqueo de Trump a Cuba también fue un tema tocado en la cumbre del progresismo. La mexicana Sheinbaum propuso "una declaración en contra de la intervención militar en Cuba. Que el diálogo y la paz prevalezcan” (CNN, 18/4). Luego, junto a sus pares de Brasil y España, firmaron un comunicado conjunto sobre Cuba en el que llaman a la ONU a asegurar una "solución duradera en el marco del respeto de los derechos internacionales y los derechos humanos", comprometiéndose a incrementar la ayuda humanitaria para aliviar el sufrimiento del pueblo cubano.
 Ni una palabra contra el bloqueo militar a la Isla ni sobre la intención de Trump de instaurar un protectorado de facto en Cuba, tomando como ejemplo el caso venezolano. Ni una palabra sobre el Escudo de las Américas, que busca implantar un respaldo a los planes imperialistas de Trump y sus aliados en “el patio trasero”.

 La oposición progresista de EE, UU., presente 

En un mensaje que envió especialmente a la reunión, Mamdani convocó a "acabar con las desigualdades de ingresos”, mientras que Bernie Sanders planteó que el progresismo debía servir “a la clase trabajadora”, citando a las grandes manifestaciones del “No kings” augurando derrotas de Trump en las próximas elecciones y la pérdida del control del Senado por parte del partido Republicano. 
 Sanders enunció de manera directa que la cumbre progresista no es un intento por preparar a los trabajadores y a las masas para enfrentar a la ultraderecha organizada y movilizada en las calles para frenar la guerra y el avance imperialista, sino que buscará hacerlo exclusivamente en las urnas. Este año hay elecciones en Colombia, Brasil y el propio Estados Unidos. 

 Conclusiones sobre el Encuentro

 Luego de conocerse las resoluciones de la cumbre progresista, queda claro que los trabajadores de todo el mundo no podrán encontrar allí ninguna salida a la guerra imperialista llevada adelante por Trump bajo la tutela de la ONU. A contramano del progresismo mundial, la ONU es el organismo internacional creado por el imperialismo estadounidense que lleva décadas, no solo de silencio, sino de acompañamiento incondicional a la política imperialista de guerras de dominación.
 Para frenar al imperialismo y su guerra internacional bajo la tutela de Trump y Netanyahu (y las ultraderechas que apoyan su política en distintos países del mundo) es necesaria la movilización directa de las masas en todo el planeta, como ha venido sucediendo en Europa y en Estados Unidos contra el genocidio de Gaza. 
 Con esta metodología se debe enfrentar también a los peones ultraderechistas en cada país donde gobiernan o se preparan para hacerlo. 

 Diego Carrazán
 24/04/2026

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