domingo, 6 de abril de 2014

Operación secreta en ciberguerra de EE.UU. contra Cuba estalla en los medios




Esta es una historia de guerra secreta que tiene de todo: Clandestinidad, ilegalidad, extraterritorialidad, humor y sobre todo fracaso. El mundo amaneció este 3 de abril con el escándalo, revelado por un reportaje de investigación de la agencia Associated Press, que reproducen las páginas digitales de numerosos periódicos estadounidenses, latinoamericanos y europeos y varios canales de televisión: Estados Unidos gastó ilegalmente más de un millón y medio de dólares en una red social llamada ZunZuneo para el “cambio de régimen” en Cuba, financiada por la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda al Desarrollo (USAID).
El gobierno de Estados Unidos se involucró así en una red de empresas fantasmas y flujos financieros en paraísos ficales y violó sus propias leyes para esconder la trama que acaba de salir a la luz.
Con una investigación que abarca más de mil páginas de documentos y entrevistas a personas involucradas, varios elementos destacan en las revelaciones que seguramente tendrán consecuencias sobre la administración norteamericana del presidente Barack Obama.

Carácter clandestino

LA USAID tiene prohibidas las acciones encubiertas pero en el reportaje se dice “…los detalles descubiertos por la AP parecen contradecir los argumentos que por mucho tiempo ha esgrimido la USAID en el sentido de que no participa en acciones encubiertas, algo que podría socavar su misión de asistencia a los pobres y vulnerables del mundo, un esfuerzo que requiere de la confianza y la cooperación de gobiernos de otros países.”
En los documentos citados se afirma: “No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos…Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión” y se describe que la palabra Misión aparece con mayúscula en el documento original en inglés. En declaraciones a la agencia, el senador estadounidense Patrick Leahy señaló “la naturaleza clandestina del programa, de lo que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones que tiene la responsabilidad de hacer supervisión”

Ilegalidad

Dice AP: “No está claro si el proyecto es legal bajo las leyes estadounidenses, que exigen autorización por escrito del Presidente y una notificación al Congreso para adelantar cualquier operación secreta. Funcionarios de la USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, declinaron decir quién aprobó el programa o si la Casa Blanca conocía de su existencia”. El reportaje señala además la obtención ilícita de más medio millón de números de teléfonos móviles en Cuba y el desvío de fondos: “Los 1,6 millones de dólares que se calcula que invirtieron en ZunZuneo estaban asignados públicamente a un proyecto no especificado en Pakistán, según la información pública del gobierno, pero esos documentos no revelan dónde realmente se gastó el dinero.”
El sensible tema del que tanto se ha hablado ultimamente a partir de la revelaciones de Edward Snowden. Se usaron los datos de los usuarios sin autorización de estos. Afirma el reportaje: “sus usuarios nunca supieron que el proyecto fue creado por una agencia de Estados Unidos vinculada al Departamento de Estado, ni que los contratistas estadounidenses estaban reuniendo datos personales sobre ellos con la esperanza de que algún día esa información fuera utilizada con propósitos políticos.” Agrega: “USAID creía que la información demográfica sobre los disidentes los iba a ayudar dirigir otros programas que tenían en Cuba y a “maximizar nuestras posibilidades de ampliar nuestro alcance”.

El objetivo de utilizar a los jóvenes en el cambio de régimen

Según las revelaciones, el proyecto estaba dirigido a menores de 35 años. “Los documentos muestran que el gobierno EE.UU. planeaba construir una base de suscriptores a través de “contenido no controversial “: mensajes de noticias sobre el fútbol, la música, y las actualizaciones de los huracanes”
“En primer lugar, la red se volvería popular entre los jóvenes en Cuba; luego el plan era para empujarlos hacia la disidencia.” Más adelante se añade: “Al final, según documentos y entrevistas, la red reuniría una masa crítica suficiente -según AP, llegó a tener 45 000 usuarios- como para que los disidentes convocaran en la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, conocidos en inglés como “smart mobs”, y que pudieran provocar manifestaciones políticas o “una renegociación del equilibrio de poder entre el estado y la sociedad”.

Iroel Sánchez