domingo, 25 de mayo de 2014
Noam Chomsky participará en Jornada de solidaridad con Los Cinco en Washington
El académico Noam Chomsky se sumará a juristas, religiosos, escritores, intelectuales, líderes sindicales y activistas sociales, entre otras personalidades del mundo, que participarán en la III Jornada Cinco días por Los Cinco Cubanos, del 4 al 11 de junio en la ciudad de Washington, para exigir la libertad de los antiterroristas aún encarcelados en Estados Unidos.
Sobre el caso de los Cinco, ha dicho el lingüista, filósofo y activista estadounidense:
Es un caso asombroso. Cuba se ofreció a cooperar con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y, de hecho, el FBI envió personal suyo a la isla a informarse al respecto. Lo que ocurrió después fue el arresto de los cubanos que habían infiltrado los grupos terroristas en Estados Unidos. Es realmente repugnante ¿Y cree usted que se informó de esto a la opinión pública? Nadie sabe nada al respecto. Estos cubanos infiltraron organizaciones terroristas radicadas en Estados Unidos que violan la ley estadounidense y lo que ocurre es que arrestan no a los terroristas, sino a los infiltrados. Es algo asombroso. Estados Unidos se ha rehusado a cooperar con Cuba en la lucha contra el terrorismo porque ello conduciría directamente a los grupos terroristas radicados en el propio territorio estadounidense.
Sobresalen conferencias de prestigiosos panelistas sobre el caso de Los Cinco y las relaciones Estados Unidos-Cuba, y una manifestación frente a la Casa Blanca para demandar la libertad de esos luchadores y el fin del bloqueo contra la nación caribeña.
Al reclamo para que los antiterroristas Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino regresen a su patria se sumarán, además, el actor Danny Glover, la activista Angela Davis, el escritor Ignacio Ramonet, el teólogo Frei Betto, y muchas otras personalidades.
Gerardo, Antonio y Ramón integran el grupo de Los Cinco, junto a René González y Fernando González, estos dos últimos ya en Cuba luego de cumplir íntegramente sus injustas condenas.
OMS reconoce labor de colaboración de médicos cubanos

En poco más de medio siglo 137 mil profesionales de la salud cubanos trabajaron en todos los continentes, en zonas remotas y condiciones difíciles, labor reconocida aquí durante la Asamblea Mundial de la Salud
En poco más de medio siglo 137 mil profesionales de la salud cubanos trabajaron en todos los continentes, en zonas remotas y condiciones difíciles, labor reconocida aquí durante la Asamblea Mundial de la Salud.
Ese valioso apoyo solidario fue reconocido por diversos ministros durante la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que reúne en el Palacio de las Naciones a representantes de los 194 Estados miembros de la entidad.
La colaboración comenzó en 1960 con el envío de un grupo de emergencia a Chile para atender a víctimas de un terremoto que dejó miles de muertos y en 1963 llegó la primera brigada médica permanente a Argelia, recién independizada.
Esos fueron los dos momentos históricos iniciales, declaró en entrevista a Prensa Latina el director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud Pública de Cuba, Néstor Marimón.
Desde entonces, dijo, la ayuda nunca se ha interrumpido, a pesar de las limitaciones económicas impuestas por el bloqueo de Estados Unidos y la situación enfrentada en el período especial, en la década del 90, tras la desaparición del campo socialista europeo.
Aunque la cooperación, extendida a 120 países, siempre ha sido importante en cada uno de los lugares, el funcionario mencionó algunos de sus momentos cumbres.
Entre 1960 y 1980 se enviaron brigadas a países africanos como Tanzania, Guinea, Angola y Etiopía; a finales de los 90 surgió el Programa Integral de Salud y se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina, a raíz del paso de los huracanes George y Mitch por el Caribe y Centroamérica.
Marimón mencionó también la misión Barrio Adentro en Venezuela; la Operación Milagro, que permitió recuperar o mejorar la visión a más de dos millones 577 mil personas; la creación del contingente Henry Reeve, especializado en situaciones de desastre, y el estudio integral sobre personas discapacitadas.
No existe otro país, ni organización internacional, que haya tenido tantos colaboradores al mismo tiempo en tal cantidad de naciones, afirmó el director de Relaciones Internacionales del Minsap.
En estos momentos hay 50 mil trabajadores del sector en 65 países y de ellos 25 mil son médicos, explicó.
Pero la ayuda no comprende solo la asistencia médica, sino también la formación profesional. “Hemos creado más de 12 facultades en el exterior y en la Elam ya se han graduado más de 20 mil estudiantes”, informó.
Por otra parte, el ministro de Salud Pública de Guatemala dijo que los médicos cubanos arribaron a la nación centroamericana en 1998 tras el huracán Mitch y llegaron para quedarse.
Informó que unas 300 enfermeras cubanas especializadas en ginecoobstetricia se encuentran en Quiché, Polochic y Huehuetenango, “áreas poco accesibles donde lamentablemente no contamos con el recurso humano necesario”.
El titular de Salud de Venezuela, Francisco Armada, también destacó la colaboración de la nación caribeña para el desarrollo del sistema sanitario y la formación profesional de unos 17 mil médicos venezolanos.
“Es una asistencia incondicional, fraternal, un verdadero ejemplo de solidaridad, declaró, por su parte, la ministra haitiana del ramo, Florence Duperval Guillaume.
Cuba fue elegida por la región de las Américas para presidir este año la Asamblea Mundial de la Salud, muestra del prestigio de su medicina y la contribución a los objetivos de la OMS de prevención y enfrentamiento a los problemas sanitarios a nivel global.
Carmen Esquivel Sarría | internacionales@granma.cu
domingo, 18 de mayo de 2014
Golpe certero a las aguas capitalistas
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En la Sierra Maestra Fidel firma la primera la Ley de Reforma Agraria.
Fidel tenía claro las bases que debía cimentar en Cuba para comenzar su progreso y lo avizoró desde su alegato La Historia me absolverá. Se trataba, ahora con el triunfo el 1ro. de enero de 1959, de equiparar el avance de la nación con el desarrollo del pueblo
En la Sierra Maestra Fidel firma la primera la Ley de Reforma Agraria. Foto: Archivo
“(…) El 85% de los pequeños agricultores cubanos está pagando renta, y vive bajo la perenne amenaza del desalojo de sus parcelas. Más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas, está en manos extranjeras. En Oriente, que es la provincia más ancha, las tierras de la United Fruit Company y de la West Indian unen la costa norte con la costa sur.
Hay 200 mil familias campesinas que no tienen una vara de tierra donde sembrar unas viandas para sus hijos hambrientos y, en cambio, permanecen sin cultivar, en manos de poderosos intereses cerca de 300 mil caballerías de tierras productivas (…)”[1].
Fidel tenía claro las bases que debía cimentar en Cuba para comenzar su progreso y lo avizoró desde su alegato La Historia me absolverá. Se trataba, ahora con el triunfo el 1ro. de enero de 1959, de equiparar el avance de la nación con el desarrollo del pueblo. Fue por ello que el 17 de mayo de ese mismo año, se promulgó —en la Sierra Maestra— la Primera Ley de Reforma Agraria.
La agricultura se convirtió en fuente de empleo para el pueblo cubano. Foto: Archivo
La Ley contaba ya con varios precedentes: el Primer Congreso Campesino en Armas[2] del 21 de septiembre de 1958, presidido por Raúl y donde se apoyaba la proclamación de una Reforma Agraria que acabara con el latifundismo y la miseria en la que vivía el campesinado, y la prescripción —el 10 de octubre de ese mismo año— en la Sierra Maestra, de la Ley No. 3 de Reforma Agraria, que disponía la entrega de la tierra a arrendatarios, aparceros, subarrendatarios y precaristas que, con menos de cinco caballerías, la trabajaran sin ser sus dueños.
Ya en el 59, la estructura agraria del país, de punta a cabo, debía ser transformada. Entendamos que en la Cuba de los años 50, el 80% del campesinado contaba solamente con la séptima parte de la tierra cultivable y ni siquiera era dueño de ella. Con esa intención —entre otras muchas disposiciones— Fidel proscribía finalmente al latifundio con la Reforma Agraria, permitía una sus niveles de vida: servicios de salud, educación y vivienda.
Fidel cumplía sus demandas. Íntegramente patentizaba el programa que se había propuesto en el juicio del Moncada en su aspecto extensión máxima de 30 caballerías de tierras y otorgaba la titularidad de las mismas al campesino que la trabajaba.
De esta manera, el 60 % de las fincas agrícolas (más de 415 mil caballerías) pasaban a manos de sus trabajadores, se convertían gratuitamente en propietarios a 200 mil familias —que normalmente tenían que pagar por las parcelas que cultivaban— y aparecía una nueva forma de producción que daba empleo a miles de obreros agrícolas: la cooperativa.
Además, estos productores serían clasificados en tres formas de propiedad, inclusive con relaciones de cooperación: los productores individuales, la propiedad cooperativa y la estatal [3].
Con estas y entre otras muchas disposiciones, se concretaban dos de los grandes males abordados en La Historia me absolverá: el de la tierra (en el que el 9 % de los propietarios poseía el 73 % del área total de fincas) y el del desempleo (donde el campesino sin tierra emigraba a otros territorios en busca de trabajo).
Fidel golpeaba certeramente las aguas capitalistas. Con esta reforma terminaba con el sistema semifeudal de aparcería, con el pago de la renta, eliminaba el problema de los precaristas, permitía que los campesinos trabajaran tierras propias y dispusieran de créditos para sus cosechas, erradicaba la explotación latifundista-capitalista, acababa con el desempleo en el campo convirtiendo la agricultura en una fuente de empleo, a la par de que elevaba el poder monetario de las masas.
A todo lo anterior se sumaban los créditos, el apoyo técnico, mercados seguros para sus productos, y particularidades respecto a agrario y en beneficio del campesinado. El 17 de mayo de 1959, marcó un hito en los caminos hacia la autonomía económica del país.
Amaya Saborit Alfonso | amaya@granma.cu
[1] Fragmento tomado de La Historia me absolverá. Desde su autodefensa, Fidel constataba la realidad del campesino y los cambios que habrían de hacerse.
[2] El Congreso Campesino en Armas sesionó en Soledad de Mayarí Arriba, territorio rebelde, y estuvo presidido por el entonces Comandante y jefe del II Frente Oriental Frank País, Raúl Castro. Recordemos que además se acordó el apoyo incondicional al Ejército Rebelde, entre otras especificidades.
[3] Véanse para mayor análisis, los postulados de la Primera Reforma Agraria.
El imperio y los bárbaros en tiempos de Internet
Viniendo hacia este foro, en el aeropuerto de Tocumen, en Panamá, vi una escena que me llamó poderosamente la atención. Un grupo de pasajeros estaban cercados por las mismas cintas que se utilizan para organizar las colas en las terminales aéreas, varias guardias de seguridad los vigilaban y quienes entraban al espacio aislado debían volver a atravesar el control de rayos X por el que ya habían pasado todos los pasajeros al terminar de chequear su boleto o al abordar un vuelo anterior.
Preocupado por el destino de los habitantes temporales de aquel estabulamiento, vi las cinco letras que hicieron para mi claro y divertido a la vez aquel performance. “Miami”, decía en el monitor colocado junto a la puerta cuasi celestial que debían atravesar los elegidos. Para confirmar mis sospechas pregunté a una de las personas que vigilaba, si como yo pensaba esos pasajeros eran tratados así porque viajaban a Estados Unidos y ante la respuesta afirmativa, yo reí, reí sonora y retadoramente, con una risa tal vez comprensible sólo para un cubano.
Es que es desde Miami de donde procedían cuatro personas que hace apenas dos semanas fueron detenidos en Cuba mientras preparaban actos terroristas, en la continuación de una saga que ha costado miles de vidas pero que los medios suelen ignorar cuando anuncian que es el gobierno de Estados Unidos el que declara al de La Habana patrocinador del terrorismo.
Pero eso no existe ni como información ni como ficción. Cuando, ya en vuelo, el estabulamiento sea convertido en adoctrinamiento, las películas serán como Jack Ryan: Operación sombra que nos cuenta cómo la CIA salva al mundo de una conspiración terrorista para destruir el dólar, orquestada por rusos tan torpes y alcohólicos que hasta se dejan robar la billetera, u Operación monumento, donde el ejército que hace pocos años destruyó el Museo de Bagdad protagoniza el rescate de joyas del arte universal en manos de los nazis.
Con propaganda, vigilancia redoblada y guerras de cuarta generación el imperio quiere tener a los bárbaros controlados y lejos de sus fronteras. Lo que hemos visto suceder en Ucrania, lo que es buscado insistentemente en Venezuela, ha sido y es intentado en Cuba por el gobierno de Estados Unidos, con el desplifarro de miles de millones de dólares, desde hace más de cincuenta y cinco años. El entrenamiento y financiamiento de terroristas, las transmisiones ilegales de radio y televisión, y la construcción con dinero de una “oposición” interna ha antecedido al uso de Internet con el mismo objetivo y a recientes operaciones -dadas a conocer por la prensa estadounidense- que utilizan las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en su estrategia de “cambio de régimen” para Cuba.
Para un cubano pudiera parecer demasiado insistir en ello pero el desconocimiento y asombro que he encontrado aquí sobre el tema me obligan a narrar las últimas noticias de una guerra aparentemente interminable.
Justo cuando las revelaciones del ex analista de inteligencia Edward Snowden siguen desenmascarando el uso que hace Estados Unidos de las comunicaciones globales con fines de espionaje y control, la agencia de noticias Associated Press (AP) sacó a la luz un programa conocido como ZunZuneo y financiado por la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda al Desarrollo (USAID), que creó una red de usuarios en Cuba a través de telefonía móvil con el objetivo de provocar una situación similar a las llamadas “primaveras árabes” Aunque tanto los portavoces de la Casa Blanca como del Departamento de Estado y el director de la USAID han negado el carácter ilegal, secreto y político de ZunZuneo, sucesivas revelaciones de AP han dado a conocer la creación de empresas pantallas en terceros países para gestionar ZunZuneo, el robo de la base de datos de usuarios de la operadora de telecomunicaciones cubana ETECSA, la clasificación de los usuarios por sus actitudes políticas y una reunión del Vice Presidente Joe Biden con varias personas vinculadas al programa.
A raíz de estas revelaciones, salieron a la luz otros programas similares contra Cuba como Piramideo y Commotion –este último revelado por The New York Times- que la USAID ensayó en Túnez. El escándalo ha sido grande, pero con la excepción de TeleSUR, el diario mexicano La Jornada y el argentino Página 12, pocos medios de prensa latinoamericanos han profundizado o publicado análisis sobre el tema.
Lo que sí abunda en los grandes medios del continente son textos atacando a Cuba, en consonancia con otra revelación del periodista estadounidense Tracey Eaton, probando que entre el 2012 y el 2014 EE.UU. destinó más de medio millón de dólares a pagar periodistas en América Latina y España con ese fin.
Un dinero que se suma al que la gran prensa dedica a pagar columnistas o blogueros que, desde dentro de Cuba, sean coherentes con la campaña que interesa a Washington. Estos tienen la misión de dar color, con su testimonio interesado, a la realidad que el bloqueo económico, la persecución y multas a los bancos y empresas que negocian con la Isla buscan crear, siempre presentada en sus efectos pero jamás en sus causas.
Así, ninguno de los informadores asesinados en el último medio siglo en América Latina es cubano pero es a muy selectos nacidos en la Isla, a quienes medios del continente dan el privilegio -muy bien pagado- de explicar lo que ocurre a su alrededor. Y para que no haya casualidad un ex oficial de la CIA, nombrado Dan Gabriel, con experiencia en Iraq y Afganistán, fue contratado para organizar periodistas en Cuba que le deben suministrar cinco noticias semanales que coincidan con la visión que Washington necesita imponer.
Gleen Greewald -poseedor de los materiales obtenidos por Snowden- denunció, a raíz de conocerse ZunZuneo cómo Estados Unidos y sus aliados están utilizando Internet para la “elaboración de campañas de mensajes para convertirlos en virales”. Greenwald reveló -a raíz del escándalo desatado por lo que los medios han denominado “Twitter cubano”- documentos top secret del Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno británico que muestran su trabajo conjunto con otros gobiernos del Norte que “amenazan la integridad de la propia Internet, utilizada como espacio para la propaganda difundida por Estados que disfrazan su voz en línea, y la presentan como libre expresión y organización”. Aun conociendo esto, o tal vez por eso mismo, la corporación británica BBC no ha vacilado en sacar adelante un blog destinado exclusivamente a Cuba.
Una mirada a nuestro continente muestra una contraofensiva contra los procesos de cambio en el continente, la gran prensa concerta acciones ya no solo para imponer sus candidatos, como hizo O Globo con Collor de Melo en Brasil, o Televisa con Enrique Peña Nieto en México, sino para derrocar a aquellos que han logrado sostenerse e impulsar beneficios para la mayorías.
Cuando por primera vez se legisla en el continente para modificar el control oligárquico sobre la prensa, y especialmente la televisión, la Sociedad Interamericana de Prensa, Reporteros Sin Fronteras y Freedom House, se rasgan las vestiduras porque se abren grietas en el cumplimiento de la misión que a estas organizaciones le han asignado los poderosos intereses que las crearon décadas atrás. Los preocupados porque existan medios progubernamentales, no ocultan su deseo de tener gobiernos promediáticos, aspiración ya realizada en algunos de nuestros países y que encuentra su non plus ultra en un personaje como Silvio Berlusconi. El ciclo termodinámico cerrado con que funciona la política en la llamada democracia representativa (corporación–dinero–campaña mediática–gobierno para los ricos) empieza a ser quebrado en algunos escenarios y la alarma cunde entre los que hasta hace poco decidían quién debe gobernar.
“…yo voy a terminar mi mandato sin haber comido con el dueño de un diario, el dueño de una televisora, el dueño de una revista”, decía el presidente Lula en una entrevista. ¿Cuántos pueden decir lo mismo cuando hay no solo presidentes, sino hasta blogueros y escritores, “alternativos” e “independientes”, devenidos voceros de las grandes corporaciones mediáticas?
Sólo la información sobre terremotos y huracanes es espontánea, todo lo demás nace de una agenda. Como en el corral del aeropuerto, unos ponen las reglas y otros las cumplen. En los medios, unos pocos colocan la agenda, algunos son contratados para reproducirla y muchos la consumen o incluso la critican sin ver lo esencial: el ordenamiento económico que decide quién puede ser dueño e invitar a comer y quién debe dormir en la calle sin saber leer ni escribir la palabra Internet.
El problema no son los medios ni Internet sino la desigualdad económica y social que estos pueden contribuir a amplificar o a reducir como parte de un sistema donde sólo la acción colectiva organizada de los que hasta ahora han sido excluidos -los “bárbaros” de siempre- hará que se avance en el sentido de la justicia y la libertad, y en eso es un ejemplo el empeño de los blogueros brasileños y sus Encuentros BlogPro, de su gobierno que ha acogido un foro mundial sobre la necesidad de democratizar la gobernanza de Internet y ha denunciado ante las Naciones Unidas el uso de la tecnología como instrumento de espionaje e injerencia.
Denunciar siempre es más fácil que construir. Como en el poema de Cavafis y la novela de Coetzee el imperio está esperando a los bárbaros y quiere mover sus fronteras. Internet -donde las fronteras parecen desaparecer- puede ser un instrumento de liberación o de domesticación, pudiera servir para avanzar hacia más justicia o como ampliación de las desigualdades y dominaciones preexistentes.
Convertir la red de redes en una vía para la construcción de alternativas, es sólo posible con la acción colectiva organizada y la inclusión de los excluidos, como participantes activos, no como consumidores, en el mundo real que es el que, en definitiva, debe ser transformado.
Iroel Sánchez
La pupila insomne
Texto leído en el IV Encuentro Nacional de Blogueros y Activitas Digitales de Brasil, Sao Paulo, 16 de mayo de 2014.
"En el Congo aprendí mucho con el Che"

En abril de 1965, dos años y medio antes de que al guerrillero heroico lo asesinaran sus captores tras caer herido en combate en Bolivia, Rafael Zerquera Palacios se convirtió en el primer médico que estuvo con el Che en el Congo Leopoldville, Zaire, hoy República Democrática del Congo
Tras graduarse como médico en 1964 y cuando cumplía el servicio social en Santo Domingo, en la Sierra Maestra, llegó a la consulta de Rafael Zerquera Palacios un emisario que le traía la encomienda de que se presentara urgentemente en el Ministerio de Salud Pública en La Habana. En la capital lo recibió el entonces ministro de Salud Pública, doctor José Ramón Machado Ventura, quien le pidió su disposición para cumplir una misión internacionalista muy importante, sin decirle en qué lugar sería. Zerquera, que había ofrecido su disposición para ayudar a cualquier país en el mundo, rápidamente dio su aprobación y Machado le indicó que dijera a su familia que iría al Festival de la Juventud y los Estudiantes que tendría lugar en Argelia.
Este médico, de piel negra, nació el 1ro. de mayo de 1932, en Trinidad, antigua provincia de Las Villas. Allí estudió la escuela primaria y en Cienfuegos el bachillerato en Ciencias. Oficial retirado de las FAR, a sus 76 años tiene numerosas anécdotas que contar sobre aquella gesta, tantas que no cabrían en este pequeño artículo. sorpresa inesperada A los diez días de la entrevista con Machado Ventura, el 10 de abril de 1965, él, junto a otros tres combatientes (Norberto Pio Pichardo, Víctor M. Ballester y Martín Chibás González) tomaron un avión vía La Habana-Moscú, lugar donde se le unieron tres compañeros más, y en El Cairo, Egipto, otros tres. Ya eran nueve y con Zerquera (iba al frente del grupo) sumaban diez. Antes del viaje, el Comandante en Jefe Fidel Castro habló con Zerquera, le explicó la importancia de la misión, se interesó por su familia pero no le dijo a qué país iría, aunque le expresó que cuando llegara allá se iba a encontrar con una sorpresa que ni esperaba ni podía soñar. «Esa conversación fue uno de los momentos más felices de mi vida».
De Egipto volaron a Tanzania, adonde llegaron el 18 de abril, y allí se encontró con Víctor Dreke, José María Martínez Tamayo (Papi), el capitán Rivalta como embajador en ese país, Oscar Oliva, y el Che que estaba disfrazado y parecía un profesor francés. Zerquera llevaba dos maletines, uno que pesaba mucho, con balas de M-1 (después supo que eran para el Che), y el otro contenía dinero en efectivo.
Al despedirlo en el aeropuerto de La Habana, Osmany Cienfuegos le había entregado los maletines y le ordenó: «se los entregas solo al jefe; puede ocurrir algún problema pero como único salvas tu honra es que venga el cadáver tuyo junto con la noticia de que los maletines se perdieron».
Recuerda el galeno que, una vez en Tanzania, con los elementos aportados por el Comandante en Jefe sobre la sorpresa que encontraría, cuando vio a un hombre blanco «camuflajeado» entre los demás, con una pipa y leyendo francés, comenzó a sospechar. Y cuando ese hombre blanco con una barba a medio salir, reunió a los 14 primeros compañeros que habían llegado, les explicó las tareas y objetivos de su presencia en el lugar y les preguntó si alguien lo conocía, sus sospechas aumentaron. Los únicos que sabían su identidad eran Dreke (segundo jefe de la futura guerrilla) y su ayudante José María Martínez Tamayo (Papi), pero no dijeron nada.
Zerquera le dijo que tenía una idea y, ante la exigencia del jefe para que dijera el nombre, respondió: me imagino que usted es el Che. todo el mundo era soldado Guevara hizo un gesto afirmativo y seguidamente explicó el porqué de su presencia en tierras africanas. Habló de su afecto y admiración por Patricio Lumumba y entonces se dieron cuenta de adónde irían.
Dijo que el Movimiento le había solicitado al gobierno cubano una ayuda. Agregó que entre los dirigentes cubanos, él era el que mejores condiciones tenía para dar ese paso. Que había estado antes en varios países africanos y contactó con el Movimiento de Liberación lumumbista. Habló sobre muchas cosas: que tenían que ser un ejemplo; de cuando se integró a las filas del 26 de Julio; de cuando conoció a Fidel; de cómo se fue ganando los grados por los méritos y los actos; que había que ser así, que allí nadie era nadie, que todo el mundo era soldado, empezando por él, y que los grados se irían adquiriendo según se los ganaran. Que llevaba una libreta donde anotaría la historia de cada cual como se hace en toda guerrilla. Puntualizó que allí no quería autosuficiencia, autovaloración, que íbamos a ayudar y teníamos que ser humildes para ser ejemplo. Señaló que la tarea no sería un paseo, que podía durar cinco años y después se valoraría una sustitución progresiva, de acuerdo con los intereses del Movimiento. Seguidamente sacó un diccionario en lengua swahili y le asignó un número a cada uno de los 14 presentes. Moja, número uno en swahili, a Dreke; el dos, Mbili, a su ayudante; el tres, Tatu, el Che. A Zerquera, como venía al frente de diez compañeros le puso ese número, Kumi. Como el Che era un excelente estratega militar, después de pasar el diez, saltó al 20, 30, 40, etcétera, con el objetivo de despistar al enemigo sobre cualquier cifra posible. Tras la reunión, Kumi trató de entregarle los maletines pero el Che le dijo que los guardara.
Tras buscar medicinas y el avituallamiento necesario en Tanzania se dirigieron a la frontera con el Congo Leopoldville (antiguo Zaire). Desde Kigoma, en Tanzania, atravesaron, en la oscuridad de la noche, el peligroso lago Tanganika en dos pequeñas lanchas. Los primeros 13 combatientes cubanos llegaron el 24 de abril de 1965 a la localidad de Kibamba, en el Congo.
Se iniciaba así el andar del Guerrillero Heroico, con un puñado de hombres, por tierras congoleñas. En esa gesta llegaron a participar 123 combatientes cubanos, ya tienes pacientes.
Como la participación del Che no había sido informada, nadie del Movimiento de Liberación los recibió en Kibamba. Entonces Godefroid Tchamleso, un congolés miembro de esa organización que viajó con ellos en la lancha, organizó con algunos combatientes nativos una especie de bienvenida. Los alojaron en unas chozas. En una de ellas el Che puso su hamaca y esa noche Kumi durmió en el suelo cerca de él.
Al siguiente día exploraron una empinada montaña cercana al lugar donde finalmente se establece el campamento principal. El doctor Zerquera quedó en Kibamba encargado de atender a los enfermos y de recibir a los futuros combatientes que irían llegando.
En una primera ocasión Kumi subió, con mucha dificultad por la falta de preparación, la empinada cima de 1 800 metros de altura donde radicaba el Che, pero la segunda vez fue porque lo mandaron a buscar y al llegar encontró al guerrillero heroico muy mal de salud, con mucha fiebre y tos seca. Zerquera le preguntó cuál sería el tratamiento mejor para su caso específico y el Che le dijo que kanamicina, pero se lamentó porque no sabía dónde la iban a encontrar. Entonces es cuando Kumi abrió el maletín y Guevara le preguntó de dónde lo había sacado. Tras las explicaciones pertinentes comenzó el tratamiento y a los tres días, ya algo restablecido, le indicó a Kumi que su trabajo estaba en Kibamba, donde tenía un hospital y pacientes que atender.
Poco tiempo despues el médico tuvo que regresar porque el Che presentaba hemorragia y fiebre alta. Durante tres largos días con sus noches Kumi le puso tratamiento contra la malaria hasta que salió de la gravedad. De ahí en adelante, el Che nunca más se enfermó y continuó organizando y dando aliento a sus hombres pese a que los problemas dentro del movimiento de liberación del Congo y las condiciones para sostener la guerrilla no eran las mejores.
«Yo aprendí mucho con el Che desde los primeros días en que llegamos a Kibamba, cuando estábamos prácticamente sin hacer nada y nos cayó el “gorrión”, es decir, la nostalgia. Una mañana se apareció en el campamento y me dijo que venía a ayudarme para que no me quejara. Me preguntó a qué yo había ido y establecimos el siguiente diálogo:
Kumi: A atender a los enfermos y heridos cubanos
Che: No, usted vino a ejercer su profesión.
Kumi: Dígame cómo la ejerzo.
Che: Coja el maletín y acompáñeme.
Y el Che y yo, junto al traductor congoleño Freddy Ilanga (fallecido más tarde en Cuba) comenzamos a recorrer la zona. Veíamos a los enfermos y decía, a este aspirina a aquel, vitamina B-2. Al otro día, no tuve que dar el recorrido, los nativos se me metían en la choza para que los consultara, y el Che me dijo: “Fíjate como ya tienes pacientes”.
Pese a que la gesta del Congo no dio los resultados esperados, afirma Kumi, “al paso de los años comprendí que en realidad esa misión sirvió de mecha para alimentar el fuego de la lucha en los pueblos africanos; fuego que después comenzó a incendiar Guinea Bissau, Mozambique, Angola, Namibia, Sudáfrica y todos los demás países que se liberaron.
En total siete médicos cubanos y uno de origen haitiano que estudiaba en Cuba participaron en esta gesta con el Che en el Congo Leopolville.
Hedelberto López Blanch
Juventud Rebelde
jueves, 15 de mayo de 2014
Roque Dalton continúa vivo en sus versos: Hoy cumpliría 79 años

Roque Dalton García asumió por partida doble la causa libertaria de su país: El Salvador. El poeta fue defensor de los intereses del pueblo, que proclamó en sus versos, y también sufrió persecución, tortura y exilio por gobiernos de su época.
“Para mí ha sido posible estructurar mi obra poética en el seno de una vida de militancia política, o sea que me acostumbré a escribir en la clandestinidad, en condiciones difíciles”, dijo Roque Dalton en una entrevista ofrecida a Mario Benedetti en 1969.
Durante la conversación calificó sus inicios poéticos como “nerudianos”, tipo de poesía dedicada a “cantar, a hacer loa, a construir el himno, con respecto a las cosas, el hombre, las sociedades”.
“Si en alguna medida logré salvarme de esa actitud fue debido a la insistencia en lo nacional (…) Viene entonces mi poesía más ideológica, más cargada de ideas”, señaló.
Dalton, nacido el 14 de mayo de 1935, hijo de padre norteamericano y madre salvadoreña, recibió educación en distinguidos colegios de San Salvador. En 1953, viajó a Chile en donde logró ingresar a estudiar Derecho en la Universidad de Chile y conocer otra ideología política.
“Ingresé en este centro de estudios, y allá, por supuesto, vi otras cosas de la vida. Por ejemplo, los comunistas. Me puse en contacto con los comunistas, tuve amigos comunistas, y al principio sin saber que lo eran, luego con un poco más de conciencia, por lo menos di un paso de avance en Chile y de católico conservador que era pasé a ser un católico progresista, un social-cristiano; en ese momento, esa corriente de pensamiento en Chile me pareció sumamente atractiva”, relató en una oportunidad.
Estando en Chile, Dalton coincide con el pintor mexicano Diego Rivera, a quien intenta entrevistar. Ante una de las preguntas planteadas, el muralista da una respuesta tan contundente que termina desconcertando y despertando la curiosidad política del salvadoreño.
“Empezó a responderme cortésmente las preguntas hasta que no sé por qué se le ocurrió preguntarme mi filiación política, entonces yo le dije que era socialcristiano. Entonces él me preguntó, con aquella cosa exuberante que tenía, que cuántos años tenía yo. Yo le dije que dieciocho años. Me preguntó si yo había leído marxismo, yo le dije que no, entonces me dijo que tenía yo dieciocho años de ser un imbécil, y me echó“, rememoró Dalton en una grabación para Radio Habana Cuba que fue trasmitida en 1963.
Después del episodio, Dalton averigua quién es ese señor que lo ha insultado, qué es la pintura mexicana y qué es el marxismo. Poco tiempo después regresa a El Salvador a seguir estudiando Derecho. Junto con sus libros de Pablo Neruda y César Vallejo lleva sus primeros folletos revolucionarios. Posteriormente desechó el socialcristianismo y empezó a militar en el Partido Comunista Salvadoreño, cuenta el prólogo de su libro Tabernas y otros lugares, publicación que fue Premio Casa Las Américas en el año 1969.
El poeta revolucionario
Dalton volvió a El Salvador con “rudimentos del marxismo, líneas generales que había podido captar”, las cuales le hicieron tomar conciencia de la realidad social de su país.
“Un país desconocido, un país que yo nunca había visto: pude descubrir las contradicciones de la clase, la miseria, sus orígenes que me dieron un panorama, en el cual yo nunca, sinceramente, había caído en cuenta (…) Me sentí aterrado, tan responsable de un motón de cosas, tan lleno de ganas de decirle a la gente que había sido ciego por mucho tiempo, tan estafado”, relata un testimonio del poeta recogido en el libro Roque Dalton Antología, obra de Juan Carlos Berrio.
Ese abrir de ojos fue plasmado por Dalton en su obra El pulgarcito de América, donde con la artillería de sus palabras reprende a la clase oligarca, enaltece al pueblo y a la patria.
En 1955, funda en su país junto con otros poetas el Círculo Literario Universitario, que fue la segunda etapa de la Generación Comprometida, surgida a inicios en la década de 1950.
El grupo literario se reunían en casas, librerías y en la universidad para discutir sobre la necesidad de cambio en la sociedad salvadoreña.
Su generación vivió grandes acontecimientos, vio grandes luchas y no quiso quedarse simplemente como testigo. Dio el paso para encontrar a los hombres y a las mujeres que construían esos grandes acontecimientos y solicitó su ingreso en los contingentes, relató el prólogo de El pulgarcito de América.
Los años siguientes Dalton colaboró en numerosas actividades periodísticas, literarias, sociales y políticas, muchas clandestinas. Estas últimas le valieron numerosos problemas con las autoridades salvadoreñas de turno que lo metieron en prisión y más tarde lo desterraron. Fue encarcelado en 1960 y liberado en octubre de ese año al ser derrocado el presidente José María Lemus.
Dalton vivió prolongados periodos en Cuba, nación que lo acogió en épocas de exilio y que tuvo gran influencia en su pensamiento político. Fue para el poeta una vivencia que él mismo calificó como “la experiencia más importante de mi vida”.
“Cuba sigue siendo una experiencia definitiva y definitoria para mí, ya que luego me fue posible vivir en otros sectores del socialismo, y por consiguiente comparar, sacar mis conclusiones, y en ese sentido Cuba ha servido para que yo organizara mejor mis propósitos acerca de la revolución en América Latina y concretamente en mi país”, contó a Benedetti.
La poesía de Dalton se convirtió en su arma para hacer revolución. “Yo llegué a la Revolución por la vía de la poesía”, afirmó en la dedicatoria su libro Taberna y otros lugares.
“No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto”
A 39 años de su partida, Roque Dalton García sigue recitando verdades a través de una poesía reivindicadora, letra y voz del pueblo y de la revolución.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano lo recuerda en estas palabras: “Poeta hondo y jodón, Roque prefería tomarse el pelo a tomarse en serio, y así se salvó de la grandilocuencia y de la solemnidad y de otras enfermedades que gravemente aquejan a la poesía política latinoamericana”.
El 10 de mayo de 1975, sus supuestos compañeros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), con quienes había tenido discrepancias, decidieron asesinarlo. Uno de ellos, Joaquín Villalobos, es “hoy oxfordiano asesor bélico de gobiernos neoliberales y represivos”, al decir del diario La Jornada, de México.
“Son sus propios compañeros quienes condenan a Roque por delito de discrepancia. De al lado tenía que venir esta bala, la única capaz de encontrarlo”, lamentó Galeano.
Dalton, quien burló a la muerte en dos ocasiones en las que fue condenado por dictaduras salvadoreñas, guardó en sus versos una petición para cuando llegara la hora final:
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre
Porque se detendría la muerte y el reposo
Tu voz que es la campana de los cinco sentidos
Sería el tenue faro buscado por mi niebla.
Cubadebate
¿Hasta cuándo?
La captura en Cuba de cuatro individuos residentes en Miami que vinieron con el propósito de realizar aquí actos terroristas planeados allá, donde recibieron entrenamiento, recursos y están sus jefes, coloca otra vez a la luz del día la absoluta injusticia cometida contra los Cinco compatriotas que cumplieron difícil y riesgosa misión, precisamente, para tratar de evitar crímenes semejantes.
La heroica tarea de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René era perfectamente legítima. Se fundaba en lo que se conoce como “estado de necesidad” o la llamada “defensa afirmativa de necesidad”. En ciertas circunstancias, para salvar vidas en peligro una persona puede cometer violaciones menores (forzar la entrada, sin pedir permiso, a un domicilio ajeno causando daños materiales para rescatar a alguien de un incendio, es un ejemplo fácil de entender).
En este caso, para salvar otras vidas, ellos pusieron en peligro la propia y no sólo en un acto heroico –como en el ejemplo de la casa incendiada- sino con muchos actos heroicos durante los años en que actuaron dentro de los peores grupos terroristas para descubrir sus planes. Nunca usaron armas ni emplearon la fuerza o la violencia. En su vida cotidiana cumplieron las leyes y sus deberes sociales y fueron ejemplo de convivencia como testimoniaron en el juicio vecinos y compañeros de trabajo.
Nuestros compatriotas, técnicamente, incurrieron sólo en una falta: no revelaron a las autoridades la naturaleza de su encomienda en Miami. Esa violación, no haberse inscrito como agente extranjero, es bastante frecuente en Estados Unidos y suele resolverse con el pago de una multa.
En el caso de los Cinco también esa omisión estaba plenamente justificada. Más aun, era imprescindible. ¿A quién se le ocurre luchar contra el terrorismo en Miami y a la vez hacérselo saber a las mismas autoridades que se han pasado medio siglo amparando y apoyando a los terroristas?
El propio juicio al que fueron sometidos lo probó hasta la saciedad. Desde el Acta Acusatoria inicial hasta las sesiones en que fueron dictadas las desmesuradas sentencias y a lo largo de toda la labor del Tribunal, la Fiscalía nunca ocultó que estaba del lado de los terroristas, que eran sus protegidos, que por apoyarlos había sentado a nuestros héroes en el banquillo de los acusados en una rocambolesca subversión de la justicia.
La Jueza, por su parte, tuvo momentos inolvidables que dejaron al desnudo la verdadera esencia de lo que estaba sucediendo. Lo hizo especialmente a la hora de imponerles castigo que incluyó, a petición del Gobierno, la llamada “cláusula de incapacitación” para someter a los acusados después de cumplidos los exagerados términos de prisión a un régimen especial que la Fiscalía consideró “tan importante o más” que el injusto encierro carcelario. Se trababa de evitar que nunca más, ninguno de los Cinco intentase algo en perjuicio de los terroristas.
En cuanto a René y Antonio que, habiendo adquirido la ciudadanía norteamericana por nacimiento no podían ser expulsados inmediatamente del país como acaba de suceder con Fernando, les agregaron varios años de “libertad supervisada” con estrictas condiciones que incluían ésta bien reveladora: “como una condición especial adicional de la libertad supervisada se le prohíbe al acusado acercarse a o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas, personas que practican la violencia o figuras del crimen organizado”.
Tan insólita orden fue emitida en diciembre de 2001. Por aquellos días W. Bush proclamaba que “quien acoge, protege o ampara a un terrorista es tan culpable como el terrorista mismo” e impulsado por esa idea desataba por y todas partes su “guerra contra el terrorismo”. Por todas partes dijo, aunque para Bush obviamente Miami está en otro planeta.
La cláusula para proteger a los terroristas es la esencia misma de toda la saga de los Cinco. Basta leer la orden emitida por la misma jueza, diez años después, cuando René salió de la prisión. Se le quería obligar a permanecer allá, solo, aislado, desarmado, sin posibilidad de defenderse ante cualquier agresión. Como si eso fuera poco la jueza repitió, palabra por palabra, la prohibición dictada diez años antes. La advertencia era muy clara: no iban a proteger a René de los terroristas, sino a estos de René.
Hoy, como ayer, el gobierno de los Estados Unidos reconoce paladinamente que sabe quiénes son, en Miami, los terroristas y sabe, además, donde están y que lugares frecuentan. Pero afirma también, desvergonzadamente, que a ellos no se aplica la “doctrina Bush” y en vez de capturarlos y enviarlos a la cárcel, dedicará sus esfuerzos a protegerlos.
Por eso nadie se sorprendió cuando en 2005 Luis Posada Carriles –buscado por 20 años por la Interpol, fugitivo de la justicia venezolana que lo juzgaba por la destrucción en pleno vuelo de un avión civil en 1976- decidió instalarse en Miami y continuar promoviendo el terrorismo contra Cuba, ya no desde el clandestinaje sino abiertamente.
Tampoco causó sorpresa que cuatro integrantes de la red terrorista de Posada, hayan venido a Cuba varias veces a preparar nuevos ataques y que ahora guarden prisión aquí. Son individuos con antecedentes delictivos en Miami y hasta han hecho ostentación pública de sus propósitos criminales.
La impunidad con que continúan operando estos grupos criminales es consecuencia directa del proceso seguido contra nuestros Cinco compañeros pues lo ocurrido hace ya más de quince años era un mensaje muy claro y aun vigente: en Miami no sólo se permite el terrorismo contra Cuba sino que cuenta además con la complicidad y la protección de las autoridades.
La conversión del Sur de la Florida en santuario para el terrorismo puede ser un juego peligroso también para el pueblo norteamericano. Mientras los Cinco estaban encarcelados y se celebraba el infame juicio contra ellos, allí mismo, en Miami, se entrenaba la mayoría de los terroristas que llevarían a cabo la atrocidad del 11 de septiembre de 2001. Ninguno provocó sospechas, ninguno atrajo el interés del FBI. Porque en Miami el FBI no tiene tiempo para esas cosas pues todo lo dedica a proteger el terrorismo anticubano y a castigar a quienes tratan de evitar sus crímenes.
Barack Obama avanza hacia la conclusión de la mitad de su segundo y último período como Presidente. Cuando entró a la Casa Blanca en 2009 recibió una conducta inmoral e hipócrita por la cual él no es responsable. Pero lo será si no hace nada para cambiarla.
En sus manos está hacer algo para que sea recordado como alguien diferente a su predecesor. Lo primero sería disponer la libertad inmediata e incondicional de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino y Antonio Guerrero. Sí se puede y él lo sabe. Y también sabe que si no lo hace la Historia no lo perdonará.
Ricardo Alarcón de Quesada
La heroica tarea de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René era perfectamente legítima. Se fundaba en lo que se conoce como “estado de necesidad” o la llamada “defensa afirmativa de necesidad”. En ciertas circunstancias, para salvar vidas en peligro una persona puede cometer violaciones menores (forzar la entrada, sin pedir permiso, a un domicilio ajeno causando daños materiales para rescatar a alguien de un incendio, es un ejemplo fácil de entender).
En este caso, para salvar otras vidas, ellos pusieron en peligro la propia y no sólo en un acto heroico –como en el ejemplo de la casa incendiada- sino con muchos actos heroicos durante los años en que actuaron dentro de los peores grupos terroristas para descubrir sus planes. Nunca usaron armas ni emplearon la fuerza o la violencia. En su vida cotidiana cumplieron las leyes y sus deberes sociales y fueron ejemplo de convivencia como testimoniaron en el juicio vecinos y compañeros de trabajo.
Nuestros compatriotas, técnicamente, incurrieron sólo en una falta: no revelaron a las autoridades la naturaleza de su encomienda en Miami. Esa violación, no haberse inscrito como agente extranjero, es bastante frecuente en Estados Unidos y suele resolverse con el pago de una multa.
En el caso de los Cinco también esa omisión estaba plenamente justificada. Más aun, era imprescindible. ¿A quién se le ocurre luchar contra el terrorismo en Miami y a la vez hacérselo saber a las mismas autoridades que se han pasado medio siglo amparando y apoyando a los terroristas?
El propio juicio al que fueron sometidos lo probó hasta la saciedad. Desde el Acta Acusatoria inicial hasta las sesiones en que fueron dictadas las desmesuradas sentencias y a lo largo de toda la labor del Tribunal, la Fiscalía nunca ocultó que estaba del lado de los terroristas, que eran sus protegidos, que por apoyarlos había sentado a nuestros héroes en el banquillo de los acusados en una rocambolesca subversión de la justicia.
La Jueza, por su parte, tuvo momentos inolvidables que dejaron al desnudo la verdadera esencia de lo que estaba sucediendo. Lo hizo especialmente a la hora de imponerles castigo que incluyó, a petición del Gobierno, la llamada “cláusula de incapacitación” para someter a los acusados después de cumplidos los exagerados términos de prisión a un régimen especial que la Fiscalía consideró “tan importante o más” que el injusto encierro carcelario. Se trababa de evitar que nunca más, ninguno de los Cinco intentase algo en perjuicio de los terroristas.
En cuanto a René y Antonio que, habiendo adquirido la ciudadanía norteamericana por nacimiento no podían ser expulsados inmediatamente del país como acaba de suceder con Fernando, les agregaron varios años de “libertad supervisada” con estrictas condiciones que incluían ésta bien reveladora: “como una condición especial adicional de la libertad supervisada se le prohíbe al acusado acercarse a o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas, personas que practican la violencia o figuras del crimen organizado”.
Tan insólita orden fue emitida en diciembre de 2001. Por aquellos días W. Bush proclamaba que “quien acoge, protege o ampara a un terrorista es tan culpable como el terrorista mismo” e impulsado por esa idea desataba por y todas partes su “guerra contra el terrorismo”. Por todas partes dijo, aunque para Bush obviamente Miami está en otro planeta.
La cláusula para proteger a los terroristas es la esencia misma de toda la saga de los Cinco. Basta leer la orden emitida por la misma jueza, diez años después, cuando René salió de la prisión. Se le quería obligar a permanecer allá, solo, aislado, desarmado, sin posibilidad de defenderse ante cualquier agresión. Como si eso fuera poco la jueza repitió, palabra por palabra, la prohibición dictada diez años antes. La advertencia era muy clara: no iban a proteger a René de los terroristas, sino a estos de René.
Hoy, como ayer, el gobierno de los Estados Unidos reconoce paladinamente que sabe quiénes son, en Miami, los terroristas y sabe, además, donde están y que lugares frecuentan. Pero afirma también, desvergonzadamente, que a ellos no se aplica la “doctrina Bush” y en vez de capturarlos y enviarlos a la cárcel, dedicará sus esfuerzos a protegerlos.
Por eso nadie se sorprendió cuando en 2005 Luis Posada Carriles –buscado por 20 años por la Interpol, fugitivo de la justicia venezolana que lo juzgaba por la destrucción en pleno vuelo de un avión civil en 1976- decidió instalarse en Miami y continuar promoviendo el terrorismo contra Cuba, ya no desde el clandestinaje sino abiertamente.
Tampoco causó sorpresa que cuatro integrantes de la red terrorista de Posada, hayan venido a Cuba varias veces a preparar nuevos ataques y que ahora guarden prisión aquí. Son individuos con antecedentes delictivos en Miami y hasta han hecho ostentación pública de sus propósitos criminales.
La impunidad con que continúan operando estos grupos criminales es consecuencia directa del proceso seguido contra nuestros Cinco compañeros pues lo ocurrido hace ya más de quince años era un mensaje muy claro y aun vigente: en Miami no sólo se permite el terrorismo contra Cuba sino que cuenta además con la complicidad y la protección de las autoridades.
La conversión del Sur de la Florida en santuario para el terrorismo puede ser un juego peligroso también para el pueblo norteamericano. Mientras los Cinco estaban encarcelados y se celebraba el infame juicio contra ellos, allí mismo, en Miami, se entrenaba la mayoría de los terroristas que llevarían a cabo la atrocidad del 11 de septiembre de 2001. Ninguno provocó sospechas, ninguno atrajo el interés del FBI. Porque en Miami el FBI no tiene tiempo para esas cosas pues todo lo dedica a proteger el terrorismo anticubano y a castigar a quienes tratan de evitar sus crímenes.
Barack Obama avanza hacia la conclusión de la mitad de su segundo y último período como Presidente. Cuando entró a la Casa Blanca en 2009 recibió una conducta inmoral e hipócrita por la cual él no es responsable. Pero lo será si no hace nada para cambiarla.
En sus manos está hacer algo para que sea recordado como alguien diferente a su predecesor. Lo primero sería disponer la libertad inmediata e incondicional de Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino y Antonio Guerrero. Sí se puede y él lo sabe. Y también sabe que si no lo hace la Historia no lo perdonará.
Ricardo Alarcón de Quesada
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