sábado, 6 de mayo de 2023

Drones de la OTAN sobre el Kremlin


Los drones que lanzaron explosivos sobre el Kremlin el jueves pasado fueron atribuidos por los círculos de la OTAN a una operación de bandera falsa por parte de Putin, como un pretexto para desencadenar una renovada ola de ataques de Moscú contra la infraestructura civil y militar de Ucrania en vísperas de la anunciada “contraofensiva”. La operación tuvo lugar cuando la OTAN anuncia que ha completado el 96% de los preparativos de una “contraofensiva” para desalojar al ejército de Rusia de los territorios del este y sur de Ucrania. Convenientemente, mientras se desarrollaba el ataque a la sede del gobierno de Rusia, el presidente de Ucrania se encontraba de visita en Finlandia. Zelensky continuó viaje a La Haya, en los Países Bajos, y buscaría sorprender con su presencia en la ceremonia de coronación de Carlos III del Reino Unido. Para algunos, la bandera falsa tendría el objetivo de bloquear las tratativas inciertas entre Pekín y Kiev. 
 Desde el inicio mismo de la guerra, Estados Unidos dejó en claro que una victoria de la OTAN estaba condicionada a un derrocamiento de Putin y a la instalación de un gobierno dispuesto a discutir la rendición de Rusia. Así lo señaló, en forma explícita, Joe Biden, en un discurso a una brigada de intervención de Estados Unidos instalada en Polonia. Es una alternativa que se desprende mecánicamente del rechazo a negociar un acuerdo que suspenda las hostilidades y establezca negociaciones de conjunto. Con esta finalidad, la OTAN estableció un régimen excepcional de sanciones económicas contra Rusia, sin importar su impacto en el comercio de numerosas naciones ajenas al conflicto. Las sanciones han provocado un retiro del mercado de deuda de Estados Unidos por parte de numerosos países y un acrecentamiento de las reservas en oro de los principales Bancos Centrales. El pivot de esta guerra económica afecta a naciones como China, India, Brasil, Indonesia o Singapur. 
 Hace pocos meses hubo, en efecto, una operación de falsa bandera cuando Zelensky atribuyó a Rusia la caída de misiles en el este de Polonia, que enseguida se reconoció que habían sido lanzados por Ucrania, accidentalmente o no. Una investigación del célebre periodista norteamericano Seymour Hersh puso al desnudo que los explosivos que dañaron al NordStream 2, un gasoducto que debía conectar a Rusia con Alemania, fue una operación combinada de Estados Unidos y Dinamarca. Lo mismo ocurrió con los explosivos colocados en el puente más largo del planeta, que une territorio ruso con Crimea. Más recientemente fue atacada la base naval de Sebastopol, ubicada en esa península, la más importante de la marina de Rusia. La extraterritorialidad de la base, ubicada en territorio ucraniano cedido por la Unión Soviética, fue reconocida en los acuerdos internacionales que siguieron a la desvinculación de Ucrania de la ex URSS. Con esta consideración, se puede decir que el ataque a la base ha sido a un territorio de Rusia. Una de las finalidades expresas de la “contraofensiva” de la OTAN, que debería comenzar antes del inicio del verano norteño, es precisamente cortar el corredor que une a los territorios ocupados por Rusia con la península de Crimea y la base de Sebastopol. Lejos del relato que lo aleja de la guerra, el territorio de Rusia está integrado a su escenario. Los drones con explosivos sobre la Plaza Roja constituyen una advertencia. 
 La llamada “contraofensiva”, cuyas primeras operaciones ya han tenido lugar en la provincia de Kherson, adolecería de fuertes limitaciones, según lo han puesto en evidencia los documentos filtrados recientemente del Pentágono. Una insuficiencia en cuanto al material bélico como a los recursos humanos. Un empantanamiento de la “contraofensiva” podría dar lugar a una mesa de mediadores, como reclaman Xi Jinping y Lula, pero también a una escalada militar. Para algunos comentaristas, la admisión de una salida negociada golpearía duramente la continuidad del gobierno de Biden. Una escalada supone la provisión a los contingentes ucranianos de aviación, misiles de largo alcance y naturalmente un arsenal de drones. 
 Más allá de las imputaciones que se prodigan unos y otros acerca de la responsabilidad de la operación, la llegada de dos drones de la OTAN al centro de Moscú deja al descubierto nuevas falencias de inteligencia y de organización por parte del gobierno de Putin. La burocracia reaccionaria de Putin no ha pensado nunca en enfrentar a la OTAN por medio de una confraternización con las masas ucranianas; por el contrario, ha apoyado a todos los gobiernos restauracionistas de la oligarquía de Ucrania. Putin enfrenta a la OTAN por medio de una política de represalias militares, bombardeos indiscriminados, la acción de mercenarios privados y la represión al interior de Rusia. Rusia celebra el próximo martes un aniversario de la derrota del nazismo, por parte del Ejército Rojo, pero Putin no empalma con esta tradición revolucionaria, porque su credo, repetido hasta hartazgo, no es la reconstrucción de la URSS sino del Imperio Zarista. 

 Jorge Altamira
 05/05/2023

viernes, 5 de mayo de 2023

Las elecciones paraguayas, un balance


El 30 de abril fueron las elecciones Las elecciones paraguayas consagraron como presidente a Santiago Peña, del Partido Colorado, con el 42.7% de los votos. El oficialismo conquistó también una cómoda mayoría en las dos cámaras del parlamento y 15 gobernaciones de 17. 
 El voto opositor se dividió. Efraín Alegre, candidato de la Concertación Nacional (integrada por el Partido Liberal y un sector del Frente Guasú, entre otros), obtuvo un 27.4%, un desplome de 15 puntos respecto a su presentación anterior. “Payo” Cubas, del Partido Cruzada Nacional, se transformó en la gran sorpresa de la elección, al lograr el tercer puesto con el 23%. El resto de las listas obtuvieron menos del 2% de los votos. Entre ellas, la de Euclides Acevedo (un exministro del presidente saliente Mario Abdo Benítez, apoyado por un ala del Frente Guasú) y la del ex arquero de Vélez Sarfield, José Luis Chilavert. 
 Cubas denunció tras los comicios un fraude electoral e impulsó cortes de ruta y protestas de sus seguidores frente al tribunal electoral. Estas protestas fueron reprimidas y hubo 80 detenciones. También Alegre y Acevedo reclamaron una apertura parcial del 10% de las urnas, ante las sospechas de irregularidades. 
 De todas maneras, Peña ha sido rápidamente saludado como nuevo mandatario por los gobiernos vecinos (Argentina, Brasil y Uruguay) y por el presidente yanqui Joe Biden, quien declaró que espera que continúe la “cooperación” entre ambos gobiernos. 
 Vale señalar aquí que la campaña transcurrió en medio de las denuncias y sanciones de Washington contra el expresidente Horacio Cartes (padrino político de Peña) y el vice Hugo Velásquez, a los que incluyó en un listado de “corrupción significativa”. Estas denuncias forman parte de un operativo de presión de los yanquis para mantener sus intereses en la zona, que incluyen el plan de navegabilidad de la hidrovía Paraguay-Paraná, de la que quieren mantener lejos a China. Y la potencial apertura de una base militar en la triple frontera. 

 El nuevo presidente

 Peña trabajó para el FMI, fue titular del Banco Central y ministro de Hacienda de Cartes. Aunque ha reconocido los altos niveles de pobreza que tiene Paraguay, no se puede esperar de él más que un continuismo con las políticas que viene aplicando hace décadas el Partido Colorado, en favor de la oligarquía terrateniente que concentra el 85% de las tierras del país. 
 En el plano de la política exterior, Peña anticipó algunas definiciones: no romperá relaciones con Taiwán; buscará trasladar la embajada paraguaya israelí a Jerusalén (un gesto al sionismo); y probablemente restablezca relaciones con Venezuela -los lazos se rompieron cuando el gobierno de Abdo Benítez reconoció a Juan Guaidó.
 La cuestión de Taiwán fue objeto de discusiones en la campaña. El candidato de la Concertación planteó una revisión del reconocimiento diplomático de la isla, en función de un desarrollo de la exportación de carne y soja a China. La Asociación Rural viene haciendo lobby en esa dirección. El gigante asiático es en la actualidad la principal fuente de importaciones de Paraguay, pero las exportaciones requieren una triangulación a partir de terceros países. 
 Estados Unidos exhortó a que se mantengan los lazos con Taiwán, como un modo de evitar la penetración china en la región. Las declaraciones post-electorales de Peña apuntan a llevar tranquilidad a la Casa Blanca. 
 En cuanto a Venezuela, la cuestión es puramente pragmática: la intentona de Guaidó fracasó, al punto que éste ha quedado completamente desplazado, incluso como cabeza de la oposición venezolana. “El único presidente en Venezuela es Maduro”, se resigna Peña. 

 El fenómeno Cubas

 La gran elección de Payo Cubas merece un análisis especial. Aunque tiene una trayectoria como funcionario, es visto como un outsider. Conquistó en 2018 una banca en el Senado, pero fue expulsado de la cámara un año más tarde, tras protagonizar un altercado con otro senador. 
 Cubas hizo una campaña muy crítica de la corrupción y los partidos tradicionales, atacando tanto a colorados como liberales. En el plano social, cuestionó a los latifundistas que se han robado las tierras campesinas, en especial a los terratenientes brasileños (que poseen un 15% del territorio paraguayo). También defendió los procesos de recuperación de tierras. No obstante, en cuanto a propuestas, se limitó a plantear un incremento del impuesto a la soja y reformular la categoría de “latifundio” (considerarlo como tal a partir de 5 mil hectáreas), para lograr una mayor recaudación impositiva. No habla de expropiación. 
 Estos planteos en materia agraria se combinan con una reivindicación expresa del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y su política de “mano dura” contra el delito que ha barrido con las libertades democráticas. Cubas prometió un estado de excepción durante todo su mandato y la presencia de policías y militares en las calles. Además, propuso introducir la pena de muerte a condenados por corrupción y otros delitos. En cuanto a cuestiones civiles, se muestra como un tradicionalista: se opone al aborto legal y al matrimonio igualitario.
 Por sus planteos represivos y sus críticas a la “casta política”, algunos lo comparan a Javier Milei. Pero, a pesar de estas coincidencias con el dirigente “libertario”, esgrime un planteo de aumento de impuestos a los dueños de la tierra. Otros lo tildan de Bolsonaro paraguayo, pero más allá de compartir una agenda represiva y tradicionalista, Cubas lleva a cabo una fuerte agitación contra los hacendados brasileños -que los medios de ese país denuncian como xenófoba. 
 La candidatura sui generis y disruptiva de Cubas terminó canalizando un malestar creciente ante el alza de la pobreza y ante el régimen político (hundido en la corrupción, el contrabando y el narcotráfico). La ausencia de una referencia política nacional de la izquierda facilitó este ascenso. El Frente Guasú terminó dividido entre dos candidaturas patronales que fracasaron. Una izquierda seguidista de la burguesía es funcional al crecimiento de estos personajes. 
 La nueva etapa que se abre en Paraguay deja planteada la necesidad de una fuerza política independiente de las masas obreras y campesinas. 

 Gustavo Montenegro

Quiebra el First Republic Bank y se extiende la crisis bancaria


¿Y por casa como andamos? 

 La crisis bancaria internacional sigue su curso y tras la quiebra del Silicon Valley Bank cae ahora también el First Republic Bank, el segundo mayor banco en quebrar en la historia de Estados Unidos, por detrás de Washington Mutual en 2008. Frente al constante aumento de tasas de interés por parte de la FED, que ha hecho caer el valor de mercado de los bonos públicos que están en poder de los bancos, se desatan corridas bancarias en la que los clientes retiran sus depósitos por miedo a la insolvencia, hasta que la entidad no pudo hacerle frente a esa demanda. En tanto, el gobierno ha llamado a una subasta de emergencia y el banco JP Morgan decidió asumir la compra del quebrado. 
 El dato más notorio es que, después del colapso del SVB, el gobierno estadounidense y la FED armaron un esquema para evitar que más bancos quiebren. El mismo consiste en que la Corporación Federal de Seguros de Depósitos garantiza el efectivo para que los bancos puedan responder al retiro de los depositantes (tomando créditos cuya garantía son los propios bonos públicos desvalorizados) de manera de despejar temores para desincentivar la corrida. Además, el First Republic había recibido un fondo aportado por los principales bancos Estados Unidos, entre ellos el JP Morgan, de 30 mil millones de dólares. Todo el plan de rescate fracasó. 
 Ahora el Estado yanqui facilitó la compra por parte del JP Morgan, ya que por un lado flexibilizó las leyes que impiden a bancos muy grandes absorber a otros, y por otro porque la Corporación de Seguros se hizo cargo de enormes pérdidas. Desde la quiebra del Silicon Valley hace un mes y medio, ese fondo -que se presenta como el seguro para evitar el colapso del sistema bancario norteamericano- ya perdió más de la cuarta parte. 
 Pero parece que la crisis no termina acá. El PacWest Bancorp está generando preocupación por una posible quiebra. La entidad percibió caídas del 35% en Wall Street tras informar sus ganancias del cuarto trimestre del 2022. Es la confirmación de que estas quiebras no son “casos aislados de bancos en condiciones muy particulares”, como quieren hacer creer algunos analistas, sino que tiene como telón de fondo la desaceleración de la economía mundial y la caída de las tasas de ganancia. 
 Argentina no es inocua a estos cimbronazos y además atraviesa una situación similar. Hoy por hoy, el 70% de los activos bancarios están puestos en títulos públicos, algo que se agrava producto de la política fondomonetarista del gobierno del Frente de Todos -que consiste en financiarse con endeudamiento para evitar la emisión monetaria. Lo más grave es que para adquirir las Leliqs y pases del Central y ciertos títulos del Tesoro (Lelites, etc.) los bancos utilizan parte de los encajes, que es dinero que debería estar inmovilizado en el BCRA como garantía a los ahorristas. 
 Las presiones devaluatorias hacen que los depositantes tiendan a retirar su dinero para correr hacia el dólar. La banca privada, frente a la desconfianza de que el Estado pueda asumir el pago de la deuda por su carácter explosivo, se presenta reticente a entrar en los canjes, lo que ubica al default a la vuelta de la esquina. Esto allanaría el terreno para que los bancos se retiren con los depósitos de los ahorristas y así se generaría un nuevo corralito. 
 Por este motivo se estableció como zanahoria un seguro que obliga al BCRA a salir a comprar los bonos del Tesoro en caso de que caiga su cotización en el mercado, para que los tenedores se desprendan de ellos sin exponerse a las pérdidas. Es una política de rescate parecida a la que puso en práctica la Reserva Federal norteamericana, que de esta manera blinda a la banca de todo riesgo en sus negocios con la especulación financiera. 
 La diferencia es que, para poder rescatar a la banca, en un contexto de permanente aumento de tasas de interés en Argentina, el BCRA tendría que encausar una enorme emisión que empujaría la inflación, incentivaría la corrida cambiaria y pondría en jaque el pago de sus letras, que fueron adquiridas mediante encajes. Así, una crisis de deuda soberana desataría con seguridad una corrida bancaria. 
 La dolarización que propone Milei agravaría el cuadro porque se requiere la dolarización de toda la base monetaria (incluyendo los depósitos) y las deudas expresadas en pesos, para lo cual sería necesario una emisión de bonos en dólares para cambiar toda la deuda en moneda local del BCRA y del Tesoro por títulos con jurisdicción de Nueva York u otros grandes centros financieros. La experiencia ya ha demostrado que los tribunales neoyorquinos han fallado siempre en beneficio de los acreedores y avanzado en el embargo de cualquier bien que esté vinculado al Estado nacional, como sucedió con los fondos buitre, por lo que la dolarización solo aseguraría la profundización total del saqueo. Además, el contexto de crisis financiera y suba de tasas de interés a nivel internacional aleja toda perspectiva de una atracción masiva de capitales a la Argentina. 
 Queda claro que los Estados capitalistas son los que garantizan que los especuladores se la lleven en pala, a costa de enormes penurias para la población. La crisis financiera que azota al mundo promete profundizarse al ritmo de la del fracaso de los regímenes democráticos y del propio derrumbe del capital. La única forma de reorientar este destino es que los trabajadores, que son los que producen la riqueza de cada país, tomen el gobierno en sus manos y echen a todos los políticos capitalistas que nos trajeron a esta debacle. 

 Camila García