El 7 de febrero, acuérdense de esa fecha. Ese día se reúne, para cuando salga esta nota es posible se haya reunido, el grupo mercenario denominado “Fuerza de Tarea” dedicado a invadir Cuba mediante los canales de internet. Trump ha puesto su cara retostada con infrarrojos en ello. Para llevar a cabo el ataque desestabilizador el régimen paga a “organizaciones gubernamentales y No gubernamentales (ONGs)”, fuerzas regulares y no regulares. En un artículo anterior exponía datos sobre estas organizaciones y los términos que emplean para nombrarse: “Hace tan sólo unos días se ha podido saber con cuántos millones de dólares alimenta (el régimen estadounidense) a la contrarevolución, la enmascarada en ongs y otros tipos de asociaciones, que se encuentran en el interior de la isla, son entorno a 30, que reciben del presupuesto estatal de su gobierno imperial cantidades que llegan a alcanzar los 650.000 dólares. ¿En cuántas partes del mundo el imperio arma, entrena, financia, compra a mercenarios y los emplea en la destrucción de un país y otro?. Es fácil imaginar lo que esos mercenarios de esas 30 organizaciones tienen como objetivo para el pueblo de Cuba, y lo deben odiar mucho porque no pueden con él”.
Sus nombres comienzan con indicadores como Directorio, Diario, Asociación, Centro de Investigación, Grupo Internacional, Acercamiento, Observatorio, Apoyo, Fundación, Instituto…, para continuar con términos ambíguos..., lobos con piel de cordero.
El local de reunión de tales grupos de ultraderecha regulares y no regulares, es el Departamento de Estado de EEUU, dedicado a la política exterior. Este Departamento de Estado lo dirige hoy el ultraderechista Rex Tillerson, antes director ejecutivo de la petrolera Exxon Movile. En el imperio del robo petrolero ocupaba el puesto de presidente, luego podemos imaginar lo que elabora en su cabeza y la fuerza que le pone, y sabemos, todo el mundo sabe, de las guerras que el régimen de EEUU ha desatado por el llamado oro negro.
Rex Tillerson alardea, como Trump, de preparar la comisión de semejante crimen, también ha hecho pública su intención de matar de hambre a Venezuela con un bloqueo como el que desde el comienzo de la decada de 1960 realizan contra Cuba. En el caso de Venezuela se dispone a dar las órdenes pertinentes a sus gobiernos, los suyos, en América Latina. Después de ver la imposibilidad de hacerse con el gobierno dentro desede la legalidad, de acabar con el proceso electoral que pone en evidencia su incapacidad para convencer a nadie, quiere emprender una guerra sin cuartel, introducir de nuevo la violencia en las calles, desarrollar los enfrentamientos en las fronteras, mantener y aumentar los robos financieros, que no lleguen alimentos ni medicinas, acosar a la clase obrera a la espera de un momento que le permita un asalto definitivo. Rex Tillerson, Trump y Pompeo, director de la CIA y dueño de otra petrolera, son la cara visible del mundo financiero del crimen imperial. Es su derecho dictatorial o el derecho del pueblo a los beneficios sociales.
Los que se postulan como asesinos no han tenido reparo en declarar a sus medios informativos de propaganda lo que van a hacer, y hasta preparan el asalto hablando en la ONU de “canales humanitarios e intervenciones humanitarias”. En la ONU se sabe que ese lenguaje ha sido siempre la antesala de la invasión militar. ¿No debería la ONU llamar a organizar la resistencia a los países que incumplen la legalidad internacional saltándose el derecho reconocido de cada pueblo al respeto de su gobierno elegido? ¿No debería la ONU articular un grupo de oposición al bloqueo ilegal estadounidense y a su injerencia en los asuntos internos de Cuba y Venezuela? ¿No es hora de que la ONU grite, escandalice, se ponga en pie contra los tiranos que someten una y otra vez a los pueblos?. Pues no, porque la ONU no tiene esas atribuciones, el imperio dispone de sus gobiernos, los suyos, para que no salga de ahí una Organización de Naciones que aplique sanciones, bloquee o impida al imperio seguir con arruinando países económica, financiera y militarmente.
Enfrentados a una tercera gran guerra los pueblos del mundo deberán ser capaces de romper las bases del capitalismo global.
Rex Tillerson y su Exxon Movil quieren volver a disponer de Cuba, primer territorio libre de América, y llevarse gratis el petróleo venezolano. El caso del petróleo de Venezuela es más reciente: el presidente Chávez impidió al emporio petrolero de Rex Tillerson, la Exxon Movile, su robo al nacionalizar la Faja del Orinoco y aprobar que el 60% fuese para Venezuela. Rex Tillerson entonces boicoteo el beneficio para el pueblo venezolano y cerró la puerta en Venezuela para acudir a un Tribunal, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) que le rebajó su exigencia de 20.000 millones de indemnización a 1600. Claramente res de res, nada de nada, en catalán.
Pero el imperio se dará por vencido cuando se le mueva la silla. Mientras tanto acelera la busqueda del camino que le permita desarticular la resistencia de Cuba y conseguir la partición de Venezuela. El vicesecratrio de Estado a la promesa del bloqueo ha anadido la de no reconocer al gobierno democrático, y ha dado órdenes a la oposición mercenaria para que no firme acuerdo alguno y tampoco se presente a las elecciones presidenciales. Como sabe que la conciencia del pueblo ha crecido y ha crecido la cultura ciudadana de la unidad popular y antiimperialista, no esta dispuesto a dejar que transcurra la nueva convocatoria a las urnas.
En el intento de crear el escenario repetido en Oriente que sirviese de pie de playa para justificar el envío de fuerzas militares, el régimen de EEUU irá viendo el desgaste que produce en el país bolivariano. Tras el petróleo se encuentran los recursos naturales como gas, agua, oro, uranio, minerales raros… en los que Venezuela es también una potencia mundial. Con lo poco que ha podido disponer el gobierno revolucionario ha terminado con el analfabetismo, con la falta de vivienda, sanidad, ha reducido la miseria la pobreza extrema a niveles no conocidos antes… y el gran capitalismo, con el fascista Rex Tillerson de jefe, se moviliza para echar la nueva construcción social abajo.
¿Recuerdan a Chávez en la ONU diciendo desde la tribuna que allí olía a azufre porque se había hecho presente el demonio Bush?: Rex-Trump huele a azufre.
En igual medida éste demonio de dos cabezas se ha planteado aplastar a Cuba, para lo que ya ha presentado a sus otros dos cabecillas en semejante tarea intervencionista, ilegal a más no poder como la intervención contra Venezuela: los que van a dirigir la invasión de internet son los senadores fascistas Bob Menéndez y Marco Rubio. Con éstos, Rex Tillerson, dice asegurar la presión sobre Cuba.
Para la guerra mediante las ondas de transmisión y del hambre por bloqueo y robo de toda mercancia que pueda llegar a los dos países, el famoso propuesto así mismo como genocida maneja cantidades multimillonarias de dinero: el presupuesto de su Ministerio para hacer trabajar a los gobiernos prostitutos, según cifras que el mismo órgano publica, es de 57.533 millones de dólares.
Detengámonos un poco más en el Departamento de Estado o Ministerio de Exteriores: el nombre del edificio donde se reunirán los mercenarios para preparar el ataque a Cuba por las redes sociales es Harry S. Truman. ¿Esa es su bandera?
Harry S. Truman fue el creador del Consejo Nacional de Seguridad desde el que coordinan y dirigen la política exterior del imperio, y fue creador de la CIA, bien conocida por su actividad en golpes de Estado, desestabilizaciones y asesinatos en los cinco continentes. Ustedes recordarán en Cuba atentados, invasiones e intentos de asesinar a Fidel más de 650 veces. Harry S. Truman se otorgó poderes especiales en política exterior y su acción más conocida fue tirar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Su mandato duró de 1948 a 1953 y en 1950 metió a EEUU en la guerra de Corea, su resultado fue negativo, quizás la primera que perdió el imperialismo resultante de la Segunda Guerra Mundial. Truman llegó a tener previsto volver a tirar más y más bombas atómicas sobre los coreanos, pues resultaban y resultaron invencibles. Aun hoy el régimen dictatorial estadounidense, con otro bloqueo ilegal y brutal, no puede vencer al pueblo coreano, que no amenaza a nadie y hace saber su derecho a defenderse.
Bajo el mandato del genocida Harry S. Truman la ultraderecha emprendió, con McCartur en cabeza, la persecución política conocida como “caza de brujas”, persecución contra gentes de izquierda, comunistas. Además de las detenciones, encarcelamientos, expulsiones del trabajo y aislamiento social de gente conocida como intelectuales, artistas y cineastas, otros muchos sufrieron castigos que acabarían con su vida. Entre éstas últimas personas debe recordarse a Ethel y Julius Rosemberg, acusados de pasar a la Unión Soviética informes sobre la fabricación de la bomba atómica, acusación falsa, y fueron condenados a morir en la silla eléctrica y asesinados en ella.
Si a la cacería emprendida por Truman-McCarthur se la llamó “caza de brujas”, ¿cómo llamaríamos ahora a la persecución que Rex Tillerson y Trump llevan a cabo contra todo pueblo y gobierno que no se inclina ante ellos, que no les obedece y no se rinde a sus intereses?. Habrá que inventar un nombre al crimen que vienen cometiendo contra Cuba desde hace 14 ó 15 presidentes de EEUU.
Así es que el lugar donde se van a reunir los grupos fascistas que preparan la agresión contra Cuba se llama Harry S. Truman, para que no se dude del carácter de los allí reunidos y de su propósito criminal.
También Obama, reconociendo el fracaso de la guerra contra Cuba, nunca suspendió el bloqueo como tal, puso por delante las cañoneras de internet y más propaganda, entre la que ha destacado la publicidad diplomática, con esas nuevas formas el imperio esperaba debilitar la Revolución cubana. Obama dio cauce a la mayor inversión hasta entonces en medios digitales a emplear contra Cuba, y supimos del programa que se conoció como Zunzuneo, otro fue el Piramideo, y para terminar el llamado Commotion. Sus mercenarios hicieron cursos mediante invitaciones viajeras para los jóvenes cubanos en los que disponía todos los medios materiales con los que sembrar en ellos la desconfianza a la revolución, la admiración por el consumo y el desprecio por los valores de la independencia, la soberanía nacional y la mayor igualdad y derechos sociales. Los señuelos imperiales ofrecían becas y premiaban con dinero en metálico a quien en las redes se prestase a tirar contra los revolucionarios. Mientras tanto el aparato de propaganda difundía la imagen de Obama como la de un dialogante, con esa pantalla táctica se ocultaba la intención estratégica.
Si aquello no dio el resultado deseado, el régimen estadounidense se ha dispuesto a trabajar más la agresión descarada e ilegal, y para llevarla adelante va a reunir a sus servidores en el espíritu de Harry S. Truman. Mediante ese campo de guerra que es internet van a introducir la mayor cantidad producida hasta ahora de visiones infectadas y enfermizas, virus que debiliten la fortaleza de unidad ante el imperio a partir de cualquier acontecimiento sea pequeño o minúsculo; van a bombardear con publicidad de Hollywood invenciones, falsedades y retorcimientos para agrandar la mirada que lleve a la desconfianza hacia el entorno y los logros colectivos. Esas manos que trabajan para las agencias propagandísticas del capitalismo pagan al ejército regular y al no regular para que asalten la vida diaria del pueblo cubano. En su caso la bandera o el símbolo que han escogido de Harry S. Truman tiene detrás al dictador Batista. ¿Qué se puede esperar de semejantes invasores internautas?
En Davos, el multimillonario Soros competente de Trump dijo de Facebook y Google: “son monopolios cada vez más poderosos, defienden regímenes autoritarios y pretender crear una red totalitaria”.
Sobre el ejército de periodistas propagandistas estadounidenses pesa lo dicho por su colega Jhon Swinton, redactor jefe del Nueva York Times, en el homenaje que le brindaban por su jubilación en 1880: “No existe lo que se llama prensa independiente, a menos que se trate de un periódico de una pequeña villa rural.Vosotros lo sabéis y yo lo sé. No hay ni uno solo entre vosotros que ose expresar por escrito su honrada opinión, pero si lo hiciera, sabéis perfectamente que vuestro escrito no sería nunca publicado. Me pagan 150 dólares semanales para que no publique mi honrada opinión en el periódico en el cual he trabajado tantos años. Muchos, entre vosotros, reciben salarios parecidos por un trabajo similar… y si uno cualquiera de vosotros estuviera lo suficientemente chiflado para escribir su honrada opinión se encontraría en medio de la calle buscando un empleo cualquiera, exceptuando el de periodista. El trabajo de periodista de Nueva York consiste en destruir la verdad, mentir claramente, pervertir, envilecer, arrojarse a los pies de Mammón, vender su propia raza y su patria para asegurarse el pan cotidiano. Vosotros lo sabéis, y yo lo sé; así pues ¿a qué viene esa locura de brindar a la salud de una prensa independiente? Somos las herramientas y los lacayos de unos hombres extraordinariamente ricos que permanecen entre bastidores. Somos marionetas, somos sus títeres; ellos tiran de los hilos y nosotros bailamos al son que ellos quieren. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas, son propiedad de otros hombres. Somos prostitutas intelectuales”.
Desde la declaración de Jhon Swinton a la de Soros hay la distancia de la tecnología. El imperio miente más y con más medios. No hay que dejarse llevar por la fuerza de la corriente. La mejor respuesta, decía Chávez, es un ataque. En este caso los disparos contra el enemigo imperial se hacen con la verdad objetiva. Recuerden la fecha el 7 de febrero se reúnen, se habrán reunido los mercenarios con sus pagadores para hacer planes de guerra contra Cuba, tienen como bandera a Harry S. Truman.
Ramón Pedregal Casanova
Ramón Pedregal Casanova es autor de los libros: “Gaza 51 días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”, “Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.
jueves, 8 de febrero de 2018
miércoles, 7 de febrero de 2018
Una isla a la deriva

Una mueblería cerrada en Río Piedras, San Juan.
Con este título publicó Juan Bosch en 1944 un artículo en solidaridad con la lucha por la independencia de Puerto Rico. Fue uno de los incontables trabajos periodísticos, políticos y literarios que el gran escritor dominicano produjo durante su prolongado exilio habanero, varios de los cuales dedicó a la causa de la isla hermana.
Pese al tiempo transcurrido, casi ya tres cuartos de siglo, texto semejante, con idéntico título, podría escribirse hoy: “A la deriva por los mares de la historia, sin rumbo, sin destino, va Puerto Rico: desde hace cuatro siglos y medio”.
Ahora habría que agregar que la situación es peor y la isla, azotada por feroces huracanes, sobre todo el más reciente y brutal llamado Donald Trump, encara un momento decisivo de su historia.
Entonces, cuando Bosch redactó su hermosa profecía, gobernaba en Washington Franklyn Delano Roosevelt quien prometía al pueblo norteamericano un nuevo trato que beneficiase a los trabajadores y a los pobres y a los pueblos del Continente ofrecía una política de buena vecindad. Pero sus promesas no le sobrevivieron.
Hace ya mucho tiempo que ambos proyectos fueron reducidos a cenizas, barridos por el capitalismo salvaje y el belicismo desenfrenado que han practicado, de un modo u otro, con matices secundarios, todas las Administraciones estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial.
En los años cuarenta Luis Muñoz Marín y su Partido Popular Democrático (PPD) todavía abogaban por la independencia de la Isla. Más tarde relegarían a un plano secundario la cuestión fundamental de la soberanía nacional y darían paso, con el patrocinio de Washington, al llamado “estado libre asociado” (ELA), torpe disfraz que en nada cambió la cruda realidad colonial.
Gracias a exenciones tributarias y otros privilegios el territorio fue inundado por capitales norteamericanos desplazando a los productores locales e impulsando una emigración masiva hacia el norte. Cuantiosas inversiones en la infraestructura le dieron un aire de modernidad y la propaganda imperial no escatimó esfuerzos para vender a la hermosa isla como un paradigma, un modelo para el resto del Continente. Paralelamente llenaron el pequeño territorio de bases e instalaciones militares convirtiéndolo en un verdadero fortín que fue pieza clave para su política agresiva e intervencionista en todo el Continente.
Esa propaganda logró ocultar, al mismo tiempo, dos aspectos decisivos para entender la realidad puertorriqueña. Por un lado la persecución y represión sistemática contra el movimiento patriótico, muchas veces violenta y abierta, otras, encubierta y más o menos sutil, pero siempre avasalladora. Y por el otro el rechazo de Washington a todas y cada una de la peticiones del pueblo puertorriqueño, incluyendo el PPD, para modificar la relación colonial y hacerla menos lesiva a sus legítimos intereses.
En rigor el ELA fue un embuste desde su nacimiento. Jamás hubo una “asociación” entre Puerto Rico y Estados Unidos y llamar “libre” al engendro así creado era, además de una afrenta a su víctima, el pueblo boricua, un grosero insulto al lenguaje. Todos los esfuerzos promovidos desde la isla para alcanzar espacios de autonomía fracasaron ante la insolencia imperial.
Con el paso del tiempo la metrópoli colonial también fue cambiando. Estados Unidos sigue siendo la principal potencia económica y militar del planeta pero su dominio ya no es absoluto, indiscutido, como lo fue al concluir la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que eliminar varias disposiciones importantes que había favorecido a sus inversiones en la isla y estas fueron en busca de otros mercados más lucrativos.
El modelo económico impuesto a la colonia terminó en un fracaso estrepitoso y las autoridades locales debieron reconocer su incapacidad para pagar la deuda pública de más de 70 mil millones de dólares y se afanaron inútilmente en busca de una solución imposible para un país sometido totalmente a un poder extranjero.
Carente de soberanía propia a Puerto Rico se le cerraron todas las posibilidades de negociación para enfrentar un problema que encaran todos los días los países independientes. En Washington el Congreso y la Administración se pusieron de acuerdo para establecer una llamada Junta de Control Fiscal la cual es hoy la verdadera autoridad que administra el territorio y cuya tarea es obligar a los puertorriqueños a pagar lo que supuestamente deben imponiendo para ello draconianas medidas de austeridad que aumentaron el desempleo, eliminaron servicios sociales básicos e incrementaron la emigración.
Por si fuera poco la isla fue azotada por dos huracanes de gran intensidad, Irma y María, sobre todo este último que la arruinó casi por completo. Se calculan en más de 90 mil millones de dólares las pérdidas ocasionadas por estos fenómenos meteorológicos. Miles de familias perdieron sus viviendas y cuatro meses después una gran parte de la población no tiene electricidad ni agua potable, muchas escuelas no han reiniciado sus actividades y nadie sabe cuándo ni cómo se recuperará la infraestructura derrumbada.
Ni siquiera se sabe con precisión cuántas personas perdieron la vida como consecuencia del paso de María. Investigaciones periodísticas independientes calculan que pasan de mil.
Más de 200 mil han buscado refugio en Estados Unidos en una ola migratoria que no parece detenerse.
Para colmo llegó Trump. El insólito personaje, que nada ha hecho siquiera para aliviar la tragedia boricua, no sólo recordó que hay que reembolsar la supuesta deuda sino que impulsa una reforma tributaria que, entre otras cosas, grava con un 20% los productos procedentes de la isla con lo que hará de la recuperación económica una quimera irrealizable.
En medio del desastre resulta conmovedor el empeño del pueblo por reconstruir su país, sin ayuda federal y frente a la corrupción y la torpeza de quienes dicen representarlo.
Parece cumplirse lo que Juan Bosch anticipó hace tanto tiempo. A la hora del naufragio serían los trabajadores, los desposeídos, los de abajo, finalmente unidos en el dolor y la esperanza, los únicos capaces de salvar la Patria.
Ricardo Alarcón de Quesada
Gerardo Abreu Fontán llegó a ser para nosotros un mito

Hace cincuenta años junto a este edificio que el cinismo de la época llamaba Palacio de Justicia, arrojaron su cuerpo torturado y mutilado.
No hubo editoriales ni crónicas en la gran prensa internacional. No protestó ningún gobierno, ni la ONU ni la OEA, no lo denunció ninguna de las organizaciones que en el mundo dicen ocuparse de los derechos humanos.
Muchos años después supimos que el 7 de febrero de 1958 el Gobierno yanqui evaluaba en Washington la situación cubana, cada vez más preocupante allá y lo hacía a partir de un informe de esa fecha desclasificado hace poco donde consta el amplísimo apoyo militar que estaban suministrando a la tiranía batistiana incluyendo el entrenamiento de la mayoría de sus oficiales y esbirros. El Imperio les enseñó a matar, adiestró a los asesinos, los hizo especialistas en los peores suplicios.
No hablo de un pasado remoto. El 7 de febrero del año 2007, hace apenas un año, el Congreso Federal norteamericano, ese que todavía no ha pedido disculpas por los crímenes cometidos contra nuestro pueblo, rindió homenaje a Batista y sus secuaces. No pudieron escoger mejor oportunidad para insultarnos y concitar nuestra ira. El Imperio tiene una deuda que jamás podrá saldar, que nunca perdonaremos ni olvidaremos.
Fueron muchos los hermanos y las hermanas que perdimos en esta lucha. Ninguno de ellos ha muerto. Viven y vivirán siempre en cada uno de nosotros.
Hoy les hablo del jefe más querido, del que tanto aprendimos, quien nos sigue dando fuerza y nos guía ahora y siempre con su modo sabio, suave y firme de dirigir.
Las sombras y el silencio cubrieron el día terrible en que lo sometieron al martirio.
La noticia corrió de boca en boca entre nosotros y con ella la angustia y la certeza. Sabíamos que Gerardo sería asesinado rápidamente. A él no lo retendrían mucho tiempo en los lóbregos sótanos de la policía ni lo enviarían a prisión. Su muerte era inminente.
Tratamos que el mundo se enterase de que había caído en las garras de los peores asesinos. Lo informamos a periodistas y a cuanta gente pudiera diseminar la noticia.
La rabia y el dolor, nuestras únicas armas, se volvieron acciones espontáneas multiplicadas hasta llegar a la huelga estudiantil que paralizó todos los centros de enseñanza, incluyendo las universidades y escuelas privadas, el más amplio movimiento que pudimos realizar en la capital, y se extendió más de dos meses.
La terrible derrota del 9 de abril condujo a una situación en la que ya carecíamos de fuerzas para mantener por mucho más tiempo el cierre de las instituciones docentes. La represión batistiana no conoció límites. Perdimos en la capital a decenas de nuestros mejores combatientes. Algunos desaparecieron para siempre, como Higinio, sus restos insepultos todavía cincuenta años después.
Este año recordaremos muchos aniversarios de hechos que ya cumplen medio siglo. Bien sé compañeras y compañeros que ustedes no los olvidan y jamás podrán olvidarlos. ¿Por qué no podemos ni queremos olvidar? Porque en cada suceso hay un pedazo de nuestras propias vidas, cada hermano caído es una porción de vida que quisieron arrebatarnos; nosotros, los sobrevivientes, hemos podido llegar hasta aquí en la medida que ellos y ellas han vivido en nosotros.
La memoria de los mártires no puede ser un culto reservado a quienes los conocimos y tuvimos el privilegio de luchar junto a ellos. La Patria necesita que su memoria perdure y se haga conciencia en las mentes y los corazones de quienes no los conocieron, de los que nacieron después que ellos cayeron. Que sean patrimonio vivo especialmente de los más jóvenes, de los jóvenes de hoy y de mañana. Después de todo fue por ellos más que por nosotros que Gerardo y todos los mártires entregaron sus vidas.
Un 7 de febrero en el cementerio al terminar el acto que allá siempre nos convoca se me acercó una joven que trataba de estudiar la clandestinidad habanera y enfrentaba un enigma que no lograba descifrar. El misterio de Fontán dijo la muchacha. Y agregó más o menos esto: Ustedes son una generación con muchos traumas y contradicciones que les impuso la vida, pero cuando se trata de Fontán, todos reaccionan igual, todos hablan de él con mucho amor y con respeto unánime, los he visto aquí emocionarse y llorar a pesar de los años transcurridos, es algo extraordinario. Eso era él, le dije, extraordinario.
Nacido en la mayor pobreza en el Condado de Santa Clara era un niño negro condenado como tantos otros a padecer una vida triste de la que nadie hablaría nunca. ¿Qué sólo llegase al cuarto grado de una humilde escuela primaria? ¿Qué hubiera tenido que trabajar desde niño para ayudar a su familia? ¿Qué conociera desde muy temprano los oficios peor pagados, esos que en las calles habaneras reservaba el capitalismo para una niñez triste y abandonada? ¿Qué debiera soportar el desprecio y la humillación por tener la piel demasiado oscura? Esa fue la historia de muchos otros, pobres y negros como él, nada que contar, nada extraordinario.
Hay ciertamente un misterio difícil de explicar. Aquel niño se transformó en héroe. Él, que no había nacido aquí, se levantó desde la miseria hasta convertirse en jefe indiscutido, y crear barrio por barrio la mayor fuerza revolucionaria de la Capital, y a dirigirla, con su carisma y sus dotes organizativas excepcionales. Nos educó en una disciplina, una austeridad y una ética que nos parecían venidas de otro mundo.
Pacientemente, afrontando los peligros, recorrió nuestras calles, habló con todos, edificó paso a paso las brigadas juveniles del 26 de julio que crecieron y se afirmaron a pesar de nuestra inexperiencia, como surgidas de la nada en una ambiente hostil, sin recursos de ningún tipo, en medio de la corrupción, el desánimo y la más feroz represión.
Entonces, cuando era difícil creer en alguien, poco a poco, escuchábamos un nombre repetido en susurros que circulaban por las esquinas con una magia portadora de extraña esperanza. Fontán era el nombre.
Llegó a ser para nosotros un mito. Él, que no había avanzado en la enseñanza elemental, dirigió a los jóvenes y estudiantes de la Capital y ninguno dudó nunca que Gerardo era el más capaz, el más sensible, el más profundo de nuestros compañeros.
Antes de conocerlo personalmente, había conocido la leyenda. Lo suponía alto, corpulento, y fuerte. Lo vi avanzar por aquel pasillo del apartamento de la calle Monte. No era el gigante que imaginaba. Era más bien como yo. Pero más culto, más inteligente, con unos modales que mis abuelos hubieran querido para mí.
Nos habló siempre como un maestro a sus discípulos. Nos enseñó que las armas, las poquísimas que pudimos ver en aquella época, eran sólo instrumentos inevitables y que la violencia revolucionaria no era un fin en sí misma sino la única vía que teníamos para conquistar nuestros sueños de libertad y justicia. Alguna vez nos criticó que permaneciéramos en un lugar que era conocido por un compañero que había sido apresado por los agentes de la dictadura. Hay que respetar las reglas de la clandestinidad. No se puede confiar en que nadie resista la tortura, nos dijo con naturalidad y todos, como siempre, lo obedecimos.
Recuerdo cuando hablaba de poesía, de literatura ¿Quién iba a pensar entonces que aquel era un pobre negro que no había vencido el cuarto grado?
Recuerdo sobre todo el honor más grande de mi vida. Ningún otro se compara con aquel. Cuando me encomendó ocuparme, bajo su mando, de la sección estudiantil de aquella formidable organización creada por él.
Él fue por encima de todo un artista, el más grande de mi generación. Su vida fue su mayor creación. Él se hizo a sí mismo, obra perfecta, inimitable.
Si no hubieran acabado tan brutalmente su existencia cuando apenas tenía 26 años, Gerardo no sólo sería hoy uno de los principales dirigentes de Cuba sino que habría sido también uno de los más destacados intelectuales cuya labor creadora habría animado estos largos años de heroica resistencia.
Vuelve febrero y con él la Feria del Libro. Millones de cubanos participarán en esa admirable fiesta de la cultura y el espíritu. Buscarán afanosos los más variados textos. Irán a escuchar a poetas y escritores. Será inútil sin embargo el esfuerzo por encontrar sus poemas, sus ensayos, o por escuchar su voz limpia, cálida, recitando los mejores versos de los negros y los pobres.
¿Inútil? ¿No es acaso su voz la que nos dice la elegía que también pudo ser escrita para él?:
“Fue largo el viaje y áspero el camino
Creció un árbol con sangre de mi herida
Canta desde él un pájaro a la vida
La mañana se anuncia con un trino”
Gerardo, sé que puedo decir en nombre de todos tus compañeros que siempre te guardamos fidelidad absoluta, que siempre acatamos lo que tú, con firmeza pero también con ternura, ordenabas. Sólo una vez te faltamos. Hace hoy exactamente cincuenta años. Nadie buscó refugio o protección. Nadie dudó un instante y no cumplimos tu consejo. Confiábamos en ti, sabíamos que eras un gigante, un mito hecho realidad.
Estabas completamente solo, en la mayor soledad, frente al horror. Lo sabías todo pero nada dijiste. Te torturaron con indecible crueldad pero de tus labios no brotó un solo nombre, ni un dato. Despedazaron tu cuerpo pero tu respuesta fue el silencio hasta el final.
Por nosotros sufriste los peores tormentos. Por nosotros y por nuestra causa, por Cuba, entregaste tu vida. Tu noble, generosa, irrepetible vida.
¿Qué más decirte hoy?
Comandante Fontán hasta la victoria siempre.
Ricardo Alarcón de Quesada
Febrero 6 de 2008
lunes, 5 de febrero de 2018
Martianos
José Martí escribió la letra de una canción que presentamos en nuestro programa. Pero no será este el único regalo de La pupila asombrada dedicada a José Martí...
Homofobia en los 60: UMAP en Cuba… ¿y en EEUU?
A cada rato los medios nos recuerdan las UMAP de Cuba: el ejemplo –nos dicen- de la homofobia de la Revolución. Pero ¿qué fueron las UMAP?
Espacio "Contratuit", por Cubainformación TV.
Ochenta y seis palmas por Camilo

¿En qué elemento más cubano que la palma común y única, altiva y accesible, podría pensarse para homenajear al héroe de la sonrisa espléndida y la juventud retadora?
YAGUAJAY, Sancti Spíritus.–La tradición de sembrar en cada cumpleaños de Camilo una palma real pareciera haberse sobrecumplido con creces esta vez y de manera anticipada en el Complejo Histórico que rinde tributo al Señor de la Vanguardia, luego de que en el lugar fuera preciso replantar no una, sino varias tras el azote del huracán Irma en septiembre pasado, que echó por tierra muchos de los árboles que ambientaban el entorno.
Según confirmó a Granma el historiador y director del complejo, Gerónimo Besánguiz Legarreta, la rehabilitación de los bosques ha estado en los últimos meses en el centro de atención tanto de la entidad como de las empresas y organismos que han aportado a la rehabilitación del sitio, que incluye museo, monumento y plaza (desde 1989) y mausoleo del Frente Norte de las Villas, así como otros locales de apoyo (desde el 2009).
Besánguiz Legarreta significó que a propósito del cumpleaños 86 de Camilo, este martes 6 de febrero –también en el 2018 se cumplen los 60 años de su arribo al frente de la legendaria Columna 2 a la zona–, en el complejo se ha laborado en el remozamiento del granito y del mármol, en la jardinería y en la subsanación de los daños provocados al sistema eléctrico.
En el transcurso del mes de marzo está previsto iniciar la limpieza de los elementos de bronce que componen el conjunto monumental, incluida la escultura de Camilo, obra de la artista Thelvia Marín inspirada en una foto que Perfecto Romero tomara al héroe en los días en que se desarrollaba la batalla de Yaguajay, la más larga de la campaña villareña.
Para este martes, el programa organizado en ocasión del cumpleaños de Camilo contempla la siembra de la palma 86, actividades con niños de todas las escuelas primarias de la ciudad y los poblados más cercanos, el desarrollo del concurso
Yo pinto a Camilo, la firma de los convenios de trabajo con los organismos del municipio y la celebración, en horas de la noche, de un concierto homenaje.
Ubicado en las afueras de Yaguajay, justamente frente al antiguo cuartel de la dictadura –el Escuadrón 37 de la Guardia Rural, actual hospital municipal Joaquín Paneca–, el complejo atesora la más importante colección de fotos, documentos y elementos tangibles relacionados con el Comandante Camilo Cienfuegos y el Frente Norte, que él mismo fundara luego de su llegada a estos predios en octubre de 1958.
Juan Antonio Borrego | internet@granma.cu
domingo, 4 de febrero de 2018
Philip Agee y Ana Belén Montes: la victoria de la conciencia, invisible para la prensa
Cubainformación TV – Basado en un texto de Pedro Martínez Pírez – Blog “Descubriendo verdades”.- Se han cumplido diez años del fallecimiento en La Habana de Philip Agee, quien fuera agente de la CIA durante 12 años. Rompió con la Agencia en 1968 por motivos de conciencia.
Edición: Ana Gil.
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