jueves, 29 de agosto de 2019

La política de precios en Cuba, el bloqueo y el modelo hiper-centralizado

La siguiente nota es un comentario al texto del estimado colega Silvio Gutiérrez, del Ministerio de Finanzas y Precios, titulada “Política de precios y bloqueo económico en Cuba”, divulgado en Facebook el 23 de agosto de 2019. https://www.facebook.com/silvio.gutierrez.12532/posts/756622588104843
He leído con detenimiento el texto “Política de precios y bloqueo económico en Cuba y tengo una duda de forma, dos discrepancias esenciales y cinco observaciones puntuales.
El planteamiento formal del debate que intenta hacerse parecería estar dirigido a economistas cubanos que se considera que se limitan a hacer una “oposición formal” al bloqueo y entiendo que se reclama que esos economistas debieran ser activos en cuanto a “proponer las medidas para su enfrentamiento más efectivo”.
Sobre este punto, creo que deben cuidarse dos cosas: en primer lugar, sería conveniente que se identificara a quienes pudiera estar haciéndose referencia porque no es difícil comprobar que la mayoría de los economistas involucrados en los debates actuales no se limitan a tener lo que se ha llamado una “oposición formal” al bloqueo y de hecho esos economistas tienen enfoques propositivos sobre el tema, aún en los casos en los que el centro de atención de sus trabajos pudiera no ser el bloqueo.
En segundo lugar, hay muchas propuestas sobre la economía cubana, realizadas en ámbitos aparentemente no conectados directamente con el bloqueo, que, si se aplicasen, servirían para enfrentar los impactos del bloqueo. Tómese el caso, por ejemplo, de las propuestas para aumentar la producción agropecuaria mediante un apoyo más efectivo al sector privado y mediante una modificación del actual enfoque de comercialización.
Mi primera discrepancia esencial consiste en la causalidad que establece el colega Silvio en cuanto a la relación entre el bloqueo y la política de precios en Cuba. Considero que no es una explicación suficientemente argumentada. Se acude a problemas puntuales -que son ciertos- para hacer una conclusión general sobre la política de precios que, sin embargo, no considera otros factores que son más relevantes para la política de precios que los problemas puntuales del bloqueo que han sido identificados en el texto.
No hay dudas de que el bloqueo tiene un impacto negativo en diversos ordenes-no solamente el económico- y Silvio Gutiérrez señala algunos de los mecanismos de afectación, siendo los mayores precios uno de ellos, así como también las limitaciones de oferta vinculadas al bloqueo, las cuales -por la vía de la escasez- pueden incidir en los precios.
Sin embargo, el argumento planteado en el texto trata de ir más allá, al intentar explicarse una relación de causa- efecto entre el bloqueo y tres áreas de lo que el autor ha definido como política de precios. Se señalan tres posibles efectos: a) desplazamiento forzoso hacia el método de formación de precios que se considera menos conveniente (enfoque de gastos), b) mayor costo administrativo y lentitud burocrática debido a lo que se considera como una necesaria centralización de decisiones resultantes de la necesidad de hacer frente al bloqueo, y c) restricciones en el acceso a los medios necesarios para hacer un control eficiente de precios.
Mi objeción parte de la definición de política de precios que se utiliza en el texto. No es esencialmente, como se expresa, un conjunto de objetivo, principios, métodos de formación, niveles de aprobación y mecanismos de control.
Esos son los componentes de la política de precios, pero ellos no son suficientes para definir sustantivamente el tipo específico de política pública que es la política de precios. La política de precios se define esencialmente como un curso de acción controlado por el gobierno que, mediante la regulación de los precios, permite influir en el crecimiento económico, la eficiencia, la asignación de recursos, la distribución de ingresos, y la función fiscal, entre otros ámbitos de la economía.
La política pública de precios lo que hace es crear un marco en el que una parte de la asignación de recursos pudiera estar orientada por precios “de mercado” y otra parte de la asignación se orientaría por precios que de manera consciente se encontrarían “desviados” respecto al mercado. Es una de las políticas más antiguas y más ampliamente utilizadas en la economía y esa regulación pública de precios adopta muy diversas modalidades. Siempre aclaro que la mayoría de los economistas que actualmente criticamos los actuales topes y congelamientos de precios no nos oponemos a los controles de precios en general, sino a algunas modalidades específicas que estos han adoptado recientemente en Cuba.
Lo anterior es importante porque permite hacer una precisión en lo que se dice en el texto acerca de la relación intrínseca de la política de precios con el sistema económico social.
En mi opinión, no creo que sea polémico considerar que la política de precios en Cuba está determinada fundamentalmente por la existencia de un sistema de propiedad predominantemente estatal y por un modelo centralizado de planificación. Otro importante factor de contexto sería la característica de Cuba como pequeña economía subdesarrollada e insular.
Esos elementos, por sí mismos, determinan ineficiencias en la política de precios, en cada uno de los ámbitos que se mencionan en el texto: rigidez de los métodos de formación de precios, ineficiencia de la centralización de decisiones, y deficiente control.
El bloqueo le agrega ineficiencias a la política de precios -que en el texto se afirma que no son posibles cuantificar-, pero esas son ineficiencias causadas principalmente por el sistema económico y social que condicionan el contexto en el que funciona la política de precios. Han existido, de manera permanente, con independencia respecto a las fluctuaciones en el rigor del bloqueo.
Las disfuncionalidades de la política de precios en modelos de planificación altamente centralizada es un tema sobre el que existen suficientes análisis en el caso cubano y muchísimos más estudios para el caso de los países exsocialistas de Europa, y para los procesos de transformación en China y Vietnam.
Mi segunda discrepancia esencial se refiere a la visión restrictiva que se utiliza en el texto respecto al proceso de formación de precios pues se limita a los dos métodos que se utilizan en Cuba (correlación y gastos). Aquí vale aclarar que no estaríamos hablando de una formación descentralizada de precios a nivel de empresas, sino de un proceso de formación de precios (por cualquiera de esos dos métodos) que es decidido centralizadamente como política pública, a nivel ministerial, para ser aplicado obligatoriamente en las empresas estatales y en entidades no estatales (con algunas excepciones).
El principal inconveniente de esa visión restrictiva es que tiende a minimizar (no digo desconocer) el efecto de la relación entre oferta y demanda en la formación de precios.
Son dos cosas muy distintas considerar que la relación oferta- demanda no deba “determinar” todos los precios en un modelo socialista, a adoptar enfoques normativos de formación anticipada de precios (por cualquiera de los dos métodos) que no son lo suficientemente flexibles para reflejar los cambios en la relación oferta-demanda, que usualmente se producen de manera súbita e inesperada.
Esa falta de flexibilidad en la determinación de precios introduce disfuncionalidades en el proceso de generación de la oferta y en procesos como la llamada inflación reprimida, fenómenos sobre los que existe una considerable cantidad de estudios.
Finalmente, anoto cinco observaciones puntuales:
Los dos métodos que se mencionan son los que se utilizan en Cuba, pero no son los únicos que pudieran emplearse. Por ejemplo, los precios bursátiles de materias primas tradicionalmente han sido cruciales para Cuba, tanto para las exportaciones (azúcar, níquel) como para las importaciones (combustibles y cereales). No son precios formados por el método de correlación. No se aplica a productos “similares” sino a productos relativamente homogéneos cotizados en bolsas. Son precios fundamentalmente determinados en mercados en los que Cuba es un “tomador” de precios.
El método de gastos es engorroso y caro en un esquema de planificación altamente centralizado, pero no lo es tanto en un esquema de planificación descentralizada. El bloqueo no implica necesariamente tener que hacer una regulación directa de los precios de un amplio surtido de bienes afectados. Pudiera limitarse a un grupo de estos, los que tuvieran mayor impacto “transversal”.
El método de correlación también es problemático, no solamente por las razones que se apuntan en el texto (dumping, especulación), sino porque dada la limitada oferta nacional, los productos extranjeros “similares” pudieran serlos “físicamente” -de manera aproximada- pero reflejarían precios derivados de condiciones de monopolio (p.ej. el caso del software).
La hiper- centralización de decisiones de precios es intrínseca del modelo actual de planificación. El problema no es tanto la variación en el número de productos afectados por el bloqueo que haya que sustituir, sino el enfoque centralizado o descentralizado que se utilice para asignar precios. Puede que la burocracia no vea ese trabajo “extra” como un problema sino como una oportunidad para fortalecer su posición en el sistema económico.
La justificación del control popular sobre los precios como una forma de mitigar la falta de acceso -por el bloqueo- a las tecnologías de control de precios, no es una explicación convincente. En Cuba, el control popular de precios -a raíz de las medidas recientes- es de naturaleza política y no técnica. Se ha explicado oficialmente como una cuestión de moral y de poder.
Resumiendo, el bloqueo es muy importante y ciertamente tiene un impacto negativo en la esfera de los precios, pero la determinación esencial de la política pública de precios en Cuba se ubica en un modelo económico con propiedad estatal predominante y con un enfoque altamente centralizado de planificación. Ese modelo determina problemas en ámbitos de la política de precios que el bloqueo amplifica. Como el texto considera que ese efecto específico no puede ser cuantificado, es problemático derivar generalizaciones respecto al efecto que tiene el bloqueo en cuanto a métodos de determinación de precios, nivel de decisión y medios de control.
Lo que se discute no es la existencia del efecto negativo del bloqueo en los precios y en muchas otras cosas, sino el grado de impacto del bloqueo hasta un punto que permitiría arribar a la conclusión general de que el bloqueo “decide” de forma relevante la política de precios en Cuba. Como hipótesis preliminar esa idea es aceptable, pero su verificación requiere un tipo de evidencia que no ha sido aportada y una explicación de causalidad convincente que no se encuentra en el texto.

Pedro Monreal
El Estado como tal (Blog)

POLITICA DE PRECIOS Y BLOQUEO ECONÓMICO EN CUBA.

Existen varios factores que deciden de forma relevante en la política de precios en Cuba: el bloqueo económico, la dualidad cambiaria y monetaria, la estructura organizativa de la economía, entre otros. Analicemos el impacto del bloqueo económico.
Un economista cubano no debe limitarse a denunciar o expresar su indignación por el inhumano bloqueo económico que ejerce Estados Unidos hacia nuestro país. No puede constituir esta actitud de un momento o una posición que se debe definir, corresponde también estudiar las implicaciones que en el orden estructural que afectan a la economía, así como proponer las medidas para su enfrentamiento más efectivo.
El impacto del bloqueo económico del gobierno de Estados Unidos en nuestra economía se identifica con más de 933 mil millones de dólares de daños que ocasiona esta guerra económica y financiera por el incremento de las tasas de interés en los créditos otorgados, encarecimiento de los productos, las agresiones al país por diferentes vías y otros conceptos que conformarían una lista interminable por su diversidad y constante renovación. El elemento común en cada una de ellas es la determinación cuantificable de la afectación.
Existen otras afectaciones del bloqueo que según mi criterio, son mucho más perjudiciales a la economía, tienen una expresión indirecta y no permiten su medición tan precisa porque están relacionadas con decisiones macroeconómicas y de políticas que determinan las medidas que deben adoptarse con el sistema empresarial o a las personas naturales e influyen en sus resultados económicos y también, como consecuencia, en los comportamientos políticos e ideológicos. En esta oportunidad el análisis se limita al ámbito de la política de precios en nuestro país, pero es aplicable a otros conceptos.
Identificamos por Política de Precios los objetivos, principios, métodos de formación de precios, niveles de aprobación y el control de lo establecido en esta materia . Como se conoce los objetivos y principios de la política de precios son intrínsecos al sistema social por lo que no tienen una relación directa su identificación con las medidas aplicadas por el bloqueo económico. El impacto es identificable en la formación, niveles de aprobación y control de los precios.

Métodos de formación de precios y bloqueo económico.

Se identifica como métodos de formación de precios los procedimientos que se utilizan para elaborar una propuesta de precios. Cuando los precios se forman comparando el producto con similares que están en el mercado se aplica el método de Correlación y cuando se forman agregando los gastos de las materias primas, los salarios, gastos indirectos y una norma de utilidad es el método de Gastos.
De ambos métodos el más objetivo, donde participa en menor medida la acción del hombre y por tanto, se ajusta mejor al hecho económico es el método de correlación. El de gastos requiere de cientos de acciones contables y de agregación de datos que tienen implícito el error humano y también alteraciones para responder a sus intereses económicos.
El asunto medular en Política de Precios no es aplicar el mejor método, sino aquel que se corresponda con las condiciones económicas concretas en las que se debe adoptar la decisión de aprobar el precio. Esta es la razón porque se ha repetido que no hay prioridad de un método en relación con otro, sino identificar la adecuada correspondencia.
Uno de los efectos peores que puede ocurrir es que se forme un precio por método de Correlación y la referencia a considerar no es sólida, porque existe insuficiente oferta en el mercado y está determinado por la especulación o el efecto dumping, lo que genera excesivas utilidades injustificadas.
También el método de gastos resulta innecesario en un ambiente donde el mercado lo regula la demanda y los precios tienen que ajustarse al mínimo de utilidades necesarias para poder competir.
En este último concepto es donde se identifica la relación con los efectos del bloqueo porque su fin es reducir hasta el agotamiento los productos en el mercado, estableciéndose entonces la imperiosa necesidad de aplicar el método de gastos para la formación de los precios.
El agotamiento de los productos en el mercado no se limita a la prohibición de importaciones de mercancías, también incluye acceso a créditos, conocimientos, tecnologías, equipamiento y en general inversiones en el país. No es posible aplicar el método que se basa en las tendencias del mercado cuando no existe libertad de factores para la producción y comercialización de un producto.
Al aplicar el método de gastos en la formación de los precios como alternativa al de correlación puede incrementar la ineficiencia en el funcionamiento de la economía, veamos algunos ejemplos:
1) Se introducen reservas y excesivas utilidades en la formación del costo que afectan la cadena de valor de un producto aumentando sus precios con afectación a la población, el consumo social y los subsidios. 2) Es necesario más gastos en la contabilidad y las finanzas, además de crear un grupo de especialistas para proponer la formación de los precios. 3) Es imprescindible crear un equipo de inspectores y controladores de lo establecido.
Como se señalaba anteriormente estos gastos no es posible identificarlos para sumarlos al impacto total del bloqueo, pero son relevantes en la economía.

Niveles de aprobación de precios y bloqueo económico.

La cantidad de productos y servicios que sus precios son de aprobación del nivel máximo de dirección del país depende de la importancia que tengan para la economía y el nivel de vida de la población. En esta pirámide el Ministerio de Finanzas y Precios, las empresas y los Consejos de la Administración del Poder Popular asumen esta responsabilidad para otros productos relevantes en el país y los territorios.
En la misma medida que el bloqueo económico reduce la cantidad de productos y su diversidad es necesario aprobar los precios de nuevos que lo sustituyan.
El incremento de productos con precios centralizados aumenta los gastos de financiamiento de los equipos para evaluar y aprobar los precios, pero esto no es lo más importante.
En la medida que se eleva el nivel de aprobación de un producto más tiempo transcurre entre la necesidad de su definición y su fijación, porque más entidades y personas tienen que evaluarlos y someterlo a la burocracia de estos procesos.
En economía el tiempo es oro. Mas demora en la aprobación y la recuperación de los gastos se tarda aún más, los trabajadores no reciben oportunamente la remuneración de su esfuerzo laboral y el beneficio que pudiera recibir el resto de la economía también.
Las personas que participan en la producción y comercialización pueden interpretar falta de reconocimiento a su trabajo y por tanto manifestar apatía y desilusión por lo que es necesario aclarar oportunamente las verdaderas causas de esta situación.
Como en el análisis anterior estos gastos no se identifican como pérdidas ni suman al impacto, pero son relevantes, en este caso con un impacto político ideológico.

Control de los precios y bloqueo económico

Ante la inexorable necesidad de aprobar más precios por el método de gastos e incrementar los productos que requieren de aprobación centralizada por el impacto del bloqueo económico se requiere aumentar los recursos humanos y financieros dirigidos a este objetivo.
La tendencia en los mercados minoristas para el control de los precios se basa fundamentalmente en la informática con el perfeccionamiento de los controles a través de tarjetas bancarias, aplicaciones de internet, cámaras de televisión y otros. El acceso a este tipo de recurso es limitado por nuestro país no solo por otra prioridad que es necesario otorgarles a las divisas, también porque no se permite se adquisición en los propios Estados Unidos, donde los precios deben ser inferiores.
Ante esta situación la solución que se ha encontrado se basa en la participación de las masas en el control de los precios creando vías más expeditas para atención, así como convocar a los comerciantes al análisis de la necesidad de mantener precios ante las nuevas situaciones complejas que puede vivir el país.
En resumen, entre los factores que afectan estructuralmente la economía de nuestro país se encuentra el bloqueo económico y no debe limitarse a su oposición formal, además se requiere identificar e incorporar este efecto adverso a las condiciones que determinan las soluciones más de la actividad económica, en este caso la política de precios, encomienda en que trabajan directivos y funcionarios en todo el país.

Silvio Gutiérrez Pérez

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