sábado, 16 de enero de 2010

Mensaje de la Casa de las Américas en solidaridad con Haití



La Casa de las Américas lamenta profundamente la tragedia que vive el hermano pueblo de Haití, tras el reciente sismo que ha devastado gran parte de su capital y cuyo saldo en pérdidas humanas se teme sea pavoroso. Esta desgracia sobreviene justo cuando en Latinoamérica y el Caribe se inician las celebraciones por el bicentenario de sus independencias, y ocurre precisamente en el país que, antes que ningún otro, encendió las ansias de emancipación en el continente, al proclamarse libre en 1804.
Nuestra institución, que ha mantenido históricos lazos culturales con Haití, se solidariza con los millones de haitianos y haitianas que viven hoy momentos terribles y les envía un mensaje de aliento, que seguramente les llega a través de los centenares de médicos cubanos que desde el primer minuto atienden sin descanso a las víctimas.
Hace exactamente seis meses la Casa recibió al ministro de Cultura de Haití, señor Olsen Jean Julien, y en aquella visita se evidenció el interés mutuo no solo por continuar un acompañamiento histórico, sino por fortalecerlo aún más. Aún estaban nítidos los ecos de la conmemoración a la que convocamos por el centenario del trascendental poeta e intelectual haitiano Jacques Roumain (1907-1944) y los setenta años de su entrañable amistad con nuestro Nicolás Guillén.
La dolorosa noticia del terremoto nos sorprendió el mismo día que anunciamos la exposición De Haití a México: revoluciones en (bi)centenario, que se inaugurará el próximo día 25 de enero, durante las jornadas de la 51 edición del Premio Casa. Aunque sin aires de celebración, la Casa de las Américas recuerda así su amistad, también entrañable, con el hermano pueblo de Haití —de invaluable riqueza cultural y humana— y suma a su consternación la esperanza de que la comunidad internacional se solidarice de inmediato en ayuda de los sobrevivientes.

14 de enero de 2010