lunes, 5 de octubre de 2015
Celebran medio siglo de fundación del Partido Comunista de Cuba
El aniversario 50 de la creación del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y el periódico Granma, órgano oficial de esa organización política, fue motivo de celebración entre fundadores.
domingo, 4 de octubre de 2015
El discurso más aplaudido el primer día del 70 Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU
Estimados Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno;
Distinguidos Jefes y Jefas de Delegaciones;
Señor Secretario General de las Naciones Unidas;
Señor Presidente:
Hace 70 años que, en nombre de los pueblos, los miembros de esta organización suscribimos la Carta de las Naciones Unidas. Nos comprometimos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra y a edificar una nueva forma de relacionarnos bajo la guía de un conjunto de propósitos y principios, que debían augurar una época de paz, justicia y desarrollo para toda la humanidad.
Sin embargo, a partir de entonces, han sido constantes las guerras de agresión, la intervención en los asuntos internos de los Estados, el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, los denominados “golpes suaves” y la recolonización de territorios, que han sido perfeccionados con formas de actuar no convencionales, con el empleo de nuevas tecnologías y esgrimiendo supuestas violaciones de los derechos humanos.
Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de las tecnologías de la información y las comunicaciones para agredir a otros Estados, como también lo es que se distorsione la promoción y protección de los derechos humanos, utilizándolos de forma selectiva y discriminatoria para validar e imponer decisiones políticas.
A pesar de que la Carta nos llama a “reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana”, el disfrute de los derechos humanos continúa siendo una utopía para millones de personas.
Se niega a la humanidad el derecho a vivir en paz y su derecho al desarrollo. Es en la pobreza y la desigualdad donde deben buscarse las causas de los conflictos, generados por el colonialismo y el despojo de las poblaciones autóctonas, primero, y más tarde por el imperialismo y el reparto de esferas de influencia.
El compromiso asumido en 1945 de “promover el progreso social y elevar el nivel de vida” de los pueblos y su desarrollo económico y social, sigue siendo una quimera, cuando 795 millones de personas sufren hambre, 781 millones de adultos son analfabetos y 17 000 niños mueren cada día de enfermedades curables, mientras que los gastos militares anuales en todo el mundo ascienden a más de 1,7 millones de millones de dólares. Con solo una fracción de ese monto podrían solucionarse los problemas más acuciantes que azotan a la humanidad. Incluso, en los países industrializados ya prácticamente desaparecieron las “sociedades de bienestar”, que se nos presentaban como el modelo a seguir. Los sistemas electorales y los partidos tradicionales, que dependen del dinero y la publicidad, son cada vez más ajenos y distantes de las aspiraciones de sus pueblos.
El cambio climático pone en peligro la existencia de la especie humana, y los Estados deben asumir responsabilidades comunes pero diferenciadas ante la inobjetable realidad de que no todos los países somos responsables por igual de lo ocurrido, ni despilfarramos los recursos naturales y humanos en un consumismo irracional e insostenible.
Las consecuencias del cambio climático son especialmente devastadoras en los pequeños países insulares en desarrollo e imponen una tensión adicional a sus frágiles economías. Lo mismo sucede en África, con el incremento inexorable de la desertificación.
Nos solidarizamos con nuestros hermanos caribeños y demandamos que se les dé un trato especial y diferenciado. Apoyamos a los países africanos y reclamamos para ellos un tratamiento justo, transferencia de tecnología y recursos financieros (Aplausos).
Señor Presidente:
Con la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y, particularmente con la firma por los jefes de Estado y de Gobierno, en enero del 2014, de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, ha quedado demostrado que, por encima de nuestras diferencias, podemos avanzar hacia la unidad y la consecución de objetivos comunes en el marco de nuestra diversidad (Aplausos).
En la Proclama, reafirmamos el compromiso inquebrantable con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional y de resolver las diferencias de forma pacífica, así como la convicción de que el pleno respeto al derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural constituye una condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones. Reclamamos que estos principios sirvan de base a las relaciones de otros Estados con nuestra región.
La República Bolivariana de Venezuela contará siempre con la solidaridad de Cuba frente a los intentos de desestabilizar y subvertir el ordenamiento constitucional, y destruir la obra iniciada por el compañero Hugo Chávez Frías (Aplausos) y continuada por el presidente Nicolás Maduro Moros a favor del pueblo venezolano.
De igual manera, va nuestra firme e irrestricta solidaridad a la República del Ecuador, a su Revolución Ciudadana y a su líder, Rafael Correa Delgado, quien se ha convertido en el blanco del mismo guión de desestabilización aplicado contra otros gobiernos progresistas de la región (Aplausos).
Nos solidarizamos con las naciones del Caribe que solicitan justas reparaciones por los horrores de la esclavitud y la trata de esclavos (Aplausos), sobre todo en un mundo en el que la discriminación racial y la represión de las comunidades afrodescendientes han ido en ascenso.
Ratificamos nuestra convicción de que el pueblo de Puerto Rico merece ser libre e independiente, luego de más de una centuria sometido a la dominación colonial (Aplausos).
Nos solidarizamos con la República Argentina en su legítimo reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur (Aplausos).
Reiteramos nuestro apoyo solidario a la presidenta Dilma Rousseff y al pueblo de Brasil en la defensa de sus importantes logros sociales y de la estabilidad del país.
Reafirmamos nuestro rechazo a la intención de extender la presencia de la OTAN hasta las fronteras de Rusia y a la imposición de sanciones unilaterales e injustas contra esa nación.
Saludamos el denominado acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán, que demuestra que el diálogo y la negociación son la única herramienta efectiva para solventar las diferencias entre los Estados.
Renovamos nuestra confianza en que el pueblo sirio es capaz de resolver por sí mismo sus diferencias y demandamos que cese la injerencia externa.
Una solución justa y duradera al conflicto del Medio Oriente exige, inexorablemente, el ejercicio real del derecho inalienable del pueblo palestino a construir su propio Estado dentro de las fronteras anteriores a 1967 y con su capital en Jerusalén oriental, lo que enérgicamente apoyamos (Aplausos).
Durante las últimas semanas nos han impactado las imágenes de las oleadas migratorias hacia Europa, que constituyen una consecuencia directa de las acciones de desestabilización que la OTAN promovió y ejecuta en países del Medio Oriente y África del Norte, y del subdesarrollo y la pobreza imperantes en países del continente africano. La Unión Europea debe asumir, de manera plena e inmediata, sus responsabilidades con la crisis humanitaria que ayudó a generar.
Señor Presidente:
Tras 56 años de heroica y abnegada resistencia de nuestro pueblo, quedaron restablecidas las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos de América.
Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones, que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a Cuba el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre (Aplausos).
Mientras persista, continuaremos presentando el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.
A los 188 gobiernos y pueblos que han apoyado aquí y en diversos foros internacionales y regionales nuestra justa demanda, les reitero el eterno agradecimiento del pueblo y el gobierno cubanos por su sostenido respaldo.
Señor Presidente:
Cuba celebra, con profundo compromiso, el aniversario 70 de la Organización de las Naciones Unidas. Reconocemos que en estos años se ha intentado, pero no se ha hecho lo suficiente, para proteger a las generaciones presentes y futuras del flagelo de la guerra y su derecho a un desarrollo sostenible, sin exclusión. La ONU ha de ser defendida del unilateralismo y profundamente reformada para democratizarla y acercarla a los pueblos.
Como señalara en esta misma sala hace 15 años el compañero Fidel Castro Ruz, Líder Histórico de la Revolución Cubana —y cito: “Cualquiera comprende que el objetivo fundamental de las Naciones Unidas, en el siglo apremiante que comienza, es el de salvar al mundo no solo de la guerra sino también del subdesarrollo, el hambre, las enfermedades, la pobreza y la destrucción de los medios naturales indispensables para la existencia humana, ¡Y debe hacerlo con premura antes de que sea demasiado tarde!” —fin de la cita.
Podrá contar siempre la comunidad internacional con la sincera voz de Cuba frente a la injusticia, la desigualdad, el subdesarrollo, la discriminación y la manipulación; y por el establecimiento de un orden internacional más justo y equitativo, en cuyo centro se ubique, realmente, el ser humano, su dignidad y bienestar.
Muchas gracias (Ovación).
Así actúan las embajadas… de EEUU

Estados Unidos evaluó la posibilidad de asesinar al presidente boliviano Evo Morales en el año 2008, según revela un libro sobre Wikileaks publicado en septiembre que da cuenta de la intervención política de este país en América Latina para desestabilizar a los Gobiernos progresistas del continente.
wikileaks1En el año 2008, “el Departamento de Estado (de los EEUU) analizó seriamente la posibilidad de un golpe de Estado (en Bolivia), o el asesinato del presidente boliviano Evo Morales“, explican Alexander Main y Dan Beeton, autores de uno de los capítulos del libro, en un artículo publicado la semana pasada en Jacobin Magazine.
Main y Beeton trabajan en el Centro para la Investigación Económica y Política, con sede en Washington.
Durante agosto y septiembre de 2008, el Gobierno de Evo Morales se enfrentó a los líderes opositores que gobernaban los departamentos de la región conocida como la Media Luna, quienes se oponían a las reformas impulsadas por el presidente y llamaron a crear departamentos autónomos en el país.
El libro prueba que durante el conflicto, Estados Unidos estaba en “comunicación regular” con los líderes autonomistas, con quienes mantuvieron conversaciones en las que hablaron de “hacer explotar gaseoductos” y de utilizar la “violencia como una probabilidad para forzar al Gobierno…a tomar en serio cualquier diálogo”.
El conflicto de mediados de 2008 puso en riesgo la permanencia de Morales al frente de la presidencia y los enfrentamientos dejaron más de 30 personas muertas; la gran mayoría partidarias del presidente boliviano.
La situación llevó a Morales a expulsar al embajador estadounidense, Philip Goldberg, a quien acusó de colaborar con los líderes de las manifestaciones contra el Gobierno.
El libro, The Wikileaks Files: The World According to US Empire (Los Archivos de Wikileaks: El Mundo según el Imperio de los Estados Unidos), analiza decenas de miles de cables filtrados por la organización, que van desde los primeros años de la primera presidencia de George W. Bush (2001-2009), hasta la administración de Barack Obama, iniciada en 2009.
Los cables “revelan el día a día de los mecanismos de intervención política de Washington en América Latina” y ridiculizan “el mantra del Departamento de Estado de que ‘los EEUU no interfieren en la política interna de otros países'”.
Según los autores, queda demostrado que Estados Unidos proveyó de material y “soporte estratégico” a partidos opositores de derecha, “algunos de los cuales son violentos y antidemocráticos”.
“Los cables dibujan además una vívida imagen de la mentalidad de Guerra Fría de algunos embajadores estadounidenses y los muestran usando medidas coercitivas”, contra los mandatarios progresistas latinoamericanos, explican Main y Beeton.
El caso de Venezuela
También en el caso de Venezuela, la información provista por las filtraciones de Wikileaks, prueban que EEUU estuvo detrás de varios intentos de derrocamiento del fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013).
Además del intento de golpe de Estado del año 2002, que quitó a Chávez del poder durante 48 horas, los cables revelan que el Departamento de Estado entrenó y apoyó a líderes estudiantiles opositores, algunos de ellos conocidos por sus intenciones de “linchar” a dirigentes del Gobierno.
Una de las comunicaciones filtradas por Wikileaks, muestran en detalle la estrategia de EEUU para sacar del poder a Chávez, que incluye “dividir al chavismo” y “aislar internacionalmente” al presidente de Venezuela.
En 2010 Wikileaks ya había dado a conocer comunicaciones secretas entre altas autoridades del Gobierno estadounidense, quienes acordaron implementar un plan para “fortalecer los lazos con los líderes militares de la región que compartan nuestra preocupación por Chávez”.
El libro menciona también la intervención política estadounidense en países como Ecuador y Nicaragua.
Wikileaks fue fundada en el año 2006 por Julian Assange, quien escribe el prólogo del libro.
Bajo el lema “abrimos los gobiernos”, la organización lleva filtrados más de un 1,2 millones de documentos clasificados de Gobiernos de todo el mundo.
(Sputnik)
sábado, 3 de octubre de 2015
Se cumplen 50 años de la histórica carta del Che a Fidel
Cuando Ernesto Guevara se sumó en México a los cubanos con la intención de derrocar al ilegítimo gobierno de Fulgencio Batista, planteó una sola cuestión al máximo dirigente del Movimiento Revolucionario 26 de Julio: que, liberada Cuba, razones de Estado no le impidieran ir a combatir a otras tierras del mundo. El compañero Fidel no solo le prometió que respetaría su decisión sino que, además, llegado el momento, Cuba revolucionaria le ayudó en su empeño.
El Che fue uno de los 82 expedicionarios del yate Granma que, el 2 de diciembre de 1956, desembarcaron en Cuba por playa de Las Coloradas. Casi 25 meses después, el Ejército Rebelde se hizo con el poder. A partir de ese momento y de manera ejemplar, el Che desarrolló tareas muy importantes. Fue presidente del Banco Nacional de Cuba y dirigió el Ministerio de Industrias. Representó a la Revolución Cubana en la Asamblea General de la ONU y en la Reunión en Punta del Este, Uruguay, en 1961, además de en otros eventos internacionales.
Pero pasó el tiempo y, en 1965, el Guerrillero Heroico decidió que ya había llegado el momento de despedirse de Cuba y, fiel a su palabra, Fidel aceptó su partida. Ese mismo año, al frente de un destacamento de internacionalistas cubanos, se trasladó al Congo —hoy Zaire— para materializar la ayuda solicitada por Gastón Soumialot, del movimiento “Patricio Lumunba”.
Fue, precisamente, antes de salir para África cuando el Che escribió la carta de despedida. Aunque entregada a su destinatario el 1 de abril, ésta —escrita sin fecha— se haría pública en el momento que se considerara más oportuno.
Como todo el mundo sabe, durante su estancia en Cuba el Che siempre fue un dirigente muy “visible”, de modo que su ausencia pronto fue notable para los amigos y, sobre todo, para los enemigos. No pasó mucho tiempo sin que éstos últimos comenzaran a especular sobre su suerte. Llegaron a decir de todo —que estaba enfermo, que había muerto, incluso; que había sido purgado por discrepancias con la dirección del proceso revolucionario y un largo etc. de barbaridades.
Durante largo tiempo, el Gobierno cubano soportó aquella sucesión de calumnias para no arriesgar la misión que el Che quería cumplir en Suramérica, tras el relativo fracaso en África. Pero, lejos de disminuir, el tamaño de la bola fue creciendo. Mientras los enemigos de la Revolución se regocijaban por algo que no había sucedido, no pocos amigos comenzaron a creerse las mentiras por aquellos vertidas.
Era ya muy perjudicial aquella campaña sin respuesta o explicación alguna a la opinión internacional por parte del Gobierno cubano. La publicación de la carta resultó inevitable.
Fue Fidel el encargado de leerla. Y lo hizo el 3 de octubre de 1965, durante su discurso pronunciado en el acto de presentación del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el Teatro Chaplin de La Habana —hoy Karl Marx—. Se cumplen 50 años, pues, de la publicación del histórico documento.
Paco Azanza Telletxiki
Blog del autor: http://baragua.wordpress.com
Carta de despedida del Che a Fidel
Habana
Año de la Agricultura
Fidel:
Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos.
Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la Revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la Dirección del Partido, de mi puesto de Ministro, de mi grado de Comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.
Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario.
He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la Crisis del Caribe.
Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios.
Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra Revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano, y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo, pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas.
Hasta la victoria siempre, ¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario,
Che
Doce días que estremecieron el bloqueo

Raúl Castro durante su intervención en las Naciones Unidas.
No se le puede objetar a la estrategia estadounidense falta de previsión. Conscientes de lo que se avecinaba, el 18 de septiembre anunciaban con gran pompa un grupo de medidas hacia Cuba que dejaban intacto el bloqueo y reforzaban su intento de construir un sector privado cubano que le funcione como aliado para el tránsito de la Isla al capitalismo, sin contar con la legislación y la soberanía de la Isla.
La cortina de humo para encubrir la denuncia cubana contra el bloqueo en la Organización de Naciones Unidas había sido lanzada. No era casualidad, dos días antes la cancillería cubana había presentado su informe sobre la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba” que la Asamblea General someterá a votación el 27 de octubre y había anunciado la presencia de Presidente cubano en el segmento de alto nivel de ese foro global a partir del 25 de septiembre.
Esa misma tarde el Presidente cubano y el de EEUU hablaban por teléfono y según la prensa cubana, “el Presidente Raúl Castro recalcó la necesidad de profundizar su alcance y de eliminar definitivamente la política de bloqueo en beneficio de ambos pueblos.”
El mismo 18, Raúl recibía a la presidenta de la UNESCO de visita en Cuba para una reunión de Ministros de Cultura de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Parte de una intensa actividad internacional que lo llevó días antes a recibir a los presidentes de Namibia y Panamá. En la jornada siguiente daría la bienvenida en el aeropuerto al Papa Francisco y recibiría a la Presidenta argentina Cristina Fernández. Las palabras de Raúl en la bienvenida a Francisco, transmitidas en vivo por numerosas televisoras internacionales, insistían:
“Hemos agradecido su apoyo al diálogo entre los Estados Unidos y Cuba. El restablecimiento de relaciones diplomáticas ha sido un primer paso en el proceso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países que requerirá resolver problemas y reparar injusticias. El bloqueo, que provoca daños humanos y privaciones a las familias cubanas, es cruel, inmoral e ilegal, debe cesar. El territorio que usurpa la Base Naval en Guantánamo debe ser devuelto a Cuba. Otros asuntos deben ser también dirimidos. Estos justos reclamos son compartidos por los pueblos y la inmensa mayoría de los gobiernos del mundo.”
La visita del Papa Francisco a Cuba fue un éxito para el gobierno cubano, la búsqueda con microscopio que hicieron los medios de comunicación occidentales en cada una de sus actividades para encontrar ataques a la Revolución cubana terminó en la nada. Por el contrario, su mensaje entroncó con la folosofía humanista del proceso revolucionario y ante las preguntas explícitas de la prensa en el avión en que viajaba de la Isla a Washington no hizo una sola concesión que pudiera servir a quienes quisieron enfrentarlo a la Revolución.
Apenas despedido el Papa, la política exterior cubana cosechaba un éxito descomunal. De la mano de Raúl se encontraban en La Habana el Presidente colombiano y el líder de las FARC para firmar un acuerdo que abría las puertas para en seis meses alcanzar la tan añorada y definitiva paz en el país suramericano. Pero lo mejor estaba por llegar, al día siguiente el presidente cubano arribaría a Nueva York para participar en las actividades de la Asamblea General de la ONU. Sus tres intervenciones en los foros multilaterales allí efectuados constituyeron un altavoz para exponer los resultados sociales de Cuba y denunciar el bloqueo.
Aante la Cumbre para la agenda posterior a los Objetivos del Milenio, Raúl expuso los resultados que ubican a Cuba entre la minoría de países que logran el total cumplimiento de esas metas pese “al bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba por más de medio siglo, el cual es el principal obstáculo en el desarrollo económico de la Isla y alcanza a otras naciones por su carácter extraterritorial.”. En la Cumbre sobre la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres, aunque reconoció que “aún nos queda mucho por hacer” las estadísticas aportadas por el Presidente cubano superan con creces las del país que bloquea a Cuba:
“La esperanza de vida al nacer de las cubanas es de 80,45 años; la tasa de mortalidad materna directa es solo de 21,4 por cada cien mil nacidos vivos, una de las más bajas del mundo; representan el 48% del total de las personas ocupadas en el sector estatal civil y el 46% de los altos cargos de dirección; el 78,5% del personal de salud, el 48% de los investigadores científicos y el 66,8% de la fuerza de mayor calificación técnica y profesional. Cursan, como promedio, 10,2 grados y son el 65,2% de los graduados en la educación superior.
“El 48,86% de nuestro Parlamento está formado por mujeres, lo que nos ubica como el segundo país del hemisferio americano, solo superado por Bolivia, y el cuarto en el mundo.”
Con su tercer discurso, ante el 70 Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, Raúl cosechó la mayor ovación ofrecida en ese escenario. Todos los temas de la tradición de de principios de la política exterior cubana tuvieron espacio en esa intervención (devolución de las Islas Malvinas a Argentina, independencia de Puerto Rico, establecimiento de un estado Palestino con capital Jerusalén occidental, entre otros).
La verticalidad en la incorporación de otros temas como la denuncia del uso subversivo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), los “golpes suaves”, “que han sido perfeccionados con formas de actuar no convencionales, con el empleo de nuevas tecnologías y esgrimiendo supuestas violaciones de los derechos humanos y la militarización del ciberesapacio”, el apoyo a los países que enfrentan intentos de desestabilización (Venezuela, Ecuador, Brasil), la denuncia de las acciones de la OTAN contra Rusia, las raíces de la crisis humanitaria la Unión Europea que esta debe asumir porque la “ayudó a generar”, el cese de la injerencia externa en Siria, entre otros, caracterizó un discurso que no eludió tomar partido en ningún asunto candente de la realidad internacional siempre en contra de los poderosos. Tal vez eso explique la constante interrupción por aplausos de la mayoría del plenario. Pero lo que ocupó los titulares fue la postura sobre las condiciones para la normalización con EEUU,
“que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a Cuba el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre.”
En lo bilateral la agenda de Raúl confirmó lo que Obama había reconocido el día antes, el fracaso de la estrategia de aislamiento estadounidense. Se reunió con el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, los presidentes de Rusia, Vladimir Putin; Venezuela, Nicolás Maduro; Francia, François Hollande; Belarús, Alexander Lukashenko; y Mozambique, Filipe Nyusi, y con el primer ministro de Suecia, Stefan Löfven y presidió el establecimiento de relaciones con dos pequeñas Islas del Océano Pacífico que ocasionalmente habían acompañado el aislamiento de Washington en las votaciones contra el bloqueo en la ONU.
Influyentes estadounidenses se interesaron en hablar con el Presidente de Cuba. El ex Presidente William Clinton, el alcalde Nueva York y el gobernador del estado del mismo nombre, un grupo de once congresistas, relevantes empresarios junto a la dirección de la Cámara de Comercio de Estados Unidos fueron recibidos por Raúl. Norteamericanos solidarios con la Revolución, entre ellos figuras prominentes de la cultura como Harry Belafonte y Danny Glover, y un numeroso grupo de cubanos residentes en EEUU se encontraron con el líder cubano en la Misión de Cuba ante la ONU. Todos ellos han expresado su oposición al bloqueo.
La imagen de Raúl entre Obama y su esposa en una recepción ofrecida por el Presidente de los Estados Unidos y la posterior reunión oficial de las de las delegaciones de Cuba y EEUU deben tener infartados a los sectores ultraderechistas de Miami que defienden la hostilidad entre los dos países. La inmediata conferencia de prensa del canciller cubano Bruno Rodríguez, tras concluir la reunión, volvía a colocar la vigencia del bloqueo, y la próxima presentación que hará Cuba del informe sobre este ante la ONU, en el centro de la atención internacional.
En la tarde de su reunión con Obama, como para que se sepa quiénes son los amigos, Raúl condecoraba al presidente de Vietnam de visita en La Habana. El líder vietnamita antes de regresar a su país firmaría seis importantes acuerdos económicos que le vuelven a decir a las empresas norteamericanas las oportunidades que se pierden en Cuba gracias al bloqueo.
¿Y la cortina de humo? Bien, gracias, ¿alguien se acuerda de ella?
Iroel Sánchez
CubaAhora
jueves, 1 de octubre de 2015
El adiós a un hermano

Visita del Comandante en Jefe Fidel Castro a Angola, en el primer aniversario de la victoria, 1976. A la derecha del líder cubano, el presidente Agostinho Neto, Jorge Risquet y Lucio Lara, dirigente del MPLA.
Risquet era para mí un hermano, Trabajamos juntos desde 1994. Él era la persona encargada de supervisar mi acceso a los archivos cubanos para mis investigaciones sobre Cuba y África y estaba al frente de la comisión de desclasificación de documentos.
La nuestra empezó como una buena relación profesional – yo apreciaba su inteligencia, sus conocimientos profundos y su sentido del humor. Era agradable trabajar con él, y provechoso – era un crítico agudo y muchas veces me demostró que yo estaba equivocado en mis análisis sobre la política de Cuba en África.
Poco a poco el respeto y la admiración se fueron convirtiendo en una amistad siempre más honda, a lo largo de más de dos décadas. Él llego a ser un hermano para mí, el único hermano que he tenido. El vacío que su muerte deja en mi vida es inmenso.
Pero lo que yo quiero compartir aquí con quienes lean estas líneas, es un pedazo de la vida de Risquet. Otros hablarán de su destacada participación en la Juventud Socialista, de como resistió la tortura de los batistianos cuando cayó preso a fines de 1956, su actuación en la Sierra Maestra a lado de Raúl, y tantos otros episodios de una vida hermosa. Yo quiero aquí enfocar el trozo de la vida de Risquet que conozco muy bien, casi desde adentro: el papel que jugó en África como representante de Fidel y de la Revolución Cubana.
El camino africano de Risquet empezó en julio de 1965 cuando Fidel lo mandó a llamar para ponerlo al frente de la columna cubana que iba enviar al Congo Brazzaville. Yo no quiero cansar al lector. Solo voy a decir que Risquet y su columna, cumplieron cabalmente las tareas que le encargo Fidel: salvaron al gobierno progresista de aquel país de una intentona de golpe militar – y lo lograron sin derramar una sola gota de sangre –, llevaron a cabo la primera campaña de vacunación contra la polio en la historia del país, y entrenaron a los guerrilleros del MPLA. Ahí se creó por primera vez el vinculo entre Cuba y el MPLA.
Pero el nombre de Risquet estará asociado para siempre con la historia de Angola, aun si hay quienes quieren olvidarse del papel glorioso que Cuba jugó en Angola entre 1975, cuando los primeros soldados cubanos llegaron ahí para defender al país de la invasión surafricana (lanzada en contubernio con EE.UU) hasta 1991, cuando los últimos soldados cubanos regresaron a la patria. Risquet fue el hombre de punta de Fidel para Angola y como tal, tuvo que enfrentarse no solo a los gringos, sino también a los soviéticos.
Cuando escribo esto hay dos momentos que inmediatamente me vienen a la mente. El primero, la descarga que Risquet le metió en Luanda al general soviético Valentin Variennikov, el tercer oficial de más alto rango del Ejército Rojo, en diciembre de 1983. Se reunieron en la jefatura de la Misión Militar Cubana. “Después del acostumbrado intercambio de cortesía, nosotros fuimos directamente al grano”, escribió Varennikov en sus memorias. “Risquet habló primero, y yo no objeté, pero cuando me correspondió, comenté, como si fuera en broma: “Y pensar que yo inocentemente creí que hablaría primero porque soy el invitado». Risquet respondió: «No consideramos a un general soviético como un invitado entre nosotros»”.
Lo que Risquet dijo, arroja luz sobre las relaciones cubano-soviéticas en Angola, y cómo los cubanos bregaban con los soviéticos.
Risquet comenzó por recordar que en noviembre de 1982, Andrópov le había dicho a Fidel “que nuestras relaciones fueran siempre francas. Honestas y leales. Él dijo algo que le gustó mucho al compañero Fidel: ‘No dejar de decir una verdad, ni omitir una opinión por evitar un momento desagradable.’ Y en esta conversación [con usted],” le dijo a Varennikov, vamos a ajustarnos a ese principio. Quizás con esta introducción le estoy anunciando el carácter de la conversación que tendremos”. Y a partir de ahí – hablando en nombre de Raúl Castro – le metió una descarga por la estrategia equivocada que la misión militar soviética impulsaba en Angola.
Lo hizo con fina ironía, con inteligencia y con firmeza. Los cubanos expresaban su gratitud por la ayuda recibida de la URSS, pero cuando era necesario, les decían sus verdades a los soviéticos. Esto fue lo que ocurrió durante la conversación con Varennikov. “Yo le decía hace unos días sobre toda la amistad, toda la hermandad y la fraternidad que sentimos hacia la Unión Soviética,” dijo Risquet, “como veíamos en los militares soviéticos a nuestros maestros, nuestros hermanos, y lo que había significado para Cuba la maestría militar soviética. Pero le explicaba que dentro de estas relaciones fraternales habíamos tenido aquí a veces diferencias de opiniones. Nosotros quisiéramos dejar, compañero general de Ejército, bien sentado que el mando militar cubano no se dejará arrastrar a ninguna aventura. … Tenemos la responsabilidad con nuestro pueblo de las vidas que se pueden perder de forma inútil.” Risquet concluyó: “Tenga usted la absoluta seguridad, querido compañero general de Ejército, que si los sudafricanos atacaran las líneas que defendemos, combatiremos fieramente, sin ninguna vacilación, pero con igual firmeza nos negaremos siempre a poner en peligro una sola vida cubana en operaciones que consideramos erróneamente concebidas, voluntaristas e irreales. … Ahora créame, compañero general de Ejército, que para nosotros es muy amargo tener que expresarnos de esta forma. Nosotros comprendemos que para Usted debe resultar muy desagradable este momento, usted que no tiene que ver nada con esto que ocurre. … Nosotros tenemos [hacia ustedes] ese sentimiento de hermanos, pero entendimos imprescindible expresar todo esto a fin de que cuando usted regrese a la Unión Soviética tenga plena y claramente las opiniones de nuestro Ministro de las Fuerzas Armadas”.
Como Risquet siempre enfatizaba cuando hablaba conmigo, lo que él estaba haciendo era ejecutar las instrucciones de Fidel y de Raúl, no estaba improvisando sino ejecutando la política del alto mando de la revolución cubana. Pero lo que él soslayaba era que lo hacía con una inteligencia, un brillo y una elocuencia poco común.
Y esta elocuencia, inteligencia y brillo caracterizaron la actuación de Risquet cuando estuvo al frente de la delegación cubana en las negociaciones cuatripartidas de 1988 (entre Suráfrica, EE.UU, Cuba y Angola) para lograr la paz en el suroeste de África. La reunión decisiva, fue la reunión del Cairo, a fines de junio de 1988. En aquel momento ya las tropas cubanas habían parado en seco la embestida surafricana contra Cuito Cuanavale en el sureste de Angola y ahora, en el suroeste, columnas cubanas estaban avanzado hacia la frontera de Namibia – ya estaban muy cerca de ella, y MIGs cubanos volaban en los cielos del norte de Namibia.
La reunión del Cairo fue la ultima reunión en que los surafricanos llegaron con sus exigencias absurdas: la retirada simultanea de las tropas surafricanas y cubanas de Angola, gobierno de unidad nacional entre el MPLA y Savimbi en Luanda, y que se dejara para después cualquier discusión sobre la independencia de Namibia. Estas exigencias eran absurdas porque Cuba, como dijo Raúl unos días antes de la reunión del Cairo, les había virado la tortilla a los surafricanos, las tropas cubanas habían ganado la superioridad sobre el ejército surafricano y gringos; y los surafricanos lo sabían.
Fue Risquet, elocuente, apasionado, un maestro en el arte del sarcasmo, quien dominó la sesión. “Un documento huérfano de seriedad y de realismo como el presentado por el gobierno de la RSA constituye una broma de mal gusto,” dijo, refiriéndose al pliego de las exigencias surafricanas. “La época de las aventuras militares, las agresiones impunes, las masacres de refugiados como la de Cassinga, en 1978 y otros hechos similares contra el hermano pueblo de Angola, esa época ha finalizado. … África del Sur debe entender que no obtendrá en esta mesa de negociaciones lo que no ha podido obtener en el campo de batalla. … Como si se tratara de un ejército vencedor en vez de lo que es en realidad, un ejército agresor, golpeado y en discreta retirada, los surafricanos piden en su documento el número exacto de tropas cubanas estacionadas en Angola y los lugares donde estas se encuentran dislocadas. Por razones obvias, este no es un dato que debe unilateralmente suministrarse a la otra parte en ningún conflicto. Cabria la alternativa de tratar de hacer una verificación ‘in situ’ por la parte requirente la información.”
Al terminar la reunión, el jefe de la delegación estadounidense, el Secretario de Estado adjunto para África, Chester Crocker, pidió una reunión con Risquet. Crocker parecía creer que una virtud necesaria para un diplomático estadounidense era la arrogancia. Estaba acostumbrado a tratar a los angolanos como poca cosa, con altanería. Pero ahora se enfrentaba a un cubano, a un representante de Fidel Castro, cuyos soldados estaban avanzando hacia la frontera con Namibia. Para surafricanos y gringos, la gran interrogante era, ¿se detendrían los cubanos en la frontera? Para saberlo, Crocker fue donde Risquet. “Una pregunta que surge es la siguiente,” le dijo: “¿Cuba tiene la intención de detener su avance en la frontera entre Namibia y Angola?” Risquet respondió: “Yo no le puedo dar esa respuesta. Yo no le puedo dar un meprobamato ni a usted ni a los surafricanos… Yo no he dicho que no van a detenerse ni que van a detenerse… Entiendame bien, yo no estoy amenazando. Si yo le dijera que van a detenerse, yo le estaría dando un meprobamato, un Tylenol, y no quiero ni amenazar ni quiero darle un calmante … Lo que he dicho es que solo los acuerdos sobre la independencia de Namibia pueden dar las garantías”
Hay quienes en Cuba criticaron a Risquet porque le había hablado demasiado duro al gringo. Por cierto, hay momentos en que hay que hablar suave – pero hay otros en que la mejor medicina es ponerse firme, y Risquet intuyó, muy correctamente, que aquel era el momento, porque solo el miedo del avance victorioso de las tropas cubanas en Namibia obligaría a EEUU y Suráfrica a aceptar las justas exigencia de Angola y Cuba. Y así fue. Refiriéndose a esta reunión, y a Risquet, Crocker lamentó en un cable a su gobierno: “Descubrir lo que piensan los cubanos es una forma de arte. Están preparados tanto para la guerra como para la paz… Hemos sido testigos de una gran fineza táctica y de una verdadera creatividad en la mesa de negociaciones. Esto tiene como telón de fondo las fulminaciones de Castro y la proyección de fuerza sin precedentes de su ejército en el terreno”.
Es cierto, Risquet ejecutaba las instrucciones de Fidel y Raúl – pero que bien lo hacía!!Y ahora este hombre noble, generoso, entregado a la revolución y a sus líderes ha muerto. Cuba ha perdido a un gran hombre. Y yo, he perdido a mi hermano.
Piero Gleijeses.
Jorge Risquet y los soles africanos

Las cenizas de Jorge Risquet reposarán definitivamente en el mausoleo que guardan los restos de sus compañeros de armas en la gesta de liberación, pero intuyo que un soplo mágico llevará una parte de ellas desde el Oriente cubano hasta el otro lado del Atlántico, a tierras africanas.
No sabía que estaba herido de muerte la última vez que nos vimos, hace apenas unos meses durante la presentación del libro Visiones de libertad, del historiador italonorteamericano Piero Gleijeses, en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.
Como era costumbre suya, me palmeó fuerte la espalda: “Sigues firme”, me dijo y luego comentó la entrevista que yo le había hecho a Piero. “Así que me ves como un Elegguá que abre los caminos”, bromeó acerca de la mención que hice sobre su papel imprescindible en el acceso a las fuentes consultadas por el investigador visitante para contar de manera fiel y objetiva la contribución de Cuba a la consolidación de la independencia de Angola, la emancipación de Namibia y el fin del régimen del apartheid en Sudáfrica.
La de Risquet fue una vida de servicio a favor de la justicia social y el triunfo de las ideas socialistas que abrazó desde temprana edad. Aunque no le gustaba hablar de sí mismo, es posible seguir la saga de su iniciación revolucionaria en el libro Jorge Risquet: del solar a la Sierra, de Gloria León Rojas, publicado hace un lustro por la Editorial Ciencias Sociales.
Las vivencias allí reflejadas permiten comprender las múltiples encrucijadas a las que se vio abocada su generación. Fue, como Blas Roca, Lázaro Peña, Juan Marinello, Flavio Bravo, Carlos Rafael Rodríguez y otros muchos, uno de los que entendió que a partir del Moncada la emancipación definitiva de la Patria transitaba por un nuevo tipo de liderazgo y de estrategia.
De todo ello se da fe en ese libro, pero también del flagelo de la pobreza sobre familias humildes, de una voluntad de lucha, de amistades y peligros, de dolores y alegrías, de sentimientos y heridas. Es sencillamente conmovedor saber cómo un muchacho mestizo que padecía la exclusión social de los habitantes de los solares habaneros se abrió al conocimiento de nuestro continente mediante un libro de ensayos del chileno Volodia Teitelboim y soñaba con ser Pavel, el protagonista de La madre, de Máximo Gorki.
Decididamente martiano, hizo suya la prédica de que Patria es Humanidad. A Guatemala fue en 1954 cuando el gobierno democrático de Jacobo Arbenz sufrió la conjura imperialista que lo derrocó.
Pero donde su vocación internacionalista se hizo más patente fue después del triunfo revolucionario de 1959. De manera especial destacó como jefe del Batallón Internacionalista Patricio Lumumba en el Congo Brazzaville entre 1965 y 1967.
Acerca de esa experiencia escribió el libro El segundo frente del Che en el Congo (Editora Abril, 2006). En el prólogo, el General de Ejército Raúl Castro expresó:
Era, en primer lugar, reserva de la columna del Che, a cuya fuerza se uniría en caso necesario y en el momento oportuno (…) Tenía además la tarea de prestar ayuda al gobierno progresista del Congo, amenazado de agresión por el régimen de Leopoldville (…) No menos importante era la misión de participar con un grupo de asesores combatientes en el Segundo Frente guerrillero del MPLA en Cabinda y entrenar columnas de combatientes angolanos, equiparlos y ayudarlos a emprender la ruta hacia el interior de Angola, hacia el Primer Frente al norte de Luanda. De esta múltiple misión eran responsables los compañeros Risquet y (Rolando) Kindelán.
Más tarde, en 1975, se desempeñó como jefe de la Misión Civil Internacionalista Cubana en la República Popular de Angola y en 1988 presidió la Delegación cubana en las negociaciones cuatripartitas (Cuba-Angola-EE.UU.-Sudáfrica).
Tanto en esas tareas como en otras que lo llevaron a apoyar las luchas africanas, Risquet conoció de cerca a los líderes más prominentes de ese continente y a ser admirado por estos.
Nunca olvidaré una mañana de suave invierno en Pretoria, hace cuatro años, en la que conversé largamente con Risquet sobre sus memorias africanas. El embajador cubano en Sudáfrica en ese entonces, Ángel Villa, era nuestro anfitrión. En un momento de la conversación, Risquet se asomó al cristal que nos separaba de la terraza: “Dicen que el sol africano cae duro sobre la gente y tú que escribes podrás entender el simbolismo de lo que estoy diciendo. Porque tenemos que preservar la memoria de los tantísimos hermanos que han hecho posible que los soles africanos alumbren”.
Pedro de la Hoz
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