sábado, 7 de mayo de 2016

Llegó a La Habana un crucero sin turistas

“Sin un solo turista a bordo llegó a La Habana el lunes 2 de mayo el primer crucero estadounidense que visita la isla en cerca de cuatro décadas”.

Así lo publicó el periódico cubano Granma, y explicó que las 700 capacidades para turistas del buque insignia Adonia, de la línea Phantom de Carnival, fueron ocupadas por viajeros del programa estadounidense de intercambio con Cuba “pueblo a pueblo”, unos 50 periodistas y altos directivos de la compañía operadora del navío, cuya sede está en Doral, Florida.
Expuso el diario cubano que Carnival es uno de los operadores de cruceros más importantes del mundo y, aunque las leyes del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba siguen vigentes, la com-pañía decidió aprovechar las recientes medidas ejecutivas de la administración del Presidente Barack Obama que abrieron nuevas puertas para la transportación marítima entre los dos países, para realizar este viaje.
Previa coordinación con las contrapartes cubanas, diseñaron un itinerario de una semana con actividades culturales no catalogadas como turísticas e insertadas entre las doce categorías autorizadas por Washington como contenido del periplo del buque por La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba.
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas –que culminó con la reapertura oficial de la Embajada de Estados Unidos en La Habana- ha sido uno de los catalizadores para el acelerado creci-miento del arribo de visitantes al país caribeño.
Es sabido que antes de ese momento histórico, varios miles de norteamericanos viajaban a la Isla, aunque las medidas del bloqueo no les permitían hacerlo como verdaderos turistas ya que Washing-ton no les autoriza a visitar playas ni otros centros de diversión y esparcimiento “para no aportarle dinero a Castro”.
Muchos se arriesgaban a viajar a Cuba no obstante la prohibición y las autoridades cubanas de fronteras se hacían cómplices en cierto sentido de tales “delitos” al no acuñarles sus pasaportes a fin de impedir que existieran pruebas de sus entradas y salidas en la isla. El acercamiento entre ambas naciones ha incrementado el in-terés mundial por Cuba que, por su parte, desarrolla diversas estra-tegias para fortalecer la industria turística, ampliar su capacidad hotelera y trabaja multifactorialmente por la mejoría de la calidad de los servicios a los visitantes.
La avalancha de estadounidenses que ha estado llegando a Cuba desde mediados del mes de diciembre de 2014 alcanza cifras que superan, con mucho, las de los turistas de ese origen en la Isla en cualquier etapa anterior al triunfo de la revolución, previa la ruptura de las relaciones diplomáticas decretada por Washington y la prohibición de los viajes de sus ciudadanos a Cuba.
“Los turistas acuden a Cuba antes de que vengan los america-nos”, escribieron de una u otra forma los medios corporativos de Es-tados Unidos. “Este fenómeno no es más que una señal de que la efervescencia es por ver a Cuba ahora, antes de que, como muchos pronostican, las megacorporaciones estadounidenses se instalen en la isla”.
Si se tiene en cuenta la prohibición de viajar a Cuba que pesa sobre los ciudadanos estadounidenses como parte de las medidas del bloqueo que el gobierno norteamericano practica contra la Isla desde hace más de medio siglo, se concluye que la injustificable hostilidad que ha caracterizado la política de Estados Unidos contra Cuba desde el triunfo de la revolución popular contra la tiranía de Batista, se está revirtiendo contra los enemigos del gobierno cubano como un bumerán. Pero lo que preocupa a muchos de los estadounidenses que admiran las grandes conquistas populares alcanzadas por Cuba desde 1959 hasta la hoy, es que éstas puedan verse afectadas por las tentaciones del capitalismo, en las nuevas condiciones de unas relaciones no hostiles entre la Isla y la superpotencia única mundial.
Obviamente, piensan que algunos rasgos destacados de las re-laciones capitalistas como la fracturación de la sociedad, el egoísmo, el consumismo y la corrupción, podrían hacer mella en el orden de prioridades que ha guiado al país desde 1959 hasta hoy.
Es comprensible que el público estadounidense, que padece hace más de medio siglo una campaña mediática calumniadora del acaecer político, económico y social de la revolución cubana, tenga una imagen distorsionada de la realidad en la Isla, incluso entre quienes ven con simpatía sus singulares logros.
Cuba ha estado aislada del sistema capitalista de Estados Unidos, pero ha seguido coexistiendo con el capitalismo en el resto del mundo sin que ello haya mellado la voluntad de los cubanos por construirse un futuro socialista, infinitamente más democrático que el que oferta el capitalismo, ya conocido y sufrido por los cubanos.

Manuel E. Yepe