martes, 10 de diciembre de 2013

25 verdades para Yoani Sánchez sobre el papel de la mujer en Cuba




Según Yoani Sánchez, la mujer cubana constituye "el último eslabón de una cadena de improductividades e ineficiencias"

Durante una videoconferencia que organizó el Departamento de Estado de Estados Unidos el 29 de octubre de 2013, la famosa disidente cubana lamentó el papel “marginal” de la mujer en Cuba. He aquí algunas verdades al respecto que contradicen su punto de vista.

1. Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el Estado cubano ha hecho de la emancipación de la mujer una de sus prioridades, con la creación en agosto de 1960 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que fundó Vilma Espín, que cuenta hoy con más de 4 millones de miembros.

2. Antes de 1959, las mujeres sólo representaban el 12% de la población activa y recibían una remuneración sensiblemente inferior a la de los hombres por un empleo equivalente.

3. Hoy, por un mismo trabajo, la legislación cubana impone que el salario de la mujer sea exactamente igual al del hombre.

4. Cuba es el primer país del mundo en firmar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y el segundo en ratificarla.

5. De los 31 miembros del Consejo de Estado cubano, 13 son mujeres, o sea el 41,9%.

6. Hay 8 mujeres ministras sobre 34, o sea el 23,5%.

7. En el Parlamento cubano, de los 612 diputados, 299 son mujeres, o sea el 48,66%.

8. Cuba ocupa el tercer puesto mundial en el porcentaje de mujeres diputadas. Estados Unidos ocupa el puesto 80.

9. María Mari Machado, mujer, ocupa la vicepresidencia del Parlamento cubano.

10. De los 1.268 elegidos en las Asambleas provinciales, el 48,36% son mujeres.

11. Las mujeres cubanas presiden 10 de las 15 Asambleas provinciales del país, o sea el 66,6%, y ocupan la vicepresidencia en 7 de ellas, o sea el 46,6%.

12. No existe ninguna ley en Cuba que obligue a la paridad en los cargos políticos.

13. De los 115 miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 49 son mujeres, o sea el 42,6%.

14. La secretaria del Partido Comunista de Cuba para la provincia de La Habana, la más importante del país, es una mujer negra menor de 50 años llamada Lázara Mercedes López Acea. También es vicepresidenta del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros.

15. De los 16 dirigentes sindicales provinciales de la Confederación de Trabajadores Cubanos (CTC), 9 son mujeres, o sea el 56,25%.

16. Cerca del 60% de los estudiantes cubanos son mujeres.

17. Desde 1980, las mujeres activas disponen como promedio de un nivel de formación superior al de los hombres activos.

18. En Cuba, las mujeres representan el 66,4% de los técnicos y profesionales del país de nivel medio y superior (profesores, médicos, ingenieros, investigadores, etc.).

19. La tasa de fecundidad (número de hijos por mujer) es de 1.69, o sea la más baja de América Latina.

20. Las madres cubanas tienen la posibilidad de ocuparse a tiemplo completo de sus hijos recién nacidos y percibir al mismo tiempo su salario íntegro un mes y medio antes del parto y tres meses después del nacimiento del hijo. La baja puede extenderse un año con una remuneración igual al 60% del salario. Al cabo de un año se reintegran automáticamente a su trabajo.

21. Cuba (desde 1965) es el único país de América Latina, con Guyana (desde 1995) y Uruguay (desde 2012) [parcialmente], en legalizar el aborto.

22. La tasa de mortalidad infantil es de un 4,6 por mil, o sea la más baja del continente americano –incluyendo Canadá y Estados Unidos– y del Tercer Mundo.

23. La esperanza de vida de las mujeres es de 80 años, dos años superior a la de los hombres.

24. La mujer puede jubilarse a los 60 años o tras trabajar durante 30 años, mientras que el hombre sólo puede jubilarse a los 65 años.

25. La mujer cubana desempeña así un papel preponderante en la sociedad y participa plenamente en el desarrollo del país.

Salim Lamrani

domingo, 8 de diciembre de 2013

Nelson Mandela. Ejemplo de un hombre absolutamente íntegro.




Este 5 de diciembre de 2013 ha muerto Nelson Mandela, símbolo mundial de la lucha contra el racismo y entrañable amigo de Cuba y Fidel. En julio de 1991 Mandela visitó Cuba, estas fueron las palabras que pronunció Fidel en respuesta al discurso del líder sudafricano en que reconoció el insoslayable papel de Cuba en la lucha contra el apartheid.

Si se quiere tener un ejemplo de un hombre absolutamente íntegro, ese hombre, ese ejemplo es Mandela (APLAUSOS). Si se quiere tener un ejemplo de un hombre inconmoviblemente firme, valiente, heroico, sereno, inteligente, capaz, ese ejemplo y ese hombre es Mandela (APLAUSOS). Y no lo pienso después de haberlo conocido, después de haber tenido el privilegio de conversar con él, después de haber tenido el gran honor de recibirlo en nuestro país, lo pienso desde hace muchos años, y lo identifico como uno de los más extraordinarios símbolos de esta era.
Pienso esto de él y de su pueblo, porque si vamos a hablar de las más justas de las causas, es la causa que ellos han representado. Si hay algo repugnante y odioso en este mundo, donde hay unas cuantas cosas repugnantes y odiosas, eso tan repugnante y odioso es el apartheid. ¿Invento de quién, de los comunistas, de los socialistas, del socialismo? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¡No! Invento que expresa la esencia del capitalismo, invento del colonialismo, invento del neocolonialismo, invento del fascismo.
¿Y en qué se diferencia el apartheid de aquella práctica aplicada durante siglos de arrancar decenas de millones de africanos del seno de su tierra y traerlos a este hemisferio para esclavizarlos, para explotarles hasta la última gota de sudor y de sangre? Quién puede saberlo mejor que Matanzas si aquí en esta parte del occidente del país había tal vez más de 100 000 esclavos. Llegaron a ascender en la primera mitad del pasado siglo a 300 000 en toda Cuba, y una de las provincias donde más esclavos había era esta, escenario también de grandes sublevaciones. Por eso nada tan justo ni tan legítimo como ese monumento que se acaba de erigir en esta provincia al esclavo rebelde (APLAUSOS).
El apartheid es el capitalismo y el imperialismo en su forma fascista, y entraña la idea de razas superiores y razas inferiores.
Pero el pueblo negro de Sudáfrica no solo ha tenido que enfrentarse al apartheid, ha tenido que enfrentarse a la más brutal desigualdad y represión política, y ha tenido que enfrentarse a la más cruel explotación económica. Se ha tenido que enfrentar a estas tres grandes tragedias, por eso pienso que en nuestra era no podía haber causa más justa que la causa que han dirigido el ANC, el compañero Mandela y otros muchos capaces y brillantes cuadros de esa organización, varios de los cuales hemos tenido el privilegio de conocer en nuestro país.
Hoy los occidentales tratan de congraciarse con Africa, tratan de congraciarse con los que odian el apartheid, pero la gran realidad es que el apartheid fue una creación de Occidente, del Occidente capitalista e imperialista.
La gran verdad es que occidente apoyó el apartheid, le suministró tecnología, incontables miles de millones en inversiones, incontables cantidades de armamentos y, además, apoyo político. No, el imperialismo no rompió con el apartheid, el imperialismo no bloqueó al apartheid, el imperialismo mantuvo y mantiene excelentes relaciones con el apartheid. Había que bloquear a Cuba donde hace mucho rato las reminiscencias del apartheid, es decir, la discriminación racial, desaparecieron; había que bloquear a Cuba como castigo por su Revolución, como castigo por su justicia social, pero jamás al apartheid. Tomaron contra este algunas tibias medidas económicas que no tenían la menor trascendencia, y son los que ahora —según me contaba el propio Mandela— se preguntan y le preguntan por qué su amistad con Cuba, por qué sus relaciones con Cuba y, como él dijo aquí, por qué sus relaciones con el Partido Comunista Sudafricano, como si todavía el fantasma del comunismo estuviera recorriendo el mundo (APLAUSOS). Por qué sus relaciones con este pequeño país que tan leal fue siempre a la causa del pueblo sudafricano en su lucha contra el apartheid. Eso demuestra la lógica de los reaccionarios y de los imperialistas.
Estaría mal por parte nuestra resaltar la modesta contribución de Cuba a la causa de los pueblos, pero escuchando el discurso de Mandela pienso, compañeras y compañeros, que es el más grande y el más profundo tributo que se les ha rendido jamás a nuestros combatientes internacionalistas (APLAUSOS). Pienso que sus palabras han de quedar, como escritas en letras de oro, en homenaje de nuestros combatientes. El fue generoso, muy generoso, él recordó la epopeya de nuestro pueblo en Africa, allí donde se manifestó todo el espíritu de esta Revolución, todo su heroísmo y toda su firmeza.
¡Quince años estuvimos en Angola! Cientos y cientos de miles de cubanos pasaron por allí y otros muchos miles pasaron por otros países, era la época en que el imperialismo daba cualquier cosa con tal de que Cuba se retirara de Angola y cesara en su solidaridad con los pueblos de Africa; pero nuestra firmeza fue mayor que todas las presiones y fue mayor que cualquier beneficio que nuestro país pudiera sacar si hubiese cedido a las exigencias imperialistas, si es que realmente puede haber alguna vez beneficio en el abandono de los principios y en la traición.
Estamos orgullosos de nuestra conducta, y de Angola regresaron victoriosas nuestras tropas, pero, ¿quién lo ha dicho como lo dijo él? .¿Quién lo ha expresado con esa honestidad, con esa elocuencia? Lo que nosotros no hemos dicho, porque nos lo impide la elemental modestia, lo ha expresado él aquí con infinita generosidad, recordando que nuestros combatientes hicieron posible mantener la integridad y alcanzar la paz en la hermana República de Angola; que nuestros combatientes contribuyeron a la existencia de una Namibia independiente; él añade que nuestros combatientes contribuyeron a la lucha del pueblo de Sudáfrica y del ANC; él ha dicho que la batalla de Cuito Cuanavale cambió la correlación de fuerzas y abrió posibilidades nuevas.
No éramos ajenos a la importancia del esfuerzo que allí realizábamos desde 1975 hasta la última hazaña, que fue aceptar el desafío de Cuito Cuanavale, a más distancia que la que hay entre La Habana y Moscú, adonde puede llegarse en 13 horas de vuelo, sin incluir las escalas. Para llegar a Luanda desde La Habana hacen falta de 14 a 15 horas de vuelo, y Cuito Cuanavale estaba allá en un rincón de Angola, en dirección sureste, a más de 1 000 kilómetros de Luanda, allí nuestro país tuvo que aceptar el reto.
Como les contaba el compañero Mandela, en esa acción la Revolución se jugó todo, se jugó su propia existencia, se arriesgó a una batalla en gran escala contra una de las potencias más fuertes de las ubicadas en la zona del Tercer Mundo, contra una de las potencias más ricas, con un importante desarrollo industrial y tecnológico, armada hasta los dientes, a esa distancia de nuestro pequeño país y con nuestros recursos, con nuestras armas. Incluso corrimos el riesgo de debilitar nuestras defensas, y debilitamos nuestras defensas, utilizamos nuestros barcos, única y exclusivamente nuestros barcos y nuestros medios para cambiar esa correlación de fuerzas que hiciera posible el éxito de los combates; porque a tanta distancia no sé si se libró alguna vez alguna guerra entre un país tan pequeño y una potencia como la que poseían los racistas sudafricanos.
Todo nos lo jugamos en aquella acción, y no fue la única vez; creo que nos jugamos mucho, mucho, mucho también, cuando en 1975 enviamos nuestras tropas a raíz de la invasión sudafricana a Angola. Allí estuvimos 15 años, repito, tal vez no habría hecho falta tanto tiempo, de acuerdo con nuestro pensamiento, porque de acuerdo con nuestro pensamiento aquel problema lo que había era que resolverlo y, sencillamente, prohibirle a Sudáfrica las invasiones a Angola. Esa era nuestra concepción estratégica: si queremos que haya paz en Angola, si queremos que haya seguridad en Angola, hay que prohibirles a los sudafricanos que hagan invasiones a Angola. Y si queremos impedirles a los sudafricanos, prohibirles que hagan invasiones, hay que reunir las fuerzas y los medios necesarios para impedírselo. Nosotros no teníamos todos los medios, pero esa era nuestra concepción.
La situación verdaderamente crítica se creó en Cuito Cuanavale, donde no había cubanos, porque la unidad cubana más próxima estaba a 200 kilómetros al oeste, lo cual nos llevó a la decisión de emplear los hombres y los medios que hicieran falta —por nuestra cuenta y nuestro riesgo—, enviar lo que hiciera falta, aunque fuese necesario sacarlo de aquí.
Cuito Cuanavale es el lugar que se hizo histórico, pero las operaciones se extendieron a lo largo de toda una línea de cientos de kilómetros y se derivó de ellas un movimiento hacia el suroeste de Angola de gran importancia estratégica. Todo eso se simboliza con el nombre de Cuito Cuanavale, que fue donde empezó la crisis; pero alrededor de 40 000 soldados cubanos y angolanos con más de 500 tanques, cientos de cañones y alrededor de 1 000 armas antiaéreas —en su inmensa mayoría armas antiaéreas nuestras que sacamos de aquí— avanzaron en dirección a Namibia, apoyados por nuestra aviación y un aeropuerto de avanzada construido en cuestión de semanas.
No voy a hablar aquí de pormenores y detalles de los combates, estrategias y tácticas, eso lo dejaremos a la historia; pero íbamos decididos a resolver el problema por nuestra cuenta y riesgo, unidos a los angolanos, íbamos decididos a poner fin de una vez y por todas a las invasiones a Angola. Los hechos resultaron tal como los preveíamos —y nosotros no queremos ofender a nadie, no queremos humillar a nadie—, porque cuando se creó esa correlación de fuerzas, esa nueva correlación de fuerzas —y en nuestras manos había una invencible tropa, una invencible e incontenible tropa— se crearon las condiciones para las negociaciones en las cuales participamos durante meses.
Allí hubieran podido tener lugar grandes batallas, pero era mejor, ante la nueva situación, resolver en la mesa de negociaciones el problema del respeto a la integridad de Angola y la independencia de Namibia. Nosotros sabíamos, ¡cómo íbamos a ignorarlo!, que aquellos acontecimientos habrían de influir profundamente en la propia vida de Africa del Sur, y era una de las razones, una de las motivaciones, uno de los grandes estímulos que nos impulsaban; porque sabíamos que al resolver el problema allí en Angola, las fuerzas que luchaban contra el apartheid recibirían también los beneficios de nuestras luchas.
¿Lo hemos dicho así alguna vez? No, nunca, y tal vez no lo habríamos dicho nunca, porque pensamos que, en primer término, los éxitos que ha obtenido el ANC se deben, por encima de cualquier solidaridad internacional, por encima del enorme apoyo externo, de opinión pública en algunos casos, de acciones armadas en el caso nuestro, lo determinante, lo decisivo fue el heroísmo, el espíritu de sacrificio y de lucha del pueblo sudafricano dirigido por el ANC (APLAUSOS).
Este hombre, en estos tiempos de cobardía y de tantas cosas, ha venido a decirnos esto que nos ha dicho en la tarde de hoy. Es algo que no podrá olvidarse jamás y que nos da la dimensión humana, moral y revolucionaria de Nelson Mandela (APLAUSOS).
No he apreciado solo las palabras que se relacionan con nosotros y el hermoso homenaje rendido a nuestros combatientes internacionalistas, demostrándonos que la sangre derramada, los sacrificios, el esfuerzo y el sudor de tantos y tantos cubanos no fueron en vano. He apreciado mucho sus palabras sabias, inteligentes, precisas, reveladoras de una táctica y una estrategia verdaderamente revolucionarias.
Ha explicado aquí con una claridad impresionante lo que se proponen y lo que quieren, cómo desean alcanzarlo y cómo están seguros de lograrlo. Así tenemos aquí a este hombre que pasó decenas de años en la cárcel meditando, reflexionando, estudiando y luchando, convertido en un extraordinario líder político, en un extraordinario luchador, en un invencible luchador.
Estamos seguros de que ya nada ni nadie puede evitar el éxito de esa lucha noble y humana, de esa lucha tan justa que él la sintetiza en una sociedad con igualdad, una sociedad democrática, una sociedad no racista.
Y créanme, compañeras y compañeros, que el ANC se enfrenta a una tarea verdaderamente compleja y difícil, pues a pesar de contar con la inmensa mayoría del pueblo sudafricano no son pocos los ardides, ni son pocos los trucos, ni pocas las maniobras que los reaccionarios han utilizado para obstaculizar el acceso del pueblo de Sudáfrica a sus metas; pero pienso que si hay algo superior a esas dificultades, es el talento del compañero Nelson Mandela y de los dirigentes del ANC (APLAUSOS).
Nos sentimos estimulados en este 26 de Julio, y nos sentimos extraordinariamente honrados por la presencia y las palabras de tan ilustre dirigente político y revolucionario, ¡nunca lo olvidaremos! (APLAUSOS.)


Lo censurado: Fidel y Mandela




La muerte de Nelson Mandela ha precipitado una catarata de interpretaciones sobre su vida y su obra, todas las cuales lo presentan como un apóstol del pacifismo y una especie de Madre Teresa de Sudáfrica. Se trata de una imagen esencial y premeditadamente equivocada, que soslaya que luego de la matanza de Sharpeville, en 1960, el Congreso Nacional Africano (CNA) y su líder, precisamente Mandela, adoptan la vía armada y el sabotaje a empresas y proyectos de importancia económica pero sin atentar contra vidas humanas. Mandela recorrió diversos países de África en busca de ayuda económica y militar para sostener esta nueva táctica de lucha. Cayó preso en 1962 y, poco después, se le condenó a cadena perpetua, que lo mantendría relegado en una cárcel de máxima seguridad, en una celda de dos por dos metros, durante 25 años, salvo los dos últimos años en los cuales la formidable presión internacional para lograr su liberación mejoraron las condiciones de su detención.
Mandela, por lo tanto, no fue un “adorador de la legalidad burguesa” sino un extraordinario líder político cuya estrategia y tácticas de lucha fueron variando según cambiaban las condiciones bajo las cuales libraba sus batallas. Se dice que fue el hombre que acabó con el odioso “apartheid” sudafricano, lo cual es una verdad a medias. La otra mitad del mérito le corresponde a Fidel y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EEUU a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del “apartheid” sudafricano. Por eso, enterado del resultado de la crucial batalla de Cuito Cuanavale, el 23 de Marzo de 1988, Mandela escribió desde la cárcel que el desenlace de lo que se dio en llamar “la Stalingrado africana” fue “el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente, y de mi pueblo, del flagelo del `apartheid`.” La derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses asestó un golpe mortal a la ocupación sudafricana de Namibia y precipitó el inicio de las negociaciones con el CNA que, a poco andar, terminarían por demoler al régimen racista sudafricano, obra mancomunada de aquellos dos gigantescos estadistas y revolucionarios. Años más tarde, en la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de 1995 Mandela diría que “los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el “apartheid”… Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo”. Es un buen recordatorio para quienes ayer y todavía hoy hablan de la “invasión” cubana a Angola.
Cuba pagó un precio enorme por este noble acto de solidaridad internacional que, como lo recuerda Mandela, fue el punto de inflexión de la lucha contra el racismo en África. Entre 1975 y 1991 cerca de 450.000 hombres y mujeres de la isla pararon por Angola jugándose en ello su vida. Poco más de 2600 la perdieron luchando para derrotar el régimen racista de Pretoria y sus aliados. La muerte de ese extraordinario líder que fue Nelson Mandela es una excelente ocasión para rendir homenaje a su lucha y, también, al heroísmo internacionalista de Fidel y la Revolución Cubana.

Atilio A. Boron
Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

Cada 5 para Los Cinco - son 5563 días de injusta cárcel, de violaciones y venganza politica


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cuba reitera su disposición de diálogo con Estados Unidos




El 3 de diciembre, medios de prensa de Estados Unidos informaron sobre la carta que 66 senadores norteamericanos, demócratas, republicanos e independientes, enviaron al presidente Barack Obama, en relación con el caso del ciudadano estadounidense Alan Gross, quien cumple sanción de privación de libertad en Cuba. Los senadores instaron al Presidente a conferirle prioridad humanitaria a la liberación del Sr. Gross y dar cualquier paso que esté “en el interés nacional” de EE.UU., de manera expedita para lograr su excarcelación, manifestando que le brindarían su apoyo en la consecución de este objetivo.
Al respecto, la directora general de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro, emitió la declaración siguiente:
“El gobierno cubano reitera su disposición a establecer de inmediato un diálogo con el Gobierno de Estados Unidos para encontrar una solución al caso del Sr. Gross sobre bases recíprocas, que contemple las preocupaciones humanitarias de Cuba vinculadas al caso de los cuatro cubanos luchadores antiterroristas que están presos en EE.UU.
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes forman parte del grupo de los Cinco, cumplen prolongada e injusta prisión por delitos que no cometieron y que nunca fueron probados. Su encarcelamiento tiene un alto costo humano para ellos y sus familiares. No han visto crecer a sus hijos, han perdido a madres, padres y hermanos, enfrentan problemas de salud y han estado separados de su familia y de su Patria por más de 15 años”.
La directora Josefina Vidal también se refirió al comunicado emitido por la Oficina del Vocero del Departamento de Estado el 2 de diciembre, en el cual insistió en la liberación inmediata e incondicional del Sr. Gross, argumentando que su encarcelamiento es injustificado, y recordó:
“El Sr. Alan Gross fue detenido, procesado y sancionado por violar las leyes cubanas, al implementar un programa financiado por el Gobierno de EE.UU., con el objetivo de desestabilizar el orden constitucional cubano, mediante el establecimiento de sistemas de comunicaciones ilegales y encubiertos, con tecnología no comercial. Estas acciones constituyen delitos graves que son severamente sancionados en la mayoría de los países, incluyendo EE.UU.
El Sr. Gross ha recibido un tratamiento decoroso y humano desde que fue arrestado.
Cuba comprende las preocupaciones humanitarias que concurren en el caso del Sr. Gross, pero considera que el Gobierno de EE.UU. tiene responsabilidad directa por su situación y la de su familia, y como tal, debe trabajar con el gobierno cubano en la búsqueda de una solución.

La Habana, 3 de diciembre de 2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

FARC EP - La insurgencia del siglo XXI


Controversias y diálogos en América Latina




En Latinoamércia, las elecciones generales del pasado domingo en Honduras, que dan como ganador al candidato del gobernante Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, focalizan una de las tensiones más intensas que se viven en la región. A más de 72 horas de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) emitiera el controversial veredicto, siguen los choques frontales entre los defensores a ultranza de la derecha y los que concentraban en el Partido Libertad y Refundación (Libre) de Honduras, que tenía como candidata a Xiomara Castro, sus mayores esperanzas de cambio en esa nación.
Tegucigalpa es el centro de estas manifestaciones que reclaman el conteo voto a voto, porque se arguye que hubo fraude electoral. “El Tribunal Supremo Electoral está secuestrado por los partidos tradicionales de Honduras, que han dirigido el país durante más de 120 años”, dicen los jóvenes a las cámaras televisivas que pulsan el sentir popular en ese país.
El experto Oliver Zamora consideró en la Mesa Redonda de este martes que el TSE dice que es irreversible, pero han ocurrido grandes irregularidades. “Ha sido un proceso que ha generado una gran crisis, porque hasta las propias instituciones del Estado están en crisis de legitimidad. El Gobierno de Lobo arrastró un gran problema de credibilidad, y este nuevo Gobierno va a comenzar marcado también por una circunstancia similar”.
Por qué ocurren estos problemas en las elecciones, razonó el analista, pues porque estamos hablando del segundo país más pobre después de Haití en América Latina, y la necesidad y la conciencia no van de la mano, y hay quien puede pensar que Libre es la mejor opción, pero cuando les ofrecieron dinero fueron susceptibles de votar en contra a cambio de una suma. “Es una población muy pobre, y esa maquinaria es la que utilizan los partidos tradicionales. Hasta en las primarias del Partido Liberal se dieron credenciales para que la gente votara por Hernández, y se le llegó a ocupar en una de sus casas electorales miles de credenciales, lo que denota que incluso hubo fraude a lo interno del Partido. Pero por mucho que se proteste desde la oposición, yo no creo que el TSE de marcha atrás, de hecho ya se está cocinando la transición de poderes”, expresó.
La Doctora Ana Teresa Badía por su parte, destacó un elemento significativo: el Tribunal dice que Juan Orlando Hernández ganó, pero Xiomara Castro obtuvo la victoria en las calles, mas no hay marcha atrás, la situación quedará así, a pesar de las protestas.
En su opinión, la jugada estaba prácticamente cantada: el domingo hubo denuncias de irregularidades y se ha confirmado que al menos un 20 por ciento de las actas fueron seleccionadas para escrutarse y no fueron incluidas en la transmisión. A su vez se percibieron indicios que daban la idea de lo que iba a pasar: llamaba mucho la atención la tranquilidad de los Estados Unidos cuando conocemos sus intereses. Juan Orlando Hernández, además, como presidente del Congreso de Honduras, días previos al proceso electoral aprobó un decreto para militarizar la seguridad ciudadana, para que la policía pudiera reprimir con mayor fuerza, que es lo que está pasando hoy contra los estudiantes universitarios.
Para Ana Teresa Badía, estamos hablando del mismo TSE de cuando el Golpe de Estado, integrado por la élite derechista hondureña, y esto también signa el escenario. Obviamente Estados Unidos se apresuró en reconocer a este virtual ganador. “Llama la atención, dijo, que si esto hubiera pasado en países como Venezuela, Ecuador… las reacciones no hubieran sido las mismas, de hecho, yo no hubiera descartado una intervención militar”.
Oliver Zamora apostilló que no se puede olvidar que la embajadora norteamericana en Honduras, que es la misma que participó activamente en el Golpe de Estado, y planifica la más grande base militar de EE.UU. en América Latina en este país, no dejará que se le arruinen sus propósitos.
Alegó que todo parece indicar que Juan Orlando Hernández será un gobierno de derecha, por lo que la fuerza del Partido Libre, que se estrena en estas elecciones, tiene que perfilar la estrategia para mantener la homogeneidad, la unidad, y hacer una buena oposición en vistas a las nuevas elecciones.
El Partido Libre rompió el bipartidismo en Honduras, lo que Ana Teresa evaluó como un importante paso, porque no se puede olvidar que hasta el 2009 se votaba por solo dos partidos tradicionales. Y en lo adelante, subrayó que “deben lograr más unidad, deben madurar más y creo que hay que preguntarse hasta qué punto esa sociedad estaría preparada para afrontar cambios”.
Con miras a la integración, Juan Orlando Hernández ha dicho que afianzaría sus relaciones con Estados Unidos y no con el resto de América Latina.

ECUADOR Y COLOMBIA: UNA NUEVA ERA

Por su relevancia, los analistas también pusieron su mirada sobre los resultados del segundo gabinete binacional que desarrollaron Juan Manuel Santos y Rafael Correa en la ciudad colombiana de Ipiales, en la zona fronteriza, en el que afianzaron sus vínculos políticos, con un apoyo incondicional de Quito al proceso de paz con las FARC y acuerdos de integración.
Correa y Santos protagonizaron en 2008 la peor crisis política entre los dos países, que incluso amenazó con desatar una guerra en la región. En marzo de ese año y siendo ministro de Defensa, Santos ordenó un ataque militar contra la guerrilla de las FARC en Ecuador, por lo que Quito rompió los nexos diplomáticos. El suceso, que dejó 25 muertos, entre ellos a Raúl Reyes, el número dos de las FARC, fue considerado por la OEA como una violación a la soberanía ecuatoriana. Tras esa incursión los dos gobiernos restablecieron plenamente las relaciones en 2011, ya con Santos como presidente colombiano.
Correa se mostró complacido con las nuevas relaciones, recordó que vivieron tensiones y vicisitudes, y una historia no excenta de ocasionales desencuentros que le parecen injustificables. Al tiempo que reconoció sentirse feliz de superar lo vivido. Mientras Juan Manuel Santos agradeció el apoyo que siempre se ha recibido de Ecuador.
Para la Doctora Ana Teresa Badía, este suceso tiene como principal lectura que sobre la base de los disensos se puede construir una relación entre naciones vecinas. Es muy simbólico además que se haya inaugurado un puente que une a Ecuador con Colombia, algo que había estado en disputa en los últimos 40 años, lo que a la vez representa mucho de lo que ambos dignatarios hablaron.
Le llamó mucho la atención el plan para la reducción de la pobreza en la frontera hacia el año 2021, y todo lo hablado sobre los procesos culturales. A lo que Oliver Zamora sumó que estamos hablando de dos países que deben tener una relación natural. Tanto Ecuador como la propia Venezuela son importantes. Juan Manuel Santos ha dado un giro no despreciable en la política exterior colombiana si lo comparamos con Álvaro Uribe, y además de los diálogos de paz, ha tratado de subsanar heridas tremendas que abrió Uribe.
“Ha sido inteligente como para advertir que la integración Latinoamericana era una corriente muy fuerte como para ir en su contra. Ha sido un país que ha colaborado con esa integración, en la que ha tenido varios capítulos significativos: restableció las relaciones con Venezuela, lo que está haciendo hoy con Ecuador (el contrapunteo fue algo muy fuerte) y fue muy interesante su manejo del tema Cuba de cara a la Cumbre de las Américas, al punto de que el presidente vino a Cuba a pedir disculpas por esa situación. Es un ejemplo, dijo, de que las diferencias se puende hechar a un lado, pero hasta el punto necesario”.

Yailin Orta Rivera, especial para la Mesa Redonda