lunes, 26 de enero de 2026

La “tercera posición” de Mark Carney, el primer ministro de Canadá


El discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de 2026, en Davos, Suiza, se viralizó rápidamente entre los progresistas luego de haber sido saludado con “una ovación” en la platea de los ricachones y sus gobiernos. Fue interpretado como una gran diatriba contestataria contra Donald Trump y sus pretensiones imperialistas. Trump había hecho alusión varias veces a su pretensión sobre “un pedazo de hielo y mal ubicado” -en referencia a Groenlandia- y sobre Canadá, al que llamó el “Estado nº 51”. 
 Carney planteó que el “orden internacional basado en reglas” -que prevaleció después de la Segunda Guerra Mundial- está llegando a su fin y que el mundo enfrenta una “ruptura”. Dijo que se trata de una “ruptura” y no de una transición, o sea que no ofreció una perspectiva. Dio a entender que entre las dos grandes potencias que compiten fuertemente -Estados Unidos y China- están “las potencias medias”. Si estas “no están en la mesa, están en el menú”, dijo. Carney propuso una tercera posición, sin utilizar el término. En estos términos se alineó con uno de los bandos imperialistas. 
 La reflexión de Carney llega tarde a Canadá –en el cuarto año de guerra en Ucrania-. Esta guerra fue promovida por un presidente que “se basa en reglas”, Joe Biden, y el conjunto de sus correligionarios europeos. Carney no incorporó a esta guerra en los errores e incongruencias que denunció, al principio de la palestra, de parte del bloque de la globalización. 
 La UE y la misma Canadá dependen en materia de defensa del Pentágono, que posee decenas de bases militares en toda Europa, fuera de Francia.

 Perspectiva trunca 

Mark Carney es primer ministro desde marzo último, por el “centroizquierdista” Partido Liberal. Trabajó más de diez años en Goldman Sachs y luego fue gobernador del Banco Central de Canadá, donde se destacó durante la crisis financiera de 2008. 
 Esta gestión le valió la silla de la gobernación del Banco de Inglaterra -el primer extranjero en ocupar el lugar-, donde tuvo que surfear la crisis ocasionada por el ‘Brexit’. 
 Esto hace más estrecha la relación de Canadá con Reino Unido, con el que está vinculado a través de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth).
 Después de dejar el Banco de Inglaterra, trabajó como Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y Finanzas, lo que lo convirtió en un globalista de primera línea.

 Socios comerciales 

Canadá entra en la guerra comercial en una situación complicada, ya que exporta cerca del 75 % de sus bienes y servicios a Estados Unidos; su segundo socio, China, recibe menos del 5 %. 
 Las relaciones con Estados Unidos están congeladas y el destino del T-MEC -tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México- es incierto.
 Por eso, siguiendo su misma orientación de “estar sentado en la mesa de negociación para no ser parte del menú”, Carney pasó casi sesenta días viajando al exterior, buscando cerrar nuevos acuerdos comerciales, y se reunió con Xi Jinping para retomar una relación que estaba rota. 
 Ambos mandatarios tildaron el acuerdo de “estratégico”, pero, dado el corto alcance, parece más bien el inicio de un camino que Canadá empieza tarde, cuando más de 120 países tienen a China como principal socio comercial y la mayoría busca alternativas a Estados Unidos y a los aranceles de Trump.
 En virtud del acuerdo, Canadá permitirá la entrada de 49.000 vehículos eléctricos fabricados en China -que representan un tres por ciento de los rodados que circulan en el país- con tarifas preferenciales del 6,1 %. 
 China deberá reducir los aranceles a los derivados de canola del 84 % a alrededor del 15 % a partir del 1 de marzo, además de permitir el ingreso de visitantes canadienses sin visado. 

 Militarismo para enemigos múltiples 

Históricamente, las fuerzas armadas de Canadá y Estados Unidos actuaron como una fuerza militar conjunta. Sin embargo, el “corolario Trump” de la doctrina Monroe obliga a repensar los escenarios posibles.
 Al mismo tiempo que está realizando ejercicios conjuntos con los yanquis en Groenlandia -con “permiso” de Dinamarca y por miedo a la “amenaza rusa”-, el Ejército de Canadá ha puesto sobre la mesa un “modelo militar teórico” para responder a una hipotética invasión estadounidense, en respuesta a las amenazas vertidas por el presidente fascista. 
 La jefa del Estado Mayor de la Defensa de Canadá, Jennie Carignan, anunció hace unos meses que su objetivo es crear una nueva fuerza de reserva formada por más de cuatrocientos mil voluntarios para reforzar el Ejército (Infobae, 21/01). 
 El corolario Trump está despertando el nacionalismo canadiense. 
 Según las encuestas, pocos canadienses están abiertos a los repetidos intentos del presidente Donald Trump de que Canadá se convierta en un estado de Estados Unidos, aunque el interés en el tema aumenta entre los partidarios conservadores.
 La única perspectiva para los trabajadores es luchar contra la guerra y sus gobiernos. 

 Aldana González 
 23/01/2026

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