jueves, 16 de enero de 2025

CON FILO | Lo que le pasó a Hawai


Anuncian un principio de acuerdo de cese al fuego entre Hamas e Israel


El sionismo no logró quebrar al pueblo de Gaza 
 Los gazatíes salieron a celebrar el principio de acuerdo 

Bajo la mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos, Israel y Hamas habrían llegado finalmente a un acuerdo de cese al fuego este miércoles 15, según numerosas fuentes informativas. El presidente electo Donald Trump dio por hecho el pacto en sus redes sociales y la organización palestina avaló la propuesta. Aún resta, sin embargo, la respuesta del gobierno israelí –que podría expedirse el jueves. Desde la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtieron que hay varias cláusulas aún sin resolver, y que esperaban que en las próximas horas se llegara a un entendimiento al respecto.
 “El pacto inicial contempla un alto al fuego de seis semanas, durante las cuales comenzarán negociaciones para un fin definitivo del conflicto. Durante este periodo, 33 de los cerca de 100 rehenes retenidos por Hamas desde octubre de 2023 serán liberados y se reunirán con sus familias. Respecto a los desplazados palestinos, no se ha especificado cuántos podrán regresar ni cuándo, dado que amplias zonas de Gaza han quedado reducidas a escombros. Tampoco está claro si el acuerdo resultará en una retirada total de las tropas israelíes del enclave, una demanda central de Hamas para liberar al resto de los rehenes», informó Infobae. 
 En la primera fase del acuerdo, según la cadena Al Jazeera, el ejército israelí debería retirar sus tropas a la frontera, pero hasta 700 metros dentro del enclave, y debería iniciar su salida del llamado corredor de Filadelfia, en la frontera con Egipto. En el séptimo día, se abriría el cruce de Rafah. A su vez, se liberarían 2.000 presos políticos palestinos, incluyendo muchos que cumplen condenas de cadena perpetua; según otros medios serían “centenares los presos palestinos” a liberar. Mientras se sustancia esta primera etapa, las partes empezarían a discutir la liberación del resto de los capturados y la salida efectiva israelí del corredor mencionado. Es decir que la exigencia inicial de Hamas de retiro de las tropas de todo el arrasado territorio gazatí no sería parte del acuerdo, al menos por ahora.
 Al mismo tiempo, Antony Blinken, del Departamento de Estado norteamericano, subrayó a la CNN que el cese al fuego es temporal y que «durante esas seis semanas tenemos que negociar para llegar a un alto el fuego permanente para que Israel retire todas sus fuerzas de Gaza y Hamas no vuelva a entrar [a Israel] y se establezcan los acuerdos necesarios de gobernanza, seguridad y reconstrucción para que Gaza pueda avanzar”. O sea que, por ahora, el acuerdo efectivo se circunscribe a 6 semanas. El retiro definitivo de las tropas israelíes quedaría supeditado a la marcha de las tratativas en el marco del arreglo pactado.
 En el campamento de Yan Khunis y en otros puntos, los gazatíes salieron en la noche del miércoles a celebrar el acuerdo. Desde el 7 de octubre de 2023, tras la incursión de las organizaciones armadas palestinas en Israel y la captura de rehenes, el sionismo asesinó a más de 45 mil palestinos en la Franja de Gaza y provocó el desplazamiento de dos millones de personas. Los bombardeos y la invasión terrestre de las fuerzas israelíes se cebaron con los campos de refugiados, las escuelas y hospitales de Gaza. El bloqueo del enclave costero privó a sus habitantes de alimentos, agua, combustibles y medicinas, en una operación de características genocidas. El acuerdo supone, por ello, un alivio esencial para el pueblo de la Franja de Gaza. 
 El pacto marcaría, además, en caso de concretarse, un fracaso de Israel en su propósito de aniquilar a Hamas y la resistencia palestina, según era el propósito declarado del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. También implicaría un mentís para el ala de su gobierno (Smotrich, Ben Gvir) que promueve en forma abierta una recolonización del enclave. Por más que Israel redujo a cenizas a Gaza y diezmó a las organizaciones armadas, no ha podido asestarles una derrota total, lo que muestra el alcance que tiene la resistencia de este pueblo, a pesar de que Israel cuenta con el apoyo activo de la Casa Blanca y las potencias europeas. Habrá que seguir ahora el desarrollo de las negociaciones y si se consigue la retirada total y efectiva de Israel fuera de las fronteras del enclave costero. En cualquier caso se trata de un logro heroico de la resistencia palestina, que fue aislada por completo por las burguesías árabes. 
 El gobierno de Netanyahu, que aún no confirmó si acepta o no el acuerdo, viene de violar el pacto que él mismo había suscripto con Hezbollah para retirarse del Líbano. Se supone que Netanyahu tendría problemas para que el ala derecha ortodoxa de la coalición gubernamental que él preside lo apruebe, lo que podría llevar al quiebre de la misma.
 La operación genocida contra Gaza es el punto más álgido de una ofensiva colonialista más amplia de Israel, que incluyó el incremento de las redadas criminales y de los asentamientos en Cisjordania, la incursión militar en el Líbano, la ocupación de nuevos territorios en Siria y la liquidación de buena parte de sus instalaciones y armas tras la caída de Al Assad y los bombardeos contra Irán y Yemen. El sionismo es el principal promotor de la escalada bélica en la región. 
 Por la retirada efectiva y total de las tropas israelíes de Gaza. Fuera Israel de Siria y Líbano. Por una Palestina única, laica y socialista, como parte de una federación socialista de pueblos de Medio Oriente. Redoblemos la lucha internacional en favor del pueblo del palestino. 

 Gustavo Montenegro

miércoles, 15 de enero de 2025

Argentina: Milei viene por todo, vayamos por él


Las batallas que se vienen, en un año electoral.
 Organicemos una respuesta a la altura del plan de guerra. 

Milei considera que puede llevarse puesto todo. Cambiar el régimen electoral a pocos meses de las elecciones, morfarse al PRO y profundizar la división del peronismo, hasta ignorar el impacto de la crisis mundial en Argentina y los reclamos de algunos de los grandes capitalistas industriales del país. A prori, todo parece marchar en esa dirección. Pero guarda con pasarse de rosca. 
 En la agenda oficial todavía apuestan a que en las sesiones extraordinarias de febrero el Congreso voltee las Paso, y en el mejor escenario que incluso apruebe toda la reforma electoral privatista y proscriptiva. Sería otro atropello, cambiar las reglas del juego en año electoral. Que esto aparezca como posibilidad muestra de por sí la postración de las fuerzas políticas mayoritarias ante el despotismo libertario. 
 Llegamos a este punto después de la votación coimera de la Ley Bases, la vía libre al DNU 70, el aval a los vetos contra jubilados y universidades, y por supuesto la implementación de la motosierra por parte de los gobernadores e intendentes en sus distritos. Siguiendo a Milei y Caputo, todas las provincias del país registraron superávit fiscal, a pesar del ajuste en los giros de fondos nacionales. 
 Según la consultora Facimex Valores en el primer semestre de 2024 (últimos datos disponibles) el superávit de las provincias marcó un récord histórico, a pesar de una caída de los ingresos del 18%. Politikon Chaco estimó en 7.500 millones de dólares el ajuste de los distritos en la primera mitad del año, de los cuales 2.762 millones fueron vía licuadora salarial y 1.012 millones por recortes a las jubilaciones. Por volumen, Kicillof fue el que más contribuyó, con un ajuste del 19,1% del gasto. 
 Nada de esto hubiera pasado como pasó sin la complicidad de la burocracia sindical, que acata los topes paritarios y deja pasar decenas de miles de despidos, dándole la espalda a las tenaces luchas que se plantan contra esta embestida. En el caso bonaerense esta colaboración es presentada por ATE y Suteba como «nacional y popular». El abandono a los que pelean tiene su correlato en la Utep, en medio del vaciamiento de los comedores, la liquidación del Potenciar Trabajo y la persecución judicial con decenas de allanamientos y causas armadas como la del Polo Obrero. Lo mismo vale para Ctera, cuando hubo enormes huelgas docentes como en Misiones o Neuquén; o la confluencia de luchas en la salud, con el Hospital Garrahan a la delantera. Con esta línea, Moyano se comió una humillación en las paritarias. En contraste, la extraordinaria lucha del Garrahan arrancó un 15% de aumento y aquel bono “por equivocación” de $500.000 en el comienzo de la saga de paros y movilizaciones.

 Todos para uno… 

Los motivos de tan amplio colaboracionismo con Milei son muy profundos. En última instancia, responden a que toda la clase capitalista está enfilada detrás de la ofensiva del gobierno, resumida en el ajuste fiscal y las “reformas estructurales”. Es la pelea de fondo que le sirve al oficialismo para dejar sin base de sustentación a sus opositores. 
 En parte, desde los despachos oficiales esto busca ser disimulado con una polarización de la disputa electoral entre libertarios y kirchneristas, como si fuera una confrontación entre partidarios del libre mercado versus intervencionistas. Esta presentación es un fraude deliberado: Milei copia de los K el estatismo del cepo cambiario y los techos paritarios, mientras Cristina se pronuncia a favor del déficit cero y la “modernización” laboral y previsional.
 La supuesta estrategia “democrática” que proclama CFK de aguantar hasta la “fecha de vencimiento” del gobierno es una vía para dejar pasar la ofensiva y después candidatearse como recambio si se calienta el humor popular. Los choques entre Kicillof y los Kirchner no tienen ningún bando progresivo; ambos se mantienen dentro de la agenda que fijan Milei y el gran capital. 
 Dentro de esta falsa polarización, desde la Casa Rosada aceleran el desmembramiento del PRO, después de haber partido a la desvencijada UCR tras su compromiso con los vetos presidenciales. El carpetazo con las propiedades off shore de Ritondo y Santilli, y con la continuidad de la evasión privilegiada de los empresarios K bajo el macrismo, tienen como trasfondo el hecho de que los CEOs que bancaban a Macri ahora tienen puesta la camiseta violeta. La cooptación de Kravetz es simplemente otra expresión de esto. 
 Sin embargo, la comunión patronal a la hora de aumentar la masa total de plusvalía -liquidando salarios y conquistas- se convierte en choques cuando se trata del reparto de ese plusvalor. Fuera de la agenda de reformas laboral, jubilatoria y tributaria, hay problemas de fondo que dividen a la clase capitalista. Entre ellos, la cuestión del dólar va pasando a primer plano. 

 Del súper peso a la súper recesión

 Resulta que el esquema de apreciación del peso y apertura importadora, en un contexto de derrumbe del consumo, está haciendo estragos en diferentes ramas de la industria y el comercio. Según Indec siguen en baja las ventas en supermercados, la actividad industrial y la construcción. Es la dura realidad que viven los trabajadores, entre despidos y cierres de empresas. Estos días bajaron la persiana importantes fábricas como Dass y Dánica.
 Las voces de alerta por los efectos de esta política económica no son despreciables. Una federación de las pymes metalúrgicas, que en su gran mayoría son subsidiarias del grupo Techint, salió a fin de año a insistir en los reclamos de Paolo Roca. No piden una devaluación, que sería opuesta al plan oficial, sino compensar la menor competitividad reventando el «costo laboral no salarial»: como ya no hay margen para seguir hundiendo los sueldos, proponen liquidar las contribuciones patronales, el aguinaldo, indemnizaciones y vacaciones.
 La UIA pidió «nivelar la cancha» con rebaja de impuestos y el capital agrario apunta contra las retenciones a la exportación, pero eso se contrapone con el déficit cero. Javier Madanes, dueño de Aluar y Fate, dijo que por el dólar barato y la vía libre a las importaciones en el sector del neumático ya echaron a 1.200 obreros, el 30% de la mano de obra del sector. Es una justificación de la ofensiva en marcha contra los puestos de trabajo y para flexibilizar el convenio, que el Sutna viene combatiendo. Para él, ese es el indicio de lo que se viene en la industria. 
 No deja de ser curioso que, mientras en el gobierno se festejan a sí mismos por la baja del riesgo país tras el pago de 4.700 millones de dólares a los bonistas, el padrino Domingo Cavallo haya dicho que sin una devaluación no se revierte el rojo de las reservas del Banco Central. Vino a cuento de la caída en el precio de la soja, luego de los defaults de Los Grobo, Agrofina y Surcos. 
 El economista Orlando Ferreres, también del palo, dijo que si se miran los costos nacionales el dólar debería cotizar a $1.600. Si esto sigue así, pronostica que vamos a pasar de la recesión a la depresión. La consultora PGK calcula que la devaluación del real llevó el tipo de cambio bilateral con Brasil, el mayor socio comercial, a un nivel similar al 99-2001 que pulverizó a la industria argentina, dejó a un quinto de los trabajadores sin empleo y terminó en la megadevaluación de 2002. 
 Sumemos a eso la devaluación del yuan, fruto de la flexibilización monetaria con que China responde a la guerra comercial de Trump; lo cual junto con la apreciación internacional del dólar agrava la caída de los precios de las commodities. Si todas estas tendencias se profundizan, como parece lo más probable, el viento de frente del mercado mundial puede convertirse en una tormenta perfecta.
 Cuánto va a durar el esquema oficial es la gran incógnita. Lo que es seguro es que mientras tanto todos están lucrando de lo lindo con la bicicleta financiera. Eso explica por qué mientras la inversión sigue en el subsuelo las empresas se endeudan en dólares a granel; es para meter la plata en el carry trade. Todo tiene un costo usurario: ahora celebran un Repo de 1.000 millones de dólares para dar liquidez al BCRA… para el cual tuvieron que emitir 2.000 millones en Bopreales como garantía. Finalmente, contra lo que dice Milei, los defaults vinieron siempre después del pago serial de la deuda externa. 

 Son ellos o nosotros 

El desafío que presenta este escenario a la clase obrera es enorme. Urge organizar una respuesta a la altura del plan de guerra de Milei y los capitalistas. 
 Pocas veces quedó tan claro que esa respuesta sólo puede venir de los trabajadores. La descomposición de los partidos y alianzas de los políticos capitalistas, que como se revela nuevamente ganan millones mientras el pueblo se muere de hambre -cuando no venden sus votos, a lo Kueider-, realza la necesidad de proyectar una alternativa política obrera y popular, como plataforma para la lucha por un gobierno de trabajadores. Es la única salida al saqueo capitalista de Argentina, y el único sentido de las conquistas parlamentarias de la izquierda revolucionaria.
 La base para ello es enfrentar la persecución al Polo Obrero y al movimiento piquetero, acompañar las concentraciones contra el robo a los jubilados, reimpulsar la movilización masiva de las universidades, apoyar la reacción ante los ataques a las libertades democráticas como el enorme festival en la ex Esma, preparar las huelgas y ocupaciones de los lugares de trabajo que cierran o despiden a mansalva, organizar la lucha contra la entrega salarial de la burocracia.
 Finalmente, el 2025 ya arrancó con paro de choferes en líneas del Amba por el atraso salarial, con la gran lucha en Praxair en Zona Norte contra el despido de activistas, con el retome del paro en la química Sealed Air de Zona Sur, la conquista de reinstalaciones en la Petroquímica de Río Tercero tras meses de pelea junto al pueblo de la localidad, las marchas de las familias desalojadas del barrio Río Luján en Pilar, o contra la amenaza de desalojo a la Lof Palaiko de Los Alerces. Se viene un año electoral cruzado por batallas que van a demostrar por qué todavía no se impusieron las «reformas estructurales» en nuestro país. 
 Son las trincheras desde las que el Frente de Izquierda puede dar pelea. Por eso desde el Partido Obrero insistimos en la necesidad de convocar un congreso del FIT-U y los luchadores, con vistas a organizar políticamente a la vanguardia en la lucha contra Milei y todos sus cómplices. Sería un gran paso adelante para combatir el aislamiento de cada conflicto y clarificar de qué lado de la mecha se para cada fuerza política. Es el método para una campaña unitaria de cara a los trabajadores y en el campo de la lucha de clases. 

 Iván Hirsch

martes, 14 de enero de 2025

Las provocaciones de Trump y Elon Musk y la guerra mundial


Ucrania, en un impasse explosivo. 

 Donald Trump es un adepto al principio de que “el que avisa no traiciona”. En los últimos días ha anunciado una catarata de reclamos imperialistas que van de la anexión de Canadá como el 51 estado de los Estados Unidos; la intención de comprar Groenlandia u ocuparla militarmente en caso de rechazo de la oferta; o aplicar fuertes aranceles contra México, a despecho del tratado de libre comercio vigente, en caso que no detenga la inmigración a Estados Unidos, abola el derecho de asilo y detenga el avance de los carteles de la droga. Los gobiernos norteamericanos han hecho responsable a China por el elevado consumo de fentanilo en su territorio, que se triangularía vía México. Es el listado típico de los objetivos de una potencia imperialista en el marco de una guerra mundial. 
 La mayor parte de las respuestas a estas amenazas han sido triviales, con pretensión de irónicas. Ni siquiera se ha advertido que no tienen un carácter localizado. Canadá, por caso, no solamente se encuentra bajo la tutela formal de Gran Bretaña y la jefatura estatal de Carlos II. Dentro de la OTAN se ha alineado con las potencias de la Unión Europea, en especial en lo que tiene que ver con la guerra en Ucrania y el reclamo de incorporarla a la UE. La exviceprimera ministra Christia Freeland, vocera de esta política, acaba de renunciar al gobierno de Trudeau, precisamente, debido a la negativa de éste a ofrecer una política de conjunto contra las amenazas de Trump. La renuncia de Trudeau y el esperado triunfo electoral de los conservadores acercaría a Canadá a la política de ajustes fiscales del norteamericano y a su política internacional en general. 
 Algo similar ocurre con Groenlandia, un territorio rico en materias primas estratégicas (tierras raras y uranio), cuya explotación y transporte se han visto favorecidos por el derretimiento relativo del Ártico. El Reino de Dinamarca, que ejerce la soberanía exterior de Groenlandia, incluida la Defensa, se ha apresurado a decir que el territorio “no está en venta”, a sabiendas del desarrollo que ha alcanzado el movimiento por la independencia (y la república) de sus escasos 60 mil habitantes. Mayores dificultades tuvo, a fines del siglo XIX, la separación de Panamá de Colombia, para construir el canal que quedó bajo dominio norteamericano. 
 Trump ha incluido entre las apetencias la recuperación del canal, pero el propósito está condicionado a la disputa militar con China por el estrecho que la separa de Taiwán. Una guerra en el mar de la China dispararía la automática ocupación del canal de Panamá.
 El agotamiento de la hegemonía norteamericana, que se manifiesta en su declinación industrial, el retroceso comercial y el peligro que acecha a su inflado sistema financiero, y en sucesivas derrotas político-militares (Irak, Afganistán) explica el realineamiento político internacional que viene desarrollando el imperialismo norteamericano, incluida la guerra mundial. En este contexto, la guerra genocida del estado sionista contra el pueblo palestino y las derrotas que ha infligido a Hizbollah y a Irán en Líbano y Siria, de la mano del imperialismo norteamericano, es una metáfora de la guerra mundial en desarrollo. 
 Elon Musk, quien ha sido designado para reestructurar el estado norteamericano, cuando es su principal contratista, ha revelado los trazos más sutiles de la ofensiva imperialista de Trump, por medio de un patrullaje de la política en Europa. Ya ha dicho que pretende promover el derrocamiento del primer ministro de Gran Bretaña, Keith Starmer, un laborista, con mucha antelación al vencimiento de su mandato. Ha designado para reemplazarlo al ultraderechista partido de la Reforma, pero con una condición -que sea destituido su líder actual, Nigel Farage-. Musk ha tomado las riendas de una Internacional fascista, que sólo podría prosperar, dadas las rivalidades nacionales, bajo la tutela de un movimiento fascista en Estados Unidos. Ha ido incluso más allá, al anunciar el apoyo a la neonazi Alternativa por Alemania, en las elecciones de febrero próximo, en detrimento de la Democracia Cristiana, el aliado histórico de los gobiernos estadounidenses. 
 La AfD propugna la disolución de la UE y la reedificación de un estado alemán sin arrepentimientos. En una entrevista gestionada por Musk, Alice Weidel, la candidata de la AfD a la Cancillería, se atrevió a pronunciar una descomunal ‘mileiada’, al calificar a su ídolo Adolf Hitler de “comunista”. El desatino de la mujer no fue cabalmente comprendido: quiso decir que abandonaba el estatismo (el estado construyó VW) por el ajuste libertario. Esto giro pone en evidencia que el nazismo no es un programa de desarrollo económico, sino la ideología y la práctica de la destrucción del movimiento obrero y de la democracia. El Frankfurte Allgemeine, el diario de las finanzas alemanas, se había anticipado a la incursión de Musk, denunciando las declaraciones de Trump como un intento de pacto con Putin y de destrucción de la Unión Europea y de la primacía de Alemania. Apenas casi cuarenta años después de su consagración, la UE (y el euro) se encuentra sacudida por poderosas fuerzas centrífugas. El gran experimento trasnacional de la historia se desintegra bajo el peso de la decadencia capitalista y la guerra. 
 Toda esta tanda de agresiones políticas y diplomáticas de Trump y Elon Musk han dejado en la sombra las que había hecho con anterioridad, y que son todavía más importantes. La más criminal es la que promete convertir a Gaza “en un infierno” si, para el día de su asunción, no es liberada la totalidad de los rehenes israelitas que Hamas ha intentado canjear por presos palestinos. Queda de manifiesto que detrás de la masacre sionista juega todo el peso del imperialismo norteamericano, que ha dado a Netanyahu más armas que a Zelenski, relativamente a las fuerzas involucradas en cada guerra. Acerca de estas declaraciones no han habido respuestas formales ni irónicas. Siria y Líbano han pasado a la tutela del sionismo y de la OTAN. El Medio Oriente, cuando se considera la presencia de Turquía, es el patio trasero de la guerra en Ucrania y en el Cáucaso sur, en especial en Georgia. Si se toma la presencia de Irán, es el patio trasero del Asia Central y de la alianza de China y Rusia y las exrepúblicas soviéticas musulmanas. 
 La cuestión de las cuestiones, sin embargo, no ha sido clarificada en el fárrago de este principio de año: el cese de la guerra de la OTAN en Ucrania. Ya no se soluciona “en las primeras 24 horas de mi mandato”, como se vino jactando Trump. El tema ha partido a Estados Unidos, de un lado, y la UE, del otro, y sin una posición común entre los llamados ‘neocoss’, de un parte, y los “MAGA”, de la otra. Entre las exigencias rusas figura, de acuerdo a declaraciones recientes muy detalladas de Sérguei Lavrov, el ministro de exteriores, además de la partición territorial sancionada mediante referendos y la ocupación militar, la reestructuración del estado ucraniano oficial. Esto contempla la proscripción de los grupos nazis; la paridad del ruso y el ucraniano en materia de lengua, educación, religión, servicios sociales, entre otros. La aceptación de estas condiciones desataría fuertes crisis en el Báltico, cuyos países enfrentan estos mismos problemas de discriminación nacional. La neutralidad internacional implicaría un límite a las fuerzas armadas ucranianas, ninguna base extranjera, no adhesión a la OTAN o a la UE. En oposición a esto, Trump pretendería un largo “cese del fuego” a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales contra Rusia. El impasse no podría ser mayor. 
 La ocupación de Siria por parte de Turquía, Estados Unidos e Israel, ha puesto a Rusia y también a China a la defensiva. A esto se añade la crisis inflacionaria en Rusia, la crisis deflacionaria en China (con una presión a la salida de capitales) y la enorme crisis social en Irán. En oposición a la campaña internacional de Trump y Musk, los BRICS han entrado en una suerte de inmovilismo. El imperialismo norteamericano se encuentra a la iniciativa de una política de reestructuración política mundial, con la reserva fundamental que los ataques arancelarios y la reducción de impuestos a las empresas prometidos por Trump sean el detonante de un derrumbe financiero en Estados Unidos, en el marco de una deuda pública y deudas privadas enormes, incluso quiebras en el crédito al consumo y en las hipotecas de oficinas. La guerra emerge como una fuerza ciega de un sistema acosado por un estallido de contradicciones sin paralelo en la historia. 

 Jorge Altamira 
 11/01/2025

lunes, 13 de enero de 2025

Educación para una esclavitud más eficiente


Mi abuelo era un granjero que no leía libros, pero (como la mayoría de su generación) estimaba la educación como el principal instrumento de liberación. Igual, la generación que lo siguió. Mis padres, aparte de comerciantes y obreros, eran docentes de secundaria y de la Escuela Industrial. Entre sus trofeos contaban haber tenido de alumnos a artistas ahora clásicos en Uruguay, como Eduardo Darnauchans y Eduardo Larbanois. 
 Mi padre y su suegro mantuvieron un diálogo intenso, sobre todo por teléfono, ya que vivían en extremos opuestos del Uruguay, aún dos décadas después de la muerte de mi madre y hasta la muerte de mi abuelo. Más allá de sus diferencias ideológicas (mi abuelo socialista, mi padre capitalista), ambos coincidían en ciertos valores básicos. Rasgo de tolerancia que es más pronunciado en Uruguay que en otros países del hemisferio y que, en gran medida, procede de la cultura de la Ilustración promovida desde el siglo XIX por la educación gratuita de J. P. Varela y J. Batlle y Ordóñez. 
 Ambos eran consumidores de noticias de la prensa, pero casi nunca leían libros. Aun así, el respeto por la educación ilustrada era incuestionable. Mi padre, como carpintero, cambiaba deudas por libros. 
 --¿Por qué libros --le decía yo de niño-- si nunca los lees?
 --No importa --decía él--. Los libros no le hacen mal a nadie y, tarde o temprano, le servirán a alguien. 
 En su pequeña biblioteca dominaban Shakespeare, las enciclopedias y los libros técnicos, algunos de los cuales eran soviéticos traducidos al español. Cuando los soldados rompieron el cielorraso de mi habitación buscando “material subversivo” de mi abuelo, no se les ocurrió tomarse la molestia de abrir un libro de la biblioteca. 
 Las dictaduras fascistas del continente impusieron la idea de que los libros podían ser peligrosos. No sólo los quemaban, sino que desaparecían a sus lectores. Esta idea, en realidad había sido inoculada por la CIA (entre las operaciones más conocidas estuvo Mockingbird), aplicando las teorías del marxista Antonio Gramsci, mientras se culpaba a los gramscianos de “lavar el cerebro” de la gente culta. Gramsci había hecho un diagnóstico de la realidad, de la misma forma que la lucha de clases era, antes que una prescripción, un diagnóstico histórico y social de Marx. De hecho, hay que ser ciego para no verlo en la actualidad. 
 Se le atribuye al nazi Göring la frase: “Cuando oigo la palabra cultura, saco mi revólver”. A principios de los 60, recuerda el premio Nobel César Milstein, un ministro del gobierno militar decía que en la Argentina las cosas no se iban a arreglar hasta que no se expulsaran a dos millones de intelectuales. Cuando, en la década de los sesenta se expulsó a Milstein y a todo un grupo de intelectuales, la Argentina se encontraba a la par de Australia y Canadá. El fascismo, siempre tan torpe con las ideas, atribuyó el subdesarrollo de América latina al hecho de que los pobres leían Las venas abiertas de América latina de Galeano. Galeano dedicó su vida a criticar a los poderosos; los poderosos nunca se defendieron, porque otros dedicaron sus vidas a criticar a Galeano. 
 El neofascismo actual es una simple expresión del orden neofeudal de la economía mundial y de las frustraciones de los imperios en decadencia, como hace cien años. Pero sus estrategias se han actualizado: ya no se queman libros ni se secuestran escritores, como durante la Alemania nazi o el Chile de Pinochet. Ahora se los presenta como inútiles o irrelevantes―cuando no se los prohíbe por ley, como en Estados Unidos. 
 Los influencers han multiplicado la ilusión de la libertad atomizada de losentrepreneurs que, por cien o por mil dólares (sin aporte a la jubilación, sin derecho a vacaciones, salud o educación) humillan a un mendigo por unos cientos de likes. 
 El otro látigo golpea contra las universidades y las escuelas públicas, que la familia Bush comenzó a privatizar en los 80s con su modelo de escuelas charter. Como siempre, la genialidad fue vampirizar dinero de los odiados Estados para desfinanciar la educación pública y presentar a la privada como solución.
 Desde entonces, el odio y el desprecio por las universidades, paradójicamente surgido contra el sistema universitario más prestigioso del mundo, agregó una nueva estrategia. Escritores como Andrés Oppenheimer la resumieron en el cliché “Necesitamos más ingenieros y menos filósofos”. ¿Por qué no “necesitamos más ingenieros y menos exitosos hombres de negocios, lobbies y sectas financieras”? 
 Mi primer título universitario fue el de arquitecto. Por el sistema de educación de Uruguay, pude dedicarme varios años al cálculo de estructuras de hormigón armado y un tiempo menor a ser profesor de matemáticas de bachillerato. Podemos estar de acuerdo en que Estados Unidos, Europa o América Latina necesitan más ingenieros, pero ¿desde cuándo la ingeniería y la filosofía son incompatibles? ¿Por qué un ingeniero no puede ser un filósofo y viceversa? 
 El centro del problema se llama educación, no entrenamiento secuestrado por los intereses ideológicos de los dueños del mundo. El ataque a las humanidades, a la filosofía, a las artes no procede ni de los científicos ni de los ingenieros con una cultura amplia; procede de los “exitosos hombres de negocios” que son siempre hombres y siempre exitosos porque logran secuestrar a los Estados que odian. 
 Esta ideología utilitaria tiene, como objetivo no declarado, confirmar y controlar esclavos asalariados. Exactamente lo mismo sermoneaban y practicaban los esclavistas del siglo XIX en nombre de la libertad: los esclavos debían especializarse en una actividad única, productiva, útil, que agradase a Dios, por su propio bien y por el bien de su país. Cada vez que un esclavo aprendía a leer, se lo castigaba. Si escribía sus memorias, como fue el caso de Juan Manzano, eran torturados. Si el esclavo prosperaba se lo aplaudía. Si dedicaba su tiempo libre a alguna forma de educación inútil, liberadora, humanista, se lo demonizaba. Por eso, muchos esclavos eran firmes defensores del sistema esclavista y perseguían a aquellos hombres libres que se atrevían a cuestionar los significados de libertad que procedía de todo un sistema. Los amos ni siquiera se molestaban en moralizar, porque siempre tenían adulones profesionales que lo hacían mejor. 
 Hemos vuelto a ese momento. En Uruguay, el ataque a la educación ilustrada y liberadora tiene sus promotores. También sus defensores, como mi amigo Pablo Romero García, uno de los expertos más informados sobre educación, pero con el pecado de ser profesor de filosofía. Encomenderos como el presidente Milei en Argentina y su horda de bárbaros antiilustrados han atacado las universidades públicas (independientes del capital nobiliario) desde el primer día. Como no tienen ideas, se dedican a copiar lo que en Estados Unidos ya comienza a ser viejo y a crear demonios para presentarse como santos salvadores―como en la Edad Media. 
 Mientras, en Estados Unidos, los capitalistas libertarios continúan culpando de todos sus males al socialismo (surgido de las universidades) y promueven la anti-Ilustración, el utilitarismo esclavista como solución final. La solución de la barbarie y la esclavitud―siempre en nombre de la libertad, claro.

Jorge Majfud
13 de enero de 2025 - 00:01

domingo, 12 de enero de 2025

¿Por qué Elon Musk odia Wikipedia?


En 2012, el filósofo argentino Hugo Biagini publicó su Diccionario del Pensamiento Alternativo. Biagini me invitó muchas veces a colaborar con sus proyectos (como América latina hacia la segunda independencia, con Arturo Roig, 2007; en su Diccionario de Autobiografías intelectuales, 2019) y en esa oportunidad mi aporte fue solo una entrada sobre “La sociedad desobediente”. Allí aproveché para repetir una respuesta al cofundador de Wikipedia, Larry Sanger, cuando en 2007 abandonó el proyecto por considerarlo un fracaso, debido a su falta de autoridad. En 2020, Larry Sanger acusó a Wikipedia de estar dominada por “izquierdistas”. Algo discutible. No tan discutible es el hecho de que si alguien ama el dinero no va a dedicar su vida a la enseñanza o a Wikipedia. 
 Para mí, con todos sus defectos, Wikipedia era un ejemplo reciente y exitoso de organización del conocimiento independiente de una autoridad política y económica, una “forma de desobediencia cultural”. En el Diccionario de Biagini, anoté: “Contrariamente a lo que se podía predecir, la escritura de la información por parte de millones de individuos anónimos alrededor del mundo no ha derivado en un caos sino en una confiabilidad (según estudios tradicionales) tan alta como la Enciclopedia Británica (…) En la sociedad desobediente la educación posindustrial toma progresivamente el lugar de la educación industrialista (uniformizante), de la misma forma que ésta tomó el lugar de la educación escolástica durante la Revolución Industrial. En la esfera política, uno de sus requisitos es la democracia directa (…) Según este diagnóstico, resulta posible pronosticar que los tradicionales sistemas representativos (como el parlamentario) perderán su importancia en las decisiones de las sociedades, de la misma forma en que, en su momento, la perdieron los reyes absolutistas en beneficio de los parlamentos. Es probable que esta misma idea de agravamiento de las condiciones impuestas por un poder imperial (en este caso la globalización de la cultura norteamericana…) sea producto de una reacción de los poderes tradicionales contra el surgimiento de la sociedad desobediente… No obstante, podemos pensar que no es esta inevitable radicalización de la desobediencia el origen del conflicto sino la reacción de los poderes tradicionales…” (506-508) 
 Claro, todo a pesar de la continua presión e injerencia de mafias institucionalizadas, como la CIA (para la cual Elon Musk trabaja y es agente con acceso a documentos clasificados). Desde los primeros años de Wikipedia, se han detectado guerras de ediciones generadas con IPs procedentes de la misma CIA, antes que la NRL desarrollase Tor, un navegador anónimo que también se les escapó de las manos (era inevitable hacerlo “open source” para que fuese realmente “intrazable”). Pero la CIA no disminuyó sino que aumentó su uso. El mismo caso de Linux, como lo reconoció su fundador negándolo con la boca y afirmándolo con la cabeza.
 El otro fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, comenzó desde una filosofía libertaria y capitalista, pero su proyecto confunde un anarquismo de derecha (antigubernamental, como el marxismo original) con un anarquismo de izquierda (igualitario). En 2005 ya había calificado al Partido Libertario como una “horda de lunáticos”. Elon Musk se ha burlado de la mendicidad de Wikipedia para sobrevivir, similar a las cadenas públicas de radio y televisión sobrevivientes en Estados Unidos. NPR y PBS son odiadas por Musk y quiere verlas desaparecer. Debido al progresivo desfinanciamiento estatal, estas cadenas públicas han debido recurrir a donaciones. 
 Wales ha insistido que el principio de Wikipedia de no financiarse a través de publicidad es para preservar su independencia. Claro, cuando no están limitadas, las donaciones son un arma de doble filo. Es aquí donde la dosis de la medicación hace una diferencia absoluta entre la vida y la muerte. Un ejemplo obvio fue la abolición del tope de donaciones a los partidos políticos en 2010, lo cual recientemente hizo posible que Musk comprase su acceso a la Casa Blanca con una donación de 250 millones de dólares a la campaña de Donald Trump. 
 Los políticos, los medios y la opinión pública se pueden comprar. Pero hay cosas que no, como el amor y la dignidad. En el caso de Wikipedia, es una espina en el talón que llevan ultra millonarios como Musk: ¿cómo es posible que exista una fuente global de información que no cotiza en la Bolsa de Londres o Nueva York? Si Musk pudo comprar Twitter por 44 mil millones (y sin poner un dólar de su bolsillo), le cambió el nombre y, en nombre de la libertad de expresión comenzó a manipular el algoritmo para censurar y privilegiar la visibilidad global de Trump y la suya misma, ¿cómo es posible que Superman, con todo sus superpoderes, no pueda escribir su propia biografía ni la historia de las ideas políticas, sociales, sexuales y raciales? ¡Pero qué horror! 
 Para peor, Wikipedia en inglés mantiene un dato que le hiere el ego, naturalmente inflamado: “En el primer aniversario de la adquisición [de Twitter], Musk declaró el valor de la compañía en 19 mil millones de dólares, una depreciación del 55 por ciento respecto al precio de compra de 44 mil millones”. 
 Si desde la Edad Media los nobles donaban para las iglesias y las catedrales que construían los artesanos, quienes luego iban a escuchar los sermones de los sacerdotes que vivían de las donaciones de los nobles y burgueses, ¿cómo es posible que aun en el actual regreso a la Edad Media todavía los señores feudales puedan comprar a Dios y no una maldita enciclopedia? 
 Musk ofreció por Wikipedia mil millones de dólares y propuso llamarla Wokepedia o Dickipedia (Vergapedia), lo que confirma que los dueños del mundo ni son felices ni tienen capacidad alguna de vivir en paz consigo mismos―menos con el resto de la humanidad.
 El comandante en jefe de la Casa Blanca que vino del Apartheid sudafricano sabe que Wikipedia es uno de los escasos ejemplos de independencia del gran capital, por lo cual no puede vivir pensando que hay algo que puede existir sin la posibilidad de ser comprado, es decir, controlado por los psicópatas del apartheid global y de clase.
 Al igual que la fortuna de su padre, quien también sufría de un profundo racismo, clasismo y sexismo que hoy se ha romantizado con la ideología del Macho alfa de la Nueva Derecha fascista, como líder natural de una manada de lobos vagando sobre la nieve en busca de una presa a la que descuartizar. Ese es el modelo, la utopía de humanidad que restringe y estriñe las capacidades intelectuales de individuos que se creen semidioses por el solo hecho de poseer (su verbo favorito) la habilidad de acumular dinero para comprar seres humanos (sean trabajadores o adulones), para comprarse el derecho de usar un látigo contra toda forma de pensamiento, contra toda forma de ser que no se ajuste a su mediocre existencia. 
 Elon Musk compra todo lo que odia y odia aún más todo lo que no puede comprar. De ahí su odio a Wikipedia y su oferta para comprarla en un billón. Probablemente odie la vida misma, porque sabe que no puede comprarla.

 Jorge Majfud | 06/01/2025