miércoles, 4 de noviembre de 2026

Terremoto electoral en Estados Unidos


Trump pierde el Congreso. Los demócratas conquistan las dos cámaras y cinco gobernaciones republicanas. 

La derrota abre una crisis en la Casa Blanca y golpea a sus aliados, entre ellos Milei. El oficialismo perdió las dos cámaras y vio retroceder su voto en casi todos los aproximadamente 1.700 condados donde ya se había contado la mayor parte de los sufragios, según un relevamiento de Reuters y USA Today (4/11). Fue un terremoto electoral cuyo motor fue el repudio al gobierno. 
 Una medida de este debacle la da la derrota en sus propios bastiones. En Texas, los republicanos perdieron una banca del Senado y la gobernación. Lo mismo ocurrió en Ohio y en Iowa. Trump había ganado los tres estados por más de diez puntos en 2024. 
 En el Senado, el recuento de ABC News daba 54 bancas al bloque demócrata, incluidos los dos independientes que se integran a él, contra 43 republicanas, con Alaska, Misisipi y Nebraska todavía abiertos. Los demócratas conquistaron siete escaños republicanos en Texas, Kansas, Iowa, Ohio, Maine y las dos Carolinas. Retuvieron, además, Georgia y Michigan. En la Cámara de Representantes, con 218 bancas requeridas para la mayoría, ABC registraba 229 demócratas y 163 republicanas, con una ganancia neta demócrata de 25 escaños en ese corte. Son cifras del 4 de noviembre, con corte a las 5:37, hora argentina, sujetas al recuento pendiente. 
 De las 36 gobernaciones en juego, cinco pasaron de republicanas a demócratas en Georgia, Ohio, Iowa, Nevada y Texas. En Florida, los republicanos conservaron la banca del Senado y la gobernación, que ganó Byron Donalds por un margen estrecho (AP y ABC News, 4/11). Las victorias demócratas en estos estados son una muestra del divorcio profundo de Trump con una parte significativa de su base electoral agraria e industrial. 
 En los recuentos senatoriales de la madrugada, James Talarico aventajaba a Ken Paxton por 55% a 43% en Texas, con el 90% del voto esperado informado. Adam Hamilton se imponía por 51% a 46% en Kansas, con el 96%, y Annie Andrews por 51% a 47% en Carolina del Sur, con el 96%. También se ensanchó la ventaja en varios estados demócratas respecto de la elección por las mismas bancas en 2020. En Nueva Jersey pasó de 16 a unos 27 puntos con el 92% del voto esperado. En Rhode Island, de 33 a unos 38 con el 97%. Hay más de 59 millones de votos anticipados, por encima de los guarismos de 2022, aunque aún falta saber el total nacional para establecer una comparación con comicios anteriores.
 La carestía que castigó a los demócratas en 2024 se volvió contra Trump. La guerra con Irán encareció el combustible y desmintió la promesa de poner fin a las guerras. Según encuestas electorales, cuatro de cada diez votantes dijeron haber querido expresar su oposición a Trump con el voto al Congreso y menos de dos de cada diez quisieron respaldarlo. Alrededor de tres cuartas partes desaprobaban también el desempeño del Congreso. El retroceso republicano entre jóvenes e hispanos respecto de 2024 amplió la derrota. Ese desplazamiento electoral convive con un descrédito que alcanza al conjunto del régimen político. Los resultados expresan más un rechazo al magnate republicano que una confianza en los demócratas. 
 Dentro de la ola demócrata, hubo una gran noche para su ala “Demócrata Socialista”, DSA, que suma por lo menos 5 nuevos diputados nacionales, más de 20 legisladores estaduales y las alcaldías de Washington DC, que se suman a la de Nueva York y 2 diputados nacionales preexistentes. De conjunto, la DSA se adjudica la victoria de candidatos o plebiscitos legislativos que ha impulsado en 75 elecciones locales. 
 Entre los ganadores se destaca una suerte de ola de incorporación a los principales cargos de gobierno de sectores históricamente oprimidos y subrepresentados, que hasta ahora nunca habían accedido a determinadas posiciones institucionales. La elección de 2026 produjo varios hitos: Keisha Lance Bottoms en Georgia se convirtió en la primera gobernadora negra de Estados Unidos; Gina Hinojosa, en la primera gobernadora latina de Texas; Deb Haaland, en la primera gobernadora indígena; y David Crowley, en el primer gobernador negro de Wisconsin. También Amy Acton fue la primera mujer elegida gobernadora de Ohio. En el Congreso, Abdul El-Sayed será el primer senador musulmán, Peggy Flanagan la primera senadora indígena, Josh Turek el primer senador usuario de silla de ruedas y Chris Pappas el primer senador hombre abiertamente gay. A ellos se suman Juliana Stratton, que llevará a tres el número de mujeres negras en el Senado, y Adam Hamawy, primer congresista musulmán de Nueva Jersey. Se trata de una ampliación significativa de la representación institucional de grupos históricamente excluidos, aunque estos avances en la composición social de los cargos no implican, por sí mismos, una orientación política homogénea ni una transformación de las estructuras que producen esa exclusión.
 La dimensión de la ola medida en votos generales da una muestra de la mayoría contraria a Trump. En la elección para la Cámara de Representantes, los demócratas reunían 55,65 millones de votos (54,9%) frente a 44,31 millones republicanos (43,7%), una diferencia de aproximadamente 11,3 millones de votos y 11,2 puntos porcentuales. En la renovación del Senado, la ventaja demócrata era de 4,6 millones de votos, con el 52,3% frente al 45% republicano, una distancia de 7,3 puntos. 
 Junto a la crisis política planteada por los métodos bonapartistas de Trump y sus choques con el Congreso, asistiremos sin duda a otra crisis, para definir el liderazgo, perfil y programa del Partido Demócrata que ha vencido esta noche. La DSA viene en un camino de moderación y adaptación acelerada, para preparar el lanzamiento de Alexandria Ocasio-Cortez como candidata a presidenta. Aunque no están claras las candidaturas del espacio dominante de los demócratas, sin duda se procesará una lucha interna muy dura. Sectores de las masas han puesto una gran expectativa en candidatos que se han presentado como parte de una maquinaria electoral del Estado imperialista. Han habido incluso movilizaciones estudiantiles el día de la elección, marcando la relación para una parte de las masas entre la derrota electoral de Trump y su proceso previo de movilización. Las tensiones y contradicciones que se procesarán van a ser muy fuertes y a escalas de masas. 

 El gobierno por veto y decreto 

Trump felicitó a los demócratas y admitió que podría negociar con ellos, incluso sobre inmigración. Había atribuido la derrota a su ausencia en la boleta. Hasta el cierre, su respuesta nacional se concentró en su capacidad de seguir ejerciendo efectivamente la presidencia mediante el ejercicio del veto, sin una denuncia general de fraude. La magnitud de la derrota acota el alcance de las impugnaciones. Alterar la mayoría exigiría revertir resultados en varios estados. Las maniobras locales siguen siendo posibles. Antes de los comicios, un juez federal ya había rechazado una demanda del Departamento de Justicia que buscaba impedir la certificación de una eventual victoria demócrata en Alaska (Reuters y AP, 4/11). 
 Desde enero, las nuevas mayorías podrán fijar la agenda legislativa, abrir investigaciones, citar funcionarios y disputar las partidas presupuestarias. El Senado podrá bloquear nombramientos judiciales y de la administración. La Cámara puede aprobar una acusación en un juicio político, pero la destitución requiere dos tercios de los senadores presentes. Con los cien presentes harían falta 67 votos. Una mayoría de 54 deja esa salida supeditada a una fractura republicana de otra magnitud. 
 Trump adelantó su plan B de vetos y acuerdos puntuales cuando el bloqueo resulte costoso. Es previsible que busque, además, ampliar el uso de sus facultades ejecutivas. Para levantar un veto hacen falta dos tercios en cada cámara. Con órdenes ejecutivas, la Casa Blanca puede orientar a las agencias, endurecer la aplicación de la política migratoria e invocar facultades delegadas o de emergencia en materia comercial. Su alcance depende de las leyes vigentes y queda expuesto a impugnaciones judiciales. Sin acuerdo para financiar al gobierno, puede haber un cierre parcial de la administración que golpee a los trabajadores federales y a los usuarios de los servicios públicos. 
 Ahí reside el potencial explosivo de los próximos dos años. Un presidente derrotado en las urnas, a lo que se agrega el hecho de que constitucionalmente no puede aspirar a una reelección, puede redoblar la persecución a los migrantes, la represión de las protestas y las medidas unilaterales para mantener cohesionada a su base. Al mismo tiempo, la pelea por la sucesión de 2028 alentará a legisladores republicanos a despegarse de la Casa Blanca cuando esté en juego su propia supervivencia. Los choques entre poderes pueden desembocar en pactos presupuestarios o en una crisis mayor si el gobierno intenta imponer por la fuerza medidas resistidas en la calle.

 Los aliados de Trump acusan el golpe 

La derrota debilita la capacidad de Trump para comprometer recursos y garantías ante sus aliados. Un Congreso opositor puede discutir partidas militares, revisar la base legal de los aranceles e investigar la conducción de la guerra con Irán. Trump conserva el mando militar y la iniciativa diplomática. Pero no se nos puede escapar que en las disputas con China y en Medio Oriente, sus adversarios parlamentarios defienden los intereses del mismo imperialismo, aun cuando cuestionen los métodos de la Casa Blanca. La oposición a la guerra en las urnas abre un terreno para exigir el fin de la intervención militar en Irán y del armamento a Israel, desafiando a Trump y la complicidad demócrata.
 El golpe se encadena con otros dos reveses. En Brasil, perdió Flávio Bolsonaro. La movilización estudiantil y obrera contra el bolsonarismo alteró el cuadro que había dejado la primera vuelta. El resultado frustró la apuesta de Trump y Milei por sumar a Brasil a su alineamiento continental. En Israel, Netanyahu perdió la mayoría parlamentaria en las elecciones del 27 de octubre y hay una crisis a la hora de formar gobierno en un escenario donde el ascenso electoral de los partidos árabes ha pasado a ser un dato relevante. 
 Para Milei, el golpe es político y financiero. Presentó su alineamiento con Trump como garantía de acceso a dólares y como eje de una ofensiva derechista regional. El respaldo de Washington ante el FMI y la línea de swap de hasta 20.000 millones de dólares del Tesoro estadounidense fueron recursos de esa política. La Argentina devolvió en enero el tramo que había utilizado. La línea sigue vigente. El cambio de mayoría expone una futura asistencia a mayor escrutinio y debilita la promesa de un salvataje a discreción de Trump, con fuertes vencimientos argentinos por delante.

 Una salida obrera 

Hakeem Jeffries anunció que los demócratas buscarán restablecer los subsidios del seguro de salud, revertir los recortes a Medicaid, votar contra la guerra con Irán y revisar los aranceles de Trump (AP, 14/10). Reponer la cobertura sanitaria sería una conquista concreta. La agenda de su dirección deja en pie el negocio de las aseguradoras, el aparato de persecución migratoria y los compromisos militares del imperialismo norteamericano. Sus jefes parlamentarios buscarán administrar el choque con Trump mediante investigaciones, votaciones y negociaciones, subordinando las demandas populares a la apuesta por recuperar la presidencia en 2028. La disposición de Trump a negociar sobre inmigración muestra en qué terreno podrían encontrarse ambos partidos. 
 Las movilizaciones de No Kings del 17 de octubre, previas a las elecciones, precedidas por movilizaciones multitudinarias anteriores que reunieron en las calles a varios millones de personas, han mostrado una fuerza que desborda el aparato demócrata, aunque sus convocantes la encauzaron hacia las urnas. Convertir la victoria legislativa en un llamado a esperar otros dos años dejaría a los sindicatos, al movimiento contra la guerra y a las organizaciones de migrantes a merced del calendario electoral e implicaría, por otra parte, el acceso al gobierno en reemplazo de los republicanos de la otra fuerza política que es históricamente pilar del imperialismo. El triunfo parlamentario ofrece a las direcciones sindicales y a la izquierda integrada al Partido Demócrata una nueva excusa para aplazar la ruptura. Van a reforzar el carrerismo electoral. 
 Una acción y coordinación de trabajadores, documentados e indocumentados, pueden organizar la defensa contra los ataques antiinmigratorios, reclamar aumentos de salarios frente a la carestía, enfrentar los despidos y unir esas luchas con la movilización contra la guerra. En este marco, se plantea tomar la iniciativa de medidas de fuerza y convocatoria a nuevas movilizaciones y preparar una acción nacional, hasta plantear la huelga general. El desafío es elaborar e impulsar una agenda y programa de acción alternativos a los que plantea la dirección demócrata que pretende reservarse para 2028. De esa lucha debe surgir una fuerza política obrera independiente, capaz de enfrentar al gobierno de Trump, la complicidad demócrata y a las patronales que financian a los dos partidos. 

 Pablo Heller

"No hay salida para la clase trabajadora bajo el capitalismo: necesitamos organizaciones revolucionarias capaces de destruirlo


Entrevista a Carlos Ochoa, del Sindicato de Estudiantes (Izquierda Revolucionaria) del Estado Español, posterior a la Conferencia Internacional de la Juventud contra la Guerra Imperialista. 

 ¿Cómo describirían la situación política actual de la juventud de la clase trabajadora en su país? En estos momentos la juventud trabajadora atraviesa una situación crítica. Tras 8 años de gobierno de gobierno del Partido Socialista (PSOE) no se han solucionado los problemas fundamentales de la clase obrera.
 En el caso de la juventud asistimos a un desmantelamiento descarado de la educación pública. Por supuesto que quien está encabezando esta ofensiva son los gobiernos de la derecha y la extrema derecha como ocurre en la Comunidad Autónoma de Madrid o en la del País Valenciá. Pero también es una realidad que allí donde gobierna el PSOE la situación no es muy distinta, y que el Ministerio de Educación no ha puesto freno al proceso de privatización que ya está muy avanzado. 
 Es la lógica que vemos en todos los aspectos de la vida de nuestra clase. En el caso de la vivienda asistimos al dominio completo del capital financiero y el rentismo. Son estos parásitos los que provocan las subidas constantes de los alquileres, la gentrificación de nuestros barrios y los desahucios salvajes como el de Maricarmen, que ha dado la vuelta al mundo. 
 Es evidente que de esta situación no puede desprenderse que tengamos un futuro garantizado, al contrario. Este es el combustible que está alimentando la participación de miles de jóvenes en las movilizaciones que han sacudido el país: por el derecho a la vivienda, en defensa de la educación pública, en el movimiento feminista o contra el genocidio sionista; la juventud obrera ha puesto el sello en los acontecimientos. 
 ¿Cómo sigue la lucha de la juventud por la causa palestina en España?
En el Estado Español el movimiento contra el genocidio sionista ha supuesto un punto de inflexión. En primer lugar, porque se ha convertido en una expresión extraordinaria del sentimiento antifascista que late en el seno de la clase obrera y la juventud. Levantar la bandera palestina implica golpear a la extrema derecha, que como en el resto del mundo no oculta su simpatía total con el sionismo genocida.
 Pero no es solo eso. El movimiento por Palestina también ha desnudado lo que implica toda la retórica socialdemócrata sobre los derechos humanos. La clase obrera y la juventud no esperó a nada ni nadie para impulsar la solidaridad en las calles y exigir la ruptura inmediata de relaciones. Este proceso llegó a su cumbre en septiembre y octubre del año pasado. En aquel mes el Sindicato de Estudiantes convocamos 2 huelgas estudiantiles con un seguimiento masivo.
 Evidentemente este movimiento hizo saltar todas las alarmas de la clase dominante, que trató de frenar las protestas con todo tipo de maniobras gubernamentales: aparte del tratado-farsa de paz para Gaza, el gobierno español anunció el embargo de armas al estado sionista. Un embargo que realmente no ha tenido repercusiones porque el comercio de armas y del resto de bienes ha continuado. 
 Esta es precisamente la política que está siendo de gran ayuda para esparcir la demagogia de la extrema derecha y que vaticinan un futuro triunfo electoral del PP y Vox
 ¿Qué continuidad esperan que tenga el proceso de lucha por la vivienda? 
En primer lugar, es importante comprender que el movimiento por la vivienda ha supuesto un verdadero terremoto político. El desahucio de Maricarmen ha provocado un vuelco completo en la situación política y ha expresado un enorme salto en la conciencia.
 Es evidente que este movimiento arrollador, que ha venido acompañado de grandes acampadas en la mayoría de las ciudades, no solo ha señalado al rentismo y a los gobiernos de la derecha (como el de la Comunidad de Madrid, donde fue desahuciada Maricarmen) que lo amparan y apoyan. Este movimiento también ha sido un verdadero misil contra la izquierda gubernamental. Esa izquierda, como el PSOE y sus socios de gobierno, que es extremadamente respetuosa con los negocios del capital financiero y la oligarquía pero que no duda en lanzar a la policía a reprimir duramente la protesta social. 
 Claro, la paciencia se ha acabado. Las medidas cosméticas, los parches y las reformas respetuosas con el gran capital y el rentismo son inútiles a ojos de millones. Por eso la idea de la expropiación de los grandes tenedores ha sido acogida con las dos manos por el movimiento. Lo mismo podemos decir de la consigna de la huelga general. Ante la presión irresistible de las masas la burocracia sindical no ha tenido más remedio que convocar la huelga general para el 11 de noviembre. No estaba en el guion: ha sido la acción de masas lo que ha arrancado esta convocatoria. Por lo tanto, sería muy ingenuo pensar que asistiremos a un paro simbólico o que este será el punto final de este estallido social. Las raíces de este levantamiento son muy profundas y el 11N será un gran paso adelante y en ningún caso el final.
 Desde la perspectiva de su organización, ¿cuáles son los objetivos políticos a partir de la conferencia internacional de la juventud contra la guerra imperialista y cómo puede esta fortalecer nuestros esfuerzos colectivos? 
La lucha contra el militarismo y la guerra imperialista es la obligación de toda la izquierda militante. La guerra imperialista no solo es sinónimo de muerte, destrucción y barbarie en el sentido más estricto de la palabra, también es sinónimo de represión, autoritarismo y racismo y xenofobia. 
 Es evidente que la clase dominante ya ha comprendido que la vía militar es lo único que puede sostener sus privilegios. La pugna por la hegemonía mundial entre el bloque estadounidense y el chino y los distintos choques materializados en guerras como en Ucrania o Irán son reflejo de esto mismo.
 Europa está inmersa en esta dinámica. La fiebre militarista se ha apoderado de la burguesía europea. Bajo la excusa de que el gigante ruso es una gran amenaza se han impulsado todo tipo de políticas militaristas y de rearme: desde el retorno del servicio militar en países como Alemania hasta el programa ReArm con un presupuesto de 800.000 millones de euros. Nosotros decimos que todas las formas de justificar estos planes son una traición a la clase obrera. Que el Estado Español haya aprobado los mayores presupuestos militares a costa de seguir saqueando los servicios públicos demuestra hasta qué punto la izquierda gubernamental se ha plegado a los planteamientos de la Otan.
 Rechazamos con todas nuestras fuerzas el militarismo, de la misma forma que combatimos el veneno de nacionalismo y racismo con una política de unidad y solidaridad de clase. Por eso mismo hemos participado en la conferencia juvenil del 25 de octubre con el resto de las organizaciones y por eso mismo también hemos convocado a la jornada europea de movilizaciones y huelga general estudiantil el 20 de noviembre contra la guerra imperialista y el futuro de la juventud. No hay salida para la clase trabajadora bajo el capitalismo: necesitamos organizaciones revolucionarias capaces de destruirlo y de construir una sociedad realmente socialista. 

 Ulises Russo

sábado, 31 de octubre de 2026

La tragedia de la vida


Los nacimientos mensuales en Gaza registrados presentaron una disminución del 67 % entre noviembre de 2025 y abril de 2026

 Ruqayya lloraba en el hospital nada más ver a otras mujeres con sus bebés. Era un sentimiento imposible de explicar, aquel que se le atoraba detrás de los ojos. 
 Recién había salido de una operación que le salvó la vida, luego de un dolor insoportable en el abdomen. Había sufrido un aborto espontáneo a los tres meses de gestación, como consecuencia de un ataque de colonos israelíes a su casa, en Cisjordania. 
 «La operación de Ruqayya Rabe'i fue larga y sicológicamente, dice, no se ha recuperado (…) “¿Cómo puede ser que me operaran y que acabara sin bebé?”». 
 Así lo narra un reportaje de France 24, en el cual la periodista cuenta, además, la historia de otra joven palestina que, con un embarazo de seis meses y una grave hemorragia, perdió a su hijo a pesar de los esfuerzos del personal médico que la trasladaba al hospital, debido a las demoras en los checkpoint cerrados en el trayecto. 
 «La joven empeoró y tuvo que dar a luz en la ambulancia», denunció el paramédico palestino que la transportaba, Bashar Qaryouti. «Tomaron nuestras identificaciones, revisaron la ambulancia, estuvimos parados media hora. Por la hemorragia, el bebé nació muerto. Fue trágico», narró. 

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 La guerra no es solo bombas, drones, misiles… edificios cayendo, personas que corren despavoridas tratando de encontrar refugio o pedazos de extremidades volando por los aires.
 La guerra tiene otra realidad que, muchas veces, no aparece reflejada en películas, documentales o reportes de prensa. En las zonas de conflictos hay niños, jóvenes, adultos y ancianos. Y también mujeres embarazadas que, por su estado, se enfrentan a peligros adicionales. 
 En medio del irrespetado alto al fuego en las hostilidades entre Israel y Palestina, en octubre de 2025, la mayor parte de la población de Gaza continúa desplazada en sitios temporales superpoblados. A los continuos ataques se suma el hecho de que las autoridades sionistas han restringido ilegalmente la ayuda humanitaria y los suministros médicos al enclave costero. 
 De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en los primeros seis meses de 2026, se reportaron casi 4 000 pérdidas de embarazos, tres veces más que en los seis meses anteriores. «Casi todos los hospitales de Gaza han sufrido daños y menos de la mitad de los centros de salud están funcionando. La escasez crónica de medicamentos, combustible, equipo de diagnóstico, incubadoras y personal sanitario está retrasando la atención vital». 
 Actualmente existen unas 50 000 mujeres embarazadas en Gaza y se cuantifican hasta 180 nacimientos diarios. Sin embargo, según datos de la agencia de noticias TRT, Gaza ha registrado una caída sin precedentes en el número de nacimientos. 
 «Los nacimientos mensuales registrados pasaron de 6 076 en noviembre de 2025 a apenas 2004 en abril de 2026, lo que representa una disminución del 67 % en tan solo unos meses». 

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 Lo que ocurre con las gestantes palestinas se debe a la violencia permanente, los desplazamientos masivos y el colapso de la infraestructura médica y, por consecuencia, de los servicios de atención materna. A ello se suman las precarias condiciones sanitarias, la malnutrición, el acceso limitado a agua potable, y el estrés sicológico. 
 Hoy la salud sexual y reproductiva, así como el futuro de los palestinos, se ve en peligro a causa de la beligerancia permanente en la zona. Eso es también un crimen de guerra, aunque muchas personas volteen la mirada hacia otras secuelas del conflicto.
 Las estadísticas aumentan, en el caso de la violencia, las muertes y los alumbramientos; mientras caen las cifras de nacimientos. Se está haciendo una limpieza étnica de raíz, dolorosa, terrible, en la que las mujeres vuelven a ser carne de cañón. Me pregunto si acaso los asesinos no tienen madres, hermanas, esposa, hijas… 

 Laura Mercedes Giráldez | internet@granma.cu
 30 de octubre de 2026 17:10:53

jueves, 29 de octubre de 2026

El irrealizable anhelo imperialista de apoderarse de Cuba


Desde el seno del imperio continúan las amenazas contra Cuba, como una demostración de que, como expresara el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Gobierno de EE. UU. deja claro que no renuncia a sus ambiciones de dominación sobre la isla 

Desde el seno del imperio continúan las amenazas contra Cuba, como una demostración de que, como expresara el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Gobierno de EE. UU. deja claro que no renuncia a sus ambiciones de dominación sobre la isla. Pero los hijos de esta tierra, y así lo recordó Díaz-Canel, «alcanzamos desde el 1ro de enero de 1959 nuestra verdadera independencia y estamos decididos a defenderla». 
 Ante esa verdad irrebatible, los responsables de la política criminal contra nuestro pueblo, en muestra evidente de desespero, lanzan como carnada una «asociación discreta con la CIA» para aquellos que buscan «un cambio de régimen» en Cuba. 
 No es la primera vez que desde la Casa Blanca ignoran la historia de nuestra nación. Los cubanos conocemos bien a la Agencia, sus estrategias y métodos, incluso antes del triunfo de la Revolución.
 Como se ha demostrado, la CIA recomendó a la tiranía batistiana crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios. Así surgió en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC), responsable de numerosos crímenes y torturas. No salió bien, la Revolución barrió con Batista y con su aparato represivo en 1959. 
 Con el objetivo de derrocar el proyecto socialista que nos convirtió en un país soberano, la CIA reclutó y entrenó a gran parte de los mercenarios que, dos años después, en 1961, desembarcaron por las arenas de Playa Girón. Al precio de mucha sangre valiosa, fueron derrotados en menos de 72 horas. 
 Tras el fracaso de la incursión mercenaria, surgió la Operación Mangosta, cuyo objetivo principal era derrocar al Gobierno revolucionario con un conjunto de acciones que perseguían la desestabilización interna que llevara a un levantamiento popular y, finalmente, a una invasión militar directa de Estados Unidos, a través de un plan de acción que comprendía decenas de tareas específicas. 
 La mayoría de los planes terminaron desarticulados antes de empezar. El patrón es viejo: la agencia intenta comprar voluntades, y la contrainteligencia cubana les devuelve el golpe con éxito. 
 Quizás, la mayor evidencia de ello fueron los más de seiscientos intentos frustrados de asesinato al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a otros dirigentes de la Revolución. 
 A lo largo de estos años la mano de la CIA ha estado detrás de la muerte de más de 3400 cubanos, víctimas de acciones terroristas que también han provocado cerca de 3000 lesionados e incapacitados. Recientemente, recordamos el aniversario 50 del sabotaje al avión de Barbados, un crimen que aún sigue vivo en la memoria. Estos hechos se encuentran bien documentados en las demandas del pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por daños humanos y económicos. 
 Es mucho más amplia la lista de agresiones en las que ha intervenido la CIA. Cada una de ellas ha tenido como respuesta la dignidad, resistencia y determinación del pueblo cubano. Cualquier intento de hacernos olvidar esa historia solo cabe en mentes fantasiosas, ancladas en el irrealizable anhelo imperialista de apoderarse de Cuba.

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
 27 de octubre de 2026 01:10:42

La banda de $Libra rescata al jefe de los parapoliciales brasileños


El gobierno de Milei es parte de una asociación ilícita internacional.

 La fuga de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos, con escala en Puerto Iguazú, ha puesto de manifiesto el entramado internacional de la banda delictiva que gobierna la Argentina. Cuando la mayoría de las agencias nacionales e internacionales de noticias difundían que Bolsonaro había arribado a Estados Unidos, una kombi con chapa brasileña ingresaba al aeropuerto misionero de Iguazú en la noche del martes, custodiada por patrulleros argentinos. Adentro estaban Flávio Bolsonaro y su familia, que embarcaron enseguida para Quito y, luego, probablemente, a Miami. 
 Desde la noche del lunes, el diario Infobae había informado, con pelos y señales, los datos de un avión privado estacionado en ese aeropuerto, dispuesto a partir en “cualquier momento”. La empresa del avión privado, Baires Fly, figura en la causa ANDIS como el principal canal para las maniobras de sobrefacturación y lavado de dinero con los fondos para discapacidad. El dueño de Baires Fly, Sergio Mastropietro, es un exsocio de Fred Machado , “mecenas” de José Luis Espert y preso en Estados Unidos por lavado de dinero del narcotráfico. En definitiva: la banda de $Libra, del ANDIS y de “cárcel o bala” auxilió al jefe de la banda de milicianos parapoliciales Flávio Bolsonaro. 
 Infobae señala que Flávio Bolsonaro era uno de los pasajeros que debía subir al vuelo privado de Baires Fly, pero después de ser descubierto por la prensa, el vuelo no partió en la mañana del martes. Enseguida, comenzaban las versiones acerca de que Bolsonaro había arribado a Estados Unidos. Fue una maniobra distraccionista para sacar a Iguazú del foco de la atención pública. Mientras tanto, agentes de la SIDE permanecían vigilando el aeropuerto. 
 Dos horas después de la partida del vuelo, en la noche del martes, un comunicado de la Dirección de Migraciones de Argentina daba cuenta del ingreso al país de la familia Bolsonaro “con documentación en regla”. El comunicado fue un intento grosero por encubrir la participación activa del gobierno argentino en la fuga del jefe de los milicianos. Naturalmente, un brasileño puede ingresar a otro país del Mercosur sin pasaporte, mostrando sólo el DNI. Pero Flavio Bolsonaro no era “cualquier” ingresante. La propia oficina de Migraciones había sacado un comunicado informando que el excandidato derechista no tenía registrado el ingreso al país. En medio de un hecho de trascendencia internacional, nadie podría haber dejado entrar a Bolsonaro sin consultar previamente con la Cancillería, es decir, con el gobierno nacional. La operación de fuga no fue simplemente tolerada por los liberticidas: de Milei para abajo, pasando por la SIDE, el gobierno nacional fue el eje de este rescate de los parapoliciales brasileños. El entramado fue confirmado por el abogado mexicano Simon Levy, presidente del trumpista “Council of Americas”, al declarar a A24 que “el único que estaba enterado de esto era el presidente Milei. Estuvo en parte de la coordinación de toda esta operación”. Según señaló, el escape de Bolsonaro, bautizado por sus ejecutores como “Operación Alba”, estuvo supervisado por Marco Rubio, es decir, por Donald Trump. “Gracias al presidente Milei, hoy Flavio está vivo”, concluyó Levy.

Trump

En las declaraciones que hizo a los medios este martes, Donald Trump puso en evidencia su conocimiento y participación en el operativo. “Creo que está en la Argentina”, dijo, incluso bastante antes que el ingreso al país se encontrara registrado en Migraciones. Entre las cuestiones que se le investigan a Bolsonaro en Brasil está la injerencia de la oligarquía digital, la principal fracción capitalista que sostiene a Trump, en las elecciones brasileñas. Como ya se ha comprobado, los negocios particulares -criptos, lavados de activo- que involucran a los Milei, Trump y Bolsonaro se encuentran internacionalmente enlazados. La fuga de ayer sustrae a Flávio Bolsonaro de eventuales indagatorias o investigaciones sobre este entramado. En Brasil, el titular “a cargo” del PL, el partido de Bolsonaro, se declaró al margen de la operación de fuga. La derecha brasileña construye su plan B desde las gobernaciones y la justicia, en conversaciones con Lula y Alckmin. 
 La “operación Bolsonaro” ha desnudado a Milei como el vértice de una facción criminal de alcance internacional. Ni siquiera es una fracción política que comulga con el fascismo. El Estado argentino ha sido colocado como pantalla de los protectores de parapoliciales y criminales de guerra. La permanencia de Milei y la banda liberticida está ahora en manos de la Justicia y el Congreso. Si no actúan, se convertirán en cómplices de una banda internacional de lavadores de dinero y de activos. 

 Marcelo Ramal 
 28/10/2026