domingo, 23 de agosto de 2026

La escalada de la guerra en Europa


La OTAN bombardea territorio ruso, Putin amenaza con represalias a los imperialismos europeos

 El exministro de Defensa Mykhailo Fedorov ha planteado el más serio cuestionamiento interno al gobierno de Volodímir Zelensky desde el inicio de la invasión rusa. A través de un video difundido en YouTube, exigió la convocatoria de elecciones y advirtió sobre una crisis sistémica de gobernabilidad. “La democracia no puede ser rehén de Rusia”, afirmó, reclamando un mecanismo legal que permita recuperar el proceso constitucional incluso en condiciones de guerra. Según la legislación ucraniana, no se realizan elecciones durante la vigencia de la ley marcial, como ha sido establecida desde el inicio de la guerra. 
 Fedorov ha sido el artífice de la llamada “Guerra de Drones de 40 días”. Sin embargo, fue destituido en julio, tras apenas seis meses en el cargo, con el pretexto haber criticado públicamente al entonces comandante en jefe Oleksandr Sirskyi y haber expuesto diferencias sobre la conducción de la guerra. Miles de ucranianos salieron a las calles exigiendo la destitución de Sirskyi y la restitución de Fedorov; Zelensky no repuso a Fedorov pero echó lastre removiendo al jefe militar](https://politicaobrera.com/16640-crisis-en-kiev-zelensky-descabeza-a-los-mandos-de-la-guerra). Una encuesta reciente que indica que Fedorov derrotaría cómodamente a Zelensky expone la fractura del poder político. Sin señalar responsables, Fedorov denunció que la corrupción estatal socava el esfuerzo bélico, como si el régimen ucraniano y el propio Zelensky no se hubieran repartido entre sus camarillas una porción importante de la ayuda de la OTAN. 
 Ucrania ha lanzado una ola de ataques contra el territorio ocupado por Rusia: el Donbás, los territorios de Zaporozhia y Jersón, Crimea y objetivos de infraestructura energética en el interior, incluso en Siberia. 
 Rusia, por su parte, enfrenta una crisis de combustible que la dejó sin suministro. El presidente Vladimir Putin admitió el daño que han causado los ataques contra la logística rusa, en particular contra refinerías y depósitos de la empresa de comercio electrónico Wildberries (un equivalente a Amazón). Los ataques de las fuerzas ucranianas han alcanzado al menos a nueve refinerías en lo que va de agosto. Numerosas estaciones de servicio se encuentran cerradas: “En Moscú Gazprom Neft limita el repostaje a 40 litros por vehículo” (El País de Madrid, 19/8). Según el diario Izvestia, el domingo pasado, sólo el 28 % de las estaciones de servicio del país disponía de gasolina y diésel. En Sebastopol, la urbe más poblada de la península de Crimea, sólo se permite cargar hasta 20 litros mediante un código QR emitido por las autoridades; en otras zonas se asigna según la terminación par o impar de la matrícula.
 Rusia, uno de los cinco mayores productores mundiales de petróleo, ha tenido que importar combustible desde Marruecos, país sin refinerías activas, y desde la India. Este último caso es paradójico, porque India era el principal comprador de crudo ruso a través de una flota no regulada que elude las sanciones. Ahora, India revende a Moscú combustible refinado obtenido de ese crudo. 
 Aunque la deuda pública de Rusia equivale a cerca del 20 % del PBI, por debajo de los niveles de Occidente, el servicio de la deuda supera el 8 % del presupuesto anual, y el gasto militar, que representa alrededor del 40 %, continúa en aumento. Ante los daños en las refinerías, el gobierno ruso evalúa nuevos recortes sociales.
 La escasez de combustible afecta la financiación estatal y acrecienta la cuenta de una guerra que dura ya cuatro años y medio.
 Funcionarios y expertos advierten que se avecina el invierno más duro para Ucrania desde el inicio del conflicto, con escasez de calefacción y alimentos. En la margen izquierda de Kiev, las temperaturas dentro de los bloques de apartamentos podrían calefaccionarse apenas hasta los 12°C, sin contar el perjuicio que ocasionarían los nuevos ataques a la infraestructura energética. Medios locales muestran estantes vacíos en los supermercados, consecuencia de los ataques rusos a centros logísticos. Desde la OTAN, en estas circunstancias, se planifica una guerra terminal contra la mayor parte del territorio de Rusia. Los violentísimos ataques lanzados por Putin, a la luz del día, cuando el flujo de personas es mayor, contra la población civil de Kiev, deben entenderse como una represalia preventiva contra esos planes. La intervención descarada de las potencias de la OTAN, como ocurre con los ataques a la flota “en la sombra” de Rusia, o las bases y ejercicios militares en los estados del Báltico, han llevado a Putin a reforzar sus amenazas de bombardeo a objetivos selectivos de Europa occidental. Concretamente, a Gran Bretaña (que persigue a la flota rusa en el norte de Europa), Alemania e incluso Francia. La guerra por la anexión del territorio de Ucrania (a la OTAN, de un lado, o a Rusia, del otro) ha ingresado a una etapa sin precedentes, aunque predecible. Tiene, definitivamente, el alcance de una guerra europea. Lo mismo está ocurriendo con la guerra contra Irán, pues las amenazas de sanciones ilimitadas lanzadas por Trump, apuntan abiertamente a China –el principal adquirente del combustible de Teherán-. 

 Actores menores, daños mayores

 En los diferentes teatros de la guerra se repite un patrón: el impasse del imperialismo para desarrollar una guerra victoriosa sin declarar el estado de guerra total y declarar la moviliización de toda la población. Es lo que disimula el columnista estadounidense Thomas Friedman, entre tantos otros, en un artículo de opinión publicado en el New York Times, para quien la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán estaría demostrando que los estados pequeños y los “actores no estatales” son capaces de infligir daños importantes a adversarios mucho más fuertes mediante misiles de precisión, drones, inteligencia y tecnología de bajo costo: “Los iraníes han causado daños reales a Estados Unidos, tanto en el campo de batalla como en la economía, en una escala que Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han intentado ocultar” (NYT 18/8), escribe Friedman. Trump, sin embargo, no tiene la intención de batirse en retirada sino lo contrario, desarrollar los medios para una guerra total o ilimitada. La desvergonzada crisis en los portaviones norteamericanos es de naturaleza política: el imperialismo yanqui no ha movilizado ni el 5 % de las tropas que envió a Vietnam en los años 70. Y la razón es obvia: sigue bajo el temor de una rebelión en su propio país (y que ya se refleja en la actualidad, precisamente en la denuncia del genocidio a Palestina). Es lo que explica que, a diferencia de aquellos años, el imperialismo busque el recurso del fascismo. Friedman se conforma con "observar cómo Hezbollah ha dañado a Israel y cómo Ucrania ha desgastado a Rusia". En realidad, el estado sionista ocupa ya tres países, Palestina, Líbano y Siria, y ha emprendido la anexión de Cisjordania. Es cierto que Ucrania, un país sin armada propia, ha utilizando drones marítimos para obligar a la flota rusa del Mar Negro a alejarse de la costa ucraniana. Pero lo hace gracias a los satélites de la OTAN y al temor de Putin de declarar una movilización total que podría llevar a las masas al ‘Palacio de Invierno’ y al Kremlin. 
 “Estas nuevas tecnologías permiten que «los muchos y los pequeños» esquiven los golpes de rivales mucho más poderosos porque permanecen ocultos y pueden responder con ataques precisos. Mientras tanto, Estados Unidos sigue dependiendo de sus enormes divisiones y grupos de portaaviones” –dice Friedman-. El cuadro describe la decadencia histórica del imperialismo, expulsado dos veces por los mujadines de Afganistán. Lo que el columnista presenta como fracasos ‘tácticos’ de Trump-Hegseth (pérdida de logística en Bahréin, destrucción de radares, ataques a embajadas) describe en realidad una transición a la guerra total y al fascismo y, alternativamente, a una movilización histórica de masas y a la revolución en los mismos países avanzados. Existe una crisis irreversible de la dominación política mundial del imperialismo Friedman ofrece un diagnóstico preciso y actualizado de la superficie táctica de la crisis, lo que denomina la “nueva física del poder”; el marxismo en cambio asigna una explicación de la estructura histórica que produce esa superficie. 

Camilo Márquez 
 22/08/2026

El brote de ébola en República Democrática del Congo marcha a convertirse en el más mortífero de la historia


El brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose. En solo tres meses superó las 2.300 muertes registradas durante el brote de 2018-2020. 
 La situación es alarmante: 2.420 muertes y otros 5.105 casos confirmados, según datos oficiales. Tom Fletcher, jefe de asuntos humanitarios de la ONU, afirmó que el ébola mata a una persona cada 30 minutos (Clarín,18/8). Más del 70 % de las personas fallecen en la comunidad, no en los centros de tratamiento, lo que da cuenta de las dificultades no sólo para llegar a tiempo para tratar la enfermedad sino inclusive prevenirla.
 En las últimas semanas, las autoridades de la provincia de Bas-Uélé reportaron un muerto a causa de ébola. Se trata de una persona que había viajado desde Isiro, capital de la vecina provincia de Haut-Uélé, tras recibir tratamiento en varios hospitales. La provincia de Bas-Uele cuenta con la presencia de miles de refugiados provenientes de la vecina República Centroafricana (RCA). Los desplazamientos de la población a raíz de la guerra son un factor de dispersión del virus a una escala inusitada. 
 El brote actual es ocasionado por el virus Bundibugyo, para el cual todavía no hay vacuna. El gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) solicitó la liberación de las vacunas Ervebo del arsenal global de vacunas contra la enfermedad del virus del Ébola, gestionado por el Grupo Internacional de Coordinación para la Provisión de Vacunas (ICG) para realizar ensayos clínicos y para trabajadores de la salud. Esta vacuna está autorizada y recomendada para su uso en brotes de la enfermedad por el anteriormente llamado ebolavirus del Zaire. Hasta ahora no se sabe si podría ser efectivo contra el virus Bundibugyo en humanos. Los primeros datos de laboratorio y animales sugieren que podría proporcionar cierta protección (Africa CDC, 20/8). 

 "El brote más mortífero de la historia" 

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS, WHO por sus siglas en inglés), Tedros Ghebreyesus, advirtió que el brote se está convirtiendo en el más mortífero conocido en la historia. "Al ritmo actual [de propagación], está en camino de eclipsar el brote de ébola en África Occidental de 2014-2016", afirmó (Savage Minds, 18/8). Ese brote de hace una década se extendió a 10 países, incluidos Estados Unidos e Italia, infectó a unas 28.600 personas, matando a más de 11.000 en el transcurso de dos años. En los primeros tres meses se confirmaron 528 casos en Guinea, Sierra Leona y Liberia, de los cuales 337 habían fallecido. 
 Médicos Sin Fronteras alertó en un comunicado (msf.org, 5/8) que en el centro de tratamiento de ébola en Bunia, el 90 % de los pacientes ingresados no fueron localizados como contactos, mientras que en toda la provincia de Ituri solo se rastreó el 59 % de los contactos y que expresa que, sin que las comunidades estén en el centro de la respuesta, la vigilancia y el rastreo de contactos seguirán pasando por alto casos, dando cuenta de la insuficiencia en el seguimiento de la enfermedad. 
 Otra cuestión crítica es la situación de los trabajadores de la salud congoleños. En Ituri realizaron protestas frente a la residencia del gobernador por falta de pago de los salarios desde el mes de mayo. El personal del Hospital General de Bunia abandonó el puesto a mediados de julio; trabajadores sanitarios y sepultureros del Hospital General de Rwampara hicieron huelga a principios de julio. Los pagos atrasados fueron realizándose en la semana hasta el 6 de agosto, pero los trabajadores siguen exigiendo salarios que igualen las condiciones que enfrentan. 
 Como venimos desarrollando en esta página, de fondo se encuentra la guerra. Frente a la dramática situación, el lunes 17, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, pidió un alto el fuego humanitario inmediato en el este de la República del Congo para que los equipos médicos puedan combatir el brote de ébola, durante su discurso de apertura de la 46ª Cumbre Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional (SADC), en la ciudad sudafricana de Durban. También solicitó que se respeten las instalaciones y operaciones sanitarias en el este congoleño. 
 A la expansión del ébola en República Democrática del Congo, se suman el resurgimiento de enfermedades que se consideraban erradicadas como el sarampión, mientras tiene lugar una política mundial de los gobiernos capitalistas de ataque permanente a la salud pública. El imperialismo nos conduce a la barbarie. 

 Daniela Magoc 
 22/08/2026

viernes, 21 de agosto de 2026

Cerimedo, el operador político que terminó destapando la "podredumbre" de Milei y la ultraderecha latinoamericana


Perfil del empresario acusado por intento de femicidio en Bolivia

 Cerimedo mantuvo lazos con varios referentes de la ultraderecha Fernando Cerimedo, asesor de varios gobiernos y referentes de la ultraderecha latinoamericana, fue arrestado este martes 18 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, acusado de tentativa de femicidio contra su pareja, Nadia Beller, quien fue baleada por dos sicarios en esa misma ciudad, el lunes 17, y permanece internada en un hospital.
 Cerimedo, fundador de La Derecha Diario y dueño de Numen Publicidad, fue uno de los responsables de la campaña electoral que llevó a Javier Milei a la presidencia, en 2023. Dirigió, entonces, a miles de trolls de La Libertad Avanza. No le faltaba experiencia para la tarea: había participado ya de la campaña presidencial de Jair Bolsonaro, en 2018, y está acusado de colaborar (en materia comunicacional) en el intento de autogolpe del exmandatario brasileño, tras los comicios que perdió con Lula da Silva, en 2022. También intervino en la campaña por la reelección del expresidente argentino Mauricio Macri, en 2019. En la actualidad, asesoraba al presidente boliviano, Rodrigo Paz. 
 Lo que elevó las repercusiones del atentado contra Beller, sobre todo, son las explosivas declaraciones posteriores de la víctima, abogada de 33 años, también vinculada a la derecha boliviana. No sólo acusó a Cerimedo de organizar el ataque en su contra, y de violencia de género previa, sino que denunció que su pareja lavaba dinero en Argentina proveniente de la corrupción del actual gobierno boliviano, a través de distintas empresas. 
 Además, Beller sostuvo que Cerimedo fue el responsable de la filtración de los audios del entonces titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), Diego Spagnuolo, que destaparon el escándalo de sobornos en ese organismo. Más aún, la abogada explicó que su pareja le dijo que ése habría sido el motivo de su alejamiento del gobierno argentino (“un entorno demasiado podrido”) y que Karina Milei estaba involucrada en el caso. 
 Cerimedo declaró en la causa Andis en septiembre de 2025. En esa ocasión, sostuvo que Spagnuolo había informado sobre la existencia de sobornos a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y al mismísimo presidente Javier Milei. Solía ubicarse en los medios, entonces, al publicista ahora caído en desgracia como próximo al poderoso asesor Santiago Caputo, quien domina los servicios de inteligencia y está enfrentado a la hermana del presidente en la interna oficialista. 
 Ante las novedades que llegan desde Bolivia, el gobierno argentino intenta desmarcarse de Cerimedo, señalando que la relación con el asesor se encuentra rota hace tiempo. Sin embargo, a pesar de esta ruptura, se mantendría un canal de comunicación entre las partes, vía un socio de Cerimedo, Vicente Quintales, según Beller contó a La Nación (19/8). Al mismo tiempo, siempre según las declaraciones de la abogada, Cerimedo gozaba de una buena relación con Patricia Bullrich, y habría trabajado para el gobierno argentino en una campaña de desprestigio contra la vicepresidenta Victoria Villarruel (ídem). Es sabido que las peleas de camarillas dentro del oficialismo son encarnizadas. 
 Por sus vínculos y métodos de trabajo (campañas sucias, fake news, etc.), Cerimedo es un genuino representante de la ultraderecha continental. La tentativa de femicidio contra Beller y las declaraciones posteriores de la víctima son –tras los escándalos de Libra, Andis y del exjefe de gabinete Manuel Adorni- un nuevo golpe para el gobierno argentino, que coincide con la agudización de la crisis económica y el recule en varios capítulos de la ley de inviolabilidad privada. 
 A los gobiernos represores y ajustadores que contribuyó a encumbrar Cerimedo, tenemos que derrotarlos con la movilización popular y la huelga general.

 Gustavo Montenegro

El USS Abraham Lincoln y el colapso imperialista en el mar Arábigo


El USS Abraham Lincoln -el emblemático portaviones estadounidense que fue protagonista de la invasión a Irak en 2003- navega hoy por el mar Arábigo convertido en la imagen perfecta del declive y la descomposición del imperialismo estadounidense. 
 Tras acumular más de 260 días desplegado en la agresión militar contra el pueblo de Irán, el gigante de propulsión nuclear expone en su propio interior las grietas materiales de una potencia en decadencia que pretende sostener su hegemonía mundial mediante la guerra, mientras su infraestructura interna y la salud de su tropa colapsan. 
 Las denuncias de familiares sobre intentos de suicidio, falta de alimentos, problemas sanitarios y angustia de la tripulación por la extensión indefinida del despliegue se multiplican. Donald Trump respondió con el cinismo propio de la oligarquía dominante al afirmar que el tiempo en altamar "no es ni de cerca lo suficientemente largo". Esta declaración es la expresión abierta de la clase burguesa norteamericana, que trata la vida de los marineros exactamente como la de los trabajadores de los depósitos y las fábricas de donde provienen: como un costo que se debe minimizar y un insumo descartable en el tablero de la conflagración internacional. 
 La realidad cotidiana de los 5.000 marineros a bordo del Lincoln desnuda la contradicción intrínseca de la maquinaria bélica capitalista. Mientras el grupo de ataque transporta cazas F-35C valuados en más de 100 millones de dólares cada uno y se jacta de haber empleado más de 680 toneladas de municiones en bombardeos criminales, las condiciones de vida bajo la cubierta de vuelo son inhumanas. El agua potable se ha vuelto insalubre hasta el punto de clausurar bebederos, las duchas acumulan moho, las instalaciones sanitarias se encuentran averiadas y la tripulación padece la escasez de alimentos frescos y artículos básicos de higiene personal.
 A esta degradación material se suma un cuadro de agotamiento extremo. Con jornadas de trabajo de 12 a 16 horas diarias bajo un ruido ensordecedor y altas temperaturas, la contención en salud mental es una burla: la Armada dispone de un único psiquiatra para 5.000 personas, provocando demoras de hasta cinco semanas para una atención básica. La desesperación ha llevado a que múltiples marineros intenten tirarse por la borda o ingieran sobredosis de medicamentos al cabo de ocho meses sin tocar puerto. Además perciben salarios miserables por arriesgar la vida en una zona de combate, que apenas superan los USD 2.000 por mes. 
 El empantanamiento operativo del bloqueo y los ataques contra Irán -10.000 operaciones desde el comienzo de la agresión- desgastan a los marineros y ponen al descubierto los límites de la propia industria militar norteamericana. Para intentar paliar el cuello de botella en los astilleros y acelerar entregas, la Casa Blanca autorizó la construcción de buques en astilleros extranjeros y ordenó retroceder en la tecnología de las catapultas electromagnéticas para volver a los sistemas de vapor tradicional. Incapaz de ofrecer una salida estratégica al conflicto iniciado junto a Israel, Trump apela al chauvinismo proponiendo "declarar al estrecho de Ormuz como territorio de EE. UU.", una frase que solo demuestra la impotencia de un bloqueo que no logra doblegar la resistencia en la región y que consume aceleradamente los recursos navales estadounidenses. 
 El papel del Partido Demócrata en esta crisis completa el cuadro sin salida de la política burguesa, cuando se limita a advertir que el escándalo a bordo del Lincoln perjudicará las campañas de reclutamiento futuro. Su inquietud no radica en preservar la vida de la tripulación -de origen obrero, mayoritariamente-, sino en evitar que la exposición de la barbarie impida completar los contingentes para los choques militares que Washington proyecta contra Rusia y China. 
 El USS Abraham Lincoln refleja un régimen social en el que los recursos concentrados por los grandes monopolios se dilapidan en operaciones de destrucción masiva, mientras el proletariado es utilizado como carne de cañón para la guerra imperialista. Con tripulantes hacinados, enfermos, desnutridos y empujados al desesperado recurso de saltar al mar, la conducción militar norteamericana juega con fuego sobre un polvorín. La sombra de un motín masivo está latente en el mar Arábigo, amenazando con convertir la gesta del Acorazado Potemkin en un pálido antecedente frente a la rebelión que incuba el propio imperialismo en las entrañas de su flota. La lucha contra la masacre en Medio Oriente y contra el militarismo depende de la movilización independiente y la unidad internacionalista del proletariado mundial, para terminar de raíz con el sistema capitalista y sus conflagraciones armadas. 

 Iara Bogado 
 19/08/2026

miércoles, 19 de agosto de 2026

martes, 18 de agosto de 2026

Trump, empantanado en Irán


Los marineros de los portaviones Lincoln y Gerald Ford, insubordinados. 

 A casi seis meses de haber lanzado una agresión militar no provocada junto al Estado sionista contra Irán, el gobierno de Trump no ha alcanzado ninguno de sus objetivos políticos, mientras sufre una erosión política y una crisis inflacionaria sin final a la vista. El estrecho de Ormuz sigue firme bajo el control de la Guardia Revolucionaria de Irán, mientras que Estados Unidos tiene bloqueados los puertos de ese país, a costa de un desgaste sin precedentes de los marineros apilados desde hace meses en los portaviones instalados en los mares Arábigo y Mediterráneo. El imperialismo norteamericano se enfrenta a la necesidad de un replanteo del conjunto de la guerra, lo que no podrá ocurrir sin pasar por crisis políticas severas. Trump ha ordenado la aceleración de la producción de misiles Tomahawk, pero la salida del impasse no pasa por este tipo de decisiones. Toda la agenda de Trump se encuentra en ruinas: el desmantelamiento del uranio enriquecido y del arsenal misilístico iraní no ha avanzado para nada. Irán ha ofrecido liberar el paso por Ormuz, incluso con un acuerdo con Omán, en la otra orilla del Golfo Pérsico, a cambio del levantamiento del bloqueo norteamericano, la devolución de sus activos secuestrados y la derogación total de las sanciones económicas, que Trump ha rechazado. La guerra no ha cesado y se reanudará a gran escala cuando su replanteo haya sido completado. Israel, por su lado, multiplica los ataques a Líbano y la limpieza étnica en Cisjordania y Gaza. La precisión de los ataques de la Guardia Revolucionaria a las bases norteamericanas en la región ha puesto al Pentágono a la defensiva y propiciado acuerdos regionales (Pakistán, Turquía, Arabia) que modifican, a término, la situación política que había prevalecido en Medio Oriente. 
 El daño a las instalaciones hidrocarburíferas de los aliados árabes de Estados Unidos, sumado al cierre del estrecho de Ormuz, ha desatado una suba del precio del barril que disparó la inflación en el mundo y generó una crisis energética, especialmente en Oriente.
 La prolongación de la campaña militar ha provocado una escasez de misiles y el agotamiento de las tropas. El USS Abraham Lincoln debía regresar en mayo, pero continuó hasta ahora en el mar Arábigo por las necesidades de la guerra. Esto puso en crisis la salud mental de su tripulación y su abastecimiento. Para reemplazarlo, el Pentágono tuvo que ordenar el traslado del USS George Washington desde el Pacífico. El USS Gerald Ford, sin embargo, había estado once meses continuos en operaciones, el tiempo más largo desde la guerra de Vietnam. Tuvo que ir a reparaciones por un incendio que dejó sin habitaciones para dormir a gran parte de la tripulación y antes había tenido un problema con las cloacas. Toda esta infraestructura bélica, con costos diarios altísimos, se ha mostrado incompetente frente a los drones baratos iraníes. 
 Desde un principio, Trump intentó comprometer a más países en la contienda, sin resultados. No solo los europeos se negaron a enviar una flota para “liberar” el estrecho de Ormuz, tal como exigía Trump. Los países árabes, varias veces bombardeados por Irán por contener las bases militares estadounidenses, tampoco participaron activamente. Solo Emiratos Árabes Unidos y Bahréin -ambos pro-sionistas- respondieron a algunos ataques. 
 Es que las bases militares estadounidenses se mostraron impotentes como garantía de defensa y las monarquías de la región evitan provocar más ataques de Irán. El anuncio del gobierno emiratí para habilitar a Irán a recuperar parte de sus activos retenidos en Dubái parece un intento de evitar nuevos ataques contra su territorio. 
 Desde fines de julio, Estados Unidos no ataca a Irán con munición. Se ha centrado en la guerra económica y en el aumento de las sanciones. Scott Bessent declaró que ahora sí estaban a punto de imponer sanciones financieras sin precedentes. Pero el petróleo iraní ya está vetado en todo el mundo y sus activos ya han sido confiscados, desde antes de la guerra. 
 Mientras, Israel sigue con su política de exterminio en Gaza, Cisjordania y el Líbano. El ensañamiento alevoso contra la población civil le ha generado a Israel cierta crisis con Estados Unidos. El embajador estadounidense Mike Huckabee, un ultraderechista, calificó de “terroristas” a los colonos que asediaron a una familia palestina en Cisjordania, donde se encontraba un residente en Estados Unidos. Por primera vez, las encuestas reflejan que los norteamericanos sienten más simpatía por los palestinos que por los israelitas. En Nueva York, Nueva Jersey y Michigan ganan las primarias los candidatos demócratas que se pronuncian en contra del sionismo. En Israel, donde también hay elecciones, culpan a Netanyahu por la ruptura del ‘consenso’ proisraelí en Estados Unidos. El principal problema del carnicero de Tel Aviv es que, a pesar de tener ocupado el 70 % del territorio gazatí y haber desatado un genocidio, no ha logrado derrotar a Hamas; lo mismo le pasa en el Líbano con Hezbollah. 
 Trump no puede retirarse de la guerra, ni puede escalarla de momento, y eso perpetúa la crisis por el abastecimiento de combustible y, por ende, la crisis económica. Para buscar salir, va a buscar ampliar las confrontaciones, aumentando los activos bélicos y buscando comprometer a más actores. Esto solo va a aumentar la dimensión y los efectos de la crisis. Es una amenaza para la humanidad de conjunto que solo puede ser derrotada con la movilización contra la guerra, planes de rearme y la guerra imperialista. 

 Aldana González 
 18/08/2026

lunes, 17 de agosto de 2026

Israel arrasa el sur del Líbano


Las negociaciones entre Israel y el gobierno oficial del Líbano, mediadas por Estados Unidos en Roma, están estancadas. Israel ocupa el sur del país y exige el desarme de Hezbollah y de Hamas. Ha destruido pueblos enteros, incluida la infraestructura. 
 En junio se había firmado un acuerdo marco, que preveía una retirada gradual de las tropas israelíes de algunas zonas del sur libanés, seguida por el despliegue del ejército del Líbano. Hezbollah rechazó el acuerdo marco y denunció que no había ninguna garantía del retiro de las tropas israelíes ni del fin de las agresiones. Una abundante documentación periodística, imágenes satelitales e informes de organizaciones internacionales muestran que, después del alto el fuego, las fuerzas israelíes continuaron demoliendo viviendas, infraestructura y pueblos enteros en las zonas bajo ocupación. La mayor parte de la infraestructura fue demolida por medio de explosiones controladas. El ejército israelí sigue asolando la región con ataques aéreos, fuego de artillería y el uso de bombas de fósforo. El fósforo blanco es un arma prohibida por el derecho internacional que Israel utiliza cotidianamente contra la población civil.
 Se ha filtrado información acerca del uso combinado de robots de reconocimiento y gas tóxico inyectado en túneles excavados bajo las colinas. 
 La excusa remanida del sionismo es que su objetivo es destruir la infraestructura de Hezbollah. Sin embargo, meticulosamente, ha destruido sistemas esenciales para la vida civil, desde infraestructuras de agua y energía hasta la atención médica. El propósito obvio de estos desmanes es convertir al sur de Líbano en una tierra de nadie bajo el control militar del sionismo, o sea, crear una base militar terreste. 
 Mientras tanto, bomberos y residentes del sur del Líbano acusan nuevamente al ejército israelí de provocar incendios en la región. Según The Guardian, desde el último alto del fuego, a mediados de junio, aproximadamente entre el 30 % y el 40 % del territorio cercano al frente ha sido incendiado deliberadamente. La intervención de los bomberos en un incendio en un bosque en las afueras de Khiam fueron atacados por un dron que los obligó a retirarse, según la Defensa Civil libanesa. El ataque a los socorristas es un modus operandi del sionismo. 
 Las tropas israelíes ocupan una denominada “zona de seguridad”, que se extiende aproximadamente diez kilómetros dentro del territorio libanés, y otras zonas del sur del país. 
 Incluso la capital, Beirut, es sobrevolada por drones a modo de amenaza. 
 Desde el 2 de marzo, la ofensiva israelí contra el Líbano ha dejado más de 4.330 muertos y más de 12.230 heridos, y desplazado a más de 1,6 millones de personas. 
 Aunque Hezbollah ha perdido dirigentes, infraestructura y capacidad militar durante los enfrentamientos de 2024 y 2026, ha logrado propiciar 30 bajas al ejército de ocupación y ha destruido decenas de tanques. 
 El gobierno libanés se propone como lugarteniente para el desarme de Hezbollah, pero una parte del ejército apoya a Hezbollah. El presidente de Líbano, Joseph Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, han amenazado con abandonar la mesa de negociaciones.
 La condición impuesta por Israel para “retirarse” de los territorios es un engaño. La tierra arrasada y la limpieza étnica es un método de ocupación indefinida. Los colonos sionistas insisten en ocupar esas tierras. En Cisjordania, donde no hay milicias antisionistas y “gobierna” la Autoridad Palestina, la política israelí no difiere. 
 Israel avanza en el Líbano, como lo hace en Gaza y en partes de Siria, para quedarse con sus recursos gasíferos e hídricos y anexar los territorios. Es una política de genocidio con la plena complicidad del “concierto de naciones”. 

 Aldana González 
 15/08/2026