jueves, 26 de febrero de 2026
miércoles, 25 de febrero de 2026
Radio Rebelde: un símbolo de resistencia y libertad
Para comprender la importancia de Radio Rebelde, es fundamental situarla en la circunstancia histórica de la Cuba de finales de la década de 1950, periodo de intensa agitación política y social, marcado por la dictadura de Fulgencio Batista, quien había derrocado al gobierno constitucional de Carlos Prío Socarrás en 1952. A esta situación se sumaba la influencia del imperialismo estadounidense, que había sostenido al régimen batistiano a través de un entramado de intereses económicos y políticos.
Ante esta realidad, la revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, el Che Guevara y otros líderes del Movimiento 26 de Julio emergió como una respuesta a la opresión y a la corrupción que caracterizaban al gobierno de Batista. En este escenario, la comunicación se tornó un aspecto vital, tanto para la movilización de las masas como para la difusión de la ideología revolucionaria. Así, el surgimiento de Radio Rebelde se consideró una respuesta estratégica ante un panorama informativo dominado por medios alineados con los intereses del régimen opresor.
Fundación de Radio Rebelde
El 24 de febrero de 1958, desde la casa de Conrado, un campesino asociado al Partido Socialista Popular y colaborador del Ejército Rebelde, se realizó la primera transmisión oficial de Radio Rebelde. Esta casa, situada en la Sierra Maestra, a un lado de un montículo conocido como El Alto de Conrado, se convirtió en el epicentro de una nueva era informativa. Luis Orlando Rodríguez fue nombrado director, mientras que Orestes Valera y Ricardo Martínez asumieron roles como locutores; en un equipo igualmente conformado por Guillermo Pérez, Jorge Enrique Mendoza y Violeta Casal, un símbolo de la mujer locutora, cuya voz de elevados matices y fuerza saltó desde las lomas para que el “Aquí Radio Rebelde desde el Territorio libre de Cuba” anunciara el nuevo amanecer de la Patria.
Desde sus inicios, aquel medio insurgente definió su línea editorial con claridad y en una de sus primeras salidas al aire proclamaría su misión: «Radio Rebelde surge para contribuir a la orientación necesaria y útil del pueblo en esta hora decisiva de la patria, para dar a conocer la intención verdadera de esta lucha y fomentar y practicar la virtud donde quiera que se le encuentre. Y para juntar y amar y vivir en la pasión de la verdad, como dijera José Martí». Esta declaración reflejaba no solo el compromiso de la emisora con la verdad, sino también su deseo de unir a los cubanos en torno a un ideal común de justicia y libertad.
Importancia de la emisora
La trascendencia histórica de Radio Rebelde radica, precisamente, en su capacidad para transmitir el mensaje de la Revolución Cubana a las masas. En una era en la que los medios de comunicación tradicionales estaban controlados por una élite que se beneficiaba del statu quo, la planta ofreció un canal alternativo que permitió visibilizar la lucha del ejército rebelde e informar sobre los acontecimientos en la Sierra Maestra.
A través de sus transmisiones diarias, no solo logró propagar la ideología revolucionaria, sino que también se convirtió en un medio de comunicación vital entre los diferentes frentes guerrilleros. La emisora permitía coordinar acciones y compartir información crucial en condiciones extremadamente difíciles, donde la represión y el control informativo eran la norma. Al mismo tiempo, vale mencionar su impacto sobre la población civil. El sentimiento de pertenencia y la participación activa que fomentó entre los oyentes contribuyeron a consolidar el apoyo popular hacia el movimiento revolucionario, lo cual se manifestó no solo en la captación de simpatizantes, sino también en la organización de actividades en diferentes regiones de la isla, donde los mensajes de la emisora resonaron con fuerza.
Desafíos y resiliencia en medio de la represión
La creación de La Voz de la Revolución Cubana no estuvo exenta de desafíos. El ambiente hostil y la represión impuestos por Batista representó una amenaza constante, debido a lo cual la planta operó desde la clandestinidad en sus primeros meses, transmitiendo desde ubicaciones ocultas y enfrentando ataques sistemáticos. Las fuerzas del gobierno intentaron acallar su voz; sin embargo, cada intento de represión solo sirvió para fortalecer el compromiso de quienes trabajaban y escuchaban Radio Rebelde. La valentía y determinación de sus locutores y colaboradores se tradujo en un mensaje poderoso que caló hondo en la conciencia del pueblo cubano. A pesar de los peligros, la emisora logró convertirse en un símbolo de dignidad y resistencia, encarnando la lucha de aquellos que anhelaban un futuro diferente para Cuba.
Actualidad de Radio Rebelde
Hoy en día, Radio Rebelde continúa siendo un referente en la radiodifusión cubana. Su señal opera las 24 horas al día, tanto en AM como en FM, y ofrece programación variada que abarca desde noticias hasta eventos culturales y deportivos, con una cobertura que se extiende a lo largo de toda la isla, Centroamérica, el Caribe y parte de América del Sur, ante lo cual ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia.
En un mundo tan mediático y globalizado, emisora ha mantenido su perfil informativo, respondiendo a las necesidades de un público que busca no solo entretenimiento, sino también información veraz y análisis sobre la realidad nacional e internacional. Asimismo, su papel en el ámbito deportivo, a través de sus coberturas de eventos nacionales e internacionales, refleja la diversidad de intereses de su audiencia. La música y la cultura general también ocupan un lugar prominente en su programación, convirtiéndose en un puente que une a generaciones de cubanos a través de la historia compartida y el patrimonio cultural.
Más que un simple medio de comunicación
Radio Rebelde se fundó justamente el día en que se conmemoraba el aniversario 63 del reinició en Cuba de la lucha contra el colonialismo español, una guerra necesaria para la isla caribeña cuya victoria fue arrebatada por la intervención de Estados Unidos. La incursión en el éter de esta planta representó un punto de inflexión en nuestra historia, pues más allá de ser un simple medio de comunicación, se erigió como un bastión de la verdad en tiempos de oscuridad, uniendo a un pueblo en su búsqueda de libertad y justicia. Su legado permanece vigente, recordándonos la importancia del acceso a información veraz y de la voz del pueblo en la construcción de una sociedad más justa.
Hoy, con 68 años de historia, Radio Rebelde continúa siendo un faro para los cubanos y un ejemplo de la fortaleza de la comunicación en el proceso de cambio social. Su trayectoria es reflejo de la lucha diaria de un pueblo que, a pesar de los desafíos, sigue soñando y trabajando por un futuro mejor.
Jorge Rivas Rodríguez
«Cuba resiste y resistirá esta agresión inhumana»
La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ha llamado a todos los intelectuales y creadores del mundo a movilizarse en defensa de la causa cubana.
«Como lo definió Martí en 1895, al escribir sobre nuestro deber en América: “Quien se levanta hoy por Cuba, se levanta para todos los tiempos”», reza el texto, que ha sido compartido este lunes por el influyente diario mexicano la Jornada, y el cual se puede suscribir escribiendo al correo electrónico oficina.presidencia@uneac.co.cu, con el asunto: Cuba no es una amenaza
La Isla «resiste y resistirá esta agresión inhumana, pero cuenta con la solidaridad activa de todos los hombres y mujeres honestos, humanistas y de buena voluntad del mundo. Se trata de impedir un acto genocida y salvar a un pueblo heroico cuyo único “delito y amenaza” ha sido defender su soberanía», asegura el documento.
«Cuba nunca ha agredido a nación alguna. Cuba ejerce la solidaridad internacional aún en condiciones de bloqueo extremo. Estar con Cuba hoy es defender la paz y el derecho de todos los pueblos, por pequeños que sean, al ejercicio pleno de su soberanía».
El llamamiento explica que el país ha luchado durante siglos, primero por conquistar su independencia y luego por defenderla a ultranza. Tamaña resistencia ante el imperio más poderoso y depredador de la historia humana, ha sido a fuerza del alto sacrificio de su pueblo. La resistencia consciente de quienes vivimos en el archipiélago, se debe a convicciones y razones aprendidas hace mucho tiempo.
«José Martí, el gran poeta y patriota, definió en 1894 nuestro noble destino: “En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial”.
«La mayor riqueza de Cuba está en su gente. No poseemos reservas petroleras ni otros recursos naturales altamente codiciados, pero hemos desarrollado un capital humano capaz de moldear la resiliencia desde la creatividad y el conocimiento.
«Cuba no fomenta el terrorismo aunque hemos sido víctimas de él. Amamos la paz indisolublemente anudada a nuestra independencia. Siempre hemos deseado edificar una sociedad justa y solidaria. Eliminamos el analfabetismo y redujimos la mortalidad infantil y la materna a niveles similares a los del primer mundo. Enviamos a otras naciones médicos y maestros cuando otros solo lanzan bombas.
«Creamos vacunas que se distribuyen gratuitamente. Fomentamos el deporte como derecho del pueblo y somos el país hispanohablante que ha conquistado el mayor número de medallas en la historia de los Juegos Olímpicos.
«Contamos con un amplio sistema gratuito de escuelas de arte, donde se han formado bailarines, actores, pintores, cineastas, músicos… muchos de origen humilde; quienes han generado un movimiento artístico poderoso, reconocido internacionalmente.
«Desde el triunfo revolucionario de 1959, aspiramos a lograr el más elevado nivel cultural para nuestro pueblo. Fidel nos probó que se podía eliminar el analfabetismo y que debíamos luchar por erradicar, con un entramado de leyes y activa vigilancia, el racismo y la discriminación en todas sus manifestaciones. Avanzamos en la integración y defensa de los derechos de nuestras mujeres, que ya son parlamentarias, directivas, profesionales en igualdad de condiciones que los hombres.
«Aprobamos un avanzado Código de las familias que protege el amor en sus diversas maneras de existir.
«A pesar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos desde 1962, recrudecido de manera sucesiva, hasta la asfixia implementada por el actual gobierno estadounidense, no renunciamos a nuestros sueños de prosperidad, justicia y paz.
«La resistencia nos cuesta e impone grandes sacrificios a nuestra gente cada día y supone enfrentar con estoicismo la crueldad de las medidas extraterritoriales del gobierno estadounidense.
«El imperio dice que Cuba representa una amenaza para su seguridad nacional, lo cual resulta ridículo e inverosímil. Ha decretado un bloqueo petrolero, con la consecuente parálisis de hospitales, escuelas, industrias, el transporte. Intentan privar a nuestros médicos de salvar vidas; tratan de paralizar nuestro sistema de enseñanza gratuito y universal, de sumirnos en la hambruna, en la falta de energía para garantizar el acceso al agua potable, a la cocción de los alimentos; en fin, se proponen apagar de modo lento y cruento a un país».
Redacción Cultural | cultura@granma.cu
16 de febrero de 2026 11:02:24
lunes, 23 de febrero de 2026
Un fallo de la corte derechista de Estados Unidos golpea el orden imperialista internacional
Desde el inicio de su segundo gobierno, Donald Trump ha convertido a los aranceles de importación en un arma de la guerra imperialista mundial. Estados Unidos no es solamente el mayor mercado internacional para las mercancías extranjeras, sino que registra también el mayor déficit de comercio exterior. La absorción de los excedentes de la producción extranjera lo ha convertido en un pulmotor de la economía mundial. El balance de estas cuentas contradictorias ha sido establecido por el incremento de la deuda pública norteamericana, que supera los 38 billones de dólares y paga intereses anuales de 1 billón. Los países con superávit comercial con Estados Unidos han financiado la salida de sus excedentes mediante la compra de la deuda estadounidense. El mecanismo de la deuda pública ha inundado a los mercados internacionales de un creciente capital ficticio, que está compuesto por las deudas públicas, por las deudas privadas que se pueden obtener ofreciendo un bono del estado, por la capitalización de los intereses de esas deudas y por las deudas generadas en cada uno de los mercados nacionales. El capital ficticio, a ojos de buen cubero, es veinte veces superior al PBI internacional, que supera los 120 mil billones de dólares.
Dicho esto, el viernes pasado la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucionales los decretos de Trump que han impuesto aranceles extraordinarios al resto del mundo en los últimos casi diez meses. A la Bolsa de Nueva York le llevó solamente un día hacer algo parecido el 4 de abril del año pasado, al derribar una suba de aranceles fuera de toda proporción, con un derrumbe de acciones y títulos públicos, conjuntamente. Trump se vio forzado a rebobinar y bajar considerablemente las tarifas, con algunas excepciones relevantes (China, Vietnam, Brasil). El propósito de esa suba estrafalaria aranceles era reequilibrar el comercio exterior de EEUU (en especial en cuanto a manufacturas) y recaudar un dinero suficiente para reducir la deuda pública mediante el pago en efectivo de los intereses. De acuerdo a cálculos oficiales, habría obtenido un adicional de 180 mil millones de dólares en estos meses –un 80 % del aumento de la recaudación en el período-. El financiamiento del estado mediante derechos de exportación era una práctica corriente en el siglo XIX, cuando los sistema financieros e impositivos internos aun tenían escaso desarrollo. Como lo acaba de hacer valer la Corte norteamericana, sólo el Congreso tiene la facultad de legislar sobre esos derechos. Lo singular del caso no es esto, sino que esta misma Corte, con amplia mayoría de derecha y ultraderecha, no ha hecho respetar el mismo precepto constitucional cuando se trata de la guerra o de la deportación sin proceso de personas, y es responsable de la derogación del derecho al aborto, que en Estados Unidos es de jurisdicción de los estados federales. Tampoco ha intervenido para juzgar a Trump por el intento de golpe del 6 de enero de 2021, como lo ha hecho la Corte brasileña con Bolsonaro o lo acaba de hacer, a cadena perpetua, la Corte de Corea del Sur con el destituido presidente, culpable de organizar un golpe militar. En cualquier caso, la declaración de inconstitucionalidad de los aranceles de Trump habría sorprendido a la camarilla de gobierno, porque las audiencias judiciales del caso parecían indicar una tendencia a reconocer esa facultad al poder ejecutivo.
La sentencia de la Corte, obviamente, ha sido saludada por aquellos que quieren creer que Trump es una pesadilla nocturna, que se disiparía en las elecciones parlamentarias de fin de año y en las presidenciales de 2028. Frente al ‘autoritarismo’ y el estado de excepción, incluso con jueces de derecha, triunfa el estado de derecho y la división de poderes; los moros fascistas por la costa son un espejismo de políticos catastrofistas. Pero dimes y diretes aparte, la cuestión es si el imperialismo norteamericano se encuentra en declinación o no, en el marco de una decadencia histórica del capitalismo y en un período de guerra mundial. La conversión de Estados Unidos en una nación en guerra no se va a transitar en línea recta; los tropiezos, reversiones y rebeliones están claramente inscriptos en una crisis de naturaleza histórica. Trump ha sufrido un duro revés en Minnesota, y se ha visto obligado a reacomodar el juego. Es muy probable que el fallo de la Corte constituya una respuesta preventiva al intento declarado de Trump de copar la Reserva Federal. Que la oligarquía financiera norteamericana apoye el ajuste fiscal, el despido masivo de funcionarios estatales y los subsidios a las compañías de Inteligencia Artificial (algo que había empezado Biden), no significa que esté dispuesta a entregarle las llaves del Banco Central, el sistema cardíaco del capitalismo. Ni Hitler pudo lo que quiere Trump; Hjalmar Schacht, un ‘liberal’, mantuvo el control de Banco Central de Alemania (1934-39) para financiar el veloz rearme alemán con una política monetaria ‘creativa’ pero ‘ordenada”. Las contradicciones del trumpismo norteamericano son tan explosivas como infinitas.
El fallo de la Corte ha creado contradicciones insolubles en la práctica. Habilita el reclamo de la devolución de los aranceles pagados por los importadores, lo que lleva a cuestionamientos judiciales sin términos. Por otro lado, los importadores trasladaron el impuesto a sus clientes, que se cuentan por millones. La legislación arancelaria norteamericana es tan diversificada que autoriza el establecimiento de tarifas por parte del Poder Ejecutivo, por distintas razones y emergencias; los altísimos gravámenes al acero, aluminio, medicinas y otros rubros siguen en pie. Mediante la invocación a una ley de 1974, Trump ha respondido con la imposición de una tarifa generalizada del 15 %, por al menos cinco meses. Esta decisión ha desatado una crisis político comercial internacional verdaderamente inusitada y por demás explosiva.
Ocurre que esta tarifa del 15 % altera acuerdos ya firmados con una gran mayoría de países. Trump ha advertido que cualquier revisión de esos acuerdos sería declarada hostil por parte de Estados Unidos. Argentina, por caso, ha firmado un acuerdo leonino a favor de EEUU, pero que incluye el nuevo arancel general del 15 por ciento, que ahora deberá pagar. China y Brasil, dos adversarios comerciales de Trump, salen beneficiados, porque los aranceles que ahora se derogan son más costosos para ellos que ese 15 por ciento. Lo contrario ocurre con los ‘aliados’ europeos; Gran Bretaña acordó con Trump tarifas bajas, que integran el paquete derogado por la Corte, y pasará a tener que pagar el nuevo arancel general. La encrucijada política del resto del mundo es sencillamente brutal: o reclaman la vigencia de lo establecido por la Corte, que beneficia a una mayoría de otros países, o se someten a una orden inconstitucional de Trump, lo cual los convierte en semicolonias. Peor aún, debería desatar una crisis constitucional en cada país entre los poderes legislativos y ejecutivos. El Congreso de Argentina no podría aprobar el acuerdo que Milei firmó con Trump, porque sencillamente ha dejado de estar vigente. Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Trump, ha declarado que el nuevo 15 % recaudaría la misma suma que lo que aportaron los aranceles derogados.
De las numerosas enseñanzas que se desprenden de esta crisis, hay una que prevalece: la crisis irreversible de la dominación imperialista internacional pone en crisis a los regímenes políticos de cada uno de los estados y representa un obituario para el estado de derecho que reivindica el orden capitalista. El antagonismo entre el desarrollo de las fuerzas productivas, por un lado, que solamente puede ser internacional, y los estados nacionales y las relaciones de producción capitalistas, del otro lado, ha llegado a un paroxismo histórico.
Acorralado por la crisis política norteamericana, Trump se apresta a lanzar una guerra contra Irán y el Medio Oriente.
Jorge Altamira
22/02/2026
domingo, 22 de febrero de 2026
Cascos Blancos argentinos a Gaza, el compromiso de Milei en la Junta de Paz
Este decimocuarto viaje es una nueva muestra de la subordinación incondicional de Milei a Trump y al criminal de guerra Benjamín Netanyahu. El mandatario argentino busca alinear a la Argentina con la política belicista y crecientemente fascistizante del presidente yanqui, pidiendo pista para integrarse activamente a su agenda internacional.
La reunión de la Junta por la “Paz”, que supuestamente trazará la hoja de ruta para la reconstrucción de Gaza, coincide con un despliegue militar estadounidense descomunal en Medio Oriente y con promesas de un ataque inminente contra Irán, una exigencia persistente del sionismo.
El formato del encuentro fue, en sí mismo, una demostración de vasallaje: Trump y sus socios se dirigieron largamente a los presentes, quienes contaron con apenas dos minutos “estrictos” (sic) para saludar y detallar cómo colaborarían con la Junta. Ni los feroces jeques árabes —expertos en eliminar opositores— ni el presidente turco Erdoğan, con miles de presos políticos en sus cárceles, se apartaron del libreto.
Sin límite de tiempo hubo presentaciones de Marco Rubio -secretario de Estado- Jared Kushner - yerno de Trump-, Steve Witkoff -enviado especial de la Casa Blanca a Medio Oriente-; del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz; del ex primer ministro británico, Tony Blair; y del Alto Representante de la Junta para la Paz en Gaza, Nickolay Miadenov.
“La costa de Gaza tiene 42 kilómetros de longitud y podemos convertirla en una nueva Riviera mediterránea con 200 hoteles turísticos”, se ufanó el multimillonario sionista Yakir Gabay, uno de los integrantes del gobierno colonial que Trump proyecta para Gaza. La propuesta es hacer negocios con el genocidio: construir hoteles sobre los cadáveres palestinos y convertir a los sobrevivientes en mano de obra esclava.
Durante el discurso de apertura, Trump elogió reiteradamente a Milei y lo buscó entre los presentes. “¿Dónde está el presidente Milei?”, preguntó con una sonrisa antes de destacar su desempeño electoral. Y se felicitó a sí mismo por el apoyo brindado a Milei en las elecciones legislativas de octubre.
“No se supone que deba apoyar a nadie, pero lo hago cuando me gusta…”, se explayó Trump, y agregó: “Tengo muy buenos antecedentes apoyando candidatos en Estados Unidos, pero ahora respaldo líderes extranjeros. Apoyé a Orban y a este caballero, Milei, que estaba un poco atrás en las encuestas y terminó ganando de manera aplastante”. (El fascista Viktor Orbán busca su reelección en abril).
Cuando volvió a dirigirse a Orbán, Trump reiteró los elogios a Milei y destaco que Estados Unidos desembolsó unos 20.000 millones de dólares del Tesoro para “contener las turbulencias financieras” en Argentina y rescatar al gobierno de una posible derrota electoral.
Milei viajó acompañado por el canciller Pablo Quirno, mientras su hermana Karina Milei permaneció en Buenos Aires siguiendo de cerca el debate por la contrarreforma laboral en la Cámara de Diputados.
Ausencias elocuentes
A pesar de la música de los Village Voice y de Elvis, y el repugnante aire festivo de los genocidas y sus cómplices, a la fiesta de Trump faltaron muchos invitados.
Washington esperaba por lo menos que acudieran 45 jefes de estado de los 60 países invitados. Fueron 27. Se ausentaron los aliados atlánticos de Estados Unidos en la OTAN y también Japón. De Europa, solo participaron Hungría y Bulgaria, mientras que Italia se limitó a enviar un observador.
Netanyahu, que se encontraba en el congreso del AIPAC, prefirió regresar a Israel y envió a su canciller en señal de protesta por la presencia de Turquía y Marruecos, países que considera aliados de Hamas.
Por América, solo asistieron Paraguay, El Salvador y Argentina. México envió un observador.
China y Rusia no fueron invitadas, una señal inequívoca de que la Junta por la Paz funciona como un ensayo general de un nuevo bloque bélico.
Trump debió conformarse con aliados asiáticos como Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán y Qatar, pero minimizó el desaire: “En términos de poder y prestigio, nunca hubo nada igual, porque estos son los líderes más destacados”, afirmó.
Una alianza imperial
La Junta de Paz fue creada por Trump, quien se autonombró presidente vitalicio. Es el único con potestad para designar miembros y ejercer poder de veto. Aunque al principio la presentó como creada para supervisar su plan de paz en Gaza, luego amplió su alcance a otros conflictos internacionales, en un intento explícito de reemplazar a las Naciones Unidas.
Ahora dio un paso más: anunció que la Junta “va a supervisar a las Naciones Unidas y asegurarse de que funcionen correctamente” y prometió un aporte estadounidense de 10.000 millones de dólares, sin precisar su origen. También afirmó haber reunido otros 7.000 millones de dólares de países árabes y asiáticos.
Argentina fue eximida de pagar el aporte obligatorio de 1.000 millones de dólares para integrar el organismo.
Al tomar la palabra, Milei se declaró “listo” para contribuir en la etapa inicial de “estabilización” en Medio Oriente. Destacó la experiencia argentina en misiones de paz y destacó el liderazgo internacional de Trump.
Afirmó que la paz solo puede construirse sobre “derechos innegociables” como la vida, la libertad, la propiedad privada y la libertad de expresión, principios que definió como “base de la nueva política exterior argentina”.
Aunque no ofreció aportes económicos, Milei anunció el envío de Cascos Blancos -una fuerza civil humanitaria dependiente de Cancillería- y dejó abierta la posibilidad de una participación con Cascos Azules, aunque eso requeriría autorización del Congreso Nacional.
El gobierno dio un paso más de integración a la política genocida de Trump y el sionismo.
Olga Cristóbal
20/02/2026
sábado, 21 de febrero de 2026
Trump se apresta al asalto militar de Irán
La reanudación de la guerra contra Irán a una escala no vista en el pasado reciente está inscripta en los términos mismos de las llamadas ‘negociaciones’ con el gobierno iraní, que son desde cualquier punto de vista un ultimátum. Irán debería abandonar por completo su programa de enriquecimiento de uranio, desmantelar su sistema de misiles balísticos, destruir su fuerza antiaérea, sin recibir a cambio ni siquiera el fin de las sanciones contra su comercio internacional ni el abandono, por parte de Estados Unidos, del cerco militar que ha establecido. Irán es invitada a abrir las puertas a una ocupación militar de su territorio. El gobierno de Irán había ofrecido negociar el grado de enriquecimiento de uranio dentro de las posibilidades para su uso civil y hasta, como último recurso, proceder a ese enriquecimiento en un tercer país para su reingreso controlado a su territorio. El régimen clerical de los Ayatollahs ha advertido todo el tiempo adónde llevaban las concesiones draconianas que se le pretendían imponer, y se prepara para una resistencia militar. En la agenda de guerra de Trump se encuentra también la liquidación física de las mayores autoridades civiles y militares del gobierno. La agenda de Trump contra el enriquecimiento nuclear y la eliminación de los misiles balísticos constituyen un reconocimiento de que los bombardeos norteamericanos contra los centros atómicos de Irán y contra su fuerza antiaérea, en junio pasado, han fracasado.
El fascista Trump va por la imposición de la dominación política del imperialismo norteamericano en el Medio Oriente y la apropiación de los recursos petroleros y energéticos de la región. Establecería un cerco político y económico contra todos sus rivales internacionales, en primer lugar, China y Rusia, pero también contra sus ‘aliados’ de la Unión Europea. Las capacidades defensivas de Irán, infinitamente menores a las de sus enemigos, no son sin embargo despreciables. Ya demostró, en 2024, en la guerra de “doce días”, que podía penetrar la “cúpula de hierro” del régimen sionista en Israel. Lo mismo vale para las bases norteamericanas en Irak, por ejemplo. Los propósitos ‘secundarios’ de la guerra, el debilitamiento de Turquía frente a Israel o el avenimiento de Putin a “un cese del fuego” en Ucrania, sólo sumarían a una convulsión política que podría incendiar a toda la región. El genocidio contra la población de Gaza y la expulsión de palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania, siempre estuvieron inscriptos en esta perspectiva de demoler políticamente a Irán. El asesinato selectivo de sus mayores líderes políticos y de la comunidad científica, por parte Estados Unidos e Israel, se han venido desarrollando durante años.
Trump encara este nuevo crimen de guerra cuando la ‘comunidad internacional’ ha avalado la escalada de agresiones contra Venezuela y contra Cuba, e impuesto esta política al resto de las grandes y medianas potencias. En la reciente Conferencia de Seguridad que tuvo lugar en Munich, con una platea de 63 dirigentes de Estado, se escucharon sesudas admoniciones sobre el “desorden del mundo”, pero ninguna advertencia contra el asalto contra Irán. Trump pretende comparecer a la reunión programada con Xi Jinping, en abril próximo, como Hitler lo hizo en Munich, con Francia y Gran Bretaña en 1938. La decisión de la Corte de Panamá que anuló el contrato con una empresa china a cargo del manejo de los dos puertos del Canal, naturalmente por órdenes de Trump, apenas ha sido respondida por China con la amenaza de una apelación judicial internacional.
Entre el 60 y el 70 % de la población de Estados Unidos se ha manifestado en contra del asalto militar a Irán, en los sondeos de opinión. Trump y su camarilla quieren salirse con ‘una victoria’ para doblegar a la oposición popular que se desarrolla en Estados Unidos contra su gobierno. Trump no ha requerido el aval del Congreso para esta guerra y, de un modo, general, choca con todas las instituciones del país en una manifiesta intención de instaurar un régimen de excepción y una dictadura en Estados Unidos. Trump, sin embargo, podría sufrir una derrota político militar en Medio Oriente, si el asalto a Irán desata movilizaciones de masas y rebeliones e insurrecciones en la región y en el resto del mundo.
Javier Milei es un protagonista activo en esta guerra. Se ha hecho inscribir en la Junta de Paz encargada de convertir a Gaza en un paraíso turístico inmobiliario internacional y respaldar la expansión imperialista en el Medio Oriente y Asia. Argentina es, extraoficialmente, un país en guerra, una aberración jurídica y política que cuenta con la complicidad del ‘honorable Congreso’. La camarilla de Milei y el conjunto de la burguesía local está agarrados al “swap” de Scott Bessent para evitar el default y la caída del gobierno. Pero toda la guerra mundial en desarrollo obedece a razones semejantes, porque su propósito es contener un derrumbe financiero internacional o descargarlo sobre los trabajadores del mundo entero. La humanidad no atraviesa una crisis ‘geopolítica’ sino el estallido histórico de todas las contradicciones capitalistas.
Jorge Altamira
20/02/2026
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





