Hoy está en juego la diferencia entre la civilización y la barbarie
El fascismo del siglo XXI no es casualidad ni accidente histórico, es una ofensiva planificada contra la libertad, aunque países como Ecuador, Argentina, El Salvador y Costa Rica muestran similitudes inquietantes: una concentración autoritaria del poder, la criminalización de la protesta, una embestida brutal contra el movimiento obrero y la manipulación de las emociones de masas frustradas.
La vieja propaganda de masas se ha transformado en una psicología de masas 2.0, donde el poder ya no necesita uniformes ni desfiles militares, sino algoritmos, pantallas y narrativas emocionales. El miedo se administra como campaña permanente, la frustración se amplifica en redes sociales y la indignación se convierte en identidad política.
Por un lado, la concentración autoritaria se legitima con el miedo a la inseguridad, mientras se restringen libertades básicas; por otro, la represión contra sindicatos y pueblos indígenas recuerda tristes momentos de la historia. En Argentina, las reformas laborales disfrazadas de «modernización» buscan dinamitar conquistas históricas y debilitar la negociación colectiva, robar la poca libertad que le queda al pueblo de esa nación.
La presencia en Buenos Aires del jefe de la empresa de inteligencia artificial Palantir, Peter Thiel, filósofo del nuevo fascismo, no fue una casualidad. El dinero y la tecnología se alían para consolidar un modelo que combina el ultraliberalismo económico con el autoritarismo político.
EL ESPEJO EUROPEO Y ESTADOUNIDENSE
El continente americano no es un caso aislado, en Europa, la ultraderecha ha ido ganando peso en los últimos años, Alemania, Francia e Italia son tres de los países más grandes de la Unión Europea (UE), donde los partidos de extrema derecha lideran las encuestas e, incluso, gobiernan.
Un estudio que abarca 31 países europeos revela que los partidos de extrema derecha obtienen más del 23 % del apoyo electoral, frente al 10 % de hace una década y el 5 % de 1995. En 2025, los incidentes terroristas vinculados a la ultraderecha se multiplicaron por cinco.
En Estados Unidos, el Frente Patriota, uno de los grupos que integran la efervescente galaxia de movimientos de extrema derecha, hizo desfilar a 400 de sus miembros enmascarados por las calles de Washington, cerca del National Mall, portando banderas estadounidenses y confederadas
Avanzaban en filas ordenadas, coreando consignas como «¡Vida, Libertad, Victoria!» y «¡Recuperemos América!». La escena, que podría parecerse a las marchas del Ku Klux Klan de la década de 1920, ocurrió mientras se preparaban las celebraciones del 250 aniversario de la independencia.
LA HORA DE LA RESISTENCIA
El análisis de la situación actual revela una verdad incómoda: el fascismo no es un fantasma del pasado, sino una amenaza concreta que ha encontrado en el siglo XXI nuevas ropas y nuevos métodos.
Ya no necesita tanques ni campos de concentración para imponerse; le basta con controlar los algoritmos, saturar las redes de desinformación y administrar el miedo como herramienta de dominación, aunque no escatimará tanques y campos si obtiene el poder.
La ética humanista y la solidaridad internacional deben convertirse en el verdadero antídoto contra el nuevo fascismo: reconocer la dignidad inviolable de cada ser humano, incluso en medio de la frustración colectiva, luchar, enfrentar al fascismo, trabajar unidos para acabar con la sierpe.
El dilema es urgente: ¿aceptamos una libertad reducida a teatro emocional y control algorítmico, o defendemos una sociedad que construya paz desde la protección social, la memoria, la solidaridad, el socialismo.
Mientras tanto, la tarea de periodistas, investigadores, académicos y ciudadanos conscientes sigue siendo la misma: documentar sin pausa, denunciar sin miedo y resistir con la verdad como única trinchera. Porque lo que está en juego, como bien recordó Lula, es la diferencia entre la civilización y la barbarie, y la barbarie, hoy, tiene nombre, apellido y una internacional fascista que no descansa.
Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
11 de septiembre de 2026 18:09:46






