martes, 20 de octubre de 2026

La rebelión que recorre Europa


Francia, Italia, España, Portugal, Bélgica, Albania, Alemania... 

 El panorama que arrojaron los sucesos europeos de este fin de semana revela una tendencia a la rebelión popular en pleno desarrollo. 
 Desde el inicio de los combates en Ucrania, y más aún desde las agresiones contra Irán, las movilizaciones en Europa contra las consecuencias sociales de la guerra han ido escalando. Las grandes concentraciones contra el genocidio en Gaza, especialmente en Italia, España, Francia, Países Bajos y el Reino Unido, se alternaron con huelgas y protestas contra el aumento de los combustibles, alquileres y recortes del gasto social. Los acontecimientos que, por estas horas, envuelven a Francia, Italia, España, Portugal, Bélgica, Alemania e incluso Albania -aspirante a integrar la UE- han hecho emerger un escenario de protestas ´transnacionales´, en medio de un acusado chonivismo y de aprestos represivos contra las movilizaciones. Aunque carezcan de una dirección unificada, los reclamos de fondo de los estudiantes y trabajadores tienen una raíz común. Este ascenso de las luchas sociales, por otro lado, tiene lugar en vísperas de un recambio por derecha -incluso ultraderecha- de los gobiernos en presencia. El programa de ese relevo, contradictoriamente, plantea un ajuste del gasto social y un reforzamiento del presupuesto militar y de guerra, alimentando tendencias explosivas. 
 Las principales manifestaciones europeas de los últimos días fueron encabezadas por la juventud. 
 La rebelión estudiantil francesa conoció un nuevo pico este fin de semana. A los estudiantes secundarios que salieron a luchar desde hace quince días, se sumaron en esta oportunidad los ´chalecos amarillos´, el movimiento surgido en 2018 contra el aumento de los combustibles. El gobierno de ´centroderecha´ y la ultraderecha de Marine Le Pen acusaron a ´infiltrados´ y partidos de izquierda por los destrozos que provocaron en varias ciudades los choques de los manifestantes con la policía. Trump agregó de su cosecha la imputación contra la "inmigración masiva". Hubo al menos 2.500 detenidos y numerosos heridos durante las movilizaciones, caracterizadas nuevamente por la resistencia a la represión. En estas horas, el gobierno Macron-Lecornu anunció toques de queda parciales, a los cuales se han plegado municipios gobernados por los "socialistas". Lo que encendió la mecha fue el proyecto de presupuesto 2027, que estipula un recorte de 54.000 millones de euros para reforzar las partidas destinadas a financiar el rearme. 
 Los reclamos educativos de los jóvenes franceses -aumento del presupuesto educativo, nombramiento de docentes, cambios en el sistema de enseñanza- se ha enlazado con la cuestión de la ´asequibilidad´ (accesibilidad) a la vivienda, no sólo a las residencias estudiantiles. La cuestión de la vivienda hizo arder a España a fines del mes pasado, cuando el desalojo de una anciana a manos de un pulpo inmobiliario desató una rebelión. En España, el precio de los alquileres subió en promedio entre el 40% y el 45% en la última década, mientras que los salarios lo han hecho en un 26%, en el mejor de los casos. El rechazo del parlamento a los decretos propuestos por el Pedro Sánchez, fundamentalmente por la deserción a la coalición oficialista del partido de la burguesía catalana, puso punto final a su gobierno.
 También en Portugal la cuestión de la vivienda ha desatado movilizaciones crecientes. Desde el 10 de octubre, se han instalado acampes en Oporto y Lisboa para reclamar la limitación de los precios de los alquileres, la suspensión de los desahucios y el aumento de la construcción vivienda pública. "Los jóvenes que mantienen acampadas pacíficas en Lisboa y Oporto contra la crisis de la vivienda quieren extender sus protestas al movimiento sindical y promover una ´huelga general ibérica´ el próximo 11 de noviembre, coincidiendo con la paralización convocada en España" (Infobae, 19/10). 
 Por otro lado, desde hace 15 días que la Italia gobernada por los fascistas de Giorgia Meloni experimenta un ascenso estudiantil, con centro en Roma, Bolonia y Nápoles. "Una de las claves para entender el malestar [en Italia] es la creciente concentración de la riqueza. Según un análisis basado en datos del Banco Central Europeo y Eurostat, el 5% de los hogares más ricos de Italia pasó de concentrar menos del 40% de la riqueza financiera e inmobiliaria a reunir más de la mitad en los últimos 15 años. En el mismo período, la participación del 90% de los hogares con menor patrimonio cayó del 48% a menos del 40%" (Ámbito, 18/10). 
 En Bélgica, desde el día 9, los estudiantes salieron a las calles de Bruselas para sumarse a las protestas por los proyectos del gobierno conservador de Bart de Weber de recortar gastos en educación, sanidad y prestaciones sociales. Como en Italia, los jóvenes belgas reclaman contra el arancelamiento de los comedores, el incremento de los materiales escolares y el transporte, el congelamiento de las becas de estudio y el recorte de las matrículas universitarias. En el caso de Albania, los reclamos han decantado hacia consignas por la caída del gobierno de Edi Rama, un socialdemócrata europeísta. Hace unos meses, un emprendimiento inmobiliario de Donald Trump en la costa del Mar Adriático había suscitado un inesperado y aguerrido movimiento de protesta.
 Por último, en Alemania, a finales de septiembre, la juventud protagonizó grandes movilizaciones contra la guerra; especialmente, contra el establecimiento del servicio militar obligatorio. 
 La guerra imperialista es un revulsivo social inevitable.

 Jacyn
 19/10/2026

lunes, 19 de octubre de 2026

En Francia, la rebelión estudiantil no cesa


Siguen las movilizaciones masivas.

 Tanto en Francia como en Argentina, nos encontramos en una situación muy similar: los gobiernos capitalistas de Milei y Macron priorizan sostener a los grandes capitalistas a costa de vulnerar grandes reivindicaciones de la clase obrera, como lo es la educación y la universidad pública, además del trabajo docente y no docente. 
 En Argentina acabamos de concluir con la “5ta marcha federal educativa” para defender a la universidad pública de su desfinanciamiento, por la aplicación definitiva de la ley de financiamiento universitario, y contra la extranjerización de nuestras tierras ante el DNU 70/23. Mientras tanto, en Francia, en un mes, han alcanzado la misma cantidad de movilizaciones en defensa de la educación (particularmente de liceos e instituciones secundarias) que la que nosotros hemos alcanzado en los tres años que gobierna Milei.
 Este sábado 17 de octubre se llevó a cabo una gran movilización en Francia conmemorando justamente un mes de la primera movilización iniciada en Saint Denis. El pasado 13 de octubre se llevó a cabo su quinta movilización. Aproximadamente entre 161.500 y 480.000 personas (a las que inclusive se le sumó la reconocida activista ambiental, Greta Thunberg en Saint Denis) marcharon el martes según informaron el gobierno y las organizaciones convocantes. Nuevamente, la jornada inició con la estrategia del “bloqueo” de entre unos 200 liceos y universidades, según lo que indicó el ministro de Educación Nacional.
 Las movilizaciones más grandes se concentraron en París, donde hubo dos marchas que convergieron en los Inválidos, en las proximidades de numerosos organismos ministeriales y cerca también de la Asamblea Nacional, donde se llevó a cabo el debate por el presupuesto planificado para el 2027. 
 En la capital hubo algunos incidentes menores durante el recorrido, como el incendio de un coche y el enfrentamientos entre los manifestantes y policías, aunque comparado a las movilizaciones anteriores, no se reportaron grandes hechos de violencia policial. Recientemente el jefe de la policía municipal de la localidad Port-de-Bouc (sureste) fue suspendido después de que fuese filmado el 2 de octubre atropellando a un grupo de estudiantes. Pero la jornada tampoco estuvo exenta de intervenciones artísticas, como la orquesta que frente al Hotel de Ville (palacio municipal ed París, por así decirlo) se concentró para interpretar lo siguiente: 
 El 8 de octubre también es una fecha digna de mencionar. Si bien, no tuvo tanta convocatoria como la anterior, logró alrededor de 71.500 manifestantes según el Ministerio de Interior. En esta fecha hubieron alrededor de 500 detenidos y 50 policías heridos. Aunque claramente mucho más chica, cumplió su propósito: inmediatamente el gobierno nacional tuvo que responder urgentemente ante las protestas. Tras reunirse con distintas organizaciones estudiantiles, el ministro de Educación Nacional anunció que movilizarán de aquí al martes a 3.000 profesores suplentes para cubrir las ausencias. 
 Sin embargo, el movimiento estudiantil no dio el brazo a torcer, quieren ir por mucho más: el reclamo por más docentes es tan sólo una de las reivindicaciones por las que pelean. Como advirtió la dirigente estudiantil Sabrine Kharbach, de Unión estudiantil: "necesitamos ya medidas concretas. Mientras no se pongan en la mesa 10.000 millones de euros, no pararemos la movilización". 
 Como en la Francia de 1968, los estudiantes buscan agregar a su lucha reivindicaciones que involucren a la clase trabajadora en su conjunto, por el momento agricultores y profesores. En Francia, ya van camino a la sexta. Afortunadamente, como hemos asegurado al inicio de estas protestas, las movilizaciones populares se expanden por todo el mundo, recientemente se han sumado Bélgica y la India. En Argentina, si bien hemos tenido una gran movilización, la organización no fue de tal magnitud. 
 Este sábado 17 se desarrolló otra gran jornada de lucha de los estudiantes, el movimiento obrero y de sectores que salieron a las calles contra el aumento en los combustibles. 
 Por el triunfo de la juventud y los trabajadores de Francia. 

 Oliverio Cosentino

sábado, 17 de octubre de 2026

NAZA: Netanyahu ordena procesar a los militares entrevistados en la película


Mientras tanto, otros soldados relatan más crímenes de guerra a la prensa.

 Benjamín Netanyahu ordenó el domingo al jefe de Estado Mayor del Ejército, Zamir, al Shin Bet y al fiscal general que revelen “con urgencia” las identidades de los soldados y oficiales entrevistados en el documental "NAZA" y que los procesen por "graves delitos contra la seguridad de la información, difamación penal y daño a los intereses diplomáticos y de seguridad de Israel". El carnicero de Tel Aviv ya no miente que la película dé información falsa, ahora dice que difunde “información clasificada” y cuestiones que comprometen la seguridad nacional.
 A menos de dos semanas de las elecciones, el hombre que se negó a formar una comisión investigadora de los sucesos del 7 de octubre, azuza el odio contra los militares que confiesan sus crímenes de guerra y postula la posibilidad de que "hayan cometido graves delitos penales al exponer información altamente clasificada y crear una brecha en la seguridad de la información de una unidad de inteligencia altamente sensible".
 Es un intento de manipular a la población y volcar a su favor unas elecciones de suerte incierta, ya que hasta el fiscal general militar, Itai Ofir, puso en dudas la viabilidad de los procesamientos. Un proceso penal, dijo, “requeriría pruebas de violaciones de la seguridad o de divulgación de material clasificado”, sobre las que no hay ninguna certeza. 
 NAZA ganó el premio especial del jurado tras recibir la ovación más prolongada de la historia del Festival Internacional de Cine de Venecia. Su nombre proviene de un acrónimo utilizado por los servicios de inteligencia israelíes para indicar el número de civiles que se espera que mueran en un ataque aéreo. 
 El documental, dirigido por los cineastas ganadores de un Óscar, Yuval Abraham y Rachel Szor, y producido por The Guardian, detalla la matanza masiva de civiles en Gaza. La película, que se exhibirá en más de 50 países, se está proyectando en Europa y Estados Unidos, donde a pesar de no tener un distribuidor importante ya se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando más de medio millón de dólares en menos de dos semanas.
 El gobierno israelí arremetió contra Abraham y Szor, amenazando con quitarles la ciudadanía y acusándolos de traición. También recibieron infinidad de amenazas de muerte en las redes y los partidarios del gobierno, que prometen impedirles regresar a Israel, organizaron piquetes frente a la casa de los padres de Szor en Savyon, coreando: "Pena de muerte para los traidores". 
 The Guardian aseguró que “en los últimos tres años, el equipo responsable de la película ha entrevistado a más de 100 fuentes familiarizadas con los sistemas de las FDI utilizados en la guerra de Gaza, incluidos comandantes de alto rango directamente implicados en la autorización de los ataques” y opinó que “el gobierno israelí intenta desviar la atención de las preguntas urgentes que plantea la película sobre los asesinatos en masa de civiles palestinos en Gaza". 
 NAZA se basa en revelaciones publicadas por primera vez por la revista israelo-palestina +972 Magazine, el medio en hebreo Local Call y The Guardian entre 2023 y 2025. En los últimos días, rozando el ridículo, el gobierno sionista ha promovido un proyecto cinematográfico que imita el estilo de NAZA, en un intento de cuestionar las conclusiones de la película original. 
 Los directores de NAZA afirman que “los ataques de Netanyahu contra nosotros son incitación al asesinato”. Efectivamente, el voltaje de las agresiones a judíos antisionistas en Israel crece exponencialmente, avalado por un gabinete fascista que impulsó (y aprobó) la pena de muerte exclusivamente para palestinos.
 Pero la barbarie ya no se limita a los palestinos: la policía y los colonos apalean tranquilamente a los judíos antisionistas. El 9 de octubre dieron un paso más: una turba de colonos incendió la vivienda de un activista judío en Mea Shearim, un barrio judío de Jerusalén, mientras su familia estaba dentro de la casa. 
 Esta semana, la Comisión de Inmigración del Parlamento abrió una investigación sobre el caso de dos jóvenes judíos, de Estados Unidos y Reino Unido. Aunque reunían las condiciones para emigrar a Israel, el Ministerio del Interior rechazó la petición, vulnerando el hasta ahora intocable “derecho al retorno”, que otorga la nacionalidad a cualquier judío que quiera vivir en Israel. Los dos rechazados han participado como voluntarios en organizaciones de izquierda que apoyan a comunidades palestinas en Cisjordania.
 Pero las amenazas han perdido su poder intimidatorio. Los soldados que reconocen los crímenes de guerra saltan por todos lados. Este domingo 12 de octubre, en un largo reportaje del diario Haaretz, soldados de los servicios de inteligencia y de drones detallaron los vertiginosos cambios de política a posteriori del ingreso de las milicias palestinas a Israel.
 El gobierno ordenó una búsqueda frenética de datos sobre Hamas, por ínfimos que fueran, y para eso se decidió “la flexibilización de las normas de selección de objetivos, flexibilización de los criterios para clasificar a alguien como 'terrorista', se aprobaron ataques, aunque tuvieran el riesgo de generar cientos de bajas civiles y bajaron órdenes de que no se podía cuestionar las misiones” (Haaretz, 12/10). “Incluso el objetivo de menor rango justificó las bajas civiles”, dicen los informantes.
 Otro cambio fue que “llegó a Inteligencia Militar gente que no pertenecía a la unidad, reservistas que ni siquiera habían servido nunca en inteligencia, traídos de todo tipo de lugares”, dice A. “Se sentaban buscando los objetivos más insignificantes, los peces pequeños, para poder matarlos. Cualquiera que mostrara símbolos de Hamás en Facebook o se identificara como miembro de Hamás era marcado como objetivo”. 
 Un tema recurrente en los testimonios es la diferencia entre la importancia de un objetivo, la magnitud del ataque y el número de víctimas civiles que se considera aceptable. Por ejemplo, para asesinar a un jefe de Hamas demolieron varios edificios con un saldo que superó los 300 muertos. “Me quedé atónito al ver que estábamos derribando varios edificios densamente poblados, matando e hiriendo a cientos de personas, para acabar con la vida de un comandante de batallón que, apenas unas semanas antes, ni siquiera era alguien sobre quien se suponía que debíamos recabar información”, dice un oficial de inteligencia.
 Los palestinos que entraban a casas abandonadas o edificios dañados a buscar mantas, camas, sillas y comida fueron considerados una amenaza potencial y definidos como “objetivos”. “Sabemos que matamos a civiles inocentes durante la guerra. Son cosas que pasan. Pero en este caso, viste a un padre en el jardín bañando a sus hijos con una manguera, segundos antes de disparar. Sentí que estábamos llegando a nuestro límite moral”, confiesa otro entrevistado. 
 “Ya es hora de que las personas que redactaron esas órdenes asuman su responsabilidad, en lugar de intentar arrojar a los lobos a los soldados que, con valentía, contaron al público la verdad sobre cómo luchábamos”, afirma Nadav Weiman, director ejecutivo de Breaking the Silence, una ONG de exsoldados y reservistas que recoge testimonios sobre sus experiencias en los territorios ocupados. 
 Antes que se acallara el escándalo por las nuevas revelaciones, Der Spieguel, el mayor semanario de noticias de Europa, entrevistó a otros 10 soldados que estuvieron en Gaza. “La orden era: disparen a todo el que vean”, cuentan, y dicen que al principio les ordenaban derribar un edificio y después zonas enteras. Todos, excepto uno, pidieron permanecer en el anonimato y la mayoría se niega a volver a servir en Gaza. 
 El costo político de la masacre palestina, que ha convertido a Israel en el país más repudiado del mundo, comienza a carcomer a sus ejecutores.

 Olga Cristóbal

viernes, 16 de octubre de 2026

jueves, 15 de octubre de 2026

La falsa guerra del diésel ha estallado en un enfrentamiento imperialista sin salida


Trump ordena la privación del Starlink a Zelensky y su renuncia. 

 La suspensión de las sanciones económicas, por parte de Donald Trump, al comercio del carburante de Rusia, con el pretexto de paliar el aumento sideral del precio del diésel en el mercado mundial, se reveló enseguida como un paquete para imponer un acuerdo de paz en Ucrania que convierta a ésta y a Rusia en formas de protectorado del imperialismo norteamericano. El déficit internacional de la provisión de diésel ni siquiera responde a un bloqueo del comercio de Rusia, sino a la guerra no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la destrucción de instalaciones petroleras de los países del Golfo que albergan bases militares norteamericanas por parte del gobierno de Teherán. Donald Trump y su canciller Marco Rubio acaban de amenazar a los hutíes de Yemen con represalias militares fulminantes si prosiguen la guerra contra Arabia Saudita, que viene buscando el control de ese país desde hace más de una década. 
 De acuerdo a toda la prensa internacional, el acuerdo de paz que pergeña Trump establece un congelamiento de la guerra en Ucrania sobre las líneas ocupadas por Rusia y Ucrania, para dar pie a un plan de reconstrucción de Ucrania por parte del fondo BlackRock, fuertemente invertido en el país, y el Banco Mundial, que se servirían de los fondos secuestrados a Rusia, por 260.000 millones de euros, depositados en Bruselas. Trump ha planteado el desarrollo de un pool energético mediante la revitalización del NordStream 2, la tubería de 2.000 kilómetros bajo el mar Báltico, que se extiende desde San Petesburgo a las costas de Alemania. Esta tutela estratégica excluye a la Unión Europea y pone en evidencia la amplitud del conflicto de intereses entre el imperialismo estadounidense y los europeos. La OTAN queda reducida a un cadáver insepulto y la UE privada de cualquier autonomía estratégica. El planteo de Trump ha recibido un rechazo inmediato de los líderes del viejo continente, empezando por el inglés Burnham, seguido por el alemán Merz e incluso por la ex trumpista Giorgia Meloni. La respuesta de Trump a esta disidencia no se ha hecho esperar: ha ordenado el corte del servicio de inteligencia y comunicación Starlink, de la compañía Space X, de Elon Musk, a Ucrania, para forzar el cese de los ataques de Zelensky a las refinerías de Rusia. Putin, en cambio, ha redoblado el bombardeo a las instalaciones energéticas de Ucrania, cuando se anuncia un invierno especialmente crudo para la región. El sabotaje de Trump a Ucrania ha sido repudiado por franjas crecientes del partido Republicano, a poco más de dos semanas de las elecciones parlamentarias en Estados Unidos. Junto a una mayoría elevada del partido Demócrata, la burguesía del Norte se ha pronunciado a favor de la alianza con la UE y la prosecución de la guerra contra Rusia hasta las últimas instancias. Trump cuenta con el apoyo de la oligarquía financiera que monopoliza la Inteligencia Artificial, la cual valora un acuerdo con Rusia que distancie a la oligarquía de Putin de la tutela de la República Popular China. El aislamiento internacional de Pekín es el arma principal de lucha del imperialismo estadounidense en la fase actual de la guerra imperialista internacional. 
 El escenario del conflicto interimperialista en la OTAN se encuentra a la espera de nuevos protagonistas, como consecuencia de la previsión de triunfos de la ultraderecha en Francia, Alemania y España. Reagrupamiento Nacional y la AfD son partidarias, respectivamente, de un retiro de la UE de la guerra en Ucrania y de un acuerdo con Moscú, que la convierta en un semi protectorado. Putin ha repetido sin desfallecer que la paz europea dependía de “una nueva arquitectura de seguridad”, que no podía tener otra forma política que la señalada. En ausencia de ella ha advertido de la disposición de recurrir al armamento atómico en el caso de un involucramiento militar directo, bajo la dirección, por caso, de Alemania. El rearme alemán marcha en forma acelerada, con el apoyo de AfD, independientemente de las divergencias estratégicas. AfD encabeza las encuestas nacionales con una intención de voto del 30%, seguida por la UCD – un 19%. 
 Es probable que el planteo de acuerdo de Trump sufra un nuevo desaire, como ha venido ocurriendo desde su primera presidencia. Putin mismo no le ve consistencia geopolítica en el marco de divisiones interimperialistas insuperables. Esto explica los cambios de frente que sufre la guerra imperialista con tanta frecuencia. Trump ha retirado las bases militares del Golfo y parte del Medio Oriente, pero solamente para traer de nuevo a los mares Mediterráneo y Arábigo a los portaviones a su disposición. El estado sionista, por su lado, prosigue firme con la anexión de Cisjordania y la tutela de Líbano y Siria. Turquía, del lado opuesto, fragua acuerdos con Pakistán y Arabia Saudita, e impone un régimen de partido único en su territorio. Todos los botines de la guerra siguen en agenda: el dominio del corredor que une al Medio Oriente y Asia Central, y las ambiciones de Japón sobre el oriente de Rusia. Los levantamientos populares, tanto de estudiantes franceses como de lucadores por la vivienda en España o Berlín, marcan los primeros pasos de un movimiento de masas que ha entrado en la crisis y la guerra sin preparación política clasista. En la lucha por la maduración política del proletariado, la izquierda democratizante es un peso muerto que defiende condiciones de desarrollo político definitivamente enterrados. 

 Jorge Altamira 
 15/10/2026

martes, 13 de octubre de 2026

Néstor Kohan | Fidel y el marxismo


La agitación política en la segunda vuelta en Brasil


“Miles de personas marchan en Brasil contra un posible regreso de los Bolsonaro al poder”, titula Infobae su edición del jueves 8. La manifestación tuvo lugar en Río de Janeiro, la metrópoli operativa de las milicias parapoliciales del bolsonarismo. La demostración no es la única expresión de que la segunda vuelta electoral se pelea, hasta cierto punto, relativamente independiente de la primera. En los números, Flavio Bolsonaro tiene asegurado el balotaje, porque ha reunido junto a otros candidatos de derecha y centro derecha un 55% de los votos. La victoria de un golpista envuelto en varios escándalos de corrupción representa una imagen invertida del fracaso del gobierno de coalición de Lula, en cuanto a una mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores. Lula ha dado una pelea ‘geopolítica’ contra Trump en el plano de la disputa internacional, a espaldas de las propias masas. Un comentario frecuente, aunque no sustanciado, en las últimas horas, sostiene que parte de la abstención del primer turno corresponde al electorado petista en el nordeste brasileño. Bajo la inspiración de las luchas en Francia, Bélgica y España, podría comenzar una escalada de movilizaciones. Lula, sin embargo, está resueltamente opuesto a cualquier ‘radicalización’ de la situación presente y ha decidido poner en el primer plano al vicepresidente Gerardo Alckmin, para recuperar al electorado ‘moderado’.
 Pero el segundo turno electoral tiene su propia pelea política. Flavio Bolsonaro pretende, por lo pronto, rodear un indulto a su padre, condenado a 27 años de cárcel, por golpismo fragante y agresión al “estado democrático de derecho”, con una amnistía generalizada a centenares de condenados por vandalizar el Planalto de Brasilia el 8 de enero de 2023, luego de un sostenido acampe ante los cuarteles del ejército para incitar a un golpe militar. Entre los condenados hay cinco jefes militares de alta patente. Es un tema que afecta las relaciones futuras entre un gobierno bolsonarista y las fuerzas armadas. No existen sondeos que hayan evaluado el interés por este asunto en el electorado. Bolsonaro ha anunciado también la intención de introducir enmiendas constitucionales en el Congreso, en especial en cuanto al Poder Judicial. El Superior Tribunal de Justicia ha protagonizado una serie de actos que lo han envuelto en una crisis mayúscula, incluso en ataques por parte de Donald Trump. La sospecha de que podría iniciar una serie de juicios políticos a los cortesanos ha desatado preocupación en el Congreso. Poner un énfasis en estos asuntos en una segunda vuelta ganada, en principio, de antemano, rodea al balotaje de incógnitas políticas. Lo que es claro, en todo caso, es la intención de alterar la Constitución votada en 1988, falsamente ponderada como democrática. Lula, en aquella ocasión, se abstuvo. La agenda de Bolsonaro promueve un cambio de régimen político, por medio de Propuestas de Enmiendas Constitucionales o PEC, sin el recurso a una Asamblea Constituyente. La derecha tiene una amplia mayoría en el Congreso. El programa de Bolsonaro es de una guerra de clases, especialmente en el campo, en la educación y en las grandes concentraciones obreras.
 Otro tema en desarrollo es el proyecto de acortamiento de la semana laboral, de 6x1 a 5x2, respetando el asueto dominical. Cuenta ya con la media sanción de Diputados; el bolsonarismo, que reivindica el 6x1, quiere que el Senado lo trate después del balotaje del 25 de octubre. En cualquier caso, no será aprobado antes de esa fecha porque requiere hasta cinco sesiones para su votación final. Presentado como una conquista, el proyecto lulista es tramposo, porque admite convenios individuales o por empresa, y la prevalencia de los acuerdos entre privados sobre la ley. La polémica en torno a una cuestión laboral esencial seguramente afectará el voto, con independencia de que pueda alterar el resultado en su conjunto. Es claro, sin embargo, que una y otra coalición tienen decidida una política de ajuste, para mitigar el 8% de déficit fiscal sobre el PBI, y un cronograma de vencimientos de la deuda pública muy apretado y exigente. Brasil paga por ella la tasa de interés más alta del mercado internacional.
 En la cuestión del endeudamiento de la población, Bolsonaro ha declarado que apoya el planteo de Lula –“Desenrola”. El punto es que absorbe las deudas largamente irrecuperables por un tope de 10.000 reales, o 2.000 dólares, o 2 millones y medio de pesos. Pero la carga relevante, para millones de familias, es del orden de los 200.000 millones de reales. El crédito al consumo ha sido un filón enorme de los beneficios de los bancos.
 Más allá de la incidencia de esta crisis en el resultado del balotaje, es claro que marca una agenda de grandes contradicciones y conflictos en el mandato próximo. La incorporación de Brasil al Escudo de las Américas abre las fronteras del país al militarismo norteamericano. Convertiría a Brasil en un cómplice del intento de hacer de Cuba un protectorado del imperialismo norteamericano. No se puede cerrar esta reseña sin señalar la complicidad de la izquierda oficial de Brasil con el actual estado de situación. Juega a un parlamentarismo ficticio y a una critica retórica a Lula, sin la menor intención de preparar al inmenso proletariado de Brasil para una acción histórica independiente. 

 Jorge Altamira 
 08/10/2026