sábado, 31 de octubre de 2026

La tragedia de la vida


Los nacimientos mensuales en Gaza registrados presentaron una disminución del 67 % entre noviembre de 2025 y abril de 2026

 Ruqayya lloraba en el hospital nada más ver a otras mujeres con sus bebés. Era un sentimiento imposible de explicar, aquel que se le atoraba detrás de los ojos. 
 Recién había salido de una operación que le salvó la vida, luego de un dolor insoportable en el abdomen. Había sufrido un aborto espontáneo a los tres meses de gestación, como consecuencia de un ataque de colonos israelíes a su casa, en Cisjordania. 
 «La operación de Ruqayya Rabe'i fue larga y sicológicamente, dice, no se ha recuperado (…) “¿Cómo puede ser que me operaran y que acabara sin bebé?”». 
 Así lo narra un reportaje de France 24, en el cual la periodista cuenta, además, la historia de otra joven palestina que, con un embarazo de seis meses y una grave hemorragia, perdió a su hijo a pesar de los esfuerzos del personal médico que la trasladaba al hospital, debido a las demoras en los checkpoint cerrados en el trayecto. 
 «La joven empeoró y tuvo que dar a luz en la ambulancia», denunció el paramédico palestino que la transportaba, Bashar Qaryouti. «Tomaron nuestras identificaciones, revisaron la ambulancia, estuvimos parados media hora. Por la hemorragia, el bebé nació muerto. Fue trágico», narró. 

 ***

 La guerra no es solo bombas, drones, misiles… edificios cayendo, personas que corren despavoridas tratando de encontrar refugio o pedazos de extremidades volando por los aires.
 La guerra tiene otra realidad que, muchas veces, no aparece reflejada en películas, documentales o reportes de prensa. En las zonas de conflictos hay niños, jóvenes, adultos y ancianos. Y también mujeres embarazadas que, por su estado, se enfrentan a peligros adicionales. 
 En medio del irrespetado alto al fuego en las hostilidades entre Israel y Palestina, en octubre de 2025, la mayor parte de la población de Gaza continúa desplazada en sitios temporales superpoblados. A los continuos ataques se suma el hecho de que las autoridades sionistas han restringido ilegalmente la ayuda humanitaria y los suministros médicos al enclave costero. 
 De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en los primeros seis meses de 2026, se reportaron casi 4 000 pérdidas de embarazos, tres veces más que en los seis meses anteriores. «Casi todos los hospitales de Gaza han sufrido daños y menos de la mitad de los centros de salud están funcionando. La escasez crónica de medicamentos, combustible, equipo de diagnóstico, incubadoras y personal sanitario está retrasando la atención vital». 
 Actualmente existen unas 50 000 mujeres embarazadas en Gaza y se cuantifican hasta 180 nacimientos diarios. Sin embargo, según datos de la agencia de noticias TRT, Gaza ha registrado una caída sin precedentes en el número de nacimientos. 
 «Los nacimientos mensuales registrados pasaron de 6 076 en noviembre de 2025 a apenas 2004 en abril de 2026, lo que representa una disminución del 67 % en tan solo unos meses». 

 *** 

 Lo que ocurre con las gestantes palestinas se debe a la violencia permanente, los desplazamientos masivos y el colapso de la infraestructura médica y, por consecuencia, de los servicios de atención materna. A ello se suman las precarias condiciones sanitarias, la malnutrición, el acceso limitado a agua potable, y el estrés sicológico. 
 Hoy la salud sexual y reproductiva, así como el futuro de los palestinos, se ve en peligro a causa de la beligerancia permanente en la zona. Eso es también un crimen de guerra, aunque muchas personas volteen la mirada hacia otras secuelas del conflicto.
 Las estadísticas aumentan, en el caso de la violencia, las muertes y los alumbramientos; mientras caen las cifras de nacimientos. Se está haciendo una limpieza étnica de raíz, dolorosa, terrible, en la que las mujeres vuelven a ser carne de cañón. Me pregunto si acaso los asesinos no tienen madres, hermanas, esposa, hijas… 

 Laura Mercedes Giráldez | internet@granma.cu
 30 de octubre de 2026 17:10:53

jueves, 29 de octubre de 2026

El irrealizable anhelo imperialista de apoderarse de Cuba


Desde el seno del imperio continúan las amenazas contra Cuba, como una demostración de que, como expresara el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Gobierno de EE. UU. deja claro que no renuncia a sus ambiciones de dominación sobre la isla 

Desde el seno del imperio continúan las amenazas contra Cuba, como una demostración de que, como expresara el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Gobierno de EE. UU. deja claro que no renuncia a sus ambiciones de dominación sobre la isla. Pero los hijos de esta tierra, y así lo recordó Díaz-Canel, «alcanzamos desde el 1ro de enero de 1959 nuestra verdadera independencia y estamos decididos a defenderla». 
 Ante esa verdad irrebatible, los responsables de la política criminal contra nuestro pueblo, en muestra evidente de desespero, lanzan como carnada una «asociación discreta con la CIA» para aquellos que buscan «un cambio de régimen» en Cuba. 
 No es la primera vez que desde la Casa Blanca ignoran la historia de nuestra nación. Los cubanos conocemos bien a la Agencia, sus estrategias y métodos, incluso antes del triunfo de la Revolución.
 Como se ha demostrado, la CIA recomendó a la tiranía batistiana crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios. Así surgió en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC), responsable de numerosos crímenes y torturas. No salió bien, la Revolución barrió con Batista y con su aparato represivo en 1959. 
 Con el objetivo de derrocar el proyecto socialista que nos convirtió en un país soberano, la CIA reclutó y entrenó a gran parte de los mercenarios que, dos años después, en 1961, desembarcaron por las arenas de Playa Girón. Al precio de mucha sangre valiosa, fueron derrotados en menos de 72 horas. 
 Tras el fracaso de la incursión mercenaria, surgió la Operación Mangosta, cuyo objetivo principal era derrocar al Gobierno revolucionario con un conjunto de acciones que perseguían la desestabilización interna que llevara a un levantamiento popular y, finalmente, a una invasión militar directa de Estados Unidos, a través de un plan de acción que comprendía decenas de tareas específicas. 
 La mayoría de los planes terminaron desarticulados antes de empezar. El patrón es viejo: la agencia intenta comprar voluntades, y la contrainteligencia cubana les devuelve el golpe con éxito. 
 Quizás, la mayor evidencia de ello fueron los más de seiscientos intentos frustrados de asesinato al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a otros dirigentes de la Revolución. 
 A lo largo de estos años la mano de la CIA ha estado detrás de la muerte de más de 3400 cubanos, víctimas de acciones terroristas que también han provocado cerca de 3000 lesionados e incapacitados. Recientemente, recordamos el aniversario 50 del sabotaje al avión de Barbados, un crimen que aún sigue vivo en la memoria. Estos hechos se encuentran bien documentados en las demandas del pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por daños humanos y económicos. 
 Es mucho más amplia la lista de agresiones en las que ha intervenido la CIA. Cada una de ellas ha tenido como respuesta la dignidad, resistencia y determinación del pueblo cubano. Cualquier intento de hacernos olvidar esa historia solo cabe en mentes fantasiosas, ancladas en el irrealizable anhelo imperialista de apoderarse de Cuba.

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu
 27 de octubre de 2026 01:10:42

La banda de $Libra rescata al jefe de los parapoliciales brasileños


El gobierno de Milei es parte de una asociación ilícita internacional.

 La fuga de Flávio Bolsonaro a Estados Unidos, con escala en Puerto Iguazú, ha puesto de manifiesto el entramado internacional de la banda delictiva que gobierna la Argentina. Cuando la mayoría de las agencias nacionales e internacionales de noticias difundían que Bolsonaro había arribado a Estados Unidos, una kombi con chapa brasileña ingresaba al aeropuerto misionero de Iguazú en la noche del martes, custodiada por patrulleros argentinos. Adentro estaban Flávio Bolsonaro y su familia, que embarcaron enseguida para Quito y, luego, probablemente, a Miami. 
 Desde la noche del lunes, el diario Infobae había informado, con pelos y señales, los datos de un avión privado estacionado en ese aeropuerto, dispuesto a partir en “cualquier momento”. La empresa del avión privado, Baires Fly, figura en la causa ANDIS como el principal canal para las maniobras de sobrefacturación y lavado de dinero con los fondos para discapacidad. El dueño de Baires Fly, Sergio Mastropietro, es un exsocio de Fred Machado , “mecenas” de José Luis Espert y preso en Estados Unidos por lavado de dinero del narcotráfico. En definitiva: la banda de $Libra, del ANDIS y de “cárcel o bala” auxilió al jefe de la banda de milicianos parapoliciales Flávio Bolsonaro. 
 Infobae señala que Flávio Bolsonaro era uno de los pasajeros que debía subir al vuelo privado de Baires Fly, pero después de ser descubierto por la prensa, el vuelo no partió en la mañana del martes. Enseguida, comenzaban las versiones acerca de que Bolsonaro había arribado a Estados Unidos. Fue una maniobra distraccionista para sacar a Iguazú del foco de la atención pública. Mientras tanto, agentes de la SIDE permanecían vigilando el aeropuerto. 
 Dos horas después de la partida del vuelo, en la noche del martes, un comunicado de la Dirección de Migraciones de Argentina daba cuenta del ingreso al país de la familia Bolsonaro “con documentación en regla”. El comunicado fue un intento grosero por encubrir la participación activa del gobierno argentino en la fuga del jefe de los milicianos. Naturalmente, un brasileño puede ingresar a otro país del Mercosur sin pasaporte, mostrando sólo el DNI. Pero Flavio Bolsonaro no era “cualquier” ingresante. La propia oficina de Migraciones había sacado un comunicado informando que el excandidato derechista no tenía registrado el ingreso al país. En medio de un hecho de trascendencia internacional, nadie podría haber dejado entrar a Bolsonaro sin consultar previamente con la Cancillería, es decir, con el gobierno nacional. La operación de fuga no fue simplemente tolerada por los liberticidas: de Milei para abajo, pasando por la SIDE, el gobierno nacional fue el eje de este rescate de los parapoliciales brasileños. El entramado fue confirmado por el abogado mexicano Simon Levy, presidente del trumpista “Council of Americas”, al declarar a A24 que “el único que estaba enterado de esto era el presidente Milei. Estuvo en parte de la coordinación de toda esta operación”. Según señaló, el escape de Bolsonaro, bautizado por sus ejecutores como “Operación Alba”, estuvo supervisado por Marco Rubio, es decir, por Donald Trump. “Gracias al presidente Milei, hoy Flavio está vivo”, concluyó Levy.

Trump

En las declaraciones que hizo a los medios este martes, Donald Trump puso en evidencia su conocimiento y participación en el operativo. “Creo que está en la Argentina”, dijo, incluso bastante antes que el ingreso al país se encontrara registrado en Migraciones. Entre las cuestiones que se le investigan a Bolsonaro en Brasil está la injerencia de la oligarquía digital, la principal fracción capitalista que sostiene a Trump, en las elecciones brasileñas. Como ya se ha comprobado, los negocios particulares -criptos, lavados de activo- que involucran a los Milei, Trump y Bolsonaro se encuentran internacionalmente enlazados. La fuga de ayer sustrae a Flávio Bolsonaro de eventuales indagatorias o investigaciones sobre este entramado. En Brasil, el titular “a cargo” del PL, el partido de Bolsonaro, se declaró al margen de la operación de fuga. La derecha brasileña construye su plan B desde las gobernaciones y la justicia, en conversaciones con Lula y Alckmin. 
 La “operación Bolsonaro” ha desnudado a Milei como el vértice de una facción criminal de alcance internacional. Ni siquiera es una fracción política que comulga con el fascismo. El Estado argentino ha sido colocado como pantalla de los protectores de parapoliciales y criminales de guerra. La permanencia de Milei y la banda liberticida está ahora en manos de la Justicia y el Congreso. Si no actúan, se convertirán en cómplices de una banda internacional de lavadores de dinero y de activos. 

 Marcelo Ramal 
 28/10/2026

miércoles, 28 de octubre de 2026

La victoria en Brasil también fue digital


La movilización digital no sustituyó al contacto directo, sino que lo acompañó 

 Las calles de Brasil se llenaron de banderas rojas mientras millones de personas seguían en sus teléfonos el desenlace de unas elecciones históricas. Luiz Inácio Lula da Silva consiguió este domingo 25 de octubre una victoria que parecía improbable tres semanas antes. Con aproximadamente el 51,8 % de los votos, derrotó a Flávio Bolsonaro, quien le había aventajado en más de 2,2 millones de sufragios en la primera vuelta. La remontada tuvo muchos protagonistas, pero uno merece especial atención: la comunicación. 
 «Histórico. No tienes idea de lo grande que es esta victoria. Vivir con la gente en las calles, en los medios, contra Meta, contra Google», expresó Renato Rovai, director de la revista brasileña Fórum. Su mensaje resume la dimensión de una batalla que trascendió los mítines y las urnas. La disputa también se desarrolló en WhatsApp, Instagram y otras plataformas, en las que los algoritmos –sistemas que deciden qué publicaciones aparecen primero y cuáles reciben mayor visibilidad– influyen sobre la circulación de la información política. 
 La campaña de Lula llegó a la segunda vuelta con problemas reconocidos por sus propios dirigentes. Después de la votación del 4 de octubre, el Partido de los Trabajadores revisó su estrategia para explicar mejor las consecuencias sociales y económicas de las propuestas electorales. La prensa brasileña documentó también un giro hacia internet. Pero el fenómeno más interesante ocurrió fuera de las estructuras oficiales. Associated Press informó el 22 de octubre que las publicaciones en las plataformas sociales relacionadas con Lula habían acumulado unos 200 millones de interacciones desde el 5 de octubre, frente a 54 millones de su adversario. Surgieron iniciativas como Bora Lula, dedicadas a coordinar actividades territoriales y producir contenidos locales.
 El diputado André Janones impulsó, además, un canal de WhatsApp denominado «Exército do Lula», que llegó a superar los 10,8 millones de seguidores. El presidente brasileño reconoció especialmente en la noche del domingo estas iniciativas y aseguró que «la comunicación digital va a tener un espacio muy grande en nuestro próximo gobierno». 
 Aquello convirtió los teléfonos móviles en espacios de organización colectiva. Los simpatizantes compartían videos, multiplicaban mensajes y daban visibilidad a las concentraciones callejeras. La movilización digital no sustituyó al contacto directo, sino que lo acompañó. Esa articulación resulta especialmente relevante, porque durante años los sectores vinculados al bolsonarismo habían desarrollado importantes redes de activismo digital.
 La disputa involucró también a las grandes empresas tecnológicas. 
 Circularon numerosas denuncias de restricciones a contenidos y publicidad de Lula en Instagram, mientras organizaciones civiles cuestionaban la transparencia de Meta. La controversia reveló el gravísimo problema de que las plataformas privadas poseen un enorme poder sobre la visibilidad del debate público.
 La victoria de Lula no puede explicarse únicamente por la comunicación. También fueron decisivas la movilización popular, la participación electoral y las expectativas sociales. Pero Brasil deja una lección: la política y la comunicación van de la mano, y subestimar esa relación es desconocer una dimensión fundamental de la disputa por el poder en un mundo signado por la virtualidad. Las redes digitales son hoy un territorio dominado por los intereses de las grandes corporaciones tecnológicas, pero esa hegemonía puede chocar un buen día con la capacidad de organización ciudadana y perder la batalla por la atención, la influencia y el sentido común de una sociedad. Comunicar no es solo difundir la política, sino participar y organizarnos. 

 Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 26 de octubre de 2026 19:10:09

lunes, 26 de octubre de 2026

Elecciones Brasil: ¡perdieron Bolsonaro, Milei Y Trump!


En la calle y en las urnas la ultraderecha recibió un golpe. 
 Bolsonaro fue derrotado por más de 4 millones de votos.

Bolsonaro fue derrotado electoralmente por Lula por más de 4 millones de votos (64.171.319 a 59.790.152 votos). Es un fuerte golpe para Milei, que se jugó con todo activamente como punta de lanza de la derecha fascistoide mundial, y para Trump y Marco y Rubio que apostaban a instaurar en el gobierno brasileño a Flávio Bolsonaro. Es también un golpe para el genocida Netanyahu, que apoyó abiertamente a Bolsonaro y que enfrenta elecciones este próximo martes.
 Lula, que había perdido por 1,87% de votos en las elecciones de primera vuelta el último 4 de octubre, ganó ahora por 3,52% (51,77% a 48,23%). En tres semanas aumentó más de 10 millones de votos. 
 ¿Cómo se produjo este cambio? En primer lugar fue fundamental la reacción, en gran parte espontánea, de la juventud y particularmente de la estudiantil universitaria. 48 horas después de la primera vuelta la universidad fluminense de Río de Janeiro ganó con decenas de miles de estudiantes las calles en manifestación contra Bolsonaro. Esto se extendió como una mancha de aceite por todas las universidades brasileñas, contagiando a masas trabajadoras y populares. 
 Segundo y también fundamental: la movilización se acrecentó ante las versiones de que la derecha iba a abstenerse o a votar en contra de la ley que derogaba el régimen laboral superexplotador del 6x1 (jornada semanal de 44 horas de trabajo de lunes a sábado). En las masivas movilizaciones populares se coreaba el llamado a imponer el reemplazo del 6x1 por un nuevo régimen de 5x2 (cuatro horas menos de trabajo semanal, sin reducción salarial, con cinco días de trabajo y dos de descanso). La fuerza de la movilización obligó a los senadores a votar afirmativamente y a coquetear (de mala gana) con los reclamos populares. 
 La abstención fue de 19,08% reduciéndose en más de 2 puntos. Lula ganó en Minas Geraes, donde había perdido en primera vuelta, y ganó muchos votos en San Pablo y Río de Janeiro que eran bastiones de la derecha. 
 La derecha se comploto para tratar de impedir la derrota de Flávio Bolsonaro. No solo con las amenazas y medidas de Trump y el secretario de Estado yanqui, Marco Rubio, sino realizando, incluso, un trabajo de sabotaje tecnológico contra las redes que defendían la candidatura de Lula. 
 Como se declaró que el transporte en la jornada electoral iba a ser gratuito las patronales se complotaron para retirar unidades de servicio en los estados y distritos donde se caracterizaba que se movilizarían masas de trabajadores y explotados para votar contra Bolsonaro (Bahía, Recife, ciertas zonas de San Pablo). En esta última se constató que el 40% de las unidades de transporte estaban en los garajes. El escándalo fue tan grande que obligó a las autoridades electorales a prorrogar la jornada de votación en dos horas para que pudieran acudir aquellos que no encontraban transporte. Maniobras y amenazas no lograron amedrentar la movilización popular. 
 Pero… hasta el momento de terminar esta nota, a pesar de que el escrutinio ya está cerrado, Bolsonaro no ha reconocido su derrota electoral (por supuesto que Milei y Trump tampoco). Alerta: cualquier intento de desconocer el resultado electoral que derrotó a Bolsonaro debe ser respondido en forma inmediata con la movilización y la Huelga General. 
 El panorama político que analizaremos en próximas notas es harto difícil. La derecha ha obtenido mayorías en gobernadores y parlamentarias. 
 Hay que aprender de esta movilización de masas. Los trabajadores debemos organizarnos en forma independiente para reclamar la derogación de las leyes de reforma laboral y previsional, el trabajo en negro y tercerizado y la necesidad de que salarios y jubilaciones superen y recuperen la inflación de alimentos y tarifas que se ha desarrollado bajo el gobierno de Lula. 
 La fórmula de Lula y Alckmin ha declarado que prepara medidas para contener el déficit fiscal, que se sustenta en un 90% en el pago de la deuda pública usuraria, pero que se pretende salga de una disminución de los gastos sociales (salud, educación, etc.) y del bolsillo de trabajadores, con la aplicación de nuevos planes de “ajuste”. 
 Por eso la tarea es organizarse en forma independiente y reclamar en sindicatos y centrales obreras y de masas la realización de asambleas y plenarios para votar pliegos de reclamos. 
 En Argentina usemos este golpe contra la derecha mileísta-bolsonarista-trumpista para organizar la movilización de los trabajadores por sus salarios y contra la reforma laboral, y de los estudiantes por presupuesto educativo. Plan de lucha y huelga general. ¡Fuera Milei! 

 Rafael Santos

domingo, 25 de octubre de 2026

Derrotar a Bolsonaro en las calles y en las urnas


Las manifestaciones de masas crean un mejor cuadro para enfrentar los ataques e intentos de ajuste. 
 El 25 de octubre es el ballotage brasileño

 A menos de 48 horas de la segunda vuelta electoral presidencial en Brasil, las encuestas dan que habrían levantado un poco las intenciones de voto a Lula y descendido, también un poco, las de Bolsonaro. Algunas encuestas, la mayoría, siguen dando ganador a Bolsonaro; pero han aparecido algunas que le otorgan el triunfo a Lula. Todas por escaso margen: lo que se llama un “empate técnico”.
 Bolsonaro ganó en la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, por un escaso 1,87% de diferencia, cuando las encuestas previas daban que Lula se impondría por pocos votos. Esta reversión que se estaría produciendo, vendría a caballo de la semi espontánea movilización de masas que surgió, fundamentalmente, a partir de la juventud estudiantil (que ya hemos descripto en notas anteriores). La juventud ganó las calles apretada por el temor de que la lista fascistoide, reaccionaria y abiertamente pro-Trump de Bolsonaro, pudiera terminar ganando la elección presidencial. Los resultados de la primera vuelta dieron un amplio margen a las listas derechistas que conquistaron mayorías de diputados y senadores y en las gobernaciones provinciales.
 Uno de los factores que más influyó en la movilización juvenil y popular, fue que trascendió que Bolsonaro estaba haciendo todos las maniobras posibles para que la votación de la ley que eliminaba el régimen laboral del 6 x 1 (44 horas semanales en seis días de trabajo y uno de descanso) por otro de 5 x 2 (cuatro horas menos de trabajo semanal, sin reducción salarial, en cinco días de trabajo y dos de descanso) fuera postergada. Fue una de las consignas centrales coreada en las masivas manifestaciones realizadas. La gran radicalización juvenil/popular y su masividad, obligó al propio Bolsonaro a cambiar de posición y llamar a su bancada a votar a favor. Ha trascendido, sin embargo, que Flávio Bolsonaro, bajo cuerda, hizo llegar a las cámaras patronales la promesa de que si gana y con el nuevo parlamento que asumiría el 1° de enero, modificaría la ley votada, limitando sus alcances. Bolsonaro y los senadores derechistas se vieron obligados a votar la derogación de aspectos del régimen laboral superexplotador. 
 Pero… Lula le ha puesto un freno objetivo a la movilización social. El planteamiento político de la alianza frentepopulista (Frente Amplio de la Esperanza) giró en torno a la lucha contra la “corrupción” y en defensa de las instituciones constitucionales. Varios dirigentes de su alianza han planteado la necesidad de extender y profundizar la movilización por reclamos sociales postergados de las masas, para mantener e incrementar la lucha popular. Pero las nuevas medidas que adoptó Lula (presentar un proyecto de ley para imponer la gratuidad del transporte público los fines de semana y feriados) son aspirinas. El problema central de las masas es que con sus salarios (los que están en blanco) y sus ingresos (más del 40% de los informales) no llegan a fin de mes. Esto está siendo obviado por el lulismo. En su lugar Lula vuelve a competir con Bolsonaro en materia de “seguridad”. Anuncia la creación de un nuevo ministerio de Seguridad y envía un proyecto para bajar la edad de imputabilidad para la aplicación de la legislación penal de 18 a 16 años (Bolsonaro a su vez la baja de 16 a 14 años).
 El debate presidencial entre Lula y Bolsonaro, realizado el viernes 16/10 por la red Bandeirantes fue anodino. Lula no pudo ofrecer ninguna perspectiva real de cambio social, porque no la tiene. Representa un frente de colaboración de clases dirigido por la burguesía liberal, al cual se han subordinado las burocracias de las organizaciones obreras y de masas, borrando a las masas del escenario nacional. Hecho que ha sido aprovechado por la derecha fascistoide para avanzar. Este viernes 23 se realizará el último debate presidencial por la red nacional de O Globo, que en las condiciones de empate técnico puede, quizás, ayudar a definir tendencias. 
 Para las masas trabajadoras y explotadas aparece como fundamental impedir que el Bolsonaro de Trump y la derecha fascitoide mundial, apoyado por los Milei, llegue al poder. La oposición inicial de la derecha a la derogación del 6 x 1 superexplotador, evidencia -igual que su adaptación y promesa de hacer retroceder aspectos de la misma cuando Bolsonaro, eventualmente, asuma el poder- el rumbo que adoptará. 
 En la elección del 2022, Lula fue apoyado abiertamente por el imperialismo yanqui, representado por Biden. Este fue quien frenó el conato golpista de Bolsonaro para impedir que asumiera Lula el gobierno, disciplinando a las Fuerzas Armadas en ese momento. Ahora la situación cambió, el ascenso de Trump y su política de intervención militar en Latinoamérica lo ha colocado en forma ofensiva y provocativa del lado de Bolsonaro. 
 Tanto Lula/Alckmin, como Bolsonaro/Marco Rubio, representan a dos variantes burguesas patronales que no solo quieren mantener la explotación capitalista del pueblo, sino que pretenden descargar la crisis capitalista sobre las condiciones de vida de las masas. Bolsonaro se ha subordinado directamente al imperialismo trumpista en la ofensiva que este desarrolla en América Latina para encolumnarla bajo el Escudo de las Américas. Y amenaza con una acentuación de la represión y reacción política con tintes fascistoideos. 
 En una elección de balotaje solo se puede optar entre dos candidaturas. No hay en la elección del domingo 25/10, ninguna lista que represente algún tipo de posición obrera independiente. En estas condiciones es necesario llevar adelante lo que plantea la Resolución del Comité Nacional del PO: “Derrotemos a Bolsonaro y Trump en las calles y en las urnas”. Votemos contra Bolsonaro usando la boleta de Lula, sin dar ningún apoyo político al pasado, al presente y al futuro del lulismo frentepopulista. Los frentes de colaboración de clases se transforman en un freno de la lucha de las masas subordinándolas a la burguesía “nacional” y “liberal” y alientan las provocaciones y el crecimiento de la derecha y el fascismo. Tampoco se presenta en lo inmediato un ascenso revolucionario que plantee la huelga general y que a través del boicot electoral acelere las condiciones para una insurrección obrera/popular. 
 Por el contrario, el ascenso que se está protagonizando en Brasil gira, justamente, en la comprensión de las masas de reagruparse votando contra el bolsonarismo. Es más, Milei como portavoz del trumpismo-bolsonarismo ha salido a despotricar de que si Bolsonaro pierde la elección sería una demostración de fraude. Justifica, por adelantado, la posibilidad de un golpe. Si hubiera un golpe derechista contra el resultado electoral habría que movilizarse, apelando a la huelga general. Las actuales manifestaciones masivas de repudio a Bolsonaro, plantean un cuadro complejo para el golpe, que podría transformarse en una guerra civil. Pero si vamos a enfrentar el golpe, con más razón debemos llamar a votar contra Bolsonaro para que este no llegue al poder ni a través de la elección, ni a través del golpe. Una derrota de Bolsonaro el domingo 25 será un aliciente para la lucha de los trabajadores latinoamericanos y del mundo. Gane quien gane la elección, las masas deberán enfrentar los ataques e intentos de ajuste: el actual proceso de manifestaciones de masas crea un mejor cuadro para poder desarrollarlas. Para lo cual es prioritario trabajar para producir un reagrupamiento independiente del frentepopulismo lulista, un reagrupamiento político socialista independiente. 

 Rafael Santos