viernes, 6 de marzo de 2026

Derrotar la agresión imperialista-sionista es de principal interés para los trabajadores del mundo


El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán conmueve al mundo. La guerra se sigue extendiendo y envuelve a todo el Medio Oriente. Al operativo inicial del fin de semana último que le costó la vida al jefe supremo iraní y a varias decenas de funcionarios de primer nivel, Washington y el gobierno sionista han sumado nuevas acciones bélicas brutales. La Media Luna Roja (Cruz Roja del país) anunció que 787 personas habían muerto desde el inicio de la nueva ofensiva. La organización especificó que 153 ciudades y 500 emplazamientos fueron alcanzados en todo Irán, con un total de más de 1.000 ataques.
 La guerra se ha extendido al Líbano, donde los aliados iraníes de Hezbollah dispararon contra Israel, que respondió con ataques aéreos y la incursión terrestre en el sur de ese país. Estamos ante una carnicería. Entre las víctimas están 160 niñas cuando las bombas impactaron en un colegio de Irán. Cientos de civiles fueron asesinados. La ofensiva no se detendrá. Ya Washington ha anunciado que el operativo está llamado a durar varias semanas. Ya sabemos cuán lejos puede ir el imperialismo y el sionismo, como lo testimonia el genocidio perpetrado en Gaza, que está lejos de haber concluido.

 Manipulación informativa

 La burguesía mundial, apoyada en los grandes medios de comunicación internacionales que están al servicio del aparato bélico del imperialismo, vienen haciendo una manipulación grosera y pérfida de la información referida a la guerra en curso. Pretenden presentarla como una cruzada entre la “civilización” y la “democracia”, por un lado, que estaría representada por Estados Unidos e Israel, y la “barbarie”, que estaría encarnada por Irán. ¿Qué “civilización” puede provenir de un Estado como el sionista que es responsable del genocidio del siglo XXI en Gaza, y de las masacres y bombardeos despiadados de los Estados vecinos? 
 ¿De qué “democracia” puede hablar Israel cuando ha sido consagrado como un “Estado judío”, por lo cual su población no judía son habitantes de segunda y rige un régimen de apartheid y usurpación de las tierras palestinas? ¿De qué “democracia” habla el imperialismo yanqui, donde hay una persecución y expulsión implacable de los migrantes y una discriminación ancestral de la población negra? 
 ¿De qué “libertad” puede jactarse Estados Unidos, que ha estado detrás de los golpes de Estado más sanguinarios, y de las intervenciones militares y guerras más sangrientas en todo el planeta a lo largo de la historia contemporánea? ¿Qué defensa de los derechos de la mujer puede invocar el régimen sionista, cuando decenas de miles mujeres gazatíes, al igual que miles de niños, fueron masacrados en Gaza? ¿Qué defensa de los derechos de la mujer puede invocar Estados Unidos, donde las mujeres migrantes son sometidas a prisión, atropelladas, o sometidas a vejámenes; donde se perpetran asesinatos como el de la activista por los derechos civiles, Renee Nicole Good, por parte de un agente de la policía antimigratoria, y donde cientos de mujeres fueron esclavizadas en las islas de Epstein, cuestión en la que figuran comprometidos encumbrados políticos, empresarios y hombres del establishment internacional?
 La barbarie moderna es el imperialismo y el sionismo. Se acusa de “retrógrado” a Irán mientras Trump -al igual que quienes lo antecedieron- mantienen relaciones estrechas con los jeques y monarcas árabes amigos, cuyos regímenes son más opresivos y oscurantistas que el de la nación persa. Trump no tienen el menor escrúpulo en abrazarse con el príncipe saudí Mohamed Ben Salman, quien lleva adelante una feroz política de persecución, incluyendo penas de muerte, contra las activistas feministas, y una represión implacable contra cualquier protesta popular y voz opositora. Por otra parte, los argumentos que se esgrimieron para justificar la agresión son falsos. El ataque se perpetra en momentos en que estaban progresando las negociaciones en torno al programa nuclear iraní y Teherán venía de hacer concesiones en este punto. Voceros del Pentágono reconocieron que Irán no estaba planeando atacar a las fuerzas estadounidenses, lo que echa por tierra la afirmación de la Casa Blanca de que había una amenaza inminente. Trump se había jactado, inclusive, tras los bombardeos de junio de 2025, de haber dado un golpe devastador al plan nuclear iraní, lo que no se condice con los dichos actuales.

 Un desenlace incierto 

A pesar del éxito inicial al descabezar al régimen, hay un consenso sobre los riesgos del operativo. El alcance de la respuesta iraní ha sorprendido a los analistas. Irán está en condiciones de provocar daños de consideración apelando a su reserva de misiles para atacar ciudades de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, como ya lo está haciendo. En la mira estarían los yacimientos petrolíferos –como acaba de ocurrir con la refinería saudí Ras Tanura- y el bloqueo del paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, lo cual podría impulsar los precios del petróleo hacia los 100 dólares o más. 
 No se nos puede escapar que la guerra no se gana con la superioridad aérea y naval. Se necesitaría la incursión terrestre. Si bien Trump no lo ha descartado, no estaría en el radar de Washington. La idea de que un desenlace podría venir de una irrupción popular, que procuró alentar Washington, se está diluyendo. Hubo muestras de júbilo en franjas de la población, pero tuvieron un carácter acotado, y fueron superadas con creces con movilizaciones multitudinarias de repudio a la agresión. Es cierto que en los últimos meses el descrédito del régimen se ha ido acentuando con un salto en las protestas, pero la oposición política, como fuerza organizada, es muy débil. La hipótesis de que un ala del propio régimen, más contemporizadora con la Casa Blanca, pudiera asumir la conducción del país ha quedado de lado. Motjaba, hijo de Khameini, acaba de ser ungido como sucesor, un hombre del núcleo duro del régimen. No hay que perder de vista que los antecedentes de intervenciones previas no fueron afortunadas, como lo ilustran las invasiones en Irak, Libia y Afganistán. En todos estos casos, estos conflictos se transformaron en una pesadilla para EEUU. Existe el peligro cierto de que Irán se sumerja en un caos y una guerra civil que podría extenderse más allá de sus fronteras y concluya siendo un factor de desestabilización general de toda la región. 
 No olvidemos, además, la oposición que reina en la propia población estadounidense a esta nueva escalada bélica, en especial en Medio Oriente, que se combina con un creciente descontento respecto al presidente republicano en momentos que la economía está a los tumbos y recrudecen las tendencias inflacionarias. Un aumento del precio del petróleo podría irritar a los votantes del magnate a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato, lo cual podría conducir a una derrota republicana.

 Movilización internacional 

La agresión a Irán tienen lugar a pocas semanas del ataque a Venezuela y del bloqueo y la ofensiva en curso contra Cuba. El ataque contra Irán ha sido precedido por bombardeos e incursiones terrestres en el Líbano, Siria, y otros países de la región, mientras no se detienen las represalias y el asedio a Gaza y Cisjordania. No estamos ante conflictos aislados, sino que tienen un hilo conductor: se inscribe en la tentativa de EEUU de rediseñar el planeta a su medida y de acuerdo a sus necesidades, y esto supone también someter a China y Rusia. El imperialismo yanqui, en su calidad de primera potencia, pretende revertir su decadencia, que se agudiza con la crisis capitalista en desarrollo, apelando a la guerra y al uso de la fuerza, lo cual pavimenta las tendencias a una nueva guerra mundial. Un párrafo especial, en este contexto, lo merece Milei, que, como chirolita que es, salió a celebrar el ataque. La misma actitud es extensiva a la llamada oposición amiga del gobierno. El peronismo, incluido el kirchnerismo, no condenó la agresión. Frente a la escalada en curso de EEUU se limitó a señalar que es necesario una resolución de los conflictos en el marco de los organismos internacionales, cuando es sabido la vía muerta que representa este camino y cuando las Naciones Unidas vienen de haber dado un aval al fraudulento plan de paz para Gaza.
 Es de principal interés de los trabajadores argentinos y en todo el mundo la derrota de la agresión sionista-imperialista. Derrotar esta ofensiva ayudará a la resistencia palestina y de los pueblos de Medio Oriente para enfrentar el asedio de EEUU y de Israel, la fraudulenta Junta de Paz y la colonización que se pretende imponer de la región. Derrotar esta ofensiva será un punto de apoyo en América Latina y para pararle la mano a EEUU en Venezuela y Cuba. Ni qué hablar que representaría un golpe severo a Milei y sus planes maniobreros, que tiene como principal salvavidas al gobierno trumpista. La denuncia y el repudio del alineamiento del gobierno argentino debe ir unida al rechazo de la instalación de bases militares de EEUU en nuestro país, el no envío de tropas a Gaza y rechazo de cualquier otra colaboración militar, y la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Israel. 
 De un modo general, la derrota de la agresión constituiría una bocanada de aire fresco de los trabajadores de todo el mundo que vienen enfrentando la agresión imperialista, incluidos los trabajadores estadounidenses que se están movilizando contra los ataques fascistoides de Trump. 
 Ya ha empezado una reacción popular de repudio a nivel global a la agresión imperialista, que desató movilizaciones de repudio a nivel global. En Karachi, Pakistán, hubo un intento de asalto del consulado norteamericano. También hubo protestas en otras ciudades de Pakistán, en la India, en Irak, y Bahréin. En Atenas, capital de Grecia, hubo una movilización contra el envío de dos fragatas a una base imperialista en Chipre. En Estados Unidos, hubo movilizaciones en alrededor de 70 ciudades, y también hubo manifestaciones en Inglaterra.
 El repudio al ataque de EEUU e Israel de ningún modo significa un aval político al gobierno iraní. Condenamos la persecución, represión y el ataque a los derechos sociales que viene ejerciendo la teocracia iraní y nos declaramos solidarios con las protestas y el levantamiento popular que se desarrollaron en el país. Pero no podemos ser neutrales en este enfrentamiento. Dejamos sentado que una salida progresiva jamás va a provenir del imperialismo. Una victoria de Trump y Netanyahu va a imponer un gobierno títere del imperialismo y el sionismo. El desenlace de las guerras de Afganistán en 2001, Irak en 2003 y Libia en 2011 ha desembocado en enfrentamientos étnicos y religiosos fratricidas, y un hundimiento de esas naciones. Llamamos a las masas iraníes a organizarse en forma políticamente independiente en la lucha contra la actual ofensiva en curso. La única forma de poner fin a esta historia ancestral de intervenciones imperialistas y del sionismo, de opresión y sometimiento de las masas, es la unidad internacionalista de los trabajadores, en el marco de la lucha por una federación socialista del Medio Oriente. 
 Retomemos el camino que venimos desarrollando contra la agresión genocida de Israel en Gaza. A ganar las calles y manifestarnos frente a los centros del poder político de cada país, a las embajadas de EEUU y bases militares de la Otan.

 Pablo Heller

Como títere de Trump, Milei apoya la agresión imperialista en Medio Oriente


Coloca a la Argentina en el campo del imperialismo estadounidense contra los pueblos del mundo e impulsa un mayor saqueo.

 El gobierno de Milei no tardó ni un segundo en salir a apoyar la ofensiva imperialista de Estados Unidos e Israel contra Irán. 
 Milei ha colocado a la Argentina directamente en el campo del imperialismo estadounidense contra Irán y el resto de los pueblos, apoyando su intento de ir hacia un rediseño planetario a medida de sus intereses. Desde el Partido Obrero rechazamos esta política reaccionaria y llamamos a los trabajadores del mundo a luchar hasta derrotar a Estados Unidos, el sionismo y todos los gobiernos promotores de la guerra. 
 El conflicto bélico, además, repercutirá en el precio interno de los combustibles, en tanto el gobierno los ha atado a los precios internacionales que se encuentran en alza debido a los ataques de Irán sobre una refinería saudí y el cierre que dispuso sobre el estrecho de Ormuz. Esto agravará las presiones por una devaluación y profundizará la inflación que sufren los trabajadores en un cuadro de pérdida salarial y tarifazos.
 En este marco, el ministro de Defensa, Carlos Presti, participará este miércoles y jueves de una reunión militar en la sede del Comando Sur, de la que participarán representantes de otros 14 países y se espera que surja una declaración conjunta. El gobierno libertario viene de reforzar su subordinación militar a Estados Unidos, a cuyas Fuerzas Armadas –con las que el Ejército argentino hará nuevos ejercicios conjuntos próximamente– quiere habilitarles una base en la Patagonia. 
 En un comunicado de Cancillería, reivindicó los ataques indicando que estarían destinados a "neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región". Los bombardeos, según el texto, colaborarían en "fortalecer el régimen internacional de no proliferación nuclear y consolidar un marco de paz y seguridad financiera". 
 Decir que la agresión imperialista traería la no proliferación nuclear y la paz es un dislate. Trump ordenó retomar las pruebas de armas nucleares en Estados Unidos por primera vez desde 1992 e impulsa el rearme del país en el marco de una carrera armamentista que involucra a todas las potencias capitalistas e incluye el desarrollo de pertrechos atómicos. Israel, por su parte, también posee armas nucleares. 
 Estados Unidos viene, además, de invadir Venezuela. Y ahora promueve el ahogo económico en Cuba para imponer una salida en sus propios términos. 
 Milei intenta presentar que existe algún interés de la Argentina en esta cruzada imperialista, hablando de las "responsabilidades" de Irán en el atentado a la Amia. Es una nueva manipulación de esta causa que lleva más de tres décadas en la total impunidad, y de cuyos autores nada se sabe por el encubrimiento impuesto por el Estado argentino, los servicios de inteligencia y la dirigencia sionista, en una trama que involucra hasta el saliente ministro de Justicia libertario, Cúneo Libarona. 
 Como parte de su escandaloso con la Casa Blanca, asimismo, el presidente ofreció hace pocos días el envío de los Cascos Blancos a la Franja de Gaza e integró al país a la "Junta de Paz" colonial de Trump para la región. 
 Por otra parte, el presidente viajará a Miami para participar el sábado de una cumbre con líderes latinoamericanos convocada por Trump. Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Paz (Bolivia), Santiago Peña (Paraguay), Nasry Asfura (Honduras) y Nayib Bukele (El Salvador) serán parte de un encuentro que fue concebido por Estados Unidos para alinear a la tropa en contra de China en la región. 
 Con los trabajadores de Irán y del Medio Oriente tenemos un enemigo en común: el imperialismo, responsable de las penurias que padecemos y del saqueo de nuestros países. Derrotemos la agresión imperialista en Medio Oriente. No al alineamiento del gobierno argentino con el imperialismo e Israel. 

 Nazareno Suozzi

jueves, 5 de marzo de 2026

La arquitectura digital de la extrema derecha


En muy corto tiempo, las plataformas sociales facilitan actos que no ocurren en un vecindario a la luz del día

 Las redes sociales no son neutrales. Se trata de infraestructuras privadas que organizan la conversación pública para maximizar atención, interacción y permanencia. En ese ecosistema, cualquier actor político –y en particular los violentos– puede encontrar un terreno fértil para captar simpatizantes, construir comunidad y normalizar discursos extremos. 
 Las recientes informaciones sobre el grupo proveniente del sur de Florida que intentó infiltrarse en Cuba, articulado en parte a través de plataformas como TikTok, vuelven a poner el foco en un fenómeno que no es nuevo: el uso de las redes sociales como espacio de reclutamiento, propaganda y coordinación de asociaciones criminales. 
 El dato del origen importa. La Florida –y en especial el ecosistema político-mediático de la ultraderecha– ha sido durante décadas una arena pública fuertemente sesgada contra Cuba, donde el discurso de hostilidad se premia y donde, históricamente, han existido redes y climas de legitimación de acciones violentas bajo la retórica de la «liberación». 
 Para entender cómo se pasa de «calentar las redes» a la acción directa, conviene distinguir niveles. Los llamados manifiestos a la violencia –en formato de videos, directas («lives»), símbolos, códigos compartidos– cumplen una función identitaria. Señalan pertenencia a una «causa», refuerzan supuestos agravios de una comunidad y construyen un relato épico. En muchos casos, el contacto inicial de estas personas se produce en plataformas públicas, pero rápidamente deriva a espacios más cerrados: mensajes directos, grupos privados, aplicaciones de mensajería. La parte verdaderamente crítica –la coordinación para la logística, el armamento, el financiamiento– viene después, y suele moverse con suma discreción para minimizar los riesgos y borrar los rastros. 
 En muy corto tiempo, las plataformas sociales facilitan actos que no ocurren en un vecindario a la luz del día. Difícilmente un racista o un terrorista grite en la calle las salvajadas que hemos visto muchas veces en X o en Facebook a través de cuentas anónimas, ni encuentre en su entorno inmediato una masa de personas que lo apoyen abiertamente. En cambio, en internet, la combinación de anonimato relativo, la distancia geográfica y el menor costo social produce «desinhibición». Por eso vemos que algunos usuarios se dicen barbaridades que, cara a cara, tendrían una sanción social inmediata. 
 El famoso algoritmo de las plataformas hace el resto. Facilita que se encuentren quienes piensan de manera parecida y estos «ecosistemas de afinidad» crean cámaras de eco donde lo extremo puede convertirse en norma, porque se repite, se celebra y se refuerza sin contraste.
 No es un patrón exclusivo del caso cubano. La extrema derecha en Estados Unidos ha demostrado con claridad cómo se articulan estas dinámicas. El asalto al Capitolio de Washington, el 6 de enero de 2021, se alimentó de una narrativa de fraude diseminada y coordinada en distintas plataformas, con circulación cruzada entre redes convencionales y espacios «alternativos». La movilización física fue el resultado visible de una infraestructura digital previa, que combinó propaganda, grupos de pertenencia y canales cerrados donde se coordinaron las acciones violentas contra el principal símbolo del poder legislativo estadounidense.
 Por eso el problema no es que aparezca «un video aislado» o «una provocación suelta» en las plataformas digitales. La violencia simbólica, cuando se vuelve una rutina y obtiene aplausos, acorta la distancia hacia la violencia material, como demuestran los hechos. Esto no significa demonizar la tecnología. Las redes también sirven para organizar proyectos legítimos, denunciar abusos y articular solidaridad. Pero ignorar su uso por parte de los violentos es una ingenuidad que puede costar cara.

 Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 2 de marzo de 2026 21:03:10

El capitalismo y la cultura de la banalidad: un análisis crítico

El capitalismo, como sistema económico y social dominante en gran parte del mundo, ha dejado una huella profunda en la forma en que las sociedades contemporáneas perciben y valoran la realidad. Más allá de su impacto en la distribución de la riqueza y la explotación de los recursos, este sistema ha moldeado una cultura que privilegia lo superficial, lo efímero y lo espectacular, relegando al olvido la profundidad del pensamiento crítico y la reflexión colectiva. 
 En las últimas décadas, hemos sido testigos de cómo el capitalismo ha configurado en las grandes masas un sentido de la banalidad. La publicidad, los medios de comunicación y las redes sociales han sido herramientas claves en este proceso, promoviendo un culto a la imagen, al consumo desmedido y a la satisfacción inmediata de deseos individuales. Este fenómeno no es casual; responde a una lógica que busca desactivar la capacidad de las personas para analizar y cuestionar las estructuras de poder que sostienen el sistema. 
 El ascenso al poder de figuras que dominan el arte de la superficialidad es una consecuencia directa de esta cultura del egoísmo. Líderes que se presentan como productos de consumo, que apelan a emociones primarias y que evitan cualquier discusión seria sobre los problemas estructurales de la sociedad, encuentran terreno fértil en una población cada vez más desconectada de la realidad. Estos líderes no solo reflejan, sino que también refuerzan, la banalización de la política y la vida pública, convirtiendo el debate en un espectáculo y la toma de decisiones en un ejercicio de marketing. 
 Pero ¿qué hay detrás de esta cultura de la banalidad? En esencia, es una estrategia para mantener el statu quo. Al fomentar el individualismo y el desinterés por lo colectivo, el capitalismo asegura que las grandes mayorías no cuestionen las desigualdades e injusticias que caracterizan su funcionamiento. La capacidad de pensar críticamente, de analizar la realidad y de proponer alternativas, queda así neutralizada, sustituida por una pasividad cómoda y conformista. 
 Frente a este panorama, es imperativo recuperar el valor del pensamiento crítico y la acción colectiva. La lucha contra la banalidad no es solo una cuestión cultural, sino también política. Se trata de construir una sociedad en la que el conocimiento, la reflexión y el compromiso con el bien común sean pilares fundamentales. Solo así podremos enfrentar los desafíos de nuestro tiempo y avanzar hacia un futuro más justo y equitativo.
 En palabras de José Martí, «ser cultos es el único modo de ser libres». Hoy, más que nunca, esta máxima cobra vigencia. La verdadera liberación pasa por desmontar las estructuras que nos han llevado a la superficialidad y recuperar la capacidad de pensar, analizar y transformar la realidad. El capitalismo ha intentado robarnos esa capacidad, pero está en nuestras manos recuperarla. 

 Miguel Cruz Suárez | internet@granma.cu 
 15 de febrero de 2026

martes, 3 de marzo de 2026

“Haremos todo lo que haya que hacer para ganar la guerra” – amenaza Trump al mundo entero


Al cabo de tres días de la guerra criminal desatada contra Irán, Trump ha declarado que hará “todo lo que tenga que hacer” para aniquilar al ejército y la marina iraníes y, por supuesto, al arsenal y las cabezas de la Guardia Revolucionaria, admitiendo que esto podría llevar semanas y meses. Irán, por su lado, ha atacado reiteradamente a las principales ciudades de Israel y las bases militares norteamericanas en los emiratos del Golfo, causando víctimas militares y civiles, aunque administrando el arsenal militar para una guerra de considerable duración. Desde El Líbano, Hizbollah ha ingresado a esta guerra contra el imperialismo con diferentes ataques a Israel, en una tentativa de abrir otros frentes contra los agresores; Yemen, supuestamente, haría lo propio. El estrecho de Hormuz ha sido bloqueado por Irán con un elevado perjuicio para el tránsito internacional de petróleo. Para el diario The Wall Street Journal el asalto a Irán es una tarea estratégica de “disuasión”, cuyo éxito comportaría la apertura de una época de "paz" en el Medio Oriente. Esto comporta un cambio de orientación en la guerra, que supuestamente debería tener por objetivo “un cambio de régimen”, mediante la sublevación de la población. El WSJ, en el editorial que citamos, exhorta al Mossad y a la CIA a realizar todas las operaciones necesarias para producir ese resultado, que podría incluir una sublevación del Kurdistán iraní, en la frontera con Turquía. La superioridad militar, electrónica y digital del imperialismo es manifiesta: no hay individuo en el mundo que no esté ‘fichado’. Con la ofensiva desatada contra el ‘eje’ constituido por Venezuela, Cuba e Irán, añade el diario: “Trump está mandando un mensaje a China y Rusia de que los costos de someter a prueba militar a Trump son considerables”. La guerra del imperialismo norteamericano y el Estado sionista es encuadrada, de este modo, en una guerra mundial por la colonización entera del mundo. 
 Los acontecimientos han desencadenado diferentes crisis en el espacio económico, que para los diarios financieros se encuentran “contenidos”. El precio del barril de petróleo ha subido y los mercados de valores han caído, pero dentro de un abanico de precios. Algunos columnistas han hecho notar, sin embargo, que no ha habido una corrida hacia los bonos del Tesoro norteamericano, considerado hasta ahora un mercado “refugio” por parte de los inversores; todo lo contrario. Para el Financial Times, sin embargo, un derrumbe de mayor consideración podría llevar a Trump a ralentizar la guerra o intentar la reanudación de una negociación, como ha ocurrido en el pasado en circunstancias de crisis graves; esta variante podría fracturar el frente militar y político con el sionismo. La inflación, de todos modos, se ha disparado en Estados Unidos, con repercusión en la política monetaria. Las autoridades de la Reserva Federal entienden que habría que elevar la tasa de interés de referencia, cuando Trump ha venido exigiendo lo contrario, para reforzar la guerra comercial contra sus competidores internacionales. 
 En una concesión significativa en cuanto a la caracterización de la crisis política en su conjunto, el WSJ opina que ella se ha agravado internamente en los Estados Unidos, en primer lugar, por el impacto económico de la guerra y, en segundo lugar, por el nulo apoyo con que cuenta entre la población (apenas un 25 por ciento). Esto impacta en un año electoral y en la decisión que pudiera tomar Trump de alterar las condiciones del comicio por medio de decretos de necesidad y urgencia (órdenes ejecutivas). Un desarrollo de este tipo pondría al imperialismo norteamericano en un impasse muy superior al que produjo la guerra de Vietnam, que se llevó puesto al presidente Richard Nixon. 
 En definitiva, Trump ha ido a la guerra preocupado por su supervivencia. Lo mismo que le ocurrió a Margaret Thatcher cuando desató la guerra contra Argentina, por Malvinas. Pero el envío de la flota inglesa al Atlántico Sur contó con el apoyo entusiasta de su población, de los sindicatos y de gran parte de la izquierda ‘trotskista’ y no trotskista. 
 Una derrota de la alianza Trump-Netanyahu representaría mucho más que una ‘disuasión’ al imperialismo: sería una crisis revolucionaria. La naturaleza reaccionaria del régimen de los ayatollahs es una cuestión enteramente secundaria en la presente guerra, porque ella tiene que ver con la supervivencia del propio imperialismo. 
 Movilicémonos por su derrota y por el desarrollo de una consciencia y una acción internacionalista de parte de la clase obrera de todos los países. 

Jorge Altamira 
 02/03/2026

domingo, 1 de marzo de 2026

Cuba desbarata una infiltración de la gusanería de Miami conectada al gobierno de Trump


Una lancha con placa de Florida (Estados Unidos) fue interceptada por la guardia costera de Cuba en el espacio territorial de la Isla. La lancha transportaba a diez cubanos con residencia en los Estados Unidos. Varios de ellos figuran en listas del terrorismo que publica el gobierno cubano cada año. El incidente dejó un saldo de cuatro muertos y siete heridos - entre estos, un oficial cubano. 
 En el comunicado oficial de Cuba, se detalla que el tiroteo se inició cuando la guardia costera se acercó a la embarcación proveniente de Miami y les indicó detenerse. En ese primer fuego, el oficial cubano habría caído herido motivando a sus compañeros a abrir fuego. El tiroteo se extendió durante varios minutos hasta que todos los incursores cayeron muertos o heridos. En la lancha secuestrada "se ocuparon fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje" (BBC, 26/02). La Nación (27/2) recoge que Michel Ortega Casanova, uno de los cuatro tripulantes de la lancha, quería “ir a combatir” a Cuba y ver “si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba”, corroboró Wilfredo Beyra, responsable en Tampa del Partido Republicano de Cuba, una organización política con sede en Florida. Los propósitos terroristas de la incursión habrían sido confesados por los detenidos. Duniel Hernández Santos es otro cubano residente en Estados Unidos se encontraba en suelo cubano “para garantizar el operativo”. 
 Muchos de los implicados tienen antecedentes de actividades contra el régimen cubano. Según fuentes de la BBC y Associated Press, “Misael Ortega Casanova, hermano del único fallecido que ha sido identificado por el momento, aseguró que Michel había caído en lo que calificó como una búsqueda "obsesiva y diabólica" de la libertad de Cuba”. Otro de los detenidos, Conrado Galindo Sariol, presentado como “antiguo preso político”, aboga por el derrocamiento del gobierno de Cuba, en una entrevista en un sitio de noticias de Miami “Martí Noticias”.
 El vicepresidente JD Vance ha dicho que espera realizar una investigación propia antes de emitir una opinión formal desde el gobierno. Marco Rubio, secretario de Estado, señaló en la cumbre anual de líderes del Caribe celebrada en San Cristóbal y Nieves, que no confía en la información dada por el gobierno cubano. 
 Desde Florida, el fiscal general James Uthmeier, ha pedido a sus fiscales que abran una investigación. “No se puede confiar en el gobierno cubano, y haremos todo lo posible para que estos comunistas rindan cuentas”, apuntó en un posteo de X. “Los comunistas pagarán”, dando por anticipado el resultado de su investigación. El diputado cubano estadounidense, ex alcalde de Miami, Carlos Giménez, definió al hecho como una “masacre”. Donald Trump ha dejado el asunto en manos de Rubio, quien promueve el “cambio de régimen” en Cuba. 
 El Miami Herald reporta que personal de máxima confianza del Secretario de Estado ha mantenido una reunión privada con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, para que opere una salida bajo el formato venezolano. 
 En las últimas horas, Estados Unidos ha autorizado la venta de combustible y petróleo a la Isla, pero solo para empresas privadas o personas físicas no asociadas al gobierno cubano. La disidencia cubana ha aplaudido la medida. El operativo es funcional, alternativa y concurrentemente, a meter una cuña política al interior del aparato cubano, o a proceder a un ataque militar. La opción será dirimida cuando se conozca el desenlace del asedio militar del imperialismo norteamericano contra Irán. La lancha de infiltración abatida por la Guardia Costera de la Isla apunta a una agresión militar.

 Joaquín Antúnez 
 27/02/2026