miércoles, 28 de octubre de 2026

La victoria en Brasil también fue digital


La movilización digital no sustituyó al contacto directo, sino que lo acompañó 

 Las calles de Brasil se llenaron de banderas rojas mientras millones de personas seguían en sus teléfonos el desenlace de unas elecciones históricas. Luiz Inácio Lula da Silva consiguió este domingo 25 de octubre una victoria que parecía improbable tres semanas antes. Con aproximadamente el 51,8 % de los votos, derrotó a Flávio Bolsonaro, quien le había aventajado en más de 2,2 millones de sufragios en la primera vuelta. La remontada tuvo muchos protagonistas, pero uno merece especial atención: la comunicación. 
 «Histórico. No tienes idea de lo grande que es esta victoria. Vivir con la gente en las calles, en los medios, contra Meta, contra Google», expresó Renato Rovai, director de la revista brasileña Fórum. Su mensaje resume la dimensión de una batalla que trascendió los mítines y las urnas. La disputa también se desarrolló en WhatsApp, Instagram y otras plataformas, en las que los algoritmos –sistemas que deciden qué publicaciones aparecen primero y cuáles reciben mayor visibilidad– influyen sobre la circulación de la información política. 
 La campaña de Lula llegó a la segunda vuelta con problemas reconocidos por sus propios dirigentes. Después de la votación del 4 de octubre, el Partido de los Trabajadores revisó su estrategia para explicar mejor las consecuencias sociales y económicas de las propuestas electorales. La prensa brasileña documentó también un giro hacia internet. Pero el fenómeno más interesante ocurrió fuera de las estructuras oficiales. Associated Press informó el 22 de octubre que las publicaciones en las plataformas sociales relacionadas con Lula habían acumulado unos 200 millones de interacciones desde el 5 de octubre, frente a 54 millones de su adversario. Surgieron iniciativas como Bora Lula, dedicadas a coordinar actividades territoriales y producir contenidos locales.
 El diputado André Janones impulsó, además, un canal de WhatsApp denominado «Exército do Lula», que llegó a superar los 10,8 millones de seguidores. El presidente brasileño reconoció especialmente en la noche del domingo estas iniciativas y aseguró que «la comunicación digital va a tener un espacio muy grande en nuestro próximo gobierno». 
 Aquello convirtió los teléfonos móviles en espacios de organización colectiva. Los simpatizantes compartían videos, multiplicaban mensajes y daban visibilidad a las concentraciones callejeras. La movilización digital no sustituyó al contacto directo, sino que lo acompañó. Esa articulación resulta especialmente relevante, porque durante años los sectores vinculados al bolsonarismo habían desarrollado importantes redes de activismo digital.
 La disputa involucró también a las grandes empresas tecnológicas. 
 Circularon numerosas denuncias de restricciones a contenidos y publicidad de Lula en Instagram, mientras organizaciones civiles cuestionaban la transparencia de Meta. La controversia reveló el gravísimo problema de que las plataformas privadas poseen un enorme poder sobre la visibilidad del debate público.
 La victoria de Lula no puede explicarse únicamente por la comunicación. También fueron decisivas la movilización popular, la participación electoral y las expectativas sociales. Pero Brasil deja una lección: la política y la comunicación van de la mano, y subestimar esa relación es desconocer una dimensión fundamental de la disputa por el poder en un mundo signado por la virtualidad. Las redes digitales son hoy un territorio dominado por los intereses de las grandes corporaciones tecnológicas, pero esa hegemonía puede chocar un buen día con la capacidad de organización ciudadana y perder la batalla por la atención, la influencia y el sentido común de una sociedad. Comunicar no es solo difundir la política, sino participar y organizarnos. 

 Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 26 de octubre de 2026 19:10:09

lunes, 26 de octubre de 2026

Elecciones Brasil: ¡perdieron Bolsonaro, Milei Y Trump!


En la calle y en las urnas la ultraderecha recibió un golpe. 
 Bolsonaro fue derrotado por más de 4 millones de votos.

Bolsonaro fue derrotado electoralmente por Lula por más de 4 millones de votos (64.171.319 a 59.790.152 votos). Es un fuerte golpe para Milei, que se jugó con todo activamente como punta de lanza de la derecha fascistoide mundial, y para Trump y Marco y Rubio que apostaban a instaurar en el gobierno brasileño a Flávio Bolsonaro. Es también un golpe para el genocida Netanyahu, que apoyó abiertamente a Bolsonaro y que enfrenta elecciones este próximo martes.
 Lula, que había perdido por 1,87% de votos en las elecciones de primera vuelta el último 4 de octubre, ganó ahora por 3,52% (51,77% a 48,23%). En tres semanas aumentó más de 10 millones de votos. 
 ¿Cómo se produjo este cambio? En primer lugar fue fundamental la reacción, en gran parte espontánea, de la juventud y particularmente de la estudiantil universitaria. 48 horas después de la primera vuelta la universidad fluminense de Río de Janeiro ganó con decenas de miles de estudiantes las calles en manifestación contra Bolsonaro. Esto se extendió como una mancha de aceite por todas las universidades brasileñas, contagiando a masas trabajadoras y populares. 
 Segundo y también fundamental: la movilización se acrecentó ante las versiones de que la derecha iba a abstenerse o a votar en contra de la ley que derogaba el régimen laboral superexplotador del 6x1 (jornada semanal de 44 horas de trabajo de lunes a sábado). En las masivas movilizaciones populares se coreaba el llamado a imponer el reemplazo del 6x1 por un nuevo régimen de 5x2 (cuatro horas menos de trabajo semanal, sin reducción salarial, con cinco días de trabajo y dos de descanso). La fuerza de la movilización obligó a los senadores a votar afirmativamente y a coquetear (de mala gana) con los reclamos populares. 
 La abstención fue de 19,08% reduciéndose en más de 2 puntos. Lula ganó en Minas Geraes, donde había perdido en primera vuelta, y ganó muchos votos en San Pablo y Río de Janeiro que eran bastiones de la derecha. 
 La derecha se comploto para tratar de impedir la derrota de Flávio Bolsonaro. No solo con las amenazas y medidas de Trump y el secretario de Estado yanqui, Marco Rubio, sino realizando, incluso, un trabajo de sabotaje tecnológico contra las redes que defendían la candidatura de Lula. 
 Como se declaró que el transporte en la jornada electoral iba a ser gratuito las patronales se complotaron para retirar unidades de servicio en los estados y distritos donde se caracterizaba que se movilizarían masas de trabajadores y explotados para votar contra Bolsonaro (Bahía, Recife, ciertas zonas de San Pablo). En esta última se constató que el 40% de las unidades de transporte estaban en los garajes. El escándalo fue tan grande que obligó a las autoridades electorales a prorrogar la jornada de votación en dos horas para que pudieran acudir aquellos que no encontraban transporte. Maniobras y amenazas no lograron amedrentar la movilización popular. 
 Pero… hasta el momento de terminar esta nota, a pesar de que el escrutinio ya está cerrado, Bolsonaro no ha reconocido su derrota electoral (por supuesto que Milei y Trump tampoco). Alerta: cualquier intento de desconocer el resultado electoral que derrotó a Bolsonaro debe ser respondido en forma inmediata con la movilización y la Huelga General. 
 El panorama político que analizaremos en próximas notas es harto difícil. La derecha ha obtenido mayorías en gobernadores y parlamentarias. 
 Hay que aprender de esta movilización de masas. Los trabajadores debemos organizarnos en forma independiente para reclamar la derogación de las leyes de reforma laboral y previsional, el trabajo en negro y tercerizado y la necesidad de que salarios y jubilaciones superen y recuperen la inflación de alimentos y tarifas que se ha desarrollado bajo el gobierno de Lula. 
 La fórmula de Lula y Alckmin ha declarado que prepara medidas para contener el déficit fiscal, que se sustenta en un 90% en el pago de la deuda pública usuraria, pero que se pretende salga de una disminución de los gastos sociales (salud, educación, etc.) y del bolsillo de trabajadores, con la aplicación de nuevos planes de “ajuste”. 
 Por eso la tarea es organizarse en forma independiente y reclamar en sindicatos y centrales obreras y de masas la realización de asambleas y plenarios para votar pliegos de reclamos. 
 En Argentina usemos este golpe contra la derecha mileísta-bolsonarista-trumpista para organizar la movilización de los trabajadores por sus salarios y contra la reforma laboral, y de los estudiantes por presupuesto educativo. Plan de lucha y huelga general. ¡Fuera Milei! 

 Rafael Santos

domingo, 25 de octubre de 2026

Derrotar a Bolsonaro en las calles y en las urnas


Las manifestaciones de masas crean un mejor cuadro para enfrentar los ataques e intentos de ajuste. 
 El 25 de octubre es el ballotage brasileño

 A menos de 48 horas de la segunda vuelta electoral presidencial en Brasil, las encuestas dan que habrían levantado un poco las intenciones de voto a Lula y descendido, también un poco, las de Bolsonaro. Algunas encuestas, la mayoría, siguen dando ganador a Bolsonaro; pero han aparecido algunas que le otorgan el triunfo a Lula. Todas por escaso margen: lo que se llama un “empate técnico”.
 Bolsonaro ganó en la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, por un escaso 1,87% de diferencia, cuando las encuestas previas daban que Lula se impondría por pocos votos. Esta reversión que se estaría produciendo, vendría a caballo de la semi espontánea movilización de masas que surgió, fundamentalmente, a partir de la juventud estudiantil (que ya hemos descripto en notas anteriores). La juventud ganó las calles apretada por el temor de que la lista fascistoide, reaccionaria y abiertamente pro-Trump de Bolsonaro, pudiera terminar ganando la elección presidencial. Los resultados de la primera vuelta dieron un amplio margen a las listas derechistas que conquistaron mayorías de diputados y senadores y en las gobernaciones provinciales.
 Uno de los factores que más influyó en la movilización juvenil y popular, fue que trascendió que Bolsonaro estaba haciendo todos las maniobras posibles para que la votación de la ley que eliminaba el régimen laboral del 6 x 1 (44 horas semanales en seis días de trabajo y uno de descanso) por otro de 5 x 2 (cuatro horas menos de trabajo semanal, sin reducción salarial, en cinco días de trabajo y dos de descanso) fuera postergada. Fue una de las consignas centrales coreada en las masivas manifestaciones realizadas. La gran radicalización juvenil/popular y su masividad, obligó al propio Bolsonaro a cambiar de posición y llamar a su bancada a votar a favor. Ha trascendido, sin embargo, que Flávio Bolsonaro, bajo cuerda, hizo llegar a las cámaras patronales la promesa de que si gana y con el nuevo parlamento que asumiría el 1° de enero, modificaría la ley votada, limitando sus alcances. Bolsonaro y los senadores derechistas se vieron obligados a votar la derogación de aspectos del régimen laboral superexplotador. 
 Pero… Lula le ha puesto un freno objetivo a la movilización social. El planteamiento político de la alianza frentepopulista (Frente Amplio de la Esperanza) giró en torno a la lucha contra la “corrupción” y en defensa de las instituciones constitucionales. Varios dirigentes de su alianza han planteado la necesidad de extender y profundizar la movilización por reclamos sociales postergados de las masas, para mantener e incrementar la lucha popular. Pero las nuevas medidas que adoptó Lula (presentar un proyecto de ley para imponer la gratuidad del transporte público los fines de semana y feriados) son aspirinas. El problema central de las masas es que con sus salarios (los que están en blanco) y sus ingresos (más del 40% de los informales) no llegan a fin de mes. Esto está siendo obviado por el lulismo. En su lugar Lula vuelve a competir con Bolsonaro en materia de “seguridad”. Anuncia la creación de un nuevo ministerio de Seguridad y envía un proyecto para bajar la edad de imputabilidad para la aplicación de la legislación penal de 18 a 16 años (Bolsonaro a su vez la baja de 16 a 14 años).
 El debate presidencial entre Lula y Bolsonaro, realizado el viernes 16/10 por la red Bandeirantes fue anodino. Lula no pudo ofrecer ninguna perspectiva real de cambio social, porque no la tiene. Representa un frente de colaboración de clases dirigido por la burguesía liberal, al cual se han subordinado las burocracias de las organizaciones obreras y de masas, borrando a las masas del escenario nacional. Hecho que ha sido aprovechado por la derecha fascistoide para avanzar. Este viernes 23 se realizará el último debate presidencial por la red nacional de O Globo, que en las condiciones de empate técnico puede, quizás, ayudar a definir tendencias. 
 Para las masas trabajadoras y explotadas aparece como fundamental impedir que el Bolsonaro de Trump y la derecha fascitoide mundial, apoyado por los Milei, llegue al poder. La oposición inicial de la derecha a la derogación del 6 x 1 superexplotador, evidencia -igual que su adaptación y promesa de hacer retroceder aspectos de la misma cuando Bolsonaro, eventualmente, asuma el poder- el rumbo que adoptará. 
 En la elección del 2022, Lula fue apoyado abiertamente por el imperialismo yanqui, representado por Biden. Este fue quien frenó el conato golpista de Bolsonaro para impedir que asumiera Lula el gobierno, disciplinando a las Fuerzas Armadas en ese momento. Ahora la situación cambió, el ascenso de Trump y su política de intervención militar en Latinoamérica lo ha colocado en forma ofensiva y provocativa del lado de Bolsonaro. 
 Tanto Lula/Alckmin, como Bolsonaro/Marco Rubio, representan a dos variantes burguesas patronales que no solo quieren mantener la explotación capitalista del pueblo, sino que pretenden descargar la crisis capitalista sobre las condiciones de vida de las masas. Bolsonaro se ha subordinado directamente al imperialismo trumpista en la ofensiva que este desarrolla en América Latina para encolumnarla bajo el Escudo de las Américas. Y amenaza con una acentuación de la represión y reacción política con tintes fascistoideos. 
 En una elección de balotaje solo se puede optar entre dos candidaturas. No hay en la elección del domingo 25/10, ninguna lista que represente algún tipo de posición obrera independiente. En estas condiciones es necesario llevar adelante lo que plantea la Resolución del Comité Nacional del PO: “Derrotemos a Bolsonaro y Trump en las calles y en las urnas”. Votemos contra Bolsonaro usando la boleta de Lula, sin dar ningún apoyo político al pasado, al presente y al futuro del lulismo frentepopulista. Los frentes de colaboración de clases se transforman en un freno de la lucha de las masas subordinándolas a la burguesía “nacional” y “liberal” y alientan las provocaciones y el crecimiento de la derecha y el fascismo. Tampoco se presenta en lo inmediato un ascenso revolucionario que plantee la huelga general y que a través del boicot electoral acelere las condiciones para una insurrección obrera/popular. 
 Por el contrario, el ascenso que se está protagonizando en Brasil gira, justamente, en la comprensión de las masas de reagruparse votando contra el bolsonarismo. Es más, Milei como portavoz del trumpismo-bolsonarismo ha salido a despotricar de que si Bolsonaro pierde la elección sería una demostración de fraude. Justifica, por adelantado, la posibilidad de un golpe. Si hubiera un golpe derechista contra el resultado electoral habría que movilizarse, apelando a la huelga general. Las actuales manifestaciones masivas de repudio a Bolsonaro, plantean un cuadro complejo para el golpe, que podría transformarse en una guerra civil. Pero si vamos a enfrentar el golpe, con más razón debemos llamar a votar contra Bolsonaro para que este no llegue al poder ni a través de la elección, ni a través del golpe. Una derrota de Bolsonaro el domingo 25 será un aliciente para la lucha de los trabajadores latinoamericanos y del mundo. Gane quien gane la elección, las masas deberán enfrentar los ataques e intentos de ajuste: el actual proceso de manifestaciones de masas crea un mejor cuadro para poder desarrollarlas. Para lo cual es prioritario trabajar para producir un reagrupamiento independiente del frentepopulismo lulista, un reagrupamiento político socialista independiente. 

 Rafael Santos

sábado, 24 de octubre de 2026

Trump enviará cientos de soldados a América Latina para entrenar a las fuerzas armadas locales


Una plataforma para guerra internacional. 

 El New York Times reveló que el gobierno de Donald Trump enviará cientos de soldados a América Latina destinados a entrenar a miembros de las fuerzas armadas locales, con la finalidad de reforzar la cruzada del Pentágono en su “lucha contra el narcoterrorismo”. Ya se han registrado movimientos en Panamá, con un batallón de 600 soldados pertenecientes a la 10ª División de Montaña, que están realizando ejercicios militares en la selva del país centroamericano. La envergadura de estos movimientos de tropas fue confirmada por Adam Isacson, director de Supervisión de la Defensa en la Oficina de Washington para América Latina, quien manifestó que no se tienen registros, desde finales de la Guerra Fría, de un despliegue de soldados norteamericanos en la región “que se acercara a los 600 efectivos, excepto en contingencias como invasiones o desastres naturales”. 
 Según han dejado trascender altos mandos militares, una parte de los soldados de la 10ª División de Montaña se trasladarán de Panamá a Colombia, en donde participarán del ejercicio denominado “Southern Vanguard”, mientras que otro contingente se dirigirá a Honduras para entrenar a las fuerzas armadas de ese país (Clarín, 15/10). Los funcionarios norteamericanos adelantaron que se está proyectando un nuevo comando de operaciones para el hemisferio occidental, con sede en Miami. 
 Por su parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, abrió su propio mando de operaciones en la sede del Pentágono, desde donde monitorea las actividades militares contra los carteles en el hemisferio. Hegseth dio la orden de trasladar drones MQ-9 Reaper de África a Colombia y Ecuador, ampliando la injerencia norteamericana en la región, que se ve reforzada por los gobiernos derechistas electos recientemente bajo la tutela de Trump. 
 Las iniciativas se encuentran bajo el paraguas de la alianza militar “Escudo de las Américas”, que es utilizada por la administración trumpista para poner al continente en su conjunto bajo su protectorado con la cantinela del avance del narcoterrorismo. Si bien en su gran mayoría los países de América Latina se han sumado a la alianza militar, solo un puñado de gobiernos (Colombia, Honduras, Panamá, Paraguay, Argentina) han habilitado la realización de operaciones conjuntas en sus territorios. En el caso de Milei, autorizó la entrada de tropas norteamericanas por DNU, que deberían haber pasado por el Congreso, que tampoco se ha manifestado ante la inconstitucional entrada de Argentina al “Escudo de las Américas”. Uno de los principales activos políticos de Milei es la “oposición legislativa” y sus aparatos, que han oficiado de “segundo violín” de las tropelías de la pandilla liberticida. 
 El general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, adelantó que el gobierno de EEUU tiene en carpeta pasar de los ataques contra embarcaciones a la intervención terrestre. Los sistemáticos ataques a embarcaciones en el mar Caribe fueron utilizados como acicate para la posterior intervención militar sobre Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. Por su parte, y dando cuenta del repliegue sobre América Latina que la administración trumpista está llevando adelante, el general Joseph A. Ryan, jefe del Comando del Hemisferio Occidental del Ejército, advirtió sobre los desafíos que enfrenta el ejército estadounidense al regresar a una región que durante décadas no ha sido su principal objetivo, al señalar que “hemos cedido el dominio económico de la región a un adversario, y eso es un hecho”, y agregó que “ahora luchamos por recuperar terreno -marítimo y terrestre, humano y cognitivo- que en muchos casos habíamos abandonado”. Los dichos de Ryan apuntan a la presencia de capitales chinos en la región, y la militarización de América Latina, en medio de la guerra internacional y la lucha por el control de suministros, tiene como principal finalidad barrer con la injerencia de China en la región. Para cumplir con estos objetivos, el trumpismo ha echado mano de la injerencia en las elecciones que se han llevado adelante en el continente, apoyando a aquellos candidatos que aseguren esta iniciativa estratégica. Pero, a pesar de los cuantiosos esfuerzos realizados por el trumpismo, la injerencia china en la región crece, siendo la Argentina un caso testigo. Recientemente, el ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó, en un encuentro organizado por el J.P. Morgan en Bangkok, que recurrirá al swap chino para hacer frente al pago de los vencimientos de deuda. Y si de comercio se trata, China es muy apreciada por la burguesía local y regional, como mercado de la soja, de la harina de soja, de petróleo y de minerales. 
 El entramado de la “lucha contra el narcoterrorismo” sumó en agosto pasado una nueva arista con la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental, bajo el mando del general de división Kevin J. Jarred, del Cuerpo de Marines, que tuvo bajo su mando la campaña del Pentágono en el Caribe y el Pacífico Oriental, que dejó un saldo de 71 ataques a embarcaciones y 239 personas muertas, acusadas, sin prueba alguna, de estar traficando droga. Con este antecedente en la mano, expertos legales advierten que trasladar los ataques tierra adentro podría tener como correlato bajas civiles y el daño de infraestructura como escuelas, hospitales, caminos, etc. 

 Lucas Giannetti 
 24/10/2026

viernes, 23 de octubre de 2026

Un suizo solidario con Cuba


Una labor de amistad con entrega total a la causa de ayudar a Cuba la desempeña el médico suizo Beppe Savary-Borioli, quien asume esta tarea con mucha ternura por seguir el paradigma ejemplar de Ernesto Che Guevara y para desafiar al criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. 
En sus labores profesionales trabaja en el salvamento de personas en ambulancias y helicópteros, y sus conocimientos también lo desarrolla en acopiar medicamentos e insumos médicos donados por muchas personas de buena voluntad para enviar a la isla caribeña en contenedores marítimos. 
Pertenece a la organización Medicuba Suiza como miembro activo de la Asociación Suiza-Cuba y todas sus energías las vuelca en armar las cargas solidarias y coordinar toda su logística para que sean recibidas con toda la seguridad sanitaria que lleva, una labor silenciosa y anónima que todos los cubanos agradecemos. 
«Hacemos muchos proyectos de colaboración en el campo médico y en favor de energía fotovoltaica. Hemos contribuido con la electrificación solar de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana y otros sitios. También tenemos coordinamos las maletas solidarias con ayuda en medicinas con turistas que viajan a la isla y la entregan en hospitales cubanos», relata el activista solidario. En estos momentos trabajan en completar otro contenedor del proyecto “Juntos se Puede” que será entregado a instituciones hospitalarias y en el que participan varias organizaciones de toda Europa como Medicuba, SODePAZ y la Asociación Paz y Solidaridad de Avilés. 
El anterior se envió el 17 de junio con equipos médicos y material sanitario donados por los hospitales de Barakaldo y Arrasate de la Osakidetza, dos sistemas fotovoltaicos de 5 kW con baterías para electrificar la editorial de la Mujer perteneciente a la Federación de Mujeres Cubanas y a una escuela sin amparo familiar del municipio Arroyo Naranjo en La Habana. También contiene mobiliario de oficina, jeringuillas y agujas.
 «El Centro Social de Onsernone en la municipalidad de Russo, donde trabajo mantiene un proyecto abierto con el Convento de Belen en la Habana Vieja que tiene en su instalación una residencia para ancianos», nos relata el activista solidarios y su mensaje lo concluye con la palabra “¡Venceremos!”. 

Nuria Barbosa

jueves, 22 de octubre de 2026

Milei en el Estado Español, un viaje marcado por protestas en su contra y rechazos


En la Universidad Rey Juan Carlos se concentraron estudiantes y profesores para repudiarlo. 

 El presidente argentino Javier Milei visitó, este miércoles 21, un Estado Español sacudido por el adelantamiento de las elecciones generales (previstas para el 29 de noviembre) y la lucha ante el encarecimiento de los alquileres y las dificultades para acceder a una vivienda propia.
 Milei se dedicó a hacer campaña como si fuera un candidato más. En su intervención en el Nueva Economía Fórum, por la mañana, frente a empresarios y políticos de derecha, llamó a “sacar a patadas a los socialistas” y calificó al presidente español, Pedro Sánchez, como un “dictador” y un “delincuente ladrón”. Posteriormente, se reunió con la titular de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (del Partido Popular, de derecha), y sostuvo una videoconferencia con Santiago Abascal, dirigente de la ultraderechista Vox. 
 Sánchez confrontó con Milei, convencido de que, para la derecha española, quedar asociada al presidente argentino y su nefasto ajuste con motosierra es un dolor de cabeza. Sostuvo que, si el PP y Vox ganan en noviembre, “harán con España lo mismo que Milei en Argentina”. Además, publicó mensajes en redes sociales en los que dice estar orgulloso de ser “zurdo” y se lo ve escuchando a Lali Espósito, una de las artistas por las que el mandatario argentino siente aversión. 
 Sin embargo, la pose combativa de Sánchez es una impostura. Dice, por ejemplo, en uno de sus mensajes, que “si defender el ‘no a la guerra’ y el ‘sí a la paz’ es ser zurdo, soy zurdo”, pese a que el Estado Español viene incrementando en forma sostenida el gasto militar, para cumplir con los planes armamentistas de la Otan. Solo en 2025, el aumento en el presupuesto de defensa fue del 50%.
 Milei fue recibido con una protesta de profesores y estudiantes en la Universidad Rey Juan Carlos, en la que compartió una conversación con un economista de la Escuela Austríaca. Y visitó la Fundación Disenso, vinculada a Vox, desde la que se comunicó con Abascal, quien estaba de campaña electoral en La Coruña. Algunos medios interpretan que el líder de Vox evitó, deliberadamente, recibirlo. Por eso, Milei dijo, al comenzar la videollamada, con ironía: “dicen que no me querés más”, tratando, así, de desmentir aquella versión.

 Cómo enfrentar a la derecha 

El desalojo de María del Carmen Abascal, una mujer de 87 años que no podía costear el aumento del alquiler de su departamento en Madrid, desencadenó, en septiembre, masivas movilizaciones y acampes en todo el Estado Español en defensa del derecho a la vivienda. En Puerta del Sol, aún se mantienen en pie las carpas. El movimiento se extendió, inclusive, a la vecina Portugal. La profundidad de esta lucha obligó a las dos principales centrales sindicales (UGT y CC.OO.), afines al gobierno, a convocar a su primer paro general en 14 años, para el 11 de noviembre. 
 Las políticas de ajuste, el militarismo y el fascismo no serán derrotados con los discursos demagógicos de un Sánchez, sino con los métodos históricos de la clase obrera: la organización y la huelga general. Esta conclusión es válida tanto para el Estado Español como para la Argentina. 

 Gustavo Montenegro