miércoles, 20 de mayo de 2026

Cumbre Trump-Xi: la "trampa de Tucídides" del siglo XXI


En la cumbre que acaban de mantener Trump y Xi Jinping, el líder chino introdujo esta expresión en las conversaciones entre ambos. ¿Qué es la “trampa de Tucídides”? La expresión proviene del historiador griego Tucídides, autor de Historia de la Guerra del Peloponeso, donde analizó el conflicto entre Atenas y Esparta en el siglo V a.C. La frase más citada de Tucídides sostiene que: “Fue el ascenso de Atenas y el temor que esto provocó en Esparta lo que hizo inevitable la guerra”. 
 El concepto fue retomado contemporáneamente por el politólogo estadounidense Graham Allison para describir situaciones históricas en las cuales una potencia emergente desafía a otra dominante, generando tensiones que pueden desembocar en guerra.
 Según Allison, muchos grandes conflictos históricos tuvieron esta estructura, en la cual incluye las dos grandes guerras mundiales. En la Grecia clásica, Atenas representaba una potencia comercial, marítima y expansiva; Esparta encarnaba una potencia militar tradicional que veía amenazada su posición. El crecimiento económico y militar ateniense alteró el equilibrio regional. Esparta reaccionó intentando preservar su hegemonía. El resultado fue una larga guerra devastadora que debilitó a toda la civilización griega.
 El hecho de que Xi utilizara esta referencia no es casual, sino que pinta en forma cabal la situación internacional actual en la que las tendencias a una guerra mundial están fuertemente presentes en el escenario global. La analogía con otros conflictos del pasado aparecen con absoluta nitidez: China crece como potencia industrial, tecnológica y militar; Estados Unidos percibe amenazada su supremacía global y la rivalidad y choques se traslada a todos los planos al comercio, la tecnología, las finanzas, a la política y por supuesto, como no podía ser de otra forma, al plano militar. La cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping en Pekín dejó una combinación de gestos diplomáticos, promesas comerciales y fuertes tensiones geopolíticas sin resolver. El encuentro estuvo dominado por cuatro grandes ejes: comercio, guerra de Irán, Taiwán y tecnología estratégica, especialmente inteligencia artificial y tierras raras. 
 Aunque ambos gobiernos presentaron la reunión como “exitosa”, el balance concreto muestra más compromisos precarios que acuerdos duraderos. Si hay que caracterizar la cumbre en pocas palabras, ésta funcionó como una pausa en una confrontación que sigue abierta.

 Más sombras que luces en los acuerdos económicos 

Uno de los terrenos donde se concentró mayores expectativas sobre los resultados de la cumbre giró alrededor del ámbito económico. El mandatario estadounidense estuvo acompañado por una comitiva de los CEO de las principales compañías norteamericanas que juntas representan más del 50% de la capitalización bursátil de Wall Street. Trump anunció futuras compras chinas de productos agrícolas estadounidenses, aviones Boeing y eventuales flexibilizaciones arancelarias. China, por su parte, insinuó ampliar el acceso de empresas norteamericanas a sectores de su mercado. Sin embargo, detrás de la retórica optimista persisten los problemas estructurales. Estados Unidos acusa a China de subsidios industriales, sobreproducción y competencia “desleal”. China rechaza las restricciones estadounidenses sobre chips, inteligencia artificial y exportaciones tecnológicas. La disputa por las tierras raras sigue siendo central, ya que Pekín controla una parte decisiva del suministro mundial. Trump llegó a Pekín necesitado de mostrar resultados económicos ante el deterioro interno provocado por la guerra en Irán y el aumento de los precios energéticos. China también necesitaba estabilizar el frente externo para contener su desaceleración económica y la crisis inmobiliaria. Ambos gobiernos intentaron mostrar avances concretos para estabilizar una relación deteriorada por años de guerra comercial, sanciones tecnológicas y disputas geopolíticas. 
 Sin embargo, los acuerdos alcanzados fueron parciales, en muchos casos preliminares, y dejaron intactas las contradicciones estructurales entre las dos mayores economías del planeta. El anuncio más importante fue el compromiso chino de comprar entre 200 aviones. El principal anuncio, sin embargo, tiene sabor a poco pues la cifra confirmada fue mucho menor que la esperada por Washington. Los mercados lo interpretaron así, lo que se tradujo en una caída de las acciones de la compañía Boeing en la bolsa neoyorquina. Para Trump, el acuerdo tenía un enorme valor político. Boeing atraviesa dificultades financieras y productivas. El sector aeronáutico es estratégico para el empleo industrial estadounidense y el anuncio permite mostrar “victorias comerciales” antes de las elecciones legislativas. Para China, la compra funciona como moneda diplomática, ya que permite reducir tensiones con Washington. 
 Pero el trasfondo sigue siendo conflictivo: China continúa impulsando su propia industria aeronáutica, en primer lugar a través del avance de Comac que amenaza a largo plazo el dominio de Boeing y Airbus.
 El segundo eje económico central fue el agro. Washington logró compromisos chinos para ampliar compras de: soja, carne vacuna, maíz, productos agrícolas estadounidenses en general. Funcionarios estadounidenses hablaron de compras anuales por “decenas de miles de millones de dólares” durante tres años. La soja sigue siendo decisiva. Trump necesita sostener ingresos agrícolas en Estados clave. Los productores rurales norteamericanos son base electoral republicana. Varios análisis recuerdan que muchos compromisos agrícolas anunciados durante el acuerdo comercial de 2020 nunca se cumplieron plenamente.
 La tecnología fue otro de los capítulos más sensibles. Hubo conversaciones, con la presencia de los líderes de las empresas estadounidenses en esa área, en torno a inteligencia artificial, semiconductores, exportaciones tecnológicas, regulación de riesgos de IA, cadenas de suministro críticas. La cumbre volvió a ratificar que, más allá de algunos avances, persiste un enfrentamiento estratégico. No hubo flexibilización decisiva sobre restricciones a chips avanzados, controles de exportación, bloqueo tecnológico estadounidense y sanciones sobre empresas chinas. 
 Estados Unidos mantiene el objetivo de frenar el avance chino en la tecnología de punta y China, por su parte, acelera su política de autosuficiencia tecnológica. 
 Trump mantiene el veto a las transacciones con China de la compañía holandesa ASML. El gobierno holandés ha expropiado a Nexperia, una sucursal de la china Wingtep; Pekín ha vuelto a rechazar la oferta de comprar los H200 a Nvidia para privilegiar a Huawei y ha vetado la compra de la start up de IA, Manus, una china con sede en Singapur, por parte de la norteamericana Meta. China vienen limitando el traslado de empresas chinas a Singapur. 
 En lo que se refiere a un punto crítico, como es el suministro de “tierras raras”, donde China controla cerca del 90% del refinamiento mundial, se mantuvo la tregua establecida entre ambos países el año pasado. Pero las tensiones persisten. Estados Unidos pretende garantías sobre un suministro estable y está haciendo esfuerzos por superar la dependencia que mantiene con Pekín. El gobierno chino utiliza el monopolio que tiene sobre estos minerales críticos como arma de negociación y para obtener compensaciones frente a los condicionamientos impuestos por Washington en su relación comercial con el gigante asiático. 
 Uno de los resultados institucionales más relevantes fue la discusión para crear un “Board of Trade” y un “Board of Investment” (mesa comercial y de inversiones). Estos organismos buscarían administrar conflictos comerciales, evitar escaladas arancelarias y canalizar disputas regulatorias. Se trata de un intento de institucionalizar la rivalidad entre ambas potencias. La existencia misma de estos mecanismos muestra que la confrontación ya no es coyuntural. Ambas potencias necesitan gestionar permanentemente el conflicto; compiten ferozmente, pero al mismo tiempo dependen mutuamente. 

 La guerra en Irán

 Pero más allá de la cuestión económica, la principal preocupación que desvela a Trump y que atravesó la deliberación en la cumbre es la guerra en Irán. Washington buscó que China presione a Teherán para reabrir plenamente el estrecho de Ormuz. Trump declaró que comparte con Xi una visión similar sobre impedir que Irán obtenga armas nucleares y garantizar la circulación energética global. El líder chino volvió a ratificar que su gobierno se abstuvo de equipar militarmente a Irán, pero China evitó alinearse completamente con Washington. “Xi se comprometió a no proporcionar armas a Irán mientras estuviera en guerra con Estados Unidos. Sin embargo, fuentes chinas, si bien confirmaron que ambos líderes hablaron sobre Oriente Medio, no mencionaron tales compromisos. El único comentario público del gobierno chino sobre Irán provino de un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, quien declaró: 'No hay necesidad de que esta guerra, que nunca debió haber ocurrido, continúe'" (The Economist, 14/5). 
 El resultado fue una cooperación diplomática limitada y ambigua. Si hay algo que quedó claro en la cumbre es que China no constituye una fuerza progresiva emancipadora de los pueblos y de transformacion social. No hubo ni una sola palabra por parte de la dirigencia china de denuncia y condena del genocidio en Gaza, de la invasión sionista del Líbano ni del ataque a Venezuela, el bloqueo a Cuba y la propia agresión a Irán. No nos debe sorprender si tenemos presente que tanto Pekín como Moscú no ejercieron su poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, posibilitando -con su abstención- la aprobación de la moción de Bahréin que condena los ataques iraníes a sus países vecinos. Un hecho que estuvo precedido por la abstención china y rusa ante la votación del plan colonial de Trump para la Franja de Gaza. China está actuando como un factor de estabilización en la región. Esto tienen sus precedentes: China ejerció una presión sobre Irán para que los hutíes detengan sus represalias contra Israel y el imperialismo en el Mar Rojo. 
 Del mismo modo, Xi Jinping fue el que apadrinó una aproximación y reconciliación en su momento entre Irán y Arabia Saudita. No nos olvidemos que China, asimismo, tiene un fluido intercambio comercial con Israel. Detrás de la mediación de Pakistán y las negociaciones de Islamabad está la mano de Pekín quien propicia un arreglo entre Irán y Estados Unidos. Si bien a primera vista le convendría un desgaste de su rival en el marco de una disputa cada vez más despiadada, a la élite dirigente china le preocupa el impacto negativo que la guerra está teniendo en la economía global y en su economía doméstica, debido a su dependencia de las importaciones desde Medio Oriente. 
 China interviene en la política mundial en función de sus propios apetitos e intereses dirigidos a conquistar una tajada mayor en el marco del sistema de explotación capitalista mundial vigente. 

 Taiwán: Un choque explosivo

 Taiwán volvió a aparecer como el principal foco de choque explosivo. Xi Jinping reiteró que la cuestión taiwanesa constituye una “línea roja” para Pekín y advirtió contra cualquier apoyo norteamericano al independentismo taiwanés. Trump evitó compromisos explícitos. No confirmó nuevas ventas de armas y buscó mantener una posición ambigua, lo que generó inquietud entre sectores militaristas estadounidenses. El analista internacional Andrés Repetto acaba de publicar un artículo de "Por qué la cumbre Trump-Jinping podría ser la antesala de un posible conflicto entre ambos países” (La Nación, 15/5). Donald Trump exaltó el vínculo con la potencia asiática, mientras el presidente Xi Jinping le advirtió que una gestión inadecuada de la cuestión de Taiwán podría empujar a ambos países a “un conflicto”. El analista dijo que no hay que pasar por alto las palabras con que abordó la cuestión el líder de China, que no es un detalle menor: “Dejó en claro cuál es la situación y cuál podría ser si no se hacen las cosas como China quiere que se hagan”. En otra palabras, el riesgo de un conflicto bélico, lo cual habla a las claras que las tendencias a una guerra mundial están instaladas en el concierto mundial.
 Estados Unidos no ha dado el paso de alentar la independencia de Taiwán pero el problema se ha vuelto más ríspido porque la Casa Blanca ha reforzado la venta de armas a la isla ante la posibilidad de una invasión por parte de China. Detrás de los acuerdos comerciales y las fotografías diplomáticas, el tema verdaderamente decisivo de la cumbre Trump–Xi fue Taiwán. 
 Para ambos gobiernos, la cuestión taiwanesa no es un asunto secundario ni regional: concentra el problema central de la hegemonía mundial, el control militar del Asia-Pacífico y la supremacía tecnológica global. 
 Muchos analistas -hasta sectores militares estadounidenses- consideran que Taiwán es hoy el punto del planeta con mayores probabilidades de desencadenar una confrontación directa. 
 Desde el punto de vista militar, Taiwán funciona como una pieza central del cerco estratégico estadounidense sobre China. Un control chino de Taiwán modificaría profundamente el equilibrio militar regional al ampliar el acceso naval chino al Pacífico y pondría bajo presión bases militares de Estados Unidos y aliados asiáticos. Taiwán posee además una importancia económica extraordinaria. Allí opera Taiwán Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), principal productor mundial de chips avanzados. 
 Por eso Taiwán es mucho más que una isla: es un nodo decisivo de las fuerzas productivas del capitalismo contemporáneo. 
 Xi Jinping intentó obtener una reducción del apoyo militar estadounidense a Taiwán, límites a nuevas ventas de armas, menor presencia naval norteamericana y reafirmación del principio de “una sola China”. Pero esto fue eludido por Estados Unidos. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, adelantó que no hay ningún cambio de la política norteamericana en la materia. La cumbre vuelve a corroborar que la tendencia a un enfrentamiento de fondo es el eje dominante de la política mundial. Baja la retórica y gestos contemporizadores y amigables, el trasfondo de la cumbre es un fuerte aumento de la tensión militar. China incrementó ejercicios militares alrededor de Taiwán: despliegues navales, presión aérea y simulacros de bloqueo marítimo. Estados Unidos respondió con: patrullas navales,; fortalecimiento de alianzas asiáticas, ventas de armas, cooperación militar con Japón y Filipinas. La región atraviesa una militarización acelerada.
 Lejos de disiparse, la escalda bélica está llamada a intensificarse, pues responde a una cuestión de fondo en que el imperialismo estadounidense pretende mediante ese medio revertir su declive histórico y, de un modo general, resolver las contradicciones recurrentes y cada vez más amplias del sistema mundial capitalista. La especulación financiera y la sobreproducción revelan que hay una capacidad industrial excedente, una saturación en los mercados y una sobreacumulación de capitales que da cuenta de la envergadura de la crisis y que el capitalismo históricamente ha “corregido” apelando a depuraciones del capital drásticas y violentas, a través de depresiones y guerras. En este contexto, es oportuno destacar que Trump llegó debilitado a esta cumbre condicionado por el fracaso en su intervención en Irán, el impacto económica de la guerra y tensiones internas cada vez mayores con una economía que va a los tumbos, con un recrudecimiento de la inflación y el descontento de la población que va creciendo y que amenaza seriamente con provocar una derrota del magnate en las elecciones de medio término. 

 Comentario final 

La competencia entre Estados Unidos y China refleja la expansión mundial del capital y la tendencia de las potencias a disputar violentamente esferas de influencia. La paradoja es que esta rivalidad no elimina la interdependencia. Es que la globalización ha provocado un salto como nunca de la integración económica mundial. Ambos capitalismos permanecen profundamente entrelazados. Por eso, la cumbre combinó cooperación y enfrentamiento simultáneamente. 
 Asistimos a una fase de transición hacia un orden mundial más convulsivo, mientras aumentan las guerras, las crisis comerciales y la militarización global. 
 A partir del panorama aquí expuesto la alusión a la “Trampa de Tucídides” se ajusta totalmente a la realidad actual cuya dinámica conduce a una confrontación inevitable en el marco de una rivalidad creciente entre las potencias, que no solo incluye a Estados Unidos y China sino que se extiende a Europa y Japón. La referencia de Xi a Tucídides intenta mostrar a China como defensora de una “coexistencia pacífica” y la necesidad de evitar una confrontación bélica pero las tendencias estructurales del sistema empujan hacia una competencia cada vez más aguda y a la guerra. 

 Pablo Heller

martes, 19 de mayo de 2026

El deporte y la guerra


Cien horas con Fidel


Rebelión de los obreros y campesinos de Bolivia contra el “Milei del Altiplano"


Los liberticidas argentinos salen a socorrer al derechista Paz Pereira. 

 Desde hace casi un mes, Bolivia asiste a una escalada de movilizaciones. Este fin de semana, la capital de Bolivia se encontraba cercada por 22 bloqueos de caminos. En la mañana de este lunes, se espera una movilización masiva sobre La Paz, para reclamar la renuncia del presidente derechista Rodrigo Paz Pereira. 

 Las reivindicaciones en juego 

A los transportistas que denuncian el incumplimiento de las medidas de resarcimiento acordadas con el gobierno nacional por la mala calidad del combustible, se le han sumado, desde abril, sectores campesinos e indígenas que exigen la caída de una ley, la 1.720, que anula el carácter inembargable de sus tierras. Los maestros rurales y urbanos exigen aumentos salariales y la Federación de Cooperativistas Mineros (Fecomin), nuevas concesiones de explotación minera. 
 La COB ha decretado una huelga general por tiempo indeterminado el 2 de mayo; mientras que la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos (CSUTCB), Túpac Katari, lo hizo el 6 de mayo. 

 Impasse del régimen 

Paz Pereira no ha podido desactivar las manifestaciones y estas no han parado de crecer y extenderse desde La Paz a Potosí, Oruro y otros departamentos del Oriente. 
 A principios de la semana, bajo la presión de una marcha campesina que recorrió más de 1.000 kilómetros hasta La Paz, el Senado decidió abrogar la ley 1.720, aunque incluyendo una cláusula que rehabilita la posibilidad de su tratamiento dentro de 60 días. Los maestros rurales derribaron los muros del Ministerio de Educación a la par que enfrentaban la represión policial. Ante los rumores de posibles motines policiales, el Gobierno otorgó un bono de 3.000 pesos bolivianos por única vez a la policía (La Razón, 14/5). Por otro lado, bajo la excusa de los bloqueos, el Gobierno impuso una suerte de lock out de YPFB, que dejó de enviar camiones cisterna a las expendedoras. En este marco, los cooperativistas mineros bajaron hacia La Paz y se enfrentaron a la policía.
 En las bases del movimiento prospera la exigencia de renuncia de Rodrigo Paz. La COB y la Túpac Katari, así como otros sectores sindicales, han firmado, en cambio, un compromiso con el Gobierno, como ya había ocurrido a principios de año en ocasión del gasolinazo. La dureza de los bloqueos ha puesto en jaque el abastecimiento de La Paz, El Alto y otras ciudades. 

 Blindaje derechista

 Los expresidentes Mesa y "Tuto" Quiroga, junto con cámaras empresariales y comerciales, han exigido la declaración del “estado de excepción”. El Gobierno no cuenta con los dos tercios necesarios en la Asamblea Legislativa Plurinacional para ratificarlo, tal como exige la Constitución boliviana.
 Por su parte, los presidentes latinoamericanos alineados políticamente con Donald Trump, entre los cuales revista el boliviano, sacaron una declaración de apoyo a Paz, sumándose a las denuncias de golpismo y desestabilización contra el Gobierno (Ámbito Financiero, 15/5). El presidente argentino Milei ha enviado dos aviones Hércules con “ayuda humanitaria” para sortear los bloqueos. Es una repetición de lo que habían hecho Macri y Bullrich en 2016. 
 Paz Pereira ha intentado retomar la iniciativa política mediante un feroz operativo represivo, bautizado “corredor humanitario”. El sábado a la madrugada movilizó a miles de efectivos policiales y militares para levantar piquetes instalados en puntos estratégicos, principalmente de La Paz y El Alto. Sin embargo, después de 13 horas de represión, 47 personas detenidas y al menos 5 heridos, el Gobierno debió ordenar el repliegue militar y policial “sin lograr la apertura total de las vías bloqueadas” (infobae, 17/5). Los bloqueos se restablecieron y se sumaron otros. Hasta la noche del sábado permanecían instalados 22 puntos de bloqueo, la gran mayoría en el departamento de La Paz.
 Luego del fracaso del operativo represivo, Paz ha retomado un operativo de cooptación de diferentes organizaciones gremiales. Convocó a la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz “Tupac Katari”, la Federación Departamental de Mujeres Campesinas Indígena Originaria “Bartolina Sisa” y a otros sectores sociales (La Razón, 17/5) a “un diálogo productivo” con una “agenda abierta” para ayer, domingo 17, en la Casa Grande del Pueblo, el palacio presidencial.
 Pero la dinámica de la movilización por abajo supera a las organizaciones establecidas. Así lo demuestra el repudio de los cooperativistas mineros al acuerdo alcanzado este viernes, entre el Gobierno y la Fecomin, para suspender las medidas de lucha. Paz festejó un acuerdo con los maestros, por un bono anual de 2.400 pesos bolivianos y la promesa de una reunión en octubre para discutir la incorporación de un aumento salarial en el presupuesto 2027. El acuerdo fue rechazado rápidamente por el magisterio rural de La Paz (La Razón, 17/5). Lo mismo sucede con la Central Obrera Regional de El Alto, que firmó un acuerdo con Rodrigo Paz para la instalación de la internet satelital Starlink en colegios, proyectos de viviendas sociales y obras viales en el Alto, el viernes pasado. Sin embargo, buena parte de sus bases han continuado las medidas de fuerza y acusado de traidores a sus dirigentes, de “negociar con la sangre del pueblo” (ídem). 
 A diferencia de enero pasado, cuando la COB y la Túpac Katari cerraron un acuerdo con el Gobierno para la abrogación del decreto 5.503, que viabilizó el gasolinazo, las bases y dirigentes medios de estas y otras organizaciones sindicales y sociales no están dispuestas a dejar que sus direcciones entreguen su lucha. Sin embargo, los obreros fabriles, y particularmente los de YPFB y de mineras privadas, no tienen una participación activa ni han paralizado la producción.
 Entre las acusaciones de Rodrigo Paz y sus funcionarios contra las movilizaciones y bloqueos obreros y campesinos, se destaca la que atribuye a Evo Morales la preparación de un golpe de Estado, sin ofrecer mayores pruebas. 
 Pero Evo Morales se ha delimitado de las bases que piden la renuncia de Paz Pereira en varias declaraciones públicas y hasta ha declarado estar dispuesto a asesorar al presidente bajo ciertas garantías (Latitud Bolivia, 17/5).

 “Fuera Rodrigo Paz”

 Mientras el gobierno de Paz Pereira no logra quebrar las manifestaciones y estas se extienden por todo el país, va creciendo también la exigencia de su dimisión. Si Paz Pereira renuncia, asumiría el vicepresidente Edman Lara, quien ha roto con Paz apenas asumió. Lara busca un pacto con sectores del MAS, pero debería llamar a elecciones en 90 días. Carentes de una perspectiva de poder, las masas movilizadas corren el riesgo de quedar atrapadas en un conflicto de cúpula (disfrazada de salida revolucionaria), lo que sería el mayor peligro para obtener la satisfacción de sus reivindicaciones. Sería necesario transformar las movilizaciones en una huelga política de masas y desarrollar una dirección nacional de la huelga al margen de las burocracias de turno.
 Como telón de fondo de esta rebelión social en desarrollo, se encuentra la crisis inflacionaria desatada por la guerra imperialista. Bajo la invasión a Irán, se han disparado los precios de los combustibles y torpedeado la política de Paz. El presidente boliviano, un socio de Trump en el Escudo de las Américas, ha pedido socorro al imperialismo y a sus socios regionales, como Javier Milei.
 Llamamos a seguir el ejemplo de Bolivia y convertir a las marchas masivas por la Educación y la Salud en bloqueos de ruta, al mejor estilo piquetero. El derrumbe de las condiciones sociales de las masas de Argentina no es menor al de las masas de Bolivia. 

 Julio Quintana 
 18/05/2026

Brote de hantavirus en el crucero MV Hondius enciende las alarmas en todo el mundo


En las últimas semanas, el brote de hantavirus a bordo del crucero de lujo MV Hondius, que provocó tres muertos y otros once contagios, forma parte de la agenda pública nacional e internacional. Encendió las alarmas porque la cepa detectada es la Andes Sur, única variante con capacidad de transmisión entre personas. Dado el amplio recorrido de la embarcación, ha surgido el interrogante de si nos encontramos frente a la posibilidad de una nueva pandemia. 
 La “Odisea Atlántica” del MV Hondius comenzó el 1 de abril en Ushuaia, Argentina. Se trata de un crucero de lujo operado por Oceanwide Expeditions. Habitar sus camarotes tiene un costo que oscila entre los 11.000 y 17.000 dólares por persona. Se encontraba transportando a 114 pasajeros a través de la Antártida rumbo a Cabo Verde (África). 
 El primer caso registrado fue el de un pasajero holandés de alrededor de 70 años, quien desarrolló fiebre el 6 de abril y falleció a bordo del barco durante la noche del 11 de abril. Frente al hecho, el médico del barco no tomó muestras ni ordenó aislamiento y el capitán expresó a los pasajeros a la mañana siguiente: “Según me informó el médico, los problemas de salud que padecía no eran contagiosos, así que el barco es seguro en ese sentido” (WSWS, 9/05). El cuerpo permaneció a bordo durante 13 días, mientras el barco continuaba su itinerario. Un pasajero que estuvo a bordo expresó que siguieron comiendo todos juntos y no se utilizaban barbijos. 
 El 24 de abril, el crucero atracó en Santa Elena (una isla perteneciente a la corona británica), donde la esposa del fallecido desembarcó en silla de ruedas y abordó un vuelo a Johannesburgo, donde falleció el 26 de abril. El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica confirmó la presencia del hantavirus el 27 de abril, dieciséis días después del primer fallecimiento. Para entonces, 30 personas que habían desembarcado partieron en vuelos comerciales hacia 12 países sin someterse a pruebas, cuarentena ni notificación alguna. 

 ¿Qué es el hantavirus? 

Los hantavirus son un grupo de virus transmitidos por roedores que pueden causar enfermedades graves en el ser humano.
 La transmisión al ser humano más común ocurre principalmente a través de roedores silvestres, que actúan como reservorios naturales del virus. La principal vía de contagio es la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores infectados. La transmisión generalmente ocurre al ingresar en el hábitat de los roedores (Ministerio de Salud Argentina, Glosario de Salud). Puede provocar diversas enfermedades, que pueden ser graves e incluso mortales. 
 En América, los hantavirus pueden causar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una enfermedad respiratoria grave, con una tasa de letalidad que puede llegar al 50 %. El virus Andes, presente en América del Sur, es un hantavirus conocido del que se ha documentado una transmisión limitada de persona a persona entre contactos. En Europa y Asia, los hantavirus causan fiebre hemorrágica con síndrome renal. La cepa Andes del hantavirus, que puede transmitirse entre humanos, es endémica en tres provincias de la Patagonia argentina y circula también en la región patagónica de Chile. Esto ha generado controversias y acusaciones cruzadas entre los gobiernos de ambos países acerca de dónde se produjo el contagio del primer caso. 

 La OMS y el gobierno argentino

 La notificación de la situación a la OMS fue realizada recién el sábado 2 de mayo de 2026. El organismo envió a un experto a bordo del buque para colaborar en la realización de una evaluación médica exhaustiva de todos los pasajeros y la tripulación, así como para recabar información para evaluar su riesgo de infección. Según el organismo, el número de contactos del barco y los dos vuelos internacionales afectó a más de 600, de más de veinte países. 
 Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, señaló que, “aunque se trata de un incidente grave, la OMS considera que el riesgo para la salud pública es bajo”. Asimismo, advirtió que, dado el periodo de incubación del virus, “es posible que se notifiquen más casos” (Comunicado de la OMS, 7/05). El organismo, además, indicó que el hantavirus es más contagioso al inicio de la enfermedad, lo que justifica la aplicación de la cuarentena a los casos sospechosos. 
 Ghebreyesus, además, le pidió al gobierno nacional que reconsidere su salida del organismo. Esto fue rechazado por el gobierno liberticida, que acusó al organismo de intentar hacer uso de la situación sanitaria para "condicionar una decisión soberana de la Argentina". A través de un comunicado, el Ministerio de Salud argentino aseguró que el país "no necesita pertenecer" a la entidad para trabajar con otras naciones, ya que puede sostener "la cooperación internacional sin resignar soberanía". El funcionario omite que la salida de la Argentina de dicho organismo sigue los lineamientos de los Estados Unidos. Este lunes, la asamblea de la OMS que se realizará en Ginebra discutirá la salida de Argentina del organismo. 

 Desastre internacional 

El brote de hantavirus en el crucero encendió las alarmas en los gobiernos europeos debido a que se trata de una variante que no se ha detectado en los países de dicho continente. El gobierno de Francia anunció la adopción de medidas presentadas por la ministra de Salud, Stéphanie Rist, como “las más estrictas de Europa para proteger al pueblo francés”, con el objetivo de “romper las cadenas de transmisión” de la enfermedad (Clarín, 15/05). Las personas que viajaban en el crucero MV Hondius y llegaron a territorio francés deberán ser puestas en cuarentena el tiempo necesario en un centro sanitario, para realizar una evaluación médica y epidemiológica, y permanecerán en cuarentena o aislamiento durante 42 días.
 En España son 14 los pasajeros aislados en un hospital de Madrid y 1 caso positivo, luego del operativo conjunto entre el gobierno de España y la Organización Mundial de la Salud, en el que parte de la tripulación fue evacuada en la isla de Tenerife para la repatriación inmediata a sus países de origen. 
 En otros países, como en los Estados Unidos, 41 personas están siendo monitorizadas por hantavirus, según informaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) el 14 de mayo. La mayoría de los monitoreados estuvieron en algún momento a bordo del MV Hondius. En Canadá se notificó un caso sospechoso este fin de semana y se mantiene bajo observación epidemiológica estricta a 36 personas. 
 Por su parte, en Argentina, según el último reporte del Ministerio de Salud de la Nación, la temporada epidemiológica 2025-2026 ya acumula 101 casos confirmados y una tasa de letalidad que supera el 31 %. El país se consolida como el territorio americano con mayor cantidad de casos, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El brote de hantavirus se produce en el contexto de recortes y vaciamiento del sistema de salud y de la ciencia a nivel mundial. En los Estados Unidos, más de 20.000 trabajadores han sido despedidos en el Departamento de Salud y Servicios Humanos desde febrero. El presupuesto de los Institutos Nacionales de Salud se ha reducido de 47.000 millones de dólares a 27.000 millones. El programa STOP Spillover, establecido para monitorear las amenazas zoonóticas, de las cuales el brote de Hondius es un ejemplo paradigmático, fue eliminado por orden ejecutiva. El Programa de Saneamiento de Buques de los CDC, la única institución de salud pública estadounidense orientada a los cruceros, fue eliminado en abril (WSWS, 9/05). 
 Los liberticidas en nuestro país avanzan con el desmantelamiento del CONICET, el Instituto Malbrán, recorta el presupuesto de salud, cierra y desmantela programas de prevención de la salud y hospitales y despide profesionales de la salud. Lo mismo sucede en Italia y Alemania, donde grandes movilizaciones rechazan los recortes en salud y educación mientras se engrosan los gastos destinados para la guerra.

Daniela Magoc
18/05/2026

sábado, 16 de mayo de 2026

La cumbre Trump-Xi adelanta la escalada imperialista contra Irán


Donald Trump aterrizó en Pekín el miércoles pasado en compañía de diecisiete ejecutivos de la oligarquía financiera de Estados Unidos, dejando fuera de toda duda que viajaba como agente de los intereses capitalistas más poderosos del imperialismo norteamericano. Lo mismo había ocurrido en ocasión de una visita anterior, en 2017, bajo su anterior mandato, aunque como un debutante. El tenor de la delegación y la consigna del emprendimiento (“abrir la economía de China”) al capital estadounidense, ha servido para disipar otro malentendido, a saber, que Trump emprendía un repliegue hacia el mercado interno de Estados Unidos (”reshoring” o costas adentro), en función de una reindustrialización de la economía norteamericana. Apenas Trump emprendió el retorno de la visita, el conjunto de la prensa internacional coincidió en informar que el gobierno de Trump había adquirido bonos, acciones u otros instrumentos en esas grandes compañías, por montos variables, que en el caso de Intel ha llegado al 10% de su capital accionario. El valor de la acción de esta productora de semiconductores ha subido un 200% en el último año. Entre los beneficiarios se encuentran Apple, Meta, Nvidia, Citi, Tesla y Boeing – entre muchas otras. La política arancelaria de Trump no tiene nada de proteccionista; funciona como un régimen de sanciones para que el resto de las economías abra sus mercados a la oligarquía financiera estadounidense. 
 Este elenco de acompañantes, que representan la mitad del valor de la Bolsa de Nueva York, la cual concentra el 65% del valor bursátil internacional, ha participado de un cumbre donde quedaron expuestas los objetivos de conquista, de unos y otros, en la guerra financiera, comercial y militar en que se encuentra envuelto del capitalismo mundial. El New York Times cita a Ucrania, o sea Rusia; a Irán, o sea al Medio Oriente; y a la Inteligencia Artificial, o sea el monopolio de la ciencias y aplicaciones cuánticas y computacionales. La discusión acerca de la apertura económica ha operado como una “máscara”, como señala un diario de Hong Kong, de una pelea de fondo acerca del Canal de Panamá, el Caribe y América Latina en su conjunto; la captura del Cáucaso sur y su proyección al Asia Central; el apoderamiento de la cuenca petrolera del Medio Oriente; y finalmente la vasta Rusia. Trump reclamó a Xi, el ‘premier’ de China, el cese de las sanciones a la mayor flota de barcos de bandera, Panamá, que es la represalia más notoria, por parte de China, al despojo de los puertos del canal, en beneficio de un consorcio liderado por BlackRock, cuya principal ejecutivo, Larry Fink, formó parte de la comitiva de Trump. El propósito fundamental de la cumbre, Eestabilizar las Relaciones Mutuas, ha funcionado como escenario de la guerra mundial que se encuentra en desarrollo. 
 En procura de esa ‘estabilización’ Trump resolvió levantar el veto a Nvidia para vender sus chips H200 a un número de diez empresas de China, algo muy limitado, pero aun así criticado en Estados Unidos. La venta descuenta la rápida obsolescencia de los semiconductores como consecuencia de la velocidad de los cambios tecnológicos. Al mismo tiempo, sin embargo, Trump mantiene el veto a las transacciones con China, por parte de la compañía holandesa ASML, al tiempo que el gobierno de los Países Bajos ha expropiado a Nexperia, una sucursal de la china Wingtep, por la que reclama una indemnización de 8.000 millones de dólares. Xi Jinping ha vuelto a rechazar la oferta de comprar los H200 a Nvidia, para dar preferencia a Huawei. Ha vetado, asimismo, la compra de la start up de IA, Manus, una china con sede en Singapur, por parte de la norteamericana Meta. Numerosas compañía de China han traslado sus sedes a Singapur, con el propósito de sortear regulaciones del país de origen y escapar a la depresión de la economía china, pero la larga mano de Pekín ha limitado esta suerte de trasnacionalizaciones y puesto en crisis un floreciente negocio en Singapur. China, sin embargo, ha dado piedra libre al Citigroup para operar en los mercados de deuda de China, al cabo de un año de papeleos. BlackRock, por su lado, ha tomado deuda en China para sacar provecho de una tasa de interés menor a la que rige en Nueva York. China necesita ‘liberar’ estos mercados debido a una fenomenal crisis de deuda pública y privada. Pero lejos de una ‘estabilización’ o ‘normalización’ financiera, se asiste a desequilibrios internacionales cada vez mayores y a un mayor proteccionismo tecnológico. En los próximos días, Trump prometió un relajamiento a las inversiones de China en Estados Unidos, acompañado de una prohibición férrea en las grandes tecnologías. Necesita ofrecer una salida al dinero acumulado por el superávit comercial a favor de China, de lo contrario arriesga una venta masiva de bonos del Estado. China ha ordenado la compra de 200 aviones Boeing, para compensar ese superávit, cien menos de lo esperado, lo que volteó las acciones de Boeing. Tesla, de Elon Musk, no ha visto satisfechas sus expectativas de desarrollar su sistema avanzado de conducción.
 Estas negociaciones económicas revelan el propósito de penetrar el mercado de China; uno de los grandes botines de guerra, sino el mayor, del imperialismo norteamericano. Es, al mismo tiempo, una imposición de la situación histórica del momento. La bomba financiera que va marcando el ritmo de la economía mundial, por un lado, y la sobreproducción industrial, por el otro, revela que el número de participantes del mercado es ‘excesivo’. El capitalismo está desarrollando un ajuste ‘insuficiente’ para el tendal de quiebras que acumula la crisis. Los desarrollos tecnológicos no superan este impasse, lo acentúan. Un nuevo reparto del mundo, o sea la guerra, es ineludible. El cerco geopolítico es un arma de esta guerra. Trump fue asistido en su visita a China por todo el círculo de guerra y de seguridad de su gobierno. El temario de la cumbre no ha sido diferente a los que caracterizaron a las conferencias internacionales en guerras mundiales anteriores. Ambos mandatarios se pusieron de acuerdo, según los partes de prensa de uno y otro, en liberar el Estrecho de Ormuz, pero no en cómo hacerlo, que será por medio de una escalada mayor de la guerra. El silencio acerca de las masacres sionistas en Líbano y la expansión del estado sionista en Cisjordania y el sur de Siria ha sido estruendoso. Xi no ha respondido al reclamo de Trump de que cese el apoyo limitado a Irán y que deje de exportar bienes ‘duales’ (para uso civil o militar) a Rusia. Los estados imperialistas de la Unión Europea han alistado una flota para asegurar el paso por Ormuz después de la guerra, en lo que es una advertencia de que el Estrecho quedaría bajo el dominio de Estados Unidos, que ya tiene a su flota atacando a las barcazas de defensa de Irán. En todas las conferencias mundiales sobre la guerra, la ceguera y la hipocresía le han ganado a la claridad. De acuerdo a un comunicado de la delegación norteamericana, no confirmado por las autoridades chinas, Trump rechazó una mediación de China en Irán. Como en casos anteriores, Trump usará el fin de semana para escalar la guerra. En forma simultánea, John Radclife, el jefe de la CIA, desembarcó en La Habana y se reunió con el jefe de Seguridad de Cuba, para poner el broche a un cambio de gobierno que viabilice una salida a la venezolana, o sea la toma de control del aparato económico de Cuba por parte de Trump. Los negociadores en Pekín no desconocían este curso de los acontecimiento.
  Trunp, por último, no recogió la principal advertencia o requerimiento no publicado de Xi, acerca de no implementar la venta de armas a Taiwán por 11.000 millones de dólares, como ha sido votado por el Congreso. Concretará la venta apenas se disipe el humo de la cumbre. “Tomaré decisiones”, adelantó el mandatario. El Wall Street Journal ha difundido encuestas que aseguran que un exagerado 95% se opone a un acercamiento con China. Retener esa venta o postergarla, ya es calificada como una “capitulación”. El final de la cumbre fue saludado por una suba del barril de petróleo y un desplome (“slumping”) de los bonos estadounidenses. Trump “no lideró una gran negociación”, concluye el diario, que también exige escalar los ataques contra Irán. La movilización contra la guerra imperialista mundial es más urgente. 

 Jorge Altamira 
 15/05/2026

El impacto de la guerra imperialista en la inflación y el consumo


El estrangulamiento naval en el Golfo Pérsico y en el Estrecho de Ormuz ha desatado un aumento colosal de los precios de la energía y la alimentación. El índice anualizado de precios mayoristas, en Estados Unidos, en abril, ha sido de un súper seis por ciento. Los precios de las materias primas se han disparado. El impacto financiero de la guerra deberá manifestarse en una caída de la cotización de la deuda pública, incluidas las ventas de tenedores del exterior. Los principales países tenedores de títulos de deuda (Japón, China, monarquías del Golfo como EAU o Arabia Saudita) son justamente los más golpeados por el aumento de precios. La ayuda financiera de Scott Bessent a Emiratos Árabes Unidos y otros países aliados de la región, para evitar un remate de bonos norteamericanos, “tienen como objetivo mantener el orden en los mercados de financiación en dólares y evitar la venta desordenada de activos estadounidenses” (NYT, 2/4). 
 El precio de la gasolina (nafta) subió de 2.98 el galón a finales de febrero a 4.52 dólares, es decir, más del 50%. Esto es un promedio, en algunos Estados (Ohio, California) superó los $ 5 y $ 6. Lo mismo sucede con el gasoil (diesel). El alza del combustible encarece el transporte de mercancías. La electricidad, otro componente el gasto, viene subiendo como consecuencia. 
 La creciente inflación ha provocado una caída en el consumo de las familias trabajadoras. Ejecutivos de grandes empresas estadounidenses advierten que “los consumidores se están quedando sin dinero y están recortando gastos” (Chicago Business, 7/5). Steve Cahillane, director ejecutivo de Kraft Heinz Co., se quejó de los “flujos de caja negativos en los estratos de menores ingresos, donde están recurriendo a sus ahorros”. “Literalmente se están quedando sin dinero a fin de mes”, afirmó. “La guerra en Irán intensificó la preocupación de los consumidores por el costo de vida”, dijo Marc Bitzer, director ejecutivo de Whirlpool Corp. (empresa fabricante de lavadoras, secadoras y electrodomésticos). “La empresa describió la consiguiente caída del 15 % en la demanda del sector como similar a la crisis financiera mundial de principios de la década de 2000”. El director ejecutivo de McDonald's Corp., Chris Kempczinski, “afirmó que la confianza de los consumidores no está mejorando e incluso podría estar empeorando” y “mencionó la creciente ansiedad y el aumento del precio de la gasolina, factores que afectan de manera desproporcionada a los consumidores de bajos ingresos”. Esta situación “afectará negativamente a los resultados del segundo trimestre” de la empresa. “Tras registrar un buen comienzo de año, la cadena advirtió hoy que prevé una ‘desaceleración significativa’ en el trimestre actual debido al aumento de los precios del gas provocado por la guerra en Irán”. Otro ejecutivo, de la compañía que es propietaria de las cadenas de bares Applebee’s y los locales de desayunos IHOP, reportó que sus “clientes más sensibles al precio (…) parecen estar quedándose más en casa”. 
 También se informa sobre la caída de venta de combustible; sin embargo, aunque las familias ya no carguen el tanque tan seguido igualmente gastan más en transportarse. “A medida que los consumidores destinan una mayor parte de sus ingresos al combustible, disponen de menos dinero para gastos discrecionales como comer afuera.” Los índices de confianza del consumidor están en un mínimo histórico, lo cual coincide con la percepción de distintos sectores económicos. Las cadenas de gimnasios también apuntan a una caída de su clientela: “El panorama económico y de consumo ha cambiado” declaró una ejecutiva de Planet Fitness Inc. 
 Ya el año pasado “un nuevo estudio de la Reserva Federal de Boston” estableció que “los consumidores de bajos ingresos ahora tienen niveles de deuda de tarjetas de crédito sustancialmente más altos que en 2019” (prepandemia). La situación ha empeorado con la guerra en Medio Oriente. Por otra parte, “Cada vez más estadounidenses están recurriendo a sus ahorros para la jubilación debido a emergencias financieras” (WSJ, 4/3). Es una tendencia que se viene incrementando año a año: “los principales motivos para realizar retiros por dificultades económicas el año pasado fueron evitar la ejecución hipotecaria y el desalojo, así como el pago de gastos médicos.”
 El Pentágono ya ha reconocido que el costo de la guerra de Irán ronda los 29.000 millones de dólares (una estimación de las municiones consumidas, aviones destruidos, costo de los despliegues, etc.). Otros analistas afirman que el costo real es bastante mayor (40.000 o 50.000 millones), pero no incluye el costo para el conjunto de la economía, que superaría el billón de dólares. El secretario de “Guerra” Pete Hegseth ha solicitado un presupuesto militar de 1,5 billones de dólares para el año 2027, un aumento del 40%, o dicho de otro modo, 600.000 millones de aumento, unos 4.000 dólares por hogar (NYT, 8/5). La sangría de la guerra va a aumentar, no es transitoria.
 Sólo con el gasto de armamentos y municiones durante dos meses, podrían haberse financiado la extensión de programas de salud y de asignaciones sociales. Trump había prometido una caída del porcentaje de aumento del costo de vida, y ha provocado exactamente lo contrario. 

Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
 13/05/2026