lunes, 4 de mayo de 2026

Filosofía de la tregua, no se suspende la guerra cognitiva


Eso que denominaron “tregua”, promovida por Donald Trump —independientemente de su alcance táctico o su densidad diplomática— no impide, ni tiene la capacidad de impedir, la dinámica profunda de la guerra cognitiva. Porque esta no depende de ceses al fuego territoriales ni de acuerdos militares convencionales, su campo de batalla es la subjetividad social, su munición son los signos, y su objetivo estratégico es la colonización del sentido.
 Entendemos que la guerra cognitiva no tiene límites debido a que no se guía por los ritmos perceptibles del conflicto bélico, sino por la persistencia estructural de la contienda ideología. Aunque una tregua militar podría conllevar la suspensión temporal de bombardeos o incursiones, la ofensiva mediática —que comprende operaciones de desinformación, manipulación semántica, saturación simbólica y fabricación de consensos— se intensifica precisamente en esos intervalos, donde la apariencia de “paz” abre las condiciones idóneas para la reconfiguración del relato predominante. 
 En ese sentido, la tregua no es un paréntesis, sino un dispositivo. Funciona como signo político que reorganiza percepciones, reordena jerarquías de credibilidad y legitima actores. Bajo la lógica de la guerra cognitiva, todo anuncio de distensión puede convertirse en una operación de reposicionamiento discursivo: quién aparece como pacificador, quién como obstáculo, quién como amenaza latente. No se trata de hechos aislados, sino de una arquitectura semiótica donde cada gesto diplomático es simultáneamente un mensaje dirigido a audiencias múltiples. 
 En este punto se encuentra una contradicción esencial: mientras se declara la suspensión de hostilidades materiales, se intensifica la generación de narrativas beligerantes. La tregua, lejos de neutralizar la confrontación, la desplaza al terreno simbólico, donde los costos son menos visibles pero no menos decisivos. La guerra cognitiva no destruye infraestructuras físicas, pero desarticula tejidos sociales, erosiona la capacidad crítica y naturaliza relaciones de dominación. 
 Esta continuidad ofensiva se sostiene en aparatos mediáticos transnacionales que operan como verdaderas fábricas de sentido. No se limitan a informar, construyen realidades. Seleccionan qué acontecimientos existen públicamente, cómo deben interpretarse y qué emociones deben suscitar. En ese marco, la tregua puede ser narrada como victoria, como concesión o como engaño, dependiendo del posicionamiento ideológico de quien controla los dispositivos de emisión.
 Desde el punto de vista materialista de la semiosis, la guerra cognitiva no se considera un fenómeno secundario, sino que es un elemento constitutivo del modo de producción actual. La acumulación capitalista no sólo requiere plusvalor económico, sino también plusvalorsimbólico, adhesión, consentimiento, obediencia internalizada. La tregua, entonces, puede ser funcional a la reproducción de ese orden, al ofrecer una ilusión de racionalidad y control en medio de una estructura que sigue generando violencia sistémica. 
 No debe subestimarse el carácter disciplinador de estas operaciones. La tregua, presentada como gesto magnánimo, puede actuar como mecanismo de neutralización de la crítica. Quien cuestiona su autenticidad corre el riesgo de ser etiquetado como extremista o desestabilizador. Así, la guerra cognitiva no sólo produce relatos, sino que delimita los márgenes de lo decible. 
 Afirmar que la tregua no incluye la guerra cognitiva no es una denuncia coyuntural, sino una constatación estructural. Mientras exista una lucha por la hegemonía del sentido, mientras la producción simbólica esté concentrada en manos de poderes que responden a intereses de clase, la ofensiva mediática no sólo no se detendrá, se sofisticará.
 Porque la verdadera interrupción de la guerra cognitiva no puede decretarse desde arriba, ni firmarse en acuerdos bilaterales. Exige una transformación radical de las condiciones de producción del sentido, una democratización real de los medios y una praxis crítica capaz de disputar la semiosis dominante. Sin ello, toda tregua será apenas una pausa en el ruido de las armas, pero no en el murmullo persistente de la dominación. Una “tregua” no tiene precio fijo porque no es una mercancía homogénea, sino una relación de fuerzas en movimiento. Aun así, se puede construir una aproximación hipotética multidimensional que permita dimensionar órdenes de magnitud. Un gasto militar directo (lo que se deja de gastar o se redistribuye) puede fluctuar entre 100 y 500 millones de dólares diarios, en términos de combustible, logística, municiones, despliegues, inteligencia. 
Una tregua de 30 días implicaría, en apariencia, una “pausa” de entre 3.000 y 15.000 millones USD. Sin embargo, esto es engañoso: gran parte de ese gasto no desaparece, se reprograma (mantenimiento, rearme, reposicionamiento). También hay un costo de reposicionamiento estratégico (lo que se invierte durante la tregua). Las treguas suelen representar periodos de reestructuración intensiva. Entrenamiento, reabastecimiento, guerra electrónica, ciberoperaciones. Ese costo puede representar entre un 30 % y un 70 % del gasto bélico activo, es decir, miles de millones adicionales. La tregua no abarata necesariamente la guerra: la optimiza. Eso tiene impacto en mercados globales (energía, finanzas, seguros). Una tregua impulsada o capitalizada políticamente —como las asociadas a figuras como Donald Trump— puede mover mercados en cuestión de horas. Variaciones en petróleo y gas: 1 %–5 % diario, lo que implica decenas de miles de millones en capitalización; reducción temporal de primas de riesgo: beneficios financieros concentrados en grandes fondos.
 Y la tregua puede incluso incrementar la inversión. Campañas mediáticas, operaciones psicológicas, manipulación de redes, producción narrativa. Grandes potencias destinan a este frente cifras que, indirectamente, pueden estimarse en cientos de millones o miles de millones USD anuales. Durante una tregua, ese gasto no se detiene: se intensifica, porque es el momento de disputar el relato de la “paz”. Si se forzara una cifra agregada —con todas las reservas del caso—, una tregua de corto plazo en un conflicto de alta intensidad podría implicar: Entre 5.000 y 20.000 millones USD en dinámicas económicas directas e indirectas (no ahorro real, sino redistribución). Impactos financieros globales que pueden superar decenas de miles de millones en valorización o pérdida de activos. Un costo humano y simbólico incalculable, que es donde realmente se juega su sentido histórico. La conclusión es incómoda pero necesaria: la tregua no tiene un “precio” en el sentido clásico; tiene una función dentro del metabolismo del conflicto. Más que cuánto cuesta, la pregunta decisiva es quién paga, quién cobra y quién redefine el sentido de lo ocurrido. Porque ahí, en esa contabilidad no declarada, es donde la tregua revela su verdadera economía. Hay que transparentar el financiamiento de las guerras. 

 Fernando Buen Abad Domínguez | 14/04/2026

Trump alinea a toda América Latina en el asalto sobre Cuba


Sobre la llegada a la Argentina del jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos. 

 En el marco de los ejercicios militares conjuntos Daga Atlántica y Passex, que se realizaron en aguas de la zona Económica Exclusiva Argentina en el Atlántico Sur, Milei recibió al jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos, contraalmirante Mark A. Schafer. Schafer se encuentra al frente de dos buques militares y de los movimientos de adiestramiento, que son parte de una campaña más grande denominada Southern Seas 2026, la cual comenzó en el hemisferio Norte y ya tuvo paradas en México, Ecuador, Chile y la Argentina; posteriormente lo harán con Brasil. 
 El Daga Atlántica y Passex son ejercicios conjuntos intensivos, en los que participan unidades navales y aeronavales que realizan operaciones de comunicación, evoluciones tácticas, instrucciones en navegación y defensa aérea, que tienen como objetivo últim aceitar la operatividad conjunta para posibles escenarios de conflicto. Esto último se ve amplificado en el escenario de guerra imperialista, en la que Argentina se encuentra como país beligerante por el alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu en la conflagración que se desarrolla en Medio Oriente.
 En ese intercambio, las unidades navales y aeronavales desarrollaron un programa intensivo conjunto. En los ejercicios recientemente realizados se incorporaron por parte de Argentina los 24 aviones F-16 comprados a Dinamarca a través de la intermediación de los Estados Unidos. 
 El gobierno liberticida, por medio del DNU 264/26, autorizó la entrada de tropas estadounidenses. En el DNU en cuestión se puede leer que estos ejercicios servirán para “mejorar la interoperabilidad y la integración doctrinal, fortaleciendo nuestra capacidad de operar en escenarios combinados, defendiendo espacios de jurisdicción nacional y áreas de interés estratégico, y además ayuda a estandarizar los procedimientos operativos, facilitando la participación de las Fuerzas Armadas argentinas en futuras operaciones multinacionales” y a su vez “fortalecen la imagen internacional de la Argentina como un socio confiable en materia de estabilidad regional y seguridad global”.
 Si bien el proyecto de ley fue enviado al Congreso para su tratamiento, la cámara baja no le dió tratamiento, convirtiendo a la oposición parlamentaria en cómplice necesaria de la entrada de tropas estadounidenses, lo que fue utilizado por el gobierno para recurrir al mecanismo excepcional del decreto de necesidad y urgencia. 
 En la mañana del jueves 30, Milei partió desde Aeroparque para luego arribar al portaaviones nuclear USS Nimitz, que se encontraba navegando en las proximidades de Mar del Plata, a fin de participar de una actividad conjunta organizada por el Comando de Operaciones Especiales Sur, como parte de los ejercicios navales de la operación conjunta Passex. Milei estuvo flanqueado por Karina Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno. También fueron parte de la comitiva el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay. 
 Al frente del Comando de Operaciones Especiales del Sur se encuentra el contraalmirante Schafer, una extensión del Comando Sur de los Estados Unidos, que tiene bajo su égida la planificación y ejecución de los despliegues militares en la región, con operatividad en 31 países.
 En el buque de guerra, Milei se encontró con Schafer, el capitán Joseph J. Furco y el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas. El liberticida recorrió la cubierta del portaaviones y participó de una operación aérea de aeronaves F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, que son parte del ejercicio Passex. Carlos Presti señaló en sus redes sociales que los ejercicios conjuntos "fortalecen la cooperación, la interoperabilidad y el trabajo conjunto entre la Argentina y Estados Unidos”. La “visita” de la delegación argentina funcionó como una ratificación del rabioso alineamiento de los liberticidas con los Estados Unidos y, en consecuencia, con Israel. 
 Los ejercicios se desarrollaron aprovechando “el tránsito de los buques de guerra por aguas jurisdiccionales” (La Nación, 30/4) y se extendieron desde el lunes hasta el jueves 30. El ejercicio Passex, del que participaron marines miembros de “grupos de batalla”, posibilitó que el portaaviones USS Nimitz y el destructor Gridley, ingresaran a aguas argentinas el lunes desde el Océano Pacífico y navegaran a través del Estrecho de Magallanes. 
 Desde el Ministerio de Defensa señalaron que “a medida que el grupo de combate aeronaval estadounidense avanzó hacia el Atlántico Sur y se aproximó al litoral marítimo argentino, comenzó el trabajo conjunto en aguas jurisdiccionales nacionales, mediante la ejecución del ejercicio Passex 2026”. 
 Al entrar en aguas argentinas se incorporaron al ejercicio dos helicópteros Sea Kimg, de la II Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y luego zarparon de Puerto Belgrano el destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales, que a la altura de Trelew participaron de ejercicios con mayor grado de dificultad. Por su parte el avión P3Orion hizo un vuelo de exploración y se montó un escenario de defensa antiaérea. Luego, las unidades se acercaron a Necochea, donde los esperaban el destructor ARA Sarandí, la corbeta ARA Robinson y los patrulleros oceánicos ARA Cordero y ARA Storni, que se desplazaron a las cercanías de Mar del Plata (Ídem). 
 En paralelo se realizó la operación Daga Atlántica, que contó con la presencia de Fuerzas Especiales de EE. UU. y se llevaron a cabo en la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada de la Fuerza Aérea, en la localidad bonaerense de Moreno, donde se hizo presente el contraalmirante Schafer, en una clara señal de la subordinación en la que el gobierno liberticida ha sumido a las FF.AA.. Reafirmando esta condición Peter Lamelas expresó en sus redes sociales que “Nuestros países son más fuertes cuando trabajamos juntos. La visita del contraalmirante Shafer reafirma el valor de la relación entre nuestras fuerzas de operaciones especiales y continúa fortaleciendo la cooperación en defensa entre Estados Unidos y la Argentina. Una Argentina más fuerte hace a toda la región más segura”. 
 Los movimientos militares de EEUU en el país y en la región tienen como estación final el control en regla del Atlántico Sur, que ha tenido como iniciativa la puesta en pie de una Base Naval Integrada en Ushuaia, fundamental para tender un puente a la Antártida y presentarse como el gendarme del Estrecho de Magallanes, en medio de la guerra comercial con China, para asegurar la vigilancia del corredor bioceánico. Pero en el corto plazo, los movimientos militares en toda América Latina apuntan a reforzar el asedio sobre Cuba y sumir a la isla en una crisis terminal, con el propósito de instaurar un protectorado de facto. Como alternativa a esta imposición, Trump ha amenazado con convertir el bloqueo en una invasión militar. Milei y todo el régimen político, que no ha denunciado los ejercicios militares ni lo harán, son responsables de asfaltar la política trumpista sobre Cuba, Venezuela y América Latina en su conjunto. 

 Lucas Giannetti 
 02/05/2026

domingo, 3 de mayo de 2026

El atentado fallido en Estados Unidos y la “retórica de odio”


Artera campaña de la Casa Blanca y de Milei. 

 La Casa Blanca se lanzó a una campaña de victimización y descrédito contra la oposición y “la izquierda” –que en Argentina secundó el presidente Javier Milei- tras la irrupción de un hombre armado en la cena anual de corresponsales de prensa, en Washington, el sábado último, donde, según funcionarios estadounidenses, habría intentado agredir al presidente Donald Trump y otros funcionarios del gobierno presentes. 
 El atacante, un profesor de 31 años, llamado Cole Tomas Allen, oriundo de Los Angeles, traspasó un cordón de seguridad en el hotel donde se desarrollaba el evento y se tiroteó con agentes del Servicio Secreto. Todd Blanche, el fiscal general adjunto de Estados Unidos, asegura que Allen fue reducido antes de ingresar al salón de actividades. Tras la activación de un protocolo de emergencia, Trump y otros funcionarios fueron retirados del lugar. 
 El gobierno estadounidense sostiene que el agresor –al que Trump calificó como un “loco” y un “lobo solitario”- tenía un plan para atacar a miembros del gobierno y que habría enviado, inclusive, un documento previo a su familia explicando los motivos. Dicho documento, difundido por el diario New York Post, señala entre sus objetivos a “funcionarios de la administración priorizados desde el rango más alto hasta el más bajo”. Contiene algunas críticas, aparentemente dirigidas contra Trump (“no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”), y detalla parte de la logística de su plan, como el alquiler previo de una habitación en el Hotel Hilton. 
 Este lunes 27, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, responsabilizó al “culto de odio de la izquierda” y la oposición por el fallido atentado. “Esta violencia política surge de una demonización sistémica por parte de comentaristas, y eso incluye a parte de los demócratas y ciertos medios. Esta retórica de odio, constante y violenta, dirigida contra el presidente Trump día tras día, durante 11 años, ha contribuido a legitimar esta violencia y nos ha conducido a este momento sombrío”. También dijo que “aquellos que, de manera constante y falsa, tildan al presidente —y lo calumnian— de fascista o de amenaza para la democracia, comparándolo con Hitler con el único fin de obtener réditos políticos, están alimentando este tipo de violencia" (citas de El País, 27/4). El comunicado de la Oficina del Presidente del gobierno argentino y los tuits de Milei van en el mismo sentido: aluden a “la retórica violenta de la izquierda en todas partes del mundo que promueven este tipo de ataques”, o a que “la izquierda nunca podrá debatir (…) son violentos y prefieren atentar contra las personas que piensan distinto”, etc.
 La homologación que hace este discurso entre el autor del fallido atentado y la oposición estadounidense y la izquierda es completamente arbitraria y está en contradicción con las propias afirmaciones iniciales del magnate, quien habló de un “individuo perturbado”, de un “lobo solitario” y de “un creyente cristiano (que luego) se volvió anticristiano y experimentó un gran cambio”. No se conoce filiación política ni militancia alguna de Allen, más allá de un aporte de 25 dólares a la campaña de la demócrata Kamala Harris, en 2024. 
 ¿Cuál es, entonces, el propósito de los ataques contra “la izquierda”? Como ya ocurrió tras el atentado de otro “lobo solitario” contra el referente de derecha, Charlie Kirk, se busca pavimentar el camino desde el Estado para un silenciamiento y represión de la oposición. 
 Por lo demás, la vocera de Trump presenta las cosas exactamente al revés, porque el responsable de la creciente violencia política y social en Estados Unidos es el Estado, y en particular el gobierno actual, empezando por el discurso deshumanizante del magnate, las redadas brutales del ICE (que dejaron dos muertos en Minneapolis), el abuso policial y la guerra imperialista. 
 El fallido atentado despertó muchas suspicacias. Pero, más allá de la naturaleza del hecho, está claro el uso que pretende darle la Casa Blanca, en momentos en que cae la imagen de Trump, enfrenta serios obstáculos en Irán, sube el precio de los combustibles y se acercan las elecciones de medio término. 
 Por todo esto, es necesario repudiar las acusaciones del gobierno estadounidense y su ataque a las libertades democráticas, que son parte de una ofensiva imperialista global. Y lo mismo cabe decir de la réplica de ese peligroso discurso por parte del gobierno de Milei. 

 Gustavo Montenegro

La incursión pirata de Israel contra la Flotilla Global Sumud pone de manifiesto la vergonzosa complicidad del Gobierno griego


La agresiva incursión de Israel en pleno Mediterráneo y a 600 millas al oeste de Gaza demuestra la audacia sin límites del Estado terrorista, pero también revela su dificultad para hacer frente a una misión de gran envergadura (más de 80 embarcaciones) cerca de sus costas, especialmente en medio de las operaciones militares en el Líbano y las tensiones con Irán. Sin embargo, el hecho de que el Estado sionista lanzara este ataque en una zona que considera segura para sus acciones —entre Creta y el Peloponeso, es decir, en una zona bajo jurisdicción griega (y no en zonas al este de Creta disputadas por otros Estados)— pone de manifiesto la vergonzosa complicidad del Gobierno griego. 
 El Gobierno se escuda en la afirmación de que el ataque tuvo lugar en aguas internacionales. Sin embargo, dado que se trató de una operación militar que duró horas y puso en peligro la vida de cientos de personas —que pidieron ayuda a la guardia costera griega sin obtener respuesta alguna—, es evidente que debió haber habido conocimiento previo y coordinación con Israel, con quien, al fin y al cabo, existe una alianza militar. Este es uno de los actos más humillantes del Gobierno y del Estado griego, especialmente cuando afirman garantizar la seguridad y el control de las fronteras de la UE, llegando incluso a cometer crímenes, como el hundimiento de un barco en el que se ahogaron 700 refugiados, cuya plena responsabilidad recae en la Guardia Costera griega, muy cerca del lugar donde también tuvo lugar el ataque israelí. 
 Además, el gobierno cómplice quedó al descubierto por una publicación del genocida ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, quien asumió de hecho el papel de portavoz del gobierno griego. Sa’ar, tras afirmar que la operación de las FDI tenía como objetivo impedir la violación del «bloqueo naval legal de Gaza» (!), anunció: «En coordinación con el Gobierno griego, las personas trasladadas desde los barcos de la flotilla a un buque israelí desembarcarán en una costa griega. Agradecemos al Gobierno griego su disposición a acoger a los participantes de la flotilla». 
 Son visibles los signos de palizas en las personas que el buque de guerra pirata israelí «descargó» en un pequeño puerto de Creta, en Sitia: ropa manchada de sangre, ojos magullados. En total, 36 participantes fueron trasladados al hospital de Sitia y están recibiendo tratamiento. 
 Todo lo ocurrido demuestra que la coordinación no se refiere únicamente al desembarco de los secuestrados, sino a toda la operación. Igualmente provocadora es la postura de la Comisión Europea, cuyo portavoz declaró —mientras cientos de ciudadanos de los Estados miembros han sido secuestrados— que «¡no fomentamos las flotillas como forma de entregar ayuda»! Por supuesto, prefieren los bombarderos…
 La reacción del movimiento en Grecia y otros países fue inmediata. En Atenas, tras un llamamiento de March to Gaza y muchas organizaciones (entre ellas ANTARSYA y Communist Liberation), tuvo lugar una manifestación militante ante el Ministerio de Asuntos Exteriores. 

 La misión griega de la Flotilla Global Sumud zarpará, a pesar de la incursión pirata de Israel 

 La misión griega de la mayor Flotilla Global Sumud hasta la fecha tiene previsto zarpar el 3 de mayo desde Siros, a pesar de la incursión pirata de Israel. La salida irá acompañada de una serie de actos contra la guerra de dos días de duración en la isla, donde colectivos y activistas locales se reunirán con cientos de participantes de todo el Mediterráneo. 
 La misión tiene como objetivo transmitir un fuerte mensaje político de solidaridad internacionalista. Pantelis V. es uno de los que se preparan para zarpar hacia la martirizada Gaza. Junto con Christini D.L., son los dos miembros de Liberación Comunista que participan en la gran delegación griega de la Flotilla Global Sumud. Pantelis afirma: «La lucha palestina es la más justa de nuestro tiempo. Lo abarca todo: es anticolonial, antiimperialista, anticapitalista. Es la vanguardia de una barbarie que se está preparando para todos nosotros. Cuando hablamos de Gaza, hablamos del Líbano, de Irán y del futuro que se avecina. Nuestro país se lucra con la sangre de los palestinos: el año pasado se transportaron a Israel 57 cargamentos de petróleo de empresas griegas, material militar para Elbit pasa por nuestros puertos, el sector inmobiliario israelí invierte en nuestros barrios, soldados de las FDI descansan en centros turísticos griegos. La contradicción —la distancia entre el pueblo y la representación política burguesa— se ha intensificado. Todo el sistema (Nueva Democracia, SYRIZA, PASOK) o bien guarda silencio o bien apoya abiertamente a Israel; no expresa la voluntad popular. La gente lo sabe y se expresa con los medios a su alcance: banderas, consignas en las paredes, huelgas en los puertos. Las empresas israelíes están comprando masivamente propiedades en el centro de Atenas y en las islas, mientras que los trabajadores no pueden permitirse pagar un alquiler ni irse de vacaciones. La misma política que desplaza a los palestinos de Cisjordania y pretende convertir Gaza en una Riviera desaloja a los jubilados en Atenas y echa a los trabajadores de sus hogares debido al aumento de los alquileres. Las luchas están conectadas, aunque no sean idénticas. Nos dijeron que la “alianza estratégica con Israel trae seguridad”. ¿Pero seguridad para quién? Para las ganancias del capital naviero y los fondos israelíes que compran barrios atenienses, para la base de la OTAN en Souda, que se está convirtiendo en un centro militar estadounidense-israelí. Para nosotros, esta misma “alianza” significa involucrarse en una guerra más amplia en Oriente Medio. Nuestra respuesta es clara: un embargo de armas a Israel. 
Grecia fuera de la OTAN. Cierre de las bases estadounidenses. Ni un solo soldado, ni un solo kilómetro cuadrado de espacio aéreo para la matanza de pueblos.

 Un contundente mensaje de solidaridad con Palestina se expresó en las manifestaciones y protestas del Primero de Mayo en todo el país.

 Los trabajadores que participaron en las manifestaciones y protestas del Primero de Mayo en todo el país enviaron un mensaje de desafío obrero y lucha subversiva por el pan, el empleo, la paz, la libertad y la emancipación de los trabajadores de la explotación, al tiempo que expresaron un fuerte mensaje de solidaridad con Palestina. 
 En Atenas, la manifestación independiente de base, organizada por sindicatos de base y colectivos obreros en los Propileos, fue multitudinaria y combativa. El cartel que circulaba en Atenas hacía un llamado a la lucha por aumentos salariales, convenios colectivos y la paz. Se oponía al gobierno, la OTAN y la militarización de la UE, y abogaba por una sociedad sin guerras ni explotación. Miles de trabajadores y jóvenes participaron en la gran marcha hacia la plaza Syntagma [frente al Parlamento griego], poniendo de manifiesto el potencial de las fuerzas radicales de base dentro del movimiento obrero. 
 “Su peor pesadilla es que la clase trabajadora organice el poder que ostenta en sus propias manos”, subraya Liberación Comunista, que añade que “la izquierda anticapitalista-comunista es la única fuerza capaz de perturbar la política de consenso de los partidos burgueses y su servicio a los intereses del capital. Esto se debe a que está presente en las luchas desde su estallido y busca darles una perspectiva subversiva. Promueve la lucha común de todos los sectores combatientes. No teme afirmar que el capital debe perder riqueza y poder para que los trabajadores puedan vivir; por lo tanto, todos los bienes públicos y las empresas de importancia estratégica deben ser nacionalizados”.
 También se celebró una manifestación del Primero de Mayo de carácter clasista en Salónica. Cabe destacar la importante iniciativa internacionalista de Liberación Comunista, que formó un bloque conjunto con la organización Amanecer Socialista de Macedonia del Norte, enviando un contundente mensaje de acción obrera internacionalista en los Balcanes.

 Texto de Liberación Comunista (KA) de Grecia.

sábado, 2 de mayo de 2026

Israel secuestra a 175 activistas de la flotilla Global Sumud en aguas internacionales frente a Grecia


Las más de 50 embarcaciones que integran la nueva expedición de la flotilla Global Sumud han sufrido el ataque de la Armada israelí, que no se ha adjudicado directamente el operativo, al secuestrar a más de 175 activistas de 22 embarcaciones distintas. Tripulantes de al menos una de las embarcaciones debieron ser rescatados por los buques que hacen de custodia -los de las ONG Open Arms y Greenpeace- debido a la destrucción de su motor. En la zona de la intercepción rige una alerta de tormenta, lo que expuso la integridad de la tripulación. Entre los detenidos figuran varios militantes argentinos de los partidos del FIT-U. 
 Los informes difieren en los motivos del desvío que se encontraba realizando la flotilla. Algunos aseguran que la decisión de desviarse hacia las costas griegas respondía a la alerta de tormentas, mientras que otros medios (como El País) aseguran que se encontraban realizando una actividad de desvío a un buque de la empresa israelí ZIM, un símbolo de la ocupación y las guerras del Estado sionista, que se encontraba trasladando material militar hacia Israel procedente de los Estados Unidos. El método de los bloqueos y los secuestros son la “nueva legalidad” habilitada por Trump, Netanyahu y su tropilla fascista. 
 La alerta de seguridad sobre posibles incursiones militares contra la flotilla había sido difundida entre las embarcaciones unas horas antes de los hechos. Hasta el momento se ha confirmado la detención de 22 de las 58 embarcaciones. Una cantidad de lanchas han logrado ingresar en aguas griegas, cuyo gobierno ha emitido un “alerta” por la presencia de las embarcaciones en sus aguas. 
 La detención en aguas internacionales constituye un crimen que el gobierno de Israel ha reiterado en diversas oportunidades contra las flotillas que pretenden romper el bloqueo ilegal contra la Franja de Gaza. En las transmisiones recibidas por los buques de Open Arms y Greenpeace, que fueron difundidos a la prensa, se escucha como las embarcaciones asaltantes se identifican como pertenecientes a las FDI (Fuerzas de Defensa Israelí), indicando a los tripulantes que dejen sus intenciones de llegar a Gaza y, en cambio, se dirijan al puerto israelí de Ashdod. Más tarde, el Ministerio de Exteriores israelí publicó un mensaje en X: “esta es la ‘ayuda médica’ encontrada en la flotilla de publicidad engañosa: condones y drogas”, acompañando el mensaje con un video y varios sobres plásticos.” (Página 12, 29/04)
 A diferencia de las excursiones organizadas en 2025, en esta ocasión los gobiernos se limitaron a emitir algunas quejas por el accionar israelí. El gobierno de España y de Turquía han convocado a una denuncia contra el gobierno de Israel por cometer piratería en aguas internacionales, sin embargo, no han movilizado a sus embarcaciones para garantizar la seguridad de la flotilla en aguas internacionales ni tampoco han emprendido acciones de mayor alcance para quebrar el bloqueo contra el pueblo palestino, iniciado en 2006, que sufre de una profunda hambruna desde 2023.
 La relatora especial para Palestina, Francesca Albanese, había desaconsejado en la reunión que decidió la nueva expedición por considerar un riesgo para los tripulantes y que el efecto de la flotilla no había logrado sobrepasar “la performance”. En su intervención convocó a operaciones coordinadas dirigidas a cadenas logísticas, puertos y suministros. Algo que fue descartado por los organizadores.
 En varias ciudades del mundo se han convocado movilizaciones y tribunas de denuncia contra este accionar de Israel, que incluso en el presente “cese del fuego” ha asesinado a más de 800 palestinos, según el último informe de la Misión para Palestina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A los cuales deben sumarse las masacres cotidianas en Cisjordania y Líbano. Es necesaria una movilización internacional contra la guerra imperialista, que ha penetrado en todos los continentes y países.

 Joaquín Antúnez 
 30/04/2026

jueves, 30 de abril de 2026

CON FILO | Las dueñas de Cuba


El «viejo mundo» que muere: la metáfora del interregno


La crisis del neoliberalismo no es coyuntural, sino orgánica en el sentido gramsciano: el capital no puede ofrecer estabilidad, empleo digno, cuidados ni futuro ecológico 

 Desde los años 80, el capitalismo global consolidó un «bloque histórico» bajo hegemonía neoliberal: globalización de mercados, desregulación financiera, debilitamiento de los sindicatos... 
 A pesar de las promesas de desarrollo y aumento de la riqueza, el neoliberalismo produjo varias tendencias que llevaron a su propio agotamiento: crisis de representación de los partidos tradicionales, aumento de la desigualdad, y precarización de amplios sectores.
 En ese orden de cosas, el sistema desplazó la ganancia de la producción a la especulación, esto generó crisis cada vez más violentas. 
 Así, el capitalismo neoliberal no solo no logró estabilizarse, sino que transfirió riqueza de los trabajadores a los rentistas, las reformas laborales flexibilizaron el despido, se debilitaron los sindicatos, y crearon una masa de trabajadores precarizada. 
 Las corporaciones transnacionales dividieron el mundo en zonas de explotación máxima. Pero esta fase entró en crisis cuando la sobreacumulación financiera ya no pudo sostenerse sin rescates estatales masivos (2008). Como Lenin diría: el capitalismo agotó su capacidad de expandirse geográficamente; ahora solo se devora a sí mismo. 
 La localización productiva hacia China, México o el Sudeste Asiático multiplicó la oferta mundial de fuerza de trabajo, pero el desempleo estructural se reafirmó como una característica funcional. 
 El neoliberalismo acentuó la explotación irracional de la naturaleza: la privatización del agua, el agronegocio transgénico, la extracción minera a cielo abierto, los acuerdos de «libre comercio» que anulan regulaciones ambientales. 
 Recortaron los servicios públicos, las guarderías, la atención a ancianos, la sanidad, mientras las privatizaciones del agua, la electricidad, los ferrocarriles y correos en los 80 y 90 provocaron aumentos de tarifas, mala calidad y corrupción.
 Para rescatar al sistema financiero en 2008, los Estados endeudaron a las generaciones futuras, impusieron políticas de austeridad que no pagaron los bancos, sino los trabajadores; los países llamados «periféricos» quedaron sometidos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a los fondos buitres. 
 Estos elementos muestran que la crisis del neoliberalismo no es coyuntural, sino orgánica en el sentido gramsciano. El capital no puede ofrecer estabilidad, empleo digno, cuidados ni futuro ecológico.
 De ese modo, la precarización alcanzó incluso a sectores antes privilegiados de técnicos e ingenieros y parte de la clase obrera golpeada por la situación tendió hacia posiciones de extrema derecha. 
 Como señaló Lenin, esta no es una «radicalización» genuina, sino un reflejo desesperado de capas que pierden sus privilegios relativos sin adquirir conciencia de clase internacionalista. 

 LAS SOMBRAS DEL INTERREGNO 

 El «viejo mundo» se muere en cada nueva crisis, pero el «nuevo» aún no nace y en ese claroscuro aparecen los monstruos que canalizan el miedo y la rabia hacia soluciones regresivas. Entender todos los componentes de la crisis es la precondición para construir una salida socialista, para comenzar a edificar el futuro comunista. 
 El neoliberalismo pos-Guerra Fría soñó con un capitalismo global bajo la hegemonía de EE. UU.; no previó el ascenso de China como potencia económico-militar, que desafía el dominio tecnológico y la dictadura del dólar.
 La guerra comercial y tecnológica entre EE. UU. y China, la política de sanciones, el rearme europeo, la guerra de la OTAN y Ucrania contra Rusia, la agresión a Irán por parte de la entidad sionista de Israel y Estados Unidos, son reflejos de lo que Lenin enfatizó en reiteradas oportunidades, que el reparto desigual del mundo genera guerras imperialistas periódicas. 
 Para Lenin, estas contradicciones anuncian que el sistema ya no puede gestionarse mediante consenso: la guerra se convierte en un instrumento ordinario para reconfigurar la dominación. 
 De esta suerte, el preclaro líder de la Revolución Bolchevique analizó cómo la burguesía, cuando su dominación corre peligro por la lucha de clases, recurre a métodos abiertamente dictatoriales y demagógicos. 
 Las respuestas fueron, son y serán el bonapartismo y el fascismo, la disolución de los canales democrático-burgueses tradicionales, apelan a la pequeña burguesía y a sectores obreros desclasados con un discurso antiélite, mientras imponen ajustes antipopulares y preparan el terreno para una represión más abierta contra los movimientos populares. 
 Marx describió el bonapartismo como un poder ejecutivo que se sitúa por encima de las clases en lucha, equilibrando sus fuerzas al servicio del capital.
 El «líder» se presenta como «el defensor del pueblo trabajador» contra las élites, pero gobierna para los más ricos, transforma la crisis orgánica en chivo expiatorio: los culpables no son el capital ni el sistema, sino los inmigrantes, chinos o los «globalistas».
 De este modo, desplaza la lucha de clases hacia el terreno étnico-nacionalista. Es una forma de lo que Gramsci llamaría «revolución pasiva»: incorporan demandas, pero vaciándolas de contenido anticapitalista, reorientándolas hacia el odio al diferente.
 Los nuevos guías antiélites se apoyan principalmente en los pequeños empresarios y propietarios rurales –que ven amenazada su posición por las grandes cadenas y la competencia global–, los trabajadores de industrias en declive –que han perdido su organización sindical y su conciencia de clase–, y las capas medias empobrecidas –que temen caer en el proletariado. 
 A todos ellos, les ofrecen un «capitalismo con rostro nacional», no cuestionar la propiedad privada ni la explotación, sino ponerla al servicio de «los nuestros». 
 A diferencia del keynesianismo o la socialdemocracia, el marxismo-leninismo sostiene que la crisis del neoliberalismo es terminal para el capitalismo en su conjunto, no solo para una variante de él. 
 Frente a los monstruos, la tentación reformista es pedir «volver a la normalidad», la tentación es fuerte. ¿Para qué fomentar el caos?, es mejor esperar que la crisis genere automáticamente conciencia revolucionaria. 
 Mientras tanto, la burguesía seguirá ofreciendo monstruos, guerras y barbarie. La tarea de los comunistas es transformar la tribulación de las grandes masas en conciencia revolucionaria, aprovechando cada grieta del sistema para avanzar hacia la única alternativa: el socialismo.

 Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 30 de abril de 2026 07:04:54