domingo, 26 de julio de 2026

Cada acto de agresión del gobierno de EE. UU. demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo


El Canciller denunció las nuevas medidas dictadas por el Departamento de Estado contra la Mayor de las Antillas 

 Aún cuando en todos los escenarios, Washington niega la existencia y, por consiguiente, el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla, este jueves el Departamento de Estado anunció nuevas medidas, de conformidad con la Orden Ejecutiva (EO) 14404. 
 Al respecto, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó, por medio de la red social X: «Cada acto de agresión del gobierno de EE. UU., como las medidas anunciadas este 23 de julio por el Secretario de Estado, demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo contra todo el pueblo cubano».
 «A pesar de que el gobierno estadounidense continúa negando la existencia del cerco económico contra Cuba, le resulta cada vez más difícil esconder sus intenciones genocidas y el ánimo de provocar una crisis humanitaria», aseveró el Canciller. 
 Asimismo, acerca de la inclusión en las nuevas medidas de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A (CSMC) y la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM), señaló que, «el ataque contra la cooperación médica cubana equivale a una agresión contra el derecho humano al acceso a servicios de salud para cientos de miles de personas en muchas partes del mundo. Castigan a Cuba por prestar un servicio humano y solidario que ha sido reconocido por la comunidad internacional».
 «Lo hace el gobierno del país más rico del mundo, empeñado en negar dicho derecho humano elemental a decenas de millones de sus propios ciudadanos», puntualizó Rodríguez Parrilla.

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 23 de julio de 2026 20:07:20

Mundial 2026: Gianni Infantino, el gran ganador


Récord de recaudación, reelección asegurada y hasta postulación para presidir la ONU.

 El campeonato obtenido por la selección española ha dejado grandes titulares deportivos, pero también relacionados con aquello que sucede lejos del campo de juego. Una vez pasados los festejos (y tristezas) por el partido final, los medios han colocado en la tapa los grandes millones que ha embolsado la FIFA en este torneo mundial. Se han superado todas las previsiones y ahora se entusiasman con impulsar aún más lejos la potencialidad económica del deporte más popular del mundo.
 La información oficial, comunicada por el presidente del ente del fútbol mundial, Gianni Infantino, afirma haber obtenido un ingreso por 15.000 millones de dólares, cifra que duplica lo obtenido en Qatar 2022, donde fueron recaudados 7.600 millones de dólares. En la previa al Mundial, la FIFA había estimado ingresos por 11.000 millones. El resultado final superó en un 36 % la cifra prevista inicialmente. La ganancia “limpia” para la FIFA ronda los 9.000 millones de dólares. 
 Infantino había apostado el todo por el todo en esta edición mundialista, la primera de la historia que involucró a tres países y 16 sedes distribuidas a lo largo y ancho de medio continente, con distancias de miles de kilómetros entre cada una de ellas. Las federaciones, principalmente la que representa a los países europeos (UEFA), habían acumulado reclamos contra el presidente del organismo internacional. El momento de mayor tensión se vivió durante el desarrollo del propio torneo, cuando Trump intervino para retirar una tarjeta roja a Folarin Balogun, máximo goleador de Estados Unidos, a fin de que pudiera disputar el partido de octavos de final frente a la selección de Bélgica. Ese partido finalmente fue dominado por los europeos que celebraron la victoria imitando el baile de Donald Trump en el campo de juego. 
 Sin embargo, una vez que dejó de girar la pelota, las ganancias extraordinarias culminaron en aplausos y promesas de reelección para Infantino, que debe someterse a elecciones en marzo de 2027. El actual dirigente cuenta con más de 200 compromisos favorables. 
 La FIFA logró transformar un ingreso secundario en su principal ganancia, la venta de entradas. Cerca de 5.000 millones de dólares fueron aportados por la venta y la reventa de entradas. Por primera vez en su historia, la FIFA habilitó un sitio de reventa oficial, gracias a las normas legales estadounidenses. Por cada reventa, el organismo se quedaba con una comisión del 15 % del vendedor y otro 15 % del comprador, un negocio redondo. Las entradas para la final del Mundial rondaron los 10.000 dólares, aunque en los sitios de reventa se observaron tickets ofrecidos a 50.000 o, incluso, 100.000 dólares cada uno. Los informes oficiales informaron una ocupación del 99,7 % promedio de las butacas disponibles. El informe oficial ha contabilizado una asistencia de 6,6 millones de personas a los 104 partidos del mundial, duplicando el récord previo de 3,6 millones obtenido en Estados Unidos 1994. 
 Las críticas sobre los precios de las entradas involucraron al propio Donald Trump, que al ser consultado por el valor de las entradas para asistir al partido inaugural de su propio seleccionado, cerca de los 1.000 dólares, aseguró que nunca abonaría precio semejante. Infantino defendió permanentemente que los precios de las entradas estaban en sintonía con otros eventos deportivos y culturales de los Estados Unidos. 
 Infantino logró estrechar sus vínculos con Donald Trump, a quien hizo protagonista de la organización y de los eventos claves del torneo. La copa entregada a los nuevos campeones fue sostenida por Trump e Infantino, gesto que se había dado en el Mundial de Clubes organizado también en Estados Unidos. En la previa al Mundial, Infantino había inventado y otorgado el premio “FIFA de la Paz” a Trump, un insulto a la humanidad. 
 El magnate ya se ha aventurado a reclamar ser nuevamente sede de la Copa del Mundo, aunque exigió hacerlo en soledad: "Deberían elegir de nuevo a Estados Unidos. Esta vez dejaremos fuera a Canadá y México" (Ámbito, 19/07). Lo que fue entendido como una alusión a la Copa que tendrá lugar en 2028, puesto que la FIFA ya votó las sedes para 2030 y 2034, puede ser leído como una exigencia inmediata del magnate.
 La “buena letra” de Infantino puede catapultarlo lejos. En los medios estadounidenses circula abiertamente que Trump respaldará al presidente de la FIFA como candidato a secretario general de las Naciones Unidas, en la elección que debe celebrarse a fin de año ante el vencimiento del mandato de su actual secretario, el portugués Antonio Guterres. 

 Otros ganadores 

Pero no solo Infantino fue el gran ganador del evento. Las televisoras, las marcas de ropa que visten a los jugadores, con registros de venta récord, y las marcas que aprovecharon el nuevo espacio publicitario del “cooling break” amasaron también grandes fortunas. La cadena Fox Sports se ubicó primera en el ranking; mediante un acuerdo con la FIFA por la transmisión del Mundial 2022 de Qatar obtuvo a precio rebajado todos los derechos televisivos en exclusiva a 500 millones de dólares. La reventa a otras emisoras superó los 1.500 millones de dólares, dejando un saldo favorable de 1.000 millones de dólares. A esto deben sumarse las inversiones que significaron los espacios publicitarios creados por las pausas de hidratación de tres minutos, también exigidos por Fox desde hace tiempo. La FIFA las justificó como necesarias por el calor del verano, aunque su inclusión se encontraba siendo reclamada por motivos extradeportivos. 
 Un espacio de publicidad de 30 segundos en el “cooling break” rondaba los 300.000 dólares en la televisión estadounidense; para las rondas finales ese número escaló hasta los 800.000 dólares. La transmisión del Mundial en los Estados Unidos batió todos los récords previos y a nivel mundial se calcula que la final fue vista por entre 1.800 y 2.200 millones de personas, cerca de un tercio de la población mundial.
 Quienes lograron ingresar al podio de los ganadores también fueron las casas de apuestas, que obtuvieron ganancias cercanas a los 500 millones de dólares. El mayor impulso para las casas de apuestas lo obtuvieron por el crecimiento espiralado del mercado en Estados Unidos y Brasil. El cálculo observa un aumento de apuestas por partido disputado, cerca de 50 millones de dólares por partido. El crecimiento de las apuestas online se observa no en un mercado previo de “predicción de resultados”, el popular “prode”, sino en las apuestas en vivo durante el desarrollo del partido, incluso por jugadas puntuales (errar un pase, sacar mal un córner, hacer un foul para obtener una amarilla en un momento determinado del partido, etc). Grandes estrellas como el brasileño Bruno Guimaraes, debieron enfrentar juicios y sanciones por estas conductas. En varios casos, los jugadores han declarado en sede judicial que sus compromisos con los grupos de apuestas nacieron por deudas creadas a partir de su adicción al juego. En la considerada mejor liga del mundo, la liga inglesa, los sponsors de las camisetas han sido monopolizados por las mismas casas de apuestas. En el Mundial, han copado las pausas de hidratación que, como fue registrado, favorecieron picos de apuesta en medio de los partidos. 
 La intención de seguir expandiendo el Mundial a más seleccionados -se ha propuesto un cupo de 64 participantes- busca llevar el negocio a China e India, muy débiles de tradición futbolística propia. 

 Los perdedores 

En esta Copa Mundial hubo espacio para los perdedores, principalmente, los hinchas del fútbol que recibieron precios de entradas por las nubes y una “avivada” de las empresas de transporte que elevaron los precios del transporte los días de partido. Las aerolíneas no perdieron la oportunidad de elevar los precios de los pasajes, a pesar de que las demoras y cancelaciones fueron una constante durante el torneo. Las ciudades-sedes esperaban obtener un récord de visitantes que fueran un incentivo a la actividad económica. Sin embargo, los hoteles y restaurantes no tuvieron la afluencia esperada previamente. Las ganancias fueron ínfimas y la creación de puestos de trabajo, que había sido una promesa de la propia FIFA, se resumió en trabajadores contratados de manera informal, con salarios bajos y condiciones de trabajo precarias. La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento denunció a la propia FIFA de inflar la demanda de habitaciones con pedidos para su propio personal. La ocupación hotelera se redujo a episodios particulares por el desarrollo de algún partido. 
 Distintos informes aseguraron que la utilización de estadios y estructuras ya existentes no generaron ningún incremento en la demanda laboral o una creación de nuevos activos locales. Se estima que el Mundial introdujo cerca de 40.000 millones de dólares al mercado mundial, pero los mismos fueron embolsados por contados bolsillos. El evento del deporte más popular del mundo expuso como nunca el monopolio de la acumulación capitalista en cada vez más reducidas manos. “Infantino lo hizo”. Aplaudido en los salones de Trump y la FIFA, abucheado en el estadio Met Life por los hinchas presentes. 
 La guerra imperialista, los atropellos criminales sobre Cuba e Irán, siguieron su curso sin detenerse al ver la pelota girar. Es la ofensa del imperialismo, que ha quebrado todas las tradiciones de hermandad entre los pueblos que rodeaban al deporte. La clase obrera al barrer con los odios que al mundo envenenan devolverá al fútbol -y al deporte en general- el lugar que siempre le ha pertenecido. 

 Joaquín Antúnez 
 22/07/2026

sábado, 25 de julio de 2026

Trump, el esclavista que fija aranceles en nombre de combatir el trabajo forzoso


La impostura de una guerra comercial que busca recomponer la hegemonía de quienes más lucran con la superexplotación en todo el mundo. 

 El gobierno de Donald Trump impuso nuevos aranceles a 60 países, justificados en nombre de un supuesto combate contra el trabajo forzoso. La impostura no podría ser mayor. Las grandes empresas norteamericanas son las que más se benefician de la superexplotación de trabajadores en todo el mundo. Su medida es, de hecho, parte de su guerra comercial para recomponer la hegemonía del imperialismo yanqui, imponiendo un mayor saqueo capitalista que incluye una embestida contra los derechos laborales tanto dentro de Estados Unidos como en el resto de los países. 
 Los aranceles sobre las importaciones podrían llegar hasta el 12,5%. Afectan a la Unión Europea y a países de otros continentes como Bangladesh, Camboya, Canadá, El Salvador, Sri Lanka, India, Brasil, Chile, Colombia. Incluso la Argentina del trumpista Milei sería damnificada. 
 Lo de Trump es demagogia pura, ya que es un promotor de la ofensiva del capital contra los trabajadores. Él apoya la reforma laboral esclavista que Milei implementó en Argentina. Pero más allá de eso, empresas estadounidenses han sido denunciadas por incurrir en estas prácticas o estar vinculadas a ellas de alguna u otra forma. Capitalistas yanquis mudan sus plantas a países en los que la mano de obra es barata para obtener superganancias. Por ejemplo, han aterrizado en México, Bangladesh, China o India. 
 En México, empresas yanquis explotan trabajadores en el régimen de las maquilas. Las maquiladoras son fábricas que importan materiales (con beneficios impositivos), procesan o ensamblan los productos, y luego los exportan de regreso al país de origen. Se caracterizan por el imperio de regímenes inhumanos de explotación. La empresa Cooper Lighting llegó a poner cadenas para evitar que sus trabajadores salieran de la planta durante la pandemia.
 Apple enfrentó cargos, el año pasado, por beneficiarse del suministro de cobalto, estaño, tantalio y tungsteno relacionado con el trabajo infantil y forzoso en países como el Congo y Ruanda. La demanda fue presentada por International Rights Advocates, que antes denunció a otras empresas como Tesla por motivos similares. Starbucks fue denunciada por abastecerse de trabajo de productores brasileños que trabajaban en condiciones de semiesclavitud, en un caso en el que también estaría implicada McDonald's (Cenital, 26/4/2025). 
 Nike fue investigada en Canadá por el trabajo forzoso de uigures, una minoría musulmana, en China. Se la conoce, además, por haber hecho uso de talleres clandestinos para producir calzado y prendas de vestir en Asia y por haber recibido denuncias por trabajo infantil. En Camboya, en una de sus plantas, el año pasado trabajadores se desmayaron por realizar sus labores en condiciones de altas temperaturas y poca ventilación. Además, son sometidos a jornadas extenuantes a cambio de salarios muy bajos (Pro República, 1/5/2025). 
 Cargill fue condenada a pagar una multa de 600.000 reales por daños morales y colectivos. La empresa, que se dedica al agro, adquiría directa e indirectamente materias primas para la producción de chocolates y mantequilla de cacao en estados donde reinaba el trabajo esclavo (DW, 26/9/2023). La empresa de golosinas Mars y la gigante alimenticia Mondelez fueron demandadas por estar vinculadas al trabajo esclavo de niños en plantaciones de cacao ubicadas en Costa de Marfil (The Guardian, 12/2/2021).
 Otras empresas como Amazon, Uber y Walmart han sido denunciadas por imponer regímenes de trabajo precarizantes. El fenómeno descripto sucede, incluso, dentro de las fronteras estadounidenses. En 2022, bajo el gobierno del demócrata Biden, la Justicia impulsó un operativo para detener empleadores agrícolas de Georgia que explotaban abusiva y coercitivamente a cientos de trabajadores mexicanos. Se han denunciado jornadas excesivas, salarios bajos y amenazas a migrantes en la construcción, el empleo doméstico y la industria alimentaria (Cadena Ser, 24/7). Por esto es que han surgido, por otra parte, luchas por la sindicalización y la mejora de las condiciones de trabajo en compañías como Starbucks y Amazon. 
 El trabajo forzoso es una realidad que, bajo el capitalismo, afectó a casi 28 millones de personas en 2021, según la Organización Internacional del Trabajo. Se suele incluir en la categoría "esclavitud moderna": millones, incluyendo niños, son explotados bajo estas condiciones tanto en el sector privado como en el estatal. En Asia del Sur, por ejemplo, hay hasta esclavos por deudas. De acuerdo a la OIT, el trabajo forzoso en la economía privada generó 236.000 millones de dólares anuales en 2024 (los ingresos aumentaron un 37% desde 2014).
 Más en general, hay una tendencia del capital en todo el mundo a imponer reformas laborales y ataques de todo tipo contra las condiciones de vida de los trabajadores. Es la vía que encuentran para salir de la crisis en la que se encuentra su propio modo de producción. Que el capitalismo recurra a formas de trabajo que tienen muchos puntos de contacto con las que existían en regímenes sociales pretéritos da cuenta de su incapacidad para desarrollarse sobre sus propias bases. 
 La lucha por la derrota de la ofensiva imperialista y por el socialismo es apremiante. 

 Nazareno Suozzi

jueves, 23 de julio de 2026

Crisis en Kiev: Zelensky descabeza a los mandos de la guerra


En el marco de una crisis de reclutamiento y de la guerra misma. El presidente Volodímir Zelensky ha destituido casi simultáneamente al ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, y al comandante en jefe del Ejército Oleksandr Syrskyi. 
 El despido del primero, unos pocos días antes, había provocado protestas en todo el país. Zelensky ha presentado la controversia como producto de un conflicto personal entre estos dos jefes militres. 
 El ministro Fedorov (35 años) asumió el cargo en enero de 2026 con un mandato para impulsar la modernización tecnológica, la interconexión de las tropas y un uso más eficiente de recursos. Muchos lo consideran el arquitecto del vuelco que dio la guerra, o sea, del éxito de los ataques en profundidad sobre territorio interior ruso y Crimea.
 Tras evaluar las 120 brigadas ucranianas, Fedorov identificó que alrededor de una sexta parte sufría por liderazgo deficiente y propuso “consolidarlas”, reasignando personal a unidades más eficaces en lugar de seguir enviando nuevos reclutas a formaciones ineficientes. Otras reformas clave incluían mejorar la rotación de tropas: según la Inspección General los recambios deben ser cada 40 días -actualmente los soldados permanecen hasta 200 días en el frente-, reorganizar los Cuerpos de Ejército para facilitar el mando y la rotación, y priorizar a comandantes innovadores que reducen bajas mediante el uso intensivo de tecnología. 
 Sin embargo, estas iniciativas chocaron con el general Syrskyi, quien veía en ellas una intromisión del Ministerio en el mando operativo. Mientras este último ordenaba consolidaciones y reasignaciones, el Estado Mayor creaba nuevas brigadas y dispersaba unidades de élite. La tensión alcanzó su punto máximo cuando recursos y personal se desviaron hacia formaciones con altos índices de bajas y métodos controvertidos Fedorov ordenó una auditoría que destapó gastos excesivos por 300 mil millones de dólares, aplicó pruebas de detector de mentiras a funcionarios y destituía a quienes se negaban o fallaban. También impulsó licitaciones públicas que habrían, afectado intereses establecidos. Mientras Fedorov se presenta como un “modernizador”, a Syrskyi lo llaman “el carnicero” por su predisposición a sacrificar a su propia tropa en el frente. Cada facción se atribuye el éxito de las operaciones con drones y los ataques a la Península de Crimea.
 Esta crisis oculta otro andarivel, que no es la privatización de la guerra y el monto de asistencia militar del imperialismo, sino el reclutamiento. Ucrania atraviesa una rebelión popular contra el alistamiento para la guerra. Fedorov defiende una política de ‘incentivos’, incluyendo notificación previa, períodos definidos de servicio y mejor entrenamiento de tropas antes de enviarlas al frente. Además, prevé triplicar el salario de la infantería de primera línea hasta 7.000 dólares mensuales, desmovilización parcial para los soldados con más antigüedad y un plan para regularizar la situación de unos 300.000 ausentes sin permiso, concediendo un plazo de cien días para regresar sin castigo. Tras la salida del ministro estos ajustes se han puesto en entredicho. 
 Fedorov es señalado por crear su propio ecosistema de inspección del presupuesto (por ejemplo, fabricantes de drones), lo que ha entrado en conflicto con los "controladores" cercanos al presidente y su entorno. La designación de un ministro interino no alcanza a disimular esta pelea, que en última instancia es el dominio sobre las Fuerzas Armadas, cuando los planes de guerra contra Rusia, de parte de la OTAN, han crecido en forma exponencial. 
 La remoción de Oleksandr Syrskyi como comandante en jefe es inseparable de la destitución previa de Fedorov. Su salida se aceleró tras la caída de Fedorov, cuando quedó claro que el enfrentamiento entre el Estado Mayor y el equipo reformista había dañado la cadena de mando. Al remover primero al ministro y luego al comandante, Zelensky busca cortar de raíz cualquier polo de autoridad alternativo dentro de las Fuerzas Armadas, especialmente en un momento en que las encuestas mostraban a ex militares como Zaluzhny (ex jefe del ejército destituido en 2024) y al propio Fedorov con creciente apoyo popular: “La popularidad de Fedorov se dispara un 30% en medio de las protestas y supera la de Zelensky” (The Kiev Independent, 22/7). Detrás de las disputas internas operan las diferencias en la OTAN acerca de la aceleración de la guerra en el este de Europa, cuando Trump prepara un desembarco terrestre en Irán. Todos los frentes de guerra del imperialismo (y de Rusia) enfrentan el síndrome del “fracaso estratégico”. El costo de esta doble remoción es alto en un escenario de crisis de reclutamiento.
 En Ucrania existe una larga disputa interna que, en el pasado, tuvo como epicentro el mando de los organismos anticorrupción del país por el control del enorme presupuesto militar. Zelensky se vio obligado a recular en su intento de copar estos organismos luego de que su círculo íntimo terminara enredado en casos de malversación de fondos. Esas agencias quedaron finalmente bajo supervisión europea. 
 Aunque Ucrania ha registrado avances en la guerra, en particular con los ataques a buques rusos en el mar de Azov, Moscú ya ha iniciado una respuesta simétrica, con intensos bombardeos sobre Odesa y el ataque sistemático a cualquier embarcación que intente entrar en el puerto. 
 “Zelensky dijo que, si Putin anuncia una movilización general el 23 de septiembre, entonces nadie estará de humor para bromas ni reformas digitales. Tenemos que abordar la movilización antes de esa fecha”, cita el Pravda. Según la inteligencia ucraniana el Kremlin estableció esa fecha para un llamado general a las armas. 

 Camilo Márquez 
 23/07/2026

martes, 21 de julio de 2026

Los colonos israelíes se valen del genocidio para impulsar la usurpación de Gaza


La organización Nachala marchó para reclamar la creación de asentamientos en el territorio costero.

 Colonos israelíes nucleados en el Movimiento Nachala se movilizaron este domingo 19 a la frontera con la Franja de Gaza para reclamar la recolonización de ese territorio costero palestino, en el que ya son más de 70 mil los muertos desde el inicio de la operación genocida del Estado israelí, en octubre de 2023.
 El ejército israelí ocupa actualmente el 60 por ciento de Gaza y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que esa presencia se extenderá al 70 por ciento del territorio, lo que viola, incluso, los términos del acuerdo del cese al fuego de octubre de 2025, que restringía la presencia israelí a la mitad del territorio. Israel también sostiene su bloqueo al ingreso de ayuda humanitaria y continúa sus crímenes. Más de 1.400 gazatíes fueron asesinados durante la vigencia del cese al fuego.
 El Movimiento Nachala busca aprovechar el genocidio para imponer una recolonización del territorio, del que Israel se retiró en 2005. "Después de 21 años, volvemos a casa", fue una de las consignas de la jornada, en que los manifestantes, acompañados por diputados y ministros, se acercaron hasta el vallado que rodea Gaza. 
 No es la primera vez que se movilizan. Ya lo habían hecho en febrero de este año y en diciembre de 2025, cuando un grupo de colonos traspasó el vallado divisorio e ingresó en Gaza. En esta ocasión, según asegura Nachala en un comunicado, llegaron a un acuerdo con el ejército para acercarse hasta el vallado.
 La expansión de los asentamientos coloniales por parte del Estado sionista, con la consecuente expulsión de sus tierras de los palestinos, es un proceso sistemático. Actualmente ya son 700 mil los colonos diseminados en Cisjordania y Jerusalén Este. Bandas de colonos armados atacan a pobladores palestinos, incendian sus casas y olivares para incentivar el desplazamiento. Este último sábado, cerca de Hebrón, fue incendiada una mezquita.
 Las movilizaciones fascistas de los colonos buscan incidir también en el proceso electoral israelí, que tendrá lugar el 27 de octubre. "Con las elecciones por delante, tenemos una oportunidad real de restablecer asentamientos judíos en Gaza, un paso clave en el camino hacia la victoria", aseguró Nachala en un comunicado. En efecto, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, prometió el establecimiento de tres colonias en el norte de Gaza. 
 No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Fuera las tropas israelíes de Gaza, Líbano y Siria. Por el derecho al retorno de los palestinos desplazados de sus tierras. Abajo el Estado sionista. Por una Palestina única, laica y socialista. 

 Gustavo Montenegro