jueves, 3 de septiembre de 2026

Islandia: el No a la Unión Europea en el escenario ártico de la guerra imperialista


El rechazo de Islandia a reabrir las negociaciones para ingresar en la Unión Europea, que se impuso por 52,8 % contra 47,2 %, expresa la confrontación entre distintas fracciones de la burguesía islandesa frente a la crisis económica y, sobre todo, ante la creciente disputa imperialista por el Atlántico Norte y el Ártico. 
 La consulta del 29 de agosto fue presentada por el gobierno de Islandia como una cuestión económica y de soberanía, pero estuvo atravesada por la guerra, la política de Donald Trump sobre Groenlandia, el fortalecimiento militar de la OTAN y la disputa por los recursos estratégicos del norte. La participación, del 82,5 %, y lo estrecho del resultado muestran el interés político que despertó en la población.
 La primera ministra Kristian Frost Dottir había impulsado la reanudación de las negociaciones con Bruselas, sede de las instituciones de la Unión Europea (UE). 
 Este referéndum islandés guarda una estricta relación de época con el Brexit británico de 2016, reflejando la tendencia general a la disgregación de los bloques económicos mundiales. El Brexit supuso la salida traumática de una potencia imperialista integrada al bloque. Lo de Islandia es un portazo ‘preventivo’, porque continuará dentro del Espacio Económico Europeo (EEE) y de Schengen. 
 Esta continuidad permite comprender el alcance limitado del plebiscito: Islandia permanece profundamente integrada al mercado europeo sin convertirse en miembro de la UE. 

 Dos sectores de la burguesía

 El campo del Sí estuvo encabezado por la socialdemocracia gobernante, la coalición Alianza Socialdemócrata, ligada al capital financiero de Reikiavik, a los sectores importadores y a sectores liberales favorables a una mayor integración con Europa. Su argumento fue que, en un mundo atravesado por guerras, inflación, tensiones comerciales y la ofensiva estadounidense en el Ártico, Islandia necesitaba estrechar su relación con la UE. 
 Utilizaron el chantaje de la inestabilidad económica global y el aumento del costo de vida para vender la ilusión de que el euro y el paraguas de Bruselas salvarían el poder adquisitivo, aportarían estabilidad monetaria y terminarían con las elevadas tasas de interés (8 %) que pesan sobre familias y empresas. La inflación alcanzó el 5,3 % anual en julio. 
 Pero el euro no resuelve la especulación inmobiliaria, el endeudamiento familiar hipotecario, la concentración bancaria ni la transferencia de los costos de la crisis hacia los trabajadores. En cambio, ata su economía al ajuste fiscal que dicta Bruselas. El ejemplo histórico de Grecia, España o Portugal demuestra que la moneda única europea se utiliza para rescatar a los grandes bancos y aplicar planes de austeridad brutales contra los trabajadores, congelando salarios y recortando el gasto público. El problema de fondo no es la corona o el euro, sino la especulación inmobiliaria y el control capitalista de la banca. 
 El No estuvo fuertemente sostenido por el sector pesquero y por los sectores conservadores tradicionales, representados por el Partido de la Independencia, el populismo de derecha del Partido del Pueblo y el campesinado rural. 
 La pesca fue decisiva: representa aproximadamente el 15 % del PIB y el 40 % de los ingresos por exportaciones, mientras cerca del 90 % de las empresas pesqueras se oponían a la adhesión. 
 La burguesía pesquera quiere conservar el control de las cuotas y los recursos marítimos. La defensa de la soberanía fue el principal argumento contra la UE. El rechazo a Bruselas puede conservar las ganancias de los armadores islandeses, del mismo modo que la adhesión a la UE puede servir al capital financiero europeo. 

 Groenlandia coloca a Islandia en el centro del tablero 

La cuestión que atraviesa el plebiscito es: ¿qué lugar ocupa Islandia en la reorganización militar del Atlántico Norte? 
 La política de Donald Trump respecto de Groenlandia convirtió al Ártico en una cuestión inmediata para los países de la región. Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, posee una posición estratégica por sus recursos, rutas marítimas y ubicación frente a América del Norte y Europa.
 Islandia, a 290 km de Groenlandia, ocupa una posición igualmente estratégica. Es miembro de la OTAN, aunque no posee ejército permanente propio, y su territorio forma parte del dispositivo militar de vigilancia del Atlántico Norte. Está situada entre América del Norte y Europa y próxima a las rutas que conectan el Atlántico con el Ártico. 
 La cuestión de Groenlandia no es, por tanto, un episodio aislado de la política exterior norteamericana que implica la subordinación de Europa. Expresa una tendencia más profunda: las grandes potencias convierten nuevamente al Ártico en un espacio de competencia militar, comercial y energética. 
 El gobierno de Reikiavik presentó la integración europea como una forma de fortalecer la posición de Islandia frente a Washington, pero el país ya está incorporado militarmente al bloque occidental mediante la OTAN. Islandia carece de fuerzas armadas propias. Históricamente, su territorio ha sido entregado como una gigantesca base de operaciones y vigilancia para el imperialismo occidental, a través del acuerdo de defensa bilateral con los EE. UU. en la base de Keflavík. 
 A pesar de la derrota en las urnas del ala pro UE, la ministra de Relaciones Exteriores del actual gobierno, Katrín Gunnarsdóttir, ya adelantó que la línea del Estado tras el plebiscito será “profundizar la cooperación atlántica y fortalecer la defensa nacional”. Esto significa que el Gobierno, bloqueado en su intento de integración europea, se recostará aún más en los dictados militares de la OTAN y en las exigencias operativas de los Estados Unidos. El régimen de Reikiavik capitula frente al militarismo y queda atado de pies y manos al aparato militar de la OTAN. 

 El EEE y Schengen: ¿a quién benefician? 

Islandia ya posee una profunda integración económica con Europa a través del Espacio Económico Europeo. 
 El EEE establece el libre comercio de bienes y capitales y permite la libre circulación de mercancías, servicios y trabajadores. Las empresas islandesas pueden vender sus productos en Europa sin pagar aranceles, es decir, impuestos de aduana. Al mismo tiempo, el EEE excluye la pesca y la agricultura. 
 La Zona Schengen, por su parte, establece la libertad de tránsito y elimina las fronteras interiores entre los países firmantes. 
 La pertenencia de Islandia a la Zona Schengen y al EEE funciona como una aceitada maquinaria de precarización laboral. Al permitir el libre tránsito de personas y trabajadores, las cámaras patronales de la construcción en Reikiavik han encontrado una mina de oro: la importación de fuerza de trabajo barata proveniente de los países de Europa del Este, principalmente de Polonia, Rumania y Lituania. 
 El discurso del bloque que defendía el SÍ a la Unión Europea presentaba al derecho europeo como un faro de progreso social. Sin embargo, la realidad de la jurisprudencia del EEE demuestra que las directivas de Bruselas están diseñadas para proteger la libertad de empresa por encima de los derechos conquistados por la clase obrera. 
 Además, rige la Supremacía del Mercado Único: el Tribunal del EEE aplica la doctrina de que las leyes nacionales o los convenios sindicales no pueden “obstaculizar el libre comercio ni la libre prestación de servicios”. Si un sindicato islandés exige a una empresa extranjera radicada en la isla que se adapte estrictamente al convenio local, la empresa puede demandar al Estado argumentando que se viola su libertad de mercado. 
 Bajo las directivas europeas de adaptabilidad, se han metido cláusulas que permiten legalizar el banco de horas, las jornadas laborales fraccionadas y la extensión de horas extras sin el pago de recargos históricos. Esto golpea de lleno a las plantas de aluminio y a la industria del pescado procesado, donde las patronales exigen disponibilidad absoluta según los flujos de producción del mercado global.
 Para los trabajadores, ninguno de los dos campos ofrece una salida, porque la clase obrera queda fuera de la decisión sobre los recursos y la economía. 
 El No no modifica esta subordinación

 La vulnerabilidad económica de Islandia constituye una carga estructural. La deuda externa total representa aproximadamente el 75 % del PBI.
 La economía actual está fuertemente indexada al turismo global y a la inversión extranjera en energía. Cualquier recesión mundial o recrudecimiento de la guerra comercial de Trump golpeará los ingresos de divisas, reabriendo el escenario de quiebra financiera y ataques a las condiciones de vida de la población trabajadora. 
 Las tensiones industriales en el sector pesquero son constantes: los marineros y procesadores de pescado enfrentan jornadas extenuantes y salarios atados al valor volátil de las capturas, mientras las patronales pesqueras embolsan ganancias extraordinarias libres de las regulaciones ambientales y obreras que rigen en el continente europeo. 
 Por otro lado, aprovechando la abundancia de energía geotérmica e hidroeléctrica barata, multinacionales extranjeras, como Alcoa o Rio Tinto, han instalado fundiciones de aluminio masivas. Islandia importa el mineral en bruto y exporta el aluminio procesado. Esto convierte al país en un enclave donde los recursos naturales son saqueados por monopolios transnacionales a cambio de empleo precarizado y un alto impacto ambiental en las regiones naturales. 
 Tras la crisis bancaria de 2008, la burguesía reconvirtió al país en un parque de diversiones natural. El turismo genera puestos de trabajo estacionales, flexibilizados y de baja calificación, mientras profundiza una feroz crisis de vivienda en Reikiavik, impulsada por la especulación inmobiliaria. 

 El interés de la clase obrera: contra la guerra imperialista y el capital 

La situación de Islandia concentra problemas centrales de la etapa: una pequeña nación en una posición estratégica; una economía dependiente del mercado mundial; una enorme riqueza energética; una industria pesquera decisiva; multinacionales que utilizan sus recursos naturales; una población sometida a inflación y tasas de interés elevadas; y un territorio incorporado al dispositivo militar de la OTAN cuando el Ártico vuelve a convertirse en zona de disputa entre grandes potencias.
 La respuesta no puede ser una mayor militarización de Islandia ni su subordinación a la OTAN bajo el argumento de defenderse de Rusia o China. Tampoco puede ser la ilusión de que Bruselas constituye un escudo frente a Washington. 
 La clase trabajadora debe rechazar la utilización de Islandia como plataforma militar del imperialismo.
 Fuera las bases y dispositivos militares del Atlántico Norte. No a la militarización de Islandia y del Ártico.
 Por la nacionalización de la banca y del sistema financiero bajo control de los trabajadores, de los recursos energéticos y de las grandes empresas de pesca y aluminio. Control obrero de las cuotas pesqueras y de la explotación de los recursos naturales. Ruptura con toda forma de subordinación económica y militar a los bloques imperialistas. Coordinación de las luchas de los trabajadores islandeses con los trabajadores de Europa, América y los pueblos del Ártico. 
 El No del 29 de agosto expresa una fractura del régimen en medio de los choques dentro de la UE -Ceuta-, pero no una solución para la población trabajadora. 
 La burguesía islandesa deberá seguir navegando entre Bruselas y Washington, entre la dependencia del mercado mundial y la defensa de sus propios monopolios. 
 La clase obrera, en cambio, tiene otra perspectiva.
 Ni Bruselas ni Washington: por la unidad internacional socialista de los trabajadores contra la guerra imperialista y contra el capital.

 Silvia Jayo
 02/09/2026

martes, 1 de septiembre de 2026

"Capitalismo dopamínico": el juicio a Meta y las plataformas digitales diseñadas para generar adicción


Meta llegó a un acuerdo para cerrar el juicio federal que 29 estados de Estados Unidos le habían iniciado por diseñar deliberadamente Facebook e Instagram para generar adicción en niños y adolescentes. La empresa se comprometió a pagar hasta 17.100 millones de dólares e instalar límites diarios de uso y bloqueos nocturnos automáticos para usuarios adolescentes, aunque el desembolso está escalonado: los primeros 12.000 millones son seguros, y el resto solo se activa si Snap, TikTok y YouTube también aceptan sanciones y cambios similares. El acuerdo, que todavía debe ser aprobado por la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, pondría fin a un litigio que llegó a reclamar hasta 1,4 billones de dólares en sanciones y que reunió a 47 estados en total. Meta, por supuesto, no admitió responsabilidad alguna: argumentó que no pudo haber engañado a los consumidores sobre la adictividad de sus productos porque la "adicción a las redes sociales" ni siquiera es un trastorno psiquiátrico reconocido, y su director legal prefirió hablar de un nuevo "estándar en la industria" antes que de una condena (La Nación, 26/08).
 Por primera vez, uno de los gigantes tecnológicos se ve obligado -bajo presión judicial y numerosas y fuertes denuncias- a reconocer en los hechos, aunque no en las palabras, que sus plataformas fueron construidas para atrapar la atención de los más jóvenes. 

 Dopamina, adicción y pérdida de concentración 

Diversos estudios muestran que el formato de videos cortos, combinado con la lógica del scrolling infinito y el algoritmo de las redes sociales, favorece picos constantes de dopamina debido a la sucesión ininterrumpida de estímulos. Este mecanismo puede generar adicción: cada vez se necesitan más videos para alcanzar el mismo nivel de satisfacción. Esto explica por qué, una vez que entramos en ese circuito, podemos pasar horas "enchufados" casi sin advertirlo. "Entre los efectos adversos encontramos: incapacidad de concentración y una dificultad para actividades que requieran de un esfuerzo cognitivo mayor como la lectura, el cine, el estudio o incluso el trabajo. Si esto se prolonga en el tiempo, puede ser muy perjudicial para la salud humana, disminuyendo considerablemente las capacidades cognitivas" (Infobae, 21/08/25). Los contenidos efímeros y fácilmente digeribles, junto con el bombardeo informativo constante, acostumbran al cerebro a rechazar aquello que requiere profundidad o reflexión. Se consolida así una dependencia inconsciente a la dopamina inmediata. 
 A esto se suma la posibilidad -ofrecida por las propias plataformas- de aumentar la velocidad de reproducción. "Una encuesta realizada a estudiantes de California reveló que el 89 % cambiaba la velocidad de reproducción de las clases online" (BBC, 11/07/25). La idea de "optimizar el tiempo" y hacer múltiples tareas simultáneamente (ver una serie mientras se revisa el celular, escuchar clases aceleradas, consumir contenido en paralelo) termina afectando la memoria y la comprensión. "Nuestra memoria de trabajo tiene una capacidad limitada; si llega demasiada información demasiado rápido, esta puede desbordarse. Esto provoca una sobrecarga cognitiva y la pérdida de información" (ídem). El cerebro no alcanza a procesar lo que recibe. Se consume más, pero se comprende menos. 

 El algoritmo busca retenerte para venderte 

Los algoritmos de las redes sociales se han perfeccionado en función del mercado. Hoy persiguen un objetivo central: la retención del usuario. Cuanto más tiempo se permanece en la plataforma, más publicidad se consume y más se enriquecen las empresas (TikTok, Meta, Google). Por eso se premia el contenido adictivo, polémico o emocionalmente extremo, independientemente de su veracidad o calidad. "Ya no basta con alcanzar a muchas personas: lo que importa es mantenerlas enganchadas, generar interacción constante y construir relaciones estables con la marca. [...] las plataformas compiten por captar segundos de atención, la retención de la audiencia" (ID Digital School, 17/11/2025). El scrolling infinito refuerza este circuito: si un video aburre, se salta; si atrapa, se mira completo y se consume otro más. La expectativa permanente de un nuevo estímulo mantiene activo el sistema de recompensa. En palabras de los propios magnates de Silicon Valley, "el modelo de negocio es otro: el producto es gratis, pero se recogen datos y se ponen anuncios. Por eso, el objetivo hoy es que el usuario pase más tiempo en la aplicación, para poder recoger más datos o poner más anuncios. Es decir, la razón de ser de la aplicación es que el usuario pase el mayor tiempo posible ante la pantalla. Están diseñadas para eso" (El País, 24/03/19). Es el diseño central de estas plataformas.
 Precisamente eso fue lo que los fiscales generales de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey lograron poner por escrito en un tribunal: que Meta recopiló datos de menores sin consentimiento parental y utilizó esa información para entrenar sus propios modelos de inteligencia artificial (El Nacional.cat, 26/08). El "diseño central" que describían los propios magnates en 2019 dejó de ser una hipótesis periodística para convertirse en el objeto de una demanda judicial de cientos de miles de millones de dólares. 

 Los hijos de Silicon Valley no usan pantallas 

La burguesía tecnológica conoce perfectamente los efectos de las herramientas que produce. Y, por eso mismo, mantiene a sus propios hijos alejados de ellas. "En el Waldorf of Peninsula, colegio privado donde se educan los hijos de directivos de Apple, Google y otros gigantes tecnológicos que rodean a esta antigua granja en la bahía de San Francisco, no entra una pantalla hasta que llegan a la secundaria". El propio Steve Jobs declaró que su creación, el iPad, estaba "en la escala entre los caramelos y el crack, más cerca del crack" (El País, 24/03/19). 
 Mientras tanto, la industria cultural se adapta a esta lógica. Matt Damon declaró que Netflix exige reiterar la trama en los guiones porque sabe que los usuarios miran películas mientras usan el celular. En TikTok se popularizaron series verticales de un minuto por capítulo. Disney+ anunció que incorporará un feed personalizado de videos verticales: "Al igual que ocurre en redes sociales como TikTok, el nuevo formato de vídeos verticales de Disney+ funcionará como un feed personalizado, adaptado a los intereses y preferencias de cada usuario" (Infobae, 8/01). La fragmentación y estupidización se vuelven norma.

 Deepfakes, desinformación y la disolución de la realidad 

Mark Zuckerberg anunció que Meta profundizará la integración de inteligencia artificial para producir y remezclar contenido masivamente. "La primera fue cuando todo el contenido provenía de amigos, familiares y cuentas que seguías directamente. La segunda fue cuando añadimos todo el contenido de los creadores. Ahora que la IA facilita la creación y remezcla de contenido, vamos a añadir otro enorme corpus de contenido" (BBC, 25/02). 
 El problema ya no son los videos humorísticos falsos. La desinformación política se potencia exponencialmente. "En 2025, la tecnología se empleó estratégicamente como arma política: casi el 45 % del contenido generado por IA tenía un sesgo ideológico, en comparación con el 33 % del año anterior" (Agencia Brasil, 6/02). Un estudio en India señala que "incluso cuando los usuarios saben que se trata de un video falso, prefieren no realizar ninguna acción y, a veces, comparten voluntariamente vídeos no veraces pero que favorecen su visión del mundo" (Revista de Ciencias de la Comunicación e Información. 2024. Vol. 29, 1-14). Si todo puede ser falso y todo puede ser verdadero, la verdad pierde peso. La realidad se diluye en la posverdad. 
 Una investigación de The Guardian reveló que un supuesto centro de estudios estadounidense, el Hanover Institute for Public Policy, publicó 124 informes y más de 560.000 palabras en apenas nueve días, presentados como investigación académica neutral sobre el genocidio en Gaza, los crímenes de guerra israelíes y el hambre en Gaza (The Guardian, 26/08). El "instituto" no existe como entidad legal en ninguna jurisdicción, no tiene sede física ni personal identificable: es la fachada de una campaña financiada con decenas de millones de dólares por el gobierno israelí y canalizada a través de la agencia Havas Media hacia contratistas estadounidenses como Piro Inc. y Clock Tower X, la firma del exjefe de campaña digital de Trump, Brad Parscale. 
 Lo decisivo es el destinatario del operativo: casi todos los títulos estaban formateados como preguntas -al estilo de lo que un usuario tipearía en un chatbot- y el sitio llegó a incluir un archivo técnico pensado específicamente para que sistemas como ChatGPT, Perplexity, Claude y Gemini citaran ese contenido como fuente. El objetivo de fondo, según explicó a The Guardian el investigador Nick Cleveland-Stout, no era tanto el lector ocasional sino los datos de entrenamiento: los sitios de la misma red ya habían sido rastreados centenas de veces por Common Crawl, el repositorio que alimenta a buena parte de los modelos comerciales de IA. No se trata ya de manipular a un lector humano, sino de contaminar la fuente misma de la que beben las máquinas que cada vez más personas usan para informarse. Y lo más revelador es que, según trascendió, funcionarios israelíes admitieron que la campaña fracasó en su objetivo declarado de mejorar la imagen del país: "Hasbara siempre es el refugio de todos los fracasos" (The Guardian, 26/08), ironizó ya en 2015 el político israelí Yossi Sarid, citado en la nota. La propaganda puede ganar la carrera técnica de colonizar a las máquinas y perder, al mismo tiempo, la batalla por la opinión pública: dos derrotas que conviven porque responden a lógicas distintas, la del control informacional y la de la legitimidad política. Cuando la frontera entre realidad y ficción desaparece, la manipulación política se vuelve estructural.

 Capitalismo digital: control, lucro y degradación cognitiva 

Nada de esto es accidental. El deterioro de la atención, la fragmentación del pensamiento y la saturación informativa son consecuencias lógicas de un modelo de negocios basado en la monetización del tiempo y los datos. Meta sigue negando haber actuado mal, mientras separa apenas una fracción de sus ingresos anuales -201.000 millones de dólares en 2025- para pagar una multa que le permite seguir operando exactamente el mismo modelo de negocio (Infobae, 26/08). La economía digital transforma la atención humana en mercancía. Cada segundo retenido es dinero. Cada reacción emocional es un dato explotable. La lógica del capital busca maximizar la permanencia frente a la pantalla y la manipulación de las masas. Mientras la burguesía tecnológica protege a sus propios hijos de los efectos de estas herramientas, la clase obrera es empujada a un consumo masivo que deteriora concentración, memoria y capacidad crítica. Es una veta más del control social en una etapa de crisis histórica del capitalismo. 
 En un mundo atravesado por la tercera guerra mundial, ajustes y reformas regresivas, la degradación cognitiva facilita la manipulación y dificulta la organización consciente. Un cerebro saturado y fragmentado es más dócil que uno reflexivo y concentrado. La disputa por el tiempo, la atención y la capacidad de pensar se convierte así en parte de la lucha de clases contemporánea. La tecnología, bajo el dominio del capital, se orienta a la rentabilidad y al disciplinamiento social. Liberada de esa lógica, podría servir al desarrollo integral de la humanidad. Pero eso exige cuestionar el poder de quienes hoy diseñan las pantallas que nos diseñan a nosotros — y que ahora, además, entrenan a las máquinas que nos dicen qué es verdad. 

 Iara Bogado 
 29/08/2026

El chavismo residual entrega el petróleo venezolano a Trump


Donald Trump y Delcy Rodríguez pactaron esta semana la entrega del petróleo venezolano a los Estados Unidos. Ambos mandatarios anunciaron la creación de una empresa binacional en la que el país del norte se queda con el 55 % del paquete accionario y el control operativo. El acuerdo marco establece una vigencia formal de 25 años. Sin embargo, los contratos específicos para los operadores privados contemplan extensiones de hasta 100 años. De ahí que Trump se jactara de haber conseguido 100 años de entrega. Los 17 yacimientos petrolíferos en cuestión representan más de una quinta parte de las reservas comprobadas de Venezuela, que posee las mayores reservas de petróleo (pesado) del mundo. Además de estos yacimientos, se acordó la explotación de ocho bloques verdes de la Faja Petrolífera del Orinoco -una región de más de 55.000 kilómetros cuadrados rica en crudo pesado y extrapesado-. Los bloques verdes son yacimientos vírgenes que no tienen perforaciones previas.
 El acuerdo cambia potencialmente el tablero energético global, ya que la empresa binacional pasaría a ser la segunda más grande del mundo, antecedida solo por la saudí Aramco, en virtud de la magnitud de las reservas en juego. Trump declaró en sus redes que “esta transacción histórica duplica con creces las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta enormemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses durante mucho tiempo”. Con independencia de esto, la existencia de nuevas reservas no aumentará el suministro ni hará bajar el precio del combustible automáticamente, que es lo que el fascista necesita cuando faltan menos de tres meses para las elecciones de medio término. Pero se ha apropiado de un activo estratégico en el escenario de una guerra mundial, porque Estados Unidos pasa a ser copropietario de una petrolera. A pesar de que Trump se refiere al proyecto como una iniciativa privada, el Wall Street Journal reveló que el Pentágono, a través de su Oficina de Capital Estratégico, tomó una participación del 35 % de la empresa. Sumando derechos de adquisición sobre la producción de crudo a precio de costo, según funcionarios de la Casa Blanca, Estados Unidos retendrá el control del 55 % de la empresa. El segundo gran operador es NABEP, una empresa controlada por un magnate venezolano que vive en Reino Unido. NABEP ya explota 200.000 barriles diarios en Lago de Maracaibo, pero no es un operador convencional, sino un consorcio financiero que necesita convocar a inversores. El tercer dueño de la empresa, en una porción minoritaria, es el Estado venezolano. 
 Con este convenio, Estados Unidos se asegura el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de crudo en reservas probadas de la Faja Petrolífera del Orinoco, cuando sus reservas estratégicas han caído a mínimos históricos. El plan de la flamante compañía ´binacional´ es elevar la producción a más de 1,5 millones de barriles diarios. El esquema fiscal fija regalías mínimas del 16 % y un impuesto sobre la renta del 34 % para el Estado venezolano. En el anuncio del sábado, Delcy ponderó el 16 % de las regalías al compararlo con el 1 % que Venezuela recibía en los años 90. Pero la Ley Orgánica de Hidrocarburos de Chávez -que su gestión del protectorado modificó este año según los deseos de Trump- establecía que Venezuela debía recibir 30 % en concepto de regalías como base. Delcy Rodríguez aduce que el petróleo sigue siendo de Venezuela. Sin embargo, el control operativo de la empresa queda en manos de Estados Unidos, así como el grueso de las ganancias por la explotación y el crudo mismo. El chavismo residual ha ido preparando el terreno para esta entrega, destruyendo toda la estructura legal heredada del chavismo, a instancias de Trump. La modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos les permitió este año a las empresas operar directamente, sin intermediación de PDVSA. 
 Trump está urgido por asegurar el petróleo venezolano para Estados Unidos tras su empantanamiento en Ormuz. La crisis energética global que generó con el ataque a Irán ha acelerado la carestía y el desplome de los republicanos en las encuestas. Pero más allá de esto, para el imperialismo, Venezuela -como Irán- es una ficha en la guerra contra China. Las negociaciones fueron coordinadas por el secretario de Energía, Chris Wright, pero también intervinieron directamente el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth. El acuerdo llega pocos meses después de la intervención militar estadounidense que secuestró al presidente Nicolás Maduro en enero. Venezuela fue una de las fichas que se movió entre la guerra de los 12 días contra Irán en 2025 y el ataque que comenzó ocho meses después y se prolonga hasta hoy. Estados Unidos intenta cortarle las rutas comerciales y el suministro de energía fósil a China. Una evidencia del apremio de Trump es que decidieron no esperar a que se cumplan las formalidades del caso y el acuerdo fuese tratado en la Asamblea Nacional de Venezuela, un órgano que Delcy controla a través de su hermano, Jorge Rodríguez, y donde tenía aprobación asegurada, lo cual viola la Constitución venezolana. 
 Sin embargo, no queda claro de dónde provendrían las nuevas inversiones que serían canalizadas a través de NABEP. Una posibilidad es la venta de bonos de deuda y paquetes accionarios para atraer fondos de inversión institucionales. Tampoco se sabe dónde queda PDVSA en todo esto. Hay empresas como Exxon Mobil y ConocoPhillips que hasta ahora se han negado a volver a operar en Venezuela, a pesar de las condiciones favorablemente leoninas que les ofrece el chavismo residual. Estas empresas todavía reclaman indemnizaciones por las nacionalizaciones llevadas adelante por Chávez en 2007, a pesar de que Venezuela pagó cientos de millones de dólares por la nacionalización de los activos de Exxon en su territorio. Conoco sigue yendo por todo, a pesar de que también cobró 745 millones de dólares como compensación.
 Sin embargo, además de las empresas que continuaron operando durante el gobierno de Maduro, como Chevron o la italiana ENI, este año se sumaron otras, como Shell, a partir de la modificación de la ley de hidrocarburos. 
 La cuestión de fondo para las empresas es la legalidad jurídica de este acuerdo. Delcy Rodríguez es la presidenta interina de un gobierno cuestionado por las denuncias de fraude. Para traer ´tranquilidad´ a los operadores, la oposición venezolana representada por María Corina Machado -desechada como alternativa por Trump hasta ahora- ha manifestado su acuerdo con el convenio. Lo mismo ha dicho la oposición cortesana, que varias veces ha pactado con Maduro. 

 Fractura en el chavismo 

Las movilizaciones en rechazo al acuerdo ocurrieron principalmente el sábado y fueron nutridas por la base del chavismo. Incluso voceros comunales y figuras mediáticas afines al Gobierno criticaron la medida. Por eso Delcy Rodríguez tuvo que defender en televisión el acuerdo el sábado a la tarde, confirmando el despojo como una línea de fondo. Ella misma dijo que el acuerdo iba por más, con más empresas, y sumó la explotación de gas y de la industria petroquímica, lo que fue entendido como una mayor entrega. En respuesta, la Coalición Nacional Sindical anunció una agenda de huelgas y movilizaciones masivas durante septiembre y octubre. 
 Un apagón masivo en cinco estados ocurrió el sábado a la noche y duró hasta la madrugada del domingo. Maracaibo, capital petrolera de Venezuela, estuvo completamente a oscuras. Hubo cacerolazos y protestas durante la noche contra un gobierno que no puede garantizar ni siquiera el suministro eléctrico. 
 La camarilla gobernante del chavismo residual recorre un camino que no comenzó con el ascenso político de Trump, ni solo ocurre en Venezuela. El nacionalismo militar del siglo XXI, devenido en camarilla chavista, nunca rompió con el imperialismo, como lo demostraron las jugosas indemnizaciones que se han pagado por nacionalizaciones que tampoco eran tales, sino una piñata para la boliburguesía. La experiencia iniciada en febrero de 1992, con el levantamiento de Chávez, seguido de una movilización popular, y que se manifestó de nuevo en la acción de masas contra el golpe gorila de abril de 2002 y en el lock out patronal de ese mismo año, revela simplemente que la victoria contra el imperialismo no puede ser conseguida por direcciones ajenas a la clase obrera y a la lucha de clases que desarrolla. 

 Aldana González 
 31/08/2026

viernes, 28 de agosto de 2026

Cerimedo: un lumpen con llegada directa al trumpismo y la CIA


El intento de asesinato de la abogada Nadia Beller, por sicarios contratados, según denuncia, por su ex pareja Fernando Cerimedo, ha destapado una olla "geopolítica". 
 Beller no solo denunció una trama de corrupción y vínculos con el narcotráfico que compromete al gobierno de Rodrigo Paz Pereira. Además, señaló a Cerimedo, a su ex esposa, Nadia Basil, y su socio y ex jefe de campaña, Brad Parscale, como agentes de la CIA. Por el momento, Cerimedo se encuentra cumpliendo prisión preventiva, que podría extenderse por 180 días, en una cárcel boliviana. Niega ser el autor intelectual del intento de asesinato de Beller y afirma que ella misma habría montado un autoatentado para perjudicar al gobierno de Rodrigo Paz Pereira, del cual, hasta su detención, Cerimedo era asesor externo. Simultáneamente, la Justicia de Bolivia abrió una causa contra Cerimedo por enriquecimiento ilícito. 

 Detrás del atentado

 El abogado de Beller ha calificado el intento de asesinato como un "delito de Estado", a partir de las vinculaciones con las altas esferas estatales y policiales que surgen de la extracción de datos que la Fiscalía realizó al teléfono de Cerimedo. En uno de los mensajes recuperados se lee: "No se lo digas a nadie. Pero el amigo de Enrique nos traicionó, ¿recuerdas? Nadia. O la eliminamos ahora o estamos [perdidos]. ¿Conoces a alguien que pueda hacer el trabajo?". El celular de Cerimedo registra una fluida comunicación, el día del ataque, con una persona identificada como E.C.G. En uno de esos mensajes se lee: "Hermano, acaban de dispararle". Según se informa, los investigadores encontraron 11 llamadas eliminadas entre ambos hombres ese día. E.C.G. fue identificado como Erik Correa González, jefe de inteligencia bajo la presidencia de Rodrigo Paz. 
 En su testimonio, Beller afirma que fue convocada mediante un mensaje anónimo a la puerta del hotel donde fue atacada, con la promesa de recibir información que incriminaba al expresidente Evo Morales. Beller, pese a temer por su seguridad, fue instada por el propio Cerimedo a concurrir a la cita.
 El ataque contra Beller abrió una crisis política en Bolivia con proyección continental. El vicepresidente boliviano Edman Lara, ex policía, en conflicto con Paz, recordó que Cerimedo hizo su aparición en el círculo de Paz durante la segunda vuelta electoral del año pasado. Fue presentado entonces por el actual presidente como "el profesor de mi hija". Rápidamente Cerimedo obtuvo una oficina dentro del Palacio Quemado -la Casa de Gobierno- y comenzó a participar de las reuniones de gabinete, redactar los discursos de Paz y a indicarles a los ministros qué debían hacer y decir. "Los ministros tenían que hablar con Cerimedo antes de hablar con el presidente. Cerimedo era el puente", afirma Lara. 
 Beller, aún internada, declaró desde el hospital que cree haber sido blanco del ataque por su oposición al paquete de medidas que traerá el Decreto 5503 -que elimina las subvenciones al combustible e introduce una serie de reformas económicas que desmantelan el gasto social- y por el conocimiento de primera mano que tendría sobre casos de corrupción de alto nivel. 
 A pocas semanas de la huelga general y las protestas populares contra el ajuste en el precio de los combustibles, Paz debe enfrentar ahora el "caso Cerimedo", que lo coloca nuevamente en entredicho. 

 De Mar del Plata a Miami 

Fernando Cerimedo, nacido en Mar del Plata en 1981, se convirtió en un engranaje clave del "fascismo digital" en América Latina, pero dio sus primeros pasos en el peronismo. 
 En 2019 realizó un trabajo de "posicionamiento en redes sociales" para que el intendente peronista Leonardo Nardini lograra su reelección. Sus "éxitos" lo llevaron a La Matanza, donde durante ese mismo año asesoró a la militancia digital de la Juventud Peronista en la campaña que terminaría con la reelección de Fernando Espinoza (Chequeado, 14/2/2024). Según Cerimedo, su giro hacia la derecha se debió a que su ex mujer era "fanática de Javier Milei". 
 En su Mar del Plata natal, Cerimedo trabajó en una empresa de taxis en 2014. Luego, en Buenos Aires, se desempeñó en una compañía de seguros (Europ Assistance Argentina SA), en una empresa de productos de computación (Sentey SA) y en una fábrica de plásticos (Alfavinil SA), hasta 2015. Fue director creativo de la agencia publicitaria McCann Argentina hasta 2018 y trabajó unos meses como docente de secundaria en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 
 Si algo caracteriza a Cerimedo es la opacidad de su trayectoria como operador. Él mismo se define como un trotamundos que, tras un paso efímero por la carrera de Derecho en la Universidad de Mar del Plata, emigró a Estados Unidos, donde habría sido becado por Harvard por sus habilidades en triatlón, aunque -según su propio relato- no pudo cursar ni una sola materia por no hablar inglés. Su relato zigzagueante lo lleva a afirmar: "Hice un posgrado de Comunicación Política en la Universidad de Harvard en 2010 y ahí conocí a Eduardo Bolsonaro. Éramos los dos latinos que hablábamos en portuñol y nos llevamos bien". Sin embargo, en la base de datos de Harvard no figura registro alguno de ese curso, y la Universidad negó que tanto Eduardo Nantes Bolsonaro como Fernando Cerimedo hayan sido alumnos de la institución (Chequeado, 14/2/2024). Con la convicción propia de un mitómano, Cerimedo sostuvo que hizo "cuatro cursos sueltos" en esa Universidad y que por eso no figura como alumno. 
 Durante su estadía en Estados Unidos, Cerimedo relata haber realizado entrenamiento militar con los Navy SEALs (fuerza de operaciones especiales del ejército estadounidense) y haber cursado luego un doctorado en Marketing en la Universidad de Phoenix, lo que lo habría llevado a trabajar en la campaña de Barack Obama. "Un día mi tutor de tesis me dijo que le encantaba lo que había presentado y me llevó a trabajar para la campaña de Obama en las primarias del Partido Demócrata. Como ganamos, después dirigí equipos en la presidencial y entré a trabajar en la Casa Blanca. Estuve unos meses en la oficina de International Affairs. Después pasé a una agencia de seguridad gubernamental que me enviaba a distintos países de América Latina para asesorar a políticos que despertaban interés en Estados Unidos". Pero fuentes que trabajaron en el gobierno de Obama aseguraron al portal Chequeado no conocer ni el nombre de Cerimedo ni el de su supuesto mentor. Además, en la Casa Blanca no existe una oficina llamada "International Affairs" (Chequeado, 14/2/2024).
 Su supuesta amistad con Eduardo Bolsonaro lo habría llevado a asesorar la campaña presidencial de Jair Bolsonaro en 2018, a la que, según Cerimedo, se sumó "en los últimos 40 días, cuando todo se había puesto muy áspero". "Hicimos un trabajo en paralelo a la campaña oficial para convencer a los detractores de Bolsonaro, como los homosexuales. También hicimos campaña de contraste, que consiste en mostrar todo lo que el candidato rival no quiere que se sepa". 
 Inmediatamente después, Cerimedo también participó de la fallida campaña de reelección de Mauricio Macri frente a Alberto Fernández, resultado que reforzó su giro hacia las nuevas derechas radicales y libertarias. 
 La figura de Cerimedo permaneció debajo del radar hasta la fundación de la Academia Numen, en noviembre de 2020, donde dictaba cursos de marketing digital y comunicación política. Desde Numen ofreció asesorías en gestión de redes sociales, campañas publicitarias, imagen y "modernización de gobierno". 
 Durante la pandemia, tras un breve asesoramiento a Patricia Bullrich, desde La Derecha Diario -lanzado oficialmente en septiembre de 2019- cuestionó cualquier medida de aislamiento y promovió la ´apertura´ bolsonarista frente al COVID-19, que en Brasil costó centenares de miles de vidas.
 En 2022, tras la victoria de Lula en la segunda vuelta, Cerimedo convocó a un directo en YouTube el 4 de noviembre para difundir un estudio, compartido por entidades privadas, sobre un supuesto fraude en Brasil. La transmisión, titulada "Brasil fue robado", fue replicada por políticos bolsonaristas e influencers en medio de un clima poselectoral muy tenso que desembocó en los ataques golpistas del 8 de enero, con el intento de toma del Palacio de Planalto. 
 El salto a la fama de Cerimedo se produjo en Chile, con su primera gran campaña de desinformación. En septiembre de 2020, el diario El Mercurio republicó una encuesta de Numen que aseguraba que se estrechaban las diferencias entre el "Apruebo" y el "Rechazo" en el Plebiscito de Entrada para decidir si se redactaba una nueva Constitución. Hasta ese momento, todos los sondeos pronosticaban un cómodo triunfo de la nueva Carta Magna. Desde Numen se afirmaba haber realizado más de 18.000 encuestas online -una cifra inusualmente alta para este tipo de estudios, que rara vez superan los 3.000 entrevistados. Pese a la manipulación de datos de la consultora de Cerimedo, el "Apruebo" se impuso con el 78% de los votos. Aun así, su accionar instaló la idea de que una victoria de la extrema derecha era posible si se aceitaban los mecanismos de manipulación informativa. 
 En 2023, ya con Gabriel Boric en el poder, Cerimedo volvió a intervenir, esta vez en el Plebiscito de Salida que debía aprobar o rechazar el nuevo texto constitucional. En esa ocasión, el "Rechazo" se impuso con el 55% de los votos. Cerimedo señaló entonces: "Hice toda la parte de la estrategia comunicacional y las agencias tradicionales me siguieron".
 Su recorrido lo llevó a convertirse en coordinador de los equipos de redes sociales de la campaña de Javier Milei en 2023 y luego en jefe de comunicación de su campaña presidencial. Su ascendencia sobre Milei lo colocó en el estratégico lugar de responsable de toda la fiscalización de su partido, encargado de cuidar los votos tanto en las urnas como en el terreno digital.
 En mayo de 2023, Cerimedo registró Numen Advisors LLC en North Miami. Tres meses después, un memorando presentado ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA), documenta un contrato entre Numen y el Grupo Asesor de América Latina del lobista argentino-estadounidense Damián Merlo para trabajar en la campaña de Milei, incluyendo gestiones ante miembros del Congreso -con énfasis en el sur de Florida- y ante la Heritage Foundation, el CSIS, el Council on Foreign Relations y el Atlantic Council. Este entramado le permitió a Cerimedo tejer vínculos privilegiados con las principales estructuras de poder del gobierno de Trump, en particular con Marco Rubio. 
 Damián Merlo, consultor político y estratega de la derecha continental, es señalado como el puente entre Milei y el ecosistema ultraconservador que rodea al trumpismo. Su expediente ante el FARA muestra que trabajó para la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana entre 1996 y 1997, bajo contrato con el Departamento de Estado, evaluando solicitudes de emigración de ciudadanos cubanos. Entre 2002 y 2007 fue responsable de programas en el Instituto Republicano Internacional, a cargo de los programas de Cuba, México y Brasil, incluida una subvención para la Directiva Democrática Revolucionaria Cubana en Miami. 
 Según una investigación del diario mexicano La Jornada, Merlo mantuvo reuniones frecuentes con altos funcionarios del gobierno trumpista, como Viviana Bovo, asesora directa de Marco Rubio; Ricardo Pita, ex asistente de Ted Cruz y actual asesor principal para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado; y los representantes republicanos de Florida Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar. Diez días antes del operativo contra Venezuela, Merlo se reunió con Joseph Humire, a cargo de los asuntos de seguridad de América en el Departamento de Defensa, oficina que supervisa la cooperación regional en materia de seguridad y las ventas militares (La Jornada, 26/8). 
 La sociedad con Merlo le permitió a Cerimedo integrarse de manera orgánica a los círculos de derecha que operan en Florida, que tienen como próximo objetivo declarado un avance sobre Cuba, en el marco del prolongado asedio que Trump -y las administraciones anteriores- mantienen sobre la isla. 
 En 2025, el "trotamundos" Cerimedo recaló en Bolivia, donde comenzó apoyando al libertario Jaime Dunn, pero terminó vinculado al entorno de Paz a través de su hija Catalina, egresada de la Academia Numen. Durante el balotaje se adjudicó el triunfo frente a la estrategia del veterano operador Jaime Durán Barba, asesor de Jorge "Tuto" Quiroga, y se posicionó como principal asesor de Paz. Según la denuncia de Nadia Beller, el "salario" de Cerimedo en Bolivia se financiaría directamente a través de una red de negociados que involucra a la familia Paz en la comercialización de combustible y otros recursos estratégicos. 
 También en 2025 operó abiertamente en Honduras en favor del derechista Nasry Asfura, dejando en evidencia la proyección continental de su estructura. Allí aplicó lo que él mismo denomina "campaña negativa": generar ruido sobre el adversario para incidir en los pequeños grupos de indecisos capaces de definir una elección, utilizando inteligencia artificial y estructuras de trolls que simulan interacción orgánica (Diario Red, 20/8). 

 Vinculaciones con el trumpismo

 Cerimedo se define abiertamente como representante de "la derecha latinoamericana". Participó en instancias del circuito conservador internacional, como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) realizada en Buenos Aires en diciembre de 2024, y fue distinguido como "consultor político del año" en una gala celebrada en Mar-a-Lago. Su portal - La Derecha Diario, hoy en manos del español Javier Negre- funciona como un nodo de difusión de contenidos afines a distintos liderazgos de derecha de la región, lo que llevó a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum a señalarlo públicamente como parte de una red financiada para impulsar desinformación contra gobiernos progresistas en América Latina. 
 Cerimedo forma parte de una larga lista de operadores políticos de la derecha continental que, disfrazados de asesores de imagen, mantienen vínculos estrechos con el trumpismo y con los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel. Sus actividades van más allá de "seducir" al electorado. Cerimedo, junto a Javier Negre o Agustín Laje, por citar sólo algunos, son promotores de la "guerra híbrida" que se libra en las redes sociales a través de portales como el mencionado La Derecha Diario, donde se difunden noticias falsas con el objetivo de polarizar y, en última instancia, desmovilizar a las masas. Para ello cuentan con granjas de bots y recurren a la inteligencia artificial para producir contenido viral. El caso Cerimedo puso sobre la mesa que, una vez instalados en los gobiernos, estos operadores facilitan negocios millonarios -como los denunciados por Beller en torno al tráfico de gasolina, diésel y otros recursos en Bolivia que terminan financiando sus propias estructuras (Diario Red, 20/8).
 Estos operadores actúan como articuladores entre los gobiernos derechistas de América Latina y la Doctrina Donroe, promovida por el trumpismo para el hemisferio, que introdujo una nueva agenda de seguridad para el continente con el objetivo de recomponer el dominio estratégico en la región. 
 La influencia de Cerimedo se explica por sus vínculos con operadores republicanos ultraconservadores con acceso directo a Donald Trump. Uno de sus nexos es Dick Morris, quien fuera asesor de Bill Clinton antes de pasarse a las filas del Partido Republicano. En 2019, Morris se sumó al equipo de campaña de Trump. Es comentarista habitual en medios conservadores y ha asesorado campañas en más de una docena de países. Su vínculo con Cerimedo es de socio y mentor: lanzó la "Academia Dick Morris" para formar consultores en América Latina, y Cerimedo figura entre sus profesores confirmados. Fue Morris quien le permitió a Cerimedo coordinar directamente con Trump el respaldo público al candidato hondureño Nasry Asfura en Truth Social (ídem). 
 Otro de los vínculos de Cerimedo es Roger Stone, quien se autodenomina "hombre de golpe político" ("political hit man") y es amigo y confidente de Trump desde hace décadas. Junto a Cerimedo formó "dupla" para operar en elecciones de la región, siendo Honduras 2025 el ejemplo más visible. Pero su colaboración más concreta y controvertida fue el lobby para conseguir el indulto del ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos por narcotráfico, gestión que -según Cerimedo- estuvo a cargo de Stone. Gracias a esta alianza, Cerimedo ha sido señalado como parte del grupo de "republicanos MAGA" con acceso a los círculos de poder en Washington. 
 El triángulo de influencia de Cerimedo se completa con Brad Parscale, asesor digital de las campañas de Trump y fundador de la plataforma de inteligencia política Campaign Nucleus. Parscale es quizás el socio más estratégico de Cerimedo por la tecnología que maneja: su herramienta utiliza inteligencia artificial para analizar el sentimiento de los votantes, identificar indecisos persuadibles y generar mensajes personalizados. Fue clave en la victoria de Trump, en 2024. En enero de 2025 fue nombrado director de Estrategia del conglomerado mediático conservador Salem Media Group, y en septiembre de 2025 se registró como agente extranjero para trabajar con el gobierno de Israel, gestionando una campaña digital de 1,5 millones de dólares mensuales destinada a promover una imagen positiva del Estado israelí. Según las denuncias de Beller, Parscale también sería agente de la CIA, lo que explicaría el nivel de coordinación y los recursos desplegados por la consultora Numen para llevar la microsegmentación a Bolivia, Honduras y Argentina. En marzo de 2025, Cerimedo fue presentado como representante en América Latina de Campaign Nucleus y de EyesOver, proyecto liderado por Parscale en colaboración directa con la familia Trump. Esta representación lo consolidó como el operador clave del trumpismo en la región, al punto de que la revista The Economist lo calificó como "el hombre de MAGA en América Latina".
 Mientras Milei ataca a periodistas y opositores que difieren en matices con su discurso, ha cerrado filas con Cerimedo y respaldado la versión de que Beller montó un autoatentado, a la vez que se distanció del operador al señalar que es "alguien que no forma parte de nuestro espacio y que no tiene ninguna relación con nosotros de ningún tipo", pese a que los registros oficiales muestran 13 visitas de Cerimedo a la Casa Rosada desde que Milei asumió la presidencia.
 Milei redobló la apuesta y atribuyó el atentado contra Beller a una conspiración del "castrochavismo", en la que estarían involucrados Evo Morales y Lula. Por su parte, en Chile, el principal asesor de la campaña electoral del presidente José Antonio Kast ha sido formalmente cuestionado en el Congreso por sus vínculos con Cerimedo. Paz, en Bolivia, no ha vuelto a aparecer en público desde la detención de Cerimedo. 
 El atentado contra Beller dejó expuesto un entramado continental, financiado por el trumpismo, que da operatividad a campañas de desinformación con terminales en la CIA, con el objetivo último de imponer un estado de excepción en América Latina a través de la Doctrina Donroe. Las denuncias de los gobiernos progresistas de México y Brasil son respuestas limitadas frente a los "tecnofascistas", que solo podrán ser desarticulados mediante una intervención independiente de la clase obrera continental. 

 Lucas Giannetti
 27/08/2026

jueves, 27 de agosto de 2026

La “guerra económica” de Estados Unidos contra Irán, un intento de salir del atolladero militar


Se profundizan las tensiones en la región. 

 Ante el fracaso en quebrar militarmente al régimen iraní, Trump apela al anuncio de una guerra económica Estados Unidos anunció hace pocos días el inicio de una ofensiva económica sin precedentes contra Irán, que tiene el propósito –según el secretario del Tesoro, Scott Bessent- de “hacer colapsar al régimen”. El funcionario en cuestión aludió, también, a un “Día D económico”, en comparación a una operación militar bisagra de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial.
 ¿Qué esconde (y qué muestra) este aviso rimbombante?
 El anuncio coincidió, casi exactamente, con el vencimiento del plazo de sesenta días para llegar a un acuerdo definitivo para poner fin a la guerra, establecido en el memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán en junio, que contó con la mediación de Pakistán. Dicho memorándum, que implicó una sonora derrota para la Casa Blanca, dejó pendiente la definición del alcance del programa nuclear iraní y la administración del estrecho de Ormuz, entre otros puntos. 
 En estos dos meses, sin embargo, las partes no llegaron a ningún acuerdo definitivo y el cese al fuego pactado en junio sólo quedó en una formalidad, ya que Estados Unidos retomó los bombardeos, e Irán volvió a atacar bases estadounidenses en los países árabes vecinos. Además, el flujo de naves en el estrecho de Ormuz nunca se normalizó completamente y la arteria marítima sufre, de nuevo, un doble cepo. 
 Ante el fracaso en quebrar militarmente al régimen iraní, Trump apela al anuncio de una guerra económica. Teherán, por su parte, prometió represalias contra todos aquellos países que se sumen a la movida.

 Reacciones 

La combinación de los nuevos enfrentamientos, los incidentes con buques mercantes en el estrecho de Ormuz, el anuncio de guerra económica y la amenaza de represalias por parte de Irán, condujo a un nuevo salto en los precios del petróleo. A comienzos de julio, con la tregua en vigencia, el barril Brent había tocado los 71 dólares, pero hoy ya roza los 94 dólares. Son cifras que están por encima de los 80-82 dólares que alcanzó a principios de marzo, pocos días después del inicio de las operaciones norteamericanas e israelíes contra Irán. 
 Esta es la primera paradoja del lanzamiento de la guerra económica. Los mercados energéticos, a los que Trump necesita contener ante la aproximación de las elecciones de medio término, reaccionaron con alarma. Y no sólo por el impacto que esto puede tener en las rutas del petróleo (Irán amenazó con extender su bloqueo más allá de Ormuz), sino porque una ofensiva económica realmente efectiva no podría restringirse sólo a Irán, sino que debería alcanzar también a aquellos que comercian con Teherán. Es el caso de China, que adquiere el 80% del crudo persa. ¿Está dispuesto a avanzar Trump en sanciones a la banca china, desatando otro foco de conflicto, con las consiguientes repercusiones internacionales? Hasta aquí, la guerra ya puso fuego a las tendencias inflacionarias y recesivas globales. Bessent dijo que espera que China se sume a la campaña estadounidense, e incluso que le conviene hacerlo, pero Beijing rechazó enérgicamente el plan y dio a entender que no cederá en sus compras del crudo persa. 
 El nuevo anuncio estadounidense no debe hacer perder de vista que la Casa Blanca ya aplica, hace tiempo, toda clase de represalias económicas contra Teherán, e incluso que éstas se agudizaron desde febrero. “Con la guerra esa política (de puniciones) se endureció y más de un millón de personas, barcos y aeronaves quedaron alcanzados por sanciones estadounidenses”, informó La Nación (en base a agencias, 21/8). 
 Estas sanciones tuvieron su impacto sobre la economía iraní, provocando un salto en la inflación (pasó del 46% interanual en febrero, a 66% interanual en julio) y en la cotización del rial (se devaluó de 1,65 millones a 1,88 millones por dólar, según las mismas agencias informativas). La crisis económica, que está en la base de las grandes movilizaciones de diciembre-enero contra el alza en el costo de vida, es severa, pero no ha sido suficiente, hasta aquí, para barrer con el régimen persa.

 Se profundizan las tensiones 

Trump se cansó, en estos dos meses, de prometer un acuerdo inminente con Irán, sin privarse de sus habituales provocaciones (publicó un mapa que señala a Ormuz como territorio estadounidense, y dijo que Teherán estaba desesperado por llegar a un arreglo). Sin embargo, en contra de los deseos del magnate, ese pacto no llegó, las negociaciones se rompieron, y la situación en la región se sigue deteriorando. 
 Durante estos sesenta días, se produjeron dos importantes hechos que involucraron a nuevos países en el conflicto. Por un lado, Estados Unidos y Arabia Saudita bombardearon en forma conjunta a milicias pro-iraníes en Irak. Por otro, los hutíes, que gobiernan una parte de Yemen, respondieron a un ataque de Arabia Saudita con un bloqueo naval en el Mar Rojo a sus buques petroleros. 
 Otra de las novedades son los choques entre Turquía e Israel. Las relaciones entre Ankara y Tel Aviv se vienen agriando de manera acelerada. Israel bombardeó el martes 18 la base militar de Abu al Duhur, en Siria, argumentando que podría haber tropas turcas. Previamente, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había calificado a Turquía como la nueva amenaza de Israel, después de decir lo mismo, durante mucho tiempo, de Irán.
Turquía, que es aliado del nuevo gobierno sirio, emitió un pedido de captura roja a la Interpol contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusándolo por la intercepción violenta de la flotilla global Sumud (de solidaridad con Palestina) en aguas internacionales y por el genocidio en la Franja de Gaza. También conviene hacer notar que el reciente acuerdo de seguridad entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán busca aunar fuerzas no sólo ante Irán, sino también frente a Tel Aviv. A pesar de que las burguesías árabes han mostrado sobrada disposición a normalizar relaciones con Israel (ya lo hicieron varios Estados de la región, y el gobierno del Líbano emprendió el mismo camino), más les conviene estar prevenidas. El sionismo y sus planes de un “Gran Israel” son incompatibles con las aspiraciones de paz y tierra de las masas de la región. En estos tres años, Israel atacó la Franja de Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Irán, Yemen y Qatar, y ahora amenaza a Turquía.
.Al mismo tiempo, los cruces entre Turquía e Israel muestran hasta qué punto se enredan los hilos en la región. Mientras Estados Unidos busca avanzar en una normalización de las relaciones con Siria, a punto tal de retirarlo esta semana de la lista de Estados promotores del terrorismo, su principal socio en Medio Oriente ataca a uno de los principales aliados de Ankara. 
 En el caso de la Franja de Gaza, Israel hundió otro de los anuncios rimbombantes de Trump, quien había asegurado que Hamas aceptó desarmarse. Cuando este grupo aclaró que la entrega de las armas está supeditada a la salida de las tropas israelíes del territorio costero, Netanyahu dijo que no pensaba de ningún modo retirarse del enclave, pulverizando los anuncios trumpistas. 
 De todo este cuadro, lo que emerge es una profundización de las tensiones en la región. El rechazo a la guerra económica de Estados Unidos contra Irán –que agudizará las penurias del pueblo iraní- debe completarse con el rechazo de la guerra imperialista-sionista y del genocidio contra el pueblo palestino. A esta lucha contra el sionismo y el imperialismo la inscribimos en la perspectiva de una federación socialista de pueblos de Medio Oriente. 

 Gustavo Montenegro

miércoles, 26 de agosto de 2026

La política del algoritmo


Un estudio publicado en Nature en 2026, realizado con 2 000 participantes alrededor de las elecciones estadounidenses de 2024, encontró que los sistemas basados en interacción amplificaban contenido emocional, moralizante y tóxico

 Cada vez que un político convierte una propuesta compleja en un video de veinte segundos, una provocación o un meme, puede parecer que simplemente está modernizando su campaña. Pero ocurre algo más profundo. Los partidos ya no usan las redes sociales únicamente para distribuir sus mensajes: modifican los propios mensajes para ajustarse a las reglas que deciden qué vemos. La política aprende a hablar el idioma del algoritmo. 
 Un algoritmo no es bueno ni malo por sí mismo, como tampoco lo es una receta para hacer un flan. Es un procedimiento racional: recibe información, aplica unas reglas y produce un resultado. La cuestión política es quién escribe la receta, qué ingredientes selecciona y qué resultado busca. En TikTok, Instagram o X, empresas privadas han diseñado sistemas de recomendación cuyo negocio depende, en buena medida, de mantener nuestra atención para convertirla en ingresos.
 Los partidos políticos, particularmente los de derecha, conocen esas reglas. Los programas extensos ceden espacio al soundbite (frase breve diseñada para circular); la provocación se convierte en rage-baiting (contenido concebido para provocar ira), y el dirigente compite con celebridades e influenciadores por segundos de atención. No hace falta imaginar una conspiración tecnológica. Un estudio publicado en Nature en 2026, realizado con 2 000 participantes alrededor de las elecciones estadounidenses de 2024, encontró que los sistemas basados en interacción amplificaban contenido emocional, moralizante y tóxico. El incentivo económico termina moldeando el discurso político. 
 En América Latina, esa dinámica se mezcla con personalismo y crisis de representación. El profesor Pavel Sidorenko Bautista, investigador de la Universidad de La Rioja, señala en la revista Perfil la campaña de Abelardo de la Espriella en Colombia, donde la estética del político se aproxima a la del creador digital más superficial y explica por qué el mandatario regala pelotas a los sobrevivientes del terremoto que asoló a su país, en vez de enfrentar como adulto responsable la emergencia sanitaria. 
 Pero aceptar que las plataformas han construido ese terreno no significa abandonarlo. Si allí están millones de personas conversando, informándose, divirtiéndose y también haciendo política, sería suicida que una alternativa transformadora regale ese espacio. Debe disputarlo. Zohran Mamdani entendió esa dimensión en su campaña por la alcaldía de Nueva York. Acudió a conversaciones con creadores digitales y utilizó formatos propios de Instagram y TikTok, incluidas pequeñas historias audiovisuales dirigidas al voto latino. Adaptarse al medio no obliga necesariamente a aceptar el contenido político aparentemente más «popular». 
 Ahí está la diferencia decisiva entre someterse al algoritmo que ha sido diseñado por las plataformas imperiales o disputarlo. La izquierda puede aprender cómo circulan los mensajes sin convertir la ira en su combustible permanente; puede utilizar videos breves para movilizar la atención hacia explicaciones más profundas, incorporar sus proyectos políticos a las nuevas comunidades digitales y transformar alcance en participación. Renunciar a esos espacios porque pertenecen a corporaciones privadas equivaldría a dejarles también la conversación que ocurre dentro de ellos. 
 Francamente, no me gusta la expresión «dictadura del algoritmo», porque corre el riesgo de atribuirle voluntad política a una receta técnica que no la tiene. No vivimos bajo la dictadura de una máquina, sino dentro de un espacio público cada vez más privatizado, gobernado por modelos de negocio que convierten la atención en mercancía y al que los propios actores políticos se han adaptado. Esa formulación permite señalar responsabilidades concretas y, al mismo tiempo, conservar una idea fundamental: esas reglas no son naturales ni inevitables. Pueden regularse, modificarse y, sobre todo, disputarse. 

Emilia Reed, especial para Granma | internet@granma.cu 
 24 de agosto de 2026 19:08:55