miércoles, 24 de junio de 2026

Colombia: de la rebelión popular al triunfo de la ultraderecha


El ultraderechista Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) se atribuyó la victoria sobre el candidato oficialista Iván Cepeda (Pacto Histórico), por apenas 250.000 votos, en un balotaje en el que participaron 26 millones de colombianos, una cifra récord. Hoy se conocerá el resultado definitivo. Cepeda anticipó que impugnará 33.000 mesas de votación. 
 El domingo por la noche los festejos de la derecha se concentraron en Cúcuta, la localidad fronteriza con Venezuela, donde Espriella arrasó. En cambio, en Bogotá y en Medellín se registraron refriegas y choques con la policía. El candidato de Pacto Histórico llamó a "la tranquilidad" a sus seguidores y aguardar a que se certifique el resultado definitivo.
 Espriella recibió las salutaciones de todos los presidentes derechistas del continente, empezando por el norteamericano Donald Trump, quien había hecho público su apoyo político al candidato fascista. En el último tramo de la campaña el imperialismo redobló su intervención política en las elecciones colombianas. El año pasado, el Departamento de Estado canceló la visa del presidente Gustavo Petro el año pasado por haber asistido a una manifestación propalestina en Manhattan y le impidió asistir a una reunión este mes con el acalde progresista de Nueva York, Zohran Mamdani. La derecha republicana con influencia en Colombia, como en el caso del senador de Florida Bernie Moreno, se encargó de articular el cerco trumpista sobre la elección colombiana. “La fiesta en Cúcuta fue una gran caravana, muy cerca de la Riviera, donde estaba la sede central de De la Espriella. Sobre todo, se sintió el fervor de saber que viene el cambio con un presidente que trabaje con Estados Unidos y nos traiga apoyo armamentístico para recuperar la soberanía del país y territorios totalmente olvidados. Hay que combatir a la guerrilla y acabarla de una vez por todas”, se congratuló David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y uno de los mandos políticos de la campaña ganadora (La Nación, 23/6).
 La comunidad colombiana en Estados Unidos es grande, y es una carta que Trump jugó a favor de De La Espriella. La diáspora colombiana, de 5 millones de personas que se fueron del país por la violencia armada, es la segunda mayor comunidad de un país sudamericano rediente en el extranjero, después de Venezuela. Los radicados en Estados Unidos votaron, en un 70%, por Espriella. El peso del voto colombiano en el extranjero ha crecido en los últimos años, al punto que “sus remesas anuales representan casi el 3% del PIB”. “La diáspora colombiana es abrumadoramente de derecha”, asegura The Economist (18/6). 
 Espriella promete una nueva "ofensiva militar" contra los grupos armados y las bandas de narcotraficantes, para lo cual involucraría a fuerzas militares norteamericanas que se desplegarían en territorio colombiano. La operación militar norteamericana contra un presunto grupo narcotraficante en el Ecuador del derechista Noboa en marzo de este año, y el reciente accionar de Estados Unidos en territorio venezolano contra el supuesto líder de una banda “narco-terrorista”, es el modelo que Espriella pretende adoptar en su país. Colombia se transformaría así en otro protectorado norteamericano en América del Sur. Espriella descartó cualquier negociación con los grupos armados y prometió "cancelar o capturar" a 10 líderes de grupos del crimen organizado en los primeros 90 días.
 El oficialismo logró atraer el voto de sectores empobrecidos de la población que mejoraron su situación con las reformas del salario mínimo. Sin embargo, en las regiones rurales, Espriella capitalizó el fracaso del mandatario saliente. Los acuerdos de paz firmados por Petro prometían resolver el problema de la tierra para los campesinos, pero esto no sucedió. La mayoría de los agricultores de las Zonas de Reforma Agraria quedaron bajo el fuego cruzado de las bandas armadas, que sobrevivieron actuando como intermediarios. “Cobran impuestos a los narcotraficantes que compran pasta de cocaína elaborada con la planta de coca, que es el sustento económico de muchos agricultores de la zona. También imponen impuestos a la minería del carbón y a la venta de aceite de palma” (Clarín, 22/6). “Bajo la administración de Petro, los grupos armados se han expandido y tememos que, si Cepeda gana, esta tendencia continúe”, afirmó un campesino a The Guardian (17/6). Las promesas de Espriella de expandir el uso de la fracturación hidráulica también genera temores sobre su impacto en el medio ambiente y las comunidades locales. Es un firme representante de los terratenientes ricos. La llegada del Espriella al poder marca el reinicio de la guerra civil rural, que marcó buena parte del último siglo de la historia colombiana. 
 La elección de Espriella marca un nuevo giro drástico en la situación de Colombia. De la rebelión popular de 2022 contra el gobierno de Iván Duque y la elección histórica de Petro, luego de décadas de gobiernos derechistas, una versión ´recargada´ de la derecha llega al poder. El programa de Espriella es de guerra sin cuartel contra los trabajadores colombianos. Pero la ultraderecha colombiana no las tiene todas consigo. Al estrecho margen que validó su triunfo, se le debe agregar el fracaso político de su socio estratégico en Irán y su probable derrota en las elecciones de medio término en Estados Unidos, que se celebrarán en noviembre. Por otro lado, la deuda pública de Colombia ronda el 60% del PBI. Para evitar la cesación de pagos, el nuevo presidente necesitará 5.600 millones de dólares en 2027 y 20.000 millones de dólares a lo largo de un mandato de cuatro años, lo que equivale a cuatro puntos del PBI. Espriella, sin embargo, prometió bajar los impuestos apenas asuma. “Algunos analistas se muestran escépticos sobre la continuidad del repunte de los bonos, incluso si De la Espriella llega a la presidencia. Los analistas de BCA Research afirmaron esta semana que su plan para las finanzas públicas era 'favorable en términos generales', pero carecía de plazos, una composición adecuada y era poco viable” (FT, 18/6). 

 Política Obrera 
Redacción 
 23/06/2026

lunes, 22 de junio de 2026

Ballotage reñido en Colombia


Preconteo dio la victoria a De la Espriella, pero el Pacto Histórico impugna más de 30 mil mesas. 

 El preconteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales indicó un triunfo muy ajustado del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, frente al candidato del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda. Según el preconteo, de la Espriella obtuvo casi el 50 por ciento de los votos, contra el 48.7 por ciento de Cepeda. Esto representa una diferencia de apenas 250 mil votos. Sin embargo, como el candidato del Pacto Histórico anunció la impugnación de 33 mil mesas (más de un cuarto del total), aún habrá que esperar al escrutinio para conocer al nuevo presidente colombiano. 
 De la Espriella es un abogado defensor de paramilitares, promotor de las políticas de "mano dura" (es admirador del salvadoreño Nayib Bukele) y de un plan de ajuste brutal que bien podría llamarse la "motosierra" colombiana, ya que plantea, por ejemplo, el despido de 700 mil trabajadores estatales. Cepeda es un abogado ligado a los derechos humanos que fue senador del viejo Polo Democrático. 
 Siempre según el preconteo, Cepeda se impuso en Bogotá y ganó ampliamente en Cauca, Valle del Cauca y otros departamentos (fundamentalmente costeros) empobrecidos y afectados por la violencia narco y paramilitar, pero fue derrotado por mucha diferencia en Antioquía (donde está Medellín) y perdió en las regiones del centro del país. La participación fue del 63 por ciento, cinco puntos por encima del ballotage de la elección presidencial anterior. De la Espriella, un millonario famoso por su estilo de vida opulento y exhibicionista, se impuso en la primera vuelta de las presidenciales, con más del 43 por ciento de los votos, dos puntos por encima de Cepeda, que cuenta con el respaldo del presidente saliente Gustavo Petro. 
De la Espriella recibió para el segundo turno el apoyo del Centro Democrático (el uribismo), de Trump y de Milei.Petro llegó al poder en 2022 en una elección histórica que puso fin a dos décadas de dominio derechista. Canalizó, entonces, el repudio popular a ese régimen criminal, tras la rebelión de 2021. Sin embargo, una política de reformas limitadas, de contemporización con sectores tradicionales del régimen político y de la burguesía, y la ausencia de un plan de ruptura con el imperialismo, permitieron a la derecha reorganizarse.
 El resultado de De la Espriella en el primer turno actuó como un revulsivo que disparó asambleas, plantones y pronunciamientos de organizaciones populares (juveniles, campesinas y de afrodescendientes) contra un regreso de la ultraderecha al poder y por el voto a Cepeda. En el caso de las centrales obreras (CUT, CGT, CTC), también se pronunciaron por el voto al Pacto Histórico, pero su movilización fue limitada. El 11 de junio participaron de una marcha de velas en apoyo a Cepeda y contra los 700 mil despidos que planea De Espriella.
 La ofensiva de Trump y sus socios en América Latina plantea la necesidad de una estrategia independiente de la burguesía y una lucha de alcance continental de los trabajadores, campesinos, indígenas y de la juventud para derrotar a los Milei, los Paz y compañía en las calles y abrir paso a gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina. 

 Gustavo Montenegro

domingo, 21 de junio de 2026

Una actualización del estadio de la guerra mundial imperialista


Al cabo de varios días de haber sido acordado un Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra dentro de sesenta días, aunque con la posibilidad de una prórroga, no se conocen los términos del texto y abundan las negativas de ambas partes acerca de las versiones que tienen su origen en fuentes no citadas. La confusión más perversa es la que asigna el objetivo de guerra de Estados Unidos e Israel a una neutralización de las investigaciones nucleares de Irán y a la destrucción de unas 400 toneladas de uranio enriquecido al 90%, cuando el propósito verdadero ha sido la conversión de Irán en un protectorado, que habría dejado la arteria geopolítica que une a Asia oriental con Asia occidental y el flujo del petróleo y otras materias primas fundamentales, en manos el imperialismo norteamericano. En esa arteria se encuentra también el estrecho de Bab al Mandeb, al sur de Arabia Saudita, en las cercanías de Yemen, un aliado de Irán. Se trata de un botín importante en una guerra mundial que apunta en primer lugar a socavar la posición de China y Rusia, y de la Unión Europea, por todos los medios paramilitares, como la guerra comercial y financiera, y la guerra por el monopolio internacional del dominio de la computación cuántica y la Inteligencia Artificial. Los experimentos de Irán con el enriquecimiento de uranio han sido, desde siempre, un pretexto, que en 2015 dieron lugar a un acuerdo, bajo la supervisión de la Organización Mundial de Energía, que firmaron nueve potencias mundiales. Trump lo quiere convertir ahora en tema decisivo para, mediante un eventual acuerdo, disimular su fracaso estratégico.
 El Memorando de Entendimiento es objeto de tantas interpretaciones, que en realidad constituye una extensión del cese del fuego acordado el 8 de abril pasado. El Memo deja de lado el asalto de Israel a Líbano, como algo alejado o diferente o alejado de la guerra contra Irán, cuando es un núcleo fundamental. La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán fue preparada por el genocidio en Gaza, que ahora se encuentra casi totalmente ocupada por Israel y donde Trump anunciado la instalación una enorme base militar. Lo mismo ocurre con la guerra de exterminio contra Hezbollah, que para analistas internacionales cerraría un acuerdo entre Israel y Turquía por el reparto de Líbano y Siria – o, en su defecto, una guerra de envergadura. El asalto continuo de Israel al Líbano es un poderoso motivo para quebrar el Memorando en cualquier momento y un arma de provocación con esa finalidad. El levantamiento del bloqueo de Ormuz, por parte de Irán, y de los puertos iraníes por parte del Pentágono, no modifica nada esencial, porque Irán ha dejado establecido que esa vía se encuentra bajo su dirección.
Trump ha repetido, en las últimas 72 horas, que ha recurrido a lo que no es más que extensión del cese del fuego establecido hace dos meses, con el propósito exclusivo de evitar un derrumbe mayúsculo de la fiebre especulativa sin precedentes con referencia a las suba astronómica de la acciones de SpaceX y los anuncios de ingreso a la Bolsa de Meta, Anthropic y otras empresas de IA. A los representantes de la reunión del G7 en Evian, Francia, en estos días, les dijo que había salvado sus propias economías gracias al Memorando, que ha precipitado una caída fuerte del precio del barril del crudo. Llegó al extremo de que no tenía la intención de asumir la responsabilidad del estallido de una crisis como la de los años 30 del siglo pasado. La inflación de precios causada por los aranceles a la importación y la suba del crudo desvaloriza la deuda pública y aumenta la tasas de interés, lo cual encarece la enorme deuda de las IA con los fondos de crédito privado. 
 Trump ha puesto el dedo en la llaga. La guerra transcurre mundialmente con potencias imperialistas que atraviesan una fuerte crisis de finanzas públicas y de dominación política; un revés en el campo militar precipita un agravamiento o estallido de esas crisis políticas, aunque no se trate necesariamente de una derrota militar en el terreno. 
Trump y el Pentágono dejaron de lado la posibilidad de una invasión terrestre, como sería la ocupación de la isla de Kharg, por ese motivo. Trump ha reconocido que teme las consecuencias de una crisis financiera de alto rango, en medio de una fuerte especulación de las empresas de IA, en un período electoral rodeado de ‘razzias’ internas contra migrantes y activistas. La Unión Europea, inversamente, aunque teme lo mismo, se ha lanzado a un rearme militar furioso para forzar a Rusia a una carrera que le ocasionaría gran daño fiscal. Mientras fracturas en la oligarquía del Kremlin se están poniendo a la vista, Putin ha reconocido en forma pública el deterioro fiscal y la inflación. Mientras el imperialismo ralentiza, hipotéticamente, la guerra con Irán, el frente de la guerra con Rusia se ha acentuado. Putin oscila entre buscar una salida ‘a la iraniana’, mientras responde a los bombardeos dentro del territorio ruso con bombardeos masivos contra Kiev – y Xi Jinping se acerca al coreano Kim Jong-il, frente a Taiwán y el rearme de Japón. Trump, por su lado, ha agradecido lo que llamó una colaboración de China y Rusia para alcanzar el Memorando con Irán, que reabre el comercio por Ormuz de Irán con China. 
 En la reunión del G7, Trump desmintió las versiones de que EEUU financiaría una reconstrucción de Irán y reafirmó que levantaría en cuotas las sanciones contra la República Islámica en función del cumplimiento de los términos del Memorando, lo que significa que no debería apoyar a Hezbollah en la guerra de exterminio que ha declarado el estado sionista. Esto no ha sido suficiente para apaciguar a la derecha republicana, que ha advertido reiteradamente que forzará a Trump a que presente el Memorando (y cualquier otro acuerdo de nivel superior) en el Congreso. Mientras los editoriales del New York Times y del Financial Times saludan el Memorando como el mal menor, el Wall Street Journal señala el recule de Trump como una calamidad. Los imperialismos europeos enfocan la guerra como una cruzada contra Rusia y confrontan con los anuncios de Trump de anexar a Canadá y Groenlandia, y con la intención de las IA norteamericanas de no pagar impuestos en Europa. El Memorando no puede ser caracterizado como un episodio en si mismo, sino en función del posicionamiento de cada potencia en la presente guerra de conjunto -por un nuevo reparto social y geopolítico del mundo-. Los corrimientos y cambios de alianzas no han sido pocos en las guerras mundiales del pasado; basta mencionar el acuerdo Hitler-Stalin, por el reparto de Polonia, al comienzo de la guerra pasada, que habilitó al nazismo a ocupar Francia pocos meses más tarde, con la cobertura del frente oriental por parte de Stalin.
 Lo ocurrido estas semanas deja ver el cruce de la guerra con el temor a las crisis financieras y a rebeliones de masas. Aunque la burguesía europea cree que su guerra de anexión de Ucrania cuenta, si no con el apoyo, al menos con la benevolencia de la clase obrera, el rearme acelerado de los estados europeos, solventado con ajustes violentos a las prestaciones sociales, los salarios y el empleo, están empujando una movilización de las masas que deberá incentivar una consciencia derrotista contra las burguesías europeas y contra el mismo Kremlin, en Rusia. La guerra contra Irán y las masacres sionistas han sido respondidas con acciones vigorosas, a pesar de los obstáculos de las burocracias y de varios partidos de izquierda. La iniciativa del momento se encuentra aún en manos del imperialismo, pero el fracaso estratégico de Trump frente a la resistencia iraní muestra que el cambio de tendencia ya se encuentra en la balanza.

 Jorge Altamira
 18/06/2026

jueves, 18 de junio de 2026

El hombre más rico de la historia y una empresa que pierde millones: la paradoja de SpaceX


Apenas tres días después de su debut histórico en la bolsa de valores NASDAQ, SpaceX anunció este martes la adquisición de Anysphere, empresa matriz del asistente de programación Cursor, por 60.000 millones de dólares en un acuerdo enteramente en acciones (Financial Times, 16/06). La operación consolida el bloque monopólico que Elon Musk viene construyendo a ritmo acelerado: cohetes, inteligencia artificial, redes satelitales, semiconductores y ahora las herramientas de software más usadas por los programadores del mundo.
 Las acciones de SpaceX treparon más de un 10% en la apertura del martes, elevando su capitalización de mercado a 2,77 billones de dólares y superando a Amazon -valuada en 2,6 billones- para convertirse en la quinta empresa más grande del mundo (Forbes, 16/06). La fortuna personal de Musk superó los 1,4 billones de dólares, consolidándolo como el primer billonario ("trillonaire" en inglés) de la historia. Sin embargo, detrás del relato del éxito bursátil, los números reales de la compañía cuentan otra historia: SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares y acumuló otros 4.280 millones en rojos durante el primer trimestre de 2026 (Forbes, 16/06). Como señaló el inversor Michael Burry -conocido por anticipar la crisis de 2008-, no hay nada en los documentos presentados ante la SEC que justifique una valuación de siquiera un billón de dólares (Forbes, 16/06).

 La lógica del monopolio integrado

 La adquisición de Cursor no es un movimiento comercial ordinario. Es la pieza que completa un rompecabezas estratégico. En febrero de 2026, Musk fusionó SpaceX con xAI -el laboratorio creador del chatbot Grok- absorbiendo también la red social X en una estructura valuada en más de un billón de dólares (New York Times, 16/06). En mayo anunció el proyecto Terafab, una planta de fabricación de chips avanzados en Texas con una inversión inicial de al menos 55.000 millones de dólares. Ahora, con Cursor, incorpora la herramienta de programación asistida por IA de mayor crecimiento en el mercado, fundada en 2022 y respaldada por fondos como Andreessen Horowitz y Thrive Capital. 
 El objetivo declarado es construir "los centros de datos espaciales más útiles del mundo" (New York Times, 16/06). El objetivo real, como señalamos en notas anteriores, es blindar la infraestructura informática del imperialismo norteamericano: trasladar el procesamiento de datos a la órbita terrestre para ponerlo fuera del alcance de sabotajes, ciberataques o apagones, garantizando la superioridad militar de los Estados Unidos en la guerra mundial imperialista en curso.

 Una burbuja sostenida por el Pentágono

 El mercado convalida pérdidas siderales porque sabe que detrás de SpaceX no hay un negocio civil rentable, sino contratos militares garantizados por el Estado imperialista. El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas tecnológicas -entre ellas SpaceX- para integrar inteligencia artificial en sus redes clasificadas. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia ratifican que su rentabilidad no se mide en ganancias comerciales, sino en su valor estratégico para la guerra.
 La absorción de Cursor profundiza esta lógica. Cursor utilizó originalmente el modelo Claude de Anthropic para potenciar su agente de programación; luego de que Anthropic lanzará su propio producto competidor -Claude Code-, la startup desarrolló modelos propios (New York Times, 16/06). Ahora, bajo el paraguas de SpaceX y xAI, esa capacidad quedará integrada directamente en la cadena de producción de tecnología militar. Los mismos algoritmos que hoy escriben código para startups de Silicon Valley serán mañana optimizados para los sistemas autónomos de combate del Pentágono. 

 El billonario y la clase obrera 

Mientras Musk se convierte en el primer billonario de la historia, la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX se presenta en los grandes medios como una victoria del "capitalismo popular": miles de empleados recibirán acciones millonarias, se nos dice. Lo que no se dice es que ese esquema de compensación en acciones funcionó durante años como mecanismo de disciplinamiento: los trabajadores de los complejos de Texas debieron someterse a jornadas extenuantes y contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones quedaran en firme. Quienes no resistieron el régimen o se fueron antes perdieron todo derecho al cobro. 
 La unificación de cohetes, IA, redes de información, robótica y semiconductores bajo un solo bloque monopólico -lo que Musk llama ProjectX- no es el triunfo de la innovación, que no ha dado resultados tangibles como tal, salvo en su aplicación para la guerra. Es la forma que adopta el capital, en un cuadro de anarquía de mercado: empresas deficitarias sostenidas por una especulación sin precedentes, que convierte a una minoría de capitalistas en una oligarquía con derecho a una descomunal apropiación de la riqueza social. Mientras los gobiernos capitalistas desfinancian la salud y la educación, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para perfeccionar los instrumentos de destrucción material y social.

 Iara Bogado 
 17/06/2026