martes, 3 de marzo de 2026

“Haremos todo lo que haya que hacer para ganar la guerra” – amenaza Trump al mundo entero


Al cabo de tres días de la guerra criminal desatada contra Irán, Trump ha declarado que hará “todo lo que tenga que hacer” para aniquilar al ejército y la marina iraníes y, por supuesto, al arsenal y las cabezas de la Guardia Revolucionaria, admitiendo que esto podría llevar semanas y meses. Irán, por su lado, ha atacado reiteradamente a las principales ciudades de Israel y las bases militares norteamericanas en los emiratos del Golfo, causando víctimas militares y civiles, aunque administrando el arsenal militar para una guerra de considerable duración. Desde El Líbano, Hizbollah ha ingresado a esta guerra contra el imperialismo con diferentes ataques a Israel, en una tentativa de abrir otros frentes contra los agresores; Yemen, supuestamente, haría lo propio. El estrecho de Hormuz ha sido bloqueado por Irán con un elevado perjuicio para el tránsito internacional de petróleo. Para el diario The Wall Street Journal el asalto a Irán es una tarea estratégica de “disuasión”, cuyo éxito comportaría la apertura de una época de "paz" en el Medio Oriente. Esto comporta un cambio de orientación en la guerra, que supuestamente debería tener por objetivo “un cambio de régimen”, mediante la sublevación de la población. El WSJ, en el editorial que citamos, exhorta al Mossad y a la CIA a realizar todas las operaciones necesarias para producir ese resultado, que podría incluir una sublevación del Kurdistán iraní, en la frontera con Turquía. La superioridad militar, electrónica y digital del imperialismo es manifiesta: no hay individuo en el mundo que no esté ‘fichado’. Con la ofensiva desatada contra el ‘eje’ constituido por Venezuela, Cuba e Irán, añade el diario: “Trump está mandando un mensaje a China y Rusia de que los costos de someter a prueba militar a Trump son considerables”. La guerra del imperialismo norteamericano y el Estado sionista es encuadrada, de este modo, en una guerra mundial por la colonización entera del mundo. 
 Los acontecimientos han desencadenado diferentes crisis en el espacio económico, que para los diarios financieros se encuentran “contenidos”. El precio del barril de petróleo ha subido y los mercados de valores han caído, pero dentro de un abanico de precios. Algunos columnistas han hecho notar, sin embargo, que no ha habido una corrida hacia los bonos del Tesoro norteamericano, considerado hasta ahora un mercado “refugio” por parte de los inversores; todo lo contrario. Para el Financial Times, sin embargo, un derrumbe de mayor consideración podría llevar a Trump a ralentizar la guerra o intentar la reanudación de una negociación, como ha ocurrido en el pasado en circunstancias de crisis graves; esta variante podría fracturar el frente militar y político con el sionismo. La inflación, de todos modos, se ha disparado en Estados Unidos, con repercusión en la política monetaria. Las autoridades de la Reserva Federal entienden que habría que elevar la tasa de interés de referencia, cuando Trump ha venido exigiendo lo contrario, para reforzar la guerra comercial contra sus competidores internacionales. 
 En una concesión significativa en cuanto a la caracterización de la crisis política en su conjunto, el WSJ opina que ella se ha agravado internamente en los Estados Unidos, en primer lugar, por el impacto económico de la guerra y, en segundo lugar, por el nulo apoyo con que cuenta entre la población (apenas un 25 por ciento). Esto impacta en un año electoral y en la decisión que pudiera tomar Trump de alterar las condiciones del comicio por medio de decretos de necesidad y urgencia (órdenes ejecutivas). Un desarrollo de este tipo pondría al imperialismo norteamericano en un impasse muy superior al que produjo la guerra de Vietnam, que se llevó puesto al presidente Richard Nixon. 
 En definitiva, Trump ha ido a la guerra preocupado por su supervivencia. Lo mismo que le ocurrió a Margaret Thatcher cuando desató la guerra contra Argentina, por Malvinas. Pero el envío de la flota inglesa al Atlántico Sur contó con el apoyo entusiasta de su población, de los sindicatos y de gran parte de la izquierda ‘trotskista’ y no trotskista. 
 Una derrota de la alianza Trump-Netanyahu representaría mucho más que una ‘disuasión’ al imperialismo: sería una crisis revolucionaria. La naturaleza reaccionaria del régimen de los ayatollahs es una cuestión enteramente secundaria en la presente guerra, porque ella tiene que ver con la supervivencia del propio imperialismo. 
 Movilicémonos por su derrota y por el desarrollo de una consciencia y una acción internacionalista de parte de la clase obrera de todos los países. 

Jorge Altamira 
 02/03/2026

domingo, 1 de marzo de 2026

Cuba desbarata una infiltración de la gusanería de Miami conectada al gobierno de Trump


Una lancha con placa de Florida (Estados Unidos) fue interceptada por la guardia costera de Cuba en el espacio territorial de la Isla. La lancha transportaba a diez cubanos con residencia en los Estados Unidos. Varios de ellos figuran en listas del terrorismo que publica el gobierno cubano cada año. El incidente dejó un saldo de cuatro muertos y siete heridos - entre estos, un oficial cubano. 
 En el comunicado oficial de Cuba, se detalla que el tiroteo se inició cuando la guardia costera se acercó a la embarcación proveniente de Miami y les indicó detenerse. En ese primer fuego, el oficial cubano habría caído herido motivando a sus compañeros a abrir fuego. El tiroteo se extendió durante varios minutos hasta que todos los incursores cayeron muertos o heridos. En la lancha secuestrada "se ocuparon fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje" (BBC, 26/02). La Nación (27/2) recoge que Michel Ortega Casanova, uno de los cuatro tripulantes de la lancha, quería “ir a combatir” a Cuba y ver “si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba”, corroboró Wilfredo Beyra, responsable en Tampa del Partido Republicano de Cuba, una organización política con sede en Florida. Los propósitos terroristas de la incursión habrían sido confesados por los detenidos. Duniel Hernández Santos es otro cubano residente en Estados Unidos se encontraba en suelo cubano “para garantizar el operativo”. 
 Muchos de los implicados tienen antecedentes de actividades contra el régimen cubano. Según fuentes de la BBC y Associated Press, “Misael Ortega Casanova, hermano del único fallecido que ha sido identificado por el momento, aseguró que Michel había caído en lo que calificó como una búsqueda "obsesiva y diabólica" de la libertad de Cuba”. Otro de los detenidos, Conrado Galindo Sariol, presentado como “antiguo preso político”, aboga por el derrocamiento del gobierno de Cuba, en una entrevista en un sitio de noticias de Miami “Martí Noticias”.
 El vicepresidente JD Vance ha dicho que espera realizar una investigación propia antes de emitir una opinión formal desde el gobierno. Marco Rubio, secretario de Estado, señaló en la cumbre anual de líderes del Caribe celebrada en San Cristóbal y Nieves, que no confía en la información dada por el gobierno cubano. 
 Desde Florida, el fiscal general James Uthmeier, ha pedido a sus fiscales que abran una investigación. “No se puede confiar en el gobierno cubano, y haremos todo lo posible para que estos comunistas rindan cuentas”, apuntó en un posteo de X. “Los comunistas pagarán”, dando por anticipado el resultado de su investigación. El diputado cubano estadounidense, ex alcalde de Miami, Carlos Giménez, definió al hecho como una “masacre”. Donald Trump ha dejado el asunto en manos de Rubio, quien promueve el “cambio de régimen” en Cuba. 
 El Miami Herald reporta que personal de máxima confianza del Secretario de Estado ha mantenido una reunión privada con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, para que opere una salida bajo el formato venezolano. 
 En las últimas horas, Estados Unidos ha autorizado la venta de combustible y petróleo a la Isla, pero solo para empresas privadas o personas físicas no asociadas al gobierno cubano. La disidencia cubana ha aplaudido la medida. El operativo es funcional, alternativa y concurrentemente, a meter una cuña política al interior del aparato cubano, o a proceder a un ataque militar. La opción será dirimida cuando se conozca el desenlace del asedio militar del imperialismo norteamericano contra Irán. La lancha de infiltración abatida por la Guardia Costera de la Isla apunta a una agresión militar.

 Joaquín Antúnez 
 27/02/2026

sábado, 28 de febrero de 2026

Razones de Cuba: programa especial sobre intento de infiltración desde EE. UU.


¡Abajo la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán!


Nuevo ataque imperialista a Irán 

Estados Unidos e Israel iniciaron en las últimas horas un ataque militar conjunto contra Irán que ya dejó decenas de muertos, gran parte de ellos civiles, según agencias de prensa iraníes. El presidente estadounidense, Donald Trump, habló de terminar con la “amenaza” del régimen iraní y llamó al pueblo de ese país a derrocarlo, y lo mismo hizo el primer ministro israelí, el genocida Benjamin Netanyahu. Uno de los ataques golpeó cerca del lugar donde se hallaba el ayatollah supremo, Ali Khamenei.
 Por su parte, Irán respondió con ataques a bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes, Kuwait y Bahréin, y también lanzó misiles contra Israel. 
 Repudiamos la agresión imperialista y sionista contra Irán, que se desarrolla en medio de agresiones constantes contra el pueblo palestino (más de 500 muertos desde la entrada en vigor del “cese al fuego”), a dos meses de la invasión contra Venezuela, y en pleno ahogo contra Cuba. Derrotemos la ofensiva imperialista con la movilización de los trabajadores y los pueblos en todo el mundo.
 El gobierno estadounidense venía desenvolviendo en las últimas semanas su mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la invasión de Irak, en 2003, como parte de una nueva serie de amenazas contra Irán. A los más de 40 mil soldados que la Casa Blanca ya tiene desplegados en la región, se sumaron dos enormes portaviones (incluyendo el Gerald Ford, que es el mayor del mundo) y una flota de F-22 que arribó a Israel. 
 El 19 de febrero, Trump amenazó con un ataque militar si Teherán no se sometía a sus exigencias en un plazo de entre diez y quince días. Insistió en esa tónica en sus redes sociales y en el discurso sobre el estado de la Unión, el 24 de febrero. “No me complace que no estén dispuestos a darnos lo que necesitamos”, abundó el magnate este viernes 27. 

 Ultimátum 

 Estados Unidos exigía tres cosas: 1) Que Irán detenga su programa de enriquecimiento de uranio y se deshaga de las reservas con las que cuenta; 2) El desmantelamiento del programa de misiles balísticos, que tienen un alcance de dos mil kilómetros; 3) Cese del apoyo a Hezbollah y otros grupos de la región. 
 Las negociaciones entre los dos gobiernos se llevaban adelante con la mediación de Omán. La última reunión, antes del ataque, se llevó a cabo en Ginebra, Suiza, el jueves 26. Teherán, según lo que afirmó públicamente, se mostró dispuesto a pausar su programa de enriquecimiento de uranio y a ponerle un límite, pero no a cancelarlo. Según El País, en la reunión del jueves Irán habría presentado una propuesta al respecto. En cuanto al programa de misiles balísticos, lo consideró fundamental para su defensa, por lo que no lo puso a discusión. 
 Irán buscaba, a cambio de sus concesiones en el programa nuclear, que Estados levantara las sanciones económicas, pero la Casa Blanca no habría prometido más que no imponer sanciones nuevas. Este panorama revela que Estados Unidos estaba sometiendo a Irán a un ultimátum, sin intenciones de una negociación seria. 

 Yanquis, go home 

 La situación dentro de Irán es crítica desde el punto de vista económico y social. Las masivas movilizaciones populares que estallaron en diciembre mostraron el deterioro de las condiciones de vida en los últimos diez años, como resultado de la devaluación de la moneda y una elevada inflación. 
 Rechazar las agresiones militares contra Irán no implica un aval al régimen iraní, que montó una represión feroz contra las recientes protestas populares –con alrededor de dos mil muertos- y se asienta en el dominio de una burguesía enriquecida con el petróleo y la súper-explotación de la clase obrera. 
 Pero sí significa un repudio total a cualquier intervención imperialista, que solo puede agravar las penurias de las masas de Irán y del Medio Oriente -como lo revela la situación del pueblo palestino, que es víctima de un genocidio por parte del Estado de Israel, con apoyo político y militar de la Casa Blanca- y asegurar una dominación del imperialismo en la nación persa.
 A la par que amenazaba a Irán, Trump puso en funcionamiento una “Junta de Paz” para la Franja de Gaza (avalada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y las burguesías árabes) que es, en realidad, un protectorado colonial que somete a los gazatíes y apunta a desarrollar un enorme negociado alrededor de la reconstrucción del territorio costero.
 Retomemos, en todo el mundo, las grandes movilizaciones que se desarrollaron contra la agresión sionista-imperialista en Gaza, ahora con las consignas centrales de: 
 ¡No a la agresión militar yanqui y sionista contra Irán! Fuera el imperialismo de Medio Oriente. No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Por una federación socialista de pueblos de la región. 

 Gustavo Montenegro

viernes, 27 de febrero de 2026

Reino Unido, un peón de los Estados Unidos


De Teherán a las Islas Malvinas.

 El ex director de BAE Systems, segundo mayor contratista militar del mundo y constructora de aeronáutica comercial, Mike Turner, recientemente declaró en medios británicos que el Reino Unido mantiene una dependencia operativa en términos de defensa con los Estados Unidos. Turner señaló que en un conflicto de alta intensidad como el de las Islas Malvinas, en 1982, el Reino Unido se encontraría en una “total dependencia” de EE. UU., en “relación a componentes críticos y marcos regulatorios que condicionan el uso, modificación y sostenimiento de parte de su material aéreo” (Escenario Mundial, 18/2). 
 Turner, que no es un improvisado en la materia, señaló que la defensa británica mantiene una problemática de base, ya que gran parte de las aeronaves de la Real Fuerza Aérea funcionan con componentes, software, armamento o certificaciones que dependen de las normas de control que se encuentran bajo la égida estadounidense, y que en un cuadro de conflicto “podría traducirse en restricciones operativas si Washington decide no acompañar" (ídem).
 El telón de fondo de la dependencia tecnológica del Reino Unido son los controles de exportación de armamentos digitado por los EE. UU. desde 1976, a través del Reglamento sobre el Tráfico Internacional de Armas (ITAR, por sus siglas en ingles), ente encargado de suministrar licencias o imponer restricciones para la comercialización y el uso de materiales destinados a defensa. El cumplimiento del ITAR consiste en salvaguardar la tecnología de defensa y la propiedad intelectual de Estados Unidos. Según la Lista de Municiones de los Estados Unidos (USML), los artículos de defensa y los datos militares restringidos incluyen algunos de los siguientes: vehículos de lanzamiento, misiles balísticos, torpedos, armamento en general, aviones y naves espaciales. Para proteger esta información, cualquier empresa o gobierno que quiera hacer negocios con los EE. UU., o con contratistas del gobierno, debe adherirse al ITAR, y su incumplimiento puede dar lugar a fuertes multas, pérdida de privilegios de exportación e incluso a cargos penales. El ITAR, a través de las décadas, se ha convertido en una poderosa herramienta que cercena la autonomía industrial y la operatividad en materia de defensa a “socios o enemigos” de los EE. UU.
 La gestión Biden, durante 2021, comenzó a flexibilizar las reglas impuesta por el ITAR para alguno de sus socios, y en esta línea de acción rubricó un acuerdo con el Reino Unido y Australia -conocido como AUKUS- una nueva alianza estratégica militar, autónoma de la OTAN, que tiene como objetivo final por un lado contrarestar el avance chino en el área geográfica del Indopacífico, y por el otro, el control de las rutas marítimas árticas, el control del Atlántico Sur, que sirvan como puente para el ingreso a la Antártida. Siguiendo los pasos de Biden, Trump introdujo en la Declaración de Seguridad Nacional, aprobada a finales del 2025, la lógica de “disuación por negación” en el Indopacífico para coartar el despliegue chino en la zona, mediante la combinación de superioridad militar, alianzas regionales y el control del entorno operativo. Así las cosas, la AUKUS se presenta como una alianza militar a medida de los intereses geoestratégicos de los EE. UU. y mantiene bajo su órbita la operatividad y dependencia en materia de defensa a sus socios. En lo que concierne al Atlántico Sur, el Reino Unido mantiene con base en el archipiélago de las lslas Malvinas, una presencia militar permamente con un despliegue de 1.200 efectivos constantes, que realizan permanentes ejercicios aéreos, marítimos y terrestres, reforzando su presencia y su capacidad de respuesta en la zona, con una lógica de “dispositivo sostenido” más que de despliegue ocasional (ïdem). Dando cuenta del lugar estratégico que tiene la zona para el Reino Unido, a comienzos de febrero, las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur (BFSAI) recibieron la visita de la contralmirante Jude Terry, Secretaria Naval y Directora de Personal y Entrenamiento de la Real Armada Británica, en las Islas Malvinas. La funcionaria mantuvo reuniones con personal desplegado y recorrió instalaciones militares, incluido el complejo de Mount Pleasant, principal base operativa en el archipiélago (Escenario Mundial, 10/2).
 En su dependencia tecnológica y operativa, el Reino Unido se ha convertido en un peón norteamericano en el Atlántico Sur en su tablero guerrerista, ya que su capacidad militar se encuentra atada a los devaneos de Trump. Pero como los movimientos y reacomodamientos en una época de guerras no son lineales, en los últimos días se conoció que el primer ministro británico Keir Stamer no autorizó a los EE. UU. para que utilice bases militares de Fairford, en Gloucestershire -que alberga bombarderos pesados estadounidenses- y la base conjunta en Diego García, en el océano Índico, para que sean utilizados en una posible embestida norteamericana sobre Teherán. Por los acuerdos bilaterales entre ambos países, cualquier operación militar lanzada desde estas bases militares necesita el permiso previo del Reino Unido. Ante el revés británico, “Trump anunció la retirada del respaldo estadounidense al acuerdo impulsado por Starmer para transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio. El mandatario calificó la cesión como un “gran error” y sostuvo que Diego García constituye un activo estratégico irremplazable para la proyección militar estadounidense” (Escenario Mundial, 19/2), lo que traducirá en un resquebrajamiento de las relaciones diplomáticas entre los “aliados”, con implicancias sobre la Islas Malvinas. 
 El largo brazo guerrerista del trumpismo no solo busca un cambio de régimen en Medio Oriente que le permita hacerse de los recursos petroleros y energéticos de la región, sino que, a su vez, busca establecer “un cerco político y económico contra todos sus rivales internacionales, en primer lugar, China y Rusia, pero también contra sus ‘aliados’ de la Unión Europea”. Si bien los esfuerzos militares de los EE. UU. se encuentran concentrados en una avanzada sobre Irán, en la trumpista Declaración de Seguridad Nacional, en lo que concierne a América Latina, redefine el concepto de “America First” (América Primero) y, en este sentido, legitima el uso de instrumentos militares, económicos y coercitivos para impedir la presencia o influencia de potencias rivales, en especial China y Rusia, en zonas consideradas vitales para la seguridad estadounidense, como Groenlandia, el Canal de Panamá o las principales rutas marítimas del continente americano, como el paso bioceánico del Estrecho de Magallanes, sin descartar enfrentamientos con naciones “aliadas”. Desde esta perspectiva se plantea una militarización en regla de la seguridad hemisférica, y tiene en el gobierno de Milei un activo político estratégico, para convertir a la Argentina no solo en un protectorado económico-financiero de facto, sino en una base militar que le permita avanzar sobre el Atlánco Sur y la Antártida.

 Lucas Giannetti 
 26/02/2026

miércoles, 25 de febrero de 2026

Radio Rebelde: un símbolo de resistencia y libertad


Radio Rebelde, emisora nacida en el calor de la lucha por la liberación de Cuba, dejó una huella indeleble en la historia del país y en la memoria del pueblo cubano. Fundada el 24 de febrero de 1958 por Ernesto Che Guevara, no solo se convirtió en un medio de comunicación crucial para el Ejército Rebelde, sino que también se consolidó como un símbolo de resistencia y libertad. 

 Para comprender la importancia de Radio Rebelde, es fundamental situarla en la circunstancia histórica de la Cuba de finales de la década de 1950, periodo de intensa agitación política y social, marcado por la dictadura de Fulgencio Batista, quien había derrocado al gobierno constitucional de Carlos Prío Socarrás en 1952. A esta situación se sumaba la influencia del imperialismo estadounidense, que había sostenido al régimen batistiano a través de un entramado de intereses económicos y políticos. 
 Ante esta realidad, la revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, el Che Guevara y otros líderes del Movimiento 26 de Julio emergió como una respuesta a la opresión y a la corrupción que caracterizaban al gobierno de Batista. En este escenario, la comunicación se tornó un aspecto vital, tanto para la movilización de las masas como para la difusión de la ideología revolucionaria. Así, el surgimiento de Radio Rebelde se consideró una respuesta estratégica ante un panorama informativo dominado por medios alineados con los intereses del régimen opresor. 

 Fundación de Radio Rebelde 

El 24 de febrero de 1958, desde la casa de Conrado, un campesino asociado al Partido Socialista Popular y colaborador del Ejército Rebelde, se realizó la primera transmisión oficial de Radio Rebelde. Esta casa, situada en la Sierra Maestra, a un lado de un montículo conocido como El Alto de Conrado, se convirtió en el epicentro de una nueva era informativa. Luis Orlando Rodríguez fue nombrado director, mientras que Orestes Valera y Ricardo Martínez asumieron roles como locutores; en un equipo igualmente conformado por Guillermo Pérez, Jorge Enrique Mendoza y Violeta Casal, un símbolo de la mujer locutora, cuya voz de elevados matices y fuerza saltó desde las lomas para que el “Aquí Radio Rebelde desde el Territorio libre de Cuba” anunciara el nuevo amanecer de la Patria. 
 Desde sus inicios, aquel medio insurgente definió su línea editorial con claridad y en una de sus primeras salidas al aire proclamaría su misión: «Radio Rebelde surge para contribuir a la orientación necesaria y útil del pueblo en esta hora decisiva de la patria, para dar a conocer la intención verdadera de esta lucha y fomentar y practicar la virtud donde quiera que se le encuentre. Y para juntar y amar y vivir en la pasión de la verdad, como dijera José Martí». Esta declaración reflejaba no solo el compromiso de la emisora con la verdad, sino también su deseo de unir a los cubanos en torno a un ideal común de justicia y libertad.

 Importancia de la emisora

 La trascendencia histórica de Radio Rebelde radica, precisamente, en su capacidad para transmitir el mensaje de la Revolución Cubana a las masas. En una era en la que los medios de comunicación tradicionales estaban controlados por una élite que se beneficiaba del statu quo, la planta ofreció un canal alternativo que permitió visibilizar la lucha del ejército rebelde e informar sobre los acontecimientos en la Sierra Maestra.
 A través de sus transmisiones diarias, no solo logró propagar la ideología revolucionaria, sino que también se convirtió en un medio de comunicación vital entre los diferentes frentes guerrilleros. La emisora permitía coordinar acciones y compartir información crucial en condiciones extremadamente difíciles, donde la represión y el control informativo eran la norma. Al mismo tiempo, vale mencionar su impacto sobre la población civil. El sentimiento de pertenencia y la participación activa que fomentó entre los oyentes contribuyeron a consolidar el apoyo popular hacia el movimiento revolucionario, lo cual se manifestó no solo en la captación de simpatizantes, sino también en la organización de actividades en diferentes regiones de la isla, donde los mensajes de la emisora resonaron con fuerza.

 Desafíos y resiliencia en medio de la represión 

La creación de La Voz de la Revolución Cubana no estuvo exenta de desafíos. El ambiente hostil y la represión impuestos por Batista representó una amenaza constante, debido a lo cual la planta operó desde la clandestinidad en sus primeros meses, transmitiendo desde ubicaciones ocultas y enfrentando ataques sistemáticos. Las fuerzas del gobierno intentaron acallar su voz; sin embargo, cada intento de represión solo sirvió para fortalecer el compromiso de quienes trabajaban y escuchaban Radio Rebelde. La valentía y determinación de sus locutores y colaboradores se tradujo en un mensaje poderoso que caló hondo en la conciencia del pueblo cubano. A pesar de los peligros, la emisora logró convertirse en un símbolo de dignidad y resistencia, encarnando la lucha de aquellos que anhelaban un futuro diferente para Cuba.

 Actualidad de Radio Rebelde 

Hoy en día, Radio Rebelde continúa siendo un referente en la radiodifusión cubana. Su señal opera las 24 horas al día, tanto en AM como en FM, y ofrece programación variada que abarca desde noticias hasta eventos culturales y deportivos, con una cobertura que se extiende a lo largo de toda la isla, Centroamérica, el Caribe y parte de América del Sur, ante lo cual ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. 
 En un mundo tan mediático y globalizado, emisora ha mantenido su perfil informativo, respondiendo a las necesidades de un público que busca no solo entretenimiento, sino también información veraz y análisis sobre la realidad nacional e internacional. Asimismo, su papel en el ámbito deportivo, a través de sus coberturas de eventos nacionales e internacionales, refleja la diversidad de intereses de su audiencia. La música y la cultura general también ocupan un lugar prominente en su programación, convirtiéndose en un puente que une a generaciones de cubanos a través de la historia compartida y el patrimonio cultural. 

 Más que un simple medio de comunicación 

Radio Rebelde se fundó justamente el día en que se conmemoraba el aniversario 63 del reinició en Cuba de la lucha contra el colonialismo español, una guerra necesaria para la isla caribeña cuya victoria fue arrebatada por la intervención de Estados Unidos. La incursión en el éter de esta planta representó un punto de inflexión en nuestra historia, pues más allá de ser un simple medio de comunicación, se erigió como un bastión de la verdad en tiempos de oscuridad, uniendo a un pueblo en su búsqueda de libertad y justicia. Su legado permanece vigente, recordándonos la importancia del acceso a información veraz y de la voz del pueblo en la construcción de una sociedad más justa.
 Hoy, con 68 años de historia, Radio Rebelde continúa siendo un faro para los cubanos y un ejemplo de la fortaleza de la comunicación en el proceso de cambio social. Su trayectoria es reflejo de la lucha diaria de un pueblo que, a pesar de los desafíos, sigue soñando y trabajando por un futuro mejor.

 Jorge Rivas Rodríguez