jueves, 24 de septiembre de 2026

Estados Unidos: tasas más altas, bonos y dólar en caída y una deuda fuera de control


Kevin Warsh durante su jura como nuevo titular de la Fed 
La Fed sube la tasa mientras el Tesoro procura sostener sus bonos. 

La contradicción expone una economía atravesada por guerra y deuda. Por primera vez en tres años, la Reserva Federal volvió a aumentar la tasa de interés. El 16 de septiembre resolvió elevarla un cuarto de punto, hasta una franja del 3,75 al 4%. La decisión revierte el ciclo de flexibilización iniciado cuando la inflación parecía encaminarse hacia la meta oficial del 2%. El encarecimiento de la energía y la desconfianza en la deuda norteamericana obligaron al banco central a cambiar de rumbo. 
 La Fed sostiene que la economía crece a un “ritmo sólido”, pero reconoce que la inflación continúa elevada. El índice de gastos de consumo personal registra una suba interanual del 3,7%, superior a la meta oficial. Dieciséis de los dieciocho integrantes del comité prevén otro aumento antes de fin de año (Reserva Federal, 16/9/2026). 
 La caracterización de un crecimiento “sólido” requiere una reserva. Las estimaciones para 2026 se ubican aproximadamente entre 1,5 y 2 %,”. La economía evita por ahora la recesión, pero su expansión es pobre y desigual. La producción industrial está estancada, la creación de empleo perdió dinamismo y una parte desproporcionada de la inversión y las ganancias se concentra en las empresas tecnológicas. El consumo descansa crecientemente en el crédito, mientras el gasto militar y el déficit sostienen la demanda. Estados Unidos exhibe un crecimiento “anémico”, concentrado y apoyado en deudas que las tasas más altas amenazan con volver insostenibles. 
 El giro está directamente vinculado con la escalada bélica en Medio Oriente. La interrupción de Ormuz, los ataques contra instalaciones energéticas y el avance hutí sobre Bab el-Mandeb afectaron el comercio petrolero. El Brent permanece por encima de los 100 dólares y el diésel en Estados Unidos superó los seis dólares por galón. La guerra agrava contradicciones acumuladas, a las que se suman los aranceles y la demanda de energía y chips provocada por la carrera de la inteligencia artificial.
 Sería unilateral, sin embargo, atribuir toda la inflación al petróleo. Jeff Schmid, presidente de la Reserva Federal de Kansas City, señaló que los aumentos continúan aún si se excluye la energía. La escasez se extiende a productos claves como, gas licuado, fertilizantes, helio, lo cual ya se nota en las góndolas con el aumento de alimentos, insumos y productos industriales.La decisión de la FED no tiene la capacidad de revertir la retracción de la oferta de bienes y menos aún de poner fin a las guerras. Para contener una inflación alimentada por la oferta y el militarismo, la Fed encarece el crédito y enfría la inversión y apunta a disciplinar los precios debilitando la actividad y la posición de los trabajadores. 
 El dato más revelador es la caída simultánea que sufrieron, en distintos momentos, el dólar y los bonos del Tesoro, dos activos que históricamente actuaron como refugio. En crisis anteriores, los capitales se dirigían hacia la moneda y la deuda de Estados Unidos. Ahora apareció la venta conjunta de acciones, bonos y dólares, bautizada como Sell America. 
 El rendimiento del bono del Tesoro a diez años, que sube cuando cae su precio, llegó al 5%, el nivel más alto desde 2007. La guerra y la inflación, en lugar de provocar una huida hacia la deuda norteamericana, pusieron en cuestión su seguridad. China redujo sus tenencias declaradas a 618.000 millones de dólares, el menor nivel desde 2008, aunque parte podría estar registrada mediante custodios de otros países (Axios, 18/9). 
 El dólar no ha perdido su lugar como principal moneda internacional. Pero su retroceso, unido a la venta de títulos públicos y al desplazamiento de fondos hacia el oro, revela una erosión de la confianza en los pilares del dominio financiero norteamericano.
 La deuda pública supera los 40 billones de dólares. Los déficits, el rearme y los vencimientos obligan al Tesoro a emitir cada vez más títulos. El privilegio de contar con la principal moneda de reserva permitió financiar guerras y rescates colocando deuda en todo el mundo. Pero para prolongar en el tiempo ese financiamiento necesita pagar tasas más altas. El privilegio no desaparece, pero se vuelve más costoso. La hegemonía monetaria entra en contradicción con el deterioro productivo y fiscal de la potencia que la sostiene. 
 Scott Bessent intentó estabilizar el mercado mediante recompras de títulos. Las operaciones aliviaron algunos segmentos, pero no detuvieron el aumento de los rendimientos. El Tesoro puede sostener transitoriamente el precio de un bono, pero debe financiar la compra con sus disponibilidades o con nueva deuda. La recompra no es una política keynesiana clásica, pues no consiste en gasto destinado a elevar la demanda y el empleo, aunque pertenece al arsenal intervencionista del Estado. Su fracaso relativo es revelador: el rendimiento a diez años rozó el 5% y la hipoteca a treinta años subió al 6,95%, frente al 6,26% de un año atrás.
 El Tesoro compra bonos mientras la Fed eleva la tasa. Una dependencia estatal intenta sostener su precio y otra contribuye a reducirlo. No es un simple error de coordinación: expresa la incompatibilidad entre combatir la inflación, financiar una deuda gigantesca y evitar una recesión.
 Las tasas más altas golpean a las empresas con baja rentabilidad, el mercado inmobiliario y el crédito privado. En una semana, los fondos de acciones norteamericanos perdieron 31.440 millones de dólares; también hubo retiros de los bonos de alto rendimiento y de los mercados emergentes (Reuters, 18/9).
 La Fed no es un árbitro colocado por encima de las clases. Su función es preservar las condiciones de reproducción del capital, defender la moneda y evitar que la inflación erosione los patrimonios financieros. La inflación no puede explicarse principalmente por salarios excesivos. Sus raíces se encuentran en los problemas de oferta, la insuficiente inversión y la defensa de los márgenes empresariales. La tasa deprime la economía, pero no elimina esas causas. El crédito barato tampoco resolvió las dificultades de rentabilidad: sostuvo empresas endeudadas y estimuló la especulación. (Michael Roberts, "Inflación pospandemia", Sin Permiso, 25/8). 
 La Fed enfrenta una encerrona. Si mantiene bajas las tasas, puede alimentar la inflación y la fuga de los títulos del Tesoro. Si las aumenta, amenaza con precipitar quiebras, deprimir la inversión y provocar una recesión. No existe una tasa capaz de resolver simultáneamente la inflación de guerra, la deuda pública, la fragilidad financiera y los problemas de valorización del capital.
 La caída de los bonos y del dólar muestra que la crisis alcanza a los instrumentos de la supremacía financiera norteamericana. Asistimos a una declinación del lugar de Estados Unidos en la economía mundial. El capital buscará descargar el costo mediante despidos, reducción salarial y recortes sociales. La respuesta de los trabajadores no puede consistir en elegir entre inflación y recesión. Ambos son expresiones de la crisis capitalista. Son recursos alternativos y complementarios a lo que apela al capital y ni siquiera son términos excluyentes Ambos pueden convivir en una misma coyuntura como ocurre en el escenario económico actual dominado por una “estanflación” (estancamiento con inflación). El desafío es enfrentar y poner fin a un orden social agotado y los gobiernos responsables de la guerra y de las penurias inauditas que está soportando gran parte de la humanidad y abrir paso a una reorganización integral del planeta sobre nuevas bases sociales. 

 Pablo Heller

La ONU fue usada como tribuna imperial para amenazar con el aniquilamiento de otras naciones


En el contexto del 81 Periodo de Sesiones de Naciones Unidas, Díaz-Canel denunció las amenazas del imperio y sus lacayos en ese magno espacio La ONU fue fundada para que la diplomacia impidiera nuevas guerras. 

 «Pocas veces se irrespetó tanto a la Asamblea General de la ONU. El organismo, fundado hace ocho décadas para que la diplomacia impidiera nuevas guerras, fue usado como tribuna imperial para amenazar con el aniquilamiento de otras naciones», afirmó este miércoles, por medio de X, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. 
 El mandatario cubano se pronuncia en el contexto del 81 Periodo de Sesiones de Naciones Unidas, donde líderes internacionales han usado el podio de ese organismo multilateral creado para respaldar la paz mundial, como escenario para amenazar a otros países. 
 Este martes la delegación de la Isla abandonó, con dignidad, la sala, tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, quien reiteró las infames acusaciones que ubican a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de su país. «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», reiteró Díaz-Canel. 

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 23 de septiembre de 2026 14:09:16

¿Se acuerdan del que salió un Primero de mayo en Cuba con la bandera de EE. UU.?


miércoles, 23 de septiembre de 2026

Gatos y ratones


De la sección «Crónica», escrita por Nicolás Guillén en Granma, compartimos este artículo publicado el 6 de junio de 1983, con una página de la historia de Cuba vista desde la perspectiva de nuestro Poeta Nacional 

 Tal vez no sepa el lector -¡hay tantas cosas que ignoramos!- que a comienzos de este siglo un grupo de estudiantes norteamericanos se dirigió a don Manuel Sanguily, consultándole las razones por las cuales él no creía pertinente la anexión de Cuba a los Estados Unidos. Sanguily, como es harto sabido, encarnó el espíritu de la intransigencia patriótica en plena república intervenida; fue un orador muy distinguido; presidió el Senado de manera brillante y denunció desde los primeros momentos la presencia yanqui en nuestra vida ciudadana. Los estudiantes pertenecían a la Escuela Normal de Kansas, y esto fue en plena segunda intervención norteamericana, allá por el 1907. 
 Sanguily respondió como picado por una avispa. Había que conocerle el carácter, y más que nada su amor a Cuba, para alcanzar en toda su medida la indignación de aquel prócer. ¿Ingenuidad de los muchachos? Tal vez. Pero sin duda resultado del convencimiento que hay en el Norte, desde entonces y desde siempre, de que los cubanos son gente inferior, y no pueden sentirse humillados ni molestos ante problemas de este género. En este punto, la verdad es que los estudiantes que escribieron a Don Manuel, es decir, los de Kansas, no eran partidarios de la anexión. Si lo hicieron fue en busca de argumentos con qué responder a los de la Universidad de Oklahoma, que estaban porque el tiburón engullera la sardina y con los cuales se habían enfrascado en un debate más o menos académico sobre ese tema. ¡Imagínese el lector! 
 La consulta, por lo demás, fue hecha a varias personalidades cubanas, pero sólo Sanguily respondió. La firmaba, a nombre de sus compañeros, un tal Fred M. Thompson. ¿Qué se habrá hecho? Han pasado setenta años… y dos grandes guerras. 
 «Honrado por usted con la consulta que se ha servido hacerme (responde don Manuel) es mi primer deber mostrarme leal y hasta candoroso con usted; y por eso no puedo excusarme de confesar en voz alta que el hecho de proponerse como tema en escuelas norteamericanas ese mismos sobre el cual van ustedes a contender, no es sólo un hecho de suyo alarmante, sobre todo para nosotros los cubanos, sino que promueve muy dolorosas cavilaciones al criterio moral y jurídico que todavía impera en las asociaciones humanas, y que por lo mismo determina y guía las relaciones de los pueblos, principal y generalmente de los pueblos débiles. Porque es lo positivo que a ninguna universidad americana ni aun se le ocurriría ni por asomos debatir sobre el tema –por ejemplo- de si deben los Estados Unidos anexarse a Francia o al Japón. Por tal motivo, yo, cubano, estoy –respecto de la tesis de ustedes- en el mismo caso que se encontraría un buen americano si en las aulas de Oxford –verbi gratia- se fuera a discutir sobre si debía Inglaterra anexarse o no a los Estados Unidos…» 
 La carta de Sanguily es extensa y en muchas partes cargada de feroz ironía. 
 «Mi respuesta a la consulta de ustedes (dice) tiene que ser, anticipando su resumen, la negativa rotunda de un ratón a quien un grupo de gatos le preguntara si debían los gatos devorarlo a él y a su grupo de ratones; aunque estoy seguro de que el ratón, como yo, se quedaría temblando para toda la vida en la dolorosa preocupación de que ya a los gatos se les había metido en la cabeza la terrible idea que ponía en peligro su estirpe toda…» 
 Burla burlando, Sanguily señala ya en Norteamérica la obsesión de hacer de nosotros los cubanos un pueblo a su servicio, uno de los manjares preferidos en el bárbaro festín imperialista. A fin de cuentas, ¿qué hicieron los gatos en sesenta años de banquete sino devorar a nuestro pueblo, devorar ratones? Y cuando, como ahora, se levanta una voz que denuncia al mundo ese crimen, Reagan y Goldwater hablan de represalias, de expediciones punitivas y hasta de castigos… atómicos. 
 Pues bien, Sanguily tiene la razón. La tuvo entonces y la tendrá siempre cuando dice –también a los estudiantes- «que con ninguna salsa pueblo alguno tiene el derecho de comerse a otros…» Y menos (añadimos por nuestra cuenta) indignarse cuando el otro no se deja comer. 

 Nicolás Guillén | internet@granma.cu
 23 de septiembre de 2026 14:09:20

La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano


La Isla defiende su soberanía ante las acusaciones infundadas y las amenazas públicas del Presidente de EE. UU. «El Gobierno de EE. UU. resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano», publicó el Canciller. 

No merecía otra reacción que darle la espalda, como –con toda dignidad y la certeza de tener de su lado la verdad y la razón– hizo la delegación cubana. Ante la sala de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, donde se desarrolla el 81 Periodo de Sesiones, Donald Trump volvió –cargado de calumnias– sobre las continuas amenazas de su administración a la Mayor de las Antillas. 
 «Incapaz de justificar el castigo contra el pueblo de Cuba y su guerra económica genocida, el presidente de EE. UU. repite en la ONU que Cuba representa una amenaza. La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano», afirmó este martes, por medio de X, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, luego de que el mandatario estadounidense repitiera su retahíla de falsedades contra la Isla. 
 «Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el Gobierno estadounidense», reiteró Díaz-Canel. 
 Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, aseguró que, «ante las falsedades expuestas hoy en la Asamblea General de las Naciones Unidas por la delegación de los Estados Unidos, ratificamos la más enérgica condena de nuestro pueblo al bloqueo impuesto por el Gobierno de EE. UU.». 
 El miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central del Partido, Roberto Morales Ojeda, subrayó a través en X que «Cuba defenderá construir en paz su futuro, con plena independencia y soberanía»; y agregó que las falsedades expresadas por la delegación estadounidense en las Naciones Unidas no tienen sustento alguno.
 Así mismo, en la propia red social, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, aseveró: «El Gobierno de EE. UU. resulta incapaz de aceptar que Cuba es, y tiene derecho a ser, un país plenamente independiente y soberano. Ninguna de las falsedades del Presidente de EE. UU. en la ONU y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho». 
 El Canciller, que preside la delegación de la nación caribeña que asiste a la cita, insistió en que «Cuba no es una amenaza para EE. UU. ni para ningún país. El bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz», sostuvo. 

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 22 de septiembre de 2026 18:09:37

martes, 22 de septiembre de 2026

Fidel y la paz como derecho sagrado


A día de hoy no debemos olvidar uno de los legados más trascendentales del pensamiento del Comandante en Jefe: la paz hay que conquistarla, si queremos preservar la vida de la humanidad 

 Cada 21 de septiembre, el mundo conmemora el Día de la Paz, una fecha que nos convoca a reflexionar sobre el legado de quienes dedicaron su vida a luchar por un mundo sin guerras. En ese ejercicio de memoria, la figura de Fidel Castro Ruz emerge con claridad.
 En su discurso de 1962, al recibir el Premio Lenin de la Paz, afirmó con una lucidez profética: «La lucha por la paz significa luchar por salvar a la Humanidad de una destrucción apocalíptica, por salvar cientos de millones de vidas de hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y niños». Hablaba desde la certeza de que el equilibrio mundial pendía de un hilo y que la supervivencia de la especie dependía de la capacidad de los pueblos para frenar a los fabricantes de guerras. 
 «La paz, la distensión, la coexistencia pacífica, el desarme hay que demandarlos, hay que exigirlos, hay que conquistarlos, puesto que no surgirán por generación espontánea y en el mundo de hoy no existe otra alternativa, si es que queremos preservar la vida de la humanidad». Esta idea rompe hoy con la lógica de quienes, desde el privilegio, hablan de la «paz» bajo la condición de uqe los pueblos se sometan. 
 El pensamiento de Fidel vinculaba indisolublemente la paz a la justicia social. No puede haber paz verdadera donde reina la explotación, el saqueo colonial o la desigualdad estructural. «La lucha por la paz significa también la lucha por la independencia de los pueblos, significa la lucha por la libertad de las colonias, significa la lucha por el desarrollo de los países más pobres, significa la lucha por liberar a los pueblos de la explotación y el dominio imperialista», proclamó en 1962. En su visión, cada pueblo que conquista su soberanía, cada nación que se libera del yugo imperialista debilita las fuerzas que desencadena las guerras. 
 El Comandante elevó la lucha por la paz a la categoría de imperativo ético universal. «Luchar por la paz es el deber más sagrado de todos los seres humanos, cualesquiera que sean sus religiones o país de nacimiento, el color de su piel, su edad adulta o su juventud», escribió en febrero de 2016, apenas unos meses antes de su partida física. 
 Hoy, cuando el Día de la Paz nos convoca a renovar ese compromiso, la lección de Fidel sigue siendo válida: la paz no se mendiga, se construye con justicia; no se impone desde arriba, se conquista desde los pueblos. Y en ese combate, como él mismo dijera, «cada cual debe luchar por la paz a su manera, cada cual debe luchar por la paz con lo que pueda y como pueda». 
 Esa es, quizás, la herencia más valiosa que podemos reivindicar en una fecha como esta: entender que la paz es un derecho sagrado, pero también una tarea pendiente que exige, como sugirió el Líder Histórico de la Revolución Cubana, conciencia, firmeza y voluntad inquebrantable de no claudicar jamás ante los hacedores de guerras.

 Olivia Rodríguez | internet@granma.cu 
 20 de septiembre de 2026 18:09:37

lunes, 21 de septiembre de 2026

Estados Unidos construye una "Cúpula Dorada": el frente espacial de la guerra imperialista mundial


La confirmación de armas espaciales y el colapso del derecho internacional demuestran que en la era del imperialismo no hay salida pacífica La "Guerra de las Galaxias" que Ronald Reagan propuso el 23 de marzo de 1983 ya es un hecho. En medio de la escalada por el desarrollo de satélites en Europa, China y [Japón] (https://politicaobrera.com/16854-la-militarizacion-del-espacio), el 14 de septiembre Estados Unidos confesó ante la Conferencia de Aire, Espacio y Ciberespacio que posee armas de control espacial en órbita y confirmó que los guardianes de la Fuerza Espacial ya las operan bajo el argumento de la "defensa" estadounidense, aunque puedan usarse tanto contra objetivos terrestres como satelitales.
 El secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, sostuvo que dar mayores precisiones sobre lo que están haciendo no fortalecería esa disuasión (El Economista, 15/9). Según explicó, el objetivo no sería atacar sino frenar la escalada armamentista espacial: se trata de la llamada "Cúpula Dorada", un escudo antimisiles que combina interceptores y armas inhibidoras de tipo cinético (destructivas). Advirtió, además, que si la disuasión fracasa, todo está listo para ser utilizado. 
 Por su parte, Rusia avanza con su proyecto Volna-Kupol-Garant para interferir los satélites de Starlink, utilizados por el gobierno de Zelensky y la OTAN en la guerra contra Rusia. En paralelo, desarrolla su propio sistema de comunicaciones, Rassvet, con el que busca sortear el bloqueo que Musk le impone para el pilotaje de drones en Ucrania. Para lanzar esos satélites necesita los cohetes Soyuz; por eso Ucrania atacó tanto la fábrica donde se fabrican como el Cosmódromo de Plesetsk, desde donde se lanzan. 
 El especialista francés en inteligencia militar Fabrice Ribert fue categórico: si Starlink se apaga, todo el aparato militar ucraniano corre riesgo de colapsar, dada su dependencia de ese sistema de comunicaciones (Pravda, 15/9). 
 La escena desnuda la obsolescencia absoluta del derecho internacional. El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, redactado para evitar bombas atómicas en órbita, es hoy una letra muerta que no prohíbe armas cinéticas, láseres ni ciberataques. Las potencias explotan esta "zona gris" con tecnologías de uso dual -donde un satélite civil de limpieza se convierte en segundos en un arma de destrucción- y mediante la privatización de la guerra, dejando el destino de naciones enteras en manos de corporaciones como Starlink, fuera de todo control de la ONU. Frente a conflictos que se definen en milisegundos por inteligencia artificial y guerra hipersónica, la diplomacia del consenso resulta una ficción impotente.
 La Tercera Guerra Mundial es cada vez más evidente, y esta parálisis multilateral confirma el fracaso de la vía "reformista". La globalización prometía que la internacionalización de las fuerzas productivas traería una organización armónica del mundo, gracias a la restauración capitalista en China y Rusia, algo que nunca creyó y que ha sido la base de la guerra económica y militar presente. Esa promesa fracasó: lo que se confirma, en cambio, es la debacle de los Estados nacionales. China avanza comercialmente mientras Estados Unidos se hunde intentando frenar su ascenso, pero ese avance no la exime de la misma lógica de crisis: en el imperialismo, fase de declive del capitalismo, ninguna potencia escapa a que las contradicciones del sistema se agudicen hasta no dejar salida pacífica. Por eso Estados Unidos no duda en amenazar con detonar el planeta para sostener su hegemonía, y por eso, en definitiva, la única "salida" real es la guerra o la revolución socialista. La burguesía ya exhibe su disposición a una guerra espacial, con argumentos ‘defensivos. 

Iara Bogado
 19/09/2026 

Fuentes:
 Pravda, 15/9: https://spanish.news-pravda.com/world/2026/09/15/1128069.html
 El economista, 15/9: https://eleconomista.com.ar/internacional/por-primera-vez-estados-unidos-reconoce-tiene-armas-espacio-implica-anuncio-n98200