miércoles, 22 de julio de 2026
martes, 21 de julio de 2026
Los colonos israelíes se valen del genocidio para impulsar la usurpación de Gaza
Colonos israelíes nucleados en el Movimiento Nachala se movilizaron este domingo 19 a la frontera con la Franja de Gaza para reclamar la recolonización de ese territorio costero palestino, en el que ya son más de 70 mil los muertos desde el inicio de la operación genocida del Estado israelí, en octubre de 2023.
El ejército israelí ocupa actualmente el 60 por ciento de Gaza y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que esa presencia se extenderá al 70 por ciento del territorio, lo que viola, incluso, los términos del acuerdo del cese al fuego de octubre de 2025, que restringía la presencia israelí a la mitad del territorio. Israel también sostiene su bloqueo al ingreso de ayuda humanitaria y continúa sus crímenes. Más de 1.400 gazatíes fueron asesinados durante la vigencia del cese al fuego.
El Movimiento Nachala busca aprovechar el genocidio para imponer una recolonización del territorio, del que Israel se retiró en 2005. "Después de 21 años, volvemos a casa", fue una de las consignas de la jornada, en que los manifestantes, acompañados por diputados y ministros, se acercaron hasta el vallado que rodea Gaza.
No es la primera vez que se movilizan. Ya lo habían hecho en febrero de este año y en diciembre de 2025, cuando un grupo de colonos traspasó el vallado divisorio e ingresó en Gaza. En esta ocasión, según asegura Nachala en un comunicado, llegaron a un acuerdo con el ejército para acercarse hasta el vallado.
La expansión de los asentamientos coloniales por parte del Estado sionista, con la consecuente expulsión de sus tierras de los palestinos, es un proceso sistemático. Actualmente ya son 700 mil los colonos diseminados en Cisjordania y Jerusalén Este. Bandas de colonos armados atacan a pobladores palestinos, incendian sus casas y olivares para incentivar el desplazamiento. Este último sábado, cerca de Hebrón, fue incendiada una mezquita.
Las movilizaciones fascistas de los colonos buscan incidir también en el proceso electoral israelí, que tendrá lugar el 27 de octubre. "Con las elecciones por delante, tenemos una oportunidad real de restablecer asentamientos judíos en Gaza, un paso clave en el camino hacia la victoria", aseguró Nachala en un comunicado. En efecto, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, prometió el establecimiento de tres colonias en el norte de Gaza.
No al genocidio del pueblo palestino y a la junta colonial de Trump. Fuera las tropas israelíes de Gaza, Líbano y Siria. Por el derecho al retorno de los palestinos desplazados de sus tierras. Abajo el Estado sionista. Por una Palestina única, laica y socialista.
Gustavo Montenegro
Guillén, junto al árbol luminoso de la idea
Guillén es nuestro porque sintió la esencia colectiva de este pueblo y la definió con su palabra aguda; y lo es porque estamos en su obra, latiendo en ella
Julio nos trajo, en su décimo día de 1902 a Nicolás Guillén, humanista marcado por la condición de poeta, que llevó a las páginas de la literatura cubana y universal la radiografía social de una nación; y nos lo llevó del mundo físico un día como hoy, hace 37 años.
El sentido de pertenencia que se advierte al nombrarlo, trasciende el hecho de su designación –por sobradas razones– de Poeta Nacional de Cuba. Guillén es nuestro porque sintió la esencia colectiva de este pueblo y la definió con su palabra aguda; y lo es porque estamos en su obra, mezclados, como dijo, y latiendo en ella, entre el humor, la sátira, la belleza, la crítica a los males sociales, la justicia revolucionaria, y el infinito amor por la tierra en que nacimos.
Al espíritu de Cuba lo llamó «mestizo», convencido de que la pureza «tan puntiaguda», y en el más estricto sentido, es poco o nada probable. Mucho menos sería «puro» un pueblo con una composición étnica, «donde todos somos un poco níspero»; y entendió que en esta tierra era muy profunda «la inyección africana», tanto, que «se cruzan y entrecruzan en nuestra bien regada hidrografía social tantas corrientes capilares, que sería trabajo de miniaturista desenredar el jeroglífico».
Aseguraba Guillén, con pulso de sociólogo, que «del espíritu hacia la piel» nos vendría «el color definitivo» y aspiró a que algún día se diría «color cubano». Con la lucidez de su obra contribuyó a «adelantar» ese día; y en ella, nos contempló en tiempos eternos.
Si bien, ante la obra de un autor, el lector escoge y se identifica con lo que más se le aviene, resulta innegable que hay poemas que integran el corpus emotivo de la nación, tanto por la belleza lírica de que son objeto, como por la posibilidad de estremecernos.
Decir Guillén es pensar en clave de versos. Pronto acuden a la memoria poemas como Balada de los dos abuelos, con esa fuerte sentencia inicial: Sombras que sólo yo veo, me escoltan mis dos abuelos., tras la que se despliegan las razones por las que sus abuelos Federico y Facundo le son tan determinantes: Los dos del mismo tamaño, / ansia negra y ansia blanca, / los dos del mismo tamaño, / gritan, sueñan, lloran, cantan.
La Elegía a Jesús Menéndez, entre las grandes composiciones de su tipo en el continente, es otro de los poemas antológicos suyos
(…)
Cañas / desesperadas / te avisaban, / agitando las manos. / Tú andabas entre ellas. Sonreías / en tu estatura primordial y ardías. / Violento azúcar en tu voz de mando, / con su luz de relámpago nocturno / iba de yanqui en yanqui resonando. / De pronto, el golpe de la pólvora. El zarpazo / puesto en la punta de un rugido, / y el capitán de plomo y cuero, / el capitán de diente y plomo y cuero, / ya en tu incansable, en tu marítima, / ya en tu profunda sangre sumergido. (…)
¿Podría olvidarse un poema como La Muralla, que atrapa al lector por la identificación con el bien y el rechazo irrestricto a la ignominia y la vileza –referidas por medio de símbolos como el sable del coronel, el alacrán y el ciempiés, el veneno y el puñal, y el diente de la serpiente– a cuya popularidad contribuyeron con creces los cantantes españoles Ana Belén y Víctor Manuel?
Otro tanto sucede con las piezas de Sóngoro Cosongo, entre las que cuentan Llegada y La canción del bongó. La primera abre con un verso –Aquí estamos–, que ha tomado como uno de sus lemas la Uneac, institución que agrupa a los artistas y escritores cubanos, y de la que fuera fundador Guillén, su primer presidente.
¡Cómo no evocar las impresiones percibidas por quienes, creyendo en un Guillén encartonado, autor de poemas meramente sociales, descubrieron los versos de Un poema de amor o de Digo que yo no soy un hombre puro! ¿Quién no quedó atónito ante las antítesis y paradojas de Soneto, en que el poeta se pregunta: Ay, ¿por qué este tenerte sin tenerte? /Este llanto ¿por qué, no la alegría? / ¿Por qué de mi camino te desvía / quien me vence tal vez sin ser más fuerte?
En opinión de Lezama, clasificaron entre las mejores poesías cubanas escritas hasta 1960, Ébano real, Iba yo por un camino, Ácana, El apellido y Elegía a Jesús Menéndez. Hay tanto que pudiera citarse para recordar a Guillén, que no hallando espacio ni en jornadas de homenaje, ni en largas evocaciones, se precisa de una vida, para (re)descubrir los resortes de su obra, que, como es sabido, no se restringe a la poesía.
La prosa guilleniana, en palabras de su biógrafo, Ángel Augier, «tanto por su calidad artística como por su apreciable volumen es de tanta trascendencia literaria como su poesía» y «no puede negarse el vigor y la elegancia con que una y otra se relacionan como expresión de un gran artista enraizado en lo profundo de su pueblo y su época, con aliento de inmortalidad y de universalidad.
En las páginas de Granma, publicó, entre muchos otros, el texto Otra vez el Moncada. De ese artículo, es este segmento: «Los sesenta años de república falsa con su oropel chillón y su tambor electorero, con sus tiburones y sus mayorales, con sus delatores y sus policías, con su charada, con su lotería, con su bolita, con aquella mezcla, en fin, de lodo y sangre, que parecía manchar todo, era una pústula inmensa que reclamaba cauterio implacable. Esa fue la bandera que tremoló la juventud del Moncada, la bandera de la continuidad revolucionaria cubana: reinició la guerra del 95, se comprometió con los más profundos planteamientos de esta y puso en práctica el ideario martiano de cerrar el camino a Estados Unidos con la violencia armada, como en su día lo aprendió España del machete de Maceo, que hoy se prolonga en el rifle de Fidel».
Guillén es uno de los grandes poetas de la vanguardia de nuestras letras. Su voz, a disposición de la mejor poesía y del pensamiento revolucionario se erige a la altura de estas horas. El calibre de sus razonamientos es el de un intelectual coherente, que mucho contribuyó con esa lucha que sigue en pie, en contra de la colonización cultural. Por eso, nos es tan útil. Por eso, su adiós es incierto, mientras nos hable su obra.
Cerremos estas líneas con uno de esos poemas suyos, que invitan a la movilización en torno al crecimiento espiritual, al humanismo y a la elevación de las almas, condiciones que requieren prestar atención a estas Palabras fundamentales:
Haz que tu vida sea / campana que repique / o surco en que florezca y fructifique / el árbol luminoso de la idea. / Alza tu voz sobre la voz sin nombre / de todos los demás, y haz que se vea / junto al poeta, el hombre. / Llena todo tu espíritu de lumbre; / busca el empinamiento de la cumbre, / y si el sostén nudoso de tu báculo / encuentra algún obstáculo a tu intento, / ¡sacude el ala del atrevimiento / ante el atrevimiento del obstáculo!
Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu
16 de julio de 2026 12:07:15
Contrastes de la asfixia a Cuba
El mundo lleva meses con la mirada sobre el Golfo Pérsico, aunque no exactamente por la agresión estadounidense al territorio iraní y las vidas que ha cobrado, incluidas las de decenas de niñas asesinadas en su escuela por la desgracia caída del «cielo».
Lo que parte del mundo está mirando no es a quien mata o no EE. UU., sino si se abre o no el Estrecho de Ormuz, por donde transita regularmente la quinta parte de los hidrocarburos del mercado internacional.
A lo interno de los distintos países, se han ido dando discusiones en torno a la potencial escalada del precio del petróleo, que apenas empieza e implica una subida subsecuente del costo de casi todo, al ser un rubro esencial en la energía y en las grandes, medianas y pequeñas cadenas de suministros para productos de cualquier clase.
Durante el primer tercio del mes en curso, la Agencia Internacional de Energía advertía que los precios del diésel y la gasolina se mantenían aproximadamente un 30 % por encima de la norma, si se toma como partida los indicadores previos a la agresión contra Irán. En lugares como EE. UU., la vara se mantenía 50 % sobre lo habitual.
La propia agencia alertaba que sus países miembros habían liberado casi tres cuartas partes de los 400 millones de barriles de emergencia anunciados en marzo, por lo que los suministros podrían agotarse en pocas semanas.
Ponemos estos datos sobre la página para ilustrar las serias preocupaciones económicas de países, digamos, «normales», por el cierre de un paso marítimo que, para algunos, está del otro lado del mundo. Ello ayuda a dimensionar lo que ocurre en Cuba, adonde, en contraste, apenas ha entrado un buque petrolero en los últimos seis meses.
Mientras en el resto del mundo el problema sería la probable disminución de una materia prima y sus implicaciones para el resto de la economía, en Cuba se trata de cómo se mantiene un país prácticamente sin acceso a ella, aunque va más allá.
Días atrás, la naviera francesa CMA CGM se negó a proseguir la transportación de contenedores con destino a Cuba, algunos de ellos con ayuda humanitaria recabada por organizaciones de solidaridad internacionales (3,5 millones de jeringuillas y agujas destinadas al sistema de Salud en la provincia de Santiago de Cuba). La mercancía quedó retenida en Kingston, Jamaica, y el barco siguió su camino.
En mayo de este año, Jean-Luc Mélenchon, líder del partido Francia Insumisa, denunció que los repuestos que el Gobierno francés había prometido enviar a Cuba, destinados a la central termoeléctrica Antonio Guiteras Holmes, permanecían en contenedores que la propia compañía CMA CGM se negaba a entregar.
¿El argumento? Temor ante represalias legales tras la orden ejecutiva emitida por la Casa Blanca el pasado 1ro. de mayo, la cual promete nuevas sanciones a personas, entidades o instituciones financieras que realicen o faciliten transacciones con personas o entidades cubanas sancionadas en virtud del propio documento. Un párrafo anterior especifica la imposición de sanciones a «agentes, funcionarios o partidarios del Gobierno cubano».
La orden ejecutiva previa (29 de enero) ya amenazaba con arancelar los «productos procedentes de países que vendieran o suministraran petróleo a Cuba, protegiendo así la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos frente a las acciones y políticas malignas del régimen cubano».
Estas son citas de la página oficial de la Casa Blanca, que también contrastan con declaraciones de funcionarios estadounidenses –y de otras partes– que pretenden poner en una misma balanza errores internos de un país soberano, por un lado, y por otro, a una estrategia de asfixia, documentada y confesa, extraterritorial, recrudecida minuto a minuto y desatada por los mismos que dejaron caer un misil sobre una escuela de niñas en Irán.
Mario Ernesto Almeida Bacallao | internet@granma.cu
18 de julio de 2026 16:07:14
viernes, 17 de julio de 2026
Victoria de la Selección, derrota de Milei
Pero la mayor derrota no se la llevó el equipo inglés, integrado por magníficos jugadores. Quienes de verdad mordieron el polvo con la victoria argentina fueron Milei, la ministra de Seguridad Monteoliva, su antecesora Patricia Bullrich y toda la caterva de entreguistas del gobierno, que se pasaron los últimos días empeñados en un operativo dirigido a “despolitizar” y “desmalvinizar” el partido con Inglaterra. No se trató solamente de las visitas de funcionarios a la televisión, asegurando que se trataba de “un partido más”. Fueron mucho más lejos: en Atlanta, la ministra Monteoliva colaboró activamente con las disposiciones represivas de la “seguridad” de Trump e Infantino, dirigidas a impedir que los simpatizantes argentinos ingresaran con banderas “alusivas” (a Malvinas) al estadio de Atlanta. La integración entre los aparatos de represión del Pentágono y de Argentina, acordada entre Milei y Trump, debutó nada menos que en el Mundial de Fútbol. Los mismos energúmenos que envenenan a las hinchadas con apuestas, alcohol y drogas a discreción, resolvieron mostrarse “restrictivos” a la hora de proscribir el derecho de los simpatizantes argentinos a expresarse políticamente.
Esta mordaza tiene razones políticas muy claras. El Atlántico Sur se ha convertido en un bocado de cardenal para el imperialismo norteamericano y la OTAN, en el marco de la guerra internacional en desarrollo. En ese cuadro, la cuestión Malvinas vuelve a colocarse al rojo vivo: hoy, se discute una “cogestión” de las islas y su espacio marítimo, con la participación de Estados Unidos, Inglaterra y, ahora, la Argentina de Milei, devenida en protectorado comercial y militar del imperialismo. Milei no quiere ninguna perturbación en estas negociaciones, que involucran la instalación de una base naval de la Cuarta Flota de EE. UU. en Ushuaia y, un poco más arriba, la habilitación al fascista Peter Thiel y su firma Palantir para las inversiones vinculadas a la IA y el control digital de la vida social y política del continente. La “mordaza” contra cualquier reivindicación de Malvinas, pactada con los jefes del ICE americano, estaba al servicio de esa operación entreguista. Teniendo en cuenta todo esto, la agitación antiimperialista desplegada en las calles argentinas y en el estadio norteamericano de Atlanta ha sido una sonora bofetada a los propósitos de Milei y Trump.
El Gobierno vino preparando la “sanitización” de la presencia argentina en el Mundial desde bastante antes. Hemos escuchado a los Viale, Majul y compañía referirse a que esta es “otra” selección, siempre comparándola con los once que, de la mano de Maradona, vencieron a Inglaterra en el histórico partido del Mundial del 86. A diferencia de Diego, que arengó a sus compañeros recordando a “los pibes que nos mataron en el Sur”, acá tendríamos a la selección “juiciosa” e integrada al mundo de la “Libertad, carajo”. Pero el estallido de euforia de hoy derrumbó esa construcción, porque los jugadores se sumaron a denunciar a los usurpadores de Malvinas.
La pretendida “despolitización” del fútbol es una gigantesca hipocresía. Los regímenes capitalistas y sus partidos han manipulado una y mil veces la pasión popular por la pelota y otros deportes masivos. Ocurrió con Mussolini en el Mundial de Italia el 34, cuando el fascista manipuló alevosamente a los árbitros de los partidos donde jugaba la selección local. Pasó con Videla, celebrando los goles de Kempes a pocos metros de la siniestra ESMA. Volvió a ocurrir ahora con Trump, que “manejó” el Mundial con los métodos de la guerra sin conseguir, no obstante, que la selección local saliera de la mediocridad. Pero esta manipulación termina jugándole una mala pasada a los opresores: ello ocurre cuando la politización del fútbol se termina convirtiendo en un arma de los de abajo. Es lo que pasa en estas horas, cuando el pueblo argentino une la victoria deportiva a una reivindicación nacional. Entonces, los alcahuetes del capital reclaman desesperadamente que el fútbol no se “embandere” o “politice”, como hicieron los Bullrich y Milei en estos días.
Para las masas volcadas a las calles, la victoria contra Inglaterra tiene también otro significado. La selección dio vuelta las cosas cuando el partido agonizaba, y la victoria inglesa estaba casi descontada. En Argentina, los liberticidas que gobiernan se han largado a blindar una reelección, y buscan para ello el apoyo del gran capital que se ha beneficiado con la liquidación del derecho laboral, el derrumbe del salario, las jubilaciones, las prestaciones por discapacidad, la educación o la salud. Como ha ocurrido con tantos regímenes capitalistas, la camarilla liberticida imagina una victoria definitiva de sus propósitos políticos, sin tener en cuenta que deberán pasar la prueba de las contradicciones del régimen social que defienden y, principalmente, de una clase obrera con una historia tenaz de luchas. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Esa es la lección que deja la banda de Enzo Fernández, Messi y compañía para la lucha extraordinaria que tenemos por delante: los usurpadores de ayer en Malvinas son los perpetradores de la guerra imperialista que hoy se extiende a escala mundial. Más temprano que tarde, la calle, que hoy le mojó la oreja a los Milei y Bullrich, será protagonista de acontecimientos decisivos en favor de la clase obrera y los explotados.
Marcelo Ramal
15/07/2026
jueves, 16 de julio de 2026
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