sábado, 17 de octubre de 2026

NAZA: Netanyahu ordena procesar a los militares entrevistados en la película


Mientras tanto, otros soldados relatan más crímenes de guerra a la prensa.

 Benjamín Netanyahu ordenó el domingo al jefe de Estado Mayor del Ejército, Zamir, al Shin Bet y al fiscal general que revelen “con urgencia” las identidades de los soldados y oficiales entrevistados en el documental "NAZA" y que los procesen por "graves delitos contra la seguridad de la información, difamación penal y daño a los intereses diplomáticos y de seguridad de Israel". El carnicero de Tel Aviv ya no miente que la película dé información falsa, ahora dice que difunde “información clasificada” y cuestiones que comprometen la seguridad nacional.
 A menos de dos semanas de las elecciones, el hombre que se negó a formar una comisión investigadora de los sucesos del 7 de octubre, azuza el odio contra los militares que confiesan sus crímenes de guerra y postula la posibilidad de que "hayan cometido graves delitos penales al exponer información altamente clasificada y crear una brecha en la seguridad de la información de una unidad de inteligencia altamente sensible".
 Es un intento de manipular a la población y volcar a su favor unas elecciones de suerte incierta, ya que hasta el fiscal general militar, Itai Ofir, puso en dudas la viabilidad de los procesamientos. Un proceso penal, dijo, “requeriría pruebas de violaciones de la seguridad o de divulgación de material clasificado”, sobre las que no hay ninguna certeza. 
 NAZA ganó el premio especial del jurado tras recibir la ovación más prolongada de la historia del Festival Internacional de Cine de Venecia. Su nombre proviene de un acrónimo utilizado por los servicios de inteligencia israelíes para indicar el número de civiles que se espera que mueran en un ataque aéreo. 
 El documental, dirigido por los cineastas ganadores de un Óscar, Yuval Abraham y Rachel Szor, y producido por The Guardian, detalla la matanza masiva de civiles en Gaza. La película, que se exhibirá en más de 50 países, se está proyectando en Europa y Estados Unidos, donde a pesar de no tener un distribuidor importante ya se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando más de medio millón de dólares en menos de dos semanas.
 El gobierno israelí arremetió contra Abraham y Szor, amenazando con quitarles la ciudadanía y acusándolos de traición. También recibieron infinidad de amenazas de muerte en las redes y los partidarios del gobierno, que prometen impedirles regresar a Israel, organizaron piquetes frente a la casa de los padres de Szor en Savyon, coreando: "Pena de muerte para los traidores". 
 The Guardian aseguró que “en los últimos tres años, el equipo responsable de la película ha entrevistado a más de 100 fuentes familiarizadas con los sistemas de las FDI utilizados en la guerra de Gaza, incluidos comandantes de alto rango directamente implicados en la autorización de los ataques” y opinó que “el gobierno israelí intenta desviar la atención de las preguntas urgentes que plantea la película sobre los asesinatos en masa de civiles palestinos en Gaza". 
 NAZA se basa en revelaciones publicadas por primera vez por la revista israelo-palestina +972 Magazine, el medio en hebreo Local Call y The Guardian entre 2023 y 2025. En los últimos días, rozando el ridículo, el gobierno sionista ha promovido un proyecto cinematográfico que imita el estilo de NAZA, en un intento de cuestionar las conclusiones de la película original. 
 Los directores de NAZA afirman que “los ataques de Netanyahu contra nosotros son incitación al asesinato”. Efectivamente, el voltaje de las agresiones a judíos antisionistas en Israel crece exponencialmente, avalado por un gabinete fascista que impulsó (y aprobó) la pena de muerte exclusivamente para palestinos.
 Pero la barbarie ya no se limita a los palestinos: la policía y los colonos apalean tranquilamente a los judíos antisionistas. El 9 de octubre dieron un paso más: una turba de colonos incendió la vivienda de un activista judío en Mea Shearim, un barrio judío de Jerusalén, mientras su familia estaba dentro de la casa. 
 Esta semana, la Comisión de Inmigración del Parlamento abrió una investigación sobre el caso de dos jóvenes judíos, de Estados Unidos y Reino Unido. Aunque reunían las condiciones para emigrar a Israel, el Ministerio del Interior rechazó la petición, vulnerando el hasta ahora intocable “derecho al retorno”, que otorga la nacionalidad a cualquier judío que quiera vivir en Israel. Los dos rechazados han participado como voluntarios en organizaciones de izquierda que apoyan a comunidades palestinas en Cisjordania.
 Pero las amenazas han perdido su poder intimidatorio. Los soldados que reconocen los crímenes de guerra saltan por todos lados. Este domingo 12 de octubre, en un largo reportaje del diario Haaretz, soldados de los servicios de inteligencia y de drones detallaron los vertiginosos cambios de política a posteriori del ingreso de las milicias palestinas a Israel.
 El gobierno ordenó una búsqueda frenética de datos sobre Hamas, por ínfimos que fueran, y para eso se decidió “la flexibilización de las normas de selección de objetivos, flexibilización de los criterios para clasificar a alguien como 'terrorista', se aprobaron ataques, aunque tuvieran el riesgo de generar cientos de bajas civiles y bajaron órdenes de que no se podía cuestionar las misiones” (Haaretz, 12/10). “Incluso el objetivo de menor rango justificó las bajas civiles”, dicen los informantes.
 Otro cambio fue que “llegó a Inteligencia Militar gente que no pertenecía a la unidad, reservistas que ni siquiera habían servido nunca en inteligencia, traídos de todo tipo de lugares”, dice A. “Se sentaban buscando los objetivos más insignificantes, los peces pequeños, para poder matarlos. Cualquiera que mostrara símbolos de Hamás en Facebook o se identificara como miembro de Hamás era marcado como objetivo”. 
 Un tema recurrente en los testimonios es la diferencia entre la importancia de un objetivo, la magnitud del ataque y el número de víctimas civiles que se considera aceptable. Por ejemplo, para asesinar a un jefe de Hamas demolieron varios edificios con un saldo que superó los 300 muertos. “Me quedé atónito al ver que estábamos derribando varios edificios densamente poblados, matando e hiriendo a cientos de personas, para acabar con la vida de un comandante de batallón que, apenas unas semanas antes, ni siquiera era alguien sobre quien se suponía que debíamos recabar información”, dice un oficial de inteligencia.
 Los palestinos que entraban a casas abandonadas o edificios dañados a buscar mantas, camas, sillas y comida fueron considerados una amenaza potencial y definidos como “objetivos”. “Sabemos que matamos a civiles inocentes durante la guerra. Son cosas que pasan. Pero en este caso, viste a un padre en el jardín bañando a sus hijos con una manguera, segundos antes de disparar. Sentí que estábamos llegando a nuestro límite moral”, confiesa otro entrevistado. 
 “Ya es hora de que las personas que redactaron esas órdenes asuman su responsabilidad, en lugar de intentar arrojar a los lobos a los soldados que, con valentía, contaron al público la verdad sobre cómo luchábamos”, afirma Nadav Weiman, director ejecutivo de Breaking the Silence, una ONG de exsoldados y reservistas que recoge testimonios sobre sus experiencias en los territorios ocupados. 
 Antes que se acallara el escándalo por las nuevas revelaciones, Der Spieguel, el mayor semanario de noticias de Europa, entrevistó a otros 10 soldados que estuvieron en Gaza. “La orden era: disparen a todo el que vean”, cuentan, y dicen que al principio les ordenaban derribar un edificio y después zonas enteras. Todos, excepto uno, pidieron permanecer en el anonimato y la mayoría se niega a volver a servir en Gaza. 
 El costo político de la masacre palestina, que ha convertido a Israel en el país más repudiado del mundo, comienza a carcomer a sus ejecutores.

 Olga Cristóbal

viernes, 16 de octubre de 2026

jueves, 15 de octubre de 2026

La falsa guerra del diésel ha estallado en un enfrentamiento imperialista sin salida


Trump ordena la privación del Starlink a Zelensky y su renuncia. 

 La suspensión de las sanciones económicas, por parte de Donald Trump, al comercio del carburante de Rusia, con el pretexto de paliar el aumento sideral del precio del diésel en el mercado mundial, se reveló enseguida como un paquete para imponer un acuerdo de paz en Ucrania que convierta a ésta y a Rusia en formas de protectorado del imperialismo norteamericano. El déficit internacional de la provisión de diésel ni siquiera responde a un bloqueo del comercio de Rusia, sino a la guerra no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y la destrucción de instalaciones petroleras de los países del Golfo que albergan bases militares norteamericanas por parte del gobierno de Teherán. Donald Trump y su canciller Marco Rubio acaban de amenazar a los hutíes de Yemen con represalias militares fulminantes si prosiguen la guerra contra Arabia Saudita, que viene buscando el control de ese país desde hace más de una década. 
 De acuerdo a toda la prensa internacional, el acuerdo de paz que pergeña Trump establece un congelamiento de la guerra en Ucrania sobre las líneas ocupadas por Rusia y Ucrania, para dar pie a un plan de reconstrucción de Ucrania por parte del fondo BlackRock, fuertemente invertido en el país, y el Banco Mundial, que se servirían de los fondos secuestrados a Rusia, por 260.000 millones de euros, depositados en Bruselas. Trump ha planteado el desarrollo de un pool energético mediante la revitalización del NordStream 2, la tubería de 2.000 kilómetros bajo el mar Báltico, que se extiende desde San Petesburgo a las costas de Alemania. Esta tutela estratégica excluye a la Unión Europea y pone en evidencia la amplitud del conflicto de intereses entre el imperialismo estadounidense y los europeos. La OTAN queda reducida a un cadáver insepulto y la UE privada de cualquier autonomía estratégica. El planteo de Trump ha recibido un rechazo inmediato de los líderes del viejo continente, empezando por el inglés Burnham, seguido por el alemán Merz e incluso por la ex trumpista Giorgia Meloni. La respuesta de Trump a esta disidencia no se ha hecho esperar: ha ordenado el corte del servicio de inteligencia y comunicación Starlink, de la compañía Space X, de Elon Musk, a Ucrania, para forzar el cese de los ataques de Zelensky a las refinerías de Rusia. Putin, en cambio, ha redoblado el bombardeo a las instalaciones energéticas de Ucrania, cuando se anuncia un invierno especialmente crudo para la región. El sabotaje de Trump a Ucrania ha sido repudiado por franjas crecientes del partido Republicano, a poco más de dos semanas de las elecciones parlamentarias en Estados Unidos. Junto a una mayoría elevada del partido Demócrata, la burguesía del Norte se ha pronunciado a favor de la alianza con la UE y la prosecución de la guerra contra Rusia hasta las últimas instancias. Trump cuenta con el apoyo de la oligarquía financiera que monopoliza la Inteligencia Artificial, la cual valora un acuerdo con Rusia que distancie a la oligarquía de Putin de la tutela de la República Popular China. El aislamiento internacional de Pekín es el arma principal de lucha del imperialismo estadounidense en la fase actual de la guerra imperialista internacional. 
 El escenario del conflicto interimperialista en la OTAN se encuentra a la espera de nuevos protagonistas, como consecuencia de la previsión de triunfos de la ultraderecha en Francia, Alemania y España. Reagrupamiento Nacional y la AfD son partidarias, respectivamente, de un retiro de la UE de la guerra en Ucrania y de un acuerdo con Moscú, que la convierta en un semi protectorado. Putin ha repetido sin desfallecer que la paz europea dependía de “una nueva arquitectura de seguridad”, que no podía tener otra forma política que la señalada. En ausencia de ella ha advertido de la disposición de recurrir al armamento atómico en el caso de un involucramiento militar directo, bajo la dirección, por caso, de Alemania. El rearme alemán marcha en forma acelerada, con el apoyo de AfD, independientemente de las divergencias estratégicas. AfD encabeza las encuestas nacionales con una intención de voto del 30%, seguida por la UCD – un 19%. 
 Es probable que el planteo de acuerdo de Trump sufra un nuevo desaire, como ha venido ocurriendo desde su primera presidencia. Putin mismo no le ve consistencia geopolítica en el marco de divisiones interimperialistas insuperables. Esto explica los cambios de frente que sufre la guerra imperialista con tanta frecuencia. Trump ha retirado las bases militares del Golfo y parte del Medio Oriente, pero solamente para traer de nuevo a los mares Mediterráneo y Arábigo a los portaviones a su disposición. El estado sionista, por su lado, prosigue firme con la anexión de Cisjordania y la tutela de Líbano y Siria. Turquía, del lado opuesto, fragua acuerdos con Pakistán y Arabia Saudita, e impone un régimen de partido único en su territorio. Todos los botines de la guerra siguen en agenda: el dominio del corredor que une al Medio Oriente y Asia Central, y las ambiciones de Japón sobre el oriente de Rusia. Los levantamientos populares, tanto de estudiantes franceses como de lucadores por la vivienda en España o Berlín, marcan los primeros pasos de un movimiento de masas que ha entrado en la crisis y la guerra sin preparación política clasista. En la lucha por la maduración política del proletariado, la izquierda democratizante es un peso muerto que defiende condiciones de desarrollo político definitivamente enterrados. 

 Jorge Altamira 
 15/10/2026

martes, 13 de octubre de 2026

Néstor Kohan | Fidel y el marxismo


La agitación política en la segunda vuelta en Brasil


“Miles de personas marchan en Brasil contra un posible regreso de los Bolsonaro al poder”, titula Infobae su edición del jueves 8. La manifestación tuvo lugar en Río de Janeiro, la metrópoli operativa de las milicias parapoliciales del bolsonarismo. La demostración no es la única expresión de que la segunda vuelta electoral se pelea, hasta cierto punto, relativamente independiente de la primera. En los números, Flavio Bolsonaro tiene asegurado el balotaje, porque ha reunido junto a otros candidatos de derecha y centro derecha un 55% de los votos. La victoria de un golpista envuelto en varios escándalos de corrupción representa una imagen invertida del fracaso del gobierno de coalición de Lula, en cuanto a una mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores. Lula ha dado una pelea ‘geopolítica’ contra Trump en el plano de la disputa internacional, a espaldas de las propias masas. Un comentario frecuente, aunque no sustanciado, en las últimas horas, sostiene que parte de la abstención del primer turno corresponde al electorado petista en el nordeste brasileño. Bajo la inspiración de las luchas en Francia, Bélgica y España, podría comenzar una escalada de movilizaciones. Lula, sin embargo, está resueltamente opuesto a cualquier ‘radicalización’ de la situación presente y ha decidido poner en el primer plano al vicepresidente Gerardo Alckmin, para recuperar al electorado ‘moderado’.
 Pero el segundo turno electoral tiene su propia pelea política. Flavio Bolsonaro pretende, por lo pronto, rodear un indulto a su padre, condenado a 27 años de cárcel, por golpismo fragante y agresión al “estado democrático de derecho”, con una amnistía generalizada a centenares de condenados por vandalizar el Planalto de Brasilia el 8 de enero de 2023, luego de un sostenido acampe ante los cuarteles del ejército para incitar a un golpe militar. Entre los condenados hay cinco jefes militares de alta patente. Es un tema que afecta las relaciones futuras entre un gobierno bolsonarista y las fuerzas armadas. No existen sondeos que hayan evaluado el interés por este asunto en el electorado. Bolsonaro ha anunciado también la intención de introducir enmiendas constitucionales en el Congreso, en especial en cuanto al Poder Judicial. El Superior Tribunal de Justicia ha protagonizado una serie de actos que lo han envuelto en una crisis mayúscula, incluso en ataques por parte de Donald Trump. La sospecha de que podría iniciar una serie de juicios políticos a los cortesanos ha desatado preocupación en el Congreso. Poner un énfasis en estos asuntos en una segunda vuelta ganada, en principio, de antemano, rodea al balotaje de incógnitas políticas. Lo que es claro, en todo caso, es la intención de alterar la Constitución votada en 1988, falsamente ponderada como democrática. Lula, en aquella ocasión, se abstuvo. La agenda de Bolsonaro promueve un cambio de régimen político, por medio de Propuestas de Enmiendas Constitucionales o PEC, sin el recurso a una Asamblea Constituyente. La derecha tiene una amplia mayoría en el Congreso. El programa de Bolsonaro es de una guerra de clases, especialmente en el campo, en la educación y en las grandes concentraciones obreras.
 Otro tema en desarrollo es el proyecto de acortamiento de la semana laboral, de 6x1 a 5x2, respetando el asueto dominical. Cuenta ya con la media sanción de Diputados; el bolsonarismo, que reivindica el 6x1, quiere que el Senado lo trate después del balotaje del 25 de octubre. En cualquier caso, no será aprobado antes de esa fecha porque requiere hasta cinco sesiones para su votación final. Presentado como una conquista, el proyecto lulista es tramposo, porque admite convenios individuales o por empresa, y la prevalencia de los acuerdos entre privados sobre la ley. La polémica en torno a una cuestión laboral esencial seguramente afectará el voto, con independencia de que pueda alterar el resultado en su conjunto. Es claro, sin embargo, que una y otra coalición tienen decidida una política de ajuste, para mitigar el 8% de déficit fiscal sobre el PBI, y un cronograma de vencimientos de la deuda pública muy apretado y exigente. Brasil paga por ella la tasa de interés más alta del mercado internacional.
 En la cuestión del endeudamiento de la población, Bolsonaro ha declarado que apoya el planteo de Lula –“Desenrola”. El punto es que absorbe las deudas largamente irrecuperables por un tope de 10.000 reales, o 2.000 dólares, o 2 millones y medio de pesos. Pero la carga relevante, para millones de familias, es del orden de los 200.000 millones de reales. El crédito al consumo ha sido un filón enorme de los beneficios de los bancos.
 Más allá de la incidencia de esta crisis en el resultado del balotaje, es claro que marca una agenda de grandes contradicciones y conflictos en el mandato próximo. La incorporación de Brasil al Escudo de las Américas abre las fronteras del país al militarismo norteamericano. Convertiría a Brasil en un cómplice del intento de hacer de Cuba un protectorado del imperialismo norteamericano. No se puede cerrar esta reseña sin señalar la complicidad de la izquierda oficial de Brasil con el actual estado de situación. Juega a un parlamentarismo ficticio y a una critica retórica a Lula, sin la menor intención de preparar al inmenso proletariado de Brasil para una acción histórica independiente. 

 Jorge Altamira 
 08/10/2026

lunes, 12 de octubre de 2026

Ni tan sencillos ni solo versos


Los Versos Sencillos, a 135 años de su publicación, gozan de esa contemporaneidad que preservan las cosas auténticas, dueñas de mensajes que no admiten divagaciones De «una noche de poesía y amistad», la del 13 de diciembre de 1890, nació la idea de que se imprimieran. 

Sin grandilocuencias sí; sin complejidades formales, también; pero el más importante poemario de José Martí, publicado en Nueva York el 6 de octubre de 1891, tiene, con el título de Versos Sencillos, la historia de su intensa vida, narrada en magníficos acordes líricos, para prenderse en el alma de quien se asoma a ellos, sin poder olvidar jamás que los ha conocido.
 Entregado de lleno Martí a la organización de la Guerra Necesaria que liberaría a Cuba del dominio español, se celebraba, en «aquel invierno de angustia», la Conferencia Panamericana de 1889, que tanto pesar le causó, hasta que pudo «confirmar la cautela y el brío de nuestros pueblos». En el prólogo del cuaderno, recuerda «el horror y vergüenza» en que lo sumió «el temor legítimo de que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas, ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien único de un nuevo amo disimulado, de la patria que la reclama y en ella se completa, de la patria hispanoamericana». 
 Con tantas preocupaciones, había enfermado. El médico le había recomendado el descanso, debido a su delicado estado de salud. Se fue a las montañas de Catskill, y allí escribió, sin la menor intención de publicarlos, estos versos.
 De «una noche de poesía y amistad», la del 13 de diciembre de 1890, nació la idea de que se imprimieran. Poco después, veían la luz 46 poemas, en apariencia sencillos, pero matizados por un exquisito uso de los recursos expresivos, acomodados, en su mayoría, en redondillas y cuartetas, en las que se apreciaban contrastes semánticos y símbolos, para pulsar con ellos los más significativos instantes de su existencia.
 Junto a los fundamentales acontecimientos de su vida, se muestra aquí, absolutamente diáfano, el itinerario que conforma su pensamiento. La actitud del Martí amigo, hijo, padre, hombre, hermano, patriota, poeta, cubano de altísima elevación, y ser humano en toda su dimensión… se mueve, de verso en verso, para ofrecer al lector un Martí nuevo, y a la vez el mismo, pero ahora sintetizado por medio de estructuras lingüísticas que se (a)prenden y contribuyen a enriquecer la imagen que de él llevamos con nosotros. 
 El poemario inicia con un yo de fuerza cósmica, matizada con esa cubanía que no se le aparta, para, tras la presentación propia de quien lo encauzará, advertir que dentro de sí viven unos versos que precisan manifestarse. 
 Basta abrir la primera página para querer continuar la lectura. Otra y otra pieza, y otra más…, hasta la última línea, en que, de forma categórica, su autor muestra la indestructible entidad que constituyen su espíritu y la poesía. 
 Así se viven las horas o el instante en que se transitan las escenas de Versos Sencillos. El lector se halla ante un texto colosal que lo acongoja y encanta. Cada quien tiene, de entre ellos, sus poemas favoritos, y suelen citarse con frecuencia los conocidos como La niña de Guatemala y La bailarina española; pero muchas otras piezas generan también impactos perdurables. 
 Hay un Martí que, lejos de estimular en el hijo la vanidad por la belleza, exhorta al pequeño a servir a la Patria. Bien estará en la pintura / El hijo que amo y bendigo: / ¡Mejor en la ceja oscura, / Cara a cara al enemigo! (…) Vamos, pues, hijo viril; / Vamos los dos; si yo muero, / Me besas: si tú… ¡prefiero / Verte muerto a verte vil. 
 Otro, que pide el antro y las veredas oscuras para el tirano y el error, y, sin embargo, se opone a mancillar a quien considera un ser sagrado. ¿De mujer? Pues puede ser / Que mueras de su mordida; / ¡Pero no empañes tu vida / Diciendo mal de mujer! Otro, que recuerda los sucesos del teatro Villanueva y resume el horror de esta forma: Pocos salieron ilesos / Del sable del español; / La calle, al salir el sol, / Era un reguero de sesos. 
 Y hay, entre muchos otros, un Martí que se quita «la pompa del rimador» y cuelga «de un árbol marchito» su «muceta de doctor»; un Martí que se detiene en la melodía que proporciona la naturaleza; que desecha la riqueza para preservar en su lugar a un amigo; el que sabe nombres extraños de las yerbas y las flores / y de mortales engaños / y de sublimes dolores; el que reconoce la paciencia divina de la Poesía, con quien comparte la carga de su pecho. 
 Los Versos Sencillos gozan de esa contemporaneidad que preservan las cosas auténticas, dueñas de mensajes que no admiten divagaciones. A 135 años de su publicación, en tiempos de oscuros oprobios, la voz que los formula evoca garantías. 

 Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu
 6 de octubre de 2026 17:10:53

domingo, 11 de octubre de 2026

Afganistán: lo que no se puede olvidar


El siete de octubre se cumplieron 25 años de la invasión de Estados Unidos y la OTAN contra la República de Afganistán
 
Este siete de octubre de 2026, cuando se cumplieron 25 años de la invasión de Estados Unidos y la OTAN contra la República de Afganistán, la fecha y el hecho no aparecieron mediáticamente destacadas en el calendario de horrores, terrorismo, agresión y muerte, característica principal de las administraciones estadounidenses.
 La noticia «pasó por debajo de la mesa», se podría afirmar, recurriendo a un dicho popular. 
 Digamos que, una vez más, aquella acción contra uno de los países más pobres del planeta, no contó con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y, por añadidura, recibió un amplio rechazo de la comunidad internacional.
 Pero el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, impuso el lenguaje de la guerra por encima de los reclamos de paz a través de negociaciones. 
 El 30 de agosto de 2021, Estados Unidos tuvo que aceptar su derrota militar y política en el país asiático, y regresar a casa a los miles de militares que quedaban operando y masacrando en esa nación. 
 Como es conocido, el pretexto de la invasión fue que el gobierno talibán ofrecía albergue a Osama Bin Laden y a miembros de la organización Al Qaeda, a quienes la administración estadounidense responsabilizó por los ataques del 11 de septiembre de 2001. 
 Con el nombre de «Operación Libertad duradera», típico de las aberraciones semánticas que emplean los mandatarios estadounidenses en cada una de sus guerras de agresión y masacre humana, el Pentágono, en su primera incursión militar contra Afganistán, empleó más de 50 misiles de crucero Tomahawk y bombas guiadas de alta precisión lanzadas desde 15 bombarderos B-1, B-2 y B-52 y 25 cazabombarderos. 
 De la gran masacre contra la población afgana se encargaron un total de 128 961 soldados. 
 Un recuento inconcluso, por la falta de información fiable en cuanto a su dimensión, entre 106 000 y 170 000 civiles murieron. 
 Las bajas de la coalición encabezada por EE. UU. ascendían a 3 556 fallecidos, de ellos 2 411 estadounidenses y 455 británicos. 
 Entre los muertos había unos 1 500 contratistas (mercenarios), mayormente de Estados Unidos. 
 Otro de los resultados de la guerra contra Afganistán, es que entre los años 2025 y 2026, el país registra una grave inseguridad alimentaria persistente, considerada una de las peores, ya que más de 22,9 millones de afganos, (más de la mitad de la población) requieren asistencia alimentaria y 3,5 millones de niños padecen desnutrición. 
 Además de los miles de muertos y heridos, Afganistán sufre sanciones económicas occidentales, una de ellas, la congelación de unos 3 500 millones de dólares por parte de Estados Unidos. 
 De acuerdo con datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, casi tres millones de afganos fueron desplazados de su país o del lugar donde vivían. 
 Se calcula que la guerra de Estados Unidos contra ese país, tuvo un costo superior a un billón 70 000 millones de dólares. 
 La multimillonaria inversión en armas, no contempló ni un solo centavo en dinero para saciar el hambre y curar enfermedades. 

 Elson Concepción Pérez | internet@granma.cu 
 11 de octubre de 2026 17:10:27