jueves, 25 de junio de 2026
miércoles, 24 de junio de 2026
Colombia: de la rebelión popular al triunfo de la ultraderecha
El domingo por la noche los festejos de la derecha se concentraron en Cúcuta, la localidad fronteriza con Venezuela, donde Espriella arrasó. En cambio, en Bogotá y en Medellín se registraron refriegas y choques con la policía. El candidato de Pacto Histórico llamó a "la tranquilidad" a sus seguidores y aguardar a que se certifique el resultado definitivo.
Espriella recibió las salutaciones de todos los presidentes derechistas del continente, empezando por el norteamericano Donald Trump, quien había hecho público su apoyo político al candidato fascista. En el último tramo de la campaña el imperialismo redobló su intervención política en las elecciones colombianas. El año pasado, el Departamento de Estado canceló la visa del presidente Gustavo Petro el año pasado por haber asistido a una manifestación propalestina en Manhattan y le impidió asistir a una reunión este mes con el acalde progresista de Nueva York, Zohran Mamdani. La derecha republicana con influencia en Colombia, como en el caso del senador de Florida Bernie Moreno, se encargó de articular el cerco trumpista sobre la elección colombiana. “La fiesta en Cúcuta fue una gran caravana, muy cerca de la Riviera, donde estaba la sede central de De la Espriella. Sobre todo, se sintió el fervor de saber que viene el cambio con un presidente que trabaje con Estados Unidos y nos traiga apoyo armamentístico para recuperar la soberanía del país y territorios totalmente olvidados. Hay que combatir a la guerrilla y acabarla de una vez por todas”, se congratuló David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y uno de los mandos políticos de la campaña ganadora (La Nación, 23/6).
La comunidad colombiana en Estados Unidos es grande, y es una carta que Trump jugó a favor de De La Espriella. La diáspora colombiana, de 5 millones de personas que se fueron del país por la violencia armada, es la segunda mayor comunidad de un país sudamericano rediente en el extranjero, después de Venezuela. Los radicados en Estados Unidos votaron, en un 70%, por Espriella. El peso del voto colombiano en el extranjero ha crecido en los últimos años, al punto que “sus remesas anuales representan casi el 3% del PIB”. “La diáspora colombiana es abrumadoramente de derecha”, asegura The Economist (18/6).
Espriella promete una nueva "ofensiva militar" contra los grupos armados y las bandas de narcotraficantes, para lo cual involucraría a fuerzas militares norteamericanas que se desplegarían en territorio colombiano. La operación militar norteamericana contra un presunto grupo narcotraficante en el Ecuador del derechista Noboa en marzo de este año, y el reciente accionar de Estados Unidos en territorio venezolano contra el supuesto líder de una banda “narco-terrorista”, es el modelo que Espriella pretende adoptar en su país. Colombia se transformaría así en otro protectorado norteamericano en América del Sur. Espriella descartó cualquier negociación con los grupos armados y prometió "cancelar o capturar" a 10 líderes de grupos del crimen organizado en los primeros 90 días.
El oficialismo logró atraer el voto de sectores empobrecidos de la población que mejoraron su situación con las reformas del salario mínimo. Sin embargo, en las regiones rurales, Espriella capitalizó el fracaso del mandatario saliente. Los acuerdos de paz firmados por Petro prometían resolver el problema de la tierra para los campesinos, pero esto no sucedió. La mayoría de los agricultores de las Zonas de Reforma Agraria quedaron bajo el fuego cruzado de las bandas armadas, que sobrevivieron actuando como intermediarios. “Cobran impuestos a los narcotraficantes que compran pasta de cocaína elaborada con la planta de coca, que es el sustento económico de muchos agricultores de la zona. También imponen impuestos a la minería del carbón y a la venta de aceite de palma” (Clarín, 22/6). “Bajo la administración de Petro, los grupos armados se han expandido y tememos que, si Cepeda gana, esta tendencia continúe”, afirmó un campesino a The Guardian (17/6). Las promesas de Espriella de expandir el uso de la fracturación hidráulica también genera temores sobre su impacto en el medio ambiente y las comunidades locales. Es un firme representante de los terratenientes ricos. La llegada del Espriella al poder marca el reinicio de la guerra civil rural, que marcó buena parte del último siglo de la historia colombiana.
La elección de Espriella marca un nuevo giro drástico en la situación de Colombia. De la rebelión popular de 2022 contra el gobierno de Iván Duque y la elección histórica de Petro, luego de décadas de gobiernos derechistas, una versión ´recargada´ de la derecha llega al poder. El programa de Espriella es de guerra sin cuartel contra los trabajadores colombianos. Pero la ultraderecha colombiana no las tiene todas consigo. Al estrecho margen que validó su triunfo, se le debe agregar el fracaso político de su socio estratégico en Irán y su probable derrota en las elecciones de medio término en Estados Unidos, que se celebrarán en noviembre. Por otro lado, la deuda pública de Colombia ronda el 60% del PBI. Para evitar la cesación de pagos, el nuevo presidente necesitará 5.600 millones de dólares en 2027 y 20.000 millones de dólares a lo largo de un mandato de cuatro años, lo que equivale a cuatro puntos del PBI. Espriella, sin embargo, prometió bajar los impuestos apenas asuma. “Algunos analistas se muestran escépticos sobre la continuidad del repunte de los bonos, incluso si De la Espriella llega a la presidencia. Los analistas de BCA Research afirmaron esta semana que su plan para las finanzas públicas era 'favorable en términos generales', pero carecía de plazos, una composición adecuada y era poco viable” (FT, 18/6).
Política Obrera
Redacción
23/06/2026
martes, 23 de junio de 2026
lunes, 22 de junio de 2026
Ballotage reñido en Colombia
El preconteo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales indicó un triunfo muy ajustado del candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella, frente al candidato del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda. Según el preconteo, de la Espriella obtuvo casi el 50 por ciento de los votos, contra el 48.7 por ciento de Cepeda. Esto representa una diferencia de apenas 250 mil votos. Sin embargo, como el candidato del Pacto Histórico anunció la impugnación de 33 mil mesas (más de un cuarto del total), aún habrá que esperar al escrutinio para conocer al nuevo presidente colombiano.
De la Espriella es un abogado defensor de paramilitares, promotor de las políticas de "mano dura" (es admirador del salvadoreño Nayib Bukele) y de un plan de ajuste brutal que bien podría llamarse la "motosierra" colombiana, ya que plantea, por ejemplo, el despido de 700 mil trabajadores estatales. Cepeda es un abogado ligado a los derechos humanos que fue senador del viejo Polo Democrático.
Siempre según el preconteo, Cepeda se impuso en Bogotá y ganó ampliamente en Cauca, Valle del Cauca y otros departamentos (fundamentalmente costeros) empobrecidos y afectados por la violencia narco y paramilitar, pero fue derrotado por mucha diferencia en Antioquía (donde está Medellín) y perdió en las regiones del centro del país. La participación fue del 63 por ciento, cinco puntos por encima del ballotage de la elección presidencial anterior.
De la Espriella, un millonario famoso por su estilo de vida opulento y exhibicionista, se impuso en la primera vuelta de las presidenciales, con más del 43 por ciento de los votos, dos puntos por encima de Cepeda, que cuenta con el respaldo del presidente saliente Gustavo Petro.
De la Espriella recibió para el segundo turno el apoyo del Centro Democrático (el uribismo), de Trump y de Milei.Petro llegó al poder en 2022 en una elección histórica que puso fin a dos décadas de dominio derechista. Canalizó, entonces, el repudio popular a ese régimen criminal, tras la rebelión de 2021. Sin embargo, una política de reformas limitadas, de contemporización con sectores tradicionales del régimen político y de la burguesía, y la ausencia de un plan de ruptura con el imperialismo, permitieron a la derecha reorganizarse.
El resultado de De la Espriella en el primer turno actuó como un revulsivo que disparó asambleas, plantones y pronunciamientos de organizaciones populares (juveniles, campesinas y de afrodescendientes) contra un regreso de la ultraderecha al poder y por el voto a Cepeda. En el caso de las centrales obreras (CUT, CGT, CTC), también se pronunciaron por el voto al Pacto Histórico, pero su movilización fue limitada. El 11 de junio participaron de una marcha de velas en apoyo a Cepeda y contra los 700 mil despidos que planea De Espriella.
La ofensiva de Trump y sus socios en América Latina plantea la necesidad de una estrategia independiente de la burguesía y una lucha de alcance continental de los trabajadores, campesinos, indígenas y de la juventud para derrotar a los Milei, los Paz y compañía en las calles y abrir paso a gobiernos de trabajadores y la unidad socialista de América Latina.
Gustavo Montenegro
domingo, 21 de junio de 2026
Una actualización del estadio de la guerra mundial imperialista
El Memorando de Entendimiento es objeto de tantas interpretaciones, que en realidad constituye una extensión del cese del fuego acordado el 8 de abril pasado. El Memo deja de lado el asalto de Israel a Líbano, como algo alejado o diferente o alejado de la guerra contra Irán, cuando es un núcleo fundamental. La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán fue preparada por el genocidio en Gaza, que ahora se encuentra casi totalmente ocupada por Israel y donde Trump anunciado la instalación una enorme base militar. Lo mismo ocurre con la guerra de exterminio contra Hezbollah, que para analistas internacionales cerraría un acuerdo entre Israel y Turquía por el reparto de Líbano y Siria – o, en su defecto, una guerra de envergadura. El asalto continuo de Israel al Líbano es un poderoso motivo para quebrar el Memorando en cualquier momento y un arma de provocación con esa finalidad. El levantamiento del bloqueo de Ormuz, por parte de Irán, y de los puertos iraníes por parte del Pentágono, no modifica nada esencial, porque Irán ha dejado establecido que esa vía se encuentra bajo su dirección.
Trump ha repetido, en las últimas 72 horas, que ha recurrido a lo que no es más que extensión del cese del fuego establecido hace dos meses, con el propósito exclusivo de evitar un derrumbe mayúsculo de la fiebre especulativa sin precedentes con referencia a las suba astronómica de la acciones de SpaceX y los anuncios de ingreso a la Bolsa de Meta, Anthropic y otras empresas de IA. A los representantes de la reunión del G7 en Evian, Francia, en estos días, les dijo que había salvado sus propias economías gracias al Memorando, que ha precipitado una caída fuerte del precio del barril del crudo. Llegó al extremo de que no tenía la intención de asumir la responsabilidad del estallido de una crisis como la de los años 30 del siglo pasado. La inflación de precios causada por los aranceles a la importación y la suba del crudo desvaloriza la deuda pública y aumenta la tasas de interés, lo cual encarece la enorme deuda de las IA con los fondos de crédito privado.
Trump ha puesto el dedo en la llaga. La guerra transcurre mundialmente con potencias imperialistas que atraviesan una fuerte crisis de finanzas públicas y de dominación política; un revés en el campo militar precipita un agravamiento o estallido de esas crisis políticas, aunque no se trate necesariamente de una derrota militar en el terreno.
Trump y el Pentágono dejaron de lado la posibilidad de una invasión terrestre, como sería la ocupación de la isla de Kharg, por ese motivo. Trump ha reconocido que teme las consecuencias de una crisis financiera de alto rango, en medio de una fuerte especulación de las empresas de IA, en un período electoral rodeado de ‘razzias’ internas contra migrantes y activistas. La Unión Europea, inversamente, aunque teme lo mismo, se ha lanzado a un rearme militar furioso para forzar a Rusia a una carrera que le ocasionaría gran daño fiscal. Mientras fracturas en la oligarquía del Kremlin se están poniendo a la vista, Putin ha reconocido en forma pública el deterioro fiscal y la inflación. Mientras el imperialismo ralentiza, hipotéticamente, la guerra con Irán, el frente de la guerra con Rusia se ha acentuado. Putin oscila entre buscar una salida ‘a la iraniana’, mientras responde a los bombardeos dentro del territorio ruso con bombardeos masivos contra Kiev – y Xi Jinping se acerca al coreano Kim Jong-il, frente a Taiwán y el rearme de Japón. Trump, por su lado, ha agradecido lo que llamó una colaboración de China y Rusia para alcanzar el Memorando con Irán, que reabre el comercio por Ormuz de Irán con China.
En la reunión del G7, Trump desmintió las versiones de que EEUU financiaría una reconstrucción de Irán y reafirmó que levantaría en cuotas las sanciones contra la República Islámica en función del cumplimiento de los términos del Memorando, lo que significa que no debería apoyar a Hezbollah en la guerra de exterminio que ha declarado el estado sionista. Esto no ha sido suficiente para apaciguar a la derecha republicana, que ha advertido reiteradamente que forzará a Trump a que presente el Memorando (y cualquier otro acuerdo de nivel superior) en el Congreso. Mientras los editoriales del New York Times y del Financial Times saludan el Memorando como el mal menor, el Wall Street Journal señala el recule de Trump como una calamidad. Los imperialismos europeos enfocan la guerra como una cruzada contra Rusia y confrontan con los anuncios de Trump de anexar a Canadá y Groenlandia, y con la intención de las IA norteamericanas de no pagar impuestos en Europa. El Memorando no puede ser caracterizado como un episodio en si mismo, sino en función del posicionamiento de cada potencia en la presente guerra de conjunto -por un nuevo reparto social y geopolítico del mundo-. Los corrimientos y cambios de alianzas no han sido pocos en las guerras mundiales del pasado; basta mencionar el acuerdo Hitler-Stalin, por el reparto de Polonia, al comienzo de la guerra pasada, que habilitó al nazismo a ocupar Francia pocos meses más tarde, con la cobertura del frente oriental por parte de Stalin.
Lo ocurrido estas semanas deja ver el cruce de la guerra con el temor a las crisis financieras y a rebeliones de masas. Aunque la burguesía europea cree que su guerra de anexión de Ucrania cuenta, si no con el apoyo, al menos con la benevolencia de la clase obrera, el rearme acelerado de los estados europeos, solventado con ajustes violentos a las prestaciones sociales, los salarios y el empleo, están empujando una movilización de las masas que deberá incentivar una consciencia derrotista contra las burguesías europeas y contra el mismo Kremlin, en Rusia. La guerra contra Irán y las masacres sionistas han sido respondidas con acciones vigorosas, a pesar de los obstáculos de las burocracias y de varios partidos de izquierda. La iniciativa del momento se encuentra aún en manos del imperialismo, pero el fracaso estratégico de Trump frente a la resistencia iraní muestra que el cambio de tendencia ya se encuentra en la balanza.
Jorge Altamira
18/06/2026
viernes, 19 de junio de 2026
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