Hay que imaginarse –bien imaginado– que no importa la edad que tengamos, nos quedan muchas cosas por ver, aunque nos sorprendan algunas por su nivel de descomposición, cuando de política se trata.
La de hoy es horrible: el mandatario estadounidense, en un momento de baja en picada en sus índices de aprobación, anunció que «dará 5 000 dólares a cada votante», si su partido –el Republicano– mantiene el control del Congreso en los comicios de medio término en noviembre próximo.
El presidente estadounidense en el mitin electoral, celebrado en Dallas, Texas, bautizó esta dádiva como el «dividendo Trump», pero no explicó cómo financiaría el Gobierno un reparto de dinero que, en teoría, costaría a los contribuyentes más de un billón de dólares. Se limitó a afirmar vagamente que «nuestro país está ganando muchísimo dinero», según reporte de Hispantv.
Los sondeos de opinión muestran abrumadoramente que la aprobación de Trump permanece estancada en torno a los 30 puntos, mientras la población se muestra cada vez más indignada por los elevados precios y el prolongado atolladero militar en Asia Occidental.
La guerra contra Irán, rechazada por la mayoría de los estadounidenses, se ha convertido en una enorme carga financiera para los contribuyentes, al tiempo que ha disparado los precios mundiales de la energía.
El sitio web de Estados Unidos «Decisión Desk HQ» proyecta actualmente una victoria demócrata en noviembre, que de resultar así sería el favorito para hacerse de la Cámara de Representantes y el Senado.
La citada agencia de noticias refleja que en un intento por desviar la atención de la situación que padecen los estadounidenses de a pie, el presidente aprovechó su discurso de dos horas en el mitin de Dallas para defender su profundamente impopular guerra contra Irán.
En un intento ilusorio por vincular la ofensiva contra la República Islámica con la economía interna, el mandatario afirmó que «el petróleo bajará en cuanto ganemos la guerra contra Irán», antes de sugerir que el estratégicamente vital estrecho de Ormuz debería ser rebautizado con su nombre.
Recurriendo nuevamente a sus habituales agravios a la guerra cultural, Trump dedicó buena parte de su discurso a sembrar el miedo ante una supuesta toma del poder por parte de la izquierda.
«Hay una pequeña y alocada nube enfermiza sobre nuestro país», afirmó, y advirtió, sin aportar pruebas, que Estados Unidos se convertiría en un «país comunista» si los demócratas ganan.
Elson Concepción Pérez | internet@granma.cu
11 de septiembre de 2026 18:09:38


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