martes, 1 de septiembre de 2026

"Capitalismo dopamínico": el juicio a Meta y las plataformas digitales diseñadas para generar adicción


Meta llegó a un acuerdo para cerrar el juicio federal que 29 estados de Estados Unidos le habían iniciado por diseñar deliberadamente Facebook e Instagram para generar adicción en niños y adolescentes. La empresa se comprometió a pagar hasta 17.100 millones de dólares e instalar límites diarios de uso y bloqueos nocturnos automáticos para usuarios adolescentes, aunque el desembolso está escalonado: los primeros 12.000 millones son seguros, y el resto solo se activa si Snap, TikTok y YouTube también aceptan sanciones y cambios similares. El acuerdo, que todavía debe ser aprobado por la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, pondría fin a un litigio que llegó a reclamar hasta 1,4 billones de dólares en sanciones y que reunió a 47 estados en total. Meta, por supuesto, no admitió responsabilidad alguna: argumentó que no pudo haber engañado a los consumidores sobre la adictividad de sus productos porque la "adicción a las redes sociales" ni siquiera es un trastorno psiquiátrico reconocido, y su director legal prefirió hablar de un nuevo "estándar en la industria" antes que de una condena (La Nación, 26/08).
 Por primera vez, uno de los gigantes tecnológicos se ve obligado -bajo presión judicial y numerosas y fuertes denuncias- a reconocer en los hechos, aunque no en las palabras, que sus plataformas fueron construidas para atrapar la atención de los más jóvenes. 

 Dopamina, adicción y pérdida de concentración 

Diversos estudios muestran que el formato de videos cortos, combinado con la lógica del scrolling infinito y el algoritmo de las redes sociales, favorece picos constantes de dopamina debido a la sucesión ininterrumpida de estímulos. Este mecanismo puede generar adicción: cada vez se necesitan más videos para alcanzar el mismo nivel de satisfacción. Esto explica por qué, una vez que entramos en ese circuito, podemos pasar horas "enchufados" casi sin advertirlo. "Entre los efectos adversos encontramos: incapacidad de concentración y una dificultad para actividades que requieran de un esfuerzo cognitivo mayor como la lectura, el cine, el estudio o incluso el trabajo. Si esto se prolonga en el tiempo, puede ser muy perjudicial para la salud humana, disminuyendo considerablemente las capacidades cognitivas" (Infobae, 21/08/25). Los contenidos efímeros y fácilmente digeribles, junto con el bombardeo informativo constante, acostumbran al cerebro a rechazar aquello que requiere profundidad o reflexión. Se consolida así una dependencia inconsciente a la dopamina inmediata. 
 A esto se suma la posibilidad -ofrecida por las propias plataformas- de aumentar la velocidad de reproducción. "Una encuesta realizada a estudiantes de California reveló que el 89 % cambiaba la velocidad de reproducción de las clases online" (BBC, 11/07/25). La idea de "optimizar el tiempo" y hacer múltiples tareas simultáneamente (ver una serie mientras se revisa el celular, escuchar clases aceleradas, consumir contenido en paralelo) termina afectando la memoria y la comprensión. "Nuestra memoria de trabajo tiene una capacidad limitada; si llega demasiada información demasiado rápido, esta puede desbordarse. Esto provoca una sobrecarga cognitiva y la pérdida de información" (ídem). El cerebro no alcanza a procesar lo que recibe. Se consume más, pero se comprende menos. 

 El algoritmo busca retenerte para venderte 

Los algoritmos de las redes sociales se han perfeccionado en función del mercado. Hoy persiguen un objetivo central: la retención del usuario. Cuanto más tiempo se permanece en la plataforma, más publicidad se consume y más se enriquecen las empresas (TikTok, Meta, Google). Por eso se premia el contenido adictivo, polémico o emocionalmente extremo, independientemente de su veracidad o calidad. "Ya no basta con alcanzar a muchas personas: lo que importa es mantenerlas enganchadas, generar interacción constante y construir relaciones estables con la marca. [...] las plataformas compiten por captar segundos de atención, la retención de la audiencia" (ID Digital School, 17/11/2025). El scrolling infinito refuerza este circuito: si un video aburre, se salta; si atrapa, se mira completo y se consume otro más. La expectativa permanente de un nuevo estímulo mantiene activo el sistema de recompensa. En palabras de los propios magnates de Silicon Valley, "el modelo de negocio es otro: el producto es gratis, pero se recogen datos y se ponen anuncios. Por eso, el objetivo hoy es que el usuario pase más tiempo en la aplicación, para poder recoger más datos o poner más anuncios. Es decir, la razón de ser de la aplicación es que el usuario pase el mayor tiempo posible ante la pantalla. Están diseñadas para eso" (El País, 24/03/19). Es el diseño central de estas plataformas.
 Precisamente eso fue lo que los fiscales generales de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey lograron poner por escrito en un tribunal: que Meta recopiló datos de menores sin consentimiento parental y utilizó esa información para entrenar sus propios modelos de inteligencia artificial (El Nacional.cat, 26/08). El "diseño central" que describían los propios magnates en 2019 dejó de ser una hipótesis periodística para convertirse en el objeto de una demanda judicial de cientos de miles de millones de dólares. 

 Los hijos de Silicon Valley no usan pantallas 

La burguesía tecnológica conoce perfectamente los efectos de las herramientas que produce. Y, por eso mismo, mantiene a sus propios hijos alejados de ellas. "En el Waldorf of Peninsula, colegio privado donde se educan los hijos de directivos de Apple, Google y otros gigantes tecnológicos que rodean a esta antigua granja en la bahía de San Francisco, no entra una pantalla hasta que llegan a la secundaria". El propio Steve Jobs declaró que su creación, el iPad, estaba "en la escala entre los caramelos y el crack, más cerca del crack" (El País, 24/03/19). 
 Mientras tanto, la industria cultural se adapta a esta lógica. Matt Damon declaró que Netflix exige reiterar la trama en los guiones porque sabe que los usuarios miran películas mientras usan el celular. En TikTok se popularizaron series verticales de un minuto por capítulo. Disney+ anunció que incorporará un feed personalizado de videos verticales: "Al igual que ocurre en redes sociales como TikTok, el nuevo formato de vídeos verticales de Disney+ funcionará como un feed personalizado, adaptado a los intereses y preferencias de cada usuario" (Infobae, 8/01). La fragmentación y estupidización se vuelven norma.

 Deepfakes, desinformación y la disolución de la realidad 

Mark Zuckerberg anunció que Meta profundizará la integración de inteligencia artificial para producir y remezclar contenido masivamente. "La primera fue cuando todo el contenido provenía de amigos, familiares y cuentas que seguías directamente. La segunda fue cuando añadimos todo el contenido de los creadores. Ahora que la IA facilita la creación y remezcla de contenido, vamos a añadir otro enorme corpus de contenido" (BBC, 25/02). 
 El problema ya no son los videos humorísticos falsos. La desinformación política se potencia exponencialmente. "En 2025, la tecnología se empleó estratégicamente como arma política: casi el 45 % del contenido generado por IA tenía un sesgo ideológico, en comparación con el 33 % del año anterior" (Agencia Brasil, 6/02). Un estudio en India señala que "incluso cuando los usuarios saben que se trata de un video falso, prefieren no realizar ninguna acción y, a veces, comparten voluntariamente vídeos no veraces pero que favorecen su visión del mundo" (Revista de Ciencias de la Comunicación e Información. 2024. Vol. 29, 1-14). Si todo puede ser falso y todo puede ser verdadero, la verdad pierde peso. La realidad se diluye en la posverdad. 
 Una investigación de The Guardian reveló que un supuesto centro de estudios estadounidense, el Hanover Institute for Public Policy, publicó 124 informes y más de 560.000 palabras en apenas nueve días, presentados como investigación académica neutral sobre el genocidio en Gaza, los crímenes de guerra israelíes y el hambre en Gaza (The Guardian, 26/08). El "instituto" no existe como entidad legal en ninguna jurisdicción, no tiene sede física ni personal identificable: es la fachada de una campaña financiada con decenas de millones de dólares por el gobierno israelí y canalizada a través de la agencia Havas Media hacia contratistas estadounidenses como Piro Inc. y Clock Tower X, la firma del exjefe de campaña digital de Trump, Brad Parscale. 
 Lo decisivo es el destinatario del operativo: casi todos los títulos estaban formateados como preguntas -al estilo de lo que un usuario tipearía en un chatbot- y el sitio llegó a incluir un archivo técnico pensado específicamente para que sistemas como ChatGPT, Perplexity, Claude y Gemini citaran ese contenido como fuente. El objetivo de fondo, según explicó a The Guardian el investigador Nick Cleveland-Stout, no era tanto el lector ocasional sino los datos de entrenamiento: los sitios de la misma red ya habían sido rastreados centenas de veces por Common Crawl, el repositorio que alimenta a buena parte de los modelos comerciales de IA. No se trata ya de manipular a un lector humano, sino de contaminar la fuente misma de la que beben las máquinas que cada vez más personas usan para informarse. Y lo más revelador es que, según trascendió, funcionarios israelíes admitieron que la campaña fracasó en su objetivo declarado de mejorar la imagen del país: "Hasbara siempre es el refugio de todos los fracasos" (The Guardian, 26/08), ironizó ya en 2015 el político israelí Yossi Sarid, citado en la nota. La propaganda puede ganar la carrera técnica de colonizar a las máquinas y perder, al mismo tiempo, la batalla por la opinión pública: dos derrotas que conviven porque responden a lógicas distintas, la del control informacional y la de la legitimidad política. Cuando la frontera entre realidad y ficción desaparece, la manipulación política se vuelve estructural.

 Capitalismo digital: control, lucro y degradación cognitiva 

Nada de esto es accidental. El deterioro de la atención, la fragmentación del pensamiento y la saturación informativa son consecuencias lógicas de un modelo de negocios basado en la monetización del tiempo y los datos. Meta sigue negando haber actuado mal, mientras separa apenas una fracción de sus ingresos anuales -201.000 millones de dólares en 2025- para pagar una multa que le permite seguir operando exactamente el mismo modelo de negocio (Infobae, 26/08). La economía digital transforma la atención humana en mercancía. Cada segundo retenido es dinero. Cada reacción emocional es un dato explotable. La lógica del capital busca maximizar la permanencia frente a la pantalla y la manipulación de las masas. Mientras la burguesía tecnológica protege a sus propios hijos de los efectos de estas herramientas, la clase obrera es empujada a un consumo masivo que deteriora concentración, memoria y capacidad crítica. Es una veta más del control social en una etapa de crisis histórica del capitalismo. 
 En un mundo atravesado por la tercera guerra mundial, ajustes y reformas regresivas, la degradación cognitiva facilita la manipulación y dificulta la organización consciente. Un cerebro saturado y fragmentado es más dócil que uno reflexivo y concentrado. La disputa por el tiempo, la atención y la capacidad de pensar se convierte así en parte de la lucha de clases contemporánea. La tecnología, bajo el dominio del capital, se orienta a la rentabilidad y al disciplinamiento social. Liberada de esa lógica, podría servir al desarrollo integral de la humanidad. Pero eso exige cuestionar el poder de quienes hoy diseñan las pantallas que nos diseñan a nosotros — y que ahora, además, entrenan a las máquinas que nos dicen qué es verdad. 

 Iara Bogado 
 29/08/2026

El chavismo residual entrega el petróleo venezolano a Trump


Donald Trump y Delcy Rodríguez pactaron esta semana la entrega del petróleo venezolano a los Estados Unidos. Ambos mandatarios anunciaron la creación de una empresa binacional en la que el país del norte se queda con el 55 % del paquete accionario y el control operativo. El acuerdo marco establece una vigencia formal de 25 años. Sin embargo, los contratos específicos para los operadores privados contemplan extensiones de hasta 100 años. De ahí que Trump se jactara de haber conseguido 100 años de entrega. Los 17 yacimientos petrolíferos en cuestión representan más de una quinta parte de las reservas comprobadas de Venezuela, que posee las mayores reservas de petróleo (pesado) del mundo. Además de estos yacimientos, se acordó la explotación de ocho bloques verdes de la Faja Petrolífera del Orinoco -una región de más de 55.000 kilómetros cuadrados rica en crudo pesado y extrapesado-. Los bloques verdes son yacimientos vírgenes que no tienen perforaciones previas.
 El acuerdo cambia potencialmente el tablero energético global, ya que la empresa binacional pasaría a ser la segunda más grande del mundo, antecedida solo por la saudí Aramco, en virtud de la magnitud de las reservas en juego. Trump declaró en sus redes que “esta transacción histórica duplica con creces las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta enormemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses durante mucho tiempo”. Con independencia de esto, la existencia de nuevas reservas no aumentará el suministro ni hará bajar el precio del combustible automáticamente, que es lo que el fascista necesita cuando faltan menos de tres meses para las elecciones de medio término. Pero se ha apropiado de un activo estratégico en el escenario de una guerra mundial, porque Estados Unidos pasa a ser copropietario de una petrolera. A pesar de que Trump se refiere al proyecto como una iniciativa privada, el Wall Street Journal reveló que el Pentágono, a través de su Oficina de Capital Estratégico, tomó una participación del 35 % de la empresa. Sumando derechos de adquisición sobre la producción de crudo a precio de costo, según funcionarios de la Casa Blanca, Estados Unidos retendrá el control del 55 % de la empresa. El segundo gran operador es NABEP, una empresa controlada por un magnate venezolano que vive en Reino Unido. NABEP ya explota 200.000 barriles diarios en Lago de Maracaibo, pero no es un operador convencional, sino un consorcio financiero que necesita convocar a inversores. El tercer dueño de la empresa, en una porción minoritaria, es el Estado venezolano. 
 Con este convenio, Estados Unidos se asegura el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de crudo en reservas probadas de la Faja Petrolífera del Orinoco, cuando sus reservas estratégicas han caído a mínimos históricos. El plan de la flamante compañía ´binacional´ es elevar la producción a más de 1,5 millones de barriles diarios. El esquema fiscal fija regalías mínimas del 16 % y un impuesto sobre la renta del 34 % para el Estado venezolano. En el anuncio del sábado, Delcy ponderó el 16 % de las regalías al compararlo con el 1 % que Venezuela recibía en los años 90. Pero la Ley Orgánica de Hidrocarburos de Chávez -que su gestión del protectorado modificó este año según los deseos de Trump- establecía que Venezuela debía recibir 30 % en concepto de regalías como base. Delcy Rodríguez aduce que el petróleo sigue siendo de Venezuela. Sin embargo, el control operativo de la empresa queda en manos de Estados Unidos, así como el grueso de las ganancias por la explotación y el crudo mismo. El chavismo residual ha ido preparando el terreno para esta entrega, destruyendo toda la estructura legal heredada del chavismo, a instancias de Trump. La modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos les permitió este año a las empresas operar directamente, sin intermediación de PDVSA. 
 Trump está urgido por asegurar el petróleo venezolano para Estados Unidos tras su empantanamiento en Ormuz. La crisis energética global que generó con el ataque a Irán ha acelerado la carestía y el desplome de los republicanos en las encuestas. Pero más allá de esto, para el imperialismo, Venezuela -como Irán- es una ficha en la guerra contra China. Las negociaciones fueron coordinadas por el secretario de Energía, Chris Wright, pero también intervinieron directamente el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth. El acuerdo llega pocos meses después de la intervención militar estadounidense que secuestró al presidente Nicolás Maduro en enero. Venezuela fue una de las fichas que se movió entre la guerra de los 12 días contra Irán en 2025 y el ataque que comenzó ocho meses después y se prolonga hasta hoy. Estados Unidos intenta cortarle las rutas comerciales y el suministro de energía fósil a China. Una evidencia del apremio de Trump es que decidieron no esperar a que se cumplan las formalidades del caso y el acuerdo fuese tratado en la Asamblea Nacional de Venezuela, un órgano que Delcy controla a través de su hermano, Jorge Rodríguez, y donde tenía aprobación asegurada, lo cual viola la Constitución venezolana. 
 Sin embargo, no queda claro de dónde provendrían las nuevas inversiones que serían canalizadas a través de NABEP. Una posibilidad es la venta de bonos de deuda y paquetes accionarios para atraer fondos de inversión institucionales. Tampoco se sabe dónde queda PDVSA en todo esto. Hay empresas como Exxon Mobil y ConocoPhillips que hasta ahora se han negado a volver a operar en Venezuela, a pesar de las condiciones favorablemente leoninas que les ofrece el chavismo residual. Estas empresas todavía reclaman indemnizaciones por las nacionalizaciones llevadas adelante por Chávez en 2007, a pesar de que Venezuela pagó cientos de millones de dólares por la nacionalización de los activos de Exxon en su territorio. Conoco sigue yendo por todo, a pesar de que también cobró 745 millones de dólares como compensación.
 Sin embargo, además de las empresas que continuaron operando durante el gobierno de Maduro, como Chevron o la italiana ENI, este año se sumaron otras, como Shell, a partir de la modificación de la ley de hidrocarburos. 
 La cuestión de fondo para las empresas es la legalidad jurídica de este acuerdo. Delcy Rodríguez es la presidenta interina de un gobierno cuestionado por las denuncias de fraude. Para traer ´tranquilidad´ a los operadores, la oposición venezolana representada por María Corina Machado -desechada como alternativa por Trump hasta ahora- ha manifestado su acuerdo con el convenio. Lo mismo ha dicho la oposición cortesana, que varias veces ha pactado con Maduro. 

 Fractura en el chavismo 

Las movilizaciones en rechazo al acuerdo ocurrieron principalmente el sábado y fueron nutridas por la base del chavismo. Incluso voceros comunales y figuras mediáticas afines al Gobierno criticaron la medida. Por eso Delcy Rodríguez tuvo que defender en televisión el acuerdo el sábado a la tarde, confirmando el despojo como una línea de fondo. Ella misma dijo que el acuerdo iba por más, con más empresas, y sumó la explotación de gas y de la industria petroquímica, lo que fue entendido como una mayor entrega. En respuesta, la Coalición Nacional Sindical anunció una agenda de huelgas y movilizaciones masivas durante septiembre y octubre. 
 Un apagón masivo en cinco estados ocurrió el sábado a la noche y duró hasta la madrugada del domingo. Maracaibo, capital petrolera de Venezuela, estuvo completamente a oscuras. Hubo cacerolazos y protestas durante la noche contra un gobierno que no puede garantizar ni siquiera el suministro eléctrico. 
 La camarilla gobernante del chavismo residual recorre un camino que no comenzó con el ascenso político de Trump, ni solo ocurre en Venezuela. El nacionalismo militar del siglo XXI, devenido en camarilla chavista, nunca rompió con el imperialismo, como lo demostraron las jugosas indemnizaciones que se han pagado por nacionalizaciones que tampoco eran tales, sino una piñata para la boliburguesía. La experiencia iniciada en febrero de 1992, con el levantamiento de Chávez, seguido de una movilización popular, y que se manifestó de nuevo en la acción de masas contra el golpe gorila de abril de 2002 y en el lock out patronal de ese mismo año, revela simplemente que la victoria contra el imperialismo no puede ser conseguida por direcciones ajenas a la clase obrera y a la lucha de clases que desarrolla. 

 Aldana González 
 31/08/2026