viernes, 4 de septiembre de 2020
Historias de la pandemia
Los rostros e historias de los médicos que atendieron los primeros casos de COVID -19 en Cuba, de la primera comunidad que vivió en cuarentena al inicio de la pandemia, de intensivistas en la zona roja y voluntarios en centros de aislamientos, y otros momentos y lugares de la tenaz batalla que se ha librado en el país, están recogidos en diversos audiovisuales de la productora Mundo Latino, que presentará este vienes la Mesa Redonda. #Cuba
jueves, 3 de septiembre de 2020
Los 80 de Galeano

La vigencia de un escritor comprometido
Eduardo –Gius, Edu, Dudi, Abu- es hoy un legado de millones de palabras, escritas en numerosos libros, dichas en múltiples discursos, convertidas en texto, sonido e imagen, retomadas por miles y miles de jóvenes y adultos, hombres y mujeres inconformes a lo largo y ancho de este planeta, en las entrevistas concedidas, en todas esas frases que rondan Internet…
El 3 de septiembre de 1940 nacía en Montevideo el escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano. El autor de Las venas abiertas de América latina, fallecido el 13 de abril de 2015, hubiera cumplido 80 años. Considerado como uno de los más destacados artistas de la literatura latinoamericana, sus trabajos trascienden géneros ortodoxos y combinan documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.
Galeano, un seductor en y con su prosa, es considerado el maestro de los relatos cortos. Fundador de la revista Crisis, autor de libros como Memoria del fuego, Galeano fue encarcelado y obligado a abandonar Uruguay en 1973. Luego viajó a Argentina y debió exiliarse en 1976, tras el comienzo de la dictadura. Consecuentemente con ese contexto, Las venas abiertas de América latina fue prohibido en una buena parte de la región.
La editorial Siglo XXI, que ha publicado todos sus libros, anunció que lanzará en redes sociales el hashtag #Galeano, para invitar a compartir sus textos y lecturas. Así estarán disponibles Bocas del tiempo, El fútbol a sol y sombra, El libro de los abrazos, Espejos, los tres tomos de Memoria del fuego, Días y noches de amor y guerra, El cazador de historias y Los hijos de los días, entre otros.
Eduardo de América (Lapobre)
A Eduardo Germán María se le dio por firmar con el apellido materno, Galeano, para no usar el paterno anglosajón, Hughes, aun cuando utilizó el Gius para firmar sus caricaturas. Eduardo fue frustrado futbolista (por patadura), obrero, mensajero, caricaturista, periodista y finalmente escritor, para “ayudar a recuperar los colores y la luz del arco iris humano, algo mutilado por años, siglos, milenios de racismo, machismo, guerras y más. Sí, hermano, somos mucho más de lo que se nos dice”.
Si hacia la veintena de años ya había pasado por la edición del semanario Marcha y la dirección del diario Época, al alcanzar los 30 ya había escrito Las venas abiertas de América Latina; la presentó al premio Casa de las Américas… y no ganó. Casi 40 años después el presidente venezolano Hugo Chávez le obsequió una copia (en la Cumbre de las Américas de 2009) a Barack Obama, con sus análisis socioeconómicos que por momentos tenían sabor de manifiesto e ímpetu de proclama. Pero a éste no le gusta la historia, y mucho menos la de la injerencia y los genocidios perpetrados por sus antecesores y, obviamente, no la leyó.
Incansable caminador errante de América Lapobre, fue corresponsal de Prensa Latina en Venezuela, y para no extrañar las costas montevideanas, se alojó en el desvencijado Hotel La Alemania de Macuto, a unos 40 kilómetros de Caracas. Mucho años después, para olvidar que casi muere de malaria en el trópico (escribió un relato sobre su delirio), logró bañarse nuevamente en el Caribe, frente al mismo hotel, que había resistido la vaguada de 1999.
Su amigo Luis Britto García cuenta que cada vez que las policías o los virus o los infartos se ensañaban contra Eduardo, éste salía repotenciado. Consecutivos exilios lo separan de la edición de Marcha y de Época (en Montevideo) y de Crisis, una de las revistas de repercusión continental que en 1973 cierra la dictadura argentina. En su exilio en Barcelona, las autoridades le exigían que tuviera trabajo para renovarle la visa, pero no le permitían trabajar si no tenía renovada la visa.
Rico en exilios, Eduardo se gambeteó varios géneros literarios para lograr que la plenitud de sus mensajes le llegara a todos. Conoció y vivió con guerrilleros mayas, mineros bolivianos, garimperios venezolanos, consciente de que de esa fragmentación iba a nacer la totalidad en su Memorias del Fuego, mural en el cual las partes se miran con el todo, hecho de detalles que resultan leyes generales y de análisis ágiles como aforismos.
Eduardo comenzó a apuntar las ideas en servilletas y manteles de papel y luego en minúsculas libretitas, que se convertían en cuentos, novelas, tratados sociopolíticos, entrevistas y reportajes, con frases demoledoras.
Britto se anima a decir que al tratar la historia como folletín apasionante y la mitología indígena como noticia y la denuncia como poesía, Galeano se va haciendo cada vez más propenso a la antología, porque todo lo suyo es antologizable.
“Me parece admirable la capacidad que han tenido los indígenas de las Américas en perpetuar una memoria que fue quemada, castigada, ahorcada, despreciada durante cinco siglos. Y la humanidad entera tiene que estarle muy agradecida, porque gracias a esa porfiada memoria sabemos que la tierra puede ser sagrada, que somos parte de la naturaleza, que la naturaleza no termina en nosotros. Que hay posibilidades de organizar la vida colectiva, formas comunitarias que no están basadas en el dinero. Que la competencia contra el prójimo no es inevitable y que el prójimo puede ser algo mucho más que un competidor”, escribió en Memoria del fuego.
Las venas abiertas, el libro que Hugo Chávez le regaló a Barack Obama para que entendiera Latinoamérica, desmenuzaba la barbarie estadounidense en el continente, el fervor gringo por apoyar dictaduras y genocidios para hacer sus negocios. “Intentaba ser un libro de economía política, pero yo no contaba con suficiente entrenamiento o preparación”, dijo. Incluso, y con humor, reconoció que no sería capaz de leerlo de nuevo porque se desmayaría: “Para mí esa prosa de la izquierda tradicional es extremadamente pesada y mi mente no la tolera”. Obviamente, la derecha lo intentó utilizar en su contra, pero logró que muchos que no lo habían leído, accedieran al texto.
Ahora Mujeres nos envenena de belleza y feminismo, con la ayuda de Helena Villagra, la soñadora, su esposa por cuatro décadas.
Eduardo era un gran escuchador, el cacique Oreja Abierta, como él se definía. Siempre habló de y para los jóvenes, de y para los indígenas, en contra de los narcoestados y el neoliberalismo, en favor de la ecología y la legalización de las drogas. Habló contra el olvido y del rescate de la memoria para encontrar los caminos del futuro común.
Pero también fue un exiliado político, de lo que se abstuvo de hacer una profesión. Salió de Uruguay después de haber sido encarcelado por la dictadura, cruzó el Río de la Plata para vivir en Argentina, pero –amenazado de muerte- de nuevo tuvo que abandonar ese país con destino a España. Bah, a Cataluña.
En 1985 regresó a su país, donde cofundó el semanario Brecha. Ese mismo año obtuvo el premio Stig Dagerman, y a lo largo de su vida recibió varios doctorados Honoris Causa por parte de universidades en Cuba, El Salvador, México y Argentina, en 2010 el Premio Manuel Vázquez Montalbán en la categoría de Periodismo Deportivo y en 2013 la Orden Simón Rodríguez de manos de Nicolás Maduro: Chávez no sobrevivió para entregársela, tras rechazar una condecoración con el nombre de Francisco de Miranda, “agente inglés”.
Solidario por antonomasia, con los pueblos y las ideas. De sus últimos textos publicados recatamos: “Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos. Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá, incluyendo las canchas fútbol, donde hay jugadores que festejan sus goles dibujando con los dedos, en el aire, la cidra 43, que rinde homenaje a los desaparecidos”.
Siempre del lado de los pobres, de los indignados, su activismo social y compromiso con los desprotegidos lo llevó a Chiapas a conocer de cerca al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, experiencia que vertió durante varios años en diversos artículos, por ejemplo, en Una marcha universal (2001). “Los que hablan del problema indígena tendrán que empezar a reconocer la solución indígena. Al fin y al cabo, la respuesta zapatista a cinco siglos de enmascaramiento, el desafío de estas máscaras que desenmascaran, está despegando el espléndido arcoiris que México contiene y está devolviendo la esperanza a los condenados a espera perpetua”.
“Los indígenas, está visto, sólo son un problema para quienes les niegan el derecho de ser lo que son, y así niegan la pluralidad nacional y niegan el derecho de los mexicanos a ser plenamente mexicanos sin las mutilaciones impuestas por la tradición racista, que enaniza el alma y corta las piernas”.
En 2008, Galeano recibió la distinción del Mercosur –el primer ciudadano ilustre de la subregión- y brindó un inolvidable discurso, en el que dijo ser «patriota de varias patrias». «Sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos», expresó.
A Eduardo lo conocí cuando yo comenzaba como redactor deportivo en Época y nuestra amistad se prolongó en cafés, almuerzos y largas cenas en distintas ciudades (las últimas en Montevideo, con Ze Fernando y Angelito Ruocco como cocineros, con vino Tannat para nosotros, cerveza para él), donde los cuentos sobre y de sus nietos iban ganando espacio. Pero este 3 de septiembre no podremos compartir comida armenia.
Fue el referente y promotor de varios emprendimientos, entre ellos Telesur, cuando nos enseñó a vernos con nuestros propios ojos y reconocernos en nuestro propio espejo.
Solidario con los palestinos (“Desde 1948 viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir a sus gobernantes”), los pueblos indígenas, los haitianos, los pueblos sojuzgados y que luchan por su futuro.
Pero también con sus amigos, que supo desparramar por toda América y el mundo. Los indignados, los luchadores de América Lapobre y el mundo perdieron a uno de sus guías, a uno de sus escasos referentes intelectuales y políticos de las últimas cinco décadas. Y a un amigo.
“La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día. En esa fe, fugitiva, creo. Me resulta la única fe digna de confianza, por lo mucho que se parece al bicho humano, jodido pero sagrado, y a la loca aventura de vivir en el mundo (…) Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos: de los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón” , decía.
Eduardo –Gius, Edu, Dudi, Abu- es hoy un legado de millones de palabras, escritas en numerosos libros, dichas en múltiples discursos, convertidas en texto, sonido e imagen, retomadas por miles y miles de jóvenes y adultos, hombres y mujeres inconformes a lo largo y ancho de este planeta, en las entrevistas concedidas, en todas esas frases que rondan Internet… y que hoy, por suerte, buscan las nuevas generaciones.
“Este es un mundo violento y mentiroso pero no podemos perder la esperanza y el entusiasmo por cambiarlo… la grandeza humana está en las cosas chiquitas, que se hacen cotidianamente, en el día a día que hacen los anónimos sin saber que la hacen”, en eso seguimos.
Aram Aharonian | 03/09/2020
CLAE - Rebelión
Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y susrysurtv.
martes, 1 de septiembre de 2020
Charla Inaugural del Seminario Marxismo en Colombia: Historia y Problemas
Clase Inaugural del día viernes 28 de agosto de 2020 a cargo del profesor e investigador el Dr. Néstor Kohan del seminario virtual Marxismo en Colombia: Historia y Problemas organizado por el Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano del IEALC-UBA en convenio con la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia.
lunes, 31 de agosto de 2020
Mesa Redonda - "Comenzando la semana" - 31/08/2020
La reciente proclamación de Trump como candidato republicano, en medio de un escenario de creciente protesta social, y la disputa geopolítica y tecnológica entre Estados Unidos y China serán los temas principales de la Mesa Redonda de este lunes.
El sentido de la estrategia
La vacuna que se espera obtener del candidato vacunal cubano más avanzado llevará el nombre de Soberana01. Todo un símbolo.
En medio de una situación económica muy difícil, cuando los esfuerzos principales se dirigen con apremio a la producción de alimentos, cuando se visualiza en el horizonte el camino a la solución del ya urgente problema de la unificación monetaria y se reavivan los criterios acerca de la organización del metabolismo socioeconómico del país, la ciencia cubana se suma a la vanguardia mundial que puede comenzar a producir una vacuna contra la COVID19. Y justamente la vacuna que empezó los ensayos clínicos en medio de los azotes de la tormenta tropical Laura llevará el apelativo de Soberana, un mensaje de reafirmación que envió nuestro presidente y que bien interpretaron nuestros científicos.
LA POSICIÓN ANTE EL MERCADO
Para discutir acerca del mejor camino socioeconómico para Cuba, primero que todo hay que tener presente la salvaguarda de la independencia y la soberanía nacional. Ninguna propuesta, por reconocida teóricamente por personas o grupos, si no argumenta una garantía clara y confiable de la preservación en el presente y el futuro de estos dos elementos fundamentales es aceptable, ya que hacerlo significaría la pérdida de la posibilidad de definir los cubanos la estrategia, o sea, desarmarnos.
Las circunstancias han cambiado rápidamente
La situación ha cambiado no solo como resultado del bloqueo económico, recrudecido sistemáticamente en los últimos años incluyendo medidas muy recientes, sino también por el cambio de situación que implica la pandemia de la COVID19, un hecho inesperado que probablemente no fue incluido en el pensamiento sobre los posibles escenarios a mediano y largo plazo que se hayan construido.
El país, en consecuencia, debe agilizar sin demora las medidas que han sido debatidas previamente por nuestra ciudadanía, ya sea en los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021”, en el debate sobre la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” y sobre el “Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos”.
Los contenidos de estos documentos, que tienen el extraordinario valor de recoger los puntos de vista de la ciudadanía y no pueden quedar en letra muerta, deben ahora adaptarse a las nuevas circunstancias, pero en esencia si se actúa ágilmente impulsando con energía mucho de lo que ya está aprobado con amplio consenso nacional podremos avanzar un buen trecho.
Hacer y pensar
Esa realidad no evita, sin embargo, que se sucedan las más disímiles propuestas de soluciones económicas para la nación con mayor o menor rigor en su argumentación. Interpretaciones, propuestas, puntos de vista que pueden ser analizados y discutidos, mientras se avanza con las medidas urgentes sobre las bases constitucionales y el consenso alcanzado. En el fondo de estos debates está el posicionamiento hacia el mercado.
El agravamiento de la situación económica tiene lugar cuando se impulsan los cambios en la sociedad cubana encaminados a un mayor espacio a las relaciones mercantiles, lo que recrea el sustrato económico para el resurgimiento de los conceptos y argumentos afines al liberalismo, con lo cual se produce en algunos la ilusión de que la dirección es simplemente incrementar la propiedad y la iniciativa privadas para generar riquezas –por más que eso es necesario- o, peor aún, el criterio de que “antes” eran mejor las cosas. Como si una libre ampliación de las relaciones mercantiles fuese a resolver el problema del desarrollo y el bienestar en un mundo dominado por las transnacionales y los países capitalistas más desarrollados que emplean mecanismos monopólicos y extra-mercantiles para imponer su dominación.
A lo anterior hay que añadir una realidad: con el crecimiento de los emprendimientos privados, ya sean más o menos exitosos, pero necesarios como elemento del sistema económico, todos los participantes en ellos, líderes, familiares, trabajadores, aunque estarán en iguales condiciones que los demás ciudadanos en cuanto a las políticas sociales de educación, salud pública, diferentes subsidios, etc. vivirán una cotidianidad en la cual sus planes de vida dependerán más de las relaciones mercantiles en las que participan, lo cual los puede distanciar respecto de los objetivos sociales generales del país, generándose una tendencia a instalarse en su psicología social un alejamiento de la visión y misión del Estado socialista encargado de consensuar los intereses de las mayorías y de sus propios planes y aspiraciones.
Están también los que afirman que cualquier cosa que confirme el principio claro del predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y servicios, de la planificación nacional y del papel del Estado socialista encargado de articular y preservar el metabolismo socioeconómico del país, es un constructo ideologizado y huele a burocratismo, sin negar que hay trabas burocráticas en el Estado y fallas en la planificación que deben ser superados. Y eso ocurre, cuando más relevantes, importantes y estratégicos resultan los principios y valores de la ideología socialista para orientar la construcción social de modo que escape a la fuerza centrípeta del capitalismo tardío, del que presiona desde afuera y del que tenemos dentro, y para lograr la adaptación a las circunstancias reales del mundo de hoy preservando los intereses del pueblo trabajador, algo que no puede hacerse sin educación, sin ética, sin un claro correlato ideológico socialista, sin una voluntad política que defienda esos intereses.
La búsqueda exclusiva del interés individual, por definición, no para mientes en los efectos sobre la sociedad y la naturaleza, en particular los que resultan a largo plazo del despilfarro y del empleo indiscriminado de los recursos. Una visión capitalista de las relaciones mercantiles trae consigo algo más sombrío: el capitalismo genera no solo la práctica de buscar la demanda en términos corrientes, sino también -dadas la competencia, la lucha por los mercados, la constante búsqueda de la ganancia y su incremento, el afán de lucro-, genera en la gente a través de los mecanismos publicitarios necesidades innecesarias, que no es un juego de palabras sino la realidad según la cual las personas terminan comprando lo que realmente no les hace falta y pueden acabar siendo esclavos de ese consumo innecesario.
Como colofón hay que añadir que el mercado creó también la institución de la estafa, el dar gato por liebre, el acaparamiento y el abuso con los precios, etc. Deformaciones que arrastra el mercado también en su interacción con una sociedad que se empeña en la orientación socialista de la construcción social y existen en Cuba hace rato.
¿Por qué entonces en las sociedades contemporáneas, en Cuba también, las relaciones mercantiles tienen un lado funcional positivo, que estimula el esfuerzo? La respuesta radica en la aceptación del intercambio de equivalentes, que no funciona en forma pura en ningún caso, pero impone una media aceptable. Es una herencia social milenaria que pesa en las apreciaciones y actitudes de las personas que reconocen naturalmente el intercambio de equivalentes a pesar de la madeja y construcciones deformadoras de las relaciones mercantiles.
Es indudable que en este minuto lo urgente es generar crecimiento, encadenamientos productivos estables y robustos, incentivar a los productores, satisfacer necesidades básicas de la sociedad, y en ello juega un papel decisivo la mirada estratégica del ideal socialista para evitar que sea el mercado el que termine imponiendo su jerarquía. El concepto de mercado y de relaciones mercantiles en la sociedad cubana tiene que constituirse en correspondencia con los objetivos generales de nuestra nación.
El orden jerárquico del mercado pugnará por situarse en la sociedad con sus parámetros que son los relativos a la constante expansión, al individualismo, la ganancia, el éxito en la competencia, el predominio del lucro sin contemplar sus consecuencias. El mercado tiene el potencial de conspirar contra la cooperación, la colaboración y la solidaridad. De ahí el papel decisivo de la política, la ideología, la educación, la cultura socialista, la planificación nacional, el ordenamiento jurídico y la sistemática reconstrucción del consenso.
Hoy en día la planificación integral, articulada y balanceada intencionalmente, respaldada por las normativas constitucionales, que persigue regular los efectos distópicos del mercado, hay que verla no simplemente como “ley” del socialismo, sino como instrumento imprescindible para enfrentar la brutal asimetría que viene de la mano de las desproporciones en el desarrollo tecnológico y el poder financiero de las transnacionales y el armado de influencias de los países capitalistas más desarrollados.
Habría que ser demasiado ingenuo para suponer que los principios ideológicos son hoy supernumerarios frente a las necesidades de cambio en la sociedad cubana cuando precisamente es todo lo contrario, sin que ello suponga el absurdo de pensar que las soluciones vienen solo porque se proclamen los principios y las ideas y se abogue políticamente por ellos. Se trata de su papel efectivo en la orientación de las acciones y la aplicación de las políticas y medidas concretas en el terreno económico.
¿Qué significa estar o no de acuerdo con que el mercado se subordine a la sociedad?
En el debate acerca de la relación Estado – mercado, siempre he pensado que en la perspectiva histórica el Estado deberá desaparecer junto con el mercado, visto el “Estado” no solo como superestructura estatal de un país, sino en un plano más particular, como ente regulador. En otras palabras, mientras haya mercado, será necesaria una entidad encargada de arbitrar sobre la base de las normas consensuadas las relaciones entre las personas, grupos sociales, emprendimientos, regiones, países, etc.
Y no es posible estar con dios y con el diablo: o se piensa la evolución de la sociedad cubana desde su control sobre el mercado o se piensa desde el mercado. Y este posicionamiento es fundamental en particular en un momento en que es indispensable dar mayor espacio a las relaciones mercantiles.
Estado y mercado existirán en una relación contradictoria y de mutua dependencia. No es, obviamente, una relación que existe aislada de la interdependencia de la sociedad y la naturaleza, sino en un sistema solo divisible en la abstracción. Y como cualquier otro fenómeno social, influyen en esa relación un sinnúmero de variables, que son a su vez resultados de la interacción de otras. Sin embargo, el factor que puede influir en la dirección consecuente de su desarrollo es aquel en capacidad de una acción consciente reguladora.
El esclarecimiento del significado del papel de ambos componentes de esta relación interdependiente resulta entonces esencial y debe ser pensado no solo en un plano general, estratégico, sino en cada coyuntura y en cada línea de acción. Siempre habrá que preguntarse ¿hasta dónde se llega con tal o mas cual acción, programa, política, cuáles pueden ser sus consecuencias a largo plazo?
El mercado tiene sus leyes, son de sobra conocidas. Intentar su regulación en función de direccionarlo es algo que no se puede hacer esperando buenos resultados sin la participación de los actores económicos. Solo cuando las políticas y las acciones son aceptables, lo que significa aceptables para los actores económicos, es posible aprovechar el lado positivo de las relaciones mercantiles y mantener anulado o muy debilitado su lado negativo.
Los actores económicos en este caso se ven en sentido amplio. Se trata no solo de los centros de producción de bienes y servicios, las empresas, las fábricas, los talleres, las instituciones financieras, el Estado, el Gobierno, etc., sino también de la población en general en el plano de sus diferentes papeles en la división social del trabajo.
De ahí que el principio de la articulación eficiente de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa y política ideológica en la construcción social de orientación socialista revele su total vigencia en el proceso de subordinación del mercado a la sociedad.
Ejercer la acción consciente procurando la subordinación del mercado a la sociedad requiere obligatoriamente la participación consciente del pueblo trabajador, de ahí que la principal función social e ideopolítica del partido y el Estado cubanos debe ser la del empoderamiento creciente de la sociedad en la cosa pública, en particular en la actividad económica. Mientras funcione más fluidamente el metabolismo socioeconómico del país como resultado de sus propios requerimientos, menores serán los peligros del burocratismo.
El ejercicio de subordinar el mercado a la sociedad tendrá éxito en la medida en que sea el resultado del máximo involucramiento del la ciudadanía en el proceso. Y esto incumbe a las leyes, normativas, formas organizativas, distribución del producto social, la educación, la formación, la orientación de la demanda, la calidad de la oferta. Un empoderamiento que contemple a todos los niveles la participación en las decisiones y el control social.
Por ello, las ideas que la sociedad cubana necesita hay que pensarlas no solo desde la economía, si bien es una disciplina indispensable, sino con un enfoque integral, multidisciplinario. La etapa en la que con una sola disciplina científica se daban explicaciones últimas a los fenómenos quedó atrás desde que se abrieron paso en las ciencias sociales los enfoques multi, inter y transdisciplinarios y se desarrolló la teoría de la complejidad.
El sentido de la estrategia
Es el de aprovechar al máximo el lado positivo de las relaciones mercantiles y disminuir, controlar, evitar el lado negativo, mientras aprendemos colectivamente esa convivencia contradictoria y reafirmamos los valores socialistas de la revolución cubana. No es simplemente el crecimiento y el consumo, por más que es imprescindible y hoy urgente crecer y mejorar el consumo de bienes y servicios de la población en general; el sentido de la estrategia es lograr una sociedad próspera y sostenible con un concepto de bienestar que no de entrada al consumismo, al individualismo y al egoísmo, al afán de lucro, a la inequidad, al incremento exponencial de la desigualdad, a la manipulación indiscriminada de la naturaleza y del medio ambiente. La prosperidad y el bienestar para todos como derecho y responsabilidad de todos.
Por eso es importante tener en cuenta que el incentivo para la creatividad, la eficiencia y el incremento de la producción no puede ser únicamente el resultado económico que cada quien logre individual y colectivamente, ya sea en una entidad productiva propiedad de todo el pueblo o en un emprendimiento privado. Hay que poner la vista primero que todo en la sociedad para la cual se trabaja.
Hemos bregado la mayor parte de nuestra historia republicana con las banderas socialistas de la solidaridad y del bien común. Nuestra constitución ha codificado esos valores y constituye junto con la ideología socialista de la revolución cubana el escudo y la espada de la nación para afrontar el desafío del mercado, preservando la independencia y la soberanía nacional.
Darío Machado Rodríguez
En medio de una situación económica muy difícil, cuando los esfuerzos principales se dirigen con apremio a la producción de alimentos, cuando se visualiza en el horizonte el camino a la solución del ya urgente problema de la unificación monetaria y se reavivan los criterios acerca de la organización del metabolismo socioeconómico del país, la ciencia cubana se suma a la vanguardia mundial que puede comenzar a producir una vacuna contra la COVID19. Y justamente la vacuna que empezó los ensayos clínicos en medio de los azotes de la tormenta tropical Laura llevará el apelativo de Soberana, un mensaje de reafirmación que envió nuestro presidente y que bien interpretaron nuestros científicos.
LA POSICIÓN ANTE EL MERCADO
Para discutir acerca del mejor camino socioeconómico para Cuba, primero que todo hay que tener presente la salvaguarda de la independencia y la soberanía nacional. Ninguna propuesta, por reconocida teóricamente por personas o grupos, si no argumenta una garantía clara y confiable de la preservación en el presente y el futuro de estos dos elementos fundamentales es aceptable, ya que hacerlo significaría la pérdida de la posibilidad de definir los cubanos la estrategia, o sea, desarmarnos.
Las circunstancias han cambiado rápidamente
La situación ha cambiado no solo como resultado del bloqueo económico, recrudecido sistemáticamente en los últimos años incluyendo medidas muy recientes, sino también por el cambio de situación que implica la pandemia de la COVID19, un hecho inesperado que probablemente no fue incluido en el pensamiento sobre los posibles escenarios a mediano y largo plazo que se hayan construido.
El país, en consecuencia, debe agilizar sin demora las medidas que han sido debatidas previamente por nuestra ciudadanía, ya sea en los “Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021”, en el debate sobre la “Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” y sobre el “Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos”.
Los contenidos de estos documentos, que tienen el extraordinario valor de recoger los puntos de vista de la ciudadanía y no pueden quedar en letra muerta, deben ahora adaptarse a las nuevas circunstancias, pero en esencia si se actúa ágilmente impulsando con energía mucho de lo que ya está aprobado con amplio consenso nacional podremos avanzar un buen trecho.
Hacer y pensar
Esa realidad no evita, sin embargo, que se sucedan las más disímiles propuestas de soluciones económicas para la nación con mayor o menor rigor en su argumentación. Interpretaciones, propuestas, puntos de vista que pueden ser analizados y discutidos, mientras se avanza con las medidas urgentes sobre las bases constitucionales y el consenso alcanzado. En el fondo de estos debates está el posicionamiento hacia el mercado.
El agravamiento de la situación económica tiene lugar cuando se impulsan los cambios en la sociedad cubana encaminados a un mayor espacio a las relaciones mercantiles, lo que recrea el sustrato económico para el resurgimiento de los conceptos y argumentos afines al liberalismo, con lo cual se produce en algunos la ilusión de que la dirección es simplemente incrementar la propiedad y la iniciativa privadas para generar riquezas –por más que eso es necesario- o, peor aún, el criterio de que “antes” eran mejor las cosas. Como si una libre ampliación de las relaciones mercantiles fuese a resolver el problema del desarrollo y el bienestar en un mundo dominado por las transnacionales y los países capitalistas más desarrollados que emplean mecanismos monopólicos y extra-mercantiles para imponer su dominación.
A lo anterior hay que añadir una realidad: con el crecimiento de los emprendimientos privados, ya sean más o menos exitosos, pero necesarios como elemento del sistema económico, todos los participantes en ellos, líderes, familiares, trabajadores, aunque estarán en iguales condiciones que los demás ciudadanos en cuanto a las políticas sociales de educación, salud pública, diferentes subsidios, etc. vivirán una cotidianidad en la cual sus planes de vida dependerán más de las relaciones mercantiles en las que participan, lo cual los puede distanciar respecto de los objetivos sociales generales del país, generándose una tendencia a instalarse en su psicología social un alejamiento de la visión y misión del Estado socialista encargado de consensuar los intereses de las mayorías y de sus propios planes y aspiraciones.
Están también los que afirman que cualquier cosa que confirme el principio claro del predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y servicios, de la planificación nacional y del papel del Estado socialista encargado de articular y preservar el metabolismo socioeconómico del país, es un constructo ideologizado y huele a burocratismo, sin negar que hay trabas burocráticas en el Estado y fallas en la planificación que deben ser superados. Y eso ocurre, cuando más relevantes, importantes y estratégicos resultan los principios y valores de la ideología socialista para orientar la construcción social de modo que escape a la fuerza centrípeta del capitalismo tardío, del que presiona desde afuera y del que tenemos dentro, y para lograr la adaptación a las circunstancias reales del mundo de hoy preservando los intereses del pueblo trabajador, algo que no puede hacerse sin educación, sin ética, sin un claro correlato ideológico socialista, sin una voluntad política que defienda esos intereses.
La búsqueda exclusiva del interés individual, por definición, no para mientes en los efectos sobre la sociedad y la naturaleza, en particular los que resultan a largo plazo del despilfarro y del empleo indiscriminado de los recursos. Una visión capitalista de las relaciones mercantiles trae consigo algo más sombrío: el capitalismo genera no solo la práctica de buscar la demanda en términos corrientes, sino también -dadas la competencia, la lucha por los mercados, la constante búsqueda de la ganancia y su incremento, el afán de lucro-, genera en la gente a través de los mecanismos publicitarios necesidades innecesarias, que no es un juego de palabras sino la realidad según la cual las personas terminan comprando lo que realmente no les hace falta y pueden acabar siendo esclavos de ese consumo innecesario.
Como colofón hay que añadir que el mercado creó también la institución de la estafa, el dar gato por liebre, el acaparamiento y el abuso con los precios, etc. Deformaciones que arrastra el mercado también en su interacción con una sociedad que se empeña en la orientación socialista de la construcción social y existen en Cuba hace rato.
¿Por qué entonces en las sociedades contemporáneas, en Cuba también, las relaciones mercantiles tienen un lado funcional positivo, que estimula el esfuerzo? La respuesta radica en la aceptación del intercambio de equivalentes, que no funciona en forma pura en ningún caso, pero impone una media aceptable. Es una herencia social milenaria que pesa en las apreciaciones y actitudes de las personas que reconocen naturalmente el intercambio de equivalentes a pesar de la madeja y construcciones deformadoras de las relaciones mercantiles.
Es indudable que en este minuto lo urgente es generar crecimiento, encadenamientos productivos estables y robustos, incentivar a los productores, satisfacer necesidades básicas de la sociedad, y en ello juega un papel decisivo la mirada estratégica del ideal socialista para evitar que sea el mercado el que termine imponiendo su jerarquía. El concepto de mercado y de relaciones mercantiles en la sociedad cubana tiene que constituirse en correspondencia con los objetivos generales de nuestra nación.
El orden jerárquico del mercado pugnará por situarse en la sociedad con sus parámetros que son los relativos a la constante expansión, al individualismo, la ganancia, el éxito en la competencia, el predominio del lucro sin contemplar sus consecuencias. El mercado tiene el potencial de conspirar contra la cooperación, la colaboración y la solidaridad. De ahí el papel decisivo de la política, la ideología, la educación, la cultura socialista, la planificación nacional, el ordenamiento jurídico y la sistemática reconstrucción del consenso.
Hoy en día la planificación integral, articulada y balanceada intencionalmente, respaldada por las normativas constitucionales, que persigue regular los efectos distópicos del mercado, hay que verla no simplemente como “ley” del socialismo, sino como instrumento imprescindible para enfrentar la brutal asimetría que viene de la mano de las desproporciones en el desarrollo tecnológico y el poder financiero de las transnacionales y el armado de influencias de los países capitalistas más desarrollados.
Habría que ser demasiado ingenuo para suponer que los principios ideológicos son hoy supernumerarios frente a las necesidades de cambio en la sociedad cubana cuando precisamente es todo lo contrario, sin que ello suponga el absurdo de pensar que las soluciones vienen solo porque se proclamen los principios y las ideas y se abogue políticamente por ellos. Se trata de su papel efectivo en la orientación de las acciones y la aplicación de las políticas y medidas concretas en el terreno económico.
¿Qué significa estar o no de acuerdo con que el mercado se subordine a la sociedad?
En el debate acerca de la relación Estado – mercado, siempre he pensado que en la perspectiva histórica el Estado deberá desaparecer junto con el mercado, visto el “Estado” no solo como superestructura estatal de un país, sino en un plano más particular, como ente regulador. En otras palabras, mientras haya mercado, será necesaria una entidad encargada de arbitrar sobre la base de las normas consensuadas las relaciones entre las personas, grupos sociales, emprendimientos, regiones, países, etc.
Y no es posible estar con dios y con el diablo: o se piensa la evolución de la sociedad cubana desde su control sobre el mercado o se piensa desde el mercado. Y este posicionamiento es fundamental en particular en un momento en que es indispensable dar mayor espacio a las relaciones mercantiles.
Estado y mercado existirán en una relación contradictoria y de mutua dependencia. No es, obviamente, una relación que existe aislada de la interdependencia de la sociedad y la naturaleza, sino en un sistema solo divisible en la abstracción. Y como cualquier otro fenómeno social, influyen en esa relación un sinnúmero de variables, que son a su vez resultados de la interacción de otras. Sin embargo, el factor que puede influir en la dirección consecuente de su desarrollo es aquel en capacidad de una acción consciente reguladora.
El esclarecimiento del significado del papel de ambos componentes de esta relación interdependiente resulta entonces esencial y debe ser pensado no solo en un plano general, estratégico, sino en cada coyuntura y en cada línea de acción. Siempre habrá que preguntarse ¿hasta dónde se llega con tal o mas cual acción, programa, política, cuáles pueden ser sus consecuencias a largo plazo?
El mercado tiene sus leyes, son de sobra conocidas. Intentar su regulación en función de direccionarlo es algo que no se puede hacer esperando buenos resultados sin la participación de los actores económicos. Solo cuando las políticas y las acciones son aceptables, lo que significa aceptables para los actores económicos, es posible aprovechar el lado positivo de las relaciones mercantiles y mantener anulado o muy debilitado su lado negativo.
Los actores económicos en este caso se ven en sentido amplio. Se trata no solo de los centros de producción de bienes y servicios, las empresas, las fábricas, los talleres, las instituciones financieras, el Estado, el Gobierno, etc., sino también de la población en general en el plano de sus diferentes papeles en la división social del trabajo.
De ahí que el principio de la articulación eficiente de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa y política ideológica en la construcción social de orientación socialista revele su total vigencia en el proceso de subordinación del mercado a la sociedad.
Ejercer la acción consciente procurando la subordinación del mercado a la sociedad requiere obligatoriamente la participación consciente del pueblo trabajador, de ahí que la principal función social e ideopolítica del partido y el Estado cubanos debe ser la del empoderamiento creciente de la sociedad en la cosa pública, en particular en la actividad económica. Mientras funcione más fluidamente el metabolismo socioeconómico del país como resultado de sus propios requerimientos, menores serán los peligros del burocratismo.
El ejercicio de subordinar el mercado a la sociedad tendrá éxito en la medida en que sea el resultado del máximo involucramiento del la ciudadanía en el proceso. Y esto incumbe a las leyes, normativas, formas organizativas, distribución del producto social, la educación, la formación, la orientación de la demanda, la calidad de la oferta. Un empoderamiento que contemple a todos los niveles la participación en las decisiones y el control social.
Por ello, las ideas que la sociedad cubana necesita hay que pensarlas no solo desde la economía, si bien es una disciplina indispensable, sino con un enfoque integral, multidisciplinario. La etapa en la que con una sola disciplina científica se daban explicaciones últimas a los fenómenos quedó atrás desde que se abrieron paso en las ciencias sociales los enfoques multi, inter y transdisciplinarios y se desarrolló la teoría de la complejidad.
El sentido de la estrategia
Es el de aprovechar al máximo el lado positivo de las relaciones mercantiles y disminuir, controlar, evitar el lado negativo, mientras aprendemos colectivamente esa convivencia contradictoria y reafirmamos los valores socialistas de la revolución cubana. No es simplemente el crecimiento y el consumo, por más que es imprescindible y hoy urgente crecer y mejorar el consumo de bienes y servicios de la población en general; el sentido de la estrategia es lograr una sociedad próspera y sostenible con un concepto de bienestar que no de entrada al consumismo, al individualismo y al egoísmo, al afán de lucro, a la inequidad, al incremento exponencial de la desigualdad, a la manipulación indiscriminada de la naturaleza y del medio ambiente. La prosperidad y el bienestar para todos como derecho y responsabilidad de todos.
Por eso es importante tener en cuenta que el incentivo para la creatividad, la eficiencia y el incremento de la producción no puede ser únicamente el resultado económico que cada quien logre individual y colectivamente, ya sea en una entidad productiva propiedad de todo el pueblo o en un emprendimiento privado. Hay que poner la vista primero que todo en la sociedad para la cual se trabaja.
Hemos bregado la mayor parte de nuestra historia republicana con las banderas socialistas de la solidaridad y del bien común. Nuestra constitución ha codificado esos valores y constituye junto con la ideología socialista de la revolución cubana el escudo y la espada de la nación para afrontar el desafío del mercado, preservando la independencia y la soberanía nacional.
Darío Machado Rodríguez
Comprometidos con el sagrado deber de salvar vidas
En el discurso pronunciado en el acto de constitución del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias “Henry Reeve”, el 19 de septiembre de 2005, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, expresó:
«Parecerían presuntuosas estas palabras si no se pudiera calificar hoy a nuestra Patria con toda justicia como el país que más ha hecho en el mundo para compartir con otros pueblos sus conocimientos y experiencias médicas.
Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria en caso de catástrofes a otros pueblos que la requirieran, sin importar cuán abismales eran las diferencias ideológicas y políticas, o las graves ofensas recibidas de los gobiernos de cualquier país».
Hoy, 15 años más tarde, nuestros valerosos guerrilleros heroicos se empinan, y con un espíritu de combate y una fortaleza de Titanes de Bronce, enfrentan la Covid-19 en numerosos países.
Lo hacen en medio de un mundo revuelto por la mortal pandemia que arrebata infinitas vidas a la humanidad, y cuando gobiernos despiadados han volcado toda su furia contra los galenos cubanos con increíbles injurias y mentiras, tratando de desacreditar toda la maravillosa obra humana que este ejército pacífico de batas blancas desarrolla en todos los rincones del planeta.
Siguen el legado de nuestro eterno Comandante, conscientes que, como el bien dijera: “…cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil».
Desde el inicio de la pandemia, la Brigada Médica Cubana (BMC) en Gambia, que brinda sus servicios en esta nación africana por más de 20 años, comenzó sus entrenamientos y cursos de actualización para diagnosticar y asistir a los pacientes contagiados con la Covid-19.
A lo largo de este proceso se han preparado en los tratamientos y protocolos actualizados, han enriquecido sus conocimientos epidemiológicos y de bioseguridad, además de mostrar su disposición para trasladarse a cualquier punto donde se les necesite, brindar servicios eficientes y una atención adecuada.
Los especialistas en Medicina Intensiva Dr. Darwin Padrón y la Dra. Yurina Lara, así como el especialista en Medicina Interna, Dr. Marcos Antonio Sastre Acevedo, han estado a cargo de estos entrenamientos no solo para los galenos y enfermeras cubanos, sino también para los colegas gambianos.
Los profesionales de la salud de la isla caribeña brindan asistencia médica y también comparten sus conocimientos, que es parte de su altruismo y solidaridad con los pueblos.
En estos momentos en que África sufre la pandemia, como toda la humanidad, los miembros de la BMC Gambia están en la línea roja y como dijera nuestro siempre Fidel: “…Nuestros conceptos sobre la condición humana de otros pueblos y el deber de la hermandad y la solidaridad jamás fueron ni serán traicionados. Decenas de miles de médicos y profesionales de la salud cubanos esparcidos por el mundo son testimonio irrebatible de lo que afirmo. Para ellos no existirán jamás barreras idiomáticas, sacrificio, peligros u obstáculos».
Para los miembros de la BMC Gambia no hay obstáculos, ni sacrificios que les impida luchar contra la Covid-19, y derrotarla definitivamente. Mantendrán sus principios porque ellos lo demuestran en cada actitud, en cada conducta, en el valor de la conciencia, en el amor por la profesión que ejercen, y en la ética que les permite derrotar a la muerte y ofrecer vida.
Sí tienen respuestas positivas para las tragedias de la humanidad, y no descansarán jamás hasta demostrar que un mundo mejor es posible para todos.
Comprometidos con el sagrado deber de salvar vidas, la BMC Gambia es continuidad de las ideas de Fidel, de su siempre certero pensamiento que hoy está más vivo que nunca en cada uno de estos valientes soldados uniformados de blanco con unos corazones inmensos, llenos de altruismo y solidaridad.
No hay forma de olvidarte Comandante porque vives eternamente.
María Inés Álvarez Garay. Colaboradora y profesora de la BMC en Gambia.
«Parecerían presuntuosas estas palabras si no se pudiera calificar hoy a nuestra Patria con toda justicia como el país que más ha hecho en el mundo para compartir con otros pueblos sus conocimientos y experiencias médicas.
Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria en caso de catástrofes a otros pueblos que la requirieran, sin importar cuán abismales eran las diferencias ideológicas y políticas, o las graves ofensas recibidas de los gobiernos de cualquier país».
Hoy, 15 años más tarde, nuestros valerosos guerrilleros heroicos se empinan, y con un espíritu de combate y una fortaleza de Titanes de Bronce, enfrentan la Covid-19 en numerosos países.
Lo hacen en medio de un mundo revuelto por la mortal pandemia que arrebata infinitas vidas a la humanidad, y cuando gobiernos despiadados han volcado toda su furia contra los galenos cubanos con increíbles injurias y mentiras, tratando de desacreditar toda la maravillosa obra humana que este ejército pacífico de batas blancas desarrolla en todos los rincones del planeta.
Siguen el legado de nuestro eterno Comandante, conscientes que, como el bien dijera: “…cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil».
Desde el inicio de la pandemia, la Brigada Médica Cubana (BMC) en Gambia, que brinda sus servicios en esta nación africana por más de 20 años, comenzó sus entrenamientos y cursos de actualización para diagnosticar y asistir a los pacientes contagiados con la Covid-19.
A lo largo de este proceso se han preparado en los tratamientos y protocolos actualizados, han enriquecido sus conocimientos epidemiológicos y de bioseguridad, además de mostrar su disposición para trasladarse a cualquier punto donde se les necesite, brindar servicios eficientes y una atención adecuada.
Los especialistas en Medicina Intensiva Dr. Darwin Padrón y la Dra. Yurina Lara, así como el especialista en Medicina Interna, Dr. Marcos Antonio Sastre Acevedo, han estado a cargo de estos entrenamientos no solo para los galenos y enfermeras cubanos, sino también para los colegas gambianos.
Los profesionales de la salud de la isla caribeña brindan asistencia médica y también comparten sus conocimientos, que es parte de su altruismo y solidaridad con los pueblos.
En estos momentos en que África sufre la pandemia, como toda la humanidad, los miembros de la BMC Gambia están en la línea roja y como dijera nuestro siempre Fidel: “…Nuestros conceptos sobre la condición humana de otros pueblos y el deber de la hermandad y la solidaridad jamás fueron ni serán traicionados. Decenas de miles de médicos y profesionales de la salud cubanos esparcidos por el mundo son testimonio irrebatible de lo que afirmo. Para ellos no existirán jamás barreras idiomáticas, sacrificio, peligros u obstáculos».
Para los miembros de la BMC Gambia no hay obstáculos, ni sacrificios que les impida luchar contra la Covid-19, y derrotarla definitivamente. Mantendrán sus principios porque ellos lo demuestran en cada actitud, en cada conducta, en el valor de la conciencia, en el amor por la profesión que ejercen, y en la ética que les permite derrotar a la muerte y ofrecer vida.
Sí tienen respuestas positivas para las tragedias de la humanidad, y no descansarán jamás hasta demostrar que un mundo mejor es posible para todos.
Comprometidos con el sagrado deber de salvar vidas, la BMC Gambia es continuidad de las ideas de Fidel, de su siempre certero pensamiento que hoy está más vivo que nunca en cada uno de estos valientes soldados uniformados de blanco con unos corazones inmensos, llenos de altruismo y solidaridad.
No hay forma de olvidarte Comandante porque vives eternamente.
María Inés Álvarez Garay. Colaboradora y profesora de la BMC en Gambia.
sábado, 29 de agosto de 2020
TikTok, Big Data y 5G: la tecnología detrás de la disputa entre Estados Unidos y China
¿Qué pasó con la promesa de democratización que muchos asociaron al desarrollo de Internet? Algunos auguran hace años el fin del trabajo, un escenario donde la robótica reemplazaría el trabajo humano. ¿Estamos en ese camino?
Las empresas tecnológicas, la relación con el Estado, la competencia de Estados Unidos y China por el 5G, TikTok , inteligencia artificial y el fin del trabajo. De todo esto vamos a hablar en este nuevo programa de Claves Internacionales. Entrevistamos a:
Natalia Zuazo, politóloga y periodista especializada en comunicación política digital, redes y tecnologías y a Paula Bach, economista, columnista de La Izquierda Diario y miembro del staff de la revista Ideas de Izquierda.
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