El investigador cubano Fabián Escalante aseguró en Estambul que a pesar del tiempo transcurrido, las autoridades norteamericanas están lejos de esclarecer el asesinato del presidente John F. Kennedy tras 54 años diciendo que van a revelar los secretos. Escalente se encuentra en Turquía para presentar su libro sobre el asesinato del presidente de Estados Unidos en 1963, traducido al turco, y por tal motivo conversó con Prensa Latina.
Según Escalante, 'antes acusaron a Cuba y a la Unión Soviética del crimen sin prueba alguna, simplemente por un motivo ideológico', sin embargo los documentos desclasificados, pertenecientes a tres comisiones institucionales, tampoco arrojaron ninguna luz sobre el magnicidio.
'Si en esos documentos existiera un ápice de verdad, ya hace rato que se hubiera conocido, pero se han desclasificado el 99 por ciento de los materiales y no aparece nada, lo que que aparece es la agresión contra Cuba, por eso han tratado de impedir o frustrar las desclasificaciones de documentos', afirmó.
Sobre el asesino de Kennedy el investigador cuestionó su pasado y consideró que fue utilizado por los servicios de inteligencia norteamericanos para realizar el crimen premeditado, asegurando que 'Lee Harvey Oswald fue a la Unión Soviética como desertor pero siendo ya agente de la CIA'.
Poco tiempo después decide volver a Estados Unidos y 'el primer trabajo que consigue en Dallas es en una empresa que se dedica a fabricar los mapas de vuelo de los aviones U2. ¿Cómo es posible que a un desertor que regresa de la Unión Soviética le den un trabajo de esa naturaleza?', se preguntó Escalante.
Posteriormente, Oswald marchó a Nueva Orleans 'y allí lo primero que hace es vincularse con los agentes de la CIA, después cambia la línea de conducta y se hace simpatizante de Cuba y empieza a imprimir volantes a favor de Cuba, es decir, en ese momento Oswald ha sido elegido como chivo expiatorio, él no lo sabe pero es así', aseguró el investigador.
La crisis de los misiles, en octubre de 1962, hizo variar la visión política del presidente Kennedy, que llegó a enviar una comisión a Cuba para estudiar la posibilidad de un acercamiento entre ambas naciones, lo que en opinión del escritor pudo desencadenar su trágico final.
'El 10 de junio de 1963 Kennedy pronunció un discurso extraordinario, un juicio contra la guerra fría, y yo creo que fue el último aldabonazo en EE.UU. y se decidió su asesinato', consideró Escalante, para quien los responsables de ese crimen fueron 'un sector de la CIA que dirigía la agresión a Cuba'.
En su opinión, 'Kennedy era un hombre con una perspectiva distinta, evidentemente se dio cuenta de que tenía que cambiar la política hacia Cuba', pero el trágico desenlace permitió la continuidad a día de hoy de 'ese poder real, que no le perdona a Cuba la revolución que hizo, a las puertas de Estados Unidos', y para el investigador 'esa agresión se va a mantener'.
Prensa Latina
miércoles, 8 de noviembre de 2017
martes, 7 de noviembre de 2017
domingo, 5 de noviembre de 2017
Salvador Allende sufrió la misma demonización en los medios que hoy Nicolás Maduro
Esta tertulia de TV es, a su vez, un fragmento del programa semanal de Cubainformación Radio: Nicolás Maduro es Salvador Allende, colmos y ridículos del Bloqueo a Cuba y más temas
¿Oficialistas vs independientes? El debate sobre los medios de comunicación
El conocido periodista Pascual Serrano responde preguntas cruciales sobre los desafíos contemporáneos en el campo de los medios de comunicación.
sábado, 4 de noviembre de 2017
Abel Santamaría: el alma del Movimiento 26 de julio

El 20 de octubre del 1927, a Cuba, nació en Encrucijada (provincia de Las Villas) Abel Santamaría Cuadrado, un ángel de la Revolución cubana, o “el alma del Movimiento 26 de julio”, como Fidel Castro Ruz lo definió.
La definición en lugar de un espíritu celeste, que este año habría cumplido 80 años, que protege esta gran revolución es de su sobrina, Celia Hart Santamaría, hija de la hermana mayor de Abel, una de las heroínas del ataque al Cuartel Moncada, Haydée Santamaría, llamada cariñosamente Yeyé.
He visitado Celia en su casa a La Habana para conversar con ella y de este modo conmemorar a este su gran tío, este joven que inmoló su vida a los 25 años porque estuvo convencido que hizo falta cambiar los hechos políticos de su país.
“Creo que la primera vez que escuché hablar de Abel Santamaría, fue justo de los labios del comandante Fidel Castro, tenía 4 años y fui a verlo con Celia Sánchez Manduley en el piso del Vedado, en Calle 11, y me reconoció diciendo que tenía la mirada inconfundible de mi tío, que no podía ser otra que la hija de Yeyé”.
“Mi madre no quiso contar mucho sobre los hechos dolorosos del Moncada, yo miré siempre hechizada las fotos donde mi tío aparecía sonriente con toda la familia.
El hecho que haya muerto tan joven, así entusiasta, tan generosamente dispuesto a sacrificarse para salvar lo que él mismo definió “el hombre de Cuba”, es decir Fidel Castro, me lo ha hecho siempre ver cómo un ángel protector de esta Revolución”.
Abel Santamaría nació en el Central Constancia (que hoy lleva su nombre) de dos migrantes españoles a Cuba, (su papá fue jefe carpintero en el central); de pronto su vida se desarrolló conociendo las tristes situaciones sea de los campesinos que de los obreros de la época, en un entorno rural e industrial al mismo tiempo y va a respirar una gran urgencia de cambio escuchando en las reuniones sindicales las palabras del famoso “General de las Cañas”, Jesús Menéndez.
De este gran ejecutivo sindical, Abel ha sabido literalmente absorber su inteligencia natural, su exigencia profunda de justicia.
Ávido de conocer más profundamente aquella Juventud Ortodoxa (sección juvenil del llamado Partido del Pueblo Cubano), que él sabe está obrando a La Habana, decide ir en la capital cubana para estudiar y trabajar.
Éste fue el único partido que trató de hacer oposición a la corrupción de la partidocracia de la época y con el que se identificó la mayoría de la juventud cubana; Abel también empieza a participar en las actividades del grupo y convence a su hermana Haydée a seguirlo a La Habana.
Bien pronto alquilan el piso de 25 y O, que se transforma en un centro de reunión muy activo de la Juventud Ortodoxa, absolutamente decidida a poner punto final a la estructura podrida de la república neocolonial.
Abel y Fidel estaban hablando el mismo idioma, que reclamó una revolución nacional libertadora, sin conocerse y sólo después del golpe de estado del 1952 de Fulgencio Batista se encuentran en la conmemoración de un compañero muerto, en el Cementerio Colon de La Habana.
Enseguida Abel reconoce en Fidel el líder, “el hombre de Cuba”, el único que puede regalar a su país una condición de libertad.
“La cosa de veras impresionante del carácter de mi tío ha sido su sentido de la justicia tan grande, este pensamiento martiano casi natural, innato. El dinero de la época de la casa del Vedado era muy poco, si se compraban los libros o las munición y los fusiles, no se podía comer todos los días”.
“Pues no estamos hablando de revolucionarios cultos y preparados por el punto de vista literario, fueron jóvenes puros, con un fuerte sentido de la justicia social, que han sido marcados de las evidencias del vivir cotidiano, de la observación de la corrupción generalizada, ellos llevaron dentro el deseo de cambiar las cosas con equidad”; así Celia sigue hablándome del segundo hombre del Movimiento 26 de julio.
“Sólo Fidel y Abel supieron todo el proyecto del ataque al cuartel, prepararon minuciosamente todos los detalles y justo para proteger a los otros compañeros no le dijeron nada hasta lo último”.
“Mi mamá me contó que aunque no supieron exactamente que este era el primer acto de sus Revolución, fueron preparados para afrontar este paso, antes o después, y Abel dijo que después del primer acto habría sido más difícil vivir que morir, que ella tenía que vivir mientras probablemente a él sería tocado morir."
“Y a pesar de las torturas que ella tuvo que padecer, el horror de ver los ojos de mi tío Abel sobre una bandea utilizados como chantaje porque denunciara a los compañeros, Haydée afirmó que los hombres no eran malos, ella en el Moncada entendió que era el sistema aquél que tuvo que ser cambiado, no el hombre."
Celia añade que Abel y los otros mártires del Moncada han quedado como almas protectoras de la Revolución, corazones enormes con grandes potencialidades que no se han podido realizar, figuras notables tronchadas al nacer.
“Y a pesar que mi tío Abel haya sacrificado su vida, cumplió su objetivo de empezar la lucha, de abrir un camino y permitir que Fidel continuara vivo”.
“Mi mamá, también supo afrontar su dolor sacando de este una fuerza enorme, como afirma en la carta escrita a los padres de la prisión de Guanajay, dónde da ánimo a mi abuela diciéndole que es una madre privilegiada, que tendrá siempre a un hijo joven que no envejecerá, que continuará siempre a ser bonito, con su fuerza y su ternura infinita”.
“Le dice que hace falta pensar en Abel de modo diferente, que él sigue estando junto a todo nosotros porque Fidel está vivo y puede hacer de Cuba lo que Abel deseó, que mi abuela deberá perpetrar lo que él estaba buscando, querer lo que tanto quiso y dedicarse a la defensa de aquellos que fueron la razón de su vida, es decir los trabajadores del Central y no sus dueños explotadores."
Mientras Celia habla de este chico del Moncada no puedo prescindir de pensar que Abel, Fidel, Haydée, Melba…… esta descendencia preciosa del pueblo cubano han dejado la vía, con el ataque al cuartel Moncada, a una lucha permanente que es continuada después del 1959, después del triunfo de la Revolución cubana, se ha reflejado en las luchas del Che Guevara y ahora es más que nunca presente en la obra grandiosa de esta América Latina que está naciendo. Ellos, los iluminados de la suerte ya representaron aquel hombre nuevo que trató luego de enseñarnos el Che Guevara.
Cómo italiana y europea sólo puedo esperar que lo más pronto posible este germen rebelde pueda sacudir también los corazones y las almas de mi país, porque también en el seno de la Vieja Europa podemos darnos cuenta que el neoliberalismo ha fracasado, que sólo una consciente justicia social es el futuro de nuestro planeta, que para defender la revolución socialista es necesario luchar por la revolución mundial.
Quiero cerrar esta conversación con Celia sobre Abel con una frase del otro ángel protector de la revolución mundial, también él muerto joven y siempre vivo, como Abel, puro y sin defectos, el Che Guevara, que nos recuerda que “vale, pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la tierra”.
Ida Garberi
viernes, 3 de noviembre de 2017
Paliza a Washington en la ONU
La paliza, 191 a 2, sufrida por Estados Unidos en la votación de la Asamblea General de la ONU sobre el bloqueo a Cuba, no es una simple repetición de las anteriores. Es cierto, hace más de un cuarto de siglo un número creciente de Estados apoya la resolución cubana. En los últimos años solo votan en contra la potencia del norte y su impresentable compinche Israel. Si se piensa bien, el sufragio sobre el bloqueo se ha convertido también en un símbolo del aislamiento de Estados Unidos, no solo en este tema, sino en otros, que, como el cambio climático, son cada vez de mayor interés para las naciones. Esto se ha acentuado con la política exterior unilateralista del presidente Donald Trump.
De igual modo, la mayoría de las intervenciones en apoyo al documento cubano, fueron también un llamado a Trump para que retome el camino de diálogo y cierta apertura con la isla iniciado por su homólogo Barak Obama. Cabe recordar que el segundo había pedido al Congreso el levantamiento del bloqueo y, en concordancia con ello, Estados Unidos se abstuvo por primera vez en la votación del año pasado. Aunque nunca habló del carácter agresivo e inmoral del cerco económico y dijo que el cambio de política hacia la isla no implicaba una modificación de su objetivo (de derrocar a la Revolución), el primer presidente negro de la gran potencia sí reconoció explícitamente el fracaso del bloqueo y aceptó una relación con Cuba de iguales y mutuo respeto.
Sin embargo, los pasos dados por el nuevo ocupante de la Casa Blanca en relación con la isla han sido sumamente hostiles y basados en mentiras, condicionamientos y pretextos. Entre los últimos es digna de una marca olímpica en materia de mentira la supuesta agresión con un arma sónica a la que habrían sido sometidos 22 miembros de la Embajada de Washington en La Habana. Washington dice que aun no puede acusar a Cuba de la autoría de los “ataques” pero alega que no es capaz de proteger a sus diplomáticos según establece la Convención de Viena. Esta ridícula acusación se ha vuelto el hazmerreír de las comunidades científicas de Estados Unidos y Cuba. No obstante, logró eco en los medios de difusión estadunidenses dominantes y fue usada como excusa para reducir sustancialmente, de forma unilateral y festinada, el personal en las misiones diplomáticas de ambos países en La Habana y Washington.
En el primer caso, mediante la retirada por Estados Unidos de la mayoría de su personal, presuntamente enfermo por la acción de la hilarante arma sónica. En el segundo, con la absurda y descabellada expulsión de buena parte de los diplomáticos cubanos. Esta medida, junto a la orden presidencial de Trump dada a conocer el 16 de junio, reduce al mínimo lo que quedaba de las medidas de distensión de Obama después de los discursos en que él y el presidente Raúl Castro anunciaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Baste señalar que a partir de ahora un cubano se ve impedido de solicitar visa estadunidense en La Habana y debe para ello viajar a Colombia y pedirla al consulado en Bogotá. Ya hablaremos de eso próximamente.
Volviendo al debate sobre la resolución cubana en la ONU, destacaron los pronunciamientos de los representantes de América Latina y el Caribe, África y Asia, así como el apoyo de la CELAC, el CARICOM, el Movimiento de Países No Alineados, el G77 + China, la Organización de la Conferencia Islámica y la ASEAN. Fueron sobresalientes los discursos de Jamaica, Bolivia, Venezuela, Paraguay, México, Vietnam, China, India, Rusia, Unión Europea, Suráfrica y Argelia.
Los condicionamientos alegados por Trump para no levantar el bloqueo recibieron la fulminante respuesta del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla: “En las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha reiterado en cuatro ocasiones diferentes que su gobierno no levantará el bloqueo a Cuba a menos que esta realice cambios en su ordenamiento interno. Reafirmo hoy, que Cuba jamás aceptará condicionamientos ni imposiciones y les recordamos al presidente y a su embajadora (en la ONU, Nikki Haley) que este enfoque aplicado por una decena de sus predecesores no ha funcionado ni funcionará. Será uno más en la cuenta de una política anclada en el pasado”. Añadió que el mandatario estadunidense se acompaña de "rancios batistianos(partidarios del dictador Batista), anexionistas y terroristas", que “alienta el odio y la división”, y pregona “un peligroso supremacismo que disfraza de patriotismo y que generará más violencia”.
Ángel Guerra Cabrera
De igual modo, la mayoría de las intervenciones en apoyo al documento cubano, fueron también un llamado a Trump para que retome el camino de diálogo y cierta apertura con la isla iniciado por su homólogo Barak Obama. Cabe recordar que el segundo había pedido al Congreso el levantamiento del bloqueo y, en concordancia con ello, Estados Unidos se abstuvo por primera vez en la votación del año pasado. Aunque nunca habló del carácter agresivo e inmoral del cerco económico y dijo que el cambio de política hacia la isla no implicaba una modificación de su objetivo (de derrocar a la Revolución), el primer presidente negro de la gran potencia sí reconoció explícitamente el fracaso del bloqueo y aceptó una relación con Cuba de iguales y mutuo respeto.
Sin embargo, los pasos dados por el nuevo ocupante de la Casa Blanca en relación con la isla han sido sumamente hostiles y basados en mentiras, condicionamientos y pretextos. Entre los últimos es digna de una marca olímpica en materia de mentira la supuesta agresión con un arma sónica a la que habrían sido sometidos 22 miembros de la Embajada de Washington en La Habana. Washington dice que aun no puede acusar a Cuba de la autoría de los “ataques” pero alega que no es capaz de proteger a sus diplomáticos según establece la Convención de Viena. Esta ridícula acusación se ha vuelto el hazmerreír de las comunidades científicas de Estados Unidos y Cuba. No obstante, logró eco en los medios de difusión estadunidenses dominantes y fue usada como excusa para reducir sustancialmente, de forma unilateral y festinada, el personal en las misiones diplomáticas de ambos países en La Habana y Washington.
En el primer caso, mediante la retirada por Estados Unidos de la mayoría de su personal, presuntamente enfermo por la acción de la hilarante arma sónica. En el segundo, con la absurda y descabellada expulsión de buena parte de los diplomáticos cubanos. Esta medida, junto a la orden presidencial de Trump dada a conocer el 16 de junio, reduce al mínimo lo que quedaba de las medidas de distensión de Obama después de los discursos en que él y el presidente Raúl Castro anunciaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos. Baste señalar que a partir de ahora un cubano se ve impedido de solicitar visa estadunidense en La Habana y debe para ello viajar a Colombia y pedirla al consulado en Bogotá. Ya hablaremos de eso próximamente.
Volviendo al debate sobre la resolución cubana en la ONU, destacaron los pronunciamientos de los representantes de América Latina y el Caribe, África y Asia, así como el apoyo de la CELAC, el CARICOM, el Movimiento de Países No Alineados, el G77 + China, la Organización de la Conferencia Islámica y la ASEAN. Fueron sobresalientes los discursos de Jamaica, Bolivia, Venezuela, Paraguay, México, Vietnam, China, India, Rusia, Unión Europea, Suráfrica y Argelia.
Los condicionamientos alegados por Trump para no levantar el bloqueo recibieron la fulminante respuesta del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla: “En las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha reiterado en cuatro ocasiones diferentes que su gobierno no levantará el bloqueo a Cuba a menos que esta realice cambios en su ordenamiento interno. Reafirmo hoy, que Cuba jamás aceptará condicionamientos ni imposiciones y les recordamos al presidente y a su embajadora (en la ONU, Nikki Haley) que este enfoque aplicado por una decena de sus predecesores no ha funcionado ni funcionará. Será uno más en la cuenta de una política anclada en el pasado”. Añadió que el mandatario estadunidense se acompaña de "rancios batistianos(partidarios del dictador Batista), anexionistas y terroristas", que “alienta el odio y la división”, y pregona “un peligroso supremacismo que disfraza de patriotismo y que generará más violencia”.
Ángel Guerra Cabrera
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