lunes, 20 de octubre de 2025

Un rescate financiero en Argentina asociado a la recolonización económica y a la guerra internacional


La complicidad del pejotakirchnerismo y de las “provincias unidas”. 

 El anuncio que el inefable Scott Bessent realizó días atrás, acerca de un crédito adicional de 20.000 millones de dólares para Argentina de parte de fondos privados, ya sufrió varias idas y venidas.
 Inicialmente, la ausencia de información acerca de cuáles bancos americanos intervendrían en el préstamo fue cubierta con el boato de que “fondos de Qatar y Arabia Saudita” vendrían en rescate de la atribulada Argentina. Pero en las últimas horas, un informe de la publicación estadounidense Semafore devuelve la supuesta asistencia a bancos de Wall Street, y les pone nombre y apellido: J.P.Morgan, Bank of America, Goldman Sachs y Citi Group. El informe reconoce que las tratativas no son más que ello –aproximaciones y estudios-. Pero sus articuladores son “funcionarios de la administración norteamericana”. Según Semafore, la iniciativa monitoreada por Bessent y Trump incluiría “un plan de emergencia sustentado en activos del país sudamericano”. Ese respaldo consistiría en “títulos o bienes del Estado argentino”. La discusión en curso podría incluir un canje de los inminentes vencimientos de deuda pública de 2026 por otra deuda, aunque respaldada por activos que no se han precisado hasta ahora. En la nota de Infobae que recoge los señalamientos de Semafore, se citan las declaraciones del presidente de Goldman Sachs, Joe Waltron, sobre la “asistencia”: “Hacemos lo que nos corresponde para ayudar en situaciones así, proveemos capital si al gobierno de Estados Unidos le resulta conveniente”. Lo que se pone de manifiesto es un entramado de intereses capitalistas que opera bajo la batuta de Bessent-Trump, en función de los propósitos de la guerra internacional en desarrollo. 
 Esto mismo lo puso de manifiesto con mayor claridad el J.P Morgan, otro de los bancos involucrados. Según informa el periodista Jairo Stracchia en El Cronista, su presidente Jamie Dimon acaba de aterrizar en la Argentina. La nota del Cronista confirma que el paquete de “ayuda” podría consistir en la recompra de títulos públicos, es decir, en un plan de “deuda por deuda”. Casi anecdóticamente, la nota del Cronista destaca que Dimon, en sus discursos, “casi siempre termina hablando de geopolítica”. “Geopolítica” es el eufemismo que se utiliza en estos días para referirse a los preparativos políticos, financieros o comerciales relacionados con la guerra internacional. En esta misma semana, y antes de los anuncios sobre Argentina, el Morgan difundió un “plan” de 1,5 trillones de dólares “para facilitar, financiar e invertir en industrias cruciales para la seguridad y la resiliencia económica nacional”. En relación al informe, el presidente del J.P.Morgan señaló que “ha quedado dolorosamente claro que Estados Unidos se ha vuelto demasiado dependiente de fuentes poco fiables de minerales, productos y manufacturas esenciales para nuestra seguridad”. El plan apunta a la “integración de las cadenas de suministro” con foco en los “minerales críticos, los precursores farmacéuticos y la robótica, hasta la defensa y la tecnología aeroespacial”. Para que no queden dudas, el banco anuncia la futura creación de un “centro de geopolítica” propio, para la asistencia a los inversores. En el reportaje que dio a la LN+ en la noche del jueves, Milei recitó como un loro este mismo libreto: un “relanzamiento” de inversiones en la Argentina, como proveedor de minerales cruciales, en el marco de un “alineamiento incondicional” con los Estados Unidos. 

 Pies de barro 

Por ahora, los brulotes del tipo de Semafore -al igual que los tuits de Bessent- apuntan a sofocar la corrida cambiaria argentina, que continúa su curso rueda tras rueda. Los planes de Bessent, de todos modos, no aportan un dólar al régimen quebrado de Milei y Caputo. Su sobrevivencia, como ya se lo dijeron los emisarios de Trump, queda lilbrada a la propia “acumulación de reservas” -una devaluación- y al armado de un gabinete de coalición para después de las elecciones. El periodismo informa de reuniones reservadas con gobernadores y personeros de la oposición incluso “impensados” (Clarin, 17/10), en referencia clara al kirchnerismo. 
 Pero un rescate de Argentina en manos de la oligarquía financiera asociada a Trump y a sus dispositivos de guerra pone de manifiesto una completa fragilidad de perspectivas para Milei y sus socios políticos. Para Trump, la guerra es la fuga hacia delante de una crisis brutal del Estado y la burguesía yanqui, que se expresa en la debilidad del dólar, en una crisis de deuda y en un estado de soliviantamiento popular en numerosos estados. ¡Ese es el “rescatista de Milei”! En el plano local, el “socorro” de Trump y Bessent acentúa la fractura al interior de la burguesía argentina, que no puede prescindir del comercio y los vínculos con China, y que se encuentra dividida ante las perspectivas de una inminente devaluación.
 En cualquier caso, la tentativa de privatización masiva de recursos que esboza el J.P.Morgan arroja otra luz sobre las exigencias yanquis respecto de una coalición política con los gobernadores. Una recolonización masiva de los recursos del subsuelo exige un acuerdo estratégico con los Sáenz y los Jalil, entre otros. Nunca hay que olvidar que el régimen de jubileo sobre la cuestión minera fue instaurado y defendido con uñas y dientes por los Kirchner durante quince años. Fue la matriz sobre la cual se armó posteriormente el régimen de libre remisión de utilidades para Vaca Muerta y, más adelante, el RIGI. De todos modos, la minería del litio atraviesa por una sobreproducción evidente, que se manifiesta en Argentina donde ningún RIGI consiguió remontar la paralización de proyectos mineros. La “acumulación de reservas” para pagar la deuda es contradictoria con el “RIGI” universal que exigirán los J.P.Morgan y otros.
 Las quimeras reaccionarias de Bessent, Trump y Milei no pueden remontar los limites impuestos por la crisis mundial y por la desintegración política de los liberticidas argentinos. Pero ayudan para sacar a la luz la unidad de intereses entre Milei y una oposición patronal que carece de un programa alternativo al de remontar la quiebra nacional de la mano de una recolonización asociada a la reacción internacional y a la guerra.

 Marcelo Ramal
 17/10/2025

viernes, 17 de octubre de 2025

Milei el felpudo de Trump: más que salvataje, una amenaza


El presidente norteamericano condicionó la supuesta ayuda a que el pueblo argentino vote a Milei. 

 El presidente estadounidense Donald Trump recibió a su par argentino, Javier Milei, en la Casa Blanca, en donde supeditó todo financiamiento norteamericano a la Argentina al éxito electoral de Milei y La Libertad Avanza, generando un nuevo cimbronazo en las acciones y bonos locales y reconociendo que su apoyo solo aplica a Milei, quien actúa como un mero representante del imperialismo norteamericano en el país y la región. 
 La reunión tuvo lugar el pasado martes 14 y puso en pie la escenografía de una subordinación sin límites de Milei hacia Trump y los Estados Unidos, luego del anuncio del swap de “salvataje” que coloca la política monetaria nacional en manos de los yanquis. 
 Trump se dirigió a la audiencia como si se tratara del verdadero mandante en la Argentina, manifestando: “Como saben, nuestro apoyo está sujeto en cierta medida a quien gane las elecciones (…) Si el presidente (Milei) no gana, sé que su posible rival es de extrema izquierda (...), entonces no vamos a ser generosos con Argentina. Si pierde no vamos a ser generosos con Argentina”. 
 Las declaraciones de Trump generaron un cimbronazo en las acciones argentinas, con fuertes caídas en los Estados Unidos de la cotización de YPF (-5,8%), e impacto en el Grupo Galicia (-6%) y Banco Supervielle (-8,1%), entre otras. Sumado a la caída de los bonos y títulos locales, todo señal de la incertidumbre en los mercados y de la baja expectativa de que la economía argentina pueda solucionarse tras el 26 de octubre. 
 Lo de Trump representa una amenaza directa al pueblo y el electorado argentino: “o votan a Milei o no hay apoyo financiero”. Lo que a su vez implica reconocer que no existe ningún apoyo ni salvataje a la economía argentina, sino que solo se trata de un financiamiento para que gane Milei. 
 Las declaraciones fueron tan escandalosas y su impacto tan negativo, ante lo que todos descuentan sería una derrota segura de Milei, que voceros del entorno de Trump y del gobierno argentino tuvieron que salir a “aclarar” que se trataba de una referencia más general de cara a las elecciones presidenciales del 2027 y no a la suerte que le espera al gobierno en menos de dos semanas. 
 Lo que está claro es que estamos ante un gobierno totalmente entregado y postrado ante el imperialismo norteamericano, que asiste a un evento donde el presidente yanqui actúa y se manifiesta como el dueño de la Argentina y con un presidente que permanece impávido e incluso festeja las amenazas de Trump contra el pueblo argentino. 
 Para terminar con la humillación nacional hay que romper con el imperialismo yanqui, bajo la consigna de Fuera Trump y Fuera Milei, quienes pretenden imponer una relación de vasallaje y sometimiento del pueblo argentino al imperialismo norteamericano. 

 Marcelo Mache

jueves, 16 de octubre de 2025

Un “plan de paz” sobre doscientos mil asesinados


La lucha de clases, no la ‘geopolítica’, logrará la autodeterminación de Palestina. El canje entre los rehenes israelíes en los túneles de Hamas y los rehenes palestinos en las cárceles sionistas hubiera podido producirse en numerosas oportunidades desde el lanzamiento de la guerra genocida contra el pueblo palestino. Netanyahu, sin embargo, saboteó todos los acuerdos de cese del fuego anteriores, que establecían un calendario de retiro de las tropas israelíes de la Franja. El canje de rehenes había sido la reivindicación que justificó Hamas para producir el asalto al sur de Israel el 7 de octubre de 2023. Los miles de palestinos encarcelados en Israel durante varias décadas son, a justo título, rehenes secuestrados por un Estado reconocido internacionalmente, que no han recibido un trato ajustado a derecho. Varias imágenes, en los medios televisivos, así como el testimonio de periodistas, dan cuenta de que el estado físico de los rehenes israelíes es considerablemente mejor que el de los palestinos, que tienen signos de torturas e inanición. Por dura que sea una privación de libertad, es claro que el cuidado brindado por Hamas a los rehenes israelíes ha sido claramente mejor que los vejámenes del sionismo a los palestinos que se pudrían en sus cárceles. Cientos de familiares y allegados recibieron con alegría, pero también con mucho dolor a 88 prisioneros, rapados, con golpes en la cara, esqueléticos, algunos ni siquiera podían caminar. Los liberados no quisieron hablar (a diferencia de anteriores canjes) por las amenazas de los servicios secretos israelíes si lo hacían. Entre los 2.000 rehenes palestinos liberados no están ni el dirigente de la OLP Marwan Bargouthi ni el pediatra Hussam Abu Safiya, postulado al Premio Nobel de la Paz y exdirector del hospital Kamal Adwan. Safiya está secuestrado sin que se le hayan formulado cargos y muy deteriorado por las torturas. Israel dijo que su libertad es impensable.
 Netanyahu y su gabinete de guerra sólo lograron liberar, por medio de las armas, a dos o tres rehenes retenidos por Hamas; las masacres producidas para lograr esa liberación resultaron un rotundo fracaso. Lo que Trump y sus socios no quieren mencionar es lo más evidente: ni el quinto ejército del mundo ni las bombas y drones que les facilitó el imperialismo fueron suficientes para que Israel rescatara a los rehenes por la vía militar. El carnicero de Tel Aviv y su patotero proveedor de Washington tuvieron, para rescatarlos, que negociar con la resistencia palestina que tantas veces anunciaron como aniquilada. El ejército sionista no libró una guerra de cuerpo a cuerpo, sino que se confinó a destruir, por tierra y aire, toda la infraestructura de Gaza. Los saludos a su ‘heroísmo’ son simplemente una estafa. Solamente luego de una gigantesca masacre, que algunos medios muy capacitados elevan a 200 mil gazatíes asesinados (muchos de ellos todavía se encuentran bajo los escombros), han llevado a la aceptación de este nuevo cese del fuego, que no tiene nada de ‘paz’. Trump mismo amenazó con “desatar el infierno” en Gaza si no se firmaba su plan de “20 puntos”. En su discurso ante el parlamento israelí reivindicó la enorme ayuda militar que Estados Unidos ha brindado, y lo sigue haciendo, al Estado sionista; no mencionó, sin embargo, el despliegue de portaviones y destructores en el Mediterráneo. La pelea entre Goliat y David ha quedado, en este caso, empequeñecida. Incluso Donald Trump se ha visto obligado a un cese del fuego con los gobernantes hutíes de Yemen, para preservar a sus naves en el Mediterráneo, dejando en manos de Netanyahu la continuidad de la confrontación militar. 
 Bajo una presión militar inconmensurable, Trump logró armar una coalición de todos los Estados árabes y europeos contra Hamas; incluso con esta obsecuencia, le fue vedado a Netanyahu asistir a la ceremonia de la victoria que tuvo lugar en Egipto. Esa coalición carece de una política común frente a las intenciones de Trump contra Irán o la misma cuestión de un pseudo Estado palestino. El “plan de paz” no ha pacificado nada. En lugar de la ‘paz’ ha establecido un régimen confuso de ocupación militar de la Franja. El ejército sionista controla el territorio desde una llamada “línea amarilla”. De otro lado, continúa la salvajería de los colonos en Cisjordania y la ocupación israelí en el sur de Líbano y Siria. El dispositivo de conjunto está delineado para un “cambio de régimen” en Irán. El “desarme” de Hamas, que establece el calendario de Trump, constituye una coartada perfecta para reanudar las hostilidades por parte de la fuerza sionista de ocupación. El plan de Trump es una salida de emergencia del imperialismo ante el levantamiento internacional de masas, que ha ido creciendo contra el genocidio sionista, y la desintegración que el genocidio estaba provocando en los Estados árabes. 
 Trump plantea crear una fuerza de intervención internacional en Gaza, algo que Israel ha rechazado desde su creación, en el entendimiento que cuestiona su propia capacidad para defender la seguridad nacional. Según adelantó la cadena estadounidense ABC News, 200 soldados estadounidenses comenzaron a llegar a Israel desde EE.UU. y desde otros países de Medio Oriente para establecer un centro de coordinación que supervisará la implementación del alto el fuego en Gaza. La reconstrucción de la Franja, en condiciones ‘geopolíticas’ inciertas, es, sin embargo, vital –por lo pronto para evitar el aumento de muertes, en especial de niños, por congelamiento en el invierno boreal. Trump ya tiene alistada a su tropa de pulpos inmobiliarios para el caso, que debería operar bajo un gobierno, también incierto, con la cara del inglés Tony Blair y la tutela del mismo Trump. A esto habría que añadir una crisis política inevitable en Israel, y no solamente debido a la disidencia de los ministros de la ultraderecha religiosa con diversos aspectos del “plan de paz” o el propósito de construir el Gran Israel mediante la anexión de Gaza y Cisjordania. Trump aconsejó un acuerdo entre Netanhayu y el jefe de la oposición, Yair Lapid, que en el momento actual no representa virtualmente a nadie. El “establishment” político y militar sionista todavía debe responder por su responsabilidad por la aparente desmovilización militar y las muertes ocurridas en ocasión del asalto de Hamas del 7 de octubre. Israel también enfrenta una disputa con sus socios históricos, no solamente por el destino de Gaza sino por las relaciones el conjunto de los países limítrofes a los que ha ocupado parcialmente. En las festividades en Israel por el canje de rehenes, la multitud aplaudía a Trump y abucheaba a Netanyahu; el norteamericano tuvo que pedir la exculpación de Netanyahu por los casos de corrupción –“à la Bolsonaro”.
 La autodeterminación de Palestina está afuera de la agenda del imperialismo y los Estados árabes y musulmanes, en especial Turquía. Es una tarea que compete a las masas de estos países. La guerra mundial (arancelaria, financiera, militar) agrava las pésimas condiciones de los trabajadores de todo el Medio Oriente y plantea, en condiciones más agudas, los objetivos de las revoluciones derrotadas de la “primavera árabe”. El desarrollo de la lucha de clases se confrontará con la agenda ‘geopolítica’ internacional (es decir imperialista). Esta es la base para una lucha revolucionaria por los Estados Socialistas del Medio Oriente. 

 Comité de Redacción Política Obrera
 14/10/2025

miércoles, 15 de octubre de 2025

El Premio Nobel, dice Corina Machado, es “en honor” a Donald Trump


La guerra imperialista en América Latina. 

 El Premio Nobel de la Paz, otorgado por el Comité noruego a la líder opositora de la extrema derecha venezolana, María Corina Machado, está enmarcado en una lucha “por la paz y la democracia en Venezuela”. El “premio” era pretendido por Trump con el apoyo de Netanyahu y otros, como Putin y el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko. Sin embargo, el comité prefirió un espaldarazo al despliegue de buques de guerra norteamericanos en las costas venezolanas que respalda Machado, con el propósito de consumar una invasión a Venezuela como lo ha reclamado en forma reiterada. Machado ha participado desde 2002 en adelante en todas las operaciones de desestabilización, boicot y bloqueo económico contra Venezuela. Fue partícipe directa del golpe contra Chávez y, ahora, celebra cotidianamente todas las sanciones y provocaciones contra su propio país. La flamante Nobel de la Paz apoyó las tentativas golpistas del fracasado Juan Guaidó, apoyadas desde Washington. Trump y el secretario Rubio han abierto un tercer frente de la guerra mundial en la región del Caribe. El Nobel de la Paz es una creación de un poderoso armamentista sueco, para colmo de las ironías. 
 En las últimas semanas, Machado apareció en algunos medios estadounidenses para celebrar la intervención militar en el Mar Caribe asegurando que se trata de un apoyo decidido al pueblo venezolano. Fue su manera de incorporarse a la defensa de los bombardeos y asesinatos extrajudiciales e ilegales que comete Trump contra lanchas que circulan por las costas venezolanas. No ha dicho una palabra sobre una obviedad: cualquier lucha contra el narcotráfico debería intervenir su principal ruta que se encuentra en el Pacifico y el suelo estadounidense, y no en el Mar Caribe. 
 Al mismo tiempo, el galardón busca rescatar la figura de Machado en su peor momento político a nivel interno en Venezuela. Tras el fraude electoral de Maduro, la derecha se ha desvanecido como oposición política. En primer lugar, se encuentra dividida entre intervencionistas, abstencionistas y colaboradores del régimen político. La clandestinidad de Machado, supuestamente dentro de Venezuela, no ha servido para recuperar la iniciativa política que había conquistado en la previa a las elecciones presidenciales de 2024. Maduro ha caído en su propio impasse. Las masas venezolanas atraviesan una prolongada miseria, reforzada por la dolarización, y el movimiento obrero se encuentra intervenido por el Estado. 
 El Pentágono, según se ha dejado trascender, ya ha orquestado un plan de “100 horas” para “estabilizar” el país, luego de un golpe o intervención militar; un pinochetismo 4.0. Trump y Rubio han reorientado la política imperialista para apropiarse de las materias primas vitales para un guerra comercial y armada mundial. Scott Bessent ha justificado el apoyo financiero político a Milei con estas palabras: “(Milei) está comprometido a expulsar a China de la Argentina.” 
 Una llamada de Machado a Trump bastó para unificar a la ´Internacional Negra´ y llegaron los mensajes de apoyo a Machado de todas partes del mundo, incluido Javier Milei. Machado reivindicó el premio “en honor a él”, en referencia a Trump, “que lo merecía más que nadie”. Estas declaraciones fueron hechas públicas por el propio Trump en una conferencia de prensa, en la que anunció que luchará por el premio en el 2026, adjudicándose “un gran corazón humanitario”. 
 El fascismo en América Latina, escribió León Trotsky, no puede ser más que una sumisión completa al imperialismo. 

 Joaquín Antúnez 
 11/10/2025

lunes, 13 de octubre de 2025

Trump amenaza a Rusia y Europa se prepara para la guerra abierta


Trump ha anunciado que entregará misiles Tomahawks a Ucrania, aunque después relativizó esa afirmación. 
Con un alcance de 2.500 kilómetros —casi diez veces superior al de los ATACMS—, los misiles Tomahawk podrían poner en riesgo objetivos militares estratégicos e infraestructuras críticas en toda Rusia, lejos de las fronteras de Ucrania. La adquisición de Tomahawks colocaría a Moscú cómodamente dentro del alcance del arsenal de Kiev. Una opinión extendida descarta esta posibilidad por dos razones. La primera es que Ucrania no tiene la capacidad de lanzar este tipo de misiles. Según detallan los medios especializados, Kiev no dispone de ninguna de estas capacidades y tiene pocas posibilidades de adquirirlas a corto o medio plazo. El segundo inconveniente son sus existencias: “Si bien el Tomahawk es un misil caro, el verdadero problema en cuanto a materiales no es el precio, sino la producción. Estados Unidos produce entre 50 y 70 misiles al año y ha invertido cientos en Oriente Medio.” (The Telegraph 2/10). Son los mismos que Estados Unidos disparó desde submarinos contra las instalaciones nucleares iraníes en julio pasado. 
 Hace un año, cuando se debatía la obtención del permiso de Joe Biden para lanzar misiles estadounidenses de largo alcance ATACMS, Rusia modificó su doctrina nuclear, garantizando el derecho de Moscú a lanzar un ataque nuclear en respuesta a una agresión con armamento de distancia profunda. Consultado por la prensa Trump respondió “¡He decidido proporcionárselos, pero primero quiero saber qué harán con ellos!" Dmitri Medvedev, el ex presidente de Rusia y ahora titular del Consejo de Seguridad, replicó: “Bueno, está claro lo que harán: atacarán París, Berlín y Varsovia. Incluso el presidente de Estados Unidos debería entenderlo…" Esta declaración se interpretó como una amenaza tácita de que Rusia atacaría ciudades europeas si Ucrania recibe los misiles. Keith Kellogg, enviado del presidente estadounidense a Ucrania, despejó dudas: “Creo que leyendo lo que él [Trump] ha dicho, la respuesta es sí. Hay que usar la capacidad de atacar a fondo. No existen los santuarios”, declaró a Fox. 
 En noviembre de 2024, Biden levantó la prohibición del uso de misiles ATACMS contra territorio ruso, tras lo cual se utilizaron para atacar la región de Kursk. Unos días después, Moscú lanzó un misil Oreshnik, hipersónico, contra Ucrania. Poco después de su investidura, Trump bloqueó el uso de misiles de largo alcance contra territorio ruso. La historia no se repite, pero rima. Putin, ha reiterado varias veces que esto destruiría las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, llevándolas a un nuevo nivel de escalada: los Tomahawk tienen capacidad nuclear.
 La pertenencia de Ucrania a la OTAN y el despliegue de misiles nucleares estadounidenses a 500 kilómetros de Moscú serían, como definió alguien, ‘un cuchillo en la garganta.’ Para Europa no es menos grave. La política armamentística de la OTAN es un ataque a su propia población. Miles de millones de dólares fluyen a las corporaciones estadounidenses de armas y energía. Estados Unidos ha logrado eliminar a Europa como competidor económico. Con esto, ha logrado un objetivo importante de la guerra en Ucrania.
 Resta definir si el acercamiento consumado en la reunión de Achorage (Alaska) entre Putin y Trump y lo conversado allí está definitivamente muerto o existe alguna otra hoja de ruta. Trump ha puesto la política hacia Rusia bajo su control directo y el de unos pocos asesores leales. Los canales intermilitares permanecen inactivos. Los satélites estadounidenses guían los drones y la artillería ucraniana; los sistemas de comunicaciones estadounidenses unen su estructura de mando. Como ventiló el New York Times a principios de año, las operaciones de combate en la guerra de Ucrania se organizan desde la base militar estadounidense en Wiesbaden (Alemania), incluyendo ataques contra artillería y lanzacohetes. Estados Unidos conduce la guerra manteniendo distancia del teatro de operaciones, lo que los analistas denominan “liderar desde atrás” (Lead From Behind). Estableciendo sistemas de alianzas para proyectar indirectamente su voluntad en regiones clave. “En general, el mensaje ruso es claro: la situación está volviendo a la era Biden.” (Kommersant 7/10)
 En el terreno, Rusia viene atacando en forma sistemática la infraestructura energética de Ucrania, algo que sucede desde 2022 en esta época del año: “Una serie de ataques aéreos masivos rusos durante la última semana han inutilizado casi el 60 por ciento de la producción de gas de Ucrania, lo que aumenta los temores de escasez durante el invierno, según dos funcionarios ucranianos con conocimiento de los daños.” (Financial Times 10/10). Putin había amenazado previamente con tales ataques, afirmando que serían una respuesta a los ataques de Ucrania contra las refinerías rusas.

 Militarización de Europa 

En la guerra entre la OTAN y Rusia no sólo el uso de drones ha implicado un cambio radical en la forma de combate, también el uso generalizado de las comunicaciones por internet, así como de las imágenes satelitales para el reconocimiento. La inteligencia artificial se emplea con fines militares. Esto ha disipado la niebla de guerra: ahora todos los movimientos de tropas y equipos a lo largo de la línea de contacto y los territorios adyacentes (hasta 50 km de profundidad) están bajo el control de los bandos opuestos, lo cual ha transformado significativamente las tácticas de combate. Como enseña la historia, cada guerra es única a su manera. Dicho esto, y más allá de las nuevas tendencias, la victoria en el campo de batalla la consigue el soldado de infantería. Lo cual implica reclutamiento y una movilización amplia de la población. Ucrania adolece de una falta crónica de tropa. Las deserciones y abandonos sin permiso se cuentan por decenas de miles. El cuerpo encargado de “reclutar” en las calles a los civiles es repudiado ampliamente por la población. Los estados mayores de los demás países han tomado nota de este estado de cosas. El conjunto de Europa se está reestructurando para la guerra, como advierten todos los observadores. Alemania y sobre todo Polonia se proyectan como los estados de primera línea en esa confrontación, para lo cual deben militarizarse fronteras adentro, emulando los intentos de Trump con las grandes ciudades norteamericanas. 
 Alemania ha adquirido recientemente 1400 vehículos de transporte de tropas. “El anuncio de la BVM (Ministerio Federal de Defensa) no especifica qué modelos de vehículos se requieren ni para qué fines se necesitarán con tanta urgencia” (RT 5/08). Distintos observadores han expresado dudas sobre si este programa de armamento realmente pretende disuadir una agresión rusa. Ocurre que los vehículos son más adecuados para tareas policiales militarizadas. “Los alemanes adquieren una cantidad mínima de aviones de combate y casi exclusivamente transportes de tropas. La pregunta es: ¿para quién está diseñado este arsenal?” Podrían desplegarse tanto en Alemania como en otros países europeos, señalan los expertos. Estos vehículos no han demostrado su eficacia en el frente. La gran contraofensiva ucraniana de la primavera reveló que son vulnerables e inadecuadas para la guerra moderna. 
 El gobierno de Bélgica ha autorizado el despliegue del ejército en Bruselas “como apoyo a los agentes de Policía en las operaciones contra el narcotráfico”, el pretexto en apogeo. La guerra y la destrucción de las libertades van de la mano. 

 Camilo Márquez 
 11/10/2025