martes, 12 de noviembre de 2024

El imperio de la negación cierra los ojos y cree


El apoyo incondicional del gobierno de Biden-Harris al genocidio de Gaza afectó el voto-castigo contra la candidata demócrata en estados clave del país, como Michigan. 

 Desde Jacksonville, Florida

 ―Profesor ―me dijo un estudiante― juéguesela y diga quién va a ganar mañana.
 ―Trump. Ya lo había dicho en varios medios, pero no me interesa la política partidaria en mis clases.
 ―Según todas las encuestas gana Kamala. ¿Por qué habría de perder? 
 ―Por Gaza. No se puede tapar el sol con un dedo. 
 Horas después de conocer los resultados de las elecciones, las mayores cadenas, desde CNN hasta Fox News, comenzaron a digerir el triunfo de Donald Trump. Las figuras más conocidas parecían estar de acuerdo en que había tres temas que habían golpeado a los demócratas: 1. La economía; 2. La crisis migratoria; 3. El conflicto en Medio Oriente. 
 En otras palabras, el bolsillo, el racismo y la moral. En los tres puntos vemos la fabricación de ideas y sensibilidades de la propaganda de esos mismos medios:
 1. La economía doméstica no está bien, pero veamos que esto no se debe a un gobierno en particular sino a un problema estructural mucho mayor que va desde la corrupción legalizada de las corporaciones que lo han comprado todo (políticos, medios) para continuar acumulando la riqueza (plusvalía) que le han venido secuestrando a la clase media y trabajadora. Desde 1975, la clase trabajadora ha trasferido 50 billones de dólares (dos veces el PIB de China) al uno por ciento más rico. 
 El otro factor económico es la pérdida de hegemonía y poder de dictar de Washington en el resto del mundo, lo cual no sólo ha agravado su natural agresividad, sino que se ha encontrado con una competencia que no acepta. Pero si nos limitamos a las administraciones de turno, veremos que el periodo en que Trump fue presidente, el PIB creció menos que durante el período de Biden. Cierto, hubo una pandemia, pero el mismo argumento aplica cuando se alaba el precio del combustible más bajo en el período anterior, debido a la drástica reducción de la circulación viaria. 
 2. Existe un problema migratorio en la frontera sur, pero no una crisis. Eso es una fabricación mediática, alimentada por los políticos que se benefician de la demonización de los más débiles que no votan y ni tienen lobbies para presionarlos y comprarlos. Por regla general, los inmigrantes ilegales ni son criminales ni incrementan la criminalidad sino que la reducen. No viven de los servicios del Estado sino que aportan impuestos al consumir y al cobrar sus salarios, con el pago de impuestos que nunca reclaman sino que van a la Seguridad Social para beneficio de alguien más. No le roban el trabajo a nadie sino que hacen el trabajo que los ciudadanos no quieren hacer y de esa forma lubrican la economía para que continúe funcionando. 
 Según Trump, “los inmigrantes ilegales son criminales que están entrando sin control”. Amenazó a México con aranceles altos si no detiene el tráfico de drogas, sin mencionar que su país es la raíz del problema, no sólo en el consumo sino también en la distribución de la droga y de armas. Como está documentado, los criminales, genocidas y terroristas viven libres y legales en Florida y son poderosos donantes de su partido político. 
 3. Si bien los estadounidenses suelen votar con el bolsillo, hay una parte que (aunque minoría, se cuentan en algunos millones) votamos con una fuerte convicción moral. Este ha ido el caso del genocidio en Gaza que los demócratas han tratado de silenciar para no hablar de las armas y los miles de millones de dólares que enviaron en solo un año a Israel para masacrar decenas de miles de niños bajo la retórica de “Israel tiene derecho a defenderse”; o como respondió Bill Clinton, “porque el Rey David estuvo allí hace tres mil años”. O la candidata Harris, silenciando cada pregunta sobre Gaza con la misma arrogancia nasal: “Estoy hablando yo”. El gobierno ha ignorado las numerosas protestas estudiantiles, reprimidas con violencia, las multitudinarias marchas urbanas, de camioneros… 
 Luego, cuando aparece el voto castigo, los mismos medios que habían invisibilizado la masacre en Gaza quisieron explicar la catástrofe electoral recurriendo a lo mismo: relegando el tema moral a una tercera posición y hablando de “crisis en Medio Oriente”, evitando decir Gaza, Palestina y genocidio. Ni siquiera masacre. 
 Este genocidio se está convirtiendo en una metástasis en Medio Oriente, una parada más en el Anillo de Fuego (Ucrania, Siria, Palestina, Irán, Taiwán) producido por la fricción del Macho Alfa de Occidente que intenta rodear al Dragón que ya se despertó. 
 En lugar de negociar y beneficiar a sus pueblos con una cooperación global, el Macho Alfa va detrás de eliminar la competencia. Esta metáfora proveniente de la manada liderada por un lobo macho, ahora por los ideólogos de la derecha. Olvidan que cuando el macho alfa envejece y se enfrenta a uno más joven termina en un conflicto mortal. 
 En 2020 los demócratas ganaron Wisconsin y Michigan, dos estados con una fuerte presencia de población árabe. Ahora, los republicanos ganaron en los dos. Sin embargo, la representante de origen palestino, Rashida Tlaib (Michigan) retuvo su banca con el 70 por ciento de los votos e Ilhan Omar (Minnesota) lo hizo con el 75 por ciento. 
 Más que un voto por Trump (quien había perdido las elecciones cuatro años antes por alguna razón) fue un voto contra Harris y los demócratas. Un voto indignado y sin esperanzas. Este sistema electoral es una herencia de la esclavitud y el sistema político-mediático ha sido comprado por las corporaciones tecnológicas y financieras, que son las que gobiernan este país. Larry Fink, el CEO de BlackRock (financiera que administra tanto dinero como cinco veces la economía de Rusia), lo dejó claro: “no importa quién gane; Harris o Trump serán buenos para Wall Street”. 
 Es un saco de fuerza: el dinero pasa de los partidos a los medios para publicidad y promoción. Es decir, con el mismo dólar se compra a políticos y a medios de prensa en dos momentos diferentes. Los presidentes se encargan del circo. Se encargan de mantener las pasiones encendidas, sobre todo las pasiones raciales y de género. No existe otra estrategia mejor para invisibilizar los problemas de clase social. El racismo es la forma más efectiva de invisibilizar el profundo problema de clases sociales que tenemos, incluida su traducción global, el imperialismo. 
 Por fin tendremos un presidente convicto de la justicia (34 causas), quien se jactó de ser listo por no pagar impuestos. Claro que con ser listo no basta. Es necesario tener al pueblo embrutecido con divisiones identitarias, con individuos alienados por las mismas tecnológicas que dominan la economía, la política y la geopolítica. 
 Algo que no es difícil en un pueblo acostumbrado a creer por encima de los hechos. Un pueblo entrenado en las iglesias para cerrar los ojos y reemplazar la realidad con el deseo hasta que la realidad cambie. Porque para la mentalidad religiosa, la realidad narrativa importa más que la factual: “En el principio era el verbo…”. 
 De ahí a aplicar las mismas habilidades intelectuales y convicciones al salir de un templo para ingresar en otros (bancos, bolsas de valores, televisión, partidos políticos) hay solo un paso. A veces ni siquiera eso.

 Jorge Majfud | 08/11/2024

lunes, 11 de noviembre de 2024

El ejército sionista anuncia una masacre definitiva: no permitirá el regreso de los desplazados


Además tratará como “terroristas” a quienes permanezcan en el Norte de Gaza. 

 Israel anunció la expulsión total de los palestinos que están en el norte de Gaza y el ejército puntualizó que no se les permitirá regresar a sus hogares. Esto “parecería ser el primer reconocimiento oficial de que Israel está expulsando sistemáticamente a los palestinos de la zona”, dice en un alarde de sagacidad el hipersionista diario británico The Guardian. 
 En conferencia de prensa, el general Itzik Cohen trató de justificar la expulsión por las dificultades de su ejército para aplastar a las milicias palestinas: explicó que se habían visto obligados a entrar varias veces en algunas zonas que se suponía estaban “limpias” de combatientes, como Jabaliya, y que por lo tanto “no permitirían que los residentes del norte regresen a sus hogares”. 
 Cohen fue más lejos: afirmó que “como en el norte no quedan más civiles” (SIC) quienes permanezcan allí será considerados terroristas. Tampoco permitirán el ingreso de alimentos ni ninguna clase de ayuda humanitaria. Es el anticipo de que se aprestan a ejecutar el exterminio. Advierte un editorial de Haaretz: “Israel está desencadenando un Apocalipsis en el Norte de Gaza” (6/11). 
 No está claro cuántas personas permanecen en la zona, aunque hace unos días, la ONU calculó que quedaban unos 400.000 civiles, sometidos a un asedio implacable que provocó en octubre por lo menos 2.000 muertos y agotó los sudarios con los que se los entierra. 
 Las ciudades de Jabalya, Beit Hanoun y Beit Lahia han sido prácticamente reducidas a escombros y sus habitantes quemados vivos, sin que se les permita entrar a las organizaciones internacionales de ayuda, que fueron expulsadas antes de que comenzara la operación militar.
 Al bombardeo de campamentos de refugiados, escuelas y hospitales se suma ahora el ataque aéreo de las caravanas de desplazados que, acatando la orden de evacuación, tratan de huir. 
 Por si no les alcanzaba con las bombas, Israel impuso un cerco total por hambre. Las Naciones Unidas informó que entre el 1 y el 21 de octubre, solo dejaron entrar el 6 % (4 de 70) de los transportes con ayuda humanitaria para el norte. 
 Los sionistas justificaron esta ofensiva mortífera con el argumento de que querían evitar un reagrupamiento de la resistencia palestina, que a pesar de la masacre no logran sofocar. 
Los palestinos dijeron que en realidad Israel se proponían ocupar el Norte y forzar un desplazamiento total de los residentes. Las declaraciones de Cohen zanjaron cualquier discusión. 
 El miércoles, las redes sociales mostraron oleadas de desplazados, cargado de niños y mochilas, que caminaban hacia el sur entre calles y edificios en ruinas. Muchos llevan días sin comer, dijo Huda Abu Laila a Associated Press. “Estamos descalzos. No tenemos sandalias, ni ropa, ni nada. No hay comida ni agua”, dijo. 
 Hace unos días, Naciones Unidas y otras organizaciones humanitarias advirtieron que la situación es «apocalíptica» y que «toda la población palestina del norte de Gaza corre el riesgo inminente de morir por enfermedad, hambruna y violencia». 
 Organizaciones de derechos humanos y humanitarias denuncian que Israel, aunque lo niegue, está aplicando el llamado «plan de los generales», propuesto hace meses por el general retirado Giora Eiland: forzar la evacuación mediante la hambruna y tratar como milicianos a quienes se queden. 
 Altos funcionarios de defensa admitieron al diario Haaretz que, “al no tener otras alternativas, el gobierno pretende anexar amplias zonas del territorio”. 
 Israel dividió el territorio en dos a principios de este año al crear lo que denomina el corredor de Netzarim, que separa lo que una vez fue la ciudad de Gaza del resto de la franja. El martes, Cohen también confirmó que el norte de Gaza ha vuelto a dividirse para separar la ciudad de Gaza del norte, más rural. 

 Los otros frentes 

Después de que Hizbollah repeliera en la invasión terrestre a El Líbano, Israel intensificó los bombardeos. Los soldados israelíes están haciendo estallar, uno tras otro, pueblos enteros en el sur, impidiendo el retorno de la población. 
 Los ataques aéreos se ensañan con las aldeas, pueblos y zonas residenciales de Beirut, dejando cientos de niños y mujeres muertas. Los sionistas bombardean las aldeas sunnitas y cristianas, tal vez en represalia porque acogieron a los desplazados del sur. 
 Es una limpieza étnica sin tapujos. En el rediseño del mapa de Medio Oriente que Netanhayu mostró en la asamblea de Naciones Unidas, no existen los “territorios ocupados”, todo es Israel. Los sionistas consideran desde hace mucho tiempo que El Líbano -o por lo menos el sur de Líbano- es su espacio vital y están tratando de garantizarlo. 
 No es todo. “A medida que Israel amplía sus esfuerzos bélicos (sic) en Oriente Próximo, parece estar intensificando su enfoque en Siria”, afirma el NYT (5/6). El martes, el ejército israelí informó el bombardeo de Siria por tercera vez en la semana con el objetivo de “cortar el flujo de armas e inteligencia entre Hezbollah e Irán”. El ataque fue contra supuestos depósitos de armas situados en Al Qusayr, una ciudad industrial cercana a la frontera con El Líbano. El ejército también secuestró “para interrogarlo” a un ciudadano sirio acusado de tener relación con «redes terroristas iraníes» cerca de los Altos del Golán. 
 El nuevo secretario general de Heezbollah, Naim Qassem, afirmó el miércoles que tienen “decenas de miles” de combatientes preparados y que ningún lugar de Israel estaba «fuera de los límites» para sus ataques. Añadió que los combatientes están atrincherados en el sur de El Líbano y preparados para una guerra de desgaste de Israel. “Creemos que sólo una cosa puede detener a Israel, que es el campo de batalla, tanto en la frontera como dentro de Israel”, declaró Qassem. Y que están abiertos a un alto el fuego, pero bajo sus propias condiciones. 
 El ejército israelí ha lanzado más de 85.000 toneladas de bombas sobre la Franja de Gaza desde octubre de 2023, superando la cantidad de explosivos utilizados en la Segunda Guerra Mundial, según informó el jueves 7 la Autoridad de Calidad Medioambiental de Naciones Unidas.

 Olga Cristóbal 
 08/11/2024

Se hundió el gobierno alemán


Una crisis que afecta a la Unión Europea y a la financiación de la guerra imperialista. 

 La expulsión del ministro de Finanzas, Christian Lindner, por parte del primer ministro, Olaf Scholz, ha puesto fin al gobierno de Alemania, que ahora se debate en otra crisis acerca de la fecha de convocatoria de nuevas elecciones. Mientras que el diseño de Scholz es presentar un voto de confianza en enero, para que su rechazo habilite los comicios para marzo, una mayoría de partidos y la Confederación de la Industria reclaman acelerar el proceso, para que se pueda votar en enero. De otro modo, el parlamento alemán debería votar el Presupuesto 2025 de Scholz, que es el punto inmediato de toda la discordia. Los medios atribuyen al primer ministro la intención de ampliar el gasto público para reactivar una economía en retroceso y hacer frente a la crisis de sus principales industrias, y, por sobre todo, obtener nuevo financiamiento para proseguir la guerra en Ucrania. El veto de la clase dominante a este propósito marca la envergadura internacional de la crisis política. La convocatoria a elecciones no resolvería nada, porque Alemania no tiene un partido mayoritario y otra coalición acabaría empantanada en el mismo impasse que acabó con el gobierno saliente. El partido socialdemócrata de Scholz figura en un tercer puesto alejado, alrededor del 16%, en las intenciones de voto. La ahora “cuestión alemana” pone a luz que la crisis mundial no se confina al retroceso histórico del imperialismo norteamericano, sino que es una red que envuelve al conjunto de la economía y la política mundiales, incluidos China y Rusia y el llamado Sur Global. 
 El próximo gobierno sería encabezado por Friedrich Merz, del partido Demócrata Cristiano, un partidario de enviar a Kiev los misiles Taurus, que tienen la capacidad de golpear el territorio de Rusia en profundidad. El equipo de Donald Trump sostiene que esto es un derroche de dinero cuando la guerra se está definiendo en el sudeste de Ucrania y la costa del Mar Negro. Pero, para reforzar su participación en la guerra, Alemania debería proceder a un cambio de régimen de gobierno “adaptado a una nueva era de conflicto geopolítico”, plantea un analista de asuntos alemanes, Wolfgang Munchau. Agrega también que Alemania no ha avanzado en una re-militarización de la industria y en un presupuesto fiscal que asigne la parte del león a los gastos militares. La guerra ha trastocado el desarrollo industrial de Alemania basado en la provisión de energía barata de Rusia; el golpe sufrido por la industria automotriz y la química ha sido devastador. Como dice un especialista: “El núcleo de la máquina exportadora de la Unión Europea se ha hundido en dificultades debido al fin de la energía barata de Rusia”. El imperialismo norteamericano forzó la guerra en Ucrania, entre otras razones, para quebrar los acuerdos económicos Alemania con Rusia y destruir a un competidor en el mercado mundial. El artífice de esta operación política, Donald Trump, advierte ahora que establecerá un arancel general del 20% a las importaciones a Estados Unidos, y ha añadido: “quiero que las compañías automotrices alemanas se conviertan en compañías automotrices americanas” – que en lugar de exportar hacia EEUU produzcan allí y exporten al mercado mundial. También reclamó que “Europa apoye militarmente a Ucrania y alumbre el fuego de un giro re-armamentista” . De acuerdo a uno de los mayores especialistas en economía del petróleo, Daniel Yergin, el cierre de los gasoductos rusos a Alemania, impuesto a Angela Merkel, la ex primera ministra germana, por Trump, fue la causa final que llevó a la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Era entonces el mismo Trump que asegura ahora que pondría fin a la guerra.
 La guerra comercial y la guerra en Ucrania no son, sin embargo, más que el detonante de un agotamiento estructural del conjunto de la Unión Europea. Un Informe especial, redactado por el ex presidente del Banco Central Europeo, estableció que la UE necesita inversiones del orden de los 8 billones de euros, durante una década, para recuperar una posición de competencia en el mercado internacional. La propuesta esencial de Draghi es que se establezca un mercado de capitales único y una unión bancaria de la UE para recaudar el financiamiento necesario para ese gasto gigantesco. Propone una concentración bancaria enorme. Dice que el valor de los cincuenta principales bancos europeos equivale a cinco de los mayores bancos norteamericanos. Señala que la UE carece de recursos para rescatar compañías poderosas que van a la quiebra, como ocurrió en la crisis de 2008/10, y que la solución de promover fusiones en lugar de rescates, exige un sector financiero poderoso. Se trata, indudablemente, de un programa de ajuste fiscal y de desregulamiento institucional, social y laboral, para respaldar ese objetivo. El planteo, al mismo tiempo, supone elevar la guerra económica presente a todos los niveles financieros y al mismo tiempo una disputa estratégica con Wall Street. Un caso emblemático son los choques que ha provocado el intento del banco italiano Unicredit para quedarse con el Commerzbank, el segundo de Alemania. Basta enumerar este conjunto de contradicciones para concluir que antes de conseguir su viabilidad, el plan Draghi desatará choques internacionales mayúsculos, si es que no es archivado por largo tiempo.
 Alemania ha sido recategorizada por muchos como “la enferma de Europa”, probablemente por un desconocimiento de la crisis que atraviesa Francia. La expresión más relevante de la crisis alemana es el derrumbe VW, que ha decidido cerrar tres plantas. VW marcha atrás de todo sus competidores en cuanto a la fabricación de autos eléctricos, por eso pide protección arancelaria, incurriendo en la contradicción de chocar con China, donde la automotriz exporta incluso a Alemania. Aunque, como ocurre en estos casos, se proyecta una tanda enorme de despidos, la prensa internacional acuerda en atribuir el hundimiento de la compañía a su propio directorio, donde se sienta también la burocracia sindical. En Alemania se ha desatado una corriente de denuncias de “la inconducta de las corporaciones”, que alcanza a los proyectos de Inteligencia Artificial. Pero la mayor inconducta es del propio Estado, que sostiene a estos pulpos por medio de subsidios. Un comentario en los medios sobre esta situación destaca el inmovilismo del régimen político para elaborar una salida. El desplome industrial tiene lugar cuando los salarios de convenio se encuentran por debajo del año 2020, en la pandemia. En cuanto a la desocupación, el 15% de la población se encuentra en “estadios de formación”, el eufemismo que disimula el desempleo. Pero Mientras la producción industrial retrocede la Bolsa sigue en curva ascendente –una señal inconfundible de parasitismo y también de crisis financiera en el horizonte cercano. 
 En este escenario, algunos comentarios de la prensa financiera son ciertamente instructivos. El Financial Times, por ejemplo, señala que la performance económica de EEUU y el Reino Unido no es mejor que la de Alemania. Que el fracaso de la gestión de VW se equipara a la de Boeing. Al comparar la trayectoria del desarrollo industrial de Alemania con el de Japón y el de China, señala que no logran superar cierto estadio histórico y entran en un estancamiento prolongado. Pone a China, que ha crecido en el pasado a tasas superiores al 10% anual, mientras ahora tiene que recurrir a subsidios para que no caiga del 4% al año, en una fase de estancamiento que, por el tamaño de su economía y la rigidez del sistema político, tendrá “alcances más destructivos”. 
 La crisis política de Alemania es sólo el témpano de una gigantesca crisis histórica, que tiene lugar al mismo tiempo que una guerra mundial de masacres sin salidas políticas a la vista. Los obreros de Volkswagen han comenzado una deliberación política sobre el conjunto de la situación. El desarrollo de la lucha de clases que genera esta crisis tendrá un efecto muy grande en todo el proletariado mundial.

 Jorge Altamira 
 09/11/2024

domingo, 10 de noviembre de 2024

Georgia: elecciones, crisis política y disputas globales


Bidzina Ivanishvili, el fundador del partido Sueño Georgiano

 Las elecciones parlamentarias del 26 de octubre en Georgia, un pequeño territorio de cuatro millones de habitantes ubicado en el Cáucaso, fueron seguidas con atención por la prensa internacional debido al cruce de intereses entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE), de un lado, y Rusia, del otro. Una semana más tarde, además, se produjo otra elección con ciertas similitudes en Moldavia, nación lindante con Ucrania, donde la presidenta prooccidental Maia Sandu consiguió una estrecha victoria frente a un rival considerado por los medios como afín al Kremlin.
 En el caso de Georgia, el resultado fue inverso al de Moldavia: Sueño Georgiano, la formación en el poder desde 2012, que es partidaria de mantener buenas relaciones con Moscú, aunque sin abandonar el proceso de adhesión a la UE, fue la que se atribuyó la victoria con el 54% de los votos. La oposición, en la que revisten partidos políticos abiertamente alineados con Bruselas (como el Movimiento Nacional Unido), denunció fraude y capitaneó movilizaciones de repudio en Tbilisi, la capital. 
 De este modo, las elecciones se convirtieron en un nuevo capítulo de la crisis política que ya lleva tiempo en desarrollo. En mayo de este año, el parlamento georgiano aprobó una norma rechazada por la UE que impone controles más severos a organizaciones que reciben fondos desde el exterior. Esto desató protestas opositoras. Y, a diferencia de 2023, cuando el gobierno georgiano retiró el proyecto ante el estallido de manifestaciones donde se ondeaban banderas de la UE, esta vez se mantuvo en su postura. En el plano institucional, la crisis se expresa en el enfrentamiento de la presidenta Salomé Zurabishvili -que en su momento llegó al poder con el apoyo de Sueño Georgiano- con el primer ministro y el jefe del parlamento. Zurabishvili se convirtió en una especie de paraguas unificador de distintas formaciones opositoras. 
 Entre las razones por las que el gobierno de Sueño Georgiano (una formación política fundada por el oligarca Bidzina Ivanishvili, que hizo su fortuna en Rusia en los ’90 y fue primer ministro en 2012-2013) busca mantener lazos con el gobierno de Vladimir Putin figuran la dependencia energética de Georgia y el flujo de turistas desde su enorme vecino. Y, aunque el gobierno del primer ministro Irakli Kobajidze no abandonó, por lo menos abiertamente, sus intenciones de sumarse a la UE (Georgia obtuvo estatus de candidato en diciembre de 2023), Bruselas rechaza en forma tajante este juego a dos aguas. El último informe sobre el estado de la ampliación de la UE alaba a Ucrania y Moldavia, otros dos candidatos, por sus progresos, pero reprocha a Georgia que “no se unió a las medidas más restrictivas relacionadas con Rusia, Irán y Bielorrusia y además ha incrementado los vuelos directos a varios destinos en Rusia”. Joseph Borrell, el jefe de la diplomacia europea, fue aún más directo: “sencillamente, no puedes mantener los lazos con Rusia o intentar seguir como siempre y esperar que tu país vaya a formar parte de la UE. Es lo uno o lo otro”, puntualizó (El País, 30/10).
 Como gesto para reactivar el proceso de adhesión, que lleva meses congelado, la UE (que no es unánime en su planteo, ya que el húngaro Viktor Orban reconoció la victoria de Sueño Georgiano y visitó Tbilisi) exige que se retire la ley de agentes extranjeros. En un sentido más profundo, reclama que Georgia barra con la protección de grupos oligárquicos locales. 
 El ultimátum de Borrell es indicativo de la nueva etapa de la situación mundial. Si en algún momento Sueño Georgiano mostró versatilidad para ensayar un camino intermedio, de buenas migas tanto con Moscú como con Bruselas, la agudización de los enfrentamientos a partir de la guerra en Ucrania tiende a liquidar esa tentativa. El Kremlin considera a Georgia parte de su radio de influencia, y para el imperialismo, a su vez, Georgia supone una pieza clave para cercar a Rusia.
 Las masas georgianas tienen enfrente a dos bloques políticos que no expresan sus intereses. Es necesaria una alternativa política de los trabajadores. 

 Gustavo Montenegro

Trump, Milei y el cuento chino de los “libertarios” proteccionistas


La guerra comercial agrava las contradicciones del capitalismo criollo. 
 El nacionalismo imperialista y el "librecambismo" semicolonial. 

La euforia bursátil y gubernamental ante el triunfo de Trump fue empañada con algunas alertas bastante atendibles. Milei podrá estar contento porque habrá un facho como él en la Casa Blanca, pero el capital se mueve por intereses y no por ideologías. La intensificación de la guerra comercial con que el magnate yanqui intentará “make America great again” promete agravar las contradicciones de la política económica “libertaria”.
 Es cierto que la principal especulación del gobierno argentino es que será favorecido con la posibilidad de nuevos créditos en dólares, especialmente del FMI; algo que incluso si se concreta es un flujo que puede revertirse en un instante financiando una fuga de capitales, como Caputo sabe más que nadie. Finalmente, nuestro país no sufre de una escasez de divisas sino de un saqueo, tendencia que el nuevo mandato de Trump amenaza con acelerar porque el endurecimiento de su política proteccionista anticipa nuevos golpes a la industria criolla. 

 Alcen las barreras 

El combo de barreras arancelarias en Estados Unidos y de apertura comercial en Argentina genera bastante incertidumbre entre los hombres de negocios. No solamente porque ya en la primera presidencia de Trump afectó fuertemente las exportaciones de acero, aluminio y biodiésel, rubros que entonces concentraban cerca de la mitad de las ventas al país norteamericano; sino también porque las mayores restricciones al ingreso de productos chinos al mercado estadounidense prometen incrementar la sobreoferta del gigante asiático al resto del mundo.
 El caso del acero es sintomático. Ahí juegan algunos de los más grandes grupos capitalistas que operan en Argentina, y advierten que no están en condiciones de competir. A fines de octubre el CEO del pulpo Techint, ferviente militante “libertario”, dijo en el principal evento latinoamericano de la industria del acero que, además de levantar el cepo, “necesitamos que los gobiernos actúen y hagan explícito su apoyo a la industria”. 
 Así Paolo Rocca condensó la contradicción de buena parte de la clase capitalista subida al carro del oficialismo. Pide el fin de los controles cambiarios para favorecer una devaluación del peso que le brinde mayor competitividad (vía licuación de costos, en primer lugar de los salarios), a la vez que más estatismo para blindar con aranceles y subsidios a sus empresas. El hecho es que, más que la caída de la actividad por el freno de la construcción y la recesión industrial, acusa que el gran problema son los menores precios del acero chino que viene copando el mercado latinoamericano. 
 Para los trabajadores la cuestión es bien palpable. Ternium, el brazo siderúrgico de Techint que es el mayor productor local de la rama, acaba de informar de que por la caída de la producción procederá a una reestructuración con despidos masivos: planea echar a 600 trabajadores de la acería General Savio, entre personal propio y de empresas contratistas.
 Otro gigante del sector, Acindar, cuya producción también tiene como cliente a la industria, alargó este año sus dos paradas programadas en distintas áreas de sus plantas, y advierte que la región “se inunda de acero chino”. La firma integra el grupo Arcelor Mittal que es el principal productor siderúrgico mundial, pero reclama al gobierno de Milei una “apertura inteligente”… que incluya barreras arancelarias contra China, en la tónica de Estados Unidos, la Unión Europea, India y otros países latinoamericanos.
 Lógico que semejante hipocresía pretende escudarse en que los capitales del gigante asiático representan una competencia desleal. Curiosamente, es un resultado del impacto de la propia crisis capitalista en China, con el parate del otrora hiperactivo sector de la construcción que dejó una inmensa capacidad productiva que se vuelca a la exportación. Dejando eso de lado, la realidad es que el tiro les puede salir por la culata.

 Escupir para arriba 

Nos referimos a que el mismo Trump dirigió esas acusaciones hacia acá en su anterior presidencia. Hacia fines de 2019 amenazó en Twitter con restringir las importaciones yanquis de acero y aluminio de Argentina y Brasil como sanción por las devaluaciones del peso y el real que, acusó, perjudicaban a los granjeros norteamericanos. La experiencia traumática de los trumpistas Macri y Bolsonaro es un antecedente del fiasco que puede comerse Milei. 
 Digámoslo otra vez. La afectación de los industriales locales por estas medidas es facturada en forma directa a los trabajadores. Aluar, que concentra la fabricación de aluminio argento, se valió de aquella crisis para acelerar una reestructuración a costa de atacar los derechos sindicales, de despidos y del aumento de los ritmos de producción en su planta de Puerto Madryn. 
 La historia de los biocombustibles es similar. Hoy en Argentina la industria de biodiésel a base de soja tiene una capacidad instalada ociosa del 70%. Nunca se recompuso del cierre del mercado estadounidense, y solo cubre el pequeño cupo que le fija la Unión Europea con precios mínimos. Ambas limitaciones se fundan en la acusación de que las plantas santafesinas incurrían en una práctica de dumping. El mercado capitalista realmente existente es el de la guerra comercial. 
 Uno de los agravantes de la actualidad criolla es que el gobierno está empeñado en sostener la apreciación del peso respecto del dólar, lo cual quita el principal recurso que siempre usan los capitales radicados en Argentina para recomponer su competitividad. El triunfo de Trump fue leído en el mundo de las finanzas como una señal de encarecimiento del dólar, lo cual suma presión devaluatoria. En Brasil, principal socio comercial, el real acumula en un año una caída del 20% respecto de la moneda estadounidense, algo que favorece a los cariocas en el intercambio bilateral. Ni hablar del turismo, cuando por viajes y compras al exterior en septiembre se fueron nada menos que 650 millones de dólares. Y si la Reserva Federal de Estados Unidos retoma las alzas de su tasa de interés generaría un combo perfecto para presionar por una reversión de capitales hacia la metrópoli.
 Nada de esto implica algo como un frente único de la burguesía nacional ante el proteccionismo del norte. No existen intereses comunes. Ámbito Financiero cita declaraciones en off de un empresario para el cual el mayor problema pasa “por los costos de los insumos básicos difundidos (…) debería promoverse la entrada de materia prima para fabricación y equilibrar la cancha con los grandes formadores de precios”. 
Una postura antagónica a las de Rocca y compañía. En definitiva, la inconsistencia de la política económica de Milei expresa en parte la impotencia de la clase capitalista criolla en su rol de socia menor del saqueo imperialista. 
 No es posible organizar de manera coherente la economía argentina a partir de los intereses de una burguesía semicolonial. Por eso el peronismo y toda la oposición patronal, empezando por Cristina Kirchner, se alinean detrás de la ofensiva antiobrera de Milei, que es el vehículo de la pretensión de sortear estas contradicciones reforzando la explotación laboral. 
 Es cierto que algunos sectores se relamen por las posibilidades que pueden abrirse con una mayor “amistad” con el Tío Sam. Pero sojeros, frigoríficos, mineras y petroleras también serían perjudicadas por una caída de los precios internacionales derivada del encarecimiento del dólar y de un menor consumo de China si hacen efecto las medidas de Trump. Y, otra paradoja, las exportaciones argentinas dependen en buena medida de las compras del gigante asiático. Por eso el ultratrumpista Milei va a tener que surfear todas estas tensiones cruzadas tratando de “no molestar” al Partido Comunista chino, de cual entre otras cosas dependen la mitad de las reservas del Banco Central por los yuanes del swap. 
 Mal que le pese a estos pretendidos antiestatistas, el capitalismo es incapaz de superar el intervencionismo derivado de las infames rivalidades entre Estados, que expresan la rivalidad entre los monopolios capitalistas. Esa incapacidad emerge a la luz con más fuerza cuando queda a la vista la contradicción que alcanzó el desarrollo de las fuerzas productivas con las estrechas fronteras de las naciones. Como concluyera Gabriel Solano en su editorial de 14 Toneladas: “el nacionalismo de un país imperialista no significa encerrarse detrás de sus propias fronteras, sino agravar las tendencias a los choques comerciales, diplomáticos y, finalmente, militares. Y esa es la orientación de Trump”.

 Iván Hirsch

sábado, 9 de noviembre de 2024

”Gota fría”: las tormentas en el Estado Español dejan más de 90 muertos


El rol del cambio climático y la negligencia de los gobiernos. 

 Más de 90 personas fallecieron como consecuencia de las violentas tormentas que azotaron el Estado Español en las últimas 48 horas. La Comunidad Valenciana fue la zona más golpeada, concentrando casi la totalidad de las víctimas fatales. También hubo decesos y grandes daños materiales en Andalucía y Castilla La Mancha. 
 El fenómeno meteorológico, conocido popularmente como la gota fría, se origina cuando las aguas cálidas del Mar Mediterráneo (en torno a los 21 o 22 grados al salir del verano) desprenden vapor hacia la atmósfera, que, al unirse a un frente de aire frío, se condensa en forma de nubes y provoca granizo y tormentas eléctricas. Si bien se trata de un fenómeno regular, el calentamiento global, que eleva las temperaturas de los mares, vuelve a la gota fría más intensa y dañina. Se estima que esta es la peor desde 1982, y algunos dicen que es la más dramática en un siglo. 
 A este problema más general se suma la negligencia de los gobiernos, lo que termina de configurar un cóctel fatal. Gran cantidad de trabajadores fueron sorprendidos en sus lugares de trabajo o en el trayecto a sus domicilios cuando el agua barría, a su paso por las calles, los automóviles y contenedores. El gobierno autonómico de la Comunidad Valenciana, en manos del PP (con el apoyo parlamentario de Vox), desestimó las advertencias previas y mantuvo a toda costa la jornada laboral para no afectar los intereses capitalistas. Tampoco el gobierno centroizquierdista de Pedro Sánchez intervino.
 Como recientemente con el huracán Milton en Estados Unidos, o, para señalar un caso análogo, las inundaciones de 2021 en Alemania y Bélgica que dejaron más de 200 muertos, se multiplican las señales del impacto irreversible que tiene la depredación ambiental capitalista. 
 Las tormentas del Estado Español nos recuerdan que otro sistema social, que no esté fundado en un ciego afán de ganancias y que restablezca una armonía entre los seres humanos y su ambiente circundante, es una cuestión de vida o muerte.
 Nuestra solidaridad y saludo fraterno a los trabajadores y el pueblo español. 

 Prensa Obrera

viernes, 8 de noviembre de 2024