domingo, 13 de octubre de 2024

Milei envia tropas a Medio Oriente en apoyo al genocidio sionista


El Ministerio de Defensa, a cargo de Luis Petri, ha confirmado que la Argentina se sumará a la “fuerza 150 de seguridad marítima” de las “Fuerzas Marítimas Combinadas” integrada por 46 países, comandadas por Estados Unidos, instaladas en Bahrein. El objetivo de esta fuerza es, entre otros, “garantizar la circulación de algunas de las vías comerciales en Medio Oriente” (LPO,8/10). Uno de los objetivos es atacar al gobierno Huti, en Yemen. Los hutíes vienen atacando buques comerciales que transitan por el Mar Rojo, como represalia a la masacre de Israel y la OTAN contra el pueblo palestino en Gaza. 
 Argentina interviene abiertamente en el bando sionista-norteamericano, en el marco de la matanza sin fin que lleva a cabo en Gaza y de la guerra contra Libano, Siria, Yemen, Cisjordania e Irán.
 Como esta decisión requeriría la venia del Congreso Nacional, desde el Ministerio de Defensa señalaron que las tropas solo irían a “entrenar y conocer cómo se desarrollan las actividades de protección de líneas de comunicación naval”. Petri también anunció el envío de fuerzas de la Armada en 2025, de nuevo, “para entender el entorno operativo”. 
 No es la primera vez que fuerzas armadas argentinas participan de operaciones militares digitadas por el imperialismo. Durante el gobierno de Carlos Menem, como “aliado extra OTAN”, Argentina sumó tropas al Golfo Pérsico durante la guerra de George Bush contra Irak y su antiguo aliado, Saddam Hussein. Más cerca en el tiempo, durante los gobiernos ´nac & pop´ de los Kirchner, militares argentinos participaron de la Minustah una “misión humanitaria” que actuó como una verdadera fuerza de ocupación en Haití. En esa ocasión, el imperialismo cedió la conducción de un consorcio de tropas de diferentes países al mando brasilero, bajo el gobierno de Lula. Milei, en la ONU, habló sobre “abandonar la neutralidad” para apoyar las masacres del sionismo. Pero tal “neutralidad” nunca existió, excepto en el relato libertariano. 
 Por otra parte, Luis Petri presentó formalmente el pedido de ingreso a la Argentina a la OTAN. Por lo pronto, Argentina fue incorporada al Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania y participa del Programa de Asociación Estatal con la Guardia Nacional de Georgia. 
 El gobierno libertario ha convertido al país en un engranaje de la guerra mundial del imperialismo, con la complicidad completa de radicales y peronistas.

 Emiliano Fabris 
 10/10/2024

miércoles, 9 de octubre de 2024

Argentina: Macristas, peronistas y radicales blindan el veto de Milei


Casi sobre la hora, el gobierno libertario salvó el veto al financiamiento universitario en base a un conjunto de pactos políticos que excedieron largamente al macrismo. Aunque días atrás Milei había conseguido el aval de Macri para sumar los votos del PRO en el Congreso, era claro que ese respaldo no alcanzaba. Tampoco le bastaban los tres diputados del radicalismo que iban a reiterar el voto a favor del gobierno que habían expresado con la ley jubilatoria. El empujón final provino del pejota, a través de sus gobernadores y de la burocracia sindical. En primer lugar, los diputados del tucumano Jaldo. Luego, el catamarqueño Jalil aseguró ausencias que se contabilizaban contra el veto. El caso más significativo es el de Fernanda Avila, ex secretaría de minería del gabinete de Massa. El gobernador santacruceño Vidal, proveniente de la burocracia sindical petrolera, contribuyó con sus diputados. Otro burócrata petrolero, el diputado Jorge “Loma” Avila, de Chubut, también se ausentó. 
 Semejante abanico de acuerdos no puede ser presentado simplemente como una sucesión de corruptelas individuales. Pone de manifiesto la profunda corriente de apoyo al “golpe” liberticida que recorre a los principales partidos capitalistas. En el telón de fondo de estos respaldos, están los intereses mineros y petroleros, entre otros.
 Antes de que el veto se refrendara, Milei había advertido que no pensaba cumplir con el “financiamiento universitario” -el plan, en ese caso, era subsumir el debate sobre el salario y los fondos de las universidades en el debate del presupuesto 2025, cuyo proyecto contempla otro ajuste adicional al ya perpetrado este año sobre las casas de estudio. La victoria del veto le ha ahorrado ese choque: el debate sobre los fondos universitarios del año que viene tendrá lugar cuando se ha consolidado un retroceso de los salarios docentes y no docentes del orden del 50% en 2024. 
 El rescate del veto concluye una etapa de la lucha universitaria. Desde que se presentó el proyecto de financiamiento, la agenda de los sindicatos universitarios e incluso del movimiento estudiantil giró en torno del destino de este proyecto de ley. Las movilizaciones y paros no respondieron a un plan de lucha propio, sino al recorrido parlamentario del proyecto. Lo mismo ocurrió con la postergada segunda “Marcha federal”, que recién se concretó el miércoles pasado y con el segundo cuatrimestre ya avanzado. La ruta seguida ha mostrado sus limitaciones insalvables: la oposición parlamentaria es, esencialmente, una rueda de auxilio crucial del gobierno de vetos y decretazos. Es lo que ya demostró la cuestión jubilatoria. El arco político que se presenta circunstancialmente opuesto a Milei es el mismo que dejó pasar la ley Bases y la vigencia del megadecreto 70. 
 En los últimos días, el escenario universitario fue sacudido por un hecho nuevo -la escalada de tomas y vigilias que envolvió a más de treinta universidades en todo el país. Las tomas se anticiparon al pacto político de Milei y el Congreso, y expresaron una desconfianza en el derrotero parlamentario que acaba de truncarse. Es necesario recoger este hilo para plantear las reivindicaciones urgentes que quedaron pendientes -salarios, becas, recortes en las carreras. Con asambleas inmediatas, incluso conjuntas de trabajadores y estudiantes, es necesario debatir una lucha de conjunto que deberá reposar enteramente en la determinación de docentes, no docentes y jóvenes.

 Marcelo Ramal
 09/10/2024

CON FILO | El hombre nuevo


El genocidio sionista cumple un año


El 7 de octubre, hace un año, es la fecha que marca el inicio de lo que, incluso la Corte Penal Internacional, ha calificado como una política de genocidio del estado sionista contra el pueblo palestino. 365 días más tarde la masacre se ha trasladado hacia las ciudades y calles del Líbano y amenaza proseguir contra Siria e Irán. El vocero del ejército sionista no ha tenido ningún inconveniente en advertir que sus fuerzas están dispuestas a convertir al territorio persa en otra Gaza. 
 Un asalto al territorio israelí estaba inscripto en el curso de los acontecimientos, del mismo modo que las dos Intifadas, las sublevaciones de masa palestinas de 1987 y 2000. Bajo el gobierno de Trump, EE. UU. suscribió con Netanyahu los “acuerdos de Abraham”, que daban por tierra en forma oficial a la salida ficticia de los dos Estados y establecían a Jerusalén como capital única del Estado sionista; varios emiratos del Golfo Pérsico adhirieron a ese acuerdo y estuvo a punto de hacerlo Arabia Saudita. La expulsión de palestinos de la Cisjordania cobró un impulso mayor, con expropiaciones "legales" e ilegales de tierras y destrucción de viviendas, acciones avaladas en su mayor parte por la Corte Suprema de Israel. Dependiente política y económicamente de Estados Unidos, el sello de aprobación de esta política del sionismo llevaba el sello del imperialismo norteamericano y, más allá, del conjunto del imperialismo mundial. A fin de cuentas, expulsado de Afganistán y luego de su fracaso para imponer un cambio de régimen en Siria, en la guerra internacional que se desató en el marco de la “primavera árabe” a partir de 2011, sólo una nueva guerra podría devolver al imperialismo norteamericano la posibilidad de convertir al Medio Oriente en una plaza fuerte de sus ambiciones internacionales, o sea, Rusia y China fundamentalmente. 
 El asalto al sur de Israel comandado por Hamás tiene lugar en este contexto. La Franja de Gaza se había convertido, como consecuencia de bombardeos a repetición por parte de Israel, en “la prisión a cielo abierto más grande del mundo”. Sus habitantes son víctimas de la Nakba, la expulsión de sus tierras por parte del sionismo, en 1948; los ‘kibutzim’ que tenían enfrente ocupaban sus propios terrenos. Los gobiernos sionistas se habían asegurado, asimismo, la colaboración de la Autoridad Palestina, para la tarea de reprimir las protestas y la organización de la lucha en Cisjordania. Esta “prisión” se había convertido, a pesar de todo, en uno de los espacios de mayor alfabetización de la población, o sea, altamente politizada. Aunque Hamas es ideológicamente reaccionaria, el asalto fue una acción revolucionaria, pues quebró el cerco sionista, a pesar de su sofisticado sistema de seguridad: la cúpula de hierro. La finalidad del asalto era limitada: canjear presos palestinos, encerrados incluso sin proceso legal y sometidos a vejámenes y torturas, por los rehenes que serían obtenidos mediante los secuestros. El gobierno de Netanyahu declaró a Israel en estado de “amenaza existencial”, lo cual era a todas luces sólo el pretexto para lanzar una guerra que ya tenía preparada. Apenas poco después destruía hospitales y escuelas, con personas adentro, alegando que escondían en la superficie o debajo de ella a militantes de la organización islamista. Desde el mismo comienzo de esta masacre se negó a investigar lo ocurrido durante el asalto, que limitó a la imprevisión de la seguridad estatal. Desde el comienzo, sin embargo, la prensa liberal israelí denunció la aplicación de la doctrina militar Hannibal, que ordena al ejército a disparar sobre la población propia para impedir el secuestro de personas vivas. Estas denuncias fueron corroboradas, después, por la investigación de diversas organizaciones internacionales, incluida la ONU. Al cabo un año de masacres, el famoso ejército sionista sólo ha logrado liberar a tres rehenes, lo que podía haber conseguido, en cambio, por medio de un canje de prisioneros palestinos. Los familiares de estos rehenes se han negado a participar de la conmemoración oficial y han llevado a cabo otra, independiente del Gobierno. 
 Todo el desarrollo de la guerra es testimonio de que los planes de acción militar del Estado sionista se encontraban listos para su ejecución. Este hecho refuta todos los pretextos acerca de una guerra impuesta por el asalto de hace un año. En la Asamblea General de la ONU, Netanyahu volvió a asegurar la intención de que el Estado sionista se adueñe de toda Palestina y, podemos añadir, de una franja considerable del Líbano. Más importante aún, ofreció a Israel como cabeza de puente para la penetración en Asia Central, lo cual equivale a una guerra con Rusia y China. El sionismo no opera como una fuerza local o enceguecida por delirios nacionales, sino como una punta de lanza de una guerra imperialista internacional. 
 De todos modos, sin embargo, el imperialismo mundial no se encuentra aún preparado para emprender la guerra que le propone el sionismo por adelantado. Enfrenta la oposición de sus propios pueblos a una guerra, incluso a proseguir la que se libra en Ucrania contra Rusia. Los gobiernos europeos enfrentan una serie de derrotas electorales. Pero la tendencia a la guerra opera más allá de las disputas y confusiones políticas del momento. El desarme político de la clase obrera frente a la guerra es extraordinario, impulsado meticulosamente por sus partidos de "izquierda" y la burocracia de los sindicatos. Algunos apoyan al imperialismo, como ocurre mayoritariamente en la guerra en Ucrania, por un lado, a la Otan, por el otro a la oligarquía capitalista de Rusia: lo mismo ocurre en Medio Oriente, con quienes apoyan a "la democracia" del genocidio. 
 El rearme político de los trabajadores es la tarea histórica fundamental. 

Política Obrera 
 07/10/2024

martes, 8 de octubre de 2024

Milei, un gobierno de la barbarie capitalista al desnudo


El 9, cuando se trate el veto en el Congreso, será ocasión de una nueva movilización masiva para quebrar al gobierno. 

 La brutalidad del veto de Milei contra las universidades, ejecutado tan solo dos horas después de que millones de estudiantes y docentes ganaran las calles en todo el país, bastaría por sí sólo para que su gobierno fuera revocado, si tal derecho estuviera contemplado en el régimen constitucional argentino. Además de en Congreso, la movilización fue masiva en todo el interior, con grandes epicentros en Rosario y Córdoba. El ataque a la universidad es una patada contra la juventud y especialmente contra la juventud trabajadora que busca una salida de la mano de la educación pública. Esta juventud que copó el Congreso estuvo ausente del acto oficial apalancado por micros con financiamiento público en Parque Lezama el último sábado. El 9, cuando se trate el veto en el Congreso, será ocasión de una nueva movilización masiva para quebrar al gobierno.
 En los fundamentos del decreto que veta la recomposición del presupuesto se defiende sin tapujos un aumento salarial para las universidades del 87% contra el 144% de inflación para el mismo período. El motivo, de acuerdo a Milei, sería la injusticia de reconocerles a los docentes universitarios un aumento inflacionario en el momento en el cual se impone al resto de los sectores de la administración pública una brutal desvalorización salarial. A Milei le viene como anillo al dedo el discurso del radicalismo, que defiende el presupuesto universitario mientras avala privatizaciones y recortes de todo tipo que golpean todas las áreas del Estado. Pero la comparación del gobierno es tramposa, porque la desvalorización del presupuesto educativo y social tiene su contrapartida en la revalorización del único ítem del presupuesto estatal que crece sin freno, que son, por supuesto, los intereses de la deuda externa. La contradicción entre una desvalorización general, no ya solamente del presupuesto público sino también de los activos, la producción y el consumo, por un lado, y el crecimiento de los intereses (y el capital) de la deuda externa, fue siempre el embrión de crisis explosivas en el país. 
 El sacrificio de la educación, la salud pública, las fuentes de trabajo, los salarios, en aras de recomponer la capacidad de pago de la deuda externa es una expresión de barbarie capitalista, pero por ahora no logra su objetivo de recomponer el acceso al crédito por parte de la Argentina. El veto es la manifestación de que el dominio de estos intereses sociales lleva incluso a violentar los mecanismos institucionales básicos de división de poderes, mal que le pese a Máximo Kirchner, para quien “hay que dejar de patalear” porque se trataría de una facultad constitucional. Pero con los vetos no alcanza, porque el FMI insiste con una nueva y pesada carga devaluatoria que haría volar por los aires el esquema antiinflacionario de Milei. El capital internacional desconfía de la capacidad del gobierno de establecer un régimen estable: muestra de ello es el retiro de la inversión de Petronas de la planta de GNL en Río Negro, que deja la “lluvia de inversiones” de Milei en igual grado de tentativa que la de Caputo con Macri. 

 Alineamiento internacional 

La búsqueda desesperada de financiamiento lleva a la prostitución inclusive de las más firmes convicciones de los liberales libertarios. Así, después de ir a denunciar a las Naciones Unidas la capacidad de veto de Rusia y China, Milei prepara nada menos que un viaje a China para mendigar inversiones porque, dice, tienen menos condicionamientos. Es una expresión de un empantanamiento de fondo. Sin embargo, el viaje no altera los lineamientos fundamentales de la política del gobierno: como lo remarcó Milei en la ONU, la ruptura de la llamada “neutralidad” argentina es para alinear al país en el bando guerrerista de respaldo a la intervención de la Otan contra Rusia y fundamentalmente del expansionismo genocida del sionismo. 
 Que Argentina haya sido hasta ahora “neutral” en los conflictos internacionales es parte de las fantasías de un gobierno que vio “comunistas” hasta en el gobierno de Larreta. Sin irnos a hablar de Menem, inclusive el archicriticado acuerdo con Irán de Cristina Kirchner formó parte de una maniobra dialoguista del imperialismo yanqui hacia el régimen (el acuerdo con Obama), y no abandonó nunca la acusación a Irán de haber volado la Amia, construida por los servicios de inteligencia a los que nunca se investigó por su rol en el atentado. Ningún gobierno de la burguesía nacional rompió este alineamiento con el imperialismo norteamericano. Las recepciones en la embajada forman parte de los pactos fundantes a ambos lados de la grieta. 
 Pero el alineamiento militante en un momento en el cual se viene produciendo un genocidio sobre la población de Gaza, en el cual el sionismo amenaza a todos los pueblos de Medio Oriente con el respaldo norteamericano, en el cual la Otan redobla la apuesta contra Rusia, en el marco de contradicciones sociales y nacionales explosivas y de una crisis mundial que acentúa estos choques; ese alineamiento coloca al Estado nacional como gendarme de esta escalada guerrista y como corresponsable de los crímenes y masacres de la Otan y el sionismo en todo el mundo. 
 La causa contra Vanina Biasi, que deberá prestar indagatoria el 15 de octubre, por su denuncia implacable del Estado de Israel, muestra que para imponer esta orientación el sionismo, el gobierno y el Poder Judicial no renunciarán a intentar amordazar a quienes levantan la voz en defensa del pueblo palestino. Estaremos enfrentando esta línea en las calles el próximo 7 de octubre, cuando concurriremos a Plaza de Mayo a denunciar nuevamente las masacres en la franja de Gaza y la escalada guerrerista del sionismo. 

 Oposición cómplice

 Esta barbarie a la cual el gobierno está arrastrando al país tiene un punto de apoyo en la oposición complice. La masividad de la movilización universitaria contrastó con los discursos adocenados de la burocracia y las fuerzas patronales convocantes, que evitaron a todo trance plantear la necesidad de una continuidad de las acciones para torcerle el brazo a un gobierno que va a recurrir a la compra de votos en el congreso para asegurar el tercio que le permita blindarse. Mientras se anuncian despidos masivos, la CGT se reunió con el gobierno para avanzar en un pacto cada vez mas abierto, que tiene como punto de partida el respaldo del gobierno al unicato sindical, para que la mayor “casta” de este país siga apoltronada negociando con las patronales a costa de los trabajadores. Sólo este sustento opositor explica que el gobierno haya podido hacer pasar el veto a los jubilados, la Ley Bases, el DNU 70, los golpes al salario y las fuentes de trabajo. 
 Pero los fracasos económicos del gobierno, la inestabilidad política y sobre todo el descontento popular que crece hacen que se empiece a agitar la cuestión de si Milei podrá finalizar su mandato. Lo pone en discusión Guillermo Moreno cuando plantea un juicio político, que vienen rechazando todas las fracciones “oficiales” del PJ. Pero también lo agita Patricia Bullrich, cuando preventivamente y para criminalizar y reprimir acusa de “golpistas” a las movilizaciones populares. En realidad, quien está dando un golpe contra la soberanía popular es un gobierno que impone a fuerza de vetos la enorme confiscación social que estamos viendo. El mismo contenido tienen el protocolo represivo -que otra vez fue arrollado por las masas el 2- y las detenciones y causas a organizaciones y militantes populares. Al advertirle a quienes defienden la universidad, la salud pública o los puestos de trabajo que no van a prosperar en ningún reclamo con este gobierno, empuja a una amplia masa de la población a madurar la idea de que el gobierno debe caer para obtener una respuesta a las necesidades populares más elementales.

 Intervenir en la crisis 

Este escenario abre un desafío enorme para la izquierda revolucionaria. Por un lado pone a prueba la capacidad de llevar adelante una agitación y un respaldo de las luchas en curso que pueda superar el corset de la burocracia sindical y piquetera, y poner en pie una lucha a fondo por cada uno de los reclamos. Es lo que vienen haciendo los trabajadores del Hospital Garrahan cuando salen masivamente a las calles en defensa del presupuesto para la salud pública. Lo que viene planteando la AGD UBA cuando para y se moviliza junto a los sectores estudiantiles combativos llamando a librar una lucha a fondo contra el gobierno. Está en juego la defensa de las libertades democráticas, contra la escalada represiva y criminalizadora.
 Pero al mismo tiempo la situación exige intervenir en la crisis con un planteo capaz de hacer visible a los ojos de la población la necesidad de una lucha a fondo para terminar con este gobierno entreguista y poner en pie una alternativa que reconstruya a la Argentina sobre nuevas bases sociales, oponiéndole al sacrificio en el altar de la deuda externa el no pago y la investigación de la misma, y al ajuste y el hambre una salida propia de la clase trabajadora en defensa del trabajo, el salario, la salud y la educación. Planteando también, frente al alineamiento con las masacres del sionismo y el imperialismo, la unidad internacional de la clase trabajadora y la solidaridad con los pueblos oprimidos.
 Una perspectiva de este tipo no se construye mediante una anticipada disputa electoral 2025/27, sino con una izquierda entrelazada en cada lucha obrera y popular como factor organizador en la lucha de clases; o sea, fundando la proyección política de la vanguardia como superación y ruptura de la contención de los fuerzas políticas capitalistas, en particular del peronismo y el kirchnerismo que pretenden polarizar con el facholibertario.

 Juan García

lunes, 7 de octubre de 2024

Apoyo incondicional a Cuba en tiempos difíciles: en Málaga se desarrolló XVII Encuentro Solidaridad


¿Sri Lanka se hizo comunista?

El resultado electoral sacudió el sistema político en el país ¿Por qué está relacionado con el ajuste y los planes del FMI? 
 Se vino el zurdaje en una isla del Océano Indico 

 “Sri Lanka eligió a un líder marxista”, “¿quién es el nuevo presidente izquierdista de Sri Lanka?”, “el candidato izquierdista gana las elecciones presidenciales”, son algunos de los titulares estos días.
 Se trata de Anura Dissanayake que ganó una elección dando la sorpresa al superar a los partidos tradicionales acusados de llevar al país a una profunda crisis económica. 
 Dissanayake fue candidato por la coalición Poder Popular Nacional, que unió a sectores de centroizquierda e izquierda. Pero el nuevo presidente es miembro del Frente de Liberación Popular, un grupo surgido en la década de 1960, que se reivindica marxista. 

 Que significa la elección del nuevo presidente 

 Es el mayor golpe al panorama político de Sri Lanka en décadas: un rechazo enfático a la élite política que se alternaba en el poder hace años, y cuyas políticas de ajuste llevaron en 2022 a un levantamiento popular por el colapso económico.
 Ese año decenas de miles de manifestantes irrumpieron en la residencia presidencial en la capital de Sri Lanka, Colombo. El presidente Gotabaya Rajapaksa se escapó del país. Más información: El Círculo Rojo. Sri Lanka, las causas detrás del estallido 
 Luego el parlamento completamente desacreditado votó en forma secreta al exprimer ministro Ranil Wickremesinghe para reemplazar al presidente hasta las elecciones del fin de semana pasado.. 
 En ese tiempo el Gobierno firmó un acuerdo con el FMI que implicó más ajuste y aumento de servicios. 

 ¿Se viene el comunismo en Sri Lanka? 

 Más allá de los titulares, la realidad es que la propuesta del nuevo presidente fue de algunas reformas moderadas. 
 Sus promesas fueron transparencia, de exigir responsabilidades a los dirigentes políticos anteriores por corrupción y de acabar con la cultura de privilegios de los parlamentarios resultaron populares, al igual que su promesa de renegociar los términos de un préstamo de 3.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, que se considera que conllevará duras condiciones de austeridad. 
 Sumemos que tuvo que adelantar las elecciones para el parlamento porque la coalición que asume tiene solo 3 bancas. 
 Sumemos relaciones exteriores de Sri Lanka en un momento de creciente tensión geopolítica en la región. En el pasado, el JVP ha tenido estrechos vínculos con China. Hasta hace poco se oponía ferozmente a la influencia india en Sri Lanka. 
 Pero volvamos al comienzo, más allá de los títulos un poco exagerados, la elección muestra que la rebeldía que genera el ajuste impuesto por el FMI, la inflación y la precarización de la vida, se pueden expresar por izquierda.

 Diego Sacchi
 @sac_diego
 Viernes 27 de septiembre 09:10