jueves, 8 de febrero de 2024

Sebastián Piñera, pieza clave del establishment político y económico


El expresidente chileno Sebastián Piñera falleció sorpresivamente este martes 6 en un accidente aéreo. El helicóptero que piloteaba se estrelló contra un lago en el sur del país, tras un almuerzo con el empresario José Cox. Otras tres personas que viajaban con él sobrevivieron. 
 Piñera, que era dirigente político de Renovación Nacional -una de las dos formaciones más importantes de la derecha pospinochetista, junto a la UDI- fue titular del Ejecutivo chileno en dos ocasiones (2010-2014 y 2018-2022). La última de sus presidencias es la más recordada, sobre todo porque en octubre de 2019 estalló una rebelión popular que reclamó su salida del poder y puso en tela de juicio a todo el régimen de privatizaciones, represión y extrema desigualdad social heredado de la dictadura y sostenido por todos los gobiernos de la democracia. Piñera sacó entonces a los militares a las calles y la represión de Carabineros dejó decenas de muertos, heridos (casi doscientas personas perdieron parcial o totalmente la visión, debido a la modalidad policial de disparar a los ojos) y presos políticos. “Estamos en guerra”, intentó justificarse entonces. Fue un pacto multipartidario que incluyó al actual presidente Gabriel Boric el que le permitió mantenerse en el cargo, pese a la desaprobación masiva.
 El exmandatario no solo fue una pieza política clave del régimen político sino también una de las más grandes fortunas del país. El ranking de la revista Forbes la estimó en 1.000 millones de dólares en 2009, que ascienden a 2.400 millones cuando culmina su primer año en la presidencia, y a 2.600 millones de dólares en 2020. Cultivó el negocio financiero, inmobiliario y postal, entre otros. Fue representante de Apple en Chile, el principal accionista de LAN (línea aérea), y de la sociedad que administra el club Colo-Colo. 
 Contaba con una relación personal con otro mega-empresario devenido a la política, el expresidente argentino Mauricio Macri, cuyo período de gobierno consideró insuficientemente severo en materia de ajuste. “Yo me acuerdo muy bien cuando ganó Macri. Que se hizo una discusión antes de que asumiera sobre si la política debía ser de shock o gradual. Y fue gradual, y yo creo que fue un error. Lo hablamos. Lo hablamos varias veces” (La Nación, 7/2).
 Con Macri y otros exmandatarios de la derecha regional y de España (como el colombiano Iván Duque, la dictadora boliviana Jeanine Añez, el ecuatoriano Guillermo Lasso y el mexicano Vicente Fox), formó el Grupo Libertad y Democracia, que se postuló como un contrapeso al Grupo de Puebla y lanzó diatribas contra la izquierda. 

 Los elogios centroizquierdistas y “nac&pop” 

 Como era de esperarse, Piñera fue recordado con múltiples elogios por parte de referentes de la derecha continental, como el presidente argentino Javier Milei. Pero también recibió grandes muestras de reconocimiento desde la centroizquierda y el nacionalismo burgués.
 Boric, quien decretó tres días de duelo nacional, lo ensalzó como “un demócrata desde la primera hora”, y, en el mismo sentido, la expresidenta argentina Cristina Kirchner lo definió como un hombre “profundamente democrático”, lo cual es un insulto a las víctimas de la represión del levantamiento de 2019. Piñera no fue el exponente de una derecha “democratizada”, sino el representante de una corriente política que, en alternancia con la Concertación, garantizó los intereses del gran capital en las nuevas condiciones creadas por el fin de la dictadura. 

 Gustavo Montenegro

miércoles, 7 de febrero de 2024

Ley ómnibus. Argentina: derrota parlamentaria y crisis para el gobierno de Milei, hay que seguir la lucha hasta tirar el ajuste


El oficialismo no pudo avanzar con la Ley Ómnibus. Lo anunciaron después de un cuarto intermedio que habían llamado porque habían perdido en varias votaciones a lo largo de la sesión. Acusaron a la oposición de "incumplir acuerdos". El proyecto se cae por completo. La ley era profundamente antipopular y es parte de un ataque de conjunto contra el pueblo trabajador. La movilización desplegada por asambleas barriales, de Unidos x la Cultura, las organizaciones sociales y del sindicalismo combativo y la izquierda fue fundamental. Resistiendo la represión a lo largo de varias jornadas aportaron mucho a deslegitimar la norma. Hay que profundizar la organización y la lucha para derrotar el conjunto del ajuste. 
 El Gobierno del ultraderechista Javier Milei sufrió una enorme derrota parlamentaria este martes por la tarde, cuando la la Cámara de Diputados argentina debatía en particular los artículos de la Ley Ómnibus. Tras un cuarto intermedio llamado por el propio oficialismo, el diputado Oscar Zago (de La Libertad Avanza, partido de Milei) pidió que el proyecto volviera a comisión.
 Esto implica una importante crisis política para el Gobierno nacional, que presionó fuertemente por la ley y se entregó a una negociación frenética con la llamada oposición colaboracionista. Los bloques derechistas del PRO, la UCR (Unión Cívica Radical) y Hacemos Coalición Federal fueron claves para que el oficialismo lograra la aprobación en general. 
 Este martes, sin embargo, quedaron en evidencia las tensiones existentes entre el gobierno de Javier Milei y sus posibles aliados, en especial los gobernadores provinciales que pesan a la hora de decidir como votan varios diputados. Si bien, lograron aprobar la emergencia en varias áreas, no lograron la aprobación de las facultades especiales, que se iban a otorgar al Ejecutivo para imponer medidas sin pasar por el Congreso, en distintos temas, lo que dejaba en un limbo la situación. 
 El retroceso para el Ejecutivo es enorme. En los hechos, es como si la ley no hubiera existido. No cuenta la aprobación en general, que habían logrado el viernes pasado. Una aprobación que se garantizó mientras se llevaba adelanta una represión brutal contra las miles y miles de personas a lo largo de varias jornadas en las afueras del Congreso.
 Esa movilización jugó un papel fundamental en la deslegitimación de la actuación en el Congreso. Fue esencial allí la participación activa de asambleas barriales, de Unidos x la Cultura, de las organizaciones sociales y del sindicalismo combativo y de la izquierda. Como expresó la diputada nacional del PTS-Frente de Izquierda, Myriam Bregman "Hoy empieza la pelea por terminar con cualquier vestigio de la ley y por derrotar el DNU”. 
  La diputada del PTS-Frente de Izquierda llegó hasta la Plaza de los Dos Congresos para acompañar la movilización de asambleas barriales, Unidos por la Cultura, las organizaciones sociales, el sindicalismo combativo y la izquierda, que este martes se manifestaban contra la antipopular ley de Milei. 
 Desde el gobierno salieron a acusar a una parte de la oposición colaboracionista por la imposibilidad de avanzar con la Ley. Con una limitada fuerza parlamentaria la dependencia de acuerdos con otros bloques muestra la debilidad del Ejecutivo para avanzar con su proyecto de ajuste. Al mismo tiempo la expresión del descontento con la situación económica y las medidas antipopulares se vieron en las calles con la movilización de diferentes sectores que durante varios días resistieron a la brutal represión ordenada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. 
 En la profundización de esa organización y movilización está la posibilidad de aprovechar la crisis del gobierno para derrotar el ajuste que intenta aplicar Javier Milei.

 La Izquierda Diario

lunes, 5 de febrero de 2024

El Pentágono bombardea Irak y Siria, en otra escalada de la guerra mundial

El gobierno norteamericano ha lanzado ayer nuevos ataques militares en Medio Oriente –esta vez, contra lo que denominó fuerzas afiliadas a Irán-. Fueron utilizados aviones B-18, tripulados y no tripulados, con municiones de precisión y contra decenas de objetivos. Las autoridades de Estados Unidos alegaron que fue en represalia por ataques contra bases militares en Irak y Siria, que produjeron la muerte de varios soldados norteamericanos. En las semanas previas, la agresión militar norteamericana, en compañía de Gran Bretaña y Canadá, fue contra los hutíes de Yemen, y la justificación fue de otro tipo –los ataques yemenitas contra las naves que portaban material de y para Israel por el Mar Rojo-. Los países agredidos –Yemen, Irak, Siria– se encuentran instalados en la región desde al menos la primera guerra mundial; ni hablar de Irán, que tiene siglos de existencia continua. El único que está fuera del casillero es el imperialismo norteamericano, que ha instalado bases en países ajenos que piden su retiro y ha plantado la flota de guerra en el Mediterráneo para auxiliar el genocidio contra Gaza. Los gobiernos de Irak y de Siria vienen reclamando sistematicamente el retiro de las bases norteamericanas en sus países. 
 Para un inmenso número de observadores, el objetivo del despliegue militar norteamericano en el Medio Oriente apunta a una guerra contra Irán, algo que figura desde hace mucho tiempo en la agenda de Israel, que sin embargo apoyó a Irán militarmente en la guerra entre Irán e Irak, en la década del 80 del siglo pasado. En esa guerra, Estados Unidos estuvo del otro lado de la barricada, junto a Rusia, apoyando a Irak y a Saddam Hussein. A diferencia de lo que ocurre en Ucrania, donde ambos bandos en guerra –la OTAN y Rusia– poseen armas nucleares, en Medio Oriente el monopolio atómico es de Israel, que podría usar armas nucleares contra Irán sin el temor de una represalia similar. Una parte de la prensa norteamericana viene urgiendo a Biden al ataque contra Irán, en nombre de la democracia y de la defensa de las mujeres oprimidas por el régimen clerical de los ayatollas. Sería un ataque quirúrgico contra las instalaciones de producción de uranio de Irán, con la expectativa de producir un cambio de régimen y, más que eso, un realineamiento geopolítico en toda la región. Los planes de un acuerdo estratégico entre Arabia Saudita e Israel se encuentran a la espera de ese desenlace. El reino saudita, sin embargo, reclama el derecho a poseer su arsenal atómico.
 Este cuadro de conjunto explica los objetivos de guerra de Israel contra Gaza. La limpieza étnica de la población palestina sólo es viable en un nuevo contexto regional y, hasta cierto punto, mundial. Lo que ocurre en el Medio Oriente es un contrapunto con la guerra en Ucrania –el cambio del mapa político mundial. La Unión Europea acaba de anunciar un paquete de asistencia a Ucrania de 50 mil millones de euros; para esta semana se espera la salida del comandante en jefe del ejército ucraniano, partidario de iniciar conversaciones de paz con Rusia, expulsado por Zelensky.
 La cuestión de la guerra dominará la campaña electoral norteamericana, que acaba de comenzar. Vendrá acompañada de un elemento complementario: la cuestión inmigratoria en la frontera sur y por el desarrollo de cadenas de producción con América Latina. La crisis de municiones y asistencia militar que ha sufrido Ucrania de parte de la OTAN tiene que ver con la cuestión de la economía de guerra, su punto de partida elemental. Lo que gran parte de los medios de comunicación persiste en presentar como conflictos locales o un enfrentamiento de principios entre la democracia y el autoritarismo, forma parte de un escenario donde la guerra mundial está presente en la agenda de las naciones más poderosas, o sea el imperialismo mundial. 

 Silvina Yoga 
 03/02/2024

domingo, 4 de febrero de 2024

Gaza: cuatro meses de genocidio


Cuando están por cumplirse cuatro meses, el conflicto no tiene un final a la vista. El triunfalismo inicial de Israel ha sido reemplazado por una sensación de estancamiento. El ejército israelí no ha podido dar con los líderes de Hamas ni tampoco ha sido capaz de liberar a la mayoría de los rehenes que siguen bajo control de la resistencia palestina, que ha demostrado una mayor capacidad operativa de la que se le asignaba originalmente. La red de túneles se ha revelado como un laberinto intrincado difícil de desmantelar. Las bajas sufridas por los combatientes palestinos -por cierto, sensibles- no han logrado, sin embargo, quebrar la estructura militar que asciende a 25.0000 combatientes. 
 Israel ha retirado muchas de sus tropas del norte de Gaza, dejando una división para buscar túneles e impedir que Hamas recupere un punto de apoyo allí. Una segunda división mantiene la línea entre el norte y el sur de Gaza, mientras que una tercera ha rodeado Khan Younis, en el sur de Gaza, lugar de intensos combates en los últimos días. Las hostilidades ingresaron en un terreno mucho más pantanoso y cruento de la guerra urbana. En este marco, era previsible -como está ocurriendo- que empiecen a incrementarse las bajas israelíes. En la última semana, 24 soldados israelíes fueron abatidos en lo que fue la mayor cantidad de víctimas sufridas por el sionismo en un día desde el inicio del conflicto. Pero lo que se silencia es que, aparte de las bajas, habría holgadamente más de 2.000 heridos.

 Regionalización 

Lo que comenzó en octubre como un enfrentamiento entre Israel y Hamas se ha ido trasladando a otros Estados de la región. Israel ha multiplicado su ofensiva contra el Líbano. A eso se agregan ataques selectivos en Siria y en Irak contra Irán y sus aliados, asesinando a miembros de su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Siria y a comandantes de Hezbolá. 
 Las milicias respaldadas por Irán en Irak respondieron con una gran andanada de cohetes y misiles balísticos contra la base aérea estadounidense de Al-Asad en el oeste de Irak. El último capítulo ha sido el ataque con un dron que mató a tres soldados estadounidenses e hirió a 34 más en una base militar en el noreste de Jordania, en lo que constituye el episodio más cruento y con un saldo de víctimas mortales para las tropas yanquis asignadas en la región desde el 7 de octubre.
 Pero el foco principal de atención se ha desplazado a Yemen, donde los hutíes, rebeldes de país, vienen haciendo ataques en solidaridad con la lucha palestina contra las naves que circulan por el Mar Rojo. Las potencias occidentales lideradas por Estados Unidos vienen bombardeando Yemen. Biden admite que los ataques no han disuadido a los hutíes y ha anticipado que van a continuar.

 Salidas en danza 

El caos en el Mar Rojo solo ha causado daños económicos modestos a Israel. La mayor parte de su comercio marítimo pasa por puertos del Mediterráneo. Egipto, en cambio, ha pagado un precio mayor: ha visto una reducción del 40% en los ingresos del canal de Suez, una fuente vital de divisas. Esto se ha sumado a los temores de una posible cesación de pagos en un país que lucha contra la escasez de dólares y está enterrado bajo una pila de deuda pública (93% del PBI). La libra egipcia ha caído a alrededor de 60 por dólar en el mercado negro, frente al 50 el mes pasado. Para Abdel-Fattah al-Sisi, el presidente de Egipto, la única manera de que su canal vuelva a funcionar es un alto el fuego en Gaza. 
 El acuerdo que Egipto está promoviendo se produciría en dos etapas. La primera sería una liberación “humanitaria” de rehenes civiles a cambio de una tregua que podría durar varias semanas. Israel liberaría a cientos de prisioneros palestinos. La segunda etapa liberaría a los soldados israelíes cautivos a cambio de un alto el fuego total, una retirada israelí de Gaza y la liberación de unos miles de palestinos.
 Otros Estados árabes, a su turno, están promoviendo su propio plan para poner fin a la guerra, que consiste en crear un Estado palestino y están dispuestos a apoyar a la Autoridad Palestina, que gobierna partes de Cisjordania, si retoma el control en Gaza. La propuesta árabe está en la misma longitud de onda de Washington, que plantea una Palestina desmilitarizada. 
 El plan es una posibilidad remota, sobre todo porque Netanyahu, el primer ministro israelí, se opone desde hace mucho tiempo a la creación de un Estado palestino. El premier israelí está muy acorralado: su gobierno camina al borde la cornisa, atravesado por una severa crisis política interna y salpicado él personalmente por acusaciones muy comprometidas de corrupción. La situación ha provocado una división en el gabinete. Su ala más pragmática, encabezada por Benny Gantz, ex ministro de Defensa que se unió al gabinete de guerra en octubre, apoya una larga tregua para liberar a los rehenes. Esta ala quiere combinar eso con negociaciones para un nuevo gobierno en Gaza. Pero los socios derechistas de la coalición de Netanyahu se oponen. Es poco probable que el premier israelí haga algo que pueda ahuyentar a la extrema derecha, sin la cual no habría regresado al poder en diciembre de 2022. 

 La posición de Hamas 

Hamas también está dividido sobre el acuerdo. Sus líderes políticos están a favor de aceptar la propuesta árabe. Pero los líderes de Gaza quieren una retirada israelí antes de otra liberación de rehenes y el canje de rehenes por combatientes palestinos presos que participaron en la acción del 7 de octubre. Esto habla del potencial militar que aún conserva la resistencia palestina. Y tan importante como ello es la corriente de adhesión popular que, de acuerdo con los sondeos, sigue siendo mayoritaria en Gaza. 
 La corriente de adhesión a Hamas y demás organizaciones palestinas en lucha se ha reforzado en Cisjordania en forma proporcional al descrédito que tiene la Autoridad Palestina por la política de colaboración que ha tenido con Israel en estas décadas. La resistencia en Gaza ha incitado a la formación de nuevas milicias en Cisjordania, como la Guarida de los Leones, y revitalizado a otras más antiguas como la Jihad Islámica. 
 Israel contribuye también a la erosión de la Autoridad Palestina. Antes del 7 de octubre, el gobierno israelí casi había duplicado el número de batallones del ejército en Cisjordania. Desde entonces, el ministro de Seguridad nacional de extrema derecha, Itamar Ben-Gira, ha creado y armado escuadrones de seguridad comunitarios, en la práctica milicias de colonos judíos. La violencia de los colonos ha alcanzado niveles sin precedentes, con ataques que aumentaron de un promedio de uno por día en 2021 a cuatro por día el año pasado. Los soldados y colonos israelíes han matado a unos 350 palestinos en Cisjordania desde el ataque de Hamas. 
 El gobierno de Netanyahu también está estrangulando financieramente a la Autoridad Palestina. La Autoridad Palestina depende de Israel para recaudar los impuestos de importación en su nombre, lo que representa el 64% de los ingresos totales de esa organización. Israel ha prohibido la entrada de trabajadores palestinos a Israel. Las tiendas están cerradas. Los bancos dicen que pueden quebrar. 

 Quiénes son los aliados del pueblo palestino 

La experiencia recorrida, cuatro décadas después de los tratados de Oslo, muestra que es inviable la convivencia entre dos Estados. Israel, un Estado de colonos cuya existencia está basada en el despojo, expulsión y limpieza étnica de la población que residía en ese territorio, es incompatible con los derechos nacionales palestinos. La expulsión de los palestinos no es un exabrupto de los últimos años de los sionistas más recalcitrantes, sino que ha sido una constante en todo el tiempo, y patrimonio común de todas sus alas, tanto derechistas como progresistas. El avance de los asentamientos y la colonización, en la actualidad, está presente en Cisjordania, pero también en Gaza. En definitiva, el objetivo sionista es crear un Estado judío en toda Palestina -en el terreno inmediato- y asegurase una mayoría judía. El proyecto de un gran Israel adquiere aún más importancia en momentos en que se han descubierto en la zona abundantes y suculentos recursos energéticos. Los territorios palestinos disponen en su subsuelo de altas reservas, tanto de gas (offshore a lo largo de la Franja de Gaza) como de petróleo (en Rosh Haayin, Zona C). La explotación de ambas fuentes de energía ha sido asumida y controlada por empresas israelíes. 
 La política por parte de los Estados árabes es criminal, pues está dejando que se desangre la resistencia palestina en una lucha heroica, pero absolutamente desigual con el ejército sionista. Incluso Irán, que es la potencia regional más enfrentada a Israel, ha decidido hasta ahora no involucrarse en forma directa en el conflicto. Hezbolla, bajo su órbita de influencia, ha desistido de abrir un segundo frente. 
 La excepción son los rebeldes de Yemen. Hay evidencias que dicen que los hutíes, aunque se los pretende presentar como una sucursal iraní, actúan con autonomía y en relación a sus incursiones en el Mar Rojo han ido a contramano de las sugerencias de Teherán. Por lo pronto, China viene presionado a Irán para que frene los ataques hutíes. El Mar Rojo es estratégico para el intercambio comercial chino. No hay que olvidar, por otra parte, que China es el destinatario del 90% de las exportaciones del petróleo iraní. En este contexto, no puede sorprender que tanto China y Rusia se hayan abstenido en el Consejo de Seguridad a la hora de condenar los bombardeos de Estados Unidos y Reino Unido a Yemen, cuando cuentan con el poder de veto.
 Lo aquí expuesto pone de relieve que los verdaderos aliados del pueblo palestino son los trabajadores y los pueblos de todo el mundo. Es necesario reforzar la movilización internacional. Cuando más fuerte y más alcance tenga dicha movilización, más chance habrá para que entren en acción las propias masas árabes en el Medio Oriente, superando la política de contención y maridaje de los regímenes reaccionarios de la región.
 Abajo el Estado genocida de Israel. Todo el apoyo a la lucha del pueblo palestino. Por una Palestina única, laica y socialista, en el marco de la unidad socialista de Medio Oriente. 

 Pablo Heller

Ecuador, por mal camino


Por qué la militarización de Noboa debe ser rechazada 
Policías y militares realizaron más de 1.500 detenciones en una semana 

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa dictó el 8 de enero el estado de excepción por 60 días y, horas más tarde, decretó el “conflicto armado interno” con las bandas narco, declarando como terroristas a 22 de ellas. Estas medidas, posteriores a la fuga de “Fito” Macías (líder de Los Choneros) y una serie de motines carcelarios, de ataques y atentados, implican el establecimiento de un toque de queda nocturno, el despliegue de la policía y los militares en las calles, y amplias atribuciones para las fuerzas de seguridad en materia de detenciones y allanamientos. 
 En la primera semana de iniciada esta “guerra” contra los narcos, las Fuerzas Armadas y la Policía detuvieron a más de 1.500 personas (y 4 mil en el primer mes). El gobierno se jacta de haber recuperado el control de los centros penitenciarios y difundió, a lo Bukele, imágenes de detenidos reducidos y semidesnudos. De todos modos, el crimen este miércoles 17 del fiscal César Suárez, quien tenía a su cargo la investigación del asalto al canal TC Televisión, muestra que estos grupos conservan poder de fuego.

 La ruta de la droga 

Con las medidas adoptadas por Noboa, se pone el zorro a cuidar el gallinero, ya que es harto conocido que las fuerzas de seguridad son un eslabón decisivo en la protección de las bandas delictivas, quienes gozan también de contactos en el poder político, el servicio penitenciario y la justicia, a cambio de dinero y otras prebendas. Parte de esta trama se ha ventilado ahora en el llamado caso “Metástasis”. 
 Un informe del sitio Insight Crime titulado “Ecuador: autopista de la cocaína hacia Estados Unidos y Europa” (30/10/19), discutible en cuanto presenta a Estados Unidos como una suerte de cruzado en la batalla contra el narcotráfico, arroja sin embargo conclusiones reveladoras sobre el papel de las fuerzas de seguridad: “los policías y militares no solo pasan cargamentos de drogas a través de sus controles, sino que incluso ha habido casos en los que han proporcionado seguridad para los cargamentos y sus traficantes, han transportado cocaína en sus vehículos oficiales, e incluso se cree que han llevado a cabo asesinatos, según fuentes de inteligencia”.
 El proceso que transformó a Ecuador en un engranaje del abastecimiento de narcóticos a los Estados Unidos y Europa recibió un gran impulso con la dolarización de la economía, en el 2000, que con tanto ahínco defiende el presidente argentino Javier Milei. 
El informe ya mencionado señala que la adopción de esa divisa “convirtió a Ecuador en el sueño de cualquier blanqueador de dinero: un país en la frontera con el mayor productor de cocaína del mundo (Colombia) y que utiliza la moneda del mayor mercado de cocaína del mundo (Estados Unidos)”. 
 Ecuador cuenta, a su vez, con un privilegiado litoral sobre el Pacífico. Se estima que ya a fines de 2022, un tercio de la cocaína colombiana tenía como destino sus costas. Desde allí, las bandas criminales recurren a lanchas, barcos, o aviones que parten de pistas clandestinas o privadas, para transportarla hasta países centroamericanos o a México, penúltima escala hacia los Estados Unidos. Los grupos delictivos ecuatorianos principales son dos: Los Choneros, ligado al cartel de Sinaloa, y Los Lobos, vinculado al cartel Jalisco Nueva Generación. 
 En el caso de Europa, los envíos se hacen desde los puertos, disimulando la droga en otros cargamentos, por ejemplo en las exportaciones de banano. El puerto de Amberes, en Bélgica, se ha transformado en la principal vía de ingreso de la cocaína latinoamericana en el viejo continente (Clarín, 17/1). En 2023, las autoridades belgas decomisaron 116 kilos, lo que sería apenas una porción de todo lo que ingresa anualmente. 
 Este vasto entramado es inconcebible sin el involucramiento de autoridades gubernamentales, fuerzas de seguridad, jueces y fiscales de una gran cantidad de países.
 La “guerra” contra el narco de Noboa atestará las cárceles de Ecuador de jóvenes empobrecidos que caen en las garras de las bandas criminales, y avasallará las libertades democráticas, pero no va a tocar a los máximos responsables del negocio. Por lo demás, la experiencia de México, con decenas de miles de muertos, es aleccionadora: la militarización no es la respuesta. 
 A su vez, la crisis de seguridad será usada como coartada para avanzar en todo tipo de políticas antipopulares. Con la excusa de financiar la lucha contra las bandas delictivas, Noboa ya envió un proyecto al parlamento para elevar el IVA del 12 al 15%. 

 ¿”Unidad nacional”? 

En estas condiciones, el llamado del expresidente Rafael Correa a la “unidad nacional” no podría ser más nocivo. Todo el arco político ecuatoriano ha cerrado filas detrás del estado de excepción. 
El correísmo, Pachakutik y la Conaie cuestionan medidas como el aumento del IVA, pero no señalan las funestas consecuencias que tendrán las políticas de seguridad dispuestas por Noboa. 
 El aval de la Conaie, cuyo dirigente Leónidas Iza también se hizo eco del planteo de una “unidad nacional”, es particularmente desafortunado, ya que la militarización dispuesta por el gobierno terminará afectando a los luchadores populares, en un país que viene de una serie de alzamientos de enorme importancia (2019, 2022). Hemos pasado de un cuadro marcado por la movilización obrera e indígena, a uno de militarización e incremento del poder de las bandas delictivas.  El enfrentamiento del narcotráfico debe partir de una denuncia implacable de las responsabilidades del Estado capitalista; el reclamo del desmantelamiento del aparato represivo y su reemplazo por una fuerza de seguridad bajo control de trabajadores; la nacionalización de los puertos por los que entra y sale la droga, de los bancos y de aquellas actividades en que los narcos lavan el dinero (vale señalar que Noboa, hasta hace pocas semanas, promovía la rehabilitación de los casinos, otro sueño de los blanqueadores de dinero); y la organización de la clase trabajadora.

Gustavo Montenegro

sábado, 3 de febrero de 2024

Disparar a los ojos


Entrenados por los israelíes, aplican contra los manifestantes los infames métodos de represión de los sionistas contra los palestinos. 

 Las fuerzas conjuntas con las que Patricia Bullrich intentó desalojar una y otra vez a los luchadores en la Plaza Congreso el jueves 1 atacaron con especial saña a los periodistas. Más de 30 trabajadores de prensa fueron atendidos con varios impactos de balas de goma, golpeados o intoxicados por gases cuya composición química es un secreto de Estado. La televisión mostró profusamente cómo las motos y la infantería giraban sobre sus pasos para atacar a hombres y mujeres de los medios. Uno de ellos tiene un balazo muy cerca de un ojo. 
 Otro tanto le ocurrió a Matías Aufieri, un abogado y asesor del bloque del FITU, que hoy fue operado con serio riesgo de perder la visión. Fotos que circularon en las redes muestran a otras y otros manifestantes con heridas de bala en la cara, cerca de los ojos. 
 Que las fuerzas de seguridad disparen deliberadamente a los ojos no es nuevo. El 19 de junio de 2023, en Purmamarca, un adolescente de 17 años, Mijael Lian Lamas, perdió un ojo por un balazo de goma mientras manifestaba contra la reforma constitucional del gobierno de Gerardo Morales.
 En 2021, la Fiscalía Penal de Derechos Humanos investigó los casos de ocho personas que denunciaron lesiones oculares e incluso haber perdido la vista tras recibir balazos de goma o de pintura por parte de policías salteños. 
 Tres personas perdieron un ojo por los proyectiles lanzados por la policía frente al Congreso durante la batalla campal de los trabajadores contra la reforma previsional de Mauricio Macri: el obrero gráfico y militante del PO, Roberto Alvarez; Daniel Nievas, de Astillero Ríos Santiago, y el herrero Horacio Daniel Ramos (2017), del FOL.
 Durante la brutal represión al pueblo chileno, en 2019, más de 400 personas fueron baleadas en la cara y más precisamente en los ojos. Algunos perdieron la visión en un ojo y otros quedaron directamente ciegos. “El impacto golpea con tal fuerza que el globo ocular se abre como una flor. Un daño de esa magnitud es muy difícil de reparar”, dijo entonces una médica chilena, Carmen Torres. 
 Disparar a los ojos y atacar a la prensa son estrategias criminales del Estado de Israel contra la población palestina: desde octubre a la fecha, más de un centenar de periodistas fue muerto deliberadamente por el Ejército sionista en asesinatos selectivos; en algunos casos, junto a toda su familia. Cuando no logran consumar el crimen, matan como represalia a sus hijos o a otros familiares.
 Respecto de las lesiones oculares, la artista argentina Gabriela Golder inició una investigación sobre esta mutilación en Chile, Colombia, Francia -experta en disparar a la cabeza de quienes protestan-, Hong Kong y otros puntos del planeta. Se llama Arrancar los ojos. 
 Golder explica que este método fue inaugurado por Israel en la década del 70 contra los palestinos. Entre 1987 y 1993 se contabilizaron 154 lesiones oculares entre manifestantes palestinos en Gaza, Cisjordania y Jerusalén. Hoy los palestinos cegados por disparos sionistas son incontables. 
 La estrategia fue adoptada por otros gobiernos. En 2018, según datos de la BBC, se contaron alrededor de 3 mil personas con lesiones oculares por disparos en manifestaciones en Cachemira, una región en disputa por parte de India y Pakistán. 
 Las fuerzas de seguridad argentinas tienen aceitados vínculos con las del sionismo, que las entrenan periódicamente. 
 En Tucumán, bajo el gobierno de Julio Miranda, por gestión del entonces senador Alperovich, un hombre del lobby sionista en la Argentina, se contrató a una agencia israelí de seguridad para que entrenara al grupo de operaciones especiales conocido como "Grupo Cero". Estuvo a cargo de la firma SIA, Security and Intelligence Addvising, “una organización paramilitar internacional conformada por agentes del Mossad” con filiales en Buenos Aires, Chile, Uruguay, Brasil, México y Colombia (El Periódico, 17/11/07).
 El vínculo se consolidó. Hacia 2018, Israel capacitó a miembros de las fuerzas de seguridad de la provincia y el subjefe de la policía local participó en Israel de capacitación en la lucha antiterrorista”. Ese año, Manzur compró a Israel armamento por 8.5 millones de dólares “para combatir la inseguridad” (Contrahegemonía, 2018).
 La injerencia sionista ni reconoce grietas ni se limita a Tucumán: durante el gobierno de Mauricio Macri, exmilitares israelíes entrenaron a las fuerzas de seguridad interior (policía) de la Argentina en técnicas de represión y combate, “y el Estado Nacional compró vehículos militares terrestres y marítimos al gobierno del genocida Benjamin Netanyahu” (ídem). 
 De estrecha relación con la CIA y la Mossad, Patricia Bullrich fue distinguida en marzo de 2015 con el Premio “Amigos de Israel”. En esa ocasión, dijeron: “hay muchas cosas hechas, y la verdad que la diputada Bullrich es la que lidera siempre los compromisos que tenemos”. 
 En 2015, Elías Soae Freue, un turbio personaje que trabajó 30 años como policía en Israel, experto en blindar ciudades contra las protestas callejeras, comenzó a capacitar a la policía rosarina. 
 En 2016, a partir de un convenio entre María Eugenia Vidal y el ministro de Seguridad sionista Gilad Erdan, israelíes entrenaron en “manejo de armamento y tecnología de guerra”, adoctrinamiento en “conducta animal” para salir a la calle y enfrentar a los “enemigos” e incluso adquisición de los idiomas inglés y hebreo. 
 En 2018, cuando Bullrich era la ministra de Seguridad de Macri, “comisarios e inspectores de varias provincias viajaron a Israel para recibir capacitación de las fuerzas de seguridad” (Infobae 7/11/ 2018). Ritondo y Santilli son otros que suelen peregrinar a Israel y no precisamente a santiguarse ante el Santo Sepulcro.
 Cuando se creó la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco contrató como vocero a Alejandro Mellincovsky, exjefe de prensa del ejército israelí para los medios de habla hispana. 
 En 2022, el intendente de Tigre, Julio Zamora, recibió al jefe de Seguridad de la Embajada de Israel, Lior Yonatan, en el Centro de Operaciones Tigre (COT) para que lo asesorara en cómo reducir el delito en la comuna. 
 Las dotes de las fuerzas represivas sionistas son conocidas: represión urbana y callejera, torturas, asesinatos con especial énfasis en niños y mujeres, desalojos de viviendas, quema de cultivos, destrucción de sistemas de agua potable, asesinatos a la población civil, tortura. 
 En la temida perspectiva de los alzamientos populares, el gobierno de Milei y todos sus predecesores han convertido a los genocidas israelíes en sus maestros, como alguna vez lo fueron los franceses y los norteamericanos. 

 Olga Cristóbal
 02/02/2024

viernes, 2 de febrero de 2024