Sí, señor Obama, yo también cultivo una rosa blanca.
Por eso me permito recordarle una frase pronunciada por nuestro José Martí dentro de los EE. UU.: Para Cuba que sufre, la primera palabra.
Para Cuba que sufre un genocida bloqueo global, en violación de sus más elementales derechos humanos.
Para Cuba que sufre la usurpación, ilegal, inmoral, injusta, y que su gobierno pretende infinita, de una parte de su territorio en la bahía de Guantánamo, donde ustedes mantienen una base naval que han reconocido inoperante en términos militares estratégicos y que seguramente por eso utilizan como centro de torturas.
Para Cuba que sufre el dolor de haber visto muertos o mutilados a miles de sus hijos en virtud de los actos terroristas que se han cometido contra nosotros, al amparo de su país.
Para Cuba que sufre la carencia de medicinas y equipos especializados para los más débiles de sus hijos: niños con cáncer, por ejemplo.
Para Cuba que sufre la permanente agresión mediática de una emisora radiotelevisiva, financiada por el Estado Norteamericano, es decir, por su población contributente; y para colmo, a ese engendro perverso, han tenido el ignominioso desparpajo de darle el nombre de nuestro Apóstol.
Sí, señor Obama; para Cuba que sufre, la primera palabra.
Daniel Chavarría
marzo 28 de 2016
martes, 29 de marzo de 2016
“Las sanciones económicas son crueles pues afectan a las categorías más vulnerables de la población cubana”
Entrevista al profesor Salim Lamrani
Voice of America, que empezó sus programas en 1942, es un servicio multimedia financiado por el Gobierno de Estados Unidos a través del Broadcasting Board of Governors. VOA difunde alrededor de 1.500 horas de noticias, informaciones, programas culturales y educativos cada semana, para más de 125 millones de auditores, telespectadores y lectores.
Voice of America: Remontemos un poco en la historia. Más de medio siglo de ruptura diplomática. ¿Puede recordarnos las fechas claves de este conflicto entre los dos países?
Salim Lamrani: Conviene recordar que el diferendo que opone Estados Unidos a Cuba se remonta al siglo XIX pues la isla fue el primer objetivo de la política exterior de Washington. Los Padres Fundadores siempre vieron a Cuba como el apéndice natural a agregar a la Unión Americana. Thomas Jefferson habló de ello en 1805. Conocemos también la teoría de la “fruta madura” de John Quincy Adams.
En el siglo XX, durante el periodo republicano, Estados Unidos apoyó a la dictadura militar de Fulgencio Batista y se opuso a la llegada al poder de Fidel Castro mucho antes que 1959. Permítame citar a Allen Dulles, entonces director de la CIA, en diciembre de 1958: “Tenemos que impedir la victoria de Castro”.
Cuando Fidel Castro llegó al poder en 1959 se enfrentó inmediatamente a la hostilidad de Estados Unidos, que acogió en un primer tiempo a todos los dignitarios del antiguo régimen y que impuso enseguida sanciones económicas contra Cuba. Permítame recordar la constatación lúcida del antiguo presidente John F. Kennedy quien declaró lo siguiente: “Debíamos haber dado a Fidel Castro una más calurosa bienvenida. Ello nos hubiera evitado muchos problemas”.
VOA: Avancemos un poco. Rápidamente se impuso el embargo. ¿Cuál era la situación en aquel momento?
SL: Estados Unidos impuso sanciones económicas a Cuba a partir de 1960. Es importante recordar que la retórica diplomática de Washington para justificar la hostilidad hacia Cuba evolucionó según las épocas. En 1960, Cuando Eisenhower impuso las primeras medidas de retorsión económica, evocó el proceso de expropiación y nacionalización de las empresas estadounidense. Luego Kennedy evocó la alianza con la Unión Soviética para justificar la imposición de sanciones económicas totales en 1962. En los años 1970 y 1980 Washington aludió al intervencionismo de Cuba en África en apoyo a los movimientos independentistas. Desde 1991 y el desmoronamiento de la Unión Soviética, Estados Unidos justifica el mantenimiento de una política hostil hacia Cuba evocando la democracia y los derechos humanos.
Es importante entonces recordar que esta retórica fluctuó según las épocas.
Hoy el presidente Obama ha hecho una constatación muy lúcida sobre la política de Estados Unidos. Se ha dado cuenta de que era ineficiente. Es obsoleta pues se remonta a la época de la Guerra Fría.
VOA: ¿Es Cuba todavía ese bastión comunista de la Guerra Fría?
SL: América Latina ha cambiado desde hace medio siglo. Desde luego Cuba es una sociedad diferente con un sistema político y un modelo social distintos de los de Estados Unidos. Hay evidentemente dos concepciones completamente diferentes de la democracia. Los dos presidentes lo subrayaron durante la conferencia de prensa.
Creo que Washington ha comprendido que es necesario basar las relaciones con La Habana en un principio de reciprocidad, de entendimiento cordial y de diálogo. La política de hostilidad ha fracasado.
Hoy día hay una mayoría en la opinión pública de Estados Unidos que está a favor de una normalización de las relaciones con Cuba. Ello supera la oposición demócratas/republicanos. Muchos estados con mayoría republicana, particularmente en el Midwest, desean tener relaciones normales con Cuba por razones económicas evidentes.
VOA: Todavía está el embargo y, desde un punto de vista económico, puede que se demore en levantarse. ¿Cuáles serían las consecuencias para la isla si el proceso que ha impulsado Barack Obama no llegase a su término?
SL: Las sanciones económicas constituyen el principal obstáculo al desarrollo del país. La inmensa mayoría de la comunidad internacional las condena de modo unánime. En octubre de 2015, por vigesimocuarto año consecutivo, 191 sobre 193, incluso los más fieles aliados de Estados Unidos, exigieron a Washington un cambio de su política y un levantamiento de esas sanciones.
Las razones son evidentes. Esas sanciones son anacrónicas pues se remontan a la Guerra Fría. Son crueles porque afectan a las categorías más vulnerables de la población cubana y no a los dirigentes. Finalmente son ineficientes en la medida en que el objetivo inicial de derrocar la Revolución Cubana fue un fracaso.
La constatación actual es edificante: en vez de aislar a Cuba en la escena internacional estas sanciones han aislado a Estados Unidos.
El presidente Obama ha adoptado medidas constructivas relativas al levantamiento de algunas restricciones. Pero lamentablemente las sanciones siguen vigentes. Es verdad que está el obstáculo del Congreso pero creo que es marginal. El presidente de Estados Unidos, como jefe del poder ejecutivo, dispone de todas las prerrogativas para desmantelar el 90 % de estas sanciones. Hay muy pocos sectores que él no pueda tocar.
VOA: ¿Está de acuerdo en que Barack Obama tomó una decisión histórica aunque el futuro de Cuba suscite todavía muchas interrogantes?
SL: Sin duda. El presidente Obama ha puesto fin a una anomalía histórica. Ha establecido el lazo con el pueblo cubano. Ha reconstruido el punto roto en 1959 y creo que marcará la historia siendo el presidente que habrá adoptado el enfoque más constructivo para resolver un diferendo que se remonta a más de medio siglo. Si hay algo que debemos recordar de la presidencia de Barack Obama es el proceso de normalización de las relaciones con Cuba.
Voice of America
lunes, 28 de marzo de 2016
El hermano Obama

No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta
Los reyes de España nos trajeron a los conquistadores y dueños, cuyas huellas quedaron en los hatos circulares de tierra asignados a los buscadores de oro en las arenas de los ríos, una forma abusiva y bochornosa de explotación cuyos vestigios se pueden divisar desde el aire en muchos lugares del país.
El turismo hoy, en gran parte, consiste en mostrar las delicias de los paisajes y saborear las exquisiteces alimentarias de nuestros mares, y siempre que se comparta con el capital privado de las grandes corporaciones extranjeras, cuyas ganancias si no alcanzan los miles de millones de dólares per cápita no son dignas de atención alguna.
Ya que me vi obligado a mencionar el tema, debo añadir, principalmente para los jóvenes, que pocas personas se percatan de la importancia de tal condición en este momento singular de la historia humana. No diré que el tiempo se ha perdido, pero no vacilo en afirmar que no estamos suficientemente informados, ni ustedes ni nosotros, de los conocimientos y las conciencias que debiéramos tener para enfrentar las realidades que nos desafían. Lo primero a tomar en cuenta es que nuestras vidas son una fracción histórica de segundo, que hay que compartir además con las necesidades vitales de todo ser humano. Una de las características de este es la tendencia a la sobrevaloración de su papel, lo cual contrasta por otro lado con el número extraordinario de personas que encarnan los sueños más elevados.
Nadie, sin embargo, es bueno o es malo por sí mismo. Ninguno de nosotros está diseñado para el papel que debe asumir en la sociedad revolucionaria. En parte, los cubanos tuvimos el privilegio de contar con el ejemplo de José Martí. Me pregunto incluso si tenía que caer o no en Dos Ríos, cuando dijo “para mí es hora”, y cargó contra las fuerzas españolas atrincheradas en una sólida línea de fuego. No quería regresar a Estados Unidos y no había quién lo hiciera regresar. Alguien arrancó algunas hojas de su diario. ¿Quién cargó con esa pérfida culpa, que fue sin duda obra de algún intrigante inescrupuloso? Se conocen diferencias entre los Jefes, pero jamás indisciplinas. “Quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha”, declaró el glorioso líder negro Antonio Maceo. Se reconoce igualmente en Máximo Gómez, el jefe militar más disciplinado y discreto de nuestra historia.
Mirándolo desde otro ángulo, cómo no admirarse de la indignación de Bonifacio Byrne cuando, desde la distante embarcación que lo traía de regreso a Cuba, al divisar otra bandera junto a la de la estrella solitaria, declaró: “Mi bandera es aquella que no ha sido jamás mercenaria…”, para añadir de inmediato una de las más bellas frases que escuché nunca: “Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía!...”. Tampoco olvidaré las encendidas palabras de Camilo Cienfuegos aquella noche, cuando a varias decenas de metros bazucas y ametralladoras de origen norteamericano, en manos contrarrevolucionarias, apuntaban hacia la terraza donde estábamos parados. Obama había nacido en agosto de 1961, como él mismo explicó. Más de medio siglo transcurriría desde aquel momento.
Veamos sin embargo cómo piensa hoy nuestro ilustre visitante:
“Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la guerra fría en las Américas. Vine aquí extendiendo la mano de amistad al pueblo cubano”.
De inmediato un diluvio de conceptos, enteramente novedosos para la mayoría de nosotros:
“Ambos vivimos en un nuevo mundo colonizado por europeos”. Prosiguió el Presidente norteamericano. “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”.
Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana. Esta pasaría a la historia por la batalla que libró en Angola contra el apartheid, poniendo fin a la presencia de armas nucleares en un continente de más de mil millones de habitantes. No era ese el objetivo de nuestra solidaridad, sino ayudar a los pueblos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau y otros del dominio colonial fascista de Portugal.
En 1961, apenas dos años y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos, atacando por sorpresa a nuestro país. Nada podrá justificar aquel alevoso ataque que costó a nuestro país cientos de bajas entre muertos y heridos. De la brigada de asalto proyanki, en ninguna parte consta que se hubiese podido evacuar un solo mercenario. Aviones yankis de combate fueron presentados ante Naciones Unidas como equipos cubanos sublevados.
Es de sobra conocida la experiencia militar y el poderío de ese país. En África creyeron igualmente que la Cuba revolucionaria sería puesta fácilmente fuera de combate. El ataque por el Sur de Angola por parte de las brigadas motorizadas de Sudáfrica racista los lleva hasta las proximidades de Luanda, la capital de este país. Ahí se inicia una lucha que se prolongó no menos de 15 años. No hablaría siquiera de esto, a menos que tuviera el deber elemental de responder al discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
No intentaré tampoco dar detalles, solo enfatizar que allí se escribió una página honrosa de la lucha por la liberación del ser humano. De cierta forma yo deseaba que la conducta de Obama fuese correcta. Su origen humilde y su inteligencia natural eran evidentes. Mandela estaba preso de por vida y se había convertido en un gigante de la lucha por la dignidad humana. Un día llegó a mis manos una copia del libro en que se narra parte de la vida de Mandela y ¡oh, sorpresa!: estaba prologado por Barack Obama. Lo ojeé rápidamente. Era increíble el tamaño de la minúscula letra de Mandela precisando datos. Vale la pena haber conocido hombres como aquel.
Sobre el episodio de Sudáfrica debo señalar otra experiencia. Yo estaba realmente interesado en conocer más detalles sobre la forma en que los sudafricanos habían adquirido las armas nucleares. Solo tenía la información muy precisa de que no pasaban de 10 o 12 bombas. Una fuente segura sería el profesor e investigador Piero Gleijeses, quien había redactado el texto de “Misiones en conflicto: La Habana, Washington y África 1959-1976”; un trabajo excelente. Yo sabía que él era la fuente más segura de lo ocurrido y así se lo comuniqué; me respondió que él no había hablado más del asunto, porque en el texto había respondido a las preguntas del compañero Jorge Risquet, quien había sido embajador o colaborador cubano en Angola, muy amigo suyo. Localicé a Risquet; ya en otras importantes ocupaciones estaba terminando un curso del que le faltaban varias semanas. Esa tarea coincidió con un viaje bastante reciente de Piero a nuestro país; le había advertido a este que Risquet tenía ya algunos años y su salud no era óptima. A los pocos días ocurrió lo que yo temía. Risquet empeoró y falleció. Cuando Piero llegó no había nada que hacer excepto promesas, pero ya yo había logrado información sobre lo que se relacionaba con esa arma y la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel.
No sé qué tendrá que decir ahora Obama sobre esta historia. Ignoro qué sabía o no, aunque es muy dudoso que no supiera absolutamente nada. Mi modesta sugerencia es que reflexione y no trate ahora de elaborar teorías sobre la política cubana.
Hay una cuestión importante:
Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.
Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?
Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.
Fidel Castro Ruz
Marzo 27 de 2016
10 y 25 p.m.
Fidel Castro: “No necesitamos que el imperio nos regale nada”

A una semana de la visita de Obama a Cuba el expresidente Fidel Castro responde desde una columna del diario oficial Granma al discurso que el presidente de EE.UU. dio en el Gran Teatro de La Habana.
El expresidente cubano Fidel Castro rompió hoy su silencio tras la visita de Barack Obama a la isla con una de sus “reflexiones” en el diario oficial Granma titulada “El hermano Obama”. En la misma Castro afirma que Cuba no necesita regalos del “imperio” y critica partes del discurso que Obama dio en el Gran Teatro de La Habana el martes pasado.
En el artículo Castro retoma las palabras de Obama cuando dijo que “Cuba, al igual que Estados Unidos, fue constituida por esclavos traídos de África; al igual que Estados Unidos, el pueblo cubano tiene herencias en esclavos y esclavistas”, para criticarle al presidente estadounidense que “Las poblaciones nativas no existen para nada en la mente de Obama. Tampoco dice que la discriminación racial fue barrida por la Revolución; que el retiro y el salario de todos los cubanos fueron decretados por esta antes de que el señor Barack Obama cumpliera 10 años. La odiosa costumbre burguesa y racista de contratar esbirros para que los ciudadanos negros fuesen expulsados de centros de recreación fue barrida por la Revolución Cubana.”
Castro aprovecha también para señalar los olvidos de Obama sobre la invasión estadounidense a Bahía de Cochinos en 1961 “apenas un año y tres meses después del Triunfo de la Revolución, una fuerza mercenaria con cañones e infantería blindada, equipada con aviones, fue entrenada y acompañada por buques de guerra y portaviones de Estados Unidos”, y también recuerda la participación cubana en la guerra en Angola para cuestionar "la ayuda que Sudáfrica racista había recibido de Reagan e Israel". Sobre todos estos temas Castro se pregunta si Obama conoce "sobre esta historia" y afirma que "es muy dudoso que no supiera absolutamente nada".
Más adelante Castro afirma que Obama utilizó palabras "almibaradas" cuando dijo: "Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro (…) mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos".
Sobre estas afirmaciones Castro ironiza "Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto", y le recuerda a Obama que Estados Unidos es responsable por el "bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años" y se pregunta cómo olvidar a “los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza”.
Hacia el final de la carta Fidel castro sintetiza “Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.”
Fidel Castro, de 89 años, se alejó de los cargos políticos en 2006, momento en el que asumió la presidencia su hermano Raúl. Sin embargo ha mantenido sus columnas de “reflexiones” en los medios oficiales, desde donde eventualmente aparece como la “voz moral” de la Revolución, sobre todo frente a los aspectos de los giros políticos de los últimos años que resultan más indigeribles entre sectores de la base del Partido Comunista. Un rol similar cumplió en los días previos a la visita de Obama al recibir al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, país que fue el principal socio político y comercial de la Isla durante los primeros años del siglo XXI. La visita de Maduro trató de ser un contrapeso a la de Obama, aunque con poco éxito. De hecho el día que llegó el presidente de Estados Unidos, la tapa del diario Granma trató de "ningunearlo" de manera un tanto infantil poniendo dos fotos de la visita de Maduro y solo un recuadro anunciando la llegada de Obama.
Pero la visita de Obama era difícil de contrapesar con gestos. Se trataba de una visita histórica con un objetivo claro de avanzar en la restauración capitalista en la isla y devolverla a la órbita del imperialismo estadounidense, barriendo de paso con las conquistas que aún quedan de la revolución. La reunión con los “emprendedores” (los sectores más prósperos de entre los 500.000 cuentapropistas que tiene la isla), estuvo destinada a ganar una base de apoyo abiertamente procapitalista, al igual que la reunión con la “disidencia” de derecha, que es profundamente restauracionista. Junto a estas acciones estuvo el discurso en el teatro de La Habana, donde Obama llamó una y otra vez a que sea el “pueblo cubano” quién decida el futuro de la isla, en un llamado (indirecto) hacia una mayor apertura política de parte del gobierno del PC.
Raúl Castro está a la cabeza del proceso de “transformaciones”. Las políticas impulsadas por el gobierno cubano en los últimos años van en un sentido de apertura capitalista en la isla. Las diferencias con el gobierno de Estados Unidos tienen que ver con los tiempos y con asegurarse ser el Partido Comunista el vehículo y garante de la restauración.
Pero la visita de Obama fue políticamente ofensiva y no trajo siquiera una propuesta seria sobre el levantamiento del bloqueo criminal que EEUU mantiene sobre la isla hace más de medio siglo. Su discurso en el teatro de La Habana ha circulado intensamente en redes alternativas de distribución como el conocido paquete de contenidos audiovisuales, que esta semana incluye una copia del discurso de Obama en texto y video.
La reaparición de Fidel Castro con su columna de reflexiones viene a intentar dar respuesta al “huracán” político que provocó en la isla la visita de Obama, y la falta de una “crítica” oficial. Las columnas de Fidel, que juegan un rol de contención y “balance” frente a la política oficial de mayor apertura, no son nuevas, y se han vuelto compatibles, permitiendo ser una vía de descompresión para los sectores descontentos con los ritmos y condiciones del acercamiento a Estados Unidos. Sin embargo, los símbolos parecen tener cada vez menos efectividad, para hacer las veces de contención, frente a la política de estado que ya hace tiempo ha puesto el norte en el camino de un proceso de restauración capitalista en la isla.
Juan Andrés Gallardo
@juanagallardo1
Por el desbloqueo norteamericano al pueblo de Cuba
Que el presidente Obama haya visitado Cuba no es suficiente para dar una respuesta positiva y poner fin al embargo, que es bloqueo, que los Estados Unidos de América del norte mantiene contra Cuba desde 1960. No han sido suficientes las resoluciones de Naciones Unidas ni los llamamientos humanitarios ni el fin de la Guerra Fría. Parece que no ha pasado el tiempo. Se observan movimientos y cierta apertura, pero no es suficiente. La visita de Obama ha sido a un show con barras y estrellas. El bloqueo es una coacción y agresión económica, que entraña una conducta genocida y significa el aislamiento, la asfixia y la inmovilidad de Cuba, todo para doblegar al pueblo cubano.
Las acciones ejercidas contra Cuba por los EEUU no se enmarcan en la definición de «embargo». Cuba no es deudora de EEUU y no ha cometido delito alguno que autorice el secuestro y liquidación de sus bienes a favor de Norteamérica. Cuba no ha sido ni es una amenaza para la seguridad, por lo que la pretensión de aplicarle medidas de legítima defensa, resulta contraria a la ley internacional. EEUU emplea la figura del «embargo» para no reconocer que aplica a Cuba medidas de guerra en tiempo de paz. El aislamiento, la asfixia y la inmovilidad a la que someten a Cuba, son acciones típicas de un «bloqueo»: cortar, cerrar, incomunicar con el exterior, para lograr la rendición del país por la fuerza o por el hambre. No lo han conseguido del todo.
La visita de Barack Obama se ha enmarcado en el proceso de acercamiento, iniciado el 17 de diciembre de 2014, momento en el que el Jefe de Estado norteamericano reconoció en diferentes oportunidades el fracaso de la política hostil de la Casa Blanca contra el pueblo cubano: «el aislamiento no ha funcionado». Celebré ese momento histórico, porque era el ejemplo más claro, de que la resistencia del gobierno y pueblo cubano fueron y siguen siendo fundamentales en la lucha contra el imperialismo y la imposición de modelos de gobierno que no respetan la soberanía de los pueblos. Pero los Halcones de Washington siguen presionando para que nada sea fácil.
La «Ley Helms-Burton», que legalizó el bloqueo económico, comercial y financiero a la isla, solo puede ser derogada por el Congreso estadounidense. Esta normativa contempla duras sanciones contra los países que intenten emprender relaciones comerciales con Cuba. Donald Trump es el único aspirante republicano que se ha mostrado a favor de mantener las relaciones diplomáticas con Cuba si llega a la Presidencia y apoya la política de Obama hacia Cuba. El senador cubanoamericano por Texas, Ted Cruz, ha prometido romper las relaciones con Cuba si llegan al poder, mientras el gobernador de Ohio, John Kasich, se limitó a indicar que acabará con la política de «tratar mejor a los enemigos que a los amigos». Trump, hace unos años, declaraba que Fidel Castro era un «asesino» y un «criminal». Ahora más tibio, ha declarado que ve potencial en la isla y estaría dispuesto a realizar inversiones en un hotel. Por el contrario, la tónica general entre los conservadores, sigue siendo rechazar el acercamiento a la isla mientras no haya cambios políticos sustanciales.
Las relaciones entre EEUU y Cuba, por intransigencias ideológicas del vecino del norte han sido malas y a muerte. Recordemos la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961, operación que acabó en el fracaso de los invasores en menos de 65 horas y aplastados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Más de un centenar de soldados invasores murieron y otros 1200 fueron capturaron. Obama, para defender el fin del bloqueo, apuntaba que: si las relaciones con China o Vietnam, también comunistas, se habían retomado décadas atrás, era tiempo de hacerlo con Cuba. «No podemos continuar haciendo lo mismo que durante 50 años y esperar un resultado diferente». A pesar de los intentos de EEUU por desestabilizar al Gobierno cubano, Cuba ha resistido. Wikileaks en noviembre de 2006 desveló algunos proyectos ejecutados contra Cuba.
El presidente Raúl Castro, ha mostrado la disposición de su Gobierno de avanzar en la normalización de relaciones con Estados Unidos, insistiendo en que el bloqueo sigue siendo el principal obstáculo para el desarrollo de su país. Demandó poner en práctica el arte de la convivencia civilizada, que implica respetar y aceptar las diferencias y no hacer de ellas el centro de la relación. También recordó que han pasado quince meses desde el anuncio del restablecimiento de relaciones y que, pese a que se ha avanzado en algunos temas, «mucho más pudiera hacerse si se levantara el bloqueo». No olvidó reclamar la devolución de los terrenos de la Base Naval de Guantánamo, que junto al embargo, son los principales obstáculos para tener relaciones bilaterales plenas. El embargo sigue, EEUU ni se plantea la exigencia de La Habana de devolver Guantánamo y, en materia política, permanece un abismo entre ambos países.
Según informe del Gobierno cubano, se calcula que desde el bloqueo, en el sector salud pública se han perdido unos 104 mil millones de dólares y generado la escasez de medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades como el cáncer, que perjudican directamente a la población. En materia de educación, afecta en la compra de material escolar, el mantenimiento de la red y en el intercambio de información científica, cultural y deportiva. Por otro lado, la aeronáutica civil cubana ha perdido un promedio, en los últimos cuatro años, cerca de 300 mil dólares. Mientras que el transporte terrestre se encuentra totalmente desactualizado. Las multas impuestas por EEUU ascienden a más de 11 mil 500 millones de dólares, mientras que el total de pérdidas monetarias por el bloqueo llega a 116 mil 800 millones de dólares. Además, los daños humanos que ha producido el bloqueo son incontables y su duración en el tiempo ha hecho del mismo insostenible.
Desde 1992, son 23 las resoluciones aprobadas por la Asamblea General a favor del levantamiento del bloqueo. En 2014 fue la 68/8 por la «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU contra Cuba», aprobada por una aplastante mayoría: 188 votos a favor, 2 en contra (Estados Unidos e Israel). Cuba no puede utilizar en sus transacciones internacionales el dólar americano, ni tiene acceso a créditos de bancos en los EEUU ni de sus filiales ni de las instituciones financieras internacionales. Las resoluciones aprobadas son una señal inequívoca de que la comunidad internacional está a favor de la independencia, la soberanía y la libertad del pueblo cubano. Mas de cincuenta años han pasado y EEUU mantiene el castigo «inmoral e injustificado», violando la propia Carta de la ONU, la legislación internacional y los derechos humanos.
Mientras los líderes proclaman sus grandes declaraciones, la realidad del pueblo cubano es descorazonadora. Me cuentan cubanos de aquí y de allí, que el día a día de la gente es desesperado. El embargo quizás este cediendo en algo (por el interés económico de Norteamérica), pero el autobloqueo se mantiene. La enseñanza ha perdido el alto grado de calidad de antaño, porque los maestros se cansaron, aunque siempre quedan algunos dignos de reverenciar, y los de la nueva oleada carecen de la cultura general necesaria y con graves problemas didácticos para enseñar. Los mejores médicos se jubilan o están en otros países, como vía de escape para cubrir las necesidades vitales familiares. Lo peor, la influencia de los nuevos ricos que manejan dólares y exhiben lo mas mediocre y casposo del Miami cubano. Difíciles condiciones de vida, sin recursos económicos y con escasos productos, de todo tipo, que comprar.
Más del 70% de la población cubana ha nacido bajo el bloqueo y el atraso generado, en todas las áreas de la vida, no es más que la consecuencia de un bloqueo arbitrario que viola totalmente los derechos humanos y además el legítimo derecho a la autodeterminación económica y política del pueblo cubano.
Y el futuro a la puerta. El 24 de febrero del 2018, Raúl Castro se retirará y parece que Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, discreto pero influyente (Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba; miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba desde 1997), es el llamado a sustituirle. La pregunta es: ¿mantendrá el viejo orden?; «es la punta de un iceberg de líderes completamente nuevos, cuyo origen y experiencia no tienen nada que vez con la vieja guardia».
Ya es tiempo de que los Estados Unidos de la América del Norte, den un giro a su política y se alejen definitivamente de la guerra fría que dividía y mantenga relaciones de amistad con la totalidad de la comunidad internacional. Dialogue y no haga la guerra en ninguna parte del planeta, respetando las diferencias en igualdad, soberanía e independencia. Soy solidario con el pueblo cubano y respeto su derecho a decidir; también apoyo el rumbo hacia la democracia participativa, como el mejor modelo para la convivencia en bienestar y progreso.
Cuenta la historia de las anécdotas protagonizadas por Fidel Castro, que en un encuentro con reporteros, en el año 1973, el periodista Brian Davis, de una agencia inglesa, preguntó al dirigente cubano: «¿Cuándo cree usted que se podrán restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?». Castro le miró fijamente y respondió bien alto: «Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un Presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano». Algunos periodistas se rieron. Otros, incrédulos, hicieron una mueca irónica y ninguno de los que estaba en la habitación creyeron la predicción del Castro Nostradamus. Sea o no sea cierta la frase, lo cierto es que se ha cumplido.
Más del 70% de la población cubana ha nacido bajo el bloqueo y el atraso generado en todas las áreas de la vida, no es más que la consecuencia de una acción arbitraria que viola los derechos humanos y el legítimo derecho a la autodeterminación económica y política del pueblo. Solo los cubanos que viven en la isla y que disfrutan o sufren cada día, deben ser los llamados a reclamar cambios radicales o modestos. Al día de hoy, parece que la mayoría no está por los grandes cambios, pero como sabios que son, «prefieren lo bueno del socialismo y los productos del capitalismo».
Poner fin al bloqueo es poner fin a la crueldad, porque es injusto y viola los derechos humanos. El bloqueo contraviene el principio de igualdad soberana, principio de no intervención, principio de independencia y el derecho a la nacionalización. Además es inmoral porque lo sufre el pueblo cubano en Cuba.
Víctor Arrogante
@caval100
Las acciones ejercidas contra Cuba por los EEUU no se enmarcan en la definición de «embargo». Cuba no es deudora de EEUU y no ha cometido delito alguno que autorice el secuestro y liquidación de sus bienes a favor de Norteamérica. Cuba no ha sido ni es una amenaza para la seguridad, por lo que la pretensión de aplicarle medidas de legítima defensa, resulta contraria a la ley internacional. EEUU emplea la figura del «embargo» para no reconocer que aplica a Cuba medidas de guerra en tiempo de paz. El aislamiento, la asfixia y la inmovilidad a la que someten a Cuba, son acciones típicas de un «bloqueo»: cortar, cerrar, incomunicar con el exterior, para lograr la rendición del país por la fuerza o por el hambre. No lo han conseguido del todo.
La visita de Barack Obama se ha enmarcado en el proceso de acercamiento, iniciado el 17 de diciembre de 2014, momento en el que el Jefe de Estado norteamericano reconoció en diferentes oportunidades el fracaso de la política hostil de la Casa Blanca contra el pueblo cubano: «el aislamiento no ha funcionado». Celebré ese momento histórico, porque era el ejemplo más claro, de que la resistencia del gobierno y pueblo cubano fueron y siguen siendo fundamentales en la lucha contra el imperialismo y la imposición de modelos de gobierno que no respetan la soberanía de los pueblos. Pero los Halcones de Washington siguen presionando para que nada sea fácil.
La «Ley Helms-Burton», que legalizó el bloqueo económico, comercial y financiero a la isla, solo puede ser derogada por el Congreso estadounidense. Esta normativa contempla duras sanciones contra los países que intenten emprender relaciones comerciales con Cuba. Donald Trump es el único aspirante republicano que se ha mostrado a favor de mantener las relaciones diplomáticas con Cuba si llega a la Presidencia y apoya la política de Obama hacia Cuba. El senador cubanoamericano por Texas, Ted Cruz, ha prometido romper las relaciones con Cuba si llegan al poder, mientras el gobernador de Ohio, John Kasich, se limitó a indicar que acabará con la política de «tratar mejor a los enemigos que a los amigos». Trump, hace unos años, declaraba que Fidel Castro era un «asesino» y un «criminal». Ahora más tibio, ha declarado que ve potencial en la isla y estaría dispuesto a realizar inversiones en un hotel. Por el contrario, la tónica general entre los conservadores, sigue siendo rechazar el acercamiento a la isla mientras no haya cambios políticos sustanciales.
Las relaciones entre EEUU y Cuba, por intransigencias ideológicas del vecino del norte han sido malas y a muerte. Recordemos la invasión de la Bahía de Cochinos en 1961, operación que acabó en el fracaso de los invasores en menos de 65 horas y aplastados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Más de un centenar de soldados invasores murieron y otros 1200 fueron capturaron. Obama, para defender el fin del bloqueo, apuntaba que: si las relaciones con China o Vietnam, también comunistas, se habían retomado décadas atrás, era tiempo de hacerlo con Cuba. «No podemos continuar haciendo lo mismo que durante 50 años y esperar un resultado diferente». A pesar de los intentos de EEUU por desestabilizar al Gobierno cubano, Cuba ha resistido. Wikileaks en noviembre de 2006 desveló algunos proyectos ejecutados contra Cuba.
El presidente Raúl Castro, ha mostrado la disposición de su Gobierno de avanzar en la normalización de relaciones con Estados Unidos, insistiendo en que el bloqueo sigue siendo el principal obstáculo para el desarrollo de su país. Demandó poner en práctica el arte de la convivencia civilizada, que implica respetar y aceptar las diferencias y no hacer de ellas el centro de la relación. También recordó que han pasado quince meses desde el anuncio del restablecimiento de relaciones y que, pese a que se ha avanzado en algunos temas, «mucho más pudiera hacerse si se levantara el bloqueo». No olvidó reclamar la devolución de los terrenos de la Base Naval de Guantánamo, que junto al embargo, son los principales obstáculos para tener relaciones bilaterales plenas. El embargo sigue, EEUU ni se plantea la exigencia de La Habana de devolver Guantánamo y, en materia política, permanece un abismo entre ambos países.
Según informe del Gobierno cubano, se calcula que desde el bloqueo, en el sector salud pública se han perdido unos 104 mil millones de dólares y generado la escasez de medicamentos destinados al tratamiento de enfermedades como el cáncer, que perjudican directamente a la población. En materia de educación, afecta en la compra de material escolar, el mantenimiento de la red y en el intercambio de información científica, cultural y deportiva. Por otro lado, la aeronáutica civil cubana ha perdido un promedio, en los últimos cuatro años, cerca de 300 mil dólares. Mientras que el transporte terrestre se encuentra totalmente desactualizado. Las multas impuestas por EEUU ascienden a más de 11 mil 500 millones de dólares, mientras que el total de pérdidas monetarias por el bloqueo llega a 116 mil 800 millones de dólares. Además, los daños humanos que ha producido el bloqueo son incontables y su duración en el tiempo ha hecho del mismo insostenible.
Desde 1992, son 23 las resoluciones aprobadas por la Asamblea General a favor del levantamiento del bloqueo. En 2014 fue la 68/8 por la «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU contra Cuba», aprobada por una aplastante mayoría: 188 votos a favor, 2 en contra (Estados Unidos e Israel). Cuba no puede utilizar en sus transacciones internacionales el dólar americano, ni tiene acceso a créditos de bancos en los EEUU ni de sus filiales ni de las instituciones financieras internacionales. Las resoluciones aprobadas son una señal inequívoca de que la comunidad internacional está a favor de la independencia, la soberanía y la libertad del pueblo cubano. Mas de cincuenta años han pasado y EEUU mantiene el castigo «inmoral e injustificado», violando la propia Carta de la ONU, la legislación internacional y los derechos humanos.
Mientras los líderes proclaman sus grandes declaraciones, la realidad del pueblo cubano es descorazonadora. Me cuentan cubanos de aquí y de allí, que el día a día de la gente es desesperado. El embargo quizás este cediendo en algo (por el interés económico de Norteamérica), pero el autobloqueo se mantiene. La enseñanza ha perdido el alto grado de calidad de antaño, porque los maestros se cansaron, aunque siempre quedan algunos dignos de reverenciar, y los de la nueva oleada carecen de la cultura general necesaria y con graves problemas didácticos para enseñar. Los mejores médicos se jubilan o están en otros países, como vía de escape para cubrir las necesidades vitales familiares. Lo peor, la influencia de los nuevos ricos que manejan dólares y exhiben lo mas mediocre y casposo del Miami cubano. Difíciles condiciones de vida, sin recursos económicos y con escasos productos, de todo tipo, que comprar.
Más del 70% de la población cubana ha nacido bajo el bloqueo y el atraso generado, en todas las áreas de la vida, no es más que la consecuencia de un bloqueo arbitrario que viola totalmente los derechos humanos y además el legítimo derecho a la autodeterminación económica y política del pueblo cubano.
Y el futuro a la puerta. El 24 de febrero del 2018, Raúl Castro se retirará y parece que Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, discreto pero influyente (Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba; miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba desde 1997), es el llamado a sustituirle. La pregunta es: ¿mantendrá el viejo orden?; «es la punta de un iceberg de líderes completamente nuevos, cuyo origen y experiencia no tienen nada que vez con la vieja guardia».
Ya es tiempo de que los Estados Unidos de la América del Norte, den un giro a su política y se alejen definitivamente de la guerra fría que dividía y mantenga relaciones de amistad con la totalidad de la comunidad internacional. Dialogue y no haga la guerra en ninguna parte del planeta, respetando las diferencias en igualdad, soberanía e independencia. Soy solidario con el pueblo cubano y respeto su derecho a decidir; también apoyo el rumbo hacia la democracia participativa, como el mejor modelo para la convivencia en bienestar y progreso.
Cuenta la historia de las anécdotas protagonizadas por Fidel Castro, que en un encuentro con reporteros, en el año 1973, el periodista Brian Davis, de una agencia inglesa, preguntó al dirigente cubano: «¿Cuándo cree usted que se podrán restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, dos países tan lejanos a pesar de la cercanía geográfica?». Castro le miró fijamente y respondió bien alto: «Estados Unidos vendrá a dialogar con nosotros cuando tenga un Presidente negro y haya en el mundo un Papa latinoamericano». Algunos periodistas se rieron. Otros, incrédulos, hicieron una mueca irónica y ninguno de los que estaba en la habitación creyeron la predicción del Castro Nostradamus. Sea o no sea cierta la frase, lo cierto es que se ha cumplido.
Más del 70% de la población cubana ha nacido bajo el bloqueo y el atraso generado en todas las áreas de la vida, no es más que la consecuencia de una acción arbitraria que viola los derechos humanos y el legítimo derecho a la autodeterminación económica y política del pueblo. Solo los cubanos que viven en la isla y que disfrutan o sufren cada día, deben ser los llamados a reclamar cambios radicales o modestos. Al día de hoy, parece que la mayoría no está por los grandes cambios, pero como sabios que son, «prefieren lo bueno del socialismo y los productos del capitalismo».
Poner fin al bloqueo es poner fin a la crueldad, porque es injusto y viola los derechos humanos. El bloqueo contraviene el principio de igualdad soberana, principio de no intervención, principio de independencia y el derecho a la nacionalización. Además es inmoral porque lo sufre el pueblo cubano en Cuba.
Víctor Arrogante
@caval100
Tormenta tropical contra Cuba proveniente de la Florida, EEUU
Pasada la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, una tormenta tropical proveniente de la Florida tratará de asechar a Cuba con el evidente objetivo de dividir a los revolucionarios y al pueblo de la mayor de las Antillas.
El calentamiento de las aguas que bañan la Florida, y la ciudad de Miami, enclave histórico de contrarrevolucionarios y terroristas anticubanos, lo propició Obama con su intencional contaminación “democrática” en el venenoso discurso que le prepararon muy bien sus asesores, y leyó en el Teatro Alicia Alonso de La Habana durante su reciente estancia oficial en la Isla caribeña.
A la intervención del actual inquilino de la Casa Blanca no me voy a referir porque bastante se ha escrito y hablado al respecto, aunque no estaría mal que todos los cubanos la estudiaran a fondo para contrarrestar con más efectividad el eventual ciclón en que desean transformar la ahora incipiente tormenta.
Es bien sabido que el verdadero propósito de las administraciones de Washington y los adversarios de la Revolución del 1 de enero de 1959 en Cuba ha sido siempre destruirla de disimiles maneras, y a cualquier precio, utilizando desde el bloqueo, atentados a sus principales dirigentes, acciones terroristas y agresiones, hasta la subversión interna.
Listo, más que inteligente, Obama cambió el método de sus predecesores, al restablecer las relaciones de Estados Unidos con el decano archipiélago antillano, abrir varios puentes en las esferas económicas y comerciales bilaterales, sin todavía levantar el bloqueo, y visitar La Habana, un hecho que acaparó la atención de todo el mundo y ha suscitado, como era de esperar, diversas reacciones.
El primer mandatario negro norteamericano y sus cercanos colaboradores se percataron que el sendero de la fuerza no los conduciría a nada con una Cuba que ha resistido y vencido todos los planes en su contra preparados por el Pentágono, y contado a la vez con una inmensa solidaridad internacional.
Entonces, el camino escogido por el jefe de Washington y sus asesores ha sido utilizar el repetitivo dialogo hipócrita y vacío de contenido sobre “democracia”, “derechos humanos”, “libertad de expresión”, y el progreso económico a la horma capitalista, que no dejan de confundir, y alimentar sobre todo divergencias.
Eso traducido al buen castellano significa fomentar el divisionismo, entre los revolucionarios y en general en el pueblo cubano, crear discrepancias entre las generaciones históricas, las actuales, y las que vienen, y alentar “cambios” que promuevan el individualismo, por encima de los intereses de una sociedad incluyente.
Esos “cambios”, una palabra ahora muy de moda en el lenguaje de la derecha, pero que le fue robada impunemente a la izquierda y la utilizan cotidianamente en Latinoamérica y el mundo, no excluyen hacer ver falsas contradicciones entre dirigentes y dignatarios progresistas en cuanto a cómo se debe gobernar un país y tener relaciones con Estados Unidos.
Para nadie es un secreto que han pretendido hacerlo entre el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, y el presidente Raúl Castro, con la macabra intención de sembrar dudas y tratar de fraccionar a los cubanos.
Washington conoce perfectamente que el mayor éxito de Cuba desde el 1 de enero de 1959 ha sido haber mantenido la unidad de su pueblo en cualquier circunstancia, y lógicamente su plan en lo adelante será erosionarla.
Seguros estamos la mayoría que la nación antillana está siempre alerta, como acostumbra a hacer desde que las tormentas tropicales se forman en el Océano Atlántico, y por el sur del Mar Caribe se desplazan hacia el norte convirtiéndose en reiteradas ocasiones en peligrosos huracanes de categoría 5.
Por ello es recomendable que la Florida, y claro Estados Unidos, sin subestimar ni sobrestimar su poderío, esté preparado ante un huracán que pueda significar Cuba en lo adelante tras el acercamiento entre ambos países.
La influencia, aunque Washington trate de impedirla, será bidireccional porque los cubanos tienen mucho que enseñar y mostrar a sus vecinos del Norte, quienes cuando viajan a la Isla quedan impactados por su gente, su desarrollo científico, su cultura, educación, salud, y sobre todas las cosas por su dignidad, y su apego a la independencia y la soberanía.
Patricio Montesinos
El calentamiento de las aguas que bañan la Florida, y la ciudad de Miami, enclave histórico de contrarrevolucionarios y terroristas anticubanos, lo propició Obama con su intencional contaminación “democrática” en el venenoso discurso que le prepararon muy bien sus asesores, y leyó en el Teatro Alicia Alonso de La Habana durante su reciente estancia oficial en la Isla caribeña.
A la intervención del actual inquilino de la Casa Blanca no me voy a referir porque bastante se ha escrito y hablado al respecto, aunque no estaría mal que todos los cubanos la estudiaran a fondo para contrarrestar con más efectividad el eventual ciclón en que desean transformar la ahora incipiente tormenta.
Es bien sabido que el verdadero propósito de las administraciones de Washington y los adversarios de la Revolución del 1 de enero de 1959 en Cuba ha sido siempre destruirla de disimiles maneras, y a cualquier precio, utilizando desde el bloqueo, atentados a sus principales dirigentes, acciones terroristas y agresiones, hasta la subversión interna.
Listo, más que inteligente, Obama cambió el método de sus predecesores, al restablecer las relaciones de Estados Unidos con el decano archipiélago antillano, abrir varios puentes en las esferas económicas y comerciales bilaterales, sin todavía levantar el bloqueo, y visitar La Habana, un hecho que acaparó la atención de todo el mundo y ha suscitado, como era de esperar, diversas reacciones.
El primer mandatario negro norteamericano y sus cercanos colaboradores se percataron que el sendero de la fuerza no los conduciría a nada con una Cuba que ha resistido y vencido todos los planes en su contra preparados por el Pentágono, y contado a la vez con una inmensa solidaridad internacional.
Entonces, el camino escogido por el jefe de Washington y sus asesores ha sido utilizar el repetitivo dialogo hipócrita y vacío de contenido sobre “democracia”, “derechos humanos”, “libertad de expresión”, y el progreso económico a la horma capitalista, que no dejan de confundir, y alimentar sobre todo divergencias.
Eso traducido al buen castellano significa fomentar el divisionismo, entre los revolucionarios y en general en el pueblo cubano, crear discrepancias entre las generaciones históricas, las actuales, y las que vienen, y alentar “cambios” que promuevan el individualismo, por encima de los intereses de una sociedad incluyente.
Esos “cambios”, una palabra ahora muy de moda en el lenguaje de la derecha, pero que le fue robada impunemente a la izquierda y la utilizan cotidianamente en Latinoamérica y el mundo, no excluyen hacer ver falsas contradicciones entre dirigentes y dignatarios progresistas en cuanto a cómo se debe gobernar un país y tener relaciones con Estados Unidos.
Para nadie es un secreto que han pretendido hacerlo entre el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, y el presidente Raúl Castro, con la macabra intención de sembrar dudas y tratar de fraccionar a los cubanos.
Washington conoce perfectamente que el mayor éxito de Cuba desde el 1 de enero de 1959 ha sido haber mantenido la unidad de su pueblo en cualquier circunstancia, y lógicamente su plan en lo adelante será erosionarla.
Seguros estamos la mayoría que la nación antillana está siempre alerta, como acostumbra a hacer desde que las tormentas tropicales se forman en el Océano Atlántico, y por el sur del Mar Caribe se desplazan hacia el norte convirtiéndose en reiteradas ocasiones en peligrosos huracanes de categoría 5.
Por ello es recomendable que la Florida, y claro Estados Unidos, sin subestimar ni sobrestimar su poderío, esté preparado ante un huracán que pueda significar Cuba en lo adelante tras el acercamiento entre ambos países.
La influencia, aunque Washington trate de impedirla, será bidireccional porque los cubanos tienen mucho que enseñar y mostrar a sus vecinos del Norte, quienes cuando viajan a la Isla quedan impactados por su gente, su desarrollo científico, su cultura, educación, salud, y sobre todas las cosas por su dignidad, y su apego a la independencia y la soberanía.
Patricio Montesinos
domingo, 27 de marzo de 2016
“Cuba no tiene ningún gesto que hacer frente a EE.UU”

Entrevista al catedrático frances Salim Lamrani
Desde la isla francesa de Reunión, donde ofrece cátedra y sigue a la Revolución cubana, el doctor Salim Lamrani, experto en estudios iberoamericanos, asegura que Cuba no tiene ningún gesto que hacer frente a Estados Unidos en este proceso de normalización de sus relaciones bilaterales, interrumpidas por 54 años, y que ahora reimpulsan con la visita a la isla del presidente Barack Obama, la primera en casi 90 años.
“Cuba no tiene ningún gesto que hacer porque en definitiva conviene recordar su unilateralidad, se trata de un conflicto asimétrico, la agresión es unilateral en este diferendo histórico”, aseguró en entrevista con la agencia Andes.
Andes: ¿Qué podemos avizorar que puede significar esta visita de Obama a La Habana?
Salim Lamrani (SL): La visita de Barack Obama a Cuba es importante porque está inscrita en este proceso de diálogo binacional que empezó el 17 de diciembre de 2014 y mediante este viaje el presidente Obama expresa de modo formal el reconocimiento a la República de Cuba, a la Revolución cubana y obviamente al gobierno de Raúl Castro; también ratifica su voluntad de solucionar el histórico diferendo entre ambos países mediante el diálogo y el intercambio cordial.
Andes: ¿Es el bloqueo un obstáculo al desarrollo de Cuba o un obstáculo al desarrollo de las relaciones normales con Estados Unidos, o ambas inclusive?
SL:Yo diría que las sanciones económicas que impone Estados Unidos a Cuba desde hace más de medio siglo, desde 1960, constituye el principal obstáculo al desarrollo de la sociedad cubana. Afecta a todos los sectores y sobre todo a las categorías más vulnerables de la población cubana.
Conviene recordar que suscita el rechazo unánime de la comunidad internacional ya que Estados más fieles aliados de Estados Unidos en el continente y en el resto del mundo exigen el levantamiento de este estado de sitio que afecta a la población cubana.
El pasado octubre de 2015, por el año número 24 consecutivo, las naciones del mundo, 191 países, votaron en contra de las sanciones contra Cuba, o sea que estas sanciones que constituyen el obstáculo al desarrollo del país, también constituyen un obstáculo fundamental a la normalización de las relaciones bilaterales. Es imposible poder hablar de relaciones normales si no se levantan estas sanciones.
Andes: Cuba ha dicho que está dispuesta a normalizar sus relaciones con Washington y de hecho se ha instalado una mesa de negociaciones que evalúa en qué sectores se puede ir avanzando; usted ha escrito que la hostilidad es unilateral, de parte de Estados Unidos, que ha anunciado varias medidas en esa dirección. ?Qué gestos pudiéramos esperar de Cuba en este acercamiento?
SL: Cuba no tiene ningún gesto que hacer porque en definitiva conviene recordar su unilateralidad (de la hostilidad), se trata de un conflicto asimétrico, la agresión es unilateral; en este diferendo histórico hay un agresor que es Estados Unidos que aplica una política hostil contra la población cubana, y de otro lado hay una víctima: Cuba, su pueblo que sufre de esa situación, porque Cuba no exige un cambio régimen en Estados Unidos. Estados Unidos exige un cambio de régimen en Cuba; Cuba no financia una oposición interna en Estados Unidos. Estados Unidos dedica cada año 20 millones de dólares para subvertir el orden establecido; Cuba no ocupa una parte del territorio de Estados Unidos contra la voluntad del pueblo de Estados Unidos, que ocupa de modo ilegal e ilegítimo la Base Naval de Guantánamo; Cuba no financia programas televisivos y radiales para incitar a la población norteamericana a que exija la salud gratuita, la educación gratuita, el acceso a la cultura para todos; sin embargo, Estados Unidos, mediante programas de radio y TV Martí, financian programas subversivos que son ilegales según el derecho internacional.
Ahora, si Estados Unidos pretende exigir un cambio del sistema político y del modelo social en Cuba, creo que comete un error porque el modelo social y el sistema político en Cuba son competencias exclusivas del pueblo soberano de Cuba, y un principio fundamental del derecho internacional estipula que las relaciones entre países deben basarse en la no injerencia en los asuntos internos de Cuba. Si Estados Unidos quiere hablar de derechos humanos en Cuba, creo que el gobierno cubano y las autoridades cubanas han expresado su disposición a hablar de ese tema con tal de que se haga a partir de un principio de reciprocidad; si Estados Unidos quiere hablar de derechos humanos en Cuba, Estados Unidos también responder a preocupaciones de Cuba sobre la situación de los derechos humanos en Estados Unidos.
Andes: ¿No será Cuba una ficha en la estrategia de Estados Unidos en América Latina, ya que por un lado tiende una mano a Estados Unidos y por otro se enfrenta con Venezuela?
SL: Ese es el gran debate: saber si la nueva política de Washington es una estrategia distinta un cambio esta o si se trata de una modificación de orden táctico, o sea, cuál es el objetivo de Estados Unidos; Estados Unidos acepta por fin que Cuba es un país soberano, e independiente y que su política de extrema brutalidad que ha ido aplicando hace más de 50 años constituyó un error y hay que cambiarla porque no es una política moral y políticamente correcta, o sea se trata meramente de un cambio táctico para poder mediante la seducción, el lenguaje cordial, la penetración económica, conseguir con la zanahoria lo que no se pudo con el garrote.
Si escuchamos las declaraciones de Barak Obama y de las autoridades, nos damos cuenta que se trata de un cambio táctico, porque Barack Obama dijo que no había renunciado a los objetivos de la política exterior hacia Cuba. También lo vemos porque resulta incoherente extender, aceptar mejor dicho, la mano tendida de Cuba desde 1959 porque es una realidad que hay que enfatizar: Cuba siempre ha expresado su disposición a establecer relaciones cordiales y pacíficas con el vecino del norte, con tal que se respeten tres principios: la igualdad soberana, la reciprocidad y la no injerencia en los asuntos internos. Fidel Castro, Raúl Castro han expresado reiteradas veces su disposición a normalizar las relaciones con Estados Unidos.
Obama aceptó el 17 de diciembre la mano extendida por Cuba y elaboró una nueva política, pero esta nueva política del diálogo, de acercamiento es contradictoria con la política sumamente agresiva contra un país como Venezuela, pues por segundo año Barack Obama declaró que Venezuela representa una amena extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos; Venezuela, un país que nunca ha agredido a Estados Unidos en su historia, que siempre ha expresado su disposición a negociar los diferendos con Estados Unidos con tal que se respete la soberanía del país, o sea que el modelo social en Venezuela, el sistema político, no son competencias de la Casa Blanca, sino del pueblo venezolano, y es contradictorio ver como Estados Unidos acepta la realidad de una política fracasada para con Cuba y aplica esta misma política con Venezuela; ellos nos lleva a pensar que se trata de un cambio táctico con Cuba y no de un cambio estratégico.
Vemos que se multiplican los ataques procedentes del Norte contra todos los gobiernos progresistas de la región, socavando la soberanía de esos países, negando, rechazando la voluntad de sus pueblos que han llevado al poder a gobiernos preocupados por el bienestar general, y que quieren emprender una nueva política a la que preconiza el Fondo Monetario Internacional.
Andes: ¿Por qué estos ataques a los gobiernos progresistas?
SL: Yo creo que Estados Unidos se da cuenta de que hay una nueva América Latina progresista que ha llevado al poder a gobiernos que han establecido un proceso de emancipación y de inclusión de las categorías más vulnerables de la sociedad, porque antes de la llegada -y empezamos con el inicio de este proceso emancipador con la llegada de Hugo Chávez en Venezuela, en 1999- ello fue el inicio pero fue un inicio de la América Latina que siempre se apoyó en el ejemplo de Cuba, porque eso hay que enfatizarlo; muchas veces se subestima la importancia de la existencia de la Revolución cubana (…).
Hugo Chávez en Venezuela, y ahora Nicolás Maduro, han realizado una revolución social y económica que ha sacado a millones de ciudadanos de la pobreza y les ha devuelto la dignidad, antes eran ignorados, eran condenados a la indiferencia y llegó al poder un líder en Venezuela, pero también en Ecuador con (Rafael) Correa; en Bolivia con Evo Morales; (Luiz Inácio) Lula (Da Silva) en Brasil, muy importante, hay un ataque muy fuerte contra Lula porque simboliza la voz de los de abajo y la derecha nunca ha aceptado que los que antes no tenían voz ni voto ahora son protagonistas de los procesos de desarrollo nacional. Ese es el gran temor de la derecha apoyada por Estados Unidos, que las masas, que los pueblos se apoderen ellos mismos de su destino, como lo hizo Cuba y por eso no hay que subestimar la fuerza de la agresión contra todos esos gobiernos. Va a seguir, lo vemos ahora en Brasil, vimos una derrota electoral en Argentina con (Mauricio) Macri, el pueblo que creyó en el discurso y en las promesas electorales de Macri y cuando llegó al poder aplicó las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI).
También en Venezuela hay que sacar las lecciones de la victoria en las legislativas de la derecha, hay que sacar las lecciones de todo esto no hay, ni subestimar ni el impacto de la economía mundial, conviene recordar que el 50 % de los ingresos de Venezuela vienen del petróleo.
Andes
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