domingo, 1 de julio de 2012

¿Quién teme a Ida Garberi?



No es simple poder quedarse a vivir en Cuba sin estar casada con un ciudadano cubano. Cuando no se ha nacido en la Mayor de las Antillas. Estoy de acuerdo con que los controles sean rígidos y severos: no tenemos que olvidar que el Caimán Verde está continuamente bajo presión debido a un enemigo muy poderoso, a solo 90 millas, y que no pierde la ocasión de atacar la patria de José Martí, por todos los medios, más o menos solapados, violentos o casi “pacíficos”.

“Cuando la hipocresía comienza a ser una mala realidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.

Bertolt Brecht

El miércoles 25 de enero de 2012, mientras mi hermano de luchas cubano Manuel David Orrio y yo salíamos tranquilos de la Oficina de Inmigración en La Habana, situada en Calle Factor y Final, no pude imaginar que estaba empezando una pesadilla tan larga, que acabaría sólo el 16 de mayo de 2012. Ciertamente, no tuve muchos indicios. En efecto, la funcionaria que registró mi solicitud de cambio de residencia se portó muy cordialmente, admitiendo acordarse de una conferencia de Manuel David - ex agente de la seguridad del Estado- un jueves por la tarde, en el Ministerio del Interior, para adiestrar a las jóvenes reclutas del mismo.
Tengo que aclarar que yo poseo una residencia permanente en la República de Cuba, renovable cada 5 años, por tener una plaza laboral en Prensa Latina y ser voluntaria en Cubadebate: en los dos sitios web en italiano desarrollo el papel de jefa editora, y son ambos del Estado cubano.
No es simple poder quedarse a vivir en Cuba sin estar casada con un ciudadano cubano. Cuando no se ha nacido en la Mayor de las Antillas. Estoy de acuerdo con que los controles sean rígidos y severos: no tenemos que olvidar que el Caimán Verde está continuamente bajo presión debido a un enemigo muy poderoso, a solo 90 millas, y que no pierde la ocasión de atacar la patria de José Martí, por todos los medios, más o menos solapados, violentos o casi “pacíficos”.
El problema de deber cambiar residencia se debe al hecho de que Prensa Latina no tiene ninguna vivienda disponible para prestarme desde hace al menos 10 años; así que viví gracias a la ayuda de atentos amigos como Manuel David, quien me está prestando la casa de sus difuntos padres, mientras busco mi pequeño rincón, ahora que es legal para los residentes permanentes poder comprar una casa.
Quedé muy sorprendida cuando a la semana siguiente de la entrega de los documentos, me llamó a mi despacho la funcionaria de Inmigración. Con voz algo titubeante, me explicó que sería un poco difícil concederme el carné con la nueva residencia, porque no estaba casada con Manuel David. Quedé asombrada, al teléfono, y le pregunté si no se acordaba que le había explicado que estaba trabajando para el Estado cubano, que la otra residencia que tuve era en casa de una amiga (con la cual claramente no me casé, puesto que no me parece que en Cuba sean admitidos los matrimonios homosexuales, además soy una heterosexual convencida) y nadie tuvo inconvenientes.
¿Qué estaba sucediendo? ¿Acaso que mi sinceridad periodística está molestando a algunos burócratas corruptos?
Que se cuide el culpable, real y presunto. El presidente Raúl Castro advirtió a esos personajes de "cuellos blancos", en su discurso al final del año 2011, que “Puedo asegurarles que esta vez sí se acabarán los cuatreros en el país, como se acabaron los traficantes de droga, y no resurgirán, porque estamos decididos a hacer cumplir las instrucciones impartidas por el Gobierno y los acuerdos del Congreso del Partido. Lo mismo les digo respecto a aquellos burócratas corrompidos, con cargos obtenidos a golpe de simulación y oportunismo que utilizan las posiciones que todavía ocupan para acumular fortunas, apostando a una eventual derrota de la Revolución”.
Mi pesadilla continuó. Sin hacer caso a las insinuaciones de la funcionaria seguí “el papeleo”, pero cuando llegué al despacho de Inmigración me dijeron que la fotocopia de la propiedad de la casa, la cual reconoce a Manuel como propietario legal del inmueble, no es suficiente para poder permitirme vivir en la casa de Plaza de la Revolución: supuestamente, él tenía que hacer una declaración notarial para aceptarme en la casa; responsabilizándose por mí, desde todos los puntos de vista legales.
Una vez más, muy sorprendida. Sé que este documento ha de presentarse sólo en el momento de la solicitud de residencia en Cuba, lo cual hice al final del 2001. De la sorpresa, pasé al furor de la impotencia, cuando un reconocido notario confirmó que tengo todas las razones.
Volví al despacho de Inmigración y traté de explicar con toda calma que quizás había un error: por toda respuesta, fui práctica y verbalmente agredida por otra funcionaria, con un grado mayor, como si yo pudiera ser un elemento sospechoso. Quedé en silencio, con una gran rabia por dentro. Pero no quise perjudicar mi situación, sé que a veces la impulsividad es mala consejera.
En este punto tengo que explicarles a los lectores que la única acusación que pueden hacerme es la de ser una revolucionaria necia, dispuesta a todo para conseguir un mundo anti-imperialista honesto. ¿O quizás mi voluntariado en Honduras después del golpe de Estado no es una suficiente demostración de una entrega concreta?
¿La persona peligrosa sería, quizás, Manuel? Un hombre que estuvo infiltrado 11 años entre las filas de la prensa contra-revolucionaria, arriesgando todo, no sólo la vida física, también las amistades, los familiares, sus recuerdos, su pasado...... ..por cambiarse la piel, y meterse en aquella de un hombre egoísta, lacayo del materialismo mas perverso y que pareció terriblemente convencido que el capitalismo era la única solución por la isla antillana.
O mejor, como él mismo afirma sobre por qué decidió infiltrarse... “lo que aquí se discute no es un tema de ideologías, ni de socialismos o capitalismos. Lo que aquí se está discutiendo es nuestro derecho como pueblo a decidir sobre nuestros destinos, errores incluidos, sin injerencias de gobiernos extranjeros. Ése fue el sentido de mi lucha, y lo será durante toda mi vida”.
Fue tan convincente como contra-revolucionario que los servicios ocultos de los prepotentes, de los yanquis, no fueron capaces de detectarlo y su trabajo permitió que Cuba celebrara uno de los juicios más importantes de la llamada Primavera Negra de marzo-abril del 2003. Como cuenta el mismo Manuel, “allí se juzgaron 75 encartados como agentes al servicio de Washington. Negra, negra de verdad esa primavera...para los servicios especiales estadounidenses. De un golpe perdieron a toda una generación de “líderes disidentes”.
Después de meditar sobre el asunto, decidí componer el documento requerido, además de que Manuel David estuvo también convencido de que era mejor tratar de entender lo que estaba sucediendo, siguiendo la corriente.
Después de haber entregado el acta notarial, con enorme sorpresa (de sorpresa en sorpresa…¡puede ser que me quede para siempre con la boca abierta!) me localizó el mismo jefe del despacho de Inmigración, dos días después, porque él mismo quería explicarme el procedimiento que a su presunto juicio yo no había entendido todavía.
Otra vez hube de soportar una filosofía que no tiene sentido de existir si no es en la burocracia más ciega. Ahora el problema “era” que el módulo para el cambio de residencia que yo rellené no era suficiente. Debía escribir una carta dónde solicitara este cambio, explicar detalladamente los motivos de la misma y fotocopiar todo mi pasaporte para permitir al despacho de Inmigración conocer mis desplazamientos fuera del país en los últimos cinco años.
¡Quedé de veras atónita...como si cuando yo estuve en Italia por la muerte de mis padres o en Honduras para hacer voluntariado no hubiese tenido todos los permisos necesarios!
A la salida del despacho de Inmigración supe que mi paciencia había alcanzado el límite permitido.
Así, decidí pedir ayuda a un reconocido Diputado a la Asamblea Nacional cubana, para saber qué se esconde detrás de estas oscuras tramas de poder.
Casi por hechizo, después de un día y medio, me llamaron del despacho de Inmigración para avisarme que mi carné “ya” estaba listo ¿Coincidencia, o “rayo del Olimpo” que cayó sobre burócratas?
Justo después de 4 meses de lucha sin cuartel.
La enseñanza que aprendí es que siempre es necesario denunciar los abusos, porque solo con la verdad frente al mundo podemos vencer la batalla contra los corruptos y los oportunistas.
Primero que todo, no sé cómo agradecer a Manuel David por apoyarme y al Diputado por creer en mí y en mi conciencia revolucionaria…será que nací en el mismo año en que el Che Guevara escribió su ensayo "El socialismo y el hombre en Cuba"; será por este motivo que pienso que el Che tuvo y tiene todas las razones cuando afirmó sobre los intelectuales……“No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la auténtica voz del pueblo”.
Esos revolucionarios, los seguidores del Che, son aquéllos que nuestro Presidente Raúl Castro describió cuando dijo al pueblo, al final de la Conferencia del Partido…. “Es preciso acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente, mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes, cuando consideramos que nos asiste la razón, como es lógico, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, o sea, en las reuniones, no en los pasillos. Hay que estar dispuestos a buscarnos problemas defendiendo nuestras ideas y enfrentando con firmeza lo mal hecho”.
Por esto, estoy aquí: ¡Presidente, ordene!

Ida Garberi

lunes, 25 de junio de 2012

Testigos




En la década de los 90, Cuba vive una crisis económica sin precedentes. En el año 1991 se desploma el campo socialista y la Isla pierde el 80 por ciento de sus importaciones.
El combustible alcanza, sólo, para ocho horas de electricidad al día, los alimentos escasean porque los campos pierden sus volúmenes con las maquinarias paradas, por falta de piezas de repuestos, y la desaparición de los fertilizantes químicos.
Con estos daños conocidos por el imperialismo, se recrudece más el bloqueo para acentuar la crisis. En la misma medida, se estimula la emigración como única salida ante el deterioro del modo de vida del cubano y una etapa que se hizo llamar Período Especial. El imperio buscaba una excusa rápida para desestabilizar al país e intervenir militarmente
En el año 1994, la imagen de los balceros desnutridos en medio del mar, pidiendo socorro, recorre el mundo en una gran campaña mediática. La opinión pública se manipula para hacer creer la inviabilidad del socialismo como alternativa necesaria ante el consumismo brutal de un capitalismo irracional.
El quinto día de agosto, la Habana resulta un hervidero. Las emisoras extranjeras radicadas en La Florida exaltan a las masas para un conflicto dentro de la Mayor de las Antillas. Muchas personas se concentran en las calles céntricas donde se encuentran los principales comercios de la capital, el furor provoca un lanzamiento de piedras hacia las vidrieras.
Alrededor de las cinco de la tarde, hubo una gran confusión, los obreros de la construcción con el pulóver identificativo del Contingente Blas Roca llegan en camiones y se desplazan en columnas por la avenida Malecón y la calle Galeano.
Pero un gran tumulto de personas corre en varias direcciones, una frase se regó en la multitud: “Llegó Fidel” y todos van hacia el Paseo del Prado.
El pueblo ve a su líder, -con unas pocas escoltas a su alrededor en medio de la muchedumbre-, caminando rumbo al Malecón y a una pregunta de un periodista declara: “Me enteré que a los revolucionarios le están tirando piedras y vengo a buscar mi cuota”.
Ante tamaña valentía, la consigna: “¡Esta calle es de Fidel!” se corea enardecida. A partir de ahí, las personas tuvieron un solo sentido: caminar detrás del líder.
En un instante se definió la Revolución en la continuidad de su curso.

Nuria Barbosa León

Las TIC, aliadas de la Revolución cubana




Mientras el vecino del Norte hace hasta lo imposible por impedir el acceso de Cuba a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y se acrecientan las campañas mediáticas que presentan a la Revolución cubana como enemiga de Internet y de la utilización de las TIC, este fin de semana Cuba será escenario de un sinnúmero de acciones de promoción de su uso en función del crecimiento cultural y educativo de sus pobladores.
Festivales del conocimiento basados en la informática en todos los municipios del país, distribución gratuita de contenidos digitales de alto valor cultural y muchas acciones más tendrán lugar de una punta a otra de la Isla.
Aunque poco difundido fuera de la Isla, no se trata de algo nuevo. En 1984 Fidel Castro expresaba: “Creo que será fundamental, ya que hemos alcanzado estos logros, ya que hemos avanzado hasta aquí, que miremos a largo plazo, y prestemos la mayor atención a la enseñanza y a la utilización de las técnicas de computación, para ello hay que preparar a los maestros, hay que empezar por las universidades, de lo contrario será imposible en el futuro mejorar algo sin el uso de las computadoras. Hoy día existe la posibilidad de tener al día cada cifra, cada dato, cada rama, cada cosa y actualizar la información constantemente mediante programas de computación. El desarrollo industrial y social requiere que nos posesionemos ambiciosamente de esas técnicas, y también que desarrollemos la producción de los equipos necesarios, que tienen, repito, una importancia tremenda en todos los aspectos.”
Estas observaciones de Fidel, por sí solas, echan por tierra esa imagen que pretenden fabricar desde el exterior para confundir y tergiversar la realidad cubana en este sector.
Resulta una paradoja que se acuse a Cuba de limitar el acceso a las TIC y a la información, cuando desde los primeros años dela Revolución se dieron los pasos para fabricar computadoras en el país, e introducir la enseñanza de la computación en los diferentes niveles de enseñanza; cuando todos los estudiantes de todas las enseñanzas tienen acceso diariamente a múltiples materiales e información útil a través de computadoras instaladas en todos los centros escolares, en el caso de las universidades, a través de la red de redes, y más de 600 Joven Club de Computación han graduado a más de 3 millones de personas en cursos que tienen como objetivo proporcionar una cultura informática a la comunidad, con prioridad para los niños, adolescentes y jóvenes pero también a personas con discapacidad o de la tercera edad.
No por gusto la isla cuenta con recursos humanos altamente calificados en las TIC, –tercer lugar entre todos los países según el último informe dela Unión Internacional de Telecomunicaciones- priorizando la conexión social a la red para garantizar un uso social de la misma, y que pueda ser utilizada adecuadamente por médicos, científicos, estudiantes, profesionales, periodistas, artistas y escritores, empresas, centros de investigación y muchos más, en medios de las restricciones económicas que sufre el país.
Sería como una tomadura de pelo decir que un gobierno que le da esas posibilidades a su pueblo, donde un alto por ciento de los jóvenes entre 18 y 23 años están estudiando en universidades sin gasto alguno, que mantiene regularmente más de 40 mil ciudadanos, una buena parte jóvenes, en casi 70 países como colaboradores de la salud, el deporte y otras esferas, limite el acceso a las TIC, le teme al libre flujo de información y al debate sano de las ideas y la realidad del país. ¿Cómo entonces explicar que el Estado cubano se gaste decenas de millones de dólares cada año –aún insuficientes-, para universalizar el acceso a la informática y a contenidos que enriquecen la cultura y los conocimientos del hombre?
¿Por qué los grandes medios capitalistas no explican que cada vez más cubanos, a pesar de las limitaciones tecnológicas utilizan Facebook, Twitter y otras redes sociales como vía de comunicación con el mundo, y más de 300 blogs con perfiles diferentes, divulgan verdades desde Cuba?
Al imperialismo y sus lacayos, no les conviene reconocer que esta pequeña isla está construyendo una Enciclopedia Colaborativa, nombrada EcuRed, con más de 90 mil artículos con una visión descolonizadora; con más de 11 mil colaboradores registrados y más de 60 mil visitas diarias, con picos de 70 mil, que por cierto, no se podrán seguir contabilizando como hasta el momento, pues el portal Google cerró para Cuba el sitio Google Analytics.
EcuRed se ha convertido en la primera Red Social de contenidos en nuestro país, pues además de textos enciclopédicos, se pueden compartir opiniones, imágenes y acceder a una biblioteca virtual con más de 6 mil títulos; posee también una versión portátil que se instala en las escuelas del país y se distribuye a la población en todos los Joven Club.
Lo cierto es que desde 1962, Cuba tiene prohibido el acceso a equipos de telecomunicaciones, aplicaciones informáticas y software de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense, que son las más importantes en esta actividad, y aún así apuesta por su utilización masiva en aras del desarrollo económico y social del país.
Como me dijera un amigo hace unos días, las TIC son aliadas dela Revolución y no su enemiga.

Omar Pérez Salomón
La pupila insomne

domingo, 3 de junio de 2012

Yo, Fidel Castro




Moi Fidel Castro (2004) es una serie de entrevistas realizadas por Ignacio Ramonet y dirigidas por Axel Ramonet para la televisión y posteriormente publicadas en DVD. Estas entrevistas, entre otras, forman parte del libro de Ramonet Cien horas con Fidel. En Moi Fidel Castro, Ramonet apenas hace preguntas y sus intervenciones son más bien para enfatizar algún punto o aclarar alguna información. El resto es Fidel como si estuviera dando su discurso en la Plaza de la Revolución un 1º. de enero o un 26 de julio. En los primeros tres capítulos, Fidel recuerda su niñez, sus contactos con los trabajadores al servicio de su padre, sus choques con el padre, sus aventuras con sus hermanos, su educación informal, luego con tutoras y por fin en colegio, su adolescencia, sus años universitarios en la Universidad de La Habana y su militancia política. La segunda parte es más dinámica, no solamente porque Ramonet le hace preguntas muy delicadas directamente, sino por los temas que trata: su amistad con el Che desde que lo conoce por primera vez hasta cuando tiene que rendirle tributo ante su muerte en Bolivia; de la represión de los homosexuales, las campañas a favor de la igualdad de géneros, el racismo como legado; su invitación al ex presidente Jimmy Carter y su posición ante los disidentes; sus relaciones con nueve presidentes estadounidenses; su visión de una Cuba sin Fidel...

sábado, 2 de junio de 2012

La gira de Silvio Rodríguez por los barrios de La Habana



“Mientras más barrios visitamos…”

La iniciativa de Silvio ronda la treintena de conciertos llevados a los barrios más complejos, menos favorecidos de La Habana, desde finales del año 2010. Los dos más recientes –el viernes y el domingo pasados– tuvieron como escenario los paisajes cotidianos de Moro-Portocarrero en Mantilla y de Pocitos-Palmar en Marianao.
En cada uno de ellos –en el cruce de calles asfaltadas o no; frente a la escuela primaria del lugar; en el terreno que el concierto convierte, momentáneamente, en plaza adornada, en sitio de reunión– Silvio y sus músicos han compartido las excelencias de sus sonidos, la complejidad de sus palabras. “Es un momento mágico”, me dijo un amigo latinoamericano, en uno de esos barrios, a principios de este año.
Creo que esa magia terrenal y cotidiana viene desde la raíz de esta idea y la transita a lo largo de los meses, hasta llegar a esos rostros que observan los trajines preparatorios del concierto, la instalación de la tarima y de las luces, las pruebas del sonido en los altavoces a los lados de la calle. “Me dijeron que venía, y yo dije: na. ¿Va a venir aquí?”, y el que me lo dice, en medio de uno de los primeros barrios, señala con un gesto entre cómplice y todavía asombrado a los músicos que han subido a la tarima para comenzar un concierto diferente.
La diferencia está, sin dudas, en la esencia de esta iniciativa. Se trata de una presentación que no es anunciada por los medios, no se convoca a la gente de la ciudad para que asista: es el concierto de la gente de ese barrio, familiar y único.
Por ello, todo tiene una dinámica propia, también diferente. El público no está ahí, esperando en su luneta a que aparezcan los artistas cuando se descorra el telón. De hecho, no hay telón, y lo que domina el fondo del escenario improvisado es la bandera cubana, que a veces se reproduce en alguna ventana vecina o en la gorra de un espectador. Tampoco hay lunetas: está la calle, que se irá poblando de vecinos en la medida en que la música los llame desde los altavoces. Y están los palcos del día, instalados en los balcones colindantes o en las azoteas precarias.
Las primeras filas tienen destinatarios naturales: los niños y las niñas del lugar, testigos y participantes de esta fiesta sorpresiva y sorprendente. Desde allí van a corear las canciones que conocen, a pedir que se cante alguna que falta, a regalar los aplausos más fuertes y las risas más amplias. Ellos están en la línea delantera de una conversación que se producirá durante unas dos horas, entre las canciones que bajan desde la tarima y las voces y los cuerpos que las replican a lo largo de la calle.
“Silvio, gracias por existir”, grita alguien que participa en ese diálogo ayer en Pocitos-Palmar, en esa fracción de silencio que media, a duras penas, entre canción y canción. “Gracias porque existimos todos”, devuelve el trovador, antes de iniciar los acordes de la canción que sigue, que puede ser declaración de principios o desgarradura del amor o ternura de algún enanito feliz o indagación sincera sobre los avatares –entusiasmados o angustiosos– de la Isla a la que pertenece este barrio.
El trovador ha traído invitados a cada uno de estos conciertos: intérpretes exquisitos de la llamada música culta, percusionistas que suenan desde la tradición de la rumba o “hermanos de oficio” que suben, guitarra en mano, a compartir lo que traen con la gente del lugar. En Moro-Portocarrero es Santiago Feliú, que anda cumpliendo sus cincuenta años en estos días y que recuerda desde ahí algún momento de su infancia por aquellos territorios.
Este recorrido, acompañando los conciertos de Silvio por los barrios, ha servido también de aprendizaje –o al menos, de sugerencia– para algunos trovadictos reincidentes. “Además de disfrutar las canciones de Silvio en estos escenarios distintos, he encontrado lugares desconocidos de la ciudad donde vivo hace más de treinta años”, me dice la hija de una amiga querida, cuando regresábamos de un concierto en el oeste de la capital. Y muchos aprenden –aprendemos– en estas tardes-noches, mientras más barrios visitamos.
Por suerte, no he estado al margen de esos aprendizajes, de aquellas nostalgias, en estos escenarios/territorios –físicamente precarios, humanamente deslumbrantes– que he tenido la suerte de recorrer acompañando a las gentes que traían sus canciones, sus músicas, sus palabras.
A veces ha sido descubrir la maravilla en la contradicción: vecinos hoscos repentinamente conmovidos por una melodía clasificada como infantil; vecinas en chancletas acompañando con sus voces canciones de complejas metáforas. Otras, como en Mantilla: levantar la vista del escenario y encontrar la fachada de la escuela primaria donde dejaríamos esa tarde la donación de libros y publicaciones que este proyecto también trae a los barrios. “Gerardo Abreu (Fontán)” se lee en la fachada de ese edificio que yo vi proyectarse, varias décadas atrás, en mi primer empleo de mecanógrafo incesante, en el recién estrenado departamento de educación de la ciudad, y ahora está ahí, retando a su manera al tiempo y trayendo aprendizajes y nostalgias.
“Mientras más barrios visitamos, más me alegra haber emprendido este trabajo”, escribe el trovador la mañana de este domingo que pasó, después de Mantilla y al borde de Pocitos-Palmar.
“Mientras más duras realidades, más buena la cultura. Mientras más necesidad, más gratitud”, nos dice. Sí, la cultura pensada de esta forma, traída de esta forma, sentida de esta forma. Como un acto complejo, irreverente, humanísimo de amor.

Víctor Casaus
La Pupila Insomne

sábado, 12 de mayo de 2012