lunes, 27 de julio de 2026

Las elecciones brasileñas: Bolsonaro, Lula y el factor Trump


Las próximas elecciones presidenciales de Brasil, a realizarse el 4 de octubre próximo, se han convertido en un escenario de disputa de la guerra mundial en desarrollo. La presidencia es disputada por el actual presidente Lula da Silva, que iría por su cuarto mandato, y el senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, encarcelado y condenado a 27 años de prisión por su intento de golpe de estado en las elecciones en 2022. Trump juega abiertamente a favor de la candidatura de Bolsonaro hijo, quien se comprometió a integrar a Brasil al Escudo de Las Américas, aunque no ha dejado en claro si romperá el BRICS. El presidente argentino Javier Milei viajará mañana a Brasil para brindar su apoyo al fascista brasileño.
 Según las últimas encuestas, Lula aventajaría a Flávio Bolsonaro por 8 puntos (45% contra 37%) en un eventual ballotage, que se realizaría el 25 de octubre próximo. Hasta mayo, se registraba un virtual “empate técnico”. 
 La diferencia a favor de Lula no se debe tanto a un crecimiento de éste, sino al derrumbe de su rival. El retroceso electoral del senador ultraderechista comenzó con su involucramiento en casos de corrupción derivados de la quiebra del Banco Master. Más recientemente, se vio golpeado por el rechazo de parte importante del electorado de su país a las medidas arancelarias impuestas por Donald Trump. Flavio Bolsonaro se vio obligado a solicitar públicamente al presidente norteamericano que no imponga el paquete de aranceles del 25% que comenzó a regir desde el 22 de julio, advirtiendo que tal medida perjudicaría su campaña. Los aranceles norteamericanos afectan a unos 3.000 productos que suman el 18% de las exportaciones brasileñas (un costo de alrededor de 7.400 millones de dólares).

 La estafa del Banco Master

 La quiebra del banco Master causó pérdidas de 2000 millones de dólares a sus inversionistas en noviembre de 2025 y es catalogada como la mayor estafa financiera en la historia brasileña, salpicando a políticos de diversos sectores, jueces y empresarios. Mientras Lula hizo renunciar como presidente del Senado a un viejo aliado y líder del PT, Jaques Wagner, acusado de haber recibido sobornos en esta estafa, Flavio Bolsonaro había negado relación alguna con la entidad financiera. Sin embargo, una investigación periodística puso en evidencia la fluida relación entre el senador derechista y el director del banco Master, quien financió la producción de una serie sobre el gobierno de su padre que iba a ser estrenada como parte de la campaña electoral. La crisis llegó a un punto tal que Michelle Bolsonaro, esposa de Jair y un alfil de los sectores evangélicos, ha salido a criticar públicamente a Flavio, en lo que, según afirma El País (27/6), podría ser la preparación de un intento de relevo ante una eventual caída de su candidatura. La derecha brasileña está sufriendo una fragmentación en diferentes camarillas enfrentadas entre sí. En un intento de cohesionar estas facciones, Jair Bolsonaro escribió una carta pidiendo la unidad alrededor de la candidatura de su hijo, lo que le valió un agravamiento de sus condiciones de detención. La visita que el presidente argentino Javier Milei le hará en las próximas horas a Flavio y, probablemente, a Jair Bolsonaro, aparecen en este cuadro como un salvavidas de plomo. 

 Lula

 Lula, sin embargo, ha encontrado serios límites para poder aprovechar toda esta situación en su favor e inclinar definitivamente la balanza electoral hacia su lado. El presidente brasileño enfrenta una degradada situación social, marcada por la creciente inflación y un alto endeudamiento de la clase obrera y las clases medias. La banca carioca se encuentra temerosa por el crecimiento de la morosidad. El Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) llama la atención sobre la potencial crisis fiscal del Estado brasileño para el año que viene por el costo de financiamiento de su actual esquema de gasto público (Bloomberg, 27/06). Como medida de rescate, Lula impulsó un plan de refinanciación de deudas para sectores informales a una tasa subvencionada y con la posibilidad de ampliación del monto de deuda y de los plazos de amortización hasta 6 meses (Bloomberg, 29/06). La medida representa patear la crisis hacia adelante, mientras los salarios se mantienen planchados. Incluso las refinanciaciones tendrán como garantía los fondos de indemnización por despidos, que garantizaría hasta el 50% de los préstamos (Ídem), lo que puede producir una mayor confiscación a término. El proyecto oficial de reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, que ya cuenta con media sanción de diputados, no ha escandalizado a ningún sector de la burguesía, e incluso ha logrado el apoyo de las fuerzas patronales en la legislatura, toda vez que Lula ha dejado intacta toda la contrarreforma laboral impuesta en 2018 por el golpista Temer (el régimen de banco de horas y el de horas extras, que Temer amplió y flexibilizó al extremo, pueden compensar ampliamente esa reducción de la jornada laboral semanal). 
 Lula ha aprovechado la injerencia del imperialismo norteamericano para proclamarse defensor de la “soberanía nacional brasileña”, sin contraponer antagónicamente este latiguillo a la manutención de relaciones con el gobierno de Trump y sus socios derechistas del continente. Los reclamos en defensa de la “soberanía nacional”, no han llevado a Lula a ningún choque significativo con el imperialismo norteamericano en el plano internacional. En el caso de la invasión a Venezuela, o el bloqueo criminal y la amenaza de invasión contra Cuba, el presidente brasileño se ha limitado a delimitaciones diplomáticas y no ha sido capaz de desafiar el bloqueo petrolero a Cuba. En el caso de Bolivia, cerró filas con el trumpista Rodrigo Paz Pereira ante la rebelión obrera y campesina en su contra, contribuyendo a su liquidación. 
 El techo que ha alcanzado la intención electoral de Lula todavía amenaza sus chances de ganar las próximas elecciones, dada la volatilidad de los procesos electorales en la región, la creciente injerencia norteamericana en los procesos electorales y los antecedentes de ajustadísimos márgenes de diferencia en los últimos ballotages latinoamericanos (Colombia, Perú). A fines de 2025, Lula aventajaba por más de 15 puntos a Flávio Bolsonaro para después pasar a un “empate técnico” y ahora volver a remontar, pero por una diferencia menor de 8 puntos. Por otro lado, todavía las alianzas están en pleno desarrollo y con los números actuales, no está asegurada una mayoría en el congreso ni para Lula ni para Bolsonaro hijo. El PT y la burocracia sindical de la CUT, con sus partidos aliados, que incluyen al PSOL y al PCB, no se han jugado a una movilización obrera y popular, porque ésta hubiera chocado con Lula. 

 Trump

 El gobierno norteamericano todavía no ha dicho su última palabra sobre su injerencia en las elecciones en Brasil. Trump busca integrar a Brasil al Escudo de Las Américas, entre otras cosas para combatir la creciente influencia comercial china. China ha desplazado a Estados Unidos como principal socio comercial de Brasil, el cual a su vez ha sido el país que más inversiones chinas ha recibido durante el 2025, por un monto de 6.100 millones de dólares. China acapara más del 80% de los nuevos proyectos mineros y energéticos de Brasil. El tercio de las exportaciones brasileñas se colocan en China, principalmente de soja y petróleo. Por otra parte, Brasil posee la segunda mayor reserva mundial de tierras raras, minerales claves para la industria tecnológica, militar y de electro movilidad. El imperialismo norteamericano tiene sus miras puestas en las tierras raras brasileñas para sus cadenas de producción y ha sido el eje de discusión entre Lula y Trump, bajo la negociación de los diferentes aranceles impuestos por el Departamento de Estado norteamericano, particularmente los que entrarán en vigencia esta semana. El Departamento de Estado norteamericano ya ha declarado como organizaciones terroristas al Primer Comando de la Capital y al Comando Vermelho, por pedido expreso de Flavio Bolsonaro, lo que abre la posibilidad de que Estados Unidos busque llevar adelante operaciones militares y de inteligencia en su territorio nacional (bajo la excusa de la lucha contra el “narcoterrorismo”, el gobierno de Trump bombardeó las costas de Venezuela y preparó el terreno para la operación de secuestro de Maduro).
 Trump también encabeza la embestida contra Pix, el sistema de pagos desarrollado por la banca pública brasileña. Por no cobrar comisión, ha dejado fuera del negocio a grandes operadores Fintech. 
 En caso de ganar, Lula deberá hacer frente a una agudización de las contradicciones de su política económica en un contexto mundial de crisis y guerras. Las proyecciones sitúan el déficit de Brasil en cerca del 8,5% del PBI y la deuda bruta en un 81% del PBI. La burguesía reclama medidas de ajuste para paliar la crisis. Es lo que el gobierno pateará para después de las elecciones. Finalmente, tal vez no sea una casualidad que Lula acabe de hacerle a la jefa del FMI, Cristalina Georgeva, una confesión que quedó registrada en un micrófono que quedó abierto en la última cumbre del G7: “yo nunca fui un izquierdista”. 

 Julio Quintana 
 26/07/2026

domingo, 26 de julio de 2026

Cada acto de agresión del gobierno de EE. UU. demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo


El Canciller denunció las nuevas medidas dictadas por el Departamento de Estado contra la Mayor de las Antillas 

 Aún cuando en todos los escenarios, Washington niega la existencia y, por consiguiente, el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla, este jueves el Departamento de Estado anunció nuevas medidas, de conformidad con la Orden Ejecutiva (EO) 14404. 
 Al respecto, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó, por medio de la red social X: «Cada acto de agresión del gobierno de EE. UU., como las medidas anunciadas este 23 de julio por el Secretario de Estado, demuestra que el objetivo es imponer un castigo colectivo contra todo el pueblo cubano».
 «A pesar de que el gobierno estadounidense continúa negando la existencia del cerco económico contra Cuba, le resulta cada vez más difícil esconder sus intenciones genocidas y el ánimo de provocar una crisis humanitaria», aseveró el Canciller. 
 Asimismo, acerca de la inclusión en las nuevas medidas de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A (CSMC) y la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM), señaló que, «el ataque contra la cooperación médica cubana equivale a una agresión contra el derecho humano al acceso a servicios de salud para cientos de miles de personas en muchas partes del mundo. Castigan a Cuba por prestar un servicio humano y solidario que ha sido reconocido por la comunidad internacional».
 «Lo hace el gobierno del país más rico del mundo, empeñado en negar dicho derecho humano elemental a decenas de millones de sus propios ciudadanos», puntualizó Rodríguez Parrilla.

 Redacción Internacional | internacionales@granma.cu
 23 de julio de 2026 20:07:20

Mundial 2026: Gianni Infantino, el gran ganador


Récord de recaudación, reelección asegurada y hasta postulación para presidir la ONU.

 El campeonato obtenido por la selección española ha dejado grandes titulares deportivos, pero también relacionados con aquello que sucede lejos del campo de juego. Una vez pasados los festejos (y tristezas) por el partido final, los medios han colocado en la tapa los grandes millones que ha embolsado la FIFA en este torneo mundial. Se han superado todas las previsiones y ahora se entusiasman con impulsar aún más lejos la potencialidad económica del deporte más popular del mundo.
 La información oficial, comunicada por el presidente del ente del fútbol mundial, Gianni Infantino, afirma haber obtenido un ingreso por 15.000 millones de dólares, cifra que duplica lo obtenido en Qatar 2022, donde fueron recaudados 7.600 millones de dólares. En la previa al Mundial, la FIFA había estimado ingresos por 11.000 millones. El resultado final superó en un 36 % la cifra prevista inicialmente. La ganancia “limpia” para la FIFA ronda los 9.000 millones de dólares. 
 Infantino había apostado el todo por el todo en esta edición mundialista, la primera de la historia que involucró a tres países y 16 sedes distribuidas a lo largo y ancho de medio continente, con distancias de miles de kilómetros entre cada una de ellas. Las federaciones, principalmente la que representa a los países europeos (UEFA), habían acumulado reclamos contra el presidente del organismo internacional. El momento de mayor tensión se vivió durante el desarrollo del propio torneo, cuando Trump intervino para retirar una tarjeta roja a Folarin Balogun, máximo goleador de Estados Unidos, a fin de que pudiera disputar el partido de octavos de final frente a la selección de Bélgica. Ese partido finalmente fue dominado por los europeos que celebraron la victoria imitando el baile de Donald Trump en el campo de juego. 
 Sin embargo, una vez que dejó de girar la pelota, las ganancias extraordinarias culminaron en aplausos y promesas de reelección para Infantino, que debe someterse a elecciones en marzo de 2027. El actual dirigente cuenta con más de 200 compromisos favorables. 
 La FIFA logró transformar un ingreso secundario en su principal ganancia, la venta de entradas. Cerca de 5.000 millones de dólares fueron aportados por la venta y la reventa de entradas. Por primera vez en su historia, la FIFA habilitó un sitio de reventa oficial, gracias a las normas legales estadounidenses. Por cada reventa, el organismo se quedaba con una comisión del 15 % del vendedor y otro 15 % del comprador, un negocio redondo. Las entradas para la final del Mundial rondaron los 10.000 dólares, aunque en los sitios de reventa se observaron tickets ofrecidos a 50.000 o, incluso, 100.000 dólares cada uno. Los informes oficiales informaron una ocupación del 99,7 % promedio de las butacas disponibles. El informe oficial ha contabilizado una asistencia de 6,6 millones de personas a los 104 partidos del mundial, duplicando el récord previo de 3,6 millones obtenido en Estados Unidos 1994. 
 Las críticas sobre los precios de las entradas involucraron al propio Donald Trump, que al ser consultado por el valor de las entradas para asistir al partido inaugural de su propio seleccionado, cerca de los 1.000 dólares, aseguró que nunca abonaría precio semejante. Infantino defendió permanentemente que los precios de las entradas estaban en sintonía con otros eventos deportivos y culturales de los Estados Unidos. 
 Infantino logró estrechar sus vínculos con Donald Trump, a quien hizo protagonista de la organización y de los eventos claves del torneo. La copa entregada a los nuevos campeones fue sostenida por Trump e Infantino, gesto que se había dado en el Mundial de Clubes organizado también en Estados Unidos. En la previa al Mundial, Infantino había inventado y otorgado el premio “FIFA de la Paz” a Trump, un insulto a la humanidad. 
 El magnate ya se ha aventurado a reclamar ser nuevamente sede de la Copa del Mundo, aunque exigió hacerlo en soledad: "Deberían elegir de nuevo a Estados Unidos. Esta vez dejaremos fuera a Canadá y México" (Ámbito, 19/07). Lo que fue entendido como una alusión a la Copa que tendrá lugar en 2028, puesto que la FIFA ya votó las sedes para 2030 y 2034, puede ser leído como una exigencia inmediata del magnate.
 La “buena letra” de Infantino puede catapultarlo lejos. En los medios estadounidenses circula abiertamente que Trump respaldará al presidente de la FIFA como candidato a secretario general de las Naciones Unidas, en la elección que debe celebrarse a fin de año ante el vencimiento del mandato de su actual secretario, el portugués Antonio Guterres. 

 Otros ganadores 

Pero no solo Infantino fue el gran ganador del evento. Las televisoras, las marcas de ropa que visten a los jugadores, con registros de venta récord, y las marcas que aprovecharon el nuevo espacio publicitario del “cooling break” amasaron también grandes fortunas. La cadena Fox Sports se ubicó primera en el ranking; mediante un acuerdo con la FIFA por la transmisión del Mundial 2022 de Qatar obtuvo a precio rebajado todos los derechos televisivos en exclusiva a 500 millones de dólares. La reventa a otras emisoras superó los 1.500 millones de dólares, dejando un saldo favorable de 1.000 millones de dólares. A esto deben sumarse las inversiones que significaron los espacios publicitarios creados por las pausas de hidratación de tres minutos, también exigidos por Fox desde hace tiempo. La FIFA las justificó como necesarias por el calor del verano, aunque su inclusión se encontraba siendo reclamada por motivos extradeportivos. 
 Un espacio de publicidad de 30 segundos en el “cooling break” rondaba los 300.000 dólares en la televisión estadounidense; para las rondas finales ese número escaló hasta los 800.000 dólares. La transmisión del Mundial en los Estados Unidos batió todos los récords previos y a nivel mundial se calcula que la final fue vista por entre 1.800 y 2.200 millones de personas, cerca de un tercio de la población mundial.
 Quienes lograron ingresar al podio de los ganadores también fueron las casas de apuestas, que obtuvieron ganancias cercanas a los 500 millones de dólares. El mayor impulso para las casas de apuestas lo obtuvieron por el crecimiento espiralado del mercado en Estados Unidos y Brasil. El cálculo observa un aumento de apuestas por partido disputado, cerca de 50 millones de dólares por partido. El crecimiento de las apuestas online se observa no en un mercado previo de “predicción de resultados”, el popular “prode”, sino en las apuestas en vivo durante el desarrollo del partido, incluso por jugadas puntuales (errar un pase, sacar mal un córner, hacer un foul para obtener una amarilla en un momento determinado del partido, etc). Grandes estrellas como el brasileño Bruno Guimaraes, debieron enfrentar juicios y sanciones por estas conductas. En varios casos, los jugadores han declarado en sede judicial que sus compromisos con los grupos de apuestas nacieron por deudas creadas a partir de su adicción al juego. En la considerada mejor liga del mundo, la liga inglesa, los sponsors de las camisetas han sido monopolizados por las mismas casas de apuestas. En el Mundial, han copado las pausas de hidratación que, como fue registrado, favorecieron picos de apuesta en medio de los partidos. 
 La intención de seguir expandiendo el Mundial a más seleccionados -se ha propuesto un cupo de 64 participantes- busca llevar el negocio a China e India, muy débiles de tradición futbolística propia. 

 Los perdedores 

En esta Copa Mundial hubo espacio para los perdedores, principalmente, los hinchas del fútbol que recibieron precios de entradas por las nubes y una “avivada” de las empresas de transporte que elevaron los precios del transporte los días de partido. Las aerolíneas no perdieron la oportunidad de elevar los precios de los pasajes, a pesar de que las demoras y cancelaciones fueron una constante durante el torneo. Las ciudades-sedes esperaban obtener un récord de visitantes que fueran un incentivo a la actividad económica. Sin embargo, los hoteles y restaurantes no tuvieron la afluencia esperada previamente. Las ganancias fueron ínfimas y la creación de puestos de trabajo, que había sido una promesa de la propia FIFA, se resumió en trabajadores contratados de manera informal, con salarios bajos y condiciones de trabajo precarias. La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento denunció a la propia FIFA de inflar la demanda de habitaciones con pedidos para su propio personal. La ocupación hotelera se redujo a episodios particulares por el desarrollo de algún partido. 
 Distintos informes aseguraron que la utilización de estadios y estructuras ya existentes no generaron ningún incremento en la demanda laboral o una creación de nuevos activos locales. Se estima que el Mundial introdujo cerca de 40.000 millones de dólares al mercado mundial, pero los mismos fueron embolsados por contados bolsillos. El evento del deporte más popular del mundo expuso como nunca el monopolio de la acumulación capitalista en cada vez más reducidas manos. “Infantino lo hizo”. Aplaudido en los salones de Trump y la FIFA, abucheado en el estadio Met Life por los hinchas presentes. 
 La guerra imperialista, los atropellos criminales sobre Cuba e Irán, siguieron su curso sin detenerse al ver la pelota girar. Es la ofensa del imperialismo, que ha quebrado todas las tradiciones de hermandad entre los pueblos que rodeaban al deporte. La clase obrera al barrer con los odios que al mundo envenenan devolverá al fútbol -y al deporte en general- el lugar que siempre le ha pertenecido. 

 Joaquín Antúnez 
 22/07/2026

sábado, 25 de julio de 2026

Trump, el esclavista que fija aranceles en nombre de combatir el trabajo forzoso


La impostura de una guerra comercial que busca recomponer la hegemonía de quienes más lucran con la superexplotación en todo el mundo. 

 El gobierno de Donald Trump impuso nuevos aranceles a 60 países, justificados en nombre de un supuesto combate contra el trabajo forzoso. La impostura no podría ser mayor. Las grandes empresas norteamericanas son las que más se benefician de la superexplotación de trabajadores en todo el mundo. Su medida es, de hecho, parte de su guerra comercial para recomponer la hegemonía del imperialismo yanqui, imponiendo un mayor saqueo capitalista que incluye una embestida contra los derechos laborales tanto dentro de Estados Unidos como en el resto de los países. 
 Los aranceles sobre las importaciones podrían llegar hasta el 12,5%. Afectan a la Unión Europea y a países de otros continentes como Bangladesh, Camboya, Canadá, El Salvador, Sri Lanka, India, Brasil, Chile, Colombia. Incluso la Argentina del trumpista Milei sería damnificada. 
 Lo de Trump es demagogia pura, ya que es un promotor de la ofensiva del capital contra los trabajadores. Él apoya la reforma laboral esclavista que Milei implementó en Argentina. Pero más allá de eso, empresas estadounidenses han sido denunciadas por incurrir en estas prácticas o estar vinculadas a ellas de alguna u otra forma. Capitalistas yanquis mudan sus plantas a países en los que la mano de obra es barata para obtener superganancias. Por ejemplo, han aterrizado en México, Bangladesh, China o India. 
 En México, empresas yanquis explotan trabajadores en el régimen de las maquilas. Las maquiladoras son fábricas que importan materiales (con beneficios impositivos), procesan o ensamblan los productos, y luego los exportan de regreso al país de origen. Se caracterizan por el imperio de regímenes inhumanos de explotación. La empresa Cooper Lighting llegó a poner cadenas para evitar que sus trabajadores salieran de la planta durante la pandemia.
 Apple enfrentó cargos, el año pasado, por beneficiarse del suministro de cobalto, estaño, tantalio y tungsteno relacionado con el trabajo infantil y forzoso en países como el Congo y Ruanda. La demanda fue presentada por International Rights Advocates, que antes denunció a otras empresas como Tesla por motivos similares. Starbucks fue denunciada por abastecerse de trabajo de productores brasileños que trabajaban en condiciones de semiesclavitud, en un caso en el que también estaría implicada McDonald's (Cenital, 26/4/2025). 
 Nike fue investigada en Canadá por el trabajo forzoso de uigures, una minoría musulmana, en China. Se la conoce, además, por haber hecho uso de talleres clandestinos para producir calzado y prendas de vestir en Asia y por haber recibido denuncias por trabajo infantil. En Camboya, en una de sus plantas, el año pasado trabajadores se desmayaron por realizar sus labores en condiciones de altas temperaturas y poca ventilación. Además, son sometidos a jornadas extenuantes a cambio de salarios muy bajos (Pro República, 1/5/2025). 
 Cargill fue condenada a pagar una multa de 600.000 reales por daños morales y colectivos. La empresa, que se dedica al agro, adquiría directa e indirectamente materias primas para la producción de chocolates y mantequilla de cacao en estados donde reinaba el trabajo esclavo (DW, 26/9/2023). La empresa de golosinas Mars y la gigante alimenticia Mondelez fueron demandadas por estar vinculadas al trabajo esclavo de niños en plantaciones de cacao ubicadas en Costa de Marfil (The Guardian, 12/2/2021).
 Otras empresas como Amazon, Uber y Walmart han sido denunciadas por imponer regímenes de trabajo precarizantes. El fenómeno descripto sucede, incluso, dentro de las fronteras estadounidenses. En 2022, bajo el gobierno del demócrata Biden, la Justicia impulsó un operativo para detener empleadores agrícolas de Georgia que explotaban abusiva y coercitivamente a cientos de trabajadores mexicanos. Se han denunciado jornadas excesivas, salarios bajos y amenazas a migrantes en la construcción, el empleo doméstico y la industria alimentaria (Cadena Ser, 24/7). Por esto es que han surgido, por otra parte, luchas por la sindicalización y la mejora de las condiciones de trabajo en compañías como Starbucks y Amazon. 
 El trabajo forzoso es una realidad que, bajo el capitalismo, afectó a casi 28 millones de personas en 2021, según la Organización Internacional del Trabajo. Se suele incluir en la categoría "esclavitud moderna": millones, incluyendo niños, son explotados bajo estas condiciones tanto en el sector privado como en el estatal. En Asia del Sur, por ejemplo, hay hasta esclavos por deudas. De acuerdo a la OIT, el trabajo forzoso en la economía privada generó 236.000 millones de dólares anuales en 2024 (los ingresos aumentaron un 37% desde 2014).
 Más en general, hay una tendencia del capital en todo el mundo a imponer reformas laborales y ataques de todo tipo contra las condiciones de vida de los trabajadores. Es la vía que encuentran para salir de la crisis en la que se encuentra su propio modo de producción. Que el capitalismo recurra a formas de trabajo que tienen muchos puntos de contacto con las que existían en regímenes sociales pretéritos da cuenta de su incapacidad para desarrollarse sobre sus propias bases. 
 La lucha por la derrota de la ofensiva imperialista y por el socialismo es apremiante. 

 Nazareno Suozzi

jueves, 23 de julio de 2026

Crisis en Kiev: Zelensky descabeza a los mandos de la guerra


En el marco de una crisis de reclutamiento y de la guerra misma. El presidente Volodímir Zelensky ha destituido casi simultáneamente al ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, y al comandante en jefe del Ejército Oleksandr Syrskyi. 
 El despido del primero, unos pocos días antes, había provocado protestas en todo el país. Zelensky ha presentado la controversia como producto de un conflicto personal entre estos dos jefes militres. 
 El ministro Fedorov (35 años) asumió el cargo en enero de 2026 con un mandato para impulsar la modernización tecnológica, la interconexión de las tropas y un uso más eficiente de recursos. Muchos lo consideran el arquitecto del vuelco que dio la guerra, o sea, del éxito de los ataques en profundidad sobre territorio interior ruso y Crimea.
 Tras evaluar las 120 brigadas ucranianas, Fedorov identificó que alrededor de una sexta parte sufría por liderazgo deficiente y propuso “consolidarlas”, reasignando personal a unidades más eficaces en lugar de seguir enviando nuevos reclutas a formaciones ineficientes. Otras reformas clave incluían mejorar la rotación de tropas: según la Inspección General los recambios deben ser cada 40 días -actualmente los soldados permanecen hasta 200 días en el frente-, reorganizar los Cuerpos de Ejército para facilitar el mando y la rotación, y priorizar a comandantes innovadores que reducen bajas mediante el uso intensivo de tecnología. 
 Sin embargo, estas iniciativas chocaron con el general Syrskyi, quien veía en ellas una intromisión del Ministerio en el mando operativo. Mientras este último ordenaba consolidaciones y reasignaciones, el Estado Mayor creaba nuevas brigadas y dispersaba unidades de élite. La tensión alcanzó su punto máximo cuando recursos y personal se desviaron hacia formaciones con altos índices de bajas y métodos controvertidos Fedorov ordenó una auditoría que destapó gastos excesivos por 300 mil millones de dólares, aplicó pruebas de detector de mentiras a funcionarios y destituía a quienes se negaban o fallaban. También impulsó licitaciones públicas que habrían, afectado intereses establecidos. Mientras Fedorov se presenta como un “modernizador”, a Syrskyi lo llaman “el carnicero” por su predisposición a sacrificar a su propia tropa en el frente. Cada facción se atribuye el éxito de las operaciones con drones y los ataques a la Península de Crimea.
 Esta crisis oculta otro andarivel, que no es la privatización de la guerra y el monto de asistencia militar del imperialismo, sino el reclutamiento. Ucrania atraviesa una rebelión popular contra el alistamiento para la guerra. Fedorov defiende una política de ‘incentivos’, incluyendo notificación previa, períodos definidos de servicio y mejor entrenamiento de tropas antes de enviarlas al frente. Además, prevé triplicar el salario de la infantería de primera línea hasta 7.000 dólares mensuales, desmovilización parcial para los soldados con más antigüedad y un plan para regularizar la situación de unos 300.000 ausentes sin permiso, concediendo un plazo de cien días para regresar sin castigo. Tras la salida del ministro estos ajustes se han puesto en entredicho. 
 Fedorov es señalado por crear su propio ecosistema de inspección del presupuesto (por ejemplo, fabricantes de drones), lo que ha entrado en conflicto con los "controladores" cercanos al presidente y su entorno. La designación de un ministro interino no alcanza a disimular esta pelea, que en última instancia es el dominio sobre las Fuerzas Armadas, cuando los planes de guerra contra Rusia, de parte de la OTAN, han crecido en forma exponencial. 
 La remoción de Oleksandr Syrskyi como comandante en jefe es inseparable de la destitución previa de Fedorov. Su salida se aceleró tras la caída de Fedorov, cuando quedó claro que el enfrentamiento entre el Estado Mayor y el equipo reformista había dañado la cadena de mando. Al remover primero al ministro y luego al comandante, Zelensky busca cortar de raíz cualquier polo de autoridad alternativo dentro de las Fuerzas Armadas, especialmente en un momento en que las encuestas mostraban a ex militares como Zaluzhny (ex jefe del ejército destituido en 2024) y al propio Fedorov con creciente apoyo popular: “La popularidad de Fedorov se dispara un 30% en medio de las protestas y supera la de Zelensky” (The Kiev Independent, 22/7). Detrás de las disputas internas operan las diferencias en la OTAN acerca de la aceleración de la guerra en el este de Europa, cuando Trump prepara un desembarco terrestre en Irán. Todos los frentes de guerra del imperialismo (y de Rusia) enfrentan el síndrome del “fracaso estratégico”. El costo de esta doble remoción es alto en un escenario de crisis de reclutamiento.
 En Ucrania existe una larga disputa interna que, en el pasado, tuvo como epicentro el mando de los organismos anticorrupción del país por el control del enorme presupuesto militar. Zelensky se vio obligado a recular en su intento de copar estos organismos luego de que su círculo íntimo terminara enredado en casos de malversación de fondos. Esas agencias quedaron finalmente bajo supervisión europea. 
 Aunque Ucrania ha registrado avances en la guerra, en particular con los ataques a buques rusos en el mar de Azov, Moscú ya ha iniciado una respuesta simétrica, con intensos bombardeos sobre Odesa y el ataque sistemático a cualquier embarcación que intente entrar en el puerto. 
 “Zelensky dijo que, si Putin anuncia una movilización general el 23 de septiembre, entonces nadie estará de humor para bromas ni reformas digitales. Tenemos que abordar la movilización antes de esa fecha”, cita el Pravda. Según la inteligencia ucraniana el Kremlin estableció esa fecha para un llamado general a las armas. 

 Camilo Márquez 
 23/07/2026