lunes, 13 de octubre de 2025

viernes, 10 de octubre de 2025

Israel comienza el plan de paz de Trump violando el alto el fuego


Las delegaciones de Israel y Hamás alcanzaron un acuerdo -dramático, confuso, apresurado, fueron los adjetivos de la prensa internacional- sobre la primera fase del plan de “paz” para Gaza, anunció un alborozado Donald Trump. Se firmará hoy en Egipto.
 La “primera fase” incluye el anuncio del fin de la guerra; la liberación de los rehenes israelíes y de 2.000 prisioneros palestinos en las próximas 72 horas; la autorización del ingreso de ayuda humanitaria coordinado por Naciones Unidas y la retirada del ejército israelí a la llamada línea amarilla, la primera de las tres propuestas en el plan original de Trump. 
 En una entrevista con Fox News, Trump contó que Netanhayu le había dicho: “No me lo puedo creer, ahora todo el mundo me quiere" y que el republicano le respondió: “Más importante, ahora todo el mundo quiere de nuevo a Israel”. Difícil. El comunicado oficial de Hamas, en cambio, es la escueta respuesta “del movimiento y otras facciones de la resistencia palestina” a un “acuerdo” que es un ultimátum del imperialismo. Más allá de los agradecimientos a Trump y a los mediadores, Hamas saluda al “orgullo, heroísmo y honor sin igual al enfrentarse a los planes de la ocupación fascista” contra los palestinos de los territorios y de la diáspora que, dice, “frustraron los planes de la ocupación de sometimiento y desplazamiento”. Y afirma: “Los sacrificios (…) no serán en vano, nos mantendremos fieles al pacto y no abandonaremos nuestros derechos nacionales hasta que se alcance la libertad, la independencia y la autodeterminación”.
 El comunicado pone el foco en dos principales preocupaciones: quién garantiza que Netanyahu no ordenará retomar los bombardeos una vez entregados los rehenes y hasta dónde se retirarán las tropas israelíes (EP 9/10). 
 Si bien voceros de Hamas anunciaron que Israel se retiraría de los territorios, Netanyahu ha repetido que el ejército permanecerá en un perímetro a definir. La propuesta de Trump contenía mapas que mostraban las líneas de retirada israelíes, “pero estas parecen haber sido modificadas en el transcurso de las negociaciones”. (NYT 9/10). 
 Los familiares de los rehenes en Israel festejaron el acuerdo mientras que el ala de los colonos en el gabinete anunció que votará en contra. Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, dijo que Hamás debe ser aniquilado inmediatamente después de la entrega de los rehenes. 
 En una segunda fase del plan, se discutirá la desmilitarización de Hamás y Gaza; que los palestinos que se marcharon durante la guerra, incluidos los miembros de Hamás, tengan la opción de regresar; y la creación de un comité tecnocrático temporario que se encargaría de los servicios públicos, supervisado por un Consejo de Paz, dirigido por el propio Trump y el ex primer ministro británico Tony Blair. 
 En el anterior cese del fuego, Israel se retiró cuando comenzaba la segunda fase y debía retirar sus tropas. Trump, el supuesto garante, lo celebró. En El Líbano ya lleva casi mil incidentes de violación del alto el fuego.
 Hamás ha dicho, de diversas maneras, que no entregará sus armas. “Netanyahu lleva mucho tiempo insistiendo en que no aceptaría un acuerdo en el que Hamás se negara a desarmarse pero la milicia palestina ha rechazado públicamente esas exigencias”. Algún vocero especuló extraoficialmente que tal vez entregaría algunas armas, pero nunca las defensivas. “La primera fase podría acabar siendo la última, dejando el panorama a largo plazo tan confuso como siempre”, especula Haaretz. 
 El actual acuerdo entrará en vigor 24 horas después que lo avale el Parlamento sionista, según Tal Heinrich, portavoz de la Oficina del primer ministro. Israel se reservó el derecho de elegir a los palestinos que liberará y Heinrich agregó que entre ellos, una vez más, no estará el más respetado de los prisioneros, que supera dos décadas en prisión, Marwan Bargouthi. Bargouthi, dirigente de Al Fatah y líder de la Segunda Intifada, es considerado un héroe nacional, capaz de unir a todas las facciones palestinas y ser el candidato de consenso que suceda a Abu Mazen. Altos funcionarios israelíes han apoyado anteriormente su liberación. El año pasado, el ex jefe del servicio de seguridad Shin Bet, Ami Ayalon, declaró a Haaretz que Barghouti es «el único líder palestino que puede ser elegido y liderar un liderazgo palestino unido y legítimo» (Reuters 8/10).
 Los palestinos intentaron asegurar su liberación muchas veces. Israel lo mantiene aislado en distintas cárceles de máximo rigor, y solo cada varios años autoriza a difundir alguna fotografía. En la última, reciente, se lo veía muy desmejorado mientras era hostigado por el canalla del colono genocida Itamar Ben Gvir. 
 Respecto de la situación de los presos palestinos, la jurista Francesca Albanese declaró ayer que “mientras todo el mundo habla de los 50 rehenes israelíes retenidos por facciones palestinas, los rehenes palestinos siguen muriendo en las cárceles israelíes: Ahmad Khdeirat, 24, murió en la prisión de Negev, donde estaba detenido sin cargos desde mayo de 2024”. Con él, son 78 los palestinos que mueren bajo custodia israelí desde el 7 de octubre”. 
 La CNN informó que los sionistas tampoco están dispuestos a devolver los restos de Yahya y Mohammed Sinwar, comandantes de Hamas asesinados en Gaza. 
 Mientras tanto, los tanques y drones israelíes siguen bombardeando y ametrallaron a los palestinos que esperan el cese del fuego para volver a sus hogares, al Norte. Y en Cisjordania se vive una jornada de terror, con colonos custodiados por el ejército que ocuparon cinco aldeas y quemaron los olivares, en plena época de cosecha. Hebrón directamente fue cercada por el ejército. 
 El alto el fuego liberará a los rehenes, “pero sin una hoja de ruta para el futuro de Gaza —sus fronteras, su liderazgo o su reconstrucción— corre el riesgo de convertirse en otra tregua efímera en un conflicto sin final a la vista”, anticipa Haaretz. Que dos años después estos temores sigan vigentes es la prueba de que el “quinto ejercito del mundo” ha podido matar decenas de miles de personas, incluidos más de 20.000 niños, destruir escuelas, hospitales, rutas, pero no ha logrado quebrar a los palestinos ni a sus organizaciones. 

 Olga Cristóbal
 09/10/2025

miércoles, 8 de octubre de 2025

Milei y su desconexión sideral para disimular la crisis


Crónica de cómo, detrás del cambalache problemático y febril, hubo una caterva de lineamientos políticos menos lúcidos aún que el show del presidente. 

 “Si se calienta el detergente, y revienta eso que sienten, pueden perder el control. Y también la conexión. Certidumbre o ilusión. Epidérmica ficción. Él cree en naves espaciales, y en efectos especiales que nunca verificó. Que en su puta vida vio. Ella practica con escobas, ve el futuro en una bola, que un colgado le vendió. Y también la convenció, de su poder interior, esa magia de cartón.” “Desconexión sideral”. Bersuit Vergarabat. 2000.

 Será difícil de creer, seguramente. Pero después de cantar con una profunda desafinación “Demoliendo Hoteles”, de Charly García; después de imitar a Sandro cambiando la letra sin mucha lucidez, aunque con algo de gracia; después de haber traído micros de todo el país en una práctica punteril antes criticada; después de montar un show de baja monta en el medio de una crisis política que el día anterior había terminado con el primer candidato a diputado nacional, José Luis Espert, afuera de la lista por sus sugestivos vínculos con el narcotráfico y en el medio de una crisis económica que tenía, al mismo tiempo, al ministro de Economía mendigando fondos con un pasaporte que ya no tiene lugar para los sellos de Estados Unidos; después de simular una entrada a un Movistar Arena con una capacidad de 15 mil personas que le cuesta llenar al que es, aunque no parezca, Presidente de la Nación, con una bandita de adolescentes rentados del Estado que no pueden ni siquiera armar un ingreso coordinado con bengalas, con banderas del medioevo que decían que el comunismo es una enfermedad; después de haber alquilado un microestadio en Villa Crespo con 100.000 dólares que puso Eduardo Kovalivker, dueño de la droguería Suizo-Argentina, vino lo peor. 
 Sí, después de todo el ridículo que se llevó el grueso de las coberturas mediáticas y de las intervenciones en redes sociales vino la verdadera evidencia de que el gobierno nacional elige tener una desconexión sideral como táctica política de corto plazo. Que sabe poco de circo (muy expuesto) pero mucho, mucho menos de pan. Lo dijo uno de los carteles de la gente que protestaba en la calle Dorrego: “Milei, con vos el único milagro es llegar a fin de mes”.
 La muestra más clara de esta intervención la dio Agustín Laje, a quien nadie podría reprocharle falta de sinceridad. “Qué fiesta armó Javier Milei”. Y sí, dijo fiesta. En una Argentina atravesada por la liquidación del salario, el avance de la pobreza y la muestra empírica de que los anti-política y anti-casta son una banda atravesada permanentemente por las coimas, el narcotráfico y la criminalidad mundana, el ideólogo de la Fundación Faro desplegó diatribas sobre el “concepto apoteótico” de la “batalla cultural”. 
 “Nos mueve a la lucha y al combate de las ideas, los argumentos, las historias, el lenguaje y los valores”. Se ve que a Laje, que ya demostró desconocimientos históricos profundos, nadie le avisó que el presidente de los valores tiene el mismo abogado que el narco Fred Machado (Francisco Oneto) o que Karina pedía el 3% en la Agencia Nacional de Discapacidad. De yapa, Laje valoró la “cultura del trabajo” y habló de la “incultura de la delincuencia”.
 “Afirmar con claridad qué es lo que defendemos”. Y ahí vino la magia en serio: “Hayek puede ser una buena brújula. Él definía a la libertad como una circunstancia. El hombre puede llevar adelante su vida con libertad”. ¿Salarios dignos? ¿Mayor consumo? ¿Bienestar social? No mostro, esa calle no la conozco. 
 “Un libertario sólo admite la coacción cuando es para defender derechos sagrados”. Obvio, la propiedad. Para cagar a palos a los jubilados, que en general todos los miércoles van a denunciar que no tienen otra propiedad que no sea su vida, son mandados a ser. Ya lo dijimos: Laje es sincero. Lilia Lemoine le dijo que de tiempo iba bien, entonces siguió.
 “Los países más libres son más ricos que los reprimidos. El capitalismo es superior”. Fantástico. Un informe del Banco Mundial (repetimos, el Banco Mundial, no un pasquín socialista) dijo en 2024 que 1100 millones de personas en el mundo viven en la pobreza extrema. Se ve que viven en otro planeta, al menos para Laje. Después citó a Alberdi y a la patria, la familia, la alianza entre vivos y muertos, los que odian a la patria, el crimen del aborto, las ideologías de género que niegan la “naturaleza humana”.
 Cerró: “La batalla cultural consiste en la defensa de un estado mínimo, una patria que nos da identidad común. Significa la defensa de la cultura familiar”. Un informe de mayo de este año del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas indicó que el 91% de los hogares tiene alguna deuda. Una defensa bárbara de la familia hacen Laje y los suyos que, aunque a veces lo quieran negar, están en el gobierno. 
 Pero lo del kía fue solo el calentamiento. Manuel Adorni lo presentó como divulgador y después como presidente. Pocas veces tan honesto. El inconsciente del ex forista de Taringa, hoy vocero presidencial, desnudó que no es muy optimista. “Decían que no llegábamos a diciembre, hay que ver de qué año, porque ya vamos veintiún meses”. Luego de cantar el himno arropado por una bandera celeste y blanca pero a capella, porque “no estaba preparado”, empezó la entrevista a Javier Milei, no como primer mandatario, sino como autor del libro “La construcción del milagro”. 
 “Tenía menos pelo cuando arrancamos la batalla cultural, el capitalismo lo resolvió”. El chiste malo dejó entrever una verdad: es un milagro que esté en la Casa Rosada. Se comparó con Gladiator, habló bien de Sandra Pettovello y en contra del adoctrinamiento, contó una anécdota de un economista liberal amigo de Milton Fridman al que le hacían bullying, habló de las externalidades con derechos de propiedad. “Imagínense que tienen un ´roomate´ que quiere fumar y a ustedes no les gusta. El que quiere fumar podría tirarle unos pesos al que no y, de esa forma, llegar a una cantidad de humo óptima”. Lo dice Milei y tiene razón: en esta sociedad, si no tenés plata, arreglate; si otro la tiene, bancatelá. Una libertad bárbara. 
 El presidente habló contra los “bienes públicos” diciendo que si él toma la botella de agua, Adorni no y hablando sobre faros y negocios. “Nosotros peleamos por las ideas de la libertad” y, el inconsciente histórico es terrible, dijo, como el que imita los fracasos, la siguiente frase, exacta: “Estamos ganando”. Lo justificó planteando que antes en Twitter solamente se podía recitar “wokismo” y ahora no. No dio pruebas de su afirmación, no las necesitó para los aplausos. 
 Es probable que Milei quiera repetir la fórmula de su llegada al poder, imitando su “hola a todos, yo soy el león”. Pero ahora gobierna él. Construir otra realidad, como salida, suena a manotazo de ahogado.
 “Ellos pierden si hay debate”, por eso empiezan con la violencia. Se ve que el presidente que dijo “zurdos de mierda”, “son excremento”, “los buenos son los de gorra azul y los otros son los malos” o el que puso a Patricia Bullrich a pegarle a los jubilados y casi matar a Pablo Grillo, con una política de encubrimiento evidente, entre otros casos, es otro. 
 Luego contó la anécdota de cómo entró en política. Mencionó a Espert e hizo un chiste que no se entendió sobre bajar candidatos. Terminó hablando de inflación, de gestión, sin muchos datos. Solo su famoso “17.000%” y su “hemos sacado de la pobreza a 12 millones”. Dijo tres veces “no aflojen”, como si una fuera para convencerse a él. Adorni le preguntó cómo se seguía. Milei dijo que la Argentina iba a crecer y le mandó saludos a Toto Caputo, que estaba escuchando en Washington.
 Las imágenes, como suele pasar, son una de las formas de expresión más elocuentes. Y no por las caras de vergüenza de Daniel Scioli y Federico Sturzenegger, o por la certeza de que Karina Milei tuvo que ver a Lemoine desde abajo del escenario. Matías Baglietto, fotoperiodista, dejó al aire una ilustración en donde Milei está cantando y alguien, frente a él, prende una llamarada. Como si el presidente estuviera riendo, mientras se prende fuego. 

 Santi Nuñez

martes, 7 de octubre de 2025

El “plan de paz” de Trump y del imperialismo europeo no pone fin a la guerra genocida contra el pueblo palestino


En un comunicado, el viernes a la noche, Hamas aceptó el “plan de paz”, que Donald Trump estampó en un ultimátum de 20 puntos con un plazo de vencimiento de 72 horas a partir del martes pasado. El “plan” de Trump fue enseguida apoyado por todos los estados imperialistas de Europa, que horas ante habían librado una pulseada discursiva con el mismo Trump en la Asamblea General de la ONU acerca del “reconocimiento de un estado palestino” sin precisar al destinatario de esa declaración. En el campo de los estados árabes, el plan fue saludado como un camino cierto al cese de la masacre en Gaza e incluso a la ‘paz’ en Palestina.
 Con 70 mil muertos y centenares de miles de heridos; con la infraestructura de la Franja destruida en un 95 %; y en el marco de una ofensiva militar que apuntaba a la ocupación completa de Gaza por el ejército sionista, el plan de Trump y el apresurado apoyo internacional que recibió, Hamas era invitado a firmar una capitulación; no se establecía un cese del fuego para habilitar la discusión de ese plan, ni la negociación de sus puntos. El plan, en síntesis, es un revolver en la sien de Hamas y el conjunto de la población gazatí. Trump hizo explícita esta extorsión criminal: un rechazo “desataría el infierno” sobre Gaza. El “plan” era una concesión de los genocidas y ocupantes de territorio extranjero a las víctimas de la ocupación militar y de la masacre. 
 En sus términos principales, los términos de esa capitulación establecen la entrega de los rehenes israelíes (los vivos y los muertos) a cambio de la liberación de presos cautivos en las cárceles sionistas; la entrega completa de las armas, por parte de Hamas; el retiro sólo gradual y sin plazo de las fuerzas sionistas de ocupación; la formación de una Administración Internacional ‘interina’ de Gaza, sin la presencia de ninguna corriente política palestina; un plan de reconstrucción de la Franja, estimado en 40 mil millones de dólares, diseñado, en todos sus aspectos (financieros y urbanísticos) por la administración extranjera. El plan de Trump no hace referencia a la acusación de genocidio dirigida por la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, ni el juicio y castigo a todos los culpables. Tampoco hace referencia a la violencia sionista en Cisjordania ocupada, ni a la destrucción de viviendas y tierras de labranza, y la incesante colonización sionista de un territorio que no es propio. El ‘plan’, en definitiva, es una reafirmación de la violencia, el atropello y la guerra –no tiene nada de “paz”-. La mayoría del gabinete de Netanyahu no demoró, sin embargo, su rechazo al plan en cuestión, porque entiende que pone trabas o al menos dilata el propósito de terminar de ocupar todos los territorios palestinos, para convertirlos en parte del Estado de Israel. El gobierno de Netanyahu no sólo exige el desarme de Hamas ante autoridades internacionales, sino también de Hizbollah y de las milicias que operan en Siria. El ‘plan’ de Trump no altera ninguno de los objetivos del estado sionista, sino que es un paso estratégico en esa dirección. Trump se vuelve a presentar como “un hacedor” de la paz, luego de reclamar ese título tras el brutal bombardeo de las instalaciones de investigación de Irán. Con un par de ‘paces’ como estas, el mundo va derecho a una guerra atómica.
 La pistola en la sien del pueblo palestino no es el único motivo de la formulación de este plan. Otra razón de fondo es que el genocidio llevado adelante por parte de Netanyahu ha puesto en evidencia las tremendas vulnerabilidades del estado sionista y del imperialismo mundial. En dos años de guerra, Israel no ha podido destruir militarmente a Hamas, y de hecho no ha podido liberar mediante la guerra salvo a unos pocos rehenes. Las advertencias hechas al principio de la guerra genocida, de que Israel ingresaba en un pantano militar, han sido confirmadas, en cuanto a la capacidad de resistencia de 40 mil milicianos aislados en su territorio, frente a uno de los ejércitos más poderosos del mundo. La otra razón es la comprensión de una parte de la elite sionista y del imperialismo, de que el doblegamiento de la resistencia palestina fuerza a Israel a vivir en estado de guerra permanente y al capricho de crisis políticas en el escenario interno y de los estados adyacentes. No menos relevante ha sido la movilización histórica de masas en Europa contra el genocidio, que, en España, pero por sobre todo en Italia, amenaza con grandes crisis políticas y, potencialmente, revolucionarias. La clase obrera de Italia forzó a los aparatos de las principales burocracias sindicales a adherir a las huelgas propiciadas por sectores sindicales que le son opositores. La lucha contra el genocidio ha acelerado la polarización de clases en Europa, que atraviesa una crisis de conjunto extraordinaria, y participa de dos guerras imperialistas simultáneas –OTAN y Rusia, y sionismo contra resistencias nacionales en el Oriente cercano-. 
 Al “saludar” el “plan de paz” de Netanyahu, Hamas ha establecido varias reservas. La principal es contra la continua ocupación militar sionista e incluso la prosecución de los bombardeos, pero también el rechazo a una “autoridad internacional” sin la presencia de los estados árabes y las corrientes políticas que son parte de Palestina. La reconstrucción de Gaza no debería, dice, prescindir de esta presencia. La proscripción política sería una forma de continuar con la “limpieza étnica”; ya hay fondos internacionales dispuestos a financiar un éxodo palestino para obtener territorios libres para una gigantesca especulación inmobiliaria sobre el Mediterráneo (o las petroleras deseosas de explotar los yacimientos de gas en la costa). La demolición de edificios por todos los medios, por parte del ejército sionista, responde más al propósito de una “limpieza étnica” inmobiliaria (La Riviera de Gaza), que al propósito de atacar supuestos refugios de Hamas, como alega la campaña oficial. La otra gran reserva es la entrega de las armas a una autoridad internacional, es decir imperialista, lo que equivaldría a una pérdida de la capacidad de autodefensa. 
 Los voceros del Partido Demócrata de EE.UU., azuzados por los lobbies sionistas norteamericanos, ya han comenzado a decir que Hamas rechaza el plan de Trump; lo mismo ocurre en el partido Republicano. Como ocurre con los tan cacareados planes de paz para Ucrania, en Gaza la guerra y el genocidio no han terminado. En un caso, como en el otro, la lucha interimperialista por los despojos, de Ucrania y del Medio Oriente en su conjunto, se ha agudizado con la guerra, para nada atenuado. 
 En definitiva, las manifestaciones de masas contra el estado genocida, las huelgas, incluso la huelga extendida y hasta indefinida, así como las flotillas humanitarias, deben incrementarse.

 Jorge Altamira 
 05/10/2025

Francia: se desintegra el gobierno de Macron


El primer ministro Sebastien Lecornu, asumido hace 26 días, se convirtió en el premier más breve en la historia de la Quinta República instituida en 1958. Sumó otro récord: fue el primer ocupante del palacete Matignon que no llegó al discurso inaugural ante la Asamblea Nacional, programada para este martes 7 de octubre. Comprobó que no reunía los apoyos mínimos dentro de la propia coalición que quería formar, es decir, otorgar el ministerio de Defensa a Bruno Le Maire (2017-2024) cuestionado por sus gestiones políticas pasadas. Macron ha pedido a Lecornu que vuelva a intentar. Los títulos de la deuda pública de Francia han vuelto a caer y están a 100 puntos por arriba de la tasa de interés de la deuda de Alemania. 
 El colapso de la coalición de gobierno se produce cuando a principios de 2026 se realizarán las elecciones para las alcaldías y, luego, la elección presidencial. El reclamo de la oposición va desde la disolución de la Asamblea, levantada por Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen hasta la renuncia presidencial por parte de La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Melenchon. El Partido Socialista (PS) y el Comunista (PCF) -formalmente socios de LFI en el Parlamento- han tomado distancia de esta posición. Olivier Faure, secretario general del PS, saludó a Lecornu a través de X (ex Twitter) y viene insistiendo en la necesidad de un gobierno de cohabitación para estabilizar el país. El PCF ha emitido una posición a través de la CGT -la segunda organización sindical más grande del país- denunciando a Macron “por optar por el caos institucional” y reclamando “una salida urgente a la situación”. Las negociaciones entre los bloques políticos y el gobierno están bloqueadas. En la Central Patronal (Medef) se baraja la opción de un gobierno de la ultraderecha. 
 Mientras tanto, las huelgas y movilizaciones del 10 y 18 de septiembre y del 2 de octubre fueron caracterizadas “como un evento nunca visto”, por parte de la CGT, con la perspectiva de obtener concesiones de parte de Macron, con el objetivo de “evitar una crisis de régimen”.
 El debate político gira en torno al Presupuesto 2026, para reducir un déficit de 45.000 millones de dólares, que permita incrementar decisivamente los gastos de la guerra de la OTAN contra Rusia. El rechazo al ajuste y a la guerra es total en Francia; Macron cuenta con un 17 % de aprobación. 
 La oposición de extrema derecha no quiere un adelanto de las elecciones presidenciales a la espera de la apelación de un fallo contra la inhabilitación que pesa sobre Le Pen para ocupar cargos públicos. Le Pen se ha mostrado partidaria de un ajuste más brutal contra los trabajadores; denuncia al gasto público como “tóxico”. El PS disimula su apoyo al ajuste con un reclamo de un impuesto extraordinario a las muy grandes fortunas. LFI denuncia que el déficit fiscal simplemente no existe y que es un invento de la burguesía para proceder a un ajuste. En las últimas movilizaciones, los dirigentes del PS fueron abucheados y silbados al grito de traidores, en París y otras importantes ciudades. El ajuste de los últimos años es uno de los más brutales en la historia francesa reciente. 

 Joaquín Antúnez 
 06/10/2025