miércoles, 8 de octubre de 2025

Milei y su desconexión sideral para disimular la crisis


Crónica de cómo, detrás del cambalache problemático y febril, hubo una caterva de lineamientos políticos menos lúcidos aún que el show del presidente. 

 “Si se calienta el detergente, y revienta eso que sienten, pueden perder el control. Y también la conexión. Certidumbre o ilusión. Epidérmica ficción. Él cree en naves espaciales, y en efectos especiales que nunca verificó. Que en su puta vida vio. Ella practica con escobas, ve el futuro en una bola, que un colgado le vendió. Y también la convenció, de su poder interior, esa magia de cartón.” “Desconexión sideral”. Bersuit Vergarabat. 2000.

 Será difícil de creer, seguramente. Pero después de cantar con una profunda desafinación “Demoliendo Hoteles”, de Charly García; después de imitar a Sandro cambiando la letra sin mucha lucidez, aunque con algo de gracia; después de haber traído micros de todo el país en una práctica punteril antes criticada; después de montar un show de baja monta en el medio de una crisis política que el día anterior había terminado con el primer candidato a diputado nacional, José Luis Espert, afuera de la lista por sus sugestivos vínculos con el narcotráfico y en el medio de una crisis económica que tenía, al mismo tiempo, al ministro de Economía mendigando fondos con un pasaporte que ya no tiene lugar para los sellos de Estados Unidos; después de simular una entrada a un Movistar Arena con una capacidad de 15 mil personas que le cuesta llenar al que es, aunque no parezca, Presidente de la Nación, con una bandita de adolescentes rentados del Estado que no pueden ni siquiera armar un ingreso coordinado con bengalas, con banderas del medioevo que decían que el comunismo es una enfermedad; después de haber alquilado un microestadio en Villa Crespo con 100.000 dólares que puso Eduardo Kovalivker, dueño de la droguería Suizo-Argentina, vino lo peor. 
 Sí, después de todo el ridículo que se llevó el grueso de las coberturas mediáticas y de las intervenciones en redes sociales vino la verdadera evidencia de que el gobierno nacional elige tener una desconexión sideral como táctica política de corto plazo. Que sabe poco de circo (muy expuesto) pero mucho, mucho menos de pan. Lo dijo uno de los carteles de la gente que protestaba en la calle Dorrego: “Milei, con vos el único milagro es llegar a fin de mes”.
 La muestra más clara de esta intervención la dio Agustín Laje, a quien nadie podría reprocharle falta de sinceridad. “Qué fiesta armó Javier Milei”. Y sí, dijo fiesta. En una Argentina atravesada por la liquidación del salario, el avance de la pobreza y la muestra empírica de que los anti-política y anti-casta son una banda atravesada permanentemente por las coimas, el narcotráfico y la criminalidad mundana, el ideólogo de la Fundación Faro desplegó diatribas sobre el “concepto apoteótico” de la “batalla cultural”. 
 “Nos mueve a la lucha y al combate de las ideas, los argumentos, las historias, el lenguaje y los valores”. Se ve que a Laje, que ya demostró desconocimientos históricos profundos, nadie le avisó que el presidente de los valores tiene el mismo abogado que el narco Fred Machado (Francisco Oneto) o que Karina pedía el 3% en la Agencia Nacional de Discapacidad. De yapa, Laje valoró la “cultura del trabajo” y habló de la “incultura de la delincuencia”.
 “Afirmar con claridad qué es lo que defendemos”. Y ahí vino la magia en serio: “Hayek puede ser una buena brújula. Él definía a la libertad como una circunstancia. El hombre puede llevar adelante su vida con libertad”. ¿Salarios dignos? ¿Mayor consumo? ¿Bienestar social? No mostro, esa calle no la conozco. 
 “Un libertario sólo admite la coacción cuando es para defender derechos sagrados”. Obvio, la propiedad. Para cagar a palos a los jubilados, que en general todos los miércoles van a denunciar que no tienen otra propiedad que no sea su vida, son mandados a ser. Ya lo dijimos: Laje es sincero. Lilia Lemoine le dijo que de tiempo iba bien, entonces siguió.
 “Los países más libres son más ricos que los reprimidos. El capitalismo es superior”. Fantástico. Un informe del Banco Mundial (repetimos, el Banco Mundial, no un pasquín socialista) dijo en 2024 que 1100 millones de personas en el mundo viven en la pobreza extrema. Se ve que viven en otro planeta, al menos para Laje. Después citó a Alberdi y a la patria, la familia, la alianza entre vivos y muertos, los que odian a la patria, el crimen del aborto, las ideologías de género que niegan la “naturaleza humana”.
 Cerró: “La batalla cultural consiste en la defensa de un estado mínimo, una patria que nos da identidad común. Significa la defensa de la cultura familiar”. Un informe de mayo de este año del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas indicó que el 91% de los hogares tiene alguna deuda. Una defensa bárbara de la familia hacen Laje y los suyos que, aunque a veces lo quieran negar, están en el gobierno. 
 Pero lo del kía fue solo el calentamiento. Manuel Adorni lo presentó como divulgador y después como presidente. Pocas veces tan honesto. El inconsciente del ex forista de Taringa, hoy vocero presidencial, desnudó que no es muy optimista. “Decían que no llegábamos a diciembre, hay que ver de qué año, porque ya vamos veintiún meses”. Luego de cantar el himno arropado por una bandera celeste y blanca pero a capella, porque “no estaba preparado”, empezó la entrevista a Javier Milei, no como primer mandatario, sino como autor del libro “La construcción del milagro”. 
 “Tenía menos pelo cuando arrancamos la batalla cultural, el capitalismo lo resolvió”. El chiste malo dejó entrever una verdad: es un milagro que esté en la Casa Rosada. Se comparó con Gladiator, habló bien de Sandra Pettovello y en contra del adoctrinamiento, contó una anécdota de un economista liberal amigo de Milton Fridman al que le hacían bullying, habló de las externalidades con derechos de propiedad. “Imagínense que tienen un ´roomate´ que quiere fumar y a ustedes no les gusta. El que quiere fumar podría tirarle unos pesos al que no y, de esa forma, llegar a una cantidad de humo óptima”. Lo dice Milei y tiene razón: en esta sociedad, si no tenés plata, arreglate; si otro la tiene, bancatelá. Una libertad bárbara. 
 El presidente habló contra los “bienes públicos” diciendo que si él toma la botella de agua, Adorni no y hablando sobre faros y negocios. “Nosotros peleamos por las ideas de la libertad” y, el inconsciente histórico es terrible, dijo, como el que imita los fracasos, la siguiente frase, exacta: “Estamos ganando”. Lo justificó planteando que antes en Twitter solamente se podía recitar “wokismo” y ahora no. No dio pruebas de su afirmación, no las necesitó para los aplausos. 
 Es probable que Milei quiera repetir la fórmula de su llegada al poder, imitando su “hola a todos, yo soy el león”. Pero ahora gobierna él. Construir otra realidad, como salida, suena a manotazo de ahogado.
 “Ellos pierden si hay debate”, por eso empiezan con la violencia. Se ve que el presidente que dijo “zurdos de mierda”, “son excremento”, “los buenos son los de gorra azul y los otros son los malos” o el que puso a Patricia Bullrich a pegarle a los jubilados y casi matar a Pablo Grillo, con una política de encubrimiento evidente, entre otros casos, es otro. 
 Luego contó la anécdota de cómo entró en política. Mencionó a Espert e hizo un chiste que no se entendió sobre bajar candidatos. Terminó hablando de inflación, de gestión, sin muchos datos. Solo su famoso “17.000%” y su “hemos sacado de la pobreza a 12 millones”. Dijo tres veces “no aflojen”, como si una fuera para convencerse a él. Adorni le preguntó cómo se seguía. Milei dijo que la Argentina iba a crecer y le mandó saludos a Toto Caputo, que estaba escuchando en Washington.
 Las imágenes, como suele pasar, son una de las formas de expresión más elocuentes. Y no por las caras de vergüenza de Daniel Scioli y Federico Sturzenegger, o por la certeza de que Karina Milei tuvo que ver a Lemoine desde abajo del escenario. Matías Baglietto, fotoperiodista, dejó al aire una ilustración en donde Milei está cantando y alguien, frente a él, prende una llamarada. Como si el presidente estuviera riendo, mientras se prende fuego. 

 Santi Nuñez

martes, 7 de octubre de 2025

El “plan de paz” de Trump y del imperialismo europeo no pone fin a la guerra genocida contra el pueblo palestino


En un comunicado, el viernes a la noche, Hamas aceptó el “plan de paz”, que Donald Trump estampó en un ultimátum de 20 puntos con un plazo de vencimiento de 72 horas a partir del martes pasado. El “plan” de Trump fue enseguida apoyado por todos los estados imperialistas de Europa, que horas ante habían librado una pulseada discursiva con el mismo Trump en la Asamblea General de la ONU acerca del “reconocimiento de un estado palestino” sin precisar al destinatario de esa declaración. En el campo de los estados árabes, el plan fue saludado como un camino cierto al cese de la masacre en Gaza e incluso a la ‘paz’ en Palestina.
 Con 70 mil muertos y centenares de miles de heridos; con la infraestructura de la Franja destruida en un 95 %; y en el marco de una ofensiva militar que apuntaba a la ocupación completa de Gaza por el ejército sionista, el plan de Trump y el apresurado apoyo internacional que recibió, Hamas era invitado a firmar una capitulación; no se establecía un cese del fuego para habilitar la discusión de ese plan, ni la negociación de sus puntos. El plan, en síntesis, es un revolver en la sien de Hamas y el conjunto de la población gazatí. Trump hizo explícita esta extorsión criminal: un rechazo “desataría el infierno” sobre Gaza. El “plan” era una concesión de los genocidas y ocupantes de territorio extranjero a las víctimas de la ocupación militar y de la masacre. 
 En sus términos principales, los términos de esa capitulación establecen la entrega de los rehenes israelíes (los vivos y los muertos) a cambio de la liberación de presos cautivos en las cárceles sionistas; la entrega completa de las armas, por parte de Hamas; el retiro sólo gradual y sin plazo de las fuerzas sionistas de ocupación; la formación de una Administración Internacional ‘interina’ de Gaza, sin la presencia de ninguna corriente política palestina; un plan de reconstrucción de la Franja, estimado en 40 mil millones de dólares, diseñado, en todos sus aspectos (financieros y urbanísticos) por la administración extranjera. El plan de Trump no hace referencia a la acusación de genocidio dirigida por la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, ni el juicio y castigo a todos los culpables. Tampoco hace referencia a la violencia sionista en Cisjordania ocupada, ni a la destrucción de viviendas y tierras de labranza, y la incesante colonización sionista de un territorio que no es propio. El ‘plan’, en definitiva, es una reafirmación de la violencia, el atropello y la guerra –no tiene nada de “paz”-. La mayoría del gabinete de Netanyahu no demoró, sin embargo, su rechazo al plan en cuestión, porque entiende que pone trabas o al menos dilata el propósito de terminar de ocupar todos los territorios palestinos, para convertirlos en parte del Estado de Israel. El gobierno de Netanyahu no sólo exige el desarme de Hamas ante autoridades internacionales, sino también de Hizbollah y de las milicias que operan en Siria. El ‘plan’ de Trump no altera ninguno de los objetivos del estado sionista, sino que es un paso estratégico en esa dirección. Trump se vuelve a presentar como “un hacedor” de la paz, luego de reclamar ese título tras el brutal bombardeo de las instalaciones de investigación de Irán. Con un par de ‘paces’ como estas, el mundo va derecho a una guerra atómica.
 La pistola en la sien del pueblo palestino no es el único motivo de la formulación de este plan. Otra razón de fondo es que el genocidio llevado adelante por parte de Netanyahu ha puesto en evidencia las tremendas vulnerabilidades del estado sionista y del imperialismo mundial. En dos años de guerra, Israel no ha podido destruir militarmente a Hamas, y de hecho no ha podido liberar mediante la guerra salvo a unos pocos rehenes. Las advertencias hechas al principio de la guerra genocida, de que Israel ingresaba en un pantano militar, han sido confirmadas, en cuanto a la capacidad de resistencia de 40 mil milicianos aislados en su territorio, frente a uno de los ejércitos más poderosos del mundo. La otra razón es la comprensión de una parte de la elite sionista y del imperialismo, de que el doblegamiento de la resistencia palestina fuerza a Israel a vivir en estado de guerra permanente y al capricho de crisis políticas en el escenario interno y de los estados adyacentes. No menos relevante ha sido la movilización histórica de masas en Europa contra el genocidio, que, en España, pero por sobre todo en Italia, amenaza con grandes crisis políticas y, potencialmente, revolucionarias. La clase obrera de Italia forzó a los aparatos de las principales burocracias sindicales a adherir a las huelgas propiciadas por sectores sindicales que le son opositores. La lucha contra el genocidio ha acelerado la polarización de clases en Europa, que atraviesa una crisis de conjunto extraordinaria, y participa de dos guerras imperialistas simultáneas –OTAN y Rusia, y sionismo contra resistencias nacionales en el Oriente cercano-. 
 Al “saludar” el “plan de paz” de Netanyahu, Hamas ha establecido varias reservas. La principal es contra la continua ocupación militar sionista e incluso la prosecución de los bombardeos, pero también el rechazo a una “autoridad internacional” sin la presencia de los estados árabes y las corrientes políticas que son parte de Palestina. La reconstrucción de Gaza no debería, dice, prescindir de esta presencia. La proscripción política sería una forma de continuar con la “limpieza étnica”; ya hay fondos internacionales dispuestos a financiar un éxodo palestino para obtener territorios libres para una gigantesca especulación inmobiliaria sobre el Mediterráneo (o las petroleras deseosas de explotar los yacimientos de gas en la costa). La demolición de edificios por todos los medios, por parte del ejército sionista, responde más al propósito de una “limpieza étnica” inmobiliaria (La Riviera de Gaza), que al propósito de atacar supuestos refugios de Hamas, como alega la campaña oficial. La otra gran reserva es la entrega de las armas a una autoridad internacional, es decir imperialista, lo que equivaldría a una pérdida de la capacidad de autodefensa. 
 Los voceros del Partido Demócrata de EE.UU., azuzados por los lobbies sionistas norteamericanos, ya han comenzado a decir que Hamas rechaza el plan de Trump; lo mismo ocurre en el partido Republicano. Como ocurre con los tan cacareados planes de paz para Ucrania, en Gaza la guerra y el genocidio no han terminado. En un caso, como en el otro, la lucha interimperialista por los despojos, de Ucrania y del Medio Oriente en su conjunto, se ha agudizado con la guerra, para nada atenuado. 
 En definitiva, las manifestaciones de masas contra el estado genocida, las huelgas, incluso la huelga extendida y hasta indefinida, así como las flotillas humanitarias, deben incrementarse.

 Jorge Altamira 
 05/10/2025

Francia: se desintegra el gobierno de Macron


El primer ministro Sebastien Lecornu, asumido hace 26 días, se convirtió en el premier más breve en la historia de la Quinta República instituida en 1958. Sumó otro récord: fue el primer ocupante del palacete Matignon que no llegó al discurso inaugural ante la Asamblea Nacional, programada para este martes 7 de octubre. Comprobó que no reunía los apoyos mínimos dentro de la propia coalición que quería formar, es decir, otorgar el ministerio de Defensa a Bruno Le Maire (2017-2024) cuestionado por sus gestiones políticas pasadas. Macron ha pedido a Lecornu que vuelva a intentar. Los títulos de la deuda pública de Francia han vuelto a caer y están a 100 puntos por arriba de la tasa de interés de la deuda de Alemania. 
 El colapso de la coalición de gobierno se produce cuando a principios de 2026 se realizarán las elecciones para las alcaldías y, luego, la elección presidencial. El reclamo de la oposición va desde la disolución de la Asamblea, levantada por Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen hasta la renuncia presidencial por parte de La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Melenchon. El Partido Socialista (PS) y el Comunista (PCF) -formalmente socios de LFI en el Parlamento- han tomado distancia de esta posición. Olivier Faure, secretario general del PS, saludó a Lecornu a través de X (ex Twitter) y viene insistiendo en la necesidad de un gobierno de cohabitación para estabilizar el país. El PCF ha emitido una posición a través de la CGT -la segunda organización sindical más grande del país- denunciando a Macron “por optar por el caos institucional” y reclamando “una salida urgente a la situación”. Las negociaciones entre los bloques políticos y el gobierno están bloqueadas. En la Central Patronal (Medef) se baraja la opción de un gobierno de la ultraderecha. 
 Mientras tanto, las huelgas y movilizaciones del 10 y 18 de septiembre y del 2 de octubre fueron caracterizadas “como un evento nunca visto”, por parte de la CGT, con la perspectiva de obtener concesiones de parte de Macron, con el objetivo de “evitar una crisis de régimen”.
 El debate político gira en torno al Presupuesto 2026, para reducir un déficit de 45.000 millones de dólares, que permita incrementar decisivamente los gastos de la guerra de la OTAN contra Rusia. El rechazo al ajuste y a la guerra es total en Francia; Macron cuenta con un 17 % de aprobación. 
 La oposición de extrema derecha no quiere un adelanto de las elecciones presidenciales a la espera de la apelación de un fallo contra la inhabilitación que pesa sobre Le Pen para ocupar cargos públicos. Le Pen se ha mostrado partidaria de un ajuste más brutal contra los trabajadores; denuncia al gasto público como “tóxico”. El PS disimula su apoyo al ajuste con un reclamo de un impuesto extraordinario a las muy grandes fortunas. LFI denuncia que el déficit fiscal simplemente no existe y que es un invento de la burguesía para proceder a un ajuste. En las últimas movilizaciones, los dirigentes del PS fueron abucheados y silbados al grito de traidores, en París y otras importantes ciudades. El ajuste de los últimos años es uno de los más brutales en la historia francesa reciente. 

 Joaquín Antúnez 
 06/10/2025

domingo, 5 de octubre de 2025

MSI: ¿tanque pensante o un engendro seudocientífico de Rubio?


La institución ha sido diseñada para otorgarle un ropaje académico a la política agresiva que despliega el secretario de Estado, Marco Rubio, contra países que adversan a EE. UU. 

 Ni siquiera en Miami, donde supuestamente opera, conocen mucho del Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami (MSI), su nombre completo.
 Recientemente, el canal multinacional Telesur dio a conocer su existencia, presentándolo como un tanque pensante o think tank, como se dice en inglés. Lo cierto es que la institución ha sido diseñada para otorgarle un ropaje académico a la política agresiva que despliega el secretario de Estado, Marco Rubio, contra los países al sur del Río Bravo, con énfasis en Venezuela y Cuba, y allende los mares, la República Popular China o Rusia. 
 En el sistema político estadounidense es muy común la operatoria de los tanques pensantes. Se calcula que hay por lo menos 1 500, entre los que destacan los «especializados» en temas geopolíticos, de inteligencia o militares, razón por la que, la mayoría, tiene su sede en la capital federal. 
 Las estructuras del poder en ee. uu., incluido el Gobierno federal, recurren o se sirven de los estudios de los think tank, presentados como más serios, a veces apartidarios, y algunos presumen de mostrar la «verdad revelada», solo por detentar esa carrocería neutral y académica. 
 En el caso que nos ocupa, podría pensarse que el MSI es un think tank más, o de poca monta; ni siquiera está en Washington, por ejemplo. Sin embargo, su peligrosidad, al menos por ahora, se deriva de que es un «invento» del secretario de Estado, Marco Rubio, para mostrar el lado supuestamente no partidario ni politizado de su cruzada contra los países mencionados.
 Y claro, Rubio tiene suficiente poder para encumbrar al MSI, estableciendo una suerte de relación mutuamente ventajosa, como se aprecia fácilmente. Algunos aspectos del MSI conducen a asociarlo directamente con el jefe de turno de la Cancillería estadounidense. Se presentó en público este mismo año; digamos que fue formalmente fundado cuando Rubio ya estaba en el Departamento de Estado.
 Podría decirse que, una vez en su altísimo cargo, el flamante secretario para el exterior le dio la luz verde al MSI, sin que importara demasiado el cuándo fue concebida la idea. 
 Pero son los temas que tratan en el MSI los que mejor exponen su simbiosis con Rubio: narcotráfico, la influencia –amenaza le llaman– de China y Rusia en la región, el terrorismo –desde luego, no el que ee. uu. promueve y practica contra Cuba desde 1959–, y obvio, el de mayor interés de Trump: la inmigración. 
 Como se ve, no hay nada más parecido a este glosario temático que la agenda personal del secretario Rubio. 
 Para muestra un botón. El MSI realizó, recientemente, una «oportuna» publicación de un informe que sostiene que Venezuela estaría «muy vulnerable» ante una intervención militar estadounidense, previendo una expedita caída del «régimen» chavista. Este pronóstico –¿coincidentemente?– respalda el siniestro objetivo del canciller Rubio, no importa cómo lo vende.
 El Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami está integrado por algunas figuras y expertos del «mundo académico»; por caso, el que aparece formalmente como fundador y director ejecutivo: el economista Rafael Marrero. 
 Participan, además, algunos que fueron militares, como el excomandante de marines, Jesús Romero –por cierto, íntimo amigo de Rubio–, o Alexis Torres, quien formó parte de la tristemente célebre 82 División, destinada a invadir allí donde los líderes estadounidenses necesitaran «restituir» el orden imperial. 
 Romero, el amigo del Secretario, presentó en mayo pasado un libro en el cual asegura, sin presentar ninguna evidencia, que Cuba está vinculada al tráfico de drogas, desde 1980. Habla de opacidad en la continuidad de ese vínculo, sin advertir que es esa, precisamente, una forma de admitir que no tiene ni una sola prueba, de que lo suyo es pura manipulación, ajena a cualquier investigación que se precie de científica. 
 Es fácil imaginar el revuelo artificial que se montó en Miami con este libro. De inmediato, organizaciones del clúster contrarrevolucionario local lo convirtieron en best seller, según trascendidos en ese microuniverso. 
 Más allá de su alcance, resulta una alerta, pues devela claramente que ahora, otra vez, se intentan reflotar viejas calumnias anticubanas asociadas al narcotráfico y que, en perspectiva, Rubio está trabajando por «el capítulo cubano», en esta falsa guerra contra el flagelo de los estupefacientes.
 El MSI está dotado de su propia estructura editorial, la Bravo Zulu Publishers, dirigida por Lina Marrero, la esposa de Rafael Marrero. Tiene una salida comunicacional mediante la revista Overwatch, y también lo que denominan segmento mediático El misil de la verdad. 
 Este andamiaje, en particular el Bravo Zulu Publishers, presumiblemente sirve de mampara ante el fisco estadounidense, a fin de justificar o encubrir los orígenes de los fondos financieros que utiliza el MSI. 
 Como no podía ser de otra manera, el MSI mantiene alianzas con medios del sur de la Florida, cuyo público meta es el de habla hispana, como Diario Las Américas, que tienen una línea editorial francamente agresiva y sistemática contra Cuba y Venezuela, así como contra cualquier cosa cercana al progresismo en la región, sea México, el Presidente colombiano, o Brasil. 
 De tal modo, el MSI cumple las generales de la ley. Rubio les orienta sobre qué «investigar», ellos lo empapelan con lenguaje seudocientífico, presuntamente irrebatible, y con el paquete finamente terminado, intentan convencer al presidente Trump, o peor, a la opinión pública local e internacional; no importa lo peligroso o repudiable que sea la propuesta, como esta misma de la inminencia de un zarpazo bélico contra Venezuela. 
 Como Poncio Pilatos, el célebre personaje bíblico, Rubio se lava las manos, convirtiendo un asunto estrictamente político, ideológico y de torcido interés personal, en algo que aspira a ser fruto de investigaciones bien fundamentadas.
 A propósito de Venezuela, mezclan el asunto migratorio con el narcotráfico y con cualquier otro mal, de los tantos que agobian a la sociedad estadounidense; pero esto es inherente al relato de la ultraderecha nacional, y del propio Trump en particular. Por el entorno en que el MSI se mueve, es decir, Miami, es evidente que procura generar estados de opinión que favorezcan las ambiciones políticas de Rubio. No es descartable, incluso, que el día de mañana, el MSI esté en primera línea de asistencia si este sujeto desencadena alguna dinámica aspiracionista a la Presidencia del país. Otros potenciales interesados, como el vicepresidente Vance, deberían prestar un poco de atención al susodicho Instituto. 
 En cuanto a Cuba, aunque es un tema que merece su propia exposición, bien sabido es el empeño con que la Revolución Cubana, sus autoridades, se enfrentan al narcotráfico; no por contentar a ee. uu., sino por lo dañino que es para la sociedad. Aunque aquí sabemos bien que es este, precisamente, uno de los más viejos pretextos que ha buscado el enemigo para agredir a la Mayor de las Antillas. 
 Vienen al caso las opiniones emitidas recientemente por el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, quien calificó de «activistas políticos» a «investigadores neutrales», como el tal Romero, el amigo de Rubio.
 Añadió que este tipo de acusaciones «responden al propósito macabro de usar y abusar de la mentira, con el fin de fabricar pretextos para acciones agresivas contra Cuba». 
 Algo está pasando en el imperio y hasta generan suspicacia la impericia y lo predecible que resulta su comportamiento, tal como lo demuestra la existencia y los propósitos del MSI; pero la denuncia oportuna y viril es insustituible, con independencia de la mediocridad de un enemigo que sigue siendo muy peligroso y despiadado. 
 A los expertos del MSI, cuando redacten sus valoraciones, conviene recordarles lo que escribió José Martí, como si fuera para hoy, en el contexto del despliegue aeronaval enviado por Rubio: «No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados». 


Francisco Delgado Rodríguez | internet@granma.cu 
 2 de octubre de 2025 23:10:45

La libertad de una fugitiva: El exilio de Assata Shakur en Cuba


Joanne Deborah Byron (Assata Shakur). 

 La noticia de la muerte de Assata Shakur en La Habana, Cuba, el 26 de septiembre, fue recibida con un profundo sentimiento de pérdida compartida entre revolucionarios y activistas de todo el mundo. Poco después, en una reunión de solidaridad en Nueva York, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo simplemente: «Cumplimos con nuestro deber». Esta humilde declaración resumía cuatro décadas de compromiso inquebrantable por parte del Estado cubano para proteger a una de las revolucionarias más buscadas de Estados Unidos y permitirle vivir su vida como una mujer libre. La postura firme de Cuba, a pesar de la inmensa presión y las amenazas, pone de relieve una verdad fundamental: los principios de una nación no solo se revelan en sus palabras, sino también en las personas que decide proteger.

 Una vida de lucha y despertar político 

Nacida como JoAnne Chesimard el 16 de julio de 1947 en la ciudad de Nueva York, la vida de Assata reflejó la turbulenta realidad de ser una mujer negra en los Estados Unidos. Alcanzó la mayoría de edad durante el apogeo de los movimientos por los derechos civiles, el poder negro y contra la guerra, un período que moldeó profundamente su conciencia política y la de innumerables jóvenes de todo el país. Inicialmente asistió al Borough of Manhattan Community College y luego se trasladó al City College of New York, donde se convirtió en una poderosa voz del activismo estudiantil y en una organizadora clave. Su trayectoria la llevó a unirse al Partido Pantera Negra (BPP) en Harlem, una organización que, en poco tiempo, dejaría una huella indeleble en la lucha por la liberación negra. Aunque los medios de comunicación convencionales solían presentar al BPP como una banda violenta, Assata y otros lo conocían como una organización vital arraigada en la comunidad que ofrecía programas de desayunos gratuitos para niños, clínicas de salud, defendía la autodefensa contra la brutalidad policial y movilizaba a la comunidad negra en la lucha política. 
Assata y muchos otros miembros de la rama neoyorquina del BPP se unirían más tarde al Ejército de Liberación Negra (BLA). Esta organización clandestina surgió de un ala militante del movimiento. Abogaba por la lucha armada contra el opresivo gobierno estadounidense, considerándola una forma legítima de enfrentarse a las infraestructuras de la supremacía blanca y el racismo en el núcleo de la sociedad estadounidense y lograr la libertad para los negros. Este cambio fue también una respuesta directa a la brutal represión que sufrió el Partido Pantera Negra por parte del Gobierno de los Estados Unidos, que trató de desmantelar y destruir las organizaciones negras y de izquierda. Innumerables líderes del Partido Pantera Negra, como Fred Hampton, fueron asesinados, mientras que muchos otros fueron incriminados, arrestados por cargos falsos y mantenidos como presos políticos durante décadas. 
 La represión del Movimiento de Liberación Negra por parte del Gobierno de los Estados Unidos no se limitó a detenciones y juicios públicos. Una campaña mucho más insidiosa, el Programa de Contrainteligencia del FBI (COINTELPRO), operaba en la sombra, desconocida para el público y de los activistas a los que se dirigía. Desde mediados de la década de 1950 hasta principios de la de 1970, el COINTELPRO fue un esfuerzo sistemático por «exponer, desorganizar, desviar, desacreditar o neutralizar» a las organizaciones políticas consideradas una amenaza para la seguridad nacional, con el Partido Pantera Negra (BPP) y otros grupos revolucionarios negros como objetivos principales. 
 El FBI, bajo la dirección de J. Edgar Hoover, consideraba estos movimientos como una grave amenaza interna. El programa utilizaba una amplia gama de tácticas, desde la guerra psicológica hasta la violencia descarada. Los agentes enviaban cartas anónimas para fomentar la desconfianza y la rivalidad entre los líderes y las organizaciones negras, lo que a menudo provocaba divisiones internas y, en ocasiones, violencia. El FBI también utilizó informantes para infiltrarse en los grupos, difundir desinformación y provocar enfrentamientos con las fuerzas del orden. El objetivo era desmantelar estos movimientos desde dentro, sin tener que reconocer nunca el papel del Gobierno. 
 La existencia del COINTELPRO se mantuvo en secreto hasta el 8 de marzo de 1971, cuando un grupo de activistas que se autodenominaban Comisión Ciudadana para Investigar al FBI irrumpió en una pequeña oficina local del FBI en Media, Pensilvania. Robaron cientos de documentos y, tras revisarlos cuidadosamente, los entregaron a las agencias de noticias. Estos documentos proporcionaban pruebas irrefutables de las actividades ilegales del FBI contra grupos políticos nacionales. La revelación provocó la indignación pública, audiencias en el Senado dirigidas por Frank Church y una mayor comprensión de hasta dónde estaba dispuesto a llegar el Gobierno para reprimir la disidencia. 

 El juicio injusto y la audaz fuga

 El 2 de mayo de 1973, Assata fue detenida en la autopista de Nueva Jersey junto con otros dos miembros del BLA. Se produjo un tiroteo que causó la muerte de un agente de la policía estatal de Nueva Jersey y de uno de sus compañeros, Zayd Malik Shakur. La propia Assata resultó gravemente herida por un disparo. Lo que siguió fue un juicio muy publicitado que fue ampliamente condenado como una caza de brujas política. Assata fue acusada de asesinato, a pesar de haber recibido un disparo por la espalda y tener las manos en alto. Las pruebas contra ella eran endebles y circunstanciales, y los expertos forenses testificaron que sus heridas hacían físicamente imposible que hubiera disparado un arma.
 A pesar de la falta de pruebas creíbles, fue condenada en 1977. En un sistema diseñado para aplastar la disidencia y criminalizar a los negros, su condena era un hecho consumado. 
 «Soy una esclava fugitiva del siglo XX», dijo en una famosa frase. «Porque el sistema legal de los Estados Unidos es cruel, racista e injusto. Y no tenía ninguna esperanza de obtener un juicio justo». 
 Tras dos años en prisión, el 2 de noviembre de 1979, protagonizó su legendaria fuga con la ayuda de otros miembros del BLA. Este acto de liberación no solo fue para ella, sino que se convirtió en un poderoso símbolo para el movimiento. 

 El refugio cubano y la hipocresía estadounidense 

Tras su audaz fuga, Assata Shakur llegó a Cuba, donde se le concedió asilo político en 1984. Para el Gobierno estadounidense, esto supuso una afrenta directa. La presión sobre la Cuba para que la devolviera comenzó casi de inmediato y nunca cesó. La campaña en su contra no era solo la persecución de una fugitiva, sino un intento de convertir a una revolucionaria prominente en un ejemplo y castigar a Cuba por su solidaridad con ella. 
 El Gobierno estadounidense intentó en repetidas ocasiones criminalizar la decisión de Cuba de concederle asilo calificando al país de «Estado patrocinador del terrorismo». La recompensa por la cabeza de Assata era un recordatorio constante de esta campaña. En 2005, la recompensa se fijó en un millón de dólares, una medida que coincidió con un periodo de mayor hostilidad y nuevas amenazas de la Administración Bush contra Cuba. En 2013, el FBI, bajo la administración Obama, la incluyó en su lista de terroristas más buscados, una clasificación que normalmente se reserva a los líderes de Al Qaeda y del ISIS, y aumentó la recompensa a 2 millones de dólares. Esta medida sin precedentes tenía por objeto demonizarla y justificar cualquier acción emprendida contra ella, incluidos los intentos de capturarla «viva o muerta». El uso de vallas publicitarias, especialmente en Nueva Jersey, fue una campaña de relaciones públicas diseñada para movilizar a la opinión pública en su contra y en contra de Cuba.
 Los funcionarios cubanos defendieron su decisión de manera constante y enérgica. Fidel Castro la calificó de «verdadera presa política» que era «víctima de la feroz represión contra el movimiento negro». En su opinión, el intento de Estados Unidos de presentarla como una terrorista era «una injusticia, una brutalidad, una mentira infame». En una muestra de desafío continuo, otros funcionarios y ciudadanos de a pie en Cuba se han hecho eco de este sentimiento, considerándola una invitada de honor y una hermana en la lucha. Para Cuba, conceder asilo a Assata no era solo una cuestión política, sino una cuestión de principios, una prueba de sus convicciones antiimperialistas y antirracistas. 

 Los terroristas de al lado: Luis Posada Carriles y Orlando Bosch 

La obsesión del Gobierno estadounidense con Assata Shakur se pone de manifiesto cuando se compara con el trato que ha dado a Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, dos de los terroristas anticubanos más notorios. Ambos eran exiliados cubanos que recibieron financiación y entrenamiento abiertos de la CIA para llevar a cabo una campaña de violencia contra la Revolución Cubana. 
 Su acto más infame fue el atentado contra el vuelo 455 de Cubana en octubre de 1976. El avión civil explotó en pleno vuelo poco después de despegar de Barbados con destino a Jamaica, matando a las 73 personas a bordo, entre ellas todo el equipo nacional cubano de esgrima. Tanto Posada Carriles como Bosch fueron arrestados en Venezuela por el crimen. Sin embargo, finalmente fueron puestos en libertad y ambos regresaron a Estados Unidos. 
 Posada Carriles, un antiguo agente de la CIA entrenado en sabotaje, explosivos y guerra de guerrillas, estuvo directamente implicado en el atentado con bomba y otros ataques terroristas en toda América Latina. A pesar de las abrumadoras pruebas y de sus propias confesiones en una entrevista concedida al New York Times en 1998, el Gobierno de Estados Unidos se negó a extraditarlo a Cuba o Venezuela. En 2005, fue detenido en Estados Unidos por entrada ilegal, pero posteriormente fue puesto en libertad por un tecnicismo.
 De manera similar, Orlando Bosch, quien fue arrestado y encarcelado brevemente en los Estados Unidos por un ataque con bazuca contra un carguero polaco en Miami, pudo regresar posteriormente a los Estados Unidos tras una campaña concertada de presión por parte de destacados políticos cubanoamericanos. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos lo describió oficialmente como terrorista, pero fue indultado por el presidente George H. W. Bush. 
 El trato contrastante que recibieron Assata Shakur y estos dos terroristas dice mucho sobre las verdaderas prioridades del gobierno estadounidense. Mientras persiguió a una revolucionaria negra durante décadas, brindó refugio a hombres que cometieron asesinatos en masa contra civiles cubanos. Esta profunda hipocresía pone de manifiesto un claro doble rasero: la disidencia en el país se tilda de terrorismo, mientras que la violencia contra un supuesto enemigo en el extranjero se considera un acto político justificable. Esto subraya la naturaleza política de la persecución de Assata y el doble rasero del sistema judicial estadounidense. Consolida su lugar como símbolo de la resistencia contra un sistema profundamente defectuoso e injusto. Mientras tanto, hasta el día de hoy, Cuba sigue figurando en la lista de países patrocinadores del terrorismo. 

 Un faro para las generaciones futuras 

La huida y el exilio de Assata Shakur no fueron solo un escape físico de un sistema injusto y violento, sino un acto político e ideológico. Su inquebrantable fe en un futuro socialista, un mundo libre de las fuerzas explotadoras del capitalismo, el imperialismo y el racismo, fue lo que la convirtió en una profunda amenaza para el establishment estadounidense. Su visión buscaba una reestructuración fundamental de la sociedad, una visión que desafiaba directamente los cimientos mismos del poder estadounidense. Por eso su presencia en la Cuba socialista no fue casual, sino un acto de solidaridad profundamente simbólico. Para millones de jóvenes que han descubierto su historia, ya sea a través de su impactante autobiografía o de un simple cartel que proclama «Assata es bienvenida aquí», ella es más que una figura histórica. Es un testimonio vivo de la posibilidad de la resistencia. Ella encarnó el valor no solo de pensar en el cambio, sino de luchar por un mundo completamente nuevo. Sus palabras, «No creo que se pueda ser revolucionario sin tener una visión socialista», sirven de guía y afirman que la lucha por la liberación de los negros está indisolublemente ligada a la lucha internacionalista por un mundo sin bloqueos, sanciones, genocidios e imperialismo estadounidense. Su legado es un poderoso recordatorio de que la verdadera libertad requiere que desmantelemos lo viejo y construyamos algo nuevo, juntos. 

 Manolo de los Santos
 30 de setiembre 2025