sábado, 4 de octubre de 2025

El secuestro de la Flotilla Global Sumud


El barco de la Marina israelí que detuvo a alrededor de 400 activistas de la Flotilla Global Sumud, que se dirigía a Gaza, llegó este jueves al puerto israelí de Ashdod. 
 Todos los integrantes de la misión fueron detenidos en aguas internacionales por navíos militares israelíes que, en abierta violación de las leyes internacionales, asaltaron las lanchitas después de bloquear toda la comunicación y rociarlas con agua contaminada.
 La flotilla buscaba romper el bloqueo israelí de Gaza, que ya lleva 18 años y desde octubre de 2023 adquirió una intensidad homicida. 
 Desde Ashdod, los detenidos están siendo enviados a la prisión de Ketziot -en el desierto del Néguev, cerca de la ciudad de Beer Sheva- y posteriormente serán deportados a sus respectivos países. Según explicó Omer Shatz, experto israelí en derecho internacional en Sciences Po, de París, Ketziot es “una cárcel de máxima seguridad en el sur de Israel que normalmente alberga a prisioneros de alto riesgo, no a migrantes o activistas”. Shatz recordó que la prisión es conocida por sus condiciones particularmente duras. 
 Quienes rechacen la expulsión (que conlleva además una prohibición de entrada al país) quedarán en manos de personal del Ministerio del Interior, que lidera el ultraderechista Itamar Ben Gvir. Según el canal 12 de la televisión nacional, se conformará un tribunal especial en la propia prisión. El Ministerio de Exteriores informó que, del casi medio centenar de embarcaciones que conformaba la iniciativa, ninguna “ha logrado su intento de entrar en una zona de combate activo o vulnerar el bloqueo naval”. Llamar a la costa palestina “zona de combate activo” es una patraña: la resistencia palestina carece de navíos y los únicos oponentes de los genocidas han sido hombres, y más de frecuentemente niños que, muertos de hambre, se echan al mar a tratar de pescar o capturar algunas de las cajas de alimentos que algunos países arrojaban desde aviones. Los palestinos tienen prohibido bajar a la playa y entrar al mar, así que la respuesta israelí generalmente está a cargo de francotiradores. 
 Los organizadores dijeron que un solo barco -de los más de 40- pudo continuar navegando, pero se detuvo cerca de la costa gazatí este jueves por la mañana antes de que se perdiera el contacto. La Flotilla Global Sumud denunció en un comunicado que la intercepción en aguas internacionales constituye un crimen de guerra, acusó a Israel de practicar “secuestros” y “detenciones ilegales”. “Cada acto de represión contra nuestra flotilla y cada intento de silenciar la solidaridad no hace más que reforzar nuestra determinación”, subrayaron. 
 El equipo legal de las minorías árabes en Israel (Adalah), que se ocupará de la defensa de los detenidos, denunció que recién a última hora le permitieron entrar al puerto, cuando la agencia de migración ya había comenzado audiencias para la deportación y órdenes de detención de los activistas, sin que recibiesen asistencia jurídica ni lo supiesen sus abogados. 
 Israel había catalogado el objetivo de llevar ayuda a Gaza como una provocación y aseguró que la flotilla estaba financiada por Hamas, una mentira estúpida. Después, el Ministerio de Seguridad dijo estar dispuesto a distribuir la ayuda que llevaban. Mohammed al-Hindi, dirigente de la Yihad Islámica Palestina, en una entrevista con Al Jazeera negó que la expedición estuviera financiada y afirmó que la promesa de Israel de desviar la ayuda a través de Ashdod era falsa, señalando que miles de camiones de ayuda siguen bloqueados en Rafah mientras la población de Gaza se enfrenta a una hambruna masiva.
 Inmediatamente que trascendió el asalto a las naves, en ciudades como Bruselas, Estambul, Atenas, Nueva York y Buenos Aires hubo manifestaciones de apoyo a los activistas, algunas espontáneas, y se anunciaron más protestas para los próximos días. 

Olga Cristóbal
 02/10/2025

De Moscú a La Habana | Romper el monopolio de Occidente: las propuestas de Rusia en la ONU


jueves, 2 de octubre de 2025

Perú: nuevas protestas contra la ´reforma previsional´ de la golpista Dina Boluarte


La juventud y los transportistas paralizaron Lima y otras importantes ciudades.

 Las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte se han recrudecido desde el pasado 20 y 21 de septiembre, cuando anunció una impopular reforma del sistema de pensiones (aumento de la edad de retiro y de las comisiones, apuntado a una completa privatización – actualmente es un sistema mixto).
 La juventud peruana -que ha sido el principal actor de lucha contra el golpe de 2022- realizó movilizaciones al Congreso secundadas por los transportistas de Lima. Las protestas se vienen repitiendo cada fin de semana. Llegaron a tomar un importante protagonismo el fin de semana pasado, con la ocupación de la plaza del Congreso. Allí tuvo un feroz enfrentamiento con la policía nacional, que arrojó un saldo de 74 heridos entre manifestantes, policías y periodistas. Diversas organizaciones de Derechos Humanos han denunciado la dureza de la represión policial y un accionar ilegal de su parte, como el uso indiscriminado de gas lacrimógeno, garrotazos y balas de goma. 
 En el interior del país, se replican las movilizaciones y piquetes de las comunidades indígenas que luchan contra las bandas criminales que monopolizan la minería ilegal, así como sus efectos devastadores sobre la naturaleza. En el último período, el alza del precio internacional del oro ha reforzado una lucha cada vez más intensa por monopolizar el negocio del oro y, especialmente, del cobre, del cual Perú es el mayor productor a nivel internacional. 
 Las manifestaciones se efectúan al margen de la burocracia de las organizaciones obreras tradicionales, como la CGTP, que agrupa a la enorme mayoría de los sindicatos del país. Los transportistas, estudiantes e indígenas han protagonizado diversos paros obrero-patronales a lo largo de 2024 y 2025. El rechazo a Boluarte es prácticamente unánime en la población – 98% desaprueba a su gobierno y el 95%, al Congreso en general. El reclamo por elecciones generales se ha reiterado como consigna desde el golpe de Estado contra Pedro Castillo. Incluso, sectores del movimiento estudiantil reclaman la convocatoria a una Asamblea Constituyente Soberana.
 Boluarte sigue en el poder es por su asociación internacional a la banda de fascistas trumpistas. La burguesía peruana, que acompañó sin divisiones el golpe de 2022, ahora busca una alternativa que le permita garantizar la gobernabilidad de Perú. Si esa vía es democrática o policiaco-militar, esto se ha convertido en un problema de segundo orden. Este debate en las altas esferas de la oligarquía limeña contrasta con la ausencia de un planteo propio de los trabajadores, a pesar de su intensa movilización callejera. La agitación por un gobierno obrero y campesino en el Perú sería un paso adelante y la recuperación de una larga tradición histórica del proletariado peruano. 

 Joaquín Antúnez
 30/09/2025

CON FILO | Septiembre aúlla todavía


miércoles, 1 de octubre de 2025

Trump y Netanyahu ´rediseñan´ Gaza


Los 20 puntos del acuerdo de paz unilateral decidido entre Trump y Netanyahu exigen una rendición incondicional y emplaza a Hamas a entregar en 72 horas los 48 rehenes. Todo lo demás carece de plazos, garantías y precisiones. El plan está plagado de ambigüedades y lagunas que dejan expedito el camino para que Israel permanezca en Gaza y retome cuando quiera su ataque genocida. 
 En los papeles, a cambio de los rehenes, Israel devolvería a 1.700 gazatíes detenidos desde el comienzo de la guerra y a 250 presos condenados a cadena perpetua. Una vez que se complete el intercambio, los integrantes de Hamás deberían entregar las armas y quienes lo deseen (sic) pueden abandonar la Franja, con garantías de seguridad en su trayecto hacia terceros países. 
 Una vez que se acepte el acuerdo, comenzaría el suministro completo y sin injerencias (sic)de ayuda humanitaria hacia la Franja y la reconstrucción de infraestructura básica. 
 Llevando la ocupación imperialista al paroxismo, Trump presidirá el organismo de transición –“la junta de paz”- que supervisará el órgano de gobierno palestino, conformado por tecnócratas, que gestionará Gaza por un lapso indefinido. 
 Durante el tiempo en que estén activas esas instituciones, se pondrá en marcha un “plan de desarrollo económico de Trump” para la reconstrucción. El ex primer ministro británico Tony Blair, otro interesado en los negociados inmobiliarios, también participaría. 
 Después, en otra etapa, los palestinos votarían por una autoridad de "transición" en la que los políticos y líderes de Hamás no podrían participar. 
 En ese plan unilateral, Netanyahu negoció con éxito que Israel mantuviera sus fuerzas en un perímetro de seguridad alrededor de Gaza y conservara la responsabilidad de la seguridad en toda la franja. 
 La propuesta -una rendición incondicional de Hamas y la resistencia palestina- “está obteniendo un amplio respaldo internacional. No solo de Occidente -incluidas Francia, Alemania, la Unión Europea y, en un tono menos entusiasta, España- sino también de potencias como Rusia y China y, de forma muy significativa, de los principales países árabes y musulmanes” (EP 30/9).
 Esa es la Santa Unión que aprieta el cuello del heroico pueblo palestino -y sus organizaciones- que, sitiado por hambre y por sed, bombardeado durante dos años sin tregua, desplazado y privado de todo, con millares de muertos y desaparecidos, resistió sin rendirse y con una homogeneidad extraordinaria la política de exterminio sionista solventada por las democracias occidentales y los jeques árabes. Lo único que consiguieron comprar los sionistas fue un jefe tribal lumpen, repudiado por los suyos. 
 Este martes, los traidores cancilleres de hasta ocho Estados musulmanes, entre ellos, Jordania, Paquistán, Indonesia, Turquía, Arabia Saudí, Egipto y Qatar – publicaron un comunicado avalando el plan de la Casa Blanca. Elogiaron la oferta de Trump porque, entienden, evitaría el desplazamiento del pueblo palestino de Gaza, promovería una paz integral entre israelíes y palestinos y evitaría la anexión de Cisjordania (sic). 
 Por el contrario, el director de la oficina de medios de Hamás en Gaza, Ismail al Thawabta, en un tuit, asimiló el plan de paz a “un intento de imponer” a los palestinos una “nueva tutela que legitime la ocupación israelí”.
 Hamas, junto con otros grupos palestinos, “estarían inclinados a aceptar” la propuesta, según informó el martes una fuente bien informada a CBS News. La debilidad de Hamás es tal que, infiere el Washington Post, que sin ni siquiera tener una respuesta de los palestinos, el carnicero de Tel Aviv empezó este martes a relativizar sus compromisos, en un vídeo difundido en los canales oficiales. 
 Según Netanyahu la liberación de todos los rehenes israelíes se lograría manteniendo las fuerzas israelíes en la mayor parte de Gaza. Quienes lo habían instado a retirar el ejército —y así permitir que Hamás se reconstruyera— estaban «completamente equivocados», afirmó: «De ninguna manera, eso no va a suceder». (EP 30/9) 
 También ratificó -música para los colonos fascistas que anidan en su gabinete- que “no aceptará” un Estado palestino, a pesar de la propuesta de Trump de establecer “una vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”. 
 Netanyahu intenta convencer a sus aliados de la derecha, dice El País, que el alto el fuego instado por Trump “no sería tan férreo ni desfavorable como ellos temen”. Si se suma esto a “la renuencia de Hamás a desarmarse, puede dar lugar a un acuerdo frágil”, afirman funcionarios y analistas regionales.
 “Hay muchas zonas grises en el acuerdo y así es como lo quería Netanyahu”, afirmó Gayil Talshir, politólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Puede decirle a la derecha que nunca [se retirará por completo], y puede demostrar que es Hamás quien se niega y que él puede continuar la guerra”.
 Los altos cargos de Hamás no han hecho comentarios sobre el plan propuesto, pero algunos líderes palestinos lo han criticado por ser impreciso en cuanto a los compromisos de Israel con respecto a su retirada de Gaza o la formación de un Estado palestino. La Autoridad Palestina quedó excluida del plan de paz: Trump “fue fuertemente influenciada por Israel”. Esto no impidió que su vicepresidente, Hussein al-Sheikh, elogiara los esfuerzos del yanky por alcanzar una «paz justa basada en una solución de dos Estados». 
 La versión obtenida por The Washington Post durante el fin de semana mostraba que la Autoridad Palestina con sede en Cisjordania acabaría gobernando Gaza. Netanyahu eliminó esa formulación. 
 “Por un lado, todo el mundo quiere que se ponga fin al genocidio y por eso la Autoridad Palestina y todos los países árabes se han alineado para apoyar el acuerdo”, dijo Diana Buttu, exnegociadora de paz palestina. “Pero, por otro lado, se trata de un paquete completo que otorga a Israel el control perpetuo de la Franja de Gaza y el veto israelí. ¿Qué va a garantizar que Israel se retire a cualquiera de esas líneas? ¿Quién les obligará a retirarse?», se preguntó. 
 En Israel, el líder de la oposición Yair Lapid también adhirió, pero le preocupaba que hubiera «lagunas» que pudieran aprovecharse para reanudar las hostilidades. «Netanyahu por lo general, dice “sí” en Washington, frente a las cámaras de la Casa Blanca, sintiéndose como un estadista innovador, y “pero” cuando regresa a casa y la “base” le recuerda quién manda».
 La “base”, los ministros colonos, pusieron el grito en el cielo, pero no tanto como para retirarse del gobierno, como amenazaron tantas veces. El poderoso fascista Bezalel Smotrich dijo que la tregua propuesta supondría una «oportunidad histórica perdida» y culpó a Netanyahu y al ejército israelí por no actuar más rápidamente para conquistar Gaza.
 «¿No hay otra opción y esto es lo máximo que se puede conseguir en este momento?», dijo Smotrich en una declaración el domingo. «Esto también acabará en lágrimas. Nuestros hijos se verán obligados a luchar de nuevo en Gaza». 
 Desde otro ángulo, el Financial Times evalúa que es difícil la desarticulación completa de Hamas y más difícil que Netanyahu “vaya a abandonar su guerra eterna. Así que predice que el escenario más probable “es que la guerra se prolongue y el colosal número de muertos aumente aún más” (FT 29/9). 
 Finalmente, es el aire de los tiempos. Mientras reclamaba el Nobel de la Paz, Trump y el jefe del Pentágono dirigían un conclave con cientos de jefes militares norteamericanos y los instaba a “prepararse para la guerra”: eliminando lo “políticamente correcto” del Pentágono, lo que ha resumido como “no más culto al cambio climático, no más división, distracción o delirios de género”. Un nuevo paso hacia la barbarie. 

 Olga Cristóbal 
 30/09/2025

lunes, 29 de septiembre de 2025

El discurso de Netanyahu en la ONU


El criminal de guerra y primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habló en la Asamblea General de las Naciones Unidas frente a decenas de bancas vacías. La mayoría de las delegaciones abandonó la sala apenas ingresó; solo lo acompañaban los vítores de una claque prosionista ubicada en la galería de invitados. En las sillas de la delegación iraní habían colocado fotos de niños asesinados en Teherán durante los bombardeos de junio. 
 En las calles de Nueva York, miles de personas repudiaban su presencia y exigían su detención. Para evitar riesgos, el israelí había desviado la ruta del avión oficial, sin sobrevolar Francia ni España por temor a ser arrestado en caso de un aterrizaje de emergencia. El rodeo insumió 600 kilómetros más que la ruta habitual, según informó Haaretz. 
 Netanyahu enfrentó la imponente sala vacía con un discurso desafiante. Negó la existencia de hambruna en Gaza, acusó a Hamás de robar la comida, rechazó las denuncias de genocidio y aseguró que su gobierno “ha destruido la mayor parte de la máquina terrorista de Hamás”, prometiendo “terminar el trabajo lo más rápido posible”.
 Asimismo, descartó de manera terminante la creación de un Estado palestino, una posición que —dijo— cuenta con el apoyo del 90% de los israelíes. Sería un "suicidio nacional", argumentó. “Puede que los líderes occidentales hayan cedido ante la presión”, añadió el llamado “carnicero de Tel Aviv”, en referencia a los países que reconocieron a un hipotético Estado palestino. “Les garantizo una cosa: Israel no lo hará. Su vergonzosa decisión alentará el terrorismo contra los judíos y contra personas inocentes en todas partes”. 
 Según el New York Times (27/9), la resistencia a la creación de un Estado palestino “podría convertirse en el núcleo de su llamamiento a los votantes israelíes” en un año que, si la invasión termina, será electoral. “El aislamiento es real, pero Netanyahu calcula que su base política interna recompensa más la rebeldía que la conciliación. Es capaz de utilizar la presión internacional como prueba de que él es el único que no cederá”.
 En su intervención mostró un mapa para reforzar la idea de que los israelíes “hacen el trabajo sucio” que necesita Occidente. Celebró lo que definió como victorias estratégicas en el último año, entre ellas ataques al programa nuclear de Irán y el asesinato en el Líbano del líder de Hezbolá, Hasán Nasralá.
 La presión internacional sobre la guerra en Gaza, señaló en NYT, “ya se siente en toda la vida israelí”: naciones europeas han impuesto o amenazan con imponer nuevos aranceles, embargos de armas complican la reposición del arsenal, soldados de vacaciones son recibidos con protestas y denuncias en el extranjero, y es factible que equipos de fútbol israelíes sean suspendidos de torneos internacionales.
 Finalmente, Netanyahu se dirigió a los rehenes en manos de Hamás. Afirmó que su discurso estaba siendo retransmitido con altavoces en la Franja de Gaza y proclamó: "No descansaremos hasta traerlos de vuelta a casa", primero en hebreo y luego en inglés.
 El Foro de las familias de los rehenes, sin embargo, rechazó los dichos del primer ministro: "Cada día que se prolonga la guerra pone en mayor peligro a los rehenes vivos y amenaza la recuperación de los que fueron asesinados", afirmó en un comunicado el grupo. 
 El día anterior había sido el turno del desacreditado presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, quien intervino por videoconferencia debido a que Estados Unidos le negó la visa de ingreso a Estados Unidos. 
 Abás, agente descarado de los intereses sionistas, ocupa la presidencia de la ANP desde 2005 y se autoproclamó presidente vitalicio en 2009. En su discurso, “adoptó un tono moderado para dirigirse a Israel y Estados Unidos” y repudió enfáticamente el ingreso de las milicias palestinas a Israel el 7 de octubre de 2023. 
 El hombre que ha funcionado como gendarme de su pueblo y garante del control militar sionista en la Cisjordania se comprometió a que “Hamás no tendrá ningún papel que desempeñar en el gobierno. Hamás y otras facciones tendrán que entregar sus armas a la Autoridad Nacional Palestina", aventuró.
 Al mismo tiempo, acusó a Israel de librar una guerra genocida que ha provocado más de 220.000 palestinos muertos o heridos y la destrucción de la mayor parte de las viviendas e infraestructuras de Gaza. Exigió el reconocimiento de Palestina, un alto el fuego permanente, la retirada israelí y la celebración de elecciones en el plazo de un año. Además, se mostró dispuesto a colaborar con Trump, Arabia Saudí y Francia en un plan de paz que incluyera la creación de un comité liderado por la ANP para gobernar temporalmente en la Franja de Gaza. 
 Sin embargo, los planes parecen ser otros. La Casa Blanca respalda un proyecto para instalar a Tony Blair como jefe de una nueva Autoridad Internacional de Transición de Gaza (GITA), que buscaría un mandato de la ONU para convertirse en la “autoridad política y legal suprema” de Gaza por hasta cinco años, según informaron medios israelíes.
 El plan se inspira en los fideicomisos internacionales de Kosovo y Timor-Leste, con sede inicial en Egipto, antes de ingresar en Gaza con una fuerza árabe multinacional respaldada por la ONU. GITA supervisaría a una Autoridad Ejecutiva Palestina de carácter tecnocrático, dirigiría ministerios clave y crearía una policía civil investigada. Hace meses, Egipto admitió que estaba entrenando un posible policía para Gaza conformada por expolicías de la ANP. 
 La llamada GITA también establecería una unidad de “derechos de propiedad” para prevenir el desplazamiento forzado, al tiempo que excluiría de manera explícita a Hamás.
 Blair tiene una estrecha relación con el yerno de Trump, Jared Kushner, que además de sus negocios inmobiliarios realizó tareas de mediación para el presidente republicano en Oriente Próximo. Kushner, como su suegro, también tiene intereses en el negocio de la construcción y la promoción inmobiliaria. 

 Y por casa

 En ese contexto, Javier Milei trató de conseguir 5 minutos de protagonismo reuniéndose con Netanhayu en un espaldarazo recíproco de dos escuderos principalísimos de Donald Trump, convertidos en dos parias de la escena internacional. Según el parte oficial hablaron de los rehenes argentinos que están secuestrados en Gaza y de posibles políticas de cooperación científica y tecnológica. 
 El día anterior, también en una asamblea casi desierta, Milei había reiterado su alineamiento con Israel y Estados Unidos. Netanhayu le agradeció en X: “Expresé mi profundo agradecimiento al Presidente, un verdadero amigo del Estado de Israel y del pueblo judío que se mantiene firme contra el sesgo sistemático contra Israel en las Naciones Unidas y en otros foros internacionales. Discutimos formas de ampliar la cooperación económica entre Israel y Argentina y áreas adicionales de cooperación", escribió en su cuenta. 
 Tras la reunión con Netanyahu, Milei recibió la Medalla de Oro Presidencial de parte de la organización B’nai B’rith, dedicada a la defensa de Israel y promover la unidad judía.

 Olga Cristóbal 
 29/09/2025