domingo, 21 de septiembre de 2025

Francia: el desafío de una huelga general


Las principales ciudades francesas fueron otra vez escenario de imponentes movilizaciones populares, en esta ocasión convocadas por la mesa Intersindical, contra los planes de recorte “fiscal” que promueve el gobierno de Macron. Sebastién Lecornu, el recién asumido primer ministro, ya ha enfrentado dos movilizaciones y huelgas en una semana de mandato. Se calcula que más de un millón de franceses salieron a las calles durante la jornada del 18 de septiembre. Al igual que en las movilizaciones del 10 de septiembre, en muchas columnas se observaban pancartas y banderas reclamando la dimisión de Macron. El gobierno desplegó 90.000 policías y detuvo a más de 300 manifestantes. 
 El gobierno busca afrontar, en tiempo express, un déficit fiscal que alcanza el 5,8 % del presupuesto francés, unos 25.000 millones de euros aproximadamente, y una deuda pública del 114 % del PBI (3,3 billones de euros). Para el Presupuesto 2026, tanto el predecesor de Lecornu -el destituido Bayrou- como el nuevo premier buscan avanzar en un recorte de 44 millones de euros centrado en los denominados gastos sociales. 
 Macron insiste en establecer un gobierno “puro" y alcanzar acuerdos circunstanciales en el Parlamento, para solventar la carencia de un quórum propio. Desde las elecciones legislativas de 2024 el Parlamento francés se encuentra dividido en tercios: Macron y sus aliados (Renacimiento), el Nuevo Frente Popular (Partido Socialista, Comunista, Verde y La Francia Insumisa) y la extrema derecha de Marine Le Pen, Reagrupamiento Nacional (RN). Los reclamos, “pour la galérie”, para que renuncie son cotidianos de izquierda a derecha. 
 El PS se postula a formar un nuevo gobierno como garante del orden ante Macron y la gran burguesía francesa. Los sindicatos reclaman ser parte del debate sobre el nuevo Presupuesto. “Mi mensaje a Lecornu hoy es éste: son las calles las que deben decidir el Presupuesto”, declaró Sophie Binet, presidenta de la CGT (alineada con el PC francés), tirando la pelota afuera. La misma “táctica” desarrolló la intersindical en la lucha contra la reforma de pensiones, que elevó la edad de retiro a 64 años y los años necesarios de aportes a 43 (!!). Lecornu ya ha declarado que en los próximos días tendrá reuniones con todos los partidos del Parlamento y que convocará a un diálogo a los sindicatos.
 La convocatoria del 18 de septiembre, por parte de los sindicatos, buscaba recobrar la centralidad política tras la movilización “Bloqueemos todo”, que había logrado reunir entre 200 mil y 500 mil manifestantes. La clase obrera francesa se encuentra dispuesta a una lucha a fondo, como lo demuestra la alta adhesión a la huelga. 
 Macron está embarcado en el rearme de Francia para la guerra de la OTAN contra Rusia. Ha llamado a instalar tropas al oeste de Kiev y a incorporar a Ucrania de inmediato a la Unión Europea, y a término a la OTAN. La guerra de la OTAN es apoyada por todo el arco político francés, incluida La Francia Insumisa, con el pretexto de la independencia de Ucrania. Le Pen ha variado de ‘la paz’ con Putin a la intervención militar. La guerra es rechazada en los sondeos de opinión; los trabajadores franceses se movilizan contra el rearme militar. 
 La propuesta del PS -literalmente gravar a 1.800 hogares ‘ultra-ricos’-, para recaudar 20 mil millones de euros anuales, la “Tasa Zucman” -en ´honor´ del economista que la promueve-, no llega ni al 10 % de las exenciones impositivas que reciben anualmente las patronales francesas, que suman unos 270 mil millones de euros, según la revista Le Nouvel Obs. La política francesa sigue caminando por la cornisa.

 Joaquín Antúnez 
 19/09/2025

sábado, 20 de septiembre de 2025

África nuestra: Burquina faso


Informe de una comisión de la ONU acusa de genocidio a Israel


Derrotemos la agresión sionista contra el pueblo palestino.
 Crecen las denuncias por genocidio contra Israel. 

En momentos en que el Ejército de Israel avanza sobre la ciudad de Gaza, como parte de su plan de anexión total del enclave costero, la Comisión Internacional Investigadora de la ONU acusó este martes al gobierno israelí de estar cometiendo un genocidio. 
 El documento sostiene que las fuerzas israelíes han cometido al menos cuatro de los cinco actos establecidos en la definición adoptada por las Naciones Unidas en 1948 como respuesta al Holocausto: asesinatos, daños físicos o mentales graves, condiciones de vida orientadas a la destrucción física del grupo e imposición de medidas destinadas a impedir nacimientos. 
 Con más de 16.000 elementos probatorios en mano, entre ellos entrevistas con víctimas, testigos y médicos, además de documentos verificados y análisis de imágenes satelitales, la comisión independiente de la ONU señaló al primer ministro Benjamín Netanyahu, al presidente Isaac Herzog y al exministro de Defensa Yoav Gallant como los impulsores de un genocidio contra la población gazatí.
 Tanto las formas de intervención de las fuerzas militares israelíes como las declaraciones y la conducta de las autoridades civiles y castrenses de Israel dan cuenta, de acuerdo al texto, de que los “actos genocidas se cometieron con la intención de destruir a los palestinos de la Franja de Gaza como grupo”.
 Es lo que las organizaciones populares y de derechos humanos vienen denunciando casi desde el minuto cero del comienzo de la ofensiva israelí contra Gaza. Ya son más de 65.000 los asesinados en la Franja. Israel viene bombardeando sistemáticamente el enclave palestino; destruyó prácticamente la totalidad de su infraestructura, llevó a su población a padecer una hambruna a la par que intentó deshumanizarla mediante su aparato propagandístico, bloqueó el ingreso de comida, combustible y medicamentos y lleva adelante un infanticidio. 
 El Estado de Israel ha producido un retroceso civilizatorio: la esperanza de vida en Gaza ha caído desde los 75,5 años a los 34,9 años, entre octubre de 2023 y la actualidad (Página 12, 16/9). 
 Hay otro dato alarmante que se desprende del informe: la mayoría de los gazatíes han sido desplazados al menos una vez desde octubre de 2023. Y se van a producir más desplazamientos en la medida en que las fuerzas israelíes avancen sobre la ciudad. En este contexto, asimismo, el Ministerio de Salud gazatí denunció escasez crítica de sangre y componentes sanguíneos –en la ciudad de Gaza, por ejemplo, solo 11 hospitales continúan en funcionamiento. 
 La invasión de la ciudad de Gaza será un factor de agudización de la masacre en curso. Las fuerzas israelíes ya han lanzado ataques aéreos contra la misma. Imágenes que retratan la brutalidad de la incursión fueron publicadas por The Times of Gaza. El gobierno israelí busca desplazar a la población hacia el sur y recluirla en campos de concentración. 
 La acusación se suma a las órdenes de captura contra Netanyahu y Gallant, por parte de la Corte Penal Internacional, por crímenes de guerra y de lesa humanidad. 
 Entretanto, el apoyo popular a la causa palestina crece en todo el mundo. En estos momentos, la flotilla humanitaria Sumud se dirige hacia Gaza con toneladas de ayuda humanitaria para romper el bloqueo de Israel, incluso tras haber sufrido ataques de drones israelíes. En España ha habido hace poco una movilización de la que participaron alrededor de 100.000 personas, en rechazo al genocidio. En Estados Unidos, Europa y Medio Oriente han tenido lugar marchas multitudinarias. 
 Es en este marco de repudio popular en el que algunos gobiernos capitalistas de Europa se reacomodan, hacen demagogia y “rechazan” la ofensiva israelí sobre la Franja, amenazando con “sanciones”, mientras sostienen acuerdos militares y económicos con Israel. 
 No al genocidio. Fuera las tropas sionistas de Palestina, Líbano y Siria. Por una Palestina libre, laica y socialista. 

 Nazareno Suozzi

La movilización de la ultraderecha y la visita de Trump a Reino Unido


En la movilización sobresalieron las consignas antimigratorias 

Más de 100 mil personas se manifestaron el sábado 13 en Londres con consignas antimigratorias, racistas, transfóbicas y banderas británicas e inglesas, en la que fue calificada como la movilización más numerosa de la ultraderecha en la historia del Reino Unido. Unos días más tarde, el presidente estadounidense, Donald Trump, visitaba el país. ¿Qué conclusiones podemos sacar al respecto? 
 La convocatoria del 13 fue lanzada por el activista Tommy Robinson, y se dirigió a la zona de Downing Street, donde se ubica el gobierno británico. Allí se escucharon algunos discursos, como el del multimillonario Elon Musk, emitido por videoconferencia, que reclamó la disolución del parlamento, un cambio de gobierno, y alentó la acción fascista. “Elijan o no la violencia, la violencia vendrá a ustedes (...) O se defienden, o mueren”, arengó. 
 La jornada viene precedida de una larga agitación xenófoba. En agosto del año pasado, una fake news que atribuyó a un migrante el horrendo crimen de tres niñas, impulsó a bandas ultraderechistas a atacar furiosamente los hoteles de migrantes. En ese momento, hubo también importantes contra-manifestaciones antirracistas. Posteriormente, empezaron a circular otras noticias falsas y mensajes estigmatizantes que etiquetaban a los migrantes asiáticos como delincuentes y abusadores de menores. Los grupos fascistas se hacen eco, también, de la teoría del Gran Reemplazo, que supone la existencia de un plan conspirativo para reemplazar a la población nativa por otra de origen extranjero. “Paren los botes”, referencia a las precarias barcas de migrantes ilegales que cruzan el Canal de la Mancha a diario, es uno de los lemas predilectos de estas organizaciones. 
 En las últimas elecciones británicas, en las que el laborismo derrotó a los conservadores, el ultraderechista Reform Party logró el tercer lugar con el 14 por ciento de los votos y consagró por primera vez un bloque en el parlamento. Al igual que Trump en Estados Unidos, estos grupos ultraderechistas se valen de los migrantes como chivo expiatorio para explicar la decadencia del Reino Unido y legitimar una política imperialista y represiva, que sea capaz de recuperar la gloria perdida. 
 Así como estos acontecimientos muestran un crecimiento de la ultraderecha en el Reino Unido, la recepción con honores a Trump por parte de la realeza y el gobierno del laborista Keir Starmer muestran hasta qué punto el régimen político termina favoreciendo esa agenda reaccionaria. En lo que respecta a la cuestión migratoria, puede decirse lo mismo. Las anteriores administraciones conservadoras llegaron al extremo de firmar un convenio de deportaciones con la lejana Ruanda. 
 El gobierno de Starmer aplica el ajuste contra las masas trabajadoras, promueve la guerra imperialista en Ucrania, el rearme frente a la "amenaza rusa", y persigue el movimiento en apoyo al pueblo palestino, que ha movilizado cientos de miles de personas en las calles contra el genocidio del Estado sionista. El grupo Palestine Action fue ilegalizado, y cerca de 900 personas fueron detenidas en la última manifestación para repudiar la proscripción. Estas medidas militaristas y represivas no hacen más que alimentar a los grupos reaccionarios. 
 El desafío de la ultraderecha racista y fascista plantea el frente único de lucha en las calles, lugares de trabajo y de estudio por parte de las organizaciones obreras, juveniles, de migrantes y propalestinas, sin dejar de enfrentar, ni perder de vista, las políticas de ajuste y rearme imperialista. 

 Gustavo Montenegro

viernes, 19 de septiembre de 2025

Milei y el juego de la mancha venenosa


El entrelazamiento de la crisis económica, política y social adquiere un carácter explosivo. 

 La derrota que acaba de sufrir el gobierno en la Cámara de Diputados con el rechazo a los vetos a las leyes de financiamiento universitario y emergencia pediátrica dan cuenta del giro brusco que ha pegado la crisis política en la Argentina. Hace solo un año atrás el gobierno lograba aprobar la nefasta ley Bases con 142 votos favorables. Eran otros tiempos. La mayoría de los llamados partidos de la oposición, desde el PRO al peronismo pasando por el radicalismo, respaldaba al gobierno por distintas vías ante el apoyo cerrado de la clase capitalista. El gobierno lucía fortalecido y para la mayoría de los sectores populares se le representaba como invencible. Ayer, en cambio, el gobierno no logró sumar más de 60 votos para avalar el veto contra el Garrahan y 67 contra las universidades mientras en las inmediaciones del Congreso y con réplica en todo el país la movilización popular comprobaba cómo podía derrotar a Milei. En solo meses la pérdida de poder ha sido sencillamente espectacular. 
 En el medio, claro, pasaron cosas. La derrota electoral aplastante en la provincia de Buenos Aires alertó a los cómplices de Milei que era mejor tomar una prudente distancia. Quedar pegados al gobierno libertario en las vísperas de las elecciones nacionales de octubre representaba un peligro evidente. Más cuando Milei decidió armar listas propias en la expectativa de que un triunfo nacional le permitiría consagrar un gobierno bonapartista de ultraderecha. Los gobernadores, que aplicadamente usaron la motosierra en sus provincias contra los trabajadores, ajustando salarios y los presupuestos de salud y educación, decidieron ordenarles a sus diputados un voto contrario al gobierno. Que no fue por principios lo prueba que muchos de ellos, el año pasado, habían ordenado avalar el veto a la ley de financiamiento a las universidades, de similar contenido que la actual. 
 El sueño imposible de un país pintado de violeta nunca fue más que una quimera libertaria. Le faltaba lo esencial, la “base material”. No se trata sólo del cuadro de privaciones crecientes de las masas que por supuesto está en la base de esta crisis política. Argentina enfrenta una tendencia a la cesación de pagos cada vez más inminente. Sumados los vencimientos de capital e intereses de la deuda en dólares y en pesos para el año entrante equivalen a más del 11% del PBI. La imposibilidad renovar, por un lado, y de pagar por el otro, explican por qué el riesgo país supera los 1.400 puntos, algo que solo sucede con países en default. La suba del dólar, que llegó al techo de la banda, ya obligó al Banco Central a empezar a vender las reservas que le prestó el FMI, reduciendo más los dólares disponibles para el pago de la deuda. La presión devaluatoria irá en aumento, y la única duda es si la devaluación será antes o después de las elecciones. En estas condiciones, el proyecto de presupuesto presentado por Milei, nada más y nada menos que por Cadena Nacional, carece de todo valor porque parte del supuesto fantasioso de que el dólar estará en diciembre del año que viene por debajo de la cotización actual. Si el objetivo del gobierno con su proyecto era generar confianza, ha logrado exactamente lo contrario, porque expone una desorientación que lo cuestiona para manejar la crisis actual. 
 Hacia adelante los tiempos se aceleran. La cabeza de Caputo está a punto de rodar. Milei deberá entregarla si no quiere que ruede la suya también. Como siempre sucede en crisis de este tipo, el tiempo apremia. El presidente deberá tirar a la basura el presupuesto presentado por él mismo en Cadena Nacional hace solo unos días. Descartado ya que le otorguen el Premio Nobel de Economía, deberá contentarse con intentar salvar su gobierno. Atravesar el bochorno será el menor costo que deberá asumir. El principal, claro, es que la devaluación impactará en los precios incrementando la inflación y con ello la caída de los salarios y jubilaciones. De entrada, además, agravará el derrumbe de la actividad económica, donde la recesión es innegable para todos. Por el nivel que adquirió la deuda en pesos en este período no puede descartarse que la devaluación concluya en un Rodrigazo, es decir, un golpe inflacionario enorme que desate a su turno una rebelión popular. En estas condiciones Milei marcha de cabeza a una derrota nacional en octubre que le hará añorar el resultado conseguido en la provincia de Buenos Aires. El entrelazamiento de la crisis económica, política y social adquiere un carácter explosivo. 

 La política de Kicillof y la oposición 

La crisis del gobierno le crea problemas severos a la oposición patronal. Su programa es la devaluación monetaria, algo que reclama también el FMI y que Milei deberá ejecutar. A la vez la oposición es rehén de un sinnúmero de intereses capitalistas diversos, difícil de unificar más aun cuando la manta es corta. La aceleración de la crisis y un triunfo en las elecciones la coloca en la responsabilidad de tomar decisiones. La debilidad manifiesta del gobierno va creando la necesidad de un rescate, con el riesgo de que el rescatista perezca en su faena. Sería el caso del crédito directo del Tesoro norteamericano prometido en su momento en la visita de Bessent, algo que se ha enfriado en el último período, lo cual puede tener que ver con la posición del FMI de liberación cambiaria poselectoral. Pero si no asume esa responsabilidad puede incluso acelerar los términos de una caída, que por el momento nadie quiere en el mundo capitalista. 
 La orientación que adoptó Kicillof muestra que todo el régimen camina por la cornisa. Su pedido de reunión para que Milei cambie carece del menor fundamento. Mientras tanto ha decidido dar garantías a la clase capitalista por si la crisis se acelera y debe conformarse de emergencia una liga de gobernadores para hacerse cargo del gobierno. Kicillof le ha reprochado a los gobernadores de la UCR y el PRO que conformaron “provincias unidas” una actitud sectaria por excluirlo a él. Lo que los unificaría sería un programa devaluacionista a favor de la burguesía industrial y agraria. Más allá de eso son todos partidarios de las llamadas “reformas estructurales” de las que habla Milei y el FMI, como ser la flexibilidad laboral, la liquidación del régimen previsional actual y establecer un régimen impositivo aún más regresivo. 

 Los trabajadores frente a la crisis 

El doble juego de la oposición la hace ahora coquetear con las movilizaciones populares. Pero aquí el riesgo también es evidente. La derrota de los vetos de Milei plantea la posibilidad de un ascenso popular más general. Después de todo, los docentes o trabajadores de la salud de la provincia de Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe no están mejor que los universitarios o los trabajadores del Garrahan. Emerge ya no solo la necesidad de una lucha por el salario, el trabajo, la salud y la educación, sino también la posibilidad de ganarlas. Y el reclamo en cada provincia y en cada sindicato por un plan de lucha por todas las reivindicaciones perdidas y que deben ser reconquistadas. La burocracia es parte vital del operativo gobernabilidad del peronismo en su conjunto. Por lo pronto, no sólo los mercados reaccionaron con la caída de la bolsa y los bonos tras la sonora derrota parlamentaria. Los obreros ceramistas de Ilva bloquean todos los ingresos al parque industrial de Pilar junto a los metalúrgicos de KTM con piquetes, lo mismo que pasó con la huelga general de los tercerizados de Ternium que tanto costó a la burocracia de la UOM controlar, algo que hizo de la mano de los despidos patronales. La burocracia sindical reperfila su colaboracionismo apostando al voto al peronismo mientras entrega las luchas obreras. Debemos impulsar enfrentar la ola de despidos con huelgas, piquetes y ocupaciones. 
 De manera inmediata queda profundizar la movilización para asegurar el rechazo del veto en el Senado y, de conquistarse, lograr la implementación efectiva de ambas leyes. Con seguridad el gobierno buscará evitar que se implementen ambas leyes, como lo está haciendo ahora con la discapacidad. 
 En este terreno la campaña electoral del Frente de Izquierda-Unidad deberá combinar el llamado a la movilización y la defensa de un programa independiente cuya función principal es desenvolver un campo independiente tanto del gobierno liberfacho como de la oposición patronal y sus maniobras. 
 Fuera Milei. Preparemos la huelga general. 

 Gabriel Solano

jueves, 18 de septiembre de 2025

CON FILO | Un cacerolazo en Gibara y una guerrilla trans en Utah


Trump refuerza su presencia militar en el Caribe


Despliega diez cazas F-35 y amenaza con más ataques. 

 A la flota naval que Trump envió al Caribe -alrededor de 4.500 efectivos estadounidenses, siete buques de guerra y un submarino de ataque de propulsión nuclear-, ahora se suman aviones F-35 que quedarán apostados en base militares que mantiene en Puerto Rico. 
 Pete Hegseth -actual Ministro de Defensa de los Estados Unidos y expresentador de Fox News- visitó por sorpresa Puerto Rico y el USS Iwo Jima, el mayor buque militar que Estados Unidos tiene desplegado cerca del país caribeño -y enclave colonial yanqui- para anunciarle a sus marines que no están viviendo ningún simulacro y que todas las operaciones que llevarán a cabo son conflictos de la vida real. En lo que puede considerarse como una amenaza de muerte para cualquiera que circule por el Caribe, antes había declarado en Fox News que “Cualquier otra persona que trafique en esas aguas y que sepamos que es un narcoterrorista designado correrá la misma suerte”, en referencia al barco que hundieron la semana pasada. 
 Desde el 31 de agosto, la XXII unidad expedicionaria de la Infantería de Marina desarrolla ejercicios aéreos y anfibios en los alrededores de Puerto Rico, para lo que ha vuelto a utilizar las pistas aéreas de la antigua base naval Roosevelt Roads, en Ceiba, y la base Ramey, ahora bajo el control de la Guardia Costera estadounidense, reportó el diario puertorriqueño El Nuevo Día. (La Nación, 09/09) 
 Además, usaron la base Muñiz de la Guardia Nacional de Puerto Rico y han desembarcado tropas en el balneario del municipio de Arroyo. En el pasado, el pentágono utilizó Roosevelt Roads como parte de su plataforma para las invasiones de Panamá (1989) y Granada (1983) (ídem). 
 La visita de Hegseth se produce casi una semana después de que Trump anunciara -con un video confuso como evidencia- que las fuerzas militares norteamericanas habían atacado una supuesta embarcación narco del grupo venezolano Tren de Aragua. A esta acción militar en la región, que es la primera en los últimos 35 años, Trump anunció que le seguirán otras. De esta manera, y con la excusa absurda del narcotráfico -puesto que Venezuela no tiene plantaciones de coca- Trump está metiendo a América latina en el escenario de la guerra mundial. 
 Para este cometido, Trump cuenta con cierta oposición interna. Los demócratas le cuestionan que la acción violó la Constitución norteamericana, ya que necesita de autorización del Congreso para atacar a otro país, de no mediar un ataque previo que justifique una acción de defensa inmediata. La ley antiterrorista post 2001 no le da un aval legal al ejecutivo para actuar a discreción, por lo que la legalidad está cuestionada dentro mismo de los Estados Unidos. Esto a Trump lo tiene sin cuidado, ya que forma parte de su plan de llevarse puesto el estado de derecho y consolidarse como un régimen fascista. 
 La administración Trump se había anticipado a esto despidiendo a las principales autoridades legales del Ejército y de la Fuerza Aérea a principios de este año, como forma de amedrentar al resto del plantel para evitar que cuestionen los ataques desde su propio gobierno y, posteriormente, Hegseth comisionó a su abogado personal, Timothy Parlatore, como responsable de ese mismo cuerpo de abogados del ejército. 
 El contralmirante Milton “Jamie” Sands III, jefe del Comando de Guerra Especial Naval, también habría sido despedido por Hegseth a fines del mes pasado por cuestionar inminentes ataques a buques civiles en aguas internacionales.
 Además, más de 30 grupos humanitarios, de interés público, de derechos de los inmigrantes, religiosos, de defensa de los veteranos y de reforma de la política de drogas pidieron al Congreso que se oponga al uso de la fuerza militar contra los cárteles de la droga en América Latina por parte de la administración Trump y alertaron sobre todos los perjuicios que la guerra fallida contra el terrorismo y contra el narcotráfico ya ocasionó sin lograr nada a cambio. 
 En cuanto a la inmigración, el martes, un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos dictaminó que Trump no podía usar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, vigente durante la guerra, que él utilizó para detener y deportar a personas de una “nación o gobierno hostil” y deportarlos o detenerlos en una prisión de El Salvador. A pesar de que Trump controla la Corte Suprema, no tiene suerte con los tribunales intermedios. Por el intento de desplegar la guardia civil en distritos demócratas, también tiene un fallo en contra que se lo impide. 
 Para aumentar la teatralidad bélica, el gobierno norteamericano también denunció que aviones cazas F-16 venezolanos sobrevolaron uno de sus buques y amenazó con derribarlos.
 De momento, todas estas maniobras le están sirviendo a Trump para imponer condiciones en la región. 
 Marcos Rubio, asesor de seguridad nacional de Trump, se reunió con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México y anunció nuevos acuerdos en materia de seguridad. 
 Por su parte, la CELAC -la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños- se limitó a reafirmar a la región como “zona de paz”. 
 El objetivo estratégico de Trump -quien pretende cambiarle el nombre a su Ministerio de Defensa por el de Ministerio de Guerra-, es meter a América latina en el escenario de la guerra, en un enfrentamiento que en realidad es contra China. 
 Esta escalada se da al mismo tiempo que Israel bombardea Qatar, Francia prepara sus hospitales para un posible escenario bélico en marzo de 2026, Alemania aumenta su cantidad de efectivos militares y Polonia pide activar el artículo cuarto de la OTAN tras derribar, supuestamente, 19 drones rusos que sobrevolaban su espacio aéreo. El artículo cuarto implica analizar la pertinencia de aplicar el artículo cinco, el cual reconoce cualquier ataque a un país miembro como ataque a toda la organización y obliga a todos los países parte -incluido Estados Unidos- a intervenir en su defensa. Es decir, lo que la Unión Europea estaba buscando desde que se inició la guerra en Ucrania, para forzar a Trump a intervenir con efectivos, cuando lo que este pretende es replegarse militarmente en América latina. 
 En la Argentina, pretende una base militar en Tierra del Fuego, y en Brasil reclama la propiedad de las instalaciones de la isla de Fernando de Noronha para asentar otra. 
 Es en Panamá donde se iniciaron las movilizaciones y las huelgas más importantes en contra de la presencia militar yanqui. Solo la movilización de las masas puede frenar este escenario de guerra que amenaza a todo el continente.

 Aldana González
 12/09/2025