lunes, 4 de abril de 2016

Telesur se convirtió en un derecho para la gente




Patricia Villegas, presidenta de Telesur afirmó en que tiempo en que los vientos soplan cruzados, un canal como este hace más falta que nunca.

La verdad no admite espera y tiene, en la agenda editorial de Telesur y en el tiempo de su gente, toda la prioridad.
Para Patricia Villegas, presidenta del canal multiestatal, la relación con este es como un acto de fe, de compromiso vital que gobierna su actitud en virtud de la realidad más objetiva, plural, sin otra condición que la contrahegemonía, de la información como derecho y no mercancía.
La entrevista ofrecida a medios cubanos, por ejemplo, solo fue interrumpida por el reclamo de una verdad urgente. El intento de atentado a Piedad Córdoba, quien aún resollaba el susto en el teléfono, tenía que decirse al instante, y un minuto después que Patricia saliera del salón ya lo informaba la señal televisiva.
Ese compromiso es el centro de su rebelión actual contra la embestida del gobierno argentino de Mauricio Macri, que saltando toda formalidad, decidió sacar la señal de Telesur de los canales de distribución en el país.
“Es un acto abierto de censura”, inició Vi­llegas, contundente.
“Es lo que estamos denunciando. El go­bierno de Argentina tiene la potestad de retirarse de Telesur, estemos de acuerdo o no. Hay una serie de procedimientos que lo permiten. Pero otra cosa es sacar nuestra señal de la televisión digital abierta. Eso es censura.
“Incluso antes de las declaraciones del ministro Lombardi, la cablera del grupo Clarín nos había retirado la señal, aduciendo razones de espacio; pero en lugar nuestro pusieron Te­levisión Española, y en la mañana del viernes nos enteramos, sin ninguna comunicación formal, que nos habían retirado también del paquete básico de otra cablera llamada Tele­centro.
“Es la crónica de una censura anunciada, en varios tiempos. A los pueblos del sur nos ha costado mucho que nuestra voz se respete. No somos más que nadie pero tampoco somos menos, y tenemos el deber de decirlo: Eso que hacen es incorrecto, pisotean un derecho ganado por los latinoamericanos. Así lo de­nun­ciaremos en todos los momentos y espacios”.
La joven periodista asegura que la decisión no los tomó por sorpresa.
“Ya había sucedido una serie de antecedentes que identificaban la conducta del nuevo gobierno contra quienes tuvieran posturas críticas. Nosotros claramente somos un canal antimperialista, contrahegemónico. Eso está en nuestros va­lores, forma parte de nuestros principios y nos enorgullece; pero obviamente el gobierno de Macri tiene otra lógica y su posición, ahora mismo, atenta contra toda pluralidad y de­mocracia.
“Lo más peligroso es que esta conducta se convierta en algo modélico para otros lugares de la región e incluso más allá.
“Con modestia creemos que nuestro grito, respetuoso pero fuerte, es un grito necesario; para alertar a los pueblos del mundo que la censura por ser diferente, por pensar de otra manera, puede instalarse en sus naciones y catapultarlos hacia un pasado doloroso que no merecen.
“Me parece muy grave que un ministro, en nombre de un gobierno, quiera gestionar contenidos para que salgan en Telesur, y que en dependencia de esa posibilidad se reconozca o no un canal local o internacional.
“Nadie impone los contenidos en Telesur. Se desarrollan en debates intensos e internos de sus trabajadores, sus actores deciden en previsiones anuales, semanales, a diario. Es todo un entramado participativo.
“Por supuesto que el equipo argentino participa, pero no para imponer, como no impone Cuba sus contenidos, ni Nicaragua, ni Colombia que no es país miembro de Telesur, pero su equipo propone y debate con la redacción central.
Tampoco lo impone Venezuela, como muchos piensan.
“Con Argentina, como con todas nuestras corresponsalías, había una dinámica fluida y permanente típica de un ca­nal de noticias, y su participación era tanta como la del resto de los países.
“Durante años han atacado a Telesur di­ciendo que obedecemos órdenes de determinados gobiernos, de determinaos funcionarios, y el mismo ministro Lombardi, en sus reac­ciones por no poder incluir sus contenidos, desmontó esa matriz que hemos cargado en casi 11 años.
“Esta situación lo que ha hecho es darnos la oportunidad para ampliar la participación, incluyendo a los gremios, las universidades, los sectores populares, los movimientos sociales, y estamos rearmando una propuesta que enriquecerá aún más la pluralidad de voces en el canal”.
Contrario a la matriz de opinión económica que muchos medios, argentinos y extranjeros, se han encargado de promover en contra de Telesur, Villegas aseguró que la decisión del gobierno macrista no limitará el trabajo del canal ni apagará su señal en el país.
“De ninguna manera afectará nuestro fun­cionamiento, la logística, la misión, la visión, o la capacidad para transmitir.
Ellos ha­blan del tema económico para distraer la atención del ver­dadero objetivo, que es la censura a Tele­sur.
“En este momento exacto, el gobierno argentino no pone un centavo ni para la corresponsalía en Buenos Aires, ni para la operación global del canal en el mundo.
“Tampoco Argentina dejará de estar en nuestra pantalla, ni Telesur dejará de estar en Argentina. Primero, nuestro equipo va a seguir funcionando allí, haciendo periodismo, contando historias, dando voces, recorriendo el país. Segundo, estamos presentes en otras plataformas.
“Nunca nos conformamos con las cableras u otros grandes sistemas de distribución; sino que nos replicamos por medio de universidades, radios comunitarias, en los pequeños em­prendimientos de comunicación para los cuales nos convertimos en una especie de agencia noticiosa.
“Es verdad que Internet no llega a todos los sectores, pero allí también estamos, en una multiplataforma.
“Esto no quiere decir que mientras más cables argentinos vayan apagando la señal de Telesur en sus paquetes de televisión digital abierta, no sea un golpe fuerte para la visibilidad en los hogares.
“Si la gente quiere vernos, hoy puede ha­cerlo por la aplicación móvil, por nuestro ca­nal de Youtube, por la señal en tiem­po real de la web, por un cable de Internet conectado al te­levisor.
Todas esas opciones las desarrollamos y están a disposición, pero en América Latina aún es muy popular la distribución por cable, de encender el televisor y enterarse. Es un golpe fuerte al derecho de la gente, y es lo que estamos de­nunciando”.
De la reacción mundial que provocó la decisión del gobierno argentino, del apoyo al canal en miles de formas, Patricia Villegas dijo asumirlas como estímulo y confirmación de su lucha.
“Es conmovedor, muestra de que Telesur se ha convertido en un derecho para la gente. Estoy segura que lucharán por restituir la señal en las cableras donde fue retirada y hacer entrar en razón al gobierno de que su argumento de pluralidad es insostenible.
“No le tocamos la puerta a nadie para que hablara en nombre de Telesur. Todas las manifestaciones a nuestro favor han sido espontáneas. Apenas el gobierno anunció su posición, empezaron a alzarse las voces de repudio.
“Pensar en la reacción de la gente es de las pocas cosas que en estos días me hacen sonreír, porque la distribución en Ar­gentina como en todo el mundo ha sido fruto de un esfuerzo enorme de nuestro equipo, y cuando aquello que tanto costó lograr se arrebata sin razón, sin argumentos, solo con la idea de eliminarlo porque es distinto, es realmente doloroso.
“Pero cuando por todas las vías posibles de comunicación te dicen: ‘Fuerza. Te bancamos, Telesur’, pues realmente alienta y hace son­reír, a pesar de la tristeza y la rabia que produce que te quieran callar.
“Pienso todo el tiempo en esas muestras de cariño y solidaridad para seguir en esta lucha, y también pienso en la gente que nos antecedió, en los que ya no están y soñaron con un canal así.
“Hoy que los vientos soplan cruzados, un canal como Telesur hace más falta que nunca. Tenemos la experiencia, la fuerza, y sobre to­do el derecho a luchar. La nuestra es una causa justa”.

Dilbert Reyes Rodríguez

¿Por qué Macri no soporta Telesur?




Es que Telesur no es un canal, Telesur somos todos

A nadie debiera sorprender los pasos que, en materia de comunicación e información, esté dando el nuevo gobierno argentino, atentando contra la democratización y contra la pluralidad de opiniones, favoreciendo groseramente a grandes grupos mediáticos.
En esta Argentina donde se gobierna a través de decretos inconstitucionales, se intenta imponer la verdad única, la imagen única. Para ello es necesario acallar las voces e imágenes –los contenidos, las señales- que contradigan esos mensajes únicos, con relatos digitados y transmitidos casi al unísono desde las metrópolis del capital.
No hay anuncio oficial -¿apenas un globito de ensayo?- pero los medios comerciales repiten que Argentina se retirará como socio de La Nueva Televisora del Sur y que, a la vez, se elimina el canal (Telesur) de la Televisión Digital Abierta, por lo que tampoco sería de inclusión obligatoria en las grillas de todos los cableoperadores.
"Esta determinación va en línea con lo que nos hemos propuesto para los medios públicos, en términos de pluralismo y austeridad", trató de explicar el ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, al decretar el fin del pluralismo. Se olvidó, incluso, de explicar en qué consiste la austeridad: en realidad, ¿qué gastos asumía Argentina?
Que el gobierno de Macri se haya empecinado en perseguir a Telesur, es una medalla en la pantalla de la televisora, ya que marca su importancia, y la impotencia macrista de no poder imponer impunemente imaginarios colectivos, cuando está abierta la ventanita de la verdad.
La verdad es que ni siquiera son originales. Antes de que saliera al aire, Connie Mack, un impresentable representante republicano de Florida, logró imponer en el parlamento una decisión en la que se declaraba a Telesur (que aún ni siquiera había difundido su señal de prueba) “una amenaza para Estados Unidos (ya que) trata de minar el equilibrio de poderes en el hemisferio occidental».
Debemos asumir que el tema de los medios de comunicación tiene que ver con el futuro de nuestras democracias. Hoy en día, en nuestra América, la monopolización mediática intenta suplantar a la dictadura militar. Son los grandes grupos económicos que usan a los medios y deciden quién tiene o no la palabra, quién es el protagonista y quién es el antagonista.
Ya no hacen falta tanques y bayonetas como 40 años atrás: basta con el control de los medios de comunicación, que se han convertido en escenario principal del conflicto social y principales actores políticos, invisibilizando primero a los partidos y ahora a los movimientos sociales fundados en la participación popular. Hace 40 años cerraron medios, desaparecieron, torturaron y asesinaron periodistas y editores y hoy también pretenden dictarnos qué leer, oír o escuchar
Los grandes conglomerados económicos –que a su vez tienen como ariete a los medios de comunicación comerciales- son el verdadero poder fáctico en nuestros países (y quizá en el mundo). (Cualquier duda, pregunte a Lula o Dilma Roussef, quienes en 13 años de gobierno no lograron llevar adelante una ley que controlara los oligopolios mediáticos en al país).
La redundancia, la exageración, la agresividad sin ideas, la caza del chivo expiatorio como regla del criticismo y los intereses comerciales y/o políticos-religiosos sin mayores –ni menores– principios, tratan de enturbiar el panorama impidiendo establecer jerarquías de problemas y reglas para su debate y resolución.
Nos ha costado asumir que el discurso comercial –bombardeado a través de información, publicidad y entretenimiento, con un mismo envase, disfrazado de realidad o de hechos naturales– es también un discurso ideológico, agresivo, limitante de nuestra libertad de ciudadano.
Y, para peor, Argentina (claro, en su anterior gobierno) había logrado la sanción de una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, consensuada por todo el país (menos los grupos mono y oligopólicos) que serviría de marco legal para la democratización de la comunicación. La ley no hacía la democratización: la permitía.
A un gobierno derechista no le sirve la información equilibrada, con múltiples fuentes, diversa, plural, donde los protagonistas no sean solo príncipes y gobernantes, sino también campesinos, amas de casa, trabajadores, estudiantes… y desocupados, indios, blancos, negros, multados, zambos… que muestren la realidad de nuestra Argentina y nuestra América latina en construcción.
Pero la derecha –incluso la argentina- sabe que no se trata solo del control de la información sino del control de la industria del contenido, que incluye la información, la publicidad, la cultura de masas o entretenimiento, los videojuegos. A lo ancho y largo del mundo los contenidos y los fines de la comunicación son puestos cada vez más en función del capital, para que los medios se conviertan en los nuevos misioneros del capitalismo corporativo, en el ejército de formación del imaginario popular y del avasallamiento de la conciencia social.
Los medios comerciales tratan de evitar debates: ellos presentan los problemas, deciden los protagonistas y antagonistas, fallan sobre el culpable, lo ejecutan moralmente. Intentan estimular el rechazo del conjunto de opciones políticas o, más banalmente, otorgar a la crítica un tono inconsistente que establece cierta complicidad con la desmemoria, los humores cambiantes o la frivolidad de algún sector de los lectores o de la audiencia.
La derecha quiere que los medios sirvan para denunciar escándalos pero no para que presten una atención equivalente a los nuevos problemas de diseño o reestructuración del Estado, la crisis de la educación o la salud, la agobiante exclusión social. La mayoría de los operadores de los medios comerciales parece imaginar un eterno festival de rencillas domésticas y negociados ubicables en la portada de un periódico o en los titulares de un noticiero, y lo que es aún peor, parecen empeñados en hacerle creer a la sociedad que el poder y el futuro tienen solo esa cara.
El gobierno de Mauricio Macri, dice el Nobel Pérez Esquivel, "no se ha caracterizado por la defensa de los derechos humanos". Y hoy ataca a Telesur, como mañana, seguramente, atacará Mercosur, Unasur, Celac, como se lo exigen sus patrocinadores (ellos leerán sponsors).

Telesur, de la utopía a la realidad

Telesur fue uno de los proyectos más importantes en la última década en América Latina y el Caribe: constituye la primera tentativa seria de liberación audiovisual y de descolonización mediática, quizá no solo en América latina. Surgió como un proyecto estratégico orientado a contrarrestar el mensaje hegemónico del Norte mediante la creación de un canal multiestatal latinoamericano.
La idea era cristalizar aquel sueño acariciado durante años por periodistas y trabajadores de la cultura de la región, de ofrecer la imagen y la voz de América Latina a todo el mundo, y, a la vez, ver el mundo desde una perspectiva propia.
Por primera vez se gestaba un espacio público multiestatal en televisión para difundir una realidad latinoamericana que era, en buena medida, invisibilizada, ocultada, ninguneada o minimizada por los grandes medios de comunicación de los países desarrollados e incluso por los medios comerciales de la región. Como señal alternativa (al mensaje hegemónico) nuevos actores se fueron sumando a la pantalla, y aquellos que durante muchos años no habían tenido voz ni imagen comenzaron a informar y ser informados.
Una de las ideas fundadoras es que Telesur pudiera tender puentes entre los pueblos del continente. Como decía un documento del canal: Vernos es conocernos, conocernos es respetarnos, respetarnos es aprender a querernos, y querernos es el primer paso para integrarnos. Si la integración es el propósito, Telesur es el medio.
Telesur no trataba de hacer una CNN latinoamericana o de izquierda sino de revolucionar la televisión, con rigor periodístico, veracidad, calidad y entretenimiento, información y formación de ciudadanía. Y, junto al proyecto de la televisora, transitaba otro que considero más importante: la Factoría Latinoamericana de Contenidos, que garantizara contenidos nuevos, -que partieran de la premisa de vernos con nuestros propios ojos- para Telesur y todas las televisoras que fueran surgiendo.
Telesur demostró que sí se podía hacer una televisora de alcance masivo, que mostrara nuestra idiosincracia, nuestras realidades, nuestras luchas, nuestros anhelos. Que nos mostrara tal cual somos, en toda la inmensidad de la diversidad étnica y cultural, en toda la pluralidad de la región. Lamentablemente el alcance de Telesur estuvo limitado por ser un canal satelital y haber optado por ser una señal eminentemente informativa.
Quien más debió adaptarse a estos mensajes alternativos (a los hegemónicos), fue CNN en español, que después de 10 años de ocultamiento e invisibilización de negros, indios y movimientos sociales, debió comenzar en 2005 a cambiar su agenda, porque dejaba de ser el transmisor del mensaje único (cubrió la ceremonia indígena de asunción presidencial de Evo Morales, no pudo ignorar los golpes de estado en Honduras ni Paraguay, etc, etc) .

Macri puede irse, claro

En el otro tema: el gobierno argentino puede (está en su derecho de) salirse de cualquier convenio, atendiendo a las cláusulas de éste. Quizá deba pagar deudas, antes de lograrlo. La que no podrá pagar jamás es la que dejaría (permítame el condicional ya que no hay decisión formal alguna) con la ciudadanía argentina, conculcándole otro derecho: a la información. Siempre habrá una forma de ver Telesur, sobre todo si Macri y compañía no lo quieren.
Hace once años, cuando pusimos en marcha Telesur, eran por demás escasas las posibilidades de que el pensamiento crítico, las ideas progresistas, las luchas de nuestras pueblos, nuestra memoria histórica, nuestra idiosincrasia, nuestra gente, tuviera espacios en los medios. Quizá gracias a estos medios y al colonialismo cultural, nuestros pueblos tenían su autoestima por el suelo.
La utopía permitió avanzar hacia una realidad consolidada. Y desde el comienzo, la derecha erró su percepción. Telesur no es un canal, no es una señal. Telesur es la lucha por la dignidad, la equidad y la justicia social, por la democracia participativa, por la conversión del habitante en sujeto político. Telesur somos todos, y así se lo está demostrando toda la región a estos gobernantes argentinos.

Aram Aharonian, Creador y fundador de Telesur. Primer director de la emisora (2005-2008).

domingo, 3 de abril de 2016

EEUU no tiene intención de imponer cambios en Cuba: solo de financiarlos con millones de dólares




Cubainformación TV – Basado en un texto de Iroel Sánchez – Blog “La pupila insomne”, con información de “Along the malecón”.- El Gobierno cubano dio todas las facilidades para que el Presidente Barack Obama hablara al pueblo cubano, desde el Gran Teatro de La Habana, por la televisión nacional.
Edición: Javier Borja.

¿De dónde salieron en La Habana los aplausos a Obama, también del teleprompter?




El Departamento de Estado desmiente palabras de Obama en Cuba

En su discurso en el Gran Teatro de La Habana, dirigido a la sociedad civil cubana, el Presidente Barack Obama expresó:
“Estados Unidos no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba, los cambios dependen del pueblo cubano. No vamos a imponer nuestro sistema político y económico, porque conocemos que cada país, cada pueblo debe forjar su propio destino”
También dijo:
“Ya hay una evolución que se está llevando a cabo aquí en Cuba, un cambio generacional. Muchos sugirieron que yo venía aquí y le tenía que pedir al pueblo que destruyese algo, pero no, estoy apelando a los jóvenes de Cuba que tienen que construir algo nuevo, elevarse. ¡El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano!”
Parece que la “evolución” y la “apelación” no son suficientes y la “elevación” obamista necesita el dinero y las instrucciones de allí donde la policía mata como promedio tres personas al día, la mayoría jóvenes. El periodista estadounidense Tracey Eaton, acaba de publicar esta información en su blog Along the malecón:
Sólo tres días después de que Barack Obama se fue de Cuba, el Departamento de Estado anunció hoy un programa de orientación de prácticas comunitarias por $ 753.989 para “jóvenes líderes emergentes de la sociedad civil cubana.”
Según lo anunciado organizaciones sin ánimo de lucro e instituciones educativas están invitadas a presentar propuestas. La fecha límite es el 20 de mayo y se espera que los primeros premios deben darse a finales de julio o principios de agosto.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado tiene previsto para gestionar el programa, destinado a la financiación de dos a cuatro meses de los programas de desarrollo profesional “que impulsarán el desarrollo de planes de acción para las actividades comunitarias no gubernamentales en Cuba de los participantes.”
El anuncio dice:
“La sociedad civil cubana no está formada por organizaciones bien establecidas que normalmente se encontrarían en una sociedad con una fuerte tradición democrática. A través de la participación en el programa, los participantes desarrollarán un conjunto de herramientas de liderazgo y habilidades para administrar y hacer crecer las organizaciones de la sociedad civil que apoyarán activamente los principios democráticos en Cuba “.

Iroel Sánchez – Blog “La pupila insomne”, con información de “Along the malecón”.-

sábado, 2 de abril de 2016

Cobertura, olvido y ocultamiento mediático durante la visita de Obama a Cuba




Cientos de periodistas extranjeros cubrieron esta visita, incluída una buena veintena de ellos representando a los medios de Miami.

Todos -asi como la totalidad de los programas radiales y televisivos de Miami- destacaron y enfatizaron que, por primera vez, el pueblo cubano tenía acceso a los valores y verdades de que era portador el presidente de los EEUU: democracia, elecciones libres, derechos humanos y otros del mismo orden. Por primera vez -de acuerdo a todos los corresponsales y panelistas de los medios en Miami- la verdad revelada llegaba a los oídos del pueblo cubano. Las consecuencias deben acercar -coinciden casi todos los panelistas- enormemente el colapso final del régimen.
Ningún corresponsal aludió, mencionó, citó ni comparó los pronunciamientos del Presidente Obama con los de otro presidente -no en ejercicio en ése momento- también demócrata a quien las autoridades cubanas le brindaron la oportunidad de hablar públicamente desde el Aula Magna de la Universidad de La Habana y de divulgar textualmente, sin alterar ni una coma, en toda la prensa y medios oficiales, su discurso.
Me refiero al Presidente James Carter. Todo el mundo habló de Coolidge y nadie de Carter. Y esto fue apenas -al decir de Gardel- 20 años atrás. ¿Habrá sido un caso de ignorancia colectiva? ¿De olvido generalizado? ¿De muy corta memoria? ¿No era elemental comparar y contrastar ambos ¿O acaso ocultamiento con premeditación, nocturnidad y alevosía? Como la ingenuidad no es componente integrante del ejercicio político, entonces no me queda más remedio que inclinarme por la última hipótesis, la del ocultamiento. ¿Finalidad? La de intentar demostrar que “el pueblo cubano” vivió, hasta la llegada de Obama, envuelto en un manto de aislamiento absoluto con respecto a semejantes mensajes y valores, y de aquí la trascendencia de la verdad revelada por Obama.
En su muy extenso discurso de entonces, Carter defendió los mismos valores que Obama, no vaciló en criticar lo que entendía criticable de la experiencia cubana y fue portador de un mensaje bien explícito de apoyo al Proyecto Varela y a su promotor, Osvaldo Payá, precedente que evitó repetir en sus presentaciones el Presidente Obama. ¿No había algo en esto susceptible de compararse o apuntar como referencia? Difícil de asimilar tanto silencio premeditado.
¿Y por qué no recordar, también en los 90 cuando casi todo el mundo esperaba el inevitable colapso cubano, como un nutrido grupo de importantes figuras norteamericanas de las administraciones Kennedy y Johnson encabezado por el más importante Secretario de Defensa, Robert MacNamara, discutieron no menos públicamente con los dirigentes cubanos todo el conflicto antes, durante y después de la Crisis de Octubre de 1962 (una memoria textual de este debate se publicó en Cuba, en el 2012), donde ambas partes explicaron sus razones, valores, acciones y reflexiones?
Todo el mundo pasó por alto que desde 1960 “el pueblo cubano” ha estado sujeto y saturado, dia tras dia, a los mensajes y valores que EEUU ha buscado imponer por la fuerza y la penetración mediática. Desde las emisiones de la VOA y Radio Swan pasando por todas las emisoras de Miami, encabezadas por Radio Mambí además de Radio y TV Martí. Pero, no sólo esto. En cualquier radiecito baratico de factura soviética podía cualquier cubano acceder, sin peligro para su vida o libertad individual, a las mejores transmisiones en castellano de las más importantes emisoras de Europa Occidental, desde la BBC hasta Radio Nethterlands o Francia Internacional.
El cubano promedio durante los 56 años del triunfo revolucionario ha estado expuesto además a lo mejor de la cine norteamericano, debiendo consignarse que alrededor del 70% de todas las películas que se ven en Cuba, en cines y TV, son producciones norteamericanas. Muchas de las mejores obras de su literatura se reproducen en Cuba, además del uso reciente del afamado “Paquete.” Y el Internet -con todos sus costos, pasados bloqueos y limitaciones- avanza por dia desde hace años ya, con más de 2 000 blogs, creciente conectividad y más de cuatro millones de usuarios de telefonía cibernética, pero nunca pensando en igualarnos ni superar a la Yuma (término que nace de un oeste norteamericano de los 50 que se volvió a popularizar en los 70).
Con semejante carga mediática durante décadas, ¿cómo es posible referirse a los contenidos del discurso de Obama como si fueran novedades excepcionales y en primicia? Una cobertura tal deviene tramposa y manipuladora, más allá de cualquier posible mérito de los pronunciamientos del Presidente Obama.
Algo muy parecido ocurrió con la exaltación de Miami como un monumento al ingenio cubano-americano del exilio llamado histórico. ¿Alguien hizo el más mínimo cuestionamiento, expresó dudas sobre lo pertinente o no del ejemplo utilizado por Obama? Nadie. ¿Es o no cierto en la historia de las migraciones a EEUU, que jamás hubo una comunidad exiliada como los cubanos del 59 que recibiera la suma de beneficios, apoyos y privilegios federales, estatales y locales, sin olvidar las no pocas fortunas sacadas de Cuba cuando se comenzó a advertir la inminencia de la derrota de Batista? ¿Por qué no se toma alguna cita del conocido sociólogo Alejandro Portes al respecto? ¿O algunos ángulos reveladores de Back Channel to Cuba, de Kornbluh y LeoGrande? ¿Acaso están tan ocupados que no tienen tiempo para informarse?
No se quién le habrá sugerido al Presidente Obama el Miami como monumento de los exiliados cubanos, pero nadie pudo mencionar o intercalar las enormes contribuciones de la comunidad judía, de los colombianos -con o sin droga-, de peruanos y brasileños, de mexicanos y centroamericanos; de los flujos de enormes capitales del “sur” hacia Miami, que desde hace décadas ya empequeñecen la mayoría de las fortunas cubanas. Innecesario es acudir a la Mafia, a Miami Vice, los narcos y sus miles de millones, la violencia y los odios, los asesinatos y actos terroristas no esclarecidos, las conexiones sucias de todo tipo hasta “los plomeros” de Watergate. Junto al trabajo honrado y personalidades auténticamente emprendedoras, está todo esto. Todo esto es Miami. Un amigo cercano a la administración me decía con buen tino lo siguiente: Es un disparate comparar Cuba con Miami. Sus componentes y niveles no se corresponden. Cualquier comparación con Cuba debe ser con relación a la de sus vecinos en escala y contexto como República Dominicana, Honduras, Guatemala y otros similares. ¿Y por qué no decirlo cuando se produce un pronunciamiento tan unilateral? No pretendo restar “méritos,” pero sí reclamo cobertura amplia, documentada, balanceada y sin ocultamientos.

Domingo Amuchastegui

Los silencios de Obama




Carente del don de la ubicuidad no pude ver directamente el singular espectáculo. Cuando visitó Cuba el Presidente Obama yo estaba en Mérida, Yucatán, celebrando un acontecimiento que, sin hipérbole, merece el calificativo de histórico: el aniversario XXV de los diarios Por Esto!

Decir la verdad día tras día, desenmascarar el engaño y la mentira, desafiar las amenazas y las presiones, derrotar el asedio y la censura que le imponen las corporaciones mediáticas y los grupos mafiosos, y hacerlo sin pausa durante veinticinco años, es una hazaña. Así es, literalmente, la labor de sus periodistas y trabajadores, como heroica ha sido toda la trayectoria de su director Mario Renato Menéndez.
Gracias a Por Esto! pude seguir paso a paso la visita presidencial y leer el texto íntegro, del discurso que Obama ofreció en el Gran Teatro Alicia Alonso y que todos los que estaban en la isla escucharon en vivo y en directo por la televisión nacional.
Tanto lo que dijo como lo que eludió decir y el modo de hacer ambas cosas, su “performance”, invitarían a mucho más que un comentario. En éste quisiera concentrarme sólo en un aspecto que tiene que ver con su empeño por ignorar el pasado y presentarse como un muchacho inocente que de nada es responsable, incluso ahora que concluye su segundo y último mandato como Presidente.
No me remontaré a tiempos remotos sino a un momento que sin duda él no ha olvidado: noviembre de 2008 cuando fue elegido por primera vez en una jornada que despertó ilusiones y esperanzas en millones de norteamericanos.
Aníbal Acevedo Vila, entonces Gobernador del “estado libre asociado” de Puerto Rico, le envió una carta pública pidiéndole algo elemental, al alcance de sus facultades administrativas y al mismo tiempo indispensable para cumplir su obligación constitucional. Acevedo le explicaba que el FBI había admitido poseer evidencias que mantenía ocultas sobre los asesinatos de dos jóvenes –Santiago “Chagui” Mari Pesquera y Carlos Muñiz Varela- en dos incidentes que en 1976 y 1979 estremecieron y aun conmueven a la sociedad boricua. En su misiva el Gobernador daba cuenta de las infructuosas gestiones para que la Agencia Federal norteamericana entregase esas pruebas a los tribunales.
Puerto Rico es un territorio colonial, sujeto a las decisiones de Washington, el Presidente es el Jefe Supremo del FBI y el recién electo no se cansaba de anunciar cambios fundamentales y aseguraba que Sí, que podían realizarse. Quizás ahora se pondría fin al encubrimiento.
Igual reclamo hicieron los familiares y amigos de los dos mártires y también lo han hecho organizaciones políticas y sociales, instituciones religiosas y culturales y los principales medios de comunicación.
Nadie recibió nunca respuesta alguna de la Casa Blanca. Tiempo después Obama fue a Puerto Rico en busca de dinero para su reelección, pero ni siquiera mencionó el tema ni se reunió con ningún representante de la sociedad civil. En esa ocasión, por cierto, se le preguntó por la liberación de Oscar López Rivera, demanda unánime de todo Puerto Rico, y su respuesta, desentendiéndose del asunto, fue un insulto a la inteligencia humana
Chagui y Carlos eran muy jóvenes cuando fueron asesinados y aun reclaman justicia.
Obama es un apasionado de las nuevas tecnologías de la comunicación. Pero no responde una petición que lo ha acompañado durante todo su mandato en la Casa Blanca.
Prefiere el silencio cómplice.

Ricardo Alarcón de Quesada

¿Por qué el gobierno cubano acepta poner en peligro la revolución?




China no le daría una cadena nacional de radio y televisión al presidente de Estados Unidos. Cuba lo hizo.
Todos saben lo que pretende el poder mundial. Reconquistar la isla. Ahora prueba el método del descontento interno que le resultó con la URSS. Para eso ha conseguido avances de Raúl Castro y el partido comunista.
El pasado 21 de marzo Barack Obama, durante su visita a Cuba, declaró a la televisora ABC News que Google expandirá el acceso a Internet de nuestro país y que la empresa tiene una propuesta concreta para comenzar a establecer más acceso a Wifi y banda ancha en la isla. ¿Qué peligros puede traer esto? ¿Quién será propietario de la infraestructura que ellos entregarán, entre software, middleware y hardware? ¿El pueblo cubano o Google y Facebook? ¿Será código abierto?». [Cubadebate]
Sólo tres días después de que Barack Obama se fue de Cuba, el Departamento de Estado anunció hoy un programa de orientación de prácticas comunitarias por $ 753.989 para “jóvenes líderes emergentes de la sociedad civil cubana”. [Cubadebate]
Eso es ir creando las bases de un partido neoliberal dependiente en el país. El presidente estadounidense recomendó en Cuba adoptar la democracia pluripartidista y el libre mercado.
El imperio capitalista hace a cambio algunas limitadas concesiones, vuelos directos de aerolíneas de ambos países, la presencia de empresas hoteleras, de cruceros y de una línea de ferris estadunidenses. Pero mantiene el bloqueo económico y la ley de Ajuste Cubano, no devuelve Guantánamo, no autoriza siquiera el turismo de sus ciudadanos.

Da lo mínimo para colocar sus instrumentos en la sociedad cubana.

El viaje de Maduro pocos días antes que Obama fue un mensaje de justificación, Raúl desaprobó la injerencia desestabilizadora en Venezuela ante el visitante de Washington. Sin embargo la seguridad de siempre en la dirección de la política cubana se ha perdido.
La gira de Barack Obama a Cuba completa la del Papa Bergoglio que sin duda fue discutida largamente entre las diplomacias del Vaticano, de Estados Unidos y al menos un sector de la burocracia reformista de Cuba los cuales están buscando la forma más pacífica y menos traumática de favorecer una transición rápida y completa de Cuba hacia una integración total en el capitalismo. [Guillermo Almeyra, Rebelión]
Los cubanos son perfectamente conscientes de que establecer unas relaciones más estrechas con una superpotencia que quiere desmembrar su sistema no deja de ser arriesgado. Según René de los Cinco de Cuba, “será sin dudas un reto proteger nuestros valores bajo tales presiones en lo económico, político e ideológico. La conciencia de esos riesgos es nuestra primera defensa, pero tenemos que ser inteligentes para transformar estos eventos en oportunidades y evadir los riesgos envueltos, incluyendo el de la erosión de nuestro sistema de valores”. [Katrien De Muynck y Marc Vandepitte, Rebelión]
Lo que lleva al gobierno a permitir esta relación desigual es una debilidad interna. En la población se anhela el consumo del modelo occidental.
“¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? (…) Esta Revolución puede destruirse… nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”, fueron las reflexiones a las que invitó Fidel ante el auditorio (2005), y son las mismas que todavía hoy (2015) —y más que nunca hoy— deben plantearse los jóvenes. [Cubainformación]
Tiempo atrás el gobierno de la isla llamó a la lucha a los trabajadores y los pobres para defenderla.
Cerca de ocho mil ciudadanos con estudios profesionales huyeron hacia Estados Unidos vía Centroamérica buscando ese tener más publicitado por el empresariado.
En la juventud se ha advertido un desapego de los valores e ideales revolucionarios y una inclinación a las modas culturales del capitalismo.
Más de medio millón asistieron a una presentación gratuita de un grupo inglés del sistema, que fue a La Habana justamente en este marco, no antes, pagado por un organizador anónimo.
Fidel, Raúl, Che, y sus compañeros, hicieron socialismo con todo un pueblo militante detrás. Eso no ocurre igual hoy y el partido lo asume buscando resguardar lo más posible de su obra universal.

Cuba está sola en su modelo humanista solidario independiente.

La batalla es fundamentalmente ideológica y el gobierno se juega por lograr la victoria en los cambios. “Está claro, en Cuba a partir de ahora serán mucho más importantes las trincheras de ideas que las de piedra”, afirma Ángel Guerra Cabrera.
Cuba tiene trabajadores, políticos, científicos, artistas, intelectuales, mujeres, para enfrentar la amenaza y si es necesario dar una lucha interna.
Puede y debe conservar su socialismo como modelo distinto al capitalista a tener en cuenta en una etapa histórica en que el sistema colapsa económica, financiera, ecológica, climática, militar, políticamente.
Nadie puede equivocarse sobre los objetivos del poder mundial. Nunca olvidarlo.
"Mi conclusión es que EE.UU. debe liderar siempre en el escenario mundial. Si no somos nosotros, nadie más lo será", afirmó el presidente de EE.UU., Barack Obama, en un discurso ofrecido en la Academia Militar de EE.UU. (conocida como West Point). "La opinión internacional importa, pero EE.UU. nunca debe pedir permiso para proteger… su forma de vida", subrayó. [RT]
Por un Movimiento para una nueva civilización, sustentable-solidaria.

Rómulo Pardo Silva
Rebelión