sábado, 11 de octubre de 2014
Descubriendo a los Cinco - 16 años es demasiado tiempo!
Esta es la historia de los 5 Cubanos Antiterroristas presos en cárceles de EEUU hace 16 años acusados de conspiración para cometer espionaje, cargo que nunca pudo ser probado ya que los Cinco nunca tuvieron acceso a información clasificada que ponga en peligro a la Nación. Por el contrario, luchaban y monitoreaban las actividades de las mafias terroristas de Miami que planeaban atentados en Cuba y en EEUU. 16 años es demasiado!
viernes, 10 de octubre de 2014
USA vs. Cuba: tres Carriles para el exterminio

El intento del Águila Imperial para desaparecer nuestra Revolución, por lo menos, asume las variables Militar, Económica e Ideológica
Hace más de cinco años, resalté que el Diferendo cubano-yanqui era/es una expresión de antagonismo entre la Identidad Nacional Cubana y el Sistema Político de los Estados Unidos, excluyendo al pueblo y al empresariado norteamericanos; al tiempo que constituye una contradicción que presuponen defender-enriquecer constantemente las esferas militar, económico-social e ideo-política en la Mayor de las Antillas, frente a las múltiples y variadas agresiones procedentes del “Norte revuelto y brutal”.
En cuanto al ámbito militar, en aquella oportunidad no solo aludí al Plan Bush Jr. contra la Revolución Cubana que encerraba un paquete de medidas secretas por “razones de seguridad nacional” y para garantizar su “efectiva realización”, sino que también signifiqué que uno de los personeros de la Administración de ese señor manifestó que “por ahora no” habían pensado repetir el episodio iraquí o sea, invadir a nuestra Patria —entre otros aspectos vinculados al mencionado Diferendo.
Por estos días, ha sido develado por The New York Times más datos en cuanto a ese ámbito: me refiero a planes de agresión de Estados Unidos de América a la República de Cuba en 1976 que incluían ataques aéreos, minados de puertos y envío de tropas. Sí. Resultó que el entonces secretario de Estado, Henry A. Kissinger, trazó esos planes, según documentos desclasificados de la Biblioteca Presidencial Gerald R. Ford, a petición de un grupo de investigadores estadounidenses del Archivo Nacional de Seguridad.
Puntualmente, Kissinger expuso en aquella ocasión: “Si [los cubanos] entran en Namibia o Rodesia, yo apoyaría aplastarlos”. “Si decidimos utilizar el poder militar, debe tener éxito”. “No debe haber medidas a medias. Si nos decidimos por un bloqueo, debe ser implacable, rápido y eficiente”. “Creo que tendremos que golpear a Castro” —idea asumida por el presidente Ford, quien dijo: “Estoy de acuerdo”.
Así, ¿alguien se atreve a dudar que se trató de aupar un ataque castrense vs. infantes, adolescentes, jóvenes, adultos/as y personas de la tercera edad en la Mayor de las Antillas, una cuestión que avaló/a el porqué de nuestra sabia concepción de la Guerra de Todo el Pueblo (prepararnos militarmente para evitar la contienda bélica —modo de disuadir/ganarla al evitarla) y el tino de ni por equívoco entretenernos en pensar que una agresión de ese tipo estaría descartada de la mentalidad imperialista?
Las ideas antes anotadas de modo sucinto, se inscriben en lo que podemos llamar Carril III (una variante del empeño de Washington en hacer lo indecible por desaparecer La Habana) sazonada con las acciones de la terrorista-mafia-gusano-yanqui con base en la Florida, la misma que tuvo que ser penetrada por Los Cinco para salvaguardar vidas cubanas, norteamericanas y de otros países. Siempre debemos recordar que entre las acciones previstas por esa delincuencia política estuvo/¿dejó de estar? licencia de tres días para matar a quienes hemos apoyado al Socialismo en la Isla.
Entretanto, Cuba ha tenido que actuar entre los Carriles I y II que datan de más de medio siglo atrás y que ha sido continuado/acrecentado en el mandato de Barack Obama. Acerca del Carril I, invito a mis lectores/ras a meditar a propósito de Cuba: ¿es un cuento el Bloqueo USA?, Cuba: Odio Made in USA, para nunca acabar y el Informe entregado a la ONU Sobre la resolución 68/8 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”/ Julio de 2014.
Sobre este último particular, apenas comparto un párrafo del referido Informe:
“El complejo y ramificado conjunto de leyes y normas políticas y administrativas que codifican al bloqueo no se deroga. Muy por el contrario, se refuerza y reafirma su vigencia. La prórroga anual de la Ley de Comercio con el Enemigo, promulgada como medida de guerra en 1917 para restringir el comercio con naciones consideradas hostiles, es muestra elocuente de ello. El 12 de septiembre de 2013, el presidente Obama en memorando dirigido a los secretarios de Estado y del Tesoro de los Estados Unidos, difundido por la Casa Blanca, mostraba una vez más su determinación de mantener intacta su política de agresión y hostilidad contra Cuba.”
En este orden de pensamiento, debo decir que somos acusados de “inventar” los muy perjudiciales efectos de la Guerra Económica contra la Revolución Cubana; pero al mismo tiempo, debo colocar una simple pregunta: ¿Por qué el Gobierno y Legislativo de Estados Unidos no acaban de quitarle a nuestras autoridades políticas el pretexto del “Embargo” —léase, Bloqueo, reflejo del Carril I— para así poder percibir dónde está la causa principal de las desgracias del pueblo cubano?
En paralelo, acerca del Carril II resalto ideas contenidas en Cuba: asecha más subversión ideológica donde consta la apuesta de la Casa Blanca al desmontaje de nuestra Revolución según un informe de la NED, videojuegos a favor de Washington y la renovación de las licencias “Si es para salsa y mojitos, no”, una manifestación que tiende cada vez más a privilegiar la opción validada en la extinta Unión Soviética.
Asimismo, he de significar la persistencia de los ataques Made in USA en el campo espiritual. Como hice justo un mes atrás, traigo ahora a colación el despacho de AP desde la capital del norteño vecino que confirma que la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) “envió a Cuba jóvenes extranjeros para provocar cambios políticos” apoyado en un proyecto de la administración Obama que contemplaba “el uso de la cobertura de programas de salud y cívicos”.
Añado que el portavoz de la delincuencia política anticubana con asiento en Miami reflejó la posición de los jóvenes en cuestión —en maniobra por opacar una realidad confirmada: “Nuestro único propósito era ubicar jóvenes que tuviesen capacidad de hacer cambios pero que no tuviesen las herramientas. Nada de politica” [sic]. “En ninguno de los países donde se han desarrollado proyectos, se ha buscado generar ningún tipo de desestabilización política”. “Sugerir que estos actos son desestabilizadores no es mas [sic] que una interpretación subjetiva de AP y no está respaldada por los hechos o los documentos”.
Y acredito que es difícil predecir hasta cuándo durará tanta ignominia del Águila Imperial contra el Caimán Verde. Por tanto, me alejo del subjetivismo al alertar y volver a alertar a la opinión pública de que la administración USA no vislumbra renunciar a sus tres Carriles para el intento de exterminio de la Revolución en Cuba (las variables Militar, Económica e Ideológica), actitud que exige cada día más perfeccionar en todos los sentidos la obra que edificamos la mayoría de cubanas y cubanos en el patio e, incluso, muchos/as allende el Mar.
Noel Manzanares Blanco
jueves, 9 de octubre de 2014
Cuba desconocía las intenciones de Kissinger de invadir la Isla en 1976

El Presidente Gerald R. Ford (a la derecha) y su Secretario de Estado, Henry Kissinger, en la Casa Blanca.
Cuba jamás supo, hasta ahora, de la propuesta del ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger de “machacar” a la Isla en 1976. Néstor García Iturbe, quien representó al gobierno de La Habana en las primeras negociaciones secretas entre ambos países desde el triunfo de la Revolución, asegura que en la última reunión sostenida el 7 de febrero de ese año el ambiente fue distendido y solo se trató el tema de la visita de ciudadanos residentes en Estados Unidos a sus familiares en Cuba.
“No teníamos idea de que Kissinger estaba proponiéndole en ese momento al Presidente (Gerard) Ford que arrasara con la Isla. Aquel último encuentro en el aeropuerto nacional de Washington transcurrió con normalidad, aunque sí suponíamos que no todo estaba normal”, asegura García Iturbe, hoy profesor titular del Instituto Internacional de Relaciones Internacionales, de La Habana.
Sus declaraciones se producen a propósito de los documentos desclasificados la semana pasada, contenidos en el libro Back Channel to Cuba (El canal oculto hacia Cuba), de los investigadores William M. Leogrande y Peter Kornbluh, que narra las negociaciones y contactos secretos entre Washington y La Habana desde 1959.
El libro revela un memorando del encuentro sostenido entre el Presidente Ford y su Secretario de Estado: “Creo que vamos a tener que machacar a Castro”, dijo Kissinger en una reunión en la Casa Blanca el 25 de febrero de 1976. “Pero no podemos hacerlo antes de las elecciones (presidenciales )”, añadió. “Estoy de acuerdo”, respondió Ford.
Otro documento reseña la reunión con Ford el 15 de marzo de 1976, donde Kissinger comentó que el propósito del bombardeo a Cuba era “humillar” a los cubanos. Planeó, además, minar y bombardear los puertos de la isla y sus instalaciones militares en respuesta a la decisión del gobierno cubano de enviar tropas a Angola. El plan contemplaba una respuesta militar soviética, lo que habría desembocado en una “guerra general”. El ataque, pensado para después de las elecciones, no se produjo, porque fue un demócrata, Jimmy Carter, quien finalmente se alzó en las urnas.
“Sabíamos que no estaban felices con nuestra presencia en África, y lo habían dicho por escrito. Pero ellos estaban financiando en ese momento las fuerzas sudafricanas que invadían a Angola. Nosotros podíamos estar tan molestos como ellos, y no interrumpimos las conversaciones ni planificamos bombardeos”, añade García Iturbe.
Aplazado hasta después de noviembre el bombardeo que pedía Kissinger, Washington optó por utilizar a terroristas subcontratados por la CIA para tratar de “humillar” a la isla. El año 1976 fue uno de los más sangrientos en la historia de las operaciones terroristas organizadas desde Estados Unidos contra la nación caribeña, recuerda García Iturbe.
En los últimos seis meses de 1976, terroristas entrenados por Estados Unidos detonaron más de 50 bombas contra instalaciones cubanas en el exterior, incluyendo las dos que causaron la voladura de una aeronave civil de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, hace hoy 38 años. Uno de los autores intelectuales de ese atentado en el que murieron todos los pasajeros, Luis Posada Carriles, vive en Miami, protegido por las autoridades estadounidenses.
Rosa Miriam Elizalde
miércoles, 8 de octubre de 2014
Artículo de Fidel: El porvenir incierto

En su evolución, el Homo Sapiens, como ser pensante único entre millones de especies vivas, jamás tuvo idea de la naturaleza y la razón de su existencia. Dotado de la capacidad de pensar, estaba regido por severos instintos. Nada sabía del resto de su maravilloso planeta. No se conoce siquiera desde cuándo posee esa capacidad; en raros casos se afirma que hace un millón de años o un poco más, pero en general se considera que no más de 200 mil años.
Hoy se conoce que el número de planetas con apariencias similares al nuestro se eleva a miles de millones en la misma galaxia donde se ubica el nuestro, dentro de lo que se denomina universo. Espero no ofender a nadie por abordar el tema de lo que somos o creemos que somos.
Hace dos días, el 5 de octubre, el sitio web del canal de televisión Russia Today, un medio de divulgación serio, publicó que Laura Mersini-Houghton, prestigiosa profesora de la Universidad de Carolina del Norte, ha demostrado que los supermasivos agujeros negros no existen, y que la teoría del Big Bang es infundada. Esto, pienso, implica un trauma para muchas personas que convirtieron tal teoría en un acto de fe.
La mayor autoridad en este tema sería el científico británico Stephen Hawking, un hombre de excepcionales méritos por su consagración a la ciencia, a pesar de una cruel afección que lo obligó a grandes sacrificios para comunicarse con los demás, cuando era todavía muy joven.
Los científicos más conocedores de estos temas se comunican e incluso publican sus resultados en términos técnicos difíciles de comprender por los que no hemos tenido el privilegio de familiaridad alguna con esa ciencia.
Stephen Hawking se convirtió, con la publicación de la “Historia del Tiempo”, en el autor de un libro sobre el importante tema, cuyas ventas ascendieron a más de 10 millones de ejemplares. Seguramente que, aparte de su interés intrínseco, los principales compradores fueron los miembros de la comunidad de científicos dedicados al estudio de estos trascendentes temas que suman ya varios millones de eminentes investigadores. Haré lo posible por leer y comprender esa obra, cuando mi actual tarea relacionada con la producción de alimentos en cantidad y calidad suficientes es prioritaria, y en la que todavía el esfuerzo se puede traducir en un importante beneficio.
Es mucho lo que ignoramos y muy poco lo que sabemos de nuestra propia ignorancia.
El segundo ejemplar de Hawking, “El universo en una cáscara de nuez”, escrito según él en un lenguaje más inteligible para los profanos en la materia, lo leí y subrayé muchas de las ideas que más me interesaron.
Jamás en su evolución el género humano tuvo ni podía tener una idea clara de su propia existencia, porque esta sencillamente no existía, simplemente evolucionaba con el mismo ritmo de todo lo que existe. Es una realidad que no surge contra nadie ni debe ofender a nadie.
Cada día podemos aprender algo nuevo. Ayudar a los demás y ayudarnos en lo posible a nosotros mismos.
Ayer escuchaba las declaraciones del nuevo Secretario General de la OTAN, antiguo Primer Ministro de Noruega, quien desde el pasado primero de octubre, hace solo seis días, asumió el cargo. ¡Cuánto odio en el rostro! ¡Qué increíble empeño en promover una guerra de exterminio contra la Federación Rusa! ¿Quiénes resultan más extremistas que los propios fanáticos del Estado Islámico? ¿Qué religión practican? Después de eso, ¿se puede disfrutar la vida eterna en la diestra del Señor?
Fidel Castro Ruz
Octubre 7 de 2014
9 y 30 p.m.
martes, 7 de octubre de 2014
Alan Gross: De inocente nananina

Todavía hay medios de comunicación que insisten en que el “contratista” Alan Gross, preso en Cuba por actividades subversivas, es inocente y que venía a dar Internet a los judíos cubanos, quienes por cierto ya la tenían antes de que él llegara.
El periodista estadounidense Tracey Eaton logró que, después de varias negativas, la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda al Desarrollo (USAID) le diera acceso a algunos de los documentos relacionados con el caso aunque muy censurados.
Etaon acaba de publicar en su blog Along the malecón esa información que deja muy mal parados a quienes siguen defendiendo una inocencia imposible. Esta es la versión en español que hace el bloguero de Miami Emilio Ichikawa de lo que publicó Eaton en su blog en inglés:
Para convencer (nuevamente) a la USAID de que él era la persona adecuada para hacer determinado trabajo en Cuba, el subcontratista Alan Gross tuvo al menos una reunión con la agencia de los EEUU en el año 2008, donde le expuso el siguiente razonamiento:
1-EEUU ha asumido (como “obligación” o deber) que tiene que propiciar un cambio democrático en la isla
2-Una de las principales razones es que si no propicia ese cambio a una democracia solvente se puede crear una catástrofe humanitaria masiva (“massive humanitarian catastrophe”) en la ancha frontera marítima con Cuba.
3-Pero hay un problema: Los activistas (opositores y disidentes) cubanos no tienen la capacidad para impulsar ese cambio democrático.
Contundente: Si hay cosas de tal rango que los activistas anticastristas cubanos no pueden hacer, ahí está Alan Gross (y la agencia que lo acredita) para asumir la tarea. De manera que Gross es (re)enviado a Cuba, detenido en el 2009, juzgado y condenado a 15 años de cárcel.
En el 2010, bajo la “Freedom of Information Act”, el periodista Tracey Eaton presentó una solicitud de los documentos con la propuesta de Gross, y otros relacionados con la USAID.
La solicitud fue denegada en el 2011
Eaton volvió a la carga. Apeló y el martes 30 de septiembre (2014) recibió una comunicación de la USAID reconsiderando la negativa. La agencia estaba liberando información relacionada con los argumentos “técnicos” de Gross. La USAID fue amable y le explicó al periodista que el problema estuvo en que tenía muchas solicitudes acumuladas.
La DAI (Development Alternatives Inc), la compañía en Bethesda (Maryland) que subcontrató a Alan Gross, escribió para persuadir a la USAID un proyecto titulado “Cuba Democracy and Contingency Planning Program” con el que iba a competir en la licitación contra otro solicitante: elManagement Systems International (MSI), en Arlington, Virginia.
Sobre el proyecto de la DAI la USAID liberó información parcial; y sobre el proyecto de MSI no soltó prenda. Aunque consta en record que el MSI ha recibido 223 millones de dólares de la USAID desde el año 1988. Menos que la DAI, que anda por los mil millones recibidos de la USAID para unos 72 proyectos.
La tesis de la DAI para sostener el tumbe a la USAID es que en Cuba, de hecho, la transición se está produciendo ya; pero hacen falta algunos retoques: Pulir los nuevos líderes, desarrollar la sociedad civil, apoyar los nuevos partidos políticos, producir ciudadanos, etc.
Los listísimos licitadores de la DAI le dijeron a la USAID que si algunos de estos puntos faltaran, Cuba podría “regresar” o derivar a otra forma de autoritarismo; con la consecuente pérdida de tiempo y recursos.
La picarona DAI le dice a la USAID que ya tiene sus “reformistas” identificados (“identified reformers”); aunque por supuesto insistió en que dichos reformistas no pueden manejarse por sí solos ni están preparados para liderar la propuesta democratizadora; al menos por el momento.
Ichikawa llama “tumbe” (engaño) al modo en que este documento demuestra se obtiene el dinero del gobierno estadounidense para derrocar la Revolución cubana y por esta vez lleva razón.
Iroel Sanchez
Artículo de Fidel: Los héroes de nuestra época

Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para muchas personas.
A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.
Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.
A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revolución Socialista.
La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.
La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.
Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.
El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.
Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.
Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros muchos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.
La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo Socialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la comunidad mundial.
El Estado racista de Sudáfrica y el Gobierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.
El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.
Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.
No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.
Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.
Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. Desaparecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.
En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que podían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.
En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.
Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.
Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.
Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.
Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.
¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:
La partida de la primera Brigada Médica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.
El brutal asesinato en Caracas, Venezuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.
Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.
¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.
No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increíble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.
De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.
El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a Angola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.
No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.
Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las tareas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.
El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.
¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!
¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!
Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.
Fidel Castro Ruz
Octubre 2 de 2014
8 y 47 p.m.
¿A qué va Yoani Sánchez a Washington?

El pasado 9 de septiembre Barbara Bodine, directora del Instituto de Estudios de la Diplomacia de la Universidad de Georgetown, en Washington, informó que la bloguera cubana Yoani Sánchez permanecería en ese centro de estudios durante el curso actual como becaria fellow del gigante comunicacional Yahoo.
La beca cuenta con una asignación de sesenta mil dólares, que se añaden a las cuantiosas percepciones recibidas por Sánchez a lo largo de los últimos años por concepto de premios y otros ingresos. Estos incluyen el salario mensual de 2000 euros como corresponsal del periódico El País en Cuba y el que recibe como vicepresidenta de la Sociedad Interamericana de Prensa(SIP), enemiga jurada, al igual que el diario madrileño, de los gobiernos populares latinoamericanos y caribeños, y ente servil a las políticas cada vez más intervencionistas de Washington en nuestra región y en el mundo.
La Universidad de Georgetown es uno de los más importantes centros de formación de personal al servicio del imperialismo estadounidense. En su cuerpo directivo destacan ejecutivos de gigantescas corporaciones saqueadoras de pueblos, entre ellas el Grupo Carlyle y el banco de inversión Goldman Sachs.
Relumbran entre sus egresados el ex presidente de Estados Unidos William Clinton, uno de los principales impulsores de las políticas neoliberales a escala internacional y precursor del tipo actual de guerras de agresión yanquis, y el ultraneoliberal Jose Manuel Durao Barroso, empobrecedor sistemático de decenas de millones desde su cargo de presidente de la Comisión Europea.
En su cuerpo docente destacan el genocida Henry Kissinger y la facinerosa Madeline Albright, ambos ex secretarios de Estado de Estados Unidos, el ex director de la CIA George Tenet y Carol Lancaster, ex directora adjunta de la USAID (ramal de la CIA). También ha enseñado en Georgetown el inefable José María Aznar.
Estos datos reconfirman a Yoani Sánchez como criatura de la CIA (véase ¿Quién está detrás de Yoani Sánchez? http://www.jornada.unam.mx/2012/02/26/opinion/024a1mun).
El tema es por qué la CIA la saca de Cuba. El organismo yanqui de subversión y espionaje había cifrado grandes esperanzas en los servicios que ella podía prestarle en Cuba como relevo de sus agentes de anteriores generaciones, desacreditados ante la ciudadanía como quinta columna pagada de Estados Unidos y por sus pugnas internas para disputarse el dinero que viene del exterior, que han escandalizado a sus propios operadores estadunidenses.
Por ello, la central de inteligencia yanqui dedicó una enorme inversión de recursos a la fabricación internacional de la imagen de la bloguera disidente, asunto contundentemente argumentado en el ya citado artículo de este diario. Sin embargo, la realidad es que Yoani ha sido un fiasco dentro de la isla. Carece de la menor capacidad de convocatoria y su blog es apenas leído.
Peor aún, el diario digital que dirige, lanzado este año con la mayor fanfarria y supuesto a oficiar como su plataforma política, no ha corrido mejor suerte. Por otro lado tanto ella como los contrarrevolucionarios veteranos se han desprestigiado aún más a consecuencia del intenso turismo político a que se han dedicado después de la reforma migratoria aprobada por La Habana en enero de 2013. Desde entonces hasta el 31 de agosto de este año habían visitado otros países y regresado a la isla 183 de ellos, la mayoría en varias ocasiones. Muchos han sido recibidos en la Casa Blanca y el Congreso, lo cual los desacredita más en Cuba, si cupiera.
Algunos han recibido cursos sobre estrategia no violenta y resistencia contra el comunismo en el Instituto Lech Walesa, de Polonia. Este año 97 han viajado a Estados Unidos, 26 a España y 10 a México. Varios de los visitantes a Estados Unidos y México se han capacitado en el uso de las nuevas tecnologías, de las técnicas del periodismo multimedia y en fundamentos de liderazgo, empoderamiento y acciones cívicas no violentas. La Universidad de la Florida ha instituido la cátedra Vaclav Havel para instruirlos en el tema de las “transiciones” y 17 jóvenes cursaron estudios de derechos humanos como becarios en el Miami Dade College pero 3 decidieron no regresar a Cuba. Mal comienzo.
Inútil Sánchez dentro de Cuba lo único que le queda a la CIA es usarla como vocera de la contrarrevolución en el exterior y principalmente en Washington en un momento en que el imperio se torna crecientemente agresivo.
Ángel Guerra Cabrera
La pupila insomne
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
