jueves, 8 de noviembre de 2012
Silvio Rodríguez: Festival en Cuba - 1997
1. Te recuerdo Amanda (Silvio Rodríguez)
2. La gota de rocío (Silvio Rodríguez y Anabel López)
3. El necio (Silvio Rodríguez)
4. Hasta siempre (Silvio Rodríguez)
5. Guajira guantanamera (Silvio Rodríguez y varios artistas)
www.lapaginadesilviorodriguez.com
martes, 6 de noviembre de 2012
Sandy y la política norteamericana del mal vecino hacia Cuba.
Con diferencia de días, el huracán Sandy golpeó a Cuba y a Estados Unidos. Hay coincidencias y diferencias en las respuestas de los respectivos gobiernos ante esa catástrofe, y hacia el país vecino.
El 25 de octubre el huracán Sandy golpeó Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, en Cuba. Los vientos dañaron el tendido eléctrico y la provisión de agua potable, y tiraron abajo total o parcialmente muchas casas. Se reportó que hubo "130.000 viviendas dañadas en Santiago de Cuba y otras 52.000 en Holguín, además de fuertes pérdidas en la agricultura". La tormenta provocó fuertes lluvias en zonas centrales, que desembocaron en más inundaciones en aquellas provincias. Mala suerte tiene Cuba con estos fenómenos meteorológicos. No la dejan casi nunca indemne cuando se producen, entre octubre y noviembre de cada año.
Afortunadamente, su organización política y social, las previsiones del gobierno y sus centros de alertas tempranas contra esos huracanes, le permite capear los temporales. Así y todo, también los cubanos mueren frente a esas tempestades: en esta ocasión fueron doce.
En la vecina Haití hubo 54 muertos y más de veinte desaparecidos. Y así en el resto del Caribe.
Sin negocios.
El gobierno cubano estuvo en el lugar de los hechos desde el primer día. El presidente y primer secretario del PCC, Raúl Castro, y el vicepresidente y segundo secretario Ramón Machado Ventura, fueron a Holguín y Santiago de Cuba. Ambos visitaron los municipios más afectados, dialogaron con los vecinos, recogieron sus demandas y dieron las orientaciones para que se reanudara cuanto antes la provisión eléctrica, se reubicara la población que había perdido sus hogares y se dispusiera el abastecimiento de alimentos. Los campesinos y sus cooperativas fueron exhortados a entregar sus productos en los mismos precios. En el socialismo no hay negocio con estos dramas, no se lucra con el dolor y la muerte. En el mercado capitalista sí; se infla artificialmente la cotización de los artículos más urgentes.
Machado Ventura expresó: "la Revolución no dejará abandonado a nadie". Añadió que "se dará a los damnificados la ayuda necesaria en la medida de lo posible y sobre la base de prioridades establecidas".
Ayuda de Venezuela.
Cinco días después llegó al aeropuerto Antonio Maceo, en Santiago, un avión fletado por Venezuela con 14 toneladas de leche, azúcar, arroz, pastas, atún, sardinas, lentejas, aceite y frijoles. Hugo Chávez, el solidario, también mandó un barco con ayuda al país y a Haití, con otras 65 toneladas de productos. La isla siempre fue solidaria y le pagan con la misma moneda, al menos Venezuela y muchas otras naciones. El imperio, mal vecino, esa es otra historia.
La mayor preocupación de las autoridades, fuera de asegurar la vida y el alimento de la población del oriente, era reanudar las clases. Ese objetivo se cumplió casi en su totalidad. La educación es el valor supremo donde en 1961 se derrotó al analfabetismo; otras cosas pueden esperar.
Una cosa notable. Al llegar Castro a Santiago de Cuba y antes de comenzar su recorrida, fue al cementerio Santa Ifgenia para saber cómo estaba el mausoleo de José Martí y los panteones de los caídos del Moncada. Supo que allí no hubo afectaciones y siguió su periplo. Cuba no olvida a los vivos, pero tampoco a sus muertos, mártires y apóstoles.
Se cuidaron por Katrina.
Como los fenómenos de la naturaleza no hacen distinciones ideológicas, aunque generalmente afectan en mayor grado a los sectores más vulnerables, Sandy siguió su camino y el lunes a la noche pegó en Nueva Jersey y Nueva York.
Aunque el recuento oficial necesita actualizaciones, en EE UU murieron 50 personas. En un momento crítico hubo 8 millones de viviendas sin luz a lo largo de 18 estados, sobre todo en Nueva Jersey. La ciudad de Nueva York tuvo inundaciones nunca vistas, con olas de más de 5 metros. El agua se metió en todas partes, entre éstas el sistema del Metro, empleado diariamente por más de 5 millones de usuarios. El transporte público quedó fuera de combate y se suspendieron 16.000 vuelos, cerrándose los tres aeropuertos.
Las muertes se produjeron en Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Maryland, Pensilvania, Carolina del Norte, Virginia y Virginia occidental. También los hubo en Toronto, Canadá, aunque el huracán había perdido parte de su fuerza.
"La empresa de estimación de desastres Eqecat señaló que Sandy podría afectar a 60 millones de estadounidenses y provocar daños superiores a 20.000 millones de dólares", publicaron los diarios. Otros sumaron el costo de hasta 36.000 millones en las obras de reconstrucción. Los estudios del impacto económico vienen a cuento, pero a condición de que no tapen el aspecto central: la pérdida de vidas humanas y daños a la población.
Zonas.
¿Todos los habitantes de las zonas afectadas sufrieron por igual? Muy difícil, por no decir imposible que haya esa "igualdad" a la hora de afrontar los retos de la naturaleza, porque inciden los medios económicos, la calidad de las viviendas, las zonas inundables o no y muchas otras variables.
La corresponsal de "La Nación" informó que en Nueva York en sombras y paralizada, trabajaban sólo los taxistas, entre ellos refugiados de origen sudanés. Estos veían la oportunidad de hacer unos pesos extras, que necesitaban, afrontando los riesgos; muchos otros hogares sin tantas urgencias aprovechaban para quedarse en casa, cocinar y ver TV.
Se dirá que tanto el presidente Barack Obama como el candidato republicano Mitt Rommey, tuvieron sensibilidad política para suspender la campaña electoral, en su tramo final hacia la votación del 6 de noviembre. Es verdad. Obama no se metió en las zonas inundables y afectadas como Raúl Castro en Santiago de Cuba, pero suspendió sus actos proselitistas y se quedó en Washington, supervisando el operativo de reconstrucción y dialogando con los gobernadores, sobre todo el republicano de Nueva Jersey, Chris Christie.
Pero esa conducta positiva no fue espontánea sino que tuvo que ver con la actitud de George W. Bush, ante las inundaciones por Katrina, en 2005, que lo dañaron políticamente. Ahora el sistema bipartidista, que lleva gastada la obscenidad de 1.089 millones de dólares en la competencia de demócratas y republicanos, se cuidó de no cometer el mismo error de Nueva Orléands. Al menos hasta votar el martes 6; después se verá.
Primero Wall Street.
Esa supuesta preocupación de los dos presidenciables no tiene mucha consistencia porque ambos entran en contradicciones con aspectos puestos sobre el tapete por Sandy. Por ejemplo, ¿hasta qué punto son sinceros, teniendo en cuenta el abultado presupuesto de "Defensa" (léase de Guerra)? Ese dinero pudo tener mejor destino, en prevención y obras. ¿Rommey dice estar realmente preocupado por lo sucedido cuando en las internas republicanas era partidario de liquidar FEMA, el ente federal para situaciones de catástrofes? El propuso dividirlo y traspasarlo a los estados e incluso a empresarios privados
Otro costado del dramas provocados por el huracán también interpela al gobierno actual y a los anteriores, de uno y otro signo político. Es que los investigadores sostienen que la capacidad destructiva del huracán fue superior debido a la mayor temperatura de los océanos, producto del cambio climático. El director de Análisis Climático del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de EEUU, Kevin Trenberth, planteó: "no es el 90 por ciento, es decir, no hablamos de que un fenómeno como Sandy esté totalmente dominado por el cambio climático, pero la temperatura del agua es mayor, las olas más grandes y la lluvia más fuerte". Según el meteorólogo, los efectos del huracán fueron "entre un 5 y un 10 por ciento más fuertes de lo que cabría esperar de una tormenta de estas características por el cambio climático".
Misma catátrofe.
El imperio está a la cabeza de la lista de los estados causantes del mayor daño al medio ambiente con el cambio climático, retaceando y en ocasiones vetando o bloqueando en las cumbres mundiales los programas y medidas prácticas para luchar contra esas afectaciones. El consumismo y el negocio de las multinacionales, sobre todo el de las automotrices, petroquímicas, petroleras y mineras, pueden más...
En este cotejo entre la superpotencia y Cuba, a propósito de las políticas medioambientales, es conveniente recordar que Fidel Castro, en la Eco-Cumbre de Río de Janeiro, en 1992, llamó a cuidar la ecología y el planeta, a la humanidad en definitiva.
Sandy deja más material para el reproche a las autoridades norteamericanas: no aflojaron ni un milímetro su política de bloqueo contra Cuba, afectado por la misma catástrofe. Esto no es solidaridad sino actitud de mal vecino. Los dos fueron golpeados por el temporal, pero uno (Cuba), además, siguió siendo herido por el bloqueo, que no nace del fondo de la naturaleza sino del Salón Oval y está en su ADN desde 1959.
Contrasta la actitud de la patria de José Martí, siempre bien dispuesta aún con ese país tan hostil, cuando hay emergencias. Cuando ocurrió Katrina, La Habana ofreció enviar gratuitamente la brigada médica "Henry Reeve" para colaborar en Nueva Orléands. Bush lo rechazó sin decir ni gracias.
Diferencias.
Un último dato revela las diferentes prioridades dadas en Cuba y EE UU en medio del desastre de estos días. En la primera se preocuparon por la gente y la reanudación de la labor escolar.
En Nueva York, en cambio, con todo paralizado, lo primero que se puso en marcha el miércoles fue la Bolsa de Wall Street. La corresponsal citada escribió: "pero, a pocas manzanas de allí, el panorama seguía siendo desolador: aparcamientos y sótanos inundados, edificios prácticamente a oscuras -muchos de ellos de los grandes bancos de Wall Street-, y el túnel que conecta el extremo sur de Manhattan con el barrio de Brooklyn totalmente anegado".
El consejero delegado de NYSE Euronext declaró entonces al canal financiero CNBC: "esta mañana decíamos medio en broma que debíamos ser el único edificio al sur de Midtown que tiene agua, luz y comida".
No es ningún chiste. La prioridad está clara: primero Wall Street. Los otros inundados pueden esperar.
Emilio Marín
lunes, 5 de noviembre de 2012
El “periodismo independiente” que Estados Unidos difunde en Cuba
En un cable enviado a Washington el 27 de abril de 2006, dado a conocer por Wikileaks, el Jefe de la Sección de Intereses de EE UU en Cuba, Michael Parmly, reportaba la reunión que sostuvo con dos “pro-democracy activists” que pidieron “reconsiderar su castigo” sobre diez ciudadanos cubanos...
La pupila insomne.- En un cable enviado a Washington el 27 de abril de 2006, dado a conocer por Wikileaks, el Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, Michael Parmly, reportaba la reunión que sostuvo con dos “pro-democracy activists” que pidieron “reconsiderar su castigo” sobre diez ciudadanos cubanos “cuyos privilegios de Internet les fueron revocados por molestar repetidamente a otros usuarios, maltratar a personal de la SINAo cometer otros delitos”.
Pero, según aparece en el documento, los interlocutores de Parmly atribuyeron la aparición de estas personas en una “lista negra” a que no escribían sobre otros “disidentes” importantes para EE.UU., o hablaban mal de los mismos.
Raúl Antonio Capote, quien fuera reclutado para la CIA por la propia SINA, habla en un libro que publicó luego de darse a conocer su condición de agente doble al servicio de la Seguridad del Estado de “un espacio dentro de la SINA, creado para facilitar el acceso a Internet de la disidencia, contaba con un local dotado aproximadamente con 12 computadoras conectadas a Internet y una biblioteca bien surtida de libros y revistas de temas variados”. Dice Capote:
“Los representantes de la contrarrevolución disponían así de un espacio seguro para recibir materiales, información e instrucciones de sus jefes norteamericanos. A todos se les entregaba un pase permanente que les permitía acceder a la Sección de Intereses de los Estados Unidos sin problemas, no tenían que hacer cola para entrar y tenían prioridad absoluta sobre el resto de las personas que acudían a la SINA para gestiones diversas.”
“El lugar era un verdadero antro, con diversos especímenes representativos de la peor fauna antinacional. Los funcionarios y empleados del local se quejaban de pequeños robos que ocurrían allí con frecuencia, de la mala educación de muchos de los asistentes y de la conducta impropia que provocó que algunos fueran expulsados.”
“Un grupo importante de los llamados periodistas independientes, activistas de derechos humanos y de la sociedad civil, etc. acudían diariamente a la SINA para recoger, de unas casillas especialmente diseñadas para ellos, impresos que contenían noticias de la prensa norteamericana, artículos de opinión y otros materiales sobre Cuba. Periódicos como El Nuevo Herald y el Diario de las Américas, extractos impresos de las principales páginas electrónicas de Miami, revistas editadas en esa ciudad, CDs, DVDs y memorias flash, con programas grabados de TV Martí y otros canales de televisión de la Florida, grabaciones de Radio Martí etc., materiales colmados de ponzoña que eran distribuidos luego por todo el país.”
“Podía vérseles a los disidentes salir de la Oficina de Intereses cargados con unos grandes sobres amarillos, donde portaban decenas de esos materiales.”
Desde 2008 hay un nuevo gobierno en Washington pero las cosas no han cambiado mucho, a juzgar por una reciente declaración de la cancillería cubana que plantea que la SINA:
“ha continuado realizando actividades ilegales, que nada tienen que ver con las funciones de una misión diplomática y que consisten en promover, asesorar, instruir, entrenar, financiar y abastecer con medios y tecnologías diversas a sus mercenarios en Cuba. Diplomáticos de esa oficina incitan permanentemente a estas personas, que responden a los intereses del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba a cambio de una buena retribución monetaria, a protagonizar acciones provocadoras, desplegar campañas de manipulación sobre la realidad del país y actuar contra el orden constitucional cubano.”
Tampoco medios como El Nuevo Herald han modificado la calidad de sus contenidos. Para ilustrar la respuesta de la vocera del Departamento de Estado a la declaración cubana, reconociendo el entrenamiento a quienes sus mismos funcionarios califican como delincuentes, el diario hispano de Miami utiliza una fotografía de un Centro cultural del gobierno cubano en un encuentro de blogueros y tuiteros el 1 de julio de 2011, haciendo aparecer a una sonriente profesora de la Facultad de Comunicación de ls Universidad de La Habana como visitante del “antro” descrito por Raúl Antonio Capote. Así es el modelo de “periodismo independiente” que Estados Unidos difunde entre sus cibersoldados en Cuba.
Iroel Sánchez
domingo, 4 de noviembre de 2012
La Crisis no terminó en octubre
La que algunos denominan Crisis de los Misiles no terminó en octubre. Lo demuestran las tensiones y riesgos que se vivieron en el mes de noviembre, cuando, en medio de las negociaciones para resolverla, la administración estadounidense mantuvo una actitud prepotente hacia Cuba, realizó exigencias de nuevas concesiones a la URSS y el presidente Kennedy llegó hasta considerar la realización de un ataque aéreo masivo sobre nuestro país.
Sobre esta compleja situación dialogamos con el Doctor en Ciencias Históricas Tomás Diez Acosta.
¿Cómo valora las contradicciones de Cuba con la URSS cuando esta llegó a acuerdos con Estados Unidos sin tomar en cuenta la parte cubana?
Fue sin duda el reflejo de una actitud de gran potencia que tiende a desconocer los derechos de participación de los países pequeños en la solución de los conflictos internacionales. Provocó gran malestar en los cubanos y serias fricciones entre el entonces primer ministro Fidel Castro y el mandatario soviético Nikita Jruschov, sin embargo las diferencias fueron ventiladas directamente por la dirección cubana con los soviéticos, para que no se afectaran las relaciones de amistad entre ambos pueblos.
Muestra de ese propósito fue la comparecencia realizada por Fidel el 1º de noviembre, donde explicó a la nación que en esos momentos de disgustos, por malos entendidos o discrepancias, era bueno recordar que en cada una de las coyunturas difíciles por las que habían pasado los cubanos, derivadas de la hostilidad de Estados Unidos, como fueron la suspensión de la cuota azucarera, de los envíos de petróleo y otras medidas agresivas, habíamos contado con la mano amiga de la Unión Soviética. Y nosotros éramos agradecidos.
Hay que reconocer que a pesar de su desacuerdo con las bases en que fueron concertados los acuerdos de la Unión Soviética con Estados Unidos, Cuba mostró su disposición de no obstaculizar los pasos dados por los soviéticos para materializarlos, no obstante en todo momento reafirmó su posición de principios respecto a no permitir la inspección del territorio cubano para comprobar la retirada de los misiles, como reclamaba la Casa Blanca.
¿Considera usted que la prepotencia de Estados Unidos durante el proceso negociador en vez de contribuir a la solución de la Crisis propiciaba la continuación de su escalada agresiva contra Cuba?
Por supuesto. En todo momento mantuvo posiciones de fuerza y podría mencionar algunos ejemplos que lo corroboran.
El 30 de octubre llegó a La Habana el secretario general de la ONU, U. Thant, al frente de una comitiva para sostener conversaciones con la dirección cubana. En este diálogo se trató sobre la exigencia de Washington de inspeccionar la salida de los cohetes de territorio cubano. Quedó claro que nuestro país no estaba dispuesto a sacrificar sus derechos soberanos ante una potencia que pretendía inmiscuirse en sus asuntos internos, en este caso en la decisión de las armas que Cuba tenía derecho a poseer.
Además cabía preguntarse que si los soviéticos y la ONU apreciaban el valor del compromiso de no atacar a Cuba hecho público por la administración estadounidense, por qué esta iba a poner en duda que la URSS iba a retirar los proyectiles y le imponía la garantía adicional de inspeccionarnos.
Se trataba por tanto de una exigencia desde posiciones de fuerza, ante la cual los cubanos no cederían jamás. Así lo expresó Fidel cuando aseguró que si lo que pretendía Estados Unidos era humillar a los cubanos, no lo conseguirían.
Otro ejemplo es que en el segundo día de conversaciones Cuba advirtió del peligro de las violaciones del espacio aéreo cubano, que U. Thant calificó de ilegales, al igual que el bloqueo económico y el militar. Sin embargo, entre los días 4 y 8 de noviembre se realizaron 124 misiones de esos vuelos y en un solo día efectuaron 36, pese a que ya se había iniciado la retirada de los cohetes.
Los vuelos rasantes cesaron cuando la dirección cubana declaró que todo avión de guerra que invadiera nuestro espacio aéreo sería derribado, pero persistieron los de gran altura de los U-2. El colmo fue que el Subsecretario de Defensa norteamericano en una entrevista televisada afirmó que esos vuelos eran un “derecho” de Estados Unidos.
Otra muestra de las posiciones de fuerza de Washington fue que el 6 de noviembre, después de convencerse de que se habían desmantelado los cohetes y de aceptar la propuesta de la URSS de verificación en alta mar de los buques soviéticos que los transportarían de regreso, planteó una nueva exigencia como solución de la crisis: la retirada de los aviones IL-28, que de pronto se convirtieron en un arma “ofensiva”.
Paralelamente a este reclamo, el Departamento de Defensa norteamericano dio a conocer el cierre del tráfico en el Canal de Panamá para permitir el paso de portaviones, destructores y submarinos, los cuales se unirían a las fuerzas desplegadas en el Caribe, en un intento por aumentar la tensión y presionar a Cuba.
¿Existió en aquel momento la intención de atacarnos?
En Estados Unidos se había orquestado una virulenta campaña de prensa encaminada precisamente a crear condiciones en la opinión pública estadounidense y mundial para justificar un ataque militar a Cuba, a pesar de que la amenaza que podrían significar los cohetes ya había desaparecido. Acusaban a los dirigentes cubanos de obstaculizar la solución de la Crisis, porque no aceptaban la inspección ni toleraban los vuelos de reconocimiento y supuestamente se oponían a la retirada de los IL-28. Esa campaña fue desmentida por Fidel en un mensaje enviado al secretario general de la ONU el 19 de noviembre, y sobre la retirada de los IL-28 expresó que esos aviones eran propiedad de la Unión Soviética y que si ella consideraba conveniente su retirada para la buena marcha de las negociaciones, el Gobierno cubano no se opondría.
Ese mismo día, Kennedy mandó a preparar mensajes al primer ministro británico, al canciller alemán y al presidente francés advirtiéndoles que la crisis podría recomenzar en un plazo breve, ya que se inclinaba a considerar la conveniencia de mantener el bloqueo naval y realizar un ataque aéreo masivo sobre Cuba.
Pronto se quedó sin argumentos, porque al día siguiente llegó a la Casa Blanca un mensaje de Jruschov, en el cual anunciaba la retirada de los IL-28 en el plazo de un mes.
Usted ha afirmado que al revisar los documentos desclasificados por Estados Unidos sobre la Crisis, no se encuentra ni una sola referencia a los derechos y razones del pueblo cubano. ¿Qué nos puede comentar al respecto?
Ciertamente. La impresión que uno se lleva es que concebían a Cuba solo como un pedazo de tierra sobre la cual estaban emplazados cohetes soviéticos.
Estados Unidos no hizo un solo intento por comunicarse directamente con Cuba ni permitió que nuestro país participara en las negociaciones. Y quedó evidenciado el 7 de enero de 1963, en que estas finalizaron con dos notas dirigidas al Secretario General de la ONU: una conjunta de Estados Unidos y la URSS, y la otra por separado, de Cuba, porque Washington se negó a trabajar en un documento tripartita que diera por finalizada la crisis.
Varias razones explican esta negativa. Por una parte, dentro de los propios Estados Unidos, círculos políticos cuestionaron los acuerdos entre Jruschov y Kennedy, por considerar que de hecho Washington reconocía como válida la existencia de un régimen comunista, a 90 millas de sus costas. También la contrarrevolución asentada en ese país recibió los acuerdos como una traición a sus intenciones de destruir a la Revolución cubana.
Pero el imperio no se había resignado a perder esa porción de su “patio trasero”, que era para ellos Cuba, ni había renunciado a destruir el ejemplo que nuestra existencia independiente estaba irradiando al resto de Latinoamérica. Por eso, ni entonces ni en el medio siglo transcurrido hasta hoy, han estado dispuestos a respetar nuestra soberanía, suspender el bloqueo y las presiones económicas de todo tipo, acabar con las actividades subversivas y devolver el territorio ocupado por Estados Unidos en Guantánamo, demandas de Cuba para solucionar la Crisis, contenidas en los llamados Cinco Puntos, que continúan vigentes.
Alina Martínez Triay
Tortura, silencio y odio
Más de 35 años permanecieron desaparecidos los restos de dos jóvenes diplomáticos cubanos secuestrados y asesinados en Argentina. Uno de ellos, Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, al fin descansa en la tierra que lo vio nacer
Quizá fueron las sucesivas descargas de la picana eléctrica. A lo mejor no soportaron los largos minutos colgados por los pies, con la cabeza sumergida en un tanque de agua fría. Incluso, puede que uno de los golpes se desviara a una parte «equivocada» del cuerpo y lo hayan matado «sin querer». O que un disparo desesperado haya acabado con sus empecinados silencios.
La verdad, aún hoy, sigue sin saberse. Flota todavía muda en el destartalado taller que todavía puede encontrarse en la calle Venancio Flores 3519-21, esquina con Emilio Lamarca, en Floresta, Buenos Aires, Argentina.
Apenas algún papel enterrado en la pared por un torturado, o las pocas confesiones de los que lograron sobrevivir, han hecho posible saber qué pasó exactamente en Automotores Orletti, una de las cárceles clandestinas de la tenebrosa Operación Cóndor en Argentina.
Todavía hasta este momento, 35 años después, siguen apareciendo rastros de los asesinos, esos que usaron tanques de 55 galones, cal viva y cemento para ocultar los cuerpos de los muertos, antes de tirarlos a un canal o algún río cercano a la ciudad.
Pero lo que de verdad pasó allí quizá nunca se sepa totalmente, incluso cuando ya varios de los represores han sido juzgados y otros esperan por el juicio.
Dos cubanos podrían haberlo contado, porque estuvieron allí detenidos, como confirmaron varios testigos. Las torturas que sufrieron, los golpes, las descargas eléctricas, las muertes que vieron, todo ha quedado mudo en sus recuerdos… porque ellos también fueron asesinados.
En la madrugada del 9 de agosto de 1976 la orden de ¡Ábrete sésamo! dio entrada a Automotores Orletti a varios Ford Falcón y una furgoneta donde venían, ya muy golpeados, los diplomáticos Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, de 26 años, y Jesús Cejas Arias, de apenas 22.
Unas horas antes, al salir de la sede diplomática cubana en Argentina, a la cual habían llegado el 18 de agosto de 1975 con la tarea de proteger al Embajador, en el cruce de la calle Arribeños y La Pampa, en el barrio de Barrancas de Belgrano, los interceptó un grupo de tarea de la SIDE —Servicio de Inteligencia del Estado—, compuesto por más de 40 hombres.
Un testigo relataría años después que la resistencia de los dos fue tan fuerte, que varios miembros del cordón de seguridad tuvieron que sumarse a los que a golpes y patadas al fin lograron capturarlos vivos, pues esa era la orden que tenían.
Así fueron subidos a los autos, que partieron hacia Automotores Orletti. Más de 35 años después, el 11 de junio de este año, unos niños que jugaban en un predio frente al aeródromo de San Fernando, en las afueras de Buenos Aires, encontraron tres tanques oxidados, con cal y cemento, que contenían restos humanos.
Entre estos estaban los de Crescencio Nicomedes Galañena Hernández. A Jesús Cejas Arias todavía lo buscan.
Inmunidad violada
El Negro, como todo el mundo le decía a Crescencio, fue siempre un muchacho tranquilo, acostumbrado al trabajo, pero también un poco mimado por ser el más pequeño de los ocho hijos de Ricardo Galañena y Victoria Hernández. Dicen quienes lo conocieron que gustaba mucho caminar por las lomas de La Garita, cercanas a Yaguajay, donde nació y se crió.
Muy joven se incorporó al Servicio Militar como guardafronteras en Caibarién, de allí seguiría sus estudios en La Habana, y por sus conocimientos, responsabilidad y seriedad, en 1975 era destinado a la Embajada de Cuba en Argentina, un país que recién estrenaba un golpe militar.
Hasta la tarde del 9 de agosto de 1976, cuando fue capturado, nadie hubiera podido predecir que él o su joven acompañante pasarían tristemente a la historia como los primeros y únicos diplomáticos cubanos secuestrados, torturados y asesinados en tierra ajena.
Sin embargo, quienes lo conocieron sí sabían muy bien su estatura moral, y por ello no creyeron en aquella nota publicada ocho días después del secuestro en el diario La Opinión, en la que se afirmaba que la agencia de prensa AP había recibido un sobre con las credenciales de los cubanos y una comunicación que confirmaba su deserción del servicio exterior.
Treinta años después se sabe que en realidad la mentira trataba de tapar el escándalo, y sobre todo acallar el verdadero final de quienes supieron morir entre torturas de todo tipo, sin traicionar los ideales en los que creían.
Cóndor asesino
Automotores Orletti, ubicado en un barrio de clase media, en una edificación de apenas dos plantas, y que tenía al fondo una escuela, sirvió durante más de un año como centro de interrogatorio y tortura de argentinos, chilenos y uruguayos, como parte de la Operación Cóndor, planeada y ejecutada por la CIA, en los tiempos en los que la comandaba George Bush padre.
Por ese tenebroso lugar se calcula que pasaron más de 120 personas, de las cuales 65 fueron desaparecidas. Allí estuvieron recluidos también los dos cubanos, como lo confirmó un sobreviviente argentino, llamado José Luis Bertazzo, quien los conoció por medio de dos jóvenes chilenos igualmente recluidos en aquel infierno.
También el experto cubano José Luis Méndez Méndez, investigador y autor de los libros Bajo las alas del Cóndor y La operación Cóndor contra Cuba, y a su vez representante legal de las familias de los dos diplomáticos, asegura que el 19 de julio de 2004 el represor chileno Manuel Contreras Sepúlveda se lo confió en una conversación sostenida en Santiago de Chile, en la que le comentó, incluso, que los jóvenes habían sido interrogados por el terrorista Guillermo Novo Sampol.
Este personaje, junto a Michael Townley, conocido agente CIA, han confesado públicamente que viajaron hasta Argentina en agosto de 1976 para hacerse cargo del interrogatorio de Crescencio y Jesús, a pesar de lo cual nunca han sido molestados en sus residencias en Miami, Estados Unidos.
De hecho, Novo Sampol fue uno de los «indultados» por la ex presidenta panameña Mireya Moscoso, luego de que fuera apresado en ese país junto a Luis Posada Carriles, cuando intentaban volar un teatro lleno de estudiantes universitarios que esperaban al Comandante en Jefe Fidel Castro.
Solo Argentina ha intentado reparar el daño hecho por los asesinos, como lo demuestra el hecho de que durante el año 2011 el Tribunal Oral Federal No. 1 condenó a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad a Eduardo Cabanillas, Honorio Martínez Ruiz, Eduardo Alfredo Ruffo y Raúl Guglielminetti, por los crímenes cometidos en el centro de exterminio Automores Orletti, que fue base del Plan Cóndor en Argentina.
Sin embargo, nunca la justicia norteamericana ha molestado por esa causa a Michael Townley y Guillermo Novo Sampol, quienes han reconocido públicamente su participación en el hecho, este último como enviado de la organización terrorista CORU, autora además de varios atentados contra sedes diplomáticas y misiones comerciales cu banas. En ese mismo período se inscribe la voladura en pleno vuelo de una aeronave con 73 personas a bordo frente a las costas de Barbados, que tuvo por autores intelectuales a Orlando Bosch y a Luis Posada Carriles.
Nunca fueron desertores
Muchos fueron los rumores desatados por los represores sobre el destino de Crescencio y Jesús, desde la mentira que nadie creyó de que eran desertores, hasta que los cadáveres habían sido arrojados en los cimientos de un edificio en construcción en Buenos Aires, o tirados a un río, o enterrados en alguna losa compacta de cemento.
Lo cierto es que, a pesar de las pesquisas que durante años se encaminaron, fue el encuentro fortuito de los tres toneles oxidados el que confirmó la verdad sobre la suerte de al menos uno de los dos diplomáticos cubanos, y además de María Rosa Clementi de Cancere, argentina, igualmente empleada de la Embajada cubana, y el también argentino Ricardo Manuel González, todos ellos secuestrados y desaparecidos en agosto de 1976.
Ya en ese mismo año habían sido localizados en la zona de San Fernando siete recipientes similares, en uno de los cuales estaban los restos de Marcelo Gelman, el hijo del poeta Juan Gelman.
Probablemente allí o en otro lugar cercano aparezcan también los del otro joven cubano, Jesús Cejas Arias, que continúan buscándose, y termine así de descorrerse por completo el velo de silencio y odio que rodeó la muerte de estos dos diplomáticos cubanos.
Amaury E. del Valle
informatica@juventudrebelde.cu
viernes, 2 de noviembre de 2012
Un río humano despide en Yaguajay a El Negro
Efectuadas honras fúnebres y ceremonia de inhumación de los restos del joven diplomático Crescencio Galañena Hernández, secuestrado y asesinado en Argentina hace 36 años
JUAN ANTONIO BORREGO
YAGUAJAY, Sancti Spíritus.— Miles de yaguajayenses dieron este jueves el último adiós al diplomático cubano Crescencio Nicomedes Galañena Hernández, un hijo ejemplar de este municipio secuestrado en Buenos Aires, Argentina, el 9 de agosto de 1976, asesinado y posteriormente desaparecido.
Los restos de El Negro, como le llamaban sus más allegados, fueron honrados en la Casa de la Cultura, hasta donde llegaron en la mañana de ayer familiares, amigos, combatientes, jóvenes y niños del territorio en una fila que solo terminó con la partida del cortejo hacia el Panteón de los Caídos por la Defensa.
Víctima de la tenebrosa Operación Cóndor, nacida del contubernio entre la Agencia Central de Inteligencia y las dictaduras del continente, Galañena Hernández fue recluido junto a su compañero de trabajo, el pinareño Jesús Cejas Arias, aún no localizado, en "Automotores Orletti", un centro clandestino de detención y tortura radicado en la misma capital.
Desaparecidos desde entonces, sus restos fueron localizados en junio de este año en un tanque lleno de concreto en predios cercanos al aeródromo de San Fernando, en las afueras de Buenos Aires, posteriormente identificados y repatriados en fecha reciente.
En la despedida de duelo al funcionario diplomático inhumado la víspera, Julio Antonio Pérez Ruiz, primer secretario del Partido en el municipio, denunció el rastro de sangre dejado por la Operación Cóndor en América Latina y los actos de terrorismo que a lo largo de más de medio siglo ha debido enfrentar nuestro país.
En su intervención el dirigente elogió las convicciones morales, la lealtad y la valerosa resistencia que opusieron a sus captores los jóvenes secuestrados en Buenos Aires en 1976, a quienes definió como ejemplos de revolucionarios que las presentes y futuras generaciones no deberán olvidar.
Pérez Ruiz expresó el agradecimiento de Cuba a las autoridades y al pueblo de Argentina por la cooperación en la búsqueda de los restos y elogió el trabajo llevado a cabo en todo este tiempo por el Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.
"Siempre tuve la esperanza de que lo encontrarían porque la Revolución no deja a nadie abandonado", testimonió a la prensa Mario Galañena, uno de los hermanos de El Negro, a quien recuerda como un joven cariñoso, sencillo y muy querido en la zona.
José Luis Méndez Méndez, investigador y representante legal de las familias ante el gobierno argentino, aseguró a Granma que próximamente se va a recomenzar la búsqueda de los restos de Cejas Arias en un predio de alrededor de 10 000 metros cuadrados, también en la zona de San Fernando, donde se trabajará de manera minuciosa y con equipamiento especial. "Estamos esperanzados en poder encontrarlos también", dijo el experto.
A propósito del homenaje realizado en Yaguajay, Graciela Ramírez, presidenta del Comité Internacional por la Liberación los Cinco, leyó un mensaje de los luchadores cubanos en el que reconocen que el martirologio de Galañena Hernández y Cejas Arias se unió al de miles de argentinos frente a "la historia de abusos y desmanes que el imperialismo norteamericano ha tejido en Nuestra América".
A las honras fúnebres y la ceremonia de inhumación de Galañena Hernández asistieron José Ramón Monteagudo Ruiz, integrante del Comité Central y primer secretario del Partido en Sancti Spíritus y la Excelentísima Señora Juliana Isabel Marino, embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la República Argentina en La Habana.
Crescencio Galañena Hernández
El retorno a la Patria
Hace ya 36 años nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro pronunciaba las palabras de despedida de duelo de las 73 víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo por un brutal acto terrorista en Barbados, el 6 de octubre de 1976. En ese vibrante discurso que todo nuestro pueblo recuerda, Fidel denunciaba a los autores de aquel acto salvaje y realizaba un recuento de las actividades terroristas ejecutadas contra Cuba en aquellas semanas. En sus palabras explicaba al pueblo que el "... 9 de agosto, dos funcionarios de la Embajada cubana en Argentina son secuestrados sin que se haya vuelto a tener noticias de ellos... ". (1)
Cuando solo habían transcurrido unas pocas semanas de la desaparición de los jóvenes funcionarios, ya nuestro Comandante en Jefe calificaba aquel suceso como un acto de terrorismo, que se sumaba a la cadena de agresiones a que era sometido nuestro pueblo en los días que antecedieron al atentado al avión comercial cubano en Barbados.
Los funcionarios diplomáticos eran los jóvenes Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, quienes en la tarde del 9 de agosto de 1976 se retiraban de la Embajada cubana en Buenos Aires después de cumplir su tarea diaria, cuando fueron emboscados a pocas cuadras del lugar en la esquina de las calles Arribeños y La Pampa, en el barrio de Barrancas de Belgrano, por un grupo de hombres vestidos de civil y armados, que se movilizaban en varios autos y una ambulancia, a los que, según un testigo presencial, sometieron violentamente, a pesar de la férrea resistencia de ambos, y los introdujeron por la fuerza en los vehículos. Escenas como esta se habían convertido en algo cotidiano en aquel país durante la dictadura militar que imperaba entonces, causante de miles de desaparecidos. Tan solo entre agosto de 1976 y marzo de 1978 fueron secuestrados y desaparecidos 11 ciudadanos argentinos y algunos de sus familiares, que laboraban o mantenían algún vínculo con la Embajada y la Oficina Comercial de Cuba en Buenos Aires.
Algunos autores aseguran que en los interrogatorios y torturas de los cubanos participaron el terrorista de origen cubano Guillermo Novo Sampol y el agente de la CIA y la DINA chilena el norteamericano Michael Townley, involucrados semanas después en el asesinato del exministro de la Unidad Popular de Chile, Orlando Letelier, en la ciudad de Washington. El terrorista Orlando Bosch y la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), se adjudicaron también el crimen. Esta última organización terrorista señaló su cooperación con bandas paramilitares argentinas en la realización de aquella operación criminal.
Después del secuestro, que constituía un acto violatorio sin precedentes del derecho internacional, con el propósito de sembrar la duda y el descrédito de nuestros funcionarios, los represores intentaron negar la desaparición mediante un falso documento, supuestamente escrito por los secuestrados, donde expresaban la decisión de traicionar y "pasar al mundo occidental", lo que expresaba la crueldad y los bajos instintos de aquellos mercenarios de la CIA. No obstante las gestiones y protestas de nuestras autoridades ante la junta militar en el poder, un manto de silencio y complicidad se tornó sobre aquel terrible caso.
Años después, una investigación histórica, paciente y prolongada, reveló que los compañeros Galañena y Cejas fueron torturados, asesinados y desaparecidos sus cuerpos, después de permanecer en un centro clandestino de tortura y muerte denominado "automotores Orletti", situado en la calle Venancio Flores, esquina a Emilio Lamarca, en el barrio porteño de Floresta, que funcionó durante la dictadura militar entre los meses de mayo y noviembre de 1976. Este pequeño edificio simulaba un modesto taller de mecánica de autos, con un portón metálico al frente. Constaba de dos plantas. En los bajos, un gran salón de 7 por 30 metros con una escalera de concreto con peldaños de madera que comunicaba con los altos. El piso era de hormigón muy sucio, de tierra y grasa, el que regaban con sal gruesa. En la planta alta funcionaban una sala de interrogatorios y otra de torturas.
Testimonios de algunos sobrevivientes que transitaron por este centro clandestino, coinciden en la ferocidad de las torturas que aplicaban aquellas bandas paramilitares. Uno de aquellos testigos declaró: "Me subieron por una escalera al primer piso, y al cabo de unos instantes me obligaron a desvestir y tirado en el piso me colocaron unos amarres en el tobillo, y con un aparejo de cadenas me subieron colgado de los pies, para meterme a continuación de cabeza en un tambor grande lleno de agua salada, sumergiéndome más o menos hasta la cintura... Posteriormente me colocaron amarres en las muñecas sujetas por la espalda y en esa posición me levantaron con el aparejo, hasta que las puntas de los pies apenas rozaban el suelo... Inmediatamente me aplicaron descargas eléctricas... ". (2)
Se estima que a este lugar fueron llevadas en 1976 más de 120 personas, de las cuales 67 fueron asesinadas y desaparecidos sus cuerpos sin vida. Se registran además ciudadanos de Argentina, Chile, y Uruguay, interrogados por represores policiales de estos países, que realizaban sus acciones operativas coordinadamente, como parte de la Operación Cóndor, que agrupaba las agencias represivas de otras dictaduras militares del continente, en contubernio con la CIA y grupos terroristas anticubanos que operaban desde Miami como asesinos a sueldo de este proyecto de muerte, encargados de secuestros, asesinatos y colocación de bombas en diferentes países.
En mayo del 2004 el caso de los diplomáticos cubanos desaparecidos fue incorporado en la causa judicial abierta en febrero de ese año por las autoridades argentinas, contra los principales represores exmilitares, involucrados en los crímenes de "Automotores Orletti".
Años más tarde, la terrible verdad quedaría al desnudo ante el mundo. El secuestro, la tortura y el asesinato de un ser humano no fue suficiente para aquellos criminales. Consideraron necesario borrar todo vestigio de aquel crimen. Transcurridos casi 36 años después de los hechos, el 11 de junio del 2012, en un predio baldío de la localidad de San Fernando en la provincia de Buenos Aires, fueron encontrados tres viejos tanques metálicos semienterrados. Aquellos envases sellados tenían en su interior restos humanos pertenecientes a dos hombres y una mujer.
Aquellos monstruos ocultaron en tanques vacíos de lubricantes el cadáver de Galañena, y el de dos jóvenes argentinos, una mujer y un hombre, también desaparecidos en aquellos días, mezclando sus cuerpos con cal y cemento y arrojándolos a un ignoto paraje, para que nunca fueran hallados ni identificados.
Crescencio Galañena Hernández había nacido el 14 de septiembre de 1949, en Yaguajay, en medio de una familia trabajadora y honesta, integrada por Victoria Hernández y Ricardo Galañena, militante comunista de profundos ideales patrióticos. Personas humildes y de principios morales.
Creció como todos los niños de su época, rodeado de hermanos en una tierra humilde y espoleada por gobiernos corruptos que habían sumido este país en la miseria y el desconsuelo. Pero le tocó vivir en una tierra de lucha y tradiciones revolucionarias. Fue testigo a muy corta edad de la épica Batalla de Yaguajay y la hazaña del inolvidable Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán.
Al triunfo de la Revolución se incorporó a una escuela de barrio donde alcanzó el quinto grado. Niño disciplinado, respetuoso, de gran nobleza y con un alto sentido de honestidad y justicia. Pionero desde la fundación de esta organización. Impetuoso y participativo en cualquier tarea. Disciplinado y afectuoso hacia sus familiares, maestros y compañeros de estudio. Siendo solo un adolescente, en 1964, se incorpora a los CDR, ocupando distintas responsabilidades en su pueblo natal de Yaguajay. Conjugaba todas estas actividades con las desplegadas como miembro de las brigadas juveniles campesinas. Integró las filas de los maestros populares para la superación de los campesinos ya alfabetizados. Colaborador activo de la vigilancia popular y más tarde, militante y un destacado dirigente juvenil en la Unión de Jóvenes Comunistas.
Siguiendo el ejemplo de sus hermanos mayores y su sentido de lealtad a la Patria, y como otros muchos jóvenes en aquellos primeros años de Revolución, Galañena se preparó para defenderlas desde su temprano ingreso en 1967 en el Servicio Militar Obligatorio. Desde entonces desarrolló una importante etapa de su vida en la consolidación de su carácter, su preparación política e ideológica, su lealtad y defensa de la Patria. Profundizó su superación cultural y su pasión por los libros y el deporte. Por sus avales políticos y humanos, fue merecedor de la confianza de sus compañeros.
Atendiendo a su destacada labor y resultados de trabajo fue designado el 19 de agosto de 1975 por nuestro gobierno para incorporarse al servicio exterior en la Embajada de Cuba en Argentina, en medio de una compleja situación interna en aquel país. Pocos días antes de su llegada, un grupo terrorista anticubano había intentado asesinar al Embajador cubano en aquel país. Galañena no dudó un instante en asumir la nueva tarea. Un año después enfrentaría valientemente la tortura y la muerte.
Los restos mortales de Crescencio Galañena retornaron definitivamente después de muchos años a su entrañable y querida Patria a las 13:49 horas del 27 de octubre del 2012, junto a su familia y su pueblo. Yaguajay rindió tributo también a los jóvenes argentinos desaparecidos y asesinados junto a nuestros dos compatriotas y se unió al dolor de ese pueblo hermano.
Nuestra Revolución cumple una vez más el deber insoslayable de retornar a su tierra los restos de sus hijos muertos en la lucha. El pueblo cubano continuará trabajando para que un día regresen también los restos de Jesús Cejas Arias.
El ejemplo de valentía, humildad, sacrificio y lealtad de estos dos jóvenes inspirará por siempre a los jóvenes cubanos, en su lucha por la independencia y soberanía de su Patria, por el regreso de Los Cinco valerosos cubanos que cumplen prisión injusta por luchar contra el terrorismo, contra criminales como los que asesinaron a Galañena y Cejas, muchos de los cuales continúan impunes.
Nuestro Héroe Nacional José Martí escribió: "El que muere, si muere donde debe, sirve". Galañena murió sirviendo a la Patria.
1 Discurso pronunciado el 15 de octubre de 1976 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo, el 6 de octubre de 1976. Versiones taquigráficas- Consejo de Estado, 1976.
2 J. L. Bertazzo. Sobreviviente de "Automotores Orletti". Denuncia formulada en la Causa Primer Cuerpo, N° 14216/03, por parte de organizaciones sociales.
MANUEL HEVIA FRASQUIERI Y JOSÉ LUIS MÉNDEZ MÉNDEZ, investigadores históricos
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