viernes, 14 de mayo de 2010

El color de mi dicha, a ritmo de Baraguá



Todo sucedió el día de ayer, 128 Aniversario de la Protesta de Baraguá. A pesar de la confianza que trataban de suministrarnos los narradores y especialistas de béisbol de La Habana y de San Juan, la voz era tan quebradiza que si su misión era tranquilizar a la afición, más bien nos suministraban dosis extra terror. Era que todos estábamos en sintonía. Con las mismas dudas, con las mismas ansias.
Los comentarios sopesados de que ya habíamos hecho nuestro papel, que la medalla de la dignidad, etc., no funcionan a nivel del hipotálamo, que es donde el pueblo cubano tiene guardado entre otras contadas cosas su amor irreversible por el béisbol. Allí donde guardamos esas razones que no se pueden explicar todas a nivel de la corteza cerebral. Allí donde llenamos las plazas sin que nadie nos obligue, aunque durante ellas no dejemos de hablar de los precios de la carne de cerdo.
Puerto Rico nos había barrido en el I Clásico Mundial de béisbol; un par de bateadores no estaban respondiendo; nuestros lanzadores estrellas no podían auxiliarnos…entonces, ¿no iríamos a San Diego en California? ¿No haríamos lo que tantos amantes del béisbol hemos esperado que es enfrentar a la pelota en terreno norteamericano a sus Grandes y lujosas Ligas?
No creo que haya cubano que en esta noche de marzo haya hecho otra cosa que no fuese paralizarse frente a un aparatito que nos devolvía las imágenes del acontecimiento más importante que estaba ocurriendo en el mundo conocido.
Por unas horas dejé de atormentarme por la injusticia epidémica en qué vivimos: La impertinencia de los sionistas y las presiones absurdas del mundo para que los palestinos no sólo “den la otra mejilla”, sino….todas las partes del cuerpo, sobre todas las cubiertas; en las amenazas imbéciles a Irán, dónde parece ser que hasta el núcleo atómico tienen dueño; ni de la victoria muy posible del FMLN en San Salvador, ni pensar en mis inéditos del Che de manera tranquila… Había algo trascendente, innombrable que llenaba todas mi vida emocional y no dejaba espacio para otra cosa que no fuese lo que sucedía en San Juan , Puerto Rico entre 18 hombres lanzándose una pelotita, otros con un tronco de madera tratando de darle y el resto de agarrarla. ¿Ya era una estúpida total? En todo caso había unos cuantos millones de estúpidos en esta isla recostada en el ecuador del Planeta…
15 de marzo, 128 aniversario de que frente a la lógica imperial y la astucia de Martínez Campos, uno de los políticos más “modernos” y capaces de España se atravesara la tozudez mambisa del recién estrenado pueblo de Cuba. El enviado español mostraba las evidentes razones “lógicas” por las cuales los cubanos deberían deponer el machete de combate….Razones de mucho valer…pero el mulato más hermoso de nuestra historia le respondió sin alterarse al ver que no proponía solución para que Cuba, con todo y sus esclavos, fuese libre: “No, no nos entendemos” dijo el General Antonio Maceo al atónito europeo que debió permanecer paralizado por la sorpresa ¡Ah! Imperialistas eso es lo que no van a entender…que no que no; que no nos vamos a entender nunca.
Pues bien, este 15 de marzo quiso el azar que otros bellísimos mulatos, de esos que le hacen sudar la piel a las mujeres en el más intenso invierno, también le dijeran a las lógicas razones del desarrollo capitalista, al consumismo, al deporte rentado, a las drogas, “no queridos míos…no nos entendemos”.
Y así, en una noche de marzo mis nueve hermosos hombres alzaron de nuevo el machete de madera. Había que verles: Los hermanos portorriqueños eran más fuertes, más grandotes, con una mirada más seria. Los cubanos, mas delgaditos, con 20 000 frenéticos aficionados en contra, y parecían que estaban jugando en casa.
No sé en toda la isla cuánta palabra mal dada se haya dicho (puede ser record), cuánta uña de mujer bien pintada fue destruida por nerviosos dientes, cuántos niños llegaron tarde a la escuela, y habrán dormido con el corazón en los labios y con una risa de triunfo en la almohada.
La pelota fue el primer maestro de pertinencia que tuvo mi hijo. Apelo a ella como árbitro cuando algo no logro explicarle. Es aquello del deporte en equipo. Aquello que puede ser que un pitcher ande algo fuera de control, pero entonces salen a salvarla los bailarines del campo corto y segunda base, o los jardineros atrás, o el receptor. Eso digo: “no andamos bien aquí, pero acá sí”.
Y así le llegamos. Porque otra cosa de este juego “protesta” fue que no hubo un jugador evidentemente estrella, el triunfo se disolvía entre todos, los del terreno y los del banco que también hacían lo suyo.
Les confieso. Soy fan del equipo de pelota de Industriales que representa a la capital cubana, furibunda e intransigentemente industrialista, de las que consideran al Estadio Latinoamericano, el cabaret más lujoso de la Habana durante las finales de la temporada. Es más, disfruto la Serie Nacional, muchas veces más que muchos topes internacionales.
Pero ayer fue distinto. Se estaba discutiendo algo más poderoso que una confrontación internacional.
Era la guerra de las sonrisas contra el dinero.
Y teníamos que ganar ayer 15 de marzo, porque si no, se abría en dos el Mar Caribe. Porque ayer en el banco de Cuba estaba Antonio Maceo más que Higinio Vélez el director del equipo, el que por cierto nos regaló una escena de pasión (nunca vista), allá en una decisión controvertida de segunda base.
Allí sentado con su bigote, su traje blanco y el machete desenvainado estaba Maceo, aunque mis muchachos ligeros y espumosos no se dieran cuenta, quizás no sepan nunca que era lo que ellos estaban defendiendo.
Porque topaban no tan sólo dos equipos deportivos; topaban un modo de hacer y de ser frente a otro, se defendía que no es necesariamente el almacén de objetos materiales lo que puede hacer feliz a nuestra especie. Qué los músculos se pueden formar por otros resortes, que para disfrutar de la pelota no es preciso ver a la África morirse de hambre y de SIDA, no es necesario asesinar a Iraq por la desdicha de tener petróleo, no es necesario decir mentiras y hacer colapsar la sinapsis de las neuronas con anuncios comerciales en relación a una crema dental…para que nuestros niños tengan linda sonrisa.
Ya me dirían que muchos de nuestros mejores peloteros optaron por los objetos y no por las sonrisas. No los culpo, pues la culpa es de todos los revolucionarios que no logramos todavía barrer con la lacra del capitalismo. A ellos los que no hicieron el equipo Cuba del 15 de marzo del 2006 por habernos abandonado como mucha otra gente, sólo desearles lo mejor y preguntarles cuántos millones de dólares no pagarían por escuchar las palabrotas de los cubanos por una mala jugada, o un grito de alegría en las buenas, o las manos de las mujeres, tapándose el rostro cuando estamos “en dos y tres”.
Sí, podemos saber cuánto vale: Cuenten no más los granos de arena de las costas cubanas, una vez hecho le diré lo que vale: exactamente ese número.
Puede pasar que muchos de los que fueron guiados por Antonio Maceo este 15 de marzo nos abandonen. No importa. Hay algo que nunca nos va a abandonar….y es el equipo Cuba de pelota. Ese será permanente…como tantas cosas
Ganó el socialismo frente al capitalismo en San Juan. Díganme doctrinaria si les parece, que ando demasiado feliz para las réplicas. Un socialismo bañado por el sudor de los peloteros cubanos, los cuales sin saber porqué declaran que el traje rojo es el que prefieren en competencias internacionales.
Ellos no lo saben, pero yo sí…. Busquen con cuidado los expertos. En las camisas cerca de mi bella bandera bordada, hay un holograma, de eso que se le pone a los billetes para saber si son verdaderos. …Busquen bien en esas camisetas rojas y verán, si es que miran con los ojos del corazón y el compromiso…. la imagen de una hoz y un martillo. Esa era la verdadera bandera que defendían. El único mundo mejor que merece la especie humana si pretende seguir disfrutando de la pelota.
Mis peloteros fueron ayer los mejores bolcheviques del mundo.

Celia Hart

16 Marzo 2006

jueves, 25 de marzo de 2010

Celia María Hart Santamaría: "La marea Socialista".



Regreso de Cuba con renovada ilusión. En estos días pasados vi un país y un pueblo que mantienen viva la llama de aquella revolución triunfante en 1959. Cuba hoy por hoy es el único país socialista del mundo. Con errores y con muchos aciertos, mantienen las conquistas básicas de la revolución. A pesar de ello es necesario que realicen rectificaciones que potencien el modelo socialista. Los cambios que necesita Cuba no están ni en Miami ni en el modelo chino. Los cambios los tiene que encontrar en la profundización del proceso revolucionario. El gobierno tiene que generar una "nueva revolución, dentro de la revolución", que entusiasme y movilice a su pueblo detrás de la conducción de Raúl Castro, en una nueva etapa de construcción socialista.
El hermano menor de Fidel, tiene entre otros desafíos, encabezar la lucha contra la burocracia, uno de los peores males del socialismo, heredado del modelo estalinista. También tendrá la misión de luchar contra la corrupción, una enfermedad social extendida, debido a las necesidades económicas de la población, provocadas fundamentalmente por el bloqueo norteamericano. En estanueva etapa de Cuba, tendrá que potenciar el estimulo social, la productividad en el trabajo y el salario digno. No es bueno que existan dos economías: la del dólar y la del peso. La que llega en remesas de dinero del exterior o el turismo y la economía de la sobrevivencia. Estas dos economías paralelas generan injusticias y desigualdades. En definitiva potencian frustraciones sociales. No es posible que el portero de un hotel, gane varias veces más que un medico. Estas contradicciones si no son subsanadas, corren el riesgo de volverse contra la propia revolución, minando la moral socialista.
Después de esta modesta reflexión, que no se entienda como intromisión, en los problemas de Cuba, aunque considero que esta revolución no es solo de los cubanos, sino de todos. Quiero contarles, que fui a La Habana para presentar mi ultimo libro "Cuba, os galegos e o Che". Tuve el honor y la suerte de tener como "guía" a la destacada escritora Celia María Hart Santamaría, hija de dos emblemáticas figuras de la revolución: Armando Hart y Haydeé Santamaría (hija de Benigno Santamaría nacido enPrexigueiro-Ribadavia). Con Celia recorrimos una parte de la historia de la revolución cubana. Fueron días intensos y emotivos. Ella me enseño a mirar con otros ojos la revolución. Recorrimos el pensamiento de José Martí y de Julio Antonio Mella. Le conté mi amor por Tina Modotti, ella me dijo que sentía lo mismo por Mella. Trasnochamos el malecón, hablamos de Trotski y de Guevara. Siempre estaba el recuerdo de Abel Santamaría y el de su madre "Yeye", tanto en la Sierra Maestra, como cuando dirigía la Casa de las Américas. Me hablo con devoción del Fidel. Se definió ante todo como Fidelista. Me contó en confianza, su último cabreo con Chávez, por las recomendaciones a las FARC, tema que ella le regaño públicamente. A pesar de esta "metida de pata" confía en la revolución bolivariana, como lo hizo desde el primer día. Y espera que Chávez sepa rectificar.
Mi destacada "guía" después del Comandante Fidel Castro, es la escritora cubana en Internet, más leída en el mundo. Sus artículos de opinión son colgados por centenares de pagina web alternativas. Su estilo directo y comprometido con la revolución mundial la ha convertido en una referente de consulta. En tan solo unos años, esta física de profesión, se proyecto como una pensadora crítica anticapitalista, comprometida con los nuevos tiempos que corren.
En mi último día de permanencia en La Habana fuimos con Celia hasta el monumento donde están las cenizas de Julio Antonio Mella, frente a las históricas escalinatas de la Universidad. Tenia ganas de estar allí. Sentía emoción. Mella fue uno de los primeros marxistas de America, junto aJosé Carlos Mariátegui.
Celia María como a mi me gusta decirle y le decía su madre, no paraba de contarme historias de la revolución y yo de preguntarle. Quería saber todo, en poco tiempo. Tenia avidez de conocer las historias nunca contadas y ella me seguía contando…Sus reflexiones eran siempre en defensa de la revolución cubana. Eran sinceras, criticas, revolucionarias, esperanzadoras.
Celia junto a Mariela Castro (hija de Raúl)directora del Centro de Educación Sexual, son a mí entender, el aire fresco que esta necesitando esta revolución. Dos hijas del socialismo, que están trascendiendo dentro y fuera de Cuba, por su pensamiento innovador y revolucionario.
Con Celia, pude ver Cuba desde "otra mirada", no la del "turista de izquierda" que todo le gusta sin reflexionar. O la delturista que solo tiene el objetivo de la "descarga sexual" a bajo coste. Pude ver la Cuba real, donde sigue latiendo el pensamiento patriótico de Martí, hecho realidad en Fidel y en la revolución triunfante.
En este corto viaje, ningún tema quedo sin discutir entre los dos. Fuimos cómplices de la nada. Nos declaramos eternos conspiradores. Solo nos falto que hiciéramos la revolución mundial, pero decidimos postergarla para el próximo viaje. Celia sueña con una "marea socialista" que llegue a todas las playas del mundo. Y a mi me gusta este sueño.

Lois Pérez Leira 30-6-2008

domingo, 14 de marzo de 2010

El Pensamiento del Che en la revolución socialista del siglo XXI



Una de las luchas más duras en cualquier proceso revolucionario es la de crear mujeres y hombres con una conciencia revolucionaria comprometida. Se habla de crear cuadros y de encontrar líderes populares. Nada de esto será cierto mientras no se conviertan nuestras patrias en un semillero de mujeres y hombres nuevos, como lo exigía el Che.
Nadie hizo de su vida un testimonio irrebatible de compromiso como lo hizo Ernesto Guevara, si la mejor manera de enseñar es el ejemplo, la vida del Che es un texto nítido de la enseñanza indispensable. Toda revolución lleva en su ceno peligros que se arrastran del pasado, los dirigentes son frágiles ante las tentaciones, la corrupción, terrible plaga del sistema anterior, contamina a aquellos en quienes nuestro líderes depositan importantes responsabilidades. ¿Es tan fácil superar este drama? Cambiar a los que están por nuevos cuadros termina siendo solo un reemplazo por nuevos corruptos con mayores apetencias de corrupción y nepotismo. Vemos de inmediato como incluyen en la nómina a su “equipo” y desgraciadamente este “equipo” comienza a apoderarse del poder del que dispongan para su propio lucro. Utilizan y engañan al pueblo, utilizan y engañan a sus superiores. Esta terrible situación se debe abordar para proteger la marcha hacia una verdadera victoria. No es nada nuevo, esto sucede en todo proceso de cambio y sucede porque la mentalidad capitalista persiste en los deseos egoístas de quien llega a lograr puestos de mando. ¿Quién podrá darme una explicación lógica acerca de la procedencia de lo que hoy es la clase adinerada de Rusia? ¿De donde salió esa casta de capitalistas? ¿De donde sus capitales? ¿Los años de la Revolución rusa nunca lograron desarmar esta clase social? Creo que amerita que profundicemos al respecto.
Decía el Che, que mientras exista el capitalismo, en algún rincón de nuestro mundo, estaría en riesgo cualquier revolución. Tan profundas son las raíces del egoísmo, del personalismo, de la avaricia personal que se detona de manera tan espontánea hasta en seres que consideramos inquebrantables.
“El CHE caracterizó su conducta como dirigente por el permanente contacto con los obreros, campesinos y estudiantes. Frecuentemente visitaba los centros de producción, compartía con los trabajadores su labor y escuchaba sus opiniones, lo que realizaba de manera natural y sencilla. Fue un abanderado de la crítica y la autocrítica” (Sosa Sosa, B.E.: "El Pensamiento Económico de Ernesto Che Guevara")
Quiero insistir en la importancia que debe darse, en el proceso de transformación, a la educación de las nuevas generaciones, solo de ellos podremos esperar a las mujeres y hombres nuevos, jóvenes, que asuman de forma colectiva y conciente, la conducción y la defensa del proceso revolucionario. Lento proceso, es cierto, pero indispensable, mientras no se profundice la generación de este cambio, viviremos en la zozobra de este mar de críticos de oficio, que tan solo se dedican a disparar con perversas intenciones, todo tipo de opiniones para descalificar y degradar el proceso revolucionario, aun teniendo razón en algunos de sus planteamientos, los hacen llenos de rencor, de resentimientos y de conflictos de poder, toda una casta de “supuestos” revolucionarios que en su mayoría, podría asegurarlo, terminarían haciendo lo mismo o peor, si asumieran los cargos de quienes critican. Fue enfático el Che: “En la tierra hace falta personas que trabajen más y critiquen menos, que construyan más y destruyan menos, que prometan menos y resuelvan más, que esperen recibir menos y dar más, que digan mejor ahora que mañana.” Palabras certeras y exactas, claras y sencillas, que muchos leen, que muchos repiten y que, lamentablemente, casi todos olvidan rápidamente.
Releer sus escritos para asumir la verdadera importancia que significó su concepción sobre la necesidad de la mujer y el hombre nuevo, crear condiciones favorables para potenciar una generación que irrumpa con la mística de asumir este rompimiento de visión, este compromiso profundo en los valores que determinan el ser, es un paso obligado, urgente e indispensable en nuestro proceso revolucionario, es el ser de la revolución, sin la mujer y el hombre nuevo en marcha, sin la participación codo a codo, sudor junto a sudor, en el trabajo de nuestra clase trabajadora, en la renuncia a los privilegios y en la lucha contra la clase dirigente aburguesada, sin esto, señores, no lograremos verdaderas victorias, solo una dirigencia nacida de la clase trabajadora y comprometida con ella, solo una masa de mujeres y hombres vigilantes ante el más mínimo síntoma de corrupción o burocracia, será la garantía de que estamos en revolución.
Es la lucha a la que debemos dedicarnos, no desde el discurso o la crítica a distancia, de escritorio, sino desde el campo, desde la fábrica, desde la calle y al lado del pueblo. Trabajando más y criticando menos, construyendo más y destruyendo menos, no pidiendo nada sino dándolo todo, este es el camino.

Raul Bracho