El presidente estadounidense Donald Trump se jactó en sus redes sociales de ser el facilitador del cese al fuego entre Israel y Líbano, pactado este jueves 17. Funcionarios de ambos países se habían reunido a comienzos de esta semana en la Casa Blanca, y están pautados nuevos encuentros.
Al momento de entrar en vigor la tregua, eran más de mil los muertos por los bombardeos israelíes sobre Líbano y un millón los desplazados, lo que equivale a casi un quinto de la población libanesa. Funcionarios israelíes amenazaron con transformar los suburbios de Beirut en una nueva Gaza e Israel amplió su ocupación territorial en el sur, hasta el río Litani.
El frente libanés forma parte de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Tras el asesinato del ayatollah Ali Khamenei, a fines de febrero, la organización chiíta libanesa Hezbollah retomó sus lanzamientos aéreos contra el norte israelí, y Tel Aviv lanzó su nueva cruzada contra el país vecino.
El cese al fuego es tramposo. Israel mantiene su ocupación en el sur y, según la agencia Reuters, se reserva el derecho a acciones de “autodefensa”, formulación en la que puede escudarse para emprender nuevas operaciones. De hecho, el ejército libanés denunció bombardeos israelíes con la tregua en vigencia. Además, Israel quiere impedir que los desplazados del sur vuelvan a sus hogares (a efectos de lo cual dinamitó los puentes sobre el Litani), lo cual plantea una incógnita sobre la tregua, ya que muchos están intentando regresar por estas horas.
Otra trampa es que el acuerdo fue suscripto por los gobiernos de Israel y Líbano, bajo mediación yanqui, excluyendo a Hezbollah, que es precisamente la organización que se enfrenta militarmente a Israel. La organización libanesa sostuvo en un comunicado que “mantiene el dedo en el gatillo” ante cualquier ataque israelí y cuestionó que Israel no se retire del sur. Las negociaciones entre los gobiernos de Israel y Líbano para un acuerdo más general tienen como punto central el desarme de Hezbollah. El gobierno libanés, a cargo de Joseph Aoun (un cristiano maronita), se comprometió a lograrlo desde que asumió el mando, lo que muestra su tendencia a contemporizar con el imperialismo y el sionismo.
El “cese al fuego” libanés recuerda a las treguas previas del Líbano (en 2024) y Gaza (octubre de 2025). En ambos casos, Israel incumplió compromisos básicos, mantuvo su ocupación territorial y asesinó a centenares de personas. A pesar de todo, algunos alcaldes del norte israelí cuestionaron a Netanyahu por firmar la tregua, lo que muestra el belicismo al que han llegado las autoridades israelíes.
La tregua libanesa se conecta con la “tregua principal”, la que suscribieron Estados Unidos e Irán. Teherán dejó en claro que el cese al fuego quedaba comprometido si persistían las agresiones contra Líbano. Por ello, el patrocinio yanqui del acuerdo Israel-Líbano apunta, seguramente, a despejar ese obstáculo. No obstante, mientras no se descartan nuevas negociaciones entre la Casa Blanca y Teherán en Pakistán, tras el fracaso de la primera ronda de conversaciones, Trump está enviando más militares a la zona y estableció su propio bloqueo al estrecho de Ormuz como factores de presión.
Estados Unidos se vio arrastrado a la mesa de negociaciones porque encontró una resistencia impensada a su guerra de sometimiento de Irán. El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán (ahora suspendido), en particular, se reveló como la llave del conflicto, con grandes repercusiones negativas para la economía mundial.
La derrota de la guerra imperialista-sionista contra Irán y Líbano sería una victoria de los pueblos del mundo.
Gustavo Montenegro


No hay comentarios:
Publicar un comentario