domingo, 15 de marzo de 2026

Estados Unidos avanza en la expoliación de los recursos venezolanos


El gobierno fascista de Trump acaba de autorizar una licencia limitada para exportar oro venezolano a Estados Unidos. 
 La licencia establece un marco legal que habilita a la empresa estatal minera venezolana Minerven —junto con sus filiales— a transportar, vender y enviar oro a Estados Unidos, siempre dentro de los parámetros establecidos por la legislación estadounidense. El documento aclara que, bajo esta licencia, no está permitido que el oro sea intercambiado con países como Cuba, Corea del Norte, Irán o Rusia. Asimismo, cualquier pago dirigido a individuos sancionados debe canalizarse a través de cuentas del Tesoro estadounidense denominadas Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros. 
 Durante años, Minerven y otras empresas estatales, como la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), vinculadas al sector, estuvieron sujetas a sanciones impuestas por Washington.
 La licencia habilita a las empresas yanquis a comprar el oro, refinarlo en Estados Unidos y revenderlo o reexportarlo a otros mercados. Las operaciones pueden involucrar a la empresa estatal minera venezolana Minerven o al propio gobierno venezolano.
 El punto clave es que, al igual que ocurre con el petróleo, todos los pagos los centraliza el gobierno estadounidense. A Venezuela le entran divisas, pero la metrópoli tiene la facultad de monitorear y bloquear los pagos. Los pagos a entidades venezolanas sancionadas no se entregan directamente: deben depositarse en cuentas controladas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esto le da a Washington control financiero sobre los ingresos provenientes del oro.
 También hay limitaciones financieras. La licencia prohíbe ciertos tipos de pagos o acuerdos, como canjes de deuda por oro, pagos en especie, en criptomonedas o en monedas digitales del gobierno venezolano.
 En cuanto a la jurisdicción legal, todos los contratos derivados de estas operaciones deben regirse por la ley de Estados Unidos y las disputas deben resolverse en tribunales estadounidenses. 

 Reforma legal

 Para adaptarse a esta nueva licencia, la Asamblea Bolivariana se apresta a emprender una reforma de la Ley de Minería análoga a la Ley de Hidrocarburos. 
 Con la remanida excusa de incentivar la inversión extranjera, la reforma establecería concesiones más largas (30-40 años o más), mayor control operativo de empresas privadas y una participación extranjera más amplia. El cambio permitiría que empresas extranjeras tengan un mayor porcentaje de propiedad y una menor obligación de asociarse con el Estado, además de menores regalías y compromisos fiscales.
 Trump se apresta a la expoliación del oro por varios motivos. En primer lugar, éste se encuentra en el Arco Minero del Orinoco, una enorme zona minera en el sur del país donde, además, se hallan coltán, bauxita, diamantes y tierras raras. Así se abre la puerta para acceder a una diversidad de recursos minerales. 
 Durante los últimos años, el gobierno de Nicolás Maduro había permitido la entrada de empresas y redes comerciales vinculadas a China, Rusia, Irán, Turquía y Emiratos Árabes Unidos. Gran parte del oro venezolano estaba saliendo por circuitos paralelos —también por Colombia y Brasil— para evitar sanciones. El oro venezolano ya estaba entrando al mercado mundial de todos modos, pero por contrabando. La nueva licencia busca redirigir ese flujo hacia el mercado occidental. 
 Las explotaciones que hoy están en marcha en el Arco Minero del Orinoco están manejadas por grupos armados ilegales, algunos vinculados al ELN, disidencias de las FARC y milicias locales. Consultado al respecto, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, sostuvo que la solución no será militar. O sea que la reforma apunta a legalizar a estos sectores y mantenerlos bajo el control de Estados Unidos.

 La importancia del oro

 No se trata sólo de los recursos en sí, sino del intento de este sector de países vinculados a los BRICS de construir sistemas comerciales por fuera del dólar. La idea de estos es buscar una alternativa al SWIFT (el sistema de pagos internacional). El oro permitía pagar importaciones esquivando las sanciones y se utiliza como reserva de valor fuera del sistema bancario occidental. 
 El oro cobró relevancia a partir de 2022, con la guerra de Ucrania y las confiscaciones que sufrió Rusia de todos sus activos en el exterior: 300.000 millones de dólares en el Banco de Londres, por ejemplo. Venezuela también tiene activos congelados en Londres. A partir de entonces, muchos países —Alemania, Turquía, Francia, Polonia y otros— comenzaron a repatriar su oro para prevenir problemas futuros. 
 El oro es un bien de cambio que tiene valor en sí mismo; no depende del sistema financiero internacional. Alcanza con tenerlo a resguardo para conservar su valor. Por eso China, India, Turquía y Rusia, entre otros países, comenzaron a comprar oro a granel.
 También por esa razón, el gobierno de Nicolás Maduro empezó a usar el oro para pagar importaciones, conseguir divisas y sostener reservas. 
 Controlar la explotación del oro es de una importancia de primer orden, luego —aunque bastante más lejos— del manejo del petróleo. 
 A partir de esta ola aperturista inaugurada por el protectorado, por Caracas empezaron a desfilar decenas de ejecutivos del sector energético y minero, invitados por Trump, para analizar las nuevas ventajas de expoliación del subsuelo venezolano. En paralelo, ambos gobiernos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas —una formalidad performática, dadas las circunstancias— que habían sido suspendidas en 2019 durante el primer mandato de Trump. 

 Aldana González 
 14/03/2026

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